jueves, 8 de diciembre de 2011
Tu ropa interior ideal
¡Por supuesto! Es nuestra ropa interior, underware, interiores, calzones, o como los quieras llamar.
Aunque los boxers parecen haberse puesto de moda otra vez, no siempre debes guiarte por este criterio.
Igual que con toda tu ropa, debes buscar algho que te deje cómodo. Ten en cuenta que esto es lo que llevamos por dentro, y si te molesta no siempre estarás de buen humor.
De nuevo un consejo relacionado con la tela. Es mejor el algodón, incluso si se entalla a tu cuerpo, pues el hombre suele sudar más de la entrepierna, entonces, es una fibra que absorbe mejor ese líquido y no genera alergias.
La ropa interior de materiales sintéticos es una buena opción para el frío, o para esos momentos íntimos especiales, y, si te olvidaste de tu ropa de baño, puede fungir perfectamente como aquélla.
Otro consejo: no uses ropa interior muy ajustada porque te jode la circulación de la sangre, especialmente si andas panchonchito. Compra los de tu talla real y te evitarás problemas.
Pero, ¿qué tipo de ropa interior es la más adecuada para qué momento? Revisemos.
BOXER: El también famoso pantaloncillo, se ha vuelto popular por la moda.
Tienes dos variedades: los sueltos y los entallados.
Son perfectos cuando debes quedarte semi-desnudo frente a mucha gente porque el roche no es mayor.
Los boxers sueltos son ideales si tienes nalgas planas y quieres dar sensación de volumen, especialmente bajo los jeans.
Los entallados, mas bien, suelen contraer las nalgas, así que son buenos para los culones (aunque ya salieron unos en EE.UU. que levantan las pompas). Estos son excelentes para usarlos bajo la ropa formal o de tela, ya que si te debes agachar o sentarte en cuclillas, no se marcan como los slips, sin importar el largo de la manga.
Los entallados pueden ser de algodón o alicrados, pero estos últimos tienen la desventaja de deshilacharse y perder su textura lisa si los usas con mucha frecuencia, en tanto que los primeros pierden elasticidad con los años por lo que puedes reciclarlos como unos sexys shorts.
Varios, especialmente en zonas sísmicas, o cuando comparten cuarto, o cuando están de viaje, los usan como pijama. Es una opción adecuada, pero depende de ti.
SLIPS: En Perú les llamamos calzoncillos, y ha sido la ropa interior masculina más común que hemos conocido.
Tenemos desde los de abertura adelante para, supuestamente, sacarte el pene, hasta los compactos, que parecen ser más prácticos.
Recientemente han aparecido nuevos con pretina elástica, que, a veces son un martirio, debido a la presión que ejercen en la cintura, dejándola muy marcada y dando problemas con la digestión.
Esta prenda tiene su subclasificación: la truza tradicional (parecida a las olímpicas de baño), y el bikini. La diferencia entre ambas es el ancho de la manga, que en el bikini se reduce al máximo, y es más sexy.
Los slips son convenientes para el gimnasio, especialmente cuando cargas peso, entrenas piernas, o usas short de licra entallada (tipo bicicletera). La razón es que favorece el movimiento de las piernas y aprisiona mejor los testículos, cosa que el boxer, aunque sea entallado, no consigue.:
Si tu trasero no es grande, esta prenda te favorece, debido a que libera más el glúteo… pero tampoco esperes milagros.
Disimula mejor las erecciones, pero si estás sentado y quieres que te la chupen, hará algo complicado la salida de tu pinga.
Son más baratos que los boxers, por lo que algunos los usan como indicadores de posición económica, pero en un lugar caluroso como Piura, los slips son mil veces mejores y más prácticos, especialmente durante los meses de verano.
Si no te queda otra que tomar un baño teniéndolos puestos, asegúrate que estén bien elasticados, si no, alguien se ganará con tus intimidades, salvo que quieras eso.
SUSPENSORES: En inglés son los llamados jockstraps.
Normalmente diseñados para practicar deportes, porque permiten proteger y asegurar los testículos –y por lo mismo, sin tela en las nalgas, excepto dos elásticos-, en el Perú tienen una variante introducida por una empresa que rellenó con tela la parte del trasero y usó un elástico ancho para unir la tela, quedando mas bien como un taparrabo.
Entonces, si vas a entrenar, son perfectos; pero, si piensas usarlo de ropa interior es una alternativa muy cachonda.
No recomendamos usarlos con ropa formal o jeans, especialmente si vas a sudar mucho, porque en algún momento el sudor se filtrará, y dará la impresión que tu culo está permanentemente mojado.
HILO DENTAL: En inglés, las T-strings. Casi siempre son alicrados, debido a que deben cubrir adelante y descubrir de forma sexy atrás.
Si te incomoda tener una tela metida entre las nalgas no los uses. Igual si no tienes nalgas grandes.
Tampoco son recomendables para largas jornadas de trabajo, pero sí para citas especiales o para un encuentro luego de la disco, o algo que no demande mucho tiempo. Eso sí, ten muy limpio tu culo.
El hilo dental más barato cuesta el doble que los boxers promedio.
Hay otros tipos de ropa interior como los de manga larga que te cubren toda la pierna, pero no los recomendamos para la costa de Piura, debido a que la temperatura más baja que hemos tenido es 13 grados. Podrían servirte para la sierra, pero siempre y cuando estés por encima de los 2000 metros de altura, y hagas trekking.
Otros, como el hilo dental que es incluso hilo delante, y apenas tienen un trocito de tela para asegurarte los genitales, requieren que te depiles el vello púbico, especialmente si te vas a desnudar frente a alguien.
