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domingo, 12 de agosto de 2012

Fantasías: El Skater (2)

Francisco dejó de lado las dudas que habían recorrido su mente momentos antes mientras disfrutaba de una buena corrida al lado de Joao, y éste último alejaba de sí mismo toda inseguridad o temor perdiéndose en ese beso apasionado que el primero le correspondía.
Francisco hizo a un lado su skate y cruzó sus brazos alrededor de la cintura de Joao presionándolo contra su cuerpo, sintiendo como su pinga empezaba a ponerse dura nuevamente.
Joao disfrutaba de las caricias de su amante mientras lo sujetaba por el cuello.
Se separaron y se miraron profundamente por unos segundos. Entonces Francisco tomó su mano y lo condujo hacia el mueble.
-Ven, quiero estrenar ese mueble- le dijo Francisco con una sonrisa coqueta.
-Oe, pero que esto quede entre nosotros. Ni una palabra a nadie. Mi hermano me mata si se entera que soy maricón- agregó Joao seriamente.
-Descuida, tú y yo sabemos que aquí no ha pasado nada, ¿verdad?
-Jaja… entonces no perdamos tiempo-
Los amantes se fueron despojando una a una de sus prendas. Joao empujó a Francisco hacia el mueble y éste cayó sentado. Vio como la pinga de éste se notaba totalmente sobre el bóxer, reclamando su salida al exterior, y al mismo tiempo Francisco llevaba una de sus manos sobre su enorme paquete frotándolo y dándole a entender a Joao cuál era el paso siguiente.
Joao miró fijamente los ojos verdes de Francisco, los cuales lo tenían encantado, se deleitaba con la perfección de su cuerpo y empezaba a sentir como su temperatura corporal iba en aumento al igual que su erección.
Se arrodilló y acercándose a él le quitó el bóxer. Al instante, su pinga de 18 centímetros estuvo al descubierto.
-¡Chúpamela! Estoy arrecho y quiero follarte después…- dijo Francisco excitado.
Obediente, el muchacho posó sus labios sobre la pinga de su amante y empezó a succionar lentamente, de arriba hacia abajo, mientras que con una de sus manos la sostenía. Las expresiones faciales de Francisco denotaban el placer puro, al límite.
Joao le chupaba cada centímetro de su pinga, le pasaba la punta de su lengua por la cabeza y luego bajaba a los testículos para introducirlos en su boca y chuparlos mientras los estiraba un poco en un jugueteo espectacular.
-¡Sigue!, no pares, la chupas riquísimo…- decía Francisco en un esfuerzo por no gemir fuertemente.
-¿Te gusta?-
-Sí, cómetela todita, es toda tuya, sácame la leche…-
Francisco tomaba su pinga con una de sus manos y la golpeaba en los labios de Joao.
-Ven, sube al mueble y ponte en cuatro- le dijo mientras se ponía de pie.
Joao se despojó del bóxer que llevaba puesto y le dejó ver a Francisco su pinga totalmente erecta y húmeda por sus fluidos.
Se agachó en el mueble y sintió como la lengua de Francisco recorría sus nalgas y luego su ano. Por momentos lo mordía, y era lo que más lo excitaba.
-¡Oh! ¡Qué ricooooooo! Cómetelo Francisco…-
-Tienes un culazo, en un rato te lo voy a reventar-
Francisco continuó haciéndole un intenso beso negro a Joao. Disfrutaba cada segundo, y no dejaba que su lengua se perdiese ni un solo espacio de las nalgas y del ano de éste.
Joao gemía intensamente. No era la primera vez que experimentaba dicha práctica, pero sí que Francisco sabía mover su lengua. Además el hecho de que su mayor fantasía se estuviese cumpliendo lo excitaba aún más.
Francisco subía y bajaba entre sus nalgas, recorría su espalda, frotaba su pinga entre las nalgas de Joao y lo embestía simulando el más morboso sexo.
-Sigue chupándome el ano, muérdeme- le decía Joao extasiado.
-Tienes el hueco rosadito, me provoca cacharte todo el día-
-Entonces no esperemos más y empecemos-
Francisco se separó de Joao y buscó su pantalón. De su billetera sacó un condón, lo abrió y se lo dio a Joao.
-Pónmelo con la boca- le dijo con esa sonrisa pícara de siempre.
Una vez más Joao obedeció. Se puso el condón en la boca y se acercó a la pinga de Francisco. Puso el condón en la punta y con su boca ejerciendo presión empezó a extenderlo a lo largo.
El muchacho disfrutaba de una manera increíble la mamada del ya no tímido joven. Por su mente sólo pasaban ideas de cómo sería follar el rico culo que tenía Joao, lo cual ocurriría acto seguido.
Joao se dio vuelta y colocándose en pose de perrito estaba listo para que Francisco lo penetrara. Puso algo de saliva en su ano y sintió luego como la pinga de Francisco empezaba a introducirse. A medida que lo hacía, Francisco lanzaba un intenso gemido. Su respiración era fuerte y apretaba con sus manos la cintura de Joao acercándola a la suya.
Una vez dentro, Joao empezó a gemir. Se movía suavemente, mientras Francisco contemplaba como su amante disfrutaba de su destreza en el sexo.
-Ve más rápido- dijo Joao.
-Como quieras huevón, te voy a romper el culo- respondió
Dicho esto, empezó a dar fuertes embestidas mientras aumentaba la velocidad. Joao gritaba de placer, y el sonido del choque de los testículos de Francisco con sus nalgas lo volvía loco. Esta había sido su gran fantasía: tener sexo con el chico del cuerpo perfecto, al que tanto aborrecía pero que a la vez deseaba.
Francisco subió al mueble y ahora penetraba con más fuerza a Joao.
-Métemela, métemela- exclamaba Joao
-¿Te gusta? Dime si te gusta cómo te cacho-
-Me encanta-
-¿Cómo dices?-
-Me encantaaaaa, cáchame fuerte-
Al acercarse al oído de Joao, éste aprovechó a darle un beso mientras Francisco disminuia poco a poco la fuerza de sus embestidas.
-De costadito Joao- le dijo
-Fóllame y no pares huevón, quiero tu pinga dentro de mí-
-Jajaja, ¿bien arrecho estás no?- le susurró al oído
-Tú cáchame y no digas nada jaja-
Los amantes se acomodaron una vez más en el mueble y mientras se besaban, Francisco empezó a penetrar con fuerza a Joao, quien con una de sus manos lo sujetaba por la espalda y lo apretaba más contra su cuerpo para sentir aún más adentro su pinga.
-Oh, sigue- gritaba Joao
-¡Qué rico culooooo!-
El roce entre sus cuerpos, los sonidos que se producían, la escena sexual parecían sacadas de una película porno. Disfrutaban cada segundo como si fuera el último y los gemidos habían invadido completamente la habitación.
-Levántate, quiero que cabalgues- le dijo Francisco
-Huevón, es mi pose favorita-
-¿Te gusta cómo te cacho? ¿Es rico?-
-Quiero tu pinga el resto del día jaja-
Terminado el diálogo, Joao empezó a sentarse lentamente sobre la pinga de Francisco, quien miraba atentamente cómo su palo se perdía en el culo de su amante. No había diferencia alguna con el trasero de una mujer. Joao trabajaba mucho aquella parte de su cuerpo y definitivamente los resultados saltaban a la vista.
Poco a poco fue aumentando la velocidad en su acción y otra vez el golpe de sus testículos contra las nalgas de Joao se oía fuertemente. Estaba muy excitado y pronto a llegar al clímax.
-Sigue, sigue, sigue- gritaba Joao.
Francisco lo tomó por el cabello y deteniéndolo empezó rápidamente a follarlo.
Su pinga iba de adentro hacia afuera del culo de Joao con gran rapidez y mientras tanto balbuceaba morbosas expresiones al oído de Joao.
-Me vengo, me vengoooo- le susurró al oído
Francisco sacó su pinga y mientras Joao se arrodillaba empezó a masturbarse.
Joao, ya arrodillado esperaba ansioso los chorros de leche en su boca
-¡Abre la boca! Te voy a llenar de leche…-le decía Francisco.
-Dámela, dámela-
-Ah, ahí va, ahí va, oooooh…-
De pronto, un chorro de leche espesa y blanquecina cayó en la boca de Joao quien probaba su sabor y jugaba mientras tanto.
Tomó la pinga de Francisco y la volvió a introducir en su boca, chupándola muy satisfecho.
-¿Te gustó?
-Me encantó, cachas como los dioses-
-Tú tienes un culo que me vuelve loco, que rico culo por Dios-
-Lo puedes tener cuando quieras, ya sabes la condición…-
-Relajado huevón… Jajaja-
Ambos se sentaron nuevamente en el mueble, sonrientes y satisfechos luego de la intensa jornada. Joao tenía un nuevo amante, y a la vez había realizado su mayor fantasía. No había sido cosa del destino, sino que sólo había sido necesaria la decisión de ambos de avanzar al siguiente nivel.
-Oe, se me hace tarde para mi reunión… tengo que irme-
-Ya, normal, me cambio al toque y bajamos por ahí-
Cuando Francisco se estaba poniendo de pie, Joao lo detuvo, lo miró fijamente y se enamoró de su angelical rostro. Se disponía a besarlo cuando de pronto escuchó el claxon de un carro.
Miró confundido hacia la calle, y ahí estaba el servicio de taxi que había solicitado minutos antes. Se hallaba vestido de manera distinta, con el cabello ordenado y su ropa no tenía muestras de haber sido arrancada con fuerza. Estaba sentado en una de las bancas que había en el pasadizo de acceso al edificio.
El viento de la tarde lo había arrullado y se quedó dormido. Sólo atinó a sonreír al darse cuenta que toda aquella experiencia sexual había sido fruto de su imaginación.
Se puso de pie, tomó sus cosas y al salir, fijó su mirada atentamente en Francisco, quien aún se hallaba en el parque, sin camiseta y con su cabellera rubia al viento.

