Mostrando entradas con la etiqueta sot. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sot. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de julio de 2014

Policías calientes

Los mejores clips gay de la red

Aquí les dejamos con una selección de los mejores videos de policías gozando con patas. Debes ser mayor de edad para verlos; si no cumples esta regla, no es nuestra responsabilidad.

 

2 policías se pajean en la patrulla

http://www.xhamster.com/movies/1041457/dos_policias_heteros_haciendose_una_paja_en_el_coche.html

 

Abuso policial en Cuba

http://www.gaytube.com/media/45622/cubano_y_policiascuban_and_police_man/?utm_campaign=PBWeb&utm_medium=PT&utm_source=PBWeb#!

 

Trío con el policía y su ayudante

http://www.xhamster.com/movies/1997455/trio_con_el_policia_y_su_ayudante.html

 

Vestidor de la comisaría

http://www.xhamster.com/movies/826646/trio_de_policias_en_el_vestuario_de_la_comisaria.html

 

Coméntalos en Twitter como @hunkspiura o en www.twitter.com/hunkspiura

 

jueves, 14 de marzo de 2013

SOT-2013-011: Control de rutina

Recopilado por SOT

 

3MAR2013

8:47

Soy un profesional de 35 años. Trabajo en mi propio negocio todos los días, pero trato de darme tiempo para todo, en especial mi familia y el gimnasio. Entreno todos los días, incluso el sábado, por lo que tengo una forma que varios amigos y compañeros de mi edad envidian.

Como tengo una parcelita en san Lorenzo, los domingos, como hoy, los aprovecho para darle vuelta, y, si puedo, traer algo, no mucho, pues suelo ir en mi propia moto, así que no puedo cargar mucho peso.

Ir en la moto me relaja. Siempre tomo todas las precauciones: casco, documentos, y para que se me haga más sencillo, una ropa algo pegada al cuerpo.

A media hora de llegar a mi destino, junto a lo que parece ser una construcción avandonada al lado de la carretera, me detiene una sirena.

Paro la moto, y viene hacia mí, un policía de unos 30 años, alto, de cuerpo bien formado. No voy a tanta velocidad quedigamos. “Buenos días, ¿documentos?”, me aborda. Se los muestro.

“Disculpe. Me tiene que acompañar”, me dice.

“¿Hay algo mal?”, le pregunto.

“Control de rutina. Acompáñeme, por favor”, insiste.

Avanzo con la moto hasta la patrulla. Allí está otro policía.

El primero de ellos, me pide que me apoye en la pared de la construcción, opuesta a la carretera, y comienza a registrarme. Pero, en vez de darme las palmaditas a lo largo del cuerpo, siento que me lo acaricia.

No puedo evitar sentir cosquillas cuando sus manos pasan por mi costado, mis piernas y el interior de ellas.

“¿Le pasa algo?”, me dice.

“Nada, jefe”.

Repite el procedimiento. No puedo evitar que un suspiro se me escape.

“Tienes el cuerpo duro”, me comenta el policía.

“Voy al gym, jefe”, le replico.

Entonces, siento sus manos por mi espalda y mi trasero.

“Yo también voy al gym”, me dice. “Mire, todo está en orden; pero, me gustaría que me colabore”, prosigue.

“Colaborarle, ¿cómo?”. Sospecho que comenzará a pedirme plata. Sigo apoyado sobre la pared.

“No se preocupe. Sólo confíe en mí”, me dice.

Siento que su cuerpo se aproxima y pega por detrás de mí, en especial su paquete, que lo pone justo sobre mis nalgas. Sus dos manos comienzan a rodear mi cintura, hasta que encuentran mi correa, la que desabrocha. Cuando lo consigue, me desabrocha el pantalón, me baja el cierre, y poco a poco –ya que está apretado- lo tira hacia abajo hasta medio muslo, o algo más abajo.

“Te queda bien ese boxer pegado”, me dice el policía, mientras yo no atino a nada. Escucho el desabrochar de una correa, luego un cierre. Siento algo duro entre mis nalgas, mientras sus manos cogen y acarician mis caderas. Sin decir nada más, el policía comienza a frotar su paquete contra mi trasero. Conforme me sigue frotando, él comienza a suspirar y a jadear. Yo me quedo en silencio.

Entonces, él me baja mi boxer: “¡Mierda! ¡qué rico culo tienes… blanquito… lampiñito”.

De inmediato, siento una humedad en mi ano: el policía me mete lengua y me excita sobremanera. “¿Te gusta, no?”

Se detiene unos segundos. “Te va a doler un poco, pero tranquilo. Si te duele mucho, me avisas”, me recomienda.

Efectivamente, siento que algo grueso comienza a penetrarme por el ano. Trato de relajarme. No sentía eso hace semanas. Poco a poco me introduce su pene –asumo- hasta encajarlo todo. Sospecho que es grande.

Sin soltarme las caderas, comienza a bombearme. Me excito más, y comienzo a mover mi trasero.

“Así, qué rico culo. Eso… así… mueve ese rico culo… Ahhh”.

Sus caderas chocan contra mis nalgas haciendo que la pared de ladrillo genere eco a cada choque.

El policía aumenta la velocidad del bombeo, hasta que siento que jadea fuertemente, a la vez que un latido hace palpitar mi ano. “Las di… qué rico, huevón”, suspira el uniformado.

Cuando volteo un poco, puedo observar, que el policía se saca el condón de su pene semi-erecto. Sí que era largo y grueso.

“Espérate aquí. No te subas el pantalón todavía”, me ordena. Obedezco. Se va.

Un minuto después aparece su colega. Veo que saca un condón de su bolsillo. Vuelvo a escuchar el sonido de la correa, el cierre, la fundita que se rompe. Y de nuevo, el rico dolor del pene entrando en mi ano. Nuevamente el bombeo. Este policía es un poco más brusco que el anterior, pero igual sabe cómo hacerlo… incluso parece que dura más. Dicho sea de paso, gime con más fuerza, y sus chasquidos en mi trasero son más sonoros.

Cuando eyacula, ruge con fuerza. Luego, jadea.

Al fin, me ordena levantarme mi boxer y mi pantalón. No me explico cómo ellos saben que me gusta esto… de hecho, soy bisexual.

Como les dije, tengo familia, y estoy con mi mujer, y algunos compañeros ocasionales.

 

9:39

El primer policía me devuelve mis documentos.

“Gracias por tu colaboración… si vas a la disco de ambiente este sábado, podremos ir a mi cuarto”, me dice el policía.

Lo miro con asombro.

Sonríe: “El sábado pasado fuiste. Podrías ir el que viene”.

Sigo mi camino.

 

9MAR2013

23:05

Estoy en la discoteca, y trato por todos los medios de ubicar a alguno de los dos policías. Nada.

Pregunto a uno de los meseros. A veces suelen tener información. Se los describo.

