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jueves, 20 de septiembre de 2012

La Parcela (19): ¿Has hecho el amor alguna vez?

Hunks of Piura

Dos hombres musculosos se abrazan y besan apasionadamente entre plantas de palta. Sus manos recorren todas las partes de sus anatomías que pueden alcanzar. Sus  bocas exploran cada recoveco con sus lenguas. De pronto, ambos cuerpos no pueden ocultar la rigidez de sus penes.

-          ¿Has hecho el amor en medio del campo?

-           ¿Hacer el amor, dices, Nando? ¡Vaya!

-           ¿Por qué te sorprendes?

-           ¿Has hecho el amor alguna vez?

-           La verdad… no, ni en el campo, ni en la playa, ni en ningún lugar. Sólo tirar.

-           ¿Entonces? ¿esto… qué significa?

-           Esto es distinto, Jano. Todos los patas que he conocido me quieren por mi físico, por mi pinga, por mi culo… tú me quieres por mi capacidad, lo que estoy estudiando.

-           Entiendo. La verdad no te equivocas… aunque… no niego que me gustas físicamente.

-           Igual tú.

-           Perdona por confundirte con Pancho.

-           Descuida. Aunque te diré un secreto: Pancho me ayudó a escribir las notitas.

-           Ah… ya decía yo.

-           Me gustas, Jano. Quiero ser tuyo.

-          Los dos volvieron a besarse apasionadamente. Nando comenzó a alzar el polo a Jano. Era evidente lo que vendría después.

-           Aquí no. Me da miedo

-           ¿Miedo de qué? ¿Las sombras, el muerto, el duende?

-           Miedo de los mosquitos y las macanches.

-           Entonces, ¿qué te parece si liberamos nuestras macanches, pero en otro lado?

 

Apenas Jano y Nando ingresaron al cuarto del primero, sus ropas desaparecieron, o mejor dicho, quedaron regadas por el suelo. Sin perder el tiempo, se echaron en la cama. No les importó si alguien los bio pasar, si alguien los vio entrar, si alguien –en especial David- los escucharía.

Tras revolcarse sobre la cama, uno encima o al costado del otro, sin dejar de acariciarse y besarse, comenzaron a jugar una excitante guerra de espadas usando sus dos falos erectos.

De pronto, Nando comenzó a besar el cuello, la unión de los pectorales, las tetillas, el abdomen, la pelvis… las piernas de Jano, hasta llegar a sus pies.

-          Voltéate.

-          Jano giró, y Nando comenzó a besar su cuerpo de abajo a arriba, deteniéndose un rato en sus nalgas, abriéndolas, cerrándolas, intentando meter la lengua hasta el ano rodeado de vellos. Cuando alcanzó la nuca, para besarla, colocó su verga parada en la raja de las nalgas de su anfitrión. Comenzó a sobarla.

-           ¿Te la meto?

-           Hace tiempo que lo he deseado, Nando.

-          Tras ponerse un condón, Nando fue metiendo poco a poco su pene dentro de las entrañas  de Jano, quien no sintió el dolor, pues no podía procesar aún si eso era verdad u otra de sus fantasías.

-          Nando se movió gentilmente, sin apuro, siempre encima de Jano, acariciándolo, aferrándose de sus caderas, dándole nalgadas cariñosas.

-           Hazme el amor toda la noche, Nando.

-           No me iré de aquí, a menos que me botes.

-           No lo haré. Ahh. Sigue, sigue, mi amor.

-          Sin sacarla, Nando hizo que Jano girara hasta hacer un piernas al hombro. Eso le permitió besarse en la boca, mientras que Jano estrujaba las nalgas enormes y velludas de su amante.

-          Casi cuarenta minutos después de empezar, Nando eyaculó dentro del culo de Jano.

-          Se ducharon juntos y regresaron a la cama.

-          Al día siguiente, Jano amaneció desnudo… con Nando, tan desnudo como él, detrás suyo, abrazándolo. No era fantasía, definitivamente, tanto, que podía sentir su espalda sudorosa al contacto con el tórax de su… ¿nuevo amor?

 

Ese amanecer también encontró a dos hombres desnudos compartiendo el mismo colchón. La noche anterior, Raúl y Pancho estaban silenciosos , cuando Raúl notó una ausencia.

-          Como que Nando se está haciendo tarde pa’ jatear.

-           Ni lo esperes. Aunque te moleste, a esta hora, Nando debe estar en la cama de Jano.

-           ¿aunque te moleste? ¿Y por qué me tiene que molestar?

-           ¿No son… amigos?

-           ¡Carajo! ¡Mira, Pancho, me cansé de esto! ¡La única persona que me importa eres tú! ¿Entiendes? ¡sólo tú!

-          Pancho se quedó mirando fijamente a Raúl, quien jadeaba de cólera. Los ojos de Pancho comenzaron a humedecerse.

-          En un arranque veloz, el moreno musculoso se abalanzó sobre Raúl, lo abrazó, y comenzó a llorar copiosamente en su cuello.

-           ¡Carajo, Raúl, te amo… te amo!

-          Raúl correspondió el abrazo, y estrechó tanto su cuerpo, que se quedó dormido.

-          Al despertar, su cabeza, descansaba sobre el bíceps de Pancho, quien, con el otro brazo, lo asía y lo entrelazaba con sus grandes piernas.

-          Cuando ambos despertaron, se miraron por un rato.

-           Pancho, dime que me amas.

-          Pancho acercó sus labios y los estrechó contra los de Raúl.

 

No fue la única buena noticia de esa mañana para Jano. Más tarde, David, muy a su pesar, le presentó resultados alentadores del primer mes de trabajo.

-          Necesitamos incrementar la productividad, Jano. Deberías contratar a otro capataz.

-          Wilfredo, que observaba la conversación, sintió una luz en su cabeza.

-           ¡José!

-           ¿José? ¿El José que trabajó con mi papá hace tiempo?

-           Sí. Ese mismo. Y está libre, joven.

-           A ver. Contactémoslo.

-          Wilfredo sacó la dirección y se la dio a Jano.

-           Iré a buscarlo. Gracias.

 

Esa tarde, después del almuerzo, Nando entraba a su aún cuarto. Pancho y Raúl estaban desnudos sobre uno de los colchones, besándose y acariciándose.

Apenas entró el gringo musculoso, ambos trataron de disimular.

-          Tranquilos, muchachos. No tienen nada que ocultar. Los dos están templadazos.

-           Bueno, sí. Si no fuera por ti, Nando, no nos hubiéramos animado.

-           Normal, Panchito. Nada más no se olviden de su “cupido”, jajajaj.

-           ¿Y alguna vez te enamorarás?

-           Bueno, Raúl, tengo algo que decirles, y prefiero que lo sepan de mi boca: desde anoche estoy con Jano.

-          Pancho y Raúl lo celebraron.

-           Sirvieron las notitas.

-           Sí, Pancho. Eso sí. Por ahora, que lo sepa sólo la parcela.

-           Normal.

-          Nando comenzó a arreglar sus cosas. Todas sus cosas.

 

En la ciudad cerca de la parcela, Jano estacionó su camioneta frente a una casa de un piso, de paredes altas, sin pintar. Un afiche político roto es la decoración no deseada del muro. Tras subir la alta vereda y tocar, le da la impresión que ha llegado a una casa fantasma.

José abrió la puerta. Apenas viste una toalla.

-          ¿Jano? ¡Entra, entra!

-          Jano y José se abrazan. Ignorar el cuerpo recio y musculoso del extrabajador de la parcela es imposible.

-           ¡Cuánto tiempo, José! ¿Y eso? ¿esteroides?

-           Bueno. Es una larga historia. ¿A qué debo este milagro?

-           Parece que te necesitaremos de vuelta en la parcela.

-          Jano explicó el puesto detalladamente y las metas que se proponía. José lo escuchó atentamente, y no dudó en aceptar.

-           ¿Cuándo empiezo?

-           Cuando quieras. Mañana mismo, si es posible.

-           Ya. Será excelente regresar a la parcela. ¡Cuántos recuerdos!

-           Sí. Te fuiste hace más de diez años.

-           ¿Tenías 14. 15?

-           14… todavía iba a cabinas a ver mi correo.

-           Y… ¿recuerdas cuando… tú y yo…?

-          Jano sonrió.

-           Mira, José. Son recuerdos lindos, pero… son parte del pasado. Bueno, eso pienso yo.

-           Yo no lo olvidé.

-          Jano se puso de pie.

-           Mira, José. Vine a buscarte porque conoces la parcela mejor que nadie y eres persona de confianza. Mi papá creía en ti… bueno, hasta que… pasó eso. Pero no vine por eso. Bueno, tú ve.

-           Te entiendo. Las cosas cambian.

-           Además, tengo una relación. Mira, piénsalo bien. De cualquier modo, te esperamos. Debes contactar a David, el administrador.

-          Jano salió de la casa.

-          Cuando José cerró la puerta, se quitó la toalla, quedando desnudo. Su pinga de 17 centímetros estaba dura  y babeando. Comenzó a masturbarse allí mismo, hasta que su semen formó blancas gotas que fueron absorbidas por el piso de cemento de su sala.

-           Iré, Jano. Iré y te reconquistaré.

 

Mientras tanto, en la parcela, Wilfredo no pudo aguantar el chisme del día. David estaba allí.

-          ¿Seguro, don Wilfredo?

-           Yo los vi anoche cuando pasaban al cuarto del joven Alejandro. ¿Qué dirá el ingeniero Raúl?

-           La verdad no sé, pero no son buenas noticias.

-           ¿Por qué, joven David?

-           Por nada. Espero estarme equivocando.

-           Ah, joven David. Ayer mi sobrino estaba raro. Hablaba de unas fotos, de algo… ¿qué cree que le haya pasado?

-          El administrador comenzó a sudar frío.

-           Ni idea, Wilfredo. Discúlpame. Tengo un culo de chamba por hacer.

 

(CONTINUARÁ…)

 

Escrito por Hunk01. ©2012Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con personas, lugares y situaciones es pura coincidencia. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

domingo, 27 de febrero de 2022

ASS (17): ¡Edú es moderno!

Pedro pide a Alejo que no involucre al Padre en su carrera de actor porno gay.

 


La rutina nocturna de Pedro los días de semana es ir al AS a leso de 9 de la noche para revisar las cuentas del día, y una vez que termina, ponerse a entrenar. De ser un chico flaco durante su adolescencia, ahora luce un envidiable cuerpo atlético, muy simétrico. Fue su mejor terapia contra la depresión. Usualmente se ducha en el gimnasio y luego entra en la habitación de Miguel.

Esta noche de martes no es la excepción, y ahí está echado sobre la cama boca abajo, totalmente calatito (sus nalgas se marcan como dos pequeñas burbujas) leyendo unos papeles impresos. El reloj marca las 11. De pronto ssiente un cuerpo desnudo acostándose sobre el suyo. Lo sabe porque siente una pinga blandita sobre su culo. Se asusta:

“Aguarda, Ale. ¿Ya limpiaste todo?”

“Sí. ¿Tú ya leíste todo?”

“Lo clave: es la típica cuenta de ahorros, la tasa de interés es la de mercado, te deja hacer 4 retiros mensuales sin cobrarte comisión pero solo si usas ventanilla o cajero de donde sacaste la cuenta, por lo que vas a tener que hacerte un presupuesto mensual o quincenal; si no, vas a perder antes que ganar”.

“A mí me dijeron que mi plata iba a crecer mes a mes”.

“En realidad, el truco de estas cuentas es meter más que sacar. Así es como crece. Lo bueno es que vas a tener ese contrato, tus clientes, tus actuaciones…”

Ah”, recapitula Alejo. “entonces, crece si la meto más” –mueve su pelvis sobre las nalgas de Pedro—“y la saco menos”.

“Sí, pendejo. Y ahora salte de encima que ya me quiero vestir”.

“Quédate un poco más, Pedrito…”, Alejo comienza a besar el cuello a su amigo. “No cachamos desde la semana pasada”. Alejo sigue moviendo su pelvis y su pija comienza a ponerse dura, además de engrosar y crecer. Pedro siente la humedad del líquido preseminal entre sus nalgas y comienza a moverlas como queriéndose liberar del portento masculino que sigue acostado encima suyo, pero Alejo sigue besándole la nuca y la espalda superior.

El musculoso no tarda en recorrer toda la espina arrancando gemidos y jadeos al atlético, hasta que llega al trasero y él mismo lame su saladito fluído transparente. De inmediato,  abre los dos glúteos a Pedro y comienza a estimularle el ano mientras que con sus manos masajea y palmea las nalgas. Luego de un par de minutos, Alejo revisa: el agujero ya está dilatado, bien rosadito. Regresa besando la espina hasta alcanzar la nuca otra vez:

“Párame el culo: esta noche quiero hacerte el amor, Pedrito”.

La instrucción es acatada sin reclamos. Poco a poco, el pene del adonis va ingresando por el esfínter, el recto, hasta que los 18 centímetros llegan a las entrañas de Pedro. Mientras el musculoso entrenador masajea su picha dentro del ano, el atlético huésped intenta un baile de cadera que termina por alocar a ambos.

“Ponte en cuatro”, pide Alejo.

Pedro adopta la pose de perrito, y ahora siente cómo el cuerpo de otro hombre no solo lo posee sino que lo azota viril y cariñosamente por detrás.

“¿Te gusta cómo hacemos el amor?”

“Me encanta, Ale. Hazme tuyo”.

Alejo aumenta un poco la velocidad tratando de no ser rudo y se deja de huevadas. Mira su pene entrando en el ano de su amigo, se siente dichoso y satisfecho. ¡Esto sí es cachar!

“Las quiero dar en tu boca”.

“Cuando quieras”, acepta Pedro.

“Ahorita… ahorita”.

Alejo saca su miembro, espera a que Pedro gire en la cama, se lo enchufa en la boca y comienza a pajearse hasta que su leche salta hasta la garganta del chico:

“Proteína purita”, le dice mientras eyacula.

Pedro termina de chupar el semen restante y se incorpora, mira a su cachero y va a besarlo en la boca:

“¿Ya te la tragaste?”, se detiene Alejo.

“Hace rato”.

Ambos se besan profundo.

“¿A qué sabe la leche?”

“Depende del chico. La tuya es un poco simple”.

Alejo sonríe cariñoso:

“¿Sabes que mientras cachábamos alucinaba que nos filmaban?”

“Pensé que estábamos haciendo el amor, no cachando”, sonríe Pedro.

“Bueno… hacer el amor… Pero en serio: alucinaba que nos filmaban”.

“Suena chévere, Ale, pero ni loco me pongo frente a una ccámara… Mi viejo se entera y me saca la mierda a patadas. Más bien, ¿qué fue de esa chamba?”

“Mañana voy a Piura a firmarle la exclusividad: mil verdes al mes… solo tengo que estar en forma y cachar bien en cámara”.

Pedro levanta las cejas.

“¿Y no te paltea que esas fotos o esos videos los vea la gente de acá?”

“El pata me dijo que solo es para venderlo a los países gringos”.

Pedro ahora levanta una ceja y Alejo se da cuenta:

“¿Y eso?”

“Alejo… ¿tú sabes que con internet ahora ya no hay fronteras y que esas imágenes se pueden filtrar en cualquier lugar?”

“¿Pero no hay sitios que los prohíben acá?”

“Mmm… pueden prohibir el acceso a los sitios,pero esos videos o esas fotos se pueden publicar en un culo de sitios, y pueden estar allí hasta que alguien los borre… y vuelvan a aparecer en otros sitios… ¿Te has puesto a pensar qué harás si eso llega a suceder? ¿qué tal si te vinculan al Padre? O sea, una cosa es ser escort, stripper, pero fotos y videos… no sé… al menos yo no… yo ni cagando lo haría, Alejo”.

El aludido piensa por un rato, suspira y palmea las nalgas a Pedro.

“Cuando le llevé esos víveres a mi viejita el domingo, se puso contenta. Ahora ella alucina que estoy en Las Compuertas haciendo plata con un amigo trabajando su chacra; pero ni cagando haría 2 mil soles manejando tractor, Pedro. ¿No te pondría feliz ver a tu vieja sonriendo?”

“Quizás esa es la diferencia de ti o de Miguel conmigo: ustedes ya son independientes. En mi caso, aún dependo de mis viejos”.

“Vente a hacer plata conmigo un domingo… ¿O cuánto sacas con el Padre? Ese pata de los videos y las fotos, Enrique, dijo que está buscando chicos”.

Pedro suspira, palmea el enorme culo de burbuja de Alejo y se baja de la cama buscando su mochila:

“Yo te voy a apoyar siempre, pero no cuentes conmigo. En todo caso dile a Miguel, que tiene físico, cara, pinga, culo…”

“Miguel irá el domingo”.

Pedro se comienza a vestir con ropa limpia sacada de su mochila.

“Igual, vean ese tema de dónde distribuirán el material y procuren que no afecte al Padre: mira todo lo que ha hecho por ustedes”.

“Oye… ¿y ese Edú que está de posada en tu jato?”

Pedro mira extrañado a Alejo:

“¿Qué tiene Edú?

“¿Ya te cachó ese pata?”

Pedro termina de vestirse.

“No quiero hablar de eso”.

“Ayer lo tasé. Dice que es activo. Tiene buena verga. Podría…”

“Alejo”, Pedro se acerca y besa los labios de su cachero. “Te dije que no quiero hablar de eso. Nos vemos mañana” a a la misma hora. Y ya sabes: usa bien esa cuenta de ahorros.

El chico camina a abrir la puerta del dormitorio cuando entra Miguel; se despide también de él con un beso en la boca. El recién llegado espera a que Pedro abra y cierre la puerta de la calle:

“¿Cacharon?”

“Sí. Ya tocaba. Pero parece que no le gustó que hablara de Edú. Solo le pregunté si ya cachó con él”.

Miguel comienza a desvestirse para entrar a la ducha.

“Ay, Alejo. Es que haces unas preguntas tan obvias. Claro que ya deben haber cachado a estas alturas, y fácil que Pedro se lo comió”.

“No creo. Ayer me dijo cuando hicimos la guerra de espadas que es activo”.

Miguel mira a Alejo y ríe compasivamente:

“¿Activo? Si ayer le metí pinga”.

Entonces los dos galanes desnudos se miran y chasquean los dedos: “¡Edú es moderno!”, exclaman a coro.

 

Y para finalizar,te dejamos con un video porno. 

martes, 25 de diciembre de 2012

Casa De-Formación (25): Tres hombres

Hunks of Piura

Cuatro cuerpos masculinos desnudos. Dos escenarios distintos. Un mismo motivo: la pasión. Todo en una noche.

En un departamento del centro de Piura, dos recién conocidos alternan la exploración de sus anatomías. Uno acaba de dejar la adolescencia, el otro está en plena adultez. Ambos tienen físicos armónicos y una flexibilidad envidiable.

El menor aprovecha que el cuerpo del otro está bajo su piel, para recorrerlo a punta de besos, hasta llegar a su larga pinga. Son casi 22 centímetros de longitud y algo de 15 de grueso. Se la mete a la boca, y genera una sensación de intenso placer y bienestar en su compañero sexual. La lengua también explora los grandes huevos, y tras varios minutos dudando si la verga o las bolas,regresa a estimular las tetillas, la boca, y luego casi aprisiona la cabeza ofreciéndole su pene de 17 centímetros y un grueso de 14, el que es bien recibido.

El cuerpo lampiño de ambos favorece sentir más intensamente las caricias.

Entonces, el más joven saca un condón, lubricante, y dispone todo para sentarse encima del falo y hacer que poco a poco ese grueso pedazo de carne vaya abriendo su ya estrenado culo. Cuando lo consigue, sube y baja, cual resorte. El adulto gira y pone al más joven debajo y toma las riendas de la penetración, amenazando hundir toda su paloma, pero es cuidadoso.

Ambos gimen, se solazan, disfrutan, entran en éxtasis, hasta que el adulto no puede contener más su orgasmo y suelta todo su semen dentro del ano del otro chico. Se rinde sobre él y lo besa con una pasión que no sentía en años. Aunque menos dura, la larga manguera viril sigue conectada a las entrañas de ese chico.

Mientras tanto, en una playa perdida, dos muchachos más contemporáneos, a quien sólo los separa la legalidad del sexo por un año,  y arrullados por un vino dulce, prueban lo que se siente hacer el amor con todas sus palabras. Uno de ellos está boca arriba, con las piernas flexionadas, facilitando que el otro, algo más experimentado, horade su ano por primera vez con su grueso miembro de 18 centímetros.

Los “te quiero”, “soy tuyo, mi amor” e inacabables jadeos salpimentan la noche oscura, embebida por besos profundos.

El placer dura un poco más, al punto que desde que el pene de uno entra al culo del otro hasta la eyaculación, pasan casi 45 minutos.

Los movimientos de ambos hacen crujir la litera, amenazando con descalabrarse de un momento a otro. A lo lejos, el mar asalta la playa, como queriendo curiosear lo que pasa en ese cuarto. Apenas si el viento tiene oportunidad de espiarlos.

 

En Piura, ya relajados, desnudos, sobre la cama, los dos jóvenes se miran y se sonríen.

-          excelente para ser un maestro formador.

-           Ja. No me lo recuerdes, William.

-           ¿Hace cuánto que no lo haces?

-           Casi ocho años.

-           ¿Fue tu primera vez?

-           No. Comencé a los 15, cuando jugaba fútbol en mi colegio. Una tarde, después de entrenar, el capitán, que era un pata de quinto, y yo nos bañábamos. Se acercó a mi ducha, y comenzó a manosearme. No entendí lo que pasaba, pero en sólo minutos, tenía su… me penetró.

-           ¿Luego?

-           Eso fue todo ese año. Al año siguiente, cuando era promoción de colegio, me enamoré de un chico que jugaba, de cuarto, y fuimos pareja. Tirábamos cada que podíamos: en las duchas, los vestidores, los salones vacíos, en su casa, en la mía. Yo la hacía de activo… De ahí salí, e ingresé a la universidad. Para mi suerte, había equipo de fútbol. Creí que todo iba a terminar allí¡Nada! Tiré con dos compañeros, hasta que una vez nos descubrió el entrenador, en las duchas.

-           ¡Mierda!

-           Terminé haciéndome pareja del entrenador, que era un tipo de unos 32. me dijo que sería su marido porque no había visto un miembro como el mío. Incluso me llegó a pagar los estudios, además que estaba bien relacionado. A los 19, me mudé a vivir con él. Me estaba comenzando a gustar la plata y las cosas de marca. Lo que él me daba ya no alcanzaba, y comencé a prostituírme. Ya estaba en boga eso de los escortss. Primero con sus amigos de plata, luego vía Clasificados. El hecho que era aventajado me hizo popular, y tuve clientela “de lujo”.

-           ¿Eres simpático. Por qué te retiraste?

-           Porque mi vida era una mierda completa. Comencé a emborracharme, llegué a probar cocaína incluso. El entrenador se enteró, hizo que me botaran de la universidad, y me quedé en la calle. Llegué a una Iglesia del Buen Camino, y mi vida cambió. Me involucré tanto con la institución, que me pagaron mi último año, me mandaron a estudiar a México, y el año pasado regresé como maestro formador.

-           Y, rompiste tu voto de castidad conmigo… ¿no, Rafael?

-           No es cierto. Creo que tu aparición me hizo entender muchas, muchas, muchas cosas. No te sientas culpable, William.

-           ¿qué harás ahora?

-           Ser consecuente. Tengo una profesión, puedo ejercerla. Soy psicólogo. Y como me encanta el deporte, puedo ser psicólogo deportivo.

-          Rafael se levanta de la cama y se viste.

-           William, creo que eres muy inteligente. Si tienes ahorros, ¿por qué no estudias algo? No veo nada de malo que seas porn-star, o escort, pero ¿Qué pasará cuando eso acabe?

-           Claro, Rafo, puede que tengas razón.

-          El anfitrión se pone una toalla, y acompaña a Rafael a la puerta. El aún religioso contempla el arte homoerótico colgado en las paredes.

-           Bonitos cuadros.

-           Gracias. Y gracias por no juzgarme. Normalmente, la gente, y en especial los gays tienden a tacharnos, porque creen que si somos prostitutos o actores porno, dejamos de ser personas.

-           Como si fueran máquinas de sexo. No. No lo veo así. Sí criticaría si hubieras comenzado tu carrera siendo menor de edad.

-           ¿Por qué?

-           Porque eso es delito, incluso se persigue internacionalmente. Aunque no tendrías la culpa,sino quienes te indujeron. Bueno, pero ya me dijiste que no es tu caso, así que normal. Gracias, por todo, william.

-          Rafael lo abraza, y luego lo besa tiernamente en la boca.

-           Que tengas suerte, Rafael. Lástima que esta será la única vez.

-           Lástima. Pero quién sabe.

-          Rafael deja el inmueble y camina de regreso a la Casa. Llega casi a medianoche.

-          Detrás de la puerta, en ese departamento, el chico se sienta para reflexionar las palabras del adulto, el primero que sale de ahí sin pagar nada.

 

A la mañana siguiente, en la playa, Jonatan se despierta con el alba. Siente aún que la cabeza le da vueltas. Está sudando, abrazado a Manuel, quien no tarda en reaccionar, gira, se abraza a su enamorado y lo besa. Ambos están desnudos sobre la litera.

- No puede ser que hayamos hecho el amor anoche, Manu.

- Fue bonito. Te quiero, Jon.

- ¿en serio? Debe ser que cuando las cosas se hacen por amor, parecen mejores, ¿no?

Se besan de nuevo por largo rato. El carraspeo de alguien los interrumpe y los sobresalta. Es el Reverendo Roberto, desnudo, mostrando su gran pene y huevos colgando.

-          ¿Cómo durmieron, chicos?

-          Jonatan y Manuel se sonrojan.

-           ¿Entonces se retiran siempre?

-           Sí, Reverendo. No podemos ser consagrados y pareja a la vez.

-           ¿Y qué harán, Jon? ¿De qué vivirán?

-           Estudiaremos y chambearemos. ¿Cierto, Manu?

-          Manuel asiente. El Reverendo Roberto sale y regresa con la cámara digital de la Casa, la prende y se la alarga a los muchachos.

-           Me gustaría ayudarlos. Miren esas fotos.

-          En las tomas, Jonatan y Manuel aparecen desnudos, abrazados, posando en la playa, evidentemente alcoholizados. Incluso hay una foto erótica, aunque la erección de Manuel le echa una sombra hardcore.

-           ¿esto hicimos ayer?

-           Tranquilo, Jon. Mira, tienen futuro como modelos. Para serles sincero, hace tiempo que me quiero retirar del servicio, así que podríamos pensar en lanzarlos como modelos. Así tendrían dinero para estudiar: ¡ése sería su trabajo! ¿Qué dicen?

-           LA oferta es tentadora. Déjenos pensarlo bien, Reverendo, y le hablamos.

-           OK. Chicos.

-          Cuando Roberto sale para preparar el desayuno, Jonatan cambia su expresión, haciéndola muy seria.

-           ¿qué pasa, amor?

-           Escucha, Manu, vamos a seguirle la corriente; pero ni cagando trabajaremos para él.

-           ¿Por qué?

-           Confía en mí.

-           Claro, mi amor.

-          Un nuevo beso sella la conversación.

 

A media mañana, el Reverendo Roberto, Jonatan y Manuel están de vuelta en la Casa. Los dos chicos se integran a las clases, y Roberto va directo a poner al corriente a Alexander.

- ¿Entonces, Beto?

- No te tengo dos, sino tres: Jon, Manuel y Henry, el chico que conocimos en la playa, a quien ya le entregué sus fotos y dice que es materia dispuesta.

- ¡Perfecto! Entonces, podemos mandar a Jon, Memo y ese Henry a la casa de Máncora, mientras vamos preparando a Manuel, Pedro y Darwin. Tú los acompañarás allá.

- Hasta podría trabajar también.

Alexander sonríe, y nalguea a Roberto.

-          Llámate a Jorge. Reunión urgente.

-          Tras ponerse de acuerdo, Jorge, alexander y Roberto se quitan la ropa, comienzan a acariciarse y besarse. Minutos después, Roberto se da tiempo para chupar alternadamente las pijas de Alex y Jorge. Luego, se pone en cuatro, de tal modo que sigue chupando la verga de su superior, y Jorge lo penetra por el culo. Posteriormente, el turno es de Alex, mientras Jorge es felado. Como número final, los dos activos se las ingenian para meter sus penes en simultáneo en el ano de Roberto, cosa que logran con cierta dificultad. Tras la faena, Roberto se acuesta para recibir la leche de Alex, luego la de Jorge y finalmente la suya.

 

Tras el almuerzo, Rafael se acerca a alexander.

-          Mamá tenía que escribirme. ¿Puedes prestarme la lap-top?

-           Claro, Rafo. ¿Te la llevo al cuarto?

-           No. Trabajaré aquí en la cocina. Es más fresco.

-          Alexander sube, y se cruza con Roberto.

-           Llévale la lap-top a Raffo.

-           Oye, ¿y qué haremos con él?

-           Tranquilo. Por lo que me contaste, la vaca no olvida cuando fue ternera.

-          Apenas Rafael prende la máquina, cuando suena el teléfono.

-           ¿sí?... Soy yo…. ¿William? ¿Qué pasó?

 

A la mañana siguiente, el Reverendo Roberto lleva a Jonatan y Darwin a una experiencia comunitaria. Al regreso, da un gran rodeo a la ciudad y llega hasta un descampado, a orillas del desierto. Entra por un camino imperceptible, hasta estacionarse cerca de un montecito.

- Listo, chicos.

Jonatan y Darwin salen y toman posición. Comienzan a besarse, a pasar sus manos por todo su cuerpo, y a quitarse sus prendas. Ya desnudos, continúan las caricias, mientras sus penes se enduran. Darwin no se hace problemas para chupar la atractiva verga de Jonatan, y éste tampoco duda en devolver el favor. Roberto no deja de retratarlo todo en las fotos. Luego, Jonatan finge penetrar a Darwin mientras le besa la espalda y las nalgas. Darwin lo imita. Para finalizar, ambos toman el pene del otro y se masturban hasta que sus manos se llenan del semen del otro.

-          Bárbaro, chicos. Miren.

-          Darwin mira la sesión de fotos con una gran sonrisa. Cuando Jonatan las ve, hace indescriptibles esfuerzos para contener las lágrimas. Regresan.

 

Esa noche, todos, menos Jorge, están reunidos en la sala jugando Monopoly. Cuando suena el timbre, Rafael sale a atender. En menos de un minuto, todos quedan estupefactos.

-          alex, Roberto… Darwin… Jon.

-           ¡pqué haces aquí, Memo?!

-           ¿qué? ¿No te alegras de verme, alex?¿No te alegras de verme después de joderme la vida?

-          Nuevamente, suena la puerta. Rafael sale.

-          Un contingente de cuatro policías entra de improviso.

-           ¡Todos tranquilos! ¡Nadie se mueva! ¿Usted es el superior? Queda detenido por delito de corrupción de menores y pornografía infantil.

-          Alexander mira furioso a Rafael y Memo.

-           Me traicionaron, hijos de puta. ¡Y en especial, tú, Rafael, después de lo que hice por ti!

-           No, alex. Tú nos traicionaste. Traicionaste a todo el mundo. Traicionaste a estos chicos, que buscaban consagración, pero… ¿qué les diste?

-          El resto de chicos está asustado.

-          Finalmente, la Policía se lleva esposados a Alexander y Roberto. Afuera, los periodistas pugnan por una declaración, una foto, una imagen. Adentro, el desconcierto, la decepción, la tristeza. Jonatan, Rafael y Memo se miran, aliviados.

 

Una semana después, en un cuarto no tan glamoroso, cerca del centro de Piura, Memo y Rafael retozan desnudos sobre la cama. Se besan apasionadamente. Cuando acaban, Rafael mira fijamente al otro chico, y no puede evitar una lágrima de emoción.

-          William, Memo, Guillermo… al final eres el mismo en esencia.

-           ¿Siempre iremos a la universidad, Rafo?

-           Sí, ya tengo listo mi CV, ya tengo tus papeles. ¿seguro que quieres ingresar a Derecho?

-           Hoy soy la víctima. Mañana serán otros.

-          La puerta suena. Rafael se soba los ojos, se coloca un boxer y va a atender.

-           ¡Jon, Manuel! ¡qué sorpresa!

-           ¿Se enteraron? Alexander se suicidó en el penal, aunque por ahí dicen que lo mataron.

-           ¿Dónde salió eso?

-          Jonatan alcanza el diario a Rafael. Efectivamente, es la crónica roja del día. Al terminar de leerla tiene más preguntas que respuestas.

-           ¿Jorge sigue prófugo, no?

-           Así parece; aunque en el gimnasio donde él iba, dicen que está por Ecuador. Y también la Iglesia nos está buscando para hacer un acuerdo económico, porque los viejos de

-          Memo se levanta y se cubre con una toalla.

-           Que la justicia siga su curso, Jon. Que paguen quienes tengan que pagar. Lo que la Iglesia quiere evitarse es que en el juicio aparezca toda la red de clientes que tenía Alex. Por lo menos, Roberto sigue vivo.

-          Rafael suspira.

-           La vaina es que no hay mucho que incrimine a Roberto.

-          Memo interviene:

-           Si yo hablo, Rafo, media Piura se tambaleará.

-           Entonces, tenemos que pensar bien las cosas. Seremos pequeños Davids peleando contra muchos Goliats.

-          Jonatan toma a ambos por sus hombros.

-           Unidos seremos fuertes. No lo olviden. Todo saldrá a la luz. Ellos pagarán por lo que hicieron con nosotros.

-          Los cuatro se miran, y se acercan para darse un abrazo al estilo de los grandes equipos del mundo.

-           Prometan que haremos justicia.

-           ¡Lo prometemos!

 

(FIN)

 

Escrito por N-ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook o deja tu comentario aquí. Sigue la serie completa: “hunks Piura casa de-formacion” o presiona la etiqueta en esta entrada.