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lunes, 9 de diciembre de 2019

Los misioneros: El ojo en la paja ajena

El día que el hermano Ángelo llegó al convento de Valle Lindo, lo primero que le llamó la atención fue el hermoso paisaje forestal. Verde por donde viera incluso antes de cruzar el riachuelo. Verde en el cerrito. ¡Qué fascinante era para él manejar su motocicleta bajo las copas de los algarrobos altos y tupidos. Le dijeron que Piura era un desierto, temía broncearse demasiado su piel blanca, pero estos árboles sí que eran un regalo de Dios.

Vio su GPS. El convento debía estar un par de kilómetros camino arriba. Avanzó por el lado de un canal. Era casi mediodía y el calor comenzaba a sentirse fuerte, así que no tenía que extrañarle ver cómo un joven de cuerpo marcado, trigueño oscuro, emergía del agua y lo saludaba. En el campo es costumbre saludar a todo el mundo aunque no lo conozcas. No era un adonis quien salió pero le causó cierta curiosidad, especialmente por la pinga que le colgaba encima de unos huevos grandes y un tupido vello púbico. ¿Serán así todos los patas aquí?

Al llegar al convento, el hermano Félix lo recibió. En contraste con el metro 75 y los 25 años de Ángelo, este era más agarrado aunque algo subidito de peso, metro 63, barba algo crecida, 37 años.

-Bienvenido,, hermano Ángelo - le dijo Félix.

el recién llegado sonrió, apagó la moto y bajó para meterse a la casa de material noble, limpia como un anís, el jardín externo e interno bien cuidados, fresca.

- éste es su dormitorio. - le dijo su compañero.
- ¿Cuántos cuartos hay aquí? -
- Cuatro en total, hermano Ángelo. Escoja el que desee. -

el religioso pensó en tener uno con vista al bosque de algarrobos y los campos decultivo, pues Valle Lindo es una comunidad agrícola.
- Perfecto. - dijo el hermano Félix y le abrió la puerta.
La habitación no era muy grande aunque sí larga. El hermano Ángelo entró, dejó su mochila, abrió la ventana y respiró el aire puro del campo.


Poco después, durante el almuerzo, los dos religiosos se pusieron al día con las tareas a realizar.
- Los niños del campo son mayormente bien educados, así que su experiencia en el curso de Religión será muy llevadera. - comenta Félix.
- ¿Y qué tal son los de secundaria? - inquiere Ángelo.
- Comienzan a perder el interés en estos temas, pero es propio de la edad; más que ponerme a revisar Historia de la Salvación, con ellos prefiero hablar de cómo aplicar las Escrituras en su vida diaria.
- Especialmente con el despertar sexual, hermano Félix.
- ¿Qué trata de decir, hermano Ángelo?
- Ya sabe que el programa de Educación promueve la promiscuidad y estimula a los varoncitos a que experimenten sexualmente entre ellos.
- ¿Tiene algún problema con éso?
- No exactamente; lo que digo es que el programa educativo peruano quiere más gente gay para controlar la población. Como sabe que su programa de Planificación Familiar es un fracaso, entonces ahora apelan a éso.
el hermano Félix no sabía si reírse a carcajadas o si tirarle el plato a su joven compañero ante tal disparate. Decidió que debía llevar la fiesta en paz.

Ya le habían dicho al hermano Ángelo que la hora de la siesta era tan sagrada como la oración de las seis, las doce, las dieciocho o la que se dice antes de dormir. En efecto, comenzó a sentir un inexplicable sopor y se fue a su cuarto. Se quitó el polo: dos hermosos pectorales bien formados, espalda en V, cinturita delgadísima, vientre plano aunque no como tabla de lavar era lo que quien quiera verlo se hubiese podido ganar. Se tiró sobre la cama y trató de dejarse llevar por la modorra. Se dio vueltas. No podía quedarse dormido. Entendió que la verdad era que el resto de su ropa le incomodaba. Se resistió a quitárselo, pero era el sueño o estar de mal humor el resto de la tarde. Se levantó otra vez, se sacó el jean, cerró la puerta. Debajo de su bóxer habían dos pronunciadas y redondas nalgas, como dos suspiros dulces, firmes y blancos, como para meterles lengua; inmediatamente, dos bien trabajadas piernas. Volvió a costarse, y escuchó que alguien caminaba en el corredor de afuera. Se asomó. Vio al hermano Félix acomodar una hamaca en dos parantes del cobertizo en la entrada y, sin roche alguno, quedarse totalmente desnudo: hombros redondos, pectorales levantados, espalda amplia, cintura acon algo de guatita pero sin rollos, culo como globos salvavidas, piernotas. Velludo por todas partes. El hermano Félix se subió a la hamaca, se meció un par de veces y pareció quedar dormido. El hermano Ángelo se sorprendió, pero le restó importancia. Con ese calor de mierda, él haría lo mismo, pero algo lo cohibía. Alejó ciertos pensamientos impropios y se tiró a la cama. Logró conciliar el sueño.


Habría pasado media hora cuando escuchó una especie de jadeo afuera. Se alarmó un poquito. ¿Le estará pasando algo al hermano Félix? Volvió a asomarse... ¡Se quedó helado! Su compañero en el convento sí estaba jadeando, pero se había colocado en la hamaca de tal manera que tenía las piernas abiertas, flexionadas, metiéndose un dedo en el culo y pajeando su pinga con la otra mano. Su miembro era cabezón y sus bolas eran grandes, pero bien velludas. El hermano Félix retiró el dedo de su ano, se lo llevó a su boca, lo chupó bien y volvió a metérselo. La pinga del hermano Ángelo también comenzaba a crecer., a crecer y a lubricar al punto que en solo segundos sintió su bóxer húmedo.

El hermano no sabía qué hacer: o tomar la moto y escapar de ahí, o pensar que era un raro sueño, o seguir viendo, o rezar pidiendo no caer en el pecado solitario. Ángelo no tomó ninguna de esas opciones; se tiró otra vez a su cama, vio el techo con preocupación, sudó frío, revisó toda su vida, se cuestionó su vocación, pidió perdón... y se sacó el bóxer. Su pinga recta de 16 centímetros estaba durísima y mojadita. La miró debajo de su colchón negro de vello púbico. Finalmente decidió pajearse también. ¡Qué sensación la de su mano masajeando su pene! ¿Desde cuándo no lo hacía? Qué mierda. Solo disfrutó. Con la otra mano se acariciaba sus lampiñas y grandes bolas. ¿el dedo al culo? Ni cagando.

Se arrodilló, se asomó a la ventana. el hermano Félix seguía empecinado en seguirse autocomplaciendo hasta que dio un suspiro profundo y ráfagas de semen saltaron de su glande hasta su vientre peludo. el religioso resppiró hondo y se esparció el blanco fluído por sus inexistentes abdominales. Ángelo se volvió a acostar boca arriba sobre su cama, se sobó más fuerte, cerró los ojos, apretó los dientes, sintió cómo su leche caliente se regaba hasta sus pectorales. Respiró hondo de puro alivio y satisfacción. También se esparció su lefa.

Sintió que el hermano Félix entraba a su cuarto y salía otra vez; entnces, buscó su toalla, se cubrió sus partes y fue directo a las duchas. Apenas entró, se chocó con su hermano. Parte del semen aún no estaba seco y sintió cómo amenazaba con pegarse al cuerpo del otro hombre.
- ¿Qué tal su siesta, hermano Ángelo?
- Excelente, hermano Félix - dijo nervioso, - Excelente.
Si se demoró media hora en la ducha fue poco, pidió perdón, ideó alguna penitencia, recordó qué método de mortificación podía funcionar. Decidió que lo mejor era pedir a su superior que lo traslade a otra parte...

Inspirado en un cuento de Giovanni Bocaccio.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Motivación al desnudo con un toque afrocaribeño

Cuando sientas que las fuerzas te abandonan
no las busques fuera de tu lugar.
Búscalas dentro de ti.
Es el lugar más seguro
donde seguro las vas a hallar.

Siempre desafíate a hacer algo nuevo cada día.
¿Pero qué hacer, por dónde comenzar?
Simplemente explora en aquéllo que te apasiona.
entonces ponte una meta y trabaja hasta conseguirla.

Tu enemigo no es quien crees que es.
Tu enemigo es esa parte de ti que no te deja crecer.
entonces, no te derrotes a ti; derrota a éso que te ata
al pasado, a la derrota, al dolor, al desgano.
en fin, a lo que no te permita hoy ser mejor que ayer.

