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viernes, 20 de abril de 2012

SxEC 1: Partido bajo techo

Vivo en una casa, que en la parte delantera tiene una tienda resguardada con rejas, por seguridad. Un día estaba solo; entonces, llegó a comprar un chico. Es de cuerpo marcado, brazos grandes y formados, alto. Es simpático de rostro, donde destacan unos ojos claros.
Como el pata es del barrio, le abrí las rejas y lo hice pasar con toda normalidad.
Yo no me hacía muchas ilusiones, pues sabía que era heterosexual... o al menos eso creí.
- Por favor, véndeme una gaseosa.
- OK.
Caminé hasta la refrigeradora, que está del otro lado de la tienda. Él me siguió. abrí la puerta de la refri.
- ¿Qué gaseosa quieres?
Él me miraba fijamente, en silencio. Entonces, se acercó más, y me tocó el culo.
- ¡Aguarda, mierda. No seas gracioso!
Trataba de hacerme el inocente; además, yo siempre tuve la imagen de que con él no pasaba nada, a pesar que su imagen de macho varonil me impresiona.
- Ya. dime, qué gaseosa quieres.
Él seguía mudo, mirándome fijamente. Entonces, sus labios se despegaron.
- Yo quiero otra cosa.
me reí.
Se puso detrás mío, comenzó a tocarme el culo. Yo estaba palteadazo.
- Buen culo tienes.
Me empezó a acariciar. Me arrechó.
- Te veo por la calle, y me dan ganas de metértela toda.
Comenzó a tocarse su verga. Yo seguía muy nervioso, pues estaba tan cerca de mi. Normalmente, lo veo jugando fútbol y hablando de chicas con sus patas. Yo no sabía qué pensar ante las cosas que me decía, que, ni por casualidad, se me hubiera ocurrido que pudieran salir de su boca.
Se bajó el cierre de su pantalón, y se sacó su verga de 16 cm, gruesa.
- Mámala, chúpala.
Al inicio, me palteaba hacerlo, debido a los nervios. Pero me arrodillé, cerré la refri, y comencé a darle un mameluco.
- Wow! ¡Qué caliente está tu boca! Chúpala así.
Le pasé mi lengua por toda su boca, y también le lamí los huevos, que los tiene grandes. Entonces, él se bajó más su pantalón.
Dejé de chupársela, pensando que ya se iría, pero él comenzó a apretarme las nalgas, y a acercarme todo su cuerpo. Mi excitación hizo que la mía tamién se pusiera dura y babeante.
- Todavía no termino. quiero probar ese buen culo que se te marca cuando caminas. Lo debes tener bueno.
Yo me reí.
- Déjame comprobarlo.
Abrió la nevera de la refri, y me bajó mi short y mi calzoncillo.
- ¡Buen culo tienes!
Me nalgueó, y como él había metido su mano a la nevera, me la pasó por mi trasero. Luego comenzó a meterme los dedos, y a estrecharme más contra su cuerpo.
- Qué rico culo tienes, mejor que el de una puta.
Se rió.
Hizo que me incline, apoyándome en la refri. Sacó un condón, se lo puso y comenzó a metérmela. Me dolía como mierda.
- Qé rico y apretado está tu culo. Ahhhh. Vas a ser mío, carajo.
Comenzó a follarme y a seguirme follando. Entonces, hizo que me apoyara contra la pared, me abrió de piernas, y me la clavó de nuevo.
De allí, pasamos a la sala, y me tumbó sobre mi sofá para seguírmela metiendo. Me hizo piernas al hombro, pero con las piernas cerradas, según él, para sentirla más.
Se sacó su polo, y comenzó a acariciarse su pecho formado, y sus tetillas.
- ¿Te gusta?
- Sí, mi amor.
Se acostó sobre mi y me dejó sentir sus músculos firmes, aunque no grandes.
- Ponte en cuatro.
Me la metió de nuevo, y no paraba de decirme cosas cachondas.
- qué rico culo habías tenido, y te la tragas toda, so pendejo tragón y comelón.
Me nalgueó de nuevo.
En eso, eyaculó.
Se sentó completamente calato sobre mi sofá. Estaba cansado. Yo estaba complacido por esa imagen
- He cachado rico contigo. Tienes buen culo, carajo.
Se me acercó de nuevo, y en compensación a esas palabras, se la chupé otra vez. su verga estaba semi-dormida, luego de haber vaciado su semen.
- espero que se vuelva a repetir.
- Claro, por mi, normal.
- Ya... pro... que quede entre los dos.
- Normal. Descuida.
Normalmente no le cuento mis cosas íntimas a nadie, pero con todos ustedes, he tenido que romper esa promesa de silencio.
al día siguiente, lo vi jugando fútbol. Me vio a lo lejos.
No me saludó... como si no me hubiera visto...

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Comenta este relato aquí o en hunks.piura@gmail.com

martes, 5 de marzo de 2019

¿Si muestra la pinga es activo y si muestra el culo es pasivo?

Una de las preguntas repetitivas que solemos absolver de ustedes es respecto aal rol sexual o la orintación de los modelos si acaso muestran la pinga (especialmente la pinga parada) o las nalgas (o hasta el agujero del culo). La respuesta que solemos dar es "ni idea".

Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.

A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.

Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.

Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.

¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.

Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura

domingo, 10 de abril de 2022

ASS (23): Sus primeras dos escenas cachando a pelo

Un nuevo actor porno se une a la productora de Enrique.


 

“Soy Mike, tengo 20 años y vine aquí por el casting de baile”.

“¿Qué géneros sabes bailar?”

“Casi todos. Te demuestro si quieres”.

“Qué bueno, Mike. Yo estoy buscando strippers decididos a todo”.

“Yo estoy decidido a todo”, sonríe el postulante.

“Veamos”.

Suena una música y el candidato se pone de pie, va al centro del escenario y comienza a moverse sensualmente al ritmo. Se quita el polo. Sigue bailando. De un tirón se deshace del short y queda solo en zapatillas y una tanga con estampados felinos que le aprisionan el bulto y le ocultan la mitad de sus bien desarrolladas nalgas, aunque se le mete entre ellas.

Al terminar, hace una venia. El chico que lo está examinando se le acerca.

“Nada mal, Mike… pero… en mi show, el stripper se queda totalmente desnudo”.

“¿Y tú te quedas totalmente desnudo en tu shows?”

“Mira”.

Suena otra música y el examinador comienza una rutina en la que también se queda sin polo, sin short, y mientras baila solo en zapatillass y un hilo dental que oculta su paquete pero revela sin ningún roche su culo como dos burbujas hinchadas, se acerca al postulante, lo toma de su tanga atigrada y se la baja hasta las pantorrillas: la pinga semiflácida del otro chico queda al aire.

Se le contonea. El candidato termina de despojarse de la ropa interior y así desnudo lo sigue. Poco a poco, le saca el hilo dental. El examinador gira, abraza al postulante, lo besa en la boca y, apoyándose en sus manos, baja por todo su pecho y vientre velludo hasta llegar a su pinga. La comienza a mamar y la pone dura de inmediato. Tras un par de minutos, el examinador gira y se pone en cuatro patas sobre el piso del escenario.

“Mámame el culo”, pide.

El postulante se arrodilla y se inclina para hacer el beso negro. el examinador gime y jadea. Se la pasan así por un par de minutos.

“Métemela al culo”, pide el examinador.

Mike se incorpora, calibra sus 18 centímetros y comienza a meterlos con suma facilidad en ese hueco que más que dilatado, está bien usado.

“Así, fóllame rico”, pide el pasivo.

el activo se cimbra con mucho ritmo y respira profundo. Cierra los ojos y solo se deja llevar hasta que siente venir su orgasmo. Entonces, para y saca su pene.

“Cortamos”, dice hacia su costado derecho.

En la platea, Willy apaga la cámara de televisión dispuesta sobre un trípode mientras Enrique da una señal de conformidad y alejo mira toda la acción sentado en una silla de plástico.

“Subo para hacer los contraplanos”, avisa el camarógrafo a la vez que carga sus herramientas de trabajo hacia el proscenio.

“entonces, tu amigo… ¿Pedro? Bueno, él no se anima aún”, recuerda Enrique.

“Tiene miedo que su viejo le saque la mierda si lo descubre”, responde Alejo.

“¿Y ese otro que dices tiene más cuerpo de futbolista?”

“Sería de hablar con él, aunque parece que se está cachando a mi amigo Pedro”.

“¿Son pareja?”

“No, digamos que solo cachan porque él vive en su jato”.

“Ah, chinga”, reacciona enrique.

Sobre el escenario, los dos actores se visten por completo y se ubican en la posición inicial de la entrevista.

“Solo voy a hacer tus planos, Flavio”, indica Willy. “¿Recuerdas tus líneas?”

“Sí”, afirma el modelo y actor.

“Enrique, Alejo, detrás de mí para que no salgan en plano”, pide Willy. “¡Y…acción!”

Alejo y Enrique se van a un rincón de la discoteca vacía que funciona como locación.

“El pata que cacha con mi amigo Pedro está llegando al AS con un venezolano que tiene cuerpo como el mío, es culón, y Miguel me contó que ese venezolano es pingón”, dice Alejo en voz baja.

“¿Pero tiene papeles?”, consulta Enrique también en voz baja.

