Hunks of Piura
Cuatro
cuerpos masculinos desnudos. Dos escenarios distintos. Un mismo motivo: la
pasión. Todo en una noche.
En un
departamento del centro de Piura, dos recién conocidos alternan la exploración
de sus anatomías. Uno acaba de dejar la adolescencia, el otro está en plena
adultez. Ambos tienen físicos armónicos y una flexibilidad envidiable.
El menor
aprovecha que el cuerpo del otro está bajo su piel, para recorrerlo a punta de
besos, hasta llegar a su larga pinga. Son casi 22 centímetros de longitud y algo
de 15 de grueso. Se la mete a la boca, y genera una sensación de intenso placer
y bienestar en su compañero sexual. La lengua también explora los grandes
huevos, y tras varios minutos dudando si la verga o las bolas,regresa a
estimular las tetillas, la boca, y luego casi aprisiona la cabeza ofreciéndole
su pene de 17 centímetros y un grueso de 14, el que es bien recibido.
El cuerpo
lampiño de ambos favorece sentir más intensamente las caricias.
Entonces, el
más joven saca un condón, lubricante, y dispone todo para sentarse encima del
falo y hacer que poco a poco ese grueso pedazo de carne vaya abriendo su ya
estrenado culo. Cuando lo consigue, sube y baja, cual resorte. El adulto gira y
pone al más joven debajo y toma las riendas de la penetración, amenazando hundir
toda su paloma, pero es cuidadoso.
Ambos gimen,
se solazan, disfrutan, entran en éxtasis, hasta que el adulto no puede contener
más su orgasmo y suelta todo su semen dentro del ano del otro chico. Se rinde
sobre él y lo besa con una pasión que no sentía en años. Aunque menos dura, la
larga manguera viril sigue conectada a las entrañas de ese chico.
Mientras
tanto, en una playa perdida, dos muchachos más contemporáneos, a quien sólo los
separa la legalidad del sexo por un año, y arrullados por un vino dulce,
prueban lo que se siente hacer el amor con todas sus palabras. Uno de ellos está
boca arriba, con las piernas flexionadas, facilitando que el otro, algo más
experimentado, horade su ano por primera vez con su grueso miembro de 18
centímetros.
Los “te
quiero”, “soy tuyo, mi amor” e inacabables jadeos salpimentan la noche oscura,
embebida por besos profundos.
El placer
dura un poco más, al punto que desde que el pene de uno entra al culo del otro
hasta la eyaculación, pasan casi 45 minutos.
Los
movimientos de ambos hacen crujir la litera, amenazando con descalabrarse de un
momento a otro. A lo lejos, el mar asalta la playa, como queriendo curiosear lo
que pasa en ese cuarto. Apenas si el viento tiene oportunidad de espiarlos.
En Piura, ya
relajados, desnudos, sobre la cama, los dos jóvenes se miran y se sonríen.
-
excelente
para ser un maestro formador.
-
Ja. No me lo
recuerdes, William.
-
¿Hace cuánto
que no lo haces?
-
Casi ocho
años.
-
¿Fue tu
primera vez?
-
No. Comencé
a los 15, cuando jugaba fútbol en mi colegio. Una tarde, después de entrenar, el
capitán, que era un pata de quinto, y yo nos bañábamos. Se acercó a mi ducha, y
comenzó a manosearme. No entendí lo que pasaba, pero en sólo minutos, tenía su…
me penetró.
-
¿Luego?
-
Eso fue todo
ese año. Al año siguiente, cuando era promoción de colegio, me enamoré de un
chico que jugaba, de cuarto, y fuimos pareja. Tirábamos cada que podíamos: en
las duchas, los vestidores, los salones vacíos, en su casa, en la mía. Yo la
hacía de activo… De ahí salí, e ingresé a la universidad. Para mi suerte, había
equipo de fútbol. Creí que todo iba a terminar allí¡Nada! Tiré con dos
compañeros, hasta que una vez nos descubrió el entrenador, en las duchas.
-
¡Mierda!
