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domingo, 24 de julio de 2022

ASS (38): Fe, política y porno… todo en la misma cama

Hay una solución para Pedro, y todo está en que ame dos gruesos penes.

 

    


Cruzando el puente Cáceres, en Castilla, una camioneta se estaciona frente a una casa de dos pisos. Tres personas bajan. Los relojes marcan la una de la madrugada. Es domingo ya. Eliezer abre la puerta.

“Adelante”, dice a los dos que le siguen.

Ya adentro, con la luz prendida, se aprecia una sala apenas amoblada con sillas y un par de sofás que no hacen juego.

“¿Hacen fiestas acá o qué?”, bromea Alberto.

“No de las usuales”, sonríe Eliezer. “¿Un whisky, una cervecita?”

“No, gracias. Estoy bien. ¿Tú, Pedro?”

El muchacho niega con la cabeza. Eliezer sonríe, se le acerca y lo abraza fuerte, palmeándole su redondo culo bajo el jean apretado:

“A los años, ssobrino”.

“¿Realmente son familia?”, no resiste la curiosidad Alberto.

“No”, explica Eliezer. “Su padre y yo hemos jugado en el mismo equipo; entonces, a los hijos les decimos sobrinos y ellos nos dicen tíos; ¿cierto, Pedrito?”.

El joven al fin sonríe más relajado. Alberto se le acerca y también palmea el culo sobre la mano de Eliezer.

“Pues, sí que es una bendición de sobrino”, comenta el sacerdote, quien sonríe, acerca su cara y besa a Pedro en la boca. El chico le corresponde. Cuando acaba, el Padre le hace una seña. Pedro comprende y él mismo aproxima su cara a la de Eliezer. Lo besa en la boca. Entonces, Alberto intenta hacer un trío de labios. Lo consigue. Bajo los pantalones, los tres tienen la verga durísima.

en el dormitorio que ocupa el moreno, los tres varones se abrazan y besan al mismo tiempo que van quitándose toda la ropa hasta quedar completamente desnudos. Suben al lecho. Ya echados, es un laberinto saber quién acaricia o besa a quién. Lo único seguro es que las pingas de los tres están bien al palo y que la de Alberto va dejando un rastro brillante por su piel y la de sus compañeros sexuales conforme su líquido preseminal emana del glande con mucha profusión.

Rato después, el ssobrino es flanqueado por el sacerdote y su tío. Les mama los penes tan profundo como puede. Los dos varones jadean. Están muy excitados. El travieso Pedro hace el juego de acercar ambos falos erectos, masturbarlos un poco y juntarlos glande con glande. Como el pene de Alberto lubrica en cantidad, ambas cabezas se deslizan fácilmente. Alberto y Eliezer jadean entrecortadamente.

“Mierda, hace cosquilla”, susurra el primero.

“Rico”, responde el segundo, igual, susurrando.

A continuación, Alberto y pedro lamen y chupan al mismo tiempo el enorme cipote de Eliezer, quien mira la escena cómodamente acostado sobre la cama. Es delicioso ver los labios y las lenguas de esos dos atléticos hombres compitiendo por proporcionar más placer. Y lo logran. De hecho, Pedro, al mismo tiempo, acaricia las enormes bolas de su tío quien se excita más alucinando en cuál ano va a enterrar su colosal masculinidad.

Para decidirlo, pone a Pedro y Alberto en cuatro y comienza a lamer y chupar el culo de ambos, tanto el rosadito y terso de su sobrino como el rodeado de vellitos del cura. Toma su pene y lo golpea en las nalgas de ambos y entre ellas. El aporreo excita a los tres por igual. Comienza a puntear el ano de Pedro, mete un poquito la cabezota de su pene. Pedro se queja. Luego, prueba con el ano de Alberto. Tras puntearlo, mete un poco el enorme glande. Se hunde con más facilidad en tanto Alberto gime. Ya sabe qué hará.

Pedro, aún en cuatro, recibe a pelo el pene de Alberto, quien comienza a mecerse poco a poco. La penetración es relativamente fácil gracias a la lubricación natural de su miembro. Para el baile pélvico. Eliezer, con su pene forrado en un condón, unta una generosa cantidad de lubricante al esfínter de Alberto y comienza a empujar poco a poco. Aunque toma trabajo enterrar sus casi 23 centímetros, lo logra.

Ya adaptado a la presión, Alberto comienza a moverse de tal manera que su pene baile dentro del ano de Pedro y el de Eliezer es estrechamente masajeado dentro del suyo. Los tres lo disfrutan al máximo. El cura es un maestro en esto del sexo en grupo, piensa Eliezer. Su deseo es que el placer sea eterno. Pero, no lo es. Casi tres cuartos de hora después, su semen se dispara dentro del condón aún en el culo de Alberto. Gime muy excitado. Alberto entiende que es hora de preñar el culo de su monaguillo. Se concentra y eyacula.

Ya relajados, los tres duermen en la misma cama: Pedro al medio de Eliezer y Alberto. Los tres siguen desnudos, pero cubiertos por una abrigadora cobija. El reloj marca las dos y cuarto de la madrugada.

“Sí, sobrino”, dice Eliezer. “Había conversado con Julio pero no sabía que el Padre y tú… ya andan en un proyecto”.

“Pero tampoco quiero darle la contra a mi viejo, tío”.

Eliezer se toma unos segundos:

“La vaina es que tu tío Pelu ya se emocionó con la idea”.

“Yo sé que el criado no puede servir a dos amos”, interviene Alberto. “Pero, me parece que en esta ocasión se podría exceptuar la regla”.

Pedro y eliezer ponen su mirada en el sacerdote.

“¿Y cómo sería eso?”

“Integración de proyectos… Creo que tú ya sabes en qué consiste el proyecto ASS, ¿cierto?”

“A grandes rasgos”.

“Trabajemos juntos”, insta Alberto a Eliezer mientras abre las nalgas de Pedro, quien le está dando la espalda a su tío.

“Lo hablamos en el desayuno, ¿te parece?”, propone el moreno.

Alberto sonríe.

Eliezer apaga la luz,y se mete a la cama. Al abrazar a Pedro, se encuentra con los brazos de Alberto, quien también lo abraza. Al mismo tiempo, Eliezer encaja su pene flácido entre las nalgas de su sobrino. La enorme erección se produce casi de inmediato. 

