“Well, Osmar, my first comment is, for your
33 years old, you look like 25 or less, and that genetic factor convinced us,”
Escalante forewords. “We want you be the face and the body of Lust campaign, a
male beauty products line. The features are a video comercial for TV and social
media, comercial on video, and a photograph for banners, magazines, and even it
was thought of a calendar. There are only two details I wanna ask you: you’ll
appear naked on the features, and the payment is 1000 dollars for the video and
500 dollars for the photo. I know they aren’t the market prices but the brand
just…”
For Osmar, the Maths are not too
complicated to do. That job would allow him to have five basic remmunerations
the gym pays him or three salaries he raise at the theater.
“I accept,” he interrupts.
“Osmar, look, I want you not to focus on
the money – you’re gonna appear naked.”
“Mr Escalante, you know we, the actors and
models, are prepared for this, and I said you I used to do nudes in my country.
You saw my pictures and…”
“Sure, Osmar. But one thing is 20 seconds
in a soap-opera, or posing in a local circulation magazine. Here the campaign
is national, you’re gonna be watched ten times a day, I don’t know.”
“What am I gonna show in the nude?”
“everything but your bulge.”
“As I say you, I accept.”
“No regrets,” Escalante smiles getting
comfortable in his sofa because his office is actually his apartment’s
living-room.
“1500 for showing your ass?,” Evandro
smiles, his hands on the steering wheel, driving amid the peak hour somewhere
Jose Pardo Avenue in Miraflores. “And have you to travel next next Sunday for
shooting?”
“How much you think I should charge?”
“Only the video doesn’t go below 2000, if
these fool bodybuilders whom nobody knew got naked and jerked-off for 2500 per
video, Osmar. Per video! So, everyone easily raised their 7000 or 10,000 in one
only shot.”
“But you know a bodybuilder, only in food
and supplementation, doesn’t come below 350 dollars per month, and you told me
right they didn’t have sponsorship. At least, I have incomes: the theater, the
gym, these shows you get for me.”
“Don’t count the shows as a regular
income.”
“Well, I already signatured, man. I already
told Escalante we must go and come the same day and…”
“1500 for showing your big ass,” Evandro
insists.
“The less in Venezuela is 40 dollars. Can
you put it in perspective? Did I tell you that I have my parents and three
brothers at home? Do you know how much they spend monthly? The half what I
raise goes to Venezuela. It’s more than my two parents raise by working, and
Lima is not cheap. Do you pretty alone survive here with 450 dollars per
month?”
“Osmar, I don’t go for the life cost. I go
because you bargained much, brother.”
“If I didn’t accept, I lost that contract.”
Evandro closes his mout when listening to
such reason:
“Escalante is a dooper mother-fucker.”
“It’s not so, Evan. I told me his client is
just launching the products and it doesn’t have much money for advertising. So,
put on Mr escalante’s shoes too, don’t you?”
“And are we gonna argue for that faggot?,”
Evandro smiles looking at Osmar.
“I don’t wanna argue with you. You’ve been
my first true friend in Peru and…”
“And what?”
“I sabe a lot of money when you pick me up
in your car.”
Osmar laughs aloud friendly and Evandro
rolls his tongue out while both arrive to the theater.
Mucha gente cree que hacer un video sexy u hot solo consiste en poner la webcam, pararse o sentarse bonito, pajearse y listo. Esa es la forma fácil. La forma profesional de hacer un video, incluso orientado a público adulto, comienza por estar físicamente bien preparado. Eso es básico. Mientras tanto, tienes que ir planificando todo comenzando por cómo quieres verte en pantalla, dónde quieres verte, haciendo qué cosa, cómo comienza, cómo continúa, cómo acaba (no solo botando tu semen).
Una vez que tengas todo éso organizado y escrito, viene toda la parte de coordinar el lugar, el día y la gente que necesitarás para la producción. Sí. Así solo trabajes con un pata que te filme o te haga las fotos o el video, tienes que ver todos esos detalles, si todo estará donde lo necesitas. en fin. Tienes que ver cada detalle. Si no eres bueno con el manejo de los detalles, puedes encargarlo a una persona que se encargue de la producción.
En el momento que te pongas a posar para las fotos o el video, debes recordar toda la secuencia que se había planificado, o si habrán cambios, dialogarlos con la persona o el equipo. Y cuando se presione el botón de grabar, concentrarte en la acción, disfrutar la experiencia. Y claro, gozar con el resultado.
Luego hay que editar, agregar o limpiar sonido, corregir imagen. en fin, todo lo que sea necesario para que el trabajo no solo excite sino que sea agradable a la vista y al oído. Luego pensar en dónde se va a ver. ¿Necesitas un espacio virtual de confianza para difundirlo? Aquí en nuestro blog es un buen lugar. Si quieres saber cómo hacerlo, escríbenos con confianza a hunks.piura@gmail.com
Y recuerda dejarnos tus comentarios aquí abajo o en el Twitter.
En la
puerta de los baños para el personal de La Luna, Adán espera. Adentro, se
escucha que alguien utiliza una de las regaderas. Entonces, Frank, todavía
desnudo de la cintura para arriba, llega con una toalla seca, limpia y doblada.
“Entra y
dásela”, pide el cuerpo de luchador en voz baja.
“¿Por
qué yo?”, quiere reclamar el más joven.
“¿No
viste que casi se saca la mierda por los paltos?”
“Pero ya
les dije que yo…”
“Puta
madre”, Adán quita la toalla a Frank. “Gracias”, le dice incómodo.
Frank lo
topa de la cintura.
“Ya, yo
lo hago; pero…”
“¿Pero
qué?”
“Pero si
ella…”
“Mira,
tú avanza lo que puedas”.
Adentro,
Elga está bajo la ducha terminando de disfrutar el agua fría. ¿Será cierto que
puede adormecer el deseo de la carne? Hace la prueba.
“¡Ya
terminé!”
Se
escuchan unos pasos, el juego de sombras anticipa una silueta; alguien se para
frente a ella.
“La
toalla que pidió, señora”.
Ella se
queda de una pieza y a Frank le tiemblan
las manos. Elga no sabe si molestarse o considerarse dichosa.
“Y…
Adán?, se cubre los pezones con la mano izquierda y el vello púbico recortado
con la derecha.
“Tuvo
que ver algo del tractor”, responde el chico con voz algo temblorosa.
“Fácil
que sí. ¿Quiere que le dé un recado de su parte?”
“No. No
sé si es mucho pedir que… adelantes… la hora de tu baño”.
Frank
traga saliva… y considera que lo mejor es entrar en personaje.
“No,
para nada”.
El
muchacho desabrocha el botón de su jean, baja su cremallera, se quita las botas
y los calcetines, se deshace del pantalón y se queda en un ceñido bikini, donde
es imposible disimular su excitación.
“Voy por
mi toalla”.
Elga
cuelga la suya y abre de nuevo la llave: ¿está soñando otra vez?
Frank
regresa a la zona de duchas con la toalla envolviéndole la cintura. Elga sigue
bajo el chorro de agua. En silencio, el muchacho le descubre algo que su
fantasía nunca previó: su pene cabezón la apunta sin pudor alguno. Frank, sin
pedir permiso, ocupa la misma ducha, toma un jabón de tocador y se lo da a la
mujer.
“¿Quiere
tener la amabilidad, señora?”
Elga
comienza a respirar entrecortado. Soba la pastilla sobre el recio y velludo
cuerpo enfrente suyo y genera espuma. Procura que ésta alcance cada lugar de la
anatomía masculina, especialmente ése que le sigue apuntando. En retribución,
Frank hace lo mismo con las formas de la mujer. Tras removerse el jabón y
cerrar la llave, ambos van al vestidor. El chico se acuesta sobre la banca de
madera y deja que ella se solace sentada sobre su desnudez. Él también se
solaza, y esas caricias activan millones de terminales erógenas en ese cuerpo
de diosa, tan perfecto, tan suave, tan vivo. Lentamente, el pene de Frank comienza
a apuntar hacia las cálidas y lubricadas entrañas de Elga hasta insertarse en
ellas sin ninguna dificultad. La mujer rebota gimiendo cada vez más y más
intenso, hasta que los gemidos reverberan en ese espacio cerrado, e incluso
trascienden.
Ajena a
todo, aunque preocupada, Flor ingresa al campus y toma la vereda rumbo a su facultad.
Al pasar una rotonda, se da cuenta de que alguien conocido sale de uno de los
edificios. Felinamente, ella se esconde y lo sigue con la mirada, e intenta
algo con el celular: grabar un video.
“El
comisario de Santa Cruz, hoy, en mi universidad tras salir de la Escuela de
Idiomas”, narra.
En las
duchas de La Luna, Frank sigue acometiendo la vagina de Elga.
“Por la
colita, mi amor. Por la colita, rey”.
“¿Segura?”
“Sí”.
Frank
saca su pene de la vulva y comienza a sobarlo en el ano de la mujer tratando de
aprovechar la lubricación. Introduce lentamente. Elga trata de controlar el
dolor. Frank suda a chorros.
Tito
espera en un parque cercano a la universidad. Ciertos recuerdos de hace
veintisiete años regresan cuando usaba sus días de descanso en el cuartel para
ganarse una propina extra satisfaciendo los deseos de potentados y discretos
varones, quienes solían llevarlo a sus casas, departamentos, algunos hoteles de
mala muerte, y excepcionalmente sus moradas de playa, especialmente cuando no
era temporada. En esa época, solía usar ciertos colores y posturas para revelar
sin palabras a la discreta y potencial clientela quién era realmente y cómo
podría comportarse en la cama; ahora solo basta poner un ojo al celular y otro
a la realidad. El vehículo que espera se acerca, y le da alcance para abordarlo
velozmente, al estilo comando. Al conseguirlo, se coloca el cinturón de
seguridad.
“¿Tienes
la dirección exacta?”, le pregunta el fiscal García.
“Sí”,
responde el gladiador.
“Zona
Industrial de Collique, allá vamos”, anuncia el conductor.
En la
finca, Frank sigue bombeando el recto de elga, quien se masturba el clítoris
con una de sus manos sin acallar sus gemidos.
“Préñame,
Frank. Préñame”.
El chico
se mueve más rápido, jadea más rápido, todo transcurre más rápido, ruge y
expulsa su semen dentro de la jefa.
Quince
minutos después, Elga sale del baño de trabajadores y nota que varios metros
adelante, Adán parece limpiar una compuerta, aunque en realidad él finge
hacerlo. Camina hasta él.
“Lo
tenías todo preparado, ¿cierto?”, ella lo encara.
Él no
sabe qué decir.
Ella
retoma el camino a la casa grande.
“Te acompaño”,
intenta Adán.
“Tranquilo:
conozco el camino de regreso. Gracias”.
Adán no
sabe cómo interpretar la situación; en todo caso, vuelve al baño.
Frank
sale de la ducha.
“¿Cómo
salió todo?”, averigua el cuerpo de luchador.
“De la
puta madre”, responde muy serio el más joven.
“¿Y esa
cara, entonces?”
“Que me
siento una completa mierda”, Frank comienza a llorar.
En
Collique, Juan está tarde para ir a su trabajo. Ha llegado cerca de la una de
la mañana (con el consabido reclamo de su esposa), y recién está saliendo de la
ducha. Al entrar a su cuarto para cambiarse, escucha que su celular tiene
activa una alarma de mensaje. En realidad, cinco mensajes seguidos de Alvin,
alarmantes. El último tiene un enlace que abre. El fiscal lo lee y recuerda
algo:
“Puta
madre”, masculla.
Hace una
llamada de urgencia.
“Acabo
de leerlo: no son buenas noticias, ¿sabes?”
Ya
vestido, sale disparado hacia su despacho personal.
“¿Vas a
desayunar?”, le consulta su esposa al pasar por el comedor.
“Ahorita”,
le dice a la volada.
Abre uno
de los cajones, saca la carpeta lila y trata de leer cada folio en un segundo.
“Mierda”,
susurra.
Toma su
teléfono otra vez y hace otra llamada.
“Hola.
Necesito tu ayuda y te prometo algo realmente bueno”.
En la
comisaría de Santa Cruz, el suboficial Chira comienza su turno como guardia de
puerta. Todo lo que tendrá que hacer durante ese tiempo será verificar quién
entra y quién sale del local. Se sienta a leer el cuaderno de ocurrencias en el
escritorio a la entrada, y cuando acaba se para en la puerta a ver la plaza. Desde
la ventana del hotel del pueblo, alguien con el cuerpo de catchascanista aún en
pelotas lo observa y le toma una foto.
“No me
digas que se te acabó la plata, cadete”, comenta.
Envía la
foto y en cuestión de un minuto alguien lo llama.
Hacer porno en
exclusiva trae mucha plata, pero hay un detalle jodido.
A eso de las 10
de la mañana del miércoles, Alejo vuelve a estar sentado en la sala de la casa de
Enrique. Viste polo, bermuda y zapatillas mientras el anfitrión apenas anda en bóxer
y sandalias. En la mesita de centro, papeles impresos que el visitante lee sin
entender mucho.
“Básicamente la
exclusividad te amarra a que por un año no podrás aparecer en producciones porno
tanto de foto como video de otra empresa, y que actividades como presentaciones
en discotecas o entrevistas siempre se harán con conocimiento y autorización de
ASS,” explica enrique. “Claro que yo siempre te voy a autorizar… en todo caso,
la idea es ser formales… tu pago mensual está garantizado, y ahora que tienes
esa cuenta en el banco, yo solo te transfiero y ya”.
Alejo carraspea:
“Dijiste que ese
porno solo se verá en países gringos, ¿nno? Y… ¿si se llegan a ver acá? ¿Cómo es?”
Enrique suspira y
se sienta al lado de Alejo: “Me imagino que te referirás a este caso”. Busca en
su celular y se lo da: un culturista aparece en pantalla calateándose.
“¿No lo conoces?
Es unpopular culturista peruano; incluso ganó concursos afuera. Yo lo vi en
Tampa, Estados Unidos. Hermoso cuerpo. Cuando lo vi en el escenario, lo reconocí”.
“¿¿Tú le hiciste
el video?”
“No. Parece que
fue muy anterior…. El caso es que yo no creo que él haya autorizado que lo
publiquen. Yo lo hallé en redes, le escribí un mensaje a ver si se animaba a
hacer más porno… nunca me respondió. Quizás superó esa etapa o quién sabe”.
Alejo sigue
viendo el video del musculoso, más que él, pajeándose y gimiendo arrecho.
“Tiene rico culo…
casi se le ve el ojete”.
“Y buena verga”.
“Mi verga es más
grande”, sonríe Alejo.
“No lo dudo, cabrón”,
también sonríe Enrique sobándo el paquete del chico sobre la bermuda. “Dáme el
celu que quiero mostrarte otra porno”.
Alejo devuelve el
móvil y enrique pone su dedo en la pantalla; lo regresa y otro musculoso
aparece con claras intenciones de calatearse… como que sucede.
“Asu… qué tal
cuerpo”, comenta Alejo. “Buen culo también”.
“Y también es
peruano, y tampoco creo que haya autorizado a que ese video se publique”.
El culturista en
pantalla queda desnudo y comienza a pajearse.
“Y si no lo
autorizaron, ¿por qué sus videos están aquí”.
“Ahí es donde
quiero llegar, cabrón. Yo sospecho que ellos también autorizaron a que su porno
solo se publicara en el mercado gringo, pero alguien que los conoce o que les
gustó, o quién sabe, los bajó y los subió ahí. ¿Culpa de la productora? No. En
ttodo caso, los administradores del sitio verán qué hacen”.
“¿Qué quieres
decir, enrique?”
“mira, Alejo… Lo
único que yo puedo garantizarte bajo contrato es que el porno que hagas para
ASS se verá en mercado gringo porque son nuestros principales compradores… pero
si alguno de ellos lo pone en un sitio como éste, la verdad, cabrón, yo no
puedo hacer nada más. Entonces, es un riesgo que tanto tú como yo corremos,
porque mientras tú y yo recibimos dinero por porno vendido, si se publica en un
sitio como ése, ni tú ni yo ganamos nada”.
“¿entonces?”,
duda Alejo.
“entonces, si
vamos a pensar en lo que perdemos, vamos a perder; pero si vamos a pensar en lo
que ganamos, vamos a ganar mucho más”.
“Pero… ¿y si
alguien de acá ve ese porno?”
“en el caso de
los dos que te mostré, yo calculo que de la fecha en que posaron hasta el
momento en que los filtraron, pasó tranquilamente un año, quizás dos. ¿ganaron
su lana? ¡Claro que sí! Pero, ¿dónde está su error? Solo hicieron poco porno.
Es probable que entre gimnasio y suplementos, esa lana se haya evaporado en
medio año siendo bien conservador… Lo que trato de decir, cabrón, es que en
este negocio, uno es ninguno. Dos, en un segundo, adiós. Tres, en dos meses ya
no lo ves. Pero si hacemos al menos una escena cada semana, tú vas a ganar
suficiente lana para hacer lo que quieras”.
“Pero, ¿y si
alguien acá los ve?”
“¿No me
escuchaste? Vas a ganar 1000 dólares mensuales y quizás otros 1000 por escena.
Haz aritmética, carnal. Al año podrías ganar hasta 65 mil dólares”.
Alejo se queda
perplejo.
“¿Cuántoes eso en
soles?”
“uff, cabrón. A
ver… como casi un cuarto de millón de soles al cambio actual”.
Alejo trata de
comprender la cifra mientras la mano de Enrique sigue acariciándole el bulto aún
blandito.
“Esta casa cuesta
unos… 800 mil soles al cambio actual, y los bienes raíces siempre son
inversiones que aumentan su valor… o a lo mejor creas tu propio negocio”.
Alejo recibe como
ráfaga un sueño que tiene desde chibolo.
“¿Me alcanzará
para poner un taller mecánico de carros, motos y mototaxis?”
“Tienes 21 años,
cabrón. Puedes dedicarte al porno, reinvertirlo en negocios que hagan crecer tu
dinero… Y si alguien llega a filtrar o ver el porno, mira… ¿viste esos chavos chaqueteándose?
Ahora son famosos, tienen auspiciadores, negocios propios. Aunque hicieron
poco, ¿perdieron?”
“Habla bien”.
“Ahí tienes sus
nombres: búscalos en internet. Y como ellos, muchos chavos que hicieron porno,
o que no hicieron porno pero que se les filtró el porno, ¿acaso son pobres? Que
no sepan decidir parejas, o no sepan invertir, ya es otro problema. Mírame a
mí, cabrón: yo vengo haciendo porno desde los 19, ahora tengo 32. ¿Te gusta mi
residencia?”
Alejo mueve la
cabeza haciendo sí: “Está mostra”.
Enrique quita el
celular de las manos al muchacho y parece buscar algo más.
“A los tres años
de que comencé, cuando tenía 22 o 23, mi porno se filtró y un pendejo se lo
mostró a mis jefes. Fue horrible. Me corrieron de la casa. Y eso que yo
aportaba, y aportaba bien. Pero, ¿sabes qué? Para entonces yo ya tenía ahorrado
como 100 mil dólares. ¡100 mil dólares, cabrón! A la chingada, dije. Me
independicé, lo invertí, gané, seguí trabajando en porno. Y mírame dónde estoy.
Con mis ahorros compré este lugar y tengo a ASS”.
“¿Ahí se fue toda
tu plata?”
“No, tengo buenos
ahorros. Estoy reinvirtiendo, y sigo ganando”. Si me quedaba en casa de mis
jefes, quizás seguiría en mi pueblo. Pero arriesgué…”
Enrique regresa
el celular a Alejo y otro pata, esta vez más arrecho, se pajea en pantalla. El
modelo gime en el video mucho más rico que el primero que vio.
“A la mierda… dame
el lapicero”.
Alejo deja el
celular en la mesa y estampa su firma en el papel.
“Y, si llegara a
pasar esa posibilidad extrema, ya te dije que en esta casa hay espacio para
ti”.
“Gracias,
enrique… Ah, ¿y ese pata de ahorita?” Vuelve a coger el celular y ve la pajeada.
“¿De dónde es?”
“Un campeón
argentino, si no me equivoco… y hay colombianos, mexicanos, brasileños a
montones, españoles… Faltan peruanos”.
Alejo sonríe, se
afloja la bermuda y se la baja: su pinga aún flácida queda al descubierto.
“Chúpammela, enrique.
Esos videos me pusieron arrecho”.
“¿Puedo grabar
cómo te la mamo? Te pago otros mil, claro, si nos encueramos, ¿no…”?”
“¡Claro!”, sonríe
Alejo, y comienza a calatearse para que lo graben dejándose chupar la pinga.
Luego se la meterá por el culo a enrique y finalmente le dará su leche en la
boca. Y otros mil soles se suman a su cuenta bancaria.
Soy un pata universitario de 20 años y practico rugby. A raíz de que algunos amigos comenzaron a traer el deporte, me interesé. La gente piensa que es un deporte violento, pero no, yo creo que mas bien es un deporte intenso. Claro que necesita mucha preparación física, mucho entrenamiento. Cualquiera no puede soportar la presión física y mental porque el rugby, como el fútbol o el básket son deportes de estrategia en equipo. La huevada es que, a diferencia del fútbol, y a pesar de que el rugby es primo del fútbol, no tiene apoyo y todo cuesta.
Estaba conversando con mis patas de equipo a ver qué podíamos hacer para reunir plata, pero más allá de rifas y fiestas, no habían otras ideas. Si bien se recoge plata con esas actividades, como entra se va, y tienes que estar organizando una cada mes o cada quince días para no quedarte misio.
Después de un entrenamiento, me estaba bañando con uno de mis compañeros de equipo, y estábamos hablando de este tema. Analizando algunas ideas, me dijo algo que me dejó palteado al inicio pero pensando después. "¿Has oído hablar de los Dioses del Estadio?", me dijo pero bajando la voz. "No", le dije, "¿qué es éso?". Me explicó que se trata de un proyecto de la federación francesa de rugby para recaudar fondos, y consiste en producir calendarios donde sus jugadores estrellas posan desnudos. "Hablas huevadas", le dije. No me respondió nada. Solo se sonrió.
Cuando regresé a mi jato, entré en mi laptop y me puse a buscar. ¡A la mierda!, dije cuando vi las fotos en blanco y negro de los jugadores. Y la huevada es que no son desnudos porno o algo así. Incluso tienen un sitio web y todo un sistema de comercialización con tarjeta de crédito. Dos preguntas me vinieron a la mitra: una, ¿sería factible en un mercado como el peruano?, y dos, ¿cómo mierda mi pata sabía de ésto?
Al finalizar el siguiente entrenamiento hablé con él. A la primera pregunta me dijo: "no sé, huevón... habría que tantear mercado". ¿Y cuál sería el mercado?, pregunté. Se volvió a sonreír. "¿Sabes quiénes comprarían cosas así? Los cabros, huevón". Me palteé más aún. Yo soy bien hetero, tengo mi jerma... bueno, una jerma a la que agarro de vez en cuando, pero de que soy hetero, por donde me miren. Pero falta una pregunta por responder, ¿cómo mi pata se había enterado de esa huevada de los rugbiers calatos? "Un amigo me dijo", me respondió. ¿Qué amigo habrá sido? No me respondió más.
Esa noche, luego de bañarme, me vi al espejo. Gracias al rugby y al gym tengo un físico marcado, en especial los brazos, los pectorales, el culo y las piernas. Prendí mi laptop y ubiqué algunas fotos de los Dioses. No sé por qué, pero me puse a remedar las poses ahí frente a mi espejo. Entonces, me pasó una huevada bien rara: se me armó la verga. ¡No jodas!, me dije. ¿Se me estará manifestando la mariconada?
al siguiente entrenamiento volví a bañarme con mi pata. Le dije lo que había visto en la compu. Volvió a sonreírse. "¿Sabes quién me pasó la voz?", me habló en voz baja. "¿Te acuerdas ese pata que te dije que iba a hacerme un casting para el desfile de modas del centro comercial? Ya... él tiene un amigo acá... es cabro... él me dijo". Me quedé como piedra.
Esa noche, mi pata me llevó donde el otro pata, el que le había contado sobre los Dioses del Estadio. Lo conocía. es un chico que hace diseño gráfico y tiene un negocio de tipeos, encuadernado, esas huevadas. Me presentó, aunque ya lo conocía de vista. "Le conté a mi pata éso del calendario que me contaste", le dijo mi amigo. El pata se palteó un poco. "Tranquilo, huevón, mi pata es de confianza", le dijo mi amigo. "¿Y qué piensa?", le preguntó el pata con cierta duda. Ambos me miraron. Les respondí que si sería negocio considerando cómo es la gente peruana de cucufata. Les dije que una cosa es Francia o europa, otra es acá. "además, allá tienen estadios, gimnasios, vestuarios para el rugby, pero acá no", les observé. O sea, dónde y cómo haríamos las fotos. "No solo son fotos", dijo el pata de mi amigo.
el pata encendió su LED, puso un disco en su reproductor y nos sentamos en el sofá de su casa. ¡Mierda!, dije yo. Efectivamente no eran fotos, sino un video de hora y media donde se ve cómo producían las fotos y toda la huevada. Por un momento me vi en esa pantalla, y otra vez se me paró la pinga. Pero luego me acordé de mi viejo, que simplemente me agarraría a palazos si me veía posar calato en lo que sea, y mi vieja fácil que llorando porque a su hijo lo estaban volviendo cabro, peor cuando mi vieja está en éso de la parroquia y apoya esa huevada que está en contra de la ideología de género, que ni ella misma sabe cómo explicar. Me tratarían peor que leproso.
Estaba en esas cuando noté que mi pata se levantaba del sofá. Lo vi. "quédate acá", me dijo. Cuando me di cuenta, tampoco estaba el dueño de casa. Nunca me di cuenta en qué momento se había levantado. Me quedé allí viendo el video, pensando en si sería factible o no el negocio, y de ser ffactible, cómo podría ser la vaina. ¿el resto del equipo se animaría a posar calato? Se me volvió a parar la pinga.
Me levanté para ir al baño, pero ninguno de los dos estaba cerca, ni mi pata, ni su pata, así que me puse a buscar dónde quedaba. Abriendo puertas di con el cuarto de esa casa, y lo que vi me sacó de todo cuadro: mi pata encima del otro pata en un piernas al hombro y moviendo su culo. Por cierto, mi pata es más cuerpón que yo. Cerré despacio la puerta. Obvio que lo estava cachando. Abrí otra puerta. Por fin era el baño. entré. Seguía impresionado por lo que vi. Mi pinga se paró de nuevo. ¡A la mierda! ahí nomás me la jalé. No duré mucho, tampoco paré de gemir. Cuando las di, mi chorro de semen parecía metralleta. Regresé al sofá. el video ya había terminado. Me quedé ahí esperando. Oí que se abría una puerta, luego que venía el pata de mi pata. "¿Quieres agua?", me preguntó. Me negué amablemente.
Al siguiente entrenamiento, traté de evitar a mi pata. No sé. No sabía qué sentía. Me bañé con otro pata de mi equipo y mientras conversábamos de cosas de la universidad, me fijé en su cuerpo. Parecía uno de los jugadores que había visto en el video. Me enjuagué al toque y me salí. Cuando fui a vestirme, tenía mi pinga bien al palo. Al llegar a mi casa, mi compañero de equipo, con el que siempre me bañaba, me llamó al celu. "¿qué tienes, huevón?" Le dije que nada, que todo bien. "Estuve averiguando sobre el tema de las fotos", me dijo. Le corté amablemente. Le dije que no quería saber del tema, que tenía que estudiar. Me entendió. Cortó. En realidad no tenía que estudiar nada. Lo único que hice fue seguir pensando sobre el tema.
