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jueves, 7 de marzo de 2013

Paolo: Gym Alone

Hunks of Piura

Escrito por Paolo

 

Ese día me había levantado más  arrecho que nunca. La tenía dura como roca y no sabía por qué, tanto que tenía que caminar medio agachado para que no se notara el bulto en mi boxer, ya que siempre duermo en boxer.

Tenía que salir al baño. No quería que mi vieja se diera cuenta que su hijo la tenía dura.

Me metí al baño, y me la comencé a jalar. ¡Puta madre, qué rico se sentía! La tenía más roja y cabezona que nunca.

Me la comencé a jalar más rápido y con más fuerza. Sentía cómo ya se estaba llenando de leche. ¡Puta! Me iba a venir con fuerza. Estaba seguro de eso. Y me iba a venir bastante. Todos los deportistas nos venimos bastante, por el tipo de alimentación que tenemos. Así que si quieres harta leche, cacha con un deportista.

Bueno, ya estaba por venirme, sentía ese cosquilleo tan placentero, tenía la pinga recoontrarroja y venosa, ya estaba sudando… en unos segundos me iba a venir con fuerza en el lavatorio. Iba a dejar toda mi leche allí.

Comencé a respirar más intensamente, procurando no hacer ruido, para no llamar la atención … cuando de pronto mi vieja toca la puerta del baño, diciéndome que me apure, que lo necesitaba urgentemente, “¿o qué estás haciendo?”, me preguntó en un tono suspicaz, por lo que tuve que salir al toque nomás.

Me quedé arrecho, tomé mi desayuno y me fui al gym, aún con la pinga dura, y con las ganas de cachar con cualquiera.

 

Estuve haciendo abdominales, pero el movimiento hacía que me diera ganas de venirme. Dejé de hacerlo y me puse de frente a entrenar.

Me fui a hacer press con barra, y, felizmente ese día, sólo estaba el instructor, ya que, al echarme, se notaba un bulto duro que a veces se levantaba. No le presté más atención, y seguí mi rutina.

Minutos después, el instructor me dijo que se iba a almorzar un toque, que me quedara  encargado.

A mí me daba lo mismo, así que sin decir nada y sólo afirmando con la cabeza, acepté.

El instructor se fue y me quedé completamente solo en el gym.

No habían pasado ni diez minutos, cuando un muchacho nuevo llegó. Nunca lo había visto antes, y tampoco le presté importancia porque en ese momento no estaba de buen humor.

El muchacho sabía su rutina, así que no me dijo nada.

Al comienzo, no lo había observado bien, pero tenía buen cuerpo y olía bien. Poco a poco fue llamando mi atencióncómo templaba sus músculos.

Estaba con un polo amarillo manga cero. No era musculoso ni guapo, pero se le veía bien, además, para la arrechura.

Me acerqué hasta él para hacerle la conversación. Puse mi mano sobre su bíceps. Estaba duro y sudado. Tenía ganas de lamerlo. Olía muy bien: esa mezcla de macho, sudor fresco y desodorante que me pone.

Quería romperle el polo y comenzar a follar ahí mismo. La pinga, que ya me había bajado un poco, se me volvió a poner dura, y más al primer roce. No sabía qué hacer.

Puse mi mano sobre su brazo sudado, haciéndome el huevón. El pata no me rechazó. Yo le dije que estaba haciendo mal el ejercicio, que si lo hacía de otra manera, el músculo trabajaba mejor.

“¿Ves?”

“Sí”, respondió.

Me comenzó a contar que venía al gym después de tiempo, que hace un par de meses estaba más agarrado, que tenía los cocos recontramarcados.

“Como para revista”, me dijo riendo.

“¿En serio?”, pregunté haciéndome el huevón.”Pero supongo que todavía te debe quedar algo, ¿no?”

“Sí, algo”, respondió levantándose un poco el polo, y dejándome ver sus cocos que estaban medio marcados, como decía.

“Yo te veo bien”, le dije poniendo mi mano en su abdomen, el que se encontraba sudado.

“Antes estaba mejor”, respondió . no quitó mi mano de su abdomen. ¡Puta madre!yo la tenía recontradura, ya se la quería clavar. Me estaba costando respirar y contenerme quería arrancarle el polo y ponerlo en cuatro.

“¿Y tienes los oblícuos?”, pregunté llevando mis manos hacia los lados de su abdomen.

“Algo”, respondió, mirándome a los ojos y sonriéndome. “Pero tenía los bajos bien marcados”.

Inmediatamente, yo bajé mi mano hasta la parte más baja de su abdomen

“¿Éstos?”, pregunté.

“Sí”, respondió mientras yo acariciaba su abdomen bajo, y lentamente metía uno de mis dedos entre su ropa interior. Toqué sus pendejos . éste me miraba y no me decía nada. Seguí bajando lentamente y toqué la punta de su pene. Lo tenía algo duro, se le estaba comenzando a parar.

Acaricié la punta de su pinga con mi dedo. Sentí cómo se estaba poniendo dura rápidamente.

