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sábado, 23 de febrero de 2013

GayTube: Mamada limeña

GayTube
Los videos porno gay peruanos adolecen de algo más de soltura, menos represión; sin embargo, aquí tenemos uno que se sale de la norma, y éso es bueno. Alguien con la verga parada recibe una mamada espectacular. Gózala.
Debes ser mayor de 18 para verlo. Ayúdanos a dare el mejor contenido discreto.

jueves, 12 de enero de 2012

secreto de primos, eso espero

Cierto día que mi familia había organizado una fiesta, estuvimos todos. Todos menos un primo que se había quedado cuidando su casa.
Como habían servido regular comida, me pidieron a mi y a su hermano mayor, que estábamos nadando en la piscina, haciendo carreritas, que lo fuéramos a ver.
Salimos refunfuñando, porque desde el colegio, siempre nos destacamos por estar en los primeros lugares, y ahora nos estaban quitando la viada.
Llegamos y el cuidador no daba señales de vida. Su hermano lo llamó pero no contestaba su celu.
-         seguro fue a jugar fulbito. Esperémoslo.
-          Oye, pero estábamos de la puta madre en la piscina.
-          De aquí regresamos y ya.
-          Ya pues.
-          Oe, ¿y por qué tu afán de regresar a nadar, si hace cinco años que hemos salido del cole, y te sigo ganando?
-          Revancha, pe.
-          Es que el culazo que te manejas te hace contrapeso y por eso no puedes nadar.
En la joda, mi primo tenía razón. Mi trasero era grandecito, tanto que ni el resto de mi cuerpo atlético lo podía disimular.
Mientras esperábamos a mi otro primo, nos pusimos a ver tele. Estábamos sentados en dos sillones en perpendicular.
Entonces, mi primo comenzó a joderme.
-         Prepárate para la derrota.
-          Ya veremos. Lo que pasa es que haces trampa.
-          ¡Qué picón!
Al momento que me decía esto, sentí que su pie me rozaba mi culo.
-         ¡Suave, huevón!
-          Si no tuvieras el culo tan grande, avanzarías más rápido.
-          Pero al menos a mi me quedan mehjor los pantalones.
-          Uyyyy…. Te picaste de nuevo.
Entonces, volvió a meterme su pie en mi poto.
-         Ya, no jodas.
-          ¿sabes qué, primo? Me gusta tu culo.
-          Hablas huevadas. – Yo me sentí sorprendido al inicio por esa afirmación, pero algo me recorrió el cuerpo.
-          Puta. Si de mi dependiera, ya le habría metido huevo.
Su pie seguía en mi culo. Cuando lo volteé a ver, ví que se sobaba su pinga bajo su bermuda. Como habíamos salido rápido de la piscina, nos quitamos los speedos, y nos pusimos las bermudas ahí nomás encima.
-         ¿qué dices? ¿Dejarías que te cache?
-          No me jodas… no sabía que eras maricón.
-          Ja, ja. ¿Crees que no me sé lo que te pasó con el capitán de la selección de natación del cole?
Vaya, vaya. ¿Y cómo se había enterado de eso? Era uno de mis secretos.
-         Yo sé que los dos pasaron la noche cachando cuando fueron a concursar a Trujillo hace seis años. Por eso ese huevón no quedó en primer lugar.
Yo no sabía qué decir, y soy muy malo para ocultar lo que me pasa, o me pasó.
-         Eso pasó hace tiempo.
-          Y hace unos meses también. Ese huevón es medio bocón. Agradece que soy su pata, porque de ser otro, ya anduviera en el chisme.
-          Gracias… primo.
