lunes, 21 de noviembre de 2011
Cómo sacar hombros
Los hombros masculinos deben ser redondeados, de tal forma que se armonicen con los bíceps y los tríceps, es decir, los músculos del vrazo, que son lo más típico de la figura masculina.
Normalmente en los gyms, los hombros se trabajan mediante pesos en barras y pesos libres.
Con los pesos en barra conseguimos volumen, y con los otros volumen y definición, pero ambos son necesarios.
Entre los ejercicios con barra están los dos clásicos de poner la barra encima de tu cabeza (cuidado nada más se te caiga), y bajarla flexionando los brazos por detrás de tu nuca, y por delante de tu cuello.
El ejercicio de pull-over, que consiste en acostarse en una banca especial y extender los brazos hacia atrás lo más que se pueda, también impactan a los hombros, aunque en principio está diseñado para pecho.
El ejercicio más conocido con peso libre es el press militar, que se trata de coger dos mancuernas haciendo una “L” con los brazos, y extendiéndolos por completo por encima de tu cabeza.
Una variante es el press alternado, donde el movimiento se aísla para cada brazo, mientras el otro sostiene la mancuerna haciendo la “L”; entonces, se hace el mismo movimiento pero con el brazo que estaba sosteniendo la mancuerna, en tanto que el flexionado hace la “L”.
Otra variante es el press de un solo brazo, donde la repetición del movimiento “L”-extendido se hace reiterativamente con una sola extremidad, mientras que la otra descansa libre de peso, a lo largo de tu espalda.
En las elevaciones frontales y laterales, se trata de alzar una mancuerna alternadamente con cada brazo, según sea adelante o a los costados hasta la altura de los ojos, mientras tu otro brazo descansa suspendiendo el peso jalado por la gravedad. Esto activa el deltoides, que es el músculo que le da la forma redondeada al hombro.
Algunos patas dicen que los jalones tras nuca para espalda también impactan a los hombros, pero consulta con tu instructor (repetimos, si es que sabe lo que hace) antes de incorporarlo a tu rutina; de hecho, algunos combinan los hombros con la espalda, y otros con los brazos. Hay que ver cuál te funciona mejor a ti.
¿Y es posible hacer esta rutina en casa (o cuando estás de viaje), sin máquinas? ¡Sí!
Los ejercicios con barra pueden replicarse con planchas, pero colocando tus manos a la altura de tus hombros, y la punta de los pies sobre el suelo. Entonces flexionas los brazos, procurando que tu pecho y cualquier parte de tu cuerpo NO llegue al suelo (bueno, si estás calato, tu verga sí puede hacerlo) .
Recuerda que cuando bajes, debes apretar los hombros y de ese modo estimularlos.
Los ejercicios con mancuerna los puedes recrear con ladrillos u objetos pesados que puedas manipular fácilmente con tus manos, como baldes (llenos, obviamente) o trozos de metal de peso conocido, pero que sea igual para no perder la estética (si son diferentes, alterna los pesos en cada mano por cada serie).
En este caso, el movimiento es igual al que harías con pesas de gym.
Aunque también podrían funcionar mancuernas artesanales, pero eso lo podemos tratar en un artículo aparte, si te parece.
Como siempre, haz 3 a 4 series de 10 a 12 repeticiones, para comenzar.
A medida que dejes de sentir la tensión, aumenta el peso, pero no te recomendamos hacer lo mismo con las repeticiones para evitar quemar el músculo, salvo que tu instructor te diga lo contrario(ver “Estas proporciones nos interesan”).
Te reiteramos que éste es un músculo complicado, y puede parecerte frustrante ejercitarlo; pero también tenemos claro que el que la sigue, la consigue… ¿o mejor, lo consigue? ¡Bueno! Tú ya nos entiendes.
Estos ejercicios son referenciales. Escríbenos: hunks.piura@gmail.com o déjanos tu mensaje.
martes, 22 de noviembre de 2011
Cómo sacar pecho
La función de estos músculos se nota mejor cuando debes cargar cosas, ya que te permite acomodarlas sin necesidad de amortiguarlas con algo.
Ya entrando a los terrenos de la vanidad, el tener buenos pectorales favorece el uso de polos (T-shirts), en especial los ceñidos, pero si te faltan brazos y hombros, reconsidéralo.
El pectoral no es un músculo entero, aunque sí uno de los más grandes del cuerpo humano. Los instructores separan su entrenamiento en el pectoral superior, o el que se extiende justo por debajo de las clavículas, y el pectoral propiamente dicho, que le da la forma al conjunto con la famosa hendidura sobre el esternón, que sirve para unir a las costillas, por delante.
Si lo vas a trabajar cuando estás en casa o de viaje, de nuevo debes hacer planchas, sólo que esta vez las manos deben estar algo desalineadas hacia afuera con relación a tus hombros, pero a la altura de tus pezones.
Si lo viéramos por delante, haríamos un trapecio donde los lados paralelos son tus clavículas y el piso, y los diagonales son tus brazos.
Sólo apoyándote sobre tus manos y la punta de tus pies, baja tu cuerpo hasta el suelo sin tocarlo, regresa, y eso completa una repetición. No olvides apretar el pecho cuando subas.
Para los pectorales superiores, hay un ejercicio algo complicado, que es hacer la misma plancha, pero poniendo los pies en altura, al nivel de tu cabeza. Tu cama o un sofá puede serte de ayuda para ello. Haces el mismo movimiento, sin tocar el suelo, y tienes una repetición.
Comienza haciendo 4 series de 12 a 15 repeticiones, y cuando ya no sientas el efecto, aumenta primero las repeticiones, y luego las series, hasta que sientas que tu pecho está congestionado.
Se dice que un músculo está congestionado cuando su irrigación sanguínea llega al tope, y eso se consigue por el movimiento repetitivo de estiramiento/contracción.
La señal inequívoca del congestionamiento es la hinchazón temporal, cierto dolor (también temporal) y el enrojecimiento del grupo muscular. A veces se siente más caliente o más vascularizado (o sea, con las venas marcadas). Todo eso es normal.
En el gym, la cosa es más especializada, y casi todo –por no decir todo- ocurre sobre una banca especial con una perchita para poner una barra, y dividida en tres segmentos, donde los dos externos pueden inclinarse desde los 0 grados hasta casi los 75 para aumentar el nivel de resistencia, o ejercitar un sector en particular.
El movimiento no tiene nada de complicado: coges la barra o la mancuerna, la colocas sobre tu pecho, con los brazos extendidos, y la bajas apretando el músculo.
