lunes, 9 de diciembre de 2019

Los misioneros: El ojo en la paja ajena

El día que el hermano Ángelo llegó al convento de Valle Lindo, lo primero que le llamó la atención fue el hermoso paisaje forestal. Verde por donde viera incluso antes de cruzar el riachuelo. Verde en el cerrito. ¡Qué fascinante era para él manejar su motocicleta bajo las copas de los algarrobos altos y tupidos. Le dijeron que Piura era un desierto, temía broncearse demasiado su piel blanca, pero estos árboles sí que eran un regalo de Dios.

Vio su GPS. El convento debía estar un par de kilómetros camino arriba. Avanzó por el lado de un canal. Era casi mediodía y el calor comenzaba a sentirse fuerte, así que no tenía que extrañarle ver cómo un joven de cuerpo marcado, trigueño oscuro, emergía del agua y lo saludaba. En el campo es costumbre saludar a todo el mundo aunque no lo conozcas. No era un adonis quien salió pero le causó cierta curiosidad, especialmente por la pinga que le colgaba encima de unos huevos grandes y un tupido vello púbico. ¿Serán así todos los patas aquí?

Al llegar al convento, el hermano Félix lo recibió. En contraste con el metro 75 y los 25 años de Ángelo, este era más agarrado aunque algo subidito de peso, metro 63, barba algo crecida, 37 años.

-Bienvenido,, hermano Ángelo - le dijo Félix.

el recién llegado sonrió, apagó la moto y bajó para meterse a la casa de material noble, limpia como un anís, el jardín externo e interno bien cuidados, fresca.

- éste es su dormitorio. - le dijo su compañero.
- ¿Cuántos cuartos hay aquí? -
- Cuatro en total, hermano Ángelo. Escoja el que desee. -

el religioso pensó en tener uno con vista al bosque de algarrobos y los campos decultivo, pues Valle Lindo es una comunidad agrícola.
- Perfecto. - dijo el hermano Félix y le abrió la puerta.
La habitación no era muy grande aunque sí larga. El hermano Ángelo entró, dejó su mochila, abrió la ventana y respiró el aire puro del campo.


Poco después, durante el almuerzo, los dos religiosos se pusieron al día con las tareas a realizar.
- Los niños del campo son mayormente bien educados, así que su experiencia en el curso de Religión será muy llevadera. - comenta Félix.
- ¿Y qué tal son los de secundaria? - inquiere Ángelo.
- Comienzan a perder el interés en estos temas, pero es propio de la edad; más que ponerme a revisar Historia de la Salvación, con ellos prefiero hablar de cómo aplicar las Escrituras en su vida diaria.
- Especialmente con el despertar sexual, hermano Félix.
- ¿Qué trata de decir, hermano Ángelo?
- Ya sabe que el programa de Educación promueve la promiscuidad y estimula a los varoncitos a que experimenten sexualmente entre ellos.
- ¿Tiene algún problema con éso?
- No exactamente; lo que digo es que el programa educativo peruano quiere más gente gay para controlar la población. Como sabe que su programa de Planificación Familiar es un fracaso, entonces ahora apelan a éso.
el hermano Félix no sabía si reírse a carcajadas o si tirarle el plato a su joven compañero ante tal disparate. Decidió que debía llevar la fiesta en paz.

Ya le habían dicho al hermano Ángelo que la hora de la siesta era tan sagrada como la oración de las seis, las doce, las dieciocho o la que se dice antes de dormir. En efecto, comenzó a sentir un inexplicable sopor y se fue a su cuarto. Se quitó el polo: dos hermosos pectorales bien formados, espalda en V, cinturita delgadísima, vientre plano aunque no como tabla de lavar era lo que quien quiera verlo se hubiese podido ganar. Se tiró sobre la cama y trató de dejarse llevar por la modorra. Se dio vueltas. No podía quedarse dormido. Entendió que la verdad era que el resto de su ropa le incomodaba. Se resistió a quitárselo, pero era el sueño o estar de mal humor el resto de la tarde. Se levantó otra vez, se sacó el jean, cerró la puerta. Debajo de su bóxer habían dos pronunciadas y redondas nalgas, como dos suspiros dulces, firmes y blancos, como para meterles lengua; inmediatamente, dos bien trabajadas piernas. Volvió a costarse, y escuchó que alguien caminaba en el corredor de afuera. Se asomó. Vio al hermano Félix acomodar una hamaca en dos parantes del cobertizo en la entrada y, sin roche alguno, quedarse totalmente desnudo: hombros redondos, pectorales levantados, espalda amplia, cintura acon algo de guatita pero sin rollos, culo como globos salvavidas, piernotas. Velludo por todas partes. El hermano Félix se subió a la hamaca, se meció un par de veces y pareció quedar dormido. El hermano Ángelo se sorprendió, pero le restó importancia. Con ese calor de mierda, él haría lo mismo, pero algo lo cohibía. Alejó ciertos pensamientos impropios y se tiró a la cama. Logró conciliar el sueño.


Habría pasado media hora cuando escuchó una especie de jadeo afuera. Se alarmó un poquito. ¿Le estará pasando algo al hermano Félix? Volvió a asomarse... ¡Se quedó helado! Su compañero en el convento sí estaba jadeando, pero se había colocado en la hamaca de tal manera que tenía las piernas abiertas, flexionadas, metiéndose un dedo en el culo y pajeando su pinga con la otra mano. Su miembro era cabezón y sus bolas eran grandes, pero bien velludas. El hermano Félix retiró el dedo de su ano, se lo llevó a su boca, lo chupó bien y volvió a metérselo. La pinga del hermano Ángelo también comenzaba a crecer., a crecer y a lubricar al punto que en solo segundos sintió su bóxer húmedo.

El hermano no sabía qué hacer: o tomar la moto y escapar de ahí, o pensar que era un raro sueño, o seguir viendo, o rezar pidiendo no caer en el pecado solitario. Ángelo no tomó ninguna de esas opciones; se tiró otra vez a su cama, vio el techo con preocupación, sudó frío, revisó toda su vida, se cuestionó su vocación, pidió perdón... y se sacó el bóxer. Su pinga recta de 16 centímetros estaba durísima y mojadita. La miró debajo de su colchón negro de vello púbico. Finalmente decidió pajearse también. ¡Qué sensación la de su mano masajeando su pene! ¿Desde cuándo no lo hacía? Qué mierda. Solo disfrutó. Con la otra mano se acariciaba sus lampiñas y grandes bolas. ¿el dedo al culo? Ni cagando.

Se arrodilló, se asomó a la ventana. el hermano Félix seguía empecinado en seguirse autocomplaciendo hasta que dio un suspiro profundo y ráfagas de semen saltaron de su glande hasta su vientre peludo. el religioso resppiró hondo y se esparció el blanco fluído por sus inexistentes abdominales. Ángelo se volvió a acostar boca arriba sobre su cama, se sobó más fuerte, cerró los ojos, apretó los dientes, sintió cómo su leche caliente se regaba hasta sus pectorales. Respiró hondo de puro alivio y satisfacción. También se esparció su lefa.

Sintió que el hermano Félix entraba a su cuarto y salía otra vez; entnces, buscó su toalla, se cubrió sus partes y fue directo a las duchas. Apenas entró, se chocó con su hermano. Parte del semen aún no estaba seco y sintió cómo amenazaba con pegarse al cuerpo del otro hombre.
- ¿Qué tal su siesta, hermano Ángelo?
- Excelente, hermano Félix - dijo nervioso, - Excelente.
Si se demoró media hora en la ducha fue poco, pidió perdón, ideó alguna penitencia, recordó qué método de mortificación podía funcionar. Decidió que lo mejor era pedir a su superior que lo traslade a otra parte...

Inspirado en un cuento de Giovanni Bocaccio.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Se la metí tan rico que se vació todito

El otro día que estaba haciendo unas gestiones, conocí en la cola a un chico joven, bien parecido. Nos pusimos a hablar de varias cosas, y como nos atendieron casi al mismo tiempo, salimos de la oficina donde estábamos y fuimos caminando juntos. Entonces llegamos a un parque y como habíamos estado de pie desde temprano, decidimos sentarnos para descansar.
"¿Qué vas a hacer el resto de la mañana?", me preguntó y me llamó mucho la atención que me lo preguntara.
"Nada en especial", le respondí de todas maneras. "¿Tú?", le devolví la pregunta.
"Tampoco nada en especial", me dijo con seguridad. "Creo que regresaré a jatear un rato más". Eran como las diez de la mañana. ¿Quién pensaría en jatear a esta hora? Pero bueno.

Debido al trámite que estaba haciendo, yo había pedido el día libre, y se lo conté a este nuevo amigo. Noté que su mirada hacia mí cambiaba, y que de cuando en cuando me miraba el paquete. Esa mañana me había puesto un semipitillo que me lo marcaba bien. Noté que el pata era algo delgado pero formadito. También se había puesto un semipitillo y se le marcaban los muslos.
"Bueno, quién como tú que te dejan dormir hasta tarde; en mi casa no creo que me dejen", solté a ver qué pescaba.
"¿Vives con tu familia?"
"Sí", respondí. "¿Y tú?"
"No, vivo solo", me dijo. "Alquilo un cuarto aquí a cuatro cuadras".
No sé por qué, pero mi pinga comenzó a ponerse dura cuando soltó el dato. Algo sospechaba.
"No quiero llegar a mi jato", punzé ya sin roche.
"¿Por qué no te vienes a mi cuarto un rato?", al fin me invitó, y mi pene duro comenzó a lubricar como cancha.

Aparentemente el pata se dio cuenta de mi erección porque nos quedamos hablando un rato más en ese parque hasta que se me puso blandita y nos pusimos en camino. Efectivamente habían cuatro cuadras. Llegamos a una casa de cuatro pisos, entramos y llegamos a su cuarto. Tenía su cama, una mesita, su ropero de ésos desarmables, una tele y unas tres sillas de madera.
"¿Te jode si me meto a la cama?", me consultó.
"Para nada... si quieres te acompaño", me mandé.
"Ya, pero... yo duermo calato", me advirtió seductoramente.
"Yo igual", le sonreí.
Nos quitamos toda la ropa y nos metimos debajo de la cobija. ¿Para jatear? Nada. Apenas nos tapamos, comenzamos a abrazarnos y besarnos con pasión. Nuestras pingas se pusieron durísimas. Me acosté sobre él y comencé a moverme. Como ambos lubricábamos como locos, pronto humedecimos al máximo nuestras ingles.
"¿Sabes qué me encantaría?, me alcanzó a decir.
"¿Que te la meta por el culo?", le respondí.
"Sí, pero además que me grabes mientras me la metes", me pidió. Primero me quedé sorprendido, pero luego me di cuenta que sería toda una experiencia. Bajé de la cama, saqué mi celular, se puso en posición y comenzamos.

Estaba metiéndole pinga al pata. Rico culo, por cierto, calentito. Encima lo estaba grabando. Yo estaba tan arrecho que, por más que me movía, en vez de quererme vaciar, más duraba. Y estaba contento por éso. Pero él no. Cuando estaba en lo mejor del cache, él no aguantó más y las dio. Si miran el video con cuidado, verán cuando me lo dice.


Como el ano se le estrechó y le dolía, tuve que sacarle mi pinga, y me quedé con las ganas de eyacular. Pero lo que más me sacó de cuadro fue que él se vaciara si no la tenía parada del todo, así que me puse a averiguar. En realidad, todo tiene que ver con la próstata. Cuando sabes estimularla y el nivel de excitación es alto, como que tu punto G, por así decirlo, se ubica ahí. entonces, casi que no necesitas una erección, o quizás no una intensa. El semen sale sin poder evitarlo y listo, llegas al orgasmo. A diferencia de otros huevones, no me molesté con el pata. Al contrario, fue una experiencia distinta y chévere. Y cuando me enteré que esa estimulación prostática solo la consiguen los expertos, olvídense, tenía la pinga parada a cada rato del puro orgullo. Claro que tendría que practicar más seguido para hallar mi técnica, pero de que es lo máximo, lo es, y se los recomiendo.

Si te pasó algo parecido, cuéntalo acá abajo o en el Twitter.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Motivación al desnudo con un toque afrocaribeño

Cuando sientas que las fuerzas te abandonan
no las busques fuera de tu lugar.
Búscalas dentro de ti.
Es el lugar más seguro
donde seguro las vas a hallar.

Siempre desafíate a hacer algo nuevo cada día.
¿Pero qué hacer, por dónde comenzar?
Simplemente explora en aquéllo que te apasiona.
entonces ponte una meta y trabaja hasta conseguirla.

Tu enemigo no es quien crees que es.
Tu enemigo es esa parte de ti que no te deja crecer.
entonces, no te derrotes a ti; derrota a éso que te ata
al pasado, a la derrota, al dolor, al desgano.
en fin, a lo que no te permita hoy ser mejor que ayer.

Hazte mensajero de buenas noticias.
Hazte el autor de los mejores tratos.
Hazte el mejor amigo de la vida.
Hazte el amante más intenso de tu destino.

El poder está dentro de ti.
Si tú te lo propones, puedes llegar muy lejos.
Pero aprende que el poder se consigue cuando sirves al resto de corazón, sin dejar de ser tú mismo.
No digas lo que vales.
Deja que quien realmente tiene sabiduría lo vea, lo aprecie y lo celebre.
Ése es tu real poder.

Prepara tu cuerpo, tu mente y tu espíritu
para cuando llegue el momento de compartirlos al desnudo con las otras personas.
Recuerda que la clave no es poseer.
La clave es brindar y disfrutar.
Pero también la clave es que los demás te brinden y gocen contigo.
Cuando todo es recíproco,
el clímax es una experiencia tan grande
que las palabras se quedan cortas para describirla.

No veas al tiempo
como el momento que acaba.
Mira al tiempo
como la oportunidad que comienza.
Cuando transformas al tiempo
de enemigo en amigo,
entonces descubres que la vida
tiene más horizonte
del que imaginabas.
Por último, tú haces el tiempo.
Hazlo con mucha inteligencia.

Un pasivo me citó para hacer un video

Me hago llamar ActLima19 en las redes sociales y me defino como un "influencer sexual". De hecho tengo mi propio canal de videos porno, cuyo enlace te voy a dejar más adelante. La cosa es que me animé a mostrarte éste en particular y a decirte cómo trabajo. Para comenzar, debes saber que yo no cobro por hacer mis pequeñas producciones, y tampoco pago por ellas. Si tú estás de acuerdo en grabar conmigo y pasar un buen rato gozando mi verga de 17 centímetros, bien. Lo siguiente que hago es verificar por todos los medios que seas mayor de 18 años. Éso para mí es clave. ¡Nada con chibolos menores de edad! Luego nos ponemos de acuerdo sobre el encuentro, vamos, cachamos, grabo mientras cachamos, y el resultado de la sesión lo subo a mi canal, que te lo pondré más adelante.

Así ´´´pasó con este pasivo jovencito que me contactó a mi Twitter. Ah, porque yo solo soy activo, no te confundas. Tras quedar, verificarle con documento su edad, nos juntamos en un hotel, que él accedió pagar gentilmente, lo que yo agradezco, y comencé a meterle mi verga. La pasamos bien rico, y aquí te dejo solo una probadita.


Si quieres ver el resto del video, tienes que seguirme en mi canal de xvideos y también en mi cuenta de Twitter. Gracias por verme. Ah, y déjame comentarios aquí abajo.

jueves, 29 de agosto de 2019

¿Por qué me siento orgulloso de ser stripper?

Soy stripper hace un par de años. Me metí al negocio por curiosidad primero, y cuando vi que éso significaba un ingreso extra, me pareció una interesante idea ir desarrollando. Yo tengo un pequeño negocio, pero lo que gano no es suficiente, así que esas presentaciones me permiten tener algo extra que me deja pagar mis cuentas en general. A veces me he presentado en discos, pero mayormente hago shows privados, y mis performances van desde quedarme en boxer o hacer calzoncillo mojado hasta usar hilo dental. Si me pagas extra, me quedo calato y me pajeo delante tuyo hasta que veas fluir mi leche.

El fin de semana estuve dando un show privado en una casa por el cumpleaños de un pata, quien me pagó lo que le pedí y me trató muy amable. La huevada comenzó cuando cerré mi presentación y me iba a un cuarto que me dieron para ponerme mi ropa normal y regresar a mi casa. Solo vestía un hilo dental rojo cuando justo antes de entrar al cuarto me crucé con uno de los invitados. Lo reconocí porque entrenamos en el mismo gimnasio.
"Así te recurseas, ¿no?", me dijo con una sonrisita medio pendeja. Yo las paré de inmediato.
"Sí, así me recurseo", le dije con toda seguridad.
"¿Y no te jode recursearte así?", me volvió a preguntar pero con cierto tonito de desprecio.
"¿Y qué tiene de malo?", le devolví.
"Que, huevón, mírame a mí que estudié ésto y ahora soy ésto, tengo menos pinta que tú y saco mejor plata", se descosió.
"Bien por ti", le dije sin bajarle la mirada. "Pero yo me siento orgulloso de ser stripper".
El pata se quedó boquiabierto, lo que aproveché para darle la estocada final.
"Y te diré por qué".


  1. Me preparo para enseñar, no para ocultar: Entreno mi cuerpo a conciencia, me alimento sanamente, no bebo alcohol, no fumo, no me meto drogas, descanso lo necesario, procuro estar enfocado. En dos palabras: me cuido. De ese modo, puedo mostrar los resultados a la gente, y me pagan por esos resultados.
  2. Soy artista: Tengo oído musical, tengo ritmo, tengo flexibilidad, no solo me pongo a bailar, sino que uso todo mi cuerpo para transmitir sensualidad o sexualidad, desde cómo me peino y cómo luzco hasta cómo uso todo lo que la naturaleza me dio. Nada es casualidad, todo es parte de una coreografía que se adapta a lo que mi público busca.
  3. Me gano la vida ofreciendo fantasía: A diferencia de otros huevones que solo sacan cuerpo para sangrar a otros patas, yo te ofrezco toda una experiencia de la que tú sales totalmente relajado o totalmente estimulado, y es un aspecto que cuido mucho.
  4. Soy creativo: Siempre estoy viendo la forma de reinventarme, de ofrecerte algo novedoso, investigo, pruebo, perfecciono. Entonces, no soy cualquier huevón.


Cuando le espliqué todo ésto aal otro pata, él no sabía cómo responderme. Entonces, yo me sonreí pendejamente, y delante suyo me quité el hilo dental, mostrándole mi pinga y mis bolas, luego me metí a cambiarme y me fui.

El lunes me encontré al pata en el gimnasio. Cuando acababa de hacer mi rutina, se me acercó.
"Pata, sorry por lo que te dije la otra noche", me dijo aparte.
"Normal, huevón", le respondí. "Ya me a pasado antes".
Entonces se quedó callado un ratito hasta que la soltó.
"¿Tienes shows este fin de semana? Quisiera contratar uno".
Me volví a sonreír. Algún día les contaré cómo me fue en esa presentación.

lunes, 26 de agosto de 2019

El primer amor que debo tener es a mí mismo

Hay una huevada recurrente en nosotros. Siempre creemos que la felicidad se consigue cuando estamos con alguien. Puede que sí, pero si no encuentras otra manera de ser feliz, algo malo está pasando contigo. Muy pocos se dan cuenta que ésta es una regla de oro. Pero, ¿cómo se consigue?

Lo primero que hay que hacer es escucharnos. No tanto escuchar a los demás. Primero escucharnos, dialogar con nosotros mismos, preguntarnos quiénes somos y por qué somos valiosos. Si tú crees que no te sientes valioso por ti mismo, es hora de buscar ayuda con un psicólogo, un consejero serio o un amigo de confianza que te diga las cosas como son aunque no te gusten. Quizás necesites una gramputeada para que reacciones pero podría ser la salida.

Lo siguiente es tomar el control de ti mismo. Una de las cosas que debes convencerte es que no dependes de nadie más que de ti. No de tu papá, no de tu mamá, no de tu pareja, solo de ti. Para mucha gente ésto suena a egoísmo pero cuando uno comienza a tomar control de sí mismo en todos los sentidos es cuando realmente uno va madurando y se va valorando. entonces, cuando alguien viene a calentarte la oreja o cualquier parte, es probable que tú te des cuenta que te mereces algo a tu altura. Y éso es bueno.

Lo siguiente es ejecutar tu plan, y éso significa comenzar a cultivarte por dentro y por fuera. De nada sirve que luzcas bien si tu cerebro está vacío, tu alma está angustiada o tu mente anda mal. En realidad, cuando uno luce bien por dentro, luce bien por fuera. Nunca olvides este tip. Igual con tu físico. Nunca te pierdas la oportunidad de hacerlo crecer, de desarrollarse, de verse realmente óptimo.

Cuando consigas todo lo anterior, te adelantamos que la gente va a verte raro. Bueno, ya te veían raro, pero ahora les parecerás más raro, y te contaremos por qué. La sociedad espera mucho de nosotros, es cierto, pero a veces adoptan un papel de juez que no les corresponde, y cuando ven que alguien es quien decide ser en realidad, suelen criticarlo, suelen desanimarlo y suelen agredirlo. No digas que no te lo advertimos, así que tú no tengas miedo. Si has descubierto que puedes ser una mejor versión de ti mismo, adelante. Si alguien jode, no le hagas caso, no le respondas, tú sigue en tu camino.

¿Y todo ésto te permitirá conseguir una mejor pareja? Probablemente sí, probablemente no. Y la razón es simple: cuando uno se quiere por encima de todo, uno aprende a darse cuenta si realmente necesita a alguien más para sentirse pleno, o si ese alguien más estorba antes que otra cosa. Entonces, aquí nuestro consejo es que te sigas escuchando con sinceridad, y que entiendas que todo el proceso es solo para valientes.

Si aún así, crees que tienes que ser feliz con una pareja, nunca, por nada del mundo, jamás de los jamases, ni por casualidad, permitas que te obligue a ser quien no eres, o que tengas que ceder en todo lo que has ganado solo por complacerlo. Quien decida a quererte, te tiene que querer tal como tú te quieres. Si no está dispuesto a ello, que se vaya a joder por otra parte.

Finalmente, no te tengas lástima. Es lo peor que puede sucederte. Tampoco dejes que el resto te tenga lástima. Si algo sale mal, levántate otra vez, mira dónde estuvo el error, corrígelo y sigue para adelante. Recuerda que no estás para complacer a nadie si no es primero a ti. Mientras éso no pase, el resto puede esperar. Conversemos más en el Twitter o acá abajo.

lunes, 19 de agosto de 2019

Si te pica el culo, ¿por qué debo pagarte?

Soy un pata de 45 años, y a raíz de unas gestiones tuve que ir a otra ciudad. De pura casualidad me encontré con un pata que no veía desde el colegio. Es un año menor que yo. Nos reconocimos, y como no tenía nada que hacer, nos fuimos a tomar algo por ahí. Trago va, trago viene, y recordé que había un rumor sobre él cuando estudiábamos.
"Decían que te gustaba recibir pinga", le dije sin roche alguno.
"¿La verdad? Sí me gustaba, y sí me gusta", me dijo.
No estábamos ni siquiera picados. Apenas habíamos tomado un par de cervezas, en todo caso sí habíamos generado mucha confianza.
"Bien por ti", le dije con la mayor naturalidad.
"¿Y... es cierto lo que decían de ti en el colegio? ¿Que la tenías bien grande?"
"Jajajajaja. La tenía, y la tengo bien grande"", le volví a responder con toda naturalidad.
"¿Como de cuánto?", curioseó.
"No la he medido, pero sería bueno medirla, ¿no?".
Nos tomamos un par de cervezas más. Media hora después, estaba ingresando a un cuarto que alquilaba cerca del centro de esa ciudad. Allí dentro, no solo me la midió, sino que me la chupó bien rico, y cuando ya estábamos calatos, me lo agarré piernas al hombro y le metí mis casi 20 centímetros de pene al palo. Si bien su culo estaba abiertito, apretaba bien. Disfrutamos como media hora y tuve unos de los mejores orgasmos de los últimos meses.

Como tenía mucho tiempo libre, me quedé un rato allí, calato en su cama,junto a él. Nos besamos en la boca. Usualmente no beso cuando cacho con patas, pero este huevón tenía un toque muy especial, así que no me negué.
"¿Y traes puntos acá, cachas con alguien?", traté de iniciar una conversación.
"A veces, pero últimamente me ha pasado algo, cómo te digo, inusual", se soltó.
Mi pata me dijo que él en realidad es moderno, versátil, y que una vez estaba en Facebook cuando se le agregó un chico de unos 21 años que había conocido de casualidad en la calle, cuando le entregó un volante. Él estaba con una amiga quien se interesó en la oferta que aparecía en el papel. Como la amiga no llevaba su celular, quedaron en que se iba a comunicar al de mi pata. El volanteador así lo hizo, pero en vez de impulsar la oferta, comenzó a sacarle plan a mi pata.
"Me decía que le parecía atractivo, que le gustaba mi cuerpo".
"Y sí tienes buen cuerpo, huevón. ¿Vas al gym?"
"No, pero bailo danzas folklóricas en un conjunto acá, y éso te mantiene en forma".
"Entonces te sacó plan. ¿Qué hiciste tú?"
Mi pata me dijo que el volanteador le propuso encontrarse en un centro comercial, y así lo hicieron. Comenzaron a dar vueltas por ahí.
"De pronto el chiquillo vio una vitrina y se fijó en un par de zapatillas bien caras, y dijo que era una lástima que estaba sin plata para comprárselas".
"Un simple comentario", observé.
"Éso pensé yo, pero luego pasamos por una tienda de ropa y el mismo comentario, vimos un reloj y lo mismo; entonces, le dije para traerlo al cuarto, pero me dijo que diésemos una vueltita más, que quería ver cosas".
"¿Y ese chiquillo era activo o pasivo".
"Pasivo. Me dijo que quería probar mi pinga, aunque éso era lo de menos. Yo quería deslecharme como sea".
"Entonces, ¿dieron la vueltecita?"
"Claro, pero en vez de llevarme a ver mas tiendas, terminamos en el patio de comidas, y ahí, sin asco alguno, me pidió que lo invitara a comer. Entonces allí yo paré las orejas y entendí que ese chiquillo no quería nada. Yo me paré en seco y le dije que se desahuevara. Me dijo que sí tenía ganas, pero que, como yo le había caído en gracia, que quería que yo le diera algo o le regalara algo. Casi me rayo. O sea, si a él le picaba el culo, ¿por qué yo tenía que pagarle? Salvo que sea escort o puto, ¿no?".
"¿Lo dejaste tirando cintura?"
"Lógico pues. En todo caso, se hubiese sincerado desde el inicio: necesito plata, o esta cosa, y cacho contigo si me la das. Pero así, no jodas".

Yo me reí luego de escuchar este relato. Mi pata a mi lado como que se mosqueó. Yo me di cuenta y de inmediato puse el parche.
"No me río de ti, me río de que a mí me pasó algo muy parecido", le aclaré.
"¿En serio?"
"Sí", le dije. "Hace unos meses negociaba unos fertilizantes y los dejé en un pueblo cerca de nuestra ciudad y allí conocí a un chico que había terminado de agrónomo. La misma vaina: que dame tu número, coordinamos por Whatsapp. Un día me hizo el habla y comenzó a decir que se sentía mal, que había discutido con su familia, que quería dejar el pueblo y largarse a la capital para hacer mejor vida. Hasta ahí, nada del otro mundo hasta que me dijo si podía recibirlo en mi casa, porque se me ocurrió decirle que tengo un cuarto libre. Le dije que no podía recibirlo porque apenas lo conocía y no iba a saber cómo explicarle su presencia a mi familia. Entonces me dijo que por mi culpa, iba a dormir en la calle. Yo sí me rayé. Lo mandé a su misma mierda y lo bloqueé. Hace como tres semanas se apareció en mi trabajo diciendo si lo podía recomendar como vendedor, que necesitaba trabajar. Yo, normal, lo llevé al administrador. Luego regresó, me agradeció, pidió disculpas por lo del Whatsapp. Sí, todo confuso. Luego me dijo que si podíamos ir a otra parte porque quería "agradecerme"".
""Agradecerte"? ¿Quería que te lo cacharas?"
"Obvio. Le dije que no podía, que en todo caso, cuando ganara su primera quincena, podíamos ir, o que me la chupara ahí mismo. Total, casi nadie entra a mi oficina. Me salió que no, que como yo ya tenía plata, yo tenía que invitarlo. Le dije que no joda y que no me dé cara a menos que sea para cosas del trabajo".
"¿Y está trabajando allí?"
"No. No se presentó a trabajar. El administrador me lo dijo, y le dije que no sabía nada. Después me contó que ese chico le había pedido plata adelantada, pero él se lo negó".

Mi pata del colegio se quedó con la boca abierta. Sus labios carnosos comenzaron a ponerme dura la verga. Lo besé de nuevo, pero lo sentí seco.
"¿qué te pasó?", le pregunté.
"Nada huevón. ¿Te das cuenta que los veinteañeros pasivos parecen estarnos pidiendo a los cuarentones que los mantengamos o algo así?"
Me puse a pensar, y creo que terminé con la boca abierta también
"No lo sé", alcancé a responderle por fin. "Lo que sí tengo claro es que ni tú ni yo tenemos que ceder ni darles ni mierda. Que si quieren conseguir sus cosas, que trabajen por ellas, como hemos trabajado tú y yo".
Lo besé  de nuevo y lo caché por segunda vez. Definitivamente, mi pata es lo máximo en la cama. Sin ser tan acrobático ni tan arrecho, me permitió tener un segundo rico orgasmo. Pero, cuando salí de su cuarto, tenía la espina clavada.

Cuando regresé a mi ciudad, no me quedé con las ganas y busqué de inmediato a un amigo que es psicólogo. Le conté todo sin roche alguno. Él me escuchó, se sonrió y me dijo que no era el primer ni segundo caso que él conocía, que ya otros patas de mi edad le habían contado lo mismo.
"¿Y a qué se debe?", me intrigué.
"No es la plata, no es lo material. O no, de primera mano", me dijo mi amigo, el psicólogo. "Es que a ciertas personas les encanta vivir dentro de relaciones en las que son dependientes de alguien porque sus figuras de autoridad les enseñaron a depender, entonces ignoran otra forma de vivir la vida que no sea por lucharla de forma independiente. Supongamos que le das lo que pide, no se satisface, y te pedirá más y más y más y más, pero no necesariamente porque sea materialista, sino porque en su mente se siente protegido, siente que alguien lo acoge, siente que puede seguir continuando el modelo de bajar la cabeza y recibir por toda su vida. Ojo que hasta éso de que se peleó en casa puede ser mentira, pero más que pelea, es porque sus figuras de autoridad nunca les dieron cariño, ni los valoraron, solo les dieron a cambio de agachar la cabeza porque había un proveedor. Incluso algunos han visto cómo violentaban a otros miembros de la familia o hasta a ellos mismos. Es perpetuar un círculo vicioso".
"No jodas. ¿Éso se soluciona?"
"Sí. Esos chiquillos tienen que reprogramar su chip, entender que las únicas personas de las que dependen son de ellos mismos, no de nadie más. Y no importa su opción, porque también hay activos jóvenes que buscan pasivos maduros para jugarles de la misma forma. De hecho, ése es el esquema más conocido, pero la solución es exactamente la misma: deben convencerse que no dependen de nadie, pero, si ya los malacostumbraste, ya fuiste y ya fueron".
"¿Entonces mandarlos a la mierda es la mejor respuesta?"
"Bueno, desahuevarlos es una buena respuesta, pero con solo decirles que tú no mantienes a nadie o algo por el estilo y cortar todo tipo de comunicación, asunto resuelto".

Le conté mi conversación con el psicólogo a mi amigo esta mañana que estaba jodiendo en Facebook. Me agradeció y me dijo que se lo contará a otros amigos suyos que también han sido abordados de la misma forma.
"Por último", me dijo mi pata, "contigo cacho mejor y la paso rico".
"Sí huevón", le dije. "Tienes toda la razón".
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Qué hiciste? Cuenta acá abajo en los comentarios o al Twitter.