Escrito por Sebastian para Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro. Los nombres son ficticios. Contacta al autor a sebastian.hunk90@gmail.com



jueves, 7 de marzo de 2013

Paolo: Gym Alone

Hunks of Piura

Escrito por Paolo

 

Ese día me había levantado más  arrecho que nunca. La tenía dura como roca y no sabía por qué, tanto que tenía que caminar medio agachado para que no se notara el bulto en mi boxer, ya que siempre duermo en boxer.

Tenía que salir al baño. No quería que mi vieja se diera cuenta que su hijo la tenía dura.

Me metí al baño, y me la comencé a jalar. ¡Puta madre, qué rico se sentía! La tenía más roja y cabezona que nunca.

Me la comencé a jalar más rápido y con más fuerza. Sentía cómo ya se estaba llenando de leche. ¡Puta! Me iba a venir con fuerza. Estaba seguro de eso. Y me iba a venir bastante. Todos los deportistas nos venimos bastante, por el tipo de alimentación que tenemos. Así que si quieres harta leche, cacha con un deportista.

Bueno, ya estaba por venirme, sentía ese cosquilleo tan placentero, tenía la pinga recoontrarroja y venosa, ya estaba sudando… en unos segundos me iba a venir con fuerza en el lavatorio. Iba a dejar toda mi leche allí.

Comencé a respirar más intensamente, procurando no hacer ruido, para no llamar la atención … cuando de pronto mi vieja toca la puerta del baño, diciéndome que me apure, que lo necesitaba urgentemente, “¿o qué estás haciendo?”, me preguntó en un tono suspicaz, por lo que tuve que salir al toque nomás.

Me quedé arrecho, tomé mi desayuno y me fui al gym, aún con la pinga dura, y con las ganas de cachar con cualquiera.

 

Estuve haciendo abdominales, pero el movimiento hacía que me diera ganas de venirme. Dejé de hacerlo y me puse de frente a entrenar.

Me fui a hacer press con barra, y, felizmente ese día, sólo estaba el instructor, ya que, al echarme, se notaba un bulto duro que a veces se levantaba. No le presté más atención, y seguí mi rutina.

Minutos después, el instructor me dijo que se iba a almorzar un toque, que me quedara  encargado.

A mí me daba lo mismo, así que sin decir nada y sólo afirmando con la cabeza, acepté.

El instructor se fue y me quedé completamente solo en el gym.

No habían pasado ni diez minutos, cuando un muchacho nuevo llegó. Nunca lo había visto antes, y tampoco le presté importancia porque en ese momento no estaba de buen humor.

El muchacho sabía su rutina, así que no me dijo nada.

Al comienzo, no lo había observado bien, pero tenía buen cuerpo y olía bien. Poco a poco fue llamando mi atencióncómo templaba sus músculos.

Estaba con un polo amarillo manga cero. No era musculoso ni guapo, pero se le veía bien, además, para la arrechura.

Me acerqué hasta él para hacerle la conversación. Puse mi mano sobre su bíceps. Estaba duro y sudado. Tenía ganas de lamerlo. Olía muy bien: esa mezcla de macho, sudor fresco y desodorante que me pone.

Quería romperle el polo y comenzar a follar ahí mismo. La pinga, que ya me había bajado un poco, se me volvió a poner dura, y más al primer roce. No sabía qué hacer.

Puse mi mano sobre su brazo sudado, haciéndome el huevón. El pata no me rechazó. Yo le dije que estaba haciendo mal el ejercicio, que si lo hacía de otra manera, el músculo trabajaba mejor.

“¿Ves?”

“Sí”, respondió.

Me comenzó a contar que venía al gym después de tiempo, que hace un par de meses estaba más agarrado, que tenía los cocos recontramarcados.

“Como para revista”, me dijo riendo.

“¿En serio?”, pregunté haciéndome el huevón.”Pero supongo que todavía te debe quedar algo, ¿no?”

“Sí, algo”, respondió levantándose un poco el polo, y dejándome ver sus cocos que estaban medio marcados, como decía.

“Yo te veo bien”, le dije poniendo mi mano en su abdomen, el que se encontraba sudado.