-
Terminé
haciéndome pareja del entrenador, que era un tipo de unos 32. me dijo que sería
su marido porque no había visto un miembro como el mío. Incluso me llegó a pagar
los estudios, además que estaba bien relacionado. A los 19, me mudé a vivir con
él. Me estaba comenzando a gustar la plata y las cosas de marca. Lo que él me
daba ya no alcanzaba, y comencé a prostituírme. Ya estaba en boga eso de los
escortss. Primero con sus amigos de plata, luego vía Clasificados. El hecho que
era aventajado me hizo popular, y tuve clientela “de lujo”.
-
¿Eres
simpático. Por qué te retiraste?
-
Porque mi
vida era una mierda completa. Comencé a emborracharme, llegué a probar cocaína
incluso. El entrenador se enteró, hizo que me botaran de la universidad, y me
quedé en la calle. Llegué a una Iglesia del Buen Camino, y mi vida cambió. Me
involucré tanto con la institución, que me pagaron mi último año, me mandaron a
estudiar a México, y el año pasado regresé como maestro formador.
-
Y, rompiste
tu voto de castidad conmigo… ¿no, Rafael?
-
No es
cierto. Creo que tu aparición me hizo entender muchas, muchas, muchas cosas. No
te sientas culpable, William.
-
¿qué harás
ahora?
-
Ser
consecuente. Tengo una profesión, puedo ejercerla. Soy psicólogo. Y como me
encanta el deporte, puedo ser psicólogo deportivo.
-
Rafael se
levanta de la cama y se viste.
-
William,
creo que eres muy inteligente. Si tienes ahorros, ¿por qué no estudias algo? No
veo nada de malo que seas porn-star, o escort, pero ¿Qué pasará cuando eso
acabe?
-
Claro, Rafo,
puede que tengas razón.
-
El anfitrión
se pone una toalla, y acompaña a Rafael a la puerta. El aún religioso contempla
el arte homoerótico colgado en las paredes.
-
Bonitos
cuadros.
-
Gracias. Y
gracias por no juzgarme. Normalmente, la gente, y en especial los gays tienden a
tacharnos, porque creen que si somos prostitutos o actores porno, dejamos de ser
personas.
-
Como si
fueran máquinas de sexo. No. No lo veo así. Sí criticaría si hubieras comenzado
tu carrera siendo menor de edad.
-
¿Por qué?
-
Porque eso
es delito, incluso se persigue internacionalmente. Aunque no tendrías la
culpa,sino quienes te indujeron. Bueno, pero ya me dijiste que no es tu caso,
así que normal. Gracias, por todo, william.
-
Rafael lo
abraza, y luego lo besa tiernamente en la boca.
-
Que tengas
suerte, Rafael. Lástima que esta será la única vez.
-
Lástima.
Pero quién sabe.
-
Rafael deja
el inmueble y camina de regreso a la Casa. Llega casi a medianoche.
-
Detrás de la
puerta, en ese departamento, el chico se sienta para reflexionar las palabras
del adulto, el primero que sale de ahí sin pagar nada.
A la mañana
siguiente, en la playa, Jonatan se despierta con el alba. Siente aún que la
cabeza le da vueltas. Está sudando, abrazado a Manuel, quien no tarda en
reaccionar, gira, se abraza a su enamorado y lo besa. Ambos están desnudos sobre
la litera.
- No puede
ser que hayamos hecho el amor anoche, Manu.
- Fue bonito.
Te quiero, Jon.
- ¿en serio?
Debe ser que cuando las cosas se hacen por amor, parecen mejores, ¿no?
Se besan de
nuevo por largo rato. El carraspeo de alguien los interrumpe y los sobresalta.
Es el Reverendo Roberto, desnudo, mostrando su gran pene y huevos colgando.
-
¿Cómo
durmieron, chicos?
-
Jonatan y
Manuel se sonrojan.
-
¿Entonces se
retiran siempre?
-
Sí,
Reverendo. No podemos ser consagrados y pareja a la vez.
-
¿Y qué
harán, Jon? ¿De qué vivirán?
-
Estudiaremos
y chambearemos. ¿Cierto, Manu?
-
Manuel
asiente. El Reverendo Roberto sale y regresa con la cámara digital de la Casa,
la prende y se la alarga a los muchachos.
