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lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Lechero porque estás sanito?

No estar infectado con el virus parece ser una bendición, pero ¿cuál es el significado real de esta palabra en quienes no son seropositivos?
Para comenzar, si los especialistas en salud pública no se equivocan, lo más probable es que el día de hoy te hayas topado con una persona infectada.
No tienes que ser paranóico, simplemente además de las personas que han confirmado su diagnóstico, hay muchas más que andan caminando y haciendo su vida normal, sin saberlo.
Piura no es una región liberada, y está entre las cinco primeras a nivel nacional en incidencia de casos.
¿Es posible convivir con el virus de inmunodeficiencia humana alrededor?
¡Por supuesto que sí! Y la herramienta más importante es la información de fuente calificada.
Casi todos los hospitales del sistema público de salud tienen personal especializado en el tema que te puede proporcionar información real, y no los mitos que andan por la calle, que, muchas veces, no tienen ni una ñizca de cierto.
Si como la gran mayoría, te da roche que te vean entre condones y consultorios, sitios web confiables como Impacta Perú (www.impactaperu.org), Apropo (wwww.apropo.org.pe), INPPARES (impares.org.pe), o el mismo Programa contra el VIH/SIDA del Ministerio de salud (www.minsa.gob.pe) tienen datos que te pueden servir.
Si no te basta, el sitio en español de la Organización Panamericana de la salud (www.paho.org) y la Organización Mundial de la salud (www.who.org) tienen hasta manuales descargables que serán mejores que cualquier idiotez que se escucha en las calles.
Conforme se acerca otro 1 de diciembre, debemos recordarte que la mejor manera de que te contagies es creyendo que no te contagiarás, y peor aún, demostrando las dos peores cosas que pueden existir en el ser humano: desprecio e indiferencia.
Claro que a muchos la vida les da un giro radical cuando se enteran que alguien que estiman, o hasta aman, está infectado, pero no hay que esperar a que la vida te ponga en esa situación, si puedes ser parte de la solución.
Conozcas o no a algún seropositivo, y no tienes la infección (es decir, si te has hecho la prueba, y dice que no), aquí te dejamos algunos consejillos para que dejes de ser del numeroso ejército de quienes no se liberan de las taras (ver “Si la meto, ¿también soy?”), sino de la gente que razona y tiene la cabeza sobre sus hombros:
- Trata a todas las personas como deseas que te traten. Imagina que tú estás infectado: ¿soportarías que la gente te considere como algo indeseable?
- Busca información certificada. Ya te hemos sugerido lugares donde la info está a tu alcanze. ¿Por qué no la consultas?
- Lleva siempre un condón. ¡No sabes cuánto te puede ayudar!
- Solidarízate con las causas que promueven los tratamientos gratuitos contra el VIH/SIDA (y otras condiciones de salud, como la TBC o el cáncer). Piensa que nadie está libre, y mañana el siguiente puede ser quien más aprecias… o tú mismo.
- Si ya te pasó que tienes a un seropositivo en tu círculo más cercano, demuéstrale dos cosas: tu amistad y tu entereza. Lo peor que le puedes dar a un infectado es lástima o compasión. Síguelo tratando como si no tuviera nada (pero tampoco te lo lleves a chupar), y, con la mayor discreción del mundo, haz que su vida no se convulsione, sino que se siga planteando metas, ya que un diagnóstico de VIH/SIDA ya no es una sentencia de muerte.
- Siempre que su médico lo acepte, haz que practique deporte. Seropositivos que lo hacen aumentan sus defensas incluso más que una persona no infectada, y de eso se trata el SIDA, de la disminución de las defensas humanas.
- Bien caletamente, haz que cumpla estrictamente con su tratamiento, si ya se lo están dando, y hazte cómplice de los momentos en que debe tomarlo, mandando al desvío a todo el mundo. Invéntense claves para recordarse que es hora de la pastilla.
- Siempre sexo seguro. Ahí sirve el condón, o si no el sexo sin penetración de ningún tipo es la opción. Claro, mucha gente dice que no es igual, y la razón es ésta: la gente sabe cómo meterla, pero no es experta en placer.
- Jamás de los jamases caches estando borracho o volado. La mayor cantidad de infecciones se han dado porque uno o los dos estaban más chupados que una pasa, y con alcohol o drogas, lo primero que se pierde es la conciencia.
- Recuerda que las apariencias engañan: que esté lindo y fortachón no quiere decir que está limpio; igual, que sea feo y flaco no quiere decir que tiene todos los males… hasta que compruebes lo contrario.
- Nunca caches con menores de 18, primero porque es ilegal, y segundo porque nada te garantiza que ya lo hizo antes, y los datos más recientes dicen que chicos de 17 a 22 años de edad están siendo diagnosticados como infectados, lo que quiere decir que se infectaron en un rango de cinco a diez años antes.
- No seas parte de la cadena de discriminación. No te metas en chismes, pitea cuando en los trabajos exijan la prueba de ELISA para ser aceptado o no, y si eres un empleador que las exige, reza para que no sepamos de ti, porque nos olvidamos de la confidencialidad que debemos guardar en este blog y procederemos como dice la ley.
- Revelar a terceros o públicamente la condición de seropositivo de alguien es delito penal. Guerra avisada, no mata gente…. Salvo que desees vacaciones en Río seco.
- Si el infectado es tu compañero sexual, dos cosas: sigue una sesión de consejería para hacerte una prueba, sólo para descartar, y toma las precauciones necesarias para que el sexo sea seguro (en los centtros de salud tienen materiales buenazos al respecto).
Mira, no se trata de que vivas con temor sino con seguridad, que no es lo mismo, por si acaso; pero la magia de vivir no es sólo que te veas bien, que te pongas más agarrado, que tengas algo mejor que ayer, sino que crezcas en sabiduría e inteligencia. Con eso en tu cabeza, lo demás sobra, especialmente el tamaño de tu verga o lo firme que está tu culo.

