Vivo en una casa, que en la parte delantera tiene una tienda resguardada con rejas, por seguridad. Un día estaba solo; entonces, llegó a comprar un chico. Es de cuerpo marcado, brazos grandes y formados, alto. Es simpático de rostro, donde destacan unos ojos claros.
Como el pata es del barrio, le abrí las rejas y lo hice pasar con toda normalidad.
Yo no me hacía muchas ilusiones, pues sabía que era heterosexual... o al menos eso creí.
- Por favor, véndeme una gaseosa.
- OK.
Caminé hasta la refrigeradora, que está del otro lado de la tienda. Él me siguió. abrí la puerta de la refri.
- ¿Qué gaseosa quieres?
Él me miraba fijamente, en silencio. Entonces, se acercó más, y me tocó el culo.
- ¡Aguarda, mierda. No seas gracioso!
Trataba de hacerme el inocente; además, yo siempre tuve la imagen de que con él no pasaba nada, a pesar que su imagen de macho varonil me impresiona.
- Ya. dime, qué gaseosa quieres.
Él seguía mudo, mirándome fijamente. Entonces, sus labios se despegaron.
- Yo quiero otra cosa.
me reí.
Se puso detrás mío, comenzó a tocarme el culo. Yo estaba palteadazo.
- Buen culo tienes.
Me empezó a acariciar. Me arrechó.
- Te veo por la calle, y me dan ganas de metértela toda.
Comenzó a tocarse su verga. Yo seguía muy nervioso, pues estaba tan cerca de mi. Normalmente, lo veo jugando fútbol y hablando de chicas con sus patas. Yo no sabía qué pensar ante las cosas que me decía, que, ni por casualidad, se me hubiera ocurrido que pudieran salir de su boca.
Se bajó el cierre de su pantalón, y se sacó su verga de 16 cm, gruesa.
- Mámala, chúpala.
Al inicio, me palteaba hacerlo, debido a los nervios. Pero me arrodillé, cerré la refri, y comencé a darle un mameluco.
- Wow! ¡Qué caliente está tu boca! Chúpala así.
Le pasé mi lengua por toda su boca, y también le lamí los huevos, que los tiene grandes. Entonces, él se bajó más su pantalón.
Dejé de chupársela, pensando que ya se iría, pero él comenzó a apretarme las nalgas, y a acercarme todo su cuerpo. Mi excitación hizo que la mía tamién se pusiera dura y babeante.
- Todavía no termino. quiero probar ese buen culo que se te marca cuando caminas. Lo debes tener bueno.
Yo me reí.
- Déjame comprobarlo.
Abrió la nevera de la refri, y me bajó mi short y mi calzoncillo.
- ¡Buen culo tienes!
Me nalgueó, y como él había metido su mano a la nevera, me la pasó por mi trasero. Luego comenzó a meterme los dedos, y a estrecharme más contra su cuerpo.
- Qué rico culo tienes, mejor que el de una puta.
Se rió.
Hizo que me incline, apoyándome en la refri. Sacó un condón, se lo puso y comenzó a metérmela. Me dolía como mierda.
- Qé rico y apretado está tu culo. Ahhhh. Vas a ser mío, carajo.
Comenzó a follarme y a seguirme follando. Entonces, hizo que me apoyara contra la pared, me abrió de piernas, y me la clavó de nuevo.
De allí, pasamos a la sala, y me tumbó sobre mi sofá para seguírmela metiendo. Me hizo piernas al hombro, pero con las piernas cerradas, según él, para sentirla más.
Se sacó su polo, y comenzó a acariciarse su pecho formado, y sus tetillas.
- ¿Te gusta?
- Sí, mi amor.
Se acostó sobre mi y me dejó sentir sus músculos firmes, aunque no grandes.
- Ponte en cuatro.
Me la metió de nuevo, y no paraba de decirme cosas cachondas.
- qué rico culo habías tenido, y te la tragas toda, so pendejo tragón y comelón.
Me nalgueó de nuevo.
En eso, eyaculó.
Se sentó completamente calato sobre mi sofá. Estaba cansado. Yo estaba complacido por esa imagen
- He cachado rico contigo. Tienes buen culo, carajo.
Se me acercó de nuevo, y en compensación a esas palabras, se la chupé otra vez. su verga estaba semi-dormida, luego de haber vaciado su semen.
- espero que se vuelva a repetir.
- Claro, por mi, normal.
- Ya... pro... que quede entre los dos.
- Normal. Descuida.
Normalmente no le cuento mis cosas íntimas a nadie, pero con todos ustedes, he tenido que romper esa promesa de silencio.
al día siguiente, lo vi jugando fútbol. Me vio a lo lejos.
No me saludó... como si no me hubiera visto...
Una de las preguntas repetitivas que solemos absolver de ustedes es respecto aal rol sexual o la orintación de los modelos si acaso muestran la pinga (especialmente la pinga parada) o las nalgas (o hasta el agujero del culo). La respuesta que solemos dar es "ni idea".
Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.
A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.
Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.
Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.
¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.
Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura
Un nuevo actor
porno se une a la productora de Enrique.
“Soy Mike, tengo
20 años y vine aquí por el casting de baile”.
“¿Qué géneros
sabes bailar?”
“Casi todos. Te
demuestro si quieres”.
“Qué bueno, Mike.
Yo estoy buscando strippers decididos a todo”.
“Yo estoy
decidido a todo”, sonríe el postulante.
“Veamos”.
Suena una música
y el candidato se pone de pie, va al centro del escenario y comienza a moverse
sensualmente al ritmo. Se quita el polo. Sigue bailando. De un tirón se deshace
del short y queda solo en zapatillas y una tanga con estampados felinos que le
aprisionan el bulto y le ocultan la mitad de sus bien desarrolladas nalgas,
aunque se le mete entre ellas.
Al terminar, hace
una venia. El chico que lo está examinando se le acerca.
“Nada mal, Mike…
pero… en mi show, el stripper se queda totalmente desnudo”.
“¿Y tú te quedas
totalmente desnudo en tu shows?”
“Mira”.
Suena otra música
y el examinador comienza una rutina en la que también se queda sin polo, sin short,
y mientras baila solo en zapatillass y un hilo dental que oculta su paquete
pero revela sin ningún roche su culo como dos burbujas hinchadas, se acerca al
postulante, lo toma de su tanga atigrada y se la baja hasta las pantorrillas:
la pinga semiflácida del otro chico queda al aire.
Se le contonea.
El candidato termina de despojarse de la ropa interior y así desnudo lo sigue.
Poco a poco, le saca el hilo dental. El examinador gira, abraza al postulante,
lo besa en la boca y, apoyándose en sus manos, baja por todo su pecho y vientre
velludo hasta llegar a su pinga. La comienza a mamar y la pone dura de
inmediato. Tras un par de minutos, el examinador gira y se pone en cuatro patas
sobre el piso del escenario.
“Mámame el culo”,
pide.
El postulante se
arrodilla y se inclina para hacer el beso negro. el examinador gime y jadea. Se
la pasan así por un par de minutos.
“Métemela al
culo”, pide el examinador.
Mike se
incorpora, calibra sus 18 centímetros y comienza a meterlos con suma facilidad
en ese hueco que más que dilatado, está bien usado.
“Así, fóllame
rico”, pide el pasivo.
el activo se
cimbra con mucho ritmo y respira profundo. Cierra los ojos y solo se deja llevar
hasta que siente venir su orgasmo. Entonces, para y saca su pene.
“Cortamos”, dice
hacia su costado derecho.
En la platea, Willy
apaga la cámara de televisión dispuesta sobre un trípode mientras Enrique da
una señal de conformidad y alejo mira toda la acción sentado en una silla de
plástico.
“Subo para hacer
los contraplanos”, avisa el camarógrafo a la vez que carga sus herramientas de
trabajo hacia el proscenio.
“entonces, tu
amigo… ¿Pedro? Bueno, él no se anima aún”, recuerda Enrique.
“Tiene miedo que
su viejo le saque la mierda si lo descubre”, responde Alejo.
“¿Y ese otro que
dices tiene más cuerpo de futbolista?”
“Sería de hablar
con él, aunque parece que se está cachando a mi amigo Pedro”.
“¿Son pareja?”
“No, digamos que
solo cachan porque él vive en su jato”.
“Ah, chinga”,
reacciona enrique.
Sobre el
escenario, los dos actores se visten por completo y se ubican en la posición
inicial de la entrevista.
“Solo voy a hacer
tus planos, Flavio”, indica Willy. “¿Recuerdas tus líneas?”
“Sí”, afirma el
modelo y actor.