Hazte mensajero de buenas noticias.
Hazte el autor de los mejores tratos.
Hazte el mejor amigo de la vida.
Hazte el amante más intenso de tu destino.

El poder está dentro de ti.
Si tú te lo propones, puedes llegar muy lejos.
Pero aprende que el poder se consigue cuando sirves al resto de corazón, sin dejar de ser tú mismo.
No digas lo que vales.
Deja que quien realmente tiene sabiduría lo vea, lo aprecie y lo celebre.
Ése es tu real poder.

Prepara tu cuerpo, tu mente y tu espíritu
para cuando llegue el momento de compartirlos al desnudo con las otras personas.
Recuerda que la clave no es poseer.
La clave es brindar y disfrutar.
Pero también la clave es que los demás te brinden y gocen contigo.
Cuando todo es recíproco,
el clímax es una experiencia tan grande
que las palabras se quedan cortas para describirla.

No veas al tiempo
como el momento que acaba.
Mira al tiempo
como la oportunidad que comienza.
Cuando transformas al tiempo
de enemigo en amigo,
entonces descubres que la vida
tiene más horizonte
del que imaginabas.
Por último, tú haces el tiempo.
Hazlo con mucha inteligencia.

domingo, 7 de julio de 2019

La celebración que jamás esperé

Juego fútbol en un equipo de segundo división. Mi posición no importa por razones obvias. Hace poco recibimos un refuerzo. Se trata de un chico que vino de un equipo de fuera. Desde la primera práctica nos dimos cuenta que realmente había sido un buen fichaje. Y aunque le dimos una bienvenida acogedora, el chico era mas bien algo retraído. Yo no me hacía tanto problema. Total, cuando estás en un equipo, no todos se tienen que portar de la misma manera. Por último, nos interesa el rendimiento.

Durante el primer partido que nos tocó jugar, quedamos satisfechos. El chico realmente sabía jugarla, sabía insertarse en el equipo, tiene técnica y lo más importante: tiene hambre de gol. Su rendimiento fue el mismo en los partidos siguientes. Los comentarios de la hinchada y la prensa eran buenísimos. Recuerdo que hace un mes, al término de uno de los encuentros, comencé a sentir mucha admiración por él, me le acerqué y lo felicité con mucho entusiasmo. Él se alegró y me respondió con una sonrisa. La cosa no pasó más allá.



Hace quince días nos tocó jugar de visitantes y tuvimos que viajar. Cuando nos distribuyeron las habitaciones en el hotel, me tocó compartir cuarto con él. Ya había escuchado de otros compañeros que el pata era de lo más pacífico. Casi no conversaba y cuando ponía su cabeza en la almohada, se quedaba jato y listo. Mi plan al respecto era simple: que la convivencia sea de lo más agradable, ni yo meterme con él, ni él que se meta conmigo. Si hablábamos bien; si no, no. Y así pasó. Apenas si cruzamos palabra, algo que se reducía a un "¿todo bien?" o un "ya está listo el baño" o un "buenas noches". Dicho ésto, el pata se calateó y así se durmió hasta el día siguiente. Físicamente, nada del otro mundo: el típico cuerpo de futbolista: marcado, buenos abdominales, espalda no muy ancha, piernas musculosas, culo bien redondo y parado, huevos grandes, pinga normal, lampiño, y me di cuenta que se rapaba los pendejos.

La mañana del partido me di cuenta que se despertó distinto. Estaba contento. Me miró y me dijo "¿listo para hoy?". Le respondí con un "de todas maneras". Al levantarse me di cuenta que tenía su pinga al palo. No pude ver bien, pero de que era enorme, era enorme. Jugamos el partido y ganamos. Cuando regresamos a recoger nuestras cosas al hotel, nos dieron la noticia que el bus se había malogrado y que nos iban a cambiar por otro, pero el cambio recién vendría temprano al día siguiente. Tuvimos que quedarnos esa noche. Todos los chicos salieron a conocer. La verdad, yo no tenía ganas. El otro pata tampoco, así que nos quedamos en el cuarto. Como ya había metido todas mis cosas en la maleta, también me quedé calato y me metí en mi cama. Lo mismo el otro pata. Estábamos conversando del partido con la luz apagada (para que no nos jodan los otros patas) cuando me dijo: "Yo sabía que íbamos a golear". Yo me quedé pasmado.
"¿Cómo sabías?", le pregunté.
"Es que anoche tuve un sueño bien raro", me respondió.
"¿qué sueño?", quise saber.
Se rió. "No sé si deba contártelo... mejor no", me dijo.
"Ya, cuenta", insistí.
"Es que es bien maricón".
Por alguna razón,mi verga comenzó a llenarse de sangre y crecer. "No importa", le dije. "A la mierda si es bien maricón; cuenta igual".
El pata se tomó su tiempo y la soltó: "¿Conoces al chico moreno del otro equipo, el de los rayitos? Ya. Anoche soñé que le metía pinga por el culo".
"No jodas", le dije. "¿Por éso amaneciste bien armado hoy?"
Hizo silencio. Las cagué, pensé. Después de un tiempo me preguntó: "¿Te diste cuenta?"
"De casualidad", le respondí.
"Ah, menos mal... porque otra vez estoy al palo, huevón", me confesó.
"Hablas".
"Sí, la firme".
"Pues... yo igual", le confesé.



En solo segundos, me destapé. en solo segundos, el pata se vino a mi cama. en solo segundos me la tocó y comenzó a pajearme. Ahí mismo lo abrazé, y comencé a besarlo. Cuando menos nos dimos cuenta, él estaba encima mío, calato, y yo calato. Nos besamos, luego me recorrió el pecho, mi abdomen, llegó a mi pinga, me la chupó. Me succionó los huevos también. Y yo estaba tan arrecho que comencé a levanatr las piernas y en solo segundos sentí su lengua en mi ano. No sé cómo, él me la terminó metiendo toda. Pensaba que me iba a doler, pero el huevón la tenía tan lubricacada que resbaló. Ya ni recuerdo cuánto duró. Solo sé que se vino dentro de mi agujero. Luego me la chupó fuerte y le di todo mi semen en su boca. Se lo tragó.

Al día siguiente, despertamos en la misma cama, con la verga al palo. Queríamos más. Ya estábamos besuqueándonos cuando nos pasaron la voz. Mientras nos bañábamos al toque, aprovechamos para pajearnos mutuamente. Las dimos. Viajamos juntos. Comenzamos a awazapearnos. Esta semana nos toca de locales, pero me dijo que la próxima que jugamos de visita, pedirá cuarto juntos.



Como en mi jato hay un cuarto libre, estoy hablando para ver si se lo alquilamos... aunque no sé. Mi única palta es que la cosa crezca, especialmente porque yo tengo jerma. Si la cosa va en serio, ¿cómo haríamos? ¿qué me sugieres tú?

martes, 14 de mayo de 2019

¿empezar una versión peruana de Dioses del Estadio?

Soy un pata universitario de 20 años y practico rugby. A raíz de que algunos amigos comenzaron a traer el deporte, me interesé. La gente piensa que es un deporte violento, pero no, yo creo que mas bien es un deporte intenso. Claro que necesita mucha preparación física, mucho entrenamiento. Cualquiera no puede soportar la presión física y mental porque el rugby, como el fútbol o el básket son deportes de estrategia en equipo. La huevada es que, a diferencia del fútbol, y a pesar de que el rugby es primo del fútbol, no tiene apoyo y todo cuesta.


Estaba conversando con mis patas de equipo a ver qué podíamos hacer para reunir plata, pero más allá de rifas y fiestas, no habían otras ideas. Si bien se recoge plata con esas actividades, como entra se va, y tienes que estar organizando una cada mes o cada quince días para no quedarte misio.

Después de un entrenamiento, me estaba bañando con uno de mis compañeros de equipo, y estábamos hablando de este tema. Analizando algunas ideas, me dijo algo que me dejó palteado al inicio pero pensando después. "¿Has oído hablar de los Dioses del Estadio?", me dijo pero bajando la voz. "No", le dije, "¿qué es éso?". Me explicó que se trata de un proyecto de la federación francesa de rugby para recaudar fondos, y consiste en producir calendarios donde sus jugadores estrellas posan desnudos. "Hablas huevadas", le dije. No me respondió nada. Solo se sonrió.


