En Perú decimos
heterocuriosos
a los chicos que se identifican como abiertamente
heterosexuales pero que, así, como quien no quiere la
cosa, tienen sus encuentros con chicos del mismo sexo. ¿Eres uno
de ellos?
Si no te defines
como bisexual o gay reprimido (que no es lo mismo que gay de
clóset), sientes la curiosidad por el morbo de tener una sesión íntima con
otro chico, lo experimentas y ya, ahí queda todo, no te embarcas en una doble
vida (o no, al menos, de forma permanente), y defiendes tu relación heterosexual por encima de todo, definitivamente eres
un heterocurioso.
No hay nada que
criticarte. Si exigimos que se respete la diversidad en nuestras identidades
de género (cómo nos consideramos
incluyendo o excluyendo nuestro sexo anatómico), lo primero a lo que debes
restar importancia es cuando alguien te pide que “te definas”. Total, para
gustos y colores, han escrito los autores.
Si no lo has
notado, eres atractivo para los
gays y
bi porque eres el morbo en
persona. Es más, a ti no te jode tanto lo gay o lo bi. Tu rollo es tener una
buena
experiencia sexual con alguien de tu mismo sexo. Ésa es tu
principal ventaja. Claro que si tienes buena verga o buen culo, eso suma pero no determina.
Pero, ¿qué pasa
cuando tienes enfrente a un musculoso, sea en foto, video… o en persona?
¿Sientes que dejas de ser el centro de la atención? ¿Repites ésa de “qué tiene él que no tenga
yo”? ¿Te incomodas hasta la molestia? ¿Mandas a la mierda tu lado amable y
dejas aflorar tu grinch? ¿Te cuesta trabajo evitarlo? ¡Tranquilo! Aquí vamos a
darte algunas ideas que pueden servirte.
- Dale al musculoso
la importancia que le das a todas las personas de tu entorno cercano. Ni mucha
ni poca. En tanto lo acojas de forma natural, su presencia no molestará pero
tampoco será un mal necesario.
- No cometas el
error de matricularte en el primer gym que encuentres para “ser como”. Eso
significaría vivir “a la sombra de”. Si te metes a entrenar, hazlo porque
sientes que lo quieres y necesitas, no porque las circunstancias externas te
obligan.
- Métete en la
cabeza que un musculoso no es una amenaza; es una oportunidad: hazte su amigo,
claro si merece ser tu amigo… pero en general, las asperezas suelen limarse
cuando conoces y entiendes a la persona… y llegas a descubrir que a lo mejor,
tú vas a serle de más ayuda que él a ti.
- Si te preguntan
por el musculoso a sus espaldas, tú no digas nada. Un “no opino de gente que
no conozco” dicho de manera tranquila va a funcionar mucho.
- Por encima de
todo, se tú mismo. Recuerda que tu atractivo radica en tu esencia, no
necesariamente en tu apariencia. Así que… ¿no te estás molestando innecesariamente?











Por cierto, el
musculoso de esta entrada es el brasileño Evandro Silveira.
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