lunes, 26 de diciembre de 2011
Lo saqué de pito, y ahora tiene miedo
"Hace poco conocí a un pata... y luego de una fiesta, fuimos a un telo, y se la metí. La huevada es que él era pito, y le hice doler... Hace unos días nos encontramos de nuevo, y volvimos a ir a la cama, pero esta vez no me dejó metérsela... Me cerraba sus nnalgas, y no me dejaba penetrarlo. Cuando le pregunté qué pasaba, me dijo que tenía miedo. ¿Qué hago?"
Gracias por la confianza, y éste no es un caso aislado, sino un error frecuente cuando se tiene sexo. Es tal el ímpetu de quien penetra, que la manda con todo, que termina convirtiendo a la penetración en un trauma -que de por sí ya lo es-, en vez de una experiencia placentera.
Revisemos primero, qué debió hacer para recomendarle lo que toca ahora.
El acto sexual no necesariamente es la penetración, sino la sucesión de varias actividades que deben surgir de manera espontánea, cuyo objetivo clave es incrementar la excitación de ambas partes, de tal modo que puedan llegar al orgasmo, que tampoco es la eyaculación en sí, sino el momento de satisfacción y liberación suprema durante este acto.
Lo primero es activar las zonas erógenas de ambos, ya que eso los relajará y permitirá que quien penetra tenga sensibilidad y tacto, y quien es penetrado realmente goce con la experiencia (lee "Hazme estremecer" en este mismo blog".
La erección en ambas partes es la señal inequívoca de excitación, pero hay otros procesos que no se ven a simple vista: la segregación de oxitocina y dopamina, dos hormonas que relajanincrementan la excitación y disminuyen la sensación de dolor. ¿En cuánto tiempo sucede? Depende de cuánto le demande relajarse a cada persona, pero una seña concreta de que esto pasa es la flexibilidad de nuestros músculos.
Como consecuencia, el esfínter del ano también se relaja y comienza a dilatarse. Claro está, debes estar verificando esto, y, cuando suceda, puedes penetrar. Pero, no te apresures. Recuerda que el ano carece de lubricación natural, así que debes ayudarte por productos que están a la venta en cualquier farmacia (pídelo como 'lubricante', y listo). Jamás uses otra cosa.
Si,a pesar del juego previo, la dilatación no se ha concretado, puedes jugar a puntear el ano con tu glande, o masajearlo suavemente con tu dedo (lubricado, de preferencia). Si eso no funciona, intenta el beso negro, tomando las precauciones del caso.
Una vez que el ano haya dilatado, coloca suavemente la cabecita de tu pene, y comienza a empujar LENTAMENTE, dejando que el propio músculo se relaje, y que, poco a poco, vaya dejando que lo metas más y más profundo, hasta poder introducirlo plenamente.
Una vez que comiences a bombear, comienza suave,y, sólo si la persona lo soporta, incrementa la velocidad.
Es mejor que, una vez que la metas, siendo la primera vez, no la saques hasta que eyacules, ya que el ano del recién penetrado se está acostumbrando al miembro. Esto aplica también para quienes están siendo penetrados después de mucho tiempo, como medio año a más.
A esto también hay que ponerle actitud. Ponte por un momento en el lugar de la otra persona, y piensa en cómo desearía que te traten. Relaja tu rostro, y no lo pongas como si estuvieras cargando un saco de papas, o como si te estuvieran obligando a hacerlo. Pregunta si la otra persona se siente cómoda, si le duele, qué desea, no dejes de estimular las zonas erógenas. Habla sexy para romper el hielo.
Por su parte, la otra persona debe relajarse lo más que pueda, e incluso puede probar a controlar la respiración, metiendo aire lo más profundo que se pueda, y botándolo lentamente por la boca. El proceso se puede repetir tanto como se requiera.
Si hay mucho dolor y la otra persona se siente incómoda, lo mejor es desistir y pasar a estrategias de sexo no penetrativo, hasta conseguir los orgasmos.
Otro asunto clave es la pose. Los primerizos deberían probar a sentarse sobre la verga de su pareja, e ir controlando la penetración poco a poco, hasta lograrla plenamente. Poses muy acrobáticas no son recomendables cuando es la primera vez.
Ahora bien, si eso es lo que se debió hacer, ¿cómo lograr que pierda el miedo a ser penetrado de nuevo? A decir verdad, hay que repetir todo el proceso, pero trabajando con mayor paciencia y cariño. Recuerda que sin estimulación previa, el resto será imposible. Algo así como querer correr los 1000 metros planos cuando nunca has caminado los 100 de la cuadra de tu casa.
No esperes tener éxito en el primer reintento, ya que debes ganarte la confianza de tu pareja, pero sí vale la pena hacer el esfuerzo. De lo contrario, mejor que pase el siguiente: neeeeeeext!
¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí abajo.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Crónicas de un moderno (7)
ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.
TRACK #7: ¡NO MAMES!
Hasta ese momento mi mamá no sabe que estoy en este mundo... ¿Qué pasará después?, seré una gran decepción para ella, me imagino muchas cosas y sé que serían las peores semanas de mi vida, lograrán aceptar que soy bisexual, y si no me botarían de casa no lo sé.
Aquella noche en que mi mamá me hizo ingresar al cuarto y me preguntó por lo que aconteció la noche anterior con mi primo, verla llorar, ver que suplicante entre lágrimas me pedía que le dijera que ocurrió.
– Dimeeee Frank ¿Qué pasó?, dimeeee¡¡¡
Yo no sabía ni que hacer, decirle la verdad o simplemente ocultarle todo. Me quedaba en silencio, mientras que mi mamá seguía llorando, lloraba como si un hijo se le hubiese muerto. En medio de este problema yo quería morirme, pero lamentablemente el daño ya estaba hecho. Una vez más mi mamá volvía a interrogarme:
-Frank responde, ¿Porqué ah?, dime es verdad lo que dice tu primo... es verdad que anoche lo estuviste tocando?- en la voz de mi mamá se notaba dolor y al mismo tiempo rabia y cólera, mostrando una decepción hacia mi; justamente era lo que yo no deseaba, que ella se sienta decepcionada de mi , pero tampoco podía decirle la verdad.
En la oscuridad, yo solo mostraba un rostro confundido, como para desviar las cosas que me decía, haciéndole creer que no recordaba nada.