Los transparentes suelen ser de fibra sintética. Son recontracachondos (si no, que lo diga william Levy), pero los recomendamos para ocasiones íntimas especiales.
Aunque la lavadora te ahorra tiempo, el lavado a mano le alarga la vida a tu ropa interior. No uses agua caliente porque el elástico deja de serlo y la fibra se debilita.
Si temes percudirlos, y son blancos, la lejía es una buena aliada.
No remojes interiores de distinto color juntos, y mucho menos con los blancos. El resultado será ropa íntima multicolor.
algo que casi nadie hace es personalizar su ropa interior. Si te vacila puedes agregarle toques muy personales, especialmente si son pequeños.
Otra cosa que pocos hacen es reciclarlos, especialmente si te has encariñado con alguno de ellos. Ponerle un nuevo elástico, recolorearlo o darle una nueva y sexy apariencia son cosas que deberías probar, de paso que les das un toque más tuyo.
Algunos prefieren no usar ningún interior. Es una opción interesante, pero ten en cuenta que si sudas mucho, filtrará a través de tus pantalones. No te lo recomendamos si vas a hacer deportes de potencia, pues puede producirte hernias en los testículos. Mas bien no usarlos es perfecto para dormir, te lo recomendamos.
Y… ¿qué ropa interior traes hoy?
¿Preguntas? Escríbenos: hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario.
jueves, 30 de marzo de 2023
“Tienes rico culo”. “Tienes rrica verga”
¿Cómo te
sientes, y qué haces, cuando algún chico, especialmente si no lo conoces, te
lanza ese piropo? Esto puede ayudarte.
El blog ChulucanasGym publicó un artículo con consejos para los chicos que tienen buen cuerpo, que desarrollan una zona en especial, como el culo, y que llama la atención y las miradas del resto, pero que a ellos les incomoda.
Nosotros le
agregaríamos chicos que tienen desarrollada cualquier parte de su cuerpo sin
necesidad de ir al gym, que están naturalmente dotados. Pensemos, por ejemplo,
en tu pinga o tus huevos y el bulto
que todo ese paquete produce incluso si te pones un pantalón
ancho.
Podría ser un tema
medio tonto, pero si uno se pone a conversar con esos chicos, la verdad es que
en algunas situaciones sí lo ven casi como un trauma. ¿es tu caso?
A continuación
queremos proponerte unas situaciones que te permitirán darte cuenta si te avergüenzas
por esas partes generosas que el gimnasio o la Naturaleza te dieron, o a lo
mejor no. Solo tienes que responder cada pregunta con sinceridad y en privado.
No tienes que compartir tus resultados, pero si deseas hacerlo, más adelante te
diremos dónde.
Si sales a la calle o vas a alguna parte, prefieres vestir:
- Ropa que no deje nada a la imaginación.
- Ropa que se te vea bien.
- Ropa no tan llamativa.
- Ropa ancha.
Estás en la calle o cualquier espacio público, de pie, y notas que un pata se te queda viendo el paquete, el culo, o alguna parte de tu cuerpo…
- Le sonríes, te le acercas y te haces su amigo.
- Le sonríes y ahí queda todo.
- Mejor miras a otro lado.
- Lo miras con rabia y le dices algo como “qué tanto me ves”.
Terminaste tu rutina de entrenamiento, tu casa queda lejos, estás bien sudado y el gimnasio solo tiene duchas comunitarias…
- Te bañas ahí, y mejor si hay más gente.
- Te bañas ahí y punto.
- Te bañas ahí pero te aseguras de estar solo.
- Ni loco te bañas ahí.
Si compartes cuarto, a la hora de dormir prefieres…
- Desnudarte por completo.
- Quedarte en ropa interior.
- Usar pijama completa.
- Usas la ropa de ese día.
Tu ropa interior favorita es…
- Nunca uso / hilo dental / suspensor.
- Slip / tanga / bóxer entallado.
- Ropa interior suelta.
- Ropa interior suelta, encima short, y usar las camisas o camisetas por fuera.
Tu ropa de baño favorita es…
- Tanga brasileña o más chica.
- Speedo olímpico, quizás una sunga.
- Short estándar.
- Bermuda ancha, preferentemente de colores opacos.
Si te piden un “nude” por redes sociales…
- Te lo tomas de inmediato y preguntas qué le pareció.
- Si tienes uno disponible, lo mandas.
- Cambias de tema, o mandas el de otro chico.
- No mandas nada o bloqueas al contacto.
Si eres activo y te dicen “qué rico culo”, o si eres pasivo y te dicen “qué rico pene”, tú…
- Invitas a tocarlo, acariciarlo y hasta besarlo.
- Si te lo tocan, bien; si no, no hay drama.
- Agradeces, y le recuerdas que tienes otros talentos.
- Le recalcas que solo eres activo o solo eres pasivo.
Si eres activo y te dicen “muéstrame tu culazo” o si eres pasivo y te dicen “quiero ver tu vergota”, tú…
- Accedes y muestras algo ‘extra’.
- Accedes sin mayor problema.
- Accedes de mala gana.
- ¿Acceder? ¡Ni cagando!
Si un artista te propusiera posar desnudo destacando tu culo o tu pene, tú…
- Dices que sí en el acto.
- El ‘sí’ depende de una negociación previa.
- Dices ‘lo pensaré’, pero en el fondo tu respuesta es no.
- Dices que no, y es tu última palabra.
