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viernes, 6 de enero de 2023

ASS (60): Miguel es un maestro

Willy mira por primera vez cómo otro pata saca de pito a otro pata metiéndosela por el culo.



Las grabaciones en la Piscina Comunitaria se retoman a las tres de la tarde de ese miércoles. Miguel y Julián nadan un largo completo.  Willy no los pierde de vista a través de la cámara.

Los dos muchachos llegan a los podios.

“Nadas muy bien”, califica Julián.

“Gracias... y eso que le he perdido la práctica”.

“Si lo aprendes una vez, no se te olvida nunca”.

“Eso es cierto”, apoya Miguel. “Como cuando aprendes a bailar y eso no se te olvida nunca”.

“O cuando aprendes a cachar rico”, replica Julián, sonriendo pícaramente. “Me pregunto qué se siente ser pasivo”.

“¿Quieres aprender cómo ser un pasivo?”

“Me llama la atención, pero me jode el que pueda dolerme si me meten la pinga por el culo”.

“Bueno, no voy a negarte que duele al inicio, pero si sabes la técnica correcta, lo puedes convertir en una experiencia muy placentera”.

“Hablas como todo un experto”, sigue sonriendo Julián. “¿Qué tal eres como maestro?”

Willy se sorprende al escuchar este diálogo pero no dice nada. Se supone que esta producción no tiene guión, debe fluir orgánicamente, así que solo se dedica a grabar y vigilar que el audio sea comprensible. Pero un presentimiento comienza a ponerle el pene duro a su máxima expresión. Corta.

En el camerino, Julián abre las piernas dejando la banca en medio de ellas y apoya sus antebrazos en la tabla para sentarse. Miguel  se agacha tras él, masajea las nalgas lampiñas y comienza a lamerlas tiernamente. Julián no disimula el placer que le produce esa caricia en su trasero.

Poco a poco, Miguel va paseando su lengua hasta llegar al ano del nadador, que luce cerradito y rosado. Comienza a lamerlo. Para Julián, sentir nuevamente, por segunda vez en ese día, aquella experiencia es alucinante. Esas cosquillas se sienten tan bien que solo queda jadear y gemir.

“Voy a poner mi dedo, Julián; confía en mí”, anuncia Miguel.

“OK”, responde el nadador.

Miguel toma un tubito de lubricante, lo esparce generosamente  por su dedo índice (previamente ha llegado con las uñas bien recortadas) y comienza a masajear el ano de Julián. Nota que comienza a relajarse. Miguel prueba metiendo la punta de su dedo índice.

“¿Cómo te sientes?”, consulta.

“Normal”, susurra Julián.

Miguel prueba a meter un poco más su dedo dentro del ano de su amante y a moverlo un poco. El Lubricante en exceso evita cualquier laceración involuntaria en la delicada piel interna del fundillo.

“¿y ahora cómo te sientes?”

“Bien… se siente rico”

Miguel intenta ahora meter su dedo medio del mismo modo como lo hizo con su dedo índice, lentamente, sin apuro. Julián siente un pequeño escozor que estremece todo su cuerpo.

“Respira hondo y lento, Julián”, recomienda Miguel. “Hondo y lento”.

El deportista sigue la recomendación. Se estremece  un poco más. Siente cómo cierta energía se despierta en todo su vientre. Miguel mete y saca sus dos  dedos y percibe que el músculo anal se relaja mucho más. Ir lento es la clave.

Con su otra mano, Miguel comienza a masajearse el pene para lograr su erección.

“¿estás listo para recibir mi verga?”, consulta.

“¿No me dolerá?”, pregunta entre temeroso y excitado, Julián.

“Trataré que no mucho… confía en mí”.

Miguel hace que Julián levante su culo y él se pone en pie. Unta mucho lubricante a su pene ya erecto y coloca el glande en la entrada del ano. Por ahora, solo mete lentamente la cabeza de su falo y puntea procurando que no se salga. Julián comienza a gemir tratando de controlar el dolor leve y buscando maximizar el placer: respira hondo y lento.

Miguel trata de meter un poco más, y lentamente el resto de sus 18 centímetros van ingresando. Se toma todo el tiempo del mundo hasta que su pubis por fin toca las dos nalgas duras del nadador. Comienza a bombear lentamente.

Miguel sabe lo que significa aguantarse una verga en el culo, por eso es gentil. La idea es que la sensación de placer que producen las terminales nerviosas en el esfínter se transmitan a todo el cuerpo, entonces, no tiene sentido ser rudo, especialmente si jamás en tu vida te la han metido por atrás.

A Willy le parece surrealista asistir y filmar lo que parece ser la primera vez de un pata. El pene dentro de su pantalón sigue durísimo y pugnando por salir.

Miguel no aguanta más y siente la inminencia del orgasmo.

“¿Telas doy dentro?”, pregunta muy excitado.

“Sí… quiero sentir eso”, responde Julián en el mismo tono.

Miguel eyacula dentro del culo de Julián, aunque éste último solo siente cómo late el miembro aprisionado por su recto. Miguel deja de moverse y, de paso, deja su pene dentro  de allí hasta que solito se vaya poniendo blando. Recién entonces lo retira todo flácido y con algunas trazas de semen; le tranquiliza que no haya sangrado.

Willy dirige la cámara hacia el ano de Julián. Aún está dilatado y húmedo debido al lubricante. Además está un poco rojo, con algunas manchitas de semen.

“¿Cómo te sientes?”, pregunta Miguel.

“Chévere”, susurra Julián, quien se incorpora, gira, busca la boca de su amante y lo besa. “Eres un gran maestro”.

