miércoles, 7 de diciembre de 2011

Ese peón me puso en jaque

Tengo 32 años, soy de Zalapa, Ver., pero desde que comencé a estudiar vivo en el D.F. actualmente me dedico al negocio de los agrofertilizantes, en la división de ventas internacionales, por lo que constantemente debo viajar.
Como desde chavito tenía pasión por la playa, una de las primeras cosas que aprendí es a cuidar mi físico. Ustedes saben, quedarse muy al descubierto en la playa y atraer miradas, como que a cualquiera le parece padre.
Debido a eso, cuando estaba por Acapulco, con unos amigos, un fotógrafo me vio, me dijo que si me animaba a posar encuerado, y le dije que sí, pero bajo cuáles condiciones. Me lo explicó y fuimos a una villa en la playa, y me tomó con el bikini que tenía aquel día, y luego sin nada, para finalizar con varias con mi pene erecto, masturbándome y eyaculando.
Esas fotos fueron a una revista gay que se hace aquí en México, pero que en ese tiempo era de circulación muy restringida.
Yo acepté, porque estaba estudiando y casi no tenía lana para pagarme mis cosas, además vivía solo.
Cuando vi las fotos, me gustaron mucho, bien hechas.
No tengo rostro de modelo; de hecho, mis facciones son lo más común que puedes hallar por acá. Eso sí, soy moreno, alto, bien dotado (19 cm), lampiño, ni tan mamey pero tampoco flaco. Marcado, como dicen, pero de cuerpo agradable, que sigo manteniendo, tú sabes, para dar buena impresión a la clientela, pues mi trabajo consiste en negociar constantemente.
Día con día me fui olvidando de ese tema, a pesar que al inicio tenía miedo que lo viera alguien conocido, y cuando salía a a la calle, tenía la impresión de que me miraban para tener un revolcón en la cama.
La verdad a mi no me interesaba eso; sólo quería lana para vivir. El caso es que lo olvidé por completo hasta hace un par de meses.
La empresa me mandó a Perú a revisar negocios con algunos distribuidores. Uno de ellos se halla en Piura.
Cuando me reuní con ellos y les pregunté sobre el grado de satisfacción de los productos que les vendemos, ellos dijeron que por qué mejor no lo checaba por mi mismo. Me pareció una buena idea, pero exigí que quería ir por mi propio riesgo, y así evitar respuestas condicionadas.
Me dieron indicaciones y terminé llegando a una finca cerca de unas montañas vegetadas. Mi plan era estar un día completo y recoger experiencias de primera mano.
Me puse a pasear por el sembradío de maíz, y hablar con los jornaleros-
Llegué a una esquina donde estaba uno que chambeaba fuerte. Lo saludé y, a diferencia de los otros, se acercó a tenderme la mano, ponerse a mis órdenes… entonces comencé a entrevistarlo.
Claro que lo primero que me llamó la atención de él era un físico fuerte, con una armonía poco usual.
Me miraba fijamente a los ojos, cosa que me desconcentró al inicio, pero que pude superar. Lo que no me explicaba era por qué me pasaba eso.
El hombre era alto como yo, igual de marcado, lampiño (hasta donde pude ver), de brazos, pecho y piernas fuertes… lógico, es labriego.
Conversando me enteré que no es de la zona sino de la selva, que lo llamaron a trabajar debido a que el dueño ya lo conocía de años, y, lo más sorprendente, que tiene 40 años, aunque la pinta y el cuerpo parecían de 30, o de mi edad, en el peor de los casos.

