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miércoles, 5 de abril de 2023

Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”

Conozcamos algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la ropa para crear arte.

 


Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.

 

Y no estamos hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima, 19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro… incluso el pene o los testículos.

 

Quizás conozcas su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la exigencia de estudiar una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

El caso es que Miguel dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos. Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera verlos.

 

Este artista plástico y pintor limeño  nos concedió valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que hay dentro del proceso creativo.

 

¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de dibujar y pintar cuerpos masculinos?

Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la belleza masculina.

 

¿Tuviste miedo en algún momento?

Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos miedos.

 

¿Cómo los superaste?

En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer modelo posando desnudo?

Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa primera experiencia.

 

¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?

No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía conmigo fue lo que le animó al final.

 

En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?

No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo masculino es obsceno como para ser representado en el arte.

 

¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?

Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza. La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una determinada parte del mundo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?

Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.

 

Las culturas prehispánicas peruanas representaron penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?

Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no también el sexo o una erección?

 

Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?

Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo al público.

 

y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?

Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.

 






Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.

 

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martes, 18 de octubre de 2022

el precio de Leandro 9.2: Orgía con el nuevo jefe


Media hora después, en su búngalo, entiende perfectamente lo que su compañero de cuarto trató de decir cuando ambos junto a la modelo se enredan como un torbellino sobre una de las camas, confundiendo las caricias y los besos en tres idiomas y un mismo gesto hasta que Gerson consigue acostarse encima de la chica, y Leandro se queda al costado de ambos.

“Acaríciame”, le dice el muchacho, y el futbolista comienza a pasearle su mano izquierda por la espalda hasta bajar a sus nalgas, en las que se solaza: “Sigue, Leandro, sigue”.

Súbitamente se escuchan golpes en la puerta. Leandro se asusta. ¿Estarán haciendo demasiada bulla y alguien los ha quejado?

“Abre a porta, ábrela”, pide Gerson.

Leandro baja de la cama, busca una toalla, trata de disimular su excitación y va.

“Hola muchacho”, le dice Alberto Madero quien llega junto al camarógrafo. “¿Podemos pasar?”

“Pe-pe-perdone, señor, no eera nuestra…”

Madero se adelanta a tres centímetros de la cara del muchacho y busca su oído:

“Venimos a la fiesta”.

Los gemidos de la modelo comienzan a llegar desde adentro, mientras los nuevos invitados entran a la salita y se despojan de sus ropas. El camarógrafo se asoma a la puerta del dormitorio:

“Fuck!”, exclama.

Madero abre otra botella de vodka, da un vaso plástico a Leandro y se sirve en el suyo propio.

“Beberemos esto porque ya sé que es lo único que los emborracha y no les crea panza”. Le da la botella al futbolista.

“Primera vez que lo pruebo”.

“¿Te gusta?”

“Fuerte, pero rico”.

Leandro mira hacia la puerta del dormitorio y el camarógrafo ya no está ahí.

“Déjalos”, dice Madero. “Solo sigue la regla: lo que pasa luego del trabajo, se olvida para siempre”.

“¿Incluso las gracias?”, sonríe Leandro.

“Bueno, hay excepciones”, Madero choca su vaso de plástico, también sonriendo, da un trago, mira fijamente al joven, acerca su cara, le da un beso en la boca, y es correspondido. A los gemidos de la modelo se unen los de uno de los varones en el dormitorio.

“voy gozar!”, exclama Gerson desde adentro; luego, un gruñido.

“Modero has vodka outside,” avisa el camarógrafo.

Leandro suelta los labios del director creativo cuando siente  un brazo tras su espalda y una cadera y un muslo rozando los suyos. Voltea y encuentra un rostro cansado pero satisfecho:

“Precisso vodka”, pide Gerson.

Madero busca la botella y otro vaso plástico. El modelo se sirve.

“Salud”, le dice Alberto.

Los tres jóvenes chocan sus vasos, dan un trago, comienzan a acariciarse e inician un nuevo trío. Ahora Leandro puede probar ese trasero que, si bien no es tan crecido como el suyo, sí está firme. Gerson lo disfruta. Madero también recorre la espalda del futbolista con sus labios hasta llegar al medio de sus glúteos; intenta llegar hasta ese punto clave, pero el movimiento febril de pelvis se lo hace complicado; entonces se arrodilla, y comienza a sobárselo.

“No lo metas”, le advierte el futbolista.

“Confía en mí”, pide Madero.

Leandro siente en pocos minutos unos chorros calientes en su espalda baja pero prefiere mantener la concentración.

“Fode meu cú”, le repite Gerson. “Fode meu cú”.

El futbolista trata de respirar hondo para alargar el momento mientras gotas de sudor recorren su cuerpo. Madero mira la acción bebiendo otro vaso con vodka. Identifica el gesto típico del orgasmo, nota cómo el muchacho se hiperventila, cómo cierra los ojos y arquea las cejas.

“Las voy a dar”, gruñe Leandro.

 


A la una de la mañana, el camarógrafo y la modelo duermen en la cama que ocupaba Gerson, mientras éste yace en la que ocupaba Leandro. El futbolista y Madero se acomodan en el rústico sofá de la sala. El vodka apenas si está un poquito por debajo de la mitad.

“¿Ya no quieres?”, consulta el director creativo.

“No, ya no”, responde el futbolista, ebrio pero consciente. “Mejor no duermo porque… perderemos el vuelo”.

Madero sonríe:

“¿Arreglaste tu maleta?”