Willy anuncia que ya ha cortado. Miguel se le acerca y le toca la bragueta.

“La tienes durísima”.

Miguel se arrodilla, abre el cierre al camarógrafo y le saca la picha; se la comienza a chupar. Julián decide que lo mejor será ducharse. Antes se toca el ano. Lo siente aún húmedo.

Entonces siente que algo caliente comienza a fluir desde allí hacia sus piernas. Se asusta:

“Chicos… ¿qué es?”

Miguel se aproxima y sonríe:

“Tranquilo, es solo mi leche saliendo de tu culo”.

“¿Nada más?”

Willy se acerca también:

“No, nada más. Miguel fue magistral sacándote ese culo de pito”.

“Y ahora seré magistral mamándote la verga”, le indica.

Cuando enrique entra, Willy ya ha llenado la boca de Miguel con su semen. Sonríe y mueve la cabeza.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Tienes forros?

Aunque la mayoría de nosotros sabe que es el medio más eficaz para aumentar la protección frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), o para regar descendencia, todavía nos cuesta trabajo cargar uno.
A continuación, cuentos, mitos, leyendas y realidades sobre el uso del condón, PRESERVATIVO, FORRO, CAPUCHITA, JEBE, O COMO QUIERAS LLAMARLO.

ME DA ROCHE IR A COMPRARLO A LA FARMACIA, PORQUE ME VAN A VER MAL
Piensa en esto: las farmacias son negocios y necesitan generar dinero, así que lo último que pensará quien te lo vende es en ti. Esa persona necesita hacer la venta (si no, no gana comisión), tú necesitas hacer la compra. Hay está un roto para un descosido. Un consejo práctico puede ser comprarlo en un establecimiento que no esté en nuestro barrio, y elegir la caja vacía o menos concurrida, o que te atienda un pata, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando. El roche debería ser que al momento de la verdad, todo se tenga que benir abajo porque tu respuesta sea: “No. No tengo”.

ESTOY ARRECHO, QUIERO COMPRAR UNO, PERO HAY MUCHA GENTE. ¿QUÉ HAGO?
Como las farmacias y boticas son los ÚNICOS lugares de venta a vista y paciencia de todo el mundo, un truco que nunca falla es decir algo así como “Voy a comprar una pastilla para el dolor de cabeza”. Siempre pasa piola. Por supuesto, pon cara de circunstancia, aléjate de los curiosos y disfruta. Los hostales y hoteles donde se venden ya son otra historia porque no te enfrentas a las multitudes.

NO SE SIENTE NADA CON EL CONDÓN.
Falso. Se siente igual. Y si aún tienes dudas, en el mercado, hay algunos que pueden venir con recubrimientos que incrementan la sensación, o que retardan la eyaculación. Un aliado al que siempre se ignora es al lubricante. Debes acostumbrarte a comprarlos juntos, y verás que la cosa cambia.

¿Y DÓNDE PONGO AL LUBRICANTE?
Después que te hayas colocado el condón sobre tu pene (¡no antes!), úntalo todo con cierta generosidad. Igual haz con el ano (o incluso la vulva, si eres bi). Las presentaciones mínimas vienen en sachet y en pruebas que hemos hecho, bien usado rinde hasta para tres aplicaciones. Pero esto puede variar por los tamaños de miembro o de ano, o por la misma naturaleza de la vulva femenina.

¿CUÁLES CONDONES SON MEJORES?
La verdad es que todos aquellos que no estén vencidos y que hayan sido comprados en establecimientos confiables, y eso es algo que tienes que cuidar siempre. Aunque hay variedad de texturas, sabores y colores, lo primero que debes verificar es la calidad.

CUESTA TRABAJO ABRIR LA FUNDITA DEL CONDÓN
Sí, al inicio esa era la crítica de todo el mundo a las funditas, y los accidentes eran comunes; sin embargo, hace varios años, los fabricantes ponen en la funda un sector en una esquina donde hay como rayas discontínuas. Ábrelo por ahí, usando sólo la yema de tus dedos índice y pulgar (¡no la uña), y sin violencia. Quizás valga la pena que practiques un poco en solitario. El siguiente paso es sacarlo con cuidado, y verificar que no tenga nada raro. Este ejercicio te puede servir para repasar cómo colocarlo y retiralo una vez que hayas eyaculado dentro del condón.

PERO YA EN EL MOMENTO DE LA ACCIÓN, ¿EN QUÉ MOMENTO SACO MI VERGA?
Justo cuando tu eyaculación termine y tu miembro comience a ablandarse. Si te demoras, la maniobra de rescatar pene y condón te expone a derrames accidentales y situaciones algo incómodas para ambos. Recuerda que el rescate se hace agarrando el borde del condón más tu pene, y retirándolo suavemente del ano o la vagina (¡por eso es útil el lubricante!).

CUANDO HAY PENETRACIÓN, Y SACO EL CONDÓN, SALE CACA. ¿HAY ALGÚN RIESGO?
Si tu pene está en contacto directo con la caca, sí; por eso, el condón es el método de barrera más eficaz no sólo para prevenir ITS, sino para ahorrarte estos inconvenientes. Si está cubierto, fuera del mal olor, no hay otro problema; y en cuanto a la salida de caca, se puede prevenir asegurando una evacuación total del intestino antes de tener relaciones, educando tu cuerpo, comiendo alimentos ricos en fibra y haciendo ejercicio; pero esto no te libra de las ITS u otros problemas.

