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jueves, 3 de agosto de 2023

PREP: qué es, cómo funciona (en sencillo)




El Ministerio de Salud del Perú anunció el 2 de agosto de 2023 que va a proporcionar gratuitamente la Profilaxis Pre-exposición, o PREP, a las personas cuyas
conductas sexuales continuuen siendo de riesgo a infectarse por el virus de inmunodeficiencia humana, o VIH, la causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o SIDA.

 

El SIDA, en sencillo, es la incapacidad generalizada del cuerpo para activar su sistema de defensas una vez que se detecta algún tipo de infección. Esto pasa porque el VIH, una vez que entra a nuestro organismo, se replica o copia a sí mismo a tales cantidades que supera a nuestro número de defensas dejándolas totalmente inútiles.

 




Diferencia entre TARGA y PREP

Por ahora, el Tratamiento Antirretroviral de Gran Alcance, o TARGA, consiste en tomar un medicamento que busca al VIH por todo nuestro organismo una vez que se sospecha o confirma te hayas contagiado, y una vez que lo encuentra, anula su capacidad de copiarse a sí mismo.

 

Si se toma como es indicado, el VIH puede comenzar a desactivarse a niveles tales que permite a nuestro sistema de defensa actuar eficazmente y superar cualquier otra infección. Pero, el TARGA no elimina ni mata el VIH; solo lo inutiliza.

 

A cambio, el TARGA te permite calidad y larga esperanza de vida, y realizar cualquier actividad casi sin problemas, siempre que sea saludable obviamente.

 

El PREP no es un tratamiento para la gente que ya está infectada sino un medicamento que lo toma una persona que pruebe clínicamente no tener VIH, pero cuya conducta (especialmente la sexual) pueda exponerla ante una infección por VIH.

 

Cuando se toma como es debido, si alguien te contagia el virus, PREP crea una especie de barrera de defensa que le impide copiarse a sí mismo; por lo tanto, le impide provocar una infección.

 



Cuándo sí, cuándo no

Pero, ojo, PREP solo evita que te infectes por VIH. No evita cualquier otro tipo de infección de transmisión sexual, o ITS, como la sífilis, por ejemplo. En ese caso, el uso de PREP combinado con otro método de barrera, como el condón, es una decisión acertada. PREP tampoco es la ansiada cura contra el SIDA.

 

PREP también es un excelente método para parejas en las que uno ya tiene diagnóstico confirmado de VIH y el otro no, y deciden tener sexo a pelo (bareback). En el caso del cruising (sexo con parejas ocasionales) o el swinging (intercambio de parejas sexuales), no tanto, puesto que, como dijimos, solo previene que te contagies de VIH, pero no de cualquier otra ITS.

 

Y, obviamente, PREP tampoco previene el embarazo. Edúcate más al respecto en los links aquí abajo y conversemos.

 

Qué es el PREP | Quiénes pueden acceder a PREP en Perú | Conversemos en X | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 10 de febrero de 2023

ASS (65): “Me la metiste a pelo”

Alejo y Miguel comienzan a hacer planes futuros, como si fuesen una pareja de enamorados, cachan rico… entonces, una inesperada visita les llega.

 



Anteriormente en ASS…

A la una de la tarde de ese jueves, Alejo termina su rutina de entrenamiento en el AS de San Sebastián. Está sudado de pies a cabeza. Solo viste su pantaloncillo de lycra, sin ropa interior (lo que le marca su generoso paquete y hace que la tela se le meta por la raja de su gran culo), calcetines y zapatillas. Miguel se le acerca:

“la ducha ya está limpia, así que puedes usarla ahora mismo”.

Alejo sonríe:

“¿Sabes qué he estado pensando, Miguel? Vamos a darle duro un año entero al porno gay, reunamos suficiente plata, ahorremos, la juntamos y la invertimos en comprar el AS. Si no nos alcanza, lo alquilamos; el hecho es que lo sigamos trabajando”.

“¿Y Alberto ya sabe eso?”

Alejo toma un poco de agua:

“Una vez cuando estábamos cachando lo conversamos. Lo que nos dijo Pedro alguna vez es cierto: en algún momento se va a saber cuál era la real intención de fundar el gimnasio, y ahora que ya la sabemos, lo mejor sería que lo protejamos. Entonces, si la propiedad pasa a nosotros, él queda limpio. Sería lo más justo”.

“Espera… ¿de dónde sacaste esa idea?”

