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martes, 25 de diciembre de 2012

Casa De-Formación (25): Tres hombres

Hunks of Piura

Cuatro cuerpos masculinos desnudos. Dos escenarios distintos. Un mismo motivo: la pasión. Todo en una noche.

En un departamento del centro de Piura, dos recién conocidos alternan la exploración de sus anatomías. Uno acaba de dejar la adolescencia, el otro está en plena adultez. Ambos tienen físicos armónicos y una flexibilidad envidiable.

El menor aprovecha que el cuerpo del otro está bajo su piel, para recorrerlo a punta de besos, hasta llegar a su larga pinga. Son casi 22 centímetros de longitud y algo de 15 de grueso. Se la mete a la boca, y genera una sensación de intenso placer y bienestar en su compañero sexual. La lengua también explora los grandes huevos, y tras varios minutos dudando si la verga o las bolas,regresa a estimular las tetillas, la boca, y luego casi aprisiona la cabeza ofreciéndole su pene de 17 centímetros y un grueso de 14, el que es bien recibido.

El cuerpo lampiño de ambos favorece sentir más intensamente las caricias.

Entonces, el más joven saca un condón, lubricante, y dispone todo para sentarse encima del falo y hacer que poco a poco ese grueso pedazo de carne vaya abriendo su ya estrenado culo. Cuando lo consigue, sube y baja, cual resorte. El adulto gira y pone al más joven debajo y toma las riendas de la penetración, amenazando hundir toda su paloma, pero es cuidadoso.

Ambos gimen, se solazan, disfrutan, entran en éxtasis, hasta que el adulto no puede contener más su orgasmo y suelta todo su semen dentro del ano del otro chico. Se rinde sobre él y lo besa con una pasión que no sentía en años. Aunque menos dura, la larga manguera viril sigue conectada a las entrañas de ese chico.

Mientras tanto, en una playa perdida, dos muchachos más contemporáneos, a quien sólo los separa la legalidad del sexo por un año,  y arrullados por un vino dulce, prueban lo que se siente hacer el amor con todas sus palabras. Uno de ellos está boca arriba, con las piernas flexionadas, facilitando que el otro, algo más experimentado, horade su ano por primera vez con su grueso miembro de 18 centímetros.

Los “te quiero”, “soy tuyo, mi amor” e inacabables jadeos salpimentan la noche oscura, embebida por besos profundos.

El placer dura un poco más, al punto que desde que el pene de uno entra al culo del otro hasta la eyaculación, pasan casi 45 minutos.

Los movimientos de ambos hacen crujir la litera, amenazando con descalabrarse de un momento a otro. A lo lejos, el mar asalta la playa, como queriendo curiosear lo que pasa en ese cuarto. Apenas si el viento tiene oportunidad de espiarlos.

 

En Piura, ya relajados, desnudos, sobre la cama, los dos jóvenes se miran y se sonríen.

-          excelente para ser un maestro formador.

-           Ja. No me lo recuerdes, William.

-           ¿Hace cuánto que no lo haces?

-           Casi ocho años.

-           ¿Fue tu primera vez?

-           No. Comencé a los 15, cuando jugaba fútbol en mi colegio. Una tarde, después de entrenar, el capitán, que era un pata de quinto, y yo nos bañábamos. Se acercó a mi ducha, y comenzó a manosearme. No entendí lo que pasaba, pero en sólo minutos, tenía su… me penetró.

-           ¿Luego?

-           Eso fue todo ese año. Al año siguiente, cuando era promoción de colegio, me enamoré de un chico que jugaba, de cuarto, y fuimos pareja. Tirábamos cada que podíamos: en las duchas, los vestidores, los salones vacíos, en su casa, en la mía. Yo la hacía de activo… De ahí salí, e ingresé a la universidad. Para mi suerte, había equipo de fútbol. Creí que todo iba a terminar allí¡Nada! Tiré con dos compañeros, hasta que una vez nos descubrió el entrenador, en las duchas.

-           ¡Mierda!

-           Terminé haciéndome pareja del entrenador, que era un tipo de unos 32. me dijo que sería su marido porque no había visto un miembro como el mío. Incluso me llegó a pagar los estudios, además que estaba bien relacionado. A los 19, me mudé a vivir con él. Me estaba comenzando a gustar la plata y las cosas de marca. Lo que él me daba ya no alcanzaba, y comencé a prostituírme. Ya estaba en boga eso de los escortss. Primero con sus amigos de plata, luego vía Clasificados. El hecho que era aventajado me hizo popular, y tuve clientela “de lujo”.

-           ¿Eres simpático. Por qué te retiraste?

-           Porque mi vida era una mierda completa. Comencé a emborracharme, llegué a probar cocaína incluso. El entrenador se enteró, hizo que me botaran de la universidad, y me quedé en la calle. Llegué a una Iglesia del Buen Camino, y mi vida cambió. Me involucré tanto con la institución, que me pagaron mi último año, me mandaron a estudiar a México, y el año pasado regresé como maestro formador.