CUANDO EXIJO USAR CONDÓN, ME DICEN QUE YA ESTOY RECORRIDO… PERO NO ES CIERTO.
Y aunque lo fuera, eso es en lo último que debes pensar. Es mejor que digan eso a que te califiquen de desprevenido, o descuidado.

MI PAREJA DICE QUE NO HA ESTADO CON NADIE. ¿AÚN ASÍ DEBO USARLO?
Sí. No interesa lo que diga. Así sea cierto, el coito anal también abre la puerta a otro tipo de infecciones que pueden afectar el pene por la propia naturaleza del ano, un canal para eliminar lo que nuestro cuerpo ya deshechó. En este aspecto, siempre duda, y exígelo sí o sí. La misma recomendación va si es que eres el activo, o sea. El que la mete.

¿Y SI NO QUIERE?
Allí va la famosa frase: “Entonces, no”.

NOSOTROS NO PENSAMOS PENETRARNOS. ¿LO NECESITAMOS?
Las relaciones sexuales no penetrativas no revisten mayor riesgo, a menos que la eyaculación se haga sobre el cuerpo de la otra persona. Basta una herida en la superficie de la piel para infectarse, pero la relación en sí no requiere uso de condón.

PERO NOSOTROS SÓLO HACEMOS ORALES… ¿NECESITAMOS USARLO?
Sí. El sexo oral es una relación de tipo penetrativo, así que requiere condón, claro está si es que el glande (la cabecita) del pene entra en la boca de la otra persona, y encima hay eyaculación. Ojo que sexo oral no sólo es chupar el pene, también es mamar o lamer las bolas, o el tronco del pene. El problema es la uretra, que es el canal que evacúa la orina y el semen, así como el líquido pre-seminal. Siempre que no haya heridas o laceraciones, lamer los huevos, o el tronco de la pinga, o el vello púbico, e incluso el perineo (la entrepierna propiamente dicha, entre la raja del culo y los huevos)no requiere condón, pero si se piensa introducir el glande (la cabecita) completa en la boca, sí se requiere protección.
Ah, un tip: metas o no metas tu cabecita en una boca, por favor, higiene íntima a conciencia.

LA GUERRA DE ESPADAS, ¿REQUIERE CONDÓN?
No. Nada más ten cuidado dónde eyaculas. Repasa las respuestas anteriores.

SOBARLA POR LA RAJA DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
Tampoco, pero si vas a hacer eso, cuida dónde eyaculas (no en el ano, por ejemplo), y limpia bien la zona antes de hacerlo. Igual debe suceder con el pene: hay que asearlo siempre, y si eres de los que tienen erecciones con abundante secreción pre-seminal, o si crees que las darás pronto, es mejor que te protejas.

PUNTEAR EL OJO DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
En principio, no; sin embargo, el choque constante puede abrir microheridas, y si tu erección va acompañada de líquido pre-seminal, lo mejor es que te protejas.

¿Y CUÁL ES EL PROBLEMA CON EL LÍQUIDO PRE-SEMINAL?
Se trata de esa agüita espesa pero transparente que sale mucho antes del semen, pero, como se origina al interior de tu cuerpo, contiene trazas significativas de virus, incluyendo el VIH, y hasta espermatozoides. Por si acaso, la función de ese líquido es lubricar la uretra del pene para facilitar la expulsión del semen.

UNA VEZ SE NOS ROMPIÓ EL CONDÓN. ¿ESTAMOS EN RIESGO?
Si alguno de los dos (o los dos) tiene alguna ITS, sí. Un chequeo médico, con su respectiva consejería, te sacará de dudas. Ambos servicios son gratuitos en los hospitales del Estado, como el III en Sullana o el santa Rosa, en Piura.

MIS CREENCIAS PROHÍBEN USAR CONDÓN, PERO… NO PUEDO EVITARLO. ¿QUÉ HAGO?
Ninguna creencia que ponga en riesgo la vida de sus seguidores vale la pena. En los establecimientos de salud del Estado, encontrarás consejería profesional y competente, y si te da roche, escríbenos (por ley, estamos obligados a guardar total reserva, pero no estamos certificados formalmente para dar diagnósticos, por si acaso).

PERO LOS PATAS CON LOS QUE PARO SON SANOS, NO SE DROGAN, TOMAN O FUMAN A VECES O NUNCA, Y HASTA HACEN DEPORTE.
Las ITS no discriminan a nadie. Claro que, como veremos después, la gente deportista tiene mejor respuesta a los tratamientos (no sólo de ITS, sino de cualquier condición, incluyendo el cáncer), pero se infectan igualito que cualquiera; entonces, las apariencias engañan en todos los casos.

Estas son sólo algunas inquietudes. Si tienes más, déjalas en hunks.piura@gmail.com (se garantiza reserva), o postéalas acá usando la función de Comentario.

además, te sugerimos complementar esta lectura, buscando en Google o Wikipedia con los términos "condon" "uso correcto condon".

jueves, 6 de diciembre de 2012

El Vigilante (6): Oportunidad de trabajo

Hunks of Piura

Marcos abrió la puerta del dormitorio, sudoroso y sonrojado. Vestía sólo su calzoncillo, debajo del que se notaba la pinga aún dura.

Ricardo estaba eufórico.

-          Primo, deja de pajearte, cámbiate, y ven conmigo.

-           ¿Por qué?

-           Hay un huevón que está buscando vigilantes.

-           ¿Vigilantes?

-           Eres licenciado del ejército. ¡La harías, huevón! ¡Vamos!

-           Ya. Ahorita.