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.

domingo, 19 de diciembre de 2021

ASS (8): ¿Debería volverme moderno?

Miguel estrena el culo de Alejo.

 


Terminando esa noche de domingo, Alejo se acuesta  totalmente calato luego de darse una ducha junto a Miguel. Ambos comparten la misma cobija en el cuarto de lacasa acondicionada como gimnasio.

“entonces te trataron bien”, le dice el pintor y bailarín, también calato ya bajo las cobijas.

“Enrique me pagó mil en efectivo y los otros en cheque. Tengo 30 días pa’ cobrarlo. Mi vieja no podía creer cuando me vio llegar con los víveres hoy”.

“¿te preguntó de dónde sacaste la plata?”

“Jornales, le dije. Tendré que ver a dónde me quito para que no sospeche de dónde me salió tanta plata junta: es más fácil justificar cien lucas… total, cachar a un huevón pasa como un jornal”.

Miguel acaricia la pinga flácida y los huevos de Alejo por debajo de la sábana y la colcha.

“Yo pensé que ya no venías, que ya habías decidido dejarnos”, se burla.

“Hablas huevadas, Miguel. Las fotos que me hiciste estuvieron de la puta madre… Willy dice que deberías trabajar con él”.

Alejo gira, abraza  y besa en la boca a Miguel.

“Willy es un buen maestro”, sonríe el artista.

Alejo abraza más fuerte a Miguel, le da otro beso en la boca, esta vez con lengua.

“¿Y cómo es eso que regresó el cachero de Pedro?”

Hoy pichangueó con nosotros. Buen delantero y buena delantera, aunque tiene cara de pendejazo… no me inspira confianza”.

“¿Pedro siente que ese pata le mueve el piso?”

Esa es la huevada, Alejo: tenemos que cachar bien con Pedro o va a desertar de AS y, honestamente, su presencia es clave”.

Alejo termina de girar y se acuesta encima de Miguel, lo besa en la boca otra vez y comienza a lamerle el cuello. Miguel no evita gemir.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí, papi. Así”.

Alejo besa suavemente las tetillas de Miguel y baja por su abdomen velludo. Se salta su gran pinga ya al palo y sus huevos enormes, le levanta las piernas y comienza a hacerle un beso negro.

“Así, Ale, así. Chúpame bien el culo, papi”.

Alejo logra meter su lengua en medio del esfínter de su amigo, rodeado de vellos. La mete y saca como si fuese un minitaladro.

“Así, papi. Me vuelves loco”.

Alejo se incorpora, coloca su pene ya lubricado en la entrada del ano y lo va metiendo despacio hasta que sus 18 centímetros se pierden entre esas dos nalgas velludas.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí”, suspira Miguel. “Justo así”.

En una maniobra casi acrobática, Alejo consigue ponerse bajo el cuerpo de Miguel pero siempre con su pinga metida dentro del culo de su amigo.

“Cabalga como te gusta”.

Miguel alucina que va por un camino tortuoso y rebota encima de la ingle de Alejo sintiendo cómo su culo se dilata más y más con la barra de carne  que aprissiona dentro, mientras que su verga dura y sus huevazos azotan el bajo vientre de Alejo.

“Ponte en cuatro”.

Los dos chicos ahora cachan en pose de perrito. Como nadie más los escucha, Alejo hace sonar su pelvis contra las nalgas de Miguel, quien gime y se queja conforme la velocidad del bombeo aumenta.

“Pollito tomando agua”, pide Alejo.

Miguel apoya su pecho sobre el colchón y abre más sus velludas nalgas haciendo que Alejo quiera meterle hasta las bolas.

“Las voy a dar… chúpamela”.

Rápidamente, Miguel se desconecta y gira poniendo su boca a la altura del falo que Alejo ya está pajeando hasta que su semen cae en la lengua golosa.

Minutos después, ambos vuelven a taparse, esta vez Miguel descansando en el pecho de Alejo.

“¿Crees que Pedro y su macho ya estén cachando ahorita?”

“Quién sabe, pero de que se maneja buen bulto, sí, se lo maneja”.

Por cierto, a ese tal Flavio también le gustó mi pieza. Quería que se la clavara de nuevo. Incluso me ofreció mejores contratos si me lo cacho”.

“¿Aceptaste?”

“Le conté a Willy. Me dijo que si me cacho a Flavio pero no me hago su pareja, podría irme bien. Que trate de hacer una carrera independiente”.

“Si Willy te dijo eso, hazle caso. Estoy tratando de recordar a Flavio. ¿Dices que tiene un culo enorme?”

“Grandote, huevón, y musculoso. Dice que solo le gustan aventajados. Deberías probarlo”.

“Sí, creo que fue modelo en una de nuestras clases”.

“También me dijo que podría ganar más dinero si fuese moderno. No sé, le dije. No me veo recibiendo verga”.

“¿Nunca has probado siquiera que te hagan un beso negro?”

“No sé… No me animo”. ¿Duele cuando te la meten?”

“Al inicio, pero luego tu culo se habitúa lo más posible, aunque, claro, depende de quién te cache, pero el beso negro no duele”.

Alejo se la piensa.

“Chúpame el culo, Miguel”.

Su amigo se sorprende.

“¿Así, de pronto?”

Alejo se destapa y flexiona sus musculosas piernas. Miguel se arrodilla y las levanta. Primero comienza besándole las nalgas.

“Tú dime hasta dónde”, le advierte.

“Comienza”, le pide Alejo.

Miguel va poco a poco hacia el centro de la raja y comienza a estimular la orilla del ano”.

“Sigue”, pide Alejo.

Entonces, Miguel pone su lengua como cuña y la trata de meter al centro del esfínter cerradito. Alejo comienza a sentir cosquilleos en su bajo vientre.

“Sigue”.

Miguel logra dilatar un poquito el ano de Alejo y prueba el siguiente nivel: se incorpora de nuevo y toma un frasquito que hay en la mesita al lado de su cama; aplica un líquido viscoso y transparente sobre sus 18 centímetros y se lo esparce bien. Luego toma otro poco y lo unta en el agujero dilatado de Alejo.

Miguel coloca su glande en la entrada del ano sin tratar de meter su verga; solo la puntea. Alejo sigue sintiendo que también atrás es posible lograr placer.