¿Preguntas? Hunks.piura@gmail.com, o déjanos tu comentario aquí.
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miércoles, 27 de febrero de 2013

El Vigilante (18): Una prueba natural

Hunks of Piura

Escrito y creado por Hunk01

 

Marcos no entendía por qué su antiguo maestro le insistió en que se haga una prueba de VIH. Siempre que había estado con patas, había usado condón. Las pocas veces que estuvo con chicas, también.

A la mañana siguiente, más por curiosidad que por temor, fue al hospital. Casi a bocajarro le preguntó al vigilante del establecimiento dónde se hacían las pruebas. El custodio lo miró con extrañeza, y desconcertado le indicó cómo llegar. A Marcos le sorprendió que esas instrucciones se las dieran casi en secreto.

Sacando pecho, luciendo uno de los mejores cuerpos atléticos de Piura bajo una ropa ajustada fue hasta el consultorio. Entró. Algunos chicos que esperaban consulta, lo miraban con la misma extrañeza que el vigilante del hospital. Una enfermera lo atendió:

-          Vengo a ahcerme la prueba del SIDA.

-           Pero si vas a donar sangre, necesitas la referencia de Laboratorio.

-           ¿Donar sangre? Yo no quiero donar sangre.

-          Ahora la enfermera ponía la misma expresión de desconcierto. Marcos no entendía por qué. En la carpa de información, le dijeron que, incluso, ahora es un examen de rutina y que los medicamentos, bien tomados, mejoran la calidad de vida de los pacientes. Comenzó a percibir que algo no estaba bien.

-          Pasó con el psicólogo. Lo que iba a ser una consejería, terminó siendo una divertida conversación sobre sexo gay.

-           Oye, Marcos, si siempre te has protegido, ¿por qué quieres hacerte la prueba?

-           Es que un amigo mío lo tiene, y tuve relaciones con él, cuando estaba en el colegio, hace cinco años.

-           Pero, ¿usaste condón?

-           Sí. Yo mismo me lo puse. Bueno, aprendí ahí.

-           Mira, la verdad no pareces tener conducta de riesgo.

-           Ah, y una vez que lo hice a pelo con la mujer de mi primo.

-           ¿La mujer de tu primo?

-           Sí, vivo en su casa. Hicimos un trío, los tres.

-           ¿Los tres? ¡Vaya, qué liberal! Mira, eso pasó hace menos de seis meses. Aunque estuvieras infectado, la prueba te saldrá negativa.

-           Pero, ¿y los anteriores? Anoche me dijeron que basta una sola vez para contagiarse.

-           Bueno, en eso sí tienes razón. De acuerdo, hazte la prueba.

 

Al regresar a casa de Ricardo, un rico aroma lo envolvió. ¿Acaso Lidia había mejorado la sazón?

-          Primo, ¿tú?

-           Hola, Marcos. ¿Qué? ¿No puedo cocinar acaso?

-           ¿Y Lidia?

-           Todavía no viene.

-          Ricardo se volteó a vigilar la cocina. Tenía puesto un delantal, pero debajo, apenas  un slip, tan apretado, que se le metía por la raja del culo. Marcos se excitó con la imagen, pero mejor fue a ducharse.

-          Durante el almuerzo, Marcos le contó a Ricardo sobre su incursión por el hospital para hacerse la prueba del VIH: la misma cara de extrañeza.

-           ¿Te… sientes mal, primo?

-           No. Anoche me dijeron que eso era normal.

-           Bueno, normal, lo que se dice normal, quizás no tanto. Y… ¿qué dicen tus… análisis?

-           Mañana me los dan.

-          Marcos se puso a repetirle como loro toda la información que le habían dado la víspera, y la amena tertulia con el psicólogo del hospital.

-           Pienso lo mismo, primo. Si nunca lo hiciste a pelo, no era necesario.

-           La única vez fue cuando estuvimos con Lidia.

-          Ricardo lo miró asustado. Sudó frío. A Marcos no le gustó esa reacción.

 

Al filo de la medianoche, armando cabalgaba sobre la pinga de Marcos, quien lo agarraba por la cadera. La verga del peluquero, que tenía unos 18 centímetros, golpeteaba contra el six-pack del vigilante, . Marcos comenzó a tocarlo y frotarlo. Lo masajeó por un par de minutos, y  provocó que eyaculara en ese lapso. Fue una lechada profusa.

Además, estaba arrecho viendo cómo su pinga entraba y salía de entre las nalgas de armando.

-          Ay, Marcos, me arde el culo. ¿Ya te viniste?

-           Todavía.

-          Armando se levantó, y dejó libres los 17 centímetros de masculinidad de su amante.

-           Mastúrbate, papi.

-          Marcos se quitó el condón, se la corrió y se vino tras varios minutos, acompañado de un fuerte gruñido.

-          Ambos se bañaron juntos.

-           Oye, armando, ¿y tú te has hecho la prueba del SIDA?

-           La pru… ¿qué?

-           Ese examen para saber si…

-           Sí, sé lo que es. Pero yo estoy sano. ¿Cómo me preguntas eso? Además uso condón.

-          Armando se puso serio, se enjuagó y salió de la ducha. Marcos no entendió el aspaviento.

-          Luego, armando casi ni le habló. Le dio las instrucciones de siempre y se quitó. ¿lo habrá ofendido con la pregunta? Pero, si le dijeron que era lo más natural del mundo.

 

A la mañana siguiente, fue al hospital. Recogió los resultados, pero no los entendió.

Esperó consulta y entró a que el médico se los interpretara.

-          Felicitaciones, Marcos. No tienes nada.

-           ¿Seguro, doctor?

-           Mira, esta prueba no es ciento por ciento segura; sin embargo, viendo tu historia, le doy un alto grado de probabilidad negativa.

-           ¿Ah?

-           Es decir que es muy probable que no tengas nada. Si tienes  diarrea por más de un mes, fiebre con sudoración por las noches, inflamación de los ganglios, tos persistente e inexplicable, o enfermedades simples pero que no se curan con facilidad, entonces podríamos tener algunas alarmas.

-           Ah ya. Pero ¿Todo eso debe aparecer?

-           Mira, puede ser uno, dos o todos juntos. Pero al primer síntoma, o si empiezas conductas de riesgo, sí hay que descartalo con la prueba. O si no, regresa en seis meses.

-           ¿Y por qué la gente lo mira raro a uno cuando pregunta por el SIDA?

-           Ja, ja. Ja. Si supieras, Marcos, temor, ignorancia, o las dos. La desinformación es el mejor amigo del SIDA. Me alegra que lo tomes de manera natural.

-           Me dijeron que debo tomarlo de manera natural.

-          El médico entregó varios folletos sobre el tema, y le encargó repartirlos. Marcos lo hizo en el gimnasio y la peluquería. Todo el mundo lo miraba extrañado. La respuesta de Marcos era casi la misma: “Bien cojudo eres. Infórmate para que sepas qué hacer, huevón”.

 

A la semana siguiente, llegó a la peluquería. Era martes, y desde aquélla vez que le preguntó a Armando por la prueba, no había pasado nada de nada, por lo que Marcos, esporádicamente, se masturbaba.

Su primera sorpresa fue ver que el afiche donde promovía al Hair Cut ya no estaba.

La segunda sorpresa fue ver  al peluquero de buen humor, atendiendo a un cliente, quien le sonrió amablemente.

-          ¡Marcos!

-           ¿Leandro?

 

(CONTINUARÁ…)

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com

 

 

jueves, 3 de agosto de 2023

PREP: qué es, cómo funciona (en sencillo)




El Ministerio de Salud del Perú anunció el 2 de agosto de 2023 que va a proporcionar gratuitamente la Profilaxis Pre-exposición, o PREP, a las personas cuyas
conductas sexuales continuuen siendo de riesgo a infectarse por el virus de inmunodeficiencia humana, o VIH, la causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o SIDA.

 

El SIDA, en sencillo, es la incapacidad generalizada del cuerpo para activar su sistema de defensas una vez que se detecta algún tipo de infección. Esto pasa porque el VIH, una vez que entra a nuestro organismo, se replica o copia a sí mismo a tales cantidades que supera a nuestro número de defensas dejándolas totalmente inútiles.

 




Diferencia entre TARGA y PREP

Por ahora, el Tratamiento Antirretroviral de Gran Alcance, o TARGA, consiste en tomar un medicamento que busca al VIH por todo nuestro organismo una vez que se sospecha o confirma te hayas contagiado, y una vez que lo encuentra, anula su capacidad de copiarse a sí mismo.

 

Si se toma como es indicado, el VIH puede comenzar a desactivarse a niveles tales que permite a nuestro sistema de defensa actuar eficazmente y superar cualquier otra infección. Pero, el TARGA no elimina ni mata el VIH; solo lo inutiliza.

 

A cambio, el TARGA te permite calidad y larga esperanza de vida, y realizar cualquier actividad casi sin problemas, siempre que sea saludable obviamente.

 

El PREP no es un tratamiento para la gente que ya está infectada sino un medicamento que lo toma una persona que pruebe clínicamente no tener VIH, pero cuya conducta (especialmente la sexual) pueda exponerla ante una infección por VIH.

 

Cuando se toma como es debido, si alguien te contagia el virus, PREP crea una especie de barrera de defensa que le impide copiarse a sí mismo; por lo tanto, le impide provocar una infección.

 



Cuándo sí, cuándo no

Pero, ojo, PREP solo evita que te infectes por VIH. No evita cualquier otro tipo de infección de transmisión sexual, o ITS, como la sífilis, por ejemplo. En ese caso, el uso de PREP combinado con otro método de barrera, como el condón, es una decisión acertada. PREP tampoco es la ansiada cura contra el SIDA.

 

PREP también es un excelente método para parejas en las que uno ya tiene diagnóstico confirmado de VIH y el otro no, y deciden tener sexo a pelo (bareback). En el caso del cruising (sexo con parejas ocasionales) o el swinging (intercambio de parejas sexuales), no tanto, puesto que, como dijimos, solo previene que te contagies de VIH, pero no de cualquier otra ITS.

 

Y, obviamente, PREP tampoco previene el embarazo. Edúcate más al respecto en los links aquí abajo y conversemos.

 

Qué es el PREP | Quiénes pueden acceder a PREP en Perú | Conversemos en X | hunks.piura@gmail.com 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Podría ser seropositivo?

Definitivamente, no es una de las mejores noticias que quieras recibir, pero si tienes una conducta de riesgo, considera la posibilidad.
Se dice que una conducta de riesgo es aquella que le abre más puertas al virus de inmunodeficiencia humana (VIH) para que te produzca la infección.
Las conductas de riesgo más reconocidas son el sexo inseguro, las transfusiones con sangre contaminada, compartir objetos que hayan estado en contacto inmediato con cualquier fluido interno de una persona infectada (semen, orina, sangre, linfa).
Más abajo, te proponemos un pequeño test para saber si hay probabilidades de que estés infectado.
Hay que aclarar que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) no es una enfermedad en sí misma, sino un conjunto de condiciones donde la salud se deteriora.
Esto es producido por la invasión del VIH, que, al reproducirse en el organismo humano, se come las defensas; entonces, cuando tu cuerpo actúa para protegerte de cualquier enfermedad o infección, no las encuentra y es derrotado.
Una infección por VIH, que degenere en SIDA,puede provocar la muerte, pero su ingreso al cuerpo no es perceptible.
De hecho, el VIH no presenta síntomas específicos en la persona que lo porta, excepto que ésta tiene problemas para acabar de manera natural con una enfermedad o infección que, en condiciones normales, es sencillo de superar.
Incluso, las condiciones que tiendan a desarrollar SIDA no aparecen sino hasta después de unos cinco a diez años.
Sin embargo, esto es relativo, por eso la única forma de detectarlo es hhaciéndote una prueba de sangre, donde se detecta si hay una reacción del virus ante ciertas sustancias: la conocida ELISA.
Pero, esta prueba no nos dice mucho, excepto que hay problemas con tus defensas, por lo que se debe confirmar con otra más precisa o de Western Blot.
El sistema público de salud, en el Perú, prefiere que estas pruebas se realicen en sus establecimientos, para que si das positivo, puedas calificar a un tratamiento antrirretroviral denominado TARGA.
La razón es el alto costo de los medicamentos, cuya última generación te permiten alargar tu vida tanto como lo quieras, si y solo si eres fiel al tratamiento.
Las pruebas, los detalles y la interpretación de los resultados se realizan previa consejería, y los profesionales a cargo han sido y son capacitados para absolver todas tus dudas.
Pero, ¿calificas para una prueba de descarte de VIH? En realidad sí, porque en una región como Piura, donde está desarrollándose una suerte de explosión sexual sin control, las posibilidades son altas.
Te proponemos las siguientes cuestiones. Sólo responde sí o no, nada más:
- ¿He comenzado actividad sexual sin protección, especialmente cuando era adolescente?
- Alguna vez tuve relaciones sin protección, aunque el sujeto sea conocido?
- Alguna vez se nos ha roto el condón teniendo sexo con penetración?
- Se la he chupado a alguien sin protección?
- ¿Han eyaculado en mi boca?
- ¿Me he tragado el semen de alguien?
- Le hice el beso negro a alguien justo después de haberlo penetrado por el ano?
- Al hacerle la sopa a una chica, he saboreado o tragado los fluídos de su vagina?
- ¿Le di un beso en la boca a alguien, teniendo heridas en la mía?
- He tenido diarreas o tos persistente por más de un mes, y no ha cedido a ningún tratamiento?
- ¿Me olvido de las cosas cuando me emborracho?
- Comparto mi cepillo de dientes o máquina de afeitar con alguien?
- Usan la misma navaja para cortar los pelitos chiquitos en la peluquería a donde voy?
- ¿Comparto jeringas?
- ¿Alguna vez he hecho un pacto de sangre?
- Me drogo?
- El semen de alguien me ha caído sobre alguna herida?
- He chupado la sangre de alguién?
- La sangre de alguien me ha caído sobre alguna herida?
- ¿He dado un beso en la boca teniendo caries?
- ¿Me he dejado meter la cabecita del pene sin protección, aunque no hayan eyaculado?
- Aunque no me hayan penetrado, me han eyaculado justo en el ano?
Si tan sólo una de tus respuestas fue sí, ve al centro de salud y hazte la prueba.

CÓMO NO SE CONTAGIA
- Lágrimas, sudor o saliva. Si bien son fluídos que salen del cuerpo, la carga viral que poseen es totalmente insuficiente para producir una infección. Es más el VIH no sobrevive a la intemperie, y su agonía dura unos pocos segundos (menos mal).
- La Ropa, toalla, utensilios, el jabón o el champú. Siempre que no estén en contacto con heridas en la piel, que estén sangrando o supurando, se pueden compartir sin problemas.
- Accesorios, útiles de escritorio, electrodomésticos. Ningún riesgo, pero cúidate de los aretes.
- Baños. Ningún riesgo; pero, en los saunas, lo mejor es no sentarse en las bancas, debido a las infecciones con hongos, que son una puerta al VIH.
- Tatuajes. Si la aguja es completamente nueva, ningún riesgo; pero lo ideal sería que no te los hagas.
- Estornudos, escupitajos, pedos, zancudos o mosquitos. Ningún riesgo, es decir para el VIH.
- Espacios abiertos o cerrados. Ningún riesgo.
- Expresiones de cariño: besos, abrazos, apretón de manos. Ningún riesgo.
- Bailar pegaditos con o sin ropa. Ningún riesgo… a menos que te excites hasta la eyaculación directa sobre la piel de la otra persona.
- Sexo sin penetración. Ningún riesgo.

¿Preguntas?hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario

viernes, 25 de noviembre de 2011

VIH/SIDA: Pregunta con confianza

Este 1 de diciembre recordaremos el Día Internacional de Lucha contra el VIH/SIDA.
Contrariamente a lo que piensas, hay todavía muchas preguntas, mitos y dudas, y lo mejor es tener respuestas serias y reales.
Escríbenos con tu inquietud a hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí. Las preguntas más representativas serán publicadas, pero si lo deseas, guardaremos tu identidad en secreto. eso sí, incluye tu edad y localidad.
¡Sal de la duda: que nadie deSida por ti!

domingo, 30 de noviembre de 2014

No dejemos de hablar sobre VIH/SIDA

Recordamos otra vez el Día Mundial de Lucha contra el SIDA y nunca es mal momento para educarnos.

 

Lee este artículo.

 

Hablamos en Twitter: @hunkspiuraE

martes, 26 de julio de 2022

¿Por qué la viruela del mono ataca a los gays?

Las noticias a nivel mundial dicen que lo que parecía un brote controlado comienza a multiplicar sus casos rápidamente, y algunos están usando la ocasión para culparnos a los gays y bi. Pero, ¿realmente tenemos alguna responsabilidad?

 


La viruela del mono es una enfermedad viral. A estas alturas de la vida, ya deberíamos saber algo acerca de los virus. Son un conjunto de grasas y proteínas que no tienen vida propia pero que sí tienen la habilidad de copiarse a sí mismos una vez que infectan una célula viva. Si la cantidad de células infectadas supera la cantidad de células que los reconocen y pueden ponerlos fuera de combate, entonces nos enfermamos.

No se puede matar a los virus, como sí sucede con las bacterias, pero si se consigue aislarlos, son incapaces de copiarse y se pueden desactivar, o sea desintegrarse en los elementos o sustancias que los forman.

Enfermedades causadas por los virus son la gripe, el herpes genital, la Covid-19 o el SIDA. En esencia, el mecanismo de infección es el mismo: alguien contagiado nos lo transmite y lo incubamos hasta que tarde o temprano se manifiesta.

 


Así funciona el contagio

Como su nombre lo dice, la viruela del mono es una enfermedad común de las selvas tropicales donde habitan los simios. Al igual que la rabia, ésta se puede transmitir a los humanos. Una vez que se aloja en nuestro cuerpo, puede cambiar o mutar y tener la capacidad de transmitirse a otros humanos si ignoramos la forma cómo trabaja cada virus.

En el caso de la viruela del mono, se ha determinado que su virus puede alojarse en nuestra saliva, y aquí viene el dato clave que debes tener en cuenta. No importa cómo uses tu boca, siempre que haya saliva involucrada, te puedes infectar y puedes contagiar a otras personas. Pero, ¿por qué los gays?

 


Cómo las relaciones sexuales pueden dar viruela del mono

Cuando tenemos sexo, nuestra boca debería jugar un rol clave ya sea besando la boca de otra persona, chupándole el pene o lamiéndole el ano. Si besamos en la boca a otra persona, y ésta ya se infectó aunque no presente síntomas, entonces nos va a pasar el virus. Como supondrás, es imposible de verlo debido a su tamaño microscópico.

Si la boca de la persona infectada nos chupa el pene, el virus puede ingresar por nuestra uretra, es decir ese conducto por donde sale nuestro semen. Si la boca de la persona infectada nos hace un beso negro, puede depositar el virus en la entrada de nuestro ano, y si hay alguna micro-herida, especialmente si nos pone saliva para que su pene entre más fácil, eso va a nuestro torrente sanguíneo. Resultado: contagio.

Claro que para desarrollar la enfermedad tiene que ver la cantidad de virus que entre en nuestro organismo, pero pongámonos en un caso promedio.

 


Cómo prevenimos contagiarnos de viruela del mono en las relaciones sexuales

Dicho todo esto, la viruela del mono no es específicamente una enfermedad o una infección de transmisión sexual, pero puede transmitirse por el contacto sexual. Tampoco es una enfermedad de gays porque desde que todos tenemos sexo al margen de nuestro rol u orientación sexual, estamos vulnerables a infectarnos.

De hecho, si una persona infectada sin protección, como una mascarilla, habla frente a otra sin protección, la contagia, porque la saliva viaja en gotitas que se disparan por el aire que botamos al articular palabra, mucho más si gritamos. Como vemos, en este caso, el sexo o la orientación sexual no tienen nada que ver.

De todos modos, lo que especialistas en salud recomiendan es la monogamia, o evitar los compañeros sexuales que sabemos tienden a ser promiscuos.

Teóricamente, el uso de condón en el sexo oral evita el contagio. En el caso del sexo anal, aparte del forro, es mejor usar lubricante para facilitar la entrada de nuestro miembro. Y, bueno, por ridículo que parezca, tener la mascarilla puesta podría ir a favor nuestro. Igual, existen las manos para estimular a la otra persona.

Como lo hemos aprendido con el SIDA, como lo hemos aprendido con la Covid-19, en la medida en que tomemos precaución sobre nuestro cuidado, evitaremos que la viruela del mono también se convierta en otro problema de salud pública. Hagamos la diferencia y comenta esto en la caja debajo o en nuestro Twitter.

Mira más sobre salud sexual y autoestima.

  

miércoles, 28 de agosto de 2013

Cuaderno de Obra (13)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

En el dormitorio que ocupan Miguel y Tito, Juan está sentado junto al segundo, en la misma cama. La puerta está cerrada CON SEGURO.

Tito, al fin, rompe el silencio con una voz no tan FIRME, como es su costumbre.

-          El día que fui a conversar con don Vinicio, me preguntó si tenía experiencia. Le dije que no. Entonces me dijo si tenía físico pa’ la obra. Le dije que no sabía.

-           ¿Entonces?

-           Hizo que me calateara. Él también se calateó.

-           ¿Entonces?

-           Hizo que lo abrazara, y comenzó a acariciarme todo el cuerpo… la espalda, mis brazos, mi pecho… me sobaba las nalgas… y me pedía que le hiciera lo mismo. Comenzó a sobarme la verga, los huevos. También me pidió que le hiciera lo mismo. ¿Entonces?

Tito siente que sus mejillas se sobrecalientan. Lo que tendrá que relatar a continuación no será fácil.

 

En el condominio, en un dormitorio, Jonás está acostado encima de Renzo, besándolo en la boca. De pronto, el ingeniero comienza a forcejear. Jonás cree tener dominada la situación, y le besa el cuello.

-          ¿Ya quieres quitarte la ropa?

-           No, Jonás. Ya, para.

-           ¿Qué pasa, Renzito?

-           ¡Dije que no, carajo! ¡Déjame en paz!

-          Lejos de aceptar, Jonás comienza a mecer su cadera contra la entrepierna de Renzo.

-           No te resistas, limeñito. Te vu’a hacer feliz.

-           ¡¡¡Noo, carajo!!!

-          Renzo logra alcanzar un cubo mágico que está en su mesa de noche y lo estrella contra la sien derecha de Jonás.

-           ¡¡¡Au, carajo!!!

-          Jonás se levanta tomándose el sitio del impacto: dolor.

-          Ágilmente, Renzo va del otro lado de la cama, y usa el cubo como arma defensiva.

-           Te dije que no, mierda. Respétame. Tengo pareja.

-           Pareja que está muriéndose.

-           Eso a ti no te importa. Y ahora sal de mi vista. ¡Sal de mi vista porque no respondo, mierda!

-          Jonás ve su mano: sangre.

-           Limeño, reconchatu…

-           ¿Qué mierda pasa aquí?

-          Eduardo abre de un golpe la puerta de la habitación.

 

En el dormitorio de Miguel, Tito vuelve a respirar hondo, y prosigue contando lo que pasó .

 Don Vinicio se arrodilló… Comenzó a chupármela… Me incomodaba porque a veces sentía sus muelas. Cuando me la chupaba, me acariciaba el culo, y trataba de separarme las nalgas, pero le dije que no.

-           ¿Entonces?

-           Me la chupó buen rato. Entonces se agachó sobre el escritorio y me dijo pa’ metérsela por el culo. Le dije que sin condón, no. Entonces dijo que se la sobara por la raja, que quería sentir hasta que le diera mi leche…. Se la sobé, pero la verdad me daba palta y mas bien se me bajó.

-           ¿Se te bajó?

-           Sí. Se me puso blandita. Don Vinicio comenzó a burlarse. Dijo que cómo me la daba de activo si no se me ponía dura. Me asé, y me puse mi ropa.

-           ¿Entonces?

-           Quiso que me tomara unas pastillas, dijo pa’ qque se me arme bien, pero le dije que no, que no estaba arrecho.

-           ¿Se molestó?

-           Medio. Se puso su ropa, y de ahí me hizo jurar como media hora de que no le contaría nada a nadie, si no, me iba a cagar en la cárcel, porque que él es dirigente, que tiene poder, que no se qué huevada. Apenas abrió la puerta, me largué a caminar por ahí. Fui a casa de mi vieja, a ver si estaba, pero la vecina me dijo que no.

-           ¿Le ibas a contar?

-           La verdad no sabía que hacer. O sea, mira tío, desde que tengo 15, me he cachado maricones, pero todos me lo pedían y me daban algo a cambio, pero eran maricones, más tirando pa’ hembritas. Por ahí, una vez, con un amigo de mi edad, bien machito, pero fue por vacilón, como a los 17. pero esta vez…

-           ¿Te sentiste mal por lo que hizo Vinicio?

-           No. Mal no. Raro. No sé. Tú sabes, don Vinicio es bien recio, mechador… ¿Y que se la metiera? Eso era lo raro.

-           Al menos, no aceptaste hacerlo sin condón. Con esa huevada del SIDA…

-           Aunque no fue por miedo al SIDA, sino que no me ponía.

-           Ay, muchacho. Bueno. Ahora entiendo. Pero, ¿por qué quieres regresar, entonces?

-           Porqueee… no quiero ser una carga pa’ la casa.  Yo también quiero poner pa’comer, tener cositas, vivir mejor.

-           Tito, no eres una carga. Cuando tu mamá me dijo que te acogiera, lo hice porque somos familia. Beto será mi hermano, pero la forma cómo los trató fue de lo peor. Irse con esa puta. ¡Y encima no dejarles ni un medio! No parece hijo de mi vieja. ¿en qué momento cambió, carajo?

-           Por eso, como también eres dirigente, a lo mejor podías conseguirme otra chamba, no sé… mira… a lo mejor el residente quiere un asistente.

-           ¿El residente? ¿el ingeniero residente? Quizás sí, pero fácil que la constructora le pone uno, y además debe estudiar Ingeniería.

-           Bueno, si se puede, pero no bajo las órdenes de don Vinicio.

-           Entiendo. Déjame ver qué puedo hacer… por cierto, ¿cómo sabes del residente?

-          Tito enrojece y baja la cabeza.

-           Hoy… lo conocí.

-          LA cara de Tito se ilumina. Sus ojos brillan más que de costumbre. Juan intuye lo evidente.

-           Listo, sobrino. Veré qué puedo hacer.

-          Juan se levanta, y va a abrir la puerta.

-           Tío, algo más.

-           Dime.

-           Don Vinicio me dijo que no te contara nada, y que si lo hacía que tú no intentaras nada, porque él te sabe muchas cosas. Que no eres tan santo como aparentas.

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertaiment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Ser Rafael 1.3: al telo con el chico del cine


La función apenas pasaba la hora cuando decidimos salir del cine y buscar un taxi, en el que todo el trayecto se hizo corto hablando de cosas que ya no recuerdo… fútbol quizás, como para no levantar la sospecha del conductor. ¡Qué estrategia para más tonta! Al conductor solo le interesaba que pagáramos la carrera. Era tácito que si nos llevaba a donde nos llevaba, en esas fachas, no era a meditar ni recitar mantras.

en cuestión de quince minutos, ambos estábamos metidos en la habitación de un hospedaje para parejas, el Dreams, al otro lado de la ciudad.

Recién pude observarlo: un poco más bajo que yo, delgado pero de tronco ejercitado (a juzgar por la camiseta entallada que vestía), buenas piernas (a juzgar por el jean entallado que vestía), cabello corto negro, ojos negros, trigueño quizás… el tono de piel era imposible determinar con ese fluorescente de baja potencia.

“Eres guapo”, me dijo con una sonrisa bonachona.

“Tú también”, devolví el cumplido.

Nos acercamos, nos abrazamos fuerte. Nos besamos… en la boca.

Poco a poco nos fuimos desnudando.

Conforme descubría su piel, entendía que no se trataba del típico pasivo que se empecina en guardar formas femeninas.

“¿Vas al gym?”, le pregunté susurrando entre dos besos franceses largos.

“Sí, a veces”.

“Parece que fueras todos los días”.

“¿Te gusta mi cuerpo, Paúl?”

“Me encanta, Juan. Me encanta”.

Volvimos a besarnos.

Ya desnudos, nos acostamos sobre la cama; mejor dicho, me acosté sobre él. No dejamos de acariciarnos con las manos y con la boca; aunque él fue más allá: usó la suya para acariciarme esa masculinidad, que a veces no se controlaba y que en dos ocasiones me hizo pasar momentos embarazosos en las duchas del gimnasio, debido a su tamaño.

“¡qué rico la chu…!” No pude terminar la frase. Su magistralidad me había dejado sin palabras.

Se acostó sobre mí. Me besó.

“No es grande, Paúl… es ¡enorme!”

Me sonreí.

“¿La quieres dentro?”

“¡Claro! ¿Tienes condones?”

“No. ¿Tú?”

“Tampoco”.

“Caballero, sexo light”, propuse.

Así que seguimos revolcándonos, presionando nuestros penes duros con fuerza, hasta que me quedé encima de él, me incorporé, le levanté y separé las piernas hasta ver aquel lugar donde pensaba hallar satisfacción. Estaba muy, muy excitado.

“¿En serio no tienes forros?”

“No, Paúl”.

Lo pensé dos segundos.

“¿estás sano?”

“¿SIDA? Nada. Estoy limpio… en todo el sentido de la palabra”.

Me tomé otro par de segundos. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cuaderno de Obra (25)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Az.