“Marcano me estuvo explicando”.

“¿Y dejaremos de hacer porno gay por completo?”

Alejo se lo piensa un poco:

“Quizás ya no con la presión de ahora”.

“¿Marcano también dejará de hacer porno?”

“Dice que cuando pueda crecer su negocio y se pague solo”.

Ambos caminan hacia la puerta que lleva al baño:

“Pero, Alejo, también sabemos que Beto no puso la inversión del AS; que, en realidad, fue…”

“Entonces se lo planteamos, Migue… total, estamos trabajando para él, ¿no?”

“¿y si nos dicen que no?”

“Ponemos un hostal para encuentros gay… o yo pongo mi taller mecánico y tú… lo que tengas pensado”.

Miguel sonríe:

“Por ahora pienso que debes quitarte el sudor de todo el cuerpo, en especial de tu culo y tus bolas”.

“Y… ¿si nos duchamos juntos? No hay alumnos”.

Los dos musculosos entran totalmente desnudos al baño y comparten la hora del aseo. Aprovechan el jabón para acariciarse sus firmes músculos: pectorales, brazos, culos, piernas. Un beso en la boca, seguido de otros tantos, no tardan en aparecer.

Cuando se han enjuagado el jabón, y aún con el cuerpo húmedo, Miguel besa toda la espalda hasta llegar al culo de Alejo. Le separa ambas nalgas, y, mientras el segundo se inclina,el primero aprovecha para lamer cada glúteo y el ano cerradito al medio.

“Puta madre, qué rico lo haces, huevón”, reacciona alejo muy excitado.

Miguel sigue estimulando el esfínter hasta que nota una dilatación en el agujero.

“¿Estás listo, ale?”

Alejo respira profundo:

“Listo”.

Miguel se pone de pie, y con la verga ya dura, comienza a penetrarlo lentamente. La sensación que tiene Alejo ahora ya no es la incomodidad de aquella primera vez cuando probó pinga y quedó adolorido, menos de esa segunda vez cuando ya se había entrenado un poco más. Por otro lado, Miguel es un amante consciente, interesado en que ambos gocen el momento por igual.

“Lo tienes cerradito, so carajo”, comenta Miguel con toda la calentura encima.

“Muévete rico, papá… lo haces bien”.

Miguel comienza a bombear poco a poco hasta que sus 18 centímetros pueden trabajar como un pistón dispuesto a dar todo el placer que ambos puedan imaginar. Alejo comienza a pajearse, al mismo tiempo.

Lo que sí Miguel aún no logra controlar la duración del acto cuando hace de penetrador. No pasan ni diez minutos cuando expulsa todo su semen dentro del recto de su mejor amigo.

“A la mierda”, gruñe el activo.

Alejo, quien no ha dejado de pajearse, gira:

“Arrodíllate”.

Miguel obedece.

“Abre la boca y saca la lengua”.

Miguel hace lo que su amante le pide. Alejo se pajea más fuerte aún, haciendo que su mano golpee contra su afeitado pubis, que suena como si chasqueara un culo. Jadea cada vez más fuerte. Su rostro revela que el orgasmo es inminente.

“¡Mierda! ¡Las doy, carajo!”

Alejo dispara su semen en la boca de Miguel, con la misma masividad de siempre. Se inclina a besarlo en la boca y saborear su propio esperma mezclado con la saliva de su amigo. El fluido viril se pega entre la lengua y los dientes de ambos. Se separan y sonríen.

“Creo que te pediré que seamos pareja”, susurra Alejo entre broma y serio.

“Creo que diría que sí”.

Entonces el timbre de la puerta suena. Ambos se miran extrañados.

“¿Hay alumno programado para esta hora?”, pregunta Miguel.

“No que yo sepa”, responde Alejo.

Ambos ingresan rápidamente al dormitorio. Miguel se pone la ropa que ya se había quitado y va a abrir la puerta de la calle. Queda de una pieza.

“¿edú?”, se extraña. “¿Hombre! ¿Dónde te habías metido?”

“¿Puedo entrar?”, consulta el futbolista, quien luce tan guapo como el día que llegó a San Sebastián; de hecho, luce un ceñido traje deportivo: camiseta y short que le marcan su cuerpo fibroso.

Miguel le da paso, y detrás de él, otro chico tan guapo como él, también vestido deportivamente, lo que revela un cuerpo más o menos atlético.