“Enrique, Alejo,
detrás de mí para que no salgan en plano”, pide Willy. “¡Y…acción!”
Alejo y Enrique
se van a un rincón de la discoteca vacía que funciona como locación.
“El pata que
cacha con mi amigo Pedro está llegando al AS con un venezolano que tiene cuerpo
como el mío, es culón, y Miguel me contó que ese venezolano es pingón”, dice
Alejo en voz baja.
“¿Pero tiene
papeles?”, consulta Enrique también en voz baja.
“Ah, eso no sé”.
Vuelve a sonar la
música, y en el escenario, el que interpreta al postulante repite el baile y
strip-tease hasta volverse a quedar en su tanga atigrada.
“Buen culo tiene
tu amigo Miguel; debió depilárselo para ponerse el hilo dental que le había
comprado”, comenta Enrique desde el fondo aún en voz baja.
“Y él sí es
moderno”, agrega Alejo.
“¿Por qqué no te
animas tú? Tienes buen culo”.
“No, cojudo.
Duele cuando te meten la pinga”.
“¿Ya te la habrán
metido, cabrón?”
Alejo ríe mirando
al escenario cómo Flavio se quita toda la ropa y se queda en su hilo dental.
“Corten”, indica
Willy. “Voy a cambiar de tiro”.
“¿Así se hace una
porno?”, se extraña Alejo al fondo, siempre en voz baja.
“Todo lo que veas
en la pantalla es 50% talento del modelo y el otro 50% del equipo detrás de
cámaras”, presume Enrique.
En el escenario
se reanuda la secuencia del baile de
Flavio hasta quedar totalmente desnudo, acercarse a bailar con Miguel, besarlo,
desnudarlo, chuparle el pene, que él haga el beso negro y que finalmente lo
penetre por el culo. Ahora Willy puede tomar los gestos de placer de los dos
actores con más detalle.
“Las voy a dar”,
avisa Miguel.
“Aguanta, voy a
abrir la toma”, pide Willy. “Ahora sí… orgasmo… acción”.
Miguel se sigue
cimbrando con su pene dentro del ano de Flavio hasta que ahora sí deja
desencadenar su eyaculación:
“Me vengo, me
vengo”.
“Sí, dame tu
leche”, pide Flavio.
Miguel saca su
pene, lo pajea y dispara su semen entre
las nalgas y la espalda baja de Flavio. Ambos se tranquilizan y esperan.
“Corten… queda”,
avisa Willy.
“Recupérense que
tenemos que hacer la escena del baño”, avisa Enrique.
“¿También vamos a
filmar cachando y parando?”, vuelve a preguntar Alejo.
“el truco del
buen cine”, explica Willy mientras recoge la cámara y el trípode, “es quetodo
lo que vesen pantalla parezca como si hubiese pasado de forma corrida cuando
realmente no fue así”.
“¿Incluso los
videos porno amateur?”, curiosea Flavio.
“Los videos porno
amateur no son tan amateur como parecen”, sonríe Enrique. “Son formatos que los
estudios han desarrollado para que parezcan amateur y seguir ganando dinero
invirtiendo menos en la grabación”.
Los cuatro van al
camerino de la discoteca, y aprovechando la estrechez del pasillo, Flavio mete
su mano en el culo de Alejo.
“Me dejaste por
el Kike”, le dice bromeando.
“le ibas a pagar
sus escenas con mi dinero”, aclara Enrique también bromeando.
La escena en las
duchas es relativamente básica. Se supone que Alejo, encarnando a Santiago o
Santi, está bañándose cuando llegan Miguel, interpretando a Mike, y Flavio,
como él mismo. Al hallar el cubículo ocupado, deciden esperar pero Santiago les
dice que mejor la comparten. Los tres entran como pueden, se bañan y se
excitan.
Mike y Flavio se
turnan para chupar el pene a Santiago, quien a su vez luego se los mete por el
culo a cada uno. A pesar de la leve protesta de Alejo, Willy graba la escena
cortando y cambiando de ángulo con tal de lucir mejor el falo del actor en los
dos grandes culos que sodomiza, y de paso el del activo también. En una toma,
se logra ver su agujero cerradito.
La escena termina
con Flavio mamanndo ambas vergas hasta que logra que eyaculen en su boca.
Primero la de Miguel, mucho después la de Alejo. Y como un extra, Miguel mama
la pinga cabezona de Flavio hasta recibir el semen en su lengua y tragárselo.
Lo saborea.
“Corten”, indica
Willy cuyo pene también está durísimo, y de eso se encarga Enrique. Le baja la
bragueta del jean, y delante de los tres actores, se arrodilla a chupársela
hasta que el esperma del camarógrafo se dispara en su boca. Han sido cuatro
horas y media de grabación, y son dos mil soles más en la cuenta de Flavio, dos
mil quinientos adicionales a la de Alejo y los primeros dos mil para Miguel
haciendo porno. Y todo el vestuario, proporcionado por ASS.
“¿Y si alguien
descubre la película?”, por fin pregunta Alejo a Miguel cuando llegan a San
Sebastián en la moto.
“Yo no le rindo
cuentas a nadie más que a mí, así que yo me hago responsable solito”, responde
el galán.
Alejo quisiera
decir lo mismo, pero luego de dejar a Miguel, tendrá que inventarse otra
mentira sobre su ausencia cuando llegue a casa, eso sí, con una buena dotación
de víveres.
La semana pasada, por mi casa, le hicieron una misa a una vecina que cumplía unos años de fallecida.
Asistió mucha gente, entre ellos, un amigo de mi familia, un chico alto, moreno, y, hasta donde podía ver, velludo, pero no en exceso. Él ya está acompañado, y hasta tiene hijos.
llegó a comprar a la tienda. Yo lo atendí. Hasta ahí, nada fuera de lo común.
Llegó una segunda vez, y yo lo atendí. Llegó una tercera, pero esa vez lo atendió mi hermana. Justo en ese momento, le pasé la voz:
- Me voy a bañar.
Ya estaba totalmente desnudo listo para abrir la ducha. En ese momento, él le pide a mi padre, permiso para ocupar el baño. Mi padre le dio pase sin problemas.
Nuestro baño es en realidad dos pequeñas piezas, una para el sanitario, y otra para la ducha, separadas por una pared. En vez de puerta, la pieza del sanitario tiene una cortina; la ducha, no.
Yo sentí que alguien entraba a la pieza del costado. Me quedé en silencio. Estaba totalmente enjabonado.
Como estaba de espaldas a la puerta, pude ver cómo una sombra le quitaba claridad a mi pared. No le di importancia.
Justo estaba enjabonándome el culo.
- Uf, qué rico trasero tenías.
El chico se acercó por detrás, y me quitó el jabón.
- ¿Qué haces?
- Mira a la pared.
En ese momento, me metió el jabón entre las nalgas.
- No hagas bulla.
Se desabrochó su pantalón, sacó un condón, se lo enrrolló en su enorme verga, de unos 19 cm, por lo que pude calcular, me arrimó a la pared, y comenzó a metérmela toda.
Como me dolió, me la quité de inmediato.
- No va a venir nadie: todos están ocupados en tu sala.
Supuse que mi papá se imaginaba que él estaba ocupando el baño, haciendo sus necesidades; entonces, nadie iría a ver. Además, recuerden que yo había avisado que me iba a bañar.
- Agáchate.
Me tiró agua al culo.
- Uf, qué buen culo tienes.
Me nalgueó dos veces. Me separó mis dos cachetes, y me metió la pinga de un solo movimiento. ¡Qué rica sensación!
- Cuidado, huevón, me mojes el polo y el pantalón.
Cerré la ducha con cuidado, y debido a que estaba mojado, me voví con cuidado de no dejar marcas de humedad. Él también tuvo precaución al follarme.
Lo hicimos por buen rato, dándole y dándole.
quiso darme un beso en la boca. No sé por qué se lo esquivé, y terminó estampándomelo en el cachete.
- Quiero darte una buena cachada y comerme ese buen culo que tienes, mierda.
Me nalgueó de nuevo.
Su pinga seguía masajeando el canal de mi ano.
- Acaba, por favor, vaya a venir alguien.
En eso, sentí que su verga comenzaba a latir.
- quiero hacerte mío, mierda.
A pesar que ya se había venido, me seguía follando, con mucha más fuerza.
Entonces cesó, se abrochó su pantalón y se quitó de ahí.
¡Qué rica follada en el baño!
Cuando salí de la ducha, mi familia estaba como si nada.
Ese chico no regresó a comprar; por lo menos, no en lo que restó de ese día.
Era un fin de semana. Sábado por la mañana, para ser exacto. Me tocó hacer limpieza en casa. Todo iba normal.
cuando terminé, tocaron. Era mi primo, un chico algo fornido, de mi edad, o sea, 19, lampiño, buenos brazos, buen pecho, buenas piernas, culo no muy grande pero redondo y durito.
- Entra, primo. ahorita me voy a bañar porque acabo de hacer limpieza.
- Ya, OK.
- Vamos al patio de atrás, mientras conversamos.
- Ya, pe, mientras te bañas, vamos conversando.
- OK.
Me desnudé todo y abrí la ducha.
- Bien culón eres, primo.
Nos reímos, y entré.
Procedí al clásico rito de enjabonarme.
Recuerden que mi ducha no tiene puerta, así que mi primo se sentó cerca de ella, pero sin podernos ver; pero lo suficientemente cerca como para no gritar mientras conversábamos.
- Primo, tienes culo de puta.
sentí que su tono era algo... arrecho. De vez en cuando, noté que se asomaba mientras me bañaba.
Entonces, empecé a enjabonarme el culo, y comencé a hacer ruido con los dedos, como cuando sacas un objeto de algo que lo succiona.
- ¿qué suena, primo?
Se asoma por completo a mi ducha.
- Nada.
- ¿qué estás haciendo, primo?
Me reí.
- a ver, pe, déjame ver qué estás haciendo. Normal conmigo.
Comencé a meterme los dedos al culo, a sacarlos de golpe, con las manos enjabonadas, y a hacer ese sonido que le llamó la atención.
- Déjame ver... suena bien... suena rico.
Entonces me agarró de los brazos.
- Tienes un buen culo, primo.
Comenzó a acariciarme las nalgas con sus manos. De pronto, su dedo índice me penetró el ano. Me arrechó, y como me movía por eso, terminé mojando sus ropas.
- ¡Puta, primo! ¡No me queda otra que bañarnos juntos!
Se quedó calato. Su verga de 16 cm, gruesa, estaba al palo. Gruesa y venuda, por cierto. La usó para sobarla entre mis nalgas, aprovechando que estábamos enjabonados.
Me eché boca abajo sobre el piso del baño.
Se puso champú sobre su verga y comenzó a sobármela en la raja de mi culo, y a golpearla sobre mis nalgas.
- Ábrete las nalgas.
Lo hice. Agarró dos dedos y los untó con champú. Me los metió a mi agujero. mientras usaba su verga para golpearla contra mis nalgas.
- Con cuidado, que me duele.
- Ya, disculpa primo... te entra suavecito, huevón.
Me logró meter tres dedos. Lo hizo por un tiempo,, salió y entró, esta vez con un condón en la mano. Se arrodilló, abrió la ducha y dejó que el agua me enjuagara mi trasero, mientras me lo movía.
Se puso la orilla del empaque del condón entre sus labios, y volvió a separarme las nalgas con sus manos.
- Tienes un señor ano.
Entonces, llevó su verga a mi boca. Comencé a chupársela. ¡qué rico era mamarla así mojadita!
Tras ello, me puse de pie, y él también. Me incliné a seguirla chupando. Sacó el condón de su empaque.
-Ponte en cuatro.
Nos acomodamos y me la metió. ¡Qué rica follada, carajo!
- ¿Te gusta, primo?
- Sí, cáchame fuerte.
Comenzó a meterla y sacarla.
- Chúpala otra vez.
Comencé a hacerlo, saboreando el látex, y luego, mamando sus grandes huevos.
Me arrinconó a la pared de la ducha, y me la metió de nuevo. Comenzó a bombearme el ano como loco.
- Puta ma're, primo. Te gusta comerte las pijas... ¡Qué bien! ¡ahhh! ¡Te las comes bien, mierda! ¡Te las comes toda!
Me arrodillé a chupársela de nuevo. Luego, él se sentó sobre el piso de la ducha.
- Baja lento sobre mi verga. Te la voy a clavar toda.
Lo hice, y comencé a cabalgar sobre él, mientras me agarraba de las caderas, y me besaba las tetillas. Mi verga parada se sobaba contra su vientre duro, como tabla de lavar. Me arreché tanto, que las di sobre su vientre, pero no dejaba de cabalgar.
- ¡qué rico, primo! ¡Yo también las voy a dar! ¡Carajo, se viene! ¡Mierda! ¡ahhhh! ¡Se me sale la leche!
Se sacó el condón. Nos lavamos bien, y mientras yo salía, el entraba al sanitario para botar el condón repleto de semen.
Así calatos, nos fuimos a mi cuarto. Vi un papel en el suelo, y me agaché a levantarlo.
En ese momento, sentí que me agarró de mis caderas. Minutos después, mi culo volvía a recibir su verga. ¡Qué rico folla este primo!
Nos pusimos de pie y nos terminamos de secar. Se sacó un segundo condón que, no sé de dónde lo había sacado. el hecho que luego se la chupé hasta que se vino en mi boca.
Fui al baño a enjuagarme la boca, y regresé al cuarto. Lo encontré echado boca arriba, contento, calato.
- ¡qué buena cachada he tenido hoy, primo!
Me cambié, sonriendo.
Su ropa secó. La planchó algo húmeda.
Se cambió, y se fue a su casa.
Antes de salir, me dió dos nalgueadas.
Anoche me mandó un mensaje de texto: "¿Cndo t toca limpieza?".
Le respondí:"Este fds... y stare solo".
A la hora había otro mensaje en mi celu: "Spérame y preparat".
Hace unos días, llegó a la tienda un moreno delgado con su mujer. Mide 1m70, tiene 35 años, y a pesar de eso, el cuerpo marcado.
Llegaron a hacer compras, por lo que la lista era enorme. Ellos tienen la costumbre de hacer compras para la semana.
Mi papá los estaba atendiendo, cuando vi que el moreno se le acercó.
- Préstame tu baño, por favor.
- Ya... Hijo, anda, acompáñalo.
Como era de noche, tuve que irle a prender la luz
Entró a orinar, por lo que pude escuchar, pero luego comenzó a demorarse.
Cuando salió del baño, no se había subido su cremallera, por lo que traía la verga fuera. Yo estaba en la puerta, esperándolo. Su miembro era grande, y me quedé anodadado.
- Se ha olvidado de cerrarse el cierre.
- Es que... quiero que me cierres el cierre con tu boca.
se rió.
- ¿Te provoca?
Me quedé mirándolo, y él terminó de desabrocharse su pantalón, para bajarse más su ropa interior y descubrirme el resto de su pinga y sus huevos, que eran enormes.
- Tenga cuidado, que puede venir alguien.
- No te preocupes, que están atendiendo la lista, y charlando.
Comenzó a manosearme las piernas, luego me acarició el culo.
- Chúpala.
Me la metí toda en mi boca porque estaba dormida, pero dentro de mi boca fue creciendo hasta completar sus 22 cm de dureza.
- Ah, huevón, sí que sabes chuparla. Lo haces de la puta madre.
Cuando estaba bien dura y gruesa, me la sacó de la boca, y comenzó a golpearme en las mejillas con ella, y a meterla y sacarla de mi boca.
- ¿Te gusta?
- Sí, está rica.
Luego comencé a chuparle los huevos, para regresar a lamerle su verga enorme, a chuparla y a darle mordiditas.
- Sigue así.
Me tocó mis nalgas, me bajó mi short, mi ropa interior, se arrodilló y me comenzó a besar mis glúteos. Me separó ambas nalgas, y comenzó a meterme el dedo, masajeándome el culo.
- Tienes un culo que te lo voy a romper.
Se puso de pie, sacó un condón y, separándome mis nalgas, comenzó a meterme su palo duro y grueso. No lo logró, por lo que se humedeció los dedos, me los metió al culo para dilatármelo. Intentamos de nuevo, pero nada. Entonces, me puse en cuatro, pero abriendo bien mis nalgas y mis piernas. Comenzó a meterla, pero sólo entró la cabeza y algo del tronco.
Entonces me eché sobre el piso, y él me puso mis piernas en su hombro. La pose es una de mis preferidas. Volvió a meterla. Esta vez lo conseguimos, y logré atrapar esos 22 cm en mi ano.
- Eras estrecho, huevón.
- Claro, ¿qué crees?
Follamos así por un momento, hasta que él se echó en el piso.
- Siéntate encima, quiero que la comas toda con tu culo.
Logré enterrármela toda, pero comenzó a dolerme. Él comenzó a gemir.
- No hagas ruido que te pueden escuchar.
Me levanté, le saqué el condón y comencé a chupársela.
Entonces, él se acostó encima mío, y comenzó a rozarme su verga entre mis nalgas, moviéndose bien y rápido. se levantó y fue a eyacular al inodoro.
- Qué buen culo que tienes.
Me dio una nalgada.
- Nadie me la ha chupado así.
Regresamos a la tienda, y él comenzó a hablar con mi papá y su esposa.
- Su patio trasero es bien grande, y tiene unas plantas lindas.
Cuando pudo, se volteó a verme y me guiñó el ojo.
A mi, el culo me quedó doliendo todo el día siguiente.
A la misma
hora, Osmar regresa de la calle al departamento en el condominio. Alexis justo
sale del dormitorio principal cubriéndose sus genitales con una toalla:
“¿Cómo te fue
en la entrevista?”
“Bien, pero
ya estaba olvidando que esto de atender a la prensa tiene su lado pesado. Al
menos no me pidieron quitarme la camisa”.
“La cena está
para calentar por si desees”.
“Báñate,
luego me ducho y ceno antes de que venga Alejandro”.
Alexis se
aproxima un poco más sin separar la toalla de sus partes íntimas:
“¿Entonces va
en serio la cosa con ese chico?”
Osmar se lo
queda mirando y sonríe:
“¿Podemos
ducharnos juntos?”
El baño se
llena de cierto vapor. En la ducha, los dos actores están empapados y cubiertos
sus cuerpos con la espuma de sus jabones que masajean con cierta delicadeza.
Casi sin quererlo, por instantes se rozan un poco.
“¿Y cómo
tienes tanto estómago para soportar toda esa presión, Osmar?”
“Sobrevivir
al chavismo da experiencia suma cum laude,
pana”.
“¿Hasta
cuándo vas a soportar?”
“el miércoles
iré a la embajada americana y veré si puedo tramitar mi visa. Un compañero en
Doral dijo que puede alojarme mientras hago castings,
busco algo. Para cuando acabe la temporada, ese trámite ni siquiera habrá
comenzado, creo”.
“¿Y la
película que están negociando? ¿Y lo de esa serie? ¿La sesión para Brasil?”
“Si llega, ya
veremos. Por ahora, mis planes son emigrar… otra vez”.
“¿Te puedo
acompañar? Yo tampoco me veo con futuro en Perú”.
“¿Tienes
dónde llegar en Miami?”
“Quiero ir a
Los Ángeles. Qiero preguntar bien a Keith cómo es la nota allá”.
“¿En serio
ese man es peruano?”
“Su partida
de nacimiento dice que sí. ¿No ves cómo hablaba todo criollo?”
“sus
facciones son de gringo”.
“Bueno,
quizás por eso ha podido trabajar en mercado anglo, aunque acá no se ha
conocido ese trabajo”.
“Los Ángeles
es más jodido que Miami, Alex”.
“En el valle
de San Fernando no son muy exigentes”, el actor se coge el paquete con una mano, meneándolo, mientras
con la otra se nalguea.
“Al menos
tienes buena verga… y buen culo. Yo solo buen culo. Mi verga no es… muy
pornográfica que digamos, sin ofender”.
Alexis se
sonríe:
“Pero eres
guapísimo, huevón. A veces tengo que controlar mis hormonas cuando te veo
calato, como ahora”.
Osmar ríe:
“Me deseas
sexualmente, acaso, vale?”
“¿quién no te
desea sexualmente? Aunque, claro, con todo lo que me cuentas… puta, huevón, no
sé si aguantaría estar en tu pellejo”.
Osmar se
enjuaga el jabón, dándole la espalda a Alexis. De pronto, comienza a sobarse las
nalgas más de la cuenta. Voltea un poco la cara:
“Podrás
vaciarme tu leche aquí?” Osmar se toca la raja del culo. Alexis se sorprende.
Osmar gira,
sonríe, coge a Alexis, lo mete bajo el agua tibia, lo enjuaga de cabeza a los
pies, sin obviar pene, bolas y trasero. Lo abraza.
“No te dije
nada, pero sí sentí hace semana y media cuando en la escena del sueño, tu huevo
estaba un poco más duro que lo usual”.
“¿Te
molestó?”
“Para nada.
Sé que no tuviste intención”.
“A veces es
jodido controlar la mente”.
Osmar sonríe,
se estrecha más en el abrazo, siente cómo el pene de Alexis se pone duro; lo
mira con cariño, lo toma de las mejillas y lo besa en la boca. Entonces se
arrodilla a chupár ese pene con cierta dificultad; se ayuda con una mano para
acelerar el orgasmo.
“Las voy a
dar, Osmar”.
El
arrodillado se saca la pinga de la boca, la magrea fuerte y deja que el semen
se le dispare en la cara.
Al salir, se
topan inesperadamente con Gibrán en la puerta.
“¡Entonces sí
es cierto!”, exclama el inquilino principal, con cierto asombro.
Terminando esa
noche de domingo, Alejo se acuesta
totalmente calato luego de darse una ducha junto a Miguel. Ambos
comparten la misma cobija en el cuarto de lacasa acondicionada como gimnasio.
“entonces te
trataron bien”, le dice el pintor y bailarín, también calato ya bajo las
cobijas.
“Enrique me pagó
mil en efectivo y los otros en cheque. Tengo 30 días pa’ cobrarlo. Mi vieja no
podía creer cuando me vio llegar con los víveres hoy”.
“¿te preguntó de
dónde sacaste la plata?”
“Jornales, le
dije. Tendré que ver a dónde me quito para que no sospeche de dónde me salió
tanta plata junta: es más fácil justificar cien lucas… total, cachar a un
huevón pasa como un jornal”.
Miguel acaricia
la pinga flácida y los huevos de Alejo por debajo de la sábana y la colcha.
“Yo pensé que ya
no venías, que ya habías decidido dejarnos”, se burla.
“Hablas huevadas,
Miguel. Las fotos que me hiciste estuvieron de la puta madre… Willy dice que
deberías trabajar con él”.
Alejo gira,
abraza y besa en la boca a Miguel.
“Willy es un buen
maestro”, sonríe el artista.
Alejo abraza más
fuerte a Miguel, le da otro beso en la boca, esta vez con lengua.
“¿Y cómo es eso
que regresó el cachero de Pedro?”
Hoy pichangueó
con nosotros. Buen delantero y buena delantera, aunque tiene cara de pendejazo…
no me inspira confianza”.
“¿Pedro siente
que ese pata le mueve el piso?”
Esa es la
huevada, Alejo: tenemos que cachar bien con Pedro o va a desertar de AS y,
honestamente, su presencia es clave”.
Alejo termina de girar
y se acuesta encima de Miguel, lo besa en la boca otra vez y comienza a lamerle
el cuello. Miguel no evita gemir.
“¿Quieres que lo
cachemos así?”
“Sí, papi. Así”.
Alejo besa
suavemente las tetillas de Miguel y baja por su abdomen velludo. Se salta su gran
pinga ya al palo y sus huevos enormes, le levanta las piernas y comienza a
hacerle un beso negro.
“Así, Ale, así.
Chúpame bien el culo, papi”.
Alejo logra meter
su lengua en medio del esfínter de su amigo, rodeado de vellos. La mete y saca
como si fuese un minitaladro.
“Así, papi. Me
vuelves loco”.
Alejo se
incorpora, coloca su pene ya lubricado en la entrada del ano y lo va metiendo
despacio hasta que sus 18 centímetros se pierden entre esas dos nalgas
velludas.
“¿Quieres que lo
cachemos así?”
“Sí”, suspira
Miguel. “Justo así”.
En una maniobra
casi acrobática, Alejo consigue ponerse bajo el cuerpo de Miguel pero siempre
con su pinga metida dentro del culo de su amigo.
“Cabalga como te
gusta”.
Miguel alucina
que va por un camino tortuoso y rebota encima de la ingle de Alejo sintiendo
cómo su culo se dilata más y más con la barra de carne que aprissiona dentro, mientras que su verga
dura y sus huevazos azotan el bajo vientre de Alejo.
“Ponte en cuatro”.
Los dos chicos
ahora cachan en pose de perrito. Como nadie más los escucha, Alejo hace sonar
su pelvis contra las nalgas de Miguel, quien gime y se queja conforme la
velocidad del bombeo aumenta.
“Pollito tomando
agua”, pide Alejo.
Miguel apoya su
pecho sobre el colchón y abre más sus velludas nalgas haciendo que Alejo quiera
meterle hasta las bolas.
“Las voy a dar…
chúpamela”.
Rápidamente,
Miguel se desconecta y gira poniendo su boca a la altura del falo que Alejo ya
está pajeando hasta que su semen cae en la lengua golosa.
Minutos después,
ambos vuelven a taparse, esta vez Miguel descansando en el pecho de Alejo.
“¿Crees que Pedro
y su macho ya estén cachando ahorita?”
“Quién sabe, pero
de que se maneja buen bulto, sí, se lo maneja”.
Por cierto, a ese
tal Flavio también le gustó mi pieza. Quería que se la clavara de nuevo.
Incluso me ofreció mejores contratos si me lo cacho”.
“¿Aceptaste?”
“Le conté a
Willy. Me dijo que si me cacho a Flavio pero no me hago su pareja, podría irme
bien. Que trate de hacer una carrera independiente”.
“Si Willy te dijo
eso, hazle caso. Estoy tratando de recordar a Flavio. ¿Dices que tiene un culo
enorme?”
“Grandote, huevón,
y musculoso. Dice que solo le gustan aventajados. Deberías probarlo”.
“Sí, creo que fue
modelo en una de nuestras clases”.
“También me dijo
que podría ganar más dinero si fuese moderno. No sé, le dije. No me veo
recibiendo verga”.
“¿Nunca has
probado siquiera que te hagan un beso negro?”
“No sé… No me
animo”. ¿Duele cuando te la meten?”
“Al inicio, pero
luego tu culo se habitúa lo más posible, aunque, claro, depende de quién te
cache, pero el beso negro no duele”.
Alejo se la
piensa.
“Chúpame el culo,
Miguel”.
Su amigo se
sorprende.
“¿Así, de
pronto?”
Alejo se destapa
y flexiona sus musculosas piernas. Miguel se arrodilla y las levanta. Primero
comienza besándole las nalgas.
“Tú dime hasta
dónde”, le advierte.
“Comienza”, le
pide Alejo.
Miguel va poco a
poco hacia el centro de la raja y comienza a estimular la orilla del ano”.
“Sigue”, pide
Alejo.
Entonces, Miguel pone
su lengua como cuña y la trata de meter al centro del esfínter cerradito. Alejo
comienza a sentir cosquilleos en su bajo vientre.
“Sigue”.
Miguel logra
dilatar un poquito el ano de Alejo y prueba el siguiente nivel: se incorpora de
nuevo y toma un frasquito que hay en la mesita al lado de su cama; aplica un
líquido viscoso y transparente sobre sus 18 centímetros y se lo esparce bien.
Luego toma otro poco y lo unta en el agujero dilatado de Alejo.
Miguel coloca su
glande en la entrada del ano sin tratar de meter su verga; solo la puntea.
Alejo sigue sintiendo que también atrás es posible lograr placer.
“Sigue”.
Miguel empuja un
poco, muy despacio, y su glande logra encajar en el inicio del esfínter, pero
técnicamente no ha ingresado a ún.
“Sigue”.
Miguel mete la
mitad de su glande. Alejo comienza a sentir un poco de dolor.
“Respira hondo y
corto; relájate”.
Ahora Miguel
logra enterrar todo su glande y un poquito del cuello de la pinga.
P era el más tranquilo de los 4 hermanos. Creo que era un perfecto desperdicio de hombre: moreno, buenos hombros, buenos brazos, buen culo, buenas piernas... por el bulto, siempre me dio la impresión de que también buena pinga; pero nada de nada con el sexo... no al menos mientra´s vivía en el campo.
¿Entienden por qué pensaba eso: el cuerpo ideal en la actitud nada ideal?
su vida consistía en entrenar, jugar los fines de semana en un club de segunda división y trabajar en la chacra de sus viejos, porque eso sí, los viejos los explotaban a los 4 como querían, y luego los veías en cuanto evento social había dándose apretones de manos o besitos con la élite local.
A veces me encontraba a P en el canal, tomando un baño, siempre con su calzoncillo Stripper.
Como dije, tenía buen cuerpo, en parte, gracias a trabajo de gimnasio cuando pasaba temporadas en la ciudad.
Nunca se le conoció enamorada, ni agarre, ni hablaba de esos temas.
Eso, hasta que recientemente me lo encontré cambiado.
Para comenzar se había teñido su negro cabello de rubio, se había estilizado y manejaba un abanico en las manos. Un Loco Mía algo trasnochado.
Me lo encontré en una discoteca cerca de mi casa. Me pasó la voz, y nos pusimos a tomar algunas chelas.
Me contó que, gracias a uno de sus hermanos, se había puesto un negocio que no prosperó, que nunca me dijo de qué se trataba ni me dio la gana de saberlo.
seguía agarrado.
A eso de las dos de la mañana, decidí irme a descansar. Me estaba despidiendo de él, cuando me invitó a ir a la casa de su hermana. Lo dudé pero finalmente acepté la invitación.
Cuando llegamos no había nadie´.
Sacó un par de chelas más y comenzamos a tomar.
- Puta, aquí hace calor.
- Sí. Parece que tu hermana no ventila esto.
- Yo sé cómo resolverlo.
se levantó y abrió las ventanas. Algo de viento fresco entraba por entre las cortinas. Luego, antes de sentarse, como si estuviera en el canal donde solía bañarse, comenzó a desvestirse. Se quitó un polo manga cero, un jean pitillo, y se quedó en una ropa interior inusual: un bikini plateado muy pequeño.
- ¿Y eso?
- Me lo compré en Gamarra. ¿Te gusta?
- Sí. Más o menos.
- Mira el detalle.
Se dio la vuelta, y me quedé de una pieza. no era bikini, sino un hilo dental. Una tira de tela plateada se perdía entre sus morenas y redondas nalgas.
Se volteó de nuevo.
- ¿Y tú qué estás usando ahora?
- Un calzoncillo... normal.
- ¿A ver?
- No es necesario que te lo enseñe.
- ¿Y cómo yo?
Siempre creí en la equidad, pero esto es surrealista por completo. Tras algo de duda, me desvestí, y me quedé en ropa interior.
- 'Ta chévere tu calzoncillo. ¿Dónde lo compraste?
- Por catálogo. En Leonisa. Bueno, Leo.
Se acercó y comenzó a tocar la tela, justo por donde mi paquete comenzaba a crecer. Dejé que continuara. Quería saber hasta dónde llegaría, y lo supe pronto.
Entonces su mano se posó sobre mi pene erecto ya para ese entonces.
- Estás armado, huevón.
- Disculpa.
- Normal... ¿Puedo verlo?
- Claro.
Me bajó la prenda hasta las rodillas, y mi palo saltó. se quedó viéndolo.
- ¿Puedo tocarlo?
- Claro.
P comenzó a manosearlo.
- ¿Ya te lo han chupado?
- Varias veces.
- Ah. ¿Quieres probar cómo la chupo?
- Claro.
Su boca comenzó a succionar mi pene, y en ese momento se me vino a la cabeza la idea de que era imposible que este pata agarrado, moreno, sexy, que debería estarme tocando el culo, me la estuviera chupando.
Minutos después, yo estaba acostado sobre el, en el sofá de aquella sala, moviéndome, besándole el cuello. Nuestros penes se rozaban y acariciaban. El suyo era de tamaño promedio pero venudo como el de su otro hermano, S.
Me puso sus poderosas piernas en mis hombros, y comencé a rozarle mi verga en la raja de su culo.
Luego nos pusimos en perrito, y mientras yo seguía masajeando mi miembro entre sus nalgas, sacó un condón, y me lo dio.
Su culo era estrecho.
Mientras me lo cachaba, él se movía y gemía como sólo los morenos saben hacerlo. Por eso no duré mucho.
Acabamos la otra chela y me quité a mi jato como a las 4 de la mañana.
Hace poco que regresé al campo lo vi, pero él o no me vio o se hizo el que no me vio.
Pregunté por él a otro pata que lo conocía, y me contó que estaba metido en el negocio del mango, pero que antes de dar trabajo a los obreros, él los llevaba a su cama.
Aún juega fútbol pero no tanto como antes.
eso sí, ya no se baña en el canal ni socializa con sus vecinos como antes.
- Es que ahora tiene plata. - me dice uno de sus amigos. - Así son cuando les cae algo de billete.
Mi meta era
llegar hasta una chalana y regresar al toque a la jato que estaba alquilando,
pero alguien me hizo cambiar de planes.
Mi nombre es Gonzalo
y me encanta salir a correr un rato por el parque de mi barrio. Lo hago para
relajarme y tener mi cuerpo en forma, especialmente mis piernas y mi culo.
Trabajo como abogado y mi chamba es demasiado absorbente, llena de
estrés.
Aprovechando el
feriado largo, decidí desconectarme en una playa. Alquilé una jato a
unos patas y me quedé allí.