Al terminar esa jornada, decidí quedarme a pasar la noche en aquel lugar.
Me dieron una recámara en una casa de campo donde sólo viven los ingenieros agrónomos.
Me fui a duchar, y, ¡vaya sorpresa!, ese peón estaba allí aún dentro de la regadera.
Volteó a verme, me sonrió.
“¡El ingeniero charro!”, me dijo, mientras yo me sacaba la ropa. La expresión me causó gracia.
Ocupé la regadera de junto, y cuando me volví hacia donde él me miraba, pude sentir que me examinaba con detenimiento. Me incomodé.
“Perdóneme, no quiero ser descortés, pero ¿pasa algo?”
“Es que me pareces conocido”.
“¿En serio? No lo creo, no soy de acá”.
en lo que es yo, fue la primer vez que pude ver más. Definitivamente, tenía un cuerpo extraordinario, similar al mio en las fotos que hice… y un miembro que parecía grande.
Terminamos de tomar el baño, y me entró la curiosidad, porque todo lo dijo con cierta convicción que terminó intrigándome.
Se lo dije, y cuando nos vestimos, me pidió que lo acompañara a una choza donde él vivía tantito cerca de la casa de campo, unos 30 metros quizás.
“Eso sí ingeniero. No se vaya a ofender”, me pidió.
“Descuida”.
Abrió un cajón, y sacó algo que me dejó sin palabras: la revista para la que había posado… abrió la página, me la mostró… estaba sin palabras y sudando frío.
“¿Es usted? Mire, perdone si le ofendo, pero su cara me parecía conocida”.
“Sí… soy yo… ¿Cómo llegó esta revista acá?”
“La compré en Chiclayo. Mire ingeniero, ¿para qué se lo niego? Me gusta ver patas calatos”.
“¿Patas calatos?”
“Hombres sin nada de ropa”.
“¿Eres… gay… o qué?”
“No lo sé. Aunque en mi tierra sí he estado con patas”.
Me sorprendió la naturalidad con la que me contaba detalles, por los que deduje que para él era muy común hacer eso, a pesar que tenía esposa y dos hijos pequeños.
“Ingeniero, y… ¿usted es gay?”
“No. Sólo posé porque necesitaba la lana, es decir, el dinero”.
El peón se quedó callado, me quitó la revista, y me dijo que no me preocupara, que él era un hombre discreto, que nadie sabía de su afición oculta.

Esa noche casi no cené, y me fui a mi recámara con muchas preguntas en mi cabeza, comenzando por la de qué hacía esa revista acá, cuando sólo se vería en México.
Entonces, comenzó una lluvia torrencial.
Para mi es natural eso teniendo en cuenta que viví en una región tropical; pero recordé la choza del peón: tenía muchos agujeros en la unión de la pared con el techo, sin contar las goteras, además de que las paredes eran de barro con paja.
Como estaba en calzones, me puse mis pantalones, busqué una linterna y salí a ver cómo estaba.
Me resbalé dos veces en el barro, y al llegar, actué ante la calamidad de ese hombre.
El agua entraba por las rendijas y estaba mojando sus cosas. Y a diferencia de mi recámara, aquí no había electricidad.
“Véngase conmigo. Acá la pasará mal”, le pedí.
Dudó al inicio, pero casi lo saqué a rastras, y corrimos hasta llegar. Entramos.
Estaba completamente empapado. Corrección: estábamos completamente empapados.
“quitémonos la ropa, si no pescaremos pulmonía”, le dije.
Ambos nos volvimos a ver encuerados.
“¿Y ahora?”
“Ahora a descansar”.
“Bueno, yo me acomodaré por aquí, en un rinconcito”.
“¡No, hombre! Compartiremos la cama”.
Me miró con extrañeza. Abrí la cobija, y otra vez lo traje casi a rastras, lo hice subir y lo cubrí.
De inmediato, seguí yo, que subí a la cama y me cubrí.
Lo que no calculé es que la cama era estrecha, para una sola persona, pero ante una emergencia, ¿qué otra opción tenía?
El caso es que era imposible poder estar sin contacto, así que, aunque nos acomodamos, o nuestras piernas, o nuestros brazos se rozaban.
Apagué la luz, y al ocupar mi espacio, también noté que nuestros miembros se rozaban.
“Perdone, ingeniero”.
“Perdonar ¿qué?”
“Se me está parando”.
“Descuide… a mi también”.
“¿Siente frío?”
“Algo… ojalá y no haga más”.
“Hará más”.
“¿Qué haremos?”
“Tengo una idea, pero espero que no se moleste”.
“Ahora, cualquier idea es buena”.
Se acercó más, me abrazó, y el roce de todo, absolutamente todo, era inevitable. Comencé a sentirme cachondo, y a experimentar la erección más placentera de toda mi vida.
También lo abracé. Y el abrazo se hizo caricia, tímida al inicio, y luego invadiendo espacios impensables, como mi cadera, mis piernas o mis nachas.
No aguanté más, me acosté sobre él, a la vez que lo besaba en la boca. Él se abrió de piernas y me dejó mecer mi cadera.
Invertimos roles y él se puso encima de mí. Comenzó a besarme en el cuello, los pezones, la espalda, y la recorrió hasta besarme las nalgas y hacerme un gran beso negro.
Yo jadeaba, al inicio despacio, pero, como la lluvia hacía tronar el techado, comencé a gemir más fuerte.
Me puso su pene entre las nalgas, y comenzó a frotarlo.
“Métemelo”, le supliqué.
Saqué un condón de mi bolsa de viaje, se lo di. Volvió a lamerme el ano, y lo siguiente que sentí fue su glande presionando y entrando, poco a poco.
Me dolió un poco, ya que era la primera vez que lo hacía. Lo juro. O sea, lo hacía de pasivo, porque siempre era activo, la mayor parte, por necesidad, pero, recuerden, necesitaba la lana.
Luego del perrito, me volteé y me puse con las piernas hacia mi pecho, y abriéndole el culo para que me introdujera su gran pene, quizás 20 ó 21, o no sé: estaba obscuro.
Comenzó a gemir con fuerza, me lo sacó, y lo siguiente que sentí fue su semen caliente sobre mi pecho y abdomen.
Se acostó de nuevo encima, me besó.
“¿Te gustó, charro?”
“Estuvo padrísimo”.
“Te toca”.
Se sentó sobre mi pene, cogí mi último condón, y me lo puse.
Comenzó a metérsela, igual despacio, y luego comenzó a cabalgar primero despacio, luego con fuerza.
Mi semen salió al rato.
Camuflamos los condones en papel de baño, nos acostamos de nuevo juntos, y más tarde hicimos una inigualable guerra de espadas. Nos vinimos luego de buen rato.
La lluvia seguía torrencial.