-Responde hijito, o me tienes vergüenza, si es así dime para que mejor tu papá hable contigo- me dijo mi mamá, yo solo moví la cabeza en señal de un no.
Pasamos largo rato con mi mamá, ella llorando y yo queriendo desaparecer.
Finalmente tuve que negar todo, nada mas decía:
-No me acuerdo de nada.
No tenía más palabras para consolar a mi madre, me dolía mucho verla llorar y todo por mi culpa, y más me dolió haberle mentido y nunca haber tenido el atrevimiento para decirle lo que realmente me pasaba. Esa cobardía se debía a que nunca me habían brindado la amistad de padres a hijo.
Para suerte mía ese martirio terminó tan pronto mi mamá me creyó, tenía la suerte de que siempre procuro ser atento con ellos y por ese lado, eso es tener puntos a favor.
Tener computadora en casa me permitió conocer más gente de la nota, pero de otras ciudades.
A mis quince años, una etapa nueva marcó mi vida. Yo era del típico que creía y pensaba que en esta nota no se podía amar a alguien. La vida puso en mi camino a un lindo chico de nombre Carlos, con el que conocí el amor, mi primer amor, lamentablemente él es de Lima y hasta el día de hoy no lo conozco. Carlos es cuatro años mayor que yo, desde el momento en el que me habló sentí que algo pasaría, poco a poco Carlos empezaba a robarse mi corazón. Lo que sí es bien cierto que me enamoré demasiado de él, porque es la única persona a la que el tener sexo en una pareja gay no es lo primordial. Hasta hoy que tengo 18 años sigo extrañándolo...
Paralelo a ello, a esa edad yo andaba con las hormonas muy alborotadas, siempre que veía pornografía me quedaba perplejo ver la cara de los patas a quienes les practicaban sexo oral, yo quería experimentar y sentir alguna boca mamándome el pene, para ese entonces, esa era mi mayor fantasía.
Para finalizar noviembre, conocí a un chico, que me dijo que era pasivo, esos términos de activo, pasivo y moderno los conocí gracias a Carlos.
El chico pasivo se llama Jhoel, es de Talara, me decía que quería venir para chupármela y tantas cosas.
La cuestión que yo andaba confundido quería mucho a Carlos pero también andaba con esas ganas que me la chupen.
Llegó el 2011, y mis queridísimos papas no tuvieron mejor idea que arruinarme aquel verano matriculándome a la academia Pre- Universitaria El triunfo, ciclo ADES. Desde el primer día quise salir corriendo de aquel lugar jejeje...Habían momento que no entraba a la academia y me iba a perder el tiempo, conociendo bien las calles de Piura.
Una vez hablé por Messenger con Jhoel y le comenté que había momentos que me salía de clases, así que él decidió, un día viernes del mes de Febrero, viajar a Piura para conocerme.
Jhoel me dijo que consiguiera cuarto para hacer muchas cosas, la verdad yo solo quería que me haga sexo oral, aprovechando que decía que también le gustaba tomar semen.
Ese día falté a clases. El carro en el que viajaba Jhoel había salido a las 7am, por ello llegó a las 9am. Fui a recogerlo al terminal del Eppo, que por entonces se ubicaba en la AV. Sánchez Cerro, él bajo y nos saludamos con un apretón de manos. Mientras caminábamos como que nos íbamos conociendo, él me preguntó si había conseguido cuarto, le dije que no.
– Hay que buscar por allí, quizá encontramos uno- me dijo
Caminamos como 1 hora y media y no encontramos, hasta que Jhoel me dijo que lo acompañara a un internet, hasta allí yo no comprendía cual era su propósito. Llegamos a un internet y estaba lleno, fuimos a otro, y bueno estaba vacío, solo al fondo había un chibolo, en la última cabina. Jhoel alquiló una hora, y nos dieron la cabina que estaba al inicio.
El pata que alquilaba, atravesó una cortina dirigiéndose a lo que era el resto de su casa, dejando totalmente el área descubierta.
Jhoel comenzó a tocarme por encima del pantalón, luego me bajó el cierre y dejó al descubierto mi pene, el cual se iba despertando por la excitación, Jhoel, me miraba la verga y me dijo:
– Eres un niño pingón.
Yo solo puse mi sonrisa pendejita y le dije:
– ¿Quieres?
– Así que nunca te la han chupado, mmmmm te va a gustar conmigo ya verás, y dicho eso Jhoel bajó su cabeza, dirigiendo su boca hacia mi pene.
Sentí que apoyaba sus labios en la cabeza de mi pene, de pronto empezó a succionar, mierda¡¡ que rico se empezaba a sentir , jamás pensé que fuera una sensación tan agradable. Empecé a excitarme, él se daba cuenta y seguía bajando su cabeza, sus labios húmedos de saliva mojaban todo mi pene. No quería que nadie me quitara de ese momento.
La excitación se había apoderado de mi, cerraba los ojos y empezaba a gemir de placer. Me había perdido en aquella sensación que por primera vez experimentaba. Al abrir los ojos me di cuenta que una niña de aproximadamente tres años estaba cerca a nuestra cabina, lo primero que hice fue poner mi mochila a un costado, para poder cubrir la escena, al mismo tiempo le hacía señas a Jhoel que parara por un momento.
Tan pronto desapareció la niña, le dije a Jhoel que prosiguiera, es que eso eran tan rico y también porque este patita era un experto en eso, o sea había contratado un profesional del sexo oral.
La excitación crecía cada vez más y más, ante aquella situación ¿Qué mas podía faltar?, de reojo logré ver que se abrió la cortina y en lo que menos canta un gallo, el pata se acercaba a la cabina de control... el mamón seguía pegado, yo con la sangre caliente, el pata a poca distancia de nuestra cabina... xuxaaaaaa¡¡¡
(CONTINUARÁ…)
© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.
viernes, 28 de febrero de 2014
Crónicas de un moderno (14)
ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.
TRACK # 14: dos motos
La conciencia comenzó a remorderme y preferí plantar el acto, mi excusa sería que ya me hacía tarde, no sé me sentí que realmente si era un puto como me lo había dicho Darwin.
- ¿Qué pasa?, ey reacciona, te sientes bien, si te estoy haciendo daño dime
- Nada bro, sino que ya me hice tarde.