Cuando regresé a mi jato, entré en mi laptop y me puse a buscar. ¡A la mierda!, dije cuando vi las fotos en blanco y negro de los jugadores. Y la huevada es que no son desnudos porno o algo así. Incluso tienen un sitio web y todo un sistema de comercialización con tarjeta de crédito. Dos preguntas me vinieron a la mitra: una, ¿sería factible en un mercado como el peruano?, y dos, ¿cómo mierda mi pata sabía de ésto?

Al finalizar el siguiente entrenamiento hablé con él. A la primera pregunta me dijo: "no sé, huevón... habría que tantear mercado". ¿Y cuál sería el mercado?, pregunté. Se volvió a sonreír. "¿Sabes quiénes comprarían cosas así? Los cabros, huevón". Me palteé más aún. Yo soy bien hetero, tengo mi jerma... bueno, una jerma a la que agarro de vez en cuando, pero de que soy hetero, por donde me miren. Pero falta una pregunta por responder, ¿cómo mi pata se había enterado de esa huevada de los rugbiers calatos? "Un amigo me dijo", me respondió. ¿Qué amigo habrá sido? No me respondió más.


Esa noche, luego de bañarme, me vi al espejo. Gracias al rugby y al gym tengo un físico marcado, en especial los brazos, los pectorales, el culo y las piernas. Prendí mi laptop y ubiqué algunas fotos de los Dioses. No sé por qué, pero me puse a remedar las poses ahí frente a mi espejo. Entonces, me pasó una huevada bien rara: se me armó la verga. ¡No jodas!, me dije. ¿Se me estará manifestando la mariconada?

al siguiente entrenamiento volví a bañarme con mi pata. Le dije lo que había visto en la compu. Volvió a sonreírse. "¿Sabes quién me pasó la voz?", me habló en voz baja. "¿Te acuerdas ese pata que te dije que iba a hacerme un casting para el desfile de modas del centro comercial? Ya... él tiene un amigo acá... es cabro... él me dijo". Me quedé como piedra.


Esa noche, mi pata me llevó donde el otro pata, el que le había contado sobre los Dioses del Estadio. Lo conocía. es un chico que hace diseño gráfico y tiene un negocio de tipeos, encuadernado, esas huevadas. Me presentó, aunque ya lo conocía de vista. "Le conté a mi pata éso del calendario que me contaste", le dijo mi amigo. El pata se palteó un poco. "Tranquilo, huevón, mi pata es de confianza", le dijo mi amigo. "¿Y qué piensa?", le preguntó el pata con cierta duda. Ambos me miraron. Les respondí que si sería negocio considerando cómo es la gente peruana de cucufata. Les dije que una cosa es Francia o europa, otra es acá. "además, allá tienen estadios, gimnasios, vestuarios para el rugby, pero acá no", les observé. O sea, dónde y cómo haríamos las fotos. "No solo son fotos", dijo el pata de mi amigo.


el pata encendió su LED, puso un disco en su reproductor y nos sentamos en el sofá de su casa. ¡Mierda!, dije yo. Efectivamente no eran fotos, sino un video de hora y media donde se ve cómo producían las fotos y toda la huevada. Por un momento me vi en esa pantalla, y otra vez se me paró la pinga. Pero luego me acordé de mi viejo, que simplemente me agarraría a palazos si me veía posar calato en lo que sea, y mi vieja fácil que llorando porque a su hijo lo estaban volviendo cabro, peor cuando mi vieja está en éso de la parroquia y apoya esa huevada que está en contra de la ideología de género, que ni ella misma sabe cómo explicar. Me tratarían peor que leproso.


Estaba en esas cuando noté que mi pata se levantaba del sofá. Lo vi. "quédate acá", me dijo. Cuando me di cuenta, tampoco estaba el dueño de casa. Nunca me di cuenta en qué momento se había levantado. Me quedé allí viendo el video, pensando en si sería factible o no el negocio, y de ser ffactible, cómo podría ser la vaina. ¿el resto del equipo se animaría a posar calato? Se me volvió a parar la pinga.

Me levanté para ir al baño, pero ninguno de los dos estaba cerca, ni mi pata, ni su pata, así que me puse a buscar dónde quedaba. Abriendo puertas di con el cuarto de esa casa, y lo que vi me sacó de todo cuadro: mi pata encima del otro pata en un piernas al hombro y moviendo su culo. Por cierto, mi pata es más cuerpón que yo. Cerré despacio la puerta. Obvio que lo estava cachando. Abrí otra puerta. Por fin era el baño. entré. Seguía impresionado por lo que vi. Mi pinga se paró de nuevo. ¡A la mierda! ahí nomás me la jalé. No duré mucho, tampoco paré de gemir. Cuando las di, mi chorro de semen parecía metralleta. Regresé al sofá. el video ya había terminado. Me quedé ahí esperando. Oí que se abría una puerta, luego que venía el pata de mi pata. "¿Quieres agua?", me preguntó. Me negué amablemente.


Al siguiente entrenamiento, traté de evitar a mi pata. No sé. No sabía qué sentía. Me bañé con otro pata de mi equipo y mientras conversábamos de cosas de la universidad, me fijé en su cuerpo. Parecía uno de los jugadores que había visto en el video. Me enjuagué al toque y me salí. Cuando fui a vestirme, tenía mi pinga bien al palo. Al llegar a mi casa, mi compañero de equipo, con el que siempre me bañaba, me llamó al celu. "¿qué tienes, huevón?" Le dije que nada, que todo bien. "Estuve averiguando sobre el tema de las fotos", me dijo. Le corté amablemente. Le dije que no quería saber del tema, que tenía que estudiar. Me entendió. Cortó. En realidad no tenía que estudiar nada. Lo único que hice fue seguir pensando sobre el tema.

Pasaron dos semanas. Una de esas noches, un primo, que es también mi mejor amigo, me había visto con cara de imbécil y me dijo qué me pasaba. Huevadas, le dije. "Confía en mí", me dijo. Lo hice. Le conté todo... hasta que mi pene se erecta cuando pienso o veo el tema. Se lo tomó normal. "Mira, al margen de la reacción de tus viejos y la gente, no lo veo como negocio en sí mismo porque ahora tú pones una foto o un video en Internet y al toque la gente se lo baja o piratea porque la gente es misia, todo lo quiere gratis.... en todo caso, las fotos y el video puede servirte como pa' hacerte promoción, como los cantantes, y donde ganarías es en eventos en vivo como presentaciones, esas vainas... no sé, bailar como stripper, por ejemplo, y tú bailas de la puta madre". Me quedé mirándolo todo cojudo. Mi primo se rió. "Oe, huevón, ¿qué esperabas?, ¿que reaccione como tus viejos? éstas son otras épocas". Le dije que no soy cabro. "Nadie dijoque seas cabro, imbécil... solo es una chamba como cualquier otra", me dijo.



Al siguiente entrenamiento, traté de buscar a mi pata. Era obvio que nos habíamos distanciado, pero también lo estaba juzgando. No me dio cara. Fui a bañarme solo. Estaba bajo el agua cuando alguien me tocó la espalda. Me asusté. "¿Hay sitio para mí?". era mi pata. Le sonreí. Fuímos a su pensión y le dije todo lo que había pensado, sentido y conversado. "Al inicio me sentía como tú", me confesó. "Pero... bueno, creo que ya te diste cuenta qué hago con el otro pata, ¿no?". Le admití, pero también le dije que no entendía ccómo es que ese pata sabía que él era de la nota. "No soy de la nota", me dijo mi pata. "¿Tú crees que me lo cacho gratis?". Entonces entendí que le cobraba por montárselo. Pero aún así, no sabía cómo él sabía que él era... ustedes ya saben, ¿no? "El pata del desfile de modas me hizo fotos desnudo... como los Dioses del Estadio... el resto es historia".

Definitivamente no quiero cachar con otro pata así me pague, no sé si me anime a ser stripper, pero lo de ser modelo como que me estoy animando. Pero aún así, la vaina son las reacciones y si será negocio. Por éso cuento mi historia aquí, porque quiero saber qué piensan ustedes. ¿qué dicen? ¿Resultaría? Ya se bajaron a un fisicoculturista por posar calato. ¿Y si por conseguir fondos me sacan del equipo? ¿qué harían en mi lugar?

martes, 7 de mayo de 2019

¡Tienes que ver a Pepe Mendoza!

A raíz de los posts con videos de fisicoculturistas que publicamos, uno de ustedes nos contactó y nos habló maravillas de Pepe Mendoza. Se trata de un fisicoculturista argentino, quien continúa con la rutina de desnudarse, tomar su pene, ponerlo duro y masturbarse hasta eyacular en medio de gemidos. Pero, lo que le encantó a este seguidor fueron el rostro, las piernas y el culo de Pepe. ¿A ti también te gustan? Mira el video.