-           Y, rompiste tu voto de castidad conmigo… ¿no, Rafael?

-           No es cierto. Creo que tu aparición me hizo entender muchas, muchas, muchas cosas. No te sientas culpable, William.

-           ¿qué harás ahora?

-           Ser consecuente. Tengo una profesión, puedo ejercerla. Soy psicólogo. Y como me encanta el deporte, puedo ser psicólogo deportivo.

-          Rafael se levanta de la cama y se viste.

-           William, creo que eres muy inteligente. Si tienes ahorros, ¿por qué no estudias algo? No veo nada de malo que seas porn-star, o escort, pero ¿Qué pasará cuando eso acabe?

-           Claro, Rafo, puede que tengas razón.

-          El anfitrión se pone una toalla, y acompaña a Rafael a la puerta. El aún religioso contempla el arte homoerótico colgado en las paredes.

-           Bonitos cuadros.

-           Gracias. Y gracias por no juzgarme. Normalmente, la gente, y en especial los gays tienden a tacharnos, porque creen que si somos prostitutos o actores porno, dejamos de ser personas.

-           Como si fueran máquinas de sexo. No. No lo veo así. Sí criticaría si hubieras comenzado tu carrera siendo menor de edad.

-           ¿Por qué?

-           Porque eso es delito, incluso se persigue internacionalmente. Aunque no tendrías la culpa,sino quienes te indujeron. Bueno, pero ya me dijiste que no es tu caso, así que normal. Gracias, por todo, william.

-          Rafael lo abraza, y luego lo besa tiernamente en la boca.

-           Que tengas suerte, Rafael. Lástima que esta será la única vez.

-           Lástima. Pero quién sabe.

-          Rafael deja el inmueble y camina de regreso a la Casa. Llega casi a medianoche.

-          Detrás de la puerta, en ese departamento, el chico se sienta para reflexionar las palabras del adulto, el primero que sale de ahí sin pagar nada.

 

A la mañana siguiente, en la playa, Jonatan se despierta con el alba. Siente aún que la cabeza le da vueltas. Está sudando, abrazado a Manuel, quien no tarda en reaccionar, gira, se abraza a su enamorado y lo besa. Ambos están desnudos sobre la litera.

- No puede ser que hayamos hecho el amor anoche, Manu.

- Fue bonito. Te quiero, Jon.

- ¿en serio? Debe ser que cuando las cosas se hacen por amor, parecen mejores, ¿no?

Se besan de nuevo por largo rato. El carraspeo de alguien los interrumpe y los sobresalta. Es el Reverendo Roberto, desnudo, mostrando su gran pene y huevos colgando.

-          ¿Cómo durmieron, chicos?

-          Jonatan y Manuel se sonrojan.

-           ¿Entonces se retiran siempre?

-           Sí, Reverendo. No podemos ser consagrados y pareja a la vez.

-           ¿Y qué harán, Jon? ¿De qué vivirán?

-           Estudiaremos y chambearemos. ¿Cierto, Manu?

-          Manuel asiente. El Reverendo Roberto sale y regresa con la cámara digital de la Casa, la prende y se la alarga a los muchachos.

-           Me gustaría ayudarlos. Miren esas fotos.

-          En las tomas, Jonatan y Manuel aparecen desnudos, abrazados, posando en la playa, evidentemente alcoholizados. Incluso hay una foto erótica, aunque la erección de Manuel le echa una sombra hardcore.

-           ¿esto hicimos ayer?

-           Tranquilo, Jon. Mira, tienen futuro como modelos. Para serles sincero, hace tiempo que me quiero retirar del servicio, así que podríamos pensar en lanzarlos como modelos. Así tendrían dinero para estudiar: ¡ése sería su trabajo! ¿Qué dicen?

-           LA oferta es tentadora. Déjenos pensarlo bien, Reverendo, y le hablamos.

-           OK. Chicos.

-          Cuando Roberto sale para preparar el desayuno, Jonatan cambia su expresión, haciéndola muy seria.

-           ¿qué pasa, amor?

-           Escucha, Manu, vamos a seguirle la corriente; pero ni cagando trabajaremos para él.

-           ¿Por qué?

-           Confía en mí.

-           Claro, mi amor.

-          Un nuevo beso sella la conversación.

 

A media mañana, el Reverendo Roberto, Jonatan y Manuel están de vuelta en la Casa. Los dos chicos se integran a las clases, y Roberto va directo a poner al corriente a Alexander.

- ¿Entonces, Beto?

- No te tengo dos, sino tres: Jon, Manuel y Henry, el chico que conocimos en la playa, a quien ya le entregué sus fotos y dice que es materia dispuesta.