Estos son los famosos press barra o mancuerna. Los de banca plana atacan los pectorales para darles masa, y los inclinados favorecen a la parte superior para lo mismo.
Los movimientos son repetitivos.
Para incrementar la definición de la hendidura central del pecho, tenemos las aperturas, y su variante, los cristos. En la primera, te acuestas sobre la banca, haces una “L” con ambos brazos, que sostienen una mancuerna cada uno, y lo elevas tan alto como puedas por encima de tu pecho, apretando al cerrar; los segundos se hacen apoyando la espalda superior contra el filo de la banca, extendiendo los brazos hacia los costados, como si estuvieras crucificado (por eso se llaman “cristos”), y cerrándolos con la misma intensidad que las aperturas.
El pec-deck es una silla donde hay dos almohadillas conectadas a un sistema de poleas y pesos, que se trabajan con el antebrazo, cerrándolas ante tus ojos. Con eso se consigue mejorar la definición de la hendidura al medio de ambos músculos.
El pull-over, que lo comentamos en el entrenamiento de hombros, consiste en trasladar ambos brazos hacia atrás, lo más que puedas. Sosteniendo una mancuerna o una barra con pesos (los principiantes no usan pesos). Esta banca tiene la característica de tener una parte plana para que te sientes, y una jiba para que descanses tu espalda.
La fórmula usualmente seguida por los instructores para todos los ejercicios es de 4 series de 12 repeticiones; pero no aplica a todos los casos.
¿Pechos famosos (de hombre, pues)? Sin duda, el de Eduardo Verástegui en “Ain’t not funny” de J.Lo, disponible en YouTube. Lástima que el patín fue ganado por el ‘lado oscuro’. No te asustes, no por las fuerzas del mal, sino por la de la ropa excesiva.
Su ¿amigo? Ricky Martin también es un buen ejemplo… y William Levy (aunque la gente dice que hay otra cosa que la tiene grande), Bobby Larios, T.T.Boy, Billy Herrington, Christian Domínguez, o los modelos del noventero programa “El Baúl de la Felicidad” (disponible también en YouTube)
Del “calátogo” Hunks4Adults de Hunks of Piura, tenemos a Freddy, o nuestro modelo de la foto de perfil, cuyo detalle lo puedes ver cuando nos escribes por primera vez a hunks.piura@gmail.comm, donde seguimos recibiendo tus comentarios, o si no, aquí mismo.
lunes, 26 de marzo de 2012
Otra vez durito... y adolorido
Cuando retomas tu rutina, la primera sensación que tienes es que otra vez tu cuerpo está firme, pero lo incómodo viene conforme avanzan las horas, cuando los primeros dolores aparecen.
Cuando dejas de hacer ejercicio, el músculo deja de estar en tensión, entonces, cuando lo reactivas, las fibras musculares comienzan a romperse otra vez, y esos espacios se llenan con ácido láctico. Esta sustancia se transforma de nuevo en proteína y hace que el músculo crezca.
El proceso va acompañado de una sensación de dolor, que no es otra cosa que la misma que sentiste cuando comenzaste a hacer ejercicio por primera vez. Y ya que el músculo "perdió la memoria" del metabolismo anterior a tu periodo de inactividad, entonces es como si comenzaras de nuevo.
La buena noticia es que si sientes dolor quiere decir que la rutina ha funcionado, así que sé valiente y no temas pasar por esta sensación que puede durar un par de días (si persiste, consulta a un médico, ya que ningún trainer tiene entrenamiento médico certificado para diagnosticar qué te podría estar pasando).
La mala noticia es que tendrás que retomar el entrenamiento como si fueras principiante, pero podrías recuperar tu nivel en menor tiempo que el de éstos, siempre que tu periodo de descanso no haya sido prolongado.
Entonces, si lo dejas, nada, retómalo, y listo. Dolerá, pero sin eso, no hay ganancia.
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hunks.piura@gmail.com
sábado, 20 de febrero de 2021
La hermandad de la luna 1.2
Cuando Carlos está regresando al despacho, Frank sale del
mismo.
“¿Firmaste?”
“Claro que sí, tío. ¿Tanto te hice buscar la chamba pa’
quedarte mal?”
Carlos respira con cierto alivio.
“Mas bien”, continúa su sobrino, “medio loco el señor
Manolo”.
Carlos carraspea un poco:
“Bueno, sí, a veces nos gasta cada broma pesada. Mas bien,
discúlpalo”.
“Así son todos los militares, tío. A mí no me llama la
atención”.
“Pensé que iba a obligarte a quedarte calato frente a
nosotros”.
Frank se toma varios segundos.
“¿Sabes qué, tío? Si era por tener la chamba, sí lo hubiese
hecho. Como que no hay mucho para elegir ahora porque en todos lados están los
venezolanos”.
“¿en serio lo hubieses hecho?”
“Sí; además son solo tres meses, ¿no? Tengo hasta fines de
setiembre para encontrar otra chamba, o si no, me voy de Collique”.
“Pensé que ibas a quedarte hasta marzo, cuando acabe la
temporada de mangos”.
“También pensé lo mismo, tío, pero no sé aún”.
Carlos sonríe y despide a su sobrino con un apretón de
manos, lo ve montarse en su motocicleta e irse por el camino asfaltado al lado
del canal Taymi. El esbelto y espigado Adán, Orejón para los amigos, ojos
verdes y cabello castaño bien crespo, ha estado viendo la escena.
“Seguro que él es quien te dijo Oj?”
Carlos sonríe:
“Tú lo viste hablar igual que yo, igual que todos; tú viste
que esa noche dejó de ser amarillo y cambió a verde, y tú viste que cuando le
preguntamos por Christian se puso azul. Tú viste”.
“Sí, yo vi”, sentencia Adán. “Pero también vi el cielo
nublarse cuando Oj se puso verde, y
no sabemos si eso es una buena señal”.
“Frank es parte de la estirpe”, replica Carlos.
“Tú eres parte de la estirpe”, interrumpe Adán. “No me queda
claro si tu sobrino lo es… no aún”.
Por su parte, todavía dentro de la casa grande, Christian
toca la puerta del dormitorio de Manolo, el más grande del segundo piso.
Espera. Cuando al fin la abren, el dueño de toda la propiedad está desnudo y
acabado de bañar, se le acerca y lo abraza, besándolo profundamente en la boca.
“Quién como tú que ya estás fresco”, le dice el recién
llegado.
Manolo le sonríe y piensa que Christian, su joven abogado,
se ve más sensual sin sus anteojos, que mas bien le dan un aire intelectual.
“Date un duchazo”.