Pasaron dos semanas. Una de esas noches, un primo, que es también mi mejor amigo, me había visto con cara de imbécil y me dijo qué me pasaba. Huevadas, le dije. "Confía en mí", me dijo. Lo hice. Le conté todo... hasta que mi pene se erecta cuando pienso o veo el tema. Se lo tomó normal. "Mira, al margen de la reacción de tus viejos y la gente, no lo veo como negocio en sí mismo porque ahora tú pones una foto o un video en Internet y al toque la gente se lo baja o piratea porque la gente es misia, todo lo quiere gratis.... en todo caso, las fotos y el video puede servirte como pa' hacerte promoción, como los cantantes, y donde ganarías es en eventos en vivo como presentaciones, esas vainas... no sé, bailar como stripper, por ejemplo, y tú bailas de la puta madre". Me quedé mirándolo todo cojudo. Mi primo se rió. "Oe, huevón, ¿qué esperabas?, ¿que reaccione como tus viejos? éstas son otras épocas". Le dije que no soy cabro. "Nadie dijoque seas cabro, imbécil... solo es una chamba como cualquier otra", me dijo.
Al siguiente entrenamiento, traté de buscar a mi pata. Era obvio que nos habíamos distanciado, pero también lo estaba juzgando. No me dio cara. Fui a bañarme solo. Estaba bajo el agua cuando alguien me tocó la espalda. Me asusté. "¿Hay sitio para mí?". era mi pata. Le sonreí. Fuímos a su pensión y le dije todo lo que había pensado, sentido y conversado. "Al inicio me sentía como tú", me confesó. "Pero... bueno, creo que ya te diste cuenta qué hago con el otro pata, ¿no?". Le admití, pero también le dije que no entendía ccómo es que ese pata sabía que él era de la nota. "No soy de la nota", me dijo mi pata. "¿Tú crees que me lo cacho gratis?". Entonces entendí que le cobraba por montárselo. Pero aún así, no sabía cómo él sabía que él era... ustedes ya saben, ¿no? "El pata del desfile de modas me hizo fotos desnudo... como los Dioses del Estadio... el resto es historia".
Definitivamente no quiero cachar con otro pata así me pague, no sé si me anime a ser stripper, pero lo de ser modelo como que me estoy animando. Pero aún así, la vaina son las reacciones y si será negocio. Por éso cuento mi historia aquí, porque quiero saber qué piensan ustedes. ¿qué dicen? ¿Resultaría? Ya se bajaron a un fisicoculturista por posar calato. ¿Y si por conseguir fondos me sacan del equipo? ¿qué harían en mi lugar?
La película
grabada en el campo comenzó a distribuirse dos meses después de que fuera
terminada, pero la escena bareback de Josías no fue incluída. Para recuperar la
inversión, Rodrigo decidió venderla a un sitio web porno gay y ofrecerla
mediante pago-por-ver. Sobre las ganancias proyectadas de la película completa,
decidió invertir unos 20 mil dólares en comprar y habilitar un fundo cerca de
Chulucanas para tenerlo como otra propiedad de respaldo (junto a la casa de
playa y los estudios Matalaché), usarlo como otro estudio de grabación y como un
resort ecológico. Ahora ya podía lucir su nombre en todos los títulos.
Acababa de
almorzar con Carlos en el departamento.
-
¿Sabes cuál sería mi siguiente inversión, primo? ¡Comprar este edificio!
-
¿en serio, Rodrigo? Vas a tener que trabajar duro otros cinco años más o un
poco más. Son cuatro pisos, ocho departamentos más la cochera.
-
No dije que lo haré de aquí. Es algo a largo plazo. Quizás departamento por
departamento.
Rodrigo notó
que la mujer de Carlos y sus sobrinos no estaban allí. Siempre que llegaba a
visitarlos, casi no le hablaba aunque lo miraba y admiraba de hurtadillas.
- Rodrigho,
Escuché que tu papá quiere regresar a Piura…
-
Si quiere su casa de vuelta, normal. No tengo problemas en que me la alquile,
me la compre o la ocupe. Ya te dije que si compré Matalaché fue para evitar que
el esfuerzo de mi familia caiga en otras manos.
-
Primo, ¿te pasa algo? Hace rato te noté mirando hacia el pasillo.
Rodrigo no pudo
más con su curiosidad.
-
¿Por qué no está tu mujer, Carlos?
-
La reconchasumadre de Bere me mandó un mensaje preguntando cuándo cachábamos de
nuevo… y mi mujer lo descubrió. Ahora quiere divorciarse de mí.
-
¿Cuándo pasó eso?
-
La semana pasada.
-
¿Por qué no me contaste nada?
Carlos quiso
llorar, por lo que Rodrigo se quedó toda esa tarde y noche con él.