- Pucha loco, ya pe bueno, vamos, oe y te voy a volver a ver
- Si claro
Caminamos nuevamente a la Av. Guardia civil, llegamos hasta donde actualmente es Maxi bodega, allí nos despedimos y quedamos para vernos el día jueves de la misma semana.
Yo no estaba muy seguro de ir, me daba cuenta de que no debía ni porqué respetar a Darwin, finalmente nunca fui nada con él y él a esas alturas ya se habría revolcado con varios.
Finalmente llegó jueves, y salí con la misma excusa de siempre para encontrarme en el Parque del colegio Don Bosco, a las 8 pm, después de sus clases de él. Aquella ocasión vestía el uniforme de la entidad donde estudiaba, un pantalón negro y una chaqueta color blanca que contenía el logotipo del instituto.
Ese día la plática fue más interesante que la ocasión anterior, en ningún momento me tocó temas relacionados a sexualidad.
Siendo las 9:30 pm, hubo un silencio, nos miramos y por cuestión de inercia nos paramos y caminamos en dirección al callejón que esta por el colegio Tarbes, durante ese camino, fueron pocas las palabras que cruzamos.
Estando en el callejón comencé a tocarlo, su pantalón era de tela fina y se podía ver la forma en que su verga comenzaba a despertarse, él también me tocaba, ya estábamos excitados.
Bajé e hice que se acostara en la vereda, allí pude sentir su pene en mis labios, comencé a pasarle lengua y luego a succionar, y apretarlo entre las paredes de mi boca, Andrés comenzaba a soltar suspiros de excitación, después hizo que me acostara en la vereda y comenzó a darme un mame, a decir verdad mejor que el anterior, esta vez intentaba meter todo mi pene en su boca, y luego pasaba lengua por los testículos y subía lentamente hasta llegar a la cabeza de mi pene y empezar a succionarlo.
La acción se repitió solo una vez más.
Andrés metía y sacaba rápidamente mi boca y la saliva comenzaba a correr por todo el cuerpo de mi pene. Cerraba mis ojos de excitación, en un momento en el cual los abrí logré ver que dos motos lineales comenzaban a adentrarse en ese lugar.
De un empujón saqué los labios de Andrés de mi pene, aún mojado, y tuve que guardarlo.
Andrés me miró y rápidamente comprendió lo que pasaba, mientras las motos se acercaban logramos decirnos que hiciéramos muecas como que estábamos hablando y nada más.
Al ver las motos más de cerca, pude ver que cada una contenía una especia de antena que contenía un foco azul en la parte de atrás.
- Mierdaa, Andrés el serenazgo.
- Puta mare, ya caleta y tranquilo nomás, ¿Vale?
Comenzamos a hablar en voz baja y calmarnos, las motos iban a pasar de largo, pero se detuvieron, de ellas bajaron dos tipos de vestimenta negra, más o menos de unos 33 o 35 años, uno de ellos sacó una linterna y comenzó a alumbrar, para mala suerte nuestra, las pocas plantas que habían allí no nos lograron cubrir.
- ¿Qué hacen por acá?, nos gritó una voz fuerte.
- Nada, sino que estamos descansando un toque, dijo Andrés.
- ¿Qué acaso no pueden sentarse en otro lugar?, dijo el otro hombre, ya rápido documentos de identidad.
Puta mare ¿Qué hago ahora?, aún era menor de edad, Andrés solo atinó a decir que su DNI estaba en trámite.
Los dos hombres se nos acercaron, uno de ellos cogió un artefacto parecido al celular y comenzó a llamar.
- ¿Aló?, jefe le informo que acá hemos encontrado do sospechosos, un menor de edad acompañado de una persona mayor que él, a la altura del colegio San José de Tarbes, Miraflores – Castilla.
De aquel artefacto salía una voz diciendo:
- Ya qué esperas, tráelos…
Mierda, esta vez ya fui, supuestamente estaba estudiando y… es el fin…
CONTINUARÁ…
- ¿Qué pasó? ¿ por qué paraste?, me preguntaba Andrés
(CONTINUARÁ…)
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domingo, 27 de noviembre de 2011
Hazme estremecer
En líneas generales, el grado de satisfacción de cada persona es tan variable como cada uno lo somos, ya que se mezclan muchos factores.
Si hemos aprendido a tener una buena relación con nuestro cuerpo, somos psicológicamente liberados y hemos dejado los prejuicios enterrados o quemados en el último año viejo, será sencillo satisfacernos.
Bastará un poco de creatividad, sorpresa positiva y cierta malicia.
No tienes que darnos de chupar (alcohol) para podernos someter, porque el chiste no es el sometimiento, sino la plenitud de la conciencia para poder disfrutar al máximo de lo que estamos haciendo.
Otro error frecuente es hacer lo imposible para satisfacer al otro, olvidándome de mi.
La idea es que ambos disfruten, si no, habrá un desequilibrio de la gran puta, donde siempre habrá uno contento, y el otro no.
Una cosa para la que jamás nos educan a los varones es para reconocer nuestras zonas erógenas y para comunicarnos adecuadamente con nuestro compañero sexual.
Las zonas erógenas (eros=amor, genos=generador) son lugares de nuestro cuerpo donde la sensibilidad es tal que nuestra excitación aumenta con roces, caricias o besos.
Por si no lo sabías, en el hombre casi todo el cuerpo es sensible, no sólo la zona genital. Desde la parte posterior de la cabeza hasta la punta de los pies, tenemos más zonas calientes de las que imaginamos.
Si es que no reconoces tus zonas erógenas, tendrás que hacerlo ya, de lo contrario ni siquiera a ti te quedará claro si quedaste o no satisfecho, porque la eyaculación no lo es todo, y si sigues pensando eso, estás cagando fuera y lejos del bacín.
No tengas miedo a descubrir tus zonas erógenas mediante caricias, o una exploración con otra persona.
Los varones que, además de sus genitales o su culo, usan estas partes de su cuerpo durante el coito tienen mejores orgasmos que los que siguen usando el Motorola Tango.
Cuando las reconozcas, no tengas paltas en decirle a la otra persona que te acaricie por allí o por allá de esta u otra forma. Al contrario, decirlo y escucharlo incrementa la excitación. Pídele a la otra persona que te diga cómo estimular sus zonas erógenas para que la experiencia sea de la puta madre.