“¿Llegó Tito?”
“Averígualo tú mismo”, incita Manolo.
Christian va a un extremo del dormitorio, resopla, y
comienza a desabrochahrse la camisa, quitarse los zapatos, los calcetines,
sacarse el apretado jean de tela delgada, su microbóxer, y revelar una anatomía
que bien pudo inspirar al David de Bounarotti, con ccada músculo firme y puesto
donde debe estar, incluso ése que ahora se luce en su mínima expresión sobre
sus grandes testículos y bajo sus pendejos recortados, que destacan en medio de
toda su anatomía lampiña. El muchacho desnudo entra al baño, y tras el vidrio
que protege la ducha mira a Tito refrescándose. Ese otro hombre, desnudo, luce
como un gladiador medio vikingo, apariencia de fisicoculturista, vellos por
todas partes, enorme paquete. Tito termina de ducharse, se pasa las enormes
manos para sacarse las gotas de agua que tapizan su cuerpo, y abre el vidrio de
la ducha:
“Te toca, doctor”.
Christian avanza y cuando va a entrar a la ducha, siente que
Tito le da una cariñosa nalgada.
“Durito tu culo, como siempre”.
Christian, entrando a sus treinta, espera que cuando esté a
mitad de los cuarenta, como Tito, siga conservando cada músculo firme en su
lugar.
Cuando sale de darse el duchazo, encuentra a Manolo acostado
desnudo sobre Tito, quien usa sus piernas abiertas para meter alguno de sus
talones entre la raja de las nalgas, en tanto el dueño de casa acomoda su pene
ya erecto intentando conquistar el velludo ano de su compañero, subordinado y
amigo. Mientras se abrazan, se dan un beso a todo lo que pueden sus bocas
abiertas.
“Ustedes sí que no saben esperar, ¿no?”, sonríe el abogado.
Manolo y Tito se separan sonrientes, y revelan sus largos,
gruesos y lubricados falos. El de Christian también comienza a erectarse en
tanto avanza hasta el lecho y busca un espacio. Se abraza a Tito y lo besa en
la boca mientras Manolo le cubre la espalda. Bueno, en realidad, mientras
Manolo le soba su pene duro en esas redondas y firmes corvas. De inmediato
Christian gira para darle a Tito el turno del rol que ocupaba a Manolo, quien
lo ubica bajo su cuerpo y comienza a besarle el cuello, para irlo recorriendo
con sus labios a lo largo del torso hasta llegar al miembro viril, el que lame,
emboca y succiona con mucho cuidado y esmero.
“Qué rico se siente”, suspira Christian.
“¿Y crees que tu boca va a estar ociosa?”, interviene Tito.
“¿Qué tienes para mí?”, seduce el abogado.
Tito se incorpora y
como puede se pone de cuclillas sobre la cara de Christian.
“A ver, muéstrame el poder de tu lengua”, invita el peón.
El chico no defrauda. Sopea el ano de Tito y poco a poco
lleva esa lengua por el perineo hasta llegar a las bolas del gladiador. No le
jode el hecho de que con cada embocada, quizás arranque vellos que se quedan
sobre sus papilas. Finalmente, chupa la cabeza del pene semierecto. Para ese
momento, Manolo levanta las piernas a Christian y luego de agasajarle los testículos,
mete la lengua en el recto, para luego arrodillarse.
“¿Como en las ceremonias a Nii?”, consulta.
“Igualito”, suspira Tito.
Manolo se chaquetea el pene para ponerlo más duro y asegurar
lubricación, lo coloca a la entrada del esfínter y comienza a empujar poco a
poco, dando tiempo para que ese delicado músculo vaya acostumbrándose. Con
paciencia, los dieciocho centímetros rectos logran entrar en esa caliente
oquedad. Tito, por su parte, se inclina hasta el pene de Christian de tal
manera que ambos hagan un sesenta y nueve. El bombeo de Manolo continúa hasta
que Tito decide terminar la fellatio
de manera unilateral.
“Me toca a mí”, pide.
Con sumo cuidado, Manolo saca su pene y se sienta sobre el
de Christian, lo pone en su propio ano y comienza a meterse diecinueve
centímetros de masculinidad; mientras tanto, Tito mete sus veinte centímetros
en el ano del abogado. Las cosas continúan así hasta que el más joven siente
llegar el orgasmo.
“Las voy a dar”, y dispara su semen dentro del recto de
Manolo, contrayendo involuntariamente su hueco y forzando a que Tito le saque
su miembro. El dueño de casa se adelanta hasta la cara del primer satisfecho y
le mete su pene a la boca.
“Sácame la leche”, le ordena.
Mientras tanto, Tito se arrodilla sobre el vientre de
Christian y conecta su verga aún dura al culo de Manolo, quien demora en
venirse, pero termina haciéndolo.
“Tómate mi leche”, le dice a Christian.
La contracción del recto termina provocando que Tito dispare
la suya dentro de Manolo.
“Lo máximo”, califica el peón.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Cómo sacar brazos
Estas extremidades se componen por dos músculos críticos: el bíceps (por delante) y el tríceps (por detrás). Ambos jjalan un músculo intermedio, que le da volumen al brazo.
El antebrazo, que es lo que está entre el codo y la muñeca, se beneficia mucho de las rutinas de brazos, pero tiene sus propios ejercicios, especialmente en el gym.
Pero, si te entrenas en casa o cuando viajas, otra vez las planchas. Aunque ttodas los benefician, hay unas especializadas que se hacen poniendo las manos, sobre el suelo, a la altura de los hombros. Como siempre, la punta de los pies también como segundo y único punto de apoyo.
El movimiento consiste en flexionar los brazos sin despegarlos de tus costados, sin que tu pecho toque el suelo; entonces, regresas a la posición inicial y aprietas.
Eso por delante. Por detrás, tienes que buscar el borde de una silla o una cama, y apoyar la palma de tus manos allí, y los talones sobre el suelo. Entonces, flexionas los brazos, sin despegarlos de tus costados, bajando el culo, pero sin tocar el suelo; regresas y aprietas.
La clásica: 4 de 10 ó 12 en cada caso.
En el gym, hay muchos ejercicios para brazos, tanto con barra como con pesas libres, pero el movimiento es siempre el mismo: estirar los brazos y contraer apretando el músculo que estás ejercitando.