“Es Bartolomé”, explica Edú. “Trabaja en el seguro”.

Miguel no entiende nada, pero confía en su amigo.

“¿Podemos conversar un ratito? Es importante”.

“Claro, Edú”.

Pasan a la sala de recepción que también se usa para los ejercicios de calentamiento y se sientan alrededor del escritorio.

“No voy a dar rodeos”, anuncia edú. “Tengo VIH”.

Miguel se sorprende, pero entiende que debe ser empático:

“Edú: si el médico te dice que puedes entrenar sin problemas, por lo menos yo no me hago ninguna palta en que…”

“Gracias, la verdad te agradezco eso, pero… no fue por eso que vine a verte”.

Miguel pone cara de intriga.

“¿Recuerdas esa vez que me hiciste el masaje, el primer día que vine?”

Miguel traga saliva, mira un poco avergonzado a Bartolo.

“Claro”, al fin responde.

“Me la metiste a pelo”.

Miguel hace memoria rápidamente, comienza a sudar frío. Por el pasillo al fondo, Alejo aparece serio.

Y para terminar, te dejamos una porno gay |Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Ser Rafael 17.3: Te apoyaré sin condiciones


Después de desayunar (que casi ni probé bocado), fui a encontrarme con el Tuco, para que me acompañara al laboratorio.

No se despegó de mí para nada. Hasta tuvo que aguantarse la insinuación del encargado a la hora de la consejería, pues pensaba que éramos pareja.

“Hacerse la prueba es la verdadera prueba de amor que puede haber entre dos personas que se quieren”, dijo clavándonos sus malditos ojos.

Lo que pasa es que no quise entrar solo, y como él me tenía abrazado, por ahí salió el comentario medio estúpido.

OK, completamente estúpido.

“¿Cuándo fue la última vez que tuvo relaciones sin protección?”, me preguntó el médico.

“si… siete meses… siete meses y medio quizás”.

“Entonces, es altamente probable que si tienes el virus, lo detectemos”.

“¿Y si no hay virus?”

“Aunque es bien difícil, quizás siga en periodo de ventana, o, lo que es mejor: estás sano. Si hacemos otra prueba dentro de seis meses, podríamos verificarlo”.

Miré asustado al Tuco. Miré al médico.

“¿Solo será un pinchazo, cierto?”

“Sí. Solo eso. ¿está listo?”

Dudé.

“¡A la miércoles, Rafo! Yo también me haré la prueba. Hermanos siempre, hermanos ahora. ¿qué tengo que hacer doctor?”

Pues, lo que tuvimos que hacer fue poner nuestro brazo, dejar que nos saquen sangre, doblar… y esperar…


El resto del día, Josué se la pasó conmigo tratando de que me meta en el proyecto, viendo sus cosas. No se despegó por nada.

Vino a mi casa y se quedó hasta tan tarde, que mamá le pidió que durmiera con nosotros. Él aceptó sin dudar.

En la oscuridad de mi cuarto, seguía angustiado por el resultado.

Josué me abrazó por detrás, afirmando todo su cuerpo contra el mío, pero en un plan más fraternal, no morboso, o al menos eso asumí.

“Sea cual fuere el resultado, Rafo, yo te apoyaré sin condiciones”.

“Gracias”.

Fue él quien engañó a mamá durante el desayuno, pues no supe qué razón darle por mi semblante.

Él bromeó diciendo que yo extrañaba mucho a Laura. Mamá sonrió pero no creo que lo haya dado por rrazonable. Igual no insistió en ese punto.

Fuimos al laboratorio, aprovechando que también atiende los domingos.

Nos dieron nuestros sobres.

“A la cuenta de tres”, dijo El Tuco. “Una… dos… tres…”

Rompimos el papel…

Se lo mostré al encargado.

Di negativo.

A Josué…

A Josué no le fue igual que a mí.

  

jueves, 1 de diciembre de 2022

Ser Rafael 15.1: Mi mundo comienza a descascararse


Elena se quedó tres semanas con nosotros. la última se llevó a mamá a un hotel en la playa, a unas tres horas de casa.

Claro que mamá puso mil y un pretextos para no ir, pero mi hermana se las ingenió para que aceptara. mejor dicho, casi se la llevó en peso.

