domingo, 12 de agosto de 2012
Fantasías: El Skater (2)
jueves, 7 de marzo de 2013
Paolo: Gym Alone
Escrito por Paolo
Ese día me había levantado más arrecho que nunca. La tenía dura como roca y no sabía por qué, tanto que tenía que caminar medio agachado para que no se notara el bulto en mi boxer, ya que siempre duermo en boxer.
Tenía que salir al baño. No quería que mi vieja se diera cuenta que su hijo la tenía dura.
Me metí al baño, y me la comencé a jalar. ¡Puta madre, qué rico se sentía! La tenía más roja y cabezona que nunca.
Me la comencé a jalar más rápido y con más fuerza. Sentía cómo ya se estaba llenando de leche. ¡Puta! Me iba a venir con fuerza. Estaba seguro de eso. Y me iba a venir bastante. Todos los deportistas nos venimos bastante, por el tipo de alimentación que tenemos. Así que si quieres harta leche, cacha con un deportista.
Bueno, ya estaba por venirme, sentía ese cosquilleo tan placentero, tenía la pinga recoontrarroja y venosa, ya estaba sudando… en unos segundos me iba a venir con fuerza en el lavatorio. Iba a dejar toda mi leche allí.
Comencé a respirar más intensamente, procurando no hacer ruido, para no llamar la atención … cuando de pronto mi vieja toca la puerta del baño, diciéndome que me apure, que lo necesitaba urgentemente, “¿o qué estás haciendo?”, me preguntó en un tono suspicaz, por lo que tuve que salir al toque nomás.
Me quedé arrecho, tomé mi desayuno y me fui al gym, aún con la pinga dura, y con las ganas de cachar con cualquiera.
Estuve haciendo abdominales, pero el movimiento hacía que me diera ganas de venirme. Dejé de hacerlo y me puse de frente a entrenar.
Me fui a hacer press con barra, y, felizmente ese día, sólo estaba el instructor, ya que, al echarme, se notaba un bulto duro que a veces se levantaba. No le presté más atención, y seguí mi rutina.
Minutos después, el instructor me dijo que se iba a almorzar un toque, que me quedara encargado.
A mí me daba lo mismo, así que sin decir nada y sólo afirmando con la cabeza, acepté.
El instructor se fue y me quedé completamente solo en el gym.
No habían pasado ni diez minutos, cuando un muchacho nuevo llegó. Nunca lo había visto antes, y tampoco le presté importancia porque en ese momento no estaba de buen humor.
El muchacho sabía su rutina, así que no me dijo nada.
Al comienzo, no lo había observado bien, pero tenía buen cuerpo y olía bien. Poco a poco fue llamando mi atencióncómo templaba sus músculos.
Estaba con un polo amarillo manga cero. No era musculoso ni guapo, pero se le veía bien, además, para la arrechura.
Me acerqué hasta él para hacerle la conversación. Puse mi mano sobre su bíceps. Estaba duro y sudado. Tenía ganas de lamerlo. Olía muy bien: esa mezcla de macho, sudor fresco y desodorante que me pone.
Quería romperle el polo y comenzar a follar ahí mismo. La pinga, que ya me había bajado un poco, se me volvió a poner dura, y más al primer roce. No sabía qué hacer.
Puse mi mano sobre su brazo sudado, haciéndome el huevón. El pata no me rechazó. Yo le dije que estaba haciendo mal el ejercicio, que si lo hacía de otra manera, el músculo trabajaba mejor.
“¿Ves?”
“Sí”, respondió.
Me comenzó a contar que venía al gym después de tiempo, que hace un par de meses estaba más agarrado, que tenía los cocos recontramarcados.
“Como para revista”, me dijo riendo.
“¿En serio?”, pregunté haciéndome el huevón.”Pero supongo que todavía te debe quedar algo, ¿no?”
“Sí, algo”, respondió levantándose un poco el polo, y dejándome ver sus cocos que estaban medio marcados, como decía.
“Yo te veo bien”, le dije poniendo mi mano en su abdomen, el que se encontraba sudado.
“Antes estaba mejor”, respondió . no quitó mi mano de su abdomen. ¡Puta madre!yo la tenía recontradura, ya se la quería clavar. Me estaba costando respirar y contenerme quería arrancarle el polo y ponerlo en cuatro.
“¿Y tienes los oblícuos?”, pregunté llevando mis manos hacia los lados de su abdomen.