Ahora, suma el
número de las alternativas; si te salió…
- De 10 a 19: Piensas que Dios fue muy generoso contigo
al permitir que esa parte de tu cuerpo destaque y que despierte el deseo del
resto, así que no te haces problemas en que te lo toquen, lo besen, lo chupen,
lo masajeen… en fin, disfrutas tanto como el otro disfruta. Y si son más al
mismo tiempo, tampoco te haces problemas. Sin embargo, tu amplitud de mente
puede tener zonas ciegas riesgosas y hacerte blanco del acoso, o de que alguien
filtre tus desnudos o videos privados sin tu autorización. Si aún así ves ese
riesgo como una oportunidad, sigue adelante, pero que conste que te lo
avisamos.
- De 20 a 29: te tomas todo tu cuerpo de la forma más
natural y relajada que sea posible. Te sientes seguro de lo que tienes, pero
tampoco te preocupa en alardearlo. Está allí y ya. Si te lo tocan, te lo besan,
lo acarician, etc, lo agradeces pero tampoco es tu objetivo de vida, incluso
cuando tienes encuentros íntimos. Aún así, estate atento de que alguna gente
pueda interpretar esa actitud ‘fresh’ como que les da permiso para ir más allá
y crearte situaciones incómodas. Recuerda que tienes la habilidad de poner
límites sin que eso suene agresivo ni voluble: úsala antes de que el tema
escale a instantes que podrías calificar como incómodos para ambos.
- De 30 a 39: Te sientes contento con lo que tienes,
pero no te entusiasma mucho la idea de que otros se sientan contentos por lo
que tienes. Es válido pensar que lo tuyo es solo para tu disfrute, y de hecho
lo disfrutas al punto que hasta te lo tocas y te das buenas pajeadas
erotizándote; pero eso solo se queda contigo. A decir verdad, no está pasando
nada malo, es simplemente que prefieres ser más pudoroso, discreto, recatado.
Trabaja en no traumarte mucho por la forma cómo te vea la gente, y aprende a no
darle importancia a la presión que alguna de ella puede ejercer para que te
destapes más. Si no te gusta la idea, dilo y ya, o camina en otra dirección sin
renunciar a sentirte bien en tu propia intimidad. Si vas al gym, podría
servirte este artículo.
- De 31 a 40: Acéptalo: hay días, casi todos, en que
crees que Dios o aquello en lo que creas fue demasiado generoso con ciertas partes
de tu cuerpo… y tú crees que no te lo mereces. No te odias a ti, mas bien odias
a tus genes, tu herencia familiar, tu entrenador. En fin, eres un Gárgamel
andando. Te sugerimos que busques consejería profesional para que te ayude a
procesar ese sentimiento que hasta podría deprimirte o mantenerte
permanentemente ansioso. Si es necesario tomar una terapia, hazlo. Si después
de esa consulta o ese proceso quieres ver cómo está tu situación, puedes volver
a hacer este test.
Esperamos haberte ayudado. ¿el nombre del modelo? Es Alan Valdez.
Comenta aquí abajo | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com
martes, 6 de agosto de 2019
El sexo y los negocios nunca van de la mano
Este chibolo es un amigo de la universidad, pero estudia en otra facultad. Ya me habían dicho que el pata le entraba a la nota, pero como en cualquier lugar de cada diez cosas que te dicen, once son rumores, no le tomé importancia. Por último, que esté en la banca por la oficina de correos puede ser casual. Igual, le busqué la mirada, y cuando lo conseguí, me sonrió pero de una manera bien cojuda.
en lugar de sobarme mi paquete que, debajo de mi jean, no tenía ningún tipo de barrera, así que se me marcaba mucho teniendo en cuenta que tengo bolas grandes, decidí levantar el culo de la banca y acercarme a la suya.
"¿Qué hay Marlon?", lo saludé.
"Nada, Tavo", me respondió.
"¿Cómo que nada? ¿Y esa cara de cojudo que te cargas?"
Marlon se sonrió un poco. Al menos reaccionó.
"Huevadas que uno piensa", me dijo.
"¿Y estás aquí hueveando, como pan que no se vende?", comencé a joder.
"No quiero ir a mi casa, no tengo a dónde ir", me confesó.
"Vamos a la mía, si quieres", me lancé.
"No. Ahí nomás". Ni modo, dije, si va a estar con esa cara de culo, mejor busco puntos en el cine. "No quiero incomodar a tu mami". Ah, puta, entonces me dije que había esperanzas.
"Mi vieja no está", le informé. "Todos se fueron de viaje, así que ando solo y aburrido".
"¿En serio, Tavo?"
Le respondí que sí con mi cabeza, la de arriba, porque la de abajo ya estaba despertándose, y mejor era caminar para no ir con el roche de estar por el centro con la verga al palo bajo la ropa.
"¡Vamos!", se animó y se puso de pie.
Yo, de puro pendejo, me detuve un rato para verle su culo bien redondito y marcado. Marlon es un poquito más bajo que yo, marcadito de cuerpo, buenas piernas, y, bueno, su culito redondito, bien paradito.
llegamos a mi casa en diez minutos. Solo era de tomar taxi y ya.
"¿quieres quedarte aquí en la sala o mejor vamos a mi cuarto?", le ofrecí sin ocultar mi pendejada.
"¿Hay algún problema si vamos a tu cuarto?", me consultó.
"No, para nada". aseguré. "Vamos".
Caminamos.
"Oe, Tavo, ¿aún vas al gym, no?"
"Sí, Marlon. ¿Por qué?"
"Porque se te nota. Te pusiste una ropa tan apretada que parece cuerpo pintado".
Me reí ante la gracia.
"Por mí andaría calato pero no se puede, así que éso lo hago solo cuando estoy en mi cuarto", expliqué.
