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jueves, 9 de enero de 2014

Crónicas de un moderno (9)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

TRACK #9 : LA VERDADERA VIDA ESTA POR COMENZAR

 

Pensar que estudiar es uno de los problemas que invaden la mente de muchos jóvenes cuando salen del colegio. En aquel año del 2012 mi mayor problema era decirles a mis padres que no quería una carrera profesional si no una carrera artística. Desde niño me ha gustado mucho la música y la actuación, y siempre he querido incursionar en uno de esos rubros. Lamentablemente mis padres no me apoyaron en ello. Ahora tenía que pensar que carrera estudiar, antes me había gustado mucho la medicina humana, sabía que podía lograrlo pero no me llenaba por completo, así que decidí prepararme para postular a la carrera que actualmente estudio, por cierto para mi la mejor de todas.

Me matricularon en la academia Pre- universitaria EXITU´S.

Mi mayor meta para ese momento era estudiar y sacarme la mugre para poder ingresar en mi primer examen. Jamás imaginé  que en el camino encontraría grandes desviaciones.

El día a día en la academia avanzaba. Llegaron los asesoramientos, (clases de reforzamientos) que se dictaban turno tarde, salía de clases a las 7:00 pm, pero me era odioso llegar tan “temprano” a casa, por eso me quedaba vagando por las calles de Piura y así mismo conociendo el mundo que se escondía en esta ciudad.

Un  día miércoles salí de clases y me dirigí por la Av. Huánuco, ya llegando a la Av. Loreto, estaba cansado de caminar y entré a un internet. El lugar comprendía dos salas, la primera de 6 cabinas y la segunda de 12 cabinas, las que tenían la forma de una U. Me dirigí al controlador y pedí media hora, me dieron la cabina número 15, esta se encontraba en la esquina derecha.

Me encontraba tan tranquilo escuchando música y revisando mi Facebook hasta que me percaté que un tipo alto, de cabello ondulado, blanco, ojos marrones y algo agarrado me había estado observando, al mirarlo me hizo una seña con sus ojos, invitándome a que fuera a su cabina. En aquel momento yo quedé hipnotizado no sabía qué hacer, me daba algo de miedo y curiosidad, nunca me había pasado eso, sin embargo como siempre me ha gustado arriesgarme, opté por ir a ver qué era lo que quería. Él me preguntó por mi edad, opción y que era lo que buscaba. Con voz tímida pero nunca dando a notar, le dije:

·     Aún tengo 16 años, y opción mmm la que venga, y que busco nada, ¿por qué?

·     Bueno yo tengo 20 años, soy activo, estas bien lindo, no te animas a hacer cositas, me dijo.

Con sonrisa algo temerosa me alejé y regresé  a mi cabina. El tipo me seguía mirando, pasado unos 10 minutos se levantó, llegó a mi cabina y me entregó un papelito, el que decía:

-Te espero afuera, estaré unos 10 minutos en la esquina de la Loreto, ojalá te animes. Por si este es mi correo agregame xxxx@xxxx.

Cogí el papel, lo arranqué, no estaba interesado en agregar a nadie y más aún porque aún esta tímido para eso.

Para esa noche ya era suficiente lo que había vivido, así que al terminar mi tiempo, salí por la Av. Loreto y tomé mi carro en la Av. Sánchez cerro para dirigirme a mi casa.

Como siempre plan de 10:00 pm cogí mis separatas para estudiar, pero me la pase pensando en que hubiese pasado si le hacía caso al tipo ese, pero como siempre queda la duda, aquella noche me armé de valor y me propuse ir otro día a aquel lugar y ver que aventuras me esperarían. ¿Será que me gusta el riesgo o es que era normal para un niño como yo, querer  aventurar en ese mundo?

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2014 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

domingo, 29 de noviembre de 2015

La Agencia (1)

Por Hunk01

 

A sus 35 años, Rodrigo no había dejado de tener ese atractivo por el que 15 años antes inició una prometedora carrera como modelo.