 

El musculoso Dante toma entre sus manos la verga de Miguel: un grueso y venudo trozo de carne trigueña, con algunas pequitas, de 17 centímetros. Algo de líquido preseminal aparece en la punta del glande conforme lo masturba.

El pene de Dante tampoco es pequeño. Casi como el de Miguel, y está al palo.

Dante se inclina para comenzar a chuparlo.

-          ¡No, Dante!

-          El modelo para en seco.

-           ¿Qué pasa? Pero si estás arrechísimo.

-           No. Mejor no. Es que… somos compañeros de trabajo. Aquí trabajamos.

-           Ah. Entiendo. Si quieres vaos a un telo.

-          Miguel repliega su cuerpo y se pone de pie. Su verga ahora está más cerca de la boca de Dante.

-           En otro momento. O en todo caso con Tito.

-          Dante entiende lo que Miguel le propone. Sonríe coquetamente.

 

-          Cuando la navaja está a punto de impactar en la cara de Renzo, alguien empuja a Orlando bruscamente contra la pared, estrellándolo. Ahí mismo lo contiene con el peso de su cuerpo.

-          ¡Suéltame reconchatumadre! ¡Te dije que me sueltes, hij’eputa!

-          En el forcejeo, la persona que salva a Renzo, apenas vestido con polo, short y zapatillas, se incorpora un poco y da un puñetazo a Orlando, haciendo saltar la navaja.

-          Dos obreros se apresuran a reducir a Orlando, y a separarlo del súbito salvador: es Tito.

-           ¿Estás bbien?

-           Bien, ingeniero.

-           Estás sangrando.

-          Renzo y Tito miran una mancha roja en su polo. El muchacho se arremanga, descubriendo sus formados abdominales y levantados pectorales. No hay ninguna herida.

-           Si no eres tú, ¿entonces…?

-          Los dos miran a Orlando que está detenido sobre el suelo, vociferando. Tito se le acerca: un gran tajo mana sobre la frente del peluquero.

-          A lo lejos se oye una sirena de la Policía.

 

En la oficina del Sindicato, aprovechando que no hay nadie, Vinicio toma una ducha. Para variar, no está solo. Un muchacho alto, moreno, grueso pero no obeso, está detrás suyo, clavándole su gruesa estaca de carne.

Ambos gimen, hacen sonar adrede sus cuerpos húmedos, hasta que el activo ruge y bota todo su semen dentro del culo del dirigente.

-          ¡Qué rico, huevón! Zacarías se quedó corto al recomendarte.

-           Pero a ese huevón le gustan los que duran como una hora.

-           Ah, ese mierda no sabe lo que se pierde contigo.

-          El moreno saca su pene, le quita el condón con cuidado de no ensuciarse con los rastros de caca que hay.

-           Oye, y no querrás trabajar en la obra de la escuela?

-           No, no le voy a eso. No me pagan bien en el concejo, pero mi trabajo es más descansado. Pero no me molesto si me gano algo.

-           ¿Algo por hacer nada?

-           ¿Y la leche que gasté? Tiene precio.. así como mi silencio.

 

Al anochecer, en la casa de Juan, Tito y él tratan de que Renzo se calme.

-          Así que ese señor está templado de ti. ¡Increíble!

-          Juan alcanza un vaso con agua.

-           Mire, ingeniero, no es sólo con Tito. No es por hablar mal, pero Orlando alucina con todos los chicos del barrio, y es posesivo. Menos mal que no lo cortó. Quién sabe qué tenía esa navaja.

-           ¿Como qué, don Juan?

-           No sé. ¿Ha oído de los locos que asaltan con jeringas llena de sangre con SIDA?

-          Renzo, de pronto, recuerda a Gustavo.

 

Eduardo sale de la ducha cuando su celular suena. Es Wilo, quien lo pone al corriente del incidente de esa tarde.

-          ¿Dices que ya puso la denuncia…? No hagas nada. Que se joda.

-          Entonces, su timbre suena. Sólo se cubre con la toalla y va a la puerta pensando que es Renzo.

-          Al abrir, Jonás.

-           Buenas tardes, inge. Me enteré que el ingeniero Renzo tuvo un percance.

-           ¿Tú fuiste, infeliz?

 

Renzo acaba de pedir un taxi. Tito lo acompaña.

-          Gracias, Tito. ¿Cómo agradecértelo?

-           No es nada, Renzo. Si Coco no me hubiera avisado…

-           ¿Coco? ¿Cómo lo supo?

-           Cuando salía del gym, me dijo que vio a Orlando yendo a la obra. Estaba hecho un pichín. Al toque se me puso: si él no tiene nada que hacer en la obra… Pensé en ti.

-          Los ojos de Tito se fijan en Renzo. Se humedecen.

-           Si te hubiera pasado algo… sería mi culpa, Renzo.

-           Ya. Olvídalo.

-          El taxi aparece en la puerta de la casa de Juan.

-           Debo irme. Nos vemos mañana.

 

Media hora después, el timbre del apartamento de Eduardo suena de nuevo. Va a a la puerta y la abre violentamente.

-          ¡So reconch…!

-          Reacciona. Es Renzo, quien lo mira azorado.

-           ¿Pa-pa-pasa algo, Eduardo?

-          El musculoso no sabe qué responder.

 

(CONTINUARÁ)

 

 

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