“Sigue”.

Miguel empuja un poco, muy despacio, y su glande logra encajar en el inicio del esfínter, pero técnicamente no ha ingresado a ún.

“Sigue”.

Miguel mete la mitad de su glande. Alejo comienza a sentir un poco de dolor.

“Respira hondo y corto; relájate”.

Ahora Miguel logra enterrar todo su glande y un poquito del cuello de la pinga.

“¡¡¡Auuu, mierda!!!”

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Casa De-Formación (7): ¿Quién es más aventajado?

Aquel primer sábado por la mañan

En la Casa de Formación del Buen Camino, el día comienza oficialmente a las siete de la mañana. Pero, desde las seis, todo el mundo está pasando por la ducha, menos el Reverendo Alexander que está en pie a las cinco para entrenar.

Tras la oración de la mañana, a las siete y media todo el mundo desayuna. A las ocho, están comenzando las clases con los formandos a cargo del Reverendo Rafael, y van hasta las once, con dos descansos de un cuarto de hora.

Luego, se prepara el almuerzo, en compañía del Reverendo Roberto, quien siempre se encarga de la cocina.

A la una, el almuerzo debe estar servido, y, eventualmente, algo de la cena. Siguiendo una típica costumbre piurana, libre hasta las cuatro, cuando comienza la segunda tanda de formación, que termina con la oración de la tarde.

a las seis y cuarto se está preparando la cena, y, a las siete se come. De ahí, libre hasta las diez, cuando –al menos- los formandos deben estar en la cama.

 

Jorge, quien se encarga del mantenimiento y la limpieza de la casa, llega con el pan a las siete menos cuarto. Normalmente debe salir a las tres, pero, consiguió una concesión del Reverendo Alexander para tener descansos a las nueve, mediodía y a las tres, con la finalidad de cumplir con su dieta diaria. Y es que, como está metido en lo del culturismo, debe comer seis porciones diarias. Entonces, su día termina a las cuatro y media, aunque, a veces, se queda algo más para avanzar cosas, o conversar un rato con los Reverendos. Rara vez, los chicos se cruzan con Jorge, pues él está haciendo sus labores en los espacios que para esos momentos estén desocupados. Quizá por eso no renuncia a su ‘uniforme’: bibidí pequeño (casi siempre blanco), short negro, sandalias de plástico. Cuando entra y sale, luce ropa de marca. Puede usar las instalaciones de la casa cuando quiera, pero la verdad sólo emplea el baño antes de irse. Siempre, sin cruzarse con los chicos. Tras su día, suele ejercitarse en un gimnasio cercano. No lo hace en la casa, pues –como dice- las máquinas no son profesionales.

 

El Reverendo Roberto también aprovecha para ejercitarse cuando los chicos están en la clase de la mañana.

quien parece huir de los fierros es el Reverendo Rafael.

Justo después de la película, su compañero de cuarto se lo observó.

-          La verdad sí me gusta, pero no pensé que tenían el mini-gimnasio acá; así que no traje la ropa que uso para entrenar, sino para jugar fútbol.

-           Si quieres, te la consigo. Acá hay tiendas de deportes.

-           Es que… yo sólo entreno en bibidí y short de lycra.

-           ¿Y eso qué? Alex entrena en body tipo luchador.

Rafael se acerca al oído de Roberto.

-          Es que… yo… no uso ropa interior.

Roberto traga saliva. Disimula.  Reflexiona muy bien su respuesta.

-          ¿Y?

-           ¿No me has visto calato ayer?

-           Sí, ¿y qué hay con eso?

-           ¿No te has dado cuenta acaso?

-           No. ¿De qué?

Rafael se abochorna, y se acerca de nuevo. Habla casi imperceptiblemente.

-           Tengo… el miembro y los huevos… grandes.

-           ¿Y qué? Yo… también.

-           Pero tú entrenas en short ancho. No se nota nada. A mi no me gusta usar cosas holgadas cuando alzo pesas… y por eso, casi no he podido ir a los gyms, o sólo iba cuando nadie más entrenaba o había poca gente.

-           Pero mucha gente entrena sin ropa interior; además no tienes la culpa de que seas… aventajado.

Rafael mira sorprendido a Roberto.

-          ¿Cómo sabes eso? ¿Acaso… me…?

-           ¿Te qué? – Roberto simula desinterés, aunque otra vez su verga está dura.

-           O sea, anoche dormí…

-           Tú mismo me estás diciendo que la tienes grande, ¿no?

-           Ah. Claro. OK.

-           Mira. Yo te consigo mañana esa ropa. Pero, ¿a qué hora quieres entrenar?

-           OK. Mejor cuando todos se vayan a la cama. Así me evito el roche.

Roberto sonríe.

-          Te puedo prestar un pantalón de ciclista que tengo arriba. Eres casi de mi vuelo, así que te quedará bien. Mañana te busco la ropa. Sólo dime de qué color y talla.

-           Gracias Roberto.

Rafael le palmea en el hombro.

 

Ya en el dormitorio, Roberto le alcanza la prenda. Rafael la mira, se la prueba sobre la ropa. Parece que le quedará bien.

-          ¿No hay problema si no uso….?

-           Normal. A veces tampoco me pongo calzoncillo debajo.

Rafael se ríe. Por fin, se desnuda.

Roberto se queda viéndolo. Efectivamente, su pene es largo, aunque flácido, es largo; sus huevos, grandes. Traga saliva de nuevo.

Debajo de la ceñida prenda, se forma un considerable bulto.

Rafael termina de vestirse y baja al patio.

 

Alexander está sentado sobre su cama, leyendo. Alguien llama a su puerta.

Como está desnudo, busca su tanga y va a atender.

Un hombre ansioso entra a su dormitorio.

-          ¿Qué pasó?

-           Es aventajado.

-           ¿quién?

-           Rafael, huevón. Me lo confirmó cuando desconectábamos la tele.

-           ¿Y lo dejaste solo para darme esa noticia? Te dije que no fueras evidente.

-           ¡No huevón! Está abajo, entrenando.

-           A lo mejor se dio cuenta.

-          No. No entrenaba porque le daba roche que se lo  vieran, y está buenazo.

-           ¿Y te lo dijo así de la nada?

-           Es limeño. ¿Acaso los limeños no son desarrochados?