“Antes estaba mejor”, respondió . no quitó mi mano de su abdomen. ¡Puta madre!yo la tenía recontradura, ya se la quería clavar. Me estaba costando respirar y contenerme quería arrancarle el polo y ponerlo en cuatro.

“¿Y tienes los oblícuos?”, pregunté llevando mis manos hacia los lados de su abdomen.

“Algo”, respondió, mirándome a los ojos y sonriéndome. “Pero tenía los bajos bien marcados”.

Inmediatamente, yo bajé mi mano hasta la parte más baja de su abdomen

“¿Éstos?”, pregunté.

“Sí”, respondió mientras yo acariciaba su abdomen bajo, y lentamente metía uno de mis dedos entre su ropa interior. Toqué sus pendejos . éste me miraba y no me decía nada. Seguí bajando lentamente y toqué la punta de su pene. Lo tenía algo duro, se le estaba comenzando a parar.

Acaricié la punta de su pinga con mi dedo. Sentí cómo se estaba poniendo dura rápidamente.

Ya no me aguantaba más, así que le dije: “¿Por  qué no te quitas el polo?”

éste no dijo nada, e inmediatamente lo hizo. Pude ver su cuerpo delgado pero definido, y con algo de pelos en el pecho. Estaba bien formado. La pinga la tenía más dura que un palo de escoba.

Entonces el me dijo: “Tú también quítate el polo”.

No esperó a que dijera nada, e inmediatamente  puso sus manos alrededor de mi cintura, y me sacó el polo.

Nos quedamos ambos sin polo, nos miramos un segundo, y de inmediato lo empujé a la pared, y lo comencé a besar. Metía mi lengua en su boca mientras me sobaba contra su muslo.

Él gemía de placer.

Le mordí el cuello mientras acariciaba su pinga. Ahora la tenía tan dura como la mía.

Ya no me aguanté las ganas y me saqué mi pinga dura, roja y venosa.  Le dije: “Chupa”.

Éste no esperó a que se lo repitiera y la comenzó a mamar desesperadamente. ¡Dios! ¡qué bien la chupaba! La metía toda en su boca. Luego la sacaba y me chhupaba sólo la punta. Yo empujaba su cabeza con más fuerza contra mi vientre.

Le decía: “No pares”. No paraba .

Luego lo separaba de mi pinga : “¿Te gusta mi pinga, no?”

“Sí, sí, sí”, me decía.

Se la pasé por la frente, se la bajé por la nariz, y cuando estaba a punto de meterla en su boca , lo empecé a cachetear. Podía ver cómo se desesperaba por chuparla y me encantaba.

Dejé que me la chupara, y comenzó a hacerlo con más fuerza y más rápido.

Ya sentía que me venía: “Ya me vengo”, le dije.

“Yo también”, me dijo, sacando su pinga.”Hay que venirnos juntos”.

Se puso de pie, comenzó a pajearse con fuerza. Yo también lo hice.

Segundos después, él se vino, gimiendo de placer.

Él estaba a mitad de su orgasmo, cuando me vine también. Mi leche cayó sobre la suya, en el suelo.

Un olor a lejía , sudor y pinga reinaba en el ambiente.

¡Puta madre! ¡Qué rica mamada!

 

Contacta a Paolo

 

 

lunes, 18 de marzo de 2013

Paolo: Mi pata

Escrito por Paolo

 

Estaba un día entrenando con mi pata. Él es alto, atlético,de buen porte,del tipo que no tiene que matarse en el gym para tener buen cuerpo,esos que su espalda es como una V y con unos cocos recontra marcados, ésos que parecen pared de ladrillos. Cuando se levanta el polo, da ganas de pasarle la lengua por el pliegue de sus músculos .  

Esos músculos marcados en la parte baja de la espalda a mí me parecen muy sexys. No sé si sea el caso de ustedes.

De cara, más o menos(pero, seamos honestos, ¿ a la hora del cache realmente interesa mucho la cara?) , super buena gente,un buen pata,un wevón del cual te podrías enamorar...

 

Comenzamos a entrenar . Recuerdo que ese día no tenía muchas ganas, ya que me tocaba hacer piernas y esos son los músculos más grandes y pesados; pero con Pedro se me quitó la pereza, y con su sexy voz empujandome a esforzarme más cada vez, se me pasó la wevada ¡VAMOS¡...¡DALE¡...¡NO WEVEES ¡,decía él.

 

poco a poco se me quitó toda la fatiga, y tanto calor,sudor y roce de nuestros cuerpos me comenzó a excitar.

Primero hicimos sentadillas, y cuando él me ayudaba y se me pegaba al cuerpo podía sentir un bulto "extraño". No estaba seguro q chucha era,si su pinga o la correa de protección pero fuera lo que fuera, se sentía MUY BIEN...

LUEGO llegó mi turno de ayudarlo, y como yo soy más chato, tenía que cogerlo del pecho,de su formado,duro y sudado pecho. Puse mis manos exactamente sobre sus tetillas y le pasé suavemente con la punta de mis dedos. Mi pata no dijo nada. No sé si lo habrá notado.

Me pegué junto a su cuerpo. Todo él estaba empapado de sudor, igual que yo, y olía muy bien, a macho sudado y desodorante REXONA V8, que me pone.

Me pegué aun más a su cuerpo y comenzó a descender para hacer las sentadillas. Mientras lo hacía, podía sentir cómo rápidamente la pinga se me ponía DURA, MUY DURA. Tenía miedo que mi pata me dijera algo, pero como estaba muy concentrado en el ejercicio, no dijo nada..

 

Terminamos de entrenar y nos dirijimos a las duchas. Éstas estaban vacías. Estábamos los 2 solos.

Él trató de quitarse el polo, pero como éste estaba tan mojado, no salía de su cuerpo. Estaba pegado. ¿ME PUEDES SACAR EL POLO?-me preguntó mi pata.

_Por SUPUESTO_respondí yo, y ni corto ni perezoso me acerqué hasta él. Puse mis manos sobre su torso mojado y lentamente le saqué el polo, recorriendo con mis manos su torso mojado.

_ES PARA HOY_dijo mi amigo, entre bromas, al ver que me demoraba más de la cuenta. Muy a mi pesar lo hice.

Se sacó el short y quedó en ropa interior frente a mi . Debido al sudor, su calzoncillo también estaba húmedo, así que podía notar su pinga crecida...

_¿QUIERES QUE TE AYUDE CON TU POLO'?_preguntó mi amigo

_POR FAVOR-RESPONDÍ

Éste pasó sus manos por mi torso y también se demoró al hacerlo. Sentía cómo recorría mi torso con sus manos.

Quedamos ambos con el torso desnudo,nos miramos fijamente por un segundo sin decir nada...

Me costaba respirar. Nunca había visto tan sexy a mi pata, y al parecer éste tampoco, ya que lentamente se acercó hasta mí. Chocamos abdomen con abdomen. Sentía sus cocos contra los míos. Puta ya tenía la pinga dura como un mazo.

Sin poder controlarme más, comencé a sobar la pinga de mi amigo sobre su calzoncillo, la cual no estaba parada del todo, pero podía sentir cómo rapidamente se estaba parando, Y RÁPIDO.