Cuando desperté, él no estaba en la recámara, tampoco su ropa. Salí a buscarlo. Estaba en su choza.
El agua había echado las paredes a perder, regado lodo sobre su cama, y arruinado parte de su ropa.
Fue a su mesa, abrió el cajón… la revista estaba ilesa.
“Te la compro”.
“¿Por qué?”
“Es una edición muy cara. Tuviste suerte de comprarla barato”.
“¿Cuánto cuesta?”
“Lo suficiente para que arregles esta casa”.
La compré por cien veces lo que costó en México, o algo así.
Dejé la finca, con el trasero algo escocido debido a la penetración que sufrí.
Aprovechando que en otra finca que visité habían hecho una hoguera, la eché.
Sólo quedaron las cenizas, pero del peón, quedó el deseo de otra gran partida. Deseaba con toda mi alma, que me pusiera en jaque de nueva cuenta, o que termináramos tablas…

© 2011 Hunks of Piura Entertainment.
¿quieres contar tu propia historia? Escríbenos: hunks.piura@gmail.com

martes, 6 de diciembre de 2011

Piurano Bodybuilding Champion

He's a personal trainer, one of the best Piura bodybuilders according to the video that features him, and he's got a Mr. Piura title... however the best thing is him on video, for sure.
Check him out at:
http://www.youtube.com/watch?v=aPDOmX-np1c
(If link doesn't work, copy and paste it on your browser bar)

Would you like including your video? Write us at hunks.piura@gmail.com

Campeón piurano de físicoculturismo

Es instructor personal, según el video que lo presenta es uno de los mejores físicoculturistas de Piura, y ha obtenido un Mr. Piura... pero, sin duda lo mejor, es que está en video.
Míralo en
http://www.youtube.com/watch?v=aPDOmX-np1c
(Si el link no se abre, cópialo y pégalo en la barra de direcciones de tu navegador)

¿Te gustaría incluir tu video´? Escríbenos: hunks.piura@gmail.com

viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Viringos o lanudos?