“Algo”, respondió, mirándome a los ojos y sonriéndome. “Pero tenía los bajos bien marcados”.
Inmediatamente, yo bajé mi mano hasta la parte más baja de su abdomen
“¿Éstos?”, pregunté.
“Sí”, respondió mientras yo acariciaba su abdomen bajo, y lentamente metía uno de mis dedos entre su ropa interior. Toqué sus pendejos . éste me miraba y no me decía nada. Seguí bajando lentamente y toqué la punta de su pene. Lo tenía algo duro, se le estaba comenzando a parar.
Acaricié la punta de su pinga con mi dedo. Sentí cómo se estaba poniendo dura rápidamente.
Ya no me aguantaba más, así que le dije: “¿Por qué no te quitas el polo?”
éste no dijo nada, e inmediatamente lo hizo. Pude ver su cuerpo delgado pero definido, y con algo de pelos en el pecho. Estaba bien formado. La pinga la tenía más dura que un palo de escoba.
Entonces el me dijo: “Tú también quítate el polo”.
No esperó a que dijera nada, e inmediatamente puso sus manos alrededor de mi cintura, y me sacó el polo.
Nos quedamos ambos sin polo, nos miramos un segundo, y de inmediato lo empujé a la pared, y lo comencé a besar. Metía mi lengua en su boca mientras me sobaba contra su muslo.
Él gemía de placer.
Le mordí el cuello mientras acariciaba su pinga. Ahora la tenía tan dura como la mía.
Ya no me aguanté las ganas y me saqué mi pinga dura, roja y venosa. Le dije: “Chupa”.
Éste no esperó a que se lo repitiera y la comenzó a mamar desesperadamente. ¡Dios! ¡qué bien la chupaba! La metía toda en su boca. Luego la sacaba y me chhupaba sólo la punta. Yo empujaba su cabeza con más fuerza contra mi vientre.
Le decía: “No pares”. No paraba .
Luego lo separaba de mi pinga : “¿Te gusta mi pinga, no?”
“Sí, sí, sí”, me decía.
Se la pasé por la frente, se la bajé por la nariz, y cuando estaba a punto de meterla en su boca , lo empecé a cachetear. Podía ver cómo se desesperaba por chuparla y me encantaba.
Dejé que me la chupara, y comenzó a hacerlo con más fuerza y más rápido.
Ya sentía que me venía: “Ya me vengo”, le dije.
“Yo también”, me dijo, sacando su pinga.”Hay que venirnos juntos”.
Se puso de pie, comenzó a pajearse con fuerza. Yo también lo hice.
Segundos después, él se vino, gimiendo de placer.
Él estaba a mitad de su orgasmo, cuando me vine también. Mi leche cayó sobre la suya, en el suelo.
Un olor a lejía , sudor y pinga reinaba en el ambiente.
¡Puta madre! ¡Qué rica mamada!
lunes, 18 de marzo de 2013
Paolo: Mi pata
Estaba un día entrenando con mi pata. Él es alto, atlético,de buen porte,del tipo que no tiene que matarse en el gym para tener buen cuerpo,esos que su espalda es como una V y con unos cocos recontra marcados, ésos que parecen pared de ladrillos. Cuando se levanta el polo, da ganas de pasarle la lengua por el pliegue de sus músculos .
Esos músculos marcados en la parte baja de la espalda a mí me parecen muy sexys. No sé si sea el caso de ustedes.
De cara, más o menos(pero, seamos honestos, ¿ a la hora del cache realmente interesa mucho la cara?) , super buena gente,un buen pata,un wevón del cual te podrías enamorar...
Comenzamos a entrenar . Recuerdo que ese día no tenía muchas ganas, ya que me tocaba hacer piernas y esos son los músculos más grandes y pesados; pero con Pedro se me quitó la pereza, y con su sexy voz empujandome a esforzarme más cada vez, se me pasó la wevada ¡VAMOS¡...¡DALE¡...¡NO WEVEES ¡,decía él.
poco a poco se me quitó toda la fatiga, y tanto calor,sudor y roce de nuestros cuerpos me comenzó a excitar.
Primero hicimos sentadillas, y cuando él me ayudaba y se me pegaba al cuerpo podía sentir un bulto "extraño". No estaba seguro q chucha era,si su pinga o la correa de protección pero fuera lo que fuera, se sentía MUY BIEN...