-           Como éste es de Surco… a lo mejor sí… ¿¿Y… quién la tiene más grande? – Alexander se baja la tanga con fuerza, al estilo stripper. - ¿´Él o yo?

Roberto se queda mirándole la entrepierna. El pene de su superior es pequeño ahora que está dormido, pero los huevos son grandes, y, es evidente que se recorta el vello púbico, no mucho porque lo tiene algo repartido en todo el cuerpo, así que sólo le da un toque estético. Roberto nota que el glande comienza a asomarse de entre el prepucio.

-          Hace tiempo que no la chupas. –Roberto mira a Alexander. – Estoy aguantado… ¿qué dices?

-          El pene sigue creciendo. En pocos segundos ya está en la boca de Roberto.

Las apariencias engañan. No puede tragárselo por completo. Se ahoga. De cuando en cuando, combina la gruesa verga con los huevos. Huelen a jabón, signo de que antes del fellatio, el arrecho gimnasta tomó un baño.

-          quítate la ropa.

Roberto lo hace, su falo, algo más grande, está tan duro como hace media hora atrás.

Alexander abre un cajón de su mesa de noche. Saca un preservativo y un chisguete. Rompe la fundita, extrae el jebe, se lo coloca en el glande y se lo desenrrolla.

Roberto toma el chisguete y saca algo de gel. Se unta el ano, y se mete uno de los dedos, intentando dilatarlo.

Como aAlexander está acostado boca arriba, Roberto se sienta sobre él. Se coloca el pene duro en el ojo de su culo. Comienza a bajar, poco a poco, poco a poco, hasta que se lo traga por completo. Afuera sólo quedan las bolas.

Roberto suspira de placer.

Ahora comienza a subir, lentamente; luego, a bajar, también lentamente. Repite la acción y comienza a incrementar la velocidad.

Alexander comienza a jadear, mientras lo toma de las caderas.

-          Córretela.

Conforme Roberto sube y baja, se masturba con fuerza.

Alexander cierra los ojos, tira su cabeza hacia atrás.

Roberto siente como su ano late conforme Su amante eyacula, gime y expira con fuerza. Luego, sólo jadea.

Roberto siente que su leche se aproxima al glande. Lo dispara sobre el pecho y el cuello de Alexander. Jadea también.

-          Vete. Recuerda que nadie se debe dar cuenta.

 

Cuando Roberto regresa al dormitorio, encuentra la puerta del baño asegurada. Fijo que Rafael se ducha adentro. Aún jadea sin darse cuenta. Sólo quiere dormir.

En unos minutos, la puerta se abre.

-          Oye, ¿dónde estabas?

-           ¿Yo? Ah, con Alex. Aprovechando que saldré mañana… voy… voy a comprar algo que falta en la cocina.

-           OK. Ah, gracias por la lycra. Te prometo que la lavo mañana.

-           Descuida.

Cuando Roberto sale de la ducha, se encuentra con la luz apagada. La poca que se cuela desde la calle le da la impresión de que su compañero está desnudo.

¡Qué mierda!

Él también decide dormir sin cobertura alguna.

 

(CONTINUARÁ…)

 

Escrito por N-Ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares y situaciones es pura coincidencia. Contacta al autor a: hunks.piura@gmail.com, o deja tu comentario aquí.

domingo, 5 de febrero de 2012

SOT-2012-006: Un reencuentro fugaz y caliente

¿Recuerdan cuando les conté sobre mi experiencia sexual con el atleta que iba a correr por mi casa, o que animé a correr por mi casa? Bueno, me lo encontré la otra noche cuando regresaba de trabajar, y aprovechando que mi familia se fue de viaje por unos días, y me dejaron solito, bueno... mejor se los detallo.

21:02
De´pués de pasarme toda la tarde tomando cerveza con mis colegas en una dependencia, decidí irme a casa, no tan mareado, pero sí muy estimulado.
En la combi de regreso, coincidí con el atleta joven. Venía de hacer unas gestiones, y como el sitio del costado estaba libre, le dije que viajara conmigo.
En el trayecto, lo convencí de que viniera un rato a mi casa antes de pasar a la suya. También le rozaba mi muslo al suyo para excitarlo.
No lo veía desde aquella vez cuando fue a mi casa a primera hora de la mañana.

21:25
llegamos al paradero que hay cerca de mi casa, y nos fuimos los dos caminando.

21:38
Llegamos a la casa. Cerré la puerta, lo tomé de la mano y lo guié hasta mi cama.
Allí, con mi aliento a licor, lo besé en la boca, mientras le quitaba la ropa. Él también hizo lo mismo: polo, jean, ropa interior...
Me acosté sobre el borde de la cama, con los pies al suelo mientras él comenzaba a recorrerme el cuerpo con sus besos. Se detuvo buen tiempo en mis tetillas. Nuestros penes estaban bien erectos.
siguió bajando, y se detuvo otro rato en mi ombligo hasta que llegó a mi glande, y debido al tamaño de mi miembro, mientras me lo succionaba, con la mano me masturbaba la parte que aún quedaba libre, al mismo estilo de las películas pornográficas.
Me hizo sexo oral por varios minutos, hasta que le pedí que me chupara los testículos, a lo que él accedió.
Primero me tomó uno con su boca, luego el otro, y luego ambos.
Estaba muy excitado, tanto que le pedí que siguiera bajando.
Entonces, levanté mis piernas, y le ofrecí mi ano para que me lo lamiera.
No hubo necesidad de proponérselo dos veces, pues lo hizo, y fue la primera vez en mi vida que sentía un placer indescriptible, como nunca antes sentí.
Noté que mi ano estaba húmedo por su saliva, entonces le pedí que me rozara su pene en ese lugar. Lo hizo, y le puse mis piernas en su hombro.
Intentó penetrarme, o creo que sí llegó a meterme su glande, pero el hecho fue que reaccioné y le dije que no.
Le pedí que regresara a besarme la boca.
Luego ya nos acostamos normal sobre la cama. Yo me puse encima de él, y comencé a sobarle mi pene contra el suyo. Me pidió que le lamiera el ano, pero me negué.
Lo que sí hice fue levantarle las piernas hasta mi hombro, colocarme un preservativo, echarle saliva en su ano, y meterle mi pene.
Mi cadera chocaba contra sus nalgas, mientras él gemía.
Sentía su pene chocando mi vientre.
Volví a besarlo en la boca.
Tras varios minutos en esa posición, le pedí hacer la del perrito. Se colocó y le volví a meter mi pene, y disfruté viendo cómo éste entraba y salía de su ano.
Era la primera vez que experimentaba ese grado de excitación.
Luego me acosté boca arriba, e hice que se sentara sobre mi falo, y que comenzara a balancearse como si lo estuviera cabalgando.
Le acaricié todo su cuerpo formado y firme, mientras su pene seguía golpeteando mi vientre. Él gemía y se contorsionaba.
Luego, se inclinó para besarme en la boca, y allí sentí que su semen cálido se disparaba contra mi vientre y pecho.
Lo tomé de sus caderas, y comencé a bombear la mía rápido y fuerte, mientras sentía que su ano se contraía.
Saqué mi pene, le quité el preservativo, me masturbé y eyaculé en sus nalgas y espalda.