Estás en lo mejor de un oral, sea por delante o por detrás. De pronto, un pelo.
O te lo tomas deportivamente y lo escupes, o te asqueas y ahí muere el sopeo. Eres libre de optar por cualquiera de las dos.
Sobre la presencia de vellos, o su ausencia, en el cuerpo, hay opiniones divididas, y eso es lo bueno, porque hay para todos los gustos.
Pero antes, revisemos un tema… peludo.
Por sus propias características, los varones tendemos a que, además de la cabeza y el pubis, tengamos pelo por casi todo el cuerpo. No se salva ni, ni, ni… ¡eso que estás pensando!
Las características genéticas, que varían de sujeto a sujeto, determinan la distribución, forma y hasta longitud del vello.
Hasta hace veinte años, los velludos eran la voz en cuanto a estética masculina. Entonces vino el mettrosexualismo, y lo “in” es la lampiñez.
De hecho, todos los modelos de ropa interior o desnudos saben que la presencia de vello afecta la estética. Y los culturistas saben que para cada competencia deben conservarr, apenas, el cabello; el resto vuela.
En medicina, la remoción total del vello es obligatoria, especialmente si de cirugías hablamos (si no, que lo digan los rajados por apendicitis). La razón médica es simple: higiene. Dicho sea de paso, si un vello cae al interior de tu cuerpo, y, para tu mala suerte se queda adentro, puede causar una infección.
algunos médicos sugieren que mientras más cubierta esté la zona del cuerpo donde están tus pilosidades, con mayor razón hay que eliminarlas.
Si apelamos a la higiene, sí tiene sentido, especialmente para quienes guardan en sus vellos, ciertos ecosistemas indeseables, como las ladillas, o quienes realizan actividades que los llevan a sudar mucho, y, recuerda que cuando este líquido se degrada produce mal olor.
Dejarlos, removerlos, tenerlos o no tenerlos no es bueno ni malo, y, en todo caso, depende de lo cómodo que te sientas.
Pero si decides sacarlos, he aquí algunos consejos, especialmente para los velludos.
Aunque es más barato, no es recomendable usar hojas de afeitar para remover vellos. No es que no sirvan, pero luego, ¿quién aguanta la picazón?
Lo ideal es que dejes de tomar unas cuantas chelas y compres crema de depilar, que está disponible en cualquier farmacia, y con formulaciones especiales para cada tipo de piel.
Por lo general, el procedimiento con las cremas es inofensivo. Te la aplicas, esperas un tiempo (a veces cinco minutos), y con una herramienta especial, te lo quitas todo, no de raíz, pero el acabado es profesional. Si por ahí hay un pelito rebelde, un poco de agua tibia y movimientos rotatorios harán el resto.
RECOMENDAMOS leer las instrucciones de cada producto antes de usar. Por lo general vienen en tubos (como el de la pasta de dientes), y uno puede servir para todo el cuerpo.
Para aumentar el rendimiento de la crema, sugerimos recortar previamente el vello a 1 cm de la piel. De ese modo, será menos laborioso removértelos.
La composición de las cremas hace que, cuando el vello crezca de nuevo, la picazón sea tema olvidado. Eso sí, antes consulta al dermatólogo. Ah, nunca apliques la crema sobre zonas llagadas, si no, un simple granito se convertirá en todo un dolor de cabeza.
¿Qué pasa si no te los quieres quitar del todo, pero tampoco quieres verte como perro samoyedo?
Te lo decíamos un párrafo arriba: recórtalos. Usa una tijera y elige el largo adecuado según tu comodidad. Nada más ten cuidado de no … ¡auch!... cortarte un poco de pellejo.
El recorte requiere de más tiempo y paciencia. El chiste está en que el acabado sea armonioso. No se te ocurra hacer como cierto mítico instructor de gym que es una pelambrera completa, pero sólo se rasuraba el vello púbico… así que imagínate el impacto.
Vale la pena remover el vello testicular con estos mismos procedimientos, pero teniendo cuidado con el pilín.
Si eres deportista o entrenas fuerte en cualquier espacio, el recorte o la remoción son opciones que debes considerar forzosamente por tu salud, y de tus eventuales o fijas compañías íntimas.
Además, no se ve mal, si es que estás agarrado. Ejemplos de ello, son el Mister Perú 2009… o los strippers de El santuario.
De ese modo, la posibilidad de capturar un vello en lo mejor de un oral se reduce, el mal olor se evita, y no debes pasar un momento rochoso. ¿qué piensas tú?

¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario aquí.