Los patas con mejor desarrollo muscular y que hacen deporte, o entrenan, frecuentemente son más sensibles que los que no, debido a una mejora hormonal, que, si quieres, la explicamos en otro artículo.
Claro que en toda Piura eso reduce la posibilidad de hallar un buen amante casi a cero, pero, no pierdas la fe: esos especímenes privilegiados sí existen.
¿qué pasa si no te da la gana explorarte y comunicar? ¿sabes qué? Mejor no pierdas tiempo, y plantéate el celibato absoluto.
¿qué hacer si no se deja tocar en esas zonas donde se estremece y no dice ni pío? Salte del sitio, ponte la ropa y déjalo con las ganas, pero no conviertas un momento placentero en una tortura china (con perdón de los chinos).
Procede igual si el monosílabo favorito de la otra persona es “No”.
Así que ya sabes: bésame sin morderme, pásame la lengua por el cuello, chúpame las tetillas, mámame la verga, los huevos y acaríciame y bésame las nachas, mientras tus manos traviesas recorren mis piernas por fuera y por dentro… ¿ya ves? No es tan difícil
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domingo, 5 de febrero de 2012
SOT-2012-006: Un reencuentro fugaz y caliente
21:02
De´pués de pasarme toda la tarde tomando cerveza con mis colegas en una dependencia, decidí irme a casa, no tan mareado, pero sí muy estimulado.
En la combi de regreso, coincidí con el atleta joven. Venía de hacer unas gestiones, y como el sitio del costado estaba libre, le dije que viajara conmigo.
En el trayecto, lo convencí de que viniera un rato a mi casa antes de pasar a la suya. También le rozaba mi muslo al suyo para excitarlo.
No lo veía desde aquella vez cuando fue a mi casa a primera hora de la mañana.
21:25
llegamos al paradero que hay cerca de mi casa, y nos fuimos los dos caminando.
21:38
Llegamos a la casa. Cerré la puerta, lo tomé de la mano y lo guié hasta mi cama.
Allí, con mi aliento a licor, lo besé en la boca, mientras le quitaba la ropa. Él también hizo lo mismo: polo, jean, ropa interior...
Me acosté sobre el borde de la cama, con los pies al suelo mientras él comenzaba a recorrerme el cuerpo con sus besos. Se detuvo buen tiempo en mis tetillas. Nuestros penes estaban bien erectos.
siguió bajando, y se detuvo otro rato en mi ombligo hasta que llegó a mi glande, y debido al tamaño de mi miembro, mientras me lo succionaba, con la mano me masturbaba la parte que aún quedaba libre, al mismo estilo de las películas pornográficas.
Me hizo sexo oral por varios minutos, hasta que le pedí que me chupara los testículos, a lo que él accedió.
Primero me tomó uno con su boca, luego el otro, y luego ambos.
Estaba muy excitado, tanto que le pedí que siguiera bajando.
Entonces, levanté mis piernas, y le ofrecí mi ano para que me lo lamiera.
No hubo necesidad de proponérselo dos veces, pues lo hizo, y fue la primera vez en mi vida que sentía un placer indescriptible, como nunca antes sentí.
Noté que mi ano estaba húmedo por su saliva, entonces le pedí que me rozara su pene en ese lugar. Lo hizo, y le puse mis piernas en su hombro.
Intentó penetrarme, o creo que sí llegó a meterme su glande, pero el hecho fue que reaccioné y le dije que no.
Le pedí que regresara a besarme la boca.
Luego ya nos acostamos normal sobre la cama. Yo me puse encima de él, y comencé a sobarle mi pene contra el suyo. Me pidió que le lamiera el ano, pero me negué.
Lo que sí hice fue levantarle las piernas hasta mi hombro, colocarme un preservativo, echarle saliva en su ano, y meterle mi pene.
Mi cadera chocaba contra sus nalgas, mientras él gemía.
Sentía su pene chocando mi vientre.
Volví a besarlo en la boca.
Tras varios minutos en esa posición, le pedí hacer la del perrito. Se colocó y le volví a meter mi pene, y disfruté viendo cómo éste entraba y salía de su ano.
Era la primera vez que experimentaba ese grado de excitación.
Luego me acosté boca arriba, e hice que se sentara sobre mi falo, y que comenzara a balancearse como si lo estuviera cabalgando.
Le acaricié todo su cuerpo formado y firme, mientras su pene seguía golpeteando mi vientre. Él gemía y se contorsionaba.
Luego, se inclinó para besarme en la boca, y allí sentí que su semen cálido se disparaba contra mi vientre y pecho.
Lo tomé de sus caderas, y comencé a bombear la mía rápido y fuerte, mientras sentía que su ano se contraía.
Saqué mi pene, le quité el preservativo, me masturbé y eyaculé en sus nalgas y espalda.
22:56
Tras un duchazo mutuo, lo despedí, y me eché a dormir hasta el día siguiente, prometiéndonos un nuevo encuentro pronto.
CONCLUSIÓN
Es la primera vez que experimento el llamado 'beso negro', y debo admitir que me gustó.
No sé si me hubiera dejado penetrar. El problema es que sólo tenía un preservativo.
Tammpoco estoy seguro si el grado de excitación fue debido al alcohol.
Espero que se dé un nuevo encuentro pronto para contestar todas estas preguntas, pero sin trago de por medio.
¿Será que me volveré moderno?
Preparado por SOT para Hunks of Piura Entertainment. ©2012.
¿quieres contarnos tu propia experiencia con policías, serenos o vigilantes? Escribe a hunks.piura@gmail.com
jueves, 5 de diciembre de 2013
Crónicas de un moderno (5)
ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.
TRACK #5: ¿mismo plato aburre?
Yo estaba recontra aburrido, había entrado un rato a la piscina pero luego me retiré de ahí, porque comenzaba a llenarse.
Estuve mirando como en la piscina gritaban, jugaban, y tantas huevadas que hacían, entre tanta gente logré ver a Jefri que estaba en la piscina, me quedó mirando, yo también lo miré y nada mas sonreí, me fui al baño y Jefri llegó detrás mío
Se colocó delante de mí y sin decir palabra alguna me sacó el pene de la trusa, húmeda aún por el agua de la piscina.