LUEGO llegó mi turno de ayudarlo, y como yo soy más chato, tenía que cogerlo del pecho,de su formado,duro y sudado pecho. Puse mis manos exactamente sobre sus tetillas y le pasé suavemente con la punta de mis dedos. Mi pata no dijo nada. No sé si lo habrá notado.
Me pegué junto a su cuerpo. Todo él estaba empapado de sudor, igual que yo, y olía muy bien, a macho sudado y desodorante REXONA V8, que me pone.
Me pegué aun más a su cuerpo y comenzó a descender para hacer las sentadillas. Mientras lo hacía, podía sentir cómo rápidamente la pinga se me ponía DURA, MUY DURA. Tenía miedo que mi pata me dijera algo, pero como estaba muy concentrado en el ejercicio, no dijo nada..
Terminamos de entrenar y nos dirijimos a las duchas. Éstas estaban vacías. Estábamos los 2 solos.
Él trató de quitarse el polo, pero como éste estaba tan mojado, no salía de su cuerpo. Estaba pegado. ¿ME PUEDES SACAR EL POLO?-me preguntó mi pata.
_Por SUPUESTO_respondí yo, y ni corto ni perezoso me acerqué hasta él. Puse mis manos sobre su torso mojado y lentamente le saqué el polo, recorriendo con mis manos su torso mojado.
_ES PARA HOY_dijo mi amigo, entre bromas, al ver que me demoraba más de la cuenta. Muy a mi pesar lo hice.
Se sacó el short y quedó en ropa interior frente a mi . Debido al sudor, su calzoncillo también estaba húmedo, así que podía notar su pinga crecida...
_¿QUIERES QUE TE AYUDE CON TU POLO'?_preguntó mi amigo
_POR FAVOR-RESPONDÍ
Éste pasó sus manos por mi torso y también se demoró al hacerlo. Sentía cómo recorría mi torso con sus manos.
Quedamos ambos con el torso desnudo,nos miramos fijamente por un segundo sin decir nada...
Me costaba respirar. Nunca había visto tan sexy a mi pata, y al parecer éste tampoco, ya que lentamente se acercó hasta mí. Chocamos abdomen con abdomen. Sentía sus cocos contra los míos. Puta ya tenía la pinga dura como un mazo.
Sin poder controlarme más, comencé a sobar la pinga de mi amigo sobre su calzoncillo, la cual no estaba parada del todo, pero podía sentir cómo rapidamente se estaba parando, Y RÁPIDO.
¿QUÉ HACES?_Dijo mi pata pero sin retirar mi mano de su pinga.
Nada_respondí
Éste no dijo nada más, y me comenzó a besar con fuerza. Besaba bien ,muy bien. Yo comencé a recorrer su cuerpo con mis manos, sin recordar q alguien podía entrar...
Súbitamente sentimos pasos, por lo que tuvimos que separarnos . Alguien acababa de entrar ...
Mi amigo me miró,sonrió y me dijo al oido¿LO SEGUIMOS EN OTRO LADO?...
Llegamos hasta untelo que él conocía por el centro, ,al cual yo nunca había ido.
Durante el camino no dijimos nada. No podía creer que me encontraba afuera de un telo con mi amigo. Jamás lo hubiera creído.
Sin esperar más, entramos, con un poco de roche debo decir. Él pagó la habitación. Yo tenía la gorrita puesta, para que nadie me reconociera.
Le dieron la llave 202, y subimos hasta la cual sería nuestra habitación por un par de horas.
Entramos. Cerró la puerta, y sin más me tomó con fuerza por la cintura y me
abrazó, diciéndome
_Yo siempre te quise..
Éso me
tomó algo por sorpresa, pero inmediatamente yo le respondí
_También yo.
Giré ,aun tenía sus brazos alrededor de mi cintura,me saqué el polo y nos
comenzamos a besar. Mientras nos besábamos bajé mi mano por su torso duro hasta
llegar a la bragueta de su bermuda, la toqué suavemente y la tenía DURA,RECONTRA
DURA..
-SÍ ,LA TENGO DURA_dijo riendo
-Ya me dí cuenta _respondí riendo.
Inmediatamente le saqué el polo y seguimos besándonos. Éste me levantó como si
no pesara nada. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y nos besamos con mas
fuerza. Yo ya la tenía recontra dura,igual o más dura que él.
Sin más, caímos a la cama besándonos.
Yo ya no me podía contener más, sentía que en cualquier momento me iba a venir. Nunca había estado tan excitado.