“Ah, eso no sé”.

Vuelve a sonar la música, y en el escenario, el que interpreta al postulante repite el baile y strip-tease hasta volverse a quedar en su tanga atigrada.

“Buen culo tiene tu amigo Miguel; debió depilárselo para ponerse el hilo dental que le había comprado”, comenta Enrique desde el fondo aún en voz baja.

“Y él sí es moderno”, agrega Alejo.

“¿Por qqué no te animas tú? Tienes buen culo”.

“No, cojudo. Duele cuando te meten la pinga”.

“¿Ya te la habrán metido, cabrón?”

Alejo ríe mirando al escenario cómo Flavio se quita toda la ropa y se queda en su hilo dental.

“Corten”, indica Willy. “Voy a cambiar de tiro”.

“¿Así se hace una porno?”, se extraña Alejo al fondo, siempre en voz baja.

“Todo lo que veas en la pantalla es 50% talento del modelo y el otro 50% del equipo detrás de cámaras”, presume Enrique.

En el escenario se reanuda la secuencia  del baile de Flavio hasta quedar totalmente desnudo, acercarse a bailar con Miguel, besarlo, desnudarlo, chuparle el pene, que él haga el beso negro y que finalmente lo penetre por el culo. Ahora Willy puede tomar los gestos de placer de los dos actores con más detalle.

“Las voy a dar”, avisa Miguel.

“Aguanta, voy a abrir la toma”, pide Willy. “Ahora sí… orgasmo… acción”.

Miguel se sigue cimbrando con su pene dentro del ano de Flavio hasta que ahora sí deja desencadenar su eyaculación:

“Me vengo, me vengo”.

“Sí, dame tu leche”, pide Flavio.

Miguel saca su pene, lo pajea y dispara su  semen entre las nalgas y la espalda baja de Flavio. Ambos se tranquilizan y esperan.

“Corten… queda”, avisa Willy.

“Recupérense que tenemos que hacer la escena del baño”, avisa Enrique.

“¿También vamos a filmar cachando y parando?”, vuelve a preguntar Alejo.

“el truco del buen cine”, explica Willy mientras recoge la cámara y el trípode, “es quetodo lo que vesen pantalla parezca como si hubiese pasado de forma corrida cuando realmente no fue así”.

“¿Incluso los videos porno amateur?”, curiosea Flavio.

“Los videos porno amateur no son tan amateur como parecen”, sonríe Enrique. “Son formatos que los estudios han desarrollado para que parezcan amateur y seguir ganando dinero invirtiendo menos en la grabación”.

Los cuatro van al camerino de la discoteca, y aprovechando la estrechez del pasillo, Flavio mete su mano en el culo de Alejo.

“Me dejaste por el Kike”, le dice bromeando.

“le ibas a pagar sus escenas con mi dinero”, aclara Enrique también bromeando.

La escena en las duchas es relativamente básica. Se supone que Alejo, encarnando a Santiago o Santi, está bañándose cuando llegan Miguel, interpretando a Mike, y Flavio, como él mismo. Al hallar el cubículo ocupado, deciden esperar pero Santiago les dice que mejor la comparten. Los tres entran como pueden, se bañan y se excitan.

Mike y Flavio se turnan para chupar el pene a Santiago, quien a su vez luego se los mete por el culo a cada uno. A pesar de la leve protesta de Alejo, Willy graba la escena cortando y cambiando de ángulo con tal de lucir mejor el falo del actor en los dos grandes culos que sodomiza, y de paso el del activo también. En una toma, se logra ver su agujero cerradito.

La escena termina con Flavio mamanndo ambas vergas hasta que logra que eyaculen en su boca. Primero la de Miguel, mucho después la de Alejo. Y como un extra, Miguel mama la pinga cabezona de Flavio hasta recibir el semen en su lengua y tragárselo. Lo saborea.

“Corten”, indica Willy cuyo pene también está durísimo, y de eso se encarga Enrique. Le baja la bragueta del jean, y delante de los tres actores, se arrodilla a chupársela hasta que el esperma del camarógrafo se dispara en su boca. Han sido cuatro horas y media de grabación, y son dos mil soles más en la cuenta de Flavio, dos mil quinientos adicionales a la de Alejo y los primeros dos mil para Miguel haciendo porno. Y todo el vestuario, proporcionado por ASS.

“¿Y si alguien descubre la película?”, por fin pregunta Alejo a Miguel cuando llegan a San Sebastián en la moto.

“Yo no le rindo cuentas a nadie más que a mí, así que yo me hago responsable solito”, responde el galán.

Alejo quisiera decir lo mismo, pero luego de dejar a Miguel, tendrá que inventarse otra mentira sobre su ausencia cuando llegue a casa, eso sí, con una buena dotación de víveres.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

SxEC 03: Préstamo con pequeños intereses

La semana pasada, por mi casa, le hicieron una misa a una vecina que cumplía unos años de fallecida.
Asistió mucha gente, entre ellos, un amigo de mi familia, un chico alto, moreno, y, hasta donde podía ver, velludo, pero no en exceso. Él ya está acompañado, y hasta tiene hijos.
llegó a comprar a la tienda. Yo lo atendí. Hasta ahí, nada fuera de lo común.
Llegó una segunda vez, y yo lo atendí. Llegó una tercera, pero esa vez lo atendió mi hermana. Justo en ese momento, le pasé la voz:
- Me voy a bañar.
Ya estaba totalmente desnudo listo para abrir la ducha. En ese momento, él le pide a mi padre, permiso para ocupar el baño. Mi padre le dio pase sin problemas.
Nuestro baño es en realidad dos pequeñas piezas, una para el sanitario, y otra para la ducha, separadas por una pared. En vez de puerta, la pieza del sanitario tiene una cortina; la ducha, no.
Yo sentí que alguien entraba a la pieza del costado. Me quedé en silencio. Estaba totalmente enjabonado.
Como estaba de espaldas a la puerta, pude ver cómo una sombra le quitaba claridad a mi pared. No le di importancia.
Justo estaba enjabonándome el culo.
- Uf, qué rico trasero tenías.
El chico se acercó por detrás, y me quitó el jabón.
- ¿Qué haces?
- Mira a la pared.
En ese momento, me metió el jabón entre las nalgas.
- No hagas bulla.
Se desabrochó su pantalón, sacó un condón, se lo enrrolló en su enorme verga, de unos 19 cm, por lo que pude calcular, me arrimó a la pared, y comenzó a metérmela toda.
Como me dolió, me la quité de inmediato.
- No va a venir nadie: todos están ocupados en tu sala.
Supuse que mi papá se imaginaba que él estaba ocupando el baño, haciendo sus necesidades; entonces, nadie iría a ver. Además, recuerden que yo había avisado que me iba a bañar.
- Agáchate.
Me tiró agua al culo.
- Uf, qué buen culo tienes.
Me nalgueó dos veces. Me separó mis dos cachetes, y me metió la pinga de un solo movimiento. ¡Qué rica sensación!
- Cuidado, huevón, me mojes el polo y el pantalón.
Cerré la ducha con cuidado, y debido a que estaba mojado, me voví con cuidado de no dejar marcas de humedad. Él también tuvo precaución al follarme.
Lo hicimos por buen rato, dándole y dándole.
quiso darme un beso en la boca. No sé por qué se lo esquivé, y terminó estampándomelo en el cachete.
- Quiero darte una buena cachada y comerme ese buen culo que tienes, mierda.
Me nalgueó de nuevo.
Su pinga seguía masajeando el canal de mi ano.
- Acaba, por favor, vaya a venir alguien.
En eso, sentí que su verga comenzaba a latir.
- quiero hacerte mío, mierda.
A pesar que ya se había venido, me seguía follando, con mucha más fuerza.
Entonces cesó, se abrochó su pantalón y se quitó de ahí.
¡Qué rica follada en el baño!
Cuando salí de la ducha, mi familia estaba como si nada.
Ese chico no regresó a comprar; por lo menos, no en lo que restó de ese día.
 