-          Ya, pé, ¿cómo con ese desconocido sí, y conmigo que soy tu family te haces el tercio?
Se levantó y se interpuso entre mi y la tele, se bajó la bermuda, y me dejó al descubierto su pija gruesa y babeante con unos huevos rosados grandes, que le colgaban. Se la empezó a correr.
-         Ya pe. Una chupadita antes de que venga mi hermano.
-          Estás loco.
-          ¿Y tú no? ¿Crees que no me di cuenta cómo me miras la entrepierna, o cómo me mirabas ahora que nos cambiamos?
-          Ese mierda no te debió contar eso.
-          Ese mierda no te sabrá cachar como yo… anda, no seas malito, dale su chupada.
Me quise parar, pero él me tomó de las muñecas, y logró que mis manos se la acariciaran. Ya no pude contra mi mismo. Mirándolo fijamente a los ojos, comencé a masturbarlo, me senté lentamente, y cuando tenía su verga a la altura de mi boca, le lamí la cabecita que estaba salada por su líquido pre-seminal. Poco a poco me fui olvidando del pudor, y me fui metiendo ese falo grueso en mi boca.
Le di una mamada genial.
-         quítate la bermuda, ponte en cuatro en el sofá.
Me quedé desnudo, e hice como me lo pidió.
Al poco rato, comencé a sentir un dolor en mi agujero allí en mi culo: me la estaba metiendo.
La pinga de mi primo fue entrando y saliendo de mi culo por largo rato hasta que sentí que palpitaba, mientras él lanzaba un gemido profundo.
Justo en ese momento sonó la puerta, y a la volada, nos pusimos las bermudas. Era mi otro primo, su hermano menor.
Le sirvió la comida y se quitó a otra parte. Yo sentía el culo mojado y me acomodaba de tal modo que no se me pegara con la bermuda.
-         ¿qué tienes, primo?, - me preguntó.
-          Nada. El calor.
-          Anda a mi cuarto, entra al baño y úsalo.
Me llamó la atención esto. ¿se habría dado cuenta de lo que había pasado?
Sin roche, me fui a su cuarto, entré a su baño, y me limpié.
Cuando salí, mi primo, el menor, estaba en su cuarto… calato, erecto… y no era tan chiquita. Bueno, apenas tenía 18.
-         Gracias por la comida, pero ¿qué te parece si te comes ésta?
Y se la comenzó a correr. Yo entendí que hacerme el cojudo no me iba a servir, porque encima ambos eran simpatiquísimos, tanto que las chicas les revoloteaban.
Él se sentó sobre su cama, y yo me senté encima de su verga, y comencé a saltar, con su palo dentro de mi culo.
De allí hizo que me inclinara sobre su cama, y él, de pie, me la clavó toda.
Unos minutos después, sentí que su verga palpitaba dentro de mi, y otra vez esa sensación de tener el culo mojado. Esta vez me duché.
Cuando salí, mi primo, el mayor, me esperaba en la sala.
-         Regresemos al tono a darle razón a mis viejos.
-          Claro.
-          Ah, y de esto ni una sola palabra, tanto tú, como tú. – Y nos señaló a los dos.
Hasta ahora me pregunto si el que recibo pinga es un secreto como he creído, o ya tengo mi famita.
Me da la impresión que es lo segundo, porque cuando regresamos a la fiesta, mi primo, el menor de todos, me miraba como ofreciéndose como una tercera opción.
Por ahora no está en mis planes hacerle caso porque apenas tiene 16, y yo le llevo cuatro años.
¿Será parte de mi lista de cacheros? Ya lo sabremos en un par de años. Mientras tanto, otro chapuzón para refrescarme no me vendría mal.