Ya no me aguantaba más, así que le dije: “¿Por  qué no te quitas el polo?”

éste no dijo nada, e inmediatamente lo hizo. Pude ver su cuerpo delgado pero definido, y con algo de pelos en el pecho. Estaba bien formado. La pinga la tenía más dura que un palo de escoba.

Entonces el me dijo: “Tú también quítate el polo”.

No esperó a que dijera nada, e inmediatamente  puso sus manos alrededor de mi cintura, y me sacó el polo.

Nos quedamos ambos sin polo, nos miramos un segundo, y de inmediato lo empujé a la pared, y lo comencé a besar. Metía mi lengua en su boca mientras me sobaba contra su muslo.

Él gemía de placer.

Le mordí el cuello mientras acariciaba su pinga. Ahora la tenía tan dura como la mía.

Ya no me aguanté las ganas y me saqué mi pinga dura, roja y venosa.  Le dije: “Chupa”.

Éste no esperó a que se lo repitiera y la comenzó a mamar desesperadamente. ¡Dios! ¡qué bien la chupaba! La metía toda en su boca. Luego la sacaba y me chhupaba sólo la punta. Yo empujaba su cabeza con más fuerza contra mi vientre.

Le decía: “No pares”. No paraba .

Luego lo separaba de mi pinga : “¿Te gusta mi pinga, no?”

“Sí, sí, sí”, me decía.

Se la pasé por la frente, se la bajé por la nariz, y cuando estaba a punto de meterla en su boca , lo empecé a cachetear. Podía ver cómo se desesperaba por chuparla y me encantaba.

Dejé que me la chupara, y comenzó a hacerlo con más fuerza y más rápido.

Ya sentía que me venía: “Ya me vengo”, le dije.

“Yo también”, me dijo, sacando su pinga.”Hay que venirnos juntos”.

Se puso de pie, comenzó a pajearse con fuerza. Yo también lo hice.

Segundos después, él se vino, gimiendo de placer.

Él estaba a mitad de su orgasmo, cuando me vine también. Mi leche cayó sobre la suya, en el suelo.

Un olor a lejía , sudor y pinga reinaba en el ambiente.

¡Puta madre! ¡Qué rica mamada!

 

Contacta a Paolo

 

 

domingo, 28 de agosto de 2022

Otra fantasía gay con Fernando Carrillo

Este actor venezolano, al margen de si lo deseas o no, bien puede anotarse un récord: ser el objeto de deseo masculino que no ha perdido vigencia por más de 30 años.


Dicen que el buen vino es más rico cuanto más añejo, y parece que eso también sucede con el actor venezolano Fernando Carrillo (Caracas, 6 de enero de 1966) , quien con los años no se desluce sino todo lo contrario: además de su hermoso rostro, ese esculpido cuerpo en el que destacan esos increíbles abdominales y ese glorioso culo, lo hacen absolutamente irresistible.

El gran aporte de Fernando Carrillo a la comunidad gay y bi de Latinoamérica es haber sido uno de los protagonistas de sus más húmedas y pegajosas fantasías  por más de tres décadas desde que apareció en las pantallas de su país hasta que poco a poco se hizo más internacional, especialmente cuando llegó a radicarse en México.

Cómo olvidarlo cuando  lucía su cuerpo apenas cubierto con una tanga que solo consiguió parar penes y salivar a los amantes del beso negro, o más aún verlo en aquella emblemática foto filtrada de cuando grababa un duchazo totalmente desnudo. ¿Por Dios! ¿Qué jugosa retaguardia!


Pero si hablamos de fantasías eróticas con el buen Fer, ¿a cuáles nos referimos? Pensemos en su actitud de galán caballero e impetuoso a la vez, todo un monumento de carne al deseo sexual más cachondo. Así que desde Hunks of Piura  se nos ha ocurrido algo.

Como a Carrillo le encanta la vida en el campo, imagina que lo llevas a una cabaña para que descanse y lo acuestas en una cama muy cómoda. El actor se va quitando la ropa con esa sensualidad natural que lo caracteriza y una vez que está bien desnudo se echa boca arriba sobre el lecho.

Lo que Fernando ignora es que en las cuatro esquinas de la cama hay suaves cuerdas que nos servirán para atarle ambas manos y ambos pies. Ya bien sujeto, tú te desnudas por completo, tomas una pluma y comienzas a pasearla por toda su hermosa anatomía hasta detenerte en su bien cincelado abdomen. Paseas la pluma de lado a lado mientras él gime y pide que te detengas, pero tú no le harás caso.

entonces, te sientas sobre su pene semi-erecto, y con un suave masaje de tu raja del culo comenzarás a ponérselo duro y palpitante. Cuando lo consigas, sin dejar de pasear la pluma, te reclinarás hasta que le chupes y lamas sus tetillas. Él te pedirá que pares, que ya no más. Tú continuarás. No olvides seguir moviendo tu culo sobre su pene ahora ya erecto del todo. El actor jadeará y gemirá de placer, ya sin articular más palabra.