Si quieres ver más fisicoculturistas al desnudo, presiona aquí. Y no te olvides de comentar aquí abajo o en el Twitter.

lunes, 6 de mayo de 2019

Si estás aburrido, invita a tus patas de verdad

Cuando uno está solo en casa y llega a aburrirse, poner la música que más te gusta y te hace bailar es una buena opción. Si éso no te relaja, quítate toda la ropa y disfruta el sonido. Pero si éso no termina de relajarte, pajéate un rato. Así lo hizo el fisicoculturista Angel Córdoba, quien puso su música, se quitó la ropa y comenzó a masturbarse hasta eyacular. Mira el video.

Pero si todo éso no es suficiente, ¿para qué están los amigos de verdad? Claro, ésos que nos quieren tal como somos, que son nuestros cómplices cuando tenemos nuestros arranques de diversión, que están allí cuando tenemos esos momentos de bajón. Por éso Angel no dudó y llamó a su pata Manuel. Se pusieron a entrenar un rato, y como se tienen mucha confianza, decidieron pajearse juntos. Mira el video aquí.

¿Y tú qué haces cuando estás aburrido? Cuéntanos aquí abajo o en el Twitter.

Haciendo un video con Ben Dawson

Mucha gente cree que hacer un video sexy u hot solo consiste en poner la webcam, pararse o sentarse bonito, pajearse y listo. Esa es la forma fácil. La forma profesional de hacer un video, incluso orientado a público adulto, comienza por estar físicamente bien preparado. Eso es básico. Mientras tanto, tienes que ir planificando todo comenzando por cómo quieres verte en pantalla, dónde quieres verte, haciendo qué cosa, cómo comienza, cómo continúa, cómo acaba (no solo botando tu semen).

Una vez que tengas todo éso organizado y escrito, viene toda la parte de coordinar el lugar, el día y la gente que necesitarás para la producción. Sí. Así solo trabajes con un pata que te filme o te haga las fotos o el video, tienes que ver todos esos detalles, si todo estará donde lo necesitas. en fin. Tienes que ver cada detalle. Si no eres bueno con el manejo de los detalles, puedes encargarlo a una persona que se encargue de la producción.

Video: Ben Dawson - Muscle Worship.

En el momento que te pongas a posar para las fotos o el video, debes recordar toda la secuencia que se había planificado, o si habrán cambios, dialogarlos con la persona o el equipo. Y cuando se presione el botón de grabar, concentrarte en la acción, disfrutar la experiencia. Y claro, gozar con el resultado.

Luego hay que editar, agregar o limpiar sonido, corregir imagen. en fin, todo lo que sea necesario para que el trabajo no solo excite sino que sea agradable a la vista y al oído. Luego pensar en dónde se va a ver. ¿Necesitas un espacio virtual de confianza para difundirlo? Aquí en nuestro blog es un buen lugar. Si quieres saber cómo hacerlo, escríbenos con confianza a hunks.piura@gmail.com

Y recuerda dejarnos tus comentarios aquí abajo o en el Twitter.

domingo, 5 de mayo de 2019

El Angel que te enseña a no callar tu placer

Una de las cosas que nos enseñan a todos los hombres es que pajearse es malo. No importa tu orientación sexual o tu rol, toda la vida has crecido con la idea de que es pecado, de que daña la salud, de que te vuelve loco. Incluso se le ha nombrado como vicio solitario a la masturbación. ¿Pero lo es?

Sobarte el pene hasta ponerlo duro y masajearlo rico hasta que se te salga todo el semen es una costumbre saludable. Primero porque limpia tu aparato reproductor. Segundo porque te relaja. Tercero porque te enseña a identificcar tus zonas erógenas (donde sientes más placer). Cuarto porque te da la conciencia de ti mismo.

Y así podemos enumerar muchas ventajas. Pero, por si la mala imagen que ha recibido la masturbación no fuera poca, pocos hombres se permiten sentir placer cuando se pajean. Lo reprimen. Piensan que éso es inconcebible. Nada más lejano de la realidad.

Tenemos derecho a sentir y expresar placer cuando nos la jalamos. Sí. Y como ejemplo de ello, te dejamos con el fisicoculturista Angel Cordoba, quien no tuvo ningún roche en expresar su placer sexual mientras se masturbaba. Y para evidencia, aquí está su video. Disfrútalos.



¿Te gustó el video? Coméntalo aquí abajo o en el Twitter.

jueves, 2 de mayo de 2019

Decía que no, pero ahí estaba en el bar

Acabo de reincorporarme a la chamba en un gym como instructor. No viene al caso explicar por qué me alejé tanto tiempo, en todo caso sí tengo que decir que fue Arnold, otro de los instructores, quien me animó a dar clases de nuevo. Todo comenzó cuando estaba por el centro y pasaba por el gym. Entonces entré para saludar. Ya era mediodía, cuando solo quedaban unos tres alumnos. Arnold me recibió con mucha alegría y amabilidad y nos pusimos a hablar de todo un poco. Fue entonces cuando me lanzó la idea de regresar. Yo le dije que ya no, que no estaba interesado, que quería probar otros negocios. Entonces lo llamó un alumno y pasó algo raro: en vez de que saliera directo a verlo por el costado que tenía libre, le dio la vuelta a su escritorio y pasó por detrás de mí, rozándome su paquete. No estaba al palo, pero me llamó la atención la rozada de paquete. Supuse que era casualidad, como el espacio donde pasaba era estrecho, y tiene un gran culo, entonces puede que alla sido éso. Esperé un minuto a lo más. Cuando regresó, lo mismo. No entró directo a su silla, sino que pasó por mi espalda y volvió a rozarme el paquete. Cuando se sentó, me lo quedé mirando con cara de extrañado, y él me sonrió y me guiñó el ojo.



Le conversé el hecho a un amigo, y tras reflexionar conmigo todo lo que le dije, me aseguró que Arnold me estaba mandando una señal, y que la única manera de confirmarlo, era preguntándoselo directamente. La cosa es que yo veía a Arnold como amigo, pero sí me dio mucha intriga porque físicamente es atractivo. Es un fisicoculturista de competencia, de hecho.



Con el pretexto de conversar sobre su propuesta de regresar para que dé clases, volví al gym a la misma hora. Quedaba un par de alumnos esta vez. Hablamos del tema. Me recordó que era bueno en mi rama de entrenamiento, que yo mismo podía ganar tanto dinero como clases quisiera dirigir. En fin. Entonces lo volvió a llamar uno de los alumnos, y volvió a repetir la misma ruta. Me rozó su paquete por la espalda. Se demoró un par de minutos. Escuché que se despedía de los alumnos. Regresó y pasó otra vez rozando su paquete por mi espalda. Solo que esta vez, se quedó allí atrás, se agachó para abrazarme. "No seas cojudo", me dijo, "regresa, huevón". Yo no me negué al abrazo. Entonces sentí cómo su paquete se ponía duro. Mi pinga se puso al palo también. "Si regreso, ¿vas a ser así de cariñoso conmigo?", le pregunté bromeando. "Claro", me respondió. Entonces me levanté de la silla, y a propósito me rozé contra él. Entonces me tomó de la cintura y me pegó su paquete duro a mis abultadas nalgas. Era imposible equivocarse porque los dos solo vestíamos una bermuda delgada. "Lo voy a pensar, pero más que sí", le dije. "Espero que sea sí", me replicó, y comenzó a mover su cadera lentamente en mi culo, como si lo estuviera cachando.



Al regresar a mi casa, me metí a mi cuarto y reflexioné todo: la oportunidad, la necesidad y la arrechura. El pene de Arnold estaba evidentemente erecto, entonces no cabían más dudas. Me excité otra vez, me quité toda la ropa, me pajeé imaginando a ojos cerrados el cuerpo musculoso de Arnold, en especial su culo. Una ráfaga de leche me inundó mi abdomen y mi pecho.



El lunes de esa siguiente semana rreinicié mi trabajo como instructor. Tomé un turno a las 7 de la mañana. De ese modo, tenía tiempo el resto del día para hacer lo que tenía planeado. Al terminar mi turno, Arnold estaba conversando con otro alumno, guapo, también con cuerpo de culturista. "No pues, huevón... ¿cómo voy a salir a concursar con una tanga que se me mete por la raja del culo?", le decía ese alumno. "Todos concursan así", le replicaba Arnold. "Por éso dicen que los culturistas son homosexuales", le chantó el alumno. "Bueno, éso sí", comentó arnold y se calló. Yo me sentí sorprendido con la conversación. "Así que, Arnold, no salgas a concursar con tanga, si no, van a decir que eres maricón", le aconsejó el alumno. "Noooo, yo para nada soy maricón, a mí me encantan las hembras, yo a los maricones los trato a patadas", se defendió Arnold. Yo me sentí incómodo, me despedí y me fui a casa.