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro.
Basada en un relato de El Chico (busca su perfil en este mismo blog). ¿quieres compartir tu historia? Hunks.piura@gmail.com

domingo, 19 de febrero de 2023

Los 4 grandes atractivos de Pedro Bomba

Míralo de la cabeza a los pies y dinos si tu selección coincide con la nuestra.

 



El piurano Pedro Bomba sorprendió al planeta entero luciendo su cuerpo totalmente desnudo y mostrando su pene totalmente erecto en un único video y sesión de fotos que se convirtieron en otro clásico de nuestro arte pornoerótico. ¿Y por qué se hizo un clásico? Lo explicamos aquí:








 

Sonrisa: A diferencia de otros culturistas peruanos que también hicieron fotos o videos porno, Pedro Bomba no deja de sonreír, lo que significa o que se la pasó muy relajado o que se la pasó muy nervioso. Sin embargo, se convierte en uno de sus mejores atractivos, y ayudan a que la calentura de verlo pajeándose sea más amigable. Como tener sexo con tu mejor amigo y que te diga sin palabras “no te compliques, solo disfrutemos”.

 








Pecho: ¡Dios mío! ¡Te imaginas haber tenido una sesión de sexo intenso, quedar agotado y usar esos pectorales para reposar tu cabeza? ¿Qué tal un trío? Cada músculo tranquilamente puede servir para que cada chico descanse cómodamente, por supuesto, sostenido por esos enormes brazos. Donde sí vas a pugnar, si lo compartes con otros, es en acariciar ese bien trabajado abdomen. Pero pongámonos de acuerdo con que ese enorme pecho es de antología.

     







Verga: Recta, gruesita, de tamaño promedio pero bien jugosita, ideal para darle una buena mamada o para sentirla dentro del culo. ¿Alguna idea de cómo debe saber su semen? Sin duda debe ser un néctar delicioso, pura masculinidad forjada con genes 100% piuranos. ¿Claro! Porque si en Piura todo es más rico, de hecho que esa polla debe serlo también. A menos que alguien ya se la haya tragado. Avísenos, por favor. ¿Y qué piensas de sus huevos?








 

Culo: ¡Qué comen los culturistas peruanos que les sale un trasero grande y bien redondo? OK. No solo es la comida. También es el entrenamiento y, por qué no, la genética. Pero ese par de duras nalgas son ideales para mordisquear, lamer, acariciar. Otro gran candidato a un inolvidable y discreto beso negro. Ah, y ese par de enormes piernas no se queda atrás.

 

¿Cuál es tu parte favorita del cuerpazo de Pedro Bomba? Cuéntanos en los comentarios. Gracias a Apasionado Solar por los vidcaps.

 

Mira el video completo de Pedro Bomba | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 23 de diciembre de 2011

¿Erotismo o Pornografía?

¿Es lo que parece, parece lo que es, o todo lo contrario? La línea entre erotismo y pornografía es tan delgada que cuesta trabajo saber en qué momento se cruza.
Dicen las definiciones que el erotismo es la insinuación o idealización del sexo o los afectos, en tanto que la pornografía es la descripción, acaso, detallada de los procesos del sexo y los afectos.
Sobre esta base, ¿qué es finalmente erótico o pornográfico? ¿Podemos hablar de un raro híbrido llamado erotismo pornográfico... o pornografía erótica... o qué?
Esto, obviamente, ha aplicado a la imagen y el sonido, y ha sido motivo de exploración para diversos autores, muchos de ellos, de culto.
Así, una película sobre la rebeldía juvenil llamada "Kenpark" mostró una mamada o un pata masturbándose hasta eyacular, pero la cinta fue a festivales independientes, y no de cine adulto. Otro ejemplo es la portuguesa "O Fantasma", donde hay una escena en la que uno de los actores se la mama a alguien en un baño.
También tenemos la brasileña "Río Babilonia", donde hay algunos planos de erecciones seguidos por lo que parece ser una penetración.
Donde sí no queda lugar a dudas es en la japonesa "Ai no corrida", que mostró coitos explícitos en medio de una historia con un desenlace trágico.
¿Esto es arte? Si el arte depende de la sensibilidad, ¿podemos hacer arte erótico, o arte pornográfico, o todas las combinaciones posibles? ¿Qué hay del buen gusto?
Acá creemos que elegir entre una, otra o ninguna es una elección tan personal como cualquiera de los aspectos discutibles del entorno humano.
Donde sí tenemos una posición radicalmente opuesta es en la explotación del ser humano para ambos fines, que sí se da, y no nos parece bien.
Dicho todo esto, ¿cuál es tu opinión?
Ojo, que no es necesario ver porno para que se te pare. A veces una buena escena erótica lo logra, como que hay escenas porno con las que no pasa nada.
Si deseas, deja tu opinión en hunks.piura@gmai.com o aquí mismo.
Por cierto, sólo para sazonar la discusión, te dejamos este link (la conversa está en portugués):
http://www.youtube.com/watch?v=IfxBwYGkvFs
También mira esta entrevista al actor porno gay Rafael Alencar, y el actor porno-erótico David Cardoso
http://www.youtube.com/watch?v=guREnyeO1pc(también en portugués):
Si los dos links no funcionan,´cópialos y pégalos en tu navegador.