Estaba en una fiesta en Colán durante unas vacaciones de la universidad junto a unos patas, pasando la noche despreocupadamente, cuando una mujer ya madura se le acercó.

-          ¿Alguna vez has modelado?

-          Rodrigo medio sonrió. Trató de ser amable.

-           Yo no hago eso.

-          La mujer, aún así, le dejó su tarjeta. “Productora creativa”.

-          Uno de sus patas le preguntó qué quería la tía. Rodrigo le contó la escena.

-           ¡Eres un imbécil!

-           ¡No me jodas, Carlos! Esas son mariconadas.

-           ¡No, imbécil! Esa tía quería que te la caches, mierda.

-           No pasa nada. Si al menos tuviera cuerpo. ¿No le viste la traza de mastodonte?

-          Rodrigo olvidó la tarjeta por varios días hasta que una mañana, cuando buscaba su billetera para meterla a su mochila, se topó con la cartulina.

-          Incrédulo, abrió la puerta de su closet y dejó verse en el espejo de cuerpo entero detrás de una de las puertas: metro 82, blanco, cabello Castaño oscuro, ojos pardos, tez blanca, rostro de niño pendejo, trapecios definidos.

-          Se sacó el bibidí: hombros redondeados, brazos con punche, definidos, antebrazos gruesos y venosos, pectorales como cojines duros, abdomen de tabla de lavar, espalda ancha. Todo sin vello.

-          No era extraño ese grado de progreso físico, pues todos los días invertía una hora y media de su tiempo en el gimnasio, especialmente por el estrés que le produciía seguir una carrera tan fregada como la Arquitectura. Solo le faltaba un año para acabar.

-          Miró su bermuda.

-           ¿En serio sirvo para modelo?

-          Dudó varios minutos, y tímidamente fue aflojando el velcro de la pretina y dejó caer la prenda: muslos y pantorrillas de futbolista, deporte que practicaba todos los fines de semana. Se tocó las nalgas desnudas que el suspensor no cubría. Eran paraditas, lampiñas.

-          Vio que su verga comenzaba a pararse.

-           Ya, mierda. Mucha mariconada, carajo.

-          Se vistió y se fue a entrenar.

-          Incluso, ahora, 15 años después, Rodrigo estaba ahí, mirando su imagen reflejada en el espejo, sonriendo honestamente. Entonces, su smart-phone comenzó a sonar.

-           ¿Aló…?  Sí, estoy libre… ¿Para modelar…? Ahhh…. Maestro de ceremonias… ¡No! Sí, sí, sí me interesa. Dame la dirección…

-          Entonces recordó lo que le dijo un productor de fotografía: “Sácate el jugo hasta los 30, porque después serás historia”.

-          Rodrigo vivía en un departamento en un edificio de cuatro pisos, algo antiguo. Tenía una gran sala donde logró organizarlo como sala y comedor, un dormitorio –el suyo-, un baño, una cocina, y un balcón al que le pusieron triplays hábilmente ensamblados, donde había otra habitación que ocupaba Carlos, su primo en realidad, quien trabajaba como profesor universitario, y andaba de refugiado luego de haberse divorciado de su esposa por mujeriego. Aunque, a decir verdad, Rodrigo lo dejaba vivir allí pues le ayudaba a pagar los gastos del espacio. La carrera de modelo, en los últimos años, ya no reportaba como antes, y Rodrigo nunca pudo ejercer su carrera.

-          Década y media atrás, tras resistirse a acudir a la cita con la productora que le dejó la tarjeta en la fiesta, un buen día se vio presionado a cambiar de opinión cuando jaló un curso y su viejo se negó a darle plata para el susti.

-           Mira, Rodrigo. Se supone que solo debes dedicarte a estudiar. Si tu vida será vagar e ir de fiesta en fiesta, no cuentes con mi plata.

-          Molesto, el veinteañero fue a la cita con la tía. Lo recibió cortésmente y rápidamente le hicieron unas pruebas.

