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domingo, 28 de agosto de 2022

Otra fantasía gay con Fernando Carrillo

Este actor venezolano, al margen de si lo deseas o no, bien puede anotarse un récord: ser el objeto de deseo masculino que no ha perdido vigencia por más de 30 años.


Dicen que el buen vino es más rico cuanto más añejo, y parece que eso también sucede con el actor venezolano Fernando Carrillo (Caracas, 6 de enero de 1966) , quien con los años no se desluce sino todo lo contrario: además de su hermoso rostro, ese esculpido cuerpo en el que destacan esos increíbles abdominales y ese glorioso culo, lo hacen absolutamente irresistible.

El gran aporte de Fernando Carrillo a la comunidad gay y bi de Latinoamérica es haber sido uno de los protagonistas de sus más húmedas y pegajosas fantasías  por más de tres décadas desde que apareció en las pantallas de su país hasta que poco a poco se hizo más internacional, especialmente cuando llegó a radicarse en México.

Cómo olvidarlo cuando  lucía su cuerpo apenas cubierto con una tanga que solo consiguió parar penes y salivar a los amantes del beso negro, o más aún verlo en aquella emblemática foto filtrada de cuando grababa un duchazo totalmente desnudo. ¿Por Dios! ¿Qué jugosa retaguardia!


Pero si hablamos de fantasías eróticas con el buen Fer, ¿a cuáles nos referimos? Pensemos en su actitud de galán caballero e impetuoso a la vez, todo un monumento de carne al deseo sexual más cachondo. Así que desde Hunks of Piura  se nos ha ocurrido algo.

Como a Carrillo le encanta la vida en el campo, imagina que lo llevas a una cabaña para que descanse y lo acuestas en una cama muy cómoda. El actor se va quitando la ropa con esa sensualidad natural que lo caracteriza y una vez que está bien desnudo se echa boca arriba sobre el lecho.

Lo que Fernando ignora es que en las cuatro esquinas de la cama hay suaves cuerdas que nos servirán para atarle ambas manos y ambos pies. Ya bien sujeto, tú te desnudas por completo, tomas una pluma y comienzas a pasearla por toda su hermosa anatomía hasta detenerte en su bien cincelado abdomen. Paseas la pluma de lado a lado mientras él gime y pide que te detengas, pero tú no le harás caso.

entonces, te sientas sobre su pene semi-erecto, y con un suave masaje de tu raja del culo comenzarás a ponérselo duro y palpitante. Cuando lo consigas, sin dejar de pasear la pluma, te reclinarás hasta que le chupes y lamas sus tetillas. Él te pedirá que pares, que ya no más. Tú continuarás. No olvides seguir moviendo tu culo sobre su pene ahora ya erecto del todo. El actor jadeará y gemirá de placer, ya sin articular más palabra.

En ese momento dejas de besarle las tetillas y sin dejar de pasarle la pluma por el abdomen, le mamas bien su verga y le lames sus huevos con ahínco. Usa los dedos de tu otra mano para masajearle el ano gentilmente aprovechando que está amarrado con las piernas abiertas.

Entonces, te incorporarás, volverás a sentarte sobre su verga  y aumentarás elmovimiento de tu culo mientras sigues trabajándole el abdomen con la pluma, y te moverás tanto hasta que sientas que su semen fluye caliente entre tu ano y su pubis. Será el turno para que tú tomes tu verga y te la frotes hasta que tu leche se dispare sobre su abdomen esculpido como tabla de lavar.

Como acto final, te volverás a inclinar a lamer y tragar tu propio esperma… y el suyo, si es posible. Esa es nuestra fantasía. ¿Cuál es la tuya? Cuéntala en la caja de comentarios aquí debajo. Y si no te gusta Carrillo, dinos a quién y qué le harías. ¡Nunca dejemos de fantasear!

Mira también actorvenezolano, fantasía gay y actor desnudo.


domingo, 29 de mayo de 2022

ASS (30): Un nuevo actor porno exclusivo

Marcano llega a grabar su escena porno con Flavio y Enrique, a quien ya conoce de mucho tiempo atrás.

 


Marcano llega a la discoteca en la ciudad de Piura donde lo citaron para grabar su escena en la película porno que produce Enrique… con la producción asociada de Flavio. Un vigilante le da acceso junto a su vehículo. Sin necesidad de preguntarle, a leguas reconoce que este chico no es peruano como él. Al entrar, Willy está calibrando la cámara con las luces del escenario en el salón principal.

“Vengo a…”, anuncia.

“Claro”, sonríe el camarógrafo. “Te llevo”.

Si el rostro hermoso que puede ver y la anatomía perfecta que intuye lo han impresionado, el culo del chico le jala la vista mientras caminan por el pasillo hasta la oficina de la administración. Como resultado, Willy siente que su pinga comienza a ponerse dura dentro de su pantalón. Al ingresar a la oficina, Enrique está sentado viendo algo en su laptop mientras Flavio se termina de poner el short sexy que usará en la escena.

“Hola de nuevo…chamo”, sonríe Enrique. “Ya sabes cómo es el protocolo”.

Marcano le devuelve la sonrisa y comienza a desnudarse todo. Conforme va descubriendo su torso perfecto, sus piernas fuertes, su culo enorme, su gran verga y huevos, Flavio queda tan boquiabierto que olvida asegurar la trampilla del short y se le cae al suelo: su pene erecto queda al descubierto y sus mejillas enrojecen.

Esta escena será un poco diferente a las anteriores: Marcano encarna a un conserje que barre el escenario mientras el personaje de Flavio ensaya su coreografía.

“¿Un venezolano que no sabe bailar?”, pregunta el actor a Enrique mientras le ponen aceite.

“Y qué tiene, cabrón. Tú eres piurano y no sabes bailar ese… tendero, rondero, tontero, o como se llame ese baile que intentó enseñarte ese chico que te cogió en esa orgía”.

“Ah, el campeón nacional de tondero”, ríe Flavio. “El baile se llama tondero, ton-de-ro”.

Willy por su parte también coloca aceite a Marcano.

“Cuando me toque dar clases de figura humana, te contrataré como modelo”, le dice.

“¿Pagan bien?”

“No tanto como hacer porno, pero tu canon puede abrirte muchas puertas”, Willy le guiña un ojo.

Enrique grita acción, y Flavio comienza a bailar en el escenario mientras Marcano finge barrer en un costado. Entonces Flavio lo mira y lo seduce con su baile hasta conseguir llamar la atención del otro muchacho. Se le acerca, le sigue bailando, y mientras lo hace se va quitando el polo y luego el short. Entonces, toma el polo a Marcano, se lo arranca, literalmente, le baja la pantaloneta y se arrodilla a chuparle la verga.

A Flavio le cuesta trabajo lograr que esos gruesos 21 centímetros se metan todos en su boca pero la escena lo amerita.

“Chúpame el culo”, pide el bailarín.

Flavio se pone en cuatro sobre el suelo y Marcano se agacha a practicarle el beso negro. Willy aprovecha para captar la escena desde varios ángulos, como de costumbre, y de vez en cuando acomoda su erección. La forma cómo Marcano sopea a a Flavio es diferente, con más pasión, y la imagen lo capta fielmente.

Marcano se incorpora luego, disimuladamente se unta mucho lubricante en su pene erecto y lo va introduciendo en el ano ya dilatado de Flavio. Se supone que el actor debe fingir placer a través del dolor, pero esos gestos no son actuados. Bajo otras circunstancias, quizás le habría pedido a su compañero que detenga todo pero hay una cámara delante y mil soles más en su cuenta.

“Corten”, indica Enrique. “Vamos a grabar contraplanos y el fin de la escena”.

Marcano se detiene por un momento pero no saca su pene del ano de Flavio. Willy acomoda la cámara y Enrique se coloca en una puerta a espaldas de los actores. “Acción”, ordena.