Estaba descansando en mi cama buscando puntos en Grind'r. Me sentía palteado. ¿Cómo era posible que Arnold simulara cacharme cuando estuvimos solos esa vez y ahora le dijera al otro pata que hasta trataría a patadas a los gays? Yo soy gay, ¿entonces Arnold me trataría a patadas? Conseguí por ahí un punto en Grind'r y me encontré con él. Fuimos a cachar a su depa. El pata con quien me reuní mamaba rico la pinga y tenía un culo apretadito que me lo caché con gusto hasta botar mi semen en su espalda. Cuando nos estábamos duchando, el pata me preguntó: "¿Tú vas al gym donde trabaja un instructor llamado Arnold, no?". Le respondí que sí. "¿por qué?", le pregunté. "ah, porque a ese pata siempre lo veo en el bar de ambiente que hay cerca de la plaza". Me quedé idiota. "¿Estás seguro?", le pregunté. "Claro... incluso una vez se sentó a mi mesa y le invitamos chela, pero tuve mala suerte porque otro amigo parece que se lo levantó". No creía lo que el pata me contaba. No lo creía. "¿Cuándo lo viste?", volví a preguntarle. "Ah, el viernes pasado... el siempre va los viernes".



A la mañana siguiente, tras dar mi clase, otra vez Arnold estaba conversando con el alumno homófobo. Me costaba trabajo conciliar el hecho de que ese día me arrimara su paquete duro en mi culo, y ahora ni siquiera tuviera una expresión de desagravio con la gente gay, aunque no lo fuera. Preferí no encararlo. Tenía otros planes. El viernes por la noche fui al bar de ambiente tratando de no llamar la atención y me senté en un sitio bien caleta pero de donde se veía todo el espacio. Ya había ido antes, así que me es familiar. Fui temprano, como a las 9 de la noche, y decidí quedarme a esperar. Ya era como las 11 y ninguna señal de Arnold, mas bien del pata con quien había tirado a inicio de la semana. No le pasé la voz, pero comencé a pensar que era floro. Quizás el pata solo quería sacarme la lengua. Como ya estaba aburrido y cansado, decidí irme. Estaba dando media vuelta hacia la puerta, cuando me choqué con alguien. Pedí disculpas y luego me quedé helado. Era el alumno homofóbico, quien trataba de cubrirse la cara con una gorra. Traté de recuperarme, y comencé a sonreírle con sarcasmo. Avancé a la puerta, pero alguien me topó el hombro. Me voltéé. "¿Tú qué haces aquí?". Era Arnold. En su mano había una lata de chela.



Era casi medianoche cuando Arnold y yo llegamos al gym. Entramos. Él se queda a dormir ahí cuidándolo. Nos sentamos en el escritorio. "¿En qué momento me comenzarás a agarrar a patadas?", le pregunté sonriendo. "Nada, pata, sabes que nunca haría éso", me dijo arrochado. "Entonces, no quieres que te vean menos machito", le solté. Se quedó callado varios segundos. "Tú sabes cómo es la vaina acá", se justificó al fin. "¿Cuál vaina?", le pregunté otra vez. "Si saben que eres gay o que simpatizas con los gays aunque no lo seas, te marcan, huevón", volvió a justificarse. "O sea, ya estás marcado porque yo soy gay", le afirmé. No me dijo nada. Se levantó de la mesa, abrió un armario, sacó una colchoneta y unos trapos que supuse eran las cobijas, extendió todo sobre el suelo y prendió su celular. Puso un reggaetón, y se puso a bailar sensualmente mirándome. Mientras lo hacía, comenzó a desvestirse completo, completo, completo, hasta mostrarme su cuerpo de dios griego lampiño por todas partes, con el vello púbico bien rasurado. Se dio la vuelta y me movió el culo. Yo estaba a mil. Se dio vuelta de nuevo, me extendió la mano y me llevó a bailar con él. Mientras bailábamos, me fue quitando la ropa hasta dejarme calato, calato, calato. Me besó en la boca y me acarició. Pegamos nuestros paquetes. Se nos pararon las vergas.


Al poco rato, estábamos acostados sobre la colchoneta, rozándonos y besándonos. Le recorrí los pectorales, el abdomen de tabla de lavar, su pene erecto que no pasaba de los 14 cm, sus bolas. Luego, le chupé su miembro. Él comenzó a gemir y a pedir más. Levantó sus piernas al aire. "Chúpame el culo", me pidió. Le proyecté más las piernas y metí mi cara entre sus dos nalgas duras. Le hice un rico beso negro. Gemía más fuerte. Luego bajó las piernas, me volvía a ofrecer su pene, y entendí que era su turno. Me acosté a su lado, boca arriba y repitió todo lo que yo le hice, en especial chuparme mis 15 cm de pinga, gruesa y venuda, luego hundirse en mis nalgas para sopearme el ano. Yo estaba en éxtasis. Entonces se arrodilló, me tomó las piernas con fuerza, me puso su pene en la entrada de mi culo y me lo fue metiendo poco a poco. Me cachó rico, con cariño, con pasión. Duró como media hora. Me preñó mi ano. entonces me la chupó y las di en su boca.



Me quedé a descansar ahí junto a él, desnudos. Como no tenía clase a la mañana siguiente, no tenía la preocupación de acostarme temprano. No sé cómo haría él. A las 5 de la mañana sonó mi celu. Era mi vieja, preocupada. Le dije que estaba bien, que me había quedado en una fiesta y en vez de irme de madrugada, me quedé a dormir ahí. Juzgué que era el mejor momento para irme. Me duché en el gym, me vestí y le pedí a Arnold que me abriera la puerta... ya me había abierto el culo, jaja. Él se puso una bermuda y salió a abrirme.



el lunes siguiente, al terminar mi clase, nuevamente estaban Arnold y el alumno que había descubierto en el bar de ambiente. Mi amigo me saludó normal, y esta vez sin ningún comentario contra los gays. El otro pata no sabía dónde meterse. "Bueno, me regreso a casa", dije, "no vaya a ser que me agarren a patadas". Arnold sonrió. El otro pata mejor se fue a otro sitio. Estaba avanzando hacia la puerta cuando sentí una palmadita en mi nalga. Me volteé palteado. Era Arnold. "Ya no lo jodas", me pidió. "OK", le dije. "Ojalá cachemos otra vez", me dijo. "Claro, cuando quieras, le guiñé mi ojo. Salí del gym con una sonrisa de oreja a oreja.

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martes, 23 de abril de 2019

Mi secreto bajo la lluvia

- ¡Manuel!
No podía ser. Me parecía increíble.
- ¿Vicente? ¿Viche?
- ¡Claro!
El pata de unos 35 años, vistiendo polo y jean apretado que dejaba notar su cuerpo de culturista se me acercó y me dio un abrazo en mi cuerpo atlético.
- ¿Cuántos años, promo?
- ¡Desde el colegio, Viche!
La última vez que había visto a Vicente fue durante la fiesta de promoción de mi cole hace largos 18 años. El problema era que pertenecíamos a grupos diferentes. Yo estaba con los tranquis, casi los nerds, y él estaba con los chacoteros, los gileritos, los medios patanes.
- ¿Cierto que te casaste, Manu? Perdón, Manuel.
- Jajaaja. Normal. Dime Manu. así me decían en la promo, ¿no? Sí, me casé hace cinco años.
- ¿Y ya tienes churres?
- No. Ahora ando en otros proyectos, y por ahora hijos no. ¿Y tú?
- Nada. Sigo soltero. ¿Te hiciste contador?
- No, Viche. Soy psicólogo.
- Ah, mira. Qué interesante.
- ¿Y tú, Viche?
- Nada. No estudié. Pero estoy chambeando como guachimán en un almacén en la avenida transversal.
- ¿A qué altura?
- Por el cine.
- Ah, mira. Yo vivo por ahí a tres cuadras.
- ¡Chévere, Manu! A lo mejor quedamos un día y nos tomamos un par de chelas.
- ¡Claro!
Intercambiamoss números, nos despedimos Regresé a casa sorprendido de que aquel muchacho flaco y alto del cole se había convertido en ese guapo hombre fornido, como esas figuritas de acción de G.I. Joe, mi serie favorita cuando era chibolo.