- ¡Perfecto! Entonces, podemos mandar a Jon, Memo y ese Henry a la casa de Máncora, mientras vamos preparando a Manuel, Pedro y Darwin. Tú los acompañarás allá.

- Hasta podría trabajar también.

Alexander sonríe, y nalguea a Roberto.

-          Llámate a Jorge. Reunión urgente.

-          Tras ponerse de acuerdo, Jorge, alexander y Roberto se quitan la ropa, comienzan a acariciarse y besarse. Minutos después, Roberto se da tiempo para chupar alternadamente las pijas de Alex y Jorge. Luego, se pone en cuatro, de tal modo que sigue chupando la verga de su superior, y Jorge lo penetra por el culo. Posteriormente, el turno es de Alex, mientras Jorge es felado. Como número final, los dos activos se las ingenian para meter sus penes en simultáneo en el ano de Roberto, cosa que logran con cierta dificultad. Tras la faena, Roberto se acuesta para recibir la leche de Alex, luego la de Jorge y finalmente la suya.

 

Tras el almuerzo, Rafael se acerca a alexander.

-          Mamá tenía que escribirme. ¿Puedes prestarme la lap-top?

-           Claro, Rafo. ¿Te la llevo al cuarto?

-           No. Trabajaré aquí en la cocina. Es más fresco.

-          Alexander sube, y se cruza con Roberto.

-           Llévale la lap-top a Raffo.

-           Oye, ¿y qué haremos con él?

-           Tranquilo. Por lo que me contaste, la vaca no olvida cuando fue ternera.

-          Apenas Rafael prende la máquina, cuando suena el teléfono.

-           ¿sí?... Soy yo…. ¿William? ¿Qué pasó?

 

A la mañana siguiente, el Reverendo Roberto lleva a Jonatan y Darwin a una experiencia comunitaria. Al regreso, da un gran rodeo a la ciudad y llega hasta un descampado, a orillas del desierto. Entra por un camino imperceptible, hasta estacionarse cerca de un montecito.

- Listo, chicos.

Jonatan y Darwin salen y toman posición. Comienzan a besarse, a pasar sus manos por todo su cuerpo, y a quitarse sus prendas. Ya desnudos, continúan las caricias, mientras sus penes se enduran. Darwin no se hace problemas para chupar la atractiva verga de Jonatan, y éste tampoco duda en devolver el favor. Roberto no deja de retratarlo todo en las fotos. Luego, Jonatan finge penetrar a Darwin mientras le besa la espalda y las nalgas. Darwin lo imita. Para finalizar, ambos toman el pene del otro y se masturban hasta que sus manos se llenan del semen del otro.

-          Bárbaro, chicos. Miren.

-          Darwin mira la sesión de fotos con una gran sonrisa. Cuando Jonatan las ve, hace indescriptibles esfuerzos para contener las lágrimas. Regresan.

 

Esa noche, todos, menos Jorge, están reunidos en la sala jugando Monopoly. Cuando suena el timbre, Rafael sale a atender. En menos de un minuto, todos quedan estupefactos.

-          alex, Roberto… Darwin… Jon.

-           ¡pqué haces aquí, Memo?!

-           ¿qué? ¿No te alegras de verme, alex?¿No te alegras de verme después de joderme la vida?

-          Nuevamente, suena la puerta. Rafael sale.

-          Un contingente de cuatro policías entra de improviso.

-           ¡Todos tranquilos! ¡Nadie se mueva! ¿Usted es el superior? Queda detenido por delito de corrupción de menores y pornografía infantil.

-          Alexander mira furioso a Rafael y Memo.

-           Me traicionaron, hijos de puta. ¡Y en especial, tú, Rafael, después de lo que hice por ti!

-           No, alex. Tú nos traicionaste. Traicionaste a todo el mundo. Traicionaste a estos chicos, que buscaban consagración, pero… ¿qué les diste?

-          El resto de chicos está asustado.

-          Finalmente, la Policía se lleva esposados a Alexander y Roberto. Afuera, los periodistas pugnan por una declaración, una foto, una imagen. Adentro, el desconcierto, la decepción, la tristeza. Jonatan, Rafael y Memo se miran, aliviados.

 

Una semana después, en un cuarto no tan glamoroso, cerca del centro de Piura, Memo y Rafael retozan desnudos sobre la cama. Se besan apasionadamente. Cuando acaban, Rafael mira fijamente al otro chico, y no puede evitar una lágrima de emoción.

-          William, Memo, Guillermo… al final eres el mismo en esencia.

-           ¿Siempre iremos a la universidad, Rafo?

-           Sí, ya tengo listo mi CV, ya tengo tus papeles. ¿seguro que quieres ingresar a Derecho?

-           Hoy soy la víctima. Mañana serán otros.

-          La puerta suena. Rafael se soba los ojos, se coloca un boxer y va a atender.

-           ¡Jon, Manuel! ¡qué sorpresa!

-           ¿Se enteraron? Alexander se suicidó en el penal, aunque por ahí dicen que lo mataron.

-           ¿Dónde salió eso?

-          Jonatan alcanza el diario a Rafael. Efectivamente, es la crónica roja del día. Al terminar de leerla tiene más preguntas que respuestas.

-           ¿Jorge sigue prófugo, no?

-           Así parece; aunque en el gimnasio donde él iba, dicen que está por Ecuador. Y también la Iglesia nos está buscando para hacer un acuerdo económico, porque los viejos de

-          Memo se levanta y se cubre con una toalla.

-           Que la justicia siga su curso, Jon. Que paguen quienes tengan que pagar. Lo que la Iglesia quiere evitarse es que en el juicio aparezca toda la red de clientes que tenía Alex. Por lo menos, Roberto sigue vivo.

-          Rafael suspira.

-           La vaina es que no hay mucho que incrimine a Roberto.

-          Memo interviene:

-           Si yo hablo, Rafo, media Piura se tambaleará.

-           Entonces, tenemos que pensar bien las cosas. Seremos pequeños Davids peleando contra muchos Goliats.

-          Jonatan toma a ambos por sus hombros.

-           Unidos seremos fuertes. No lo olviden. Todo saldrá a la luz. Ellos pagarán por lo que hicieron con nosotros.

-          Los cuatro se miran, y se acercan para darse un abrazo al estilo de los grandes equipos del mundo.

-           Prometan que haremos justicia.

-           ¡Lo prometemos!

 

(FIN)

 

Escrito por N-ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook o deja tu comentario aquí. Sigue la serie completa: “hunks Piura casa de-formacion” o presiona la etiqueta en esta entrada.

miércoles, 5 de abril de 2023

Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”

Conozcamos algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la ropa para crear arte.

 


Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.

 

Y no estamos hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima, 19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro… incluso el pene o los testículos.

 

Quizás conozcas su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la exigencia de estudiar una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

El caso es que Miguel dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos. Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera verlos.

 

Este artista plástico y pintor limeño  nos concedió valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que hay dentro del proceso creativo.

 

¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de dibujar y pintar cuerpos masculinos?

Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la belleza masculina.

 

¿Tuviste miedo en algún momento?

Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos miedos.

 

¿Cómo los superaste?

En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer modelo posando desnudo?

Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa primera experiencia.

 

¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?

No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía conmigo fue lo que le animó al final.

 

En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?

No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo masculino es obsceno como para ser representado en el arte.

 

¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?

Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza. La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una determinada parte del mundo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?

Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.

 

Las culturas prehispánicas peruanas representaron penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?

Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no también el sexo o una erección?

 

Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?

Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo al público.

 

y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?

Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.

 






Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.

 

Sigue a Miguel Rosas en Facebook | Sigue a Miguel Rosas en Instagram | Promociona tu emprendimiento | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

lunes, 12 de diciembre de 2011

De hombres para hombres: ¿Piura es negocio?

Dany (22) besa apasionadamente a otro pata, Lalo (18), mientras se queda desnudo.
Lalo se libera de su boxer y muestra su gran y gorda pinga que Dany va a chupar, tratando de tragársela completa en su boca.
Tras varios minutos, Dany se pone de pie de nuevo, besa aLalo, le da la espalda. Lalo recorre toda su espina besándola y lamiéndola hasta llegar a su trasero. Separando ambas nalgas, él comienza a hacerle el beso negro, mientras Dany gime separando las piernas para sentir mejor la lengua de su compañero, más y más profundo.
Entonces, Lalo se para y pone su pinga entre las nalgas de Dany, sobándola. Dany no deja de gemir así que Lalo pone su glande en el ano de Dany.
“¡Corten!”, alguien ordena.
Ambos patas paran y el hombre con la cámara le da a Lalo un condón para iniciar la siguiente toma; Dany coge un poco de lubricante y se lo aplica en el culo.
Este es el primer video hecho en Piura, producido por Lalo: “quiero que esto se vaya fuera de Perú”, dice.
El problema es que este director y actor aficionado no tiene contactos con ninguna distribuidora, y confiará en Internet para venderla.
“¿No temes que alguien tome tu material y lo venda como suyo?”, preguntamos.
Lalo no nos responde y nos mira como si nunca hubiera considerado este punto.
No es la única persona que está utilizando a Piura como ubicación para hacer videos y fotos. De hecho, ésto comenzó en el 2000 debido al bajo precio de la tecnología digital,más la facilidad de bajar programas de edición, y tener una película donde sea, virtualmente.
Sin embargo, a diferencia de los estudios formales estadounidenses o europeos, en el Perú, los asuntos legales son la última cosa en que los directores y actores improvisados piensan antes de sacar su material.
¿Y por qué eligen Piura como su centro de producción?
Un fotógrafo de Chiclayo, especializado en costumbres, usa su tiempo libre para buscar hombres que quieran ser retratados.
“Hay chicos curiosos que quieren hacer esto porque es una de sus fantasías, y obviamente porque quieren ganar dinero”, explica.
“¿Es fácil conseguir talento?”, preguntamos.
“A veces. Pero si buscas en el lugar correcto, los encontrarás”.
Este profesional asegura que el lugar correcto es Internet. Algunos sitios de clasificcados gratuitos le permiten encontrarlos, pero el lugar más seguro son los gimnasios.
“La ventaja es que ahorras en casting porque los hombres están ante tus ojos, por lo que lo siguiente es hacerles una oferta”, dice Latino Caliente, uno de los pioneros locales que produjo fotos y las puso en su ahora discontinuado sitio.

EXPÓRTALO CON DISCRECIÓN. “El aspecto clave es que, posiblemente, la gente de acá no prefiere estos materiales por lo que tu mercado es afuera, donde los hombres latinos son muy apreciados”, dice Latino.
En efecto, como presentamos antes aquí en Hunks of Piura, Pedro Bomba es un ejemplo de eso.
Él es un culturista piurano que saltó a la fama en el mundo porno tras posar desnudo, corriéndosela y eyaculando ante la cámara de un estudio estadounidense. El material está disponible en fotos y video.
Hunks of Piura trató de contactar a Pedro Bomba para tener una entrevista para este reportaje, pero fue imposible, mas su decisión dividió a la gente. De un lado están quienes opinan que, como deportista, no puede hacer esto. Al otro, están quienes lo justifican porque en el Perú, los deportes como el culturismo tienen poco o ningún auspicio, a pesar que pone al Perú en buenas posiciones, incluyendo medallas de oro.
“El culturismo es un deporte caro, entonces si nadie quiere apoyarlos, ¿cómo consiguen dinero Para entrenar?”, nos dice un fanático de Pedro Bomba. “Él está modelando, no está robando, vendiendo drogas, preparando un asalto. No entiendo dónde está el escándalo”, agrega.
Latino Caliente piensa que el escándalo está en el método de producción que tienen.
“Cuando un productor gringo viene a producir fotos, carga con un montón de equipo, y olvida que la discreción es una regla no escrita”, dice.
Esto significa que los productores pueden ser víctimas de robo u obtener nada y perder mucho dinero. La otra cuestión clave es que los productores locales y extranjeros no están conectados.
“Una solución que les expresé es que nos dejen hacer todos los procesos de pre-producción, y sólo cuando estén seguros de lo que están buscando, que vengan, pero con la ventaja que ya les preparé todo lo que necesitan, incluyendo contratos, horarios, instalaciones, y todo lo que necesitan para esto”, explica.

ASUNTOS PRIVADOS. Beto (31) no quiere modelar o actuar en una película, pero su talento es desvestirse. Trabaja en un club nocturno hetero de la ciudad de Piura y está pensando en abrir un servicio privado sólo para hombres.
“Me sucedió. Cuando terminé un show, algunos hombres vinieron a verme muy discretamente para preguntarme si hago shows privados. ¿Para tu esposa?, pregunté. No, para mi, me dijeron”, cuenta.
Su show en el club nocturno es simular escenas de sexo explícito con muchas chicas. Para eso, él y ellas deben quedarse desnudos ante el público.
“Si lo puedo hacer frente a docenas de varones, ¿por qué no frente a cinco, cuatro, o sólo uno”, declara.
“¿Y si alguien quiere tener sexo contigo?”, preguntamos.
“Normal, chico. No me molesta hacer eso”, responde.
Beto es de la selva peruana y previamente trabajó en Lima, cuando un amigo le habló sobre Piura.
De Lima también son los strippers que bailan hasta quedarse totalmente desnudos en la discoteca gay El santuario, pero el gerente prefiere no contar detalles o decir si sus talentos trabajan como escorts. Por cierto, el show incluye masturbación y eyaculación.
Algunos clientes de la discoteca dicen que los chicos pueden salir por el equivalente a 45 dólares por una o dos horas de sexo salvaje.
Los escorts no son muchos en Piura. Pudimos identificar dos regulares en la ciudad de Piura, uno en Sullana y uno en Talara.
Dany, la nueva estrella porno gay, creó una agencia de escorts pero el negocio quebró. ¿Poca demanda?
Logró reunir 15 hombres en las ciudades de Piura, Sullana y Talara, pero las llamadas eran una o dos por semana.
Escuchamos una de sus explicaciones por teléfono, y la primera cosa que notamos era su voz algo femenina, algunos modales rudos y escrúpulos con algunos chicos.
“No, disculpa. No está disponible”, dijo a un cliente por teléfono. Cuando finalizó de atender la llamada, le observamos que el pata por el que el cliente estaba preguntando era su mejor carta, por su cuerpo de hunk. Tras varios minutos, admitió que prefería que ese chico no tuviera sexo con nadie, excepto él porque era su enamorado.
“Pero son negocios”, le insistimos.
Dany no supo qué decir, pero semanas después la relación se rompió por diferencias económicas.
Otra cosa que notamos es que Dany reclutaba chicos promedio, cuando mucha gente nos contaba que estaba buscando patas activos, altos, bien dotados y de buen cuerpo. “¿Tienes chicos de gym?”, fue la pregunta repetitiva en el teléfono luego que pusiéramos un anuncio señuelo ofreciendo escorts.
Leo (25) consiguió mediante esto que un hombre lo contratara como chico de compañía en la playa de Colán. Con un poco de suerte, está entrenando en un exclusivo gimnasio de la ciudad de Piura, que, en condiciones normales, no puede pagar.
Pero Leo no es un esclavo. Se administra a sí mismo, y lo hace muy bien.
De vuelta en el cuarto de hotel en Piura, Dany está trabajando para Lalo porque ambos son enamorados, de tal modo que aparecerá gratis, y es tan celoso que trata que nadie hable mucho con su ‘chico’.
Lalo se saca el condón y se viene sobre la espalda de Dany. La toma se hizo en unos 50 minutos
“Sólo necesitaremos 20 o menos”, dice el camarógrafo.
Lalo y el camarógrafo son de Chiclayo, y en la siguiente escena intercambiarán roles usando a Dany como pasivo, otra vez.
Lo que Dany no sospecha es que su enamorado actual trabaja también como escort, y parte de su capital está siendo invertido en su producción.
En un momento que Dany no nos ve, Lalo confiesa que está yendo a la playa de Máncora, más tarde, porque un cliente de Trujillo lo llamó.
“No le digan nada a Dany, si no es capaz de frustrar la cita”, nos susurrra y le prometemos que su secreto está seguro.
“¿Dónde vas a vender tu video?”, le preguntamos de nuevo.
“No lo sé. Voy a ver si encuentro compradores en Máncora, o en Internet”, responde.
Dany viene y nos mira como tratando de adivinar nuestra conversación.
La escena está terminada una hora más tarde. Dany regresa a casa, el camarógrafo regresa a Chiclayo, Lalo –como Houdini- escapa al radar de Dany y va a Máncora.
Hasta la fecha, las escenas en bruto siguen en la memoria de una computadora esperando la edición, material adicional y al comprador final que disfrute el primer video gay hecho en Piura, si es que otros que se están produciendo ahora mismo no salen antes.

© 2011 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados para proteger la intimidad de las fuentes. Coméntalo: hunks.piura@gmail.com o hazlo aquí.

sábado, 10 de julio de 2021

La hermandad de la luna 4.7

A mediodía ya no quedan alumnos en el AMW, así que Adán y Owen deciden cerrarlo. Tras cuadrar cuentas, los dos ingresan a la casa.

“Tengo que ir a la finca; te traeré almuerzo”.

“No ser necesario”, sonríe Owen. “Yo saber cocinar”.

“¿Seguro?”

“Sí”.

Adán busca su gorra y va al pasillo largo para sacar su bicicleta, cuando se detiene en seco.

“¿Cómo hiciste lo de anoche?”

“¿Yo?”, rresponde el risueño instructor. “Yo no hacerlo solo”.

“¿Cómo lo hicimos, entonces?”

“energía, Ádam. Tu saberlo. ¿Por qué dudarlo?”

El cuerpo de luchador sonríe:

“Hablaremos cuando regrese… y hablaremos mucho”.

Al abrir la puerta y sacar la bicicleta, mira al jardín y nota algo que allí no estaba el día anterior: un pasamontañas negro. Qué raro, se dice. Se agacha a recogerlo, abre su mochila y lo guarda.


 

Tras el almuerzo en la finca, Tito decide quedarse todo el fin de semana con Flor.

“Tomaré tus turnos de vigilancia”, le dice a Frank.

La chica no es partidaria de la idea luego de la intensa noche anterior, pero también trata de entender a su padre tras las horas tensas que les tocaron vivir. Tito encarga a Adán la administración del gimnasio por las próximas cuarenta y ocho horas.

“Deberíamos traer a Owen esta noche para comer y tomar algo aquí”, sugiere el cuerpo de luchador.

“Primero verifica que no haya alumnos para mañana; con esto de que el negro se ha vuelto popular, no descarto que le aparezcan citas de entrenamiento; por otro lado, no quiero dejar ni la casa ni el local solos después de lo que pasó”.

Adán mira a los cuatro costados y se cuida de que no haya nadie escuchándolos.

“¿No hay problema que me quede solo con Owen?”

“No. ¿Qué problema va a haber, primo?”

“Solo… decía”.

“Sigo tu consejo, primito querido”, ironiza Tito.

“Y… ¿te quedó alguna… marca?”

El gladiador no entiende la pregunta.

“En el culo, huevón”, susurra Adán.

“Ah… No, la verdad nada. ¿Y a ti?”

“Ni mierda, primo. ¿Cómo lo hizo si era enorme?”

Tito no sabe qué decir. Incluso para él es un misterio cómo los tres consiguieron dormir tan cómodos esa madrugada en la misma cama de plaza y media.

 


A las siete y media de la noche, Frank y César llegan hasta el tercer piso de un edificio como cualquier edificio en el lado sur de Collique.

“¿Seguro que tu amigo te dijo aquí?”, duda el más joven.

“Es el número”, dice el menos joven.

Frank toca el timbre. Ambos esperan. Un chico joven y guapo les abre la puerta. “¿El señor Saúl? Venimos de parte del fiscal García”.


 

Saúl es un tipo mestizo con rasgos afro, cuarenta y tantos, algo alto, ni delgado ni musculoso, pero sí evidentemente en forma. Tiene ojos grandes, boca también grande y de labios carnosos, cabello crespo esponjado. Viste camiseta y jean entallados, zapatos marrón oscuro con relieves que imitan la piel de un reptil.

“¿Así que quieren bailar como Strippers?”

“No,solo yo”, aclara Frank.

Ambos, junto a César, están en una pequeña oficina donde no hay más que un sofá y un sillón, una mesa de centro sin mayor pretensión estilística, la luz difusa de una lámpara.

“Muéstrame lo que sabes hacer, entonces”, pide Saúl.

Frank mueve la mesa de centro a un costado, coge su celular, ubica el tema interpretado con saxofón y comienza a moverse de manera sensual sin perder el contacto visual con su examinador, quien está sentado junto a César sobre el sofá. Se deshace de la camiseta y Saúl, casi por reflejo, topa y acaricia el grueso muslo del fisicuculturista. Conforme la sensual pieza continúa, el bailarín delante de ellos se quita las zapatillas, el cinturón (con el que hace el típico juego de azotarse sin azotarse y sobarse la entrepierna), y se desabrocha el jean. Frank se acerca a Saúl:

“Baja el cierre”.

El hombre suelta el muslo de César (y César respira menos tenso), lo lleva a la base de la cremallera y con la otra ase el ganchito, lo baja lentamente. Un interior negro con una luna blanca en cuarto creciente, bordada en hilo, aparece debajo.

“No puede ser”, murmura Saúl.

“Bájame el jean”, instruye Frank sin dejar de contonearse.

Saúl duda, tiene el pantalón cogido de las mangas, tocando los duros muslos, pero no se decide a nada. Respira hondo y rápido, y se pone de pie súbitamente.

“¿Qué significa esto?”, inquiere serio. “¿Son policías?”

Frank y César se miran algo nerviosos.

“No, no lo somos”, intenta tranquilizar el primero. “¿Por qué?”

“¿De dónde sacaste esa tanga?”

Frank se mira la entrepierna y reacciona de inmediato.

“Ah, se la compré a un amigo en el gimnasio al que voy”.

“¿Qué gimnasio?”, pregunta un ansioso Saúl.

“El Extreme”, mete su boca César, como impelido por un resorte.

Saúl intenta tranquilizarse, y Frank  se levanta un poco el jean, acercándose. Pone su mano derecha en la nuca de su anfitrión, y la izquierda en medio de su pecho.

“¿Te traemos agua? No luces bien”.

Saúl se niega. César se levanta y lo toma del brazo derecho.

“Siéntate, tranquilízate”, le sugiere.

Saúl considera que ésa es una mejor idea. Frank se coloca a su lado.

“¿Quién los envió, muchachos? ¿Cuánta plata quiere García? ¿Van a cerrarme el local?”

“Nada de eso, señor. Solo vine a pedirle trabajo porque me dijeron que su club es… muy concurrido”.

“¿Quién te dijo eso?”

“ehhh…”, se entromete César.  “Lo que mi amigo trata de decir es que… usted tiene un público selecto… como… el doctor… García”.

Saúl parece respirar más tranquilo.

“Entonces García los mandó”.

“Solo nos recomendó”, aclara César.

¿En serio solo es eso, muchachos?”

“Sí, mire”, le dice Frank terminándose de sacar el jean y poniéndose de pie delante suyo, girando hasta darle la espalda, luciendo el hilo dental negro.

“Rico culo, aunque falta depilarlo…”, califica a Frank.  “¿Y tú no bailas?”, se dirige a César.

Frank carraspea.

“Sí, pero… ehhh… no vine preparado”, se justifica César.

Frank carraspea de nuevo.

“Pero… ehhh… puedes verme si quieres”, ofrece el fisicoculturista, quien se pone de pie, pide música, y comienza a desprenderse de su camiseta, sus zapatillas, su jean y se queda en un bóxer blanco pegado.