22:56
Tras un duchazo mutuo, lo despedí, y me eché a dormir hasta el día siguiente, prometiéndonos un nuevo encuentro pronto.

CONCLUSIÓN
Es la primera vez que experimento el llamado 'beso negro', y debo admitir que me gustó.
No sé si me hubiera dejado penetrar. El problema es que sólo tenía un preservativo.
Tammpoco estoy seguro si el grado de excitación fue debido al alcohol.
Espero que se dé un nuevo encuentro pronto para contestar todas estas preguntas, pero sin trago de por medio.
¿Será que me volveré moderno?

Preparado por SOT para Hunks of Piura Entertainment. ©2012.
¿quieres contarnos tu propia experiencia con policías, serenos o vigilantes? Escribe a hunks.piura@gmail.com

sábado, 10 de septiembre de 2022

ASS (45): La declaración

Miguel y Alejo vuelven a cachar invirtiendo sus roles usuales, pero algo sale inesperado y sorpresivo.



Miguel está desnudo, acostado en la cama dentro del dormitorio que hay en el AS de San Sebastián, revisando su celular. Es raro verlo sin los vellos que le cubren todo el cuerpo, luego de la depilación a la que se sometió para participar en el video porno. Se echa un gel con base de sábila para que no pique ni irrite. En esso,Alejo entra también desnudo y secándose. Se acuesta al lado.

“¿Así que ahora lo tendrán controladito a Beto?”

“la verdad no lo sé porque ese pendejo es experto en robarte un chocolate de tu propia mano”.

“¿Y así es cura?”

“Ay, huevón; los curas son unos pendejos de mierda”.

Alejo sonríe, gira y se acuesta encima de Miguel. Le da un beso en la boca. Miguel le corresponde.

“Pensé que estabas templado de Pedro”.

“Me gusta Pedro, pero ya veo que su caso está jodido con eso de que su viejo lo mandó a Piura”.

“Aunque creo que Enrique lo va a tener a cargo, según entendí a Flavio”.

“Con mayor razón… mejor cachemos tú y yo un rato”.

Alejo y Miguel se besan de nuevo.

“Tengo el ano algo irritado: Marcano tiene rica verga pero es un monstruo”.

“Así nomás, mi Miki, rozadita”.

Un nuevo beso. Ambos giran en la cama.

“¿Sabías que ese novicio español tiene toda la traza de gay de gym?”

“¿Ya lo perfilaste, mierda?”, sonríe Alejo.

“Hace ratón”, replica Miguel, quien comienza a besar suavemente el cuello de su amigo y lo recorre hasta el surco entre ambos pectorales; entonces va a la tetilla derecha. La chupa levemente. Alejo jadea y disfruta.

“Me aloca cuando haces eso, mierda”, le dice.

Miguel ahora va a la tetilla izquierda. Repite la operación. Sigue por los abdominales de tabla de lavar, lame el espacio donde antes había vello púbico y que ahora apenas si tiene unas puntitas luego de la rasurada que Alejo se dio. De inmediato, mete a su boca la pinga entre flácida y erecta que comienza a crecer y engrosarse ahí en toda la entrepierna.

“Así, huevón… así me gusta… toda, chúpamela toda”.

La fellatio dura varios minutos y se alterna con la succión de testículos con la suavidad y paciencia que solo Miguel sabe aplicar. Entonces, el compañero sexual toma las enormes piernas de Alejo y las eleva. El musculoso no protesta. Su ano rosado y cerradito está ahí listo para que Miguel lo acaricie con su lengua.

“¡Carajo, Mi…! ¿sí!”

Alejo deja que el placer se proyecte desde su culo, su bien formado culo al resto de su ser mientras toma su pene aún erecto y comienza a pajearlo suavemente, no sin antes lamerse la mano para que su propia saliva lubrique el masaje. Alejo gime despacio.

Entonces Miguel deja de lamer el ano:

“¿Recuerdas la otra vez cuando solo te entró la cabecita?”

“¿Quieres metérmela, pendejo?”

“¿Qué dices? ¿Te la meto?”

Alejo abre el cajón de la mesita de noche a un lado de la cama, hurga un poco y encuentra el frasquito de lubricante. Se lo da a Miguel quien se arrodilla: ya tiene su verga al palo.

“Será al toque”, avisa Miguel mientras se esparce el coloide por todo su pene erecto. “Tú sabes que no duro mucho como activo”.

Alejo no dice nada, solo trata de relajarse respirando hondo, pensando en que esta vez sí será placentero.

Miguel resopla y pone su glande en la entrada de todo el ano. Comienza a empujar muy lentamente. El beso negro que le aplicó minutos antes no lo ha dilatado como hubiese querido, así que tendrá que ser paciente. Mientras tanto, la cabecita comienza a ingresar.

Alejo siente un ligero escozor en su esfínter, pero trata de controlarlo respirando hondo, como cuando lo vacunaron y no sintió que le metían la agujita.

“Continúo?”, consulta Miguel.

“Dale”, susurra Alejo mientras se toca su miembro y comienza a estimularlo hasta ponerlo duro otra vez.

La cara de su compañero, casi en trance, convence a Miguel que todo parece estar en orden. Baja la mirada: su glande ya está por completo dentro del ano. Aún falta el resto de su más o menos grueso tronco. El chisguete de lubricante está al lado por si acaso. Hasta donde vamos, Miguel piensa que es un progreso; su amigo y compañero aún no ha gritado ni rechazado la penetración. Mete un poquito más. Alejo gime. Le arde un poco.

