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lunes, 14 de abril de 2014

Anselmo (27) FINAL

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 27 (final)

 

Un mes después.

 

En lo alto de la sierra está San Jerónimo, un encantador pueblo rodeado de bosques que ocultan los picachos que no son otra cosa que grandes bloques de piedra negra pulida por el sol, el agua y el viento.

La feria por la Bajada de Reyes comenzaba a tomar forma. Puestos de comida, tómbolas, un carrusel vetusto.

Anselmo acaba de cumplir 17 años de edad, apenas hace DOS días.

Fue un buen alumno en la escuela, pero esos méritos de nada sirven por acá.

El campo necesita manos que lo trabajen, y las  suyas son las únicas sobrias y disponibles en casa; por eso, tuvo que DEJAR DE ESTUDIAR contra su voluntad, justo cuando iba a concluírla.

Agapito, su padre, había decidido desentenderse de estas jornadas. En el fondo del hogar, HAY una pala con la que hace tiempo estaba en una muda riña. La última vez que la cogió con gusto fue el día que murió Santos, la madre de Anselmo, hace más de un año.

Pero ese resentimiento tuvo que postergarse. Agapito está en el penal detenido por haber entregado a su hijo a un compadre que vivía en la costa, quien también ha sido privado de la libertad y está bajo investigación por, al menos, tres delitos.

Por fin, el auto blanco aparece en medio de una nube de polvo y varios niños que intentan torearlo.

Tres personas conocidas para Anselmo por fin pueden despegar sus traseros del asiento posterior.

“¡Tu pueblo está de la puta madre!”, dice un tipo alto y fornido en extremo.

No ha dejado de tomar fotos.

Tiene el rostro muy atractivo, aunque el polvo ha pintado de crema su cabello y sus pestañas.

Este hombre y Anselmo se abrazan afectuosamente.

“Gracias Max”.

“Koky. Soy Koky, no lo olvides”.

El segundo es un muchacho delgado, algo pálido pero de ojos vivaces.

“Vas a tener que prestarle tu memoria de elefante, si no, no le alcanzarán las fotos”.

Anselmo y este otro chico se abrazan largamente.

“¿Cómo vas, Kike?”

“La peor parte del tratamiento ya pasó. Ahora debo recuperar peso, así que me tendrás que dar las comidas de acá”.

“¡Ya pues!”

El tercero tiene cuerpo armonioso y mirada dulce. También saluda a Anselmo abrazándolo, y es correspondido de una manera especial y entrañable.

“Te extrañé”, le dice casi al oído.

“Yo también, amor. ¿Qué te dijeron?”

“Tengo que declarar en los dos procesos. Tu viejo pudo denunciarme y ha pedido que me detengan”.

“¿Lo harán?”

“No. El abogado dice que en la denuncia no hay pruebas contra mí, pero tengo que ir cuando me llamen pa’declarar”.

Max, o Koky, regresa donde la pareja. “ah, Daniel manda saludos y dice que te vendrá a visitar tan pronto como pueda”.

“Ya pues”, sella Anselmo. “Seguro me hará más preguntas”.

“La hizo bien ese huevón: ¿quién iba a pensar que era periodista? Me dijo que el reportaje saldrá para la quincena”, recuerda el cuerpón mientras se sacude el polvo del cabello.

“Tú no hables. ¿Quién iba a suponer que eras…?”

Max le pide guardar silencio con el índice sobre sus labios.

 “Si no fuera por lo que Daniel averiguó, a lo mejor no volvías a ver a Elías”, recuerda Max.

Esa medianoche, los cuatro, sentados en el corredor de la casa de Anselmo, contemplan los fuegos artificiales de la fiesta, a unos tres kilómetros cerro abajo.

Elías, el chico que bajó último del auto, se ha apoyado contra la pared y abierto de piernas para que Anselmo se acomode y se recueste en su pecho.

Kike ha apoyado su cabeza sobre el voluminoso hombro de Max, y se maravilla con el espectáculo en el cielo serrano: “Me recuerda a mi tierra”.

“Ya nos tocará ir allá algún día”, asegura el fornido. Entonces, se dirige a los dos abrazados. “Oigan, muchachos, nada de sexo hasta que Anselmo tenga 18, ¿ah?”

Los aludidos ríen. “No. Esperaremos. ¿Verdad Elías?”

“Caballero. Manuela Pajares nomá’”.

Anselmo sonríe: “Oye, Max, ¿te acuerdas cuando le hicimos creer a mi padrino que los tres tiramos?”

Max celebra la estratagema: “¿Quién dijo que sólo las mujeres fingen orgasmos?”