XXX
Una semana
después, Rodrigo convocó un casting para grabar una película en el fundo cerca
de Chulucanas. Había pensado en talento moreno, de buen cuerpo, con todo el aire
afromestizo de la zona. Acababa de colocar un tronco con una curiosa saliente al
medio que semejaba un pene erecto. Llamó Mec-Non al lugar, en honor a un dios
tallán. El talento no tardó en llegar: chicos de recio cuerpo, culo parado y
redondo, buenas piernas, pingas grandes, lampiños, músculos en volumen. De los
veinte que se presentaron se quedó con una docena.
Estaba
arreglando todo para el inicio de las grabaciones cuando apareció Josías.
-
Quiero participar en tu película, Rodrigo.
-
Pero no quiero blanquiñosos; prefiero esta gente del campo.
-
Pero puedo hacer como que llego a visitar y cacho con todos ellos.
Rodrigo lo
pensó. Le pareció una buena idea. Lo aceptó.
-
Prepárate que comenzamos en dos días.
- Esteee…
Rodrigo… ¿y si incluyes escenas a pelo?
Rodrigo volvió
a pensarlo. Este proyecto ya no era del estudio en estados Unidos, sino su video
promocional para lo que sería el futuro resort. Aceptó.
-
Pero, asegúrate que nadie tenga VIH.
Josías sonrió y
asintió. Dos días después, cuando se acababa de grabar la segunda escena, el
actor seleccionó a cuatro de los talentos improvisados con quienes haría el
bareback y les propuso la idea. Dos aceptaron y se fueron con él a tamizarse.
Como la grabación duró cuatro días, se agregó un quinto para las tres escenas de
Josías: dos dúos y un trío. Rodrigo archivó los papeles de los tamizajes sin
mayor cuidado, y regresó a Piura para revisar las casi 30 horas de video. En
ellas, los chicos de Chulucanas lucían chupando verga, lamiendo el culo,
dejándose meterla por el culo, por ahí haciendo un 69, y hubo uno que se animó a
recibir dos pingas al mismo tiempo. “Nada que hacer”, se decía Rodrigo, “la
sensualidad innata vende más”.
El primer video
íntegramente creado, producido y editado bajo el sello de La Agencia, estuvo
listo y empaquetado en tres semanas más. Sin embargo, la distribución se encargó
a Los Angeles, que no objetó el bareback.
Dos meses
después, y a causa de este video, Josías fue a Brasil a grabar otro para un
estudio en Río de Janeiro. Primero aprendería portugués,luego estaría en Sem
Camisinha, que era el nombre tentativo; mientras, Rodrigo seguía organizando lo
necesario para lanzar el primer resort gay privado de Piura.
Por esos días,
la esposa de Carlos presentó la demanda de divorcio pidiendo quedarse con el
departamento más una jugosa pensión. Lo del departamento fue un escollo para la
mujer porque el contrato de alquiler seguía a nombre de… Rodrigo. De lo otro,
Carlos no se pudo escapar; pero la asesoría legal a La Agencia le dejaba buenos
ingresos. Aunque la que salió perdiendo fue Berenice, pues el abogado la evadía
y humillaba cada vez que se la encontraba. Por último, tras una noche de
borrachera, terminó culeando con ella y fue el acabose.
-
Carlitos, amorcito, ahora que te dejaron, podremos ser felices, ¿no?
-
¿Feliz yo con una puta de mierda como tú? Chúpame el huevo, zorra de mierda.
Berenice le dio
una bofetada y se fue de ahí en medio de la madrugada.
A la tarde
siguiente, Rodrigo no quiso dejar solo a su primo y le propuso vivir con él en
Matalaché.
-
No, Rodrigo. Si tu viejo quiere regresar, tendrías que dejarle la casa.
-
¿Pero qué? ¿Durmiendo en la misma cama? No soy gay, tú lo sabes, jajajajaja.
Mientras ambos
se carcajeaban llegó Andrés, el chofer, muy afectado. Berenice había sido
hallada muerta en su cuarto, aparentemente por suicidio.
XXX
Un mes después
de eso, el resort Mec-Non se inauguró discretamente recibiendo a sus tres
primeras parejas que gozaron de un fin de semana al desnudo, con Rodrigo como
anfitrión. La gente que fue era de billete, y muchos de los chicos del video
eran los botones (vestidos con diminutos y ceñidos shorts), personal de servicio
o mozos… todos prestando servicios sexuales. El menor tenía 20 años y el mayor
tenía 28. de hecho, la actividad de despedida fue una orgía en la que también
participó Rodrigo. Notó que uno de sus muchachos no se hizo problemas en meterle
la verga a pelo a uno de los huéspedes, que se caía de borracho. Le llamó la
atención después y le exigió usar condón, como él.
Al segundo fin
de semana, apareció Josías. Rodrigo lo recibió alegre hasta que notó un gesto
extraño en su cara. Fueron a hablar aparte.