Aproveché esa semana para probar algo que elena me sugirió: convivir con Laura. comenzamos un martes y me pareció que la idea no fue buena.

yo solía despertarme a las seis y media o siete de la mañana, arreglarme, tomar desayuno y a las ocho estar ya camino al trabajo, donde me quedaba hasta las cinco, iba al gimnasio, y regresaba a las nueve o nueve y cuarto.

Laura se levantaba a las seis, salía a correr media hora, llegaba a bañarse, preparar el desayuno (junto a Carmen) para tomarlo conmigo, ir a su trabajo, y estar de vuelta a las cinco y media o seis de la tarde.

"¿Por qué tienes que ir al gimnasio?", me enfrentó la primera noche. "¿Por qué no sales a correr conmigo? ¿Cuál es tu obsesión de sacar cuerpo? eres mi enamorado. yo te quiero como eres. ¿O es que estás sacando cuerpo para otra mujer?"

"¿Y éso a qué viene? toda la vida has sabido que siempre he entrenado en el gimnasio. ¿A qué viene el reclamo?"

"Que te tengo que esperar tres horas, que llegas cansado, casi no hablamos".

Me le acerqué, y la comencé a besar y acariciar.

"Rafo, no me convencerás con ese truco".

yo continué.

"Rafo, no..."

Laura se dejó envolver tanto, hasta que cayó conmigo en la cama para hacer el amor, con la intensidad que siempre solíamos aplicar. ah, claro, y sin olvidar la protección: tenía que comprar un paquetito todos los días, pues todos los días se repitió la misma escena.

Siempre que terminábamos de hacerlo, Laura solía descansar su cabeza sobre mi hombro.

"Rafo, ¿crees que funcionemos como esposos… quiero decir, que seamos una pareja para toda la vida?"

Honestamente, no tenía respuesta que me convenciera.


Si algo pasaba conmigo, por aquellas semanas, era que sentía a mi mundo comenzando a descascararse; algo que no me atrevía a ver se descubría frente a mí. Pero tampoco me atrevía a abrir los ojos para comprobar, de hecho, que estaba allí y era imposible ignorarlo o evadirlo.

"Creo que sí, pero ya sabes qué pienso sobre casarnos".

"Claro".

una de las cosas que más extrañaba de mis noches era que, cuando no iba a ver a Laura, me ponía a conversar por la computadora o el celular; por ejemplo, con Al.

El problema era que tampoco me desesperaba por chatear porque cuando le contée a Al que Laura vendría a pasarse unos días conmigo, me trató hoscamente: "Laura no merecer lo que tú dar", me dijo un día por videollamada, mientras se quitaba la ropa para mostrarme sus bubble butts. A pesar de su molestia, me masturbé igual aquella vez. Sí, sé que es paradójico, pero igual ambos salimos ganando: él vio cómo me autocomplacía hasta explotar, todo por la Webcam.


Luego que Elena y mamá regresaron, volví a mi rutina ‘de soltero’, excepto que Al ya no me hablaba por la Internet.

Mas bien terminé hablando con mi hermana, frente a frente, en mi cuarto.

Ella tocó la puerta y se metió, mientras yo escuchaba música.

“Negrito, ¿y conversaste con Laura… sobre eso que conversamos?”

“No. No creo que sea una cosa de vida o muerte”.

Elena suspiró y acarició mi cabello crespo.

“Negro, actúa ahora que puedes. Toma una decisión basada en lo que realmente te hará sentir bien. Más tarde… puede ser muy tarde”.

“Zamba, hay algo que no te conté”.

Elena me miró con mucho interés. Tomé aire y le relaté la primera noche que pasé con Eduardo, claro está, obviándole ciertos detalles morbosos.

Aunque sentía vergüenza hablando, también sentía que me liberaba de un gran peso.

“Ay, Dios. Negro… ¿Hace cuánto pasó eso?”

“Cuatro, casi cinco meses”.

“Si tienes algo, no nos enteraremos hasta dentro de un mes o dos meses”.

“¿Y eso por qué?”

Elena me explicó que, por lo menos, el VIH se hacía detectable al sexto mes.

En realidad se pasó dándome una especie de consejería sobre el tema.

Me quedé preocupado.

“Soy de lo peor, ¿no Zamba?”

Elena volvió a acariciar mi cabeza.

“Eres un muchachito ligeramente irresponsable; pero, recuerda lo que te dije: pase lo que pase, la primera persona con la que debes contar es conmigo”.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien, que alguien me consideraba con un cariño tan honesto y hermoso.

“Te amo, hermanita”.

“Yo más, Negro feo”.

Sonreímos y nos dimos un estrecho, lindo y cálido abrazo.

“Prométeme que lucharás por ser feliz, Negro, y que te chequearás”.

“Te lo prometo, Zamba. Te lo prometo”.


Al día siguiente, elena tomó su vuelo de regreso a la capital. Yo regresé a mi rutina de siempre: trabajo, gimnasio, Laura. Y cuando no había Laura, entonces redes sociales.

Al ya no me hablaba en línea, aunque tampoco me había eliminado de sus contactos. Por lo tanto, si él no me habla, ¿yo para qué? Si quería ‘ley del hielo’ hasta raspadilla le mandaba.

Pero tampoco fue el fin del mundo. Seguía encontrándome con mi amigo Josué en el gimnasio, hasta que sucedió algo distinto: me esperaba en la puerta de mi trabajo y así íbamos y salíamos juntos.

Solo para seguir hablando, pusimos como pretexto la ducha luego de cada sesión de entrenamiento.

“Oye Tuco, ¿por qué le destrozaste el corazón a elena?”

“¿Te contó? Tú ya sabes la razón”.

“¿Por qué se la dijiste? Eres bien huevón”.

“Porque es mejor ser transparente para luego evitar problemas, ¿no crees?”

¡Listo! El Tuco me jodió… fraternalmente, pero me jodió.

¡Bien hecho por meter mi pequeña y carnosa boquita donde nadie me llama!

Por otra parte, Josué fue el repelente perfecto para esos ‘lanzados’ como Jaime, quien nunca volvió a acercárseme. Es decir, mientras Josué estaba a mi lado, porque un día que no fue, Jaime se aproximó más de lo debido.

“Por fin viniste sin tu ‘seguridad’”.

Yo me sonreí abiertamente.

“Somos amigos. No me digas que estás celoso”.

“Como que no tienes olfato para seleccionar a tus amistades, bebito”.

Jaime colocó la yema de su dedo medio sobre mi duro abdominal superior y y lo presionó, como queriendo bajar.

Me dio vergüenza por el resto de la gente que, si bien estaba concentrada entrenando, pudo haber advertido el ‘lance’.

En eso, sentí que alguien me obligaba a girar tomándome del brazo.

Volteé.

“??Laura!! ¿Q-qué haces aquí?”

“Entrenando, amorcito. Acabo de inscribirme”.

Me abrazó. Yo estaba marcando treinta y ocho del susto.

    

sábado, 27 de agosto de 2022

ASS (43): Trío dominical tras la ducha

Luego de un trío con Sandro, Bartolo pide a Marcano que haga algo por Edú.



Hacia las 5 de la tarde, Marcano abre la puerta de la pensión donde vive en San Sebastián. Mientras sube las escaleras, va imaginando mentalmente que las buenas noticias no podían llegar en mejor momento. De la nada, hay 3000 dólares en su cuenta bancaria, y solo en una semana. Desde que llegó al Perú escapando de la crisis en Venezuela nunca había visto cuatro dígitos en su estado.

“Hola, chamo”, le saluda una voz medio aflautada. Marcano gira: es Sandro.

“Qué haces, vale”.

“¿qué haces tú más bien? Te desapareciste desde ayer por la tarde. ¿Dónde has estado?”

“Trabajando”, dice sseguro y sonriente el venezolano fortachón.

“Luces cansado… ¿no querrás tomar una ducha?”

La puerta de la calle suena. Ambos varones giran a ver de quién se trata: Bartolo va subiendo las escaleras.

“Hola gente. ¿Qué dicen?”

“Nada, Bartolito, que Marcano dice que sería una buena idea si compartimos una buena ducha vespertina”.

El aludido se sorprende; Bartolo sonríe.

Diez minutos después, Sandro, Bartolo y Marcano entran como pueden en el estrecho espacio. Rozarse es inevitable. El anfitrión se termina poniendo al centro como si fuera la carne del sánguche. El jabón da el argumento perfecto para que los tres se acaricien el cuerpo. Los besos no tardan en llegar.

Sobre la cama, el trío comienza a orquestarse. Sandro y Bartolo comparten mamar los 21 centímetros de verga que se maneja Marcano, aunque Bartolo aprovecha y acaricia la lampiña, redonda y dura nalga del venezolano, y uno de sus dedos explora sin roche por la raja hasta meterse al medio.