“sigue”, vuelve a gemir a Miguel.

Otro poquito más. A este ritmo, la mitad del pene de Miguel ya está dentro del recto de Alejo. Y entonces… sucede lo inesperado.

“Mierda”, susurra el ex velludo. Gime. Inconteniblemente vacía su semen dentro. Jadea.

“¿qué pasó?”, pregunta Alejo comprensivamente.

“No pude… no pude aguantar”.

El pene de Miguel comienza a perder rigidez, aunque aún sigue dentro del ano de Alejo.

“Podemos intentarlo después”, propone el fortachón.

El pene de Miguel sale de las entrañas de Alejo sin hacer nada más; está completamente blando.

“Perdóname”, dice el activo ad-hoc.

Alejo sonríe, toma de las manos a su amigo y hace que se acueste encima suyo. Lo besa en la boca casi a la fuerza.

“Perdonarte, ¿qué, huevón? No hay nada que perdonar. Ambos lo quisimos. No salió hoy. Saldrá otro día”.

“Me puse nervioso, Alejo”.

“Te entiendo… quizás me preparé yo,pero olvidé prepararte a ti”.

Miguel sonríe algo descontento:

“Aluciné que al menos iban a ser un par de minutos de placer”.

“Creo que fue mejor así… Creo que de ahora en adelante, ambos… ambos seremos amigos con derecho”.

Miguel se sorprende.

“¿Qué estás diciendo,Alejo? Y tu promesa de…”

“Tengo que desterrar lo que pasó esa vez en el cuartel… Y si no lo hago hoy, no lo haré nunca…. Éste ha sido el primer paso… Sí… el primer… paso”.

Miguel comienza a sollozar y se abraza fuerte a Alejo.

“Te amo”, musita el amigo.

“Yo también”, susurra el musculoso.

Entre las nalgas de éste, el semen que se quedó en la primera porción del recto comienza a sentirse como una capa aceitosa que parece suavizarlo todo. Incluso esa súbita declaración.

Y para terminar,te dejamos con un video porno gay.


viernes, 27 de enero de 2023

ASS (63): “Méteme tu verga”

Julián pide ser pasivo otra vez, y ahora aguantándose la gran verga de Marcano.


A la mañana siguiente, jueves, Julián está en el vestuario de la Piscina Comunitaria totalmente desnudo, revisando la tanga que lucirá ese día para la grabación.  Esta vez es una de color naranja casi fosforescente.

Alguien ingresa. Julián no hace esfuerzo alguno por cubrir su pinga, sus huevos o su culo. Más bien, le llama la atención el muchacho alto y corpulento que acaba de entrar. ¡Qué hermosa anatomía! Además, ese rostro es guapísimo.

“Hola”, saluda el recién llegado blandiendo una sonrisa magnética.

“Hola”, responde Julián, algo fascinado.

“¿Tú eres el nadador?”

“Eso dicen”, sonríe Julián.

El otro muchacho ríe.

“Yo soy Marcano, pana; mucho gusto”.

“¿Eres… venezolano?”

Marcano comienza a desnudarse y descubrir su cuerpo de revista fisicoculturista poco a poco.

“Sí… haremos las escenas sexuales de esta mañana juntos. ¿Has pensado cómo?”

Marcano queda completamente desnudo. Julián no evita verle el pene largo, aunque dormido. Supone que al ponerse erecto va a ser una herramienta de dimensiones colosales.

“La verdad no tengo idea”, responde el nadador.

Marcano revisa la prenda que le han asignado. Sonríe. Es un hilo dental blanco. Comienza a ponérselo.

“Se me ocurre… que… nos dejemos llevar… ¿eres activo, pasivo, versátil?”

“Aún no lo tengo claro”, dice Julián. “Pero creo que tu sugerencia es válida… dejémonos llevar”.

La sorpresa para todos es que Marcano nada a nivel experto. Así que se les ocurre hacer una competencia de estilos con Julián.

Willy, como siempre, graba todo desde todos los costados de la piscina.

Ambos chicos llegan a los podios, emergen y se quitan las gafas de natación.

“¿Quién ganó?”, pregunta Julián muy contento.

“Creo que ninguno… llegamos empates”, responde Marcano.

“¿Desempatamos o qué?”

“Tengo una mejor idea”.

Ambos se meten bajo la ducha del vestuario. La abren. Mientras el agua recorre sus cuerpos, se acarician mutuamente, se abrazan, no tardan en besarse. Separan sus bocas por un instante:

“¿esto es premio o castigo?”, sonríe Julián.

“Es la gloria completa”, susurra Marcano.

Ambos siguen amándose con pasión.

Marcano, entonces, comienza a besarlo por el cuello y bajando hacia cada tetilla, el vientre, hasta que, arrodillado, comienza a mamar el pene de Julián. Con qué maestría Marcano se mete y saca el miembro ya duro de su nuevo amante.

El nadador no puede disimular el placer que le provoca esa fellatio.

Marcano deja de mamar la pinga, acaricia la cadera de Julián, y lo hace girar amigablemente.

Cuando el musculoso tiene ante sí el culo del nadador, no espera más y le separa las nalgas a la vez que dirige su lengua a toda la raja y después a todo el ano. Julián se siente en la gloria. Hace minutos que espera esa sensación.

Willy no deja de seguir toda la acción mediante su cámara.

Varios minutos después, Marcano deja de hacer el beso negro y se pone en pie:

“Chúpamela”, pide.

Julián, aún extasiado por la caricia que ha recibido el ojo de su culo, gira, se arrodilla, toma el pene de Marcano y se lo mete a la boca con ansiedad. A cada nueva succión, ese pedazo de carne crece hasta sus enormes proporciones.

Lo que al inicio parecía tarea fácil con un pene morcillón suma grados de dificultad conforme se engrosa y se extiende hasta sus 21 centímetros. La boca de Julián no está acostumbrada y siente arcadas por más que trata de mentalizarse.

“Lo haces riquísimo, pana”, lo anima Marcano. “La chupas delicioso”.

Es como un interruptor: Julián fluye mejor con la mamada y comienza a disfrutarla más. Lo mismo Marcano.