Acababa de hacer mi rutina de isométricos a éso de las siete de la noche y me estaba quitando la ropa para bañarme. Era jueves por la noche y mi esposa había salido de viaje toda esa semana. Estaba supremamente arrecho y el ejercicio era una manera de sentirme cansado para que, en el peor de los casos, me pajeara en la ducha y luego de comer, viera algo en la tele y me quitara a dormir.
Ya estaba calato cuando chequeé mi celu. Habían varios mensajes. Entre ellos, uno de Viche: "¿Y promo, qué haces?". Le respondí: "Aquí en mi jato, aburrido.... la mujer me dejó por una semana". Estaba tomando la toalla cuando la alarma de mensaje sonó. Tomé el celu. "Vente a charlar un rato donde cuido... ¿qué dices?"



Estaba duchándome con el celular cerca,con mi música a todo volumen. qué mierda. Estaba solo. Ese día había sido pesado con consultas y necesitaba distenderme un poco. Comencé a jabonarme mi pija y mis bolas, que estaban tranquilas. Me acordé de mi esposa, de cómo siempre que quiere que la cache, se me sube encima cuando estamos en la cama, calatita, sobre mi cuerpo desnudo, porque duermo calato, y comienza a besarme desde la boca hasta mi miembro, despertándolo con su boca. Sus mamadas son magistrales. Entonces, mi pinga comienza a ponerse dura. Una pajeada en su nombre. ¿Por qué no? Me sobo mi pene hasta ponerlo duro y comienzo el masaje facilitado por la espuma del jabón. Estoy en lo mejor cuando... suena el celu.
Suelto mis 16 centímetros al palo, me seco las manos, salgo de la ducha procurando no mojar el piso, me seco las manos. Es Viche.
- ¿qué pasó, promoción?
- Oye, Manu. Vente al almacén.
- ¿Ahorita? ¿Acaso no hay gente?
- Cierran a las ocho. Ya son siete y media.
- mmmmm. Ya, yo te aviso.



Tras cenar, me siento a ver tele. Zapeo y zapeo por los ochenta y tantos canales y no hallo nada bueno. Miro mi reloj: diez para las nueve. Tomo mi celu, ignoro unos mensajes. Escribo: "¿Pásame la dirección ddel almacén, promo". Viche me manda una captura de Google Maps. Son exactamente cuatro cuadras y media. Como estaba calato (recuerden que no había nadie en casa), fui al cuarto, me puse un polo manga cero, una bermuda, mis sandalias y salí. Sí, no suelo usar ropa interior.
Cogí la llave, cerré bien la puerta de mi depa y bajé a la calle. Corría una brisa fresca.
Ya había avanzado dos cuadras, cuando, inesperadamente, la brisa cesó, y sentí unas gotitas en mi rostro. No le tomé importancia. En solo segundos, las gotitas se hicieron aguacero. ¡Mierda! Estaba a mitad de camino. ¿Dar media vuelta o continuar? Me estaba mojando todo.
Analicé rápidamente las cosas: en casa me aburriría, acá por lo menos iba a conversar por un par de horas, esperaba que pasara la lluvia y regresaba. Avancé.
Faltando media cuadra para llegar al almacén, mi promoción estaba en una esquina.
- ¡Vente, huevón!
Avanzamos a paso ligero y llegamos hasta el local. Entramos por una puertecita. Tras caminar un pasillo oscuro, llegamos a un cuartito. Viche prendió la luz. Apenas había una colchoneta, unas revistas y periódicos, unos percheros con ropa de vigilante, y en una esquina estaba lo que parecía ser un arma de fuego en su estuche de cuero.
- Estás mojado, Manu. Tienes que quitarte toda la ropa.
Lo miré extrañado, pero la sugerencia de Viche tenía todo el sentido. Si me quedaba con la ropa húmeda puesta, podía pescar una pulmonía, y a ver quién te salva de ésa. En lo que a él respectaba, ya se había sacado el polo y estaba quitándose el pantalón de lona, típico de los guachimanes. Tampoco tenía ropa interior. Ya se imaginarán la estampa de dios griego que tenía frente a mis ojos, o mejor aún, imaginen un G.I. Joe totalmente calato, peladito. Tomó una toalla.
- Sécate. Tu ropa vamos a colgarla acá en el baño para que se seque un poco.