Le
saqué la bermuda. Él hizo lo mismo conmigo mientras me acariciaba las piernas...
_Me encantan tus piernas_dijo mientras me las mordía suavemente.
_Y a mí tus cocos_dije pasando lentamente mi lengua por todo su abdomen hasta
llegar a su bien formado pecho. Pasé mi lengua por sus tetillas, las cuales
estaban duras y recontra rojas; entonces, mi pata comenzó a gemir de placer...
_AHHHH MIERDA SÍ... Eso le habia encantado así que yo seguí..._NO PARES _decía
mientras me empujaba con fuerza contra su músculoso y sudado pecho....PUTA MADRE
QUÉ BIEN SE SENTÍA..
Mientras le besaba el pecho comencé a pajearlo con fuerza. Mi pata moría de
placer y yo también.
El mundo podía destruirse y nosotros ni cuenta nos hubiéramos dado....
Jalaba con fuerza y rápido su pinga recontra dura y venosa . La tenía recontra roja,
Mi
pata trataba de no hacer ruido pero no podía,moría de placer...Y YO TAMBIÉN...
_ESO NO PARES,SIGUE_decía
Yo se la corría aun con más fuerza. En el ambiente reinaba un olor a macho
sudado y pinga. Con una mano lo pajeaba y con otra comencé a acariciar sus
bolas. Éso fué suficiente.
Mi
pata explotó en éxtasis...
_YA ME VENGO _DIJO:....segundos después salía toda su leche,en cantidades
asombrosas sobre su bien formado pecho, formando pequeñas manchas de placer por
doquier.
_Ahora es mi turno_dije sacando mi pinga y pajeándome sobre su pecho.
Instantes después me vine sobre su pecho mientras él me observaba extasiado y
acariciandose la pinga.
_ESO ESO VENTE..._gritó mi pata al ver mi leche sobre su pecho...Una vez que me
vine sobre él, acaricié su pecho, mezclando nuestras leches y me acerqué hasta
besarlo.
lunes, 18 de marzo de 2019
martes, 5 de marzo de 2019
¿Si muestra la pinga es activo y si muestra el culo es pasivo?
Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.
A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.
Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.
Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.
¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.
Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura
martes, 11 de junio de 2019
La gente que pide ser violada habla huevadas
Como decía, en estos últimos dos años he socializado con mayor naturalidad. Obvio que éso significa que navego en las redes sociales y contacto a ciertos chicos que dejan mensajes, y leo de todo. Y en ese proceso en que leo de todo, me encuentro con ciertos avisos a los que miro con cierto temor. "Quiero que me violen", "Busco un macho que me viole", "Busco un pingón que me dé duro hasta sangrar".
Les juro que cuando leo esos avisos primero siento escalofríos, luego comienzo a sentir asco, y luego se me viene un mismo episodio a la cabeza, algo que, a pesar que he ido a terapia, todavía no puedo superar del todo.
Cuando estudiaba en el colegio, llegó en el cuarto de secundaria un chico de otra parte a estudiar con nosotros y en el corto tiempo, se me hizo pataza. Nos reuníamos para hacer las tareas, los trabajos, las expos. Era hijo de unos comerciantes y el menor de tres hermanos. Como a veces tenía que ir a su casa para hacer los trabajos porque solían dejarlo solo, ya que sus viejos solían estar de viaje y sus hermanos estudiaban en otra parte, y hacían pensión, llegó un momento en que jodiéndonos y jugándonos, terminábamos morboseándonos.
La primera vez fue en el sofá de su casa. Según nosotros, jugábamos a la lucha libre, y llaves van, llaves vienen, él terminó acostándose sobre mí. A pesar que estábamos con polo y bermuda, era evidente sentir nuestras pingas al palo. La segunda vez fue la misma rutina, jugar a la lucha libre, y cuando menos me di cuenta, terminamos en el suelo, él encima mío, pegando bien su paquete duro a mis nalgas. Como practicaba atletismo en el cole, tenía todo mi cuerpo bien trabajado y mi culo bien formado.
La tercera vez ya no guardamos tanto disimulo. Estábamos terminando de tipear un trabajo cuando se estiró en la silla y se tocó el bulto. "Estoy arrecho, huevón", me dijo.
Yo le sonreí.
"¿Y te arrechas de la nada?", le pregunté.
"Tu culo me pone arrecho", me dijo.
Le volví a sonreír.
"Ven", me dijo.
Nos pusimos de pie y nos fuimos a su cuarto. Comenzamos a acariciarnos, besarnos apasionadamente, nos calateamos mutuamente, y nos tiramos a la cama. Nos revolcamos hasta que yo quedé encima suyo y le fui besando el cuello suavemente, para no dejarle marca.
"Chúpamela", me pidió.
Yo me palteé porque jamás la había chupado, aparte que su pinga siempre estaba lubricada, entonces me daba cierto asquito probar ese líquido.
"Ahí nomás", le susurré.
"Ya, pe, no seas malito. Chúpamela", me repitió.
Hice el intento. Bajé hasta su miembro, lo tomé en mis manos, lo pajeé un poco y más líquido salía. Mi pinga se bajó.
"Ahí nomás, loco", le dije, y me bajé de la cama.
él me tomó de una de las muñecas.
"No me dejes así pues", me pidió.
"No quiero chuparla", le expliqué.
"entonces, cabálgala", dijo.
Hizo que me sentara sobre su pinga y comencé a rebotar. Hablamos de un falo de unos 16 centímetros, considerando que para entonces ya tenía 16 años. Cabezona, por cierto. Mientras lo cabalgaba, él agarraba su pene, y yo sentía que su intención era metérmela en mi ano, que para entonces, jamás había sido penetrado. Y ésa era una nota que yo evadía. Una cosa es la arrechura, estar calatos, pero nunca me gustó que me metieran la pinga y hasta ahora no me gusta que me metan la pinga ni yo meter la pinga. el caso es que él terminó pajeándose y llenándome la raja del culo con su semen.
Después de limpiarnos, me dijo que me vaya porque tenía que hacer otras cosas y no quería que su vieja se enoje con él. Luego de éso, cuando teníamos que hacer trabajos en equipo, él evitaba que nos toque juntos. Yo asumí que era porque no se la quise chupar, así que no le di importancia y seguí haciendo mi vida normal. Después de éso, ya no tuve nada con otro pata, hasta me confesé con mucho miedo y preferí estar tranquilo por el resto del año.
Llegó diciembre y con ello la fiesta de promoción. Cuando ésta acabó y una vez que dejamos a las parejas, nos reunimos en casa de uno de los chicos para seguirla. Eran como las seis de la mañana y ya estábamos bien borrachos. Como la gente se fue yendo de donde nos habíamos reunido, me pasaron la voz unos compañeros para seguirla en otra casa. Mi sorpresa fue grande cuando me dijeron que se trataba de la casa de mi amigo con quien hacía los trabajos. Ojo que estaba borracho, así que ya se imaginarán. Yo le busqué la mirada como esperando su aprobación. Se me acercó.
"Vamos, huevón. No seas monse", alcanzó a decirme, y lo primero que me llamó la atención es que parecía estar bien sobrio.
"¿Y tus viejos?", alcancé a articular.
"No están", me guiñó un ojo.
Yo seguí al grupo. eran como cinco compañeros, incluyéndolo.
Llegamos a su casa y seguimos chupando. Para las siete y media de la mañana tres de los seis ya estaban jatos en el mueble de la sala. A mí me dieron náuseas y fui al baño a vomitar. Como que se me pasó algo la borrachera. Me lavé la cara, me enjuagué bien la boca y me dije que ya estaba bueno, que era hora de regresar a casa y dormir todo el día. Ni siquiera aparecería al corte. Apenas salí del baño, mi amigo estaba en la puerta.
"Ven al cuarto", me dijo.
"Ya me voy", le informé.
"No jodas. Ven al cuarto".
"Es que ya me voy, ya no doy".
Mi amigo llamó a otro compañero, más alto y fornido, quien salió del cuarto completamente calato y con su gran verga aún dormida.
"¿Qué pasa?", le preguntó ese compañero.
"Que ya se quiere ir", le dijo mi amigo.
"¿Sin celebrar con nosotros?"
No entendí. Cuando menos me di cuenta, mi amigo y mi compañero casi me arrastraron al cuarto a pesar de mi negativa. Adentro estaba prendido el telebisor de mi amigo con lo que parecía ser una porno. Prácticamente me empujaron sobre la cama y caí tendido.
"No vas a terminar el cole sin haber sido nuestro", me dijo mi amigo.
Yo traté de levantarme, pero ambos no me dejaron. el otro compañero se me acostó encima y me anuló.
"así que te mueves rico, ¿no perrita?"
La poca borrachera que me quedaba se desvaneció, pero también estaba rendido por toda esa noche tomando. El compañero trató de besarme y traté de esquivarlo. Al mismo tiempo movía su cadera contra la mía y usaba sus poderosas piernas para abrir las mías, lo que consiguió. Mientras tanto, mi amigo se estaba quitando toda la ropa y se acostó a mi lado. Se besó en la boca con mi compañero. Se miraron y se sonrieron pendéjamente. Pude sentir que mi compañero ya estaba al palo y lo comprobé apenas se arrodilló, atenazando mis canillas con las suyas: ¡era un pene enorme, como de 19 centímetros! Al mismo tiempo, mi amigo me abría la camisa, a lo que traté de oponerme. Me dio un puñetazo en la mejilla que casi me soñó. Me sentí impotente y poca cosa, comencé a rogar al cielo que éso se acabara, pero parecía que nadie me oía allá arriba. Sentí que me bajaban el pantalón a la fuerza y luego mi bóxer. Sentí que el cuerpo de mi compañero fornido se acostaba sobre mi cuerpo ya desnudo y que me sobaba su pinga dura contra la mía, que no se paraba por nada del mundo. Sentí el cuerpo de mi amigo pugnando por por acostarse encima. sentí mis lágrimas rodar. Sení que me levantaban las piernas y que un pene húmedo se colocaba en todo mi ano. Sentí dolor, un gran dolor cuando comenzaban a metérmelo. Sentí una gran mano tapándome la boca para evitar que gritara. Sentí dolor, mucho dolor en mi culo. Sentí que no podía hacer nada.
Cuando creí que la tortura se acababa, sentí un pene más grande taladrándome y otra mano en mi boca evitando que gritara. Sentí que mi amigo decía: "Con cuidado, huevón, vas a hacerlo sangrar". Sentí que era la mierda más mierda del mundo.
No recuerdo bien cómo acabó todo porque me desvanecí. Cuando desperté, mi amigo y mi compañero estaban bien dormidos flanqueándome, los tres sin ropa. Tuve miedo. Cuando me levanté, desperté a mi compañero, me miró, se dio la vuelta y se volvió a dormir. Ni siquiera me llamó la atención su enorme culo. Busqué mi ropa, salí del cuarto, de la casa. Ya era casi mediodía, y mi celular tenía varias llamadas perdidas de mi viejo que no oí porque lo había dejado en vibrador. Cuando llegué a mi casa, ni quise almorzar. Al llegar a mi cuarto, me asusté cuando vi mi bóxer manchado de mierda y sangre, mucha sangre. Me asusté mucho. Fui a bañarme como casi por una hora sobándome bien entre mis nalgas, puse mi ropa en la canasta de ropa ssucia, puse el bóxer en una bolsa plástica y lo escondí, esperando el momento de botarlo o quemarlo sin que mis viejos se dieran cuenta. Me eché a llorar y a dormir por casi dos días. Casi ni comía. "Es la pena", le decía a mi mamá.
No quise hablar con nadie del colegio y traté toda esa semana de olvidar el tema, de concentrarme en que tenía que ingresar a la universidad ese mismo verano. Cuando creía que las cosas estaban algo tranquilas, algo horroroso pasó... Mi mamá había descubierto la bolsa con el bóxer. Se sentó conmigo a conversar y a preguntarme. Me bloqueé. Cuando al fin pude hablar, le conté todo a mi mamá, quien lloró mucho. Mi papá reaccionó distinto. Denunció a mi amigo y a mi compañero y me llevó a la comisaría a que lo cuente todo. Me moría de la vergüenza, especialmente porque el policía me miraba más con cara de arrecho que de efectivo del orden. Hubo un lío bien feo. en su defensa, mi amigo dijo que no fue violación, que yo era gay y que ya lo habíamos hecho antes. Yo lo negué. Todo quedó en nada. Por último, la Policía terminó llevándose el bóxer y nunca supe qué destino le dieron.
Ingresé a la universidad y me alejé por completo de mi entorno escolar. Traté de comenzar de nuevo. Sin embargo, el nuevo entorno me fui abriendo más los ojos sobre mí mismo, sobre mi sexualidad. Me dio mucho miedo. Hablé con un psicólogo y me comenzó a tratar. Yo ya tendría como 19 años. A pesar que en las terapias me convencí que esa violación no fue mi culpa, porque no fue mi culpa, y que mi aparente homosexualidad no fue causada por esa violación, entré en modo negación. No quise saber nada con nadie. Cuando quise tener enamorada, la relación no duraba ni dos meses y siempre la cortaba. El psicólogo me dijo que no forzara las cosas, que hiciera mi proceso.