“Pero hoy si lo haremos de verdad¿no?”, dice Kike, quitando la cabeza del hombro de Max.

“¿Trajiste condones?”

“Claro”, dice Kike, sonriendo. “Zulú me recomendó unos con retardante”.

“Ojalá la cama del viejo de Anselmo no suene mucho”.

“Cierto que Zulú ahora maneja el Alpha Male?”, interviene Anselmo.

“Sí, pero no es lo mismo de antes, y la gente que se consiguió se la pasa modelando pero no sirve. Ya se ha mechado con Febo por esas cosas”.

Anselmo sonríe.

“¿Febo es mi primo Segundo, no?”, consulta Elías.

“sí. De veras, dijo que a lo mejor regresa”, concluye Max.

Los fuegos terminan y los chicos se van a dormir.

Quienes prometieron hacer crujir la cama se quedan profundamente dormidos, en tanto Anselmo y Elías comparten otro lecho y, muy a su pesar, practican la abstinencia.

 

EPÍLOGO

Martín Hidalgo Saavedra fue condenado a 35 años de prisión porsecuestro, proxenetismo, violación, corrupción de menores y ahora enfrenta un proceso por evasión fiscal.

Agapito Castro González recibió 15 años por ser cómplice.

Emilio Gabriel Reyes Saavedra, alias Zack o Jorge Sweetass, está prófugo de la justicia peruana.

Dos meses antes de que Anselmo cumpliera 19 años, Elías Narváez Castro terminó de cumplir doce meses de libertad condicional.

Ambos iban juntos al juzgado cada vez que el segundo tenía que firmar. Los dos  trabajan las tierras de sus familias.

  Segundo  Narváez, antes conocido como Febo, es ahora su peón.

Kike asumió el Alpha Male, pero se cuida de los chicos que trabajan con él. Continúa su tratamiento antirretroviral, y es la estrella de un espectáculo de sexo en vivo en ese local.

Tras el chasco de Zack, los editores de Hot Guy se fijaron en Zulú, y ahora es una de sus estrellas. Ha comenzado a producir sus propias historias, donde besa a sus parejas y hasta se deja penetrar. Lanzó un calendario y quiso hacer algunas fotos en san Jerónimo, pero Anselmo no se lo recomendó por cuestiones culturales. Igual, su productor se las ingenió para hacerle una idílica toma en la cima del Huaynapite, claro está, luciendo sus viriles atributos.

De Max no supe mucho (luego de unas fotos y un video fuertes para Hot Guy), hasta que hace dos semanas me mandó una invitación para su boda. Su futura esposa es, nada menos, que una conocida bailarina exótica. Me molesta que nadie le reconociera ser el verdadero héroe de este caso… pero así somos de ingratos los humanos.

 

FIN

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.

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lunes, 7 de abril de 2014

Anselmo (26)

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 26

A las seis de la mañana, tras recoger sillas y limpiar, todos los chicos se fueron a dormir. Baco, por más cansado que estaba, no pegó los ojos. Estaba ansioso por lo que pasaría esa tarde. ¿qué le pediría Daniel: alguna pose que no sabía, algo para lo que no estaba preparado, dejársela meter, o meterla, sin condón? ¡A lo mejor pasaría como con Kike? Quizás sólo quería que le contara toda su vida, pero ¿para qué?

Kike lo despertó después de la una de la tarde, para almorzar.

Dos horas y 45 minutos después, Baco estaba arreglándose en su cuarto, luego de bañarse.

Llevaría un slipblanco  de tiras angostas, camiseta y pantalones entallados.

Kike entró.

“No puedo creerlo. Prométeme que tendrás cuidado”.

“estoy listo. Aunque, teniendo  suerte, quedrá que le cuente la historia de mi vida”.

Kike sonrió, se chocó contra Baco en un abrazo que destilaba mucho afecto y lo besó en la frente.

“Te contaré cuando regrese”.

Kike no le replicó, sólo le sonrió con los ojos a punto de estallar en lágrimas.

A las tres, Daniel tocaba el timbre.

Don Martín y Baco lo esperaban en la puerta. El padrino abrió y atendió de lo más cordial al solicitante. Tres billetes de 100 se depositaron en sus manos.

Baco y Daniel salieron.

Afuera los esperaba una camioneta amplia y cómoda. Baco subió, y de inmediato se refrescó con el aire acondicionado.

Daniel arrancó.

“¿Tranquilo esta tarde?”

“Sí… creo que sí”.

“Descuida. Si algo no te gusta, simplemente me lo dices”.

Llegaron a un hotel exclusivo en Colán.