Vacílate este verano pero con cuidado

Ahora que el verano ya comienza a tomar cuerpo, y fácil que irás a la playa, siempre es bueno que tomes en cuenta algunas recomendaciones para que te vaciles sin problemas.
- Infórmate a tiempo sobre precios de transporte, alojamiento y actividades (Hunks of Piura tiene un servicio con datos no-comerciales sobre este tema que puedes consultar por correo electrónico).
- Es preferible que vayas en un transporte conocido. Nada garantiza que los colectivos de ocasión te lleven adonde dicen que te llevarán.
- Si vas a pasar más de un día, haz una lista de todo lo que necesitarás, porque lo que más escasea en la mayoría de playas son tiendas surtidas.
- En vez de llevar tus documentos originales, carga fotocopias, así, si se te pierden, te evitas la multa y más problemas.
- La protección contra el sol no es opcional. El año pasado ya se detectaron índices de radiación que jamás habíamos conocido en Piura. La página www.senamhi.gob.pe ofrece esta info, pero no sería mala idea que la exijas a tu medio preferido, incluyéndonos.
- Siempre lleva un radio a pilas que tenga la banda de AM. Si hay un sismo considerable y se produce en el mar, medios como RPP (930 AM) o Cutivalú (630 AM, si está al aire) pueden decirte si hay o no una alerta de tsunami. Para quienes hablen english, estas alertas se lanzan en www.noaa.gov o www.usgs.gov.
- En caso de emergencias por sismos o tsunamis, envía mensajes de texto o marca el 119 y deja tu mensaje para evitar la saturación de líneas que sucede en esos casos.
- Mientras viajes, no alardees de las cosas que llevas o las actividades que planeas hacer. Los marcas estarán a la orden del día por estas fechas. Igual cuando llegues a tu destino; sé discreto.
- Si vas para Máncora o Colán, es mejor que lo hagas en grupo, por seguridad.
- En playas concurridas no vayas por lugares solitarios, para evitar asaltos. Procura siempre estar cerca de unm grupo.
- No lleves a tu cuarto a una persona que recién conoces hasta que no la hayas estudiado con detenimiento. Tampoco aceptes trago de desconocidos, especialmente en Máncora, donde no sólo hay peperas: ya apareció su versión masculina. Igual ten cuidado con los cigarrillos. Es mejor gastar de más en un establecimiento cerrado a comprar donde sea, y no tener garantía.
- Si te asaltan, no opongas resistencia. Muchos choros actúan drogados y llevan armas, entonces pueden hacerte daño. Denuncia el hecho de inmediato a la Policía.
- No bebas hasta morir. A veces la gente se queda dormida en la playa, y al día siguiente amanecen sin nada.
- Siempre avisa a alguien en tu casa dónde estarás. Esta es la época de las famosas llamadas diciendo que te detuvieron, te secuestraron y cosas por el estilo. Ah, procura no compartir tu número de teléfono con toda la gente para evitar estos cruces.
- Lo mejor sería que pagues con tarjeta de débito que no te demanda cargos pero sólo en lugares confiables. Siempre pregunta si hubo problemas de clonación. Ahora, si llevas efectivo, repártelo bien para evitar que, si alguien te roba, te deje sin nada.
- Anda surtido de condones y lubricantes. Ya sabes, por si las moscas.
- Come en lugares de confianza, y así evitarás problemas estomacales.
Cualquier novedad, siempre consulta nuestro blog porque podríamos estarte actualizando con novedades.

¿Preguntas? Hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario aquí.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Hunks4Adults: hasta quedarse desnudos

Les recordamos que nuestro "calátogo" exclusivo y original Hunks4Adults está a su disposición. son hunks piuranos que se lo qitan todo conforme pasan las fotos. Freddy, Franco, adrián, Firdusi, Darwin y Carlos. Además, la fotohistoria original Backstreet Meeting.
Informes a hunks.piura@gmail.com. Lee las condiciones en el post "Hunks4Adults".