Cuando tuve 24 años, recién pude ir conciliando las cosas, acepté que soy gay, se lo conté a mi familia, me apoyan a medias porque me dijeron que no esperan verme con pareja, cosa que tampoco me interesa por ahora, aunque sí he tenido varios choques y fugas pero muy light. Llegué a aprender karate, y cuando sentía que, a pesar de que había convenido no tener penetración en algunas de mis citas, y la otra persona quería pasarse de lista, recordaba lo que pasó después de mi fiesta de promoción, y reaccionaba con un golpe o una patada.
Dos años después, me estoy tomando las cosas con más calma, aunque con el mismo cuidado. Trato de ser más firme y amable, aunque advierto que si alguien quiere propasarse, no va a irle bien. Sigo practicando karate como afición, como reencuentro conmigo mismo, aunque el sensei (instructor) me insiste que concurse. Lo que hasta ahora no he podido conciliar es cuando alguien pide que lo violen. Incluso cuando les digo que la tengo de 18 y gruesa, me lo piden y los mando a la recondchasumadre. Quizás sepas quién soy si me lo pedistealguna vez por chat y luego terminaste bloqueado. Sí, soy yo, y te digo ahora en público lo que te dije en privado: no sabes lo que estás pidiendo, no sabes lo que ser violado significa, no eres más que un pobre y triste huevón que no se quiere en absoluto y que es capaz de morir en manos de otro pobre y triste huevón por el puro hecho de sentirse sometido. Huevadas, nada más que huevadas que yo no comparto y que no creo que llegue a compartir.
lunes, 15 de mayo de 2023
Piura: Manucho te busca para sexo “extremo y sucio”
Soy nuevo por acá. Versátil, 30 años, con muchas ganas de hacer cosas malas que parezcan buenas.
Tengo ganas de hacer
lo prohibido, probar cosas nuevas: tríos, orgías, doble penetración, lluvias, todo lo extremo y sucio que se pueda
hacer. Quiero conocer chicos versátiles y/o activos mayores de 18 años; y si les va grabarse,
genial
Manucho en la playa
Una noche hace siete
años, fui con un amigo a Colán a pasar un día de playa. Nos quedamos a celebrar. Como nos dieron ganas de orinar,
fuimos por un sitio desolado y oscuro. Ambos estábamos medio borrachos. Me llamó la atención el ruido que hacía el
chorro de su pinga al orinar. Parecía una manguera.
“Carajo, ¿la tienes
grande acaso?”, le dije.
“Sí. ¿Por qué? ¿Quieres
comprobarlo?”
Yo dudé, la verdad. ya
sabes, él es mi pata. Pero, por otro lado, si no era esa vez, ¿cuándo? Como
jodiendo, mientras aún meaba, se la toqué. Él quitó sus manos y dejó la mía.
“Pajéame”, me dijo.
Le masajeé su verga.
Conforme lo hacía, noté que crecía mucho hasta ponerse dura y gruesa.
“¿La mierda. ¿Cuánto
te mide?”
“21 centímetros”, me
dijo. “¿Qué te parece?”
“está buenaza”, le
susurré ya sin roche.
“¿has mamado pinga?”
“¿Quieres que te mame
la pinga?”
“Sí. Mámame la pinga”.
Aprovechando la
oscuridad, me arrodillé sobre la arena y le chupé ese largo y grueso pene. Él jadeaba y me acariciaba el cabello. Así
estuvimos por largos minutos.
“Quiero cacharte… hace
rato le tengo hambre a tu culo”, me confesó excitado.
Hizo que me levantara,
me giró y apoyó sobre la pared que nos protegía, me bajó la bermuda y comenzó a
hacerme un rico beso negro. Me dejó el ano bien húmedo con su saliva.
Entonces, se puso un condón y me la fue clavando poco a poco. No se
imaginan la rica sensación de sentirme follado por mi amigo.
Luego, cuando iba a
darlas, se sacó el forro, hizo que me arrodillara, que se la chupe nuevamente y
me llenó la boca con su semen.
Manucho en trenecito
Un tiempo después, fui
a visitar a un amigo. Resulta que también lo fue a ver otro pata. Entre
conversa y conversa, nos pusimos a hablar de sexo. Nos excitamos, nos
manoseamos y nos quitamos la ropa.