¿QUÉ HACES?_Dijo mi pata pero sin retirar mi mano de su pinga.

Nada_respondí

Éste no dijo nada más, y me comenzó a besar con fuerza. Besaba bien ,muy bien. Yo comencé a recorrer su cuerpo con mis manos, sin recordar q alguien podía entrar...

Súbitamente sentimos pasos, por lo que tuvimos que separarnos . Alguien acababa de entrar ...

Mi amigo me miró,sonrió y me dijo al oido¿LO SEGUIMOS EN OTRO LADO?...

 

Llegamos hasta untelo que él conocía por el centro, ,al cual yo nunca había ido.

Durante el camino no dijimos nada. No podía creer que me encontraba afuera de un telo con mi amigo. Jamás lo hubiera creído.

Sin esperar más, entramos, con un poco de roche debo decir. Él pagó la habitación. Yo tenía la gorrita puesta, para que nadie me reconociera.

Le dieron la llave 202, y subimos hasta la cual sería nuestra habitación por un par de horas.

Entramos. Cerró la puerta, y sin más me tomó con fuerza por la cintura y me abrazó, diciéndome
_Yo siempre te quise..

Éso me tomó algo por sorpresa, pero inmediatamente yo le respondí
_También yo.
Giré ,aun tenía sus brazos alrededor de mi cintura,me saqué el polo y nos comenzamos  a besar. Mientras nos besábamos bajé mi mano por su torso duro hasta llegar a la bragueta de su bermuda, la toqué suavemente y la tenía DURA,RECONTRA DURA..
-SÍ ,LA TENGO DURA_dijo riendo
-Ya me dí cuenta _respondí riendo.
Inmediatamente le saqué el polo y seguimos besándonos. Éste me levantó como si no  pesara nada. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y nos besamos con mas fuerza. Yo ya la tenía recontra dura,igual o más dura que él.

Sin más, caímos a la cama besándonos.

 Yo ya no me podía contener más, sentía que en cualquier momento me iba a venir. Nunca había estado tan excitado.

Le saqué la bermuda. Él hizo lo mismo conmigo mientras me acariciaba las piernas...
_Me encantan tus piernas_dijo mientras me las mordía suavemente.
_Y a mí tus cocos_dije pasando  lentamente mi lengua por todo su abdomen hasta llegar a su bien formado pecho. Pasé mi lengua por sus tetillas, las cuales estaban duras y recontra rojas; entonces, mi pata comenzó a gemir de placer...
_AHHHH MIERDA SÍ... Eso le habia encantado así que yo seguí..._NO PARES _decía mientras me empujaba con fuerza contra su músculoso y sudado pecho....PUTA MADRE QUÉ BIEN SE SENTÍA..
Mientras le besaba el pecho comencé a pajearlo con fuerza. Mi pata moría de placer y yo también.

El mundo podía destruirse y nosotros ni cuenta nos hubiéramos dado....

Jalaba con fuerza y rápido su pinga recontra dura y venosa . La tenía recontra roja,

Mi pata trataba de no hacer ruido pero no podía,moría de placer...Y YO TAMBIÉN...
_ESO NO PARES,SIGUE_decía
Yo se la corría aun con más fuerza. En  el ambiente reinaba un olor a macho sudado y pinga. Con una mano lo pajeaba y con otra comencé a acariciar sus bolas. Éso fué suficiente.

Mi pata explotó en éxtasis...
_YA ME VENGO _DIJO:....segundos después salía toda su leche,en cantidades asombrosas sobre su bien formado pecho, formando pequeñas manchas de placer por doquier.
_Ahora es mi turno_dije sacando mi pinga y pajeándome sobre su pecho.

Instantes después me vine sobre su pecho mientras él me observaba extasiado y acariciandose la pinga.
_ESO ESO VENTE..._gritó mi pata al ver mi leche sobre su pecho...Una vez que me vine sobre él, acaricié su pecho, mezclando nuestras leches y me acerqué hasta besarlo.

 

Contacta a Paolo

 

martes, 5 de marzo de 2019

¿Si muestra la pinga es activo y si muestra el culo es pasivo?

Una de las preguntas repetitivas que solemos absolver de ustedes es respecto aal rol sexual o la orintación de los modelos si acaso muestran la pinga (especialmente la pinga parada) o las nalgas (o hasta el agujero del culo). La respuesta que solemos dar es "ni idea".

Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.

A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.

Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.

Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.

¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.

Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura

martes, 11 de junio de 2019

La gente que pide ser violada habla huevadas

Soy un pata de 26 años y hace un par que me asumí como gay. Me costó trabajo, ya saben, por la huevada de cómo va a reaccionar tu familia, la sociedad, esas cosas. Al final entendí que la decisión es solo mía y que el resto no debe importarme. Con mi aceptación también dejé de incursionar en el mundo gay con recelo, y poco a poco he ido socializando con otros patas, e incluso haciendo citas con algunos de ellos. En general la he pasado bien. No podría decir si soy activo o pasivo o no sé. Finalmente más que el rol, lo que yo siempre cuido es que ambos disfrutemos. Por ahí me han dicho para hacer tríos pero aún no me animo.

Como decía, en estos últimos dos años he socializado con mayor naturalidad. Obvio que éso significa que navego en las redes sociales y contacto a ciertos chicos que dejan mensajes, y leo de todo. Y en ese proceso en que leo de todo, me encuentro con ciertos avisos a los que miro con cierto temor. "Quiero que me violen", "Busco un macho que me viole", "Busco un pingón que me dé duro hasta sangrar".

Les juro que cuando leo esos avisos primero siento escalofríos, luego comienzo a sentir asco, y luego se me viene un mismo episodio a la cabeza, algo que, a pesar que he ido a terapia, todavía no puedo superar del todo.

Cuando estudiaba en el colegio, llegó en el cuarto de secundaria un chico de otra parte a estudiar con nosotros y en el corto tiempo, se me hizo pataza. Nos reuníamos para hacer las tareas, los trabajos, las expos. Era hijo de unos comerciantes y el menor de tres hermanos. Como a veces tenía que ir a su casa para hacer los trabajos porque solían dejarlo solo, ya que sus viejos solían estar de viaje y sus hermanos estudiaban en otra parte, y hacían pensión, llegó un momento en que jodiéndonos y jugándonos, terminábamos morboseándonos.

La primera vez fue en el sofá de su casa. Según nosotros, jugábamos a la lucha libre, y llaves van, llaves vienen, él terminó acostándose sobre mí. A pesar que estábamos con polo y bermuda, era evidente sentir nuestras pingas al palo. La segunda vez fue la misma rutina, jugar a la lucha libre, y cuando menos me di cuenta, terminamos en el suelo, él encima mío, pegando bien su paquete duro a mis nalgas. Como practicaba atletismo en el cole, tenía todo mi cuerpo bien trabajado y mi culo bien formado.