- Asu, sí que casi diez años duraron de novios, Manu.
Sin saber cómo ni en qué momento, Viche y yo estábamos acostados en la misma colchoneta, de lado, para poder entrar. En esa posición, rozar sus piernas era casi imposible, pero yo no le di importancia al asunto. Me había concentrado en resumirle mi vida de enamorado y ahora de casado.
- ¿Y tú, Viche? Me dijiste que seguías soltero. ¿Acaso ninguna hembra te convenció?
Vicente sonrió y se tomó unos segundos.
- Tú eres psicólogo, ¿cierto? Entonces, tú me vas a entender? ¿Puedo confiar en ti?
- Claro, Viche. Cuenta conmigo.
- Sí, saliendodel colegio, me gustaban las hembras y salía con varias. Me las llevaba a la cama pero no me sentía satisfecho. Una vez Pepe, el fotógrafo de modas, me contrató para hacerme una sesión. Necesitaba el billete y acepté. Posé. Las fotos salieron de la puta madre.
- Sí, creo que las vi. Éso fue hace 15 años más o menos.
- No, diez años atrás. Para entonces ya tenía este cuerpo. La nota es que cuando terminamos la sesión, Pepe me dijo que si quería ganar más plata como modelo. Obvio le dije que sí. Entonces me propuso hacer fotos porno. Ya sabes: calato, mostrando mi verga al palo, esas cosas. Yo al inicio me asusté y le dije que no, pero al regresar a mi jato y ver la necesidad, pensé, huevón. A la semana siguiente le estaba posando como Dios me trajo al mundo. ¿Qué piensas de éso, Manu?
- ¿Yo? Nada. Normal. Yo entiendo que tenías necesidaes económicas. No hiciste nada ilegal, ni inmoral.
- ¿En serio crees éso?
- ¡Claro! son solo unas fotos porno, nada más. No mataste a nadie, no extorsionaste a nadie, ¿no?
- No... Eres la primera persona que me dice éso.
- ¿Y éso qué tiene que ver con las hembras? ¿Las fotos se filtraron? ¿Estabas con alguien y te cortó al verlas?
- No exactamente. Las fotos se filtraron hace ccinco años recién. Acá las tengo.
Vicente se levantó y se alargó hasta los pies de la colchoneta, y se quedó en cuatro, mostrándome su enorme culo y su ano, el que notaba algo más ancho de lo usual. Tal visión me comenzó a poner la pinga dura, así que me puse boca abajo.
Cuando se acostó otra vez.
- Guá, promo. ¿Y por qué te pusiste de culo?
- Nada... es que... de costado... me estaba cansando.
- Ah ya.
Me dio el celular y me mostró las fotos. Si bien Pepe había realizado un excelente trabajo con ese cuerpo desnudo en todos sus ángulos, incluso mostrando el culo, lo que tenía ahí a cinco o seis centímetros de distancia superaba cualquier obra de arte.
- Ah mierda, Viche. Eres aventajado, mierda.
- Jajajajaja. ¿Tú crees?
- Lindas fotos. Excelente trabajo.
Le devolví el celular. Mi pinga bajo mi vientre no solo estaba durísima, estaba recontra lubricado.
- ¿Qué piensas ahora que las viste?
- Ya te dije: excelente trabajo. Pero, ¿éso lo vio alguna jerma?
- No creo. La vaina fue lo que pasó luego de esa sesión.
- ¿Qué pasó, Viche?
- Me estaba bañando en la ducha porque en las últimas fotos tuve que eyacular, y me estaba quitando la leche de mi abdomen. en éso, siento que alguien entra detrás.
- ¿Pepe?
- Sí, Pepe. Comenzó a sobarme la espalda, a decirme que le parecía rico, que podía hacer mucha plata conmigo. Te juro que me paralicé. Cuando me volteé a reclamarle, él me cogió el huevo. Debí empujarlo porque se suponía que no me gustaba la mariconada pero... no lo hice, no solo me gustó.... Dejé que me la chupara. Se me armó otra vez. Al poco rato, le estaba metiendo mi pinga a su culo. Y cuando las di, no me sentí mal. Me asusté, huevón.
- ¿Se repitió?
- Tres veces más, Manu. Tres veces. Me presentó gente de su entorno y terminé cachando con todos ellos. Pepe se había alucinado que quería hacerme su macho, así que cuando supo de que me cachaba a sus amigos, me dejó de hablar, de dar plata. Lo bueno es que había hecho contactos y desde entonces trabajo como seguridad. Y desde entonces, comencé a cachar más con patas que con jermas hasta el punto que ahora solo cacho con patas.
- Ni me mires el culo, Viche, porque yo soy bien varoncito, jajajajajajaja.
- Jajajaja. Nada, Manu. Además, eres mi promoción. No me malearía así contigo. Pero éso no es lo único.
- ¿Hay más?
- Cuando comencé a cachar con patas, yo era quien los clavaba. Una vez conocí a un tombo, y luego de chupar como cancha, fuimos a su jato a seguirla. Allí mas bien comenzamos a manosearnos y terminamos en la cama. La vaina que esa madrugada, no solo me caché al tombo... el tombo me cachó a mí también. Y desde entonces fui metiéndola y dejándomela meter hasta que ahora me gusta más que me la metan. Claro que sí la meto, pero bien de vez en cuando. ¿qué crees que me haya pasado?
Yo seguía allí boca abajo ocultando mi erección húmeda.
- ¿qué te pasó, Viche? Pues, simple: digamos que en estos años, has ido explorándote hasta hallar tu sexualidad real. No eres el único. Le pasa a mucha gente.
- ¿Es normal, Manu?
- Ni normal ni anormal, Viche. Es un proceso personal, como todo en la vida. La pregunta sería: ¿cómo te sientes al respecto?
- ¿Yo? Normal, Manu. No me jode que me gusten los patas o que me la metan.
- Entonces, ya te aceptaste. Punto. Si no sientes culpa, todo está bien.
- La verdad que no siento culpa. ¿Dices que no soy el único?
- Correcto. No lo eres. Lo que pasa es que muchos hombres por el machismo, jamás lo admitirían, y en una sociedad que te señala por cualquier huevada, mejor actúan o se mantienen al margen.
- Y.... ¿a ti te ha pasado, Manu?
- ¿a mí? Pues.... ejem... No sé. Para serte honesto, hace unos mesesconocí a un chiquito de 25 años. Nos hicimos conocidos porque cuida cerca de donde yo trabajo. Una noche que me quedé hasta tarde, tomamos la mototaxi juntos porque él se regresaba a su casa, y como era mototaxi cerrada, así de la nada, se me acercó más de lo debido, me tocó el paquete y me dio un piquito en la boca.
- ¿Tú qué sentistte?
- ¿La verdad, nada.
- ¿No se te paró cuando te tocó el paquete, Manu?
- No. No se me paró.
- ¿Quién es?
- Qué chismoso. No creo que lo conozcas. Es un chibolo... un tal Jesús.
- ¿Jesús? ¡No jodas! Sí lo conozco. Me lo he clavado tres veces.
- ¿En serio? Es un medio gordito. Rico culo. Chatito, trigueñito.
- Entonces sí es el mismo. No vayas a contarle nada si lo ves, Viche.
- Hace meses que no lo veo, pero te paso el dato: cacha con gente treintona. Le gustan los treintones y cuarentones.
- Sí, me di cuenta que tiene carencias afectivas, pero ése ya es otro tema.
- ¿Fue la única vez, Manu?
- Sí... ¿Por qué me miras con esa cara?
- A mí me contaron algo. Dos notas tuyas. Una, que tieness varios amigos gay.
- ¿Y éso qué tiene que ver?
- ¿No ha pasado nada con ninguno? Hay rumores que dicen que sí.
- Jaajjajaja... Sí, los he oído, pero nada. ¿Cuál es la otra cosa que te han dicho de mí, Viche?
- No me la dijeron, Yo la vi: tú posaste desnudo para Pepe también.
Me dejó helado.
¿Cómo que la viste?
- Cuando Pepe quería que me hiciera su pareja, me mostró varias sesiones con patas y en una de ellas te reconocí. tenías el cabello más largo, pero ese cuerpo y esa expresión... imposible de olvidar. Especialmente por ese lunar aquí.
Vicente, entonces, puso su mano sobre mi nalga izqueirda. Yo reaccioné y me volteé.
- ¡Guarda, Viche, no seas pendejo!
Al voltearme, no me había dado cuenta que había expuesto mi pene erecto. Vicente sonrió.
 Entonces, me tocó mi falo duro.
- ¿Y ésto?
- ¿ésto? es queeee... como estaba boca abajo, entonces la presión....
- ¿Cachaste o no cachaste con Pepe?
- Oe, ya me suena a interrogatorio.
- Normal, promo. Yo te confesé mis secretos. ¿Qué problema hay que me confieses los tuyos?
- ¿Qué dijo Pepe? ¿que me lo caché?
- Dijo que no quisiste, que por éso no te volvió a llamar, pero que notaba qe se te chorreaba la nota.
- Y así fue, Viche.
Me sentí incómodo. Me senté sobre la colchoneta.
- ¿Dónde está el baño? quiero mi ropa, Viche.
Vicente me agarró fuerte de la cintura y su antebrazo aprisionó mi erección.
- Tranquilo, promo. Todo está bien. Yo no dije nada antes, no diré nada ahora.
- ¿qué le dijiste a Pepe sobre mí cuando viste mis fotos?
- Nada. solo le pregnté qué había pasado con ese huevón y me contó lo que te dije.
Me tranquilicé un poco. Vicente se sentó a mi lado. Juntó su cadera con la mía. Me abrazó.
- Es normal, Manu. Le pasa a mucha gente.
Volteé a verlo.
- No dije que fuera normal o anormal. solo que no eres el único que ha descubierto su real sexualidad.
- Pero tú te resistes a reconocerla.
Lo miré fijamente a los ojos. Vicente me miraba no con cara de revancha, no con cara de burla; me miraba con cara de paz, de cierta ternura, con cara de quien tiene la autoridad para decirte tus cosas no por ciencia sino por sentido común. Lo abrazé también. Acerqué mi cara y lo besé en la boca. Me correspondió.



Vicente mamaba la pinga mejor que mi esposa. Se la tragó toda. Se la sacaba, se la metía, jugaba con mi prepucio. embocó cuidadosamente mis bolas con su lengua y siguió bajando hasta levantarme las piernas y hacerme un rico beso negro.
- Lo tienes cerradito, promo.
- Y así se quedará.
Vicente sonrió cuando le dije ésto. Se levantó, sacó un preservativo y me lo dio. Me lo puse. Luego me dio un sachet de lubricante y lo desparramé sobre mi pene forrado. el resto de lucricante se lo puse en su culo, se arrodilló sobre mí, y puso mi pene en su ano. Se lo fue tragando poco a poco. ¡qué rica sensación sentir cómo mi falo penetraba en esa caliente hondura, carajo! Cuando mis 16 centímetros estaban dentro, comenzó a cabalgarme. Su pene golpeaba en mi vientre y comencé a masturbarlo. Se puso duro. Tranquilamente eran 19 o 20 centímetros, grueso..
entonces se hizo para atrás y se puso boca arriba, levantó sus piernas y yo me le abalancé y lo clavé piernas al hombro. No quise agredir su culo. Fui gentil con mi bombeo, sintiendo el placer de cada minuto de sexo.
Luego se puso en cuatro, lo volví a clavar, así gentilmente. No pensé en nada más. Solo disfruté. Me vine a los pocos minutos.
Cuando volví en mí, abrí los ojos, estaba sudando como mierda. Bajé la mirada. Ese hombre musculoso estaba allí a cuatro patas, mi pene semiflácido dentro de su ano, el condón en su sitio, como debe ser. Me desesperé. Le saqué mi miembro de golpe, me puse de pie como un rayo.
- ¿Dónde está el baño, Vicente? Quiero mi ropa.
- Ya, Manu. Tranquilo.
- ¿Dónde está el baño, Vicente? quiero mi ropa, por favor.
Vicente se asustó, salió de la habitación. Vi el arma en la esquina, me acerqué a ella pensando en que podría ser mi mejor salida si pasaba algo.
Vicente regresó con mi ropa algo seca. Me la puse de inmediato.
- Quiero irme, Vicente.
- Tranquilo, Manu. Relájate.
Me agaché a la esquina y tomé el arma. No sé cómo la saqué y le apunté a Vicente.
- ¡¡Quiero irme, conchatumadre!!
Vicente se asustó.
- Tranquilo. Sígueme.
Salió del cuarto, avanzó por el pasillo a oscuras, sentí que abrió la puerta de par en par.
- Vete, Manuel.
Tiré el arma hacia el pasillo y salí corriendo de regreso a casa.