Cuando la camioneta se detuvo, quedaron frente a un bungalow con vista al sol reflejándose  sobre la superficie del mar.

Bajaron.

“¿Listo?”, dijo Daniel aproximándose a tomar la espalda firme de Baco para guiarlo escalera arriba hacia la cabaña.

“Sí”, dijo el muchacho tomándolo de su espalda baja… también firme.

Abrieron la celosía, luego la puerta.

Cuando Baco vio al sofá de la cabaña, otra persona lo esperaba.

Una emoción indescriptible llenó el espacio.

Aquella persona  se levantó, y corrió a abrazarlo.

Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas, y el abrazo se hizo más fuerte, más estrecho, más sólido.

¡No podía estar pasando esto!

Era increíble…

Era Elías.

 

%%%%%%%%

 

Eran las siete y media de la noche y Vaco no regresaba.

Don Martín lo veía como una oportunidad.

¡500 dólares en su primera noche!

Gringo imbécil. ¿No pudo negociar un paquete más cómodo para él? Bueno, pero mejor para el negocio, ¿no?

El timbre sonó.

¡500 dólares! Dios bendiga las matemáticas.

“¿Martín Eusebio Hidalgo Saavedra?”

“¿Para qué lo busca?”

El homre en la puerta dio un empellón y entró. Detrás de él, otros seis, incluyendo cuatro policías uniformados hacían lo mismo. El segundo hombre sin uniforme vestía de cuello y corbata, y llevaba una medalla dorada sobre el pecho, además de unos papeles en la mano.

Con el estrépito, Febo, Zulú (luciendo sólo ropa interior)y Kike salieron de sus dormitorios, pero no atinaron a hacer nada.

Martín estaba desesperado.

“Debe acompañarnos. Está detenido por secuestro, corrupción de menores, violación  y proxenetismo”. Aquí está la orden. Léala, por favor”.

Martín no recibió los papeles.

“¡Pero todos ellos son mayores de edad!”

Todos los uniformados registraron la casa y el Alpha Male de arriba abajo. Uno de ellos entró cajas, y comenzó a llevarse muchas cosas.

Martín volteó a ver a Zulú, desesperado. “¿Acaso yo te proxeneteo?”

El moreno lo miró y sonrió.

Nadie hizo nada más.

Martín fue esposado, y llevado a un carro-patrulla.

Junto al vehículo, había una camioneta con sello de la Fiscalía, y adentro el rostro de quien consideraba su nuevo hombre de confianza y su nuevo amante: Max.

Kike sintió un gran alivio, entró a su cuarto, y se arrodilló junto a una crucecita de chonta que se había traído desde Tarapoto. Oró.

Desde esa noche, el Alpha Male dejó de atender

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

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lunes, 31 de marzo de 2014

Anselmo (25)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 25

Ese sábado, al rayar la medianoche, dos marineros aparecieron marchando y haciendo gestos militares en el escenario.

Estaban vestidos de impecable blanco.

Mientras sonaba In The Navy, fueron desapareciendo  sus gorras, camisas y pantalones ajustados por la cintura con doble hilera de botones. Debajo tenían bóxers claros transparentes.

El público comenzó a avivar y chiflar de gusto.

De pronto, ambos se pusieron frente a frente, se tomaron la pretina de los bóxers y los arrancaron.

What’s love got to do with it? Sonó de inmediato.

Tan pronto la música cambió, ambos cuerpos se juntaron y comenzaron a acariciarse. Se dieron un beso prolongado en la boca.

El chico de la derecha, totalmente depilado, fue besando el pecho, el abdomen y la ingle de su compañero,, a quien el vello corporal se le diseminaba por todo sitio.

Entonces, el lampiño comenzó a succionarle el pene. La erección, que ya estaba en progreso, terminó de concretarse. Una fellatio en vivo frente a unas cien personas.

Sin saber de dónde, el lampiño colocó un condón a su compañero, y cuidadosamente lo recostó sobre el sofá de toda la vida sobre el escenario.  Se arrodilló sobre su miembro. Bajó despacio hasta desaparecerlo de la vista del público, dentro de su ano.

Ahora sonaba Freedom.

El lampiño comenzó a cabalgar sobre el otro chico. Primero iba lento, hasta que, paulatinamente, fue adquiriendo velocidad.

El velludo lo tomó por la espalda, y progresivamente fue descendiéndola hasta que quedó en el suelo, y sus piernas flexionadas en el aire. Inició un bombeo salvaje.

La gente miraba absorta… y excitada.

Sweet Harmony se emitiía a través de los altavoces.