“¿Quieres lamerme el culo?”,consulta Marcano.

“¡Me encantaría!”

El venezolano gira y pone sus enormes y firmes nalgas al alcance de la boca de Julián, quien ya aprendió que, en esos casos, no debe pedir permiso, solo proceder. Lame los dos glúteos, lame la raja, saborea el ojo de ese culo. Marcano también experimenta esas deliciosas cosquillas:

“Así, pana. AAsí. Cómete bien mi ano”.

Ese beso negro también dura varios minutos hasta que Julián cesa, palmea una de las nalgas y lanza un pedido inesperado:

“Méteme tu verga”.

Marcano gira, duda un poco. Sonríe nervioso:

“¿En serio quieres sentir mi verga?”

“Confío en ti”.

Marcano desea hacerlo, pero no tiene lubricante a mano y él sabe lo que significa meter su pene erecto en ese culo que, evidentemente, no está entrenado para ese tipo de dimensión y acometida. . entonces ve algo y lo toma: una barrita de jabón que hay cerca de una de las regaderas.

Como ambos tienen sus cuerpos húmedos, la soba entre sus manos, hace espuma, la frota contra el ano de Julián y luego la frota en su pene, de paso que lo pone más duro.

Ubica el glande en el esfínter y comienza a empujar. Julián aplica las lecciones que aprendió cuando Miguel se la metió el día anterior: se relaja, respira profundo y despacio, trata de expandir su ano y permite que el glande de Marcano ingrese poco a poco. Obviamente, Marcano sabe que la paciencia es la clave.

Conforme le va introduciendo un centímetro más, va bombeando despacito. Julián siente que esa pinga duele más pero trata de resistir hasta que un súbito hincón viene de su ano.

“Au”, susurra mientras hace un gesto de dolor.

“¿Sigo?”

Julián respira un poco, se tranquiliza:

“Sigue”.

Marcano juzga que no debe meter todo su falo. Cuando llega a la mitad, comienza a bombear despacio mientras acaricia el atlético cuerpo de su amante, quien siente que le succionan todo el cuerpo por el ano.

“así, pata, qué rico”, suspira.

A Marcano le encanta meter su pene dentro de un agujero apretadito. Eso lo excita más. Mucho, más bien. Cuando menos se da cuenta, gran parte de su miembro ya está dentro de las entrañas del nadador.

La escena de sexo nada simulado continúa dentro de esa ducha donde un insólito Julián vuelve a ser pasivo mientras un musculoso y aventajado Marcano lo sigue poseyendo con gentileza y sensualidad. Ambos gimen y jadean.

Cuando la gran verga del venezolano ya está toda enterrada dentro del culo del nadador, y su cadera empieza a chocar contra esas firmes nalgas, el orgasmo se hace inevitable:

“Me vengo, pana. ¡Me vengo!”

“Dame tu leche, quiero tu leche”.

Marcano saca su pene, se pajea duro y eyacula sobre la nalga derecha de Julián. Una densa mancha blanca se desliza por toda la pierna del pasivo, quien gira, se abraza a su cachero, y sobándole el pene aún duro, lo besa en la boca.

“¿Te gustó?”, pregunta el sonriente venezolano.

“Bravazo”, responde el peruano, también sonriendo.

Se siguen besando. Willy corta la escena. Ambos actores descansan, por fin.

“¿Te sientes bien, pana? ¿Te hice daño?”, averigua Marcano.

“Me arde un poco”.

“a ver, gira”.

Julián hace lo que le dicen. Marcano se arrodilla, abre las nalgas y revisa el ano. Solo está rojo de la penetración, pero NO SE OBSERVAN OTRAS LESIONES.

“Todo parece estar en orden”.

“Gracias”, responde Julián.

Marcano abre la ducha y se asea:

“Tienes lindo cuerpo… y lindo culo, pana”.

“Gracias. Tú tienes un cuerpazo, Y UN CULAZO… y una pingaza”.

“¿ya te has comido vergas como la mía?”

“No… es la segunda verga que me como, y en solo veinticuatro horas”.

Marcano sonríe:

“Tenía miedo de romperte ese culo apretado; menos mal que aguantaste”.

Julián ríe.

“¿también vives en San Sebastián?”

“Sí, y también conozco a alejo y Miguel; de hecho, entrenamos juntos”.

“Me gustaría verlos de nuevo; son buenos patas”.

“si tienes libre, ¿por qué no nos visitas? A los chicos les va a encantar, creo”.

“No sería mala idea”, responde Julián. “¿estarán libres el sábado?”

Y para terminar, mira un video porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 


domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Tienes forros?

Aunque la mayoría de nosotros sabe que es el medio más eficaz para aumentar la protección frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), o para regar descendencia, todavía nos cuesta trabajo cargar uno.
A continuación, cuentos, mitos, leyendas y realidades sobre el uso del condón, PRESERVATIVO, FORRO, CAPUCHITA, JEBE, O COMO QUIERAS LLAMARLO.

ME DA ROCHE IR A COMPRARLO A LA FARMACIA, PORQUE ME VAN A VER MAL
Piensa en esto: las farmacias son negocios y necesitan generar dinero, así que lo último que pensará quien te lo vende es en ti. Esa persona necesita hacer la venta (si no, no gana comisión), tú necesitas hacer la compra. Hay está un roto para un descosido. Un consejo práctico puede ser comprarlo en un establecimiento que no esté en nuestro barrio, y elegir la caja vacía o menos concurrida, o que te atienda un pata, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando. El roche debería ser que al momento de la verdad, todo se tenga que benir abajo porque tu respuesta sea: “No. No tengo”.

ESTOY ARRECHO, QUIERO COMPRAR UNO, PERO HAY MUCHA GENTE. ¿QUÉ HAGO?
Como las farmacias y boticas son los ÚNICOS lugares de venta a vista y paciencia de todo el mundo, un truco que nunca falla es decir algo así como “Voy a comprar una pastilla para el dolor de cabeza”. Siempre pasa piola. Por supuesto, pon cara de circunstancia, aléjate de los curiosos y disfruta. Los hostales y hoteles donde se venden ya son otra historia porque no te enfrentas a las multitudes.

