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viernes, 10 de febrero de 2023

ASS (65): “Me la metiste a pelo”

Alejo y Miguel comienzan a hacer planes futuros, como si fuesen una pareja de enamorados, cachan rico… entonces, una inesperada visita les llega.

 



Anteriormente en ASS…

A la una de la tarde de ese jueves, Alejo termina su rutina de entrenamiento en el AS de San Sebastián. Está sudado de pies a cabeza. Solo viste su pantaloncillo de lycra, sin ropa interior (lo que le marca su generoso paquete y hace que la tela se le meta por la raja de su gran culo), calcetines y zapatillas. Miguel se le acerca:

“la ducha ya está limpia, así que puedes usarla ahora mismo”.

Alejo sonríe:

“¿Sabes qué he estado pensando, Miguel? Vamos a darle duro un año entero al porno gay, reunamos suficiente plata, ahorremos, la juntamos y la invertimos en comprar el AS. Si no nos alcanza, lo alquilamos; el hecho es que lo sigamos trabajando”.

“¿Y Alberto ya sabe eso?”

Alejo toma un poco de agua:

“Una vez cuando estábamos cachando lo conversamos. Lo que nos dijo Pedro alguna vez es cierto: en algún momento se va a saber cuál era la real intención de fundar el gimnasio, y ahora que ya la sabemos, lo mejor sería que lo protejamos. Entonces, si la propiedad pasa a nosotros, él queda limpio. Sería lo más justo”.

“Espera… ¿de dónde sacaste esa idea?”

“Marcano me estuvo explicando”.

“¿Y dejaremos de hacer porno gay por completo?”

Alejo se lo piensa un poco:

“Quizás ya no con la presión de ahora”.

“¿Marcano también dejará de hacer porno?”

“Dice que cuando pueda crecer su negocio y se pague solo”.

Ambos caminan hacia la puerta que lleva al baño:

“Pero, Alejo, también sabemos que Beto no puso la inversión del AS; que, en realidad, fue…”

“Entonces se lo planteamos, Migue… total, estamos trabajando para él, ¿no?”

“¿y si nos dicen que no?”

“Ponemos un hostal para encuentros gay… o yo pongo mi taller mecánico y tú… lo que tengas pensado”.

Miguel sonríe:

“Por ahora pienso que debes quitarte el sudor de todo el cuerpo, en especial de tu culo y tus bolas”.

“Y… ¿si nos duchamos juntos? No hay alumnos”.

Los dos musculosos entran totalmente desnudos al baño y comparten la hora del aseo. Aprovechan el jabón para acariciarse sus firmes músculos: pectorales, brazos, culos, piernas. Un beso en la boca, seguido de otros tantos, no tardan en aparecer.

Cuando se han enjuagado el jabón, y aún con el cuerpo húmedo, Miguel besa toda la espalda hasta llegar al culo de Alejo. Le separa ambas nalgas, y, mientras el segundo se inclina,el primero aprovecha para lamer cada glúteo y el ano cerradito al medio.

“Puta madre, qué rico lo haces, huevón”, reacciona alejo muy excitado.

Miguel sigue estimulando el esfínter hasta que nota una dilatación en el agujero.

“¿Estás listo, ale?”

Alejo respira profundo:

“Listo”.

Miguel se pone de pie, y con la verga ya dura, comienza a penetrarlo lentamente. La sensación que tiene Alejo ahora ya no es la incomodidad de aquella primera vez cuando probó pinga y quedó adolorido, menos de esa segunda vez cuando ya se había entrenado un poco más. Por otro lado, Miguel es un amante consciente, interesado en que ambos gocen el momento por igual.

“Lo tienes cerradito, so carajo”, comenta Miguel con toda la calentura encima.

“Muévete rico, papá… lo haces bien”.

Miguel comienza a bombear poco a poco hasta que sus 18 centímetros pueden trabajar como un pistón dispuesto a dar todo el placer que ambos puedan imaginar. Alejo comienza a pajearse, al mismo tiempo.

Lo que sí Miguel aún no logra controlar la duración del acto cuando hace de penetrador. No pasan ni diez minutos cuando expulsa todo su semen dentro del recto de su mejor amigo.

“A la mierda”, gruñe el activo.

Alejo, quien no ha dejado de pajearse, gira:

“Arrodíllate”.

Miguel obedece.

“Abre la boca y saca la lengua”.

Miguel hace lo que su amante le pide. Alejo se pajea más fuerte aún, haciendo que su mano golpee contra su afeitado pubis, que suena como si chasqueara un culo. Jadea cada vez más fuerte. Su rostro revela que el orgasmo es inminente.

“¡Mierda! ¡Las doy, carajo!”

Alejo dispara su semen en la boca de Miguel, con la misma masividad de siempre. Se inclina a besarlo en la boca y saborear su propio esperma mezclado con la saliva de su amigo. El fluido viril se pega entre la lengua y los dientes de ambos. Se separan y sonríen.

“Creo que te pediré que seamos pareja”, susurra Alejo entre broma y serio.

“Creo que diría que sí”.

Entonces el timbre de la puerta suena. Ambos se miran extrañados.

“¿Hay alumno programado para esta hora?”, pregunta Miguel.

“No que yo sepa”, responde Alejo.

Ambos ingresan rápidamente al dormitorio. Miguel se pone la ropa que ya se había quitado y va a abrir la puerta de la calle. Queda de una pieza.

“¿edú?”, se extraña. “¿Hombre! ¿Dónde te habías metido?”

“¿Puedo entrar?”, consulta el futbolista, quien luce tan guapo como el día que llegó a San Sebastián; de hecho, luce un ceñido traje deportivo: camiseta y short que le marcan su cuerpo fibroso.

Miguel le da paso, y detrás de él, otro chico tan guapo como él, también vestido deportivamente, lo que revela un cuerpo más o menos atlético.

“Es Bartolomé”, explica Edú. “Trabaja en el seguro”.

Miguel no entiende nada, pero confía en su amigo.

“¿Podemos conversar un ratito? Es importante”.

“Claro, Edú”.

Pasan a la sala de recepción que también se usa para los ejercicios de calentamiento y se sientan alrededor del escritorio.

“No voy a dar rodeos”, anuncia edú. “Tengo VIH”.

Miguel se sorprende, pero entiende que debe ser empático:

“Edú: si el médico te dice que puedes entrenar sin problemas, por lo menos yo no me hago ninguna palta en que…”

“Gracias, la verdad te agradezco eso, pero… no fue por eso que vine a verte”.

Miguel pone cara de intriga.

“¿Recuerdas esa vez que me hiciste el masaje, el primer día que vine?”

Miguel traga saliva, mira un poco avergonzado a Bartolo.

“Claro”, al fin responde.

“Me la metiste a pelo”.

Miguel hace memoria rápidamente, comienza a sudar frío. Por el pasillo al fondo, Alejo aparece serio.

Y para terminar, te dejamos una porno gay |Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 27 de enero de 2023

ASS (63): “Méteme tu verga”

Julián pide ser pasivo otra vez, y ahora aguantándose la gran verga de Marcano.