En ese momento dejas de besarle las tetillas y sin dejar de pasarle la pluma por el abdomen, le mamas bien su verga y le lames sus huevos con ahínco. Usa los dedos de tu otra mano para masajearle el ano gentilmente aprovechando que está amarrado con las piernas abiertas.

Entonces, te incorporarás, volverás a sentarte sobre su verga  y aumentarás elmovimiento de tu culo mientras sigues trabajándole el abdomen con la pluma, y te moverás tanto hasta que sientas que su semen fluye caliente entre tu ano y su pubis. Será el turno para que tú tomes tu verga y te la frotes hasta que tu leche se dispare sobre su abdomen esculpido como tabla de lavar.

Como acto final, te volverás a inclinar a lamer y tragar tu propio esperma… y el suyo, si es posible. Esa es nuestra fantasía. ¿Cuál es la tuya? Cuéntala en la caja de comentarios aquí debajo. Y si no te gusta Carrillo, dinos a quién y qué le harías. ¡Nunca dejemos de fantasear!

Mira también actorvenezolano, fantasía gay y actor desnudo.


miércoles, 18 de marzo de 2020

Al predicador que madruga, Nino lo ayuda (II)



Al poco rato estábamos en mi cuarto. No es que fuera el sitio más detalladamente ordenado de mi casa, pero sí era el más seguro. Seguro mientras el pestillo estuviera presionado, digo.


Calatear a Miguel no fue tan complicado como pensé. entre besos y abrazos, toda su ropa quedó regada por el suelo de mi habitación. Yo solo tenía que sacarme mi short y listo.
Para ser un chico que nunca fue a un gimnasio, sus músculos estaban con volumen aunque sin marca. Su abdomen era normal aunque sin marca. Apenas si tenía vello en el pubis (evidentemente nunca recortado o rasurado) y algo en las piernas. Nuestras pingas estaban apretándose, erectas del todo. Me separé a vérsela y masajeársela.


"¿Sabes cuánto mide ésto, Miguel?"
"Nunca la he medido... ¿Cuánto le calculas?"
"17, 18... tranquilamente".
"Parece que fuera del mismo tamaño que la tuya", me dijo.
Tomé mi pinga y la puse encima de la suya. Iguales. La diferencia era que la suya era más cabezona y alguito estrecha en la base. Por cierto, tenía ricos huevos, ¡grandes! Era obvio que ese bulto en el pantalón no era finta.
"Tú te afeitas los pendejos", me dijo sonriendo.
"Así es más rico para mí", le dije.


Volví a besarlo en la boca, luego en el cuello, chupé sus tetillas, bajé por el abdomen y me arrodillé hasta que mi cara estuvo a la altura de su miembro. Lo masajeé un poco con mi mano y me lo metí a mi boca.
"¡Mierda!", exclamó Miguel. "Qué rico", suspiraba una y otra vez.
Yo succionaba y succionaba mientras mis manos le acariciaban sus bolotas y luego sus nalgotas, y luego sus muslotes.
él no cesaba de suspirar diciendo que se sentía rico.
Para ser un supuesto primerizo, se dejó acariciar allí donde otros supuestos activos te sacan las manos. Mis dedos traviesos trataron de abrirse paso entre sus nalgas, pero las tenía tan comprimidas, que apenas pude masajearlas.


Ya acostado sobre mi cama, le puse un condón, lo unté con mucho lubricante, y me senté encima de su pene.


A pesar que yo estaba recontraexcitado,no había conseguido dilatar bien mi ano, así que tuve algo de dificultad en lograr meterme su garrote. Fui haciéndolo poco a poco.


Conforme me metía cada centímetro más, la cara de Miguel era una arrechura completa. Imagínense cuando mi culo se había tragado todo su bate.


Comencé a rebotar. Cuando estaba seguro que ese pedazo de carne no se me iba a ssalir, me incliné para besarlo en la boca.
"Muévete, pappi", le suspiré. "Disfruta mi culo".
"Lo tienes apretadito, mierda".
"¿Te gusta así?"
"Me encanta".


Comenzó a bombearme cada vez mas rápido. Yo me alocaba. Mientras tanto, mi pinga dura golpeaba su abdomen ddejando pequeños rastros brillantes de mi líquido preseminal.
De pronto, él se ladeó y me puso debajo de su cuerpo. Con sus fuertes brazos levantó mis piernas tanto como pudo y siguió metiéndomela y sacándomela más rápido y más rápido cada vez.


Jadeaba fuerte, y ese jadeo se incrementó hasta que hizo rechinar sus dientes y rugió despacio, como para que solo lo escuchara yo. entonces sentí como su pinga latía dentro de mi ano.


Cuando él volvió en sí, tenía la frente con gotitas de sudor.
"Las di", suspiró aliviado y satisfecho, Miguel.





Se acostó a mi lado, aún calato, y se puso a darme piquitos en la boca.
"Qué rico, Nino".
"¿Te gustó?", sonreí más por autoconvencerme de que ese muchacho o era el típico pata reprimido caleta, o que en serio había experimentado por primera vez. ¿Pero alguien que lo hace por primera vez contigo en su vida se queda a darte piquitos luego de venirse? No me pareció prudente preguntárselo. Iba a joder todo el momento.


"A mí también me encantó", le dije acariciando su mejilla.
"Pero no duré mucho... creo que menos de diez minutos".
"Éso es lo de menoss, Miguel. Yo valoro la calidad, no la cantidad".
"¿Quieres decir que estuve...?"
"Del uno al diez... nueve punto seis".
Ambos reímos.


Entonces oí unos tacos fuera de la puerta de mi cuarto. Me quedé helado. Miguel lo mismo: petrificado.
"¿Ninito?", me llamaba la aguda voz femenina.





Como pude me puse un polo y el bendito short, sin nada debajo, y salí de mi cuarto cerrando la puerta de golpe.
"Hola mami", saludé tratando de disimular mi nerviosismo tanto como me fuera posible. "¿Ya terminaste tus trámites?"
"Ni comienzo, hijito: resulta que me olvidé mi DNI".


Inmediatamente pensé que la llegada de mamá sería muy breve, y éso me alivió un poco. Mamá se metió a su cuarto y yo me quedé allí dispuesto a interponerme entre cualquier persona, energía o elemento y la puerta de mi cuarto.


Mamá salió.
"¡Lo había dejado en mi mesa de noche!"
"Al menos lo hallaste", le comenté sonriendo nerviosamente.
"Bueno, hijito, me voy. Vengo para hacer el almuerzo".
"Ya, mami. Nos vemos".


Mamá comenzó a caminar el pasillo y tomar la sala. Contaba los segundos para escuchar cómo la puerta de la sala se cerraba.
"¡Ah, Nino! De veras. ¿Y ese maletín y esos folletos?"
Sudé frío. ¡La evidencia de un intruso en la sala de mi casa! Por la arrechura se me había olvidado. Traté de pensar rápido.
"Eeeee... es de un alumno, mami... Me lo dejó encargado porque está viendo a alguien por acá".
"¿Así?", me dijo desde la sala.
"Sí; de aquí lo viene a ver".
"Bueno", replicó ella.


Por fin escuché que se abría la puerta de la sala y se cerraba.


Casi en puntillas avancé por el pasadizo y me asomé poquito a poquito a la sala de mi casa: ninguna mora en la costa. No al menos por ese momento. Regresé a mi cuarto, saqué la llave que tenía en un bolsillito de mi short y abrí la puerta. Cuando vi a la cama, Miguel ya no estaba. Su ropa tampoco estaba regada en el suelo, y menos sus zapatos. ¿Cómo se había esfumado? Mi ventana es amplia, pero difícilmente alguien podría salir o entrar por allí, excepto el viento; además, afuera habían unos cardos que dan unas lindas florecitas fucsias redondas. Entonces opté por llamarlo: "¿Miguel, Miguel?"


Me asusté cuando un chico moreno, desnudo, salía por debajo de mi cama, con cara de aterrado.
"¿Se fue?"





Tras reponerse (o sea, ir al baño un toque), regresó a mi cama, donde yo estaba recostado. Él se había puesto su bóxer y su pantalón. Recién eran las diez de la mañana.
"Creo que me voy", me dijo.
Lo miré. Entendí.


Me levanté de la cama y me le acerqué para besarlo en la boca. Me correspondió.
"No sé qué decirte", me indicó.
"No digas nada", pedí. "Todo está bien".
"¿Puedo preguntarte algo?"
"¿Algo más? Claro".
"¿Te dolió mi pene cuando te lo metiste... en tu...? Tú sabes".
Yo me sonreí.
"Sí, un poco; pero lo disfruté".
Nos volvimos a besar.


"Y... ¿duele mucho cuando lo meten la primera vez?"
"Depende", le dije. "Todo está en cómo te estimulen".
Lo besé en la boca de nuevo.
"Así se comienza", le susurré.
Miguel sonrió.
"¿Sabes?", me dijo. "No sé qué te parecerá, pero.... me... me gustaría... quisiera... ¿Qué pasaría si... si me lo metes?"
¿Meterte mi pinga en tu culo?", le pregunté, tratando de confirmar.
"Sí", me dijo tímido. "¿Éso es malo?"
"No, para nada".
Volvimos a besarnos con pasión y a quitarnos la ropa de nuevo. Mucho antes de que me lo pidiera, ya la tenía al palo.