-          A la semana siguiente, ya estaba posando para un catálogo de cosméticos. Todo lo que tenía que hacer era salir con una vaporosa camisa blanca, bluejean, descalzo, caminando por un camino resguardado por árboles silvestres, jalando un caballo.

-          Rodrigo, para quien el campo se veía solo en figuritas, se aburrió soberanamente viajando cuatro horas hasta Canchaque, y se hizo un ocho cuando le dijeron que tendría que jalar el caballo: ¡se cagaba de miedo por el equino!

-          Demoraron dos horas para hacer la toma, y la mayor parte del tiempo se perdió secándole el sudor. ¡¡Era tal el miedo, que su rostro brillaba!

-          Con lo que le pagaron, fue derechito a dar el susti, y el resto lo innvirtió en ropa, uno de sus vicios. ¿Juerga? La cara lo ayudaba mucho, así que no tardaba en hallar quién lo invite.

-          Su participación en el catálogo fue exitosa, y pasó a ser parte del elenco regular de modelos de la firma de cosméticos, y cada vez las tomas se fueron haciendo más sexys.

-          Cuando la empresa comenzó a vender ropa, le plantearon posar en ropa interior. Dudó, pero aceptó. Eran boxers y uno que otro calzoncillo, nada fuera de lo común.

-          Mientras se preparaba, Lugo, otro de los modelos, al que le decían Dientón, de rostro y cuerpo más agradable, se le acercó.

-           Oe, Rodrigo, ¿cierto que posarás en interiores?

-           ¿Qué tiene?

-           Lo van a ver en la universidad. ¿No tienes miedo que te llamen la atención?

-           Voy a jalar otro curso este ciclo. Mi viejo no me dará plata ni cagando.

-           Debes saber que me lo propusieron, pero no acepté. Tengo miedo que…

-           Mira, Lugo. Tú no tienes de qué preocuparte: estás en el quinto. Yo me sacrificaré por ti.

-          Lugo sonrió.

-          Dicho y hecho. Apenas el catálogo se publicó, el vice-decano, un tío al que se le escapaba la mariconada cuando hablaba, llamó a Rodrigo a su oficina.

-           Jovencito, nno me parece que ésta sea la conducta de un alumno de esta universidad, especialmente ahora que está a punto de acabar su carrera.

-           ¿Por qué?

-           Porque no formamos esto.

-          El vice-decano le mostró la página del catálogo donde aparecía luciendo un boxer transparente de atrás, pero opaco de adelante.

-           No le veo nada de indecente. Solo es publicidad.

-           Entonces, te equivocaste de facultad, ¿no crees?

-          Rodrigo se levantó molesto.

-           No he terminado, jovencito.

-           Bóteme, si quiere. Perdería un benefactor.

 

(CONTINUARÁ) Mientras tanto mira esto.

 

© 2015 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia.

miércoles, 5 de abril de 2023

Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”

Conozcamos algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la ropa para crear arte.

 


Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.

 

Y no estamos hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima, 19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro… incluso el pene o los testículos.

 

Quizás conozcas su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la exigencia de estudiar una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

El caso es que Miguel dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos. Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera verlos.

 

Este artista plástico y pintor limeño  nos concedió valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que hay dentro del proceso creativo.

 

¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de dibujar y pintar cuerpos masculinos?

Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la belleza masculina.

 

¿Tuviste miedo en algún momento?

Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos miedos.

 

¿Cómo los superaste?

En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer modelo posando desnudo?

Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa primera experiencia.

 

¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?

No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía conmigo fue lo que le animó al final.

 

En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?

No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo masculino es obsceno como para ser representado en el arte.

 

¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?

Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza. La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una determinada parte del mundo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?

Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.

 

Las culturas prehispánicas peruanas representaron penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?

Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no también el sexo o una erección?

 

Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?

Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo al público.

 

y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?

Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.

 






Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.

 

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jueves, 25 de octubre de 2012

La Parcela (24 - final): Mi parte de la herencia

Hunks of Piura

En una vieja moto, José y Pancho no dejaron de preguntar a lo largo del camino por la camioneta de Jano.