A la mañana siguiente, jueves, Julián está en el vestuario de la Piscina Comunitaria totalmente desnudo, revisando la tanga que lucirá ese día para la grabación.  Esta vez es una de color naranja casi fosforescente.

Alguien ingresa. Julián no hace esfuerzo alguno por cubrir su pinga, sus huevos o su culo. Más bien, le llama la atención el muchacho alto y corpulento que acaba de entrar. ¡Qué hermosa anatomía! Además, ese rostro es guapísimo.

“Hola”, saluda el recién llegado blandiendo una sonrisa magnética.

“Hola”, responde Julián, algo fascinado.

“¿Tú eres el nadador?”

“Eso dicen”, sonríe Julián.

El otro muchacho ríe.

“Yo soy Marcano, pana; mucho gusto”.

“¿Eres… venezolano?”

Marcano comienza a desnudarse y descubrir su cuerpo de revista fisicoculturista poco a poco.

“Sí… haremos las escenas sexuales de esta mañana juntos. ¿Has pensado cómo?”

Marcano queda completamente desnudo. Julián no evita verle el pene largo, aunque dormido. Supone que al ponerse erecto va a ser una herramienta de dimensiones colosales.

“La verdad no tengo idea”, responde el nadador.

Marcano revisa la prenda que le han asignado. Sonríe. Es un hilo dental blanco. Comienza a ponérselo.

“Se me ocurre… que… nos dejemos llevar… ¿eres activo, pasivo, versátil?”

“Aún no lo tengo claro”, dice Julián. “Pero creo que tu sugerencia es válida… dejémonos llevar”.

La sorpresa para todos es que Marcano nada a nivel experto. Así que se les ocurre hacer una competencia de estilos con Julián.

Willy, como siempre, graba todo desde todos los costados de la piscina.

Ambos chicos llegan a los podios, emergen y se quitan las gafas de natación.

“¿Quién ganó?”, pregunta Julián muy contento.

“Creo que ninguno… llegamos empates”, responde Marcano.

“¿Desempatamos o qué?”

“Tengo una mejor idea”.

Ambos se meten bajo la ducha del vestuario. La abren. Mientras el agua recorre sus cuerpos, se acarician mutuamente, se abrazan, no tardan en besarse. Separan sus bocas por un instante:

“¿esto es premio o castigo?”, sonríe Julián.

“Es la gloria completa”, susurra Marcano.

Ambos siguen amándose con pasión.

Marcano, entonces, comienza a besarlo por el cuello y bajando hacia cada tetilla, el vientre, hasta que, arrodillado, comienza a mamar el pene de Julián. Con qué maestría Marcano se mete y saca el miembro ya duro de su nuevo amante.

El nadador no puede disimular el placer que le provoca esa fellatio.

Marcano deja de mamar la pinga, acaricia la cadera de Julián, y lo hace girar amigablemente.

Cuando el musculoso tiene ante sí el culo del nadador, no espera más y le separa las nalgas a la vez que dirige su lengua a toda la raja y después a todo el ano. Julián se siente en la gloria. Hace minutos que espera esa sensación.

Willy no deja de seguir toda la acción mediante su cámara.

Varios minutos después, Marcano deja de hacer el beso negro y se pone en pie:

“Chúpamela”, pide.

Julián, aún extasiado por la caricia que ha recibido el ojo de su culo, gira, se arrodilla, toma el pene de Marcano y se lo mete a la boca con ansiedad. A cada nueva succión, ese pedazo de carne crece hasta sus enormes proporciones.

Lo que al inicio parecía tarea fácil con un pene morcillón suma grados de dificultad conforme se engrosa y se extiende hasta sus 21 centímetros. La boca de Julián no está acostumbrada y siente arcadas por más que trata de mentalizarse.

“Lo haces riquísimo, pana”, lo anima Marcano. “La chupas delicioso”.

Es como un interruptor: Julián fluye mejor con la mamada y comienza a disfrutarla más. Lo mismo Marcano.

“¿Quieres lamerme el culo?”,consulta Marcano.

“¡Me encantaría!”

El venezolano gira y pone sus enormes y firmes nalgas al alcance de la boca de Julián, quien ya aprendió que, en esos casos, no debe pedir permiso, solo proceder. Lame los dos glúteos, lame la raja, saborea el ojo de ese culo. Marcano también experimenta esas deliciosas cosquillas:

“Así, pana. AAsí. Cómete bien mi ano”.

Ese beso negro también dura varios minutos hasta que Julián cesa, palmea una de las nalgas y lanza un pedido inesperado:

“Méteme tu verga”.

Marcano gira, duda un poco. Sonríe nervioso:

“¿En serio quieres sentir mi verga?”

“Confío en ti”.

Marcano desea hacerlo, pero no tiene lubricante a mano y él sabe lo que significa meter su pene erecto en ese culo que, evidentemente, no está entrenado para ese tipo de dimensión y acometida. . entonces ve algo y lo toma: una barrita de jabón que hay cerca de una de las regaderas.

Como ambos tienen sus cuerpos húmedos, la soba entre sus manos, hace espuma, la frota contra el ano de Julián y luego la frota en su pene, de paso que lo pone más duro.

Ubica el glande en el esfínter y comienza a empujar. Julián aplica las lecciones que aprendió cuando Miguel se la metió el día anterior: se relaja, respira profundo y despacio, trata de expandir su ano y permite que el glande de Marcano ingrese poco a poco. Obviamente, Marcano sabe que la paciencia es la clave.

Conforme le va introduciendo un centímetro más, va bombeando despacito. Julián siente que esa pinga duele más pero trata de resistir hasta que un súbito hincón viene de su ano.

“Au”, susurra mientras hace un gesto de dolor.

“¿Sigo?”

Julián respira un poco, se tranquiliza:

“Sigue”.

Marcano juzga que no debe meter todo su falo. Cuando llega a la mitad, comienza a bombear despacio mientras acaricia el atlético cuerpo de su amante, quien siente que le succionan todo el cuerpo por el ano.

“así, pata, qué rico”, suspira.

A Marcano le encanta meter su pene dentro de un agujero apretadito. Eso lo excita más. Mucho, más bien. Cuando menos se da cuenta, gran parte de su miembro ya está dentro de las entrañas del nadador.

La escena de sexo nada simulado continúa dentro de esa ducha donde un insólito Julián vuelve a ser pasivo mientras un musculoso y aventajado Marcano lo sigue poseyendo con gentileza y sensualidad. Ambos gimen y jadean.

Cuando la gran verga del venezolano ya está toda enterrada dentro del culo del nadador, y su cadera empieza a chocar contra esas firmes nalgas, el orgasmo se hace inevitable:

“Me vengo, pana. ¡Me vengo!”

“Dame tu leche, quiero tu leche”.

Marcano saca su pene, se pajea duro y eyacula sobre la nalga derecha de Julián. Una densa mancha blanca se desliza por toda la pierna del pasivo, quien gira, se abraza a su cachero, y sobándole el pene aún duro, lo besa en la boca.