"Yo igual", me dijo Marlon.
Entramos a mi cuarto que no estaba ordenado como la gente decente, pero a la mierda. Invité a que Marlon se siente en mi cama y yo sí me acosté.
"Chévere tu cuarto", comentó Marlon.
"Gracias. Con invitados como tú, se pone más chévere aún".
"Gracias", se sonrió, y me palmeó mis abdominales. "Los tienes duros", siguió sonriendo".
"No es lo único duro que tengo".
Ah no? ¿Qué otras cosas tienes duras?"
"Ah, no sé. Si quieres, explora".
Marlon sonrió y me tocó el brazo, lo que hizo que se inclinara y se arrellanara más en mi cama, luego mi pecho.
"Sí los tienes duros, Tavo".
"Te falta abajo", le avisé. Y claro que estaba durísimo de allí, durísimo y comenzando a mojarme.
Marlon me tocó los muslos, y quitó la mano.
"Te falta", le dije.
"¿Quieres que te toque la pinga?", me preguntó.
"Depende de ti. Yo no me palteo".
Marlon al fin la cogió, y no solo éso, la manoseó por encima de mi ropa.
"¿Y cuándo te quedas calato aquí en tu cuarto?"
"Ahorita mismo, pero a lo mejor te jode un poco".
"No, Tavo, para nada. Además ésta es tu casa".
Le sonreí, me levanté de la cama y delante de él me quité mi polo, mis zapatos, mis medias y mi jean. Y me quedé como Dios me trajo al mundo porque, recuerden, no tenía ropa interior.
"Si quieres, quédate calato", le invité.
"¿No te jode, Tavo?"
"Para nada".
Marlon se puso de pie y se quitó todo, incluyendo una tanga pegadita que tenía por ropa interior. Me le acerqué, pegué mi cuerpo, lo abracé y le di un beso en la boca. Nuestras pingas duras se chocaron en una guerra de espadas riquísima.
Los rumores eran ciertos. Marlon no solo es gay sino que la chupa como los dioses. Se metió toda mi pinga hasta el fondo y me la succionó al punto que casi las doy en su boca. Tuve que respirar hondo para que no se me salga la leche. Como estaba jadeando, parece que Marlon entendió que no resistiría más. Sentó su culo redondo y duro sobre mi verga e hizo que mi líquido preseminal le lubricara las nalgas y el orto. Saqué un condón de mi mesa de noche y se lo di. Ya forrado, se metió mi pene duro en su caliente culo y comenzó a rebotar.
"Ay, Tavo", gemía. "Qué rica que está".
"es toda tuya", le dije arrechazo.
No duré mucho, lo confieso, porque estaba con la leche en la punta del pájaro, así que las di en cuestión de dos o tres minutos. Luego, agarré su pene de 16 centímetros, lo masturbé e hice que su leche se me disparara sobre mi abdomen y pectorales.
"Qué rico, Tavo", suspiraba Marlon.
Después de limpiarme su leche y lavarme mi pinga, me acosté a su lado. Seguíamos desnudos. Lo abracé.
"¿Y ahora me vas a decir por qué esa cara de culo que tenías en la plaza?", pregunté.
"Es que me metí en un negocio: le vendí ropa a varias personas y un chico me pidió ropa interior. Media docena. La vaina es que se la llevé, le gustó, hizo todo el show de probársela, cachamos, y cuando le dije que me pagara, me dijo que no joda, que con cachar ya debería darme por pagado, y ahora estoy con una deuda jodida que no puedo pedir cierta cantidad de ropa, y éso me jode el negocio".
"Qué pendejo", le dije.
"Entonces estaba viendo quién me prestaba para saldar mi deuda y seguir pidiendo volumen".
"¿Y ese conchasumadre no quiere pagarte?"
"Fui a verlo pero ahora se niega. Yo creí en él".
"Ay, Marlon. Muy cojudo fuiste. Seguro el huevón vio que se te caía la baba por él y se aprovechó".
"Seguro. Ahora sé por qué dicen que el sexo y los negocios no se llevan bien".
"A menos que seas escort", me reí. "Por cierto, ¿cuánto te debe?"
"150 soles".
"¡Ala puta de su vieja! Oe, ¿y quién es ese rechuchasumadre?"
"No, Tavo; tú sabes que mejor es ser caleta".
Entendí. Claro, Marlon tiene razón. Como que no es bueno hacer luz a veces. Entonces se me ocurrió una idea.
Tras vestirnos, salimos de mi casa y nos fuimos a un cajero automático. Saqué plata.
"Te presto para que cubras. Me la vas devolviendo de a pocos porque dudo que ese hijo de puta lo haga", le expliqué. Marlon se deshizo en agradecimientos y.... desapareció. Es más, ni siquiera lo veía en la facultad, aunque un amigo común me aseguraba que sí estaba asistiendo, hasta que hace tres días lo encontré de pechito en un centro comercial. Nos saludamos normal.
"Ah, vamos a tomar algo", me invitó". "Te daré 50 de lo que me prestaste".
Así lo hicimos.
"Ya los otros 50 te los doy la próxima quincena y quedamos a mano".
"¿a mano? No seas pendejo: me debes 100 aún".
Marlon se rió. "¿Y esa tarde que cahchamos?"
"Oe, no seas pendejo. Nunca dijimos que te pagaría por follar".
Marlon se carcajeó.
"Sexo y negocios no van de la mano", me lanzó".
"¡No seas pendejo!", comencé a perder la paciencia.
Marlon se carcajeó más y éso comenzó a sacarme de cuadro.
"Ya, Tavo, no seas zonzo. ¡Claro que te debo 100! Te doy 50 la próxima quincena y los otros 50 la siguiente. Ahora, si quieres, te puedo canjearlo por mercadería".
Me tranquilicé.
"Parece buena idea", le dije.
"Pero... me metes pinga y te doy tu prenda", me ofreció.
"Marlon, me voy a sentir como un escort".
"Son negocios... me ayudaste a cubrir mi deuda".
"Pero sexo y negocios no se mezclan, Marlon".
"¿Y si hacemos una excepción?", me lanzó mientras rozaba mi pierna bajo la mesa, lo que me paró mi pinga bajo mi pantalón, otra vez sin ropa interior.
Ahora me pregunto si debo aceptar o no. ¿Tú qué harías en mi lugar? Aconséjame aquí o en el Twitter.
domingo, 25 de marzo de 2012
SOT-2012-013: Cámbieme 5 soles
Yo tengo 21, cuerpo formado, algo morenito.
Una de esas tardes, terminadas las clases, mis compañeros decidieron adelantar un trabajo en grupo. El problema fue que tanto nos concentramos haciéndolo, que cuando terminamos eran como las 11. a esa hora no iba a encontrar carro para mi ciudad, ni cagando.
Un amigo se ofreció a darme posada, pero le dije que tenía que avisar a mis viejos. Como ellos no tienen celular, fui hasta el teléfono público que hay a la entrada de la universidad para llamarlos, pero al revisar mi bolsillo, el único sencillo que tenía era una moneda de cinco soles.
Ni cagando la metería en el monedero, porque no dan vuelto, y para concha, mis patas se habían adelantado, entonces no había nadie que me cambiara la moneda.
Caminando, pasé por las oficinas, y el guachimán estaba afuera. Al no haber otro rostro familiar, y como, para variar, me seguía con la mirada, decidí enfrentarlo.
- Hola. Disculpe. ¿Me podrá cambiar cncinco soles?
-
¿Cinco soles?
- Es que quiero llamar a mi casa desde el monedero.
- ¿Si quieres pasa y llama desde el teléfono de acá.
Dudé al inicio, pero, al no tener alternativa, acepté. Logré llamar y despreocupar a mis viejos, y justo cuando acabé, me di la vuelta, y el vigilante estaba en la puerta de la oficina, tocándose el huevo.
- Gracias. ¿Le debo algo?
- No... bueno, no quiero dinero, pero sí otra cosa.
- ¿Como qué?
- Chúpamela.
El vigilante se apoyó en el escritorio donde estaba el teléfono, se desabrochó su pantalón y se lo bajó hasta la rodilla. Debajo de su calzoncillo ya se podía ver el bulto de su pene erecto. Me gustaban sus piernas, bien torneadas.
Se bajó su ropa interior, y su miembro saltó, junto con unas grandes bolas.
Como me enseñaron que no debo ser malagradecido, me arrodillé y comencé a succionarle la verga, que ya estaba húmeda por su líquido pre.seminal.
Mienttras se la mamamaba, él me acariciaba la cabeza y me sobaba el cabello. Yo no aguanté, y me bajé el pantalón, comenzando a corrérmela.
- Así, chibolo. eso, es toda tuya.
Estuve así chupándosela por unos diez minutos, cuando me pidió que le lamiera las bolas, las que tenía algo velludas. Aún así, se las humedecí con mi saliva.
Luego me puso de pie, hizo que apoyara mi pecho sobre su escritorio, y comenzó a hacerme el beso negro.
Me arrechó al máximo, y al toque dilaté.
Luego me la metió, casi de golpe, por lo que me dolió un poco. Comenzó a balancearse, y a hacer sonar su cadera contra mis nalgas, que si bien no eran grandes, eran duritas. Yo me la seguía corriendo.
No pasaron cinco minutos, cuando sentí que su pene palpitaba dentro de mi ano, mientras él lanzaba un gemido. Tuvo tiempo para sacármelo y derramar su leche sobre mis nalgas.
Yo también me vine y las di sobre la alfombra de su oficina.
Me limpió el semen y salí de allí a eso de las 11:40, en dirección a la casa de mi pata, quien me preguntó por qué había demorado tanto, y le dije que porque no encontraba sencillo para llamar a mi casa.
- Hubieras llamado desde aquí.
Esa noche, compartí la cama con él, y debido al calor, dormimos en ropa interior.
Mientras me quedaba jato, me acordé del guachimán, y del cache al paso que tuvimos. Entonces, se me puso dura. Traté de pensar en otra cosa, pero en ese momento, mi compañero se dio la vuelta: la tenía dura.
No me dio tiempo para asimilar las cosas, cuando su otra mano fue directo hacia mi ropa interior, y me comenzó a coger el huevo.
- ¿Qué tal estuvo el vigilante?
-
El ¿quién?
- ¿sabías que ese vigilante es un arrecho de mierda?
- ¿Cómo sabes?
- Se le nota.
Me bajó mi boxer, y comenzó a puntearme. se levantó, se sacó su tanga, me terminó de sacar mi boxer. y comenzamos a hacernos 69, chupándonos las vergas o haciendo el beso negro.
Al final eyaculamos uno en el pecho del otro.
Al día siguiente, volvimos a tener clases por la tarde, pero salimos antes de anochecer. El vigilante, como era su costumbre, ya no estaba allí, fuera de la oficina.
A la semana siguiente me enteré, por mi compañero, que por un roche lo habían botado de allí.
- Encontraron una mancha blanca sobre la alfombra. Me pregunto qué habrá pasado.
Ante mi insistencia, mi compañero me confesó que una noche, el vigilante y él tuvieron relaciones en ese mismo lugar, y el muiy indiscreto le contó que en un viaje de estudios, cuando él y yo compartimos cuarto, lo hicimos pero borrachisísimos.
Quedó en pasarme su número porque él sabía como ubicarlo.
- ¿Qué te parece si hacemos un trío con él?
Les juro que la estoy pensando aún.
©2012 Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro.
Cuéntanos tu relato con policías, vigilantes o serenos: hunks.piura@gmail.com
sábado, 9 de abril de 2016
La Agencia (17)
Por Hunk01
Tres meses después de ese viaje a Lima, Rodrigo viajó a Miami para asistir a la presentación de la novela. Al mismo tiempo, la sesión de fotos que Raúl hizo desnudo, erecto, masturbándose y eyaculando salió en una revista gay. Fueron casi 30 fotos seguidas de las que hizo Rodrigo, vestido en traje de cowboy, el que se fue quitando de apocos conforme se pasaba las páginas: camisa desabotonada, camisa abierta, sin camisa, quitándose el cinturón, desabrochándose el estrecho jean, bajándoselo, jugando con su cuerda en ropa interior suelta, bajándose la ropa interior, sin ropa interior pero cubriéndose con el sombrero, mostrando el culo, de frente y sin cubrirse con el sombrero, comenzándose a masturbar, excitado, disparando su semen sobre su abdomen de tabla de lavar.
La reunión se hizo en un hotel discreto en Miami Beach, donde Rodrigo fue el centro de atención. Durante la fiesta, se prostituyó con dos mujeres al mismo tiempo y un varón; por eso, casi ni se le vio en la celebración. Cuando terminaba de atender a su último cliente, y mientras se quitaba el condón, recibió una oferta inesperada: hacer un par de escenas porno straight. Se lo contó a Raúl.
- Si te sientes cómodo con la escena y la oferta, hazlo. Pero si tienes dudas, piénsalo bien.
- ¿Qué es lo peor que podría pasarme?
- Bueno, famoso ya eres. En todo caso, que la actriz tenga alguna infección en su vagina o hasta VIH y te lo contagie.
- Puta. Mi primera escena en la novela fue metérsela a pelo a la vedette.
- Hazte la prueba. No es complicado. Si quieres te acompaño mañana a una clínica en Key Biscayne donde tengo un médico de confianza.
Era la primera vez que Rodrigo se practicaba un ELISA. Las palabras del médico, si bien despejaron sus temores, no redujeron su inquietud. Raúl se lo llevó a comer (aunque Rodrigo ni probó bocado), y cuando regresaron… el resultado fue negativo: estaba sano.
Tres días después, viajó hasta Fort Lauderdale donde estaba la locación para sus escenas. La primera la hizo con una chica flaca y rubia que todo el tiempo gritaba “fuc me, fuck me”. A pedido de Rodrigo, se usó condón. Le pagaron menos, pero se sintió más seguro. La segunda escena fue… ¡con su amiga, la vedette! Casi no podían grabar porque se la pasaron riendo a carcajadas por las bromas de la experimentada mujer. Debido a que la mayor parte del equipo no hablaba castellano, ella decía cosas chistosísimas, mientras abría las piernas, que solo eran celebradas por su compañero de escena y algún técnico.
En el mes que Rodrigo se quedó en estados Unidos, visitó también Los Angeles, Boston y Nueva York. En todos los sitios tuvo uno o dos clientes que lo buscaron para prostituírlo y en Hollywood hizo una escena porno straight y otra gay, lo que le permitió tener un contrato por todo ese año para trabajar en un estudio que acababa de lanzarse. Su nombre straigt era Ultimate Juan, y el gay era Latin Jean.
Cuando la novela ya estaba al aire, mejor dicho disponible en el cable y sin censura, regresó al Perú. Tenía dos maletas de más respecto a la única que llevó de viaje. Al abandonar la salida internacional del Jorge Chávez, sintió que algunas miradas se clavaban sobre él. Se puso sus lentes oscuros (a pesar del cielo gris limeño) y salió a buscar un taxi. Al llegar al hotel, tomó una larga ducha y se acostó desnudo mirando al techo para ordenar su vida. No perdió mucho tiempo y fue a un banco a depositar el dinero extra que había traído gracias a la prostitución y la pornografía. Se prometió no cometer el mismo error de unos meses antes. Comenzaría a ahorrar.
Dos días después aterrizaba en Piura. Uno de los controladores de la línea aérea se lo quedó mirando con lascivia. Rodrigo le sonrió y siguió su camino. Obvió a los taxistas y se fue de frente al encuentro de su primo Carlos, a quien había encargado su departamento.
- ¿Cómo quedó Piura?
- Piura bien. Cuando se enteren que regresaste, será la jarana completa.
- ¿A qué te refieres?
- Hace como cuatro o cinco noches, unas tías fueron a rezar el rosario frente al edificio. Pensé que era una novena o esas huevadas, y no. Estaban rezando contra la perdición de la juventud piurana.
- Jajaja. No me digas que soy el antihéroe de turno.
- Opacaste a un alto gerente municipal que está acusado de malversación de fondos.
- Somos una sociedad bien mierda, Carlos: apedreamos al que se calatea, absolvemos al que se cubre.
Al llegar a la puerta del edificio encontraron varias estampitas de san Judas Tadeo y María Auxiliadora regadas en el suelo. Rodrigo sonrió y subió.
- La señora que meses antes gritó cuando Rodrigo salió desnudo tras Lugo lo vio y se persignó. Rodrigo no pudo guardarse una sonora carcajada. “Satanás ahbita aquí”, se oyó a lo lejos.