-
Me gustaría
ayudarlos. Miren esas fotos.
-
En las tomas,
Jonatan y Manuel aparecen desnudos, abrazados, posando en la playa,
evidentemente alcoholizados. Incluso hay una foto erótica, aunque la erección de
Manuel le echa una sombra hardcore.
-
¿esto
hicimos ayer?
-
Tranquilo,
Jon. Mira, tienen futuro como modelos. Para serles sincero, hace tiempo que me
quiero retirar del servicio, así que podríamos pensar en lanzarlos como modelos.
Así tendrían dinero para estudiar: ¡ése sería su trabajo! ¿Qué dicen?
-
LA oferta es
tentadora. Déjenos pensarlo bien, Reverendo, y le hablamos.
-
OK. Chicos.
-
Cuando
Roberto sale para preparar el desayuno, Jonatan cambia su expresión, haciéndola
muy seria.
-
¿qué pasa,
amor?
-
Escucha,
Manu, vamos a seguirle la corriente; pero ni cagando trabajaremos para él.
-
¿Por qué?
-
Confía en
mí.
-
Claro, mi
amor.
-
Un nuevo beso
sella la conversación.
A media
mañana, el Reverendo Roberto, Jonatan y Manuel están de vuelta en la Casa. Los
dos chicos se integran a las clases, y Roberto va directo a poner al corriente a
Alexander.
- ¿Entonces,
Beto?
- No te tengo
dos, sino tres: Jon, Manuel y Henry, el chico que conocimos en la playa, a quien
ya le entregué sus fotos y dice que es materia dispuesta.
- ¡Perfecto!
Entonces, podemos mandar a Jon, Memo y ese Henry a la casa de Máncora, mientras
vamos preparando a Manuel, Pedro y Darwin. Tú los acompañarás allá.
- Hasta
podría trabajar también.
Alexander
sonríe, y nalguea a Roberto.
-
Llámate a
Jorge. Reunión urgente.
-
Tras ponerse
de acuerdo, Jorge, alexander y Roberto se quitan la ropa, comienzan a
acariciarse y besarse. Minutos después, Roberto se da tiempo para chupar
alternadamente las pijas de Alex y Jorge. Luego, se pone en cuatro, de tal modo
que sigue chupando la verga de su superior, y Jorge lo penetra por el culo.
Posteriormente, el turno es de Alex, mientras Jorge es felado. Como número
final, los dos activos se las ingenian para meter sus penes en simultáneo en el
ano de Roberto, cosa que logran con cierta dificultad. Tras la faena, Roberto se
acuesta para recibir la leche de Alex, luego la de Jorge y finalmente la suya.
Tras el
almuerzo, Rafael se acerca a alexander.
-
Mamá tenía
que escribirme. ¿Puedes prestarme la lap-top?
-
Claro, Rafo.
¿Te la llevo al cuarto?
-
No.
Trabajaré aquí en la cocina. Es más fresco.
-
Alexander
sube, y se cruza con Roberto.
-
Llévale la
lap-top a Raffo.
-
Oye, ¿y qué
haremos con él?
-
Tranquilo.
Por lo que me contaste, la vaca no olvida cuando fue ternera.
-
Apenas
Rafael prende la máquina, cuando suena el teléfono.
-
¿sí?... Soy
yo…. ¿William? ¿Qué pasó?
A la
mañana siguiente, el Reverendo Roberto lleva a Jonatan y Darwin a una
experiencia comunitaria. Al regreso, da un gran rodeo a la ciudad y llega hasta
un descampado, a orillas del desierto. Entra por un camino imperceptible, hasta
estacionarse cerca de un montecito.
-
Listo, chicos.
Jonatan y Darwin salen y toman posición. Comienzan a besarse, a pasar sus manos
por todo su cuerpo, y a quitarse sus prendas. Ya desnudos, continúan las
caricias, mientras sus penes se enduran. Darwin no se hace problemas para chupar
la atractiva verga de Jonatan, y éste tampoco duda en devolver el favor. Roberto
no deja de retratarlo todo en las fotos. Luego, Jonatan finge penetrar a Darwin
mientras le besa la espalda y las nalgas. Darwin lo imita. Para finalizar, ambos
toman el pene del otro y se masturban hasta que sus manos se llenan del semen
del otro.