Debido a la hora de la mañana, muy pocas personas pudieron dar referencias, ya que el vehículo había pasado a velocidad, hasta que estuvieron a pocos kilómetros de un control policial.

-          ¿Nando habrá sido tan avezado que passó en las narices de la Policía?

-           Si supieras, José. Ese huevón se acostó con jueces, fiscales, policías… una vez nos contó que lo contrataron para una orgía.

-           Sí, ya sé cómo es eso.

-          Una señora apareció por un costado del camino, maldiciendo. Pancho y José se miraron extrañados.

-           ¿qué pasó, madre?

-           Un blanquiñoso desgracia’u pasó a la carrera, y casi se lleva mis ovejitas.

-           ¿En una camioneta negra?

-           Sí, por ahí se jueron.

-          La mujer señalaba un desvío de tierra. José arrancó la moto y se acercó.

-           Es la huella, huevón. ¡Se fueron por aquí!

-           Señora. Avise a la ronda, a la policía. ¡están secuestrando a una persona!

-           A ver, ¿cómo es eso?

-           Señora, no pierda tiempo. Que sigan el rastro de la camioneta.

 

En otro automóbil, Jerry y Raúl, desesperados, llevaban a César mal herido y casi inconsciente.

-          Resista, doctor. Ya casi llegamos al hospital.

-           ¿Jerry, ¿viste a Pancho y José?

-           No, no me di cuenta.

-          El control policial detuvo la carrera del auto.

-           ¿Por qué el apuro, maestro?

-           Jefe, llevo un herido.

-          El atlético policía se acercó. Era el mismo que semanas antes había parado a Jano, para pedirle documentos. Se aproximó a la ventanilla.

-           ¡Doctor! ¡Mierda!

 

en un desvío imperceptible, cubierto de algarrobos, Nando, quien punzaba con una navaja el costado de Jano, ordenó detenerse.

Se quedaron inmóviles y callados por largos minutos. Nando temblaba, y Jano estaba cargado de una inusual tranquilidad, teniendo en cuenta que el filo punzocortante podría rasgarle la ropa y la piel en cualquier instante.

-          ¿Y ahora qué, Nando? ¿Me matarás? ¿Repetirás la historia de tu padre?

-           ¡Calla, mierda! ¡No tienes ni la más puta idea de quién fue mi padre!

-           Ya no es un secreto. Por lo menos, no en la parcela.

-           Mira, huevón. Bueno fuera que Zacarías hubiera sido mi padre, pero él sólo me firmó.

-           Entonces, ¿por qué haces todo ésto?

-           Porque también soy dueño de esa parcela.

-           ¡Por favor, Nando! Fuimos pareja, pero eso…

-           ¡Calla, imbécil! Se nota que no sabes nada. María, mi madre, la que tu vieja botó como una perra, cometió el error de meterse con tu viejo.

-           ¿qué dices?

-           Cuando tu vieja la botó, mi mamá estaba embarazada de mi.

-           No. No puede ser. ¿quieres decir que tú… y yo… somos… ¿

-           Así es… hermanito. Tu familia nunca nos quiso dar nuestro lugar, y mi vieja sufrió lo que no sabes para sacarnos  adelante, para conseguirme una carrera. ¿Crees que lavando ropa vas a tener una vida digna? ¿Crees eso, carajo?

-           Pero Nando, pudiste haberlo hecho de otra forma.

-           Si tu vieja no nos dejaba, mierda. Cuando te conocí en esa disco de ambiente, y supe quién eras, prometí que recuperaría lo mío. Y hoy es el día.

-          Nando volvió a poner la navaja en el cuello de Jano.

-           Adiós, hermanito.

-          Un trueno, seguido de un cristal hecho trizas se oyó. Nando sonrió pendejamente… y se desvaneció en el asiento. En el vidrio, un gran salpicón de sangre se imponía sobre el fondo verde del bosque seco, húmedo por la lluvia.

-          Jano también se desvaneció.