Pajéate sin traumas

Estás solo en tu cama, viendo una pela y de pronto tu actor favorito sale calato. Comienzas a fantasear, y sientes que el pájaro se te pone duro.
Hay dos opciones: esperar que se baje, o agarralo y darle cariño hasta que libere la tensión y se quede tranquilo.
Como pocos de nosotros logramos tener éxito en la primera, nos bajamos la ropa (si es que no estamos calatos también) y comenzamos a masturbarnos hasta que la leche sale disparada.
Por supuesto que contárselo a tus patas, ni cagando, porque o te dirían “pajero” o serías el hazmerreír por un buen tiempo.
Pero, ¿sabías que es más común de lo que parece?
Varios estudios muy serios dicen que los varones entre los 20 y los 40 años se la corren en promedio de 1 a 2 veces por semana. Algunos de ustedes que nos contaron esta experiencia confesaron que hasta 3, y al hilo.
“¿No estaré enfermo?”, nos dijo uno. Analicémoslo.
La masturbación (corrérsela, tirarse un pajazo) no es otra cosa que tener sexo, solos o acompañados, pero estimulando directamente los genitales, sea con la mano –que es la más conocida-, con un objeto, o con otro cuerpo.
Es el primer acto de descubrimiento sexual nacido en la adolescencia, y que nos acompañará de por vida.
Psicólogos y especialistas insisten en que masturbarse no es malo, siempre y cuando sea la única opción que tengamos, por ejemplo, si nos mandan a trabajar a un lugar donde no pasa ni mierda, entonces sí es una opción válida; pero, si la usamos como refugio por nuestra excesiva timidez o nuestra imposibilidad de relacionarnos con alguien, entonces sí que tenemos un problema a tratar.
Ahora que si es tu opción, es completamente respetable.
El machismo, que exige que se la metas a lo que sea (y éste sí que es un problema), nos ha llenado la cabeza de que nos podemos alocar, nos volveremos impotentes, nos quedaremos recontraflacos o hasta argumentos completamente cojudos y nada reales como que te saldrán pelos en las manos.
Lo que pasa es que los machistas viven con el trauma del poder y la reafirmación constante de la masculinidad que terminan diciendo cosas totalmente descabelladas. Esa gente requiere psiquiatra urgente, por cierto.
Agreguemos a las iglesias que diz´que es pecado, y la completa.

EXPERIENCIA PLACENTERA
La masturbación sin complejos es una experiencia tan alucinante como cachar con alguien. Requiere mucha creatividad y desacomplejamiento.
Lo mejor es hacerlo calatos sea en la cama o cuando vamos o nos estamos duchando.
La técnica varía de persona a persona pero lo común para que realmente te satisfaga es que debes estar arrecho, nadie debe interrumpirte y debes darte el tiempo que sea necesario para llegar a uno o varios orgasmos.
Si vas a usar la mano, deberías probar untártela con lubricante para que resbale mejor e ir variando velocidad. Especialmente cuando sientas que se te viene la leche, paras y reinicias, o te vacías sin roche.
Si lo haces sobándote contra algo u otro cuerpo, lo ideal es que lo que va a recibir tu miembro esté limpio. Si le das la velocidad conveniente, esta técnica es un excelente ejercicio para fortalecer abdominales y trasero (especialmente si abres un poco las piernas). No te dará volumen, sólo más flexibilidad debido al movimiento de la cadera.
Masturbarse con otra persona o dejar que ésta te masturbe es también una experiencia un poco más sofisticada, que no es mala idea experimentar. Como decíamos en otro artículo, el sexo sin penetración requiere cierta experiencia, pero si lo llegas a dominar, la pasarás de la puta madre.
Si no es con otro, sino con dos más, o tres o cuatro… OK.
Masturbarse frente a otros patas en el cine o el sauna es una buena manera de decir que quieres sexo, si es que realmente lo quieres.
Si no quieres dejar evidencias (léase manchas de semen) por ahí, usa un condón.
Ojo que quienes entrenan, como mejoran sus secreciones hormonales, sentirán más a menudo este deseo de corrérsela. Es natural, no te asustes, y mas bien, procede.
Algunos se masturban acariciándose el cuerpo o hasta metiéndose el dedo al culo. Eso está OK siempre que tengas cuidado en no herirte la piel, pero autoerotizarse es una buena técnica también.
Pajearse por teléfono es legítimo, pero recuerda que la otra persona simplemente podría estar actuando. Si lo haces por Webcams, ten cuidado de con quién lo haces, pues podrían estarte grabando. Jamás aceptes masturbarte frente a un menor de edad o aceptar una invitación para verlo masturbarse.
Ah, y no hagas como Elvis Crespo, pajéate en privado, salvo que sea parte de tu espectáculo en algún centro de diversión para adultos.
Entonces, ¿la tienes parada? ¿quieres corrértela? ¡Genial! ¿Te acompañamos?

¿Preguntas? Hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario.