jueves, 20 de febrero de 2014

The Bar's Boys (4)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son violentas.

 

Por: Nug Huyur

 

Capítulo IV: Haciendo amigos (Parte IV)

 

Osvaldo no puede creer lo que está pasando, el hombre que jura amarlo, hoy le pega. Y no solo eso, sino que los ojos de El Faite, transmiten odio. Un odio del cual no sabe nada Osvaldo.

-          ¿Por qué me tratas así? – dice Osvaldo sosteniéndose la mejilla y cogiéndose el estómago.

-          ¡Cómo carajo te digo las cosas!

El Faite avanza hacia Osvaldo, y este retrocede pero no logra escaparse de su verdugo. El Faite lo toma por el pelo. Y lo acerca a su rostro.

 – Mira imbécil, ya te he dicho que a mí no me gusta que vengas a este sitio, ¡entiendes!, no me gusta, aquí vienen las perras, a regalarse a sus maridos, y tú solo eres mi perra, ¡entiendes! – y lo remece

Osvaldo no sabe que hacer; permanece mudo, El Faite se encoleriza más.

-          ¡Entiendes, mierda! ¡entiendes! Responde o te voy a gomear peor 

-          Si, si, ¿Pero yo…..?

Pero antes de poder decir palabra alguna, recibe un manaso en la otra mejilla que lo hace caer al piso.

-          Puta mare, a mí no me contradigas, no me gusta que me contradigan, ¡No! – y le da una patada al estómago, Osvaldo se retuerce de dolor, se arrodilla, lo vuelve a coger del pelo  – escúchame bien, ¡Que me escuches maricón! - lo jalonea de los pelos -  me vas a dar todo el dinero que traes, has entendido, ¿Para eso te tengo, verdad? Puto maricón de mierda, perra, me vas a dar toda la guita, y te vas a ir a tu jato, yo te veo por acá y te juro que te saco la conchetumare.

-          Sí, sí, pero ya no me pegues, por favor, ya no – suplica Osvaldo entre lágrimas, tos, y sangre.

-          Llora, llora como una niña, como lo que eres, puta marica.

Osvaldo no podía creer lo que estaba ocurriendo, se había metido con un psicópata, un choro, o Dios sabe con quién. El miedo le recorría el cuerpo, por primera vez después de mucho tiempo volvía a tener miedo, desde el colegio que no sentía tal sentimiento.

-          Ahora párate, vas a sacar la puta cartera, y me vas a dar toda el villegas que traigas, apura y deja de llorar, que pareces una niña.

Osvaldo con las justas se logra sentar. El Faite sonriente, mira a su víctima. Osvaldo saca su billetera. Pero el rastrilleo de una pistola, y sentir el frio metal en su cráneo, hace que El Faite cambie de idea, y lo obligue a levantar las manos.

 

Continuará….

 

© 2014 Hunks of Piura Entertainment. Ésta es una obra de ficción: cuialquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

 

martes, 18 de febrero de 2014

Anselmo (19)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

. El Alpha Male seguía lleno a las doce y media de la noche.

El muchacho rubio sacó un cigarrillo de su camisa. “¿Tienes fósforos?”

“Sí”.

Anselmo sacó un encendedor, quemó un extremo. El muchacho dio una pitada, botó el humo; agradeció cortésmente. “¿No eres de aquí, cierto?”

 “No”, dijo acercándose al muchacho. “¿Por qué?”

“Tienes otro acento”.

“¿Otro acento?”

“Otro dejo pues. Zulú parece cubano, Kike es charapa, Zack parece de Lima pero de vez en cuando se le escapa la cantada de acá. Tú hablas como Febo, pero más marcado”.

Anselmo se sobresaltó. ”¡Cómo sabes eso?”

“Basta escucharlos pues… ¿de dónde eres?”

Justo, don Martín jaló a Anselmo. “¡Hijo, la 3 necesita atención!” Obedeció. De rato en rato, miraba hacia atrás. Su padrino y Daniel conversaban entre sonrisas. ¿Quién será?

Un muchacho se estrelló contra él. Era fornido y formado. Se miraron a los ojos. “¿Dónde está el baño?”. Anselmo le señaló la puerta a la izquierda de la barra. “Gracias”, le dijo sin quitarle la mirada de encima.

 “Son cachacos”. Era Kike.

Ambos regresaron a la barra.

“Conociste a Daniel, ¿verdad?”

Anselmo confirmó con la cabeza.

“Es buen pata, pero raro. Pagó una hora para que no le hiciera nada”.

“?¿Sí?”

“Sí. con él, me gané 10 dólares extra”.

“¿Qué hiciste?”

“nada. Contarle toda mi vida”.

Don Martín interrumpió de nuevo. “Alguien vomitó en el baño del negocio. ¿Quién puede ir a limpiar?”

“¡Yo!” Anselmo corrió a ver un trapeador yun balde.

Cuando terminó de asear la mancha debajo de  los lavabos, dio media vuelta. Había una máquina expendedora de preservativos empotrada en la pared, y a la izquierda, una puerta con una cortina negra pesada. En el marco sólo aparecían las iniciales DR.

Traspuso la cortina.

Adentro no había ninguna luz.

Entre la bulla que entraba desde la sala principal, pudo diferenciar gemidos y suspiros.

Se chocó con alguien.

Dos manos exploraron su cuerpo hasta llegar a sus genitales.

La mano comenzó a estrujarlo.

Ante el dolor, Anselmo retiró a la persona y siguió caminando a tientas.

Se topó con una pared fría. Intentó regresar.

Logró diferenciar el resplandor que se colaba por la cortina.

Faltaba poco.

Entonces, una mano le topó la cadera. Anselmo sintió como electricidad y volteó a la derecha.

La mano logró ubicarlo de nuevo y le acarició la cadera  otra  vez.

La otra mano, agarró su otra cadera.

Anselmo tocó los antebrazos de la persona desconocida. Eran duros y anchos; siguió explorando y encontró unos bíceps como los suyos.

Las manos pasaron de sus caderas a su cintura, y la rodearon.

Anselmo se aproximó al desconocido y descubrió que tenía el torso desnudo. Era como el suyo.

Las manos ahora estaban en sus hombros, sacando los tirantes de su body; fueron bajándolo hasta dejar su cuerpo  al descubierto. Al juntarse con el  desconocido, se dio cuenta que tenía la ingle y los muslos desnudos. Se abrazaron. Se besaron. Sus pelbis comenzaron a masajearse.

Por un instante, el recuerdo de Elías regresaba a su cabeza.

El extraño acariciaba su espalda y su trasero con dulzura.  “¿Eres el nuevo, ¿cierto?”

Anselmo reaccionó. Se separó del amante anónimo. Se reacomodó el body y ganó la cortina de salida.

Don Martín estaba afuera, con las manos en la cadera, serio.

Anselmo no supo qué hacer.

“¿Qué te dije?”

Anselmo salió del baño del negocio, llorando.

Esa noche volvió a soñar consigo mismo cayendo por el abismo del Huaynapite. Cuando iba a estrellarse en los peñascos, despertó sudoroso. Miró a su alrededor: era su habitación del Alpha Male.

Algo raro había cerca de su puerta.

Se levantó. Se acercó. Se inclinó para ver mejor.

Era un billete de 10 dólares.

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.

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jueves, 13 de febrero de 2014

The Bar's Boys (3)

Por: Nug Huyur

 

Capítulo III: Haciendo amigos (Parte III)

 

Como era su costumbre, Anthony se hechó agua en el pelo.

-          Sabes estuvo rico, gracias -  dijo Ángel, mientras lo veía a través del espejo.

Anthony volteó. Ángel lo miró fijamente  y le dio un beso, Anthony se apoyó en los lavaderos para no caer. Mientras que a la altura de la pared que separa los lavaderos de los urinarios, apareció una sombra, y empezó a aplaudir.

-          ¡Julius! – dijo sorprendido Anthony y empujó a Ángel.

-          Oye, no seas grosero, tampoco  – dijo Ángel y al ver al muchacho – ¿Es tu pareja?

-          No idiota, no es mi pareja, ni nada que se le parezca. Imbécil, es más si gustas te lo puedes coger donde quieras – dijo Julius, amargado

-          ¡Ay Dios!, pero que azotada tu amiga. – dijo Ángel y volviéndose a Anthony, le afirmó - De verdad Tony, deberías escoger mejor a tus amistades.

-          Pero Julius, tú y yo somos solo amigos, ¿no? – argumentó Anthony.

-          Mira imbécil, soy lo bastante varoncito por si no lo has notado, no una quebrada como tú – y luego mirando a Anthony – Pensé que eras diferente, Tony, pero veo que eres igual que los demás.

-          Ja, ja, ja no me hagas reír querida, que lo que yo tengo de quebrada, tú de amargada.

-          Mira imbécil a mí me hablas bonito, maricón de mierda, me has entendido – y lo empujó

-          Tu estas cojuda, a mí no me empujas, idiota.

-          Chicos, chicos esperen –

Pero Anthony, lejos de lograr separarlos, es empujado, y ambos se agarran. Julius, conecta un puñetazo y logra ponerlo contra la pared, trata de darle otro, pero Ángel se defiende, bloquea el golpe y le da uno en la cara, lo hace retroceder, le tira una patada al abdomen, que lo hace prácticamente saltar. Cuando apenas logra levantarse Julius, Ángel lo empuja con su pie. Julius rueda. Ángel se sienta encima de Julius, para continuar con el castigo, pero Julius, logra detener los puños de Ángel y forcejea con él. En eso, ingresan unos patas, y junto a Anthony logran separarlos. Julius mira con rabia a Ángel y Anthony, se suelta, se coge la boca, tiene el labio partido, el orgullo herido y un moretón en la cara. Sale del baño. Anthony lo sigue, pero él lo empuja.

-          Julius espera, tenemos que hablar, espera am…

-          ¡Ni te atrevas! – lo frenó en seco Julius, ambos se detuvieron al borde de la escalera para descender – Ahora, suéltame. Y no me toques.

-          ¿Pero Julius?

-          ¡Que te largues!, ¡vete mierda!, ¿no has entendido? ¡No te quiero volver a ver, en mi vida!

-          ¡Pero Julius! déjame que te lleve a tu casa.

-          ¡No! Lleva a tu nuevo amigo. Por lo visto él si te complace, ¿No? A mi déjame en paz.

Y la imagen de Julius bajando por las escaleras, lo más rápido posible, quedó impregnada en la memoria de Anthony. Una palmada en el hombro, lo saca de su trance.

-          ¡Osvaldo! – dijo sobre saltado

-          Sí, soy yo, Osvaldo – responde un hombre gordito, detrás de Anthony - ¿Está todo bien Anthony?

-          Si, si amigo – dice y coloca la copa en la barra – Romeo, otro por fa.

Osvaldo es un viejo conocido de Anthony. Un chato, gordito trigueñito, de polo y jean, su barba bien dibujada, formando una perfecta “L” a cada lado de su cara, uniéndose al centro, junto a su bigote, forma un perfecto candado, su pañoleta en el pelo, se ve todo un bear. Osvaldo se sienta al lado de Anthony.

-          ¿Seguro que todo anda bien amigo? Porque se te nota algo preocupado y triste.

-          Sí Osvaldo y tú, ¿Cómo has estado?

-          Ahí todo bien, ¿qué estas tomando, whisky? Aquí algo no está bien. Pero si no quieres hablar, lo respeto. Romeo a mí me das una cerveza, si la tienes bien al polo, mejor.

-          A mi otro Whisky.

-          Oye, ya párale, ¿No?

-          Y a mí, no me invitan una – dijo una voz conocida.

Los ojos de Anthony se abrieron, al escuchar aquellas palabras. Era Cristhian, la pareja de Ángel y estaba justo detrás de ellos. Anthony tomó el whisky de un solo trago, tan rápido que casi se ahoga. Osvaldo, Cristian y Romeo, se percataron y trataron de ayudarlo, a una seña, todos se alejaron.

-          Ya estoy bien, ya – repuso con su voz casi ahogada.

-          ¿Seguro? – preguntó Osvaldo.

-          Sí, sí disculpen.

-          Anthony, quiero presentarte a Cristhian, flamante director de la marca Renato G, una exclusiva marca de ropa, en la región, y justo una de las empresas en las que trabajo es proveedor de materia prima, para su marca, ¿no es así amigo?  – dijo Osvaldo

-          Así es Osvaldo, pero no hacen falta presentaciones, usted y yo ya nos hemos visto antes, ¿verdad? – dijo Cristian.

-          No, digo sí, en la oficina de departamentos.

-          ¡Claro!, si no mal recuerdo ¿tú eres Anthony, verdad?

-          Sí, el mismo – dijo Anthony  y extendió la mano.

Cristhian, respondió al saludo, Osvaldo se quedó intrigado. Algo no andaba bien con Anthony y lo debía saber, por algo eran amigos desde hace ocho años. De pronto, empezó a vibrar el celular de Osvaldo, miró la pantalla. Se puso algo nervioso.

-          Chicos enseguida regreso – les dijo, y ante la mirada de aceptación, salió del bar, en dirección hacia la calle.

-          Romeo, una cerveza por favor, ¿Disculpa puedo sentarme?

-          Sí, claro.

Cristhian jala un banco, se sienta al lado de Anthony. Cris le hace conversación a Anthony, aunque este incómodo prefería sonreír, mientras en su mente, su pensamiento decía: Demonios, y ahora como hago para largarme de aquí. Por otra parte, afuera del bar, las cosas para Osvaldo no pintaban bien. Osvaldo salió, se dirigió a la esquina, y empezó a buscar, a un muchacho, a su chico apodado El Faite. Osvaldo lo conoció en una de esas fiestas de asentamiento humano, una de esas a las que a veces asiste por compromiso. Ya que vive por ahí.  En aquella oportunidad, El Faite se había portado bien y eso le agradó a Osvaldo, sin embargo, de un tiempo para acá, la historia cambió, ya no era él mismo. El Faite, se había escondido entre la esquina de la transversal Lima y la calle Córdova. Tenía una camisa a cuadros, sin mangas, jean desteñido, y unas zapatillas que de blancas ahora eran pardas. El tipo caminaba, se sobaba los puños, se le veía ansioso. Al divisarlo  Osvaldo, se acercó, sin prevenir el peligro que corría. El tipo olía a puro cañazo.

-          ¿Cariño estas bien, por qué te has puesto por acá amor? – dijo Osvaldo cariñosamente

Y sin  darle un respiro, recibió un puñetazo al rostro, que lo hizo retroceder, de pronto siente la mano del Faite sobre su cabeza que lo atrae hacia él. Más Osvaldo logra zafarse, y la pañoleta queda en las manos de su agresor. Osvaldo retrocede asustado.

-          ¿Pero, qué te pasa? ¿Qué tienes?

 

Continuará….

 

© 2014 Hunks of Piura Entertainment. Ésta es una obra de ficción: cuialquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

 

martes, 11 de febrero de 2014

Anselmo (18)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

Anselmo estaba en el baño de la casa, absorto, contemplando las fotos de sexo explícito gay, que le llamaron la atención el primer día que llegó a Alpha Male.

Tenía una toalla anudada a la cintura.

Al fondo, las tres duchas abiertas sonaban, por lo que no tuvo más remedio que esperar a que alguna se desocupara.

Se fijó en un rubio sentado sobre el miembro de otro chico cuyo rostro no se veía, en un sofá similar al usado por sus compañeros esa noche.

Sintió una nalgada, y regresó a su realidad.

“Cierto que’jtuve como ello’?” era Zulú que salía con el cuerpo húmedo, y una toalla en la cintura.

“Sí”, le respondió Anselmo sin perder contacto visual.

Se percató que el moreno tenía ojos caramelo, vivarachos, coquetos.

“¿Tengo cliente’?”

“Sí. Dos señores de la 7”.

Zulú levantó la mirada hacia las fotos. “Sí hay pa’caá’uno”.

“Me dijeron que pa’ los dos al mismo tiempo”.

Zulú se desató la toalla, y se agarró el depilado paquete. Lo miró, mientras lo agitaba. “Sí hay pa’lo’dój”.

Anselmo lo evadió para entrar a una ducha. Zulú lo retuvo con uno de sus grandes brazos.  “Y si quiere’, pa’ti también. Dejaré mi puerta abierta ejta noche”.

Anselmo se quitó el brazo de encima y se fue a la puerta de la ducha. Abrió la cortina, y la llave. Estaba remojándose cuando sintió una presencia tras de sí. Se asustó.

Al abrir los ojos, Zack estaba junto a él, desnudo.

“¿Qué dijeron los de la 2?”

“Que era positivo”.

“¡¿En serio?!”, exclamó ahogadamente Zack, sin ocultar su satisfacción.

“Sí. Y si podías, que jalaras a Zulú”.

Zack se echó un poco para atrás. “Sí… lo haré… pero ¿seguro que dijeron que era positivo?”

“Sí”, recalcó Anselmo.

Zack lo tomó de ambas mejillas y lo besó. “Pídeme lo  que gustes. A lo mejor algo de San Jerónimo”.

Sin quitarle la mirada, Anselmo: “Quiero regresar”.

Zack se echó para atrás de nuevo. Tragó saliva. “Claro… Lo resolveré… Comfía en mi”.

Entonces, dejó solo a Anselmo en la ducha, mientras en la contigua se escuchaba otra llave abierta.

Cuando Anselmo terminó, salió, y en la otra puerta, Max estaba desnudo buscando una toalla en el colgador externo. Se vieron. Se sonrieron.

“Esta semana trabajaremos  más fuerte”.

“Ya pues”.

Max le dio la espalda a Anselmo, y comenzó a secarse las piernas quedándose en ángulo recto. De nuevo, dos nalgas grandes lo perturbaban. Prefirió salir a cambiarse.

De vuelta en la barra, Kike y don Martín luchaban por atender a todo el mundo. “Apúrate que nos tumban”, dijo el padrino.

Anselmo tomó su lugar, y en cinco minutos ayudó a dar orden al desorden

Al extremo de la barra, el chico delgado y rubio de la noche pasada, simpático como los modelos de las fotos del baño, se aproximó a Anselmo. “¡Dos chelas personales bien heladas, por favor!”.  Le alcanzó un billete de 10.

Anselmo corrió a la congeladora, sacó las botellas, a la caja, sacó el cambio. En veinte segundos estaba de vuelta.

“¡Tome!”

“¡Gracias!... eres nuevo, ¿no?”

“Sí, soy Baco”.

“Yo soy Daniel”. Le dio la mano. “¿Bebes?”

“No, ahora no”.

“¡Descuida!” alcanzó la segunda botella a otro hombre algho obeso, que usaba un bigote raro, y gorra. Anselmo estaba junto a ellos, pensando en que pedirían algo más.

“Había dos patas de Hot Guy”, dijo el hombre gordo.

“¿Cómo sabes?”, reaccionó el rubio.

“Me pasaron la voz”.

“¿Qué querrían acá?”

“Seguro que a Zulú. Tiene porte, cuerpo y se maneja una huevadaza. Seguro que se lo llevan”.

“¿A dónde se lo llevan?”, intervino Anselmo.

El hombre obeso se volteó y sonrió. “Lejos. A ser estrella”.

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.

jueves, 6 de febrero de 2014

The Bar's Boys (2)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

 

Por: Nug Huyur

 

Capítulo II: Haciendo Amigos. (Parte II)

 

En la esquina de la calle Bolívar con Lima, se encuentra un pub. Un bar diferente, un pub solo para chicos, para aquellos hombres que gustan de otros hombres, o como reza su letrero, sobre la puerta central: THE BAR’S BOYS. Un local particular,  un lugar distinto para un público como tú y yo. La única restricción del bar, es una condición, nacida del público asistente, “Debes ser discreto o caleta”. El bar posee una arquitectura y un diseño interior irreverente, las paredes lucen un tapiz en madera, y sobre este, cuelgan posters de Ricky Martin, Culture Club, Freddie Mercuri, entre otros. En el’estéreo’ Culture Club suena con su “Do you really want to hurt me”, las luces tibias y color amarillas le dan una mezcla a pub moderno y varonil. En la barra, Romeo, uno de los mejores barmans de la ciudad y la región. Es un chico de 1.75 de estatura, atlético, ojos verdes, gomina en el pelo, chaqueta naranja, con un polo color leche apretadito, haciéndole resaltar sus pectorales, un pantalón ajustado de color negro, remarcándole sus glúteos prominentes. Mientras termina de limpiar la barra, llega Anthony, el cual luce agotado y cansado, casi con la respiración en falta, toma un respiro, jala un banco, y se sienta.

  • Un Whisky en las rocas, Romeo  - ordenó
  • Claro Anthony, y eso, ¿Por qué tan temprano por el Bar?
  • Nada Romeo, problemas, en los que no debí meterme, me das el whisky, por favor
  • Si claro, sírvete – dijo Romeo, mientras en una copa con hielo, vertía el líquido color amarillo.

Anthony cogió el vaso y en una se tomó. 

  • Otro por favor, pidió.
  • ¿Estás seguro?

Romeo no hizo más preguntas y se limitó a servirle. Mientras su mente y su mirada, aún recordaba los ojos de Julius, acusándolo. Maldición, si no hubiese llegado, si nunca hubiese subido al baño de ese centro comercial, nada de esto hubiera ocurrido, pensó Anthony, mientras tomaba un segundo whisky. Pero lo que más le preocupaba a Anthony no era eso, sino lo que pensaría Cristhian, el joven que acababa de conocer en la mañana. Durante una entrevista, para unos departamentos que le iba a vender. Aún recuerda como fue todo. Cristhian, y su pareja llegaron a su oficina en busca de un depa para los dos, mientras Cristhian estaba concentrado viendo los modelos de apartamientos y costos. Ángel no paraba de hacerle ojitos a Anthony. Aunque este último se jactaba de moderno, Ángel había encontrado su lado activo. Y no paraba de coquetearle con la mirada. Cuando se fueron, Ángel aprovechó el apretón de manos para darle una nota. Cuando la abrió, esta decía: “Me llamo Ángel, mi número 765553202, llámame en la tarde.” Anthony no le prestó importancia, pero igual guardó el papel. Para la tarde después del trabajo, había quedado con Julius, un amigo suyo, en ir a “Via Plaza”, un centro comercial del centro de la ciudad. Pero Julius, desistió al final, igual Anthony fue, necesitaba unos artículos. Pero antes de ir a comprar, subió a los baños, como casi siempre, el lugar estaba vacío, entonces se mojó el cabello, y se fue a los urinarios. Escuchó abrir la puerta, y apareció Ángel, a la altura de los urinarios.

  • Hola, guapo ¿Qué haces por aquí tan solito?
  • Aquí orinando, no ves – dijo él mientras se sacudía el pene.
  • Si ya veo, pero aun esta dormidita, déjame y la despierto.
  • ¡Qué! – Dijo sorprendido – e…espera

Trató de guardar su miembro en el pantalón pero fue inútil, Ángel fue más rápido, y en menos que canta un gallo, Ángel ya tenía el pene de Anthony en la boca, empezó a acariciarlo con la lengua, hasta lograrlo poner duro, Anthony lo hizo retroceder hasta la pared. Cuando ya lo tenía parado, lo empezó a lamer como chupetín, rodeaba la cabeza del pene, con su lengüita. Lo lamía de arriba abajo, y luego se lo metía todo hasta el fondo. Anthony se sentía en las nubes, y sentía su pene, endurarse, más y más. Ángel ante tal incitación continuaba, pues era una forma de aprobar lo que hacía. Anthony sin aguantarse más lo levantó, y en una abrió  el baño para discapacitados, que era el último y contiguo a ellos, y metió a Ángel ahí. 

