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domingo, 28 de agosto de 2022

Otra fantasía gay con Fernando Carrillo

Este actor venezolano, al margen de si lo deseas o no, bien puede anotarse un récord: ser el objeto de deseo masculino que no ha perdido vigencia por más de 30 años.


Dicen que el buen vino es más rico cuanto más añejo, y parece que eso también sucede con el actor venezolano Fernando Carrillo (Caracas, 6 de enero de 1966) , quien con los años no se desluce sino todo lo contrario: además de su hermoso rostro, ese esculpido cuerpo en el que destacan esos increíbles abdominales y ese glorioso culo, lo hacen absolutamente irresistible.

El gran aporte de Fernando Carrillo a la comunidad gay y bi de Latinoamérica es haber sido uno de los protagonistas de sus más húmedas y pegajosas fantasías  por más de tres décadas desde que apareció en las pantallas de su país hasta que poco a poco se hizo más internacional, especialmente cuando llegó a radicarse en México.

Cómo olvidarlo cuando  lucía su cuerpo apenas cubierto con una tanga que solo consiguió parar penes y salivar a los amantes del beso negro, o más aún verlo en aquella emblemática foto filtrada de cuando grababa un duchazo totalmente desnudo. ¿Por Dios! ¿Qué jugosa retaguardia!


Pero si hablamos de fantasías eróticas con el buen Fer, ¿a cuáles nos referimos? Pensemos en su actitud de galán caballero e impetuoso a la vez, todo un monumento de carne al deseo sexual más cachondo. Así que desde Hunks of Piura  se nos ha ocurrido algo.

Como a Carrillo le encanta la vida en el campo, imagina que lo llevas a una cabaña para que descanse y lo acuestas en una cama muy cómoda. El actor se va quitando la ropa con esa sensualidad natural que lo caracteriza y una vez que está bien desnudo se echa boca arriba sobre el lecho.

Lo que Fernando ignora es que en las cuatro esquinas de la cama hay suaves cuerdas que nos servirán para atarle ambas manos y ambos pies. Ya bien sujeto, tú te desnudas por completo, tomas una pluma y comienzas a pasearla por toda su hermosa anatomía hasta detenerte en su bien cincelado abdomen. Paseas la pluma de lado a lado mientras él gime y pide que te detengas, pero tú no le harás caso.

entonces, te sientas sobre su pene semi-erecto, y con un suave masaje de tu raja del culo comenzarás a ponérselo duro y palpitante. Cuando lo consigas, sin dejar de pasear la pluma, te reclinarás hasta que le chupes y lamas sus tetillas. Él te pedirá que pares, que ya no más. Tú continuarás. No olvides seguir moviendo tu culo sobre su pene ahora ya erecto del todo. El actor jadeará y gemirá de placer, ya sin articular más palabra.

En ese momento dejas de besarle las tetillas y sin dejar de pasarle la pluma por el abdomen, le mamas bien su verga y le lames sus huevos con ahínco. Usa los dedos de tu otra mano para masajearle el ano gentilmente aprovechando que está amarrado con las piernas abiertas.

Entonces, te incorporarás, volverás a sentarte sobre su verga  y aumentarás elmovimiento de tu culo mientras sigues trabajándole el abdomen con la pluma, y te moverás tanto hasta que sientas que su semen fluye caliente entre tu ano y su pubis. Será el turno para que tú tomes tu verga y te la frotes hasta que tu leche se dispare sobre su abdomen esculpido como tabla de lavar.

Como acto final, te volverás a inclinar a lamer y tragar tu propio esperma… y el suyo, si es posible. Esa es nuestra fantasía. ¿Cuál es la tuya? Cuéntala en la caja de comentarios aquí debajo. Y si no te gusta Carrillo, dinos a quién y qué le harías. ¡Nunca dejemos de fantasear!

Mira también actorvenezolano, fantasía gay y actor desnudo.


viernes, 12 de agosto de 2022

ASS (41): La última escena de su primera porno gay

Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.


 

Enrique está esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente. Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.

“Hola Enrique”.

“Ju-Ju-Juan”, reaccciona el mexicano.

“Julián”, sonríe el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.

Los domingos, el trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.

“Mientras me garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas, hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.

“¿Tanto así, güey?”

“Debo plata a un culo de gente”.

Al llegar a la casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.

“Por ahora vas a ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training para cuando te toque”, avisa Enrique.

“Yo… puedo ser su trainer”, dice Flavio coquetamente.

Julián sonríe por compromiso.

Cuando Enrique baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza al grito de Willy: “¡Acción!”

La última escena de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:

“eh, tú, pana, ¿qué haces sobándote el huevo?”

“estoy arrecho viendo esta porno”.

Marcano se sienta al lado de Santi qquien comparte el celular.

Sin roche alguno, el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.

“Me la estás poniendo más dura, huevón”.

“Y te la puedo poner más dura aún”, le responde el segundo.

Ambos se besan apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.

Están en lo mejor cuando alguien los interrumpe.

“¿Así que quieren comer solitos?”, seduce Flavio.

Santi y Marcano le sonríen: “Ven”, lo invitan.

Flavio se saca la toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano  para mamar la pinga gorda, larga y lubricada que destaca como un pequeño poste trigueño.

“No dejen de mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.

De pronto, enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira: “Para todos hay”, le sonríe.

Bill se quita la toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación, se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano, seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un beso negro al compañero adelante.

Sin perder la posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.

Corte a un contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de erección estimulada con su mano.

Nuevo corte y nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga, metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y, aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.

Al costado, Mike llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su excitación.

Al poco rato, Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.

La orgía continúa por media hora más.

En la última toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra  a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.

“las voy a dar”, avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.

“Me vengo”, avisa enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen de Flavio.

Quedan Santi y Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo hacen casi en simultáneo.

“Las voy a dar”, gruñe Santi.

“Voy a acabar”, reacciona Marcano.

Finalmente, Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.

Como acto final, Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.

“¡Corten!”, avisa Willy tras un instante.

Cerca suyo, Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.

Y para terminar,un video porno gay. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

The Sweet

Seudónimo: the sweet
Edad: 19
Estatura: 1 75
Colores preferidos para vestirme: rojo, negro, morado
Ropa interior preferida: Color: rojo
Música que prefiero: pop latino
Pasatiempo favorito: escribir y escuchar música, chatear
Me gustan: la gente adorable
Mi frase de oro: EN ESTE MUNDO NO EXISTE LAS COINCIDENCIAS

¿Cuándo, cómo y con quién fue tu primera experiencia?
Fue cuando tenía 11 años de edad con un amigo del colegio, estábamos solos en el baño no había gente y él me dijo que quería que le hiciera sexo oral, se lo hice, le sobe mi miembro en su culo y después el se lo saco y me lo metió. (no me dolió porque la tenía pequeña), la primera vez que me dolió fue con otro amigo.. pero esa es otra historia

¿Cuándo, cómo y con quién fue tu mejor experiencia hasta ahora?
Con mi primer enamorado, nunca lo olvidaré fue algo intenso y lindo a la vez y aunque sólo llegamos a sexo oral, besos, caricias y cogida de culo (por parte de él a mi) pero nos interrumpieron, a mi parecer supera todas mis demás experiencias juntas. Porque sólo en ese momento hice el amor con alguien.

¿Cómo y con quién tienes tu mayor fantasía?
Con un chofer que me lleva a veces, aunque ya lo hemos hecho e incluso me Ha dado un beso (cosa que no creía si no lo hubiera visto puesto que es bien hetero) nos conocemos ace un año pero me gustaría unA relación más intensa con él.

¿Prefieres conquistar, que te conquisten, cualquiera? ¿Cómo?
No me gusta dar el primer paso, prefiero que él lo de y bueno si me interesa daría el siguiente.

¿Qué detestas hacer (y que te lo piden)?
Meterme un consolador.

¿Qué detestas que te hagan (y que también te lo piden)?
Hacer yo a alguien un beso negro.

¿Qué parte de tu cuerpo es la más sensible?
Mi culo, cuello, piernas

¿Qué parte de tu cuerpo es la menos sensible?
Pies

¿Qué es lo que te atrae más de la otra persona?
Su mirada, sobretodo la manera en que me trate y en que demuestre sus sentimientos, su inteligencia sobretodo los temas que aborda y la manera de expresarse, pero algo que miro siempre es su sentido del humor.

¿Qué te repele de la otra persona?
Su hipocresía, orgullo.

¿Te harías problemas en hacerlo con más de una persona? ¿Cuántas?
Humm en realidad no, pero creo que me costaría un poco… sólo he hecho duos y aumentar el numero me resultaría gratificante pero tendría que abordar la situación para ver mi rendimiento

¿Cómo te consideras homosexual, bisexual o heterosexual?
Soy enteramente gay. Y contento de serlo jajaja

¿Cuál es tu opción ¿
Soy moderno pasivo.

¿Qué le quieres decir a la gente? Aprovecha el espacio.
Chicos no se cansen de buscar el verdadero amor alfinal lo encontrarán está ahí buscándolos a ustedes también, nunca se desanimen! Siempre hay una luz al final del túnel. Besos a todos los quiero 
The Sweet recibe tus mensajes en nuestro buzón: hunks.piura@gmail.com

¿Deseas publicar tu propio perfil? Escríbenos: hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario.

miércoles, 13 de octubre de 2021

¿Qué te parece un Superman bisexual?

Aunque varios digan que es un truco de publicidad, lo cierto es que Superman se declara bisexual. ¿Qué le pasó a Clark Kent? ¿Ya no se satisface solo con Lois Lane?



No se trata del tradicional Hombre de Acero que por más de 80 años ha acompañado a nuestros abuelos y padres despertando su admiración, y, por qué no, quizás hasta cierta envidia. ¿Quién no ha querido tener la pinta o el físico de Kal-el? Pero pensemos en ti, ¿nunca has querido saber qqué tesoros se esconden detrás de ese traje pegadito? ¿Qué tal la tiene Superman? ¿Tendrá pendejos? Y si los tiene, ¿se los rasura?

Bueno, regresando al asunto. El caso es que Clark y Lois tuvieron un hijo al que llamaron Jonathan, John en versión corta, quien anda con un estrés de los mil diablos y en eso termina conociendo a Jay Nakamura, un reportero gráfico quien lo cuida, y con quien aparentemente surge una relación, al menos, erótica. ¿Bien conveniente que sea un fotógrafo, no?

Según la editorial DC Comics, dueña de los derechos de Superman y la Liga de la Justicia, la historia está disponible en los Estados Unidos desde noviembre de 2021 y es un esfuerzo de uno de sus desarrolladores de personaje por buscar que los superhéroes no solo representen valores como la justicia y la esperanza para toda la humanidad sino que también se conviertan en espejos donde toda la fanaticada nos podamos mirar.

No es el primer personaje de DC que sale del molde heterosexual equivocadamente asociado a virilidad. Hace unos años, Robin, el compañero de Batman, también se declaró bisexual (a pesar que muchos apuestan todas sus fichas a que entre ambos, por lo menos, hubo una tocadita de paquete) y su competencia, Marvel, también está apostando a personajes que son o bisexuales, o gays o lesbianas.

A nosotros nos parece excelente que bajo estos puntos de vista, el Superman Junior se plantee como bisexual o gay y rompa de una buena vez ese estereotipo estúpido de que para ser un gran héroe o heroína tienes que ser exclusivamente heterosexual. ¿Acaso no hay héroes homosexuales o bisexuales en nuestras comunidades que son ejemplos de valor y fortaleza?

Pero, ¿qué te parece a ti? Algunos de nuestros usuarios piensan también que es una buena noticia, y ya hay uno que se ha apuntado a probarle el culo al hijo de Clark y Lois. ¿Será suavecito, será de acero? Definitivamente esas nalgas sí deben sser duritas, ¿no? Entonces, ¿qué opinas tú? Comenta en la caja de comentarios, en nuestro Twitter o a hunks.piura@gmail.com

            Ah, y te dejamoscon una fantasía porno alusiva. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Crónicas de un moderno (7)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

TRACK #7: ¡NO MAMES!

 

Hasta ese momento mi mamá no sabe que estoy en este mundo... ¿Qué pasará después?, seré una gran decepción para ella, me imagino muchas cosas y sé que serían las peores semanas de mi vida, lograrán aceptar que soy bisexual, y si no me botarían de casa no lo sé.

Aquella noche  en que mi mamá me hizo ingresar al cuarto y me preguntó por lo que aconteció la noche anterior con mi primo, verla llorar, ver que suplicante entre lágrimas me pedía que le dijera que ocurrió.

         Dimeeee Frank ¿Qué pasó?, dimeeee¡¡¡

Yo no sabía ni que hacer, decirle la verdad o simplemente ocultarle todo. Me quedaba en silencio, mientras que mi mamá seguía llorando, lloraba como si un hijo se le hubiese muerto. En medio de este problema yo quería morirme, pero lamentablemente el daño ya estaba hecho. Una vez más mi mamá volvía a interrogarme:

-Frank responde, ¿Porqué ah?, dime es verdad lo que dice tu primo... es verdad que anoche lo estuviste tocando?- en la voz de mi mamá se notaba dolor y al mismo tiempo rabia y cólera, mostrando una decepción hacia mi; justamente era lo que yo no deseaba, que ella se sienta decepcionada de mi , pero tampoco podía decirle la verdad.

En la oscuridad, yo solo mostraba un rostro confundido, como para desviar las cosas que me decía, haciéndole creer que no recordaba nada.

-Responde hijito, o me tienes vergüenza, si es así dime para que mejor tu papá hable contigo- me dijo mi mamá, yo solo moví la cabeza en señal de un no.

Pasamos largo rato con mi mamá, ella llorando y yo queriendo desaparecer.

Finalmente tuve que negar todo, nada mas decía:

-No me acuerdo de nada.

No tenía más palabras para consolar a mi madre, me dolía mucho verla llorar y todo por mi culpa, y más me dolió haberle mentido y nunca haber tenido el atrevimiento para decirle lo que realmente me pasaba. Esa cobardía se debía a que nunca me habían brindado la amistad de padres a hijo.

Para suerte mía ese martirio terminó tan pronto mi mamá me creyó, tenía la suerte de que siempre procuro ser atento con ellos y por ese lado, eso es tener puntos a favor.

 

Tener computadora en casa me permitió conocer más gente de la nota, pero de otras ciudades.

A mis quince años, una etapa nueva marcó mi vida. Yo era del típico que creía y pensaba que en esta nota no se podía amar a alguien. La vida puso en mi camino a un lindo chico de nombre Carlos, con el que conocí el amor, mi primer amor, lamentablemente él es de Lima y hasta el día de hoy no lo conozco. Carlos es cuatro años mayor que yo, desde el momento en el que me habló sentí que algo pasaría, poco a poco Carlos empezaba a robarse mi corazón. Lo que sí es bien cierto que me enamoré demasiado de él, porque es la única persona a la que el tener sexo en una pareja gay no es lo primordial. Hasta hoy que tengo 18 años sigo extrañándolo...

Paralelo a ello, a esa edad yo andaba con las hormonas muy alborotadas, siempre que veía pornografía me quedaba perplejo ver la cara de los patas a quienes les practicaban sexo oral, yo quería experimentar y sentir alguna boca mamándome el pene, para ese entonces, esa era mi mayor fantasía.

Para finalizar noviembre, conocí a un chico, que me dijo que era pasivo, esos términos de activo, pasivo y moderno los conocí gracias a Carlos.

El chico pasivo se llama Jhoel, es de Talara, me decía que quería venir para chupármela y tantas cosas.

La cuestión que yo andaba confundido quería mucho a Carlos pero también andaba con esas ganas que me la chupen.

Llegó el 2011, y mis queridísimos papas no tuvieron mejor idea que arruinarme aquel verano matriculándome a la academia Pre- Universitaria El triunfo, ciclo ADES. Desde el primer día quise salir corriendo de aquel lugar jejeje...Habían momento que no entraba a la academia y me iba a perder el tiempo, conociendo bien las calles de Piura.

Una vez hablé por Messenger con Jhoel y le comenté que había momentos que me salía de clases, así que él decidió, un día viernes del mes de Febrero, viajar a Piura para conocerme.

Jhoel me dijo que consiguiera cuarto para hacer muchas cosas, la verdad yo solo quería que me haga sexo oral, aprovechando que decía que también le gustaba tomar semen.

Ese día falté a clases. El carro en el que viajaba Jhoel había salido a las 7am, por ello llegó a las 9am. Fui a recogerlo al terminal del Eppo, que por entonces se ubicaba en la AV. Sánchez Cerro, él bajo y nos saludamos con un apretón de manos. Mientras caminábamos como que nos íbamos conociendo, él me preguntó si había conseguido cuarto, le dije que no.

         Hay que buscar por allí, quizá encontramos uno- me dijo

Caminamos como 1 hora y media y no encontramos, hasta que Jhoel me dijo que lo acompañara a un internet, hasta allí yo no comprendía cual era su propósito. Llegamos a un internet y estaba lleno, fuimos a otro, y bueno estaba vacío, solo al fondo había un chibolo, en la última cabina. Jhoel alquiló una hora, y nos dieron la cabina que estaba al inicio.

El pata que alquilaba, atravesó una cortina dirigiéndose a lo que era el resto de su casa, dejando totalmente el área descubierta.

Jhoel comenzó a tocarme por encima del pantalón, luego me bajó el cierre y dejó al descubierto mi pene, el cual se iba despertando por la excitación, Jhoel, me miraba la verga y me dijo:

                     Eres un niño pingón.

Yo solo puse mi sonrisa pendejita y le dije:

                     ¿Quieres?

                     Así que nunca te la han chupado, mmmmm te va a gustar conmigo ya verás, y dicho eso Jhoel bajó su cabeza, dirigiendo su boca hacia mi pene.

Sentí que apoyaba sus labios en la cabeza de mi pene, de pronto empezó a succionar, mierda¡¡ que rico se empezaba a sentir , jamás pensé que fuera una sensación tan agradable. Empecé a excitarme, él se daba cuenta y seguía bajando su cabeza, sus labios húmedos de saliva mojaban todo mi pene. No quería que nadie me quitara de ese momento.

La excitación se había apoderado de mi, cerraba los ojos y empezaba a gemir de placer. Me había perdido en aquella sensación que por primera vez experimentaba. Al abrir los ojos me di cuenta que una niña de aproximadamente tres años estaba cerca a nuestra cabina, lo primero que hice fue poner mi mochila a un costado, para poder cubrir la escena, al mismo tiempo le hacía señas a Jhoel que parara por un momento.

Tan pronto desapareció la niña, le dije a Jhoel que prosiguiera, es que eso eran tan rico y también porque este patita era un experto en eso, o sea había contratado un profesional del sexo oral.

La excitación crecía cada vez más y más, ante aquella situación ¿Qué mas podía faltar?, de reojo logré ver que se abrió la cortina y en lo que menos canta un gallo, el pata se acercaba a la cabina de control... el mamón seguía pegado, yo con la sangre caliente, el pata a poca distancia de nuestra cabina... xuxaaaaaa¡¡¡

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Crónicas de un moderno (Intro)

Es una tontería que desde niños nos narren cuentos donde existen mundos fantasiosos, personajes que viven felices para siempre, etc. Cada uno crece con esa fantasía, yo crecí creyendo que en algún momento terminaría mi propio cuento, “vivieron felices para siempre”, pero no.

 La vida no es como el cuento de hadas, ni como la típica novela mexicana, la vida es dura y más aún para alguien como yo, el que aún le quedan esperanzas de salir de la vida bisexual inclinada mas al mundo gay y llevar una vida Heterosexual, el que muchas veces quisiera despertar de este gran sueño, pero así me tocó vivir, y así como yo, a muchos nos afecta estar metidos en un mundo, al que se llega sin querer queriendo, a este mundo donde la sociedad nos ve como anormales, gente estúpida que solo critica sin conocer las verdaderas razones.

Estoy muy contento de compartir con ustedes estos relatos. Mi nombre es Frank Villanueva, y comenzaré a vivir junto a ustedes de manera intensa mi pasado, mi presente, y lo que dios quiera que venga…

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres no son reales. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

Texto producido con el Método Writting Fitnness. Más información aquí.

sábado, 26 de noviembre de 2022

ASS (54): Puertas abiertas

Santos tiene una especie de revelación respecto a su homosexualidad.



Esa tarde de martes, en la casa parroquial de San Sebastián, Santos termina de ducharse. Tras secar su velludo y bien esculpido cuerpo, se anuda la toalla a la cintura. Al salir y andar a pie seguro por el pasillo, encuentra la puerta del dormitorio del Padre Alberto abierta.

De reojo mira al cura: está desnudo, de espaldas. Santos traga saliva al ver en esa fracción de segundos, un cuerpo finamente entrenado: ancha espalda, cintura estrecha, culo grande y redondo, gruesas y bien definidas piernas. Es obvio que va al AS, piensa. Prefiere seguir avanzando hasta su habitación.

“¿Santos?”

El aludido se detiene y gira. Nuevamente la toalla está a punto de deslizarse hacia el suelo, acariciando su cuerpo blanco lleno de vellos rubios.

“¿Sí, Padre?”

“¿Qué pasó con David?”

“Ah… dijo que había de resolver un tema en el refugio de migrantes, que iba a tomarle tiempo, y que apenas terminara, venía para acá”.

“Perfecto. avanzaremos sin él, entonces”.

“Como diga, Padre”.

Santos tiene muchas preguntas y temores en su cabeza, especialmente tras lo que le había pasado la noche anterior en el gimnasio, luego que Alejo le mostrara aquella foto de él desnudo, una imagen que él pensaba se había perdido en algún lugar de la red.

Pero también tiene curiosidad por lo que acaba de ver en esa puerta, aunque conscientemente se lo esté negando. Retrocede sus pasos hacia ella. Adentro, Alberto sigue desnudo: imposible ignorar esa ancha espalda, esos gruesos brazos, ese redondo culo, esas poderosas piernas. El sacerdote extiende su ropa sobre su cama, y cuando se inclina, los vellitos que rodean su ano, asoman entre sus dos nalgas.

“Padre, disculpe”, reacciona santos antes de que su polla comience a engordar y alargarse.

“Dime”, sonríe Alberto, tomándoselo todo como la cosa más natural del mundo.

“¿Usted… usted también va al AS, cierto?”

Alberto se extraña por la pregunta, pero se lo toma como si nada:

“Sí, Santos, a primer hora de la mañana, antes de la primer misa, ¿por qué?”

“No… por nada… gilipolleces mías”.

Alberto sonríe, toma una toalla. Ahora Santos puede contemplar sus pectorales bien esculpidos, su abdomen de tabla de lavar, su vello púbico evidentemente recortado, su verga aún dormida descansando sobre ese par de generosas bolas.

Le dijeron que solazarse de esa forma es pecado; pero, si la otra persona muestra su cuerpo desnudo como si se tratara de algo totalmente normal, ¿dónde está el pecado: en quien lo muestra o quien lo mira?

“¿y cómo te fue con Alejo anoche?”

“¿Anoche?”,reacciona Santos.

“Claro. ¿qué tal la rutina?”

“Ah… me dejó hacer la que ya llevo hace meses”.

“Tienes bonito cuerpo”, le califica Alberto, sonriendo.

“eh, gracias. Solo una pregunta, Padre… ¿Cuánto usted confía en Alejo?”

Alberto se extraña por la cuestión:

“¿Por qué? ¿Acaso hizo algo que…?”

“No, Padre”, se apresura Santos. “Es solo… solo que me… gustaría conocerle más”.

Justo en ese momento, sin que medie acción alguna… la toalla que cubre a santos cae al suelo. Sus mejillas enrojecen casi de inmediato.  Otra vez el novicio queda completamente desnudo enfrente de Alberto, quien nota un detalle adicional: el pene del chico está tterminándose de poner erecto. Santos nota que le están mirando el miembro y se pone más rojo aún, ya sudando frío.

Alberto controla la situación con una sonrisa:

“Alejo, Miguel… son mis chavos de confianza. No tengas miedo: también hazlos tus chavos de confianza”.

Santos guarda silencio, y mas bien mira sin tanto remilgo hacia la entrepierna de su superior: el pene de Alberto también comienza a ponerse erecto.

“es obvio, Padre, que debo comenzar confiando por usted”, concluye Santos.

“Absolutamente”, confirma Alberto.

“Buscaré el momento, Padre, porque tengo una larga historia que contaros”.

Alberto sonríe mientras muestra sin complejo alguno su pene totalmente erecto y con el líquido preseminal comenzando a gotear desde su cabecita rosada. El de Santos también está erecto y palpitando.

Alberto , entonces, hace algo arriesgado. Se aproxima ante Santos, lo atrae del dintel de la puerta hacia el interior de su dormitorio y lo abraza así desnudo, juntando su verga a la polla del muchacho, ambas duras. Para Santos, el gesto lo libera, y a la vez le gusta.

No es un sueño ni una fantasía; está pasando en ese mismo instante.

“Cuando desees platicamos, Santos… ahora vístete que tenemos una misa por celebrar”.

Santos siente que la humedad del precum comienza a mojarle la punta de su pene.

“Claro, Padre”, le responde.

Unos quince minutos después, Santos entra por la puerta de servicio al AS y toca la puerta del dormitorio. Mientras espera que le respondan, se abre la puerta del baño. Marcano aparece totalmente desnudo terminando de secarse el cuerpo.

“Buenas tardes”, saluda el venezolano.

“Buenas… buenas tardes”, balbucea el español, sorprendido de ver ese otro monumento de carne masculina.

Es cuando le abren la puerta del dormitorio. Es Miguel. También está desnudo. ¿Qué mierda está pasando en este lugar donde los chicos parecen emular al paraíso terrenal pero solo compuesto por las mitades masculinas?

“Me cambio al toque y voy para allá”, le avisa el otro muchacho.

“Perdona, ¿puedo hablaros un segundo?”, pide Santos.

“Claro”.

Miguel hace pasar a Santos y cierra la puerta mientras busca ropa limpia para ponerse encima.

“Es sobre la foto de anoche… ¿se la habéis mostrado a alguien más?”

Miguel se detiene en su búsqueda y mira a Santos con una sonrisa.

“¿Estás loco? No, para nada. Eso solo lo sabemos Alejo, tú y yo”.

“O sea… ¿eso está seguro entre nosotros?”

“Por supuesto, Santos. Puedes confiar al ciento por ciento en nosotros”.

“¿y también en el Padre Alberto?”

Miguel se extraña por la inquietud, pero tiene una respuesta inmediata:

“También en el Padre: es nuestro mayor aliado”.

Como resorte, Santos se aproxima a Miguel, quien sigue desnudo, y lo abraza fuerte.

“Necesito confiar en vosotros”, le dice.

Miguel le corresponde el abrazo y comienza a acariciarle la recia espalda de arriba abajo.

“Confía”, le replica.

Ahora la  mano de Miguel comienza a palmear una de las nalgas duras de Santos. El novicio parece estar cómodo con la caricia.

 

y para terminar, te dejamos con un video porno gay.


viernes, 3 de junio de 2022

La hermandad de la luna 10.12

Esa noche, como a las diez y cuarto, Frank está acostado sobre la cama de Flor con las piernas levantadas hacia el aire disfrutando cómo la lengua de la chica le besa las velludas nalgas y luego va en busca de su ano. No solo jadea, gime. Alza los brazos, se frota la cara; a pesar de la oscuridad, cierra los ojos y se concentra en el intenso cosquilleo que se transmite por todo su organismo hasta que su mano no resiste la necesidad de tomar su pene erecto y sobarlo despacio. Entonces, siente algo entre blando y duro que toca su esfínter y lo masajea, carente de humedad y calidez.

“No me lo metas”, pide.

“Tranquilo, querido”, Flor le acerca su lengua otra vez.

Afuera, en el salón de máquinas, Adán y Pablo terminan de cuadrar las cuentas, casi sin hacer más comentarios.

“Será difícil reemplazar al negro”, al fin se anima a expresar el cuerpo de luchador.

Pablo lo mira y sonríe; le palmea el hombro izquierdo.

“Alégrate, enfócate en el alumno, dile que sí puede, felicítalo cuando termine la serie y la haya completado, ayúdalo a terminarla sin decirle que es débil, escúchalo… ese huevón hacía que todos nos sintamos como en casa, como patas de toda la vida, como que nuestros problemas no existían”.

Adán mira fijamente a Pablo.

“¿Qué dices?”

“Owen no era un instructor, Carrillo; era una filosofía de vida… Es, quiero decir”.

Adán sonríe, mira al salón lleno de máquinas, de espejos, de las tres fotos en la pared del fondo incluyendo la suya.

“¿Siempre pedirás tu baja, Chira?”

“Aún no lo sé. Me encanta la Policía, me encanta esta nota del gym; me encanta bailar… Creo que Frank es el único que tiene las cosas claras: me dijo que postulará a la universidad el año que viene y estudiará Administración, que ya habló en La Luna y le dijeron que sí, aunque también él tiene miedo por eso de La Estirpe. Me preguntó que se siente tener una pinga metida en el culo…”

“¿Qué le dijiste?”

“Que él debería experimentarlo por su cuenta, que yo puedo decirle muchas cosas, pero es mejor cuando uno explora sus propias sensaciones, como yo lo hice”.

“¿Cuántos años tienes, huevón?”

“Veinticinco, Carrillo”.

“Hablas como si tuvieras más”.

“Digamos que mi maestro del sexo homosexual tiene cincuenta años”

Ambos se ríen. Guardan todo e ingresan a la casa. Al entrar al pasillo, los gemidos de Frank y Flor se oyen claros. Los dos hombres se miran a los ojos, sonríen, apagan las luces y se meten al otro dormitorio, se despojan de sus ropas y suben a la cama entre besos, abrazos, caricias, placer.

En la pared del lado, Frank está acostado sobre Flor quien le hunde sus tobillos en medio de su trasero mientras éste mueve su cadera rítmicamente y con paciencia, procurando que su pene erecto estimule gentilmente todo el canal vaginal mientras sus labios, lengua y saliva dicen sin palabras que ése es el mejor momento del mundo que puede pasar y las manos no censuran ningún camino, lo mismo que sobre su cuerpo no hay ningún rincón prohibido.

Del otro lado, Adán descubre que Pablo tiene diecisiete centímetros deliciosos al paladar como centro de un cuerpo marcado y que no deja de agitarse tratando de envolverse en esa playa desierta que parece rodearlo poco a poco hasta que puede sentir la brisa y hasta escuchar el rumor del mar. Es cuando puede ver a Adán engullendo su pene entre sus nalgas; en compensación, él acaricia su atlético y lampiño cuerpo, le toma el miembro con ambas manos y se lo comienza a frotar. El sol brilla pero no achicharra; mas bien entibia el momento. Pablo cierra sus ojos sin dejar de sonreír. Siente cómo se libera del peso, y en medio de la oscuridad que lo envuelve otra vez, busca ese cuerpo firme para hacer exactamente lo mismo: no consigue salir del dormitorio, pero no se desespera; solo se deja llevar por el momento… un largo momento.

“¿Hay espacio para mí?”, pregunta Frank en voz baja mientras tantea la cama.

“Siempre hay sitio”, responde Adán.

Las manos del más joven tocan la cara de Pablo y le acerca la suya; lo besa en la boca mientras se arrodilla con cuidado. Adán entiende el mensaje, entiende por qué Frank le pone la entrepierna en su cara y comienza a chupársela, luego le practica un largo beso negro, mientras la mano traviesa del recién llegado explora el pene y debajo de los testículos de Pablo.

“¿No te duele?”, pregunta.

“¿Quieres probar?”, lo desafían.

Frank lo duda en ese momento. Tiene menos de dos semanas para la siguiente luna nueva. Es más que suficiente para tomar una decisión, piensa.

Mira un video aquí.

Dos noches después, el sábado, Juan lee por segunda vez el documento de cinco páginas que Tito logró recuperar de una notaría en Collique. Los dos están junto a Alvin, en uno de los cuartos de visitas de la casa grande, totalmente desnudos pero relajados. Tito coloca una mochila llena sobre una mesa.

“esto es sin dudas un adelanto de herencia”, dice el fiscal  a Tito. “El asunto es que…, bajo las circunstancias actuales, no sé cuánto valor llegará a tener; pero por ahora es perfectamente legal aunque discutiblemente aplicable”.

“¿Quieres decir que Elga repartió las propiedades?”

“No exactamente. Transfiere La Luna a propiedad de Charlie, Édgar y tú, pero siempre que se constituyan como una sociedad de responsabilidad limitada; y, bueno, ahora que sabemos la verdad del gimnasio y del club, pide que se les incorpore como unidades de negocio de la nueva empresa”.

“Podrían llamarla La Estirpe”, interviene Alvin.

“No aconsejo crear la nueva empresa porque todo está muy confuso aún en términos legales, quiero decir”, acota Juan.

“¿Como tu situación matrimonial?”, bromea el biólogo

Juan sonríe.

“eso sí lo tengo claro: el lunes iniciaré los trámites del divorcio… al demonio si Collique dice que soy un fiscal gay… No tiene sentido estar en algo que no te genera comodidad y va a ser un mal ejemplo a la larga para mis hijos”.

Alvin se incorpora y besa en la boca a Juan.

“Bienvenido”, le sonríe.

“Pero no entiendo por qué recién meten al AMW y al GGG o como se llame en el adelanto de herencia”, interrumpe Tito.

“Pues, lo único que se me ocurre es que ella quería dejarles a ustedes el pleito con Christian Esteves, en lugar de lidiarlo. Elga conoce mejor que nadie los negocios de Manolo Rodríguez, y ante todo lo que pasó, tenía una papa caliente encima: juego de lealtades, remordimiento de última hora. Una cosa es manejar a Elga, pero otra distinta es enfrentar a la Estirpe, a la que Christian había renunciado. ¿Divide y vencerás? ¡Nunca iba a funcionar con ustedes!”

“¿Christian quería matarme, Juan?”

“es una posibilidad, Joey”.

“El ADN de la ropa empapada en sangre coincide con las muestras que estaban en tu vereda”, agrega Alvin. “El tal Valdivia”.

“El plan era perfecto: amedrentamiento, y si no funcionaba, asesinato”, continúa Juan. “Pero es como si alguien les hubiese salado todo: el extraño colapso de los matones, la carpeta lila, hasta diría que la propia movida torpe del comisario, si fue él, al armar esa campaña contra Owen… es como si el plan hubiese estado hecho para ser un fracaso… bueno, estamos hablando de Christian, ¿no?”

Una luz llega a Tito cual ráfaga.

“Owen… Fue Owen… ¿Recuerdas lo que te contó Chira?”

“Primero lo sometería a un examen toxicológico y un peritaje psicológico”… no sé… esas supuestas visiones, esos cambios de conducta… los policías son sometidos a mucho maltrato durante su formación y no descarto falsos recuerdos por un síndrome de estrés postraumático”.

“¿Un qué?”, se extraña Tito.

“Una mente desconfigurada que no diferencia entre realidad y fantasía debido a un evento muy malo que le pasó”, intenta explicar Alvin.

“Pero él sabía toda la verdad todo este tiempo”, insiste Tito. “¿Tú crees que está loco?”

“Lo que nos regresa al inicio de esta discusión: legalmente, más que soluciones, ahora es cuando comenzarán nuevos líos, especialmente ahora que Cruz Dorada ha quedado como una enorme organización criminal que traficaba terrenos, compraba autoridades, medios, voluntades y hasta vidas”.

“Todo lo que Owen nos dijo que pasa en los países donde trabajan”, añade Tito.

“Si hay un modus operandi internacional, me parece que lo más inteligente será hacer el caso… internacional”, aconseja Juan. “No será el primer ni el último caso de corrupción transnacional, desgraciadamente”.

Tito saca algo de la mochila, lo extiende y se coloca una túnica de lana; alcanza otras dos y las deja sobre la cama.

“Es hora. Vamos”.

Los tres se ponen en marcha por en medio de la finca hasta llegar a la acequia y pasar al camino secreto, pero en lugar de ir a los algarrobos que rodean la laguna, suben la lomita. En la cumbre, Carlos y César están arrodillados frente a un fuego amarillo cuidando que no se apague. Tito, Juan y Alvin se hincan en silencio. Los cinco miran las flamas danzando en la fría noche, dejando escapar chispas, disfrutan la calidez y la luz.

Og ya está listo”, advierte Tito. “¿Seguimos esperando?”

“No”, anuncia alguien a sus espaldas.

Carlos y Tito miran a donde sonó la voz y sonríen; Alvin queda boquiabierto, Juan trata de mantener la serenidad, César está tranquilo y satisfecho.

“Perdonen la demora””, dice el hombre de recio y armonioso cuerpo que, desnudo y erecto, se sienta al lado de Carlos y le quita la túnica dejándolo también desnudo mientras lo besa en la boca hasta que su pene se eleva y engrosa por completo.

“Prosigue”, le dice.

“Gracias, Manolo”, sonríe el capataz.

Entonces, las flamas amarillas del fuego se tornan rojas, y en el cielo, las nubes se despejan para que la última luna llena brille con fuerza. Sobre sus cabezas, un lucero verde se forma y comienza a revolotear en espiral. . Sobre la cima de la lomita, los cuatro hombres que restan se quitan las túnicas y comienza la ceremonia de iniciación que terminará casi con los rayos del nuevo día en una orgía que admite todas las combinaciones posibles.


  

sábado, 3 de diciembre de 2022

ASS (55): Todos tus secretos están seguros

Un policía se ofrece a cubrir las espaldas de Julio.



Solo para relajarse, Julio emplea las últimas horas de ese martes para jugarse un partido de fulbito con algunos amigos de san Sebastián. Sabe que nunca es bueno irse a la cama de mal humor. Mete un par de goles y queda satisfecho. Termina el encuentro. Está sudoroso y más oxigenado.

“50 años y como si nada”, le comenta alguien”.

“¡Damián!”, se regocija Julio al voltear y ver al hombre en sus 30, algo cuerpón pero evidentemente fuera de forma, quien jugó en el equipo opuesto aquella noche. El short que se puso no disimula su redondo culo ni sus gruesotas piernas. “¿Cómo va la comisaría?”, le pregunta.

“Bien, aunque hay una nota que te quiero comentar”.

“Hablemos”, sonríe Julio.

“No aquí”.

En menos de diez minutos, ambos llegan al departamento de Damián, en el centro de san Sebastián.

“¿Agua, jugo, chela?”, ofrece el anfitrión.

“Agüita nada más… Aunque ahorita lo que extraño es la ducha de mi casa”.

“Si quieres, puedes ducharte aquí”, ofrece Damián. “Mi señora no está, por si acaso; recién esta noche regresa de Trujillo”.

Julio se lo piensa: ¿será buena idea ducharse en el departamento del policía? Por otro lado,le incomoda su cuerpo pegajoso debido al sudor.

“espero que no te asustes de verme calato”, bromea como sondeando al efectivo, quien se sonríe.

“No sería mala idea verte calato, así sé qué marcas ocultas tienes si debo identificar tu cadáver”.

“Pues… una vergota”, responde Julio.

Ambos ríen.

Pasan al dormitorio y se quitan toda la ropa.

“La fiscal le tomó declaración al mototaxista que se accidentó el lunes de mañanita y el pata  le dijo que había recogido al tal Paco en tu parcela. Tranquilo. Esto no es un interrogatorio ni quiero sacar provecho, capitán. Simplemente quiero anticiparme  a lo que la fiscal pueda hacer mañana porque quiere investigar la ruta”.

“Y habiendo tanto caso por resolver acá, ¿por qué la fiscal quiere investigar ese caso en particular?”

Damián ya se ha quedado desnudo del todo: su cuerpo tiene un fino tapiz de vellitos en el pecho y el culo; las piernas y en especial la zona púbica sí parecen un bosque sin podar. Julio también ya se ha quedado en cueros, mostrando su cuerpo atlético, aún en forma, y su largo pene dormido descansando sobre sus grandes huevos.

“Ni idea, capi… me dijeron algunos colegas que ella y el tal Paco son amigos pero no me consta”.

Damián entrega una toalla a Julio.

“Tú primero”.

“Y… ¿por qué no los dos juntos? Digo… como que seguimos conversando”.

Damián sonríe:

“Por mí no hay problema”

Revisa aquí qué le pasó a Paco.


 La ducha es estrecha, pero tiene algo que no tiene Julio en casa: agua caliente. Los dos disfrutan el baño con el inevitable roce de pieles como consecuencia. Julio trata de concentrarse en otra cosa para evitar que se le pare el pene; ya intuye en qué va a terminar esa vaina.

“¿Cómo crees que el tal Paco fue a dar a tu parcela?”

“Ni idea, Damián; yo no tengo confianza con él”.

“¿Y no tendrá confianza con el tal edú, que es tu amigo? Para nadie es secreto que Paco tira con todos los patas de San Sebastián y que Edú también ha sido medio promiscuo”.

Julio medio sonríe:

“¿Tú también te has cachado a Paco?”

Damián no se anda con complejos:

“sí, y casi me descubre la mujer. El huevón debe tener las paredes del ano muy débiles porque aguanta bien, disfruta, pero sangra como mierda”.

Esa confesión pone a Julio menos tenso:

“¿en serio sangra por el culo?”

“Pensé que lo había sacado de pito, pero recordé que cuando le sopeé el ano, noté que ya tenía su uso; entonces me dije que yo no le había ‘quitado la virginidad’”.

Ambos ríen.

“¿Qué hiciste?”, pregunta Julio simulando ignorancia.

“Caballero, a lavar la sábana a las doce de la noche y rogar que se secara para la mañana siguiente… pero, no me has respondido: ¿será que conocía al tal edú?”

“No sé… Edú ya no trabaja conmigo; se fue hace un par de semanas; no me dijo por qué, solo que se iba y desde entonces no sé nada de él”.

“Puta madre”, reacciona Damián. “Porque Edú era la mejor explicación de que Paco haya aparecido en tu parcela”.

“¿Seguro que no me estás jalando la lengua, Damián?”

El policía sonríe:

“Nada que ver; ya te dije: quiero minimizar impactos. Como tú pienso que el caso no da para tanto, pero no quiero que esto termine siendo un lío para ti”.

“¿Y por qué tu interés en que no me perjudique?”

Damián suspira, pone su mano en el pene de Julio y comienza a masajearlo.

“Porque no te lo mereces”, responde Damián con seguridad.

Ambos se miran directo a los ojos. Se sonríen. Julio se deja de cosas, estrecha al policía con un abrazo y le aproxima su boca. Se besan. Luego de eso, Damián se las ingenia para arrodillarse en la estrecha ducha y comienza a mamar la verga a Julio. Qué rico es chupar esos 18 centímetros que se vuelven a poner duros como roca.

¿es cierto que el culo de Paco sangra mucho cuandole meten pene?


Sin secarse, ambos se tiran a la cama. Se revuelcan. Julio besa el cuello, las tetillas, levanta las piernas a Damián y revisa entre las nalgas.

“Tampoco eres virgen, carajo”.

“¿Te jode?”

“No… me excita más”.

Julio se agacha y comienza a hacer un beso negro que arranca suspiros viriles a Damián, quien comienza a autocomplacerse masajeando su pinga gorda y venuda, unos 16 centímetros quizás, que elimina líquido preseminal en cantidad.

“¿Tienes condones?”, consulta Julio.

Damián abre como puede un cajón de su mesita de noche, le alcanza un paquetito a Julio, y con esa misma mano, trata de ordeñar un poco de su precum para untarlo en su ano.

Julio, con su pene ya forrado por el látex, comienza a penetrarlo. La entrada es sencilla. Damián sigue gimiendo y gruñendo virilmente mientras siente que se lo cachan por el culo.

Julio se apoya encima del policía y le hace el amor de una forma gentil. Ambos se besan en la boca. El ex futbolista no entiende por qué esta sesión de coito anal parece ser diferente a las otras que ha vivido, siempre como el activo. Así que solo disfruta.

A los cinco minutos cambian de pose: esta vez Damián cabalga a Julio. El policía también es cuidadoso para que su sobrepeso no mate toda la pasión, y se mueve rico, aparte que pone un rostro de arrecho, nada que ver con su gesto duro de policía.

“Tírame tu leche en la cara”, pide Damián.

“Todavía no las voy a dar”, sonríe julio.

“No importa”, suspira el policía, quien comienza a masturbarse cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte. “¡A la mierda!”, ruge. Su semen se dispara sobre el abdomen de Julio.

el ex futbolista siente que el ano de Damián comienza a oprimirle el pene, así que se lo saca y le cumple la fantasía. Se pajea y dispara todo su esperma en el rostro de Damián, quien se lo saborea.

Ambos vuelven a ducharse.

“espero que esto no trascienda de tu depa”, advierte Julio.

“Todos tus secretos están a salvo conmigo”, tranquiliza Damián. “A mí tampoco me conviene que se sepa que recibo pene como si nada”.

Julio sonríe:

“entonces… te contaré toda la historia…”

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.


jueves, 13 de febrero de 2020

Ningún caramelo sabe mejor que mi mejor amigo

   ¿Cuándo mi mejor amigo se convirtió en uno de mis objetos sexuales? No sé si desde la primera vez cuando lo conocí hace unos seis años. Casi de inmediato me comenzó a gustar todo de él, y conforme han pasado los meses, y el tiempo nos ha comenzado a maltratar tanto como  hemos entrado o vamos rumbo a los cuarenta, muchas cosas suyas me gustan, desde lo intelectual hasta lo físico, aunque intelectualmente no es Platón pero tiene muchos menos traumas, ni aunque físicamente sea un Bob Paris aunque abiertamente haya defendido al colectivo gay y salir casi sin rasguños.


Y en ese caso, no sé si también me gusta el hecho de que aunque siempre se ha definido como heterosexual, nunca ha cerrado la puerta a las experiencias homosexuales (que no le signifiquen sentir dolor, como que le metan el pene por el culo), algo que otros hombres, especialmente quienes ya cruzaron la línea cuando el alcohol les ha jugado malas pasadas, jamás de los jamases darían por probable aunque hace rato ya fue posible.


Lo que sí tengo claro es que en nuestro caso, lo sexual puede ser muy carnal en lo teórico, pero en la práctica, está altamente cargado de simbolismos enmarcados por  el cariño o la lealtad que nos profesamos. Sin embargo, ¿desde cuándo la probabilidad de un acercamiento sexual comenzó a transformarse en posibilidad? Yo diría desde los pocos meses después de conocernos, cuando él tenía un juego que externamente me daba terror porque podríamos terminar desplomados en el suelo, pero que internamente me encantaba mucho. 

Aprovechando que soy más bajo que él en estatura, me levantaba en peso pegándome a su cuerpo por unos segundos. Aparte de terminar como dos sacos de papas en el piso, mi otro temor es que alguien subiera (porque siempre sucedía en el segundo piso de mi casa, donde acostumbro estar solo) y viera la escena. ¿qué habríamos dicho? ¿Una nueva forma de pesar a la persona? ¡Qué ingenuo!


En una ocasión, una de esas cargadas terminó con él dejándome echado sobre el sofá de mi sala, con su cuerpo casi encima del mío y nuestras caras muy cerca. ¿Robarle un beso? Me hubiese gustado, pero estaba lidiando con la impresión, porque siempre era todo repentino, y su reacción. Eventualmente me dijo que era un juego, y a veces ahora lo repetimos aunque con una connotación mucho más erótica. ¿Lo del beso? Por lo menos yo, es una probabilidad que no descarto: él sabe bien que para mí, el beso es el prólogo y letra capital de cualquier encuentro sexual, aunque, claro, depende mucho de quién te lo dé, cómo te lo dé y por qué te lo da.


Si bien solemos hablar de sexo más a un nivel puramente teórico, casi enciclopédico, ha sido apenas en los últimos tres o cuatro años cuando hemos comenzado a hablar de qué pasaría si ambos se nos ocurriera ir a la cama no en plan descanso, como ya había pasado antes, sino a tirar. Siempre hemos evadido la escena con bromas y hasta yo llegué a decirle que lo más que pasaría es que terminemos desnudos chismeando de todo el mundo o haciendo chistes de las cosas  más estúpidas solo como para no hacer brumosa la atmósfera del momento. Mas, como ambos decimos, nunca hay que decir nunca.


Una vez que salimos de viaje, yo me sentí mal por algo que comí y que me hizo mala interacción con una medicina. Parecía tener fiebre, así que me quité la ropa y me acosté en la cama. Él insistía que quería salir a bailar, pero honestamente yo no tenía ánimos, así que asumo pensó que me hacía el enfermo porque, súbitamente, sentí todo su peso encima de mi cuerpo. ¡No jodas! Intenté abrazarlo pero me dijo que no porque tenía una máquina deafeitar y podía cortarme accidentalmente. Se levantó y se metió al baño. Estaba en calzoncillo.


Cierta tarde que vino de hacer unos papeleos, se sentó conmigo a conversar en el mueble, y por joderlo comencé a palmearle la espalda baja burlándome de un polo chiquito que se había puesto. Cuando se sentaba y se inclinaba hacia adelante, el polo se le recogía y revelaba su lampiña y tersa –porque tiene una piel tersa—zona lumbar. Entonces noté algo inusual: donde debía estar la pretina de su ropa interior, no había nada. Se lo observé y me admitió lo increiblemente cachondo: no llevaba ninguna.


Por joder, comencé a darle manacitos en la cadera, la espalda baja y amenazaba con meter mi mano dentro de su jean apretado, como suele usarlos. Cuando se despidió, como siempre por iniciativa mía, solemos abrazarnos. Mientras me pegaba a su cuerpo, se me ocurrió darle una nalgada. Él me lo reclamó sin agresividad, pero hizo algo que a mí me sorprendió y excitó al mismo tiempo: tomó mis manos, se las metió dentro de la pretina de su pantalón e hizo que le acariciara sus nalgas.


¡No jodas! No es el culo formado de algún chico de gimnasio, como los que he tenido suerte de ver o tocar; es mas bien redondito, suave, lampiño en principio. Casi jadeando, tuve mis manos ahí. Él se sonreía pendejamente, no sé si por su acción o por mi cara de arrecho.


Yo, de puro pendejo, saqué una de mis manos y le toqué la braguetta. Él entonces se aflojó un poco el pantalón e hizo que le tocara su pene. Estaba más flácido que erecto. Claro que en ese momento asumí que ése era su tamaño mínimo ya que no tenía más referencias sobre él, excepto por su testimonio verbal y lo que una vez pude sentir cuando ocurrían las cargadas.


Por lo menos, en ese momento, lo asumimos como otro jueguito, aunque luego, entre broma y serio, me dijo por chat que yo era un aprovechado. Momento, le dije. Yo admito que estaba jodiendo, pero quien me metió las manos dentro de su ropa fue él por decisión propia. Y aunque el asunto pasó por alto, lo que yo comencé a temer es que él comenzara a alejarse, más aún sabiendo que lo que no tiene en físico, le sobra en coquetería y seducción. Ahí lo dejo.





Las cosas siguieron mejorando entre ambos, como amigos quiero decir, hasta que fuimos de campamento y entre las cervezas y el vino que nos tomamos, decidimos darnos un baño en la quebrada que corría al lado nuestro. Como era medianoche, por seguridad, nadé abrazado junto a él. Y como era medianoche, nos bañamos desnudos. Por un momento, nadar rozando su cadera desnuda con la mía, o anclando mis piernas con las suyas mientras por ratos sentía su pene fue una experiencia por demás alucinante.


Al año siguiente, justo el pasado, mientras lo ayudaba a hacer unas tareas en mi computadora, decidimos tomar un receso y terminamos en un portal de videos porno. Le pasé los datos de unas películas antiguas, y le comencé a contar cómo era el asunto del cine porno, cómo son los códigos de comportamiento y toda la nota. Le expliqué cómo los patas comenzaban a tocarte la pinga, y eventualmente terminé tocándole la suya, pero encima de su ropa. Entonces me di cuenta que a cada intento, su miembro crecía y se ponía rígido más y más, hasta que erectó por completo. No aguanté. Casi sin su autorización, y subrayo el casi, metí mi mano y pude tocar ese pedazo de carne, ni grandote ni insignificante. Me recuerda mucho al mío en dimensiones.


Desde entonces, los tocamientos entre debidos e indebidos se fueron repitiendo más de mi parte, lo acepto. Él siempre trató de limitarme, de no ir más allá. Acepté jugar con sus reglas, pero en algún momento del partido lograba avanzar usando las mías.


Una noche que vino de estudiar, estábamos comiendo unos dulces y por casualidad unos rodaron detrás de mi espalda, en el sofá en el que estábamos sentados viendo televisión. Mi amigo, con una agilidad felina, se puso de pie, se sentó en mis muslos y prácticamente me abrazó. ¡Dios mío! ¡Eso no podía ser cierto! ¿Era lo que pensaba que era? Puso sus dos manos en mi espalda baja, y luego regresó a sentarse en su lugar: había rescatado los dulces que yo había protegido con mi cuerpo. Bueno, definitivamente parecía ser amor al chicharrón.


Otra noche después de Navidad, prácticamente terminamos sentados frente a frente haciendo una postura de sexo tántrico en la escalera externa de mi casa. Como hay rejas gruesas, y está algo oscuro, no nos palteó mucho si alguien veía desde la calle.



Una tarde que nos dejaron solos en casa y él estaba buscando unos documentos en mi máquina, nos pusimos a tomar agua y revisar el lugar. Nos metimos a uno de los cuartos y se sentó a mi lado en la cama. Como es verano, vino con short. Se acostó. Mientras hablábamos, me acosté a su lado y puse mi cabeza en su pecho, que por cierto, sin hacer tanto ejercicio lo tiene formadito. Hubiese deseado que se me acostara encima, pero no sé cómo terminé poniendo sus dos piernas sobre las mías. Me preguntó por qué hice eso y mas bien le pregunté si le incomodaba; me dijo que no. No sé cómo, la vaina es que luego yo terminé simulando un piernas al hombro sobre esa cama, ambos con ropa, con él empujando mi cabeza como para que le chupara el pene mientras simulaba meterle el mío.  Yo no erecté en ese momento, pero juraría que cuando él me dijo que parara porque le dolían sus pantorrillas, le toqué el paquete: estaba duro.


Luego, volvió a mi máquina y cuando estaba sentado, simulamos que yo se la chupaba. A propósito, choqué mi cara contra su miembro, bueno, contra la tela de su shortt en todo caso.


Otra tarde que vino a pasar el tiempo,, estábamos en la azotea. Como hay un muro de seguridad, mientras probábamos un equipo y él se hacía una selfie, me arrodillé detrás suyo, y rocé mi cara con el medio de sus dos nalgas luego de un intento frustrado de simular una fellatio. No me aguanté, y antes de irse, le besé su pene, siempre protegido con su ropa, tras una sesión de “acaríciame mis piernas”, que a mi opinión parecen de futbolista esporádico, ya saben, ni tan masivo que cada músculo necesite dos manos para ser acariciado, ni tan pequeño que todo se pierda en una sola superficie.





Lo último que pasó ayer simplemente sobrepasó incluso mis propias fantasías con él, en las que estamos abrazados y desnudos bajo una fina sábana mientras nos rozamos y besamos, pero no llegamos a más.


Como siempre, vino por la tarde a ver unos formatos. Honestamente yo traté de controlarme, traté de distraerme hablando de cosas que son más útiles y que sí nos importan, pero entre puñetitos y palmaditas, no pude. Entonces, él se despidió. Nos pusimos de pie, y lo abracé como suelo hacer, aunque deliberadamente traté de que nuestros penes se juntaran. Estaban flácidos. Él me observó que ese rroce lo hacía sentir raro, no mal pero raro. Entonces de pronto me preguntó cómo era una guerra de espadas, y comenzó a menear su cadera: nuestros paquetes estaban golpeándose con cierto cuidado. Pero como yo soy más bajo que él, como que no sentía el punto de contacto justo en el propio miembro, hasta que graciosamente se agachó un poco y comenzó a hacerlo. Me excité. Y como yo estaba sin ropa interior, ya pues, se me notó.


No sé por qué me separé de él, pero cuando regresé, se había bajado su short y calzoncillo hasta medio muslo… aguanta… yo me bajé mi bermuda, e intenté reahcer la guerra de espadas, pero él no me permitió. A cambio, dejó sus nalgas al descubierto, e hizo que se las acariciara. Me apoyé en su cuerpo y aprovechando que ya estaba oscuro, comencé a hacerlo en círculos con las yemas de mis dedos, pero con una torpeza única, como si estuviese acariciando un material demasiado delicado, no con rudeza, no con seguridad. Fue la primera vez que me percaté que en la base de sus dos glúteos, es apenas velludito.


Estuvimos así unos segundos, y luego se levantó el short.
“¿Sigues erecto?”, curioseó al sentir mi entrepierna en su muslo.
“No, ya no”. Efectivamente, se me había bajado un poco.


Otra despedida. Volvió a bajarse el short y pedir que le acaricie las nalgas. Volví a hacerlo con menos inseguridad pero con un temor subyacente, ya saben, ¿estaré haciendo lo correcto o estaré cagando una relación hermosa de amistad? Aunque, por otro lado, era ahora o nunca. Me arrodillé, me puse tras suyo, le dije que confiara en mí, y comencé primero a besarle las nalgas y casi en medio de ellas, donde se le concentra más vello; entonces, se las mordisqueé.
Me moría por lamérselas, por empezar en una, seguir en otra, ir por el medio de su raja. Llegar a su ano. Otros chicos me han dicho que hago buenos besos negros. ¿Cómo habría reaccionado mi amigo? ¿Se habría excitado, como lo estaba mientras le besaba sus dos cachetes traseros y le tocaba su pene? El problema era que la posición cómo se había parado, yo no podía hacer mucho.


Si él estaba sorprendido, yo estaba alucinando. Se levantó el short y me puse de pie. Volví a abrazarlo juntando nuestros paquetes suaves.
“Te haré una pregunta y quiero que seas bien sincero conmigo”, me emplazó. “¿Llegarías a tener sexo con tu amigo?”
“Solo si mi amigo me lo pide”, le respondí.
Sonrió.
“Eres un aprovechado”, me reclamó amistosamente. “Yo te dejo acariciar mis nalgas y tú te pasas: si te doy el caramelo, no quieras comerte toda la torta”.


Un chorro de lucidez llegó a mi cabeza, y comprendí el asunto de respetar las reglas, porque hasta en el juego sexual, por el puro hecho de ser juego, hay reglas.
“Te prometo que si me das el caramelo, solo me comeré el caramelo”.
“está bien”, volvió a sonreírse. Nos abrazamos. De nuevo, otra despedida.


Súbitamente, me tomó por los dorsales, me abrió de piernas y simuló tirar conmigo de pie, con gemiditos incluídos. Yo comencé a jadear. ¡Dios! Eso estaba mejor que mis fantasías. Imagínense si hubiésemos estado desnudos y él con su pene erecto. ¡Qué rico hubiese sido sentir cómo me lo metía por mi culo! ¿Qué no habría hecho yo?
“¿Qué viene luego?”, sonrió. “Ser esposos?”
“No quiero ser tu esposo”, respondí divertido… aunque… no sé si realmente sea buena idea si bien suena lógico, pero quién sabe porque nadie ha regresado del futuro para decir qué tal es.


Estuvimos abrazados, filosofando a pene pegado un ratito, y volvió a bajarse el short. Yo sentí que donde estábamos era incómodo, así que lo jalé a una pared de la sala y ahí seguimos. Como que él perdió el ritmo, pero luego hice que se apoyara en mi cuerpo, y le acaricié el culo con un poquito más de lascivia, aunque no toda la que hubiese querido. Aproveché para besarle el cuello con sumo cuidado de no dejarle marca alguna: no solo me excitaba el morbo de estar haciendo todo eso con mi mejor amigo, sino el hecho de que, al margen de la incomodidad del momento, la confianza que tenía en su propio cuerpo lo pintaba como un gran amante, uno de ésos a quien no le importa rol, orientación o lo que fuera excepto sentir, ¡y qué rico se sentía!
. Volví a jadear. Esta vez no me conformé solo con el glúteo, exploré por encima de su raja y honestamente me quedé con ganas de separárselas y jugar con su ano a ver qué pasaba; no meterle el dedo porque eso es recontraincómodo, sino masajeárselo, dilatarlo, jugar.


Luego, él me llevó mis manos hacia adelante, se bajó del todo el short y por primera vez desde que lo conozco, me pidió masturbarlo. Le acaricié las bolas, parte del vello púbico que, como nunca, se lo había dejado crecer, pero no logré que se le parara porque de pronto le entraron dos llamadas importantes. Y realmente sí que lo eran. Como que eso ya rompió la atmósfera, aunque me quedé con las ganas de volver a sentir ese rico pene erecto, recto, perfecto, y llevarlo hasta el punto de un casi orgasmo tras lo que dejaría que se le bajara y masturbarlo suavemente aprovechando el montón de líquido preseminal que emana; o quien sabe, llevarlo hasta un final feliz y probar su semen, un fetiche que a él le encanta, porque hasta de cuál es el método más adecuado para mamárselo a él, hemos hablado varias veces. Ojalá haya el momento y el espacio suficientes para hacer un taller personalizado intensivo.


. Volvimos a despedirnos, y esta vez sí fue la definitiva.
Cuando llegamos a la calle, me dijo que le encantaría ver la experiencia en una historia escrita pero no lo tomé en serio hasta que hoy volvió a insistírmelo por chat. Dice que quiere analizar las cosas desde mi experiencia, y honestamente (como sé que también leerá esto), lo que tengo que decir es que, quizás no es lo que la pornografía te muestra como una secuencia predecible de excitación-erección-eyaculación, pero el truco en estos casos es no esperar nada más que vivir el momento, la experiencia, la oportunidad, la complicidad, entender ese adagio que ambos compartimos: el sexo es otra forma de comunicación eficaz entre dos personas que, al menos, se simpatizan, y donde lo impredecible siempre será lo óptimo.


Claro que en su nomenclatura, a esto le llamó “experimentación”; pero como yo le dije, lo mejor será no etiquetar nada, y en todo caso quedarnos con el solo hecho, la sola experiencia.





¿Repetirlo? Pues… sí, ¿por qué no? No sé si de nuevo aquí, o esta vez en otra parte; pero creo que con más tiempo y menos tensión. Y definitivamente con más tiempo y menos ropa o sin ella, porque esa piel sí amerita recorrerla con manos, lengua, crema, con lo que sea. Aunque, claro, todo dependerá de que ambos así lo queramos. Por lo menos, hay algo que podría jugar a nuestro favor: mi amigo me confesó que tras esta última experiencia, definitivamente ya no puede etiquetarse como puramente heterosexual. A mí no me importa eso. A mí me importa que nos sintamos libres, plenos y sin culpa si comenzácemos a hacer el amor con todas las de la ley.


Por lo menos en mi nueva fantasía tras lo de ayer, hay muchos más recursos que el simple abrazo, beso en la boca o el roce genital; hay todo un repertorio sexual que me encantaría ambos interpretemos a discreción.


Si no llegara a pasar, permanece la amistad, y todo lo que allí he conseguido junto a él, nunca lo pondré ni en hipoteca ni en subasta. Me costó cada hora y cada día construir algo hermoso, y eso está fuera de cualquier discusión.