“Ah… ese cojudo… Lo cambiaron esta semana por coimero”, me informa…

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Contacta a SOT: hunks.piura@gmail.com

miércoles, 6 de marzo de 2013

SOT-2013-010: El informante

Recopilado por SOT 25FEB2013 17:11 Soy un policía de unos 45 años, deportista, no mal parecido, contextura normal. Estoy a punto de salir de mi trabajo, cuando recibo una llamada de última hora para averiguar un caso que se acaba de reportar. Llamo, sin éxito, a todos mis colegas disponibles, para obtener más información. Entonces, se me hace una luz en la cabeza: hay un civil que tiene buenas fuentes, que trabaja regularmente con nosotros, y que podría tener información que me ayudaría. 18:02 Al fin, consigo contactar a mi informante. Alguien me da su teléfono, porque no hemos hablado en muchos años. Es un muchacho de unos 35. Lo llamo y él accede a darme información. Por seguridad, le digo que iré a visitarlo. Lo conozco hace diez años, cuando comenzaba a trabajar en esta ciudad. Una de esas tardes, fue a mi cuarto para charlar, y terminamos teniendo sexo. 19:24 Llego a la casa de mi informante. Me da gusto verlo después de mucho tiempo, y nos sentamos a charlar un rato. Me da toda la información que le había pedido. Entonces, me doy cuenta, que está algo cambiado, físicamente especialmente. “¿Y ese cuerpo?”, le digo. “Gimnasio, pues!, me responde. De hecho, tiene piernas bien torneadas y fuertes, brazos musculados, amplio pecho. Como viste una bermuda, se le ve un trasero no muy grande, pero firme. “Tú también te ves bien”, me dice. Le digo que a duras penas, juego algo de fútbol, pero rindo lo suficiente. “Eso quiere decir que tienes las piernas ejercitadas”, me comenta. “Claro. Toca, si quieres”, le invito. No se hace de rogar. 20:20 Así conversando, le pregunto sobre su vida sexual. Me comenta que acaba de salir de una relación que terminó mal. “¿eras pasivo? Cuando estuviste conmigo eras pasivo”, le recuerdo. “No. Descubrí que soy moderno”, me responde. Le recuerdo que soy activo, y le confieso que he tenido otras experiencias homosexuales, y en algunas me dijeron que les gustaba mi pene, porque era algo más grande que el promedio. Él me responde que eso no es lo importante, sino cómo se use. Aún así, le insisto en saber si él cree que mi pene es más grande que el promedio. “Habría que verlo”, me dice. 20:34 En otro cuarto, donde no haya miradas indiscretas, me bajo el pantalón y el calzoncillo. Él comienza a masajearme el pene, y logra que se ponga erecto. Coge una regla y me lo mide: “17 centímetros. Nada mal”. Noto que, debajo de su bermuda, su pene también está erecto. Me inclino a tocárselo. “¿Me lo puedes mostrar?”, le pido. Se baja la bermuda y un suspensor y me lo enseña. Le pido que lo junte, y me doy cuenta que ambos son casi tan grandes. El choque de ambos miembros me excita, y le arrimo mi cuerpo. Él me responde. 20:46 Ya desnudos, nos abrazamos, nos acariciamos, y nos masturbamos mutuamente, frotando el pene de uno contra el cuerpo del otro. Nos besamos en el cuello. Por alguna razón, evito besarle la boca, y él tampoco se esfuerza por besar la mía. “Chúpamela”, le pido. Él se arrodilla y toma mi falo en su boca. Hace tiempo que no tengo esa sensación, y la disfruto al máximo. Jadeo de placer. Él me excita más, cuando me comienza a acariciar mis nalgas, y poco a poco va corriendo sus dedos hasta el medio de ambas. Entonces, quiero experimentar. Le agarro la mano y hago que me meta el dedo en la raja de mis nalgas. No resisto más, me doy media vuelta. “Lámeme el culo”, le pido. Él mete su lengua y logra dilatarme el ano. “Méteme el dedo despacio”. Lo hace. Estoy a tope. 20:58 Le doy un condón, me lo pone, se ensaliva su ano, y se inclina. Poco a poco lo voy penetrando, y comienzo a bombearlo. Poco a poco, el sonido de mi cadera chocando contra sus nalgas se hace más fuerte. Él mueve su trasero, lo que incrementa mi placer. Jadeamos. Me sigue tocando mis nalgas, y yo aprovecho para masturbarle el pene. Luego me siento sobre una silla, y él se sienta sobre mi miembro. Ahora él bombea. 21:14 No resisto más y eyaculo. No sentía esa sensación desde hacía mucho tiempo. Estamos sudados. 21:48 Me despido de mi informante, satisfecho porque obtuve dos cosas: el dato y el placer de hacerlo sin tanto compromiso. Ojalá se repita. ©2013 Hunks of Piura Entertainment. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

miércoles, 27 de febrero de 2013

SOT-2013-009: saldo a favor

Hunks of Piura

Recopilado por SOT

 

19FEB2013

08:23

Debido a un problema en mi centro de trabajo, fui asignado para poner las cosas en orden. Por eso me enviaron a un pueblo donde meses antes había trabajado, pero del que pedí que me sacaran luego de involucrarme en una relación con un superior, que me estaba utilizando para encubrir malos manejos, y tratando de ganarme teniendo sexo conmigo.

Cuando me quise liberar de él, comenzó a tratarme con violencia.

Fue gracias a un amigo policía que pude escapar. Me protegió y me ayudó a salir de ese círculo de la violencia. Además, siempre que salíamos, procuraba que no me quede tanto tiempo en la calle. Hasta se daba el trabajo de acompañarme a mi pensión, a las tres de la madrugada, cuando salíamos de las fiestas. Me dejaba durmiendo y se iba.

 

12:49

El trabajo está más pesado de lo que parece. Papeleo, papeleo y más papeleo. Me doy un respiro para almorzar.

Apenas entro a la pensión cuando me choco con mi amigo policía. Me da un fuerte abrazo. Es un tipo de 30 años, como de uno 75, recontra atlético y varonil. Su alegría es enorme y sincera.  Me promete que irá a visitarme más tarde, que me llamará después.

 

22FEB2013

20:06

Llego cansadísimo a mi cuarto. Estos dos días me he dormido casi a medianoche, porque me he llevado trabajo para avanzar.

Me quito los zapatos, el uniforme, mi boxer. Me meto a la ducha. Estoy relajándome dentro, cuando escucho que tocan la puerta de mi cuarto. Espero que no sea más trabajo, tanto, que ni siquiera he podido comenzar la rutina que me dieron en Hunks of Piura.

“Hola”. Es mi amigo, el policía. “Te traje un regalo”, me dice mostrándome una botella de vodka.

Nos sentamos a conversar y le cuento las incidencias de los dos días. Me escucha con paciencia, sin interrumpirme. Cuando, por fin, acabo, me acaricia mi cabeza: “Ya, olvídate del trabajo. Brindemos por tu regreso”.

Le digo que me pondré algo, para no faltarle el respeto- “Normal. Mas bien haré algo para que no te sientas mal”. Dicho esto, comenzó a quitarse su camisa, descubriéndome un pecho y unos brazos de escultura, y un abdomen que parece tabla de lavar. Luego se quitó el pantalón, mostrándome unas enormes piernas y un trasero redondo y firme… además de un prominente paquete.