“Se mueven bien, chicos; pero los shows en el G4G terminan con los chicos… desnudos”, aclara Saúl.

Frank y César se miran algo nerviosos. El más joven hace un gesto con la cara y el fisicoculturista se le acerca; el que viste la tanga hilo dental toma la pretina del bóxer, y se lo baja a César simulando besarle el cuello.

“Sígueme la corriente”, alcanza a decirle casi infrasónicamente en la oreja.

El más musculoso toma las tiras de la tanga y se las baja a Frank. Ambos se abrazan y siguen besándose en el cuello mientras rozan sus penes. Lo gracioso es que, por la diferencia de estaturas, el más joven lo hace a la altura del ombligo de César, y éste termina metiendo su erección entre las dos piernas de su amigo.

“me han puesto arrechísimo”, comenta Saúl, quien se pone en pie, se desnuda todo y se acerca a los chicos tratando de meter su pene erecto y largo entre los torsos bien labrados. Ambos le besan indistintamente el cuello y las tetillas. Saúl se hinca y comienza a chupar los falos de cada uno. César mira a Frank con cara de ¿¿y qué viene ahora?’. El joven alto y atlético solo guiña un ojo como respuesta.

“Oh”, Saúl deja de mamar los penes y se sienta en el sofá. “Vengan”.

Ambos chicos lo siguen y flanquean, continúan besándose en el cuello, mientras sus manos se confunden acariciando alguno de los tres cuerpos.

“Mejor nos tranquilizamos, chicos”, opina Saúl; “si los ordeño ahora, ya no querrán bailar más tarde”.

“Solo bailaré yo”, reitera Frank.

Saúl sonríe. Al fin, el más joven se anima a darle un breve beso en la boca, aunque por puro compromiso.

“¿Por qué te jodió ver mi tanga?”

“¿¿Sabes qué tiene bordada?”

“Una Luna. Pero, ¿qué tiene que ver eso?”

“Pensé que era un mensaje de los dueños anteriores. ¿Has oído hablar de Manolo Rodríguez?”

“No”, miente Frank con todo desparpajo.

“Fue el dueño de este local hasta hace cinco o seis años, pero no sé por qué terminó vendiéndolo. Él protegía a un chibolito, Christian, que intentaba manipularlo, pero Manolo no caía fácil, aunque no tanto porque fuese fuerte sino porque tenía un grupo de empleados. Se llamaban La Estirpe, un juego de letras que venía de strippers. Recuerdo que había un ojos claros, velludo como tú, blanco; le llamaban Joey. A Christian no le gustaba que ese chico interfiriera en sus planes. Manolo mandó todo a la mierda y puso en venta el local. Yo se lo terminé comprando. Christian quiso venir a manipularme también, pero lo puse en su sitio; ahora es cliente”.

“¿Es cliente de aquí?”, Frank verifica.

“Sí, viene siempre. Tres o cuatro veces por semana. Hoy de hecho que viene para quedarse de amanecida hasta mañana”, sonríe Saúl.

“¿Y vino esta semana?”, interviene César.

“¿Seguro que no son policías, chicos? Tienen todo el corte”.

“Sí”, bromea Frank. “Tócame mi pistola y mi placa”, le insinúa moviendo su cadera.

Saúl ríe.

“Sí, sí vino esta semana: el miércoles estuvo un rato, pero tuvo un problema con otro chico, un venezolano que lo conocemos como Edú”.

Frank y César se miran sorprendidos pero tratando de disimular lo más posible para que Saúl no lo advierta.

“Tuvimos que llamar a la ambulancia porque Christian se desmayó en un privado”.

“¿Y el venezolano?”

“Se esfumó”, responde Saúl.

“Vamos a prepararnos para venir más tarde”, avisa César a Frank, quien asiente. Los dos chicos recogen las prendas del suelo y se visten otra vez. Saúl hace lo mismo y saca su billetera, toma dos de doscientos y le da uno a cada chico.

“Díganle al Juancho que no me haga problemas, por favor”.

Los chicos miran desconcertados a Saúl.

“No somos policías”, repite Frank.

“No importa… aunque sea para sus pasajes. ¿Vendrán más tarde, no?”

“Claro”, miente Frank. “Solo algo más… ¿Christian solo vino el miércoles?”

“Ah, no”, retoma Saúl. “También vino el lunes, y no vino solo: estuvo con Manolo, y fue la última vez que los vimos juntos… y que lo vimos vivo”. Saúl comienza a sollozar.

Frank abraza al hombre mientras mira sorprendido a César.

“Toma”, le devuelve el billete a Saúl, quien lo mira totalmente desconcertado.

“¿Por qué?”

“Nadie debe saber que tuvimos esta conversación… podría comprometerte”, aconseja el muchacho.

“Me das miedo”, tiembla Saúl.

“Tranquilo que nada te va a pasar, promete Frank. “Te diré qué vamos a hacer”.