“Aún no; lo haré de aquí”.

“Tienes rico culo y cachas como profesional”.

“Te vaciaste en mi espalda”.

“Era ahora o nunca”.

“Yo soy activo… Creo que el trago…”

“Olvídate de activo, pasivo, versátil. Ésas son huevadas, Leandro”.

“¿Tú qué eres?”

“Soy todos, soy ninguno… Soy lo que se dé”.

“Huevadas”, sonríe Leandro. “Tenía miedo que… me la metieras”.

“Ni loco. No tenía condones. Tú sí se la zampaste a Gerson a pelo”.

“Estoy sano”.

“¿Y Gerson?”

“Está sano”.

Madero mueve la cabeza:

“Tampoco te la iba a meter si no me lo autorizabas”.

“Tienes buen culo también”, sonríe Leandro.

“Troto, voy en bici. No lo hago frecuentemente pero apenas tengo un tiempo libre, aprovecho”.

“Y yo que pensé… que iba a estar tranquilo… Y míranos: sin ropa, chupando vodka, lejos de casa…”

“¿Te jode, Leandro?”

“No sé… Pensé que sería… diferente”.

“¿No lo es?”

“No lo sé… Estoy saliendo de algo jodido… Se supone que esto… debería ser mejor… O eso me dijo Roberth”.

“¿Algo jodido? ¿Con alguien?”

“¿Tú… sabes algo?”

“Lo que se rumora en la ciudad… ¿cierto que te lo cachas a Darío Echenique?”

Leandro hace un gesto de disgusto:

“No quiero hablar de él… No quiero hablar de él”.

“Tranquilo”.

“Solo quiero que me vaya mejor… de ahora en adelante”.

“Definitivamente será mejor… Ahora todo depende de cuánto quieras superarte”.

“¿Haciendo esto? ¿Tirando?”

“No, Leandro. El trabajo es una cosa, y ahí sí tenemos que ser profesionales. Esto no es parte del trato. Si se da, se da. Las caricias se venden por separado”.

“¿en serio no son parte del paquete?”

“No, no lo son… Aunque, ya que hablas de paquetes…”

Madero se reclina y coloca su cara en la entrepierna de Leandro. Quizás ésa era la respuesta que el muchacho no hallaba: las caricias se venden por separado. Nuevamente siente tibio y húmedo allí abajo.

 


Mientras todo el equipo espera la salida del avión a la gran ciudad, Leandro está sentado solo en la fila de asientos pegada a la pared. Del otro lado de la sala, Gerson y la modelo siguen conversando animadamente y haciendo intentos de arrumacos; el camarógrafo está viendo su celular dos filas más adelante. Obviamente con éste último no podía cruzar palabra por la diferencia de idiomas, pero en el caso de Gerson, desde que tomaron desayuno y dejaron el hotel, lo ha notado distante. O quizás está más concentrado en la rubia. De pronto, alguien toca su antebrazo.

“¿Nervioso por el viaje?”

Es el señor Madero.

“No, para nada”, responde Leandro.

“¿Por qué esa cara, entonces?”

“No sé si estuve a la altura de sus expectativas”, disimula el muchacho.

“¡Claro que sí!”, Madero le guiña un ojo.

Leandro sonríe e ilumina sus ojos caramelo:

“Me refería al comercial”.

El director creativo sonríe también:

“Solo he visto los previews de la filmación pero luces bien. Tienes futuro en modelaje, así que, cuando regresemos, vamos a tener una conversación sobre lo que vendrá. A eso me refería”.

“A mí me gustaría estudiar, señor Madero”.

“¡Eso es bueno! ¿Qué te atrae?”

“Me gusta este mundo de la publicidad, pero… no lo tengo claro aún”.

“Puedes estudiar Comunicación o la propia Publicidad”.

“Pero me refiero al manejo del negocio, la administración”.

“Entonces, deberías estudiar algo relacionado con Marketing y Administración de Empresas. Hay buenos lugares a los que puedes asistir”.

“Además, necesito aprender inglés. Me sentía perdido durante la filmación”.

Madero sonríe:

“Igual, hay cientos de institutos donde puedes aprender… ¿Administración dijiste?”

Leandro asiente con la cabeza. Madero pierde su mirada al frente, tuerce un poco la boca, y voltea a ver a Leandro con un brillo en los ojos:

“¿Sabes? La carrera de modelo es muy eventual, especialmente si estás comenzando: sesiones, hojas de vida, audiciones, contratos, pagos. Ufff. Si vas a estudiar, necesitas un empleo fijo”.

“¿Me está diciendo que abandone el modelaje?”

“No. Estoy diciendo que necesitas un empleo fijo”.

“No tengo ninguno”.

“Ya veremos”, sonríe Madero. “Ya veremos”.


  

domingo, 29 de noviembre de 2015

La Agencia (1)

Por Hunk01

 

A sus 35 años, Rodrigo no había dejado de tener ese atractivo por el que 15 años antes inició una prometedora carrera como modelo.

Estaba en una fiesta en Colán durante unas vacaciones de la universidad junto a unos patas, pasando la noche despreocupadamente, cuando una mujer ya madura se le acercó.

-          ¿Alguna vez has modelado?

-          Rodrigo medio sonrió. Trató de ser amable.

-           Yo no hago eso.

-          La mujer, aún así, le dejó su tarjeta. “Productora creativa”.

-          Uno de sus patas le preguntó qué quería la tía. Rodrigo le contó la escena.

-           ¡Eres un imbécil!

-           ¡No me jodas, Carlos! Esas son mariconadas.

-           ¡No, imbécil! Esa tía quería que te la caches, mierda.

-           No pasa nada. Si al menos tuviera cuerpo. ¿No le viste la traza de mastodonte?

-          Rodrigo olvidó la tarjeta por varios días hasta que una mañana, cuando buscaba su billetera para meterla a su mochila, se topó con la cartulina.

-          Incrédulo, abrió la puerta de su closet y dejó verse en el espejo de cuerpo entero detrás de una de las puertas: metro 82, blanco, cabello Castaño oscuro, ojos pardos, tez blanca, rostro de niño pendejo, trapecios definidos.

-          Se sacó el bibidí: hombros redondeados, brazos con punche, definidos, antebrazos gruesos y venosos, pectorales como cojines duros, abdomen de tabla de lavar, espalda ancha. Todo sin vello.

-          No era extraño ese grado de progreso físico, pues todos los días invertía una hora y media de su tiempo en el gimnasio, especialmente por el estrés que le produciía seguir una carrera tan fregada como la Arquitectura. Solo le faltaba un año para acabar.

-          Miró su bermuda.

-           ¿En serio sirvo para modelo?

-          Dudó varios minutos, y tímidamente fue aflojando el velcro de la pretina y dejó caer la prenda: muslos y pantorrillas de futbolista, deporte que practicaba todos los fines de semana. Se tocó las nalgas desnudas que el suspensor no cubría. Eran paraditas, lampiñas.

-          Vio que su verga comenzaba a pararse.

-           Ya, mierda. Mucha mariconada, carajo.

-          Se vistió y se fue a entrenar.

-          Incluso, ahora, 15 años después, Rodrigo estaba ahí, mirando su imagen reflejada en el espejo, sonriendo honestamente. Entonces, su smart-phone comenzó a sonar.

-           ¿Aló…?  Sí, estoy libre… ¿Para modelar…? Ahhh…. Maestro de ceremonias… ¡No! Sí, sí, sí me interesa. Dame la dirección…

-          Entonces recordó lo que le dijo un productor de fotografía: “Sácate el jugo hasta los 30, porque después serás historia”.

-          Rodrigo vivía en un departamento en un edificio de cuatro pisos, algo antiguo. Tenía una gran sala donde logró organizarlo como sala y comedor, un dormitorio –el suyo-, un baño, una cocina, y un balcón al que le pusieron triplays hábilmente ensamblados, donde había otra habitación que ocupaba Carlos, su primo en realidad, quien trabajaba como profesor universitario, y andaba de refugiado luego de haberse divorciado de su esposa por mujeriego. Aunque, a decir verdad, Rodrigo lo dejaba vivir allí pues le ayudaba a pagar los gastos del espacio. La carrera de modelo, en los últimos años, ya no reportaba como antes, y Rodrigo nunca pudo ejercer su carrera.

-          Década y media atrás, tras resistirse a acudir a la cita con la productora que le dejó la tarjeta en la fiesta, un buen día se vio presionado a cambiar de opinión cuando jaló un curso y su viejo se negó a darle plata para el susti.

-           Mira, Rodrigo. Se supone que solo debes dedicarte a estudiar. Si tu vida será vagar e ir de fiesta en fiesta, no cuentes con mi plata.

-          Molesto, el veinteañero fue a la cita con la tía. Lo recibió cortésmente y rápidamente le hicieron unas pruebas.

-          A la semana siguiente, ya estaba posando para un catálogo de cosméticos. Todo lo que tenía que hacer era salir con una vaporosa camisa blanca, bluejean, descalzo, caminando por un camino resguardado por árboles silvestres, jalando un caballo.

-          Rodrigo, para quien el campo se veía solo en figuritas, se aburrió soberanamente viajando cuatro horas hasta Canchaque, y se hizo un ocho cuando le dijeron que tendría que jalar el caballo: ¡se cagaba de miedo por el equino!

-          Demoraron dos horas para hacer la toma, y la mayor parte del tiempo se perdió secándole el sudor. ¡¡Era tal el miedo, que su rostro brillaba!

-          Con lo que le pagaron, fue derechito a dar el susti, y el resto lo innvirtió en ropa, uno de sus vicios. ¿Juerga? La cara lo ayudaba mucho, así que no tardaba en hallar quién lo invite.

-          Su participación en el catálogo fue exitosa, y pasó a ser parte del elenco regular de modelos de la firma de cosméticos, y cada vez las tomas se fueron haciendo más sexys.

-          Cuando la empresa comenzó a vender ropa, le plantearon posar en ropa interior. Dudó, pero aceptó. Eran boxers y uno que otro calzoncillo, nada fuera de lo común.

-          Mientras se preparaba, Lugo, otro de los modelos, al que le decían Dientón, de rostro y cuerpo más agradable, se le acercó.

-           Oe, Rodrigo, ¿cierto que posarás en interiores?

-           ¿Qué tiene?

-           Lo van a ver en la universidad. ¿No tienes miedo que te llamen la atención?

-           Voy a jalar otro curso este ciclo. Mi viejo no me dará plata ni cagando.

-           Debes saber que me lo propusieron, pero no acepté. Tengo miedo que…

-           Mira, Lugo. Tú no tienes de qué preocuparte: estás en el quinto. Yo me sacrificaré por ti.

-          Lugo sonrió.

-          Dicho y hecho. Apenas el catálogo se publicó, el vice-decano, un tío al que se le escapaba la mariconada cuando hablaba, llamó a Rodrigo a su oficina.

-           Jovencito, nno me parece que ésta sea la conducta de un alumno de esta universidad, especialmente ahora que está a punto de acabar su carrera.

-           ¿Por qué?

-           Porque no formamos esto.

-          El vice-decano le mostró la página del catálogo donde aparecía luciendo un boxer transparente de atrás, pero opaco de adelante.

-           No le veo nada de indecente. Solo es publicidad.

-           Entonces, te equivocaste de facultad, ¿no crees?

-          Rodrigo se levantó molesto.

-           No he terminado, jovencito.

-           Bóteme, si quiere. Perdería un benefactor.

 

(CONTINUARÁ) Mientras tanto mira esto.

 

© 2015 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia.

jueves, 9 de enero de 2014

Crónicas de un moderno (9)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

TRACK #9 : LA VERDADERA VIDA ESTA POR COMENZAR

 

Pensar que estudiar es uno de los problemas que invaden la mente de muchos jóvenes cuando salen del colegio. En aquel año del 2012 mi mayor problema era decirles a mis padres que no quería una carrera profesional si no una carrera artística. Desde niño me ha gustado mucho la música y la actuación, y siempre he querido incursionar en uno de esos rubros. Lamentablemente mis padres no me apoyaron en ello. Ahora tenía que pensar que carrera estudiar, antes me había gustado mucho la medicina humana, sabía que podía lograrlo pero no me llenaba por completo, así que decidí prepararme para postular a la carrera que actualmente estudio, por cierto para mi la mejor de todas.

Me matricularon en la academia Pre- universitaria EXITU´S.

Mi mayor meta para ese momento era estudiar y sacarme la mugre para poder ingresar en mi primer examen. Jamás imaginé  que en el camino encontraría grandes desviaciones.

El día a día en la academia avanzaba. Llegaron los asesoramientos, (clases de reforzamientos) que se dictaban turno tarde, salía de clases a las 7:00 pm, pero me era odioso llegar tan “temprano” a casa, por eso me quedaba vagando por las calles de Piura y así mismo conociendo el mundo que se escondía en esta ciudad.

Un  día miércoles salí de clases y me dirigí por la Av. Huánuco, ya llegando a la Av. Loreto, estaba cansado de caminar y entré a un internet. El lugar comprendía dos salas, la primera de 6 cabinas y la segunda de 12 cabinas, las que tenían la forma de una U. Me dirigí al controlador y pedí media hora, me dieron la cabina número 15, esta se encontraba en la esquina derecha.

Me encontraba tan tranquilo escuchando música y revisando mi Facebook hasta que me percaté que un tipo alto, de cabello ondulado, blanco, ojos marrones y algo agarrado me había estado observando, al mirarlo me hizo una seña con sus ojos, invitándome a que fuera a su cabina. En aquel momento yo quedé hipnotizado no sabía qué hacer, me daba algo de miedo y curiosidad, nunca me había pasado eso, sin embargo como siempre me ha gustado arriesgarme, opté por ir a ver qué era lo que quería. Él me preguntó por mi edad, opción y que era lo que buscaba. Con voz tímida pero nunca dando a notar, le dije:

·     Aún tengo 16 años, y opción mmm la que venga, y que busco nada, ¿por qué?

·     Bueno yo tengo 20 años, soy activo, estas bien lindo, no te animas a hacer cositas, me dijo.

Con sonrisa algo temerosa me alejé y regresé  a mi cabina. El tipo me seguía mirando, pasado unos 10 minutos se levantó, llegó a mi cabina y me entregó un papelito, el que decía:

-Te espero afuera, estaré unos 10 minutos en la esquina de la Loreto, ojalá te animes. Por si este es mi correo agregame xxxx@xxxx.

Cogí el papel, lo arranqué, no estaba interesado en agregar a nadie y más aún porque aún esta tímido para eso.

Para esa noche ya era suficiente lo que había vivido, así que al terminar mi tiempo, salí por la Av. Loreto y tomé mi carro en la Av. Sánchez cerro para dirigirme a mi casa.

Como siempre plan de 10:00 pm cogí mis separatas para estudiar, pero me la pase pensando en que hubiese pasado si le hacía caso al tipo ese, pero como siempre queda la duda, aquella noche me armé de valor y me propuse ir otro día a aquel lugar y ver que aventuras me esperarían. ¿Será que me gusta el riesgo o es que era normal para un niño como yo, querer  aventurar en ese mundo?

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2014 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

sábado, 10 de agosto de 2013

Cuaderno de Obra (2)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunks01 y N-Azz.

 

En medio de pancartas, afiches y libros de actas y cajas, sobre una especie de gran trozo de tela, un chico delgado de 20 años yace acostado, boca abajo.

Encima suyo, un hombre de unos 35 años, de cuerpo más grueso y tosco (pero no obeso) mueve su cadera contra el trasero del primero. Por ratos se oyen pequeños jadeos y gruñidos.

Al fondo, una radio a todo volumen hace imposible que los sonidos de este espacio se escapen más allá de lo debido.

El adulto incrementa la velocidad de sus caderas, se aferra a los brazos del chico y suelta un rugido ahogado. Su gran culo deja de moverse. Está sudando a chorros.