La tercera vez ya no guardamos tanto disimulo. Estábamos terminando de tipear un trabajo cuando se estiró en la silla y se tocó el bulto. "Estoy arrecho, huevón", me dijo.
Yo le sonreí.
"¿Y te arrechas de la nada?", le pregunté.
"Tu culo me pone arrecho", me dijo.
Le volví a sonreír.
"Ven", me dijo.
Nos pusimos de pie y nos fuimos a su cuarto. Comenzamos a acariciarnos, besarnos apasionadamente, nos calateamos mutuamente, y nos tiramos a la cama. Nos revolcamos hasta que yo quedé encima suyo y le fui besando el cuello suavemente, para no dejarle marca.
"Chúpamela", me pidió.
Yo me palteé porque jamás la había chupado, aparte que su pinga siempre estaba lubricada, entonces me daba cierto asquito probar ese líquido.
"Ahí nomás", le susurré.
"Ya, pe, no seas malito. Chúpamela", me repitió.
Hice el intento. Bajé hasta su miembro, lo tomé en mis manos, lo pajeé un poco y más líquido salía. Mi pinga se bajó.
"Ahí nomás, loco", le dije, y me bajé de la cama.
él me tomó de una de las muñecas.
"No me dejes así pues", me pidió.
"No quiero chuparla", le expliqué.
"entonces, cabálgala", dijo.
Hizo que me sentara sobre su pinga y comencé a rebotar. Hablamos de un falo de unos 16 centímetros, considerando que para entonces ya tenía 16 años. Cabezona, por cierto. Mientras lo cabalgaba, él agarraba su pene, y yo sentía que su intención era metérmela en mi ano, que para entonces, jamás había sido penetrado. Y ésa era una nota que yo evadía. Una cosa es la arrechura, estar calatos, pero nunca me gustó que me metieran la pinga y hasta ahora no me gusta que me metan la pinga ni yo meter la pinga. el caso es que él terminó pajeándose y llenándome la raja del culo con su semen.

Después de limpiarnos, me dijo que me vaya porque tenía que hacer otras cosas y no quería que su vieja se enoje con él. Luego de éso, cuando teníamos que hacer trabajos en equipo, él evitaba que nos toque juntos. Yo asumí que era porque no se la quise chupar, así que no le di importancia y seguí haciendo mi vida normal. Después de éso, ya no tuve nada con otro pata, hasta me confesé con mucho miedo y preferí estar tranquilo por el resto del año.

Llegó diciembre y con ello la fiesta de promoción. Cuando ésta acabó y una vez que dejamos a las parejas, nos reunimos en casa de uno de los chicos para seguirla. Eran como las seis de la mañana y ya estábamos bien borrachos. Como la gente se fue yendo de donde nos habíamos reunido, me pasaron la voz unos compañeros para seguirla en otra casa. Mi sorpresa fue grande cuando me dijeron que se trataba de la casa de mi amigo con quien hacía los trabajos. Ojo que estaba borracho, así que ya se imaginarán. Yo le busqué la mirada como esperando su aprobación. Se me acercó.
"Vamos, huevón. No seas monse", alcanzó a decirme, y lo primero que me llamó la atención es que parecía estar bien sobrio.
"¿Y tus viejos?", alcancé a articular.
"No están", me guiñó un ojo.
Yo seguí al grupo. eran como cinco compañeros, incluyéndolo.
Llegamos a su casa y seguimos chupando. Para las siete y media de la mañana tres de los seis ya estaban jatos en el mueble de la sala. A mí me dieron náuseas y fui al baño a vomitar. Como que se me pasó algo la borrachera. Me lavé la cara, me enjuagué bien la boca y me dije que ya estaba bueno, que era hora de regresar a casa y dormir todo el día. Ni siquiera aparecería al corte. Apenas salí del baño, mi amigo estaba en la puerta.
"Ven al cuarto", me dijo.
"Ya me voy", le informé.
"No jodas. Ven al cuarto".
"Es que ya me voy, ya no doy".
Mi amigo llamó a otro compañero, más alto y fornido, quien salió del cuarto completamente calato y con su gran verga aún dormida.
"¿Qué pasa?", le preguntó ese compañero.
"Que ya se quiere ir", le dijo mi amigo.
"¿Sin celebrar con nosotros?"
No entendí. Cuando menos me di cuenta, mi amigo y mi compañero casi me arrastraron al cuarto a pesar de mi negativa. Adentro estaba prendido el telebisor de mi amigo con lo que parecía ser una porno. Prácticamente me empujaron sobre la cama y caí tendido.
"No vas a terminar el cole sin haber sido nuestro", me dijo mi amigo.
Yo traté de levantarme, pero ambos no me dejaron. el otro compañero se me acostó encima y me anuló.
"así que te mueves rico, ¿no perrita?"
La poca borrachera que me quedaba se desvaneció, pero también estaba rendido por toda esa noche tomando. El compañero trató de besarme y traté de esquivarlo. Al mismo tiempo movía su cadera contra la mía y usaba sus poderosas piernas para abrir las mías, lo que consiguió. Mientras tanto, mi amigo se estaba quitando toda la ropa y se acostó a mi lado. Se besó en la boca con mi compañero. Se miraron y se sonrieron pendéjamente. Pude sentir que mi compañero ya estaba al palo y lo comprobé apenas se arrodilló, atenazando mis canillas con las suyas: ¡era un pene enorme, como de 19 centímetros! Al mismo tiempo, mi amigo me abría la camisa, a lo que traté de oponerme. Me dio un puñetazo en la mejilla que casi me soñó. Me sentí impotente y poca cosa, comencé a rogar al cielo que éso se acabara, pero parecía que nadie me oía allá arriba. Sentí que me bajaban el pantalón a la fuerza y luego mi bóxer. Sentí que el cuerpo de mi compañero fornido se acostaba sobre mi cuerpo ya desnudo y que me sobaba su pinga dura contra la mía, que no se paraba por nada del mundo. Sentí el cuerpo de mi amigo pugnando por  por acostarse encima. sentí mis lágrimas rodar. Sení que me levantaban las piernas y que un pene húmedo se colocaba en todo mi ano. Sentí dolor, un gran dolor cuando comenzaban a metérmelo. Sentí una gran mano tapándome la boca para evitar que gritara. Sentí dolor, mucho dolor en mi culo. Sentí que no podía hacer nada.

Cuando creí que la tortura se acababa, sentí un pene más grande taladrándome y otra mano en mi boca evitando que gritara. Sentí que mi amigo decía: "Con cuidado, huevón, vas a hacerlo sangrar". Sentí que era la mierda más mierda del mundo.

No recuerdo bien cómo acabó todo porque me desvanecí. Cuando desperté, mi amigo y mi compañero estaban bien dormidos flanqueándome, los tres sin ropa. Tuve miedo. Cuando me levanté, desperté a mi compañero, me miró, se dio la vuelta y se volvió a dormir. Ni siquiera me llamó la atención su enorme culo. Busqué mi ropa, salí del cuarto, de la casa. Ya era casi mediodía, y mi celular tenía varias llamadas perdidas de mi viejo que no oí porque lo había dejado en vibrador. Cuando llegué a mi casa, ni quise almorzar. Al llegar a mi cuarto, me asusté cuando vi mi bóxer manchado de mierda y sangre, mucha sangre. Me asusté mucho. Fui a bañarme como casi por una hora sobándome bien entre mis nalgas, puse mi ropa en la canasta de ropa ssucia, puse el bóxer en una bolsa plástica y lo escondí, esperando el momento de botarlo o quemarlo sin que mis viejos se dieran cuenta. Me eché a llorar y a dormir por casi dos días. Casi ni comía. "Es la pena", le decía a mi mamá.