El velludo hizo un gesto evidente de no poder contenerse más. Sacó su pene, su condón, y dejó caer una profusa eyaculación sobre el abdomen marcado y el pecho hinchado de su compañero.

La canción no había dejado de sonar, así que se acostó sobre él y comenzó a besarlo exagerando su movimiento pélvico.

La melodía terminó, ambos se pararon para agradecer y salieron corriendo del escenario.

El telón se cerró entre estrepitosos aplausos.

“Casi la caga’”, comentó Zulú mientras Febo y Max bajaban.

“Tranquilo--- Wáshington. Te toca”, ironizó Max.

Zulú lo miró molesto.

“apura, luego te mechas”, reaccionó Febo.

El telón se abrió de nuevo.

Una música electro-urbana invadió el Alpha Male.

Zulú bailaba voluptuosamente  y girando cual trompo.

Baco, Kike y don Martín se daban un respiro para preparar vasos y botellas para cuando el público saliera del trance.

Zulú vestía una camisa y pantalones plateados brillantes.

Se sacó la prenda superior y la lanzó al público. Entre la mesa 4 y 8, la gente estaba a punto de hacerla añicos.

Zulú se quedó en hilo dental plateado.

Escogió dos personas que parecieran tímidas entre el público. Las ayudó a subir. las puso de rodillas. . Hizo que cada una agarrara una tira de su prenda y que se la bajara hasta quitársela del todo. Ahora el bailarín sólo vestía botas negras y calcetines blancos. Ofreció su pene a uno de sus ocacionales partners. El invitado dudó, pero se dejó envolver y aceptó.

Contra todo pronóstico, la mano derecha de Zulú hizo que la otra persona acercara su cabeza hacia su nalga derecha, y comenzara a besarla. El moreno no dejaba de sonreir.

Cambió los roles de sus invitados. Su pene comenzaba a ganar tamaño y longitud.

Con dificultad, la otra persona le hizo sexo oral, mientras con su mano izquierda procuraba que el primero no terminara con la boca en medio de sus nalgas, sino de cara al público.

Zulú se puso de frente al público e hizo que sus dos invitados en escenario chuparan su miembro al mismo tiempo.

Ya no pudo controlar las manos de ellos que se le iban por cualquier lado, de la cintura para abajo, por lo que, por precaución, tenía los glúteos firmes, cerrando el acceso al ano.

Intentaba pensar en algo que acelerara su orgasmo, pero fue complicado. Entonces vio a Baco, a lo lejos, de pie, tomando el pedido de un parroquiano. Estaba algo inclinado, y se alucinó penetrarlo como solían pedirle sus clientes: “¡Duro papi!”.

En segundos, un chorro blanco potente se disparó hacia algunos chicos que estaban  al pie del desnivel.

Comenzaba el domingo, y la gente se arremolinaba a pedir algo de tomar en la barra.

Baco, Kike y don Martín se miraron y suspiraron de alivio.

“¡Hola Baco!”

“¿Daniel?”

“Sí. ¡Qué bueno que me recuerdes!

“¿Qué deseas?”

“Una chela personal heladita”.

“¡Ya pues!”

Con la diligencia que lo estaba haciendo famoso, el chico atendió rápidamente al rubio de la barra, quien le pidió que le acercara su oreja.

“Don Martín dice que ya puedes dar servicios. ¿Estás libre más tarde?”

Baco dudó.

“¿De aquí?”

“No. Como a las tres de la tarde”.

Baco miró a don Martín. Parecía darle luz verde.

“Ya pues”.


 

 (CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

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lunes, 24 de marzo de 2014

Anselmo (24)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 24

“¿Nombre?”

“Segundo Ismael Narváez Olaya”.

“¿Edad?”

“21”.

“¿Cumplidos?”

“Sí, en mayo”.

“Bien. Dame tu brazo. Quieto  ¿sí? Bien… flexiona tu brazo. Mantennlo así por cinco minutos. Es todo”.

El chico vestido con bata blanca puso el tubo con la sangre en una gradilla. “¿Siguiente?”

“Jorge Luis Pérez Roca. 25 años. Cumplidos en julio”.

Zulú estaba en el extremo de la cocina, sudando, aunque no hacía calor.

“¿Jo’ge Luí’? ¿Y de’ónde se llama M’a’?”

Don Martín miraba la escena, como supervisando.

“¿Y de dónde te llamas Zulú?”

 “El’ij’e puta de Zá’ me lo puso”.

“¿Siguiente por favor?”

“Zulú, sigues tú”, apuró don Martín.

“P-p-pero ¡yo’jtoy sano! ¿No me vé’?””

“no me digas que te cagas de miedo por una aguja”.

“No. Que va. Pero, pero, no’é necesario pué’”.

“Por favor, señor”, requirió el embatado.

Don Martín prácticamente cogió a Zulú por sus brazotes,lo empujó y lo sentó a la fuerza, muy a pesar de sus protestas.

“¿Nombre?”

“¿Delant’e tó’?”, protestó el moreno sudando mucho más, tanto que su camiseta se pegó a su bien marcado cuerpo.

Don Martín pidió que Max y Febo salieran de la sala de la televisión. Los dos no se fueron muy lejos, pues cruzaron el pasadizo y se sentaron en las bancas del gimnasio.

“¿Nombre?”

“¿No hay nadie, ¿no?”

“¡Ya carajo! ¿Vas a colaborar con el señor?¡? ¡No tenemos toda la mañana!”

Don Martín comenzaba a perder la paciencia.

Mientras tanto, en el escenario del Alpha Male,con cortinas cerradas, Baco estaba solo. Comenzaba a imaginar cómo sería su actuación cuando le tocara tener sexo frente a unas 150 personas.

Estaba recostado en el mismo sofá donde Zulú, Febo y el ausente Zack enloquecieran al público un mes antes.

¿Quién sería el compañero de escenario ideal para él?

No negaba que Zulú le era atractivo, pero despreciaba su actitud. Apreciaba a Febo, pero compadecía el hecho de que negara a su pueblo. Obviamente, Kike sería de confianza, pero su padrino lo había vetado debido al VIH. Max era el que quedaba. Sin duda, él sería el compañero sexual ideal, pues le parecía lo más cercano a su añorado Elías… pero no era Elías.

La nostalgia quizo raptarlo. Entonces se repitió mentalmente que Anselmo debía quedar atrás, debía ser fuerte y afrontar este nuevo destino.

Si sus compañeros se habían acostumbrado a hacer del sexo una forma de vida, ¿por qué él no?

Súbitamente, Kike entró y se sentó a su costado.

“Wáshington Saldívar Barros, alias Zulú”.

“¿Cómo?”

“El nombre verdadero del vergón. 22 años. Están tratando de sacarle sangre”.

Se oyó un grito desgarrador de dolor.

“parece que ya lo hicieron”.

Kike se rió.

“Yo también quiero saber si estoy positivo”.

“Seríamos dos. Pero, ¿has tenido sexo ya?”

“Cuando lo hice con Elías no nos protegimos”.

“Pero lo hicieron una sola vez”.

“Los papelitos que trajiste dicen que basta un solo contacto para estar contagiado”.

Baco se acercó y abrazó a Kike, quien reaccionó con miedo. “¿Qué haces?”

“Los papelitos dicen que si te abrazo no me contagio. Sólo si tenemos sexo sin condón o si me pasas tu sangre”.

Kike sonrió y se acurrucó en el pecho de su amigo. “tu memoria de elefante”.

“¿Se habrán dado cuenta que falto yo?”

“Si te presentas, lo cagas a don Martín. Supuestamente no deberías estar aquí. Además, ese día que fingimos el trío con Max, nos ‘protegimos’. Por eso no te hará la prueba”.

“Si todo sale como él dice, la gente se dará cuenta tarde o temprano”.

Kike no supo qué responder a Baco, pero ¿cómo don Martín disimularía la existencia de un menor de edad en el personal del Alpha Male?

Justo, el susodicho ingresó. “Ya puedes bajar. El chico del laboratorio se fue”.

Los tres regresaron al gimnasio.

Fevo y Max estaban sentados sobre las bancas, algo pensativos. 

Don Martín pidió al instructor que organizara todo para entrenar. “Llamen a Zulú”. Febo salió a buscarlo.

Mientras Baco y Kike se fueron a sus dormitorios para cambiarse, Max empezó a hacer lo mismo entre las máquinas. Don Martín lo miraba mientras se quedaba en suspensores y se ponía su body de siempre. “Hazlo suave con Kike”.

Max hizo sí con la cabeza. Se había terminado de cambiar.

Febo entró con Zulú, quien mantenía su brazo flexionado y un gesto de dolor en la cara.

“No pod’é’ntrenar”.

“¿Y ahora que mierda te pasa?” don Martín perdía la paciencia de nuevo.

“No pue’o mover mi brazo. ¡Me duele!”

Don Martín agrarró el puño de Zulú, y, violentamente lo obligó a extender la extremidad. El moreno gritó tan fuerte como cuando le metieron la aguja, y comenzó a sollozar.

Max y Febo no podían contener la risa.

Don Martín meneó la cabeza. “Negro de mierda. Se nota que no has ido al ejército”.

Se fue de ahí.

Por la tarde los reunió a todos en el comedor. Les entregó sus sobres. “Yo sé que la ley dice que es personal, pero deben decirme el resultado si quieren seguir chambeando conmigo”.

Max, Febo y Zulú abrieron los sobres, desdoblaron el contenido, y se rascaron la cabeza.

Reactivo. No reactyvo. ¿Dónde decía si estaban infectados?

Don Martín los vio y le sonó a sánscrito.

Llamó al laboratorio.

Don Martín regresó. Los miró a todos.

Los cinco segundos de silencio se hicieron una eternidad.

“Están limpios muchachos”.

 

 (CONTINUARÁ…)

 

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lunes, 17 de marzo de 2014

Anselmo (23)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 23

Don Martín y Kike regresaron de la calle.

El muchacho se metió de inmediato a su dormitorio.

Baco barría el pasillo.

“Kike sólo atenderá en la barra. Nada más”. Don Martín entró ofuscado a su dormitorio.

Baco se sorprendió. Se metió donde Kike.

Su amigo lloraba con las manos puestas en la cabeza. Era la primera vez que lo veía triste.

A su costado, había una caja de comprimidos y folletitos con fotos de chicos como los de las paredes del Alpha Male.

“Me salió positivo”.

“Entonces, ¿te irás?”

“No sé. Parece que sí”.

“¿Por qué lloras entonces?”

Kike lo miró más triste.

Baco se acercó y lo abrazó con fuerza, entendiendo que no era una buena nueva.

“¿Es la diarrea, ¿no?”

“Tengo SIDA”.

Abrazó más fuerte a Kike.

Afuera, Max anunció su llegada aplaudiendo, como era su costumbre.

Baco recordó que algo de ese mal vieron en la escuela, pero no mucho porque el profesor pasó el tema por ahua tibia; además, no se sabía que alguien en San Gerónimo lo tuviera.

“Te pondrás bien”.

A los 40 minutos, Baco salía de su dormitorio con su ropa de deportes.

Al correr la cortina del gimnasio, vio que Max estaba arrodillado sobre una de las bancas. En su trasero, la cara de Zulú se internaba mientras sus manos estimulaban su falo.  Ambos estaban desnudos. Del otro lado, Febo tenía la licra por las rodillas, mientras metía y sacaba su pene de la boca del instructor.

Baco retrocedió y se escondió en la cortina. Nadie notó su presencia. De hecho, estaba como invisible.

“hay lubricante y condones en mi mochila”, dijo Max.

Baco saltó hacia la cocina.

Al rato, don Martín ingresó.

“¡Estoy haciendo el almuerzo!”, dijo Baco.

“Está bien. Pero no  te olvides de entrenar”.

Cuando se aseguró que los pasillos estaban vacíos, regresó a espiar.

Febo bombeaba su miembro en el trasero de Max, quien jadeaba evidentemente adolorido. Zulú se masturbaba  mientras echaba grandes cantidades de lubricante sobre el condón desplegado a lo largo de su miembro. Dio un golpecito en el pecho velludo del otro penetrador. Intercambiaron posiciones. Zulú comenzó a empujar contra las nalgas de Max.

“¡Au, mierda! ¡argg!”.

¿Te duele mucho?”

“Sí, huevón… despacio!”’

El velludo Febo volvió a ofrecer su pene. Max lo chupó de nuevo. Finalmente Zulú logró introducir sus 20 centímetros. Comenzó a bombear, primero despacio; entonces, incrementó la potencia y velocidad hasta que sólo se escuchaban sus caderas chocando contra las gruesas nalgas del instructor, quien emitía guturales de dolor, ahogados por el pene de Febo, quien agarraba el cabello  de Max con mucha fuerza.

El chico velludo dio un profundo jadeo, lebantó la cabeza y abrió su boca. Sus glúteos se pusieron tensos. De inmediato, sacó su pene flácido, aún dentro del preservativo, con el semen recolectado en la punta.

“¿Tan veló’?”. Sonrió Zulú, sin dejar de bombear e ignorando las qquejas que Max buscaba ahogar y controlar jadeando profundo.

“Nunca hice un trío”. Voy al baño.

Baco regresó a la cocina de un salto. Al entrar, se chocó con don Martín.

“Espero que aprendas bien porque luego Zulú te la meterá a ti, tal como ya lo hizo Max, y yo, y tu viejo, y ese huevón de San Jerónimo”.

Baco lo miraba azorado.

Don Martín lo abrazó y forzó  a acompañarlo a la cortina del gimnasio. La abrió de par en par.

Zulú volteó a ver y sonrió, mientras Max seguía intentando controlar el dolor.

Sonó el celular de don Martín.

“¡Carajo!”

Frente a Baco, Zulú seguía penetrando ruidosamente a un confundido Max.

Don Martín regresó: “Mañana vendrán para chequearlos”.

 

 (CONTINUARÁ…)

 

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lunes, 10 de marzo de 2014

Anselmo (22)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 22

“¿Está seguro?”

“Sí. No tengo opción”.

“Pero tiene 16…”

“En enero cumplirá 17, y es como si tuviera 18”.

“Pero a lo mejor sigue pito”.

“En su pueblo se estaba comiendo la verga de un amigo.  Su viejo lo descubrió sin que se diera cuenta. Por eso lo mandó conmigo. Yo también me lo comí. Tiene un culo bien rico, pero hay que tratarlo con cariño”.

“O sea despacio”.

“Claro, pues hijo. Febo es bruto y Zulú lo destrozaría. La tuya es grande pero cariñosa… como la mía. Tú lo tratarás mejor… ¿Cuento contigo, no?

Max besó profundamente en la boca a don Martín. “Sí”. Se levantó de la king-size, y buscó toda su ropa. Se vistió y se puso en pie.

En el dormitorio del costado, Kike se despertaba de una siesta inusual. Baco estaba a su lado.

“¿Quieres ir al baño?”

“No. Me paró un poco. Pero hoy me cansé entrenando en la mañana con Max”.

“¡debes seguir comiendo y tomando matico. Tienes que ir a la posta”

Kike sonrió. “Acá no hay posta, sino hospital”.

“Mejor pues”.

Se oyeron golpes en la puerta. Kike se levantó con desgano. Baco abrió. Era Max.

“Tenemos que hablar”.

Baco volteó a ver a Kike, y advirtió: “Él tiene que estar presente, si no, no hablo”.

“Mejor si están los dos”, contestó Max.

Aún en su dormitorio, Martín hacía cuentas y cuentas. Por más que buscaba, no conseguía que las matemáticas fueran elásticas. Tenía que reducir gastos en la casa y el Alpha Male, pero cualquier recorte amenazaba traer abajo su micro imperio de cuerpos marcados, trajes ajustados y clientes necesitados.

Oyó gemidos  del otro lado de la pared. Los identificó.

“Así, papi. Así métemela”. 

“¿Te gusta mi pinga?”

“Sí papi. Métemela toda”.

Eran las voces de Baco y Max. Exhaló fuerte por la boca. Volvió a ver las cifras.

¡Era posible recuperar el margen de ganancias!

Se acostó en la cama y cerró los ojos escuchando las frases y los gemidos que le evidenciaban el sexo más arrechante que-al menos- había escuchado hasta entonces.

“Métemela Baco”. 

Martín abrió los ojos. ¡No podía ser!

“Este huevón…” sonrió y volvió a quedarse con la visión en negro imaginando el trío que se había armado cruzando la pared.

Si me meto, la cago, pensó.

Su pene erectó, y no tardó en introducirse las manos dentro del bóxer para autocomplacerse.

¿Y si hiciera una película?

total, podría sacar provecho de las fotos de Zack, ¿no?

Haría más plata, y los chicos estaban perfectos para la cámara, gracias al buenmozo y corpulento Max, quien le había confesado semanas antes que no se haría problemas en hacer una interpretación sexual de alto calibre frente a una cámara. Martín se sacó todo para estar más cómodo. Sus jadeos entraron en armonía con los de sus tres ‘talentos’, que ahora hacían crujir los resortes de la cama.

Eyaculó y fue a tomar una ducha, más por limpiarse el semen que había disparado sobre su vientre.

Cuando salió, se topó con Max, Baqco y Kike, que entraban sudorosos, colorados y sonrientes. 

“Guarden leche, carajo”, les dijo complaciente.

Entonces, Kike se puso pálido. “¡permiso! Se abrió paso y luego cerró la puerta de uno de los inodoros con fuerza.

Se oyó un pedo poderoso.

“Puta, lo destaparon”. Dijo don Martín, riendo. “Baco, comienzas el lunes”.

 

 (CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.

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lunes, 3 de marzo de 2014

anselmo (21)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

CAPÍTULO 21

Cuando Kike ingresó, encontróa Baco sobre su cama, boca abajo, abrazando su almohada.

Cerró la puerta y se acercó despacio.

Ya en el filo del colchón,  escuchó sollozos.“¿Qué te pasa?”

El supuesto durmiente se  volteó. Tenía los ojos rojos. Se abrazó a la cadera de Kike.

“tranquilo”, lo consoló, mientras le acariciaba la cabeza.

“Me dijo que lo pensaría”.

“¿Quién te dijo…? ¿Que pensaría qué?”

“¡Zack!”

“ah… Fuiste tú”.

Baco lloró con más fuerza.

“Te dije que era un reconcha su madre”.

Baco se calmó un poco. ¡Cierto! Fue una de las primeras advertencias que recibió de Kike, quien se sentó a su costado.

“Cuando llegué, me dijo que me daríael negocio de escorts de Alpha Male”.

 “No lo hizo, ¿cierto?”

Kike le asintió mímicamente. “Lo hizo para que tomara sus turnos de limpieza y cocina”. De cojudo caí.

Baco volvió a ser Anselmo. “Quiero regresar a San Jerónimo”.

Rompió a llorar de nuevo, esta vez sobre el hombro de Kike, quien atinó a a abrazarlo y acariciarle el suave cabello.

“Tengo un problema”.

Baco dejó de hundir su cabeza en su amigo. Aún rodaban lágrimas sobre sus mejillas. “¿Qué pasó?”

“Hace una semana tengo diarrea”.

“¿Qué comiste?”

“No sé, pero no me para. Ahora que ensayaba con Zulú, casi lo mancho”.

“¿Hay matico?” Baco se recomponía y enjugaba las lágrimas.

” No sé”, replicó Kike.

“Le diré a mi padrino que compre”. Baco se levantó. “Vamos a ver en la cocina”.

“Gracias””.

“No te preocupes. Es sólo diarrea”.

“ojalá”.

Baco encontró manzanilla y orégano chino. Calentó una infusión,e hizo que Kike se la tomara caliente.

En eso, ingresaron don Martín y Zulú. “Baco, ven a mi cuarto”.

Baco y Kike se miraron preocupados.

Desde la salida de Zack, el dormitorio del padrino era exclusivamente de Martín. Estaba amoblado con una cama king-size, fotos de los viajes y presentaciones de los chicos, y las consabidas fotos de modelos y sexo explícito.

Era la primera vez que Baco, desde que llegó siendo Anselmo, ingresaba aquí.

“Verás hijo. la clientela ha disminuido un poco desde que Zack se fue. Si se reducen los ingresos, ustedes no tendrán todo lo que tienen”.

Baco no sabía dónde posar su mirada, si en los ojos preocupados de su padrino, o en los libidinosos de Zulú.

“Entonces… bueno… mira…”

“tienej que acota’te con lo’cliente’”.

Zulú sonrió con malicia, y recibió un codazo de Martín.

“disculpa hijo, quería guardarte hasta los18, pero no veo otra opción”.

Baco no podía hablar.

“Tú ya tienes experiencia. Zulú te puede ayudar como pasivo, y, como te llevas bien con Kike, le podemos decir que te entrene como activo”.

“Menoj mal que hay condone’”.

Zulú volvió a sonreír.

“Todavía no harás coreografías, pero le hablaré a Max para que te vaya preparando, por si tengas que reemplazar a alguien”.

Baco estaba confundido.

Febo tocó la puerta. Alguien llamaba por teléfono a don Martín, quien tuvo que salir.

Baco yZulú quedaron solos.

“Sé que la tengo glande. Pero si te aco’túmbraj’a la mía, te aco’tumbraráj’a cua’quiera”.

“No me gustas”.

“¿Y quién te dijo que me gujta’? lo hago po’que de algo tengo que comé’. Mi paíj’é una mielda. Po’lo meno’acá hay qué comé’”.

“¿Por eso estás aquí?”

Zulú cambió de cara. “¿Trabajamo’junto’ o qué?”

Baco se acercó e intentó besarlo en la boca.

“¡Yo no beso!”, dijo Zulú retirando la cara, y apartándolo suavemente de su cuerpo.

“Se nota que tu país es una mierda, porque no te enseñaron a amar. Sólo vales una pinga, nada más”.

Zulú miró con rabia a los ojos desafiantemente seguros de Baco.

“agradece que’re el ahija’o, que si no, te parto la cara”.

“agradece que estás en mi país, si no serías un muerto de hambre”.

Zulú alzó el puño derecho, dispuesto a estampárselo a Baco.

“¡¿Qué mierda pasa aquí?!”

Consígame una pareja que me bese, y practicaré cómo atender clientes. No seré vergón, pero sí arrecho y bien apasionado”.

Baco salió del dormitorio de su padrino con la convicción de que Zulú no le llegaba a la punta del zapato.

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

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