-          Listo. Tu primer mes de deuda ya está pagado, falta el segundo. Anda al baño y límpiate.

-          Se levanta, y libera al muchacho, quien va a una puerta estrecha y desaparece, mientras él se saca el condón con mucho cuidado de no mancharse. Lo pone sobre unos volantes viejos, y comienza a vestirse.

-          Al salir del almacén, pasa a una oficina, donde otro hombre, de contextura normal, anteojos, unos 30 años, revisa unos papeles.

-           ¿Terminaste, Vinicio?

-           Lo rompí de pito al chibolo. Que le pase el dolor, y la otra semana me cobro lo que falta.

-           Mañana será la licitación, y me enteré que se la darán a Acrópolis.

-          Vinicio sonríe a su interlocutor, sin sorpresa.

-           Otra vez a lidiar con el reconchesumadre de Jáuregui.

-           La vez pasada respetó los acuerdos del sindica…

-           ¡Porque lo amenazé con parar la obra!

-          El chico que se había sometido a Vinicio pasa por el fondo raudamente, ya vestido, sin decir nada. El hombre de anteojos baja el volumen de la radio.

-           ¿Y qué fue del juicio que te metió?

-           Lo arreglamos extrajudicialmente. Estaba en mi derecho.

-           Bueno, nunca hemos tenido problemas con Acrópolis.

-           Ya te dije: porque la tuvimos cogida de los huevos. Si aspiras a ser más que un vocal, recuerda que no tienes un sindicato por las huevas. ¡Debes imponerte a como dé lugar!

-           Aunque anteayer se te pasó la mano.

-           ¡Carajo, Ezequiel! Para esos oligarcas, lo que hicimos anteayer es una cosquilla. Tienes que aprender a cagarte al neoliberalismo.

-          Un mensajero llega a la puerta, pregunta por Vinicio. El aludido recibe un sobre.

-           ¿Otra carta notarial?

-           No, mierda. Tengo que pagar la tarjeta de crédito.

 

No muy lejos, Tito continúa desnudo al extremo de la sala. Su pene pierde rigidez.

Su primo Miguel aún sostiene el carboncillo y la cartulina, algo incómodo.

en la puerta, un hombre moreno de unos 45 años está de pie, serio, con las manos a la cintura.

-          Viejo, es mi trabajo de la Escuela… Figura Humana.

-          Tito mira a ambos, sin saber qué hacer. Ahora su pene está totalmente flácido.

-          Juan, el padre, súbitamente, cambia su rostro serio y comienza a reírse.

-          Tito y Miguel se miran y lo miran con extrañeza.

-           ¡Los engañé! Ay, muchacho. Normal. No estaban haciendo nada malo, ¿o sí?

-           Te pasas, viejo. Se me suspendió el aliento.

-           Disculpa, tío. Es que…

-           Tranquilos. Pero la próxima vez, avísenme. ¿Se imaginan si hubiera sido la Irene? A ti te rompía las cartulinas, y a ti te rompía el alma y te ponía de patitas en la calle.

-          Los dos muchachos están más aliviados.

-           Tienes buen cuerpo, sobrino; pero, la próxima vez que poses, asegúrate que no se te levante el ‘muñeco’.

-          Miguel sonríe, y camina donde Tito.

-           Te acomodaré de nuevo para terminar. Me falta un par de trazos.

-          Juan se apodera de la puerta, como si fuera el arquero de la selección de fútbol donde suele jugar los fines de semana.

-           Yo me quedaré de ‘campana’.

-          Tras darle a Tito la pose inicial, Miguel regresa a su puesto, coge el carboncillo, y avanza lo que le falta para terminar un hermoso dibujo de su primo, como si fuera un dios de la Edad Antigua.

-          El pene de Tito se queda tranquilo y empequeñecido esta vez.

-           Listo. Acabé. Vístete al toque.

-          Tito se pone su ropa. A su pedido, Miguel le entrega a su padre la obra terminada. El adulto sonríe y hace gestos de aprobación.

-           Buen trabajo, hijo. Sobrino, deberías ser modelo.

-          Al fondo, alguien abre la puerta de la calle.

-           Tu madre. Guarda esto.

-          Miguel toma la cartulina, sus implementos de dibujo y sale. Tito se queda frente a Juan.

-           Tío, ¿en serio crees que puedo ser modelo?

-           Sí, creo que sí… pero…

-           ¿Pero?

-           ¿Puedes explicarme por qué se te paró la pinga… frente a tu primo?

 

Eduardo Jáuregui descansa sobre su cama. No es fácil manejar una constructora como Acrópolis. Peor hubiera sido seguir una carrera como físicoculturista, pues su padre nunca aprobó que se depilara todo el cuerpo –es velludo- y que saliera en tanga a concursar. Lo obligó a estudiar, y, con esfuerzo, se graduó como ingeniero civil.

De todos modos, apenas comenzó a ganar su plata, regresó a los fierros y siempre que puede se mata dos horas entrenando. Donde no le va bien es en su matrimonio: está separado de su mujer, y sólo ve a su hija de siete años una vez por semana.

De pronto, su celular vibra en su mesa de noche.

-          Dime, Wayo… Perfecto… Consíguete a Jonás para mañana: ese huevón necesita una segunda dosis. nos vemos.

Corta la llamada, y busca entre sus contactos, selecciona uno y lo llama.

-          ¿Renzo? ¡Hola, hombre! Oye, ¿te desocupaste de esa consultoría? … Aquí hay chamba…

 

 (CONTINUARÁ…)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com, o comenta a continuación.

martes, 25 de diciembre de 2012

Casa De-Formación (25): Tres hombres

Hunks of Piura

Cuatro cuerpos masculinos desnudos. Dos escenarios distintos. Un mismo motivo: la pasión. Todo en una noche.

En un departamento del centro de Piura, dos recién conocidos alternan la exploración de sus anatomías. Uno acaba de dejar la adolescencia, el otro está en plena adultez. Ambos tienen físicos armónicos y una flexibilidad envidiable.

El menor aprovecha que el cuerpo del otro está bajo su piel, para recorrerlo a punta de besos, hasta llegar a su larga pinga. Son casi 22 centímetros de longitud y algo de 15 de grueso. Se la mete a la boca, y genera una sensación de intenso placer y bienestar en su compañero sexual. La lengua también explora los grandes huevos, y tras varios minutos dudando si la verga o las bolas,regresa a estimular las tetillas, la boca, y luego casi aprisiona la cabeza ofreciéndole su pene de 17 centímetros y un grueso de 14, el que es bien recibido.

El cuerpo lampiño de ambos favorece sentir más intensamente las caricias.

Entonces, el más joven saca un condón, lubricante, y dispone todo para sentarse encima del falo y hacer que poco a poco ese grueso pedazo de carne vaya abriendo su ya estrenado culo. Cuando lo consigue, sube y baja, cual resorte. El adulto gira y pone al más joven debajo y toma las riendas de la penetración, amenazando hundir toda su paloma, pero es cuidadoso.

Ambos gimen, se solazan, disfrutan, entran en éxtasis, hasta que el adulto no puede contener más su orgasmo y suelta todo su semen dentro del ano del otro chico. Se rinde sobre él y lo besa con una pasión que no sentía en años. Aunque menos dura, la larga manguera viril sigue conectada a las entrañas de ese chico.

Mientras tanto, en una playa perdida, dos muchachos más contemporáneos, a quien sólo los separa la legalidad del sexo por un año,  y arrullados por un vino dulce, prueban lo que se siente hacer el amor con todas sus palabras. Uno de ellos está boca arriba, con las piernas flexionadas, facilitando que el otro, algo más experimentado, horade su ano por primera vez con su grueso miembro de 18 centímetros.

Los “te quiero”, “soy tuyo, mi amor” e inacabables jadeos salpimentan la noche oscura, embebida por besos profundos.

El placer dura un poco más, al punto que desde que el pene de uno entra al culo del otro hasta la eyaculación, pasan casi 45 minutos.

Los movimientos de ambos hacen crujir la litera, amenazando con descalabrarse de un momento a otro. A lo lejos, el mar asalta la playa, como queriendo curiosear lo que pasa en ese cuarto. Apenas si el viento tiene oportunidad de espiarlos.

 

En Piura, ya relajados, desnudos, sobre la cama, los dos jóvenes se miran y se sonríen.

-          excelente para ser un maestro formador.

-           Ja. No me lo recuerdes, William.

-           ¿Hace cuánto que no lo haces?

-           Casi ocho años.

-           ¿Fue tu primera vez?

-           No. Comencé a los 15, cuando jugaba fútbol en mi colegio. Una tarde, después de entrenar, el capitán, que era un pata de quinto, y yo nos bañábamos. Se acercó a mi ducha, y comenzó a manosearme. No entendí lo que pasaba, pero en sólo minutos, tenía su… me penetró.

-           ¿Luego?

-           Eso fue todo ese año. Al año siguiente, cuando era promoción de colegio, me enamoré de un chico que jugaba, de cuarto, y fuimos pareja. Tirábamos cada que podíamos: en las duchas, los vestidores, los salones vacíos, en su casa, en la mía. Yo la hacía de activo… De ahí salí, e ingresé a la universidad. Para mi suerte, había equipo de fútbol. Creí que todo iba a terminar allí¡Nada! Tiré con dos compañeros, hasta que una vez nos descubrió el entrenador, en las duchas.

-           ¡Mierda!

-           Terminé haciéndome pareja del entrenador, que era un tipo de unos 32. me dijo que sería su marido porque no había visto un miembro como el mío. Incluso me llegó a pagar los estudios, además que estaba bien relacionado. A los 19, me mudé a vivir con él. Me estaba comenzando a gustar la plata y las cosas de marca. Lo que él me daba ya no alcanzaba, y comencé a prostituírme. Ya estaba en boga eso de los escortss. Primero con sus amigos de plata, luego vía Clasificados. El hecho que era aventajado me hizo popular, y tuve clientela “de lujo”.

-           ¿Eres simpático. Por qué te retiraste?

-           Porque mi vida era una mierda completa. Comencé a emborracharme, llegué a probar cocaína incluso. El entrenador se enteró, hizo que me botaran de la universidad, y me quedé en la calle. Llegué a una Iglesia del Buen Camino, y mi vida cambió. Me involucré tanto con la institución, que me pagaron mi último año, me mandaron a estudiar a México, y el año pasado regresé como maestro formador.

-           Y, rompiste tu voto de castidad conmigo… ¿no, Rafael?

-           No es cierto. Creo que tu aparición me hizo entender muchas, muchas, muchas cosas. No te sientas culpable, William.

-           ¿qué harás ahora?

-           Ser consecuente. Tengo una profesión, puedo ejercerla. Soy psicólogo. Y como me encanta el deporte, puedo ser psicólogo deportivo.

-          Rafael se levanta de la cama y se viste.

-           William, creo que eres muy inteligente. Si tienes ahorros, ¿por qué no estudias algo? No veo nada de malo que seas porn-star, o escort, pero ¿Qué pasará cuando eso acabe?

-           Claro, Rafo, puede que tengas razón.

-          El anfitrión se pone una toalla, y acompaña a Rafael a la puerta. El aún religioso contempla el arte homoerótico colgado en las paredes.

-           Bonitos cuadros.

-           Gracias. Y gracias por no juzgarme. Normalmente, la gente, y en especial los gays tienden a tacharnos, porque creen que si somos prostitutos o actores porno, dejamos de ser personas.

-           Como si fueran máquinas de sexo. No. No lo veo así. Sí criticaría si hubieras comenzado tu carrera siendo menor de edad.

-           ¿Por qué?

-           Porque eso es delito, incluso se persigue internacionalmente. Aunque no tendrías la culpa,sino quienes te indujeron. Bueno, pero ya me dijiste que no es tu caso, así que normal. Gracias, por todo, william.

-          Rafael lo abraza, y luego lo besa tiernamente en la boca.

-           Que tengas suerte, Rafael. Lástima que esta será la única vez.

-           Lástima. Pero quién sabe.

-          Rafael deja el inmueble y camina de regreso a la Casa. Llega casi a medianoche.

-          Detrás de la puerta, en ese departamento, el chico se sienta para reflexionar las palabras del adulto, el primero que sale de ahí sin pagar nada.

 

A la mañana siguiente, en la playa, Jonatan se despierta con el alba. Siente aún que la cabeza le da vueltas. Está sudando, abrazado a Manuel, quien no tarda en reaccionar, gira, se abraza a su enamorado y lo besa. Ambos están desnudos sobre la litera.

- No puede ser que hayamos hecho el amor anoche, Manu.

- Fue bonito. Te quiero, Jon.

- ¿en serio? Debe ser que cuando las cosas se hacen por amor, parecen mejores, ¿no?

Se besan de nuevo por largo rato. El carraspeo de alguien los interrumpe y los sobresalta. Es el Reverendo Roberto, desnudo, mostrando su gran pene y huevos colgando.

-          ¿Cómo durmieron, chicos?

-          Jonatan y Manuel se sonrojan.

-           ¿Entonces se retiran siempre?

-           Sí, Reverendo. No podemos ser consagrados y pareja a la vez.

-           ¿Y qué harán, Jon? ¿De qué vivirán?

-           Estudiaremos y chambearemos. ¿Cierto, Manu?

-          Manuel asiente. El Reverendo Roberto sale y regresa con la cámara digital de la Casa, la prende y se la alarga a los muchachos.

-           Me gustaría ayudarlos. Miren esas fotos.

-          En las tomas, Jonatan y Manuel aparecen desnudos, abrazados, posando en la playa, evidentemente alcoholizados. Incluso hay una foto erótica, aunque la erección de Manuel le echa una sombra hardcore.

-           ¿esto hicimos ayer?

-           Tranquilo, Jon. Mira, tienen futuro como modelos. Para serles sincero, hace tiempo que me quiero retirar del servicio, así que podríamos pensar en lanzarlos como modelos. Así tendrían dinero para estudiar: ¡ése sería su trabajo! ¿Qué dicen?

-           LA oferta es tentadora. Déjenos pensarlo bien, Reverendo, y le hablamos.

-           OK. Chicos.

-          Cuando Roberto sale para preparar el desayuno, Jonatan cambia su expresión, haciéndola muy seria.

-           ¿qué pasa, amor?

-           Escucha, Manu, vamos a seguirle la corriente; pero ni cagando trabajaremos para él.

-           ¿Por qué?

-           Confía en mí.

-           Claro, mi amor.

-          Un nuevo beso sella la conversación.

 

A media mañana, el Reverendo Roberto, Jonatan y Manuel están de vuelta en la Casa. Los dos chicos se integran a las clases, y Roberto va directo a poner al corriente a Alexander.

- ¿Entonces, Beto?

- No te tengo dos, sino tres: Jon, Manuel y Henry, el chico que conocimos en la playa, a quien ya le entregué sus fotos y dice que es materia dispuesta.

- ¡Perfecto! Entonces, podemos mandar a Jon, Memo y ese Henry a la casa de Máncora, mientras vamos preparando a Manuel, Pedro y Darwin. Tú los acompañarás allá.

- Hasta podría trabajar también.

Alexander sonríe, y nalguea a Roberto.

-          Llámate a Jorge. Reunión urgente.

-          Tras ponerse de acuerdo, Jorge, alexander y Roberto se quitan la ropa, comienzan a acariciarse y besarse. Minutos después, Roberto se da tiempo para chupar alternadamente las pijas de Alex y Jorge. Luego, se pone en cuatro, de tal modo que sigue chupando la verga de su superior, y Jorge lo penetra por el culo. Posteriormente, el turno es de Alex, mientras Jorge es felado. Como número final, los dos activos se las ingenian para meter sus penes en simultáneo en el ano de Roberto, cosa que logran con cierta dificultad. Tras la faena, Roberto se acuesta para recibir la leche de Alex, luego la de Jorge y finalmente la suya.

 

Tras el almuerzo, Rafael se acerca a alexander.

-          Mamá tenía que escribirme. ¿Puedes prestarme la lap-top?

-           Claro, Rafo. ¿Te la llevo al cuarto?

-           No. Trabajaré aquí en la cocina. Es más fresco.

-          Alexander sube, y se cruza con Roberto.

-           Llévale la lap-top a Raffo.

-           Oye, ¿y qué haremos con él?

-           Tranquilo. Por lo que me contaste, la vaca no olvida cuando fue ternera.

-          Apenas Rafael prende la máquina, cuando suena el teléfono.

-           ¿sí?... Soy yo…. ¿William? ¿Qué pasó?

 

A la mañana siguiente, el Reverendo Roberto lleva a Jonatan y Darwin a una experiencia comunitaria. Al regreso, da un gran rodeo a la ciudad y llega hasta un descampado, a orillas del desierto. Entra por un camino imperceptible, hasta estacionarse cerca de un montecito.

- Listo, chicos.

Jonatan y Darwin salen y toman posición. Comienzan a besarse, a pasar sus manos por todo su cuerpo, y a quitarse sus prendas. Ya desnudos, continúan las caricias, mientras sus penes se enduran. Darwin no se hace problemas para chupar la atractiva verga de Jonatan, y éste tampoco duda en devolver el favor. Roberto no deja de retratarlo todo en las fotos. Luego, Jonatan finge penetrar a Darwin mientras le besa la espalda y las nalgas. Darwin lo imita. Para finalizar, ambos toman el pene del otro y se masturban hasta que sus manos se llenan del semen del otro.

-          Bárbaro, chicos. Miren.

-          Darwin mira la sesión de fotos con una gran sonrisa. Cuando Jonatan las ve, hace indescriptibles esfuerzos para contener las lágrimas. Regresan.

 

Esa noche, todos, menos Jorge, están reunidos en la sala jugando Monopoly. Cuando suena el timbre, Rafael sale a atender. En menos de un minuto, todos quedan estupefactos.

-          alex, Roberto… Darwin… Jon.

-           ¡pqué haces aquí, Memo?!

-           ¿qué? ¿No te alegras de verme, alex?¿No te alegras de verme después de joderme la vida?

-          Nuevamente, suena la puerta. Rafael sale.

-          Un contingente de cuatro policías entra de improviso.

-           ¡Todos tranquilos! ¡Nadie se mueva! ¿Usted es el superior? Queda detenido por delito de corrupción de menores y pornografía infantil.

-          Alexander mira furioso a Rafael y Memo.

-           Me traicionaron, hijos de puta. ¡Y en especial, tú, Rafael, después de lo que hice por ti!

-           No, alex. Tú nos traicionaste. Traicionaste a todo el mundo. Traicionaste a estos chicos, que buscaban consagración, pero… ¿qué les diste?

-          El resto de chicos está asustado.

-          Finalmente, la Policía se lleva esposados a Alexander y Roberto. Afuera, los periodistas pugnan por una declaración, una foto, una imagen. Adentro, el desconcierto, la decepción, la tristeza. Jonatan, Rafael y Memo se miran, aliviados.

 

Una semana después, en un cuarto no tan glamoroso, cerca del centro de Piura, Memo y Rafael retozan desnudos sobre la cama. Se besan apasionadamente. Cuando acaban, Rafael mira fijamente al otro chico, y no puede evitar una lágrima de emoción.

-          William, Memo, Guillermo… al final eres el mismo en esencia.

-           ¿Siempre iremos a la universidad, Rafo?

-           Sí, ya tengo listo mi CV, ya tengo tus papeles. ¿seguro que quieres ingresar a Derecho?

-           Hoy soy la víctima. Mañana serán otros.

-          La puerta suena. Rafael se soba los ojos, se coloca un boxer y va a atender.

-           ¡Jon, Manuel! ¡qué sorpresa!

-           ¿Se enteraron? Alexander se suicidó en el penal, aunque por ahí dicen que lo mataron.

-           ¿Dónde salió eso?

-          Jonatan alcanza el diario a Rafael. Efectivamente, es la crónica roja del día. Al terminar de leerla tiene más preguntas que respuestas.

-           ¿Jorge sigue prófugo, no?

-           Así parece; aunque en el gimnasio donde él iba, dicen que está por Ecuador. Y también la Iglesia nos está buscando para hacer un acuerdo económico, porque los viejos de

-          Memo se levanta y se cubre con una toalla.

-           Que la justicia siga su curso, Jon. Que paguen quienes tengan que pagar. Lo que la Iglesia quiere evitarse es que en el juicio aparezca toda la red de clientes que tenía Alex. Por lo menos, Roberto sigue vivo.

-          Rafael suspira.

-           La vaina es que no hay mucho que incrimine a Roberto.

-          Memo interviene:

-           Si yo hablo, Rafo, media Piura se tambaleará.

-           Entonces, tenemos que pensar bien las cosas. Seremos pequeños Davids peleando contra muchos Goliats.

-          Jonatan toma a ambos por sus hombros.

-           Unidos seremos fuertes. No lo olviden. Todo saldrá a la luz. Ellos pagarán por lo que hicieron con nosotros.

-          Los cuatro se miran, y se acercan para darse un abrazo al estilo de los grandes equipos del mundo.

-           Prometan que haremos justicia.

-           ¡Lo prometemos!

 

(FIN)

 

Escrito por N-ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook o deja tu comentario aquí. Sigue la serie completa: “hunks Piura casa de-formacion” o presiona la etiqueta en esta entrada.