“¿Te gustó?”, pregunta el sonriente venezolano.

“Bravazo”, responde el peruano, también sonriendo.

Se siguen besando. Willy corta la escena. Ambos actores descansan, por fin.

“¿Te sientes bien, pana? ¿Te hice daño?”, averigua Marcano.

“Me arde un poco”.

“a ver, gira”.

Julián hace lo que le dicen. Marcano se arrodilla, abre las nalgas y revisa el ano. Solo está rojo de la penetración, pero NO SE OBSERVAN OTRAS LESIONES.

“Todo parece estar en orden”.

“Gracias”, responde Julián.

Marcano abre la ducha y se asea:

“Tienes lindo cuerpo… y lindo culo, pana”.

“Gracias. Tú tienes un cuerpazo, Y UN CULAZO… y una pingaza”.

“¿ya te has comido vergas como la mía?”

“No… es la segunda verga que me como, y en solo veinticuatro horas”.

Marcano sonríe:

“Tenía miedo de romperte ese culo apretado; menos mal que aguantaste”.

Julián ríe.

“¿también vives en San Sebastián?”

“Sí, y también conozco a alejo y Miguel; de hecho, entrenamos juntos”.

“Me gustaría verlos de nuevo; son buenos patas”.

“si tienes libre, ¿por qué no nos visitas? A los chicos les va a encantar, creo”.

“No sería mala idea”, responde Julián. “¿estarán libres el sábado?”

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viernes, 6 de enero de 2023

ASS (60): Miguel es un maestro

Willy mira por primera vez cómo otro pata saca de pito a otro pata metiéndosela por el culo.



Las grabaciones en la Piscina Comunitaria se retoman a las tres de la tarde de ese miércoles. Miguel y Julián nadan un largo completo.  Willy no los pierde de vista a través de la cámara.

Los dos muchachos llegan a los podios.

“Nadas muy bien”, califica Julián.

“Gracias... y eso que le he perdido la práctica”.

“Si lo aprendes una vez, no se te olvida nunca”.

“Eso es cierto”, apoya Miguel. “Como cuando aprendes a bailar y eso no se te olvida nunca”.

“O cuando aprendes a cachar rico”, replica Julián, sonriendo pícaramente. “Me pregunto qué se siente ser pasivo”.

“¿Quieres aprender cómo ser un pasivo?”

“Me llama la atención, pero me jode el que pueda dolerme si me meten la pinga por el culo”.

“Bueno, no voy a negarte que duele al inicio, pero si sabes la técnica correcta, lo puedes convertir en una experiencia muy placentera”.

“Hablas como todo un experto”, sigue sonriendo Julián. “¿Qué tal eres como maestro?”

Willy se sorprende al escuchar este diálogo pero no dice nada. Se supone que esta producción no tiene guión, debe fluir orgánicamente, así que solo se dedica a grabar y vigilar que el audio sea comprensible. Pero un presentimiento comienza a ponerle el pene duro a su máxima expresión. Corta.

En el camerino, Julián abre las piernas dejando la banca en medio de ellas y apoya sus antebrazos en la tabla para sentarse. Miguel  se agacha tras él, masajea las nalgas lampiñas y comienza a lamerlas tiernamente. Julián no disimula el placer que le produce esa caricia en su trasero.

Poco a poco, Miguel va paseando su lengua hasta llegar al ano del nadador, que luce cerradito y rosado. Comienza a lamerlo. Para Julián, sentir nuevamente, por segunda vez en ese día, aquella experiencia es alucinante. Esas cosquillas se sienten tan bien que solo queda jadear y gemir.

“Voy a poner mi dedo, Julián; confía en mí”, anuncia Miguel.

“OK”, responde el nadador.

Miguel toma un tubito de lubricante, lo esparce generosamente  por su dedo índice (previamente ha llegado con las uñas bien recortadas) y comienza a masajear el ano de Julián. Nota que comienza a relajarse. Miguel prueba metiendo la punta de su dedo índice.

“¿Cómo te sientes?”, consulta.

“Normal”, susurra Julián.

Miguel prueba a meter un poco más su dedo dentro del ano de su amante y a moverlo un poco. El Lubricante en exceso evita cualquier laceración involuntaria en la delicada piel interna del fundillo.

“¿y ahora cómo te sientes?”

“Bien… se siente rico”

Miguel intenta ahora meter su dedo medio del mismo modo como lo hizo con su dedo índice, lentamente, sin apuro. Julián siente un pequeño escozor que estremece todo su cuerpo.

“Respira hondo y lento, Julián”, recomienda Miguel. “Hondo y lento”.

El deportista sigue la recomendación. Se estremece  un poco más. Siente cómo cierta energía se despierta en todo su vientre. Miguel mete y saca sus dos  dedos y percibe que el músculo anal se relaja mucho más. Ir lento es la clave.

Con su otra mano, Miguel comienza a masajearse el pene para lograr su erección.

“¿estás listo para recibir mi verga?”, consulta.

“¿No me dolerá?”, pregunta entre temeroso y excitado, Julián.

“Trataré que no mucho… confía en mí”.

Miguel hace que Julián levante su culo y él se pone en pie. Unta mucho lubricante a su pene ya erecto y coloca el glande en la entrada del ano. Por ahora, solo mete lentamente la cabeza de su falo y puntea procurando que no se salga. Julián comienza a gemir tratando de controlar el dolor leve y buscando maximizar el placer: respira hondo y lento.

Miguel trata de meter un poco más, y lentamente el resto de sus 18 centímetros van ingresando. Se toma todo el tiempo del mundo hasta que su pubis por fin toca las dos nalgas duras del nadador. Comienza a bombear lentamente.

Miguel sabe lo que significa aguantarse una verga en el culo, por eso es gentil. La idea es que la sensación de placer que producen las terminales nerviosas en el esfínter se transmitan a todo el cuerpo, entonces, no tiene sentido ser rudo, especialmente si jamás en tu vida te la han metido por atrás.

A Willy le parece surrealista asistir y filmar lo que parece ser la primera vez de un pata. El pene dentro de su pantalón sigue durísimo y pugnando por salir.

Miguel no aguanta más y siente la inminencia del orgasmo.

“¿Telas doy dentro?”, pregunta muy excitado.

“Sí… quiero sentir eso”, responde Julián en el mismo tono.

Miguel eyacula dentro del culo de Julián, aunque éste último solo siente cómo late el miembro aprisionado por su recto. Miguel deja de moverse y, de paso, deja su pene dentro  de allí hasta que solito se vaya poniendo blando. Recién entonces lo retira todo flácido y con algunas trazas de semen; le tranquiliza que no haya sangrado.

Willy dirige la cámara hacia el ano de Julián. Aún está dilatado y húmedo debido al lubricante. Además está un poco rojo, con algunas manchitas de semen.

“¿Cómo te sientes?”, pregunta Miguel.

“Chévere”, susurra Julián, quien se incorpora, gira, busca la boca de su amante y lo besa. “Eres un gran maestro”.

Willy anuncia que ya ha cortado. Miguel se le acerca y le toca la bragueta.

“La tienes durísima”.

Miguel se arrodilla, abre el cierre al camarógrafo y le saca la picha; se la comienza a chupar. Julián decide que lo mejor será ducharse. Antes se toca el ano. Lo siente aún húmedo.

Entonces siente que algo caliente comienza a fluir desde allí hacia sus piernas. Se asusta:

“Chicos… ¿qué es?”

Miguel se aproxima y sonríe:

“Tranquilo, es solo mi leche saliendo de tu culo”.

“¿Nada más?”

Willy se acerca también:

“No, nada más. Miguel fue magistral sacándote ese culo de pito”.

“Y ahora seré magistral mamándote la verga”, le indica.

Cuando enrique entra, Willy ya ha llenado la boca de Miguel con su semen. Sonríe y mueve la cabeza.

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sábado, 24 de diciembre de 2022

ASS (58): el primer facial de Julián

Mientras alejo le enseña al nadador cómo chupar bien el pene, el hombre que espiaba todo en la piscina resulta tener su nivel de arrechura.



Enrique escribe en el cheque, lo desglosa del talonario y se lo da al hombre delgado, joven, que está parado frente a él en el vestuario de la Piscina Comunitaria. El hombre, cabello negro crespo y barba en el rostro no rasurado hace un par de días,  se sorprende al leer la cifra:

“¿tanto, míster?”

“Creo que es suficiente, carnal, para que no le digas a nadie lo que estamos haciendo aquí”.

“Pero yo no pensaba contarle a nadie que están haciendo porno entre patas”, se ruboriza el hombre. “ya le dije que vine a ver mi cargador y cuando me di cuenta… pues… ese chico se estaba cachando al otro joven…”

“¡Estás seguro que no te mandaron Eliezer o José Luis?”

“No, señor, ya le dije que me olvidé mi cargador, vine y no pensé que iba a encontrarme…”

En eso entra Flavio con su escultural cuerpo cubierto por la bata de baño. El hombre delgado calla por vergüenza.

“¿ya arreglaron?”, pregunta a enrique.

“ya, aunque dice que no pensaba echar aguas”.

Flavio mira al hombre, aún aturdido; le sonríe.

“No le veo pinta de querer delatarnos”. Entonces, se dirige a Enrique: “¿Te contó Alejo que lo descubrió pajeándose mientras veía a lo lejos cómo yo cachaba con Julián?”

“Eso es lo que le conté al señor aquí”, se defiende el hombre.

“Además, Alejo me contó que parece tener un buen pene”, agrega Flavio.

Enrique sonríe:

“No pretenderás hacer lo que estoy sospechando”.

Flavio habla nuevamente con el hombre:

“¿¿me permites un momento?”

“¿Qué?”, reacciona el varón, todavía aturdido.

“Confía en mí”.

Flavio toma la camiseta del hombre y se la quita. Su cuerpo delgado es en realidad marcado de músculos con algo de vello en pecho y abdomen. Entonces, Flavio afloja el cinturón, desabotona el pantalón y baja la cremallera, y hala el pantalón hasta las rodillas.

“Lindas piernas”, comenta Flavio.

“Juego fútbol en segunda división… los fines de semana”.

”ah, eso explica tu culo redondo y durito”, comenta Flavio mientras palmea levemente el trasero del hombre, quien parece no estar incómodo. “ahora, la prueba de fuego”.

Flavio baja el bóxer medio raído, igual, hasta las rodillas, y puede ver un pene más o menos largo debajo de una abundante mata de vello púbico.

“¿¿Cuánto te mide?”

“No lo sé, joven”.

“¿Puedo?”, susurra Flavio en su clásico tono seductor.

“Claro… si desea”.

El actor y modelo porno comienza a chupar el pene al varón, quien mira el sexo oral mientras siente cómo esa lengua y esos labios le masajean la virilidad de forma magistral. La erección se produce en cuestión de un minuto.

Enrique no pierde detalle; se acomoda su pene ya duro dentro de su pantalón.

Afuera en la alberca, se supone que Julián ha desafiado a Alejo para hacer un largo de ida y vuelta.

“el perdedor mama el pene al ganador”, retó ante cámara antes de lanzarse al agua.

“Trato hecho”, le respondió a Alejo.

Adrede, Julián llega a décimas de segundo después que su contrincante.

“Puta madre… tendré que tragarme esa pija”.

“Te va a gustar mi pija”, responde Alejo, sonriendo.

Ambos salen del agua, van a la banca donde antes Julián se estaba pajeando. Willy los sigue con la cámara. Los dos talentos llegan aún en su tanga de natación, sus gorras y sus gafas para el agua.

Julián se sienta en la banca mientras Alejo permanece de pie para bajarse la tanga. Lo hace.

“Trágate  toda mi pija”, pide.

Julián, en realidad,  traga un poco de saliva, abre la boca y se dispone a pagar el reto. Jamás en su vida ha chupado pinga. Le dijeron que eso no se hace porque ‘eso no es de hombres’; pero hay algo en la verga de este hombre que le hace imposible dejar de succionar y succionar hasta que consigue hacerla crecer hasta sus 18 centímetros.

Para Julián es raro y nuevo el sabor del líquido pre-seminal, algo salado pero tampoco desagradable. Dicho sea de paso que alejo aprendió con esto de hacer porno lo importante que es tener la pinga y los huevos bien perfumados y limpios.

“Trágate toda mi pija”, insiste Alejo muy cariñosamente, mientras acaricia la cabeza a Julián, pero el novato mamapenes apenas si consigue meterse la tercera parte del falo erecto.

“No es fácil”, sonríe algo frustrado.

Alejo entiende que esto puede estropear la toma, así que hace algo que no debería estar en el guión… aparte que no hay un guión concreto.

“Ponte de pie… yo te enseño”.

Julián se sorprende un poco pero acepta; toma el lugar de Alejo quien ahora le baja la tanga:

“Se hace así”.

Alejo, por primera vez ante cámara, abre su boca y mama el pene del nadador con una maestría que deja a Willy como estúpido por lo que aprecia en el viewfinder de la cámara.

Los 16 centímetros de Julián ya están duros, entrando y saliendo de la boca de Alejo, quien la mama por algunos minutos más hasta que se detiene:

“¿ya sabes cómo hacerlo?”, se pone de pie. “Ahora es tu turno”.

Julián se arrodilla y trata de imitar la lección. Lo consigue en parte. Tácitamente, los talentos y el camarógrafo entienden que esa escena será un toma y dame.

“Así, Julián, la mamas rico”, dice alejo excitado, aunque en realidad su compañero sexual aún tiene problemas para embocarse todo su miembro. “¿Te la vuelvo a chupar?”, le consulta luego de unos minutos.

Julián acepta y vuelve a ponerse de pie; Alejo se la vuelve a chupar mientras le acaricia el redondo y firme culo.

“También quisiera mamarte el orto”, le dice al nadador.

“Claro”, susurra su compañero girando y agachándose sobre la banca.

Alejo le separa las nalgas y descubre el ano cerradito y rosado a Julián. Besa cada cachete, los lame; al fin se lanza a la conquista del agujero rectal.

Al experimentar esas placenteras cosquillas, Julián se siente en la gloria, tanto que comienza a pajearse.

Willy hace verdaderos malabares para lograr una toma perfecta porque la acción se da por ambos lados.

“Las voy a dar, las voy a dar, carajo”, susurra Julián muy excitado. “¡Ohhh!”

Ráfagas de su semen caen sobre la mayólica especial de la alberca.

“Arrodíllate”, pide Alejo.

Julián lo hace.

Alejo pone su pene a la altura de la boca de Julián, se masturba tan fuerte como puede. El nadador no sabe si abrir o cerrar los labios.

Tras unos minutos, Alejo eyacula sobre  el rostro de Julián dando un suspiro fuerte y viril.

Hace que el nadador se ponga de pie y comienza a lamerle el rostro limpiando su propia leche. Julián trata de disimular su desconcierto.

“Gracias”, le dice alejo, sonriendo en voz baja cuando termina de limpiarle la cara de su propio semen. Sella todo con un besito en la boca.

Willy corta la grabación.

“De la puta madre”, califica asombrado.

Adentro en el vestuario, Flavio también recibe el semen del hombre que estaba espiando toda la escena; se lo traga.

“Rico; yo creo que sí califica”, dice a Enrique.

El hombre está sudando del puro orgasmo; también mira a Enrique:

“¿ya me puedo ir?”

Enrique sonríe:

“¿y si te propongo otro trato?”

    

domingo, 11 de diciembre de 2022

ASS (56): A pro hot swimmer

Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.


“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and make something hot… and you’re invited too.”

Julián se queda sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco de su bien esculpida piel.

“y… corten”, dice Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.

Él y Julián van hasta la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio, cubierto con una bata de baño,  miran la escena.

“No entiendo por qué este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan castellano”.

“Ay, carnal”, sonríe Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”

“Sí”, asiente Flavio. “Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy en lo cierto?”

“Solo que al final, él te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.

“Agradece que sé tu dialecto mexicano”, sonríe Flavio.

Mientras tanto, Julián se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.

“¿y lo del estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.

Enrique hace un gesto en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.

“Ese conchasumadre es un torpedo en el agua”, murmura.

Cuando Julián ha terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina  donde hay una banca protegida por dos tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.

“After that, I got a little tired… and wet.”

Julián se saca lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira seductoramente a la cámara.

“And now, I’m becoming hot.”

Julián comienza a masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos. Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.

Willy no escatima encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito y rosado.

Julián jadea cada vez más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:

“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”

Ráfagas de su semen se comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar. Cuando termina de  eyacular, soba su aún duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.

“I need a shower.”

Julián sonríe a la cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente cachonda. Willy deja de grabar:

“y… corten. Vamos a la ducha”.

La indicación es el aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el celular de Enrique; mira la pantalla, responde:

“Claro, carnal. Ahora voy a abrirte”.

Dentro del vestidor, mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:

“Good morning, coach. I’m ready for my class.”

“Oh, how are you doing, Flavio?”

“Very well. Beautiful body, you have.”

“So do you… Let’s go to the class!”

Y todo queda registrado por la cámara.

Tras grabar la presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.

“Sí lo vi de pasada en el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”

“él mismo, pero eso aquí no se comenta.

“Oye, Enrique… yo quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”

Enrique voltea a ver a Alejo sin ocultar sorpresa.

En la piscina, la fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios, y en una esquina comienzan a abrazarse:

“you really did it good, Flavio.”

“you’re the best and most handsome coach.”

Julián y Flavio comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua. Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.

Julián sube un poco por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:

“Now, suck my cock.”

Flavio comienza a chuparle el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.

Alejo decide entrar al vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color blanco. Se sonríe.

Cuando sale del vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián  aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que el espacio es demasiado abierto?

La respuesta no tarda en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.

“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”

“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”

Aunque, desde la respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.

“you like my dick, Flavio?”

“yeah, coach. I love your hard dick in my ass.”

La imagen de Santos viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de escena sexual perfecto para Julián.

“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”

El nadador está llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:

“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”

“Breed my ass, coach!”

Julián al fin eyacula dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.

Entonces Alejo se voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente, el empleado municipal se ha estado pajeando .

    Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.



miércoles, 23 de noviembre de 2022

el precio de Leandro 14.3: Persecución


A mitad de esa semana, a vísperas de cumplirse dos desde la última vez que se supo algo de Roberth, Rico va manejando su auto por una atestada avenida del centro a las siete y media de la noche, cuando nota mediante el retrovisor que dos personas en una motocicleta manejan por un carril incorrecto, justo de su lado. El conductor del vehículo parece muy fornido.

“Estos hijos de papá creen que las pistas les pertenecen”, se dice mientras una salsa suena en el equipo de sonido.

Dobla hacia una calle a la derecha, y nota que los dos sujetos siguen tras él en el mismo lado. Su sentido de alerta se activa. Busca espacios libres y maniobra el auto para ponerse en un lugar que considere más seguro.

“¿Por qué mierda no van a derecha?”

Coge su celular, mira a la pista, busca una aplicación, mira al retrovisor.

“Puto GPS, actívate”.

Mira la pantalla: hay una esperanza. Violando la regla de no adelantar, acelera un poco, dobla a la derecha por una calle más estrecha, se quita el cinturón y se estaciona frente a una comisaría. Baja corriendo y entra al precinto, muy azorado:

“Quiero denunciar que alguien me está siguiendo”, dice al policía que casi lo detiene en la entrada.

El efectivo lo reconoce:

“Adelante, señor”.

Rico repite el relato frente  a un segundo policía que toma la denuncia.

“Vamos por partes, señor. Su nombre… real, por favor”.

“Luis Ricardo Durán Rodríguez”.

“edad… real, señor”.

“Veinticuatro”.

“¿Documento de identidad?”

“Estoy tramitando mi carnet de extranjería”.

El policía ingresa los datos en una computadora.

“¿Profesión u ocupación?”

“Modelo”.

“¿Porno?”, sonríe irónico el policía.

El celular de Rico comienza a vibrar, lo saca. Es un alerta de mensaje, pero la ignora.

“Entonces, cuénteme qué pasó”.

“Le acabo de decir que dos sujetos venían siguiéndome en una moto. Iban por un carril prohibido. Vestían traje anti-abrasiones y cascos cerrados”.

“¿Cómo puede asegurar que lo seguían? ¿Pudo identificar a alguno de los sujetos?”

“La verdad no, le soy honesto; pero por la apariencia, uno de ellos podría ser Darío Echenique”.

El policía resopla y se recuesta en el respaldo de su silla:

“Señor… Durán: entenderá que no puedo basarme en… suposiciones”.

“Pero usted me está preguntando…”

“Además, señor, ¿qué no me dice que esto no es más que una maniobra publicitaria, de las que ustedes acostumbran hacer?”

Rico siente que no tiene futuro en esa comisaría:

“Gracias, oficial. Perdone que le haya quitado tiempo”.

Mientras sale, revisa el mensaje que le había entrado. Un muchacho de hermoso cuerpo musculado, desnudo, aparece en su pantalla.

“¿Y ése quién es?”, le pregunta alguien a su costado.

Rico se asusta: es el policía que lo recibió en la puerta.

“Ni idea”, le dice.

“¿Aún estás haciendo audiciones?”, le consulta el uniformado, con disimulo.

“Sí. ¿Conoces a alguien mayor de edad, así como ese chico?”

“Creo que sí. ¿Puedes darme tu número?”

 


Al salir de la comisaría, Rico llama al aspirante a modelo que lo ha contactado. Quedan en encontrarse en un parque a media hora conduciendo, donde va a recogerlo. Mira a ambos lados y da un gran rodeo en la ruta fijándose en los retrovisores, de forma compulsiva. Nadie lo sigue ahora. ¿Pudo ser simple susto? Llega con diez minutos de retraso debido al tráfico, baja de su auto y comienza a caminar por una de las veredas interiores hasta que vea un chico solitario, muy parecido al que vio desnudo en la foto que le enviaron.

“¿Mauricio?”, pregunta Rico.

“Sí”, le contesta el muchacho, sin ocultar sus nervios. “Hola”.

El productor de videos porno se sienta a su costado.

“Respira, Mauricio. Todo va a estar bien”.

Rico pone su mano izquierda en el enorme y firme muslo derecho del aspirante.

“¿es la primera vez que haces casting?”

“Sí. ¿Cuánto tiempo demorará?”

“Media hora, una hora. Depende. ¿Cuántos años tienes?”

“Veinti… cuatro”.

“La edad que me dijiste por mensaje. ¿Te parece si vamos a donde te haré la audición? Tengo el auto cerca”.

“Claro”, le responde Mauricio, todavía nervioso.

Ambos se ponen de pie y comienzan a caminar por la vereda. A los lados el follaje está alto y el alumbrado público no es muy potente. No dan ni cinco pasos cuando algo suena del lado de Mauricio, quien se aleja. Al reaccionar Rico, ve que Darío se le acerca vestido con un traje anti-abrasiones y le apunta con una pistola. Un disparo suena, ahogado por el tráfico circundante. De inmediato, dos personas fugan a toda velocidad montadas en una motocicleta. 

lunes, 21 de noviembre de 2022

El precio de Leandro 14.1: ¡No, Rob!


“Sigo sin entender por qué justo eligieron esta semana para lanzar su Tirando, Tirado…”, comenta Leandro.

Tirador Films”, aclara Rico, quien está acostado desnudo en la cama delante del futvbolista, quien lo abraza también desnudo; y detrás de ambos, Alberto Madero, también desnudo, abraza a Leandro. Es domingo por la noche y ahora la casa abandonada, donde se ha improvisado el estudio de la naciente productora, es su nuevo sitio de encuentros. Sobre el suelo hay cuatro preservativos usados junto a ingentes cantidades de papel higiénico arrugado.

“Como se llame la productora de la flecha en forma de pinga”, reclama Leandro muy cariñosamente.

“¿Y qué tiene de malo, Leo Leandro?”

“No tiene nada de malo, Rico Ricardo. El problema es cómo lo ha levantado ese medio, y cómo rápidamente me han querido meter en el saco”.

Leandro no puede ver cómo su amigo traga saliva.

“¿Qué te jode más?”, pregunta Madero. “El echo de que la hayan lanzado, el hecho de que no te hayan incluído, o el hecho de que mencionaran a tu ex novio?”

“No fue mi novio, Beto; pero sí, se fueron de alma contra Darío”.

“Bueno, eso de que nunca fueron novios, me consta, Leo Leandro; pero, ¿por qué te preocupa cómo se sienta Darío?”

“Yo preguntaría, querido Rico Ricardo, ¿qué necesidad tenían de meter a Darío en el saco?”

“Simple, Leo”, interviene Madero. “Ellos querían levantar su historia de alguna manera, y hallaron ese modo”.

“¿No habrán sido tus consejos, Beto?”

“Para nada”, se apura Rico.

“Aunque eso no es lo que me jode la cabeza ahora, muchachos”, confía Leandro. “Con hoy van tres días que no sé nada de Roberth”.

“Ahora que lo mencionas”, reacciona Rico, “es cierto porque el viernes debió venir para hacer unas fotos, pero me cansé de llamarlo y nada”.

“Podría estar en alguna locación sin acceso a red celular, caballeros”, tranquiliza Madero.

Leandro se incorpora sobre la cama y sale del medio de ambos varones.

“¿Qué pasó?”, se extraña el director creativo.

“Nada, chicos; mañana tenemos que grabar desde temprano y quiero llegar a casa para disfrutar a mi vieja y a… mi novia”.

“¿Cada cuánto te la follas?”, pregunta Madero mientras se pega a la espalda de Rico.

“Cada que tú no me la ordeñas, querido jefe”, sonríe el futbolista mientras se viste.

Al caminar el corredor de la quinta donde está Tirador, insiste con su celular.

“Hello. This is Roberth Peña. I can’t take your call at this moment, so leave me your message after the beep.”

¡Biiiip!

“Hola Rob, soy Leo. Apenas oigas mi mensaje, llámame, no importa qué hora sea”.

Abre la reja de la calle y camina hasta su auto que está aparcado detrás del de Madero, y algo raro le genera temor. Coge de nuevo su teléfono y marca nueve uno uno.

“Buenas noches, señorita. Mi nombre es Leandro Pérez Barrios. Hay un paquete sospechoso en la plumilla del parabrisas de mi auto”.

La Policía llega en quince minutos. Efectivos de la Unidad Antiexplosivos sellan la cuadra y obligan a una evacuación preventiva de los vecinos.

“Salgamos”, ruega Rico a Alberto, quien ha logrado ponerse duro otra vez.

“Ni loco, huevón. Acá estamos seguros. Pásame un forro”.

 


Veinte minutos después, los uniformados consiguen retirar el sobre y lo abren con cuidado.

“¡Es una revista!”, avisa el efectivo.

“Lácrala”, ordena otro. “Va a Criminalística”.

“¿Qué revista es?”, indaga Leandro.

Tras un par de minutos, la respuesta de otro efectivo lo deja en choque:

“Un catálogo de Lawrence’s, señor; pero de la colección de hace un año”.

Leandro se muerde los labios, mira a los alrededores. Sospecha que se trata de Darío.

 


A la mañana siguiente, el muchacho vuelve a llamar al nueve uno uno esta vez para reportar la desaparición de Roberth. No tiene respuestas hasta el jueves de esa semana, cuando durante una práctica en el Estadio Municipal, Genaro le avisa que Alberto Madero está en la pista atlética acompañado por tres policías. Se les acerca a paso ligero como la cosa más natural y, conforme se aproxima, nota que el rostro del director creativo está desencajado. Uno de los oficiales le da alcance:

“Señor Leandro Pérez Barrios, por favor, venga conmigo a la comisaría”.

“¿Por qué? ¿Descubrieron algo en el catálogo que dejaron en mi auto?”

“En realidad, queremos que responda unas preguntas”.

Leandro mira a Alberto, quien ya no puede contener las lágrimas. La ansiedad comienza a invadir al joven.

“¿Quiere decirme qué pasa, por favor?”

“Venga conmigo a la comisaría, por favor; así como está”.

“Vamos, Leo; yo estaré contigo”, trata de tranquilizar Madero entre sollozos.

Los otros dos efectivos se ponen detrás de Leandro y lo escoltan hasta un auto patrulla. Al llegar a la estación, lo ingresan a un cuarto con sillas y una mesa.

“llama a Baldomero Pérez en la Corporación Echenique”, alcanza a avisar a su jefe. “Dile que es una urgencia conmigo”

“¿A quién, dónde?”, se extraña Madero.

Lo sientan en una silla.

“Perdonen, yo voy a colaborar con ustedes todo lo que necesiten pero no hablaré sin mi abogado”.

“Es su derecho, señor Pérez; pero esto tiene que ver con dos llamadas que hizo a Emergencias: la del domingo por la noche y la del lunes por la mañana. Tenemos el análisis de Criminalística y nos preguntamos de quién serán esos cinco dedos que están impresos en la carátula del catálogo”.

“Oficial, con todo respeto; por eso los llamé a ustedes. Ni siquiera toqué ese sobre porque supuse que era un explosivo”.

“¿Puesto por quién?”

Leandro se traba.

“No lo sé. Lo ignoro”.

“Lo sabe, pero prefiere no decirlo”.

“Nos preguntamos si hay alguna relación con la llamada del lunes”.

“Igual. Por eso los llamé. No sé nada de mi amigo Roberth Peña hace exactamente una semana. Es como si se lo hubiese tragado la tierra”.

“¿Cómo sabe que se lo tragó la tierra?”

“Oficial, es un decir”.

“El cuerpo de Roberth Peña fue hallado bajo tierra en una finca, a veintisiete kilómetros de aquí”.

“¿Cuerpo? ¿Qué cuerpo? ¡¿A qué se refiere?!”

“Su amigo fue hallado muerto, señor Pérez”.

“¡¡¡Noooo!!!”, reacciona Leandro como si le hubiesen desgarrado la carne. “¡¡Nooooo, nooo, noo Rob!! ¡No Rob!”, se echa a llorar con amargura.

“Fue apuñalado, señor Pérez”.

“¡¡¡Nooooooo!!!” ¡¡No Rob, oficial, no Rob!! Leandro se inclina sobre la mesa que tiene delante y llora sin consuelo. “No Rob”, repite una y mil veces. “No Rob”.

 


domingo, 13 de noviembre de 2022

El precio de Leandro 13.1: Tirador Films


“Sé que he estado ausente durante toda tu vida, hijo, y te pido mil perdones por eso, y no hay justificación al respecto”, parece sincerarse Baldo Pérez, cincuenta y cinco años, algo obeso y cabello negro. “Pensé que con pasarle la manutención a tu madre ya estaba cumpliendo, y…”

“No hay problema”, reacciona Leandro. “Lo ehcho, hecho está y no hay manera de retroceder”.

El almuerzo en un exclusivo club del Distrito Centro Sur tiene cierto aire tenso a pesar de lo exquisito de los platos casi gourmet.

“Lo que quisiera saber es cómo obtuvo mi número de teléfono”, añade Leandro.

“El presidente del San Lázaro es amigo mío, hijo. No fue difícil conseguirlo, especialmente desde que la Fundación Echenique es su patrocinador: yo redacté el contrato, y lo hice con todo el gusto del mundo sabiendo que tú eres uno de los jugadores. ¡De sus mejores jugadores!”.

“¿Y usted también lo suspendió cuando alguien se lo pidió?”

“Leandro, mi relación con la familia Echenique es tan antigua como cuando José Miguel, el padre de Darío, si a él te refieres, y yo nos conocimos en la universidad. Han sido mis clientes por treinta años, y, no sé si lo sabes, pero el defecto de las empresas familiares es que la confusión entre casa y empresa es frecuente”.

“Claro, y usted solo tiene que acatar”.

“Por cierto, José Miguel Echenique te tiene en alta estima; incluso me dijo que se quería poner en contacto contigo para conversar. Y, cierto, será uno de los principales aportantes en mi campaña”.

“¿Sobre qué quiere conversar ese señor conmigo?”

“Ni idea. Pero no es el único que habla bien sobre ti. A donde voy, tu nombre solo produce elogios y satisfacciones, especialmente ahora que tienes ese programa de deportes. No lo he visto –te soy honesto—pero los comentarios son muy positivos. Te felicito”.

“Gracias, señor”.

“Leandro, hijo. Es justo por eso que te pedí esta reunión”.

“¿El programa de televisión?”

“En parte. Escucha, iré al grano: voy a postular al Congreso el año entrante y voy a iniciar mi campaña en medios, y tengo clarísimo que no solo se fijarán en mi trayectoria como abogado, sino que me van a escarbar todo. Y sé que media ciudad sabe que tengo un hijo fuera de mi matrimonio, y tú has ido saliendo de las sombras hasta ser quien eres ahora”.

“¿Pretende que regrese a las sombras donde nos dejó por veinte años a mi madre y a mí?”

“No, Leandro. Lo que pretendo es tu ayuda. Si sale en medios la historia de mi abandono, eso me hundirá, sin contar que va a afectarte a ti y a tu madre; por lo tanto, quiero proponerte que hagamos pública nuestra reconciliación”.

Leandro hace un esfuerzo para no reírse a carcajadas:

“¿Hacer algo para las cámaras, me dice?”

“No solo para las cámaras. Quiero recuperar mi relación contigo”.

“Jamás tuvimos una relación, señor”.

“Bueno, comenzarla desde el inicio, como el padre y el hijo que somos, y que te integres a tus otros dos hermanos y tu hermana”.

“Oh, la familia unida y feliz para que la prensa no diga que es un padre desnaturalizado y cruel”.

“Bueno, si lo dices así, sí”.

Leandro calla por unos segundos, mientras hunde el tenedor y el cuchillo con unos modales que sorprenden a Baldo por el nivel de perfección.

“Es más, hijo. Estaba pensando que Alberto Madero podría encargarse de manejar los medios como él lo sabe hacer. Mira lo que ha logrado con tu programa de telev…”

“Oiga usted. Me va a disculpar pero si ese programa funciona es porque le ponemos corazón, ganas, calidad, amor, dedicación, tiempo, creatividad, cerebro, vida. Algo que usted no hizo conmigo…”

“Lo sé, hijo, no mezquino…”

“Y si cree que me voy a prestar para levantarle o hundirle la imagen, perdone, se equivoca. Si la prensa levanta esa historia, yo lo único que voy a prometerle es que no haré ningún comentario y en todo caso le desearé la mejor de las suertes”.

“NO me hice entender bien, Leandro”.

“¿Y sabe algo más? No cuente conmigo. Por encima de todo, especialmente de usted, está mi madre. Yo trabajo por ella ya que otros irresponsables no lo hicieron o lo hicieron por obligación social, moral, o lo que sea. Haga de cuenta que esta reunión nunca sucedió”.

Leandro se levanta de la mesa y tira su servilleta a un costado.

“Y si comienza a molestarme, entonces me olvidaré de mi promesa… Ah, y me envía la cuenta del almuerzo”.

Leandro abandona el lugar del mismo modo como Baldo abandonó a su madre cuando supo que estaba embarazada de él. ¿Darma o karma? El muchacho no tiene una respuesta clara aunque sí una decisión que debe tomar.

 


A mitad de esa semana, se anuncia el lanzamiento de Tirador Films, una productora especializada en contenido adulto gay. Rico da una entrevista teniendo como fondo el logotipo de la flamante empresa: un arquero desnudo apuntando una saeta cuya punta es mas bien un falo.

“Está inspirado en una escena de Las mil y una noches, que filmó el cineasta italiano Pier Paolo Passolini, allá por mil novecientos setenta y cuatro si no me equivoco. Passolini fue cultor del hiperrealismo y ése es el estilo que vamos a darle a nuestras producciones”, declara ante una cámara.

“A ver, mi historia comienza hace cuatro años, cuando tenía veinticuatro y estaba buscando trabajo”, relata, a su turno, Pepe. “Me pasaron la voz de que necesitaban un guardia de seguridad en un local y me presenté. Me admitieron de inmediato. Lo que no me di cuenta en ese momento es que se trataba de un local de ambiente; pero, trabajo es trabajo… Una noche, uno de los strippers no pudo llegar. No recuerdo por qué. La cosa es que ya habían prometido un sow y la gente comenzaba a impacientarse. Yo siempre veía a los chicos cómo ensayaban y toda la cosa. Le hablé al administrador, lo dudó un momento, pero viendo la impaciencia de la gente, me mandó a vestuario, me preparé y salí. A la gente le gustó. Desde entonces fui uno de los bailarines regulares… Una noche llegó un chico y comenzamos a hablarnos, tratarnos. Llegamos a gustarnos y comenzamos algo. Me prometió que podía hacer una carrera en el modelaje… ¿Quién era el chico? Ehhh, Darío Echenique. La verdad es que no me sentía a gusto en ese mundo hasta que lo dejé, y como tengo habilidad para los trabajos manuales o de mantenimiento, me puse a chambear en eso hasta que me despidieron hace tres meses, y me quedé en el aire otra vez. Entonces, mi amigo Rico Durán me habló de su proyecto, lo pensé, hice unas pruebas, quedé. Pueden ver mis videos en nuestra página web y en el servicio de videos para adultos… Para mí no es inmoral. No estoy haciendo nada delictivo”.

“Estamos siguiendo todos los trámites de ley”, interviene Rico. “El talento es mayor de edad, todos han sido chequeados, han firmado autorizaciones y contratos; incluso, nos controlamos médicamente… Sí, a mí también Darío Echenique me quiso dar una mano en el modelaje de pasarela, pero no es lo mío. Me encanta esto. Lo que sí tengo que agradecerle es mi fuente de sustento por casi dos años: mi taxi, que ahora lo uso para trasladarnos a las locaciones. Así que los invito a que vean nuestro material, y recuerden: protéjanse siempre que tengan sexo con quien sea”.

La cámara delante de ellos continúa grabando hasta que el reportero a su costado ordena cortar.

“Muy bien chicos. Excelentes declaraciones. Solo una pregunta: ¿ese Darío Echenique no es el mismo modelo que tenía algo con este otro chico, el jugador de fútbol? ¿Cómo se llama?”

Rico y Pepe se miran con cierto susto, sin saber qué decir. Entonces, alguien desde el fondo sale en su auxilio: Alberto Madero.

“Perfecto, chicos. Alístense para las tomas de apoyo”.

Los dos modelos van al fondo de la sala y comienzan a desnudarse. Se trata de la casa abandonada que Rico había estado acondicionando todos estos meses.

“¿Tú sabes, Beto, cómo se llama ese muchacho de quien se dice tuvo una relación con el tal Echenique?”

“Ni idea. Mas bien, terminamos estas tomas y les doy su cheque a ambos”.

“¡Leo Pérez!”, reacciona el reportero. “Tú eres su productor, ¿cierto? ¿Sabes algo sobre el tema?”

“Sí, soy su productor, pero en su vida sentimental no me meto, así que tú tendrás que preguntárselo directamente”.

“¿Iremos a tu oficina por los cheques?”

“No. Terminemos de grabar acá y se los doy de inmediato”.

 


Poco antes del almuerzo, Leandro termina de negociar con un jugador de fútbol para tenerlo en uno de sus programas.

“Sí, sí, listo, a esa hora. Oye, pero dame la primicia de tu pase a Europa”.

Madero llega, entra y espera a que acabe la llamada.

“¿Nos vamos a comer?”

“Sí, Beto. Ordeno esto y salimos”.

El celular de Leandro suena.

“¡Hola! A los tiempos”.

“Hola leo. Oye, quiero consultarte algo a ver si puedes darme unas declaraciones”.

“Claro, veamos si es posible”.

“Mira… es sobre Darío Echenique”.

Leandro se incomoda:

“Mira, no tengo que declarar nada sobre ese muchacho”.

“Pero fue tu amigo”.

“Como te digo, no tengo nada que declarar sobre él”.

“Hay rumores de que…”

“Escucha: aprecio enormemente tu interés y tu trabajo, pero mientras no sean declaraciones sobre el programa de televisión, la verdad es que declino hablar. ¿Me entiendes?”

“De acuerdo; pero si un día…”

“Te tendré cualquier primicia. Hablamos”.

Leandro cuelga la llamada.

“¿Quién era?”, finge Madero.

“Tu amigo del programa de espectáculos”.

“¿Qué quiere?”

“Hablar sobre Darío, y la verdad no pienso decir nada sobre él”.

“¿Y por qué, Leo?”

“Por simple respeto, Beto. ¿Para qué voy a hacer leña del árbol caído?”

“No será que aún guardas… tú sabes… cariño por él?”

“Lo estimo como estimo a todo el mundo, pero… es solo un recuerdo. Ya te dije que ahora estoy en otro nivel, tenemos responsabilidades, proyectos, y por fin yo tomo el control de las cosas… Algo que Darío nunca entendió. Por eso me alejé de él”.

Madero hace un gesto indiferente y sale:

“No te demores que tengo hambre”.

Leandro sonríe.

  

domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.