“¿A quién me cacho primero?”, consulta el caribeño musculoso usando la típica jerga criolla peruana.

“¿Podrán cacharme los dos a mí?”, invita Sandro muy coquetamente.

Bartolo es el primero en ponerse un condón y meter su pene dentro del ano del dueño del cuarto mientras éste continúa chupando el gran falo de Marcano. Como activo, el fisioterapeuta profesional tiende a ser más acompasado, no tan rudo. Por experiencia sabe de más que meter un pedazo duro de carne en el esfínter tan delicado puede no ser placentero si se hace bruscamente.

“embadúrnate de lubricante”, le dijo uno de sus maestros del instituto superior tecnológico la primera noche que probó a ser gay activo a cambio de mejorar la nota en un parcial. “Métela despacio… disfrutando”. Desde entonces, nunca ha dejado de aplicar tal consejo.

El asunto es que el ano de Sandro ya está bien usado, así que meter y sacar, bombear y parar, es casi pan comido.

Bartolo demora unos diez minutos en el baile pélvico hasta que eyacula dentro del condón. Mira a Marcano.

“Ponte más lubricante”, aconseja.

Mientras el musculoso se pone el forro y unta casi todo el cojincito, Sandro aprovecha para cambiar de postura. Se acuesta boca arriba y levanta sus piernas mostrando su agujero rectal ya dilatado.

Marcano va metiendo centímetro por centímetro, con sumo cuidado, mirando más la cara del pasivo que su miembro ingresando. Sandro trata de aguantar el escozor, así que el potro procura ser lo más gentil que su anatomía le permite.

“Acuéstate encima mío y hazme tuyo”, pide el anfitrión, sin embargo.

Marcano accede.

Sentado en un mueble al lado de la cama, Bartolo mira la escena como si se tratase de una película porno en 3D. Y de hecho lo es porque su amigo ahora va camino a ser la estrella del video adulto gay que alguna vez soñó ser.

“qué rico”, no deja de decir Sandro.

Marcano sigue moviéndose más por compromiso que por afán de conseguir placer; entonces, agarra el pene del pasivo y lo comienza a masturbar.

“¿Qué haces, papi?”

“Goza, vale”.

El miembro se pone duro debido a la estimulación. Sandro no puede más y se vacía en su propio abdomen.

“Eso fue trampa”, sonríe. “No vale”.

“Ah, no tengo la culpa que no sepas aguantarte”, sonríe el venezolano.

Ya de noche, en el cuarto de Bartolo, Marcano termina de desnudarse para compartir la cama con su amigo:

“¿Qué es eso que querías conversar conmigo, vale?”

“es sobre Edú, Marcano. Tú sabes que es seropositivo”.

“¿Sero qué…?”, trata de disimular el aludido.

“Él me contó lo de la prueba en Piura”.

Marcano comprende que Bartolo no  está sonsacándolo:

“¿Qué pasa con edú?”

“Necesito tu ayuda… él tiene que meterse a tratamiento ya”.

Y para terminar,un video porno gay.


lunes, 1 de agosto de 2022

Muere el primer peruano por viruela del mono

Hay 5 claves que debes conocer para entender qué pasó y cómo tú puedes evitar infectarte y complicar tu salud.


Este lunes 1 de agosto se informó oficialmente que el primer paciente peruano diagnosticado con viruela del mono falleció en el hospital Dos de Mayo en Lima. Se trata de un varón con diagnóstico positivo de VIH. Hasta ahí, la noticia parece alimentar el prejuicio de que esta nueva ola solo ataca a los gays o bi; sin embargo, si revisamos más en detalle, podríamos entender que las razones son otras.

Primero, sí es cierto que el fallecido portaba el virus de inmunodeficiencia humana o VIH, una condición que bajo tratamiento médico es controlable. Precisamente se llama condición médica al conjunto de síntomas que, si son controlados a tiempo, puede que no desarrollen una enfermedad, que ya es el cuadro en el que una persona se incapacita en forma parcial o total.

Segundo, el VIH, una vez detectado y controlado con tratamiento antirretroviral, es una condición médica. Si no se controlara, puede degenerar en el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA, que es la enfermedad cconsistente en que tus defensas bajan tanto que tu cuerpo no puede combatir un patógeno o agente infeccioso que una persona con más defensas sí podría sin usar medicamento o con pequeñas dosis.