Marcano vuelve a meter y sacar su verga del culo de Flavio mientras, al fondo, enrique hace el ademán de pasar y quedarse sorprendido viendo el coito en el centro del escenario. Entonces se apoya en la puerta y comienza a sobarse el paquete hasta ponerse el pene duro, sacárselo y comenzar a masturbarse mientras, supuestamente espía a los dos amantes; pero, en el proceso mueve tanto su mano que topa el escobillón que estaba arrimado al filo, hace que se caiga, y los dos chicos se asustan al ser descubiertos.

Primer plano a la cara de enrique, evidentemente excitado; corte en el mismo plano a su pinga erecta fuera de su pantalón. Tras un corte, Enrique, ya desnudo, se arrodilla delante de Flavio y le ofrece su pene para que se lo chupe mientras Marcano lo sigue haciendo sufrir al penetrarlo. Willy, como siempre, revoloteando mientras busca el mejor ángulo.

Tras cierto tiempo, Enrique cambia de lugar y se coloca detrás de Marcano. Le introduce su pene. Sabiéndose al medio del trenecito, Marcano comienza a mover su cadera tratando de estimular el ano de Flavio (sin conseguirlo) y estimulando el pene de Enrique con su ano (lográndolo por completo). Tras otro rato, Marcano y Enrique se paran dejando a Flavio al medio y arrodillado, se masturban y disparan su semen casi al mismo tiempo sobre las mejillas del modelo quien también masturba su miembro hasta eyacular sobre el suelo del proscenio. Corte y queda.

“Entonces… ustedes ya se conocían”, conecta Flavio.

“es una larga historia, cuate, como mi verga… y la suya”, se acaricia el pene Enrique.

Willy entra también desnudo y secándose con una toalla.

“El venezolano ya está listo para hacer la sesión en tu casa”, avisa a Enrique.

“Genial. Que salga, nos duchamos de inmediato y nos vamos”.

Marcano no demora mucho y aparece aún desnudo y también secándose.

“Por fin te taladré ese ojete”, sonríe el productor.

“¿¡Por qué no me metiste huevo esa vez en Maracaibo?”

“Me dio pena tu… novio. ¿Cuento contigo para la escena de mañana?”.

Marcano se sienta en una silla buscando su ropa:

“Mi ex novio. Y sobre mañana, siempre que haya dinero, cuentas conmigo”.

“Genial porque tengo una propuesta adicional: un contrato deexclusividad con ASS”.

Esa noche, Miguel masajea el cuerpo perfecto y desnudo de Marcano en el cuartito del AS.

“¿Y aceptaste ser su actor porno exclusivo?”

“Tengo buen cuerpo, tengo buena verga, tengo buen culo, soy versátil, me pagan por lo menos un 25 por ciento más de lo que saco en un mes. ¿Tengo más opciones?”

Miguel sonríe mientras le masajea las nalgas a a lo ancho y largo, y vaya que si son anchas y largas.

“Yo también lo acepté pero seguiré con el gimnasio, los masajes, el grupo de danzas. A ver si con lo que ahorro por fin puedo dedicarme a hacer mis cuadros y mis fotos de desnudos”.

“Con lo que ahorre primero validaré mi título de ingeniero, luego pondré una empresa de servicios, y si no, me iré a Buenos Aires, o Río, o México, o Miami… o Madrid”.

Miguel termina de masajear la parte posterior de piernas y hace que Marcano se ponga boca arriba en la camilla: su pinga está casi erecta.

“Primero tendremos que sobrevivir el primer año”.

“Gracias por reconectarme con el charro”.

“Por nada”, sonríe Miguel, acaricia la verga de Marcano, y se inclina a mamarla para terminarla de poner dura. Marcano disfruta esa boca tibia y húmeda hasta que súbitamente siente que le dejan de chupar el cipote.

“Oye, ¿y qué sabes de Edú? Alejo dice que no lo ve desde hace un par de días. ¿No fue contigo?”

“No”, dice Marcano. “Tampoco sé nada de él”.

“Raro, ¿no?”

“Sí… raro”, miente Marcano. Ya empeñó su palabra en no decir nada a nadie. 

            

viernes, 2 de septiembre de 2022

ASS (44): El nadador y el político… con el pene erecto

Enrique coordina todo para lanzar un nuevo talento porno gay: Julián.



En uno de los dormitorios de la extensa casa de Enrique en Los ejidos, Julián está arrodillado en el filo de la cama totalmente desnudo mientras Flavio le mama su pene. El experto actor y modelo porno gay también está desnudo. Julián mira cómo su miembro es succionado por la boca experta de su compañero sexual. Al recorrer con su mirada la espalda de Flavio y llegar a sus musculosas y redondas nalgas, mira cómo entre ellas la cara de Enrique se solaza metiendo su lengua al ano del chico.

Julián cree que ver un beso negro a otro pata es una cosa excitante, pero está inseguro sobre si él haría eso. Sí le había chupado y lamido la chucha a sus enamoradas, ¿pero a otro chico? Mejor prefiere no pensar.

A un lado de ellos, Willy mira la escena atentamente. Está sentado sobre una silla y solo viste su bóxer. Su pene está evidentemente erecto y se lo soba con la mano. Entonces mira a Julián:

“Tienes que hacerte a la idea de que va a verte mucha gente, pero a la vez tienes que meterte en la cabeza que todo debe parecer muy íntimo y natural”.

“Jodida la cosa”, sonríe el nadador, cuyo hermoso cuerpo desnudo y depilado de pies a cabeza luce como una escultura griega bajo la luz suave del cuarto.

El celular de enrique suena. Suelta las nalgas de Flavio, camina hasta un ccostado de Willy, coge el aparato, mira la pantalla:

“Me llegó la visita… Sigue tú, güey”, indica a Willy.

Enrique se pone el jean y una chompa encima de su cuerpo desnudo, se calza las zapatillas rápidamente y sale del cuarto. Willy se saca el bóxer y continúa el beso negro que su compañero inició en el culo de Flavio. Julián sigue ‘practicando’ cómo manejar su excitación mientras le chupan el pene.

“¿te animas a cacharlo de una vez?”, Willy lo desafía.

Julián duda.

En el primer piso de la casa, Enrique recibe a Eliezer. Ambos se sorprenden de la estampa de culturista que lucen. Se sientan en los muebles de la sala.

“entiendo que debes tener muchas cosas que hacer así que iré al grano”, se desahueva Enrique. “Quisiera que me faciliten la piscina comunitaria un par de días para grabar un video porno gay: te pago lo que me pidan y eso pueden ponerlo como aporte a la campaña sin necesidad de buscar un concepto de blanqueamiento”.

“¿Para cuándo la necesitas?”, se sorprende Eliezer.

“Esta semana… ustedes vean el mejor momento”.

“La huevada es cerrar una piscina de uso público…”

“Yo entiendo, Eliezer; pero comprenderás que no puedo grabar una porno gay a vista y paciencia de todo el mundo. ¿Cuento con ustedes?”

El asistente de Pelu se toma unos segundos.

“Déjalo de mi cuenta”, al fin responde sonriendo. “Y… ¿cuán fuertes serán las escenas que van a filmar?”

Enrique se deja de protocolos y comienza a acariciar la pierna de futbolista  que se maneja Eliezer, quien comienza a sentir que la pinga se le pone dura. Entonces, pone su mano encima de la del productor porno gay:

“Creo que sabemos cómo va a terminar esto y… no sé cómo decírtelo… yo… es decir… ustedes”.

“¿¿Qué pasa, Eliezer?”