jueves, 10 de enero de 2013

El Vigilante (11): agarrando vuelo

Hunks of Piura

En la ducha de la empresa de vigilancia, bajo el agua, Marcos pensaba y repensaba. ¿Hizo bien en tener ese estrecho gesto con el joven Javier? ¿No se malinterpretaría? Pero, ¿qué mierda? Era una persona que necesitaba una mano amiga… ¿Acaso él no era el que con tres palabras consolaba a sus compañeros en el cuartel? Claro que con ninguno de ellos se fue a la cama, pero ¿no es de cristianos dar consuelo a los afligidos?

Su ensimismamiento se cortó de gholpe cuando escuchó a Rutilio, afuera en los vestidores, con otro pata. Oyó unos chasquidos raros. Corrió un poquito su cortina, y vio cómo él y el otro pata se besaban apasionadamente en la boca y el cuello, jadeando, como queriéndose devorar. El otro chico era un poco delgado aunque tan alto como Rutilio, de unos lindos y carnosos labios, piel morena, pelo zambito. Ambos estaban desnudos.

El fortachón blanco comenzó a besarle el pecho, las dos tetillas, el abdomen, y ya de rodillas, a lamer y embocar la gruesa pinga que aún siendo flácida, prometía ser una gran mmanguera cuando creciera.

Marcos sintió cómo su pija se enduraba, especialmente cuando Rutilio aferró al otro chico por las nalgas, que no eran grandes aunque sí formadas, y comenzó a darle una mamada feroz. El pata gemía y jadeaba. Marcos aferró la cortina con una mano y con la otra comenzó a pajearse.

Rutilio sacó un condón de unas toallas, se puso saliva en el ano, y se colocó en cuatro sobre la banca del bestidor. El moreno comenzó a metérsela. Rutilio jadeó fuertemente. Era evidente que esa verga en su ano le dolía. Además, el pata no pudo meterla toda, pero comenzó a bombearla.

-          así, mierda. Dale. Ábreme el culo.

-          La mano de Marcos seguía acariciando sus 17 centímetros, mientras el agua no cesaba de correr.

-           Más rápido, mierda. Vente al toque. Me duele. Carajo.

-          El moreno aumentó su velocidad de bombeo, y cambió su cara a una expresión de máxima excitación. Jadeó fuertemente y dejó de mover sus caderas. Luego sacó su pene flácido. En la punta del condón se veía el blanco de su semen.

-          Marcos corrió la cortina, terminó de pajearse y botó su leche sobre las mayólicas, que el agua se llevó al drenaje.

-          Cuando cerró la llave, se secó y abrió la cortina, Rutilio estaba obstaculizando la entrada, calato y algo armado.

-           Te gustó lo que viste, ¿cierto, arrecho de mierda?

-           No vi nada.

-           Si quieres lo repito, pero contigo. Esa pinguita debe hacer maravillas en el culo de cualquiera. ¿O… quieres la mía?

-           Ya, Rutilio. No jodas.

-           Mira, huevón: gracias a mi estás trabajando aquí, gracias a mi fuiste a esa fábrica, gracias a mí puedes cambiar tu vida si te conviertes en el marido del hijo del dueño… entonces, ¿no merezco algo a cambio?

-          Marcos lo miró con rabia.

-           A mí me recomendó mi primo.

-           Tu primo me chupa los huevos, causa. Si yo digo que sí, entras; si no, ¡chau! ¿O quieres que ese moreno te reemplace?

-          Marcos lo miró de arriba abajo, no pensó en nada y dio marcha adelante. Empujó a Rutilio y fue a su casillero a sacar su ropa y vestirse. Salió sin despedirse.

-          Desde la ducha del extremo, el moreno se asomó.

-           Puta, huevón, la cagaste. Muy mandado, mierda.

-           Tú tranquilo. Preocúpate por conservar tu chamba. Ya me encargaré de él.

 

Marcos le cortó la palabra a Rutilio, y la incomodidad era evidente. El jefe llamó a cada quien por separado.

-          Marcos, ¿pasa algo con Rutilio?

-           No, jefe. Todo bien.

-           Vamos, Marcos. Conozco a ese chico. A veces es medio tronado. Cuéntame, a confianza.

-           No, jefe. No pasa nada.

-          Distinta fue la figura cuando llamó a Rutilio.

-           Oye, so mierda, ¿qué pasa con Marcos?

-           ¿Marcos? Nada. Sólo que ese pata, no sé. Creo que le entra a tu nota, y como no me lo tiro, anda así todo amargado.

-           Mira, Rutilio: tienes como año y medio trabajando aquí y sé cómo es la cosa. ¿No sérá que tú te lo quieres tirar y él no afloja?

-           No, jefe. Te ju… perdón, le juro que no. Es más, se le está insinuando al hijo de don Javier.

-           ¿Y por qué no lo has informado?

-           Porque, porque, porque…. ¡no quiero que digan que soy mal compañero, pues!

-           No jodas a Marcos, ¿quieres?

-           Bueno, jefe, si me botas, sabes que otras empresas me pagarían más.

-          Rutilio se aproximó desafiante.

-           Además, nadie te va a cachar como yo… ¿o Marcos ya te hizo el favor?

-           Fuera de aquí. ¡Fuera!

 

Si la enemistad de Marcos y Rutilio crecía, la que estaba naciendo era la de Marcos y Javier. Aunque el vigilante sólo le decía “buenos días”, “buenas tardes”, ambos ya cruzaban saludos. Aparte que Javier no dejaba de llegar temprano a la fábrica sólo para ver a Marcos, y cada que podía lo divisaba a lo lejos.

-          Joven, su papá dice que es el ejecutivo más puntual de la fábrica.

-           ¿eso dijo, Sandro?

-           Sí. ¿Se hizo amigho de Marcos?

-           No hemos hablado desde esa vez.

-           Parece que se ha peleado con su compañero. No se hablan. Así oí.

-           Marcos es carismático. El otro, no. Es evidente que son celos profesionales… hablaré con mi viejo a ver si Marcos puede ser mi seguridad personal. En ese expediente que te dieron dice que maneja armas, carros… ¿No estamos desperdiciando ese talento?

-           ¿Cree que su padre acepte?

-           Estoy haciendo méritos.

 

Marcos seguía yendo a las ocho a entrenar. Ese día se cruzó en una máquina con un tipo de unos 30 años, pero de cabello blanco nieve, corto y parado.

-          Disculpa, ¿acabaste?

-           Me falta una serie. ¿La vas a usar?

-           Sí. Te espero.

-          Cuando terminó de hacer su rutina, el tipo se acercó a Danilo, el instructor.

-           Oye, ¿y ese cholo power?

-           Ah. Es Marcos. Alumno nuevo. ¿Por qué?

-           Está bien fuerte.

-           Tranquilo, Armando. Ese campeón quiere ir a concurso.

-           Bueno, parece que todo lo tiene en su sitio. Mi peluquería puede ser su sponsor, si no tiene, digo.

-           Sería de hablarle. No creo que se niegue.

-           Y… ¿cómo será tirando?

-           ¡Tranquiiiilo, Armandito! No sé. Quién sabe.

-           Ay, mi Dani. Lástima que no seas pasivo. Debe ser un semental. Chau, chau.

-          Danilo despedía al excéntrico alumno, y sonreía celebrando su mentira, y saboreando una verdad que él conocía y que hizo que su gran verga se armara, por lo que tuvo que sentarse en el escritorio para disimular su empalmamiento.

 

Una noche, como a las ocho y media, alguien tocó a la puerta de la casa de Lidia y Ricardo. Como nunca, él atendió.

-          Disculpe, ¿aquí vive Marcos?

-           ¿De parte?

-           Soy Javier, su jefe en la fábrica. ¿Puedo hablar con él?

-           Uy, hace quince minutos se fue al gimnasio.

-          Ricardo, con un ojo en el distinguido joven y otro en el auto deportivo afuera de su casa, le dio indicaciones para llegar. Javier agradeció cordialmente, y se retiró. Ricardo cerró su puerta.

-           Este primo…. ¡carajo! Está agarrando vuelo.

 

Javier llegó al gimnasio, y antes de entrar, divisó a Marcos en plena rutina de bíceps. Iba a proseguir cuando…

-          Bienvenido a Power House. Soy…

-           ¿Leo? ¿Tú trabajas aquí?

 

(CONTINUARÁ….)

 

Escrito por Hunkk01. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

viernes, 25 de mayo de 2012

La Parcela (1): Un amanecer diferente

Cuando el sol comenzaba a despuntar por las crestas puntiagudas de la cordillera circundante, en uno de los cuartos de la casa, en la parcela sin nombre, Wilfredo se mantenía todavía aletargado, cubierto por una sábana blanca delgada hasta la altura del pecho.
Un gallo lejano lo despertó, saltó sobre la cama, y se asustó de ver claridad a través de la ventana. Le dolía la cabeza. Se quitó la sábana de encima y descubrió su cuerpo desnudo, delgado y marcado.
Vio a su costado, y comenzó a zamaquear a su sobrino, con quien compartió la cama esa primera noche.
- ¡Gabo! ¡Gabo! ¡Ya, levántate!
- Un rato máaaassss...
- ¡Ya, arriba!
de un tirón, Wilfredo le quitó la otra mitad de la sábana. Gabo estaba acurrucado, casi durmiendo boca abajo, desnudo. sus nalgas abultadas resaltaban en esa delgada y trigueña esbeltez.
Fue cuando al cerebro de Wilfredo llegaron ráfagas de memoria. La noche anterior, su sobrino había llegado a la parcela, para ayudarlo; pero, el dolor de cabeza no se debió a la presencia  del recién llegado, sino a una celebración especial: 18 eneros gastando un par de botellas de cañazo con los compadres del pueblo.
Gabo flexionó su pierna, e hizo más jugoso su trasero, pero se resistía a dejar el colchón. Wilfredo se sentó de nuevo sobre la cama, y contempló la desnudez de ese familiar, veinte años menor. Casi inconscientemente, su mano callosa se levantó y fue a posarse sobre las suaves corvas del post-adolescente. Paseó sus dedos, y otra ráfaga vino a su mente: llegar como sea, aunque nunca supo de qué manera, al cuarto, quitarse la ropa.
de pronto, su dedo índice comenzó a separar de a pocos la raja entre las nalgas, hasta buscar el mismísimo ojo del culo. Gabo comenzó a estremecerse levemente, y poco a poco, fue poniéndose boca abajo.
La pinga de Wilfredo comenzó a llenarse de sangre, y a ganar ancho y longitud. Entonces recordó fugazmente que la noche anterior, su sobrino estaba acostado boca abajo, con las piernas abiertas, sobre su hombro, penetrando aquel agujero con 20 centímetros de carne dura, instrumento de placer mutuo.
Y aquel instrumento, esta mañana tibia, está nuevamente demandando acción. Mientras el índice derecho de Wilfredo conseguía penetrar en el caliente ano de Gabo, comenzó a masturbarse con su mano izquierda.
- Au, tío. Con cuidado.
- Je. Anoche querías que te metiera los huevos.
Gabo levantó su tronco, y vio cómo su tío se autocomplacía, sólo que esta vez podía ver detalles que anoche no. ¿Pudo su culo recibir semejante falo?
- Chúpamela  Gabito.
- ¿Ahorita?
- Ya pues. De una vez que más tarde ya no habrá tiempo.
- Pero estoy cansaaado.
- Ya pues... Mira cómo le sale su ¿agüita'.
Una gota de líquido preseminal, efectivamente, asomaba por el huequito del glande. gabo, mientras tanto, ocultaba con mucha eficiencia, su pene erecto bajo su cuerpo, un nada despreciable miembro de 16 centímetros.