 

O0o0o0o

 

En su cuarto, los besos apasionados entre Pancho y Raúl no cesaban. Las caricias eran interminables. Apenas había amanecido, y ambos salían de la ducha, apenas cubiertos por la cintura, en una toalla.

Pancho deshizo el nudo de la de  Raúl, y la tiró sobre la cama. El pene del chico estaba creciendo poco a poco. Nuevos besos y caricias. Raúl aprovechó para repetir el gesto con Pancho.

Así, totalmente desnudos, con una erección en progreso, se echaron sobre la cama. El cuerpo musculoso de Pancho descansaba sobre el físico marcado de Raúl. Su pelvis comenzó a masajear la del chico bajo su piel. En cuestión de un minuto más, ambas vergas estaban durísimas y secretando fluído pre-seminal.

Pancho rodó, dando la oportunidad de que Raúl ocupe su lugar y el turno para que frotara su pelvis. Raúl besó el cuello de su enamorado, y un gemido se escapó. Las piernas de Pancho se elevaron hasta aprisionar la espalda de Raúl.

-          Métemela por el culo.

-          Raúl sacó un condón de su mesa de noche, y comenzó la lenta penetración. Pancho jadeaba, de tal manera que la introducción de los 17 centímetros de su amante, amigo y todo lo que él quería, fueran más placenteras.

-          Cuando Raúl concretó la penetración, comenzó a moverse con más fuerza y a gemir. Sus manos se paseaban por las inmensas nalgas de Pancho, por su pecho, pellizcaba cariñosamente sus tetillas hasta verlas erectarse. Pancho no se quedó atrás: acariciaba todo lo que tenía al alcance de su mano.

-          De pronto, vio un gesto conocido en el rostro de Raúl.

-           ¿Las vas a dar?

-           Sí, mi amor.

-           Aguanta.

-          Pancho hizo que Raúl retirara su pene, tomó otro condón, se masturbó un poco y se lo puso hasta que su pinga se puso dura como roca.

-           Siéntate, amorcito.

-          Raúl colocó el glande de Pancho en su ano, y poco a poco fue bajando hasta que desapareció toda la pija dentro de su culo.

-           Así, mi amor. Cómetela toda.

-          Raúl estuvo brincando y dándose un masaje con los 19 centímetros de gruesa carne.

-           Pancho, me gustas tanto, amor. Te amo, carajo. ¡Te amo!

-          Pancho acariciaba a Raúl con pasión, hasta que sintió la inminencia del orgasmo.

-           Me vengo, me vengo.

-          Raúl levantó su culo y se sentó sobre los voluminosos muslos de su chico. Ambos se la corrieron hasta casi eyacular al mismo tiempo sobre el pecho y el abdomen de Pancho.

-          Raúl se agachó para besarlo profundamente en la boca, hasta que escucharon un claxon conocido.

-           Son ellos. Lavémonos y vamos.

 

En el estacionamiento principal de la parcela, José y Jerry recibiían a Jano y David.

-          ¿Qué tal el viaje, Jano?

-           Ahí, como siempre, José. ¿Todo en orden?

-          Casi atropellándose, Pancho y Raúl aparecieron a saludar. Como venían vistiéndose en el camino, Raúl terminó con el polo al revés. Todos se rieron.

-           ¿Cómo está Wilfredo, Jano?

-           Bien, Raúl. Mucho mejor. La vaina es que su juicio saldrá en un par de meses más.

-           Mierda. Y recién lleva dos mesesadentro. ¿Crees que lo condenen?

-           Tuvo relaciones con un chibolo de 16. todo lo incrimina, Pancho. La buena noticia es que como aceptó su culpa, puede que le reduzcan la pena.

-          Pancho se disculpó y fue a ver su mochila para ir a la ciudad. Hacía un mes que sus clases comenzaron de nuevo. Raúl lo ayudó.

-           Todo estará bien, mi amor. ¿Nos vemos esta tarde?

-           Claro. Te amo, Pancho.