Tercero, el paciente que falleció con viruela del mono y que ya tenía VIH había abandonado su tratamiento antirretroviral. Por lo tanto, la sustancia que impedía que el VIH se copiara dentro de su cuerpo ya no tenía efecto alguno. Mejor dicho, no hacía nada porque simplemente ya no existía dentro de su cuerpo. Entonces, al no tener la ayuda, el VIH se copió masivamente al punto que sus defensas eran incapaces de defenderlo.

Cuarto, fuentes médicas indicaron que el paciente ya había sido atacado con tuberculosis y pasado un cuadro de neumonía (pulmonía). Entonces, su organismo ya estaba altamente debilitado: cualquier enfermedad que bajo otras condiciones se controla o supera, en su caso podría matarlo si no recibía atención médica rápida.

Quinto, el paciente llegó tarde al servicio médico cuando poco o nada se podía hacer para salvarlo. Las fuentes médicas indican que si iba a la consulta al primer síntoma, sus posibilidades de salvarse eran altas. Pero al llegar contra el tiempo, la infección de la viruela del mono había infestado todo su cuerpo al punto que nada más se pudo hacer. Por eso, se habla de que murió debido a una septicemia.

Ahora que ya tenemos más claro qué pasó, debemos tener claro también qué hacer: prevenir. Y eso va a depender de ti. Lee aquí nuestro post en el que explicamos cómopuedes evitar que te dé la viruela del mono. Hagamos la diferencia.

Mira aquí más sobre salud. 

domingo, 8 de mayo de 2022

ASS (27B): Penes de oro

Miguel cree que Edú y Marcano han pasado la prueba al aire libre; pero uno de los tres puede que ya no siga.

 


La tarde siguiente, lunes, Miguel se abre paso entre el bosque que tapiza la falda del cerro San Sebastián, relativamente cerca de la ciudad.

“Aquí está bien”, indica señalando un lugar desde el que se tiene una fantasmal vista del valle algo difuminado por el polvo que levanta la brisa de la tarde. Tras él, dos varones también se abren paso.

“¿Por acá no fue donde descubrieron esas pingas de oro?”, recuerda edú.

“Sí, pero fue un poco más arriba”, confirma Miguel.

“¿Pingas de oro?”, se extraña Marcano.

“Los antiguos tallanes ttenían una obsesión por la fertilidad porque dependían de que el río crezca y llueva en verano para cosechar alimentos, así que hacían penes de oro y los ofrecían a este cerro, y parte de la ceremonia incluía cachar entre ellos”.

“¿Cachar entre hombres?”, sonríe Edú.

“¿Qué tiene?”, responde Miguel. “La homosexualidad es tan antigua como la humanidad. ¿Con quién comenzamos?”

“Conmigo”, responde Edú, quien se adelanta hasta un faique.

“Calatéate de una vez”, indica Miguel.

“¡No me tomarás primero con ropa, luego con bóxer, luego calato?”

“La sesión completa te la hará Willy. Recuerda que ahorita necesitamos tomar pruebas, no tenemos mucho tiempo de sol disponible y no quiero que la ronda nos encuentre aquí calatos”.

Edú se queda desnudo aunque sin quitarse las zapatillas y las medias. Se ubica, y Miguel, sacando una cámara pequeña de su bolsillo, comienza a encuadrarlo y retratarlo.

“Bien ahí. Gira y ponme duro tu culo”, instruye el artista.

Edú se pone de espaldas y agrega tensión a sus redondas nalgas mientras Miguel comienza a tomar las fotos.

“Gira de nuevo. Pon dura tu pinga”.

Edú acata y comienza a sobarse el pene para conseguir una erección. “¿No quieres ayudarme?”, sonríe a Marcano, quien está detrás de ambos viendo el paisaje y viendo la furtiva sesión.

“Ya va, pue’”.

Su compañero se acerca, se arrodilla sobre el suelo de tierra y comienza a practicarle sexo oral. El rostro de Miguel se ilumina.

“Desnúdate, Marcano”.

“¿“¿de una vez?”

“Hazme caso, chamo”, sonríe Miguel.

Marcano se quita toda la ropa quedándose también en medias y zapatillas.

“Chúpasela de nuevo”.

Marcano reanuda el sexo oral a edú mientras Miguel fotografía todo.

“Hazle beso negro; Edú, tú pajéate”.