Hizo que mi pene se perdiera en el interior de su culo, realmente ese día para mí era tan aburrido, que no tenía ni ganas de clavármelo, y mucho menos que él me penetrara, le seguí la corriente pa’saciarle sus ansias.
Él prosiguió a metérmela, normalon me dejé, pero estaba muy aburrido, no sentía las mismas ganas que antes, a pesar que el pobre hombre me hablaba al oído con voz perdida de la excitación, creo que me porté mal ese día pero le dije:
-Ya chau me voy
Me levanté la trusa y salí de aquel baño. Sería que comer un mismo plato ya me había empachado ¿Quizá? jeje
Al regreso del viaje, subimos al carro y Jefri se sentó a mi costado, todo el camino iba que hablaba cositas pendejitas y yo la verdad no sé si me aburría él o el camino porque finalmente me quedé dormido.
Al llegar a Piura se me acercó despidiéndose y me dijo:
-Espero verte el lunes y ojala se repita algo de lo que pasó hoy.
No le respondí y me fui con mis demás compañeros
El día lunes me vio y me dijo:
- A la hora de recreo te espero por los baños de primaria
-A ya, bacán- le contesté
Pero nunca fui, después comenzó a reclamarme por el plantón que le di, pensarán que soy botado pero mi vida comenzaba a cambiar, no me importaba ni él ni ningún otro pata, solo una flaquita, que me gustaba mucho, la conocí en un viaje, nos hicimos amigos y luego me le mandé, me aceptó, y ya se imaginarán, su amigo Frank estaba muy feliz, pero esta felicidad no duró mucho.
El que decía ser mi mejor amigo la conoció y por joda comenzó a florearla, y la que era mi flaca le empezó a hacer caso, pronto se alejó de mí, una vez hablé con ella, solo me dijo:
-Perdóname, pero se acabó este amor, te deseo suerte
La cólera me invadió al día siguiente cuando su prima me dijo que ella estaba con mi “mejor amigo”
Imaginen me hicieron cornudo jajaj, en ese momento eso me dolía mucho, pero ahora solo me rió, a la mierda pasó un tiempo y así me di cuenta que no era la única, había como mierda de jermas en mi cole, la olvidé también porque llegaron vacaciones y no verla tres largos meses me sirvieron de mucho.
El verano del 2009 mi tía Fernanda, llegó de visita con mis tres 3 primos; Carlos, cuatro años mayor que yo, Luis, dos años mayor que yo, y el último Paúl, era un año mayor que yo, él tenía quince años y yo iba a cumplir los catorce.
Mi primo Paúl estaba muy simpático, sus ojos negritos medio achinados, su sonrisa tan pícara que tenía, bastante cejon, y con un cuerpo que se le había formado muy bien, hace tiempo no lo veía.
No sé como pero le cogí gusto a mi primo, lo único malo que todos ellos eran evangélicos, pero hasta allí, estaban chibolos y no estaban tan metidos en la religión como lo están ahora.
Cada noche con Luis, Paúl, mi hermano y yo nos poníamos a contar disqué nosotros historias de terror, pero más lo hacíamos por joder, su otro hermano de ellos ya no se juntaba con nosotros, porque era mayor y ya tenía que estudiar preparatoria.
Una noche Carlos se fue a una amanecida de estudios en la academia. Como de costumbre Paúl y Luis, se iban a mi cuarto y junto conmigo y mi hermano repetíamos historias o hasta inventábamos.
Esta noche todo fue distinto la cama donde estábamos sentados era grande, al culminar de contar esas historias, Paúl con Luis no querían irse a su cama, así que juntamos mi cama con la de mi hermano, de esta manera pudimos entrar los cuatro.
El orden en el que nos colocamos fue esta: Luis, Paúl, yo y mi hermano, si justamente mi primo estaba junto a mí.
Esa noche decidí velar los sueños de mi primo y convertirme en su vigilante.
Mi primo Paúl estaba acostado boca abajo, yo estaba inquieto porque durmiese mirando al techo y toda la parte de su pecho quede mirando hacia arriba para que mis manos puedan actuar.
Eran las 3 de la madrugada y Paúl aún seguía boca abajo, pasando las 4:45, se colocó bocarriba.
Bien ¡ahora solo queda actuar cautelosamente, empezar a recorrer con mis manos el cuerpo de mi primo, pero sabía que tenía que hacerlo rápido; comencé a buscar algún tesoro escondido, y que tal tesoro el que hallé.
Wuao¡¡ si que mi primo para su edad estaba bien, empecé a manosear su pene por encima de su trusa, el que comenzaba a despertarse y a ponerse más grueso, era tanta la excitación que tuve, pues me animé a querer algo mas, quería que me penetrara.
-¿Cómo lo hago?- me decía a mi mismo
Empecé a meter mis manos en su trusa, me topé con un pene bastante duro, y grande, así mismo con el vello púbico, sentir todo eso entre mis manos me excitaba.
Mi primo también se encontraba al palo, sería por lo que había estado durmiendo boca abajo.
Yo no quise desaprovechar el momento, le cogí su pene fuertemente, lo saqué al exterior y entre la oscuridad, no lo podía apreciar muy bien, me mantuve un rato así hasta que mi primo se volteó y...
escuchar sus pasos que salían de la sala en dirección a mi cuarto…
(CONTINUARÁ…)
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domingo, 26 de junio de 2022
ASS (34): ¿Cuántas veces Alejo dio el culo, realmente?
Ser pasivo no significa que dejes de hacer un buen beso negro.
Ese sábado de
mañana en San Sebastián, Pedro está descalzo y subido sobre una cama sin tender
colocando un letrero de bienvenida en el cuarto vacío de la casa parroquial, mientras
el Padre Alberto le mira las firmes nalgas desde atrás. El sacerdote no resiste
la tentación de sobarse la bragueta, cuando se escucha llegar una moto.
“¿¿Qué tal se ve,
Padre?”
“Delicioso como
siempre, querido Pedro”.
“Me refiero al
letrero, no a mi trasero”.
“Igual yo. Tú
tienes mejor gusto para el diseño de interiores y… tu culo está delicioso”.
En ese momento
entra Paco cargando una gran bolsa, y detrás de él, el musculoso Alejo; ambos
visten polos manga cero, shorts y zapatillas. Justo suena un celular y Pedro
saca el suyo; lo contesta. Paco entrega la bolsa al Padre.
“Compré dos
juegos de sábanas, por si acaso, y una colcha. Hacen juego con el color del
cuarto”.
“Gracias,
Paquito. Perfecto. Que Pedro termine de hablar para hacer la cama”.
Alejo hace una
seña al cura y lo llama fuera del cuarto. Pedro cuelga y paco le muestra la bolsa.
“Excelente”, dice
el muchacho mientras la abre y saca las telas. “El color está lindo”.
“Gracias. Qué
bueno te haya gustado”. Paco carraspea un poco: “Pedro, sobre el tema de Edú…”
“Ya olvídalo. Tú
no tienes culpa alguna. Los dos querían tener sexo, son adultos, son libres.
Como te dije, solo no la hagas más larga”.
“Claro. Lo único
largo debe ser su pene”, ríe Paco. “Y a todo esto, ¿dónde está?”
El Padre entra
nuevamente:
“¿Necesitamos
algún otro encargo? Alejo usará la moto, así que aprovechemos”.
“No, ya terminé”,
informa Pedro mostrando la cama tendida. “Tengo que ir urgente a la parcela”.
Alejo ingresa
también: “Puedo jalarte si deseas”.
Pedro sonríe y
sale despidiéndose de Paco y el Padre.
“Ha quedado lindo
elcuarto para el novicio… ¿cómo se llama?”
“Ni idea,
Paquito. Solo sé que desde mañana a mediodía debo portarme como un cura
decente”.
“Pero usted es un
cura decente, Padre. Es como… un super cura”.
“¿Como
Superman?”, sonríe Alberto flexionando sus brazos bien formados.
“¿Vio? Hasta
tiene el cuerpo de Superman”.
“¿Tú crees? ¿Acaso
me has visto desnudo alguna vez?”
“No, Padre, pero…
¿es malo si lo veo… desnudo?”
Alberto sonríe,
cierra la puerta con seguro, se pone frente a Paco y se quita toda la ropa.
Paco suda ffrío viendo los músculos del sacerdote, sin saber dónde posar su
vista: si en ese torso de escultura, esas piernas de futbolista, o esa pinga
que cuelga sobre unos generosos huevos. ¿Podría ser sobre la sonrisa pendeja
del cura quien se le aproxima, lo abraza, lo mira fijamente a los ojos y le da
un beso profundo?
El Padre quita el
polo y el short a Paco. Debajo viste un suspensor. El cura gira al laico y le
comienza a sobar la estrecha espalda y las lampiñas y firmes-pero-sexys nalgas.
Poco después, lo pone de cuatro patas sobre la cama para abrirle el culo y
comenzarlo a sopear. Paco surca entre la excitación y la incredulidad. De
inmediato, Alberto le quita el suspensor.
A continuación,
con el cura acostado sobre la cobija, ambos practican un 69. El Padre sigue
chupándole el ano y masturbando suavemente la pinga de 14 centímetros mientras
Paco chupa la vergota de 18 centímetros que no deja de manar líquido preseminal.
También alterna succionando cada testículo e incursiona un poco más abajo hasta
que su lengua estimula el velludo hoyo anal.
Lo siguiente será
cachar a Paco en posición de perrito. La pinga de Alberto entra y sale de ese
glorioso culo. El pasivo goza como loco. El activo ni se diga. Como broche
final, la posición favorita de ambos: un piernas al hombro mezclado con un misionero,
lo que da oportunidad a que ambos se besen en la boca y se acaricien por donde la
mano alcance, y la mano de Alberto travesea sin cesar el pene de su amante.
“Las voy a dar,
Padre”.
“Acabemos juntos.
¿Dónde quieres mi leche?”
“Dentro de mi ano,
Padre. Hágame suyo”.
Paco se comienza
a agitar, jadea y se queja más profundo. Alberto aumenta la velocidad de su
bombeo. El semen de Paco comienza a dispararse sin control sobre su vientre y
su pecho. Alberto sigue cimbrándose más fuerte excitándose con el rostro de su
feligrés que combina dolor y placer hasta que eyacula en las entrañas del
muchacho. El cura saca su pinga aún dura y se acuesta encima. Los dos varones
se besan de nuevo en la boca.
Fuera de la
ciudad, pero no tan lejos, Pedro y alejo llegan a la parcela. Aunque su jean
pareció disimularlo bien, durante todo el camino el primero ha pegado su bulto erecto
contra las dos firmes y grandes nalgas del conductor. Ambos entran. Juan los ve
llegar juntos y se sorprende. Pedro le paga la semana, como su padre se lo
encargó por teléfono.
“Te jalo a
Artesanos, Juan”, ofrece Alejo.
“Primero me baño”.
Mientras Juan se
asea, Alejo y Pedro lo esperan recostados en la cama del cuarto principal.
“Quisiera cachar
aquí contigo pero tengo que guardar leche pa’ más tarde”.
“¿El Padre sabe
que están haciendo esa pela porno?”
“Tranquilo,
Pedrito. No cagaremos al Padre”.
Alejo toma la
mano de Pedro y se la mete dentro del short haciéndolo acariciar su bulto
aprisionado por un bóxer.
“Se supone que no
quieres cachar conmigo, Ale”.
“Pero me la
puedes chupar al toque mientras Juan se baña”.
Alejo se saca el
pene semierecto y se lo comienza a magrear. Pedro lo duda pero… ¿cuántas veces
se puede disfrutar ese pene de 18 centímetros? Pedro se incorpora un poco y
lleva su boca hasta el falo aún blando de su amigo y comienza a succionarlo. No
pasa mucho tiempo en que ya lo pone duro, lubricado y muy húmedo debido a la
saliva.
En lo mejor de la
mamada, Alejo mira hacia la puerta y descubre que Juan está allí desnudo y
sobándose su pija de 17 centímetros, ya erecta. Alejo sonríe, le hace una seña
y Juan se acerca a la cama, deja la toalla a un lado, se aproxima a Pedro y
comienza a sacarle el pantalón.
Alejo y Pedro se
quedan por fin desnudos. Eso facilita a Juan separar las nalgas del segundo y
disfrutar mamándole el culo mientras éste
ha comenzado a lamer las bolas a Alejo. Juzgando que ese ano ya está
dilatado, Juan se incorpora y comienza a introducir su falo muy despacio.
Aprovechando que
Pedro continúa estimulando sus bolas, Alejo se deja llevar y levanta sus
musculosas piernas con cuidado. Pedro parece entender el mensaje y comienza a
bajar por el perineo hasta topar con su lengua el ano de su amigo. La sensación
que el musculoso experimenta le relaja el pene pero le genera una increíble
excitación desde su gran culo. Juan, al ver la escena, se arrecha demasiado y
termina preñando el ano de Pedro.
Una hora después,
a las 11, Alejo y Juan están a punto de llegar a Artesanos.
“Pensé que te
habías vuelto solo activo”.
“Si te refieres a
lo que pasó esa vez…”
“No, alejo, le
diste el culo a Pedro”.
“Solo me chupó el
culo… ni loco me la dejo meter otra…”
Alejo calla. Juan
tampoco insiste, aunque su pene se puso duro de nuevo. La motocicleta está a
punto de llegar a su destino.
sábado, 11 de diciembre de 2021
La hermandad de la luna 7.6
En su
casa, Tito reflexiona con preocupación sobre lo que Flor y Owen le han contado.
“No
termino de entender qué quiere contigo ese infeliz”.
“Hacer
conexión, yo suponer”, estima el instructor.
“Y
pienso que a tus espaldas, papá, porque cuando yo entré, el doctor
prácticamente fugó”.
“Termina
de arreglarte que de aquí salimos para Collique”.
“¿Y por
qué no vino Frank?”, se levanta la chica.
“Ya te
conté sobre la nueva ideota de Elga
Chávez, así que estamos aplicando un plan para seguir trabajando allá”.
“¿Qué
plan?”, se intriga la chica.
“Un plan
de retención”, sonríe su padre.
Flor se
mete a su dormitorio.
“Él
querer mi polla”, confiesa Owen en voz baja.
“Lo sé”,
refrenda Tito. “Lo que quiero saber es si eso nos permite confirmar la sospecha
y evitar la estupidez que decidieron con la viuda de Manolo”.
“¿Tú
querer yo seducir Christian?”
El
gladiador carraspea: le han leído la mente.
“Es…
solo una idea, Owen”.
“él
tendría venir atrás aquí”.
“Y si
viene… ¿tú cacharías con él?”
En la
puerta de los baños para el personal de La Luna, Adán espera. Adentro, se
escucha que alguien utiliza una de las regaderas. Entonces, Frank, todavía
desnudo de la cintura para arriba, llega con una toalla seca, limpia y doblada.
“Entra y
dásela”, pide el cuerpo de luchador en voz baja.
“¿Por
qué yo?”, quiere reclamar el más joven.
“¿No
viste que casi se saca la mierda por los paltos?”
“Pero ya
les dije que yo…”
“Puta
madre”, Adán quita la toalla a Frank. “Gracias”, le dice incómodo.
Frank lo
topa de la cintura.
“Ya, yo
lo hago; pero…”
“¿Pero
qué?”
“Pero si
ella…”
“Mira,
tú avanza lo que puedas”.
Adentro,
Elga está bajo la ducha terminando de disfrutar el agua fría. ¿Será cierto que
puede adormecer el deseo de la carne? Hace la prueba.
“¡Ya
terminé!”
Se
escuchan unos pasos, el juego de sombras anticipa una silueta; alguien se para
frente a ella.
“La
toalla que pidió, señora”.
Ella se
queda de una pieza y a Frank le tiemblan
las manos. Elga no sabe si molestarse o considerarse dichosa.
“Y…
Adán?, se cubre los pezones con la mano izquierda y el vello púbico recortado
con la derecha.
“Tuvo
que ver algo del tractor”, responde el chico con voz algo temblorosa.
Cuando
el minibús pasa por el portón de la finca, Flor se lo queda mirando.
“¿Frank
está bien, ¿no, papá?”
“Claro
que sí. Es solo… trabajo extra que apareció por la idiotez de la viuda”.
Elga
recibe la toalla y la despliega.
“Me da
un permiso, señora”.
“¡Espera!”
Frank ni
siquiera ha girado para salir.
“Dígame,
señora”.
“¿Adán
demorará en revisar el tractor?”
“Fácil
que sí. ¿Quiere que le dé un recado de su parte?”
“No. No
sé si es mucho pedir que… adelantes… la hora de tu baño”.
Frank
traga saliva… y considera que lo mejor es entrar en personaje.
“No,
para nada”.
El
muchacho desabrocha el botón de su jean, baja su cremallera, se quita las botas
y los calcetines, se deshace del pantalón y se queda en un ceñido bikini, donde
es imposible disimular su excitación.
“Voy por
mi toalla”.
Elga
cuelga la suya y abre de nuevo la llave: ¿está soñando otra vez?
Oculto
en los limoneros, Adán intenta adivinar qué está pasando en los baños.
“¿Novedades?”,
pregunta Carlos por el radio.
“Si
logran quedarse diez minutos como mínimo, nos anotamos un gol”.
Frank
regresa a la zona de duchas con la toalla envolviéndole la cintura. Elga sigue
bajo el chorro de agua. En silencio, el muchacho le descubre algo que su
fantasía nunca previó: su pene cabezón la apunta sin pudor alguno. Frank, sin
pedir permiso, ocupa la misma ducha, toma un jabón de tocador y se lo da a la
mujer.
“¿Quiere
tener la amabilidad, señora?”
Elga
comienza a respirar entrecortado. Soba la pastilla sobre el recio y velludo
cuerpo enfrente suyo y genera espuma. Procura que ésta alcance cada lugar de la
anatomía masculina, especialmente ése que le sigue apuntando. En retribución,
Frank hace lo mismo con las formas de la mujer. Tras removerse el jabón y
cerrar la llave, ambos van al vestidor. El chico se acuesta sobre la banca de
madera y deja que ella se solace sentada sobre su desnudez. Él también se
solaza, y esas caricias activan millones de terminales erógenas en ese cuerpo
de diosa, tan perfecto, tan suave, tan vivo. Lentamente, el pene de Frank comienza
a apuntar hacia las cálidas y lubricadas entrañas de Elga hasta insertarse en
ellas sin ninguna dificultad. La mujer rebota gimiendo cada vez más y más
intenso, hasta que los gemidos reverberan en ese espacio cerrado, e incluso
trascienden.
“Funcionó”,
informa Adán por el radio, a la vez que baja su cremallera y libera su miembro
para masajearlo con lentitud y delicadeza.
miércoles, 17 de abril de 2013
El Vigilante )23): Todos vuelven
Escritto y creado por Hunk01
Rutilio estuvo insoportablemente servil durante la entrevista. Tras una reducción de personal en la fábrica, él pagó pato. Incluso, la empresa de vigilancia tuvo que disolverse ya que la fábrica era su único cliente. Marcos lo sabía porque fue la comidilla de esos meses, pero jamás se le hubiera ocurrido que la persona que más lo humilló en su primera chamba, ahora se la estuviera pidiendo.
- Gracias, Rutilio. Ten tu celular prendido. Te llamaremos.
- El mundo da vueltas. Ricardo no paraba de sonreírse luego que Marcos le contara lo de Rutilio. Aunque era irónica, esa sonrisa no se veía en semanas.
- ¿Y está calificado?
- Tiene experiencia, tiene cuerpo. Es el mejor calificado.
- ¿Qué harás, Marcos?
- Tiene derecho a chambear como cualquiera de nosotros. Don elías es quien tiene la última palabra.
Rutilio comenzó a trabajar el lunes siguiente, en el turno de la mañana, por lo que la supervisión de Marcos era inevitable. Por su parte, Ricardo iba y venía todos los días en su camión transportando las mercancías de la empresa. Por las noches, iba con Marcos al Power House, donde Danilo los entrenaba. Luego, cada quien se iba para su casa: Ricardo a la suya; Marcos a la de Leandro.
A veces, los dos primos iban al último turno. Una de esas noches, Marcos había terminado de entrenar, y sólo quedaba un pata con el que el vigilante, o mejor dicho, el supervisor de vigilantes, conversaba sobre entrenamiento. Entonces, ambos decidieron ir a bañarse. Cuando abrieron la puerta de la ducha, quedaron de una pieza… Ricardo tenía agarrado a Danilo por las caderas, mientras le metía la pinga por el culo, con fuerza, haciendo chocar su cadera con ese chasquido arrechante de siempre. Danilo y Ricardo, lejos de inmutarse, siguieron follando. El otro chico sonrió a Marcos, le dio una leve nalgada, y avanzó. Se quitó la ropa, y se puso delante de Danilo, haciéndolo agacharse hasta que le chupara la pinga.
Marcos también se quitó la ropa, pero se exoneró de participar del sexo en grupo, se apoyó en una pared y comenzó a masturbarse.
Ricardo sintió el orgasmo, sacó su miembro, le desenfundó el condón y disparó su leche sobre la espalda del instructor. Entonces, el otro chico tomó su lugar.
Marcos no terminaba de resolver su excitación. Se puso su ropa sudada, y salió con Ricardo.
Esa noche, también, cuando Marcos llegó al departamento de Leandro, arrecho por lo que había visto, no se contuvo, y casi se arrojó encima de su enamorado, y le hizo el amor de una forma impetuosa, sin dar opción a que su pareja respirara –cosa que a Leandro le encantó sobremanera. El problema fue que la leche de Marcos apareció a los cinco minutos.
- ¿Tu primo Ricardo te hizo ver alguna porno?
- Marcos sonrió, y dio por válida esa respuesta.
- Justo en ese momento, sonó el celular de Marcos. Era Ricardo.
- Lidia se largó… para siempre.
Tras el almuerzo, Marcos le dijo a Leandro que iba a ausentarse un momento. Quizás media hora.
Casi como reloj, treinta minutos después, el forzudo apareció con una carpeta de colores vistosos bajo su brazo. Se la mostró a Leandro. La expresión de alegría del enamorado no se hizo esperar.
Ambos fueron donde elías, el padre de Leandro, y le mostraron la carpeta.
- Muchacho, no sé si alegrarme o preocuparme.
- Los tres rieron.
- - Felicitaciones. Es una buena decisión. ¿Cuándo comienzas?
- En quince días.
- Bien muchacho. La empresa te apoyará. ¡Deseo que seas el mejor administrador de empresas!
- Un fuerte abrazo selló la breve reunión.
Debido a su cercanía, Marcos prefería ir al baño de los vigilantes, en vez del de directivos, en el segundo piso. Quiso orinar y fue para allá.
Cuando se acercaba , comenzó a oír gemidos.
- Rutilio de mierda. – masculló Marcos.
- Se aproximó sigilosamente. En uno de los inodoros, vio, tras la puerta cerrada, dos pares de zapatos. Era evidente que alguien cachaba ahí. Pero esos no eran los zapatos de Rutilio. Se aguantó las ganas de orinar, y esperó a que la pareja saliera de su encierro.
- Las tres personas quedaron sorprendidas.
- Uno era Fabián, el otro gerente, que miraba azorado a todas partes. El otro era un muchacho conocido para Marcos: Lichi…
Mientras Marcos regresaba mudo a su oficina, se cruzó con Mario, el asistente de Fabián, quien iba en dirección al baño donde había sorprendido a los dos amantes ocasionales, minutos antes, cachando.
Marcos se encerró y se quedó inmóvil. Al fondo comenzó a oírse el murmullo de una discusión.
Tocaron su puerta. Con cierto recelo, ordenó que la abrieran. Era Lichi, el catequista del que se había enamorado, hace casi un año, y que lo dejó de la nada. Estaba compungido.
- Marcos. Déjame explicarte.
- ¿explicarme qué?
- Es que… me enteré de una chamba, y el señor Fabián…
- La discusión en el baño había aumentado.
- Mira, Lichi, lo que tuviste que explicar, ya me lo explicaste en esa nota. Y lo que tengas que hacer para conseguir tu chamba, no es asunto mío.
- ¡Pero, Marcos…!
- El supervisor de vigilantes se levantó de su escritorio, y amablemente tomó a Lichi de sus brazos, empujándolo con su cuerpo.
- Será mejor que te vayas, por favor.
- Marcos, déjame explicarte, por favor…
- No, Lichi, ¡por favor!
- ¡Aún te amo, Marcos!
- Justo en ese momento, Leandro se asomaba a la puerta. Marcos enrojeció.
(CONTINUARÁ…)
©2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com ficción