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viernes, 15 de julio de 2022

Proyecto Lujuria 10.2: Osmar, Evandro, Alexis y Alejandro gozan una rica orgía


Veinte minutos después, el Yaris azul se estaciona en la puerta del edificio donde Alejandro Albújar alquila su habitación. Alexis lo está esperando; lo hace subir.

Al llegar al dormitorio, Osmar está desnudo de espaldas, junto a la ventana que ahora tiene las cortinas cerradas y mirando hacia Alejandro, quien está en la Mac retocando la foto que César había tomado un mes atrás.

Evandro saluda a Osmar sonriendo y levantando las cejas; el modelo responde con una sonrisa y un guiño de ojo.

“¿Sigue en modo abandono?”, ironiza Alejandro.

“No sé si después de lo que le dije”, responde Evandro, “o se termina de abandonar o vuelve a sacar las garras”.

“Al menos no le sacaron las llaves de su depa”.

“Pero sí le sacaste todo su disco duro, ¿no, Alejo?”

“Por lo menos todos los masters de Osmar y ese otro chico que murió en el accidente están a buen recaudo aquí. Si mi modelo se queda más quieto, este retoque para su calendario quedará listo en media hora más”.

“¿No se están ensañando con un enfermo?”, interviene Osmar. “Ya perdió casi todo en ese accidente y ustedes como que andan haciendo leña del árbol caído”

“Bah. Incluso con sus heridas no deja de ser melodramático ese huevón”, Evandro se quita la casaca, las zapatillas y se echa en la cama de Alejandro, contemplando el hermoso físico desnudo de Osmar, y en especial su glorioso culo.

Alexis también se quita las zapatillas y se recuesta en la cama al lado del galán.

“Zaira me insinuó si aceptaríamos un mes adicional de temporada”.

“Deberíamos aumentar el precio de las entradas”, opina Evandro, quien extiende su brazo izquierdo y atrae a Alexis hasta ponerlo casi encima de su cuerpo. Lo besa en la boca.

“Me tienden la cama cuando acaben”, advierte bromeando Alejandro. “Y tú”, señala a Osmar con los ojos”, “contrólame eso, o en vez de calendario de jabón será calendario de cantina gay”.

“Quisiera… pero no me da la gana”.

Alejandro sonríe, deja el ratón de una sola tecla, se levanta de la silla y se acerca a su modelo. Tras besarlo en la boca, se arrodilla a chuparle su pene ya erecto.

En pocos minutos, ya desnudo del todo, Alexis está cabalgando el cuerpo de Evandro con un pene duro y grueso forrado con un preservativo, metido en su ano, mientras Osmar experimenta luego de años cómo se siente penetrar a otro hombre, en este caso a Alejandro.

Otro preservativo y mucho lubricante le facilitan la tarea.

Los cuatro gimen despacio hasta eyacular progresivamente.

Luego, como pueden, se meten a la estrecha ducha y se asean. Alexis ahora le mete su verga a Alejandro, bombeándolo con cierta firmeza. A su lado, Evandro y Osmar se besan apasionadamente.

“¿Quieres intentarlo?”

“¿No me dolerá?”

“Te prometo que no”.

Osmar gira, Evandro soba lubricante en su pene forrado con otro condón en el estrecho ano y comienza a empujar despacio. Apenas consigue meter el primer tercio mientras su amante trata de respirar hondo para contener el escozor.

A su lado,Alejandro por fin libera su semen sobre la mayólica blanca sin necesidad de masturbarse mientras Alexis, al sentir la opresión del esfínter, lo hace en medio de sus nalgas tras sobar su pinga por algunos minutos más.

  

sábado, 4 de junio de 2022

Proyecto Lujuria 8.6: el chofer también es actor porno


Esa tarde, un hombre en sus treinta llega al departamento y se lo presentan a Fernando. Reconoce al chofer del Corolla quien comienza a quitarse toda la ropa. ¿quién iba a pensar que bajo esa polera y ese jean anchos hay un cuerpo digno de campeonato de men’s physique, esa casi nueva disciplina en la que más que el volumen, importan la definición y la armonía, sin descartar las curvas propias de los músculos?. Escalante da indicaciones y se coloca detrás de César, quien ha puesto la cámara de televisión sobre un trípode entre tres reflectores. El reducido elenco y el equipo mínimo están desnudos.

“¡Acción!, indica Escalante.

Fernando y el chofer se aproximan, abrazan y besan, se rozan todo el cuerpo. Sus pingas se ponen al palo poco a poco. Fernando se arrodilla, coge la verga grande y gorda del otro modelo y comienza a mamarla con entusiasmo, se la mete toda, como un tragasables. Luego se pone de pie, practica una suculenta guerra de espadas, gira y se apoya en el sofá. El chofer ahora se arrodilla para hacerle un beso negro con las consiguientes nalgueadas. César acerca la toma con el zoom. La tiene durísima. Lo mismo Escalante, quien se la masajea con la mano.

“No paren”, pide el camarógrafo quien acerca más la lente y reacomoda las luces para que su sombra no se proyecte.

“que no se me note mucho la cara, huevón”, pide el chofer.

“No pierdas el ritmo; confía en mí”

El actor continúa metiendo su lengua al ano de Fernando. Luego se para y le comienza a clavar su verga poco a poco. Lo bombea lento y va aumentando la fuerza de las embestidas, poco a poco. Los gemidos y jadeos de ambos se incrementan, poco a poco. César aprovecha para tomar la cara de Fernando, quien no finge gozárselo: ¡lo goza!

Escalante aprovecha que su camarógrafo está agachado, mostrando su ano cerradito, le acerca su pinga y se la soba entre las nalgas, poco a poco.

El chofer no resiste más y dispara su semen dentro del ano de Fernando quien fuerza los músculos de su vientre y expulsa pedos para demostrar que el esperma estaba allí dentro. El fluido cae por sus abductores.

César corta mientras Escalante pone un plástico que cubre el piso y el sofá; entonces, el chofer besa el cuello del otro actor ocultando su cara tras la nuca.

Fernando está de pie masturbándose cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte. Da un gran gemido. Dispara toda su leche. Se relaja moviendo su culo en el paquete del chofer a ver si puede estimularlo. Lo logra.

“Corten”, dice Escalante.

César apaga la cámara.

Cuidándose de no pisar el semen que ha caído en el plástico, Escalante se para sobre él, hace que Fernando se agache y que le mame la pinga erecta. El chofer, que también la tiene dura otra vez, cede el turno a César, quien no demora más tiempo e introduce todo su falo en ese hoyo goloso a pesar que ya no está tan dilatado como durante la grabación; pero así apretadito se siente más rico, piensa.

El chofer se arrodilla en el sofá de tal manera que pueda poner su miembro a la altura del ano de Escalante, echa saliva a la cabecita, hace que se incline un poco  y se la zampa pasito a paso.

Por su lado, César no aguanta y eyacula dentro del ano de Fernando.

La cosa entre Escalante y su chofer aún tiene para buen rato.

La luz de Lima tras la ventana de la sala, en aquel departamento miraflorino, comienza a pasar del blanco al negro.