Los modelos siguen las instrucciones del fotógrafo: Marcano toma las dos firmes nalgas de su amigo, las separa, saca su lengua y comienza a lamer ese ano y besarle las nalgas.

“Ahora inviertan papeles”.

Marcano deja de meter su lengua entre las nalgas de Edú, se levanta y ahora ofrece su largo pene semi-erecto a su amigo quien se lo chupa hasta ponerlo más largo, gordo y duro. Posteriormente, da media vuelta y deja que Edú le bese y lama el inmenso culo. Miguel sigue fotografiando incluso desde ángulos muy invasivos, como debajo de la entrepierna del venezolano.

“Sería chévere que se metieran la verga por el culo”, piensa en voz alta.

“Tengo condones”, avisa edú.

“¿Tienes lubricante?”, consulta Marcano.

“No. Me olvidé”.

“Yo creo que sí tengo”, recuerda Miguel. Se revisa los bolsillos y encuentra un ccojincito.

Primero es Marcano quien mete sus 21 centímetros al culo de Edú, se mece lentamente para evitar que la foto salga movida; luego es Edú quien penetra a Marcano igual de lento.

“Listo, chicos”, avisa Miguel. “Ya tengo las fotos”.

“¿Y tú no quieres cachar?”, sonríe Edú masajeándose su pene nuevamente erecto.

“Ya no hay condones”, sonríe Miguel.

“Hay uno”, recuerda Marcano.

“¿Tienes una moneda?”, consulta edú.

“Sí”, avisa Marcano. “¿Para qué la quieres?”

“Cara: tú se la metes; sello: yo se la meto. ¿Hecho?”

Tras echar suertes, Marcano se pone el condón y le mete su pene a Miguel mientras éste se la chupa a Edú. Marcano, quien ya estaba excitado por el asunto de hacer la sesión, ponerse la verga dura y mostrarla, dejársela chupar y meterla antes a su amigo, no aguanta más y deja que su orgasmo explote sin censura.

“Me vengo, pana… ¡me vengo!”

Miguel siente cómo el pene del chico palpita dentro de su ano mientras Edú saca el suyo de la boca del artista.

“Vámonos que ya va oscureciendo”.

A Miguel le extraña la actitud de Edú pues pensaba saborear su semen, pero considerando que el sol comienza a ocultarse, le parece una buena idea. Al llegar a la base del cerro, la moto de Marcano los espera junto a la casa de un conocido (quien está enteradísimo de lo que pasó en el cerro). Tras agradecer, los tres se montan en el asiento y regresan a la ciudad.

Con los baches, Miguel aprovecha para pegar su pene erecto a las enormes nalgas de Marcano, quien conduce el vehículo. Los tres regresan al gimnasio del AS.

“Ese Marcano es una máquina, huevón”, comenta Miguel a Alejo en voz baja. “Subió el cerro como si nada, se deslechó, bajó, condujo la moto y encima viene a entrenar”.

“Está perfecto para hacer porno, entonces”, sonríe el instructor de turno.

A la mañana siguiente, edú y Marcano van a Piura para pasar el control médico que exige Enrique antes de cachar en cámara. El doctor Talledo se sorprende de la anatomía perfecta del venezolano, en especial su gran pene, sus enormes bolas y sus inmensas nalgas.

“Perfecto, Tomás”, le sonríe. “No hay problemas contigo, en todo caso esperemos qué dicen las pruebas de sífilis, gonorrea, herpes y clamidia, pero al menos VIH, estás limpio”.

 “Ah, casi no me llaman Tomás”, sonríe el chico. “Más me llaman por mi apellido: Marcano”.

Talledo sonríe de vuelta mientras le acaricia la verga y el culo.

Tras salir Marcano, llega el turno de Edú, quien se calatea y se pone en posición de fiel musulmán para que el médico lo revise. Luego, espera sentado en la camilla.

“¿Nunca te has tamizado para ITS, infecciones de transmisión sexual?”

“Pero no tengo nada, doctor

Talledo respira un poco. Espera. Al fin habla:

“Eduarddo… tu prueba rápida de VIH salió… positiva”.

Edú se turba un momento:

“¡No será un error?”

“Por eso te haremos una más precisa que la prueba rápida… Mientras tanto, por precaución, sí deberías contactar a las personas con quienes has tenido sexo, en especial sin protección, para avisarles que también se chequeen”.

Edú prefiere guardar silencio mirando al vacío… o quizás a una lámina de un pene y sus testículos colgada en la pared.