Abre la botella, sirve un par de vasos descartables que traía, y brindamos.

 

22:02

La botella está casi vacía. Seguimos conversando.

“Entré en calor”, le digo.

“Es el vodka”, me dice. Me pasa el dorso de su mano por mi brazo. Siento un enorme cosquilleo. Suspiro.

“Te extrañé”, me dice.

“Yo… también”, le respondo.

Se me aproxima y me besa en la boca.

 

22:12

Los dos estamos desnudos sobre mi cama. Estamos arrodillados. Me abraza con firmeza, sin dejar de acariciarme la espalda y mi trasero. Yo hago lo mismo. Nuestros labios parecen no querer despegarse nunca. de pronto, comienza a besarme el cuello. Su miembro duro y el mío se rozan sin problemas.

Comienzo a recorrer su cuello, sus pectorales, sus abdominales, hasta llegar a su pene erecto –un falo de 19 centímetros, grueso, venudo-, y comienzo a chuparlo.

 

22:36

Aprovechando que estoy en cuatro, me deja en esa posición, baja de la cama, me acaricia las nalgas, me las separa, y comienza a lamerme el ano. Siento cómo lo va dilatando. Gimo.

 

22:48

Mi amigo se pone un condón, se unta algo de lubricante, me lo coloca en el ano. Ubica su glande y comienza a empujar lentamente. “¿Te duele?”, me va preguntando a medida que me lo mete. Si le digo que sí, se detiene un poco; si le digo que no, avanza  hasta que logra introducírmelo todo.

Comienza a bombearme despacio, y, sin apuro, incrementa la velocidad.

Yo muevo mi trasero para incrementar su placer y el mío.

 

22:51

Mi amigo se baja de la cama y me jala hasta el filo de la misma. Me levanta una pierna y la extiende sobre su torso. Él también sube uno de sus pies sobre la cama, y me vuelve a penetrar. Reanuda el bombeo, de despacio a rápido. Ambos jadeamos y gemimos.

“¿Te gusta cómo te la meto?”, me dice.

“Sí. Así. Cáchame rico”, le pido.

 

23:08

Ahora se acuesta sobre mi espalda, me levanta el trasero y repite la penetración. Siento su boca recorriendo mi cuello, tratando de besarme.

 

23:14

El clásico piernas al hombro. Comienzo a masturbarme.

“Las voy a dar”, le digo. “No aguanto”.

Él saca su pene, se quita el condón y me imita.

Eyaculamos casi en simultáneo.

 

23:39

Los dos descansamos. Yo sobre su amplio pecho; el boca arriba. Nos tapamos un poco, porque comenzamos a sentir frío.

“Estuvo grandioso”, le digo.

“Estuviste excelente”, me dice.

 

23:51

Los besos y las caricias se reanudan. Me acuesto sobre él. Nos destapamos. Comienza el segundo round. Nuevamente bajo hasta su pene y se lo chupo.

 

23FEB2013

00:15

Tras ponerle el preservativo, me siento sobre su pene y comienza a saltar sobre él. Mi amigo me acaricia las caderas, el pecho, los costados, la cara, las nalgas. Bombeo.

 

00:28

Nos acostamos de costado. Él me levanta una pierna, y desde atrás, es decir, del costado, me bombea. A los pocos minutos, se levanta, arrodilla y me la mete así, mientras me acaricia mi costado y pecho.

 

00:38

Me apoyo sobre la ventana, y él me penetra desde atrás. Ambos estamos de pie. Me bombea con rapidez.

Minutos más tarde, siento su pene palpitando dentro de mi ano, mientras él jadea profundamente.

“Me vine, carajo”.

 

05:32

Un movimiento me despierta. Es mi amigo que se levanta de mi cama. Veo que se va al baño. Se ducha brevemente.

Sale, se pone sui ropa. “Fue una noche maravillosa, pero tengo que irme ahora. Si la gente nos ve, haré que te metan en chismes, y no me gustan esas huevadas”.

Termina de vestirse. Se va.

 

20:54

He seguido trabajando todo el día. De nuevo tocan mi puerta. Es mi amigo.

“Mañana tengo que ir a Piura. Hay unas cosas que resolver”, me dice. “¿Puedo pasar?”

“Pero, claro. Eres bienvenido”, le respondo.

Sentados sobre la cama, me toma de las manos y me uelve a besar.

“¿Quieres ser mi pareja?”, me pregunta.

Me quedo mudo. No sé qué decir.

¿qué responderían en mi lugar.

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

jueves, 21 de febrero de 2013

SOT-2013-008: Noche serena

Hunks of Piura

Recopilado por: SOT

 

13FEB2013

21:03

Esta es mi primera semana en el Serenazgo. Conseguí el trabajo gracias a un amigo que se retiró, aunque no supo explicarme por qué.

Tengo 26 años, mido más de metro 70, soy agarradazo, trigueño, pelo corto. Estuve trabajando un tiempo como vigilante, pero el salario era poco y esporádico.

Recibimos una llamada de un vecindario donde hay unos fumones que están obligando a que la gente se encierre temprano en su casa, y con este calor de verano, eso es una tortura.

 

22:14

Voy en una de las camionetas con uno de mis compañeros. Se trata de un sereno, ya de 32 años, casado, y también tan agarrado como yo.

Llegamos al sitio de la denuncia. Aparentemente la calle está vacía.

Mi compañero estaciona la camioneta junto a una pared, y me advierte que esté alerta, que él hará una ronda. Me ofrezco a acompañarlo, pero él se niega, y me recomienda que si necesito ayuda, que lo llame al rpm.

 

22:32

Hace algo de calor en la camioneta, y me incomoda estar solo largo tiempo. De vez en cuando aparecen unos vagos, que miran de reojo a donde estoy yo, y regresan.

Abro la puerta, y bajo para orinar. No hay nadie en la calle. De pronto, escucho unos gemidos y unos jadeos.

Me deslizo lentamente por la pared, y me topo con la ventana de una casa sin construir. Me asomo con cuidado.

Veo cuatro siluetas: tres de pie, una agachada. De las tres siluetas de pie, una está justo detrás de la persona agachada, a la que agarra por las caderas, mientras mueve la suya como bombeando. De ahí vienen los gemidos y jadeos. Si no me equivoco, está teniendo relaciones anales.

Afinando más mi vista, confirmo que la silueta que está detrás de la persona agachada tiene los pantalones abajo, igual los de la silueta agachada.

Las otras dos siluetas parecen estarse masturbando. Una de ellas se coloca frente a la cabeza de la persona agachada: “Mámala”. Logro ver un gran miembro. Poco a poco, los pantalones de esta tercera silueta se van deslizando.

En medio de la adrenalina, mi pene se pone duro bajo mi apretado pantalón de drill. Y sucede algo impensado: mi celular vibra.

Tal como avancé, regreso sigilosamente a la camioneta. Veo la llamada: es la central.

Tras darles un reporte falso, diciendo que estamos rondando, me quedo inmóvil en la camioneta. Mi pene vuelve a erectarse recordando esa imagen. Los patas de pie eran vagos, evidentemente. ¿Y el agachado? ¿Dónde está mi compañero?

Me bajo el cierre, me saco mi miembro y comienzo a corrérmelo.

 

23:28

Mi compañero regresa. “Ya todo está bajo control. No joderán más”, me dice.

Le pregunto qué hizo, pero me dice que tranquilo, que fue a convencerlos de que no se metan en problemas.

 

14FEB2013

05:02

Saliendo del turno, voy a tomar una ducha. Estoy desvistiéndome cuando entra mi compañero. Al darme la espalda, noto una mancha rara en la parte posterior de su pierna derecha.

Le pido que se acerque para verla mejor. Es blanquecina y está algo seca y dura. No recuerdo haber visto esa mancha cuando comenzamos el turno.

Me dice que me deje de huevadas, pero si algo aprendí en mi trabajo de vigilante es a tener mucha memoria visual.

 

16FEB2013

23:15

Regresamos al mismo punto de la noche cuando recibimos la llamada de emergencia. Del mismo modo, mi compañero se baja y me hace las mismas recomendaciones.

Decido esperar en la camioneta. Entonces, alguien me golpea el vidrio. Es un chico, como de mi edad, algo delgado, y con una cara que revela que es medio amaneradito. Abro la puerta y bajo del vehículo. Sus primeras palabras confirman mis sospechas.

“¿Tú eres el amigo del otro sereno, cierto?”. Se lo confirmo, y le pregunto por qué. “¿sabías que tu amigo mantiene tranquilos a los vaguitos, dándoles lo que ellos realmente quieren?”

No entiendo lo que trata de decir, y le pido que me explique mejor. “Tu amigo mantiene controlados a los vaguitos dándoles el culo. Vamos a ver, si quieres”.

Sigo al chico por otro lado, de forma sigilosa. Me hace un gesto de silencio. Esta vez, estamos a escasos metros de los cuatro: tres de pie, uno agachado, y de los tres, uno que mece su cadera en el trasero del agachado.

“El que está agachado es tu amigo”, me dice el chico amanerado, casi al oído. “Yo quiero denunciar esto, porque no puede ser que mientras nos cagamos de miedo en nuestras jatos, ese huevón viene para que se lo cachen”.

Estimo mucho a mi compañero. Él fue quien me pasó la voz del trabajo. ¿Cómo puedo evitar que lo denuncien?

Entonces, siento una mano sobre mi pene semierecto.

“Dame tu pinga, y me olvido de la denuncia”, me dice.

Sin dejar de ver a las siluetas, dejo que el chico me baje el cierre y comience a hacerme sexo oral.

Tras varios minutos, me pone un condón, y siento que me arrima su trasero a mi pene erecto. “Métemela”, me dice.

En segundos, mi falo se hunde en su ano. Me desabrocho mi pantalón, me bajo un poco mi boxer, y, agarrándolo de las caderas, lo bombeo.

Eyaculo en unos minutos más.

 

17FEB2013

05:06

Terminado el turno, vamos a bañarnos. Estoy desconcertado. Mi compañero se acerca: “¿Qué te pareció el turno?” no sé qué responderle. “¿Y esa mancha?” aproxima su mano a mi cierre. Efectivamente: la misma mancha blanca y seca. “Ahora ya conoces el secreto”, me dice.

 

05:42

Mi compañero y yo nos vamos a un hostal en Ignacio Merino. Entramos a la habitación, nos quitamos la ropa, y nos vamos directo a la ducha.

Allí, él me da la espalda, y hace que lo penetre por el ano, bajo el agua de la ducha.

Tras eyacular, nos vamos a descansar. Antes de quedarnos dormidos, de nuevo me acuesto encima suyo y tengo relaciones. Yo soy el activo. Él parece gozar, porque escucho los mismos gemidos que oí en la casa abandonada.

 

12:02

Despierto en la habitación del hostal.

“¿Un cebichito?”, me dice mi compañero. Acepto.

Antes de salir, nos bañamos de nuevo y tengo sexo con él por tercera vez.

“De ahora en adelante, vamos a ser más cuidadosos, y a no dejar que nos dejen manchas en el uniforme, en la ropa, ni en nada”, me advierte.

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Contacta al autor:  hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

miércoles, 13 de febrero de 2013

SOT-2013-007: Ius Veritas

Hunks of Piura

Por: SOT

 

31ENE2013

11:29

Ya reinstalado, mi primera misión es verificar unos datos en un pueblo cerca de Piura. Debido a que no habían movilidades disponibles, me he tenido que desplazar por mi cuenta, así que he llegado a este pueblo, con mucho sacrificio. Consigo toda la información, y estoy junto a un quiosco, esperando alguna movilidad de regreso.

A pesar de que me he contactado con la Comisaría local, no hay vehículos disponibles.

De pronto, un joven, tan alto como yo, evidentemente corpulento, se acerca a comprar un agua. Su rostro me parece familiar.

“¿Eres de acá?”, le pregunto.

Me afirma con su cabeza.

“Te vi hablando con la familia que visité hoy”, añado.

“Soy abogado. Un amigo pidió que visite a la familia”, responde.

Intercambiamos identificaciones.

“¿Está investigando el mismo caso?”, me pregunta.

“Verificando datos. Pero ya terminé. Ahora quiero ver cómo regreso a Piura”, le comento.

“Bueno… yo vine en mi moto… Si desea, puedo jalarloa la ciudad, y allí puede tomar el bus a Piura”.

La propuesta no me parece mala. Acepto.

 

11:44

Bajo el inclemente sol, recorremos el camino de tierra. Antes de abordar la moto, me doy cuenta que, a pesar de su aparente descuido, tiene espalda y brazos anchos, además de unas piernas y un trasero fuertes… y cierto ademán… pero, prefiero pensar que son ideas mías.

Los baches hacen imposible que mi pelvis no roce con sus nalgas. Intento concentrarme en su conversación, que es empleado público, que sigue algunos casos por su cuenta, y que está estudiando un curso de extensión. No puedo hacerlo, y mi pene se erecta. Sólo espero que cuando lo roce, mi jean disimule mi erección. El problema es que él, en vez de mover su trasero hacia adelante, lo afirma más contra mi paquete.

 

12:10

Llegamos al terminal de buses. Bajo cuidando que no se me note la erección.

“Te dejo mi tarjeta. Mejor me llamas como a esta hora, porque en la noche suelo estar ocupado”, me dice.

“¿Trabajo?”

“No. Mi jermita”, responde sonriendo. Lo dudo, pero entiendo el mensaje. Igual, le doy mi número recien estrenado.

 

12:25

En  el bus viajo con un colega.

“¿Y de dónde conoces a ese chico?”, me pregunta.

“De ahorita. Lo encontré haciendo mi diligencia”, le cuento.

“Ten cuidado. Su pareja suele hacerle escenitas”.

“Ah, ¿su jermita es celosa?”

“Celosa no. Celoso”.

No comento nada más. Finjo sorpresa.

 

2FEB2013

11:23

Descanso un poco en una de las cuadras de la Jefatura, cuando suena el celular. No reconozco el número.

“Hola. No se si te acuerdas de mí. Nos conocimos hace dos días”.

“Claro. ¿Qué pasó? ¿Alguna cosa nueva?”.

“No. Han llegado unos amigos de fuera, y vamos a comer un cebiche, tomar algo. ¿Por qué no vienes?”

Recuerdo la advertencia de mi colega: “Estoy cero balas. Para otra ocasión”.

“Normal. Te invito”.

“¿Y quienes van?”

“amigos, colegas”.

“¿Y… tu… jermita?”

“No. No pasa nada. Vente”.

 

12:45

A pesar que no me gusta caer de paracaídas, y de que la advertencia que me hicieron me da vueltas, aparezco en el local. Nada mal, uno de los mejores de Piura.

En una mesa, está el muchacho con otros tres amigos. Me reconoce, me llama y me presenta. Pedimos comida y bebemos cerveza. Me doy cuenta que uno de los muchachos y él se miran con cierto ¿afecto?, pero no le doy importancia.

DE VEZ EN CUANDO, EL CELULAR DEL MUCHACHO SUENA O RECIBE MENSAJES. ÉL INTERRUMPE LA LLAMADA, Y MENSAJEA.

“¿La marca?”, le pregunto, divertido.

“si se entera dónde estoy, no le va a gustar”.

“¿Y dónde estás, supuestamente?”

“En mi curso. Le estoy diciendo que tengo exámenes, que estaré ocupado”.

 

16:45

Me despido del grupo. Creo que ya fue suficiente. El muchacho se para y me dice que no me vaya, que lo acompañe a otra reunión. Me guiña el ojo.

 

17:02

Llegamos a un hotel perdido en Castilla. Vamos el muchacho, su amigo y yo.

“¿Qué hacemos aquí?”, le pregunto.

“Vamos a bañarnos antes… de ir… a la otra reunión”, me dice.

Su celular vuelve a sonar. Ahora sí responde: “amor, tengo exámenes relámpago. Voy a regresar tarde. Te llamo de aquí”.

El otro chico, con el que intercambiaban miradas algo más que afectuosas, sale desnudo y mojado del baño: es un moreno fibroso, algo alto, ni delgado ni grueso. Se acerca a mi oferente y lo besa en la boca: “¿Hasta cuándo vas a seguir con ese huevón”, le dice. El muchacho sonríe, se quita la ropa y entra a bañarse.

 

17:29

Los tres estamos desnudos, abrazados y besándonos la boca (con fuerte aliento a alcohol) y el cuerpo. El chico moreno está al medio, y alterna dándome el frente o la espalda; luego, se pone boca abajo y nos recorre hasta comenzarnos a mamar el pene y los testículos. El chico que me invitó y yo aprovechamos para besarnos, aunque también le pellizco las tetillas.

Después el moreno se pone en cuatro, y el otro chico, algo robusto, pero aún con cierta forma, lo penetra por el ano. Me mira, y me hace señas de que lo penetre. Lo hago.

 

17:57

No aguanto más y eyaculo. Increíblemente, el chico que me invitó sigue fornicando con el moreno. Me acuesto a un costado para verlos.

 

18:06

El moreno le pide que pare, porque le arde el ano. La acción finaliza. Mientras el moreno se va al baño, y el abogado se quita el condón, se acuesta a mi lado y me besa.

“¿Las diste?”, curioseo.

“No. Demoro como mierda”.

“Y, ¿qué tomas?”

“Cuando estudiaba en la universidad, me recurseaba como escort, así que aprendí a cachar sin vaciarme al toque”.

“¿Ibas al gym?”

“Sí. Pero hace años que lo dejé. Tú si vas, ¿no?”

“Por mi trabajo como policía, tengo que estar en forma”.

 

20:00

Tras hacerlo por segunda vez, esta vez penetrando alternadamente al moreno entre el abogado y yo, por fin eyaculamos todos. Nos bañamos y vamos a comer al centro.

Aquí sí me despedí.

“Vamos a hacer un tercer round”, me dice el moreno. “¡Ven con nosotros!”

“No. Tengo que hacer”.

Noto que el abogado que conocí sigue mensajeando.

“Parece que su jermita lo marca mucho”, le digo al moreno.

“Ay, qué jermita, ni qué nada. Es un infeliz al que se lo forra cuando no me visita o no lo visito. Conmigo sí culea bien”.

Igual, me despido.

 

9FEB2013

10:58

Suena mi celular de nuevo. Es el abogado: “¿estarás libre como para comer algo de aquí?”

“Sí. ¿Dónde te veo?”

“Por la Plazuela Merino”.

 

12:15

Nos encontramos. Nos saludamos. Nos vamos a almorzar.

 

13:33

El abogado está desnudo. Se acuesta a mi costado. Me besa. Estamos en el mismo hotel de la vez pasada.

“Oye, y qué milagro tu pareja no te llama ni te mensajea”, le observo.

“Nada huevón. Descubrió que no fui a clases la semana pasada”, me dice suspirando.

“¿Y cómo se dio cuenta?”

“Uno de mis patas escribió algo en Facebook, y luego él llamó a la universidad y le dijeron todo”.

“A la mierda. ¿No querrá ser policía?”

“No creo. El conchasumare de su ex lo ayudó”.

“¿en serio? No me digas que te vio”.

“No sé cómo lo hicieron, pero ya no quiere saber nada de mí, ni me contesta mis llamadas”.

“Debiste ser más sapo”.

El abogado se lebanta, va al baño, se coloca su boxer.

“Tengo que irme. Tengo unos amigos que necesitan algo de acción. Si quieres los llamo”, me dice.

Decido que lo mejor es salir juntos. Trato de ocultar mi sonrisa por esta tragicomedia. A todos nos pasa alguna vez, pienso.

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com

miércoles, 6 de febrero de 2013

SOT-2013-006: El precio...so

Hunks of Piura

26ene2013

22:00

Despierto en el calabozo. Sólo tengo mi ropa interior puesta. Estoy tratando de hacer memoria de todo lo pasado durante el día. Me siento desorientado, como cuando amanecí en aquella choza en plena selva.

Alguien entra. Es un colega joven, en ropa de civil. Con la poca luz existente, veo que tiene un rostro amable, por decirlo menos, y un físico algo formado.

“Buenas noches. Vine a ver cómo se encuentra”, me dice, educado.

“Vivo, creo”, le respondo.

“Mire: creo que sabe por qué está aquí. A la institución no le parece bien que se divulguen ciertas… intimidades. Merman la moral del personal”.

No respondo. No entiendo qué tiene que ver una cosa con la otra.

“Una institución tiene reglas, y hay que cumplirlas”, insiste.

“¿qué quieren de mí? Me mandaron a morir a esa selva. ¿Quieren que muera aquí? ¿Igual que los militares?”, espeto.

El mmuchacho carraspea. “Voy a trasladarlo a otro lugar, donde estará más… cómodo; pero no podré liberarlo hasta recibir órdenes”.

“Están obligados a reinstalarme”, replico.

“Como le dije, sólo sigo órdenes”.

 

23:12

Una ducha fría me relaja. Ésta es otra área que desconocía. Son una especie de celdas, como una pequeña cárcel.

Me llama la atención que me dejaran ver la hora, y que ya estoy como diez minutos bajo el agua, con un jabón decente, y una toalla.

Entonces, el colega joven aparece: “Séquese. Fin del baño”.

Me da la impresión de que no sólo me ve a los ojos, sino que la mirada se le va por todo mi cuerpo; aunque podrían ser ideas mías.

 

23:45

Aunque me han sugerido dormir, lo único que hago es revolcarme en la cama que me dieron. Es cómoda, al menos. Sólo estoy cubierto por la toalla, pues me incomoda dormir vestido con algo.

El colega joven, antes de irse, me pidió reflexionar sobre mi conducta: el haber permitido que se conozcan las historias de cómo quienes trabajanmos brinando seguridad, y tenemos una orientación hacia las personas de nuestro propio sexo, disfrutamos.

Recordando cada una de esas historias, sólo consigo excitarme. Veo y verifico que esté solo. Comienzo a masturbarme, pero trato de no llegar al orgasmo.

Me quedo dormido.

 

27ENE2013

6:58

Mi colega joven llega a despertarme. Me pregunta si dormí bien. Sonrío sarcásticamente.

Debajo de la toalla que usé de cobija, mi pene amanece erecto, así que flexiono una pierna para que no se note.

Jala una silla, y se sienta a mi costado.

“No sé si conoce la historia de este culturista chiclayano, el que ganó un título nacional”, comienza a decirme.

“¿Se refiere al que salió en una web posando calato?”.

“ese mismo. Sabe que la Federación quiso quitarle el título”, continúa.

“Sin ninguna base. La cosa quedó allí. Si lo hubieran hecho, el chico pudo haberlos demandado por conducta discriminatoria”, alego.

“Posiblemente. Pero eso lo iba a exponer más. ¿Ha visto lo que se comenta de él en Internet?”

“Y aunque sea cierto, ¿qué tiene que ver? Su deporte es caro. ¿Acaso la Federación está dándole plata para que entrene con todas las de la ley? Usted y yo sabemos éso”.

Ese es el punto, colega, que lo legalmente permitido no siempre es socialmente aceptado. No es… políticamente correcto”.

“¿Qué otra opción tiene? Si viene a darme clases de moral, le recuerdo que mucha gente nos ve mal, porque coimeamos. Al menos, ese chico se la gana por su cuenta”.

Mi interlocutor carraspea de nuevo, y se queda mudo por unos segundos. “Báñese. Ahora le traigo su desayuno”.

 

11:22

El colega regresa. Trae mi ropa. Oculto mi alegría.

“¿sabe, colega? El muchacho del que hablamos más temprano volteo su tortilla”.

“¿a qué se refiere?”

“en su cuenta de Facebook, dice que está trabajando con una firma de suplementos. Parece que quien lo jaló es un culturista de acá, sobre el que también se comenta que por unos verdes grandes, le da el trasero, o lo que quiera”.

“¿Cuál es el punto?”

“¿qué daría por ser libre… SOT?”

“Depende de cuánto cueste mi libertad”.

 

12:10

La ropa de  mi colega joven está sobre el suelo. Toda.

Estoy acostado sobre la cama que me dieron, con las piernas un poco separadas, desnudo.

Mi colega me chupa mi pene, ya duro, tratando de succionarlo todo. Mis 19 centímetros no caben en su boca.

Luego me lame y succiona los testículos. Levanto un poco las piernas para que su cara recorra mejor mis genitales. Entonces, él baja por el perineo… y llega a rozar mi ano con su lengua. Hace que levante más mis piernas, y se queda allí por largo tiempo. Siento cómo uno de sus dedos se coloca en la entrada de mi orificio, y comienza a estimularlo. Alterna lengua y dedo. Me excita sobremanera.

Regresa a mis testículos y pene, al que devuelve su dureza.

Minutos después, me coloca un preserbativo, y comienza a sentarse sobre mi cadera. Mi miembro ingresa poco a poco en su recto. Jadea, y comienza a cabalgarme. Lo cojo de sus caderas, y le acaricio los costados. Él sólo jadea.

Luego se inclina. Busca que lo bese en la boca, y lo consigue.

Su cuerpo es formado, como dije, no voluminoso, pero tiene todos los grupos musculares marcados, especialmente los abdominales. A lo mejor practica karate.Aprovecho para bombearlo.

Después, se coloca en cuatro patas, y desde atrás lo fornico. Le acaricio la espalda. a veces se la beso. Mi cadera suena al chocar contra sus grandes nalgas. Su cuerpo es armónicamente bello, sin vellos.

Tras ello, se acuesta boca arriba, levanta sus piernas, y hace que lo penetre. Lo bombeo con fuerza. Se masturba, y se viene sobre su abdomen.

“Dalas, que me duele”, me dice.

Saco mi pene, me lo corro, y eyaculo, gruñendo sordamente.

 

13:14

Tras bañarnos y vestirnos, me hace firmar una papeleta de salida. Puedo ver que allí dice que debí abandonar el lugar ayer al mediodía. Se lo observo.

“Como te dije, cuánto cuesta tu libertad”.

Comprendo. Me dispongo a salir. Me retiene.

“Si quieres, cuenta lo que pasó aquí. Pero si pones mi nombre, ya sabes”.

Me besa en la boca.

“Tranquilo”, le digo.

“ah. Y no entiendo, por qué no renuncias y haces una carrera en el porno. Tienes potencialidades: buen cuerpo, resistencia, buena pinga”.

“Me gusta mi trabajo”.

“Tu pinga es más grande que la del chiclayano”, me dice, y sonríe.

“A ver si nos atraca un trío”, le respondo sonriendo.

 

22:47

Despierto sobresaltado. Afuera, las luces de la calle pasan velozmente.

“¿sabe dónde estamos?”, me pregunta un chico en el asiento de mi costado.

Veo de nuevo por la ventana.

“Barranca”, le digo.

“¿Cuánto falta para Piura?”

“Como doce horas”.

“espero no aburrirte”.

 

28ENE2013

16:29

El hotel donde me citó mi compañero de viaje no es ostentoso. Toco la puerta de la habitación. Me abre.

Nos abrazamos como viejos conocidos, nos besamos como los últimos amantes, hacemos el amor como animales hasta expulsar nuestro semen casi al mismo tiempo.

“¿Te sucede algo?”, me dice.

“Nada. Es bonito volver a casa”.

 

Escrito por SOT. ©2013 Hunks of Piura Entertainment. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com

miércoles, 30 de enero de 2013

Hunks of Piura

20ENE2013

03:17

Después de atender a un cliente, en el departamento de mi colega, voy a un bar del centro para encontrarme con él. Simplemente quiero relajarme. Al llegar, no lo encuentro. Posiblemente, esté en el baño, o ya aparecerá. Me acerco a la barra, y me encuentro con Pedro, el chico que me había logrado sacar de la selva, y con quien viajé al Cusco.

“¿Qué hay jefe?”, me dice efusivamente. Me alegra verlo también. Me cuenta que le está yendo bien atendiendo  a turistas, pero que el flujo de los mismos ha decaído.

“Tú eres del norte”, me dice.

“Sí. ¿Por qué?”, le respondo.

“Máncora, jefe. Ahí es la voz”, replica entusiasmado.

El recuerdo que tengo de ese lugar es el que desencadenó la separación con mi mujer. Si bien me siento cómodo teniendo sexo con otros hombres,siento que la extraño un poco, pero más a mi hijo.

“Quisiera experimentar por allá”, insiste Marcos.

Lo miro a los ojos, y siento que me quiere proponer algo. Justo, en eso, aparece mi colega, compañero de departamento, cama y afectos.

 

04:48

Los tres regresamos al departamento. Ya más cómodos, comenzamos a besarnos mutuamente, y a desvestirnos. Estamos sobre el sofá de la sala.

Pedro está al medio de mi compañero y yo. Nos turna al besarnos, mientras, con cada mano nos estruja nuestros genitales. Yo le acaricio su pierna izquierda, y mi compañero la derecha. Los tres tenemos el pene erecto. Entonces, Pedro se inclina hacia mí, me baja mi calzoncillo y comienza a mamármela. Alterna pene y testículos. Mi compañero, comienza a bajarle su boxer y a acariciarle las nalgas.

Cuando termina conmigo, le baja el boxer a mi compañero y se la chupa. Sólo que esta vez, se pone en cuatro sobre el sofá, de tal modo que me permite bajarle todo el boxer y comenzar a besarle las nalgas lampiñas, duras y grandes que tiene. Recuerden que Pedro tiene un cuerpo de culturista. Mi compañero también tiene buen cuerpo, y yo he recuperado mi físico, gracias a buena alimentación y a rutina de gimnasio.

 

05:14

Pedro está arrodillado sobre el suelo y apoyándose en la mesa de centro de la sala. Detrás suyo, mi compañero y yo nos turnamos para penetrarlo por el ano. Los tres jadeamos, nos miramos, nos besamos.

Cuando mi compañero lo penetra, aprovecho para besarle la espalda y las nalgas.

 

05:33

Ya en el dormitorio, Pedro se vuelve a poner en cuatro. Mi compañero lo penetra. Yo penetro a mi compañero, y dejo que él se mueva. Así, mientras le da un masaje anal a Pedro, a mí me da un masaje de pene.

 

05:45

Los tres nos acurrucamos y nos masturbamos. Pedro y mi compañero eyaculan casi de inmediato. Yo me vengo unos minutos más tarde. Nos bañamos, y nos quedamos ddormidos.

 

12:33

Mi compañero despide a Pedro, y regresa a la cama.

“¿Qué tienes?”, me pregunta. No le respondo.

 

22ENE2013

10:29

Pedro y yo nos encontramos por San Blas, un barrio del Cusco.

“Conseguí para mañana. Ten todo listo”, me advierte.

“¿Y los controles? ¿sabes algo?”, le pregunto.

“Tranquilo. Tenemos dos buenas herramientas, como para pasar piola”, me contesta sonriendo.

 

23ENE2013

20:59

La camioneta donde vamos se detiene para que podamos cenar. Es una cabina simple. Afuera hace mucho frío. Según el conductor, estamos en el límite entre Ayacucho y apurímac. Nos hemos ido por caminos casi inexistentes en el mapa. Entramos a una casa donde nos atienden muy bien. Pedro dice que, antes de cenar, quiere bañarse. Pienso que está loco. El conductor, igual. “Ven”, me dice Pedro. Cuando lo sigo hasta un cuarto, veo que él y el conductor de la camioneta se desvisten. ¡está loco! No me bañaré aquí.

 

 

21:16

No sabía que las duchas aquí tenían agua caliente. Como sea, los tres entramos en una y nos bañamos. El espacio es tan pequeño, que el roce es inevitable. El conductor y Pedro hacen bromas de corte sexual.

 

22:30

El conductor, Pedro y yo compartimos la misma cama. Mientras yo acurruco a mi amigo, el conductor lo abraza por detrás. Yo froto mi pene contra el suyo, y es evidente que el conductor frota su mienbro contra la raja del culo de Pedro, quien se da la vuelta, y hace que yo tome el papel del conductor.

Jugando de esa forma, nos quedamos dormidos.

 

24ENE2012

06:15

Tras ir al baño, contemplo el paisaje. Es una especie de puna. Hay nevados cubiertos de nubes, y la acequia al costado de la construcción donde hemos pasado la noche está congelada.

Pienso en mi compañero, quien se quedó en Cusco. Me rogó que me quedara, que estaba arriesgando mi vida, pero ése no era mi sitio, era algo temporal. Le prometí que si lograba lo que quería, buscaría la manera de que venga conmigo.

Pedro salió detrás de mí. “es de la puta madre, ¿no?”, me dice. Sonrío y le respondo afirmativamente.

 

25ENE2013

21:29

Llegamos a Lima. Lo siguiente que haré será dirgirme a casa de un familiar. Además, será el fin de la aventura con Pedro.

Nos despedimos afectuosamente. Igual con el conductor, quien me da su número. El pata es un blancón, no fornido pero formado, quizás unos 26 años.

 

 

26ENE2013

08:38

Llego a la oficina de mi comando. Varios compañeros se sorprenden de verme entrar y murmuran. Me presento a la oficina de mi superior. Al inicio no me dejan pasar, pero, de pronto, él mismo sale y me atiende.

“Lo creíamos muerto. ¿Cómo sobrevivió?”, me pregunta fingiendo sorpresa.

“Con ayuda de nativos, mi comandante”.

“estoy sorprendido. Esas selvas son traicioneras. Bueno, creo que viene por su reinstalación”.

“Si fuera posible, la verdad, lo agradecería”.

“Mire. El caso es que hubo muchas presiones para mandarlo al sur. Usted sabe qué pasó. Además, dicen que está contando… ciertas intimidades que van contra la disciplina y la moral de la institución”.

“Mi comandante, el caso es que no fallecí. Creo qque me corresponde reincorporarme”.

“Claro, claro. Déjeme resolverlo”.

Mi superior llama por un intercomunicador. Minutos después, entran unos colegas míos. Me toma cada uno de un brazo.

“Está detenido. Llévenselo”.

 

(CONTINUARÁ)

 

Escrito por SOT. ©2013 Hunks of Piura Entertainment. Escriba al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

martes, 22 de enero de 2013

SOT-2013-004: Mi alma dura

Hunks of Piura

12nov2012

17:43

Estoy a punto de jalar uno de mis exámenes. Soy estudiante de Bellas artes (Dibujo y Pintura). El profesor me ha dicho que estoy mal en figura humana, que ni teniendo a los modelos frente a mí, soy capaz de guardar las proporciones. Y no es que esté creando una nueva corriente, sino que, por alguna razón, no me sale.

El profesor me dice que, si no le presento algo que lo impresione, me desaprobará. No se me ocurre nada.

 

14NOV2012

22:53

Unos amigos artistas me invitan a un cumpleaños. A pesar de que trato de distraerme, no se me quita la preocupación. ¿qué presentaré para no desaprobar el curso? Me gusta el arte, pero temo que la creatividad, no sea mi fuerte.

El anfitrión me pide que conozca a unas personas, y veo que uno de ellos no está tomando nada de alcohol, sino agua. Aprovechando que los otros se van a bailar (soy un mal bailarín), me le acerco.

“¿Temes que el alcohol se te suba a la cabeza?”, le pregunto.

“No. Nada que ver. Es rico, pero prefiero cuidarme”, me responde.

En efecto, se trata de un hombre de unos 30 a 32 años de edad, algo alto (como de 1m79), de complexión atlética (aunque su camisa me hace dudar, pero su jean le entalla perfecto), algo moreno, cabello crespo.

Comenzamos a conversar, y me doy cuenta que aprecia el arte. Bueno, de otro modo, difícilmente hubiera ido a esa fiesta.

 

15NOV2012

00:33

Tras bailar y escuchar un recital de poesía, sigo conversando con él. De hecho, toda la noche lo hice. Nota mi preocupación, y le cuento mi problema.

“Algo que lo impresione. ¿Has pensado en algo surrealista?”, me comenta.

“¿Como qué?”

“No sé. Algún personaje que sea recurrente en tus sueños”.

Ahora que  lo menciona, siempre son recurrentes unos hombres alados, como ángeles, pero desnudos, sin más accesorios que cintas doradas en sus muñecas y tobillos.

Con cierta reserva, se lo comento.

“La idea es mostra. ¿Por qué no la haces?”, me anima (para mi sorpresa).

“Soy malo con las proporciones. Además, necesitaría un modelo, y ando cero balass”, le replico.

El chico me toma la mano y la sacude: “¿Dónde queda tu taller?”

Quedo desconcertado: “¿Conoces algún modelo que no me cobre?”

“Yo… digo, si califico”, afirma sonriendo.

No sé qué responder. No tengo un taller, pero sí tiempo.

“Mira, estoy libre en dos días. Déjame tu celular y me encargo del espacio”, se ofrece.

“¿A cambio de qué?”, insisto.

“De servirte, de que salgas aprobado. Además, siempre quise posar desnudo”.

No se si fue el vino, pero en ese momento, mi pene erectó.

 

17NOV2012

09:12

Tras encontrarnos en el Óvalo Cáceres, me lleva a una de estas urbanizaciones que hay por la avenida Panamericana. Allí llegamos a una casa, sin muebles, pintada de blanco, amplias ventanas, cubiertas con cortinas blancas. Como afuera hace sol, el espacio es ideal.

Mi modelo, sin que se lo pida comienza a desvestirse, hasta revelar una estupenda anatomía.

No sé si por descuido, o qué sé yo, olvidé preguntarle dónde trabajaba, pero era evidente que, por su complexión atlética, le dedicaba cierto tiempo al día para ejercitarse. Aparte era lampiño, y se notaba que recortaba su vello púbico, lo que resaltaba un pene bien proporcionado, y unos testículos grandes, pero adecuados al conjunto: un perfecto dios griego.

Mi pene, un perfecto falo excitado.

 

09:25

Tras estudiarlo, y ubicarlo en una pose, como si estuviera volando, procedo a dibujar mi boceto. Aprovechando su disponibilidad, haré varios.

La concentración hace que mi erección decaiga.

 

10:26

He terminado. Me pide ver mis bocetos. Se los muestro. Sin vestirse, está cerca de mí, y otra vez, mi pene se hincha de sangre, regresando a su rigidez. Me abochorno por ello.

“Oye, están de la puta madre”, me dice.

“Luego, le agrego las alas, y listo”, le digo casi tartamudeando.

“Creo que te aprobarán”.

Entonces, me abrazó fuertemente. Creí estar soñando. Su hermosa anatomía, estrechándose contra la mía casi endeble. Siento que mi pene está a punto de estallar.

“¿sabes por qué no te salían los otros trabajos?”, me dice, sin dejar de abrazarme.

“¿Por-por qué?”

“Porque te dejabas llevar por la esencia de tu profesor, pero no por lo que sientes realmente”.

“¿Cómo es eso?”

Sin preámbulo, él puso su mano sobre mi paquete duro. Era el acabóse: “esto es lo que realmente sientes… y yo también”.

 

10:49

Los dos estamos desnudos, acostados sobre una especie de alfombra que hay sobre el falso piso. Estamos echados de costado, pero frente a frente. Seguimos abrazados besándonos, acariciándonos, sintiendo la dureza de nuestros largos penes: el mío mide 18, y el de él va por ahí. Los rozamos, y jugamos una placentera guerra de espadas.

Comenzamos a revolcarnos, hasta que quedo acostado sobre él. Me levanto y me siento sobre su miembro, y, dejándome llevar por la excitación, comienzo a masajearlo con la raja de mis nalgas. Jadeamos y gemimos. Él me acaricia todo el cuerpo, y de vez en cuando, mueve su pelvis.

Se supone que entre artista y modelo, esto no debe pasar. Pero, ¿qué mierda?

 

11:05

El chico saca un condón (me llama la atención que hubiera venido preparado), y sin perder la pose, comienzo a introducirme su pene en mi ano. No lo hago desde hace meses. ¡qué rica sensación! Subo y bajo, subo y bajo.

Volvemos a girar, y me pongo piernas al hombro. Él me bombea con firmeza, pero procurando que sienta el momento y su masculinidad. Mi pene sigue erecto a más no poder.

 

11:22

Hacemos un 69. ¡qué rico es sentir chuparla y que te la chupen!

“Las voy a dar”, me advierte.

Saca su pene de mi boca, se la comienza a correr. En pocos segundos siento su semen caliente sobre mi cara y cuello. Él también me suelta mi falo, me lo corro. No sé dónde eyaculo.

 

29NOV2012

11:02

Mi profesor me llama. Es el momento de la verdad. “Estás aprobado”, me dice sorprendido. “Realmente me has impresionado… es un excelente trabajo. De no ser por un par de errores, imperceptibles, diría que lo mandaste a hacer, pero es tu estilo, tu alma”.

Al salir del aula, lo primero que se me ocurre es salir y buscar a mi modelo, pues, realmente, fue mi amuleto de la buena suerte. Pero, ¿dónde está? Ni siquiera mi amigo me da razón.

 

10ENE2013

21:06

Uno de mis amigos ofrece una exposición, y voy a buscar el lugar. Pero al llegar, no encuentro referencias.

Veo a un policía, con un sexy trasero debajo de su uniforme, y cuerpo de modelo, y voy a preguntarle por referencias.

“Disculpe, jefe. La exposición de…”

No puedo continuar. Me quedo helado viendo su rostro.

El policía es… mi modelo.

 

Recopilado por SOT. ©2013 Hunks of Piura Entertainment. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, o deja tu comentario aquí.