Dormir calato y arrullado por las olas del mar norteño
es lo máximo, ddespertarse con ellas es lo mismo. Me da la sensación de
libertad y relax. Se los recomiendo.
Apenas despuntó
el día, me levanté. Tenía mi pija bien al palo, pero aún así me asomé a
la puerta para ver las olas romper. Considerando la temporada, suponía que nadie
más caminaba o trotaba por esa arena. Así fue. El mar reventaba hermoso,la
playa estaba desierta. Serían como las 6 y cuarto o por ahí cuando decidí algo
inusual para cualquiera pero no para mí: trotar calato.
Qué sensación
para más mostra sentir la arena bajo mis pies ejercitando mis piernas y mis
nalgas mientras mi pinga, ya baja, saltaba de aquí para allá. Mi meta
era llegar hasta unas lanchas o chalanas que estaban, a mi juicio, unos 200 o
300 metros más adelante, tocarlas, regresar, hacer una rutina de jercicios,
bañarme y pasar el día rascándome las bolas.
Corrí así,
calato, sin problemas hasta llegar a una de las chalanas. Cuando mi mano iba a
tocar la punta de una de ellas, de la nada apareció un chibolo. Sus 25 años le
calculé, cuerpo recio a pesar de que estaba bien abrigado con su
gorrito, chompa, jean y botas de plástico. Ambos nos sorprendimos al vernos así.
Mi vergüenza inicial cedió ante mi desinhibición.
“Buenos días”, le
dije. “¿qué tal la pesca?”
“Más o menos, míster”,
me respondió. “No tanta como quisiera pero ya la mandé al terminal pesquero”.
“Lástima”, le
dije sonriendo. “Yo que quería comerme un pescadito para el desayuno”.
“Pero si quiere,
puede meterse al mar”, me bromeó. “Tiene buena carnada si quiere pescar alguna
otra cosa”, me señaló mi paquete con sus ojos.
Yo me miré mi
verga. Comenzaba a ponerse dura.
“Ésta no es carnada”,
le dije. “es mi anzuelo. ¿Qué pescado crees que me lo pueda picar?”.
“Suba, yo le
enseño”, me invittó el chibolo.
Trepé la chalana
(menos mal que no había gente en la playa si no iban a verme el agujero del
culo mientras subía), y entré junto a él.
“¿Qué pescado crees que pueda picar mi anzuelo?”, le reiteré.
El pescador,
sin más roche ni tiempo que perder, se arrodilló, se puso frente a mi
‘anzuelo’, lo acarició y lo terminó de poner duro.
“A lo mejor un
hermoso pescadito norteño”, dijo. Y se zampó mi falo dentro de su boca.
Me la comenzó a chupar mientras sus gruesas manos me acariciaban mi redondo
culo.
“Mierda”, dije.
“Sí que piqué una buena cachemita”.
El chibolo estuvo
tragándose todo mi miembro por buen rato mientras se quedaba calato
también. Y no me equivoqué respecto a su físico: cuerpo bien en forma no tanto
por el gimnasio o el ejercicio físico, sino por la vida dura de la pesca en los
fríos mares peruanos. Entonces, me la dejó de chupar y sacó un condón de
su ropa, me lo ofreció.
“¿Sabes ensartar
pescados?”
“No sé”, le dije.
“Pero puedes enseñarme”.
El chibolo giró y
me ofreció su lampiño y gordo culo. Ricas y duritas nalgas tenía. Me arrodillé.
Me puse el forro y lentamente lo fui ensartando. ¡Vaya! Ese pescadito sí que
fue fácil de enganchar.
Me lo caché
rico por buen rato hasta que sentí que las iba a dar.
“Se me viene la
leche de tigre”, le dije bien arrecho.
El patita se
separó de mi ‘anzuelo’, se volteó, me sacó el condón, me pajeó fuerte y dejó
que mi semen se disparara en su cara. Jadeé de placer, carajo.
El sol ya
comenzaba a salir en esa playa solitaria.
“¿Quieres
desayunar? Estoy solo en la jato que alquilé”.
“¿Te podré pescar
yo?”, me dijo limpiándose mi esperma aún en su cara. “Tienes un rico
culo”.
“Ya veremos”, le
dije. “Si sabes sopearme bien, ya veremos”.
Como contagiado
de mi desnudez, se puso de pie y bajamos así de la chalana.
El huevón tenía
un buen ‘anzuelo’ entre sus piernas y me supo besar bien el ano, pero no
me la supo clavar. Entonces lo volví a cachar.
En vez de
desayunar, nos quedamos bien jato.
Hoy mientras
escribía esto lo wasapeé. Le pregunté si le jodía que cuente esta historia.
“Si no dices
quién soy ni dónde estoy, claro”.
Así que, así me
pasó a mí. Y de algo estoy bien seguro: la próxima vez ya no tendré que ver en
qué playa me quedo ni dónde puedo correr calato, ni tampoco a quién buscar. Ese
hermoso ‘pescadito’ que supo atrapar mi garfio me esperan el próximo feriado
largo.
Cuéntanos tu
relato y mándanos tus fotos discretamente a hunks.piura@gmail.com (solo para
adultos).
Yo pasé el Año Nuevo en Punta Veleros con unos compañeros de estudios y unos amigos que vinieron de España.
De entre todos ellos, había uno agarrado que me llamó la atención, pero como que con su pinta de intelectual, parecía que no pasaba nada.
Sin embargo, la tarde del 31 lo vi meterse en la piscina luciendo un speedo: un excelente cuerpo atlético, lindos ojos, un culo de gloria y un voluminoso paquete.
Yo trataba de pasar piola en todos los sentidos. A ver, yo soy trigueño, y trato de mantenerme en forma con los consejos de Hunks of Piura, aunque me han dicho que tengo un buen culo. Por ahí que aparecen ciertas reminiscencias de cuando hacía pesas, así que tampoco se me ve mal sin ropa.
Conforme se acercaban las 12, nos pusimos a chelear. Ya a medianoche, fui a cumplir una de mis cábalas: mojarme los pies hasta media canilla para botar lo malo del Año Viejo y refrescar mi espíritu.
Pero mis amigos españoles creyeron que tal refrescada debía ser integral, así que vinieron misma pandilla a tirarme al mar. Como me resistía, se fueron, pero el que no se rindió fue este chico de pinta intelectual. Me alzó en peso y amenazó con dejarme caer en el agua.
El detalle es que me levantó por la espalda, por lo que fue imposible ignorar su verga dura debajo de un pantalón de tela delgada, y si mis nalgas no me estaban dando información equivocada… ¡era enorme!
En el supuesto forcejeo, aproveché para tocársela, ya que tampoco había luz como para que alguien se gane con el pase.
Regresamos al grupo y seguimos cheleando.
A eso de las 3, se estaba acabando nuestra existencia de chela.
Mis compañeros llevaron una camioneta y ahí viajamos todos.
Yo estaba relativamente sobrio pero no sé manejar; él también no estaba muy tomado, pero no conocía ni mierda de esa zona.
Entonces, agarramos la camioneta de mis compañeros y fuimos a comprar chela. El sería el conductor pero yo sería el guía.
Cuando íbamos camino a Los Órganos, pasamos por un sitio recontraoscuro, y él detuvo la mionca.
-Dejémonos de gilipolleces. Ya me di cuenta que te mueres por que te folle.
-¿De qué hablas?
-De esto, cabrón.
Se levantó un poco de su asiento, y me dio la impresión que se bajaba el pantalón, me tomó la mano izquierda y me la llevó hasta su miembro. ¡Realmente era enorme, con unas bolas inmensas!
-Chúpame la polla.
Veamos, si la mía anda en 17 cm, la de él, fácil anda por los 21 de largo, y de ancho era tal que cuando le succioné la cabecita, apenas si entraba en mi boca.
Tampoco pude mamarle todo el palo, así que de vez en cuando le pasaba la lengua desde la cabecita hasta la raíz incluyendo sus bolas.
Mi RPM comenzó a sonar.
¿el gemía, pero no dejaba de ajocharme.
-así, cabrón, cómete mi polla… ¿Te gusta mi polla?... Así, qué rico la chupas.
Mi RPM sonó de nuevo. Él lo tomó de mi bolsillo y contestó.
-¿Hola? ¿Las cervezas? Mira, las cervezas demorarán algo porque se ha acabado en las tiendas a donde hemos ido. No te preocupes que vamos a por ellas. ¡nose muevan de donde los dejamos! ¿Vale?
Cortó la llamada, me retiró la cara, y me dijo que vaya al asiento de atrás.
-Bájate los vaqueros.
-¿Me la vas a meter?
-¿Tú qué crees?
-Pero…
-Tranquilo amorcito. Vas a ver cómo te follaré como el que más.
Se puso un condón, hizo que me echara a lo largo del asiento, se acostó sobre mi,me pasó algo de su saliva por el culo, y me la fue metiendo.
Me dolía como mierda (si cabe la expresión). En aquel lugar oscuro, bajo un cielo parcialmente nublado, él me hizo ver más estrellas que cielo despejado.
Se mecía fuertemente, tanto que la mionca se remecía.
Yo estaba a full adrenalina, porque cualquiera que podía pasar por ahí, mínimo, nos habría descubierto. Menos mal que no pasó nada.
Demoró como cancha. Eran casi las 4 de la mañana.
-¡Me corro, cabrón. Me corro!
Lo que sentí a continuación fue cómo su pija palpitaba eyaculando dentro de mi culo.
-¿Te gustta cómo te follé?
-Sí, huevón, pero no sé si podré sentarme.
-Ja, ja, ja. No te preocupes.
Me besó en la boca, y reanudamos la búsqueda de las chelas. Claro que las conseguimos, pero cuando regresamos nuestra gente ya estaba cansada.
Amaneció en Punta Veleros, y cada quien se fue a su cuarto.
Yo me fui al que compartía con dos compañeros, me quité la ropa, y me metí a la cama, alucinando con lo que había pasado unas horas antes.
Tuve que irme a la ducha a masturbarme para así poder dormir tranquilo.
Yo también demoré a pesar que me la friccionaba con fuerza. Finalmente, mi semen se estrelló contra las losetas de la ducha.
Esa tarde, mientras la gente seguía metiéndose al mar y cheleando, yo descansaba algo, cuando él llegó.
Me pidió que lo acompañara, nos metimos a su cuarto, y volvimos a culear, esta vez calatitos, haciendo varias poses, pero en especial la del perrito que fue como mejor me la pudo meter.
Comenzamos como a las 5, y a eso de las 8, recién pude salir luego de que su ‘polla’ botara su leche dos veces: la primera en mi espalda, y la segunda en mi culo. Yo también boté la mía dos veces. La primera sobre una toalla, y la segunda sobre el piso del cuarto.
No es la primera vez que cacho por año Nuevo, y espero que no sea la última.
¿Qué si me pude sentar bien? Bueno, toda la semana pasada, tenía que acomodarme bonito porque parecía como si alguien me hubiera dejado mi hueco inutilizado; pero ya se está recuperando y es probable que haya una nueva aventura pronto. Ya les contaré.
Siempre practica sexo seguro, si tomas, no manejes.
Marcano llega a grabar
su escena porno con Flavio y Enrique, a quien ya conoce de mucho tiempo atrás.
Marcano llega a
la discoteca en la ciudad de Piura donde lo citaron para grabar su escena en la
película porno que produce Enrique… con la producción asociada de Flavio. Un
vigilante le da acceso junto a su vehículo. Sin necesidad de preguntarle, a
leguas reconoce que este chico no es peruano como él. Al entrar, Willy está
calibrando la cámara con las luces del escenario en el salón principal.
“Vengo a…”,
anuncia.
“Claro”, sonríe
el camarógrafo. “Te llevo”.
Si el rostro
hermoso que puede ver y la anatomía perfecta que intuye lo han impresionado, el
culo del chico le jala la vista mientras caminan por el pasillo hasta la
oficina de la administración. Como resultado, Willy siente que su pinga
comienza a ponerse dura dentro de su pantalón. Al ingresar a la oficina,
Enrique está sentado viendo algo en su laptop mientras Flavio se termina de
poner el short sexy que usará en la escena.
“Hola de
nuevo…chamo”, sonríe Enrique. “Ya sabes cómo es el protocolo”.
Marcano le
devuelve la sonrisa y comienza a desnudarse todo. Conforme va descubriendo su
torso perfecto, sus piernas fuertes, su culo enorme, su gran verga y huevos,
Flavio queda tan boquiabierto que olvida asegurar la trampilla del short y se
le cae al suelo: su pene erecto queda al descubierto y sus mejillas enrojecen.
Esta escena será
un poco diferente a las anteriores: Marcano encarna a un conserje que barre el
escenario mientras el personaje de Flavio ensaya su coreografía.
“¿Un venezolano
que no sabe bailar?”, pregunta el actor a Enrique mientras le ponen aceite.
“Y qué tiene,
cabrón. Tú eres piurano y no sabes bailar ese… tendero, rondero, tontero, o
como se llame ese baile que intentó enseñarte ese chico que te cogió en esa
orgía”.
“Ah, el campeón
nacional de tondero”, ríe Flavio. “El baile se llama tondero, ton-de-ro”.
Willy por su
parte también coloca aceite a Marcano.
“Cuando me toque
dar clases de figura humana, te contrataré como modelo”, le dice.
“¿Pagan bien?”
“No tanto como
hacer porno, pero tu canon puede abrirte muchas puertas”, Willy le guiña un
ojo.
Enrique grita
acción, y Flavio comienza a bailar en el escenario mientras Marcano finge
barrer en un costado. Entonces Flavio lo mira y lo seduce con su baile hasta
conseguir llamar la atención del otro muchacho. Se le acerca, le sigue
bailando, y mientras lo hace se va quitando el polo y luego el short. Entonces,
toma el polo a Marcano, se lo arranca, literalmente, le baja la pantaloneta y
se arrodilla a chuparle la verga.
A Flavio le
cuesta trabajo lograr que esos gruesos 21 centímetros se metan todos en su boca
pero la escena lo amerita.
“Chúpame el
culo”, pide el bailarín.
Flavio se pone en
cuatro sobre el suelo y Marcano se agacha a practicarle el beso negro. Willy
aprovecha para captar la escena desde varios ángulos, como de costumbre, y de vez
en cuando acomoda su erección. La forma cómo Marcano sopea a a Flavio es
diferente, con más pasión, y la imagen lo capta fielmente.
Marcano se
incorpora luego, disimuladamente se unta mucho lubricante en su pene erecto y
lo va introduciendo en el ano ya dilatado de Flavio. Se supone que el actor
debe fingir placer a través del dolor, pero esos gestos no son actuados. Bajo
otras circunstancias, quizás le habría pedido a su compañero que detenga todo
pero hay una cámara delante y mil soles más en su cuenta.
“Corten”, indica
Enrique. “Vamos a grabar contraplanos y el fin de la escena”.
Marcano se
detiene por un momento pero no saca su pene del ano de Flavio. Willy acomoda la
cámara y Enrique se coloca en una puerta a espaldas de los actores. “Acción”,
ordena.
Marcano vuelve a
meter y sacar su verga del culo de Flavio mientras, al fondo, enrique hace el
ademán de pasar y quedarse sorprendido viendo el coito en el centro del
escenario. Entonces se apoya en la puerta y comienza a sobarse el paquete hasta
ponerse el pene duro, sacárselo y comenzar a masturbarse mientras,
supuestamente espía a los dos amantes; pero, en el proceso mueve tanto su mano
que topa el escobillón que estaba arrimado al filo, hace que se caiga, y los
dos chicos se asustan al ser descubiertos.
Primer plano a la
cara de enrique, evidentemente excitado; corte en el mismo plano a su pinga
erecta fuera de su pantalón. Tras un corte, Enrique, ya desnudo, se arrodilla
delante de Flavio y le ofrece su pene para que se lo chupe mientras Marcano lo
sigue haciendo sufrir al penetrarlo. Willy, como siempre, revoloteando mientras
busca el mejor ángulo.
Tras cierto
tiempo, Enrique cambia de lugar y se coloca detrás de Marcano. Le introduce su
pene. Sabiéndose al medio del trenecito, Marcano comienza a mover su cadera
tratando de estimular el ano de Flavio (sin conseguirlo) y estimulando el pene
de Enrique con su ano (lográndolo por completo). Tras otro rato, Marcano y Enrique
se paran dejando a Flavio al medio y arrodillado, se masturban y disparan su
semen casi al mismo tiempo sobre las mejillas del modelo quien también masturba
su miembro hasta eyacular sobre el suelo del proscenio. Corte y queda.
“Entonces…
ustedes ya se conocían”, conecta Flavio.
“es una larga
historia, cuate, como mi verga… y la suya”, se acaricia el pene Enrique.
Willy entra
también desnudo y secándose con una toalla.
“El venezolano ya
está listo para hacer la sesión en tu casa”, avisa a Enrique.
“Genial. Que
salga, nos duchamos de inmediato y nos vamos”.
Marcano no demora
mucho y aparece aún desnudo y también secándose.
“Por fin te
taladré ese ojete”, sonríe el productor.
“¿¡Por qué no me
metiste huevo esa vez en Maracaibo?”
“Me dio pena tu…
novio. ¿Cuento contigo para la escena de mañana?”.
Marcano se sienta
en una silla buscando su ropa:
“Mi ex
novio. Y sobre mañana, siempre que haya dinero, cuentas conmigo”.
“Genial porque
tengo una propuesta adicional: un contrato deexclusividad con ASS”.
Esa noche, Miguel
masajea el cuerpo perfecto y desnudo de Marcano en el cuartito del AS.
“¿Y aceptaste ser
su actor porno exclusivo?”
“Tengo buen
cuerpo, tengo buena verga, tengo buen culo, soy versátil, me pagan por lo menos
un 25 por ciento más de lo que saco en un mes. ¿Tengo más opciones?”
Miguel sonríe
mientras le masajea las nalgas a a lo ancho y largo, y vaya que si son anchas y
largas.
“Yo también lo
acepté pero seguiré con el gimnasio, los masajes, el grupo de danzas. A ver si
con lo que ahorro por fin puedo dedicarme a hacer mis cuadros y mis fotos de
desnudos”.
“Con lo que ahorre primero
validaré mi título de ingeniero, luego pondré una empresa de servicios, y si no,
me iré a Buenos Aires, o Río, o México, o Miami… o Madrid”.
Miguel termina de
masajear la parte posterior de piernas y hace que Marcano se ponga boca arriba
en la camilla: su pinga está casi erecta.
“Primero tendremos que
sobrevivir el primer año”.
“Gracias por
reconectarme con el charro”.
“Por nada”, sonríe
Miguel, acaricia la verga de Marcano, y se inclina a mamarla para terminarla de
poner dura. Marcano disfruta esa boca tibia y húmeda hasta que súbitamente
siente que le dejan de chupar el cipote.
“Oye, ¿y qué sabes de
Edú? Alejo dice que no lo ve desde hace un par de días. ¿No fue contigo?”
“No”, dice Marcano.
“Tampoco sé nada de él”.
“Raro, ¿no?”
“Sí… raro”, miente
Marcano. Ya empeñó su palabra en no decir nada a nadie.
Es bueno ducharse
tras entrenar; es mejor si todo termina en un trío.
Aunque es media mañana de lunes, en el
gimnasio al lado de la parroquia, que realmente se llama AS (pero más se le
conoce como “el gym de la parroquia”), la cantidad de alumnos se redujo a su
mínima expresión: uno haciendo piernas y el otro haciendo hombros. Ambos están
concentrados viéndose en los espejos que se intercalan a las pinturas de los
ángeles, y Miguel los vigila desde la puerta que separa el gran patio techado
donde están las máquinas de potencia, de una sala que ahora quedó como antesala,
que funciona realmente como recepción y sala de calentamiento (con un par de bicicletas
estacionarias).
Una canción de
Chino y Nacho suena en la radio… y Miguel se pregunta por qué si el Chino
Miranda ha posado prácticamente calato, no lo hizo mostrando su verga al palo.
¿No que los venezolanos se enorgullecen de sus dotes? Quien está ejercitando
hombros es, precisamente, un venezolano que se gana la vida en San Sebastián
haciendo instalaciones eléctricas seguras y reparando electrodomésticos. Además
de su buen cuerpo, en especial buen culo y buenas piernas, es evidente que
debajo de su short baila una rica verga y un par de generosos huevos.
el chico que está
ejercitando piernas, mejor dicho más culo (y vaya que si tiene un rico culo)
que piernas, termina de entrenar y se acerca a Miguel todo sudoroso:
“Listo”.
“Anda a ducharte,
Paco”.
“No, gracias.
Mejor me ducho en mi jato… solo espero que hayan juntado agua”.
Al mismo tiempo,
el venezolano que estaba ejercitando hombros termina y también se acerca a
Miguel:
“Listo, pana,
gracias. Oye, ¿podrás darme un masaje?”
“Claro, Marcano.
Dúchate y te los hago. ¿Trajiste toalla?”
“No, pana…
¿podrás…?”
Miguel sonríe:
“Normal, Marcano.
Anda a la ducha y ya te la alcanzo”.
El venezolano va
a la antesala y de ahí a un pasillito que lo lleva al baño de la ex casa
abandonada. Miguel y Paco se quedan solos en el gran patio techado.
“¿en serio vas a
masajear a ese chico?”
“Claro, Paco. Y
encima, se deja masajear calato”.
“No jodas”.
Marcano no se
caracteriza precisamente por ser la persona más pudorosa de San Sebastián. Se
desnuda en el baño con la puerta abierta dejando al descubierto la maravillosa
anatomía que Dios le dio, especialmente ese par de grandes glúteos que coronan
otro par de gruesas y fuertes piernas, y delante, debajo de un vello púbico
rasurado, un pene dormido de unos 12 o 13 centímetros descansando sobre un par
de hinchadas pelotas.
Aunque pensando
más inocentemente, quizás Marcano haya obviado cerrar la puerta porque solo
está Miguel y se supone que Paco ya se va a su casa. Se mete a la ducha y deja
que el agua rrefresque su escultural cuerpo. Gira para que el líquido se
distribuya por toda su piel. De pronto, Paco llega a la puerta y traga saliva
al ver tal monumento de hombre. Marcano le sonríe:
“Hola, pana”.
“ehh… voy… voy a
la lavander… voy… voy por la toalla”.
“Gracias, pana”,
le sonríe Marcano.
Casi al segundo,
Miguel pasa frente a la puerta ya sin polo:
“¿Qué tal está el
agua?”
“De la puta madre,
vale… ¿quieres bañarte?”
“Si no eres
egoísta”.
“qué va, vale. Ya
nos hemos bañado juntos, ¿no?”
Al ingresar a su
cuarto, y quitarse el short y la tanga que se puso esa mañana, y dejarlas sobre
su cama, Paco entra desde el pequeño espacio que se usa como lavandería con una
toalla extendida:
“¿¿Vas a
masajearlo calato?”
“Algo mejor que
eso”, le sonríe.
Cuando Marcano
está untándose el jabón, Miguel entra totalmente desnudo con Paco, también en
pelotas.
“Estoy de
oferta”, bromea con Marcano: “Pague uno y dúchese con dos”.
El venezolano se
ríe:
“Como en la
antigua Roma”.
Los tres chicos
se acomodan como pueden en el metro cuadrado de mayólica blanca y comparten la
ducha. El roce de sus pieles es inevitable.
“Perdona”, dice
Paco a Marcano”.
“¿Por qué, pana?”
La verga ya parada
del chico, unos 16 centímetros, cabezona, parece haberse atascado entre las dos
nalgas del otro alumno quien se a quedado frente a frente con Miguel con sus
penes flácidos también rozando.
“¿Tú crees que
esté contraindicado tener sexo luego de un masaje”, pregunta Marcano a Miguel.
”Al contrario:
nada mejor que un buen masaje erótico antes de una buena sesión de sexo”.
“¿Incluso sexo de
a tres?”, sonríe Marcano.
“Incluso”, sonríe
Miguel.
Paco sigue
atónito y con su pene erecto aún atascado entre las dos nalgas de Marcano, y a
punto de disparar su semen allí mismo entre ellas sin hacer nada más.
Marcano y Miguel,
entonces, sin más preámbulo, se abrazan y se besan profundo en la boca, lengua
incluída. El venezolano se separa de esos labios, gira, y con su verga ya al
palo, besa a Paco quien trastabilla incluso para juntar sus labios.
Cuando ambos se
separan, Paco mira a la entrepierna de Marcano:
“A la puta… es
enorme”.
“21 centímetros”,
sonríe el venezolano. “¿La quieres chupar?”
Paco, sin
confirmar nada, se arrodilla sobre la mayólica y comienza a mamar el gran
pene. Miguel se pone al costado: sus 18
centímetros también están a toda su extensión.
“Chúpasela a él
también”, pide Marcano.
Paco obedece. Tras
un minuto de mame, Miguel toma la mejilla de Paco:
“Ponte de pie”.
El chico se
incorpora mientras los otros dos se miran a la cara y se guiñan un ojo;
entonces ambos se arrodillan y se alternan succionando el miembro de paco quien
no puede creer nada de lo que allí está pasando:
“Las voy a dar,
chicos. Ya no aguanto”.
Miguel toma el
pene de Paco y junta su mejilla a la de Marcano. Pajea el falo y deja que el
semen se dispare en ambos rostros.