Aunque mi amigo es
moderno, yo me lo clavé. Le metí mis 17 centímetros de pinga, y su amigo activo
me la metió por el culo. Entonces me mecí rico. Mientras yole daba a
mi amigo por el ano, usé mi propio ano para masturbar a su amigo.
Cuando yo eyaculé,
procuré estrujar el pene del otro pata conforme mi hueco se contraía. Eso hizo
que el pata también las diera.
Fue alucinante ver el
culo de mi amigo manchado por mi leche, y sentir mi culo manchado por la leche
de su amigo.
Cerca de mi casa están
construyendo. A veces, paso cuando los albañiles están terminando la jornada.
Mi intención es coincidir si puedo verlos bañándose o cambiándose. No he tenido
éxito hasta hoy, pero sí una fantasía: llegar cuando están en plena faena y
colocarme en medio de la cuadrilla, bajarles el cierre de sus mamelucos,
bajárselos para acariciar sus cuerpos sudorosos y arrodillarme a mamar todos sus
penes.
Luego, bajarme el
pantalón y que ellos me vayan penetrando por el culo uno a la vez: un gang bang.
Luego, ya desnudos,
que dos de ellos me claven sus vergas en mi culo al mismo tiempo mientras otro
me da su pene para mamárselo rico, y el que esté bajo mi cuerpo me pajee.
Al finalizar, me
gustaría que todos esos albañiles me preñen el ano. ¿Cómo será sentir tanto
semen mezclado dentro de mí? Posiblemente se rebose, y cuando eso pase, dejar
que se me escurra por mis lampiños muslos.
Estoy en Piura, y quisiera conocer patas de aquí o de otras ciudades alrededor. Contáctame en el siguiente renglón. Solo te exijo discreción: el que come callado siempre repite plato.
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viernes, 12 de agosto de 2022
ASS (41): La última escena de su primera porno gay
Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.
Enrique está
esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto
a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y
un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente.
Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los
culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro
varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta
donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el
brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.
“Hola Enrique”.
“Ju-Ju-Juan”,
reaccciona el mexicano.
“Julián”, sonríe
el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.
Los domingos, el
trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.
“Mientras me
garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas,
hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.
“¿Tanto así,
güey?”
“Debo plata a un
culo de gente”.
Al llegar a la
casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas
anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video
y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca
la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.
“Por ahora vas a
ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training
para cuando te toque”, avisa Enrique.
“Yo… puedo ser su
trainer”, dice Flavio coquetamente.
Julián sonríe por
compromiso.
Cuando Enrique
baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza
al grito de Willy: “¡Acción!”
La última escena
de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando
su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:
“eh, tú, pana,
¿qué haces sobándote el huevo?”
“estoy arrecho
viendo esta porno”.
Marcano se sienta
al lado de Santi qquien comparte el celular.
Sin roche alguno,
el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.
“Me la estás
poniendo más dura, huevón”.
“Y te la puedo
poner más dura aún”, le responde el segundo.
Ambos se besan
apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al
palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí
que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le
acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.
Están en lo mejor
cuando alguien los interrumpe.
“¿Así que quieren
comer solitos?”, seduce Flavio.
Santi y Marcano
le sonríen: “Ven”, lo invitan.
Flavio se saca la
toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano para mamar la pinga gorda, larga y lubricada
que destaca como un pequeño poste trigueño.
“No dejen de
mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a
otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo
dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.
De pronto,
enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira:
“Para todos hay”, le sonríe.
Bill se quita la
toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación,
se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano,
seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un
beso negro al compañero adelante.
Sin perder la
posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto
Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda
libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile
pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.
Corte a un
contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que
le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de
erección estimulada con su mano.
Nuevo corte y
nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga,
metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y,
aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el
mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.
Al costado, Mike
llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás
y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián
para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su
excitación.
Al poco rato,
Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.
La orgía continúa
por media hora más.
En la última
toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra
a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y
Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.
“las voy a dar”,
avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.
“Me vengo”, avisa
enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen
de Flavio.
Quedan Santi y
Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo
hacen casi en simultáneo.
“Las voy a dar”,
gruñe Santi.
“Voy a acabar”,
reacciona Marcano.
Finalmente,
Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando
una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.
Como acto final,
Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un
poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.
“¡Corten!”, avisa
Willy tras un instante.
Cerca suyo,
Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.