“¿Ustedes están sanos? Mira que ahora ha aparecido esto de la viruela del mono, hay ese nuevo brote de Covid…, y el… el…”

“Estamos vacunados contra Covid, Eliezer. Y sobre viruela del mono, todos tenemos sexo solo entre nosotros”.

“Y el VIH?”

“Todos estamos controlados y tomamos Truvada ®… por cierto, deberían convertirlo en política de salud pública, especialmente para los gays y bi que aquí son más de lo que el censo dice”.

“Yo caché con uno de los chicos que trabaja para ti; Flavio creo que se llama. Él me dijo que es escort, ¿entonces qué me garantiza que no tenga algo más?”

Enrique sonríe comprensivo y deja de acariciar la pierna de Eliezer:

“¿Tú coges con el tal José Luis, cierto?”

“sí… así que imagínate si le da algo… los otros candidatos lo demolerían”.

Enrique sonríe de nuevo:

“Te entiendo… bueno, celebro que tu jefe no sea… promíscuo… y más bien, mándame tu cotización y la cuenta para depositar”.

Eliezer se incomoda al escuchar la insinuación sobre la conducta sexual de Pelu pero se las traga:

“Claro… Mañana a primera hora”.

Eliezer se levanta y se despide. Enrique lo acompaña siguiéndolo a propósito para ganarse con su hermoso culo. Entonces, el moreno frena en seco:

“Nunca he visto el porno que hacen… ¿dónde puedo encontrarlo?”

Enrique le sonríe: “Sígueme”.

Cuando ambos llegan al segundo piso, sobre la cama Flavio está en cuatro patas mientras Willy le acomete por el culo con su verga y Julián sigue delante de la boca del actor y modelo dejando que le siguiera mamando el pene. Eliezer se asoma con cuidado tratando de no hacer bulla. Logra concentrarse en la imagen, tanto que su gran pene comienza a ponerse duro bajo su jean. Pero no solo es la única cosa que siente: algo se arrima en sus nalgas. Reacciona. Al girar, la cara de enrique está a milímetros de la suya.

“Soy activo solamente”.

Qué pedo, güey”, le susurra enrique. “Entonces acaríciame el culo”.

Eliezer no aguanta más; se trenza en un beso con el dueño de casa mientras sus manos se posan ya sin roche sobre las firmes nalgas, y más aún, tratan de meterse bajo el jean de enrique. Eliezer se separa de pronto, ya excitado:

“No tienes ropa interior”.

“No tengo nada debajo excepto unas ganas increíbles de que me cojas”.

“¿

En solo cinco minutos, Eliezer y enrique ocupan el cuarto contiguo y comienzan a desnudarse sin ddejarse de besar en la boca, suben a la cama y se arrodillan sin dejar que sus labios pierdan el contacto.

Así desnudos, Eliezer puede pasear sus gruesas manos por esas lampiñas, redondas y duras nalgas mientras su pene erecto esgrime con el pene erecto de Enrique.

“Chúpame el culo”, dice el anfitrión.

Enrique gira y se agacha. Eliezer olvida todos sus escrúpulos sanitarios y se inclina también a probar el ano que se le abre en medio de las dos poderosas nalgas que también lame, besa y mordisquea. Enrique gime y pide más.

Tras varios minutos de beso negro, Eliezer se levanta otra vez: “Chúpamela”.

Enrique gira y se prende de la vergota gorda y larga que se le eleva dura como un tronco fresco emergiendo del negro bosque de un vello púbico sin recortar. Increíblemente, enrique logra tragarse todo el pene. Eliezer lo agradece en el alma.

Posteriormente, Enrique da un condón a Eliezer quien se lo calza. Una buena cantidad de lubricante es untada sobre el falo y en el agujero del culo. La penetración anal se hace despacio. Eliezer sabe que su miembro no puede entrar de golpe; además, lento se siente más rico. Eso incluye el bombeo.

Él y enrique gimen mientras disfrutan del momento.

En la habitación del lado, Willy preña a Flavio. Saca su pene y mira a Julián:

“¿te animas? Hay condones”.

Julián lo piensa… “De acuerdo”.

Willy le alcanza el preservativo, Julián se lo pone y se coloca detrás de Flavio.

“Al fin te la voy a sentir en mi culo”, comenta éste último”.

Julián no termina de meterle la cabeza cuando siente que no puede evitar la eyaculación. Ahí acaba todo. Mira nervioso a Willy, quien no sabe qué decir.

En la habitación del lado, Eliezer todavía dura una hora más antes de que su semen llene el látex y tras un beso recuerdde a enriqe que el trato está cerrado:

“Tranquilo que vas a tener la piscina en el menor tiempo posible”.

Y para terminar,una porno gay.


domingo, 10 de abril de 2022

ASS (23): Sus primeras dos escenas cachando a pelo

Un nuevo actor porno se une a la productora de Enrique.


 

“Soy Mike, tengo 20 años y vine aquí por el casting de baile”.

“¿Qué géneros sabes bailar?”

“Casi todos. Te demuestro si quieres”.

“Qué bueno, Mike. Yo estoy buscando strippers decididos a todo”.

“Yo estoy decidido a todo”, sonríe el postulante.

“Veamos”.

Suena una música y el candidato se pone de pie, va al centro del escenario y comienza a moverse sensualmente al ritmo. Se quita el polo. Sigue bailando. De un tirón se deshace del short y queda solo en zapatillas y una tanga con estampados felinos que le aprisionan el bulto y le ocultan la mitad de sus bien desarrolladas nalgas, aunque se le mete entre ellas.

Al terminar, hace una venia. El chico que lo está examinando se le acerca.

“Nada mal, Mike… pero… en mi show, el stripper se queda totalmente desnudo”.

“¿Y tú te quedas totalmente desnudo en tu shows?”

“Mira”.

Suena otra música y el examinador comienza una rutina en la que también se queda sin polo, sin short, y mientras baila solo en zapatillass y un hilo dental que oculta su paquete pero revela sin ningún roche su culo como dos burbujas hinchadas, se acerca al postulante, lo toma de su tanga atigrada y se la baja hasta las pantorrillas: la pinga semiflácida del otro chico queda al aire.

Se le contonea. El candidato termina de despojarse de la ropa interior y así desnudo lo sigue. Poco a poco, le saca el hilo dental. El examinador gira, abraza al postulante, lo besa en la boca y, apoyándose en sus manos, baja por todo su pecho y vientre velludo hasta llegar a su pinga. La comienza a mamar y la pone dura de inmediato. Tras un par de minutos, el examinador gira y se pone en cuatro patas sobre el piso del escenario.

“Mámame el culo”, pide.

El postulante se arrodilla y se inclina para hacer el beso negro. el examinador gime y jadea. Se la pasan así por un par de minutos.

“Métemela al culo”, pide el examinador.

Mike se incorpora, calibra sus 18 centímetros y comienza a meterlos con suma facilidad en ese hueco que más que dilatado, está bien usado.

“Así, fóllame rico”, pide el pasivo.

el activo se cimbra con mucho ritmo y respira profundo. Cierra los ojos y solo se deja llevar hasta que siente venir su orgasmo. Entonces, para y saca su pene.

“Cortamos”, dice hacia su costado derecho.

En la platea, Willy apaga la cámara de televisión dispuesta sobre un trípode mientras Enrique da una señal de conformidad y alejo mira toda la acción sentado en una silla de plástico.

“Subo para hacer los contraplanos”, avisa el camarógrafo a la vez que carga sus herramientas de trabajo hacia el proscenio.

“entonces, tu amigo… ¿Pedro? Bueno, él no se anima aún”, recuerda Enrique.

“Tiene miedo que su viejo le saque la mierda si lo descubre”, responde Alejo.

“¿Y ese otro que dices tiene más cuerpo de futbolista?”

“Sería de hablar con él, aunque parece que se está cachando a mi amigo Pedro”.

“¿Son pareja?”