Nos acostamos en la cama y tras revolcarnos y frotarnos nuestras vergas duras, hice que se pusiera boca abajo, y lentamente comencé a besarlo y lamerlo desde la nuca, yendo a lo largo de su espina y acariciando su espalda con mis manos, hasta que llegué a sus enormes nalgas, redondas, lampiñitas. Las comencé a besar y a morder con cariño, a lo que él respondió con suspiros de arrechura. Lo mismo cuando comencé a lamerlas. Pasé mi lengua por la raja de su culo, y fui separando sus glúteos hasta dejar al descubierto el orificio de su ano, que estaba cerradito. Lo besé primero, a lo que el gimió, y luego lo comencé a lamer. Él gimió más aún. Tenía ese ano húmedo con mi saliva, a lo que comenzó a ceder, fue dilatando alguito. Suavemente usé mi dedo índice para estimularlo más. Me puse un condón, le unté con lubricante toda la entrada y también mi miembro. Hice que se ponga en cuatro para exponer más su huequito y le coloqué la cabeza de mi pene. Comencé a empujar lento, dándole tiempo para que su ano se acostumbrara a la penetración. Sabía que iba a tomarme tiempo, pero valía la pena. Apenas había entrado la mitad de mi glande, cuando él comenzó a quejarse.


"Respira hondo", le dije.
Lo hizo.
empujé más. Toda la cabecita por fin estaba dentro. ¡Tenían que ver como su ano se había expandido de ser un puntito entre sus nalgas! ¿El seguía quejándose, aunque por ratos me parecía que también eran gemidos de placer. empujé un poco más mi pinga dentro de su ano, lentamente, poquito a poquito, despacito. Lo que quería era que lo disfrutara, no que le agarrara temor a la penetración. él seguía quejándose, aunque en menor grado, jadeando, gimiendo.
"¿Te duele?", le pregunté por si acaso.
"Un poco", me respondió suspirando.
"¿Sigo?"
"Sí".


El primer tercio de mi pene ya estaba dentro de él. Seguí metiendo. Sabía que no debía desesperarme, solo disfrutar. Comencé a bombear un poco para sentir el cosquilleo en mi glande; pero su hueco estaba tan apretado que el resto de mi miembro no se deslizaba en absoluto como pasaba con otros patas. Bueno, tampoco me puedo quejar: apretadito es más rico.


Gracias al bombeo, logró entrar hasta la mitad de mis 18 centímetros. Miguel seguía jadeando de placer. Yo también comencé a jadear y gemir un poco. El ver cómo la mitad de mi pene estaba en medio de esas dos poderosas nalgas lampiñas era toda una delicia que no vería ni en la mejor peli porno. Decidí disfrutar tanto como me era posible porque después de ese día quién sabe cuándo tendría la oportunidad de encontrar algo y a alguien así. Y ese pensamiento comenzó a excitarme más y más, más y más, tanto que comencé a bombear más fuerte y poquito a poquito más profundo. Miguel comenzaba a quejarse de nuevo. Y tanto me movía que en una de esas, todo mi falo entró de golpe.


"¡¡Auuu, mierda!!", se quejó él.
"Perdona", dije entre jadeos. Junté mi pubis tanto como pude a sus nalgas, esperé que se le pasara un poco el dolor y comencé a bombear de nuevo, ya a mis anchas, cada vez más rápido y más rápido, hasta que comencé a chasquearle y ese sonido de piel con piel chocando se mezcló con los quejidos, los jadeos, los gemidos, los pedidos...
"Así mueve tu culo", le decía yo.


Miguel, como podía, movía sus caderas.
Ya todo estaba desenfrenado, yo estaba ya en trance. Jadeé más fuerte y me entregué al orgasmo. Mi leche se disparó dentro del condón. Poco a poco fui recobrando la calma. Cuando saqué mi miembro, toda la punta del jebe estaba recontrallena de mi fluído blanco, mientras que su ano estaba recontradilatado mostrando el efecto del roce.


Miguel seguía jadeando, aunque lentamente.
"¿Eyaculaste?", me preguntó cansado.
También cansado le afirmé con la cabeza.





Tras darnos un duchazo, regresamos al cuarto a cambiarnos.
"¿A dónde irás ahora?", curioseé.
"Creo que a mi casa", me dijo mientras se vestía.


No quise hurgar más. Si era cierto que se trataba de su primera vez, quizás querría pensar. Aún así, quise asegurarme de algo.
"¿Cómo te sientes?", repregunté.
Miguel me miró, y me sonrió dulcemente.
"Tranquilo, todo bien conmigo". Se puso de pie. "Y contigo también". Se me acercó y me besó en la boca; le correspondí aunque sentía que era un beso rígido.


Entonces vi mi celular: eran 10 y 42. Salimos a la sala.


Miguel metió en silencio sus folletos, cerró su maletín, se acomodó la ropa.
"¿Puedo verte otra vez?", me sonrió.
"¡Claro! Sería chévere".
Abrió al toque su maletín, sacó un folleto y me lo dio.
"Nino, para que no me olvides", me dijo.
"Imposible olvidarte", le sonreí, mientras tomaba el impreso a todo color.


Se acercó de nuevo y me abrazó, besándome en la boca otra vez. Justo en ese momento, se abrió la puerta de la calle.

lunes, 18 de marzo de 2013

Paolo: Mi pata

Escrito por Paolo

 

Estaba un día entrenando con mi pata. Él es alto, atlético,de buen porte,del tipo que no tiene que matarse en el gym para tener buen cuerpo,esos que su espalda es como una V y con unos cocos recontra marcados, ésos que parecen pared de ladrillos. Cuando se levanta el polo, da ganas de pasarle la lengua por el pliegue de sus músculos .  

Esos músculos marcados en la parte baja de la espalda a mí me parecen muy sexys. No sé si sea el caso de ustedes.

De cara, más o menos(pero, seamos honestos, ¿ a la hora del cache realmente interesa mucho la cara?) , super buena gente,un buen pata,un wevón del cual te podrías enamorar...

 

Comenzamos a entrenar . Recuerdo que ese día no tenía muchas ganas, ya que me tocaba hacer piernas y esos son los músculos más grandes y pesados; pero con Pedro se me quitó la pereza, y con su sexy voz empujandome a esforzarme más cada vez, se me pasó la wevada ¡VAMOS¡...¡DALE¡...¡NO WEVEES ¡,decía él.

 

poco a poco se me quitó toda la fatiga, y tanto calor,sudor y roce de nuestros cuerpos me comenzó a excitar.

Primero hicimos sentadillas, y cuando él me ayudaba y se me pegaba al cuerpo podía sentir un bulto "extraño". No estaba seguro q chucha era,si su pinga o la correa de protección pero fuera lo que fuera, se sentía MUY BIEN...

LUEGO llegó mi turno de ayudarlo, y como yo soy más chato, tenía que cogerlo del pecho,de su formado,duro y sudado pecho. Puse mis manos exactamente sobre sus tetillas y le pasé suavemente con la punta de mis dedos. Mi pata no dijo nada. No sé si lo habrá notado.

Me pegué junto a su cuerpo. Todo él estaba empapado de sudor, igual que yo, y olía muy bien, a macho sudado y desodorante REXONA V8, que me pone.

Me pegué aun más a su cuerpo y comenzó a descender para hacer las sentadillas. Mientras lo hacía, podía sentir cómo rápidamente la pinga se me ponía DURA, MUY DURA. Tenía miedo que mi pata me dijera algo, pero como estaba muy concentrado en el ejercicio, no dijo nada..

 

Terminamos de entrenar y nos dirijimos a las duchas. Éstas estaban vacías. Estábamos los 2 solos.

Él trató de quitarse el polo, pero como éste estaba tan mojado, no salía de su cuerpo. Estaba pegado. ¿ME PUEDES SACAR EL POLO?-me preguntó mi pata.

_Por SUPUESTO_respondí yo, y ni corto ni perezoso me acerqué hasta él. Puse mis manos sobre su torso mojado y lentamente le saqué el polo, recorriendo con mis manos su torso mojado.

_ES PARA HOY_dijo mi amigo, entre bromas, al ver que me demoraba más de la cuenta. Muy a mi pesar lo hice.

Se sacó el short y quedó en ropa interior frente a mi . Debido al sudor, su calzoncillo también estaba húmedo, así que podía notar su pinga crecida...

_¿QUIERES QUE TE AYUDE CON TU POLO'?_preguntó mi amigo

_POR FAVOR-RESPONDÍ

Éste pasó sus manos por mi torso y también se demoró al hacerlo. Sentía cómo recorría mi torso con sus manos.

Quedamos ambos con el torso desnudo,nos miramos fijamente por un segundo sin decir nada...

Me costaba respirar. Nunca había visto tan sexy a mi pata, y al parecer éste tampoco, ya que lentamente se acercó hasta mí. Chocamos abdomen con abdomen. Sentía sus cocos contra los míos. Puta ya tenía la pinga dura como un mazo.

Sin poder controlarme más, comencé a sobar la pinga de mi amigo sobre su calzoncillo, la cual no estaba parada del todo, pero podía sentir cómo rapidamente se estaba parando, Y RÁPIDO.

¿QUÉ HACES?_Dijo mi pata pero sin retirar mi mano de su pinga.

Nada_respondí

Éste no dijo nada más, y me comenzó a besar con fuerza. Besaba bien ,muy bien. Yo comencé a recorrer su cuerpo con mis manos, sin recordar q alguien podía entrar...

Súbitamente sentimos pasos, por lo que tuvimos que separarnos . Alguien acababa de entrar ...

Mi amigo me miró,sonrió y me dijo al oido¿LO SEGUIMOS EN OTRO LADO?...

 

Llegamos hasta untelo que él conocía por el centro, ,al cual yo nunca había ido.

Durante el camino no dijimos nada. No podía creer que me encontraba afuera de un telo con mi amigo. Jamás lo hubiera creído.

Sin esperar más, entramos, con un poco de roche debo decir. Él pagó la habitación. Yo tenía la gorrita puesta, para que nadie me reconociera.

Le dieron la llave 202, y subimos hasta la cual sería nuestra habitación por un par de horas.

Entramos. Cerró la puerta, y sin más me tomó con fuerza por la cintura y me abrazó, diciéndome
_Yo siempre te quise..

Éso me tomó algo por sorpresa, pero inmediatamente yo le respondí
_También yo.
Giré ,aun tenía sus brazos alrededor de mi cintura,me saqué el polo y nos comenzamos  a besar. Mientras nos besábamos bajé mi mano por su torso duro hasta llegar a la bragueta de su bermuda, la toqué suavemente y la tenía DURA,RECONTRA DURA..
-SÍ ,LA TENGO DURA_dijo riendo
-Ya me dí cuenta _respondí riendo.
Inmediatamente le saqué el polo y seguimos besándonos. Éste me levantó como si no  pesara nada. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y nos besamos con mas fuerza. Yo ya la tenía recontra dura,igual o más dura que él.

Sin más, caímos a la cama besándonos.

 Yo ya no me podía contener más, sentía que en cualquier momento me iba a venir. Nunca había estado tan excitado.

Le saqué la bermuda. Él hizo lo mismo conmigo mientras me acariciaba las piernas...
_Me encantan tus piernas_dijo mientras me las mordía suavemente.
_Y a mí tus cocos_dije pasando  lentamente mi lengua por todo su abdomen hasta llegar a su bien formado pecho. Pasé mi lengua por sus tetillas, las cuales estaban duras y recontra rojas; entonces, mi pata comenzó a gemir de placer...
_AHHHH MIERDA SÍ... Eso le habia encantado así que yo seguí..._NO PARES _decía mientras me empujaba con fuerza contra su músculoso y sudado pecho....PUTA MADRE QUÉ BIEN SE SENTÍA..
Mientras le besaba el pecho comencé a pajearlo con fuerza. Mi pata moría de placer y yo también.

El mundo podía destruirse y nosotros ni cuenta nos hubiéramos dado....

Jalaba con fuerza y rápido su pinga recontra dura y venosa . La tenía recontra roja,

Mi pata trataba de no hacer ruido pero no podía,moría de placer...Y YO TAMBIÉN...
_ESO NO PARES,SIGUE_decía
Yo se la corría aun con más fuerza. En  el ambiente reinaba un olor a macho sudado y pinga. Con una mano lo pajeaba y con otra comencé a acariciar sus bolas. Éso fué suficiente.

Mi pata explotó en éxtasis...
_YA ME VENGO _DIJO:....segundos después salía toda su leche,en cantidades asombrosas sobre su bien formado pecho, formando pequeñas manchas de placer por doquier.
_Ahora es mi turno_dije sacando mi pinga y pajeándome sobre su pecho.

Instantes después me vine sobre su pecho mientras él me observaba extasiado y acariciandose la pinga.
_ESO ESO VENTE..._gritó mi pata al ver mi leche sobre su pecho...Una vez que me vine sobre él, acaricié su pecho, mezclando nuestras leches y me acerqué hasta besarlo.

 

Contacta a Paolo

 

domingo, 23 de enero de 2022

ASS (12): Un nuevo actor porno profesional

Enrique hace una oferta irresistible a Alejo.

 


Por segunda vez en 24 horas, Alejo está en casa de enrique. Ambos están sentados en el sofá de la sala viendo en el LED enfrente suyo una de las fotos de Alejo posando desnudo en la columna del patio trasero.

“Mira, carnal”, enrique le palmea su musculoso muslo, “la oferta es simple y directa: firma exclusividad para ASS y a cambio yo te pago ya no mil soles mensuales sino… mil dólares, y eso no se contrapone a tu trabajo como escort, o hasta modelo de pasarela o de Bellas Artes”.

“¿Qué es ASS?”

Enrique sonríe:

“¿No leíste los papeles que te di ayer para firmar? Angels of Sex Studios, la productora que realiza y comercializa este tipo de material, y la que te pagó el cheque que te di ayer y el que te puedes llevar hoy a casa”.

“Flavio también me ofreció pasarela y posar en Bellas Artes…”

“Lo sé porque Willy me lo contó, pero considera, carnal, que el dinero que te va a pagar, o sale de aquí, o es mucho menor al que podrías ganar con nosotros que somos una marca internacional”.

Alejo se queda callado y mira nuevamente cómo sus fotos pasan por el LED. Ahora se lucen aquéllas donde ya muestra su pene erecto:

“¿Por qué yo?”

“Ya te dije, cabrón: eres guapo y con la estampa latina que le gusta a los gringos, tienes buen cuerpo, tienes buena verga, coges muy bien”.

Enrique toma el control remoto y adelanta las imágenes en la pantalla hasta ver uno de los clips en el que Alejo cacha con Flavio.

“¿ya tienes a alguien fichado?”

“Por ahora Flavio. Contigo seríamos tres”.

“¿Seríamos?”

“Aparte de productor, soy actor. Es más: si quieres, podemos grabar una escena ahora mismo… te la pagaría igual… Pero sí me gustaría que consideraras la exclusividad”.

Alejo lo piensa un poco:

“Suena de la puta madre, enrique. La huevada es que yo nunca he llevado tanta plata a mi jato…”

“Eso se resuelve, cabrón”, le sonríe el productor y, ahora sabemos, actor.

“¿No usaría mi nombre real, no?”

“No. Usaríamos tu Nick de escort: Santiago… o mejor Santi”.

Alejo mira la imagen congelada de él mismo metiéndo su pene al ano de Flavio…

“A la mierda… ¿dónde firmo?”

Un cuarto de hora después, la puerta de uno de los dormitorios se abre y los dos galanes entran besándose y abrazándose en la boca. Se acarician con locura. Poco a poco, se van calateando por completo. Claro que Alejo tiene una prenda extra: el bóxer y las medias. Ya desnudos, van a la cama: Alejo se acuesta sobre enrique sin parar de besarse ni acariciarse. El nuevo talento mama un poco las tetillas luego de estimular el cuello con su boca.

“Así, cabrón”, se arrecha Enrique. “Así, papá”.

Alejo vuelve a besarlo en la boca, e incorporándose súbitamente, le levanta las masivas piernas. Las pingas de ambos ya están duras, al palo. Sin perder mucho tiempo, alejo se agacha hasta poner su rostro en medio de las dos carnosas nalgas de enrique y hacerle un apasionado beso negro. El pasivo gime y jadea.

“Cómetelo, papá”, le dice. “Cómete ese culo”.

Alejo pasea su lengua por el enorme ano de enrique, y tras arrodillarse de nuevo, juega a puntear el agujero con su pija dura aprovechando que lubrica mucho. De todas maneras, Enrique le alcanza un poco de gel que Alejo esparce en sus gruesos 18 centímetros. Es cuando comienza la penetración: despacio, sin prisa pero sin pausa, hasta que su miembro desaparece en ese hueco.

“Cógeme rico, Santi”, anima enrique.

Alejo comienza a moverse poco a poco hasta acometer el culo de su compañero, rápido y fuerte.  Los gemidos de ambos se confunden y llenan toda la habitación. No hay roche en hacerlo: nadie los escucha. Tras varios minutos en esa pose, deciden hacer la de perrito. Ahora sí el chasquido del cuerpo de Alejo sobre el culo de Enrique suena duro y rápido, como si se tratara de una máquina de coser industrial.

“Así, cabrón.¡Así! ¡Fuerte!”

Alejo sigue penetrando imparable, más fuerte, más enérgico. Vuelven a cambiar de pose. Esta vez, el pasivo toma el control al sentarse sobre los gruesos y húmedos 18 centímetros del activo, quien yace boca arriba, y los cabalga como si se tratase de un camino tortuoso. Alejo acaricia el cuerpo de Enrique, en especial sus nalgas. Éste aprovecha que su largo pene y sus grandes huevos golpean el abdomen perfecto del joven para pajearse, o chaquetearse como él suele decir. Ambos siguen gimiendo y jadeando por largo rato hasta que Enrique no puede contenerse más:

“Me vengo, cabrón. Me vengo”.

Enrique frota su pene erecto como si fuese a arrancarlo de su cuerpo hasta que ráfagas de cremoso semen se disparan sobre el  abdomen de Alejo, mientras éste saca con cuidado su verga y también la pajea con cierta rudeza mientras enrique sigue encaramado encima suyo, mirándolo y besándolo en la boca.

“Las voy a dar, mierda. ¿Las voy a dar!”

Tres chorros de esperma saltan de la pinga de Alejo y aterrizan en toda la raja del culo de Enrique. A pesar de haberse vaciado, Alejo vuelve a meter su verga aún erecta en ese culazo. Ambos amantes terminan toda la sesión besándose cariñosamente en la boca.

“Y… corten. Estuvo genial”.

Willy, quien durante todo el tiempo ha estado revoloteando con una cámara de video, apaga el aparato y se seca un par de gotas de sudor en la frente.

“Realmente hiciste de cuenta que yo no estaba aquí”, le alaba a Alejo.

“¿en serio salió bien?”

“De la chingada”, interviene Enrique. “Es más… por este video, no te voy a pagar mil sino mil quinientos. ¿Se puede pedir más?”

“Sí, una ducha”, bromea Alejo.

“Eso sí sería cañón, pero primero hagamos justicia”.

Alejo mira a enrique sin comprender nada. Entonces, el productor y actor mira a succamarógrafo:

“Encuérate y méteme tu verga, cabrón”.

Willy sonríe, se desnuda ttodo: la tiene durísima y a punto de estallar. Se sube a la cama, y aprovechando que Enrique sigue a cuatro patas, se coloca y le clava su pene erecto. Se mueve fuerte. Alejo mira la escena atónito mientras el pene flácido del pasivo se roza sobre el semen que continúa disperso en su abdomen.

“Las voy a dar”, anuncia el camarógrafo, quien suelta su leche en el mismo punto donde cinco minutos antes lo hizo Alejo. Algunas gotas ddel semen de Willy caen sobre la pinga semierecta del activo.

“Ahora sí podemos darnos un regaderazo”, sonríe Enrique. “Los tres juntos”.

Y para terminar, unvideo porno.