  • Ay, pero no seas brusco
  • Mira no te quejes, bien que quieres – respondió Anthony
  • ¡Ay papi!

Dentro del baño, Anthony cerró con llave, empujó  a Ángel contra la pared, lo besó apasionadamente, bajó por su cuello, y con su lengua jugó en el cuello, debajo de su oreja. Mientras sus manos repasaban todo el cuerpo de Ángel. Ángel se sentía en el cielo, lo abrazaba y no podía creer lo que estaba pasando. Anthony lo giró, le levantó el polo, desabrochó el jean de Ángel, y en una se lo bajó con todo, lo miró, apretó sus nalgas, se arrodilló, le abrió esos prominentes glúteos y vio su hoyito cerradito, y se lo lamió,  una y otra vez, pasó la lengua en derredor de aquel huequito, y le mordió nalgas. Se puso en pie, le sobó su miembro contra el poto de Ángel. Ángel respiraba, agitado de placer. Anthony se puso el condón, le hechó algo de saliva, tanto a su verga como al ano de Ángel, y en una se la metió.

  • Auuu! – gritó
  • Calla mierda, aguanta, no hagas bulla
  • Si, papi, si, sigue, sigue, ahhh, ahh, ahh.

Anthony se la empujó una, y otra y otra vez, Ángel no lo podía creer. Las paredes, el wáter y todo ese espacio eran testigo de eso. Hasta que Anthony apretó los dientes, las manos en la cintura de Ángel y luego sonrió. Anthony se había venido dentro de Ángel.

  • Wow, nunca pensé hacerlo aquí – dijo Anthony mientras intentaba sacar su pene. 
  • No. Espera, espera, no la saques deja sentirla como se baja
  • Eres un loco, y tu pareja.
  • No malogres el momento, ¿sí?.
  • Asu,  sí que sabes excitar a alguien. – le dijo Anthony
  • No  papacito, eres tú, tienes una verga bien rica. – contestó melosamente Ángel.

Anthony sacó su pene de Ángel,  botó el condón al wáter y bombeó, se subió los pantalones, se arregló. Se aseguró que no haya nadie en los urinarios. Salió y luego Ángel. Se fueron a los lavaderos. Se lavaron la cara. Como era la costumbre, Anthony se hechó agua al pelo.

  • Sabes estuvo rico, gracias – dijo Ángel 

Y lo besó, una sombra apareció a la altura de la pared que separa los lavaderos de los urinarios, y empezó  a aplaudir.

 

Continuará….

 

© 2014 Hunks of Piura Entertainment. Ésta es una obra de ficción: cuialquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

 

martes, 4 de febrero de 2014

Anselmo (17)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

Sábado. 11 y 15 de la noche. El Alpha Male está lleno, tanto que ya no hay mesas disponibles, y menos los sitios de la barra.

La música techno se mezcla con el barullo del público.

Baco, Kike… y Febo recorren las mesas tomando pedidos.

En la barra está Martín supervisándolo todo y viendo el reloj.

Martín llama a Baco. Él acude. “Son 11 y 20. mira que esos tres estén listos”.

Baco va por el pasillo e ingresa a la casa.

En el gimnasio, Max, Zack y Zulú ensayan unas evoluciones. Se miran al espejo, repiten pasos, los marcan en voz alta: la coreografía debe salir perfecta. Zulú sufre algo coordinando los pasos del baile inicial, y Max lo anima: “Sólo son quince segundos; ya sabes que el resto se improvisa, pero en la secuencia que quedamos”.

Baco llega. “Don Martín quiere saber si están listos”.

Max sonríe y levanta el pulgar. “Más que listos”.

Los tres artistas visten una ropa blanca vaporosa, extraña a los ojos del adolescente, pero llena de una indescriptible magia. Nunca en sus dieciséis años vio tal cosa. Parecían ángeles.

Mientras los tres artistas continúan ensayando, Anselmo regresa a ser Baco, con su body negro alicrado, que le marca una figura masculinamente atractiva a pesar de su edad. Antes de reingresar a donde la gente bullía, Zack lo alcanza. “¿Has visto en la mesa 2?”

“Sí. Hay dos chicos que se parecen a Febo”.

“ah, qué bien. Mira, ellos son editores de Hot Guy. ¡No le digas a nadie éso! Sólo vigila que estén bien atendidos, ¿OK?”

“Ya pues. Yo me encargaré”.

“¡Ése es mi Baco!” se acercó y lo besó en la boca. “No olvides que esto tiene recompensa”.

¡Ya pues!”

A las once y media, la música se calló, y las luces se apagaron. La gente comenzó a abuchear.

En sólo segundos, un haz potente iluminó el escenario elevado. Las cortinas se abrieron dejando ver un fondo oscuro, apenas decorado por un sofá.

Bedtime Stories  de Madonna comenzaba a sonar.

Max y Zulú aparecían en los extremos hasta tomar el centro. Sin saber cómo, detrás de ellos, entrava Zack. Se pusodelante. Era evidente que se trataba del bailarín principal.

La perspectiva disimuló su estatura más baja respecto de los otros dos.

La ropa vaporosa se fue desvaneciendo de sus cuerpos, hasta quedarse en hilos dentales blancos.

La gente estaba extasiada viendo al escenario, tanto que hasta los amantes furtivos cesaron de acariciarse y besarse.

La música cambió; la luz se atenuó.

Esta vez, al ritmo de Frozen, ejecutaban las evoluciones al estilo ballet, que Anselmo vio minutos antes.

Cuando la canción llegó a la parte instrumental, los chicos se quedaron totalmente desnudos, acariciando sus cuerpos.

Madonna comenzó a entonar algo así como un mantra: los tres cuerpos se juntaron para frotarse.

La canción finalizó. Las luces se apagaron.

La gente aplaudía y pedía más.

Súbitamente, la iluminación del inicio regresó.

Zack estaba sentado en el sofá,,Zulú a su derecha, y Max a su izquierda. Zack tomó los penes de ambos, y al ritmo de I’mslave 4U, comenzó a chuparlos. Los miembros no tardaron en alcanzar rigidez.

De pronto, Zack se puso en posición de gato sobre el sofá. Zulú comenzó a frotar su gran pene contra sus nalgas, en tanto que Max seguía recibiendo una fellatio.

Los chicos hacían gestos de placer.

La canción parecía no acabarse, y a los gemidos de Britney Spears, los tres, indistintamente, enloquecían el movimiento de sus pelvis.

Ahora, el turno de frotar el pene era para Max, mientras la boca de Zack no conseguía ocultar todo el miembro de Zulú, aunque sí humedecerlo.

La gente estaba concentrada en este cuadro, cuando Max se puso un condón y comenzó a penetrar el trasero de Zack.

La música daba el ritmo a las caderas del instructor.

Otro cambio. Sweet Harmony.

Ahora Zack le daba la espalda a Zulú, quien, con el condón puesto, iniciaba la lenta penetración. Max besó largo tiempo en la boca al pasivo antes de que volviera a darle el pene duro para una nueva fellatio.

Zack comenzó a masturbarse… o esa impresión daba de lejos.

La música demoró unos diez minutos, antes que cambiara de nuevo. Esta vez era No Limits.

Ahora Zack se recostaba en el centro del sofá, mientras Zulú y Max estaban arrodillados de una pierna. Los tres se masturbaban al ritmo de la música.

Max fue el primero en venirse; se vació sobre el abdomen de Zack. Luego fue Zak. Y al final, la potente y abundante eyaculación de Zulú.

Todo terminó con un beso simultáneo de los tres en la boca.

La música cesó.

El público aplaudía a rabiar, y los sentados se pararon para ovacionar.

Los tres agradecieron el aprecio del respetable.

Al fondo, Martín aplaudía vivamente, Kike reanudaba la atención de los tragos, febo estaba a punto de abrir un boquete a la barra de tanto limpiarla, y Anselmo “Baco” no sabía si aplaudir u ocultarse la entrepierna. Estaba manchado de semen.

Era medianoche.

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2014 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

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