“No, digamos que solo cachan porque él vive en su jato”.

“Ah, chinga”, reacciona enrique.

Sobre el escenario, los dos actores se visten por completo y se ubican en la posición inicial de la entrevista.

“Solo voy a hacer tus planos, Flavio”, indica Willy. “¿Recuerdas tus líneas?”

“Sí”, afirma el modelo y actor.

“Enrique, Alejo, detrás de mí para que no salgan en plano”, pide Willy. “¡Y…acción!”

Alejo y Enrique se van a un rincón de la discoteca vacía que funciona como locación.

“El pata que cacha con mi amigo Pedro está llegando al AS con un venezolano que tiene cuerpo como el mío, es culón, y Miguel me contó que ese venezolano es pingón”, dice Alejo en voz baja.

“¿Pero tiene papeles?”, consulta Enrique también en voz baja.

“Ah, eso no sé”.

Vuelve a sonar la música, y en el escenario, el que interpreta al postulante repite el baile y strip-tease hasta volverse a quedar en su tanga atigrada.

“Buen culo tiene tu amigo Miguel; debió depilárselo para ponerse el hilo dental que le había comprado”, comenta Enrique desde el fondo aún en voz baja.

“Y él sí es moderno”, agrega Alejo.

“¿Por qqué no te animas tú? Tienes buen culo”.

“No, cojudo. Duele cuando te meten la pinga”.

“¿Ya te la habrán metido, cabrón?”

Alejo ríe mirando al escenario cómo Flavio se quita toda la ropa y se queda en su hilo dental.

“Corten”, indica Willy. “Voy a cambiar de tiro”.

“¿Así se hace una porno?”, se extraña Alejo al fondo, siempre en voz baja.

“Todo lo que veas en la pantalla es 50% talento del modelo y el otro 50% del equipo detrás de cámaras”, presume Enrique.

En el escenario se reanuda la secuencia  del baile de Flavio hasta quedar totalmente desnudo, acercarse a bailar con Miguel, besarlo, desnudarlo, chuparle el pene, que él haga el beso negro y que finalmente lo penetre por el culo. Ahora Willy puede tomar los gestos de placer de los dos actores con más detalle.

“Las voy a dar”, avisa Miguel.

“Aguanta, voy a abrir la toma”, pide Willy. “Ahora sí… orgasmo… acción”.

Miguel se sigue cimbrando con su pene dentro del ano de Flavio hasta que ahora sí deja desencadenar su eyaculación:

“Me vengo, me vengo”.

“Sí, dame tu leche”, pide Flavio.

Miguel saca su pene, lo pajea y dispara su  semen entre las nalgas y la espalda baja de Flavio. Ambos se tranquilizan y esperan.

“Corten… queda”, avisa Willy.

“Recupérense que tenemos que hacer la escena del baño”, avisa Enrique.

“¿También vamos a filmar cachando y parando?”, vuelve a preguntar Alejo.

“el truco del buen cine”, explica Willy mientras recoge la cámara y el trípode, “es quetodo lo que vesen pantalla parezca como si hubiese pasado de forma corrida cuando realmente no fue así”.

“¿Incluso los videos porno amateur?”, curiosea Flavio.

“Los videos porno amateur no son tan amateur como parecen”, sonríe Enrique. “Son formatos que los estudios han desarrollado para que parezcan amateur y seguir ganando dinero invirtiendo menos en la grabación”.

Los cuatro van al camerino de la discoteca, y aprovechando la estrechez del pasillo, Flavio mete su mano en el culo de Alejo.

“Me dejaste por el Kike”, le dice bromeando.

“le ibas a pagar sus escenas con mi dinero”, aclara Enrique también bromeando.

La escena en las duchas es relativamente básica. Se supone que Alejo, encarnando a Santiago o Santi, está bañándose cuando llegan Miguel, interpretando a Mike, y Flavio, como él mismo. Al hallar el cubículo ocupado, deciden esperar pero Santiago les dice que mejor la comparten. Los tres entran como pueden, se bañan y se excitan.

Mike y Flavio se turnan para chupar el pene a Santiago, quien a su vez luego se los mete por el culo a cada uno. A pesar de la leve protesta de Alejo, Willy graba la escena cortando y cambiando de ángulo con tal de lucir mejor el falo del actor en los dos grandes culos que sodomiza, y de paso el del activo también. En una toma, se logra ver su agujero cerradito.

La escena termina con Flavio mamanndo ambas vergas hasta que logra que eyaculen en su boca. Primero la de Miguel, mucho después la de Alejo. Y como un extra, Miguel mama la pinga cabezona de Flavio hasta recibir el semen en su lengua y tragárselo. Lo saborea.

“Corten”, indica Willy cuyo pene también está durísimo, y de eso se encarga Enrique. Le baja la bragueta del jean, y delante de los tres actores, se arrodilla a chupársela hasta que el esperma del camarógrafo se dispara en su boca. Han sido cuatro horas y media de grabación, y son dos mil soles más en la cuenta de Flavio, dos mil quinientos adicionales a la de Alejo y los primeros dos mil para Miguel haciendo porno. Y todo el vestuario, proporcionado por ASS.

“¿Y si alguien descubre la película?”, por fin pregunta Alejo a Miguel cuando llegan a San Sebastián en la moto.

“Yo no le rindo cuentas a nadie más que a mí, así que yo me hago responsable solito”, responde el galán.

Alejo quisiera decir lo mismo, pero luego de dejar a Miguel, tendrá que inventarse otra mentira sobre su ausencia cuando llegue a casa, eso sí, con una buena dotación de víveres.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

jueves, 29 de diciembre de 2011

Perfiles del talento adulto

Está claro que si deseas incursionar en el mundo del entretenimiento adulto, no sólo requerirás de un cuerpo fuerte y armonioso, y un rostro, digamos, agraciado y bien cuidado (saludable, más que todo).
Además, debes tener la mayoría de edad legal, y, en la medida de lo posible, ser independiente para que tú mismo te hagas responsable de esta carrera o pasatiempo, si es que quieres verlo así.
Psicológicamente, hay que perderle el miedo a la gente, tener cierto placer en sentirse observado (con el riesgo que no le caigas bien a todos), y una desinhibición máxima. Además, la espontaneidad es uno de los grandes ingredientes.
ahora bien, dependiendo de lo que decidas ser, hay exigencias muy puntuales, por lo que consultamos a algunos especialistas en el ramo, y a nuestro equipo de productores para darte una real información de qué se necesita en cada caso, para que lo verifiques, y veas cómo lo adquieres, o lo desarrollas.

STRIPPERS
- Expresión corporal.
- Dominio de escenario.
- Capacidad de improvisación, creatividad.
- Memoria espacial y sonora, en especial, para las coreografías.
- Buena a excelente coordinación motriz, habilidad para bailar.
- Flexibilidad.
- Carisma, empatía con el público.
- Buena organización del tiempo, que te permita medir en qué momento va qué cosa, ya que el show es parte de un guión.
- Cultura musical. La idea es que puedas desnudarte con casi cualquier ritmo, esto implica buen gusto.
- También buen gusto para el vestuario, desde lo que te cubrirá hasta lo que será tu última o ninguna prenda.
- Plena comodidad para lucir prendas tan pequeñas, como el hilo dental.
- Cero roche al desnudo parcial o completo frente a una multitud.

MODELO FOTOGRÁFICO O DE PINTURA(DESNUDO ARTÍSTICO)
- Paciencia, por encima de todo.
- Alto control del stress.
- Flexibilidad.
- Mucho conocimiento sobre tus mejores ángulos y poses (lo puedes practicar con un espejo de cuerpo entero).
- Expresión corporal.
- Mínimo conocimiento sobre la teoría de la luz.
- Adaptabilidad a cualquier entorno.
- Comodidad para quedarse desnudo frente a más de una persona, especialmente si trabajas para escuelas de arte.

ACTOR O MODELO ERÓTICO
- Conocimientos básicos a medios de arte dramático.
-Flexibilidad muscular.
- Expresión corporal.
- Estética íntima básica.
- Deseable: conocimiento básico del lenguaje audiovisual, y en especial de los movimientos de cámara.
- Buena predisposición para el trabajo en equipo.

ACTOR O MODELO PORNO
- Básicos y clásicos: un buen miembro y/o un ano bien cuidado.
- Creatividad.
- Deseable: conocimientos básicos de arte dramático.
- También deseable: capacidad de concentración, especialmente para retardar la eyaculación sin recurrir a químicos.
- Desinhibición suprema, o cero roche a ser visto calato y armado o siendo penetrado.
- Estética íntima de buena calidad, en especial con el vello corporal.
- Estilo de vida saludable, esto es buena alimentación, ejercicio constante, cero alcohol y drogas. Además, descanso e hidratación.
- Cuidados sanitarios, teoría y práctica d sexo seguro.
- Control médico para prevenir infecciones de transmisión sexual, en especial el VIH.
- Experiencia en poses sexuales, sexo anal, vaginal y oral.
- Cero asco con el tema del semen... y otros fluídos corporales.
- Conocimientos sobre producción y lenguaje audiovisual.

¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

sábado, 12 de marzo de 2016

La Agencia (13)

Por Hunk01

 

Portarse bien dio buenos resultados a Rodrigo. Su personaje no solo se mantuvo sino que llegó a tener tanta importancia como el de un antagonista, desplazando por ratos al antagonista oficial. Y aunque la actriz principal se negó al pedido de la producción a ser penetrada por el actor novato, no tuvo más remedio que interpretar candentes escenas de sexo. Le costó trabajo a todo el mundo ocultar la erección, y tras el grito de “¡corten!”, Rodrigo pasaba varios minutos en el baño, masturbándose.

el actor principal, quien antes solía ser amistoso con el muchacho, se tornó algo lejano, hostil por ratos.

Rodrigo se lo comentó a santiago.

-          Es lógica su reacción; le comenzaste a robar pantalla.

-           Pero yo no quiero hacer eso.

-           Aunque no lo quieras es inevitable… pero lo podemos arreglar.

El protagonista se llamaba Raúl, un tipo boricua, alto, con tanta musculatura como santiago, cabello castaño, muy introvertido. Solía pasarse buen tiempo hablando por teléfono con su familia, o eso parecía.

Aprovechando la fiesta nacional de la isla, Rodrigo se acercó en un descanso y lo invitó ese fin de semana a pasarlo en su departamento, celebrando. Que él elija qué gente querría que asista. El actor le contestó que no celebraría, sino que se pasaría el fin de semana ensayando sus libretos, pues la novela entraba al último mes.

Santiago sonrió cuando Rodrigo se lo contó.

-           Sobrado imbécil, como si yo no supiera que ha cachado hasta con el conserje.

-           ¿También le entra a la nota?

-           ¿Cómo crees que obtuvo el protagónico? La vaina es que cuando eres versátil, tienes más posibilidades, por eso él se hace el sobrado.

-           ¿Ya te lo cachaste?

-           Aún no. Pero sí me consta que se le hace agua cuando se me para.

Casi al finalizar esa semana, Rodrigo acavó de grabar su escena y se fue al camerino a cambiarse de ropa para regresar a su casa. Apenas abrió la puerta, se quedó de piedra. Santiago le horadaba el culo al protagonista con una velocidad digna de pistón. Rodrigo no sabía si entrar o salir de nuevo. Santiago lo vio, le hizo un ademán de actuar con rapidez. Pudo leer “cierra la puerta, carajo” de sus labios. Rodrigo le obedeció sin dejar su expresión de asombro.

Santiago perdió la concentración y bajó su intensidad.

-           ¿qué pasa, ne…?

El protagonista se asustó al ver a Rodrigo contemplándolos. Se levantó violentamente y se abalanzó contra su compañero. Rodrigo lo eludió. Santiago fue tras el protagonista y lo retuvo contra la pared.

-           No te atrevas a tocarle un pelo. Ahora él sabe lo mismo que yo, así que si valoras tu imagen, anda tranquilo.

Rodrigo no supo qué hacer. Se desvistió y se encerró en la ducha. Volvió a masturbarse.

XXX

Por la noche, andrés fue al departamento de Rodrigo. Otra vez, ese fin de semana se irían a la playa, pero ahora más lejos. Máncora o Punta sal eran las alternativas. Tras revisar presupuestos y opciones de alojamiento, se relajaron un poco.

-          Rodrigo, ¿sabes hacer el beso negro?

Rodrigo lo miró extrañado.

-           ¿Por qué?

Andrés le contó la experiencia con Santiago.

-           Ya te dije, Andrés. Solo alucina que es una jerma.

-           Es que, ni siquiera se lo hice a una jerma.

-           ¿Quieres aprender?

Ambos chicos se desvistieron, y comenzaron a acariciarse y besarse. Estaban muy calientes.  Entonces, Rodrigo se puso en cuatro, y comenzó a instruir al chofer.

-           Bésame las nalgas… así… así.. más adentro… más… más…. Ahí… ahora lámelo… así… eso… juega con tu lengua… ahhh… ahh… sigue… Lo haces rico… así… chúpame el culo…

Andrés sentía que la leche le estallaría en cualquier momento, así que agarró firmemente las caderas de Rodrigo y comenzó a sobarle su verga hasta que el semen saltó. Andrés respiraba por la boca, aliviado. Rodrigo fue al baño a limpiarse y a masturbarse. Andrés se vistió rápidamente.

-           Me tengho que ir. Nos vemos el sábado temprano.

Rodrigo sonrió. Se sentó desnudo, buscó un porro de marihuana, pero no halló nada; entonces, comenzó a masturbarse de nuevo para liberar tensiones. Apenas comenzaba cuando escuchó toques en su puerta. “¿De qué se habrá olvidado Andrés?”. Sin vestirse fue a atender.

Era Lugo.

Rodrigo se sorprendió.

Lugo no dijo nada y se fue corriendo. Rodrigo fue tras él.

Habría bajado desnudo hasta la calle, de no ser por una señora que lo vio y comenzó a dar gritos. Rodrigo se asustó y volvió a refugiarse en su departamento. Llamó a Lugo repetidas veces a su celular pero no fue respondido. Rodrigo recordó por fin dónde tenía los porros. Fue hasta su cómoda, los sacó todos, de ahí alcanzó el retrete en su baño y presionó la palanca. “No más alucinaciones”, pensó.

XXX

El viernes, al regresar de su trabajo, halló correspondencia. Era el estado de cuenta de su tarjeta de crédito. Rodrigo se quiso caer de espaldas: su fortuna de seis dígitos había perdido tres de ellos. Apenas le quedaba 254 dólares. Vio los detalles. Cuatro páginas de cuentas y más cuentas. ¿en serio había gastado su fortuna en todo eso?

Al día siguiente lo primero que hizo fue ir al banco a pedir explicaciones, aunque Carlos le había adelantado que el banco nunca pierde. Previamente llamó a Santiago para decirle que se demoraría un poco, que vayan avanzando y que él llegaría por su cuenta.

Hizo algo inteligente: usó parte de su saldo para pagar los costos, transfirió el resto a su cuenta de ahorros y canceló la tarjeta. Bajó al cajero a sacar efectivo para el viaje y se fue a buscar un taxi para Máncora.

Dos horas después, estaba entrando al serpentín antes de llegar a Los Organos, cuando vio que el tránsito avanzaba lento porque una patrulla policial obstruía la circulación. Más allá había un trailer parado, y tras él una columna de humo blanco.

Suspiró resignado. Esperó su turno para pasar. Cuando avanzaron y superaron el atasco, vio una grúa que terminaba de halar un vehículo hecho chatarra, y unos bomberos que ayudaban al rescate. Rodrigo se persignó y pidió al chofer que acelerara.

Llegó al hotel donde habían quedado con sus compañeros, pero le dijeron que no habían llegado aún. Llamó a Santiago a su celular. Timbró varias veces pero nadie le respondía. El celular del productor sonaba como apagado. Llamó, al fin, a Andrés.

-           ¡Oe, huevón, no me digas que se fueron a Punta Sal!

-           No, joven… estamos en Talara.

-           ¿Talara? ¿qué mierda pasó?

-           Nos accidentamos… Sus dos amigos… fallecieron.

 

(CONTINUARA)

 

© 2016 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia.

sábado, 26 de marzo de 2022

Proyecto Lujuria 6.3: Osmar posa desnudo en la ducha del gym


Al terminar la obra esa noche de domingo, Zaira entra sorprendida:

“Lleno total, muchachos… y se quedó gente afuera”.

Alexis, Osmar y Evandro se miran algo boquiabiertos.

 


A la mañana siguiente, lunes, algunos alumnos y casi todas las alumnas del turno en que Osmar trabaja en el gimnasio se acercan a felicitarlo, a tomarse selfies, a sonreírse más que de costumbre. Luis Miguel Pérez, o simplemente Luismi, es el dueño del Steel Fit Gym y el relevo del modelo, quien no tiene ningún tapujo en fotografiarse en su celular justo cuando su ahora instructor estrella se está duchando (y él desnudo de la cintura para arriba). La recortada imagen sensual (para no violar eso de las normas comunitarias)se semiviraliza siempre con la etiqueta #Lustentupiel a la que agrega #SteelStarTrainer.

 


Esa noche se repite el lleno en el teatro. Lo mismo el martes.

El miércoles, Zaira pasa un mensaje a los celulares de sus talentos: “Quiero saber si tienen disponibilidad para agregar una función sábados y domingos 7:15 pm.”

Los tres actores, reunidos ensayando al desnudo en la sala de Gibrán, se miran otra vez. Apenas van a deliberar cuando entra otro mensaje: “¿Aceptan extender la temporada otro mes más?”

Alexis y Evandro miran a Osmar.

“No me digan que depende de mí”.

Entonces, solo suena la alarma de mensajes en su celular: “¿Aceptas dar entrevistas a un par de revistas?”

 


A la mañana siguiente, jueves, una reportera y un fotógrafo están en el Steel haciendo una nota a Osmar.

“¿Y no es incómodo actuar sin ropa frente al público?”, pregunta la periodista.

“Depende del actor; en mi caso, no. El cuerpo es nuestro instrumento de trabajo, así que para mí es lo más natural”.

“¿Harías otros desnudos en el teatro o la televisión?”

“Si se justifican y pagan bien, ¿por qué no?”

“Y de tus compañeros de reparto, ¿con quién es más complicado hacer los desnudos?”

“Con ninguno. Hay mucha confianza entre los tres”.

El fotógrafo no deja de obturar. Cuando la entrevista acaba, la periodista consulta al reportero gráfico si le falta alguna imagen:

“¿Podríamos recrear la toma de la ducha?”

Osmar duda un poco.

“Espérame un momento”, previene la reportera, quien hace una llamada yéndose a un lado del salón de máquinas.

“Bonito gimnasio”, comenta el fotógrafo.

“Gracias. Y… ¿cómo te llamas?”

“Ah, Alejandro Albújar”. El reportero gráfico muestra su credencial. La foto no enseña las arrugas del portador, pero eso no deja de lucirlo muy guapo, especialmente con una barba que hace un par de días no se afeitó y un cabello crespo ni corto ni largo.

“¿entrenas?”

“Cuando me da tiempo. El trabajo en el diario absorbe mucho; pero cuando tengo vacaciones, me largo a surfear al norte, de paso que visito a mis viejos”.

“¿Eres del norte?”

“De Negritos, Piura”.

“Piura. Estuve allá haciendo esa campaña”.

“Sí conozco la zona. Es…”

La reportera regresa:

“Doscientos cincuenta dólares por posar desnudo en la ducha. Si tienes e-wallet, te los pago de inmediato y luego regularizamos”.

“¿Los tres?”, se asusta Osmar.

“No”, sonríe la chica. “Vas con Alejo solamente”.

No pasan ni cinco minutos, y el instructor físico vuelve a quedarse en pelotas frente a un fotógrafo mientras posa en el vestidor del gimnasio. La cámara dispara varios flashes por minuto. En uno de esos segundos en que el aparato retoma energía para volver a disparar, Osmar nota que Alejandro  se acomoda algo en la entrepierna, y una especie de bulto se forma al lado derecho de la bragueta del jean celeste. El fotógrafo carraspea:

“Disculpa”.

“Descuida”, sonríe Osmar.

“¿Puedo decirte algo y no te molestas?”

“Fresco, chamo”.

“Me encanta todo tu cuerpo, pero… ese culo esde campeonato”.

Osmar se queda mirando perplejo a Alejandro sin saber si sonreír o sonrojarse, o mejor optar por ambas.

“Disculpa, no era mi…”, se apresura el gráfico.

“No”, susurra sonriendo el modelo. “Me gustaría verte desnudo alguna vez también”.

Ahora Alejandro se sonroja, carraspea. Se toma unos segundos para la próxima toma. El pene de Osmar, a pesar del agua fría, se pone erecto.

“Tenemos… que ocultar… eso”, aclara su voz Alejandro, la cara caliente, las mejillas rojas, sonriendo cómplicemente, señalando al falo duro y levantado con su mirada mientras el suyo se sigue notando bajo el jean.

Entonces, Osmar gira un poco más, y su culo se luce más redondo, más musculoso, más rico.

  

viernes, 3 de diciembre de 2021

Proyecto Lujuria 1.2: Esa erección no es mentira


Esa noche, en un dormitorio que apenas se ilumina por la luz azul que se cuela desde una ventana flanqueada por unas ramas secas, un hombre desnudo evidentemente atlético se sienta encogido sobre una estrecha cama. Piensa. Entonces se abre una puerta. Otro varón, vestido de camisa y pantalón,  entra y cierra la puerta.

“¿Por qué no te has cambiado aún?”, pregunta al hombre sobre la cama, quien dirige su mirada al que acaba de entrar.

“entiendes qué hicimos esta tarde, Lucas?”

“Ya olvídalo”, dice el otro también sentándose en la cama, dándole la espalda.

“¿Cómo puedes pedirme que lo olvide?”

“Juan, no hagas esto más complicado. Mateo preguntó por qué no bajaste a cenar. No supe qué responderle”.

“¿No supiste o no quisiste?”

Lucas se pone de pie impulsivamente.

“¡Por Dios, Juan! ¿Quieres que le diga a bocajarro que rompimos el voto de castidad?”

El hombre desnudo no sabe qué responder. Lucas pone su mano sobre el pomo de la puerta.

“entonces lo olvidaré. Voy a ducharme”.

“¡Espera!”

Lucas bordea la cama y alcanza a Juan quien se puso de pie en el lado opuesto. Se para frente a él y lo toma de sus brazos. Tras unos segundos en silencio, aproxima su rostro y lo besa en la boca. Juan no solo le corresponde sino que se entrega. Lucas separa sus labios.

“Ya lo hicimos una vez… Al diablo”.

Lucas se quita la camisa, luego los zapatos, el pantalón, la ropa interior, se aproxima a Juan, lo abraza y ambos se entregan en un romántico beso que continúa con una lenta caída sobre la cama. Juan abre sus piernas y comienza a levantarlas mientras la cadera de Lucas comienza a moverse entre las nalgas de su compañero. Quizás es la poca luz, pero da la impresión de que su pene comienza a crecer. Apenas han comenzado cuando se oyen golpes en la puerta.

“¿Juan, Lucas? Abran”, piden desde fuera.

Los dos amantes se asustan.

“¿Qué hacemos ahora?”, inquiere Juan con mucho miedo.

“Cállate”, ordena casi susurrando Lucas. “No hagas bulla”.

Súbitamente, se escucha que alguien mete una llave, que la puerta se abre y que alguien no solo aparece sino que entra y la cierra a sus espaldas. Los dos chicos sobre la cama se quedan como piedras, estupefactos tratando de ver al recién llegado.

“Ya lo sabía”, susurra Mateo. “¿quieren tenerme como hermano o como delator?”

Segundos de silencio.

“Haz como tu conciencia te dicte”, le contesta Lucas con mucha humildad.

Mateo comienza a desnudarse por completo, se mete a la cama, y Lucas decide que lo mejor será compartir a Juan en una especie de trío que se sucede en medio de besos, abrazos, giros, caricias, gemidos, algún suspiro, hasta formar un raro trenecito que acaba en un orgasmo progresivo comenzando por Mateo, luego Lucas, y finalmente Juan quien llega al clímax acurrucado por sus dos hermanos. La luz por la ventana se apaga. Se cierra el telón.

Tras un momentito de silencio, los aplausos en el público no solo se contagian como ola sino que acaba en una ovación. La pequeña sala está retumbando. El telón se vuelve a abrir y los tres protagonistas están de pie, ya cubiertos con batas de baño agradeciendo al respetable.

“¡Soberbio!”, grita una mujer desde el público.

Un clavel cae a los pies de uno de ellos, quien lo recoge, le da un beso y lo devuelve a la platea.

El telón se vuelve a cerrar y los tres actores corren a camerinos.

“Otro casi-lleno, chicos”, celebra Evandro, mirándose al espejo flanqueado por focos amarillos opacos.

“Y otra función que no controlas tu erección, carajo”, le sonríe Alexis viéndose al espejo también.

Osmar prefiere reírse mientras se saca la bata y busca su ropa en el armario.

“Lo siento, Alex, trato de concentrarme pero no puedo: tienes rico culo”.

“Mira, huevón, si se te parara hasta podría decir que es parte del papel, pero se te para y lubricas como mierda”.

Juan se pasa un pedazo de papel higiénico entre las nalgas.

“Menos mal que no me tocó el papel de Juan”, ríe Osmar.

“No, huevón”, bromea evandro. “Ahí sí no me aguanto y te taladro ese ojete”.

Todos ríen. Zaira Banquells entra al vestuario llevando la ropa que los actores dejaron tirada en el escenario.

“Ochenta y dos por ciento de ocupación de butacas… A pesar del boicot del Ejército Divino, gozamos de buena salud doce funciones después”.

“No me recuerdes que te debo la vida, Zaira”, apunta Evandro mientras busca su ropa.

“Si te reconciliaras ya sabes con quién, créeme que te iría mejor profesionalmente hablando”.

Evandro no dice nada, solo sonríe mientras se pone su ropa interior.

“Y a propósito, ¿qué tal tu casting?”, pregunta Zaira a Osmar.

“Traté de hacerlo bien, aunque creo que desnudarme frente a ese Escalante era innecesario pero… trabajo es trabajo, pues”.

“Ese comercial era mío”, reclama fraternalmente Evandro, quien ahora se acomoda la camisa, mientras Alexis está desnudo mostrando su cuerpo atlético y velludo por todas partes en tanto busca su ropa.

“¿También te vetó de las agencias de publicidad?”, averigua Osmar sin intención alguna.

“El problema de evan”, interviene Zaira, “es que a veces se comporta más como sindicalista que como actor, pero como sindicalista de extrema izquierda. ¿Supiste que agarró literalmente a patadas a un director de escena que parecía estarse propasando con una actriz revelación?”

“No jodas”, mete su cuchara Alexis. “Estaba justificado”.

“Sí”, prosigue Zaira, “pero no dentro del estudio y delante de todo el reparto, equipo, prensa y encima sin tener pruebas. Primero atrapas al lobo, luego le rajas la panza,pero evandro lo hizo al revés”.

“Me llegó al pincho, francamente”, se justifica el aludido.

“Bueno, ya estoy listo”, se abre paso Alexis y se acerca a Zaira a quien le estampa un beso en los labios.

“Llegando a casa te enjuagas bien esa boca porque recuerda que has compartido saliva con evancito”, ríe la mujer.

“Ya se nos acabó la soda cáustica, amor; tendrás que aguantar”.

Todos ríen. Alexis y Zaira se van, aunque ella se detiene un poco y se dirige a Evandro:

“Trabaja lo de esa erección… mi Alex aún es virgen”.

Todos ríen otra vez, y los dos enamorados se van del vestuario. Osmar se aproxima a Evandro, le da un par de palmadas en el hombro:

“Tienes que respirar hondo y desenfocar tu mente de lo erótico pero enfocar tu…”

“Ya, Osmar, no me recuerdes las lecciones del Actor’s Studio. ¿Estás listo?”

“Lo de Zaira me pareció más a reclamo amigable de mujer que a advertencia de directora de escena”.

Evandro ríe y mira directo a los ojos de Osmar:

“¿Y tú crees esa huevada de que su culo es virgen aún? Vamos”.

  

sábado, 9 de abril de 2022

Proyecto Lujuria 7.1: Una mañana al desnudo con un surfista aficionado


Al llegar al condominio donde vive Gibrán, en Jesús María, Evandro destraba las puertas del Yaris, y como un rayo Osmar abre la suya y baja.

“Espera, Os”, le pide.

Alexis también baja y camina hasta la puerta de la calle donde su compañero ya está sacando la llave para entrar. Evandro les da alcance:

“Os, por favor, tenemos que hablar”.

Pero Osmar abre la puerta y se voltea hacia Alexis, muy serio:

“¿Entras o esperas?”

“Avanza, luego entro”.

Osmar camina hacia el edificio, mientras los otros dos chicos se quedan en la puerta de la calle:

“La recontracagaste, Evandro. Esta vez sí la recontracagaste, para… variar”.

“¿Qué necesidad tiene él de bajarse en cualquier lugar a esta hora de la noche, Alex?”

“¿Y quién eres tú para impedírselo? Ya hemos hablado de esto el otro día”

“Lo que me dijiste es que lo estaba haciendo dependiente”.

“Pues, hello, su carrera comenzará a despegar y por mérito propio… bueno, y de su culo”.

Evandro baja la cabeza y mira a un costado:

“Tengo que hablar con él; tengo que disculparme”.

“Evan, mira, lo mejor que podemos hacer a esta hora es irnos a la cama, tranquilizarnos, descansar, esperar a que amanezca, y ya en la mañana analizaremos cómo actuar: deja las cosas como están por ahora”.

“Me sonó a cumbia de desengaño, Alex”.

“Bueno, más tarde le dices que te equivocaste y… ya tú ve qué floro le metes, pero ahora sí reconoce que la cagaste, hermano”.

Evandro suspira. Quizás Alexis tenga razón.

 


Solo unas horas después, el torso desnudo de Osmar se cuelga en varios puestos de diarios y revistas en todo Lima y Callao. Con un titular muy explícito (Su piel al desnudo), las cuatro páginas centrales están dedicadas al actor y modelo que aparece en algunos afiches entre osados y sugerentes a lo largo de la metrópoli y algunas ciudades importantes del resto del país, y en los comerciales de trasnoche a nivel nacional. Además de las fotos de Alejandro Albújar, hay otras de archivo aportadas por el propio Osmar y un par que la propia revista ha incluido de su acervo en las que se ve al talento cuando aún hacía carrera en Venezuela.

Osmar ya había salido a media mañana a comprar no uno, sino cinco ejemplares del diario con la revista adjunta, y cuando pensaba refugiarse todo el día en el gimnasio, la alarma de mensajes de su celular suena. Con cierta molestia toma el aparato y abre el aplicativo: toda esa mañana Evandro no se ha cansado de enviarle cosas como “quiero hablar contigo” o “perdóname, necesitamos hablar” o “por favor, respóndeme”; pero el que acaba de entrar es distinto: “¿ya despertaste?”.

 


En media hora, llega a la esquina de Javier Prado Este y Paseo Parodi, donde lo espera un Alejandro muy deportivo. Al bajar del taxi y reencontrarlo, le sonríe con entusiasmo.

“Pensé que ibas a estar ocupado”, le dice el fotógrafo.

“No, los domingos trato de descansar”.

Ambos comienzan a caminar en dirección a Lince.

“¿Y ya recibiste comentarios por la nota?”

“Algunos mensajes, saludos, cosas en mis redes; creo que hasta el taxista me reconoció”.

“¿Te dijo algo?”

“No, pero tenía una cara muy… sospechosa cuando pagué la carrera”.

Alejandro sonríe:

“Este país de mierda adora ver mujeres calatas pero sigue escandalizándose si ve chicos desnudos, especialmente si son guapos como tú”.

Osmar sonríe y se sonroja.

Ambos llegan a un edificio y suben hasta el quinto piso, donde Alejandro alquila un amplio dormitorio solo ocupado por su cama, una mesa de noche, un armario desarmable, un archivador de metal (“lo compré en las subastas de la Sunat”, explica), un escritorio con una Mac, su silla, un estante con algunos libros y papeles, y un gran espacio libre al lado de la ventana. Osmar camina hasta ella y mira a través de las hojas abiertas de vidrio, por donde se cuela un aire fresco. La vista de Lima que en este punto tiene más edificios con diferentes diseños y colores, le recuerda por un instante a su lejana Caracas, aunque sin las verdes colinas que la rodean.

“Te ves guapísimo con esa luz”, Alejandro no ahorra el piropo.

“Gracias”, sonríe el modelo. “¿Me tomarás una foto aquí?”

“Solo si tú me lo pides”.

Osmar vuelve a sonreír viendo hacia la calle:

“Podríamos pensar en una sesión, pero quizás otro día; hoy quiero disfrutar esto, y me encanta este lugar”.

“El edificio es de la década de los sesenta, por eso los acabados son muy anticuados”, explica Alejandro.

“Lo importante es que lo sientas tu hogar”.

“Trato de hacerlo mi hogar; aquí estoy por trabajo. Mi hogar está en Negritos. Sería bonito que lo conozcas algún día”.

“¿Te sientes solo acaso?”.

Alejandro carraspea y va al archivador. Osmar nota que la expresión de su nuevo amigo ha cambiado.

“Perdona, no quise…”, se justifica.

“Descuida”, sonríe Alejandro. “Te dije que tenía algo especial para ti”.

El fotógrafo saca una caja rectangular blanca,sellada, y se la entrega al actor y modelo. Al abrirla…

“¡Naguará, chamo! ¡Están hermosas!”

Son todas las fotos de la sesión, en impresiones de veinte por treinta centímetros, algunas de ellas duplicadas pero en escala de grises.

“Y si tienes una memoria USB o si tienes espacio en tu Drive, te puedo enviar las versiones digitales”.

“Debe haberte costado caro”.

“No importa. Es mi… regalo de cumpleaños”.

“Ya pasó mi cumpleaños, pero gracias”.

“¿Te provoca hacer algo? No sé. Salir a caminar, conocer algo de Lima que no conozcas, comer algo”.

Osmar sonríe:

“¿Te aburre quedarte aquí encerrado?”

“Suelo ir a la playa a correr o ssimplemente escuchar el mar”.

“¿Y tu tabla?”

“La tuve que vender, pero tengo otra en casa, en Negritos. Cuando voy, a esa le saco la mugre”.

Osmar sonríe:

“Allá en Venezuela hay un sitio llamado Cuyagua, en el Estado Aragua. Cuando grabamos una novela cerca, íbamos los fines de semana. Uno de los actores me quiso enseñar surf, pero terminé tragando más agua que parándome sobre la tabla”.

Ambos ríen.

“La práctica hace al maestro”, asevera Alejandro.

“Es un sitio hermoso, chamo. Hay tortugas, un río…”

“Como El Ñuro, en Piura”.

“¿Está cerca de tu ciudad?”

“Una hora; tres cuartos de hora”.

Osmar repasa las fotos otra vez y se sonríe a sí mismo. Alejandro ha sabido captarlo. Entonces, esa sensación que va más allá de la vanidad, la satisfacción y el placer regresa a su cuerpo.

“Creo que te encantaron, ¿no?”

Osmar sonríe:

“Encantar se queda corto como verbo. No sé, chamo, se nota que tu trabajo fue hecho con cariño, con estilo, con calidad”.

“No te equivocas… en lo del cariño, quiero decir”.

Osmar mira a Alejandro. Guarda las fotos en su caja, las cierra y las deja sobre el escritorio. Se acerca al muchacho, y al ponerse frente a frente, lo abraza muy estrechamente.

“Perdóname, Osmar”.

“¿Por qué tengo que perdonarte, vale? Todo está OK”

“Estoy excitado con todo esto”.

Osmar sonríe de nuevo:

“Yo igual”.

El modelo se separa un poco, lleva sus manos hasta la pretina de la pantaloneta del fotógrafo, la desata, la extiende, mira adentro:

“Es grueso y largo: ahora se explica”.

Alejandro sonríe e imita la acción: mira dentro de la pantaloneta que Osmar se puso esa mañana.

“La tienes como hongo”.

Osmar ríe despacio y se separa un poco. Se desnuda por completo sonriendo como un inocente niño travieso. Alejandro, esperando interpretar la acción correctamente, hace lo mismo, aunque sonriendo encandilado: delgado pero formado, espalda ancha, no musculoso sino fibrado, vientre plano, piernas y pantorrillas como futbolista. Osmar se acerca y lo abraza otra vez, acariciando su espalda y yendo más abajo:

“Cuando te vi ese día en el gimnasio, me preguntaba si era tu jean, pero también tienes un culo grande como el mío”.

“No es cierto”, replica Alejandro, también acariciando las grandes nalgas de Osmar. “Tu culo sí es enorme”.

Los dos vuelven a mirarse de frente, se sonríen, aproximan sus rostros, se besan con ternura.

A continuación, ambos se revuelcan sobre la cama, juntando sus bocas y lenguas, acariciándose, disfrutándose. Alejandro prueba a recorrer con sus besos desde la nuca hasta las nalgas sin obviar la espalda. Cuando llega a los glúteos, los separa y va a la conquista del ano de Osmar. Es cerradito. Al mismo tiempo, toma el pene erecto del actor y lo masturba. Luego se invierten los papeles. Mientras ambos están abrazados y besándose en la boca, casi eyaculan simultáneamente uno en el vientre del otro.

“Me caes muy bien, Alejandro”.

“¿Y tú qué crees? Quisiera que te quedes todo el día aquí”.

“¿No te incomodo?”

“Para nada… Ahora esto sí parece tener calor de hogar”.

Tras bañarse juntos, salen a un sitio bien caleta en Barranco donde almuerzan algo, y Alejandro le presenta a una pareja de actores veteranos que justo pasaban allí el domingo. Tras departir con ellos, regresan al cuarto en Lince, descansan un poco y reviven la faena de la mañana un par de veces más.