No quise hablar con nadie del colegio y traté toda esa semana de olvidar el tema, de concentrarme en que tenía que ingresar a la universidad ese mismo verano. Cuando creía que las cosas estaban algo tranquilas, algo horroroso pasó... Mi mamá había descubierto la bolsa con el bóxer. Se sentó conmigo a conversar y a preguntarme. Me bloqueé. Cuando al fin pude hablar, le conté todo a mi mamá, quien lloró mucho. Mi papá reaccionó distinto. Denunció a mi amigo y a mi compañero y me llevó a la comisaría a que lo cuente todo. Me moría de la vergüenza, especialmente porque el policía me miraba más con cara de arrecho que de efectivo del orden. Hubo un lío bien feo. en su defensa, mi amigo dijo que no fue violación, que yo era gay y que ya lo habíamos hecho antes. Yo lo negué. Todo quedó en nada. Por último, la Policía terminó llevándose el bóxer y nunca supe qué destino le dieron.

Ingresé a la universidad y me alejé por completo de mi entorno escolar. Traté de comenzar de nuevo. Sin embargo, el nuevo entorno me fui abriendo más los ojos sobre mí mismo, sobre mi sexualidad. Me dio mucho miedo. Hablé con un psicólogo y me comenzó a tratar. Yo ya tendría como 19 años. A pesar que en las terapias me convencí que esa violación no fue mi culpa, porque no fue mi culpa, y que mi aparente homosexualidad no fue causada por esa violación, entré en modo negación. No quise saber nada con nadie. Cuando quise tener enamorada, la relación no duraba ni dos meses y siempre la cortaba. El psicólogo me dijo que no forzara las cosas, que hiciera mi proceso.

Cuando tuve 24 años, recién pude ir conciliando las cosas, acepté que soy gay, se lo conté a mi familia, me apoyan a medias porque me dijeron que no esperan verme con pareja, cosa que tampoco me interesa por ahora, aunque sí he tenido varios choques y fugas pero muy light. Llegué a aprender karate, y cuando sentía que, a pesar de que había convenido no tener penetración en algunas de mis citas, y la otra persona quería pasarse de lista, recordaba lo que pasó después de mi fiesta de promoción, y reaccionaba con un golpe o una patada.

Dos años después, me estoy tomando las cosas con más calma, aunque con el mismo cuidado. Trato de ser más firme y amable, aunque advierto que si alguien quiere propasarse, no va a irle bien. Sigo practicando karate como afición, como reencuentro conmigo mismo, aunque el sensei (instructor) me insiste que concurse. Lo que hasta ahora no he podido conciliar es cuando alguien pide que lo violen. Incluso cuando les digo que la tengo de 18 y gruesa, me lo piden y los mando a la recondchasumadre. Quizás sepas quién soy si me lo pedistealguna vez por chat y luego terminaste bloqueado. Sí, soy yo, y te digo ahora en público lo que te dije en privado: no sabes lo que estás pidiendo, no sabes lo que ser violado significa, no eres más que un pobre y triste huevón que no se quiere en absoluto y que es capaz de morir en manos de otro pobre y triste huevón por el puro hecho de sentirse sometido. Huevadas, nada más que huevadas que yo no comparto y que no creo que llegue a compartir.

lunes, 15 de mayo de 2023

Piura: Manucho te busca para sexo “extremo y sucio”


Soy nuevo por acá.  Versátil, 30 años, con muchas ganas de hacer cosas malas que parezcan buenas.

 

Tengo ganas de hacer lo prohibido, probar cosas nuevas: tríos, orgías, doble penetración, lluvias, todo lo extremo y sucio que se pueda hacer. Quiero conocer chicos versátiles y/o activos mayores de 18 años; y si les va grabarse, genial

 


Manucho en la playa

Una noche hace siete años, fui con un amigo a Colán a pasar un día de playa. Nos quedamos  a celebrar. Como nos dieron ganas de orinar, fuimos por un sitio desolado y oscuro. Ambos estábamos medio borrachos. Me llamó la atención el ruido que hacía el chorro de su pinga al orinar. Parecía una manguera.

“Carajo, ¿la tienes grande acaso?”, le dije.

“Sí. ¿Por qué? ¿Quieres comprobarlo?”

Yo dudé, la verdad. ya sabes, él es mi pata. Pero, por otro lado, si no era esa vez, ¿cuándo? Como jodiendo, mientras aún meaba, se la toqué. Él quitó sus manos y dejó la mía.

“Pajéame”, me dijo.

Le masajeé su verga. Conforme lo hacía, noté que crecía mucho hasta ponerse dura y gruesa.

“¿La mierda. ¿Cuánto te mide?”

“21 centímetros”, me dijo. “¿Qué te parece?”

“está buenaza”, le susurré ya sin roche.

“¿has mamado pinga?”

“¿Quieres que te mame la pinga?”

“Sí. Mámame la pinga”.

Aprovechando la oscuridad, me arrodillé sobre la arena y le chupé ese largo y grueso pene. Él jadeaba y me acariciaba el cabello. Así estuvimos por largos minutos.

“Quiero cacharte… hace rato le tengo hambre a tu culo”, me confesó excitado.

Hizo que me levantara, me giró y apoyó sobre la pared que nos protegía, me bajó la bermuda y comenzó a hacerme un rico beso negro. Me dejó el ano bien húmedo con su saliva. Entonces, se puso un condón y me la fue clavando poco a poco. No se imaginan la rica sensación de sentirme follado por mi amigo.

Luego, cuando iba a darlas, se sacó el forro, hizo que me arrodillara, que se la chupe nuevamente y me llenó la boca con su semen.

 


Manucho en trenecito

Un tiempo después, fui a visitar a un amigo. Resulta que también lo fue a ver otro pata. Entre conversa y conversa, nos pusimos a hablar de sexo. Nos excitamos, nos manoseamos y nos quitamos la ropa.

Aunque mi amigo es moderno, yo me lo clavé. Le metí mis 17 centímetros de pinga, y su amigo activo me la metió por el culo. Entonces me mecí rico. Mientras yole daba a mi amigo por el ano, usé mi propio ano para masturbar a su amigo.

Cuando yo eyaculé, procuré estrujar el pene del otro pata conforme mi hueco se contraía. Eso hizo que el pata también las diera.

Fue alucinante ver el culo de mi amigo manchado por mi leche, y sentir mi culo manchado por la leche de su amigo.

 


La fantasía de Manucho

Cerca de mi casa están construyendo. A veces, paso cuando los albañiles están terminando la jornada. Mi intención es coincidir si puedo verlos bañándose o cambiándose. No he tenido éxito hasta hoy, pero sí una fantasía: llegar cuando están en plena faena y colocarme en medio de la cuadrilla, bajarles el cierre de sus mamelucos, bajárselos para acariciar sus cuerpos sudorosos y arrodillarme a mamar todos sus penes.

Luego, bajarme el pantalón y que ellos me vayan penetrando por el culo uno a la vez: un gang bang.

Luego, ya desnudos, que dos de ellos me claven sus vergas en mi culo al mismo tiempo mientras otro me da su pene para mamárselo rico, y el que esté bajo mi cuerpo me pajee.

Al finalizar, me gustaría que todos esos albañiles me preñen el ano. ¿Cómo será sentir tanto semen mezclado dentro de mí? Posiblemente se rebose, y cuando eso pase, dejar que se me escurra por mis lampiños muslos.

 


Estoy en Piura, y quisiera conocer patas de aquí o de otras ciudades alrededor. Contáctame en el siguiente renglón. Solo te exijo discreción: el que come callado siempre repite plato.

 

Tuitea a Manucho | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com

  

viernes, 12 de agosto de 2022

ASS (41): La última escena de su primera porno gay

Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.


 

Enrique está esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente. Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.

“Hola Enrique”.

“Ju-Ju-Juan”, reaccciona el mexicano.

“Julián”, sonríe el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.

Los domingos, el trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.

“Mientras me garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas, hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.

“¿Tanto así, güey?”

“Debo plata a un culo de gente”.

Al llegar a la casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.

“Por ahora vas a ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training para cuando te toque”, avisa Enrique.

“Yo… puedo ser su trainer”, dice Flavio coquetamente.

Julián sonríe por compromiso.

Cuando Enrique baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza al grito de Willy: “¡Acción!”

La última escena de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:

“eh, tú, pana, ¿qué haces sobándote el huevo?”

“estoy arrecho viendo esta porno”.

Marcano se sienta al lado de Santi qquien comparte el celular.

Sin roche alguno, el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.

“Me la estás poniendo más dura, huevón”.

“Y te la puedo poner más dura aún”, le responde el segundo.

Ambos se besan apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.

Están en lo mejor cuando alguien los interrumpe.

“¿Así que quieren comer solitos?”, seduce Flavio.

Santi y Marcano le sonríen: “Ven”, lo invitan.

Flavio se saca la toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano  para mamar la pinga gorda, larga y lubricada que destaca como un pequeño poste trigueño.

“No dejen de mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.

De pronto, enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira: “Para todos hay”, le sonríe.

Bill se quita la toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación, se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano, seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un beso negro al compañero adelante.

Sin perder la posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.

Corte a un contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de erección estimulada con su mano.

Nuevo corte y nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga, metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y, aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.

Al costado, Mike llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su excitación.

Al poco rato, Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.

La orgía continúa por media hora más.

En la última toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra  a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.

“las voy a dar”, avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.

“Me vengo”, avisa enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen de Flavio.

Quedan Santi y Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo hacen casi en simultáneo.

“Las voy a dar”, gruñe Santi.

“Voy a acabar”, reacciona Marcano.

Finalmente, Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.

Como acto final, Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.

“¡Corten!”, avisa Willy tras un instante.

Cerca suyo, Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.

Y para terminar,un video porno gay. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Fantasías: El Skater (1)

Joao es un chico de 21 años que vive en una zona residencial, donde usualmente reina la tranquilidad. A diario, por las tardes, cuando regresa del gimnasio, cruza por un parque muy cercano al departamento donde vive y siempre se topa con un grupo de jóvenes skaters, concentrados en las piruetas y acrobacias que realizan, demostrando así su pasión por la adrenalina y su escaso temor a los accidentes.
Él, hace todo lo posible por evitar “chocar” con ellos, pero sus intentos han sido en vano. Los considera unos vagos, sin oficio e irrespetuosos, pero a la vez, no puede negarse a sí mismo la atracción que despierta en él sus cuerpos bien marcados y tonificados.
Uno de los jóvenes en particular es quien siempre ha captado su atención, Francisco. Un chico de aproximadamente 22 años, alto, de ojos verdes, cabello rubio claro y un cuerpo de infarto. Su torso perfecto parecía esculpido por el más hábil de los artistas, de pectorales amplios y unos abdominales que todo chico envidiaría. Era delgado, pero marcado. Tenía una cintura pequeña y dos líneas suaves delineaban el camino hacia su entrepierna, un bulto grande que se podía apreciar por los jeans pitillos que usaba a la cadera y que calzaban perfectamente en su trasero redondo y no muy grande. Tenía unos brazos muy bien definidos, que ajustaban su camiseta, sólo cada vez que decidía usarla.
Su costumbre era ir con el pecho descubierto y sólo con sus jeans y gafas oscuras.
Con él, Joao si había intercambiado unas cuantas palabras en diversas ocasiones. Le parecía un tipo amable y buena onda, y aún más cuando se enteró que era amigo de su hermano mayor que vivía en Lima.

Un día, por la tarde, Joao tenía una reunión en el centro de la ciudad, por lo que decidió llamar al servicio de taxi para que lo recogiera en su departamento y mientras tanto decidió bajar al primer piso del edificio y esperar allí su llegada.
Eran alrededor de las 6:00 de la tarde, y los chicos skaters ya se hallaban en el parque haciendo sus acrobacias como de costumbre. Francisco se hallaba entre ellos, tan guapo como siempre, con su estilo tan desordenado, pero que a Joao le encantaba.
De vez en cuando soñaba con verlo desnudo y en su cama, listo para una intensa jornada sexual que no tendría fin, pero era sólo eso, un sueño.

Joao lo miraba fijamente, y cuando reaccionó, Francisco se dirigía hacia él.
-Hola- dijo tímidamente Francisco alzando la mano.
-¡Qué tal Francisco!- respondió Joao mientras se acercaba a la puerta del edificio dispuesto a recibirlo.
- ¿Vas de salida?- añadió
-Algo así- dijo Joao muy nervioso –tengo una reu en casa de un amigo en el centro.
-Pucha, entonces no te molesto- agregó Francisco.
-¿Se te ofrecía algo?-
-Sí bro, disculpa el atrevimiento, pero quería pedirte prestado el baño. Claro, si es que podías- respondió Francisco.
Joao clavó sus ojos en el rostro de Francisco, y pareciéndole increíble tanta belleza añadió:
-Normal, pasa, aún tengo algo de tiempo-
En el rostro de Francisco se dibujó una sonrisa pícara, que terminó por convencer a Joao.
Cerró la puerta y se dispusieron a subir al tercer piso donde se encontraba su departamento.

Él era un chico alto, de cabello castaño, rasgos finos, ojos color miel y unos labios carnosos. No era musculoso pero tenía su cuerpo bien definido, de torso largo y abdomen plano. Su espalda ligeramente ancha terminaba con su trasero duro, abultado, y redondo; sus piernas y pantorrillas eran clara muestra de perseverancia en el gimnasio. Era un chico común y corriente pero que definitivamente tenía lo suyo.