Rodrigo puso las cosas sobre su querida cama. En ese instante, tocaron el timbre de su departamento. Era el casero.
- Joven, qué tal. Mire, hace unos días vino una pareja de esposos y están buscando departamento. Me ofrecieron una buena cantidad, y me preguntaba si… ahora que usted es famoso… si va a seguir ocupando este departamento.
- ¿Me está desalojando? Mi contrato vence en cuatro meses aún.
- Ehhh… no, no… es que…
- ¿Cuánto le ofrecieron de más? Puedo pagárselo.
- No, no… no es eso… es que…
- ¿es que no quieren como vecino a un actor porno? ¿es eso?
- No, joven… mire, no es por mí, pero los vecinos me dijeron….
- Entiendo. Mire, déjeme organizar mis cosas y conversamos bien.
- Cuando Rodrigo cerró la puerta, se fue a sentar tranquilamente en su sofá. Carlos, quien vio toda la escena, le palmeó el masivo bíceps.
- Lo siento, primo.
- No. No lo sientas. Me dejaré derrotar para poder vencer.
- ¿Qué dices?
- Dejaré el depa. ¿Sabes si algún empresario en quiebra está vendiendo su casa de playa?
- Pues… tu viejo.
Rodrigo miró extrañado a Carlos.
- Por favor, averigua a cuánto la vende. Esa casa estará más segura en mis manos que en las de un extraño.
- Pero tu viejo no te quiere ver. Es más, después de la novela y esas fotos, ya ni sale a la calle. Dice que se irá a Lima.
Rodrigo respiró profundamente y se quedó en silencio largos minutos reflexionando lo que iba a decir y hacer. Tomó su celular y llamó.
- It is about my contract. I’m wondering if you would be interested in producing the videos here in Peru. I can get a place.
Rodrigo colgó. Carlos ahora era quien miraba extrañado.
- ¿Qué vas a hacer?
- ¿es complicado crear una empresa?
- No mucho; solo necesitas dinero y papeles y…
- Porfa, necesito armar una empresa que le alquile la casa a mi viejo, con opción a comprarla. Aparte quiero para mí la casa de playa.
- Rodrigo, pero es una inversión fuerte.
- Los gringos tienen plata.
- Pero, ¿y tu viejo?
- Serás mi testaferro. No me mires así: todo será legal. ¡Quiero que todo sea legal!
- Bueno, Rodrigo… siendo así… OK… entiendo… Creo…
Rodrigo se levantó y abrazó fuerte a su primo Carlos.
- He cambiado. Ahora sé cómo orientar mi ambición.
- Oye, con todo esto, olvidé decirte que me casaré en dos meses.
- ¿Por qué tan pronto?
- La cojuda no se cuidó.
- Los dos cojudos no se cuidaron, je. Ya tengo tu regalo de bodas, entonces.
- Ay, Rodrigo. Mientras no sea una curvilínea saliendo calata de un pastel…
- No. Mejor que eso. ¡Mucho mejor que eso! ¡Este departamento!
(continuará)
© 2016 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares y situaciones es pura coincidencia.
jueves, 14 de febrero de 2013
El Vigilante (16): El modelo
Escrito y creado por Hunk 01
Justo un mes después de haber comenzado en su nuevo trabajo, Marcos acumuló otro hito en su curriculum, si acaso llevaba cuenta de él: se había convertido en el modelo oficial de HairCut Spa.
Su imagen estaba en una gigantografía promocional en la fachada y al interior de la peluquería. Tenía el titular: “Sólo los campeones vienen aquí”, seguido de una foto de cuerpo entero de Marcos, luciendo su cabello corto, desnudo de la cintura para arriba, con un jean ceñido sin abrochar.
La foto se había producido una semana y media antes, y generó cierto revuelo, ya que ese tipo de publicidad no era usual. Las damas se sonrojaban y sonreían tímidamente,los caballeros fingían indiferencia, y uno que otro niño preguntaba si era una nueva película de superhéroes.
Armando se había convertido en una especie de manager. Y las ofertas no se hicieron esperar.
- ¿Modelar ropa? No sé modelar ropa.
- Es la colección de la tienda de una clienta. Le llegaron camisas, polos, jeans, bermudas. No es complicado.
- Pero me da roche salir.
- Ay, Marquitos. ¿Y cómo quieres llegar al Mister Bodybuilding? Prácticamente vas a estar calato en esa competencia.
- Pero ése es deporte. Lo otro, no sé. ¿Y si las cago?
- Mmmm. ¿Y si te pongo alguien que te enseñe?
- Puede ser. Así mejor.
Esa noche, comenzó el entrenamiento intensivo de Marcos como modelo. Aprovechando que seguía haciendo el turno de la noche, a eso de las once, llegó su maestro…
- ¿Tú?
- Claro, pues, campeón. Antes de tener el gym, me recurseaba como modelo. Ya te contaré algún día.
- Así, Danilo comenzó a cambiar el estilo robótico de caminar que Marcos lucía, por uno más suelto y elegante; explotó su sonrisa y su mirada; empezó a pulir el diamante.
La presentación en la discoteca, ese fin de semana fue un éxito. Marcos desfiló junto con otros chicos y chicas, que lo trataron desde la manifestación más amistosa hasta el desprecio evidente. Las chicas del público enloquecieron cuando lo vieron pasar con una bermuda algo ceñida, que le marcaba el culo.
Cuando la presentación acabó, salió del improvisado vestuario –una oficina de la discoteca- a encontrarse con armando, su manager-jefe. Lo acompañaba Danilo, quien rogó para ser incluído en la pasarela.