-          Ambos se besaron en la boca. El moreno musculoso y culón salió a tomar su carro. Raúl, Jerry y David se fueron a la cocina. Sólo quedaron José y Jano. El capataz vestía su clásico polo ceñido y un jean que, aunque suelto, le marcaba la musculatura; el dueño de la parcela con sus clásicos polos de Looney Tunes, y sus bermudas playeras.

-           Qué lindo que Pancho y Raúl se entienden.

-           Sí, José. Chambearon duro todo el verano.

-           Bueno, sí, me consta. Todas las noches los oía follar como locos.

-           Jajaja, José. Fue una de las pocas cosas buenas que hizo Nando.

-           Puede ser. ¿Cómo quedó Gabo?

-           Hoy comienza a estudiar Cocina. Espero que no le serruche el puesto a Jerry, jajajaj. Además, acompañará a mi vieja.

-           Jano, ¿y qué dijo ella de tu decisión de modificar el testamento de tu viejo?

-           No lo acepta, pero le hice entender que es lo legal. La vieja de Nando tiene todo el derecho del mundo a recibir una parte de la parcela. Yo hablé con la señora, y le dije que todos los meses iba a recibir la parte proporcional de las ganancias.

-           ¡Qué mierda! O sea, se salió con la suya ese huevón de Nando.

-           Aunque no nos guste, es lo justo. Además, existe el parentesco.

-           Aunque Nando nunca se comportó como tu hermano. Aprovechó su pinta de modelo, culturista y actor porno para seducirte y estafarte.

-           A mi, a David, a Jerry, a Raúl, a Pancho, hasta el pobre de Gabo. ¿sabes que Gabo se siente pésimo por ser quien delató a Wilfredo?

-           Cuando Wilfredo me dio las llaves, me dio mala espina. Pero cuando Gabo me lo contó todo, en la ducha, no me quedaron dudas. Supe que estabas en peligro, Jano. Temí perderte otra vez.

-           Y siempre te lo agradeceré, José. Sin tu astucia, tu garra y… bueno, y el cariño que me tienes, quizás no estuviera aquí para contarlo. Te debo la vida.

-           No fue nada, Jano. Te lo prometí. ¿Y cierto que trasladaron a Zacarías?

-           Sí, aunque la novedad es que quiso escaparse del otro penal… y lo mataron.

- ¡Mierda! De veras, ¿Nando se recuperará?

-           Los doctores dicen que no. La pedrada fue tal que casi pierde la visión, pero se quedó mudo… y cuadrapléjico. Aunque va a pasar rehabilitación, los doctores creen que el resto de su vida… pucha, pobre Nando. Si lo vieras, está adelgazando. Peor ahora que sabe que César lo ha denunciado, encima está mi denuncia. Pobre, se jodió la vida.

-           Qué tal puntería la de ese rondero. Al menos la familia de Nando podría invertir la parte de sus ganancias en la rehabilitación. Dicen que es cara.

-           Eso espero, porque su primo no me da confianza.

-           Pero, tú tranquilo. Todos aquí somos de tu confianza, Jano.

-           Hace un momento insinuaste que no debía confiar en los fortachones, cuerpo de culturista, stripper y actor porno… entonces, ¿qué hago contigo, José?

-           Puta. Nos vamos a las patadas.

-           ¡es broma, cojudito! Espero que algún día pueda corresponderte tanto como tú me aprecias.

-           No te aprecio, Jano. Te quiero con toda mi alma. Pero… tienes razón. Esperaremos.

-          Jano tomó la mano de José y la apretó.

-           Las cosas serán mejores para todos. Ya lo verás, José.

-          Ambos se miraron fijamente. Los ojos de José comenzaron a llenarse de lágrimas. Jano lo miró con una nueva expresión. ¿Acaso era hora de voltear la página… o repasarla?

-           Yo también te quiero, José.

 

FIN.

 

Escrito por Hunk01. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí. Si quieres repasar toda la serie, haz click en la etiqueta “la parcela”, o busca en Google como “hunks Piura la parcela”.