- Ya pues... chúpala.
Finalmente, Gabo se movió hasta la cadera de su tío Wilfredo, abrió su boca y comenzó a succionar. El activo se recostó sobre la cama, cerró sus ojos y disfrutó la mamada, mientras el índice penetrador ahora se deslizaba por el medio de la espalda de su pasivo compañero.
- Así, qué rico. Métetela toda en tu boca. Así.
La noche anterior, Wilfredo y Gabo obviaron ese paso, y tras desnudarse fueron directo a la cachada hasta que el último mililitro de semen fue absorbido dentro del ano juvenil.
Gabo chupaba la pinga con gran maestría.
- ¿Quién te enseñó a chuparla así, Gabito?
El chico sonrió, y continuó haciendo el sexo oral, esta vez asaltando el escroto y las dos bolas de su tío.
- Seguro que fue el negro ese de tu barrio... ah... así...
Wilfredo se acomodó en el centro de la cama, abrió el cajón de una apolillada mesita de noche, sacó un forro y se lo puso.
- siéntate.
- Pero así me va a doler.
- Al contrario, Gabito. Así te entra mejor, sin dolor.
El chico mojó su mano con saliva, se la untó en su orificio, y se puso la verga lista para taladrar su recto. Fue bajando poco a poco, haciendo muecas de dolor, hasta que logró asentar sus nalgas en el velludo pubis de su tío.
- Muévete.
- Me duele.
Wilfredo comenzó a agitar su cadera, a agarrarse de las caderas de Gabo, y a incrementar la velocidad de su penetración, replegando sus piernas.
Los dos comenzaron a gemir.
Gabo se ladeó hasta quedarse de nuevo boca arriba y repetir la pose de la noche anterior, dando a su tío toda la iniciativa del coito.
- ¿Te gusta?
- Sí, tío. Cáchame rico.
Wilfredo se reclinó y lo besó en la boca. Movió su cadera más fuerte y más veloz.
- Ponte en perrito.
El sobrino cambió de posición, y le ofreció su dilatado ano al hermano de su madre.
- Au, tío. ¡Despacio!
- Estoy arrecho, Gabito, Gabito, Gabito, ahhhh, ahhhh... ¡Ahhhhh!
Las caderas de Wilfredo chocaban las nalgas de Gabo, a medida que su pene le decía a su cerebro que se preparara para el clímax. Éste llegó cinco minutos después: Wilfredo sacó su miembro, casi arrancó el condón, y disparó su semen sobre la espalda de Gabo.
- Vamos a bañarnos.
- Ya, tío.
Coge la toalla, pero ¡cuidado con mancharla con la leche!
Los dos salieron desnudos rumbo a las duchas estilo cuartel para quitarse el primer sudor de la mañana. En eso sonó la campana. Wilfredo vio al sol: era algo tarde, pero ¿que tenía que hacer Jerry, el cocinero, a esta hora, si él podía preparar el desayuno?
- Anda bañándote. Voy a abrirle a Jerry.
Corrió al cuarto, se puso un short deportivo encima, y corriendo fue a atender la puerta, cruzando el patio interior de la casa, el pasadizo principal, y la sala (donde vio el reloj: ¡un cuarto para las siete de la mañana!).
- ¡Mierda, es tarde!
Corrió el espacio entre la puerta principal y el portón de entrada. Abrió la rejilla. afuera un chico blanco fornido y otro trigueño atléttico estaban de pie, mochila al hombro.
- Buenos días. Somos Fernando y Raúl.
Wilfredo se quedó de una pieza... y su pieza todavía no recuperaba su tamaño normal, cuando la excitación está ausente...
- Yo no espero a ningún Fernando.
Las miradas de desconcierto se cruzaronn, mientras Wilfredo, disimuladamente, agarraba un pedazo de varilla de construcción a la esquina del portón...

(CONTINUARÁ...)

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido o semejanza con nombres, lugares o situaciones es mera coincidencia.
Escribe: hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.