Marcos le dijo a su también entrenador que iría a la barra a pedir un poco de agua. Al llegar y esperar ser atendido, un muchacho lo abordó.
- Felicitaciones. Desfilaste bien.
- Gracias.
- Me llamo Leandro. Mucho gusto.
- Marcos y el chico se estrecharon las manos.
- ¿Hace cuánto modelas?
- Primera vez.
- ¿en qué agencia estás?
- Ninguna. Trabajo para la peluquería HairCut.
- ¿La del centro?
- Sí. Anda cuando quieras. Te atenderán bien. Nos vemos.
A la una de la mañana, tras estar un rato en la discoteca, bailar y conocer nueva gente, Armando, Danilo y Marcos fueron a la peluquería. Antes, pasaron por un grifo. Armando compró unas chelas “para celebrar”.
Al llegar al negocio, los tres se metieron al cuarto que ocupaba Marcos y se pusieron a contar chistes y anécdotas de la noche, como la del pata que se le rompió el jean justo del culo, y debajo no tenía ropa interior, o la de la chica que se le marcaban los pezones al ponerse un top blanco.
Marcos apenas si bebió media botella, así que el resto se la consumieron entre armando y Danilo. Los efectos no tardaron en aparecer. Los dos comenzaban a pellizcarse las tetillas, palmearse en las piernas y las nalgas, a hacer el ademán de tener sexo. Intentaron meter a Marcos al juego, pero éste sólo atinaba a sonreiir.
De pronto, se oyó un ruido fuera. Marcos salió a ver de qué se trataba. Falsa alarma. Al regresar al cuarto, Danilo y Armando se besaban apasionadamente en la boca y se acariciaban con fuerza. Marcos se quedó unos segundos sin saber qué hacer; entonces, Armando se despegó de los labios del instructor, y miró arrechamente al vigilante:
- Sácate la ropa, mi culturista. Esta noche haremos nuestro Mister Bodybuilder.
- En minutos, Danilo y Marcos se quedaron en ropa interior. En realidad, fue una clase de poses de concurso para Marcos. A medida que ésta transcurría, Armando se iba calateando hasta quedarse sin nada sobre el cuerpo. En ese momento, se levantó, y se puso entre los dos forzudos.
- Y mis ganadores son tú… y tú.
- Entonces besó a ambos por separado, y luego se las ingenió para que las tres bocas se besaran en simultáneo.
- Ahora, chicos, disfruten su premio.
- ¿Y cuál es el premio?
- Yo, pues, tontitos. Ustedes saben.
- Marcos y Danilo comenzaron a frotarse fuertemente contra armando, emparedándolo. Aún así, el peluquero logró despojarlos de sus ropas interiores.
- Estando los tres desnudos, armando repitió el rito de arrodillarse A CHUPAR LOS GRUESOS Y ERECTOS PENES. MIENTRAS ACARICIABA CON SU BOCA A UNA DE LAS VERGAS, SOBABA A LA OTRA, Y VICEVERSA.
- Los tres se echaron a la cama, y no dejaron de frotarse, de besarse en los labios, las espaldas, los pechos, de frotarse las piernas, las palomas duras, los huevos, los culos.
- A petición de armando, Marcos y Danilo se pusieron un condón, y se dejó penetrar el ano al mismo tiempo por los dos.
- Para Marcos, esta sensación era nueva: su miembro apretujado junto al de Danilo en el recto de su jefe fue una experiencia poco menos que surrealista.
- Así, así. Destrócenme el culo, mierdas. Agggg. Sigan. No paren, carajo. ¡No paren!
- Marcos no resistió más que diez minutos y se vació. Danilo duró un poco más. Finalmente, Armando se acostó boca arriba y se la corrió hasta venirse sobre su abdomen.
- Como estaba con las piernas abiertas, Marcos notó que el ano de armando estaba más dilatado y rojo que de costumbre.
Al día siguiente, armando trabajó medio día. Marcos se dio cuenta de que caminaba normal.
- ¿No te duele?
- Sí, un poquito. Tú sabes… pero ya estoy acostumbrado.
- Armando guiñó coquetamente al vigilante, quien salió, se encontró con su primo Ricardo, fue al gym, y se pasó toda la tarde jateando.
Esa noche, antes de regresar a la peluquería, Ricardo, Lidia y Marcos salieron a comer. Era una invitación del huésped, quien agradecía, de ese modo, la hospitalidad.
Fueron a una pollería del centro, y brindaron con chicha morada.
Marcos fue al baño. Ocupó uno de los urinarios. Se estaba lavando la mano, cuando a su costado, un rostro familiar ocupó el otro lavatorio.
- ¡¿Profe?!
- Ma-Marcos. ¿Có-cómo estás?
- ¡Profe, es usted!
- Sí, mira, estée… me están esperando afuera. Un gusto encontrarte.
- Claro. Trabajo en el Hair Cut Spa. De aquí voy. Le dejo mi teléfono.
- En otro momento, Marcos. Cuidate.
- El sujeto, algo delgado, barbado, no era el tipo medio robusto que Marcos conoció en el campo. Salió a buscarlo: se había esfumado.
Mucho después, Marcos iba camino a la peluquería extrañado por la actitud de su profe. ¡Era su profe, el mismo con quien se había iniciado sexualmente! Entonces, un claxon lo aturdió.
- ¡Hola! ¿Dónde vas?
- Marcos se volteó. Reconoció al sujeto del vehículo… era Leandro.
(CONTINUARÁ)
©2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com