La ducha fría me tranquilizó. Puse la ropa de esa noche en el canastón de ropa sucia. Mi celular sonó. era mi esposa.
- ¿Dónde estabas? te he estado llamando.
- Sorry, amor. me quedé dormido.
- ¿Te pasa algo?
- Nada. Me asusté. Pensé que te había pasado algo grave.
- No, amor. Estoy bien. Mañana estoy temprano en casa.
Terminé de hablar con ella y sonó la alarma de mensaje. Vi. era Jesús. "Estoy solo en mi jato, ¿vienes?". Lo maldije. "Vente a la rconcha de tu madre, hijo de puta", le puse y lo bloqueé. También bloqueé a Vicente. Traté de dormir. Menos mal, al día siguiente sí llegó mi esposa.

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domingo, 14 de abril de 2019

Ranking de actores mexicanos

El otro día, fui a casa de uno de mis amigos para recoger un dinero que me debía, y lo encontré extasiado viendo un canal de telenovelas mexicanas las 24 horas del día.

Me senté junto a él y justo había una escena en la que un actor, cuyo nombre y existencia aún ignoro, salía de una piscina o algo parecido vistiendo una sunga. Rico cuerpo, déjenme decirles. Mi amigo tenía la paloma al palo viendo la imagen. Lo sé porque se la toqué y luego se la saqué para pajeársela.

- ¿Verdad que está buenazo?
- Sí, lo está.
- ¿Cuál es tu actor mexicano favorito?

La verdad, como dije, yo estaba más perdido que huevo en cebiche. Mayormente desconocía, así que no pude responderle. Mejor me agaché y comencé a chuparle su larga y gruesa pinga mientras él seguía viendo la novela. No duró ni cinco minutos y me dio toda su leche en mi boca. Me la tragué.

Cuando regresaba a mi casa, iba pensando en los actores mexicanos y en cuántos de ellos tenían cuerpazos como el de la novela. Entonces me puse a investigar y hallé algunos que por acá les destaco para que ustedes me digan cuál les vacila más. A ver. Revisemos.

Arath de la Torre
Usualmente lo había visto en papeles cómicos, pero rara vez en dramáticos, aunque alguien me contó que aparece en un video de Alejandro Fernández llorando a moco pelado porque perdió a su chica. Aquí lo tienes en una escena de ducha. ¡Qué mañosa la tía!


David Cepeda
Rico cuerpo, rico culo, rico paquete. ¿Pero ees su paquete? Hace un par de años alguien filtró un video donde se lo ve pajeándose en una transmisión de webcam con su jerma. Por éso cuidado cuando se pajeen por webcam. Aquí está el videíto a ver qué les parece.


Gabriel Soto
Comenzó cantando en el grupo Kairo. No hagan mucho esfuerzo recordando porque es de la época cuando los CD eran algo raro, casi un objeto de lujo. Basta decir que era un trío donde tambuén estaba el disidente de Eduardo Verástegui. ¿Y el trío hacía trío? Ni idea, pero alguien me contó que una vez que visitó el Perú, un chico pudo comprobar que la pinga de Gabito es larguita pero delgada... ah, y lleno de vello por todas partes. Eso sí, rico cuerpo. Aquí lo tienen. Y a todo ésto, ¿cantaba?


Joaquín Ferreira
Mejor conocido por su participación en la serie de Netflix, Club de Cuervos, aunque en su país levantó las miradas y unno que otro pene y culo en una obra de teatro donde aparecía calatito y supuestamente erecto. ¿Y alguien habrá grabado algo de esa obra? Sí, menos mal. Además, en este clip, una rica secuencia de ducha en Club de Cuervos. ¡Qué rico pene, por Dios!


Jorge Salinas
A éste sí lo conocemos un poco más, entre otras cosas, por su linda cara, su hermoso cuerpo, su voz hasta las huevas y su carácter errático. Comenzó en el cine pero saltó a las telenovelas y siempre haciendo de galán en historias de rancho, ideales para mostrarlo peladito mientras se baña en cuanto cuerpo de agua exista. Acá en algo más culto.


Juan Vidal
¿Alguien tiene alguna referencia sobre él? La verdad no mucha, peropor lo visto no se hace problemas con el calateo y el sexo sugerido, como en esta escena. Rico, ¿no?


Rafael amaya
¡el señor de los cielos! Sí, su papel más internacional, pero antes hizo una pela llamada "Desnudos" donde encarna a un artista plástico que las ve cuadrada para llegar a fin de mes y... bueno... como era de suponer, aparece desnudo en varias partes de la película, las que se condensan en este montaje. Ufff... Dime que no se te puso dura de verlo.


Sergio Mayer, Jr.
Ojo, es el hijo del que fuera cantante de un grupo musical noventero llamado Garibaldi. La misma huevada: hizo su cosa por webcam enseñando la cosa y alguien grabó el clip. Servidos.


Bueno, y ahora que los tienen aquí, díganme por cuál votan, aquí abajo en los comentarios o en el Twitter.

sábado, 13 de abril de 2019

Ko Ryu, Timmy y Bil

Mantener un cuerpo musculoso y flexible no es sencillo. Lo primero implica invertir tiempo y esfuerzo en el gimnasio. Lo segundo... pues lo segundo podría ser muy aburrido si lo haces solo. Por éso estos tres guapos culturistas peruanos decidieron que lo mejor sería reunirse y entrenar juntos para poner a prueba su agilidad, su potencia muscular y su sentido del humor. Y cuando el entrenamiento haya concluído, nada mejor que una sesión de masturbación para seguir liberando tensiones, conectarse con su sexualidad, sentir el placer al máximo. Porque todo es parte de lo mismo, y ellos lo saben muy bien.

Porque no todo es buena apariencia, buenos hombros, buenos pectorales, abdominales, espaldas, brazos y antebrazos, cinturas, glúteos, muslos, pantorrillas. También somos pingas, somos huevos, somos culo. Somos todo. Y todo está al alcance de tu vista y este oído en este increíble video.

Mira el video aquí.

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lunes, 4 de septiembre de 2017

Hansel, otro exponente MuscuCholo al desnudo

Este hermoso dios peruano de grandes proporciones se llamaría Hansel Correa y como verás en este video, no solo muestra su desarrollo físico que le ha permitido ganar galardones nacionales sino fuera del extranjero. Además, nos deja ver cómo su sensualidad explota luego de masajear y acaricar esa hermosa pinga.

Este video no sería más que un buen exponente del arte erótico sudamericano de no ser porque un fisicoculturista de apellido Paredes acusó a dirigentes de enganchar a César Quispe, José escobar y Angel Véliz (quien murió asesinado hace unos años por hampones en el Callao) con sites de videos homoeróticos. El resto lo hizo la doble moral peruana, que convirtió estas obras en raros objetos de colección que ahora podrás disfrutar sin censura.

Así que si tu instructor o amigo de buenos mús-culos que no res-pinga con su actitud, decide posar calato, al palo, y pajearse hasta que se le salga la leche, no te la des de envidioso, déjalo ser y déjanos
disfrutar.


Mira el video aquí

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miércoles, 9 de agosto de 2017

¡Qué tal leche, César!

Esta escena es uno de los clásicos del porno peruano. El cuerpo marcado, voluminoso, simétrico del fisicoculturista que tras refrescarse, decide agarrrarse su pinga y pajearse hasta que ráfagas de su esperma se disparan calientes sobre su vientre. ¡Qué orgullo que este monumento de hombría sea ahora otro orgullo de exportación! ¿Tú que opinas?
¿Acaso no te provoca chupar ese pene duro, beberte esa leche o conquistar ese culo con tu lengua?

Para ver cómo eyacula César, presiona este enlace.

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martes, 13 de diciembre de 2011

El Churre

Una de las fantasías más populares es disfrutar en la cama con un piurano. Aparentemente este fisicoculturista lo es. En Piura decimos "churre" por decir "muchacho". ¿Y cómo es este muchacho? Pues es un hermoso conjunto armónico de músculos y sensualidad. Así lo muestra en este video que dio origen a su nombre artístico: Pedro Bomba. ¡Y vaya que es una bomba! Míralo gozar con su pene hasta explotar de placer. ¿No te gustaría acariciar esos músculos o ayudarle a pajearse? Aquí podrás disfrutarlo. Ah, y no olvides comentar acá abajo o en el Twitter.