Ambos llegaron al departamento. Joao se sentía muy nervioso por tener cerca al chico con el que tantas veces había fantaseado y que había estado en su mente en numerosas ocasiones mientras se masturbaba.
Entraron, y después de echar una rápida mirada, Francisco exclamó:
-Que paja tu depa-
-Gracias- respondió Joao orgulloso de ello, mientras le lanzaba una mirada coqueta al muchacho.
-¿Dónde está el baño?- añadió Francisco.
-¡Ah sí! Es la puerta de la izquierda, antes de llegar a la cocina-
-¿Me lo agarras?- dijo Francisco mirando fijamente a Joao.
-¿Qué?- exclamó confundido el muchacho.
-Mi skate, jaja, ¿me lo agarras mientras voy al baño?- respondió Francisco con una sonrisa.
- ¡Ah claro! Jaja- concluyó Joao aliviado.

Joao vio cómo Francisco se alejaba hacia el baño mientras se desabrochaba el pantalón. Se dirigió a la sala y se sentó en uno de sus cómodos muebles.
Ya de regreso Francisco, con total confianza, se acomodó a su lado en el mueble y le dijo:
-¡Puta qué rico se siente!-
-Jajaja, sí, son recontra cómodos, se puede hacer de todo aquí- añadió Joao recorriendo el cuerpo de Francisco con la mirada.
-¿Así? ¿De todo?- dijo Francisco mientras se frotaba la entrepierna y miraba a Joao con intensidad -¿Has cachado aquí también?
-No, aún no he tenido la oportunidad, pero de seguro ha de ser riquísimo- agregó Joao.
- ¿Sabes algo bro? Estoy arrecho, y hace semanas que no tiro con alguien… Si tú quieres, nos podríamos masturbar aquí, claro, sólo si tú quieres.
Por la mente de Joao empezaron a transitar diversas imágenes sexuales, pero lo que en realidad deseaba era que Francisco lo follara en ese preciso instante.
-Nunca me la he corrido con alguien, pero dicen que para todo hay una primera vez, así que si prometes que todo quedará entre nosotros, hagámoslo- concluyó Joao.
Francisco no respondió, sonrió y sólo se dispuso a desabrocharse el pantalón quitándoselo luego lentamente. Al instante puso al descubierto sus musculosas piernas, más blancas que su torso bronceado por el sol y del que Joao siempre había sido testigo. Estaba erecto y su bóxer ajustado no dejaba mucho a la imaginación.
Joao hizo lo mismo, también estaba excitado, y rápidamente prendió el televisor y el DVD para poder ver una película porno que disfrutó en la mañana.

-¿Qué haces Joao?- exclamó Francisco mientras continuaba sobándose su entrepierna.
-Voy a poner una peli, así la pasamos mejor ¿no crees?- dijo Joao.
A Joao le hubiera gustado que Francisco lo penetrara pero en ese momento debía aprovechar la situación.

Joao regresó al lado de Francisco, y éste último quitándose el bóxer lentamente dejó ver su pinga de unos 18 centímetros, gruesa y venosa. La agarró con su mano y empezó a frotarla de arriba hacia abajo, no rápido pero tampoco lentamente, lo que le permitía disfrutar el momento.
Joao lo miró de reojo, y le hubiera gustado rozar sus labios y probar la enorme pinga de Francisco mientras en su rostro se dibujaban expresiones de placer, pero sabía que no podía arriesgarse a que éste reaccionara de una mala manera.
Joao procedió a quitarse la trusa y también captó la atención de Francisco con su pinga de 17 centímetros, que no pudo ocultarla.
En la televisión, ya había iniciado la película porno que llevaba por título “El jardín de Eva” y que mostraba a una escultural mujer que seducía a su jardinero, quien tenía rasgos muy parecidos a los de Francisco, lo que puso a Joao a mil.

Ambos lanzaban gemidos intensos y de vez en cuando el uno miraba la pinga del otro, claro, de reojo, y tratando de que ninguno de los dos lo notara. Su respiración se hacía cada vez más fuerte, y el deseo de probar algo nuevo iba en aumento…

-¡Puta, qué rico! ¡Esa flaca tiene una concha riquísima!- exclamó Francisco, quien ya se hallaba sumamente excitado.
-¿Si no? Está buenaza…- añadió Joao mientras miraba la pinga de Francisco.
De pronto, Francisco pasó su mano por la pierna de Joao, y mirándolo a los ojos, con una sonrisa coqueta le dijo:
-¿También estas arrecho verdad? ¿Ya la quieres dar?-
A Joao le hubiera gustado que fueran otras las palabras, pero sabía que por ahora no podía pedir más, que quizá éste era un primer paso para luego concretar su fantasía con Francisco.
Joao seguía concentrado en la pinga de su compañero, que estaba húmeda por los fluidos del muchacho, lo que denotaba su proximidad al clímax, mientras Francisco no despegaba la vista del televisor disfrutando al máximo la película.
De pronto, Francisco lanzó un grito:
-¡Me vengo, me vengoooo, voy al baño!- mientras se iba poniendo de pie
Entonces Joao estiró su brazo, y evitando su acción le dijo sonriente:
-No llegarás, bótala aquí nomás, no hay roche…-
No había ni terminado de decir la frase cuando vio que Francisco nuevamente recostado en el mueble lanzaba unos largos disparos de semen, espeso y blanco contra su pecho, que le hubieran gustado sentir en su boca, y a la par, el rostro de Francisco expresaba una inmensa satisfacción.
Un minuto después Joao exclamó:
-Las doy, las doy…- y sujetando su pinga lanzó 2 o 3 chorros de semen sobre su pecho desnudo, mientras Francisco lo contemplaba con placer y curiosidad.
Unas gotas cayeron en el brazo de Francisco, las cuales él limpió con uno de sus dedos y llevándolas hacia la palma de la mano de Joao agregó:
-Esto es tuyo webón, jaja… bien rico la hemos pasado-
A Joao esto le pareció un claro indicio de la curiosidad que estaba seguro poseía Francisco, y al sentir el contacto de sus manos sintió un hilo de electricidad que recorrió todo su cuerpo.
Ambos se quedaron en silencio por largos minutos, tratando de buscar las palabras que acabaran con esa paz incómoda y absurda.

-Me tengo que ir…- dijo Francisco mientras se ponía de pie e iba en busca de su pantalón y gafas.
Joao no respondió nada y sólo atinó a recoger sus prendas que estaban tiradas por el piso, como si se hubiera tratado de una intensa jornada sexual en la que los amantes desesperados por poseer sus cuerpos se despojan de sus vestidos lanzándolos en cualquier dirección.

Se dirigieron a la puerta y cuando Joao se disponía a despedir a Francisco éste le palmeó el trasero y apretándoselo le dijo:
-¡Qué rico culo tienes!
Joao volteó súbitamente y clavó su mirada en la de Francisco. Se aproximó y lentamente estrechó sus labios contra los suyos en un apasionado beso, mientras que con la otra mano empujaba la puerta para que esta se cerrara.
Francisco entrelazó sus brazos a la altura de la cintura de Joao, mientras le acariciaba la espalda y le correspondía en ese beso que iniciaría el más deseado de los encuentros…

(CONTINUARÁ…)

Escrito por sebastian para Hunks of Piura Entertainment. ©2012. Cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escríbele al autor: sebastian.hunk90@gmail.com