Los ejercicios para brazos más comunes del gym son: el curl (con barra ezeta –la que parece curvada- o alternado con mancuernas), curl polea, el concentrado (donde el codo se apoya al interior de tu rodilla, y se hace sentado), o el predicador, que se hace sobre un soporte especial que permite descansar tus tríceps (aunque es el más fregado, por si acaso)… bueno, eso por delante…
Por detrás, tienes: jalones normales, jalones inclinados, y la copa, que consiste en coger una mancuerna de una de las pesas, con las dos manos, y flexionarlos hacia detrás de tu cabeza, y luego levantándolos. En estos casos, siempre los ejercicios se hacen de espaldas a la máquina, a diferencia de los anteriores donde la miras siempre.
Y es probable que, mientras lees este artículo, alguien haya inventado uno nuevo. Pero mejor consulta a tu instructor para ver cuál necesitas, tanto por delante como por detrás.
No, no lo hemos olvidado. El antebrazo se ejercita en el gym con movimientos simples, donde primero se sostiene el peso, en barra o en mancuerna, con los brazos extendidos, y luego los levantas hasta hacer un ángulo recto con tu brazo.
Ojo, si lo haces en casa, los mismos movimientos puedes lograrlos con ladrillos, trozos de metal, baldes, o lo que sea, pero de peso conocido.
Casi no hay mucho que decir de los brazos, pues si te ejercitas, crecen casi al toque; pero, si quieres armonía, tendrás que complementarlo con el resto de rutinas que te hemos propuesto a lo largo de esta serie especial.
Además, debes controlar tu antropometría, por delante y por detrás, tal como te lo decimos en “Estas proporciones nos interesan” en este mismo blog.
Ahora bien, crecer y verte mejor, por delante y por detrás, depende de ti. ¿Comenzamos? ¡OK!
Y no dejes de contarnos tus progresos, dificultades o descubrimientos a hunks.piura@gmail.com o dejando tu comentario aquí abajito.
Estos ejercicios son referenciales.
miércoles, 5 de abril de 2023
Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”
Conozcamos
algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la
ropa para crear arte.
Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.
Y no estamos
hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima,
19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en
su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro…
incluso el pene o
los testículos.
Quizás conozcas
su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la
exigencia de estudiar
una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que
lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el
dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.
Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.
El caso es que Miguel
dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos
inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos.
Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para
inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera
verlos.
Este artista
plástico y pintor limeño nos concedió
valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que
hay dentro del proceso
creativo.
¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de
dibujar y pintar cuerpos masculinos?
Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho
otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué
por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia
que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la
belleza masculina.
¿Tuviste miedo en algún momento?
Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo
desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra
ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos
miedos.
¿Cómo los superaste?
En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que
participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como
el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.
Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.
¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer
modelo posando desnudo?
Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy
cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa
primera experiencia.
¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?
No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo
de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía
conmigo fue lo que le animó al final.
En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con
facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?
No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus
partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo
masculino es obsceno como para ser representado en el arte.
¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?
Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza.
La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una
determinada parte del mundo.
Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.
Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en
especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?
Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.
Las culturas prehispánicas peruanas representaron
penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un
pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?
Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si
se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no
también el sexo o una erección?
Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico
decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?
Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese
conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra
razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo
al público.
y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?
Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.
Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.
Sigue a Miguel Rosas en Facebook | Sigue a Miguel Rosas en Instagram | Promociona tu emprendimiento | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com
sábado, 27 de abril de 2019
Por mirón me pasó algo alucinante
La jhjornada comienza temprano, bien temprano, a las 5 o 6 de la mañana. Usualmente mi hermano y yo llegamos en la camioneta a éso de las 8 y nos regresamos a casa a éso de las 3 o 4. Nuestros peones suelen retirarse entre 1 a 2 de la tarde, dependiendo de la carga de trabajo para el día.
Una de sus costumbres al final de la jornada es ir a un rincón del canal que nos sirve de lindero para tomar un baño. Es un sitio donde tres algarrobos enormes dan buena sombra, y varios arbustos altos han creado una especie de cortina natural tras la que los peones se quitan toda su ropa y se meten al agua. Siempre los cuatro van a bañarse juntos. Lo sé porque casi todos los días los espío desde unos matorrales bien tupidos. Como ellos me tienen que reportar el término de sus labores para incluírlos en la planilla, sé exactamente a qué hora van al canal. Entonces, cuando mi hermano se queda dormido, no está, o tiene mucho trabajo, yo me escabullo y voy por otro caminito, con mucho cuidado para que no me vean y disfruto el show.
No son cuerpos de gimnasio, pero imaginen a la gente del campo cuyos músculos están más que todo marcados por el trabajo duro. Encima, como los cuatro juegan al fútbol, tienen unas hermosas piernas y unos culitos bien paraditos, en especial el de 30 y el de 22, aunque el de 38 tampoco anda mal.
Cuando ese espectáculo me pone bien hot, aprovecho que nadie me ve, y me bajo mi jean y mi boxer para corrérmela. Siempre termino tirando mi leche entre los arbusstos y tengo que morderme la lengua para no gemir.
Una de las personas que viene frecuentemente al fundo es Isma, un agrónomo de 27 años, alto, fornido, evidentemente trabajado con pesas y barras. Su labor es verificar que las plantas estén bien de salud y recomendar algún agroquímico que hiciera falta. Por cierto, es guapo, pero tiene un señor defecto: cuando se junta a hablar con mi hermano, es el tipo más machista que puedan imaginarse. Los dos hablan huevadas de las chicas y encima hablan mal de los gays. ¿De qué me sirve tanto músculo y tanta belleza si es un huevón que ni siquiera respeta a las mujeres? Entonces, yo prefiero irme hacia la plantación o me voy a espiar a mis peones cuando se bañan.
Un día que, para variar, mi hermano e Isma se pusieron a hablar estupidez y media de las mujeres y los gays, salí de la casa de campo que usamos como oficina y depósito. Como apenas hacía quince minutos había dado las conformidades a mis peones, decidí irlos a espiar. Anduve sigilosamente por el camino que ya conocía y llegué hasta el matorral tupido, teniendo cuidado de verificar que no hubiera alguna serpiente escondida por ahí. Me coloqué y me puse a mirarlos. Curiosamente, solo estaban el chico de 22 y el otro de 30. Acababan de desnudarse y se metían al agua. Ambos se sumergieron por completo aprovechando que habían soltado el agua y emergieron con sus cuerpos húmedos. El de 30 sacó un jaboncillo de las cosas en la orilla y se puso a recorrerse el cuerpo: su pecho, sus brazos, sus axilas, su cintura, la cadera, el pene, los huevos, la espalda, las nalgas. Apenas dejó de usarlo, se lo pasó al de 22, quien repitió el mismo recorrido. Estaban hablando de fútbol, según pude oír. El de 22 dejó de untarse con el jaboncillo y lo dejó en la orilla. ¡Qué ricas nalgas, por Dios! Ambos comenzaron a sobarse sus cuerpos: pecho, axilas, brazos, cinturas, caderas, pene, huevos, espalda, el culo, y hasta al medio del culo, en especial el de 22. Por cierto, aunque son marcados, sus penes lucen algo largos para estar dormidos y con el vello púbico sin recortar. Yo me bajé el pantalón y el boxer otra vez. Comencé a estimularme mi pene con una mano mientras que con la otra hacía lo mismo con una de mis nalgas.