-
Bárbaro,
chicos. Miren.
-
Darwin mira
la sesión de fotos con una gran sonrisa. Cuando Jonatan las ve, hace
indescriptibles esfuerzos para contener las lágrimas. Regresan.
Esa
noche, todos, menos Jorge, están reunidos en la sala jugando Monopoly.
Cuando suena el timbre, Rafael sale a atender. En menos de un minuto, todos
quedan estupefactos.
-
alex,
Roberto… Darwin… Jon.
-
¡pqué haces
aquí, Memo?!
-
¿qué? ¿No
te alegras de verme, alex?¿No te alegras de verme después de joderme la vida?
-
Nuevamente,
suena la puerta. Rafael sale.
-
Un
contingente de cuatro policías entra de improviso.
-
¡Todos
tranquilos! ¡Nadie se mueva! ¿Usted es el superior? Queda detenido por delito de
corrupción de menores y pornografía infantil.
-
Alexander
mira furioso a Rafael y Memo.
-
Me
traicionaron, hijos de puta. ¡Y en especial, tú, Rafael, después de lo que hice
por ti!
-
No, alex.
Tú nos traicionaste. Traicionaste a todo el mundo. Traicionaste a estos chicos,
que buscaban consagración, pero… ¿qué les diste?
-
El resto de
chicos está asustado.
-
Finalmente,
la Policía se lleva esposados a Alexander y Roberto. Afuera, los periodistas
pugnan por una declaración, una foto, una imagen. Adentro, el desconcierto, la
decepción, la tristeza. Jonatan, Rafael y Memo se miran, aliviados.
Una
semana después, en un cuarto no tan glamoroso, cerca del centro de Piura, Memo y
Rafael retozan desnudos sobre la cama. Se besan apasionadamente. Cuando acaban,
Rafael mira fijamente al otro chico, y no puede evitar una lágrima de emoción.
-
William,
Memo, Guillermo… al final eres el mismo en esencia.
-
¿Siempre
iremos a la universidad, Rafo?
-
Sí, ya
tengo listo mi CV, ya tengo tus papeles. ¿seguro que quieres ingresar a Derecho?
-
Hoy soy la
víctima. Mañana serán otros.
-
La puerta
suena. Rafael se soba los ojos, se coloca un boxer y va a atender.
-
¡Jon,
Manuel! ¡qué sorpresa!
-
¿Se
enteraron? Alexander se suicidó en el penal, aunque por ahí dicen que lo
mataron.
-
¿Dónde
salió eso?
-
Jonatan
alcanza el diario a Rafael. Efectivamente, es la crónica roja del día. Al
terminar de leerla tiene más preguntas que respuestas.
-
¿Jorge
sigue prófugo, no?
-
Así parece;
aunque en el gimnasio donde él iba, dicen que está por Ecuador. Y también la
Iglesia nos está buscando para hacer un acuerdo económico, porque los viejos de
-
Memo se
levanta y se cubre con una toalla.
-
Que la
justicia siga su curso, Jon. Que paguen quienes tengan que pagar. Lo que la
Iglesia quiere evitarse es que en el juicio aparezca toda la red de clientes que
tenía Alex. Por lo menos, Roberto sigue vivo.
-
Rafael
suspira.
-
La vaina es
que no hay mucho que incrimine a Roberto.
-
Memo
interviene:
-
Si yo
hablo, Rafo, media Piura se tambaleará.
-
Entonces,
tenemos que pensar bien las cosas. Seremos pequeños Davids peleando contra
muchos Goliats.
-
Jonatan toma
a ambos por sus hombros.
-
Unidos
seremos fuertes. No lo olviden. Todo saldrá a la luz. Ellos pagarán por lo que
hicieron con nosotros.
-
Los cuatro
se miran, y se acercan para darse un abrazo al estilo de los grandes equipos del
mundo.
-
Prometan
que haremos justicia.
-
¡Lo
prometemos!
(FIN)
Escrito por N-ass.
©2012 Hunks of
Piura Entertainment.
Esta es una obra de
ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura
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