NO SE SIENTE NADA CON EL CONDÓN.
Falso. Se siente igual. Y si aún tienes dudas, en el mercado, hay algunos que pueden venir con recubrimientos que incrementan la sensación, o que retardan la eyaculación. Un aliado al que siempre se ignora es al lubricante. Debes acostumbrarte a comprarlos juntos, y verás que la cosa cambia.

¿Y DÓNDE PONGO AL LUBRICANTE?
Después que te hayas colocado el condón sobre tu pene (¡no antes!), úntalo todo con cierta generosidad. Igual haz con el ano (o incluso la vulva, si eres bi). Las presentaciones mínimas vienen en sachet y en pruebas que hemos hecho, bien usado rinde hasta para tres aplicaciones. Pero esto puede variar por los tamaños de miembro o de ano, o por la misma naturaleza de la vulva femenina.

¿CUÁLES CONDONES SON MEJORES?
La verdad es que todos aquellos que no estén vencidos y que hayan sido comprados en establecimientos confiables, y eso es algo que tienes que cuidar siempre. Aunque hay variedad de texturas, sabores y colores, lo primero que debes verificar es la calidad.

CUESTA TRABAJO ABRIR LA FUNDITA DEL CONDÓN
Sí, al inicio esa era la crítica de todo el mundo a las funditas, y los accidentes eran comunes; sin embargo, hace varios años, los fabricantes ponen en la funda un sector en una esquina donde hay como rayas discontínuas. Ábrelo por ahí, usando sólo la yema de tus dedos índice y pulgar (¡no la uña), y sin violencia. Quizás valga la pena que practiques un poco en solitario. El siguiente paso es sacarlo con cuidado, y verificar que no tenga nada raro. Este ejercicio te puede servir para repasar cómo colocarlo y retiralo una vez que hayas eyaculado dentro del condón.

PERO YA EN EL MOMENTO DE LA ACCIÓN, ¿EN QUÉ MOMENTO SACO MI VERGA?
Justo cuando tu eyaculación termine y tu miembro comience a ablandarse. Si te demoras, la maniobra de rescatar pene y condón te expone a derrames accidentales y situaciones algo incómodas para ambos. Recuerda que el rescate se hace agarrando el borde del condón más tu pene, y retirándolo suavemente del ano o la vagina (¡por eso es útil el lubricante!).

CUANDO HAY PENETRACIÓN, Y SACO EL CONDÓN, SALE CACA. ¿HAY ALGÚN RIESGO?
Si tu pene está en contacto directo con la caca, sí; por eso, el condón es el método de barrera más eficaz no sólo para prevenir ITS, sino para ahorrarte estos inconvenientes. Si está cubierto, fuera del mal olor, no hay otro problema; y en cuanto a la salida de caca, se puede prevenir asegurando una evacuación total del intestino antes de tener relaciones, educando tu cuerpo, comiendo alimentos ricos en fibra y haciendo ejercicio; pero esto no te libra de las ITS u otros problemas.

CUANDO EXIJO USAR CONDÓN, ME DICEN QUE YA ESTOY RECORRIDO… PERO NO ES CIERTO.
Y aunque lo fuera, eso es en lo último que debes pensar. Es mejor que digan eso a que te califiquen de desprevenido, o descuidado.

MI PAREJA DICE QUE NO HA ESTADO CON NADIE. ¿AÚN ASÍ DEBO USARLO?
Sí. No interesa lo que diga. Así sea cierto, el coito anal también abre la puerta a otro tipo de infecciones que pueden afectar el pene por la propia naturaleza del ano, un canal para eliminar lo que nuestro cuerpo ya deshechó. En este aspecto, siempre duda, y exígelo sí o sí. La misma recomendación va si es que eres el activo, o sea. El que la mete.

¿Y SI NO QUIERE?
Allí va la famosa frase: “Entonces, no”.

NOSOTROS NO PENSAMOS PENETRARNOS. ¿LO NECESITAMOS?
Las relaciones sexuales no penetrativas no revisten mayor riesgo, a menos que la eyaculación se haga sobre el cuerpo de la otra persona. Basta una herida en la superficie de la piel para infectarse, pero la relación en sí no requiere uso de condón.

PERO NOSOTROS SÓLO HACEMOS ORALES… ¿NECESITAMOS USARLO?
Sí. El sexo oral es una relación de tipo penetrativo, así que requiere condón, claro está si es que el glande (la cabecita) del pene entra en la boca de la otra persona, y encima hay eyaculación. Ojo que sexo oral no sólo es chupar el pene, también es mamar o lamer las bolas, o el tronco del pene. El problema es la uretra, que es el canal que evacúa la orina y el semen, así como el líquido pre-seminal. Siempre que no haya heridas o laceraciones, lamer los huevos, o el tronco de la pinga, o el vello púbico, e incluso el perineo (la entrepierna propiamente dicha, entre la raja del culo y los huevos)no requiere condón, pero si se piensa introducir el glande (la cabecita) completa en la boca, sí se requiere protección.
Ah, un tip: metas o no metas tu cabecita en una boca, por favor, higiene íntima a conciencia.

LA GUERRA DE ESPADAS, ¿REQUIERE CONDÓN?
No. Nada más ten cuidado dónde eyaculas. Repasa las respuestas anteriores.

SOBARLA POR LA RAJA DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
Tampoco, pero si vas a hacer eso, cuida dónde eyaculas (no en el ano, por ejemplo), y limpia bien la zona antes de hacerlo. Igual debe suceder con el pene: hay que asearlo siempre, y si eres de los que tienen erecciones con abundante secreción pre-seminal, o si crees que las darás pronto, es mejor que te protejas.

PUNTEAR EL OJO DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
En principio, no; sin embargo, el choque constante puede abrir microheridas, y si tu erección va acompañada de líquido pre-seminal, lo mejor es que te protejas.

¿Y CUÁL ES EL PROBLEMA CON EL LÍQUIDO PRE-SEMINAL?
Se trata de esa agüita espesa pero transparente que sale mucho antes del semen, pero, como se origina al interior de tu cuerpo, contiene trazas significativas de virus, incluyendo el VIH, y hasta espermatozoides. Por si acaso, la función de ese líquido es lubricar la uretra del pene para facilitar la expulsión del semen.

UNA VEZ SE NOS ROMPIÓ EL CONDÓN. ¿ESTAMOS EN RIESGO?
Si alguno de los dos (o los dos) tiene alguna ITