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jueves, 3 de agosto de 2023

PREP: qué es, cómo funciona (en sencillo)




El Ministerio de Salud del Perú anunció el 2 de agosto de 2023 que va a proporcionar gratuitamente la Profilaxis Pre-exposición, o PREP, a las personas cuyas
conductas sexuales continuuen siendo de riesgo a infectarse por el virus de inmunodeficiencia humana, o VIH, la causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o SIDA.

 

El SIDA, en sencillo, es la incapacidad generalizada del cuerpo para activar su sistema de defensas una vez que se detecta algún tipo de infección. Esto pasa porque el VIH, una vez que entra a nuestro organismo, se replica o copia a sí mismo a tales cantidades que supera a nuestro número de defensas dejándolas totalmente inútiles.

 




Diferencia entre TARGA y PREP

Por ahora, el Tratamiento Antirretroviral de Gran Alcance, o TARGA, consiste en tomar un medicamento que busca al VIH por todo nuestro organismo una vez que se sospecha o confirma te hayas contagiado, y una vez que lo encuentra, anula su capacidad de copiarse a sí mismo.

 

Si se toma como es indicado, el VIH puede comenzar a desactivarse a niveles tales que permite a nuestro sistema de defensa actuar eficazmente y superar cualquier otra infección. Pero, el TARGA no elimina ni mata el VIH; solo lo inutiliza.

 

A cambio, el TARGA te permite calidad y larga esperanza de vida, y realizar cualquier actividad casi sin problemas, siempre que sea saludable obviamente.

 

El PREP no es un tratamiento para la gente que ya está infectada sino un medicamento que lo toma una persona que pruebe clínicamente no tener VIH, pero cuya conducta (especialmente la sexual) pueda exponerla ante una infección por VIH.

 

Cuando se toma como es debido, si alguien te contagia el virus, PREP crea una especie de barrera de defensa que le impide copiarse a sí mismo; por lo tanto, le impide provocar una infección.

 



Cuándo sí, cuándo no

Pero, ojo, PREP solo evita que te infectes por VIH. No evita cualquier otro tipo de infección de transmisión sexual, o ITS, como la sífilis, por ejemplo. En ese caso, el uso de PREP combinado con otro método de barrera, como el condón, es una decisión acertada. PREP tampoco es la ansiada cura contra el SIDA.

 

PREP también es un excelente método para parejas en las que uno ya tiene diagnóstico confirmado de VIH y el otro no, y deciden tener sexo a pelo (bareback). En el caso del cruising (sexo con parejas ocasionales) o el swinging (intercambio de parejas sexuales), no tanto, puesto que, como dijimos, solo previene que te contagies de VIH, pero no de cualquier otra ITS.

 

Y, obviamente, PREP tampoco previene el embarazo. Edúcate más al respecto en los links aquí abajo y conversemos.

 

Qué es el PREP | Quiénes pueden acceder a PREP en Perú | Conversemos en X | hunks.piura@gmail.com 

jueves, 30 de marzo de 2023

“Tienes rico culo”. “Tienes rrica verga”

¿Cómo te sientes, y qué haces, cuando algún chico, especialmente si no lo conoces, te lanza ese piropo? Esto puede ayudarte.

 










El blog ChulucanasGym publicó un artículo con consejos para los chicos que tienen buen cuerpo, que desarrollan una zona en especial, como el culo, y que llama la atención y las miradas del resto, pero que a ellos les incomoda.

 

Nosotros le agregaríamos chicos que tienen desarrollada cualquier parte de su cuerpo sin necesidad de ir al gym, que están naturalmente dotados. Pensemos, por ejemplo, en tu pinga o tus huevos y el bulto que todo ese paquete produce incluso si te pones un pantalón ancho.

 

Podría ser un tema medio tonto, pero si uno se pone a conversar con esos chicos, la verdad es que en algunas situaciones sí lo ven casi como un trauma. ¿es tu caso?

 

A continuación queremos proponerte unas situaciones que te permitirán darte cuenta si te avergüenzas por esas partes generosas que el gimnasio o la Naturaleza te dieron, o a lo mejor no. Solo tienes que responder cada pregunta con sinceridad y en privado. No tienes que compartir tus resultados, pero si deseas hacerlo, más adelante te diremos dónde.

 


Si sales a la calle o vas a alguna parte, prefieres vestir:

  1. Ropa que no deje nada a la imaginación.
  2. Ropa que se te vea bien.
  3. Ropa no tan llamativa.
  4. Ropa ancha.

 


Estás en la calle o cualquier espacio público, de pie, y notas que un pata se te queda viendo el paquete, el culo, o alguna parte de tu cuerpo…

  1. Le sonríes, te le acercas y te haces su amigo.
  2. Le sonríes y ahí queda todo.
  3. Mejor miras a otro lado.
  4. Lo miras con rabia y le dices algo como “qué tanto me ves”.

 


Terminaste tu rutina de entrenamiento, tu casa queda lejos, estás bien sudado y el gimnasio solo tiene duchas comunitarias…

  1. Te bañas ahí, y mejor si hay más gente.
  2. Te bañas ahí y punto.
  3. Te bañas ahí pero te aseguras de estar solo.
  4. Ni loco te bañas ahí.

 


Si compartes cuarto, a la hora de dormir prefieres…

  1. Desnudarte por completo.
  2. Quedarte en ropa interior.
  3. Usar pijama completa.
  4. Usas la ropa de ese día.

 


Tu ropa interior favorita es…

  1. Nunca uso / hilo dental  / suspensor.
  2. Slip  / tanga / bóxer entallado.
  3. Ropa interior suelta.
  4. Ropa interior suelta, encima short, y usar las camisas o camisetas por fuera.

 


Tu ropa de baño favorita es…

  1. Tanga brasileña o más chica.
  2. Speedo olímpico, quizás una sunga.
  3. Short estándar.
  4. Bermuda ancha, preferentemente de colores opacos.

 


Si te piden un “nude” por redes sociales…

  1. Te lo tomas de inmediato y preguntas qué le pareció.
  2. Si tienes uno disponible, lo mandas.
  3. Cambias de tema, o mandas el de otro chico.
  4. No mandas nada o bloqueas al contacto.

 


Si eres activo y te dicen “qué rico culo”, o si eres pasivo y te dicen “qué rico pene”, tú…

  1. Invitas a tocarlo, acariciarlo y hasta besarlo.
  2. Si te lo tocan, bien; si no, no hay drama.
  3. Agradeces, y le recuerdas que tienes otros talentos.
  4. Le recalcas que solo eres activo o solo eres pasivo.

 


Si eres activo y te dicen “muéstrame tu culazo” o si eres pasivo y te dicen “quiero ver tu vergota”, tú…

  1. Accedes y muestras algo ‘extra’.
  2. Accedes sin mayor problema.
  3. Accedes de mala gana.
  4. ¿Acceder? ¡Ni cagando!

 


Si un artista te propusiera posar desnudo destacando tu culo o tu pene, tú…

  1. Dices que sí en el acto.
  2. El ‘sí’ depende de una negociación previa.
  3. Dices ‘lo pensaré’, pero en el fondo tu respuesta es no.
  4. Dices que no, y es tu última palabra.

 

Ahora, suma el número de las alternativas; si te salió…

  • De 10 a 19: Piensas que Dios fue muy generoso contigo al permitir que esa parte de tu cuerpo destaque y que despierte el deseo del resto, así que no te haces problemas en que te lo toquen, lo besen, lo chupen, lo masajeen… en fin, disfrutas tanto como el otro disfruta. Y si son más al mismo tiempo, tampoco te haces problemas. Sin embargo, tu amplitud de mente puede tener zonas ciegas riesgosas y hacerte blanco del acoso, o de que alguien filtre tus desnudos o videos privados sin tu autorización. Si aún así ves ese riesgo como una oportunidad, sigue adelante, pero que conste que te lo avisamos.
  • De 20 a 29: te tomas todo tu cuerpo de la forma más natural y relajada que sea posible. Te sientes seguro de lo que tienes, pero tampoco te preocupa en alardearlo. Está allí y ya. Si te lo tocan, te lo besan, lo acarician, etc, lo agradeces pero tampoco es tu objetivo de vida, incluso cuando tienes encuentros íntimos. Aún así, estate atento de que alguna gente pueda interpretar esa actitud ‘fresh’ como que les da permiso para ir más allá y crearte situaciones incómodas. Recuerda que tienes la habilidad de poner límites sin que eso suene agresivo ni voluble: úsala antes de que el tema escale a instantes que podrías calificar como incómodos para ambos.
  • De 30 a 39: Te sientes contento con lo que tienes, pero no te entusiasma mucho la idea de que otros se sientan contentos por lo que tienes. Es válido pensar que lo tuyo es solo para tu disfrute, y de hecho lo disfrutas al punto que hasta te lo tocas y te das buenas pajeadas erotizándote; pero eso solo se queda contigo. A decir verdad, no está pasando nada malo, es simplemente que prefieres ser más pudoroso, discreto, recatado. Trabaja en no traumarte mucho por la forma cómo te vea la gente, y aprende a no darle importancia a la presión que alguna de ella puede ejercer para que te destapes más. Si no te gusta la idea, dilo y ya, o camina en otra dirección sin renunciar a sentirte bien en tu propia intimidad. Si vas al gym, podría servirte este artículo.
  • De 31 a 40: Acéptalo: hay días, casi todos, en que crees que Dios o aquello en lo que creas fue demasiado generoso con ciertas partes de tu cuerpo… y tú crees que no te lo mereces. No te odias a ti, mas bien odias a tus genes, tu herencia familiar, tu entrenador. En fin, eres un Gárgamel andando. Te sugerimos que busques consejería profesional para que te ayude a procesar ese sentimiento que hasta podría deprimirte o mantenerte permanentemente ansioso. Si es necesario tomar una terapia, hazlo. Si después de esa consulta o ese proceso quieres ver cómo está tu situación, puedes volver a hacer este test.

 






Esperamos haberte ayudado. ¿el nombre del modelo? Es Alan Valdez.

 

Comenta aquí abajo | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

martes, 4 de octubre de 2022

Hunks Shopping Online: Catálogo Octubre 2022

¿Buscas ropa de baño atractiva y accesorios para un sexo anal sin accidentes desagradables? Has llegado al lugar correcto.

La canción dice que “para hacer bien el amor hay que venir al sur”… al sur del planeta, por supuesto, pero donde se goza mejor es definitivamente aquí en el norte. Si tienes la posibilidad de venir a tomarte unos días, eres bienvenido; pero si no, ¿por qué no llevar un poco del calor norteño allí donde estés?

Y como ya viene el verano, antes de hacer el amor, primero tienes que seducir en la playa o la piscina. Por eso, aquí tenemos la mejor ropa de baño para que te luzcas este verano. Más adelante te explicaremos cómo adquirirla antes que se agote.

Y como sabemos que esas prendas te van a marcar bien el culo o el paquete, o ambos, será sencillo que conquistes al chico de tus sueños, o al menos de tus fantasías. Y como queremos que tu experiencia sexual sea altamente placentera, también te ofrecemos accesorios ideales para que el sexo anal (independientemente de que tú metas pinga, te metan la pinga, o ambas) no tenga accidentes desagradables. O sea, al mismo estilo de tu película porno gay favorita. Más adelante te explicaremos cómo adquirirlo todo discretamente.

A continuación, te invitamos a revisar estos productos:


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  • Para adquirir los productos de tu preferencia, solo escríbenos a hunks.piura@gmail.com o envíanos un MD (solo seguidores de @hunkspiura) y dinos qué número de ítem estás interesado en comprar.
  • Toda la transacción se hará en privado para garantizar tu discreción.
  • No responderemos mensajes en los comentarios de este post o en los tuits públicos. 

jueves, 25 de agosto de 2022

Ser Rafael 3.4: ¿Por qué nos besamos?


Era la una y media de la mañana del nuevo día.

Josué y yo seguíamos conversando sentados sobre la alfombra en medio de los modulares, mientras jugábamos una inesperada partida de ludo… que él me ganó.

Fue la hora de descorchar el capulí.

“Uhhhh. Ligas mayores”, celebró Josué.

Serví las dos copas. Las chocamos. Era el vigésimo, o cuál sé yo, salud que dimos. Pensaba pasarla bien, pero no tanto.

“¿Qué estará haciendo Laura ahorita?”

“No sé, Tuco. Fácil que jateando”.

“No la llamarás?”

“¿Para qué? Que me llame ella, si quiere. La que casi caga todo fue ella. Por un pelito, no me botan de la chamba”.

Josué movió la cabeza. Yo lo miré y sonreí.

“Ya deja de pensar en Laura, carajo. Voy a ponerme celoso”.

“¿De que la menciono?”

“No, huevón. De que no quieras estar conmigo”.

Josué volteó a mirarme. Yo también.

“O no te gusta mi compañía, mi Tuco?”

Josué sonrió.

“Desde el colegio, ¿no, Rafo?”

“Desde el cole… Oe, ¿puedo preguntarte algo?”

“Habla”.

“¿Por qué mierda terminamos chapando durante el viaje de promoción?”

Josué bebió un sorbo del capulí.

“Si mal no recuerdo, fuimos a la disco, tomaste, te pusiste a llorar, te llevé al cuarto del hotel, me dijiste que extrañabas a tu viejo, te consolé, nos abrazamos, y tú comenzaste a besarme”.

“¿Yo? Estás huevón. ¿No fuiste tú?”

“Ya, eso no importa. Pasó y listo: pasó”.

“Hace casi ocho años. Ocho años que salimos del cole”.

Dejamos que la música se apropiara del rango sonoro de mi sala. Vilma Palma e Vampiros derramaba sus ritmos predecibles por los altavoces.

“Mi viejo, ¿no?”

“Ya, Rafo. No pienses en eso”.

Recordé a mi padre fallecido, cómo esa vez, en quinto de media, regresando del colegio, me encontré con mi madre acongojada, mi hermana hecha un mar de lágrimas… y la noticia que jamás pensé recibir: un paro cardiaco se había llevado a ese hombre vital, decidido, comprensivo… mi amigo… Jorge Rafael… Don Coco para el vecindario.

Fue imposible contener los recuerdos y las lágrimas otra vez.

Josué me abrazó fuerte.

Me incliné hacia su regazo.

Lloré amargamente.

La botella de capulí estaba medio llena… ¿o medio vacía? 

Ser rafael 3.3: Fuerza de voluntad


se acabó el trago en su copa y se sirvió una tercera.

“¿Ya tienes una estrategia al respecto?”

“No. Simplemente no fijarme en nadie más”.

“¿Incluso si se te ofrecen?”

“Incluso si se me ofrecen”.

“¡Sea jerma o sea pata?”

“Sea lo que sea”.

Me serví mi tercera copa, y así hasta que se acabó esa botella. Entonces, saqué una de vino tinto que tenía reservada para ocasiones especiales. Bueno, compartir una conversación con tu mejor amigo definitivamente es una ocasión especial, especialmente cuando no lo ves tan seguido.

Viramos de tema. Hablamos de los compañeros de promoción, en qué estaban, qué sabíamos de ellos. Si tu mejor amigo también ha sido tu compañero de clase, ésta es una charla recurrente.

Cuando el licor se agotó, saqué otra botella a medio comenzar. El alcohol ya estaba haciéndome efecto.

“Rafo, y si te reconciliaste, ¿por qué no quedaste con Laura para hoy?”

Le sonreí, con esa carita pícara que siempre uso para desviar el tema.

“¿No te gusta mi compañía?”

Reí.

“Calla, imbécil. Lo que digo es que le debías dar prioridad”.

“Quiero probarme”.

“¿Cómo así?”

“En vez de salir a una disco a ligar, prefiero pasar un sábado por la noche con mi mejor amigo. Y si me dejas solo, debo tener la fuerza de voluntad para irme a jatear y listo”.

“O sea, soy tu policía”.

Josué se carcajeó. Yo serví una nueva copa.

“Deja de decir estupideces, imbécil”, reclamé; luego me reí. “Además, mi Tuco, quería conversar. Esto no lo puedo conversar con nadie. Imagina lo que dirían mis otros patas si saben que tiro con patas”.

“Te dirían mostacero”.

Le tiré un corchazo en la cabeza, y nos reímos juntos.

“Y tú… ¿qué dirías de mí?”

Josué me miró a los ojos, dejó pasar unos segundos.

“No diría nada, huevón. Somos uña y mugre. Sabes que siempre vas a contar conmigo, no importa lo que mierda decidas”.

Sonreí agradecido. Él se levantó y me estrechó en otro abrazo cálido. Nos quedamos así por un buen rato.

“Te quiero, Tuco. Eres lo máximo”.

“Yo te quiero también, Rafo. Yo también, hermano”. 

    

Sí, evidentemente ya estábamos algo embriagados.

    

Ser Rafael 3.2: Un pasado no tan heterosexual


Caté un poco del licor. La verdad es que el sauco es delicioso.

“Porque quiero dejarme de huevadas. Quiero sentar cabeza”. Además, quiero olvidarme de lo otro”.

Josué probó el vino.

“¿Has vuelto a tirar con algún pata?”

“La noche antes de estar con Laura”.

Le conté toda la experiencia con Juan, desde dónde lo encontré hasta la madrugada que pasamos juntos en el Dreams. Josué me miraba sorprendido.

“¿Cómo mierda se te ocurre metérsela a pelo a un huevón que te encuentras en el cine?”

“La arrechura, huevón. Digamos que el patita tenía lo suyo”.

“Ojalá que no tenga nada, como te dijo”.

“Ya ni me lo recuerdes”.

Josué iba por la mitad de su primera copa. Encendí algo de rock noventero.

“Oe, Rafo, ¿has estado más con patas o con jermas?”

“Más con jermas. Casi una por mes. Patas, a veces”.

En efecto, me fui a la cama con el que me hizo la entrevista para entrar al banco y que me sacó la cita disimuladamente cuando tocó mi turno. Antes que él, el instructor de aeróbicos del gimnasio donde voy. Antes, un primo de Laura que vive en los estados Unidos. Antes, un desconocido que me abordó en la playa y que tenía su pareja, y con

quienes terminé haciendo un trío. Antes, un primo mío de la capital, justo después de ingresar a la universidad. Antes, con Josué durante el viaje de promoción de mi colegio.

“¡Aguarda, tío. Ésa no cuenta”.

“¿Por qué no cuenta, Tuco?”

“Estábamos borrachísimos. Además, solo fue un beso”.

“Pero la tenías bien dura…”

“Sí… pero no pasó nada más. No cuenta”.

Bueno, la descartamos. Y la primera vez fue con el capitán del equipo de básquet de mi colegio, quien me enseñó cómo usar un condón cuando tenía escasos 15 años.

Cuando más joven, después de cada encuentro me sentía fatal, sucio: una mierda. ¿Cómo era posible que hiciera esas tonterías si, además, ya tenía una enamorada, o pequeños romances con varias chicas?

Con el tiempo fui superando esa sensación, aunque no la pude erradicar del todo.

“¿Te sientes bisexual, Rafo?”

Ambos íbamos por nuestra segunda copa de vino.

“No lo sé. Lo único que sé es que ya no quiero tirar con ningún hombre. Nunca más. Tampoco quiero serle infiel a Laura con otra mujer”.

Josué sonrió.

“Dependerá de ti”. 

viernes, 10 de junio de 2022

La hermandad de la luna (epílogo)

En Fogatas, la playa por donde pasa la línea que permite dividir a la Tierra en dos mitades perfectamente iguales, un ansioso Ismael Nava se sienta en una mesa al interior de un restaurante de hamburguesas. Es mediodía, el tiempo está templado, y poco o nada le importa que donde él está sentado es invierno pero saliendo por la puerta principal, a unos diez metros de distancia, es verano. Chiquito se le aproxima y sienta al frente.

“Ya nos traen la orden, inge”.

“No me llames así, carajo”, regaña Nava en voz baja.

“Disculpe, don Mayo. ¿Cuándo tomaremos el vuelo?”

“Una semana todavía porque tienen que arreglarme lo de tu pasaporte: hacerte pasar por ciudadano de acá y sacarte papeles no se hace de un rato al otro como en Collique, pero Latinoamérica es Latinoamérica, donde sobornas a quien sea y… ya sabemos qué pasa”.

Chiquito sonríe.

“¿Y cuándo podré llamar a mi mujer y mi viejita, in… don Mayo?”

“Carajo, huevón, espera a que lleguemos a Londres y ahí nos organizamos. Le has dejado regular cantidad de plata a tu familia, así que no creo que la desaparezcan en una semana”.

De pronto, una hermosa joven vestida con breve blusa de tiritas, short y sandalias entra, observa a los lados y camina hasta sentarse en la misma mesa que los dos varones. Nava mira a Chiquito muy sorprendido; lo mismo el matón.

“Hola, caballeros”, dice con voz muy dulce y coqueta.

“Buenas tardes”, trata de ser cortés Nava. “Perdone, ¿nos conocemos?”

“No creo, pero… podríamos conocernos más”.

Nava y Chiquito vuelven a cruzar miradas. El segundo le mira los senos sin ningún disimulo pero no con afanes pecaminosos, mas bien de seguridad, detectando algún cable oculto, algo fuera de lo común.

“El reloj”, reacciona alarmándose, y levantándose de la mesa. “¡El reloj, inge!”

Todos en el restaurante voltean la cara.

“Siéntate, por favor”, advierte Nava en voz baja.

Chiquito reocupa su asiento con los ojos desorbitados, totalmente jadeante.

“Al grano, señorita”, el ingeniero se pone serio. “Su presencia nos está inquietando”.

La chica mete la mano a su bolsillo y saca un carnet con una foto.

“Prensa. Quiero que me cuente la historia de Cruz Dorada en el valle de Collique, del otro lado de la frontera”.

Chiquito se vuelve a levantar de golpe, tira la silla, se mete la mano a la cintura y saca una pistola: apunta a la chica. Nava se para con rapidez y lo encara.

“No seas imbécil”.

El matón mira con desesperación a la joven audaz y mira a Nava. Gimottea. Al instante, se lleva el cañón del arma a la boca. Los comensales gritan de espanto.

Un disparo se oye.

Todos salen despavoridos, entre ellos Nava, pero su carrera se acaba en la esquina de esa calle cuando alguien lo bloquea de un golpe y lo agarra del pecho.

“¿Pensó abandonarme, ingeniero?”

Ismael abre sus ojos y su boca: el Carnes lo tiene paralizado. A sus costados, la gente huye; la Policía está a punto de llegar.

Mira un video aquí.

Esa noche, el grandulón se cobra la victoria de una forma diferente, al menos nunca antes experimentada en toda su vida pero que nunca dejó de producirle curiosidad: con su no tan largo aunque sí grueso pene erecto metido dentro del ano de otro hombre que es la perfección física andando, o al menos la que él recientemente ha conocido. Cierra los ojos, trata de resistir pero no puede más: eyacula en el interior de ese otro varón.

“Perdona”.

“No hay problema; excelente siendo primera vez”, le dice el amante del momento, mientras su pene erecto pierde firmeza y descansa poco a poco sobre el bajo vientre del cuerpón.

“¿en serio te gustó?”, el Carnes le acaricia los bien formados glúteos, aún sobre su pubis.

“A mí sí”.

“¿Pensaste que no lo iba a lograr?”

“Yo no decir eso. Yo sentir cierta duda, entonces yo decidí reto”.

El Carnes sonríe.

“Ahora sabes que puedes confiar en mí, y tú sabes por qué debes creer en mí”.

“Sí, sí saberlo”.

“¿Y ahora qué, Owen?”

“Tú ser libre. La frontera estar a diez horas en auto. Mañana poder regresar”.

“Mi país ya no es mi casa; no tengo que hacer nada allí”.

“Entonces… mi casa ser tu casa, pero ser viaje muy largo”.

El Carnes palmea una de las nalgas.

“Será la primera vez en mi vida que un viaje tenga sentido para mí”.

Owen sonríe, se inclina y besa los labios del hombre.

“Entonces, ir a casa”.

Una alarma suena en el celular de El Carnes. Lo rescata de la mesa de noche al lado y lo revisa. Ríe.

“Ciento veinte me gusta”.

El Carnes deja el celular en la mesa otra vez, gira con Owen y se le acuesta encima. En la pantalla, brilla la foto de un iracundo Ismael Nava esposado a un poste de energía eléctrica en una calle de Fogatas con el texto: Welcome to the Middle of the World. #WhiteCross #endgame #moonbrotherhood