©2012 Hunks of Piura Entertainment.

miércoles, 9 de mayo de 2012

SxEC 04: Un duchazo con mi primo

Era un fin de semana. Sábado por la mañana, para ser exacto. Me tocó hacer limpieza en casa. Todo iba normal.
cuando terminé, tocaron. Era mi primo, un chico algo fornido, de mi edad, o sea, 19, lampiño, buenos brazos, buen pecho, buenas piernas, culo no muy grande pero redondo y durito.
- Entra, primo. ahorita me voy a bañar porque acabo de hacer limpieza.
- Ya, OK.
- Vamos al patio de atrás, mientras conversamos.
- Ya, pe, mientras te bañas, vamos conversando.
- OK.
Me desnudé todo y abrí la ducha.
- Bien culón eres, primo.
Nos reímos, y entré.
Procedí al clásico rito de enjabonarme.
Recuerden que mi ducha no tiene puerta, así que mi primo se sentó cerca de ella, pero sin podernos ver; pero lo suficientemente cerca como para no gritar mientras conversábamos.
- Primo, tienes culo de puta.
sentí que su tono era algo... arrecho. De vez en cuando, noté que se asomaba mientras me bañaba.
Entonces, empecé a enjabonarme el culo, y comencé a hacer ruido con los dedos, como cuando sacas un objeto de algo que lo succiona.
- ¿qué suena, primo?
Se asoma por completo a mi ducha.
- Nada.
- ¿qué estás haciendo, primo?
Me reí.
- a ver, pe, déjame ver qué estás haciendo. Normal conmigo.
Comencé a meterme los dedos al culo, a sacarlos de golpe, con las manos enjabonadas, y a hacer ese sonido que le llamó la atención.
- Déjame ver... suena bien... suena rico.
Entonces me agarró de los brazos.
- Tienes un buen culo, primo.
Comenzó a acariciarme las nalgas con sus manos. De pronto, su dedo índice me penetró el ano. Me arrechó, y como me movía por eso, terminé mojando sus ropas.
- ¡Puta, primo! ¡No me queda otra que bañarnos juntos!
Se quedó calato. Su verga de 16 cm, gruesa, estaba al palo. Gruesa y venuda, por cierto. La usó para sobarla entre mis nalgas, aprovechando que estábamos enjabonados.
Me eché boca abajo sobre el piso del baño.
Se puso champú sobre su verga y comenzó a sobármela en la raja de mi culo, y a golpearla sobre mis nalgas.
- Ábrete las nalgas.
Lo hice. Agarró dos dedos y los untó con champú. Me los metió a mi agujero. mientras usaba su verga para golpearla contra mis nalgas.
- Con cuidado, que me duele.
- Ya, disculpa primo... te entra suavecito, huevón.
Me logró meter tres dedos. Lo hizo por un tiempo,, salió y entró, esta vez con un condón en la mano. Se arrodilló, abrió la ducha y dejó que el agua me enjuagara mi trasero, mientras me lo movía.
Se puso la orilla del empaque del condón entre sus labios, y volvió a separarme las nalgas con sus manos.
- Tienes un señor ano.
Entonces, llevó su verga a mi boca. Comencé a chupársela. ¡qué rico era mamarla así mojadita!
Tras ello, me puse de pie, y él también. Me incliné a seguirla chupando. Sacó el condón de su empaque.
-Ponte en cuatro.
Nos acomodamos y me la metió. ¡Qué rica follada, carajo!
- ¿Te gusta, primo?
- Sí, cáchame fuerte.
Comenzó a meterla y sacarla.
- Chúpala otra vez.
Comencé a hacerlo, saboreando el látex, y luego, mamando sus grandes huevos.
Me arrinconó a la pared de la ducha, y me la metió de nuevo. Comenzó a bombearme el ano como loco.
- Puta ma're, primo. Te gusta comerte las pijas... ¡Qué bien! ¡ahhh! ¡Te las comes bien, mierda! ¡Te las comes toda!
Me arrodillé a chupársela de nuevo. Luego, él se sentó sobre el piso de la ducha.
- Baja lento sobre mi verga. Te la voy a clavar toda.
Lo hice, y comencé a cabalgar sobre él, mientras me agarraba de las caderas, y me besaba las tetillas. Mi verga parada se sobaba contra su vientre duro, como tabla de lavar. Me arreché tanto, que las di sobre su vientre, pero no dejaba de cabalgar.
- ¡qué rico, primo! ¡Yo también las voy a dar! ¡Carajo, se viene! ¡Mierda! ¡ahhhh! ¡Se me sale la leche!
Se sacó el condón. Nos lavamos bien, y mientras yo salía, el entraba al sanitario para botar el condón repleto de semen.
Así calatos, nos fuimos a mi cuarto. Vi un papel en el suelo, y me agaché a levantarlo.
En ese momento, sentí que me agarró de mis caderas. Minutos después, mi culo volvía a recibir su verga. ¡Qué rico folla este primo!
Nos pusimos de pie y nos terminamos de secar. Se sacó un segundo condón que, no sé de dónde lo había sacado. el hecho que luego se la chupé hasta que se vino en mi boca.
Fui al baño a enjuagarme la boca, y regresé al cuarto. Lo encontré echado boca arriba, contento, calato.
- ¡qué buena cachada he tenido hoy, primo!
Me cambié, sonriendo.
Su ropa secó. La planchó algo húmeda.
Se cambió, y se fue a su casa.
Antes de salir, me dió dos nalgueadas.
Anoche me mandó un mensaje de texto: "¿Cndo t toca limpieza?".
Le respondí:"Este fds... y stare solo".
A la hora había otro mensaje en mi celu: "Spérame y preparat".
©2012 Hunks of Piura Entertainment.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SxEC 06: Un comprador aventajado

Hace unos días, llegó a la tienda un moreno delgado con su mujer. Mide 1m70, tiene 35 años, y a pesar de eso, el cuerpo marcado.
Llegaron a hacer compras, por lo que la lista era enorme. Ellos tienen la costumbre de hacer compras para la semana.
Mi papá los estaba atendiendo, cuando vi que el moreno se le acercó.
- Préstame tu baño, por favor.
- Ya... Hijo, anda, acompáñalo.
Como era de noche, tuve que irle a prender la luz
Entró a orinar, por lo que pude escuchar, pero luego comenzó a demorarse.
Cuando salió del baño, no se había subido su cremallera, por lo que traía la verga fuera. Yo estaba en la puerta, esperándolo. Su miembro era grande, y me quedé anodadado.
- Se ha olvidado de cerrarse el cierre.
- Es que... quiero que me cierres el cierre con tu boca.
se rió.
- ¿Te provoca?
Me quedé mirándolo, y él terminó  de desabrocharse su pantalón, para bajarse más su ropa interior y descubrirme el resto de su pinga y sus huevos, que eran enormes.
- Tenga cuidado, que puede venir alguien.
- No te preocupes, que están atendiendo la lista, y charlando.
Comenzó a manosearme las piernas, luego me acarició el culo.
- Chúpala.
Me la metí toda en mi boca porque estaba dormida, pero dentro de mi boca fue creciendo hasta completar sus 22 cm de dureza.
- Ah, huevón, sí que sabes chuparla. Lo haces de la puta madre.
Cuando estaba bien dura y gruesa, me la sacó de la boca, y comenzó a golpearme en las mejillas con ella, y a meterla y sacarla de mi boca.
- ¿Te gusta?
- Sí, está rica.
Luego comencé a chuparle los huevos, para regresar a lamerle su verga enorme, a chuparla y a darle mordiditas.
- Sigue así.
Me tocó mis nalgas, me bajó mi short, mi ropa interior, se arrodilló  y me comenzó a besar mis glúteos. Me separó ambas nalgas, y comenzó a meterme el dedo, masajeándome el culo.
- Tienes un culo que te lo voy a romper.
Se puso de pie, sacó un condón y, separándome mis nalgas, comenzó a meterme su palo duro y grueso. No lo logró, por lo que se humedeció los dedos, me los metió al culo para dilatármelo. Intentamos de nuevo, pero nada. Entonces, me puse en cuatro, pero abriendo bien mis nalgas y mis piernas. Comenzó a meterla, pero sólo entró la cabeza y algo del tronco.
Entonces me eché sobre el piso, y él me puso mis piernas en su hombro. La pose es una de mis preferidas. Volvió a meterla. Esta vez lo conseguimos, y logré atrapar esos 22 cm en mi ano.
- Eras estrecho, huevón.
- Claro, ¿qué crees?
Follamos así por un momento, hasta que él se echó en el piso.
- Siéntate encima, quiero que la comas toda con tu culo.
Logré enterrármela toda, pero comenzó a dolerme. Él comenzó a gemir.
- No hagas ruido que te pueden escuchar.
Me levanté, le saqué el condón y comencé a chupársela.
Entonces, él se acostó encima mío, y comenzó a rozarme su verga entre mis nalgas, moviéndose bien y rápido. se levantó y fue a eyacular al inodoro.
- Qué buen culo que tienes.
Me dio una nalgada.
- Nadie me la ha chupado así.
Regresamos a la tienda, y él comenzó a hablar con mi papá y su esposa.
- Su patio trasero es bien grande, y tiene unas plantas lindas.
Cuando pudo, se volteó a verme y me guiñó el ojo.
A mi, el culo me quedó doliendo todo el día siguiente.
 
©2012 Hunks of Piura Entertainment.

sábado, 18 de junio de 2022

Proyecto Lujuria 9.2: Osmar y Alexis también gozan rico en la ducha


A la misma hora, Osmar regresa de la calle al departamento en el condominio. Alexis justo sale del dormitorio principal cubriéndose sus genitales con una toalla:

“¿Cómo te fue en la entrevista?”

“Bien, pero ya estaba olvidando que esto de atender a la prensa tiene su lado pesado. Al menos no me pidieron quitarme la camisa”.

“La cena está para calentar por si desees”.

“Báñate, luego me ducho y ceno antes de que venga Alejandro”.

Alexis se aproxima un poco más sin separar la toalla de sus partes íntimas:

“¿Entonces va en serio la cosa con ese chico?”

Osmar se lo queda mirando y sonríe:

“¿Podemos ducharnos juntos?”

 


El baño se llena de cierto vapor. En la ducha, los dos actores están empapados y cubiertos sus cuerpos con la espuma de sus jabones que masajean con cierta delicadeza. Casi sin quererlo, por instantes se rozan un poco.

“¿Y cómo tienes tanto estómago para soportar toda esa presión, Osmar?”

“Sobrevivir al chavismo da experiencia suma cum laude, pana”.

“¿Hasta cuándo vas a soportar?”

“el miércoles iré a la embajada americana y veré si puedo tramitar mi visa. Un compañero en Doral dijo que puede alojarme mientras hago castings, busco algo. Para cuando acabe la temporada, ese trámite ni siquiera habrá comenzado, creo”.

“¿Y la película que están negociando? ¿Y lo de esa serie? ¿La sesión para Brasil?”

“Si llega, ya veremos. Por ahora, mis planes son emigrar… otra vez”.

“¿Te puedo acompañar? Yo tampoco me veo con futuro en Perú”.

“¿Tienes dónde llegar en Miami?”

“Quiero ir a Los Ángeles. Qiero preguntar bien a Keith  cómo es la nota allá”.

“¿En serio ese man es peruano?”

“Su partida de nacimiento dice que sí. ¿No ves cómo hablaba todo criollo?”

“sus facciones son de gringo”.

“Bueno, quizás por eso ha podido trabajar en mercado anglo, aunque acá no se ha conocido ese trabajo”.

“Los Ángeles es más jodido que Miami, Alex”.

“En el valle de San Fernando no son muy exigentes”, el actor se coge  el paquete con una mano, meneándolo, mientras con la otra se nalguea.

“Al menos tienes buena verga… y buen culo. Yo solo buen culo. Mi verga no es… muy pornográfica que digamos, sin ofender”.

Alexis se sonríe:

“Pero eres guapísimo, huevón. A veces tengo que controlar mis hormonas cuando te veo calato, como ahora”.

Osmar ríe:

“Me deseas sexualmente, acaso, vale?”

“¿quién no te desea sexualmente? Aunque, claro, con todo lo que me cuentas… puta, huevón, no sé si aguantaría estar en tu pellejo”.

Osmar se enjuaga el jabón, dándole la espalda a Alexis. De pronto, comienza a sobarse las nalgas más de la cuenta. Voltea un poco la cara:

“Podrás vaciarme tu leche aquí?” Osmar se toca la raja del culo. Alexis se sorprende.

Osmar gira, sonríe, coge a Alexis, lo mete bajo el agua tibia, lo enjuaga de cabeza a los pies, sin obviar pene, bolas y trasero. Lo abraza.

“No te dije nada, pero sí sentí hace semana y media cuando en la escena del sueño, tu huevo estaba un poco más duro que lo usual”.

“¿Te molestó?”

“Para nada. Sé que no tuviste intención”.

“A veces es jodido controlar la mente”.

Osmar sonríe, se estrecha más en el abrazo, siente cómo el pene de Alexis se pone duro; lo mira con cariño, lo toma de las mejillas y lo besa en la boca. Entonces se arrodilla a chupár ese pene con cierta dificultad; se ayuda con una mano para acelerar el orgasmo.

“Las voy a dar, Osmar”.

El arrodillado se saca la pinga de la boca, la magrea fuerte y deja que el semen se le dispare en la cara.

Al salir, se topan inesperadamente con Gibrán en la puerta.

“¡Entonces sí es cierto!”, exclama el inquilino principal, con cierto asombro.

  

domingo, 19 de diciembre de 2021

ASS (8): ¿Debería volverme moderno?

Miguel estrena el culo de Alejo.

 


Terminando esa noche de domingo, Alejo se acuesta  totalmente calato luego de darse una ducha junto a Miguel. Ambos comparten la misma cobija en el cuarto de lacasa acondicionada como gimnasio.

“entonces te trataron bien”, le dice el pintor y bailarín, también calato ya bajo las cobijas.

“Enrique me pagó mil en efectivo y los otros en cheque. Tengo 30 días pa’ cobrarlo. Mi vieja no podía creer cuando me vio llegar con los víveres hoy”.

“¿te preguntó de dónde sacaste la plata?”

“Jornales, le dije. Tendré que ver a dónde me quito para que no sospeche de dónde me salió tanta plata junta: es más fácil justificar cien lucas… total, cachar a un huevón pasa como un jornal”.

Miguel acaricia la pinga flácida y los huevos de Alejo por debajo de la sábana y la colcha.

“Yo pensé que ya no venías, que ya habías decidido dejarnos”, se burla.

“Hablas huevadas, Miguel. Las fotos que me hiciste estuvieron de la puta madre… Willy dice que deberías trabajar con él”.

Alejo gira, abraza  y besa en la boca a Miguel.

“Willy es un buen maestro”, sonríe el artista.

Alejo abraza más fuerte a Miguel, le da otro beso en la boca, esta vez con lengua.

“¿Y cómo es eso que regresó el cachero de Pedro?”

Hoy pichangueó con nosotros. Buen delantero y buena delantera, aunque tiene cara de pendejazo… no me inspira confianza”.

“¿Pedro siente que ese pata le mueve el piso?”

Esa es la huevada, Alejo: tenemos que cachar bien con Pedro o va a desertar de AS y, honestamente, su presencia es clave”.

Alejo termina de girar y se acuesta encima de Miguel, lo besa en la boca otra vez y comienza a lamerle el cuello. Miguel no evita gemir.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí, papi. Así”.

Alejo besa suavemente las tetillas de Miguel y baja por su abdomen velludo. Se salta su gran pinga ya al palo y sus huevos enormes, le levanta las piernas y comienza a hacerle un beso negro.

“Así, Ale, así. Chúpame bien el culo, papi”.

Alejo logra meter su lengua en medio del esfínter de su amigo, rodeado de vellos. La mete y saca como si fuese un minitaladro.

“Así, papi. Me vuelves loco”.

Alejo se incorpora, coloca su pene ya lubricado en la entrada del ano y lo va metiendo despacio hasta que sus 18 centímetros se pierden entre esas dos nalgas velludas.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí”, suspira Miguel. “Justo así”.

En una maniobra casi acrobática, Alejo consigue ponerse bajo el cuerpo de Miguel pero siempre con su pinga metida dentro del culo de su amigo.

“Cabalga como te gusta”.

Miguel alucina que va por un camino tortuoso y rebota encima de la ingle de Alejo sintiendo cómo su culo se dilata más y más con la barra de carne  que aprissiona dentro, mientras que su verga dura y sus huevazos azotan el bajo vientre de Alejo.

“Ponte en cuatro”.

Los dos chicos ahora cachan en pose de perrito. Como nadie más los escucha, Alejo hace sonar su pelvis contra las nalgas de Miguel, quien gime y se queja conforme la velocidad del bombeo aumenta.

“Pollito tomando agua”, pide Alejo.

Miguel apoya su pecho sobre el colchón y abre más sus velludas nalgas haciendo que Alejo quiera meterle hasta las bolas.

“Las voy a dar… chúpamela”.

Rápidamente, Miguel se desconecta y gira poniendo su boca a la altura del falo que Alejo ya está pajeando hasta que su semen cae en la lengua golosa.

Minutos después, ambos vuelven a taparse, esta vez Miguel descansando en el pecho de Alejo.

“¿Crees que Pedro y su macho ya estén cachando ahorita?”

“Quién sabe, pero de que se maneja buen bulto, sí, se lo maneja”.

Por cierto, a ese tal Flavio también le gustó mi pieza. Quería que se la clavara de nuevo. Incluso me ofreció mejores contratos si me lo cacho”.

“¿Aceptaste?”

“Le conté a Willy. Me dijo que si me cacho a Flavio pero no me hago su pareja, podría irme bien. Que trate de hacer una carrera independiente”.

“Si Willy te dijo eso, hazle caso. Estoy tratando de recordar a Flavio. ¿Dices que tiene un culo enorme?”

“Grandote, huevón, y musculoso. Dice que solo le gustan aventajados. Deberías probarlo”.

“Sí, creo que fue modelo en una de nuestras clases”.

“También me dijo que podría ganar más dinero si fuese moderno. No sé, le dije. No me veo recibiendo verga”.

“¿Nunca has probado siquiera que te hagan un beso negro?”

“No sé… No me animo”. ¿Duele cuando te la meten?”

“Al inicio, pero luego tu culo se habitúa lo más posible, aunque, claro, depende de quién te cache, pero el beso negro no duele”.

Alejo se la piensa.

“Chúpame el culo, Miguel”.

Su amigo se sorprende.

“¿Así, de pronto?”

Alejo se destapa y flexiona sus musculosas piernas. Miguel se arrodilla y las levanta. Primero comienza besándole las nalgas.

“Tú dime hasta dónde”, le advierte.

“Comienza”, le pide Alejo.

Miguel va poco a poco hacia el centro de la raja y comienza a estimular la orilla del ano”.

“Sigue”, pide Alejo.

Entonces, Miguel pone su lengua como cuña y la trata de meter al centro del esfínter cerradito. Alejo comienza a sentir cosquilleos en su bajo vientre.

“Sigue”.

Miguel logra dilatar un poquito el ano de Alejo y prueba el siguiente nivel: se incorpora de nuevo y toma un frasquito que hay en la mesita al lado de su cama; aplica un líquido viscoso y transparente sobre sus 18 centímetros y se lo esparce bien. Luego toma otro poco y lo unta en el agujero dilatado de Alejo.

Miguel coloca su glande en la entrada del ano sin tratar de meter su verga; solo la puntea. Alejo sigue sintiendo que también atrás es posible lograr placer.

“Sigue”.

Miguel empuja un poco, muy despacio, y su glande logra encajar en el inicio del esfínter, pero técnicamente no ha ingresado a ún.

“Sigue”.

Miguel mete la mitad de su glande. Alejo comienza a sentir un poco de dolor.

“Respira hondo y corto; relájate”.

Ahora Miguel logra enterrar todo su glande y un poquito del cuello de la pinga.

“¡¡¡Auuu, mierda!!!”

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

jueves, 9 de febrero de 2012

Estirpe pelotera 2

P era el más tranquilo de los 4 hermanos. Creo que era un perfecto desperdicio de hombre: moreno, buenos hombros, buenos brazos, buen culo, buenas piernas... por el bulto, siempre me dio la impresión de que también buena pinga; pero nada de nada con el sexo... no al menos mientra´s vivía en el campo.
¿Entienden por qué pensaba eso: el cuerpo ideal en la actitud nada ideal?
su vida consistía en entrenar, jugar los fines de semana en un club de segunda división y trabajar en la chacra de sus viejos, porque eso sí, los viejos los explotaban a los 4 como querían, y luego los veías en cuanto evento social había dándose apretones de manos o besitos con la élite local.
A veces me encontraba a P en el canal, tomando un baño, siempre con su calzoncillo Stripper.
Como dije, tenía buen cuerpo, en parte, gracias a trabajo de gimnasio cuando pasaba temporadas en la ciudad.
Nunca se le conoció enamorada, ni agarre, ni hablaba de esos temas.
Eso, hasta que recientemente me lo encontré cambiado.
Para comenzar se había teñido su negro cabello de rubio, se había estilizado y manejaba un abanico en las manos. Un Loco Mía algo trasnochado.
Me lo encontré en una discoteca cerca de mi casa. Me pasó la voz, y nos pusimos a tomar algunas chelas.
Me contó que, gracias a uno de sus hermanos, se había puesto un negocio que no prosperó, que nunca me dijo de qué se trataba ni me dio la gana de saberlo.
seguía agarrado.
A eso de las dos de la mañana, decidí irme a descansar. Me estaba despidiendo de él, cuando me invitó a ir a la casa de su hermana. Lo dudé pero finalmente acepté la invitación.
Cuando llegamos no había nadie´.
Sacó un par de chelas más y comenzamos a tomar.
- Puta, aquí hace calor.
- Sí. Parece que tu hermana no ventila esto.
- Yo sé cómo resolverlo.
se levantó y abrió las ventanas. Algo de viento fresco entraba por entre las cortinas. Luego, antes de sentarse, como si estuviera en el canal donde solía bañarse, comenzó a desvestirse. Se quitó un polo manga cero, un jean pitillo, y se quedó en una ropa interior inusual: un bikini plateado muy pequeño.
- ¿Y eso?
- Me lo compré en Gamarra. ¿Te gusta?
- Sí. Más o menos.
- Mira el detalle.
Se dio la vuelta, y me quedé de una pieza. no era bikini, sino un hilo dental. Una tira de tela plateada se perdía entre sus morenas y redondas nalgas.
Se volteó de nuevo.
- ¿Y tú qué estás usando ahora?
- Un calzoncillo... normal.
- ¿A ver?
- No es necesario que te lo enseñe.
- ¿Y cómo yo?
Siempre creí en la equidad, pero esto es surrealista por completo. Tras algo de duda, me desvestí, y me quedé en ropa interior.
- 'Ta chévere tu calzoncillo. ¿Dónde lo compraste?
- Por catálogo. En Leonisa. Bueno, Leo.
Se acercó y comenzó a tocar la tela, justo por donde mi paquete comenzaba a crecer. Dejé que continuara. Quería saber hasta dónde llegaría, y lo supe pronto.
Entonces su mano se posó sobre mi pene erecto ya para ese entonces.
- Estás armado, huevón.
- Disculpa.
- Normal... ¿Puedo verlo?
- Claro.
Me bajó la prenda hasta las rodillas, y mi palo saltó. se quedó viéndolo.
- ¿Puedo tocarlo?
- Claro.
P comenzó a manosearlo.
- ¿Ya te lo han chupado?
- Varias veces.
- Ah. ¿Quieres probar cómo la chupo?
- Claro.
Su boca comenzó a succionar mi pene, y en ese momento se me vino a la cabeza la idea de que era imposible que este pata agarrado, moreno, sexy, que debería estarme tocando el culo, me la estuviera chupando.
Minutos después, yo estaba acostado sobre el, en el sofá de aquella sala, moviéndome, besándole el cuello. Nuestros penes se rozaban y acariciaban. El suyo era de tamaño promedio pero venudo como el de su otro hermano, S.
Me puso sus poderosas piernas en mis hombros, y comencé a rozarle mi verga en la raja de su culo.
Luego nos pusimos en perrito, y mientras yo seguía masajeando mi miembro entre sus nalgas, sacó un condón, y me lo dio.
Su culo era estrecho.
Mientras me lo cachaba, él se movía y gemía como sólo los morenos saben hacerlo. Por eso no duré mucho.
Acabamos la otra chela y me quité a mi jato como a las 4 de la mañana.
Hace poco que regresé al campo lo vi, pero él o no me vio o se hizo el que no me vio.
Pregunté por él a otro pata que lo conocía, y me contó que estaba metido en el negocio del mango, pero que antes de dar trabajo a los obreros, él los llevaba a su cama.
Aún juega fútbol pero no tanto como antes.
eso sí, ya no se baña en el canal ni socializa con sus vecinos como antes.
- Es que ahora tiene plata. - me dice uno de sus amigos. - Así son cuando les cae algo de billete.

CONTINUARÁ...

©2012 Hunks of Piura Entertainment.
Cuéntanos tu relato: hunks.piura@gmail.com

miércoles, 30 de mayo de 2012

SxEC 07: Recordando las escondidas

Hace unos días, estábamos conversando algunos primos y amigos, y nos acordamos de los juegos de  infancia.
- ¿se acuerdan de las escondidas?
el que hablaba era un chico de unos 22 años, 1m67, cuerpo agarrado, bien formado, trigueño.
- Oigan, ¿qué les parece si la jugamos de nuevo?
Nos miramos todos, y dijimos: ya.
Le tocó contar a un amigo y todos corrimos a escondernos. Yo me fui a un cuarto desocupado, que a veces usamos como almacén de cosas viejas. Casi nadie entra, o mejor dicho, lo hacen una vez a las quinientas.
El amigo agarrado que recordó el juego se escondió conmigo.
Le metí picaporte a la puerta para que piensen que no había nadie allí. El amigo que estaba contando comenzó a buscar. Mis otros primos y amigos  se escondieron por otros cuartos de mi casa.
Yo estaba con mi amigo agarrado.
- se demorará en encontrarnos. Nunca nos va a encontrar.
Entonces, supongo que jugando, se acostó encima mío.
- ¡Aguanta!
Nos reímos. De pronto comenzó acariciarme, y yo también. Me miraba fijamente.
- A ver cuánto duras mirándome fijamente a los ojos, sin lagrimear.
- ¿qué?
- Si lagrimeas, te follo el culo.
Me reí bajito.
Lo miré fijamente por buen tiempo, sin lagrimear.
- ¿Ya ves que aguanté?
- ¿Y si te hago llorar de otro modo?
- ¿Cómo?
- Follándote por el culo.
Me reí de nuevo, porque pensé que estaba bromeando, así que le seguí la corriente.
Él vestía un short y camiseta deportivos. Se sacó la camiseta, y noté cómo su verga se abultaba bajo su short, así que se la saqué, pero no le hice nada: era un trozo de 18 cm, grueso.
- Cómetela.
- No sé.
- ¿qué pasa? ¿No la quieres?
Me acosté a su lado, y él se sacó el short. No llevaba ropa interior. Se sentó sobre mi pecho y me puso su verga en mi boca.
- Embútettela.
Me pasó su verga y sus huevos por mi boca, mientras comencé a acariciarle su firme culo. Entonces, jugando, me lo quité de encima, así que él se quedó sentado sobre el suelo, culo al piso.
- Te apuesto que no me follarás.
se levantó, me tomó por los brazos, y me volteó. Me bajó mi bermuda, y comenzó a puntearme.
Así agarrados, caminamos hasta su short. sacó su billetera, y allí tenía un condón. Se lo puso.
De pronto, sentí cómo su pene entraba en mi culo.
- ¿Te duele?
Me estuvo follando unos minutos, cuando reaccionó.
- Hay que salir un rato del escondite para que no sospechen. Luego regresamos para comerme ese culo.
Se puso su ropa, sin sacarse el condón.
Para no levantar sospechas, y hacer suponer que estuvimos escondidos en partes distintas, él salió por una puerta, y yo por la otra.
Cuando regresamos, el chico que estaba contando se negó a hacerlo de nuevo.
- 'Ta que son bien fatales pa' esconderse.
Un primo tomó su lugar, pero acordamos que no iríamos a los dormitorios para evitar que se pierdan cosas.
Aún así, me fui a mi cuarto... y mi amigo agarrado me siguió.
Nos quitamos la ropa, y él se acostó en mi cama, así que comencé a chupársela. Puse mi culo en su cara, y él me hizo el beso negro.
- Chúpala así.
Me la metí toda en mi boca.
Saqué un condón que tenía en mi mesita de noche, se lo puse, y me senté encima de su pija.
De allí rodamos en mi cama hasta que hicimos un piernas al hombro.
- Voltéate.
Me puse en cuatro y me la clavó de nuevo. sus huevos sonaban cuando golpeaban mis nalgas.
- Cómetela toda, mierda. qué rico culo tienes.
Yo gemía de placer.
- Te voy a meter los huevos también.
- sí, hazlo.
- qué rico culo tienes, reconcha tu madre.
- No resondres, reputa la tuya.
Nos reímos.
Me volteó otra vez, hasta que quedé boca arriba, me levantó una pierna y me la metió. Me folló con más fuerza.
Volvió a hacerme el perrito, pero esta vez contra la pared.
- ¿Te duele?
Me acariciaba todo mi cuerpo, me tocaba las tetillas y eso me ponía más arrecho.
Él continuaba moviéndose, hasta que se vació.
Aún a pesar que ya las había dado, no dejaba de moverse con fuerza, como si quisiera atacar por segunda vez.
Entonces, se detuvo.
- ¡qué rico ha estado! Eres de la puta madre, huevón.
- Tú igual.
- A partir de ahora, vamos a follar cuando queramos.
Cuando salimos, todos los demás se habían ido, seguro porque era hora del almuerzo.
- Fue buena idea decirles para jugar a las escondidas, ¿no?
- ¿Por qué?
- Porque mañana jugaremos también.
©2012 Hunks of Piura Entertainment.
 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Lo que pesqué trotando calato en la playa

Mi meta era llegar hasta una chalana y regresar al toque a la jato que estaba alquilando, pero alguien me hizo cambiar de planes.


Mi nombre es Gonzalo y me encanta salir a correr un rato por el parque de mi barrio. Lo hago para relajarme y tener mi cuerpo en forma, especialmente mis piernas y mi culo. Trabajo como abogado y mi chamba es demasiado absorbente, llena de estrés.

Aprovechando el feriado largo, decidí desconectarme en una playa. Alquilé una jato a unos patas y me quedé allí.

Dormir calato y arrullado por las olas del mar norteño es lo máximo, ddespertarse con ellas es lo mismo. Me da la sensación de libertad y relax. Se los recomiendo.

Apenas despuntó el día, me levanté. Tenía mi pija bien al palo, pero aún así me asomé a la puerta para ver las olas romper. Considerando la temporada, suponía que nadie más caminaba o trotaba por esa arena. Así fue. El mar reventaba hermoso,la playa estaba desierta. Serían como las 6 y cuarto o por ahí cuando decidí algo inusual para cualquiera pero no para mí: trotar calato.

Qué sensación para más mostra sentir la arena bajo mis pies ejercitando mis piernas y mis nalgas mientras mi pinga, ya baja, saltaba de aquí para allá. Mi meta era llegar hasta unas lanchas o chalanas que estaban, a mi juicio, unos 200 o 300 metros más adelante, tocarlas, regresar, hacer una rutina de jercicios, bañarme y pasar el día rascándome las bolas.

Corrí así, calato, sin problemas hasta llegar a una de las chalanas. Cuando mi mano iba a tocar la punta de una de ellas, de la nada apareció un chibolo. Sus 25 años le calculé, cuerpo recio a pesar de que estaba bien abrigado con su gorrito, chompa, jean y botas de plástico. Ambos nos sorprendimos al vernos así. Mi vergüenza inicial cedió ante mi desinhibición.

“Buenos días”, le dije. “¿qué tal la pesca?”

“Más o menos, míster”, me respondió. “No tanta como quisiera pero ya la mandé al terminal pesquero”.

“Lástima”, le dije sonriendo. “Yo que quería comerme un pescadito para el desayuno”.

“Pero si quiere, puede meterse al mar”, me bromeó. “Tiene buena carnada si quiere pescar alguna otra cosa”, me señaló mi paquete con sus ojos.

Yo me miré mi verga. Comenzaba a ponerse dura.

“Ésta no es carnada”, le dije. “es mi anzuelo. ¿Qué pescado crees que me lo pueda picar?”.

“Suba, yo le enseño”, me invittó el chibolo.

Trepé la chalana (menos mal que no había gente en la playa si no iban a verme el agujero del culo mientras subía), y entré junto a él.

“¿Qué pescado crees que pueda picar mi anzuelo?”, le reiteré.

El pescador, sin más roche ni tiempo que perder, se arrodilló, se puso frente a mi ‘anzuelo’, lo acarició y lo terminó de poner duro.

“A lo mejor un hermoso pescadito norteño”, dijo. Y se zampó mi falo dentro de su boca. Me la comenzó a chupar mientras sus gruesas manos me acariciaban mi redondo culo.

“Mierda”, dije. “Sí que piqué una buena cachemita”.

El chibolo estuvo tragándose todo mi miembro por buen rato mientras se quedaba calato también. Y no me equivoqué respecto a su físico: cuerpo bien en forma no tanto por el gimnasio o el ejercicio físico, sino por la vida dura de la pesca en los fríos mares peruanos. Entonces, me la dejó de chupar y sacó un condón de su ropa, me lo ofreció.

“¿Sabes ensartar pescados?”

“No sé”, le dije. “Pero puedes enseñarme”.

El chibolo giró y me ofreció su lampiño y gordo culo. Ricas y duritas nalgas tenía. Me arrodillé. Me puse el forro y lentamente lo fui ensartando. ¡Vaya! Ese pescadito sí que fue fácil de enganchar.

Me lo caché rico por buen rato hasta que sentí que las iba a dar.

“Se me viene la leche de tigre”, le dije bien arrecho.

El patita se separó de mi ‘anzuelo’, se volteó, me sacó el condón, me pajeó fuerte y dejó que mi semen se disparara en su cara. Jadeé de placer, carajo.

El sol ya comenzaba a salir en esa playa solitaria.

“¿Quieres desayunar? Estoy solo en la jato que alquilé”.

“¿Te podré pescar yo?”, me dijo limpiándose mi esperma aún en su cara. “Tienes un rico culo”.

“Ya veremos”, le dije. “Si sabes sopearme bien, ya veremos”.

Como contagiado de mi desnudez, se puso de pie y bajamos así de la chalana.

El huevón tenía un buen ‘anzuelo’ entre sus piernas y me supo besar bien el ano, pero no me la supo clavar. Entonces lo volví a cachar.

En vez de desayunar, nos quedamos bien jato.

Hoy mientras escribía esto lo wasapeé. Le pregunté si le jodía que cuente esta historia.

“Si no dices quién soy ni dónde estoy, claro”.

Así que, así me pasó a mí. Y de algo estoy bien seguro: la próxima vez ya no tendré que ver en qué playa me quedo ni dónde puedo correr calato, ni tampoco a quién buscar. Ese hermoso ‘pescadito’ que supo atrapar mi garfio me esperan el próximo feriado largo.

Cuéntanos tu relato y mándanos tus fotos discretamente a hunks.piura@gmail.com (solo para adultos).

Mira más sobre playa aire libre atleta y viaje. 

martes, 10 de enero de 2012

Las chelas tendrán que esperar un buen rato

Yo pasé el Año Nuevo en Punta Veleros con unos compañeros de estudios y unos amigos que vinieron de España.
De entre todos ellos, había uno agarrado que me llamó la atención, pero como que con su pinta de intelectual, parecía que no pasaba nada.
Sin embargo, la tarde del 31 lo vi meterse en la piscina luciendo un speedo: un excelente cuerpo atlético, lindos ojos, un culo de gloria y un voluminoso paquete.
Yo trataba de pasar piola en todos los sentidos. A ver, yo soy trigueño, y trato de mantenerme en forma con los consejos de Hunks of Piura, aunque me han dicho que tengo un buen culo. Por ahí que aparecen ciertas reminiscencias de cuando hacía pesas, así que tampoco se me ve mal sin ropa.
Conforme se acercaban las 12, nos pusimos a chelear. Ya a medianoche, fui a cumplir una de mis cábalas: mojarme los pies hasta media canilla para botar lo malo del Año Viejo y refrescar mi espíritu.
Pero mis amigos españoles creyeron que tal refrescada debía ser integral, así que vinieron misma pandilla a tirarme al mar. Como me resistía, se fueron, pero el que no se rindió fue este chico de pinta intelectual. Me alzó en peso y amenazó con dejarme caer en el agua.
El detalle es que me levantó por la espalda, por lo que fue imposible ignorar su verga dura debajo de un pantalón de tela delgada, y si mis nalgas no me estaban dando información equivocada… ¡era enorme!
En el supuesto forcejeo, aproveché para tocársela, ya que tampoco había luz como para que alguien se gane con el pase.
Regresamos al grupo y seguimos cheleando.
A eso de las 3, se estaba acabando nuestra existencia de chela.
Mis compañeros llevaron una camioneta y ahí viajamos todos.
Yo estaba relativamente sobrio pero no sé manejar; él también no estaba muy tomado, pero no conocía ni mierda de esa zona.
Entonces, agarramos la camioneta de mis compañeros y fuimos a comprar chela. El sería el conductor pero yo sería el guía.
Cuando íbamos camino a Los Órganos, pasamos por un sitio recontraoscuro, y él detuvo la mionca.
-         Dejémonos de gilipolleces. Ya me di cuenta que te mueres por que te folle.
-          ¿De qué hablas?
-          De esto, cabrón.
Se levantó un poco de su asiento, y me dio la impresión que se bajaba el pantalón, me tomó la mano izquierda y me la llevó hasta su miembro. ¡Realmente era enorme, con unas bolas inmensas!
-         Chúpame la polla.
Veamos, si la mía anda en 17 cm, la de él, fácil anda por los 21 de largo, y de ancho era tal que cuando le succioné la cabecita, apenas si entraba en mi boca.
Tampoco pude mamarle todo el palo, así que de vez en cuando le pasaba la lengua desde la cabecita hasta la raíz incluyendo sus bolas.
Mi RPM comenzó a sonar.
¿el gemía, pero no dejaba de ajocharme.
-         así, cabrón, cómete mi polla… ¿Te gusta mi polla?... Así, qué rico la chupas.
Mi RPM sonó de nuevo. Él lo tomó de mi bolsillo y contestó.
-         ¿Hola? ¿Las cervezas? Mira, las cervezas demorarán algo porque se ha acabado en las tiendas a donde hemos ido. No te preocupes que vamos a por ellas. ¡no  se muevan de donde los dejamos! ¿Vale?
Cortó la llamada, me retiró la cara, y me dijo que vaya al asiento de atrás.
-         Bájate los vaqueros.
-          ¿Me la vas a meter?
-          ¿Tú qué crees?
-          Pero…
-          Tranquilo amorcito. Vas a ver cómo te follaré como el que más.
Se puso un condón, hizo que me echara a lo largo del asiento, se acostó sobre mi,me pasó algo de su saliva por el culo, y me la fue metiendo.
Me dolía como mierda (si cabe la expresión). En aquel lugar oscuro, bajo un cielo parcialmente nublado, él me hizo ver más estrellas que cielo despejado.
Se mecía fuertemente, tanto que la mionca se remecía.
Yo estaba a full adrenalina, porque cualquiera que podía pasar por ahí, mínimo, nos habría descubierto. Menos mal que no pasó nada.
Demoró como cancha. Eran casi las 4 de la mañana.
-         ¡Me corro, cabrón. Me corro!
Lo que sentí a continuación fue cómo su pija palpitaba eyaculando dentro de mi culo.
-         ¿Te gustta cómo te follé?
-          Sí, huevón, pero no sé si podré sentarme.
-          Ja, ja, ja. No te preocupes.
Me besó en la boca, y reanudamos la búsqueda de las chelas. Claro que las conseguimos, pero cuando regresamos nuestra gente ya estaba cansada.
Amaneció en Punta Veleros, y cada quien se fue a su cuarto.
Yo me fui al que compartía con dos compañeros, me quité la ropa, y me metí a la cama, alucinando con lo que había pasado unas horas antes.
Tuve que irme a la ducha a masturbarme para así poder dormir tranquilo.
Yo también demoré a pesar que me la friccionaba con fuerza. Finalmente, mi semen se estrelló contra las losetas de la ducha.
Esa tarde, mientras la gente seguía metiéndose al mar y cheleando, yo descansaba algo, cuando él llegó.
Me pidió que lo acompañara, nos metimos a su cuarto, y volvimos a culear, esta vez calatitos, haciendo varias poses, pero en especial la del perrito que fue como mejor me la pudo meter.
Comenzamos como a las 5, y a eso de las 8, recién pude salir luego de que su ‘polla’ botara su leche dos veces: la primera en mi espalda, y la segunda en mi culo. Yo también boté la mía dos veces. La primera sobre una toalla, y la segunda sobre el piso del cuarto.
No es la primera vez que cacho por año Nuevo, y espero que no sea la última.
¿Qué si me pude sentar bien? Bueno, toda la semana pasada, tenía que acomodarme bonito porque parecía como si alguien me hubiera dejado mi hueco inutilizado; pero ya se está recuperando y es probable que haya una nueva aventura pronto. Ya les contaré.

Siempre practica sexo seguro, si tomas, no manejes.
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domingo, 29 de mayo de 2022

ASS (30): Un nuevo actor porno exclusivo

Marcano llega a grabar su escena porno con Flavio y Enrique, a quien ya conoce de mucho tiempo atrás.

 


Marcano llega a la discoteca en la ciudad de Piura donde lo citaron para grabar su escena en la película porno que produce Enrique… con la producción asociada de Flavio. Un vigilante le da acceso junto a su vehículo. Sin necesidad de preguntarle, a leguas reconoce que este chico no es peruano como él. Al entrar, Willy está calibrando la cámara con las luces del escenario en el salón principal.

“Vengo a…”, anuncia.

“Claro”, sonríe el camarógrafo. “Te llevo”.

Si el rostro hermoso que puede ver y la anatomía perfecta que intuye lo han impresionado, el culo del chico le jala la vista mientras caminan por el pasillo hasta la oficina de la administración. Como resultado, Willy siente que su pinga comienza a ponerse dura dentro de su pantalón. Al ingresar a la oficina, Enrique está sentado viendo algo en su laptop mientras Flavio se termina de poner el short sexy que usará en la escena.

“Hola de nuevo…chamo”, sonríe Enrique. “Ya sabes cómo es el protocolo”.

Marcano le devuelve la sonrisa y comienza a desnudarse todo. Conforme va descubriendo su torso perfecto, sus piernas fuertes, su culo enorme, su gran verga y huevos, Flavio queda tan boquiabierto que olvida asegurar la trampilla del short y se le cae al suelo: su pene erecto queda al descubierto y sus mejillas enrojecen.

Esta escena será un poco diferente a las anteriores: Marcano encarna a un conserje que barre el escenario mientras el personaje de Flavio ensaya su coreografía.

“¿Un venezolano que no sabe bailar?”, pregunta el actor a Enrique mientras le ponen aceite.

“Y qué tiene, cabrón. Tú eres piurano y no sabes bailar ese… tendero, rondero, tontero, o como se llame ese baile que intentó enseñarte ese chico que te cogió en esa orgía”.

“Ah, el campeón nacional de tondero”, ríe Flavio. “El baile se llama tondero, ton-de-ro”.

Willy por su parte también coloca aceite a Marcano.

“Cuando me toque dar clases de figura humana, te contrataré como modelo”, le dice.

“¿Pagan bien?”

“No tanto como hacer porno, pero tu canon puede abrirte muchas puertas”, Willy le guiña un ojo.

Enrique grita acción, y Flavio comienza a bailar en el escenario mientras Marcano finge barrer en un costado. Entonces Flavio lo mira y lo seduce con su baile hasta conseguir llamar la atención del otro muchacho. Se le acerca, le sigue bailando, y mientras lo hace se va quitando el polo y luego el short. Entonces, toma el polo a Marcano, se lo arranca, literalmente, le baja la pantaloneta y se arrodilla a chuparle la verga.

A Flavio le cuesta trabajo lograr que esos gruesos 21 centímetros se metan todos en su boca pero la escena lo amerita.

“Chúpame el culo”, pide el bailarín.

Flavio se pone en cuatro sobre el suelo y Marcano se agacha a practicarle el beso negro. Willy aprovecha para captar la escena desde varios ángulos, como de costumbre, y de vez en cuando acomoda su erección. La forma cómo Marcano sopea a a Flavio es diferente, con más pasión, y la imagen lo capta fielmente.

Marcano se incorpora luego, disimuladamente se unta mucho lubricante en su pene erecto y lo va introduciendo en el ano ya dilatado de Flavio. Se supone que el actor debe fingir placer a través del dolor, pero esos gestos no son actuados. Bajo otras circunstancias, quizás le habría pedido a su compañero que detenga todo pero hay una cámara delante y mil soles más en su cuenta.

“Corten”, indica Enrique. “Vamos a grabar contraplanos y el fin de la escena”.

Marcano se detiene por un momento pero no saca su pene del ano de Flavio. Willy acomoda la cámara y Enrique se coloca en una puerta a espaldas de los actores. “Acción”, ordena.

Marcano vuelve a meter y sacar su verga del culo de Flavio mientras, al fondo, enrique hace el ademán de pasar y quedarse sorprendido viendo el coito en el centro del escenario. Entonces se apoya en la puerta y comienza a sobarse el paquete hasta ponerse el pene duro, sacárselo y comenzar a masturbarse mientras, supuestamente espía a los dos amantes; pero, en el proceso mueve tanto su mano que topa el escobillón que estaba arrimado al filo, hace que se caiga, y los dos chicos se asustan al ser descubiertos.

Primer plano a la cara de enrique, evidentemente excitado; corte en el mismo plano a su pinga erecta fuera de su pantalón. Tras un corte, Enrique, ya desnudo, se arrodilla delante de Flavio y le ofrece su pene para que se lo chupe mientras Marcano lo sigue haciendo sufrir al penetrarlo. Willy, como siempre, revoloteando mientras busca el mejor ángulo.

Tras cierto tiempo, Enrique cambia de lugar y se coloca detrás de Marcano. Le introduce su pene. Sabiéndose al medio del trenecito, Marcano comienza a mover su cadera tratando de estimular el ano de Flavio (sin conseguirlo) y estimulando el pene de Enrique con su ano (lográndolo por completo). Tras otro rato, Marcano y Enrique se paran dejando a Flavio al medio y arrodillado, se masturban y disparan su semen casi al mismo tiempo sobre las mejillas del modelo quien también masturba su miembro hasta eyacular sobre el suelo del proscenio. Corte y queda.

“Entonces… ustedes ya se conocían”, conecta Flavio.

“es una larga historia, cuate, como mi verga… y la suya”, se acaricia el pene Enrique.

Willy entra también desnudo y secándose con una toalla.

“El venezolano ya está listo para hacer la sesión en tu casa”, avisa a Enrique.

“Genial. Que salga, nos duchamos de inmediato y nos vamos”.

Marcano no demora mucho y aparece aún desnudo y también secándose.

“Por fin te taladré ese ojete”, sonríe el productor.

“¿¡Por qué no me metiste huevo esa vez en Maracaibo?”

“Me dio pena tu… novio. ¿Cuento contigo para la escena de mañana?”.

Marcano se sienta en una silla buscando su ropa:

“Mi ex novio. Y sobre mañana, siempre que haya dinero, cuentas conmigo”.

“Genial porque tengo una propuesta adicional: un contrato deexclusividad con ASS”.

Esa noche, Miguel masajea el cuerpo perfecto y desnudo de Marcano en el cuartito del AS.

“¿Y aceptaste ser su actor porno exclusivo?”

“Tengo buen cuerpo, tengo buena verga, tengo buen culo, soy versátil, me pagan por lo menos un 25 por ciento más de lo que saco en un mes. ¿Tengo más opciones?”

Miguel sonríe mientras le masajea las nalgas a a lo ancho y largo, y vaya que si son anchas y largas.

“Yo también lo acepté pero seguiré con el gimnasio, los masajes, el grupo de danzas. A ver si con lo que ahorro por fin puedo dedicarme a hacer mis cuadros y mis fotos de desnudos”.

“Con lo que ahorre primero validaré mi título de ingeniero, luego pondré una empresa de servicios, y si no, me iré a Buenos Aires, o Río, o México, o Miami… o Madrid”.

Miguel termina de masajear la parte posterior de piernas y hace que Marcano se ponga boca arriba en la camilla: su pinga está casi erecta.

“Primero tendremos que sobrevivir el primer año”.

“Gracias por reconectarme con el charro”.

“Por nada”, sonríe Miguel, acaricia la verga de Marcano, y se inclina a mamarla para terminarla de poner dura. Marcano disfruta esa boca tibia y húmeda hasta que súbitamente siente que le dejan de chupar el cipote.

“Oye, ¿y qué sabes de Edú? Alejo dice que no lo ve desde hace un par de días. ¿No fue contigo?”

“No”, dice Marcano. “Tampoco sé nada de él”.

“Raro, ¿no?”

“Sí… raro”, miente Marcano. Ya empeñó su palabra en no decir nada a nadie. 

            

domingo, 16 de enero de 2022

ASS (11): ¡La tiene de 21 cm!

Es bueno ducharse tras entrenar; es mejor si todo termina en un trío.


 

 Aunque es media mañana de lunes, en el gimnasio al lado de la parroquia, que realmente se llama AS (pero más se le conoce como “el gym de la parroquia”), la cantidad de alumnos se redujo a su mínima expresión: uno haciendo piernas y el otro haciendo hombros. Ambos están concentrados viéndose en los espejos que se intercalan a las pinturas de los ángeles, y Miguel los vigila desde la puerta que separa el gran patio techado donde están las máquinas de potencia, de una sala que ahora quedó como antesala, que funciona realmente como recepción y sala de calentamiento (con un par de bicicletas estacionarias).

Una canción de Chino y Nacho suena en la radio… y Miguel se pregunta por qué si el Chino Miranda ha posado prácticamente calato, no lo hizo mostrando su verga al palo. ¿No que los venezolanos se enorgullecen de sus dotes? Quien está ejercitando hombros es, precisamente, un venezolano que se gana la vida en San Sebastián haciendo instalaciones eléctricas seguras y reparando electrodomésticos. Además de su buen cuerpo, en especial buen culo y buenas piernas, es evidente que debajo de su short baila una rica verga y un par de generosos huevos.

el chico que está ejercitando piernas, mejor dicho más culo (y vaya que si tiene un rico culo) que piernas, termina de entrenar y se acerca a Miguel todo sudoroso:

“Listo”.

“Anda a ducharte, Paco”.

“No, gracias. Mejor me ducho en mi jato… solo espero que hayan juntado agua”.

Al mismo tiempo, el venezolano que estaba ejercitando hombros termina y también se acerca a Miguel:

“Listo, pana, gracias. Oye, ¿podrás darme un masaje?”

“Claro, Marcano. Dúchate y te los hago. ¿Trajiste toalla?”

“No, pana… ¿podrás…?”

Miguel sonríe:

“Normal, Marcano. Anda a la ducha y ya te la alcanzo”.

El venezolano va a la antesala y de ahí a un pasillito que lo lleva al baño de la ex casa abandonada. Miguel y Paco se quedan solos en el gran patio techado.

“¿en serio vas a masajear a ese chico?”

“Claro, Paco. Y encima, se deja masajear calato”.

“No jodas”.

Marcano no se caracteriza precisamente por ser la persona más pudorosa de San Sebastián. Se desnuda en el baño con la puerta abierta dejando al descubierto la maravillosa anatomía que Dios le dio, especialmente ese par de grandes glúteos que coronan otro par de gruesas y fuertes piernas, y delante, debajo de un vello púbico rasurado, un pene dormido de unos 12 o 13 centímetros descansando sobre un par de hinchadas pelotas.

Aunque pensando más inocentemente, quizás Marcano haya obviado cerrar la puerta porque solo está Miguel y se supone que Paco ya se va a su casa. Se mete a la ducha y deja que el agua rrefresque su escultural cuerpo. Gira para que el líquido se distribuya por toda su piel. De pronto, Paco llega a la puerta y traga saliva al ver tal monumento de hombre. Marcano le sonríe:

“Hola, pana”.

“ehh… voy… voy a la lavander… voy… voy por la toalla”.

“Gracias, pana”, le sonríe Marcano.

Casi al segundo, Miguel pasa frente a la puerta ya sin polo:

“¿Qué tal está el agua?”

“De la puta madre, vale… ¿quieres bañarte?”

“Si no eres egoísta”.

“qué va, vale. Ya nos hemos bañado juntos, ¿no?”

Al ingresar a su cuarto, y quitarse el short y la tanga que se puso esa mañana, y dejarlas sobre su cama, Paco entra desde el pequeño espacio que se usa como lavandería con una toalla extendida:

“¿¿Vas a masajearlo calato?”

“Algo mejor que eso”, le sonríe.

Cuando Marcano está untándose el jabón, Miguel entra totalmente desnudo con Paco, también en pelotas.

“Estoy de oferta”, bromea con Marcano: “Pague uno y dúchese con dos”.

El venezolano se ríe:

“Como en la antigua Roma”.

Los tres chicos se acomodan como pueden en el metro cuadrado de mayólica blanca y comparten la ducha. El roce de sus pieles es inevitable.

“Perdona”, dice Paco a Marcano”.

“¿Por qué, pana?”

La verga ya parada del chico, unos 16 centímetros, cabezona, parece haberse atascado entre las dos nalgas del otro alumno quien se a quedado frente a frente con Miguel con sus penes flácidos también rozando.

“¿Tú crees que esté contraindicado tener sexo luego de un masaje”, pregunta Marcano a Miguel.

”Al contrario: nada mejor que un buen masaje erótico antes de una buena sesión de sexo”.

“¿Incluso sexo de a tres?”, sonríe Marcano.

“Incluso”, sonríe Miguel.

Paco sigue atónito y con su pene erecto aún atascado entre las dos nalgas de Marcano, y a punto de disparar su semen allí mismo entre ellas sin hacer nada más.

Marcano y Miguel, entonces, sin más preámbulo, se abrazan y se besan profundo en la boca, lengua incluída. El venezolano se separa de esos labios, gira, y con su verga ya al palo, besa a Paco quien trastabilla incluso para juntar sus labios.

Cuando ambos se separan, Paco mira a la entrepierna de Marcano:

“A la puta… es enorme”.

“21 centímetros”, sonríe el venezolano. “¿La quieres chupar?”

Paco, sin confirmar nada, se arrodilla sobre la mayólica y comienza a mamar el gran pene.  Miguel se pone al costado: sus 18 centímetros también están a toda su extensión.

“Chúpasela a él también”, pide Marcano.

Paco obedece. Tras un minuto de mame, Miguel toma la mejilla de Paco:

“Ponte de pie”.

El chico se incorpora mientras los otros dos se miran a la cara y se guiñan un ojo; entonces ambos se arrodillan y se alternan succionando el miembro de paco quien no puede creer nada de lo que allí está pasando:

“Las voy a dar, chicos. Ya no aguanto”.

Miguel toma el pene de Paco y junta su mejilla a la de Marcano. Pajea el falo y deja que el semen se dispare en ambos rostros.

“La puta”, suspira Paco en pleno orgasmo.

Y para terminar,te dejamos con un video porno.