-          Marcos se secó el sudor, se puso un jean y su polo CEÑIDO de camuflaje. Antes de salir del cuarto, se inclinó hasta ver debajo de la cama.

-           Sal cuando escuches que cerramos la puerta de la calle. Antes no. ¿Entendido?

-          Allí, bajo el colchón, Lidia, temblorosa y desnuda, le hizo sí con la cabeza.

 

Ricardo y Marcos llegaron a un inmueble de gruesas y altas paredes en la parte oeste de la ciudad. Llamaron.

Adentro, en una oficina fresca gracias al aire acondicionado, un hombre de unos 40 años revisaba unos papeles.

Súbitamente, entró un tipo muy fornido, alto, y algo blanco, cabello cortito, como los personajes de Tom of Finland pero versión netamente piurana. Tendría unos 30 años.

-          ¡Jefe, llegó su amigo!

-           Hazlo pasar, Rutilio.

-          Ricardo y Marcos pasaron. El primero se deshizo en saludos con el que parecía mandar allí, cosa que le fue más que correspondida.

-           Éste es mi primo Marcos, de quien te hablé. Es licenciado, sabe manejar armas.

-           Ya veo. ¿Marcos? Párate allí.

-          Marcos se puso al frente del jefe. Ricardo se sentó en uno de los muebles.

-           Marcos, ¿puedes quitarte la ropa?

-           ¿La ropa?

-          Marcos vio a Ricardo y se asustó.

-           Confía en mi. La ropa me puede engañar. Quiero ver tu contextura.

-          Marcos vio a Ricardo de nuevo.

-           ¡Apura huevón, como si en el ejército no te hubieras calateado!

-          Marcos volvió a sudar, mientras se quitaba el polo de camuflaje, dejando desnudo su recio y lampiño torso.

-           ¡Vaya, buena contextura! ¿Qué talla eres? ¿L?

-           L… M… ¿sigo?

-          Marcos volvió a ver a su primo, y luego al jefe.

-           No. No es necesario. Dame tu teléfono.

-           No tengo.

-          Ricardo intervino.

-           Pero llámalo al mío.

-           De acuerdo. Yo te llamaré.

-          El jefe despidió a los dos.

 

Ya de regreso, Ricardo estaba algo incómodo.

-          ¿Por qué no te calateaste?

-           Tenía roche.

-           ¿Y cuando ingresan al ejército no les hacen el examen calatos, cuando se bañan no se miran calatos?

-          Marcos no respondió.

-           Ese huevón no te va a llamar. Esa es la clásica. Cuando dicen “te llamo”, es porque el rechucha su madre no lo hará.

-           Tenía roche… de tí.

-           ¿De mí?

 

En la oficina de la empresa de vigilancia, el fornido Rutilio atendía una llamada de su jefe.

-          ¡A sus órdenes!

-           ¿Llegaron las municiones?

-           No, jefe.

-          El aludido hizo una mueca de incomodidad.

-           Jefe, ¿y ese chico… va a trabajar?

-           No se, Rutilio. Hay algo que no me convence de él.

-          El musculoso cerró la puerta de la oficina.

-           ¿Como qué, jefe?

-           No sé. Como que no lo veo tan… no sé… no es como tú.

-           ¿Como yo?

-          El jefe se acercó y posó sus manos sobre los grandes pectorales de Rutilio.

-           Claro, pues. Tú eres distinto.

-          El jefe comenzó a desabrochar la camisa de Rutilio, poniendo al descubierto las dos grandes masas de carne del pecho, su grueso six-pack, y tirando la camisa hacia atrás, los grandes y bien desarrollados brazos. Todo el conjunto estaba carente de vello corporal.

-          El jefe comenzó a acariciar el cuerpo del vigilante.

-           ¿Hace cuánto que no cachas, Rutilio?

-           Ayer nomás.

-           ¿Con tu señora?

-          El jefe comenzó a desabrochar la correa, y desabotonar el pantalón.

-           No. Con una jermita que conocí en Castilla.

-           ¿Jermita jermita? ¿O… jermita con sorpresa?

-          El jefe había logrado abrir la cremallera y bajar un poco el pantalón, lo que le permitió sobar el grueso miembro que comenzaba a endurarse debajo del bikini apretado que Rutilio llevaba.

-           No me acuerdo, pero le gustó mi pieza, jefe. ¿Quieres saber cómo me la caché?

-           A ver, muéstrame.

 

Cuando Ricardo y Marcos llegaron a casa, Lidia estaba preparando ensalada de frutas.

-          ¿Desean un poco?

-          Marcos la miró, y casi sususrró.

-           No, gracias.

-          Ricardo no se hizo de rogar.

-          Marcos entró al cuarto, y verificó que no quedaran evidencias de la follada con la mujer de su primo. se puso su ropa deportiva, y salió al gimnasio con la esperanza de aclarar mejor su cabeza.

 

En la oficina de la empresa de vigilancia, el jefe estaba desnudo, arrodillado frente a Rutilio, quien había apoyado sus grandes nalgas en el escritorio.

El jefe mamaba la gran verga del vigilante. Más o menos, 21 centímetros de gruesa y dura carne.

Rutilio gemía, mientras contemplaba cómo su jefe hacía esfuerzos para abrir la boca y lograr tragarse todo el palo, pero apenas si podía con la cabeza y algo del cuerpo. Por eso con una de sus manos, se la corría con suavidad.

-          Se la meto, jefe.

-          El jefe sacó un condón, lubricante, y se lo dio a Rutilio.

-           Échate mucho lubricante, porque esa huevada duele como mierda.

-          Rutilio sonrió.