Estaba absorto viendo a los dos peones cuando siento una palmada en la nalga que no me estaba estimulando. Sudé helado. Me subí el pantalón y el boxer como pude y giré. Me quedé petrificado tapándome la boca para no gritar del susto.
- Así que a ésto te vienes, ¿no, degenerado?
No supe qué hacer. Era Isma con una sonrisa del tipo "ya te pesqué, mierda". Las piernas me temblaban como para salir corriendo. Solo atiné a taparme bien la boca con mis dos manos.
- Tranquilo, Rogercito, no soy tu hermano. ¿Pero te imaginas lo que hubiera pasado si él te descubría?
Isma me tomó los codos con sus manazos. No me apretó. Solo me sujetó.
- ¿Te imaginas si tus peones se enteran que los espías, Roger? Estás en serios problemas, huevón. Y todo depende de que yo abra la boca.
Isma tomó suavemente mis manos y me las sacó de mi boca.
- P-p-por fa-fa-favor. No digas. Te lo suplico, Isma.
- Claro que no diré nada, huevón... pero tú tienes que hacer algo por mí.
- Claro, Isma. Lo que sea.
El agrónomo sonrió.
Entonces, Isma miró a ambos lados, se acurrucó conmigo en el matorral, se aflojó la correa y se desabrochó su jean. Se lo bajó. Yo no podía creer lo que estaba pasando. En su boxer se notaba un abultado paquete.
- Arrodíllate.
Lo hice.
- Acarícialo.
Comencé a sobar su paquete aún aprisionado en el boxer. Estaba dormido aún, pero sí podía percibir que lo que estaba dentro era realmente grande. Así que lo fui acariciando. Conforme lo hacía, notaba que se ponía más duro hasta que no cupo duda de que debajo había una enorme erección. Isma se bajó el boxer y un pene largo y grueso saltó debajo de un vello púbico que tendría un par de días sin afeitar.
- Chúpala.
Tomé el pene erecto de Isma e hice lo que me dijo. Como era enorme, con una mano lo masturbaba mientras que lo que sobraba estaba dentro de mi boca. Su glande ocupaba casi toda mi boca.
- Así, huevón. Así, Rogercito. Mámala rico.
Obviamente, ya no podía ver qué pasaba en el canal.
- Ponte de pie, Rogercito.
Lo hice.
- Da media vuelta y agáchate. Mira a tus peones.
Lo hice. Ahora estaban los cuatro, bañándose y conversando como cada término de jornada.
Sentí que Isma me desabrochó mi pantalón y boxer y me lo bajó hasta las rodillas.
- Separa las piernas.
Lo hice, dentro de lo difícil que era. Entonces sentí que Isma me estimulaba el ano. Y por la humedad, era obvio que con su boca.
En el canal, mis peones parecían estar ajenos a mi experiencia. Mi pene erectó. Vi que los peones de 30 y 22 salían del canal y se vestían, dejando al de 38 y el de 32. Pero algo raro hacían al vestirse. Solo se ponían sus jeans y sus zapatos. Sus camisas y sus calzoncillos los llevaban en la mano. Jamás hacían éso, pero quién sabe.
- Hace tiempo que no te la meten, ¿cierto? Lo tienes cerrado, Rogercito.
Isma terminaba de decir éso cuandosentí que algo duro se colocaba en la entrada de mi ano y poco a poco entraba dentro de mí. Respiré hondo porque me dolía, pero Isma parecía entender que no podía ser brusco. Se le resbaló así que con mi mano y un poco de mi saliva en su glande, lo ayudé. Ahora sí, su pene fue entrando poco a poco dentro de mi ano, mi recto, y seguía perforándome. Isma me bombeaba despacio, dándome tiempo a acostumbrarme a su pedazo de músculo duro metido en mi culo. Mientras tanto, seguía viendo a mis dos peones mayores bañándose. Comencé a pajearme, además.
Estábamos en lo mejor de todo, cuando noté pasos, y luego a dos personas acercándose. ¡No podía ser!
- Tranquilo.
Isma hablaba con mucha seguridad.
quienes venían eran mis peones de 30 y 22, con una sonrisa en la boca. Me di por perdido porque se supone que para ellos soy el patrón. Pero, ¿después de éso?
Los dos chicos se detuvieron con cuidado a nuestro lado.
- Sáquense el pantalón.
Al pedido de Isma, los dos peones volvieron a quedarse desnudos del todo. Ahora sus vergas estaban al alcance de mi boca. Isma me giró con cuidado hacia ellos.
- Chúpaselas, Rogercito.
Yo dudé.
- Chúpaselas, huevón. No los hagas esperar.
Tomé la pinga del de 22 y me la puse en la boca.
- Éso, don Roger. qué rico.
Se puso dura en mi boca. Era de tamaño promedio. Luego tomé la del peón de 30, que ya la tenía dura y lubricando. Era un poco más grande. Mientras la chupaba, se la corría al de 22. Y así fui alternando mientras Isma seguía metiéndomela por el culo, esta vez bombeando con un poco más de fuerza.
A los cinco minutos,sentí que el agrónomo suspiraba hondo y luego que su pene latía allí dentro. Bombeó un par de veces más y poco a poco me la fue sacando.
En éso, mi peón de 30 caminó a mi lado. De inmediato sentí que me tocó mis nalgas y me metía su pene.
- Qué rico culo, don Roger. Entra facilito.
Mi peón de 30 comenzó a bombear algo más fuerte mientras que yo seguía chupándosela al de 22, quien comenzó a tomarme la cabeza y luego a cacharme la boca. En un par de minutos, sentí su semen dentro de mi boca. Dejó que lo mamara bien, me la sacó y se puso su pantalón. Avanzó unos pasos a donde estaba el agrónomo, quien se había quedado todo el tiempo estático delante nuestro pero dándonos la espalda, como vigilando. No pude creer cuando mi peón, le dio una nalgada al agrónomo y luego le agarró bien el medio del culo en medio del jean. Ambos se sonrieron.
Mi peón de 30, mientras tanto, seguía metiendo y sacando, jadeando y suspirando.
Diez minutos más tarde...
- Las doy, don Roger. Las doy.
Mi peón dejó de moverse.
Mientras se ponía su pantalón, yo aproveché para corrérmela, mirando al canal; pero los dos peones mayores ya no estaban allí. ¿También estarán en camino?
No lo pensé más y eyaculé en los arbustos.
Me subí mi boxer y mi pantalón.
Le di alcance a Isma, quien seguía estático en el mismo punto. Ya había despachado a los dos peones. Me miró sonriendo.
- No me digas que te disgustó, Rogercito.
- Obvio que no... pero....
- Pero, tranquilo, amigo. Solo los cuatro sabemos ésto y el secreto se queda entre nosotros.
- Pero tú, cuando conversas con mi hermano....
- No seas cojudo, Roger. Si no hago éso, al toque tu hermano sospecharía. Mas bien, tú no seas tan evidente yéndote cuando comentamos esas cosas. Hazte el que no escuchas y listo.
- Eres un pendejo, Isma. ¿Cómo sabías que ellos dos...?
- Solo lo sé. Y ellos ya se habían dado cuenta de que los espiabas, sino que se hacían los cojudos y te cubrían para que los otros dos no se dieran cuenta.
- ¿entonces, los otros dos?
- No sé. Ellos dicen que no... pero yo tengo mis dudas.
- Tengo miedo que ahora me miren distinto.
Isma se sonrió. Miró al frente, me miró de nuevo.
- Tú confía en mí. La próxima será mejor.
Isma me guiñó un ojo y luego me dio una nalgadita.
¿Te pasó lo mismo? Cuéntanos aquí abajo o en el Twitter.
miércoles, 9 de septiembre de 2020
lunes, 16 de abril de 2012
¿Pinga pequeña... o cuerpo muy grande?
Comencemos por la estadística. según especialistas muy respetables, cuyas conclusiones puedes checar por Internet, el promedio del tamaño para un latinoamericano está entre los 12 y los 14 cm.
A partir de 15, la cosa se pone interesante, y ni qué hablar de 18 a más, lo que es simplemente fascinante y extraordinario.
Pero, ¿y el tamaño del pene puede afectarse si haces pesas?
El mito dice que sí, pero es totalmente falso.
En realidad el tamaño del miembro está determinado por la información existente en tu ADN, es decir, si ya venías programado para tenerla normal, grande o pequeña, ya es una cuestión de genes.
Los genes también tienen que ver con la distribución de la testosterona, que es la hormona que determina los caracteres sexuales masculinos, y es clave en la musculación.
Si has tenido una adolescencia sana, esto es, consumo mínimo o nulo de alcohol, drogas o tabaco, buena alimentación y descanso adecuado, es altamente probable que te muscules simétricamente sin recurrir a suplementación. Ojo, los suplementos no proporcionan testosterona extra, y no deben hacerlo (salvo que un médico te diga lo contrario), sino que proporcionan los nutrientes necesarios para que tu músculo crezca.
Entonces, como verás el crecimiento muscular y el crecimiento de tu pene están completamente aislados. En otras palabras, el que hagas pesas no afecta en absoluto el desarrollo de tu verga, ni para bien ni para mal. Por otro lado, métodos que dicen alargarla no están científicamente probados, hasta donde hemos podido consultar.
Entonces, ¿por qué da la impresión que un culturista la tiene pequeña? Simple. Muchos fotógrafos y productores de videos, cuando buscan modelos para desnudos, prefieren patas altos, y si son muy musculosos, más el efecto que produce la cámara de aumentar peso, entonces da la impresión de que la pinga es pequeña; sin embargo, está en sus dimensiones normales.
Por lo menos, en la experiencia de Hunks of Piura, Freddy, uno de los modelos promovidos por nuestro sevicio Hunks 4 Adults, la tiene de 18, y en las fotos se le ve grande; pero, aquí viene el secreto, él mide 1m65.
Igual pasa con otros chicos como Ko Ryu o El Churre. No es que la tengan pequeña, sino que son tan masivos, que la vista percibe el cuerpo entero y parece que el miembro se pierde, pero es que ellos son algo altos, por encima de 1m70, es decir, respecto a la talla promedio del peruano.
Pero, se dice que quienes consumen suplementos sufren de achicamiento del miembro. En realidad no es del todo exacto. Está probado que quienes se meten esteroides sufren de achicamiento de los testículos, pero no del pene. Ah, y también se vuelven impotentes.
Por eso te decimos que no consumas nada si antes no has recibido un visto bueno de un médico serio, ya que ningún trainer, hasta ahora, nos ha demostrado competencia en este campo.
Entonces, si te preocupa el tamaño, tranquilo nomás. Aunque, más que cuán larga la tengan, lo importante es cómo la usen.
Comenta aquí o en hunks.piura@gmail.com
sábado, 7 de mayo de 2022
Proyecto Lujuria 8.2: Lima es una aldea amurallada aún
Cinco kilómetros al suroeste, Zaira visita a Escalante:
“Entonces sí
fue cierto que se reunieron con ese chibolo”.
“¿Cómo te
enteraste?”, parece extrañarse la mujer.
“Ay, querida.
Lima sigue siendo la vieja aldea colonial encerrada entre murallas”.
Escalante ríe
despacio.
“Somos
promoción del Taller de Teatro”, explica la directora.
“¿Y vienes a
que te ofrezca más dinero por los derechos de Voto para que no los haga la
señorita Viteri?”
“No, Arnold.
Los derechos para cine son tuyos como nos comprometimos. Vine a hablar de quién
sustituirá a Evandro en el papel de Lucas”.
Escalante
sacude la cabeza como dudando de lo que ha escuchado:
“Supuse que
lo querías conservar y que ése era el cuello de botella de la negociación;
incluso Osmar Rivero vino a abogar por él”.
Zaira
disimula su asombro por este último dato:
“¿Cuánta
plata hay en juego, Arnold?”
Escalante
sigue perplejo, pero reacciona:
“Podemos
preparar a un chico llamado Fernando y podríamos poner a Alexis en lugar de
Evandro. Total, el peso dramático mayor está sobre Mateo”.
“No. Creo que
Alexis y Osmar deberían conservar sus papeles porque ya están en su centro, ya
los conocen. Mas bien, mi idea es que Keith Branson haga el rol de Lucas”.
Escalante ríe
a carcajadas:
“¿el novio de
Viteri? ¡Pero si es un palo de chifa!”
“¿Y para qué
existen los esteroides, Arnold? ¿O cómo crees que construyen músculo estos
actores?”
“¿Y cómo
participaría Viteri? Tú sabes muy bien que él y yo…”
“Giaccomo no
tiene interés en el proyecto. En dos semanas debe partir a no sé dónde porque
va a comenzar una película; además, no quiere hacer temas eróticos y menos
homoeróticos, para que no se siga hablando de él”.
“Branson no
va”.
“De acuerdo,
Arnold. Haremos casting, entonces.
Pero no me toques ni a Alexis ni a Osmar de sus papeles”.
Escalante se
acomoda mejor en su sofá y mira fijamente a Zaira:
“¿quieren
decirme qué se traen entre manos tú, esos tres y la parejita casi fuera del
clóset?”
La directora
sonríe algo apelada:
“Nada,
Arnold. Solo estoy viendo… posibilidades”.
Escalante
exhala, toma aire, se inclina un poco hacia adelante:
“Mira, Zaira,
no es mi intención echarte en cara nada, pero quiero recordarte que si Voto de Castidad ha logrado llenos en la
última semana, que incluso desde ayer estás haciendo funciones dobles, que si
estamos hablando de una película, fue porque convertimos a Osmar en el chico Lust, porque sabíamos que lo iba a
aceptar, porque como migrante, el ver un cheque con cuatro cifras luego de
estar en un país donde el básico apenas alcanza dos, iba a ser un gol. No
desmerezco tu trabajo como escritora. Tu guion teatral tiene carne, aparte de
la carne que se ve en ese decadente teatro, que, sin duda, hay plata de Cruzado
en el montaje; pero si algo puedo pedirte, exigirte, es que si trabajas
conmigo, no me juegues chueco. Tú sabes que la campaña de Lust tenía a Alexis
en la mira pero que tus celos y sus pelos te hicieron optar por Rivero. Y ya
que menciono a tu maridito, dime, ¿qué hay de cierto en que ustedes se
separaron?”
Zaira abre
los ojos, perpleja.
“Mi amor”,
continúa Escalante, “Lima sigue siendo ese pueblo colonial encerrado entre
murallas… ¿Y quieres saber qué más sé yo? Porque parece que te estás enterando
de cosas esta tarde…”
sábado, 9 de octubre de 2021
La hermandad de la luna 6.7
En el centro de Collique, en una
calle ni estrecha ni ancha pero que conecta a una de las avenidas principales,
una camioneta está aparcada en la fachada de un laboratorio de análisis
clínicos que parece estar cerrado al público. Parece, porque adentro, el guapo
biólogo Alvin Saldívar revisa una muestra en el microscopio, la calibra y llama
a la otra persona que lo acompaña, el fiscal Juan García, para que tome su
lugar. El abogado acerca sus ojos a los visores.
“Parece una colmena de abejas”,
comenta.
“Imagina que cuando Janssen
inventó el microscopio hace más de cuatrocientos años, fue lo mismo que vio”.
“¿Y qué se supone que estoy
viendo, Alvin?”
“Para tu libro, doctor: todas las
células, en tanto son las unidades mínimas de la vida, tienen núcleo, organelos
y una membrana que la separa de las otras células. Si esa membrana no
existiera, los tejidos serían como un puré. Ahora bien, hay una clave que nunca
debes olvidar: cuando las membranas en conjunto forman un patrón sin forma
definida, es probable que estés viendo células de origen animal; pero si forman
un patrón, digamos más ordenado o cuadriculado, como si fuese una colmena con
cientos de celditas, es probable que sea un tejido de origen vegetal”.
“¿Esto es vegetal?”
“Por la apariencia, sí; pero el
análisis visual no basta. Ahí es donde aplicas reactivos, y el resto es
comparar la reacción de la muestra con un catálogo enorme de posibilidades. Así
fue cómo creo que se trata del Croton
lechleri”.
“¿Con qué margen de error,
Alvin?”
“Pongámosle un noventa por
ciento. Recuerda que la medicina tradicional lo vende acá en el mercado, así
que no es tan complicado de identificar tampoco”.
“¿Pero cómo fue que salió del ano
de una persona?”
“La pregunta, doctor, sería mas
bien: ¿puede una persona humana fabricar esta sustancia? Respuesta: no. Entonces,
¿cómo llegó ahí? En ciencia tenemos una premisa, casi una máxima: cuando hay
demasiada especulación, la posibilidad más simple puede ser la más cercana a la
realidad”.
“¿Qué tratas de decir?”
“Alguien le regó la sangre de
grado en un patrón que parecía un sangrado resultante de un trauma con herida
dentro del ano debido a la introducción violenta de cualquier cuerpo como un
pene erecto”.
“Pero no vi músculo conmocionado,
ni hinchado, ni irritado, ni nada”.
“Entonces, alguien le puso la
sustancia, doctor. Tú sabes que no soy médico, pero que el ser humano no
produce células de origen vegetal, pues, a menos que seamos un híbrido
genético”.
“¿Cuánto mide la tuya, Alvin?”
“mmmm. Nunca la he medido pero
creo que no es grande ni chiquita. ¿La tuya?”
“Dieciseis”, responde García.
Alvin sonríe.
“Además, doctor, tú me has dicho
que el sujeto parece tener una vida homosexual activa, así que el riesgo de
sangrado, si hubiese sido sangrado, a estas alturas, lo veo difícil”.
“¿Y si el sujeto que se lo metió se
hubiese regado el pene con sangre de grado?”
“Como te digo, no soy médico,
pero apliquemos lógica: si yo me unto o embadurno mi pene con alguna sustancia
y penetro el ano o la vagina, y probablemente más la vagina debido a su
lubricación natural, es probable que si hago un frotis justo después del acto,
encuentre rastros de taninos”.
García no se contiene más y usa
su mano para tocar el paquete de Alvin bajo la bata:
“Deberíamos hacer un experimento,
¿no?”
Alvin sonríe:
“Ten cuidado con la cámara”, le
señala con los ojos.
A García parece no importarle
hasta que su celular suena. Lo saca.
“Dime, Édgar”.
“Hola, doctor. Perdona por
llamarte a esta hora pero necesito tu ayuda”.
“Ehh. Claro, dime”.
“¿Puedo verte personalmente?”
En las duchas de La Luna, Carlos
deja que el agua lo recorra de la cabeza a los pies. Owen está detrás suyo como
ayudando a que el agua toque la cara, las orejas, el cuello, el pecho, la
espalda, el abdomen, las nalgas, los genitales, los muslos, las pantorrillas,
los pies. Es agua fría, a la que la piel del capataz está más que acostumbrada.
“Respira profundo, lleva el aire
a cada célula, bota despacio, siente tu propia energía, ai apaec”, instruye Owen.
Carlos mantiene los ojos cerrados
y trata de conectar consigo mismo por un instante más. Owen cierra el agua;
también está húmedo.
“Abrázame”, le indica y se
acurruca al cuerpo musculoso y desnudo que siente en la oscuridad. En cuestión
de segundos, las gotas que lo recorren piel abajo se desvanecen. No se
evaporan; solo se desvanecen. Carlos siente su cuerpo y el de Owen totalmente
secos y frescos.
“¿Cómo haces eso?”
“Ambos lo hicimos”.
“¿Qué? ¿Eres un babalao o algo por el estilo?”
Owen ríe.
“No, para nada. Conozco sus costumbres
pero no soy parte de ellos; mejor dicho, no me hicieron parte de ellos”.
Ambos salen del piso de mayólica
y Carlos busca su ropa. Encuentra su camiseta, su jean, su calzoncillo. Los
organiza para comenzarse a vestir.
“¿Dónde aprendiste a hacerlo?”
“En todas partes, Carlos. Cuando
recorres el mundo, te das cuenta que todas las culturas tienen los mismos
puntos comunes: presencia, trascendencia y justicia”.
“¿Y qué le pasó a tu modo de
hablar? Ya no hablas como antes”.
Owen sonríe de nuevo.
“El acento ser un disfraz como la
ropa”.
Carlos siente que le quitan las
prendas de la mano y las colocan en la banquita de madera. No las puede ver
porque las luces han estado apagadas todo el tiempo, pero las puede escuchar.
“¿Qué haces, Owen?”
Carlos siente que le toman las
manos y se las entrelazan.
“La ropa, el idioma, la
nacionalidad, la creencia y hasta el color de la piel solo son disfraces que
nos diferencian. Dime qué sientes”.
“Un calorcito en mis palmas, como
un cosquilleo”.
“Cierra los ojos, controla tu
respiración, no pienses en nada, y no sueltes mis manos”.
Carlos hace caso. El calor y el
hormigueo se extiende de las manos a todo el cuerpo. Y cesa poco a poco hasta
regresar a su punto de origen.
“Abre los ojos”, le pide Owen.
Carlos se sorprende: ahora está
en medio de una exuberante selva con árboles altos y frondosos por donde mire,
matas colgando en todos lados, trinos y aullidos en sonido envolvente, haces de
luz blanca colándose por las copas. A escasos centímetros, la figura robusta de
Owen con su imborrable sonrisa. Carlos quisiera preguntar lo obvio, pero se
contiene.
“Éste es mi refugio”, le responde
a lo que se abstuvo cuestionar.
El capataz entonces siente que
algo duro topa su pene inexplicablemente duro también. Sin decir nada, más que
una guerra de espadas, inicia una
especie de sutil combate sin violencia, con cariño mas bien, que genera una
sensación de bienestar que se extiende desde la base de su pelvis, sube por sus
entrañas, corazón, garganta, base del cerebro, lo alto de la cabeza, y parece
proyectarse en rayos de luz blanca hacia el infinito, compitiendo con los que
caen desde arriba. Un débil resplandor verde parece inundar el cuerpo de Owen,
quien abre sus brazos, lo aprisiona entre ellos, hace que él también lo abrace
pegando ambos cuerpos. Los dos se besan en la boca. Carlos siente nuevamente el
calorcito y el hormigueo al mismo tiempo en sus labios, al medio de su pecho y
en medio de sus piernas, y desde esos puntos, diseminándose por todo su cuerpo.
Un inexplicable placer mezclado con una inconmensurable paz lo llena hasta
sentir que sus pies se despegan del suelo. Cuando el beso acaba, Owen y él
siguen desnudos en las duchas de la finca.
“¿Cómo te sientes ahora?”
“Liberado… agradecido… pleno”.
domingo, 19 de febrero de 2023
Los 4 grandes atractivos de Pedro Bomba
Míralo de la cabeza a los pies y dinos si tu selección coincide con la nuestra.
El piurano Pedro Bomba sorprendió al planeta entero luciendo su cuerpo totalmente desnudo y mostrando su pene totalmente erecto en un único video y sesión de fotos que se convirtieron en otro clásico de nuestro arte pornoerótico. ¿Y por qué se hizo un clásico? Lo explicamos aquí:
Sonrisa: A diferencia de otros culturistas
peruanos que también hicieron fotos o videos porno, Pedro Bomba no deja de sonreír, lo que significa o que se la
pasó muy relajado o que se la pasó muy nervioso. Sin embargo, se convierte en
uno de sus mejores atractivos, y ayudan a que la calentura de verlo pajeándose
sea más amigable. Como tener sexo con tu mejor amigo y que te diga sin palabras “no te compliques,
solo disfrutemos”.
Pecho: ¡Dios mío! ¡Te imaginas haber tenido una
sesión de sexo intenso, quedar agotado y usar esos pectorales para reposar tu cabeza? ¿Qué tal un trío? Cada músculo tranquilamente puede servir para que cada chico
descanse cómodamente, por supuesto, sostenido por esos enormes brazos. Donde sí vas a pugnar, si lo compartes con
otros, es en acariciar ese bien trabajado abdomen. Pero
pongámonos de acuerdo con que ese enorme pecho es de antología.
Verga: Recta, gruesita, de tamaño promedio pero
bien jugosita, ideal para darle una buena mamada o para sentirla dentro del culo. ¿Alguna idea de
cómo debe saber su semen? Sin duda debe ser un néctar delicioso, pura
masculinidad forjada con genes 100% piuranos. ¿Claro! Porque si en Piura todo es más rico, de
hecho que esa polla debe serlo también. A menos que alguien ya se la haya
tragado. Avísenos, por favor. ¿Y qué piensas de sus huevos?
Culo: ¡Qué comen los culturistas peruanos que
les sale un trasero grande y bien redondo? OK. No solo es la comida. También es
el entrenamiento y, por qué no, la genética. Pero ese par de duras nalgas son ideales para mordisquear, lamer,
acariciar. Otro gran candidato a un inolvidable y discreto beso negro. Ah, y
ese par de enormes piernas no se queda atrás.
¿Cuál es tu parte
favorita del cuerpazo de Pedro Bomba? Cuéntanos en los comentarios. Gracias a Apasionado Solar por los
vidcaps.
Mira el video completo de Pedro Bomba | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com












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