-          El jefe se puso, luego, un montón de lubricante en su ano, se apoyó en su escritorio, y se acostó boca arriba, levantando las piernas.

-          Rutilio puso su glande en la misma entrada del ano, y comenzó a empujar su falo hacia dentro. La cabeza entró con dificultad.

-           ¡Au, mierda, me duele!

-           Relájese. Suelte. Poco a poco.

-           ¡Au, mierda! ¡Sácala, carajo! ¡Sácala!

-          Rutilio no oyó órdenes, y siguió penetrando. Ya casi llegaba a la mitad. Mientras se la metía, bombeaba, y sostenía las piernas de su amante con fuerza.

-           ¡Ru.. Rutilio! ¡Carajo! ¡Sácala, mierda! ¡¡Sácala!!

-          Rutilio cerró los ojos, se concentró, y tras unos 15 minutos de bombeo, eyaculó.

-          Cuando terminó, el ano de su jefe estaba ancho e inflamado.

-           Eres un animal hijo de puta.

-           Como a ti te gustan, ¿no? ¿Qué pasa con ese chico? ¿La tiene chica, cierto?

-          El jefe se molestó, y ordenó a Rutilio salir de su oficina. El vigilante se volvió a vestir y se fue luciendo su mejor risa pendeja.

 

El primer día de gimnasio de Marcos fue auspicioso. Para sorpresa de Danilo, su enttrenador, hizo toda la rutina, y hasta probó ejercicios adicionales.

-          Ya basta. Vas a sobreentrenar.

-           Ya.

-           ¿Qué comes, Marcos? Acá nadie aguanta esa rutina.

-          Danilo sonreía, y Marcos lo hizo tímidamente, mientras miraba sus ojos marrones, y luego se veía a sí mismo en los espejos que tapizaban las paredes.

 

A las siete de la noche, Marcos regresó a casa de Ricardo. Se bañó y salió para cenar. Aunque se reía con las bromas de su primo, se sentía incómodo por Lidia; pero él ya tenía una decisión.

Cuando terminaron de comer, él ayudó a lavar los platos (mejor dicho, los lavó), regresó al cuarto, y se puso a arreglar sus cosas, todas sus cosas.

Llamaron a la puerta. Abrió. Era Ricardo.

-           ¿Qué haces?

-           Mañana me regreso al pueblo.

-           Anda, huevón. ¿Qué vas a hacer en el pueblo?

-           Trabajar.

-           Olvida eso. Ya tienes trabajo.

-           ¿Trabajo?

-           Mi amigo dice que te presentes con tus papeles mañana. Te aceptó.

 

(CONTINUARÁ…)

 

Escrito por Hunk01. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook, o deja tu comentario aquí.

domingo, 21 de noviembre de 2021

ASS (04): Muéstrame tu pinga erecta

Alejo posa en una sesión de fotos al desnudo y al palo.

 


A las 9:30 de ese domingo por la mañana, el atlético Alejo llega a una de las casas de Los Ejidos. Toca el timbre. Viste un polo, short y unas zapatillas de tela. El polo y el short disimulan mal el simétrico trabajo que las pesas han forjado en su cuerpo: espalda ancha, pectorales y brazos hinchados y formados, cintura estrechita, buen par de nalgas y buen paquete, grandes y formados muslos y ni qué hablar de sus pantorrillas. Hermoso ejemplar de varón en sus 22 años, quien además tiene un rostro muy agradable y un cabello negro ensortijado algo desordenado. Saca su celular del bolsillo delantero y comienza a escribir un mensaje cuando la puerta se abre y un hombre en sus 30 le sonríe.

“Pensé que ya no ibas a venir, cabrón”.

“Hay poca movilidad”.

Enrique le da la mano y lo invita a entrar. Tiene rostro agradable, ojos algo claros, un poco alto, y ese polo y esa bermuda que se puso esa mañana también disimula mal un físico típico de gimnasio. Cruzan el jardín que rodea una casa de dos pisos. 

Al ingresar a la amplia sala, en la escalera un hermoso y atlético chico, totalmente desnudo, lo ve llegar. Avanza un poco más y al pie de las gradas, un pata aparentemente flaco y formado, vestido con polo y buzola, manipula una cámara fotográfica profesional.

“Te presento a Willy”, le indica Enrique.

“Mucho gusto”, intercambian ambos.

“Y ese cuate allá arriba es el gran Flavio”.

Alejo le lanza un tímido hola que el modelo le responde con una amplia y seductora sonrisa.

“Acompáñame”, indica el anfitrión hastallevarlo a unos modulares donde hay unos papeles. “Tómalos y fírmalos con tu nombre y DNI. Uno es el contrato y el otro es la autorización de uso. ¿Sí tienes claro qqué vamos a hacer hoy, no?”

“Posar desnudo”, responde Alejo con mucha seguridad.

“Y mostrando la verga erecta”, agrega enrique.

“Sí, normal. ¿Tienes lapicero?”

“¿No vas a leerlo antes?”

“No vas a ratearte, ¿o sí? Ya me dijiste que las fotos son para México, ¡no?”

“Sí. Para una revista que publica desnudo masculino erótico”.

“Normal”, reitera Alejo, y firma.

“encuérate que voy a ponerte el óleo. Apenas Willy termine de trabajar con Flavio, comienza a trabajar contigo; luego con ambos”.

Alejo se quita el polo y las zapatillas. Ya descalzo, se para sobre la alfombra de la sala y se quita el sshort. Queda calato.

“Uff. Te ves más mamey que en las fotos que me mandaste, cabrón”, le comenta enrique.

El muchacho sonríe.

Enrique toma un frasco de un aceite oscuro y comienza a pasárselo por todo el cuerpo, desde la cara, luego el cuello, los pectorales, los brazos, los costados, el abdomen, la cintura.

“Voltéate. ¿entrenas duro, no?”

“Eso y el trabajo en la chacra”.

“Sí, me contaste”, menciona enrique, quien está untando toda la espalda y se arrodilla para hacer lo mismo con las nalgas. Entre ellas, asoma uno que otro vello.

“Me estás metiendo la mano al culo”, sonríe alejo medio en son de reclamo.

“Tranquilo, cabrón. No quiero que salgan zonas claras”.

Continúa con las piernas y pantorrillas.

“Voltéate”, pide.

Alejo gira, y ahora enrique le pasa el aceite por el pubis y la ingle incluyendo el pene y los testículos. El pene comienza a reaccionar y crecer.

“Te pones erecto de plano”.

Alejo sonríe.

Enrique termina de untarlo.

“Que se absorba un poco y te traigo el vestuario… debiste podarte un poco el arbusto”.

“No tengo tijera para los pendejos”.

“Ahora traigo una”, sonríe enrique.

“Necesito ayuda con el pene de Flavio”, llama Willy desde la escalera.

“Voy”, responde Enrique. “Ya vengo”, le dice a Alejo.

El anfitrión va hasta donde está el otro modelo, se arrodilla en una grada y evidentemente comienza a chuparle la pinga a Flavio, quien mira la escena, igual que Alejo, pero a la distancia. Su pinga también se pone dura y recta: 18 centímetros, gruesa, botando líquido preseminal ya en la punta.

Enrique saca un frasquito de su bolsillo y echa un líquido transparente, como gel, sobre el miembro de Flavio.

“espárcelo”.

Flavio distribuye el lubricante por su pene y reanuda la sesión de fotos. Enrique regresa donde Alejo, y se percata de su pene erecto.

“Chinga tu madre, cabrón. Qué buena verga tienes”.

Alejo sonríe y distribuye su líquido preseminal por toda su pieza a manera de lubricante.

Cuando Willy acaba la sesión con Flavio, el aceite ya se ha absorbido sobre la piel de Alejo dándole un tono bronceado uniforme y natural y Enrique ya le ha recortado el vello púbico para que se luzca mucho más su pinga y sus grandes bolas.

“Contigo vamos a trabajar en la columna que está en el jardín”, indica el fotógrafo, a la vez que apunta el dedo a una rara y solitaria decoración de mármol blanco de contorno acanalado.

Alejo camina y coloca en su marca; no se pone nervioso frente a la cámara. Ejecuta todas las poses que le piden. Su cuerpo hermoso no solo se luce bien en las fotos que aparecen chiquitas en el visor. También llama la atención de Enrique, y especialmente de Flavio.

”¿De dónde sacaste a ese churro?”

“De un rancho”.

“Qué rico”.

“enrique, ya sabes qué hacer”, pide Willy, quien está arrodillado sobre el piso del jardín al lado de la piscina y con la cámara en ristre.

“Si quieres lo hago yo”, murmura Flavio.

”Ya tendrás tu turno”, sonríe el anfitrión. “No me asustes al morro”.

Enrique va hasta donde Alejo se arrodilla y comienza a mamarle la verga hasta ponérsela dura. Repite la aplicación del lubricante. Con eso, Alejo tiene lo necesario para seguir haciendo la sesión con el pene erecto.

“No vayas a eyacular”, pide Willy.

“Demoro mucho”, presume Alejo.

“Qué bueno, peoncito”, susurra Flavio a la distancia, cuya pinga vuelve a ponerse al palo.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 20 de febrero de 2022

ASS (16): A esa parcela se va a cachar

Rodo, el mototaxista, no pensó que la carrera incluyera participar en un trío.

 


Paco está en una esquina más o menos concurrida pasando las 8:45 de la noche del martes. Mira su celular y sonríe. Está vestido en una buzola que disimula pésimo su cuerpo delgado formado porque de la cintura para abajo, sus dos nalgas resaltan a pesar de la casaca y el viento revela la corva de sus bien formados muslos.

“Hola”.

Paco gira y se encuentra con un sonriente edú, quien viste chompa, jean, zapatillas y una mochila.

“Perdona la demora. ¿vamos?”

“¿Sabes cómo llegar?”

“Aunque hubiera apagón. ¿Vamos?”

“No, Edú. Estás loco si vamos a pie”.

“Tomemos moto”.

Paco busca en su celular y llama:

“No cualquier moto”.

En diez minutos aparece un trimóvil conducido por un chico que, bajo la luz blanca del alumbrado público, aparenta ser guapo, cosa que a Edú le jala la vista.

“Profe”, saluda el conductor.

“Rodo”, responde Paco.

Sube y le indica a edú que lo siga. Arrancan. En cinco minutos, las luces de San Sebastián quedan a sus espaldas, pero ocasionalmente las luces de los autos en la carretera los encandilan. Rodo toma un desvío y se mete en un camino de tierra afirmada, por lo quebaja la velocidad para no levantar tanto polvo.

Edú aprovecha que hay mucha más penumbra para cariciar la espalda de Paco hasta llegar más debajo de su cintura y meter su mano en la pantaloneta.

“No te has puesto calzoncillo”, dice a Paco al oído mientras mete su mano hasta ponerla en la raja del culo. Paco pone su mano en el bulto sobre el jean, protegido con la mochila; lo acaricia. Se aproxima al cuello de edú y comienza a besarlo.

“Aguarda”, le susurra el atleta. “Tu pata puede darse cuenta”.

“Le entra”, aclara Paco.

“¿Qué tanto le entra?”

Al llegar a la puerta de la parcela de Julio, edú se baja y la abre.

“Adelante”, indica Paco a Rodo.

“¿No hay roche?”, se paltea un poco el chico.

“Entra normal”.

El vehículo se detiene en el estrecho espacio entre el cerco y la fachada de la casa rústica.

“¿A qué hora te vengo a ver?”, consulta Rodo a Paco.

“¿Y si entras un rato, o tienes que hacer?”

“Chambear, profe. Tú sabes cómo está la situación”.

“Te pago carrera con espera”, replica Paco. “Va a ser bien difícil conseguir moto de regreso”.

“Ya, pues… te espero”.

“No”, tercia Edú. “Mejor baja y entra con nosotros”.

Los tres ingresan a la casa. Edú prende la luz de la sala. Los invita a seguirlo al cuarto. Para animarlo, Paco se acerca a Rodo, lo abraza y acaricia hasta poner su mano en su paquete. El conductor se da cuenta que edú ya desapareció.

“¿El pata le entra?”

Paco afirma sonriente con la cabeza.  Cuando los dos invitados ingresan al dormitorio, una linterna está prendida iluminando la pared enlucida cuyo color blanco refleja cierta claridad. Edú ya está sentado en la cama quitándose las zapatillas. Su mochila está en una pequeña mesita.

“Pónganse cómodos, chicos”.

Paco comienza a desnudarse. Rodo aún está perplejo: ¿qué es todo esto? Edú ya se quitó la chompa y ahora se saca el polo, se pone de pie y se afloja la correa para bajarse el pantalón. Paco también se ha deshecho de la casaca y el polo, se sienta en la cama y se quita las zapatillas, y en una maniobra típica de ballet ruso, se saca la pantaloneta y se queda calatito. Rodo mira cómo edú se aproxima hasta Paco, quien ya está acostado boca arriba, y lo besa en la boca. Ambos se acarician.

“No te has quitado el bóxer”, observa Paco a edú.

“Hazlo tú”.

El ‘profe’ se lo baja y siente cómo su pinga ya dura se junta con la verga semidura del otro varón. Mientras tanto bajo su ropa, Rodo siente que la suya también está bien parada y mojándole el calzoncillo. Paco y edú se siguen besando y acariciando sin censura, hasta que el primero se percata que el otro invitado sigue allí, de pie, inmóvil:

“Calatéate, Rodo”.

El mototaxista sigue sin atinar a nada excepto apoyarse en la pared y cruzar los brazos. Edú gira y pone a Paco encima suyo quien, rápidamente, se pone en cuatro y se agacha a chuparle los 18 centímetros de pene ya al palo.

“Así, Paquito. Trágatela”.

En la oscuridad, Rodo libera sus brazos, se baja el cierre y por fin se anima a sacar su pene erecto. Lo pajea. En ese mismo instante, edú gira hacia su mochila y abre uno de los bolsillos, saca un paquetito de condones y un sachet de lubricante. Abre uno y aprovechando que paco se la deja de chupar, se lo pone.

“Siéntate encima”.

“No me has estimulado mi ano”, le aclara Paco.

“Gira”.

Ambos hacen un 69: Edú sopea a fondo el hueco de Paco. Rodo, quien decide que masturbarse no será suficiente, por fin se quita la chompa, el polo, el jean… todo… Ya desnudo se pone a los pies de la cama entre las piernas de Edú. Paco aprovecha la pose para mamársela. Aunque la pinga de Rodo mide 14 centímetros, es cabezona y algo curva hacia abajo.

“La mamas rico”, le felicita el chofer.

Vistas las circunstancias, edú decide sacar sus piernas y abrirlas. Aprovechando que Paco está en cuatro chupándosela a Rodo, toma un poco de lubricante, se lo unta en su miembro y luego en el hueco del pasivo. Se lo va metiendo poco a poco. Paco gime de dolor mientras lo penetran sin dejar de chupar la pija de Rodo, quien de solo imaginar lo que está pasando en sus narices pero a contraluz, llega al orgasmo y suelta su semen en la boca del ‘profe’. Y deja su pene allí dentro.

Las acometidas de edú aumentan, se hacen más vigorosas y cuidadosas. Tras cinco minutos de cachar, se percata que Rodo lo mira a ppesar de la poca luz. No puede distinguir más detalles sobre su físico, aunque parecía gruesito cuando tomaron la moto.

“Tengo otro condón y más lubricante”, invita.

“Ya las di”.

Edú sonríe y sigue bombeando el culo de Paco haciendo sonar su pelvis contra las nalgas del pasivo. Media hora después, finge haber llegado al orgasmo.

Paco yRodo están de regreso en San Sebastián sanos y salvos a un cuarto para las 11 de la noche.

“Gracias”, sonríe el pasajero.

“Me hubieses avisado”, le responde el conductor.

Paco le sonríe:

“Tú sabes que a la parcela de Julio no se va a rezar de noche”.

Rodo le sonríe y se va en su moto. Cuando Paco llega a su cuarto, revisa su bolsillo: en una bolsita plástica está el condón usado que olvidó tirar por el camino. Está manchado.

 

Y para finalizar,te dejamos con una porno. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Cuaderno de Obra (24)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

El jueves de esa semana, por la noche, Tito y Renzo vuelven a esconderse en las cercanías de la obra.

Quieren comprobar que algo raro está pasando: traslados inexplicables pasada la medianoche. Esta vez, están mejor equipados.

-          Mostrazo, Renzo. Se ve como si fuera de día.

-           A veces es bueno tener amigos militares.

-           Mira, el vigilante les pasa las bolsas de cemento.

-          Tito pasa los binoculares a Renzo. A lo lejos, una camioneta que no puede identificar les cierra el paso.

-          Terminada la jornada de vigilancia, de regreso a la casa de Tito, ambos van confrontando observaciones, pero muy discretamente, hasta que llegan a su destino.

-           ¿Por qué no pasas mientras llega tu taxi?

-           No, Tito, no quiero incomodar.

-           Es más jodido que te vean aquí afuera. Mis tíos y mi primo están adentro.

-          Renzo mira a Tito.

-           Tito, no es por eso. Sólo que no quiero incomodar.

-           Bueno… ¿y… cómo está tu pareja?

-           Mejor. Aunque me jode la lejanía. Pero…

-           ¿Pero?

-           No, nada. Olvídalo.

-          El taxi de Renzo se aproxima.

 

El viernes por la mañana, el médico da una noticia inesperada para Gustavo.

-          La verdad, su recuperación es milagrosa. Parece que el ejercicio, la ausencia de vicios, la alimentación jugó a su favor.

-           ¿Puedo irme de aquí?

-           Yo sugiero que descanse hasta el fin de semana, pero mañana le firmaré el alta.

-          Apenas el médico se retira, la encargada de laboratorio ingresa.

-           No es el único que tiene buenas noticias, Gustavo.

-           ¿Quiere decir que la prueba…?

-           Sí. El Western Blot dio negativo. No tienes VIH, ni lupus, ni nada por el estilo.

-           ¿Entonces?

-           Es un falso positivo. Pudo ser un error de manipulación, o a lo mejor otra cosa que pudo causar inmunodeficiencia; pero, causada por virus, no.

-          Gustavo sonríe. sus ojos se llenan de lágrimas.

-           No tengo nada, entonces.

-           Por eso se ha recuperado rápido.

-           No tengo nada. Renzo no tiene nada tampoco.

 

En un departamento en una zona residencial de Piura, Vinicio y el chico que conoció en el autobús se besan en el cómodo sofá. Conforme se acarician, se van quitando las prendas.

Cuando al fin, el muchacho se queda en ropa interior, debajo del boxer se puede notar una gran protuberancia.

-          eres malogrado.

-           ¿Sí? Tú también.

-          El chico mete su mano dentro del slip de Vinicio y saca el pene duro, lo masajea, y comienza a chuparlo. Vinicio suspira. ¡Qué rico!

-          Tras varios minutos, el chico se incorpora y se saca su boxer.

-           ¿Tú también la chupas?

-           Claro.

-          Vinicio se agacha, y comienza a mamar la verga del muchacho, quien poco a poco se coloca de tal modo, que ambos terminan haciendo un 69.

-          Tras ello, Vinicio, a petición del chico, se pone un condón y lubricante. Se la mete por el culo. Está bombeando varios minutos.

-           Las voy a dar.

-           ¡No! Aguanta.

-          Vinicio se detiene.

-           ¿qué pasa?

-           ¿Te la puedo meter yo?

-          Vinicio duda.

-           Pero un toquecito, nomás.

-          El chico se pone un condón, hace un pequeño beso negro, se unta lubricante y comienza a introducir su falo en el ano del dirigente, despacio, muy despacio.

-          Vinicio trata de aguantar el dolor, pero pronto se acostumbra. Entonces, inicia a mover su culo de tal forma que el chico no soporta más.

-           Hay que corrérnoslas.

-          Vinicio se junta al chico, y ambos se masturban mutuamente hasta que sus leches se disparan en el cuerpo de ambos.

-          Tras bañarse, Vinicio prende su celular. Tiene varias llamadas perdidas, especialmente de Ezequiel.

-           ¿Qué pasa?

-           Vinicio. Creo que el alcalde nos está jugando chueco.

 

Miguel termina de dibujar a Dante, como parte de su trabajo luego de clases. En el estudio están ellos dos.

-          Miguel, ¿Y Tito, tu primo?

-           Ahora en la casa debe estar. ¿Por qué?

-           Cacha rico.

-          Miguel sonríe.

-           Terminé.

-          Dante, desnudo aún, se acerca a ver la obra.

-           Salgo chévere.

-          Dante y Miguel se miran. De pronto juntan sus cabezas, se besan.

-          En cuestión de minutos, los dos chicos se revuelcan desnudos en el suelo del estudio. Dante se detiene un momento, se arrodilla a ver a su amante, y se fija golosamente en una parte de su anatomía.

-           No me equivoqué: lo pingones les viene de familia.

 

Renzo va a la oficina de Eduardo a explicarle avances del proyecto, y a entregarle informes. Eduardo mira el papel, da su conformidad y lo archiva.

-          Eduardo, ¿no ves nada raro en el reporte?

-           ¿Raro, Renzo? No, está perfecto. ¿Por qué?

-           No. Me pareció que casi no lo leíste.

-           Tranquilo. Confío en tu trabajo.

-          Renzo sale de la oficina, pensando en algo imposible. Apenas llega a su puerta, cuando Orlando lo espera.

-           ¿Usted es el ingeniero Renzo?

-           Sí, señor. ¿en qué lo puedo servir?

-           ¡Deja de meterte con Tito!

-          El peluquero eleva una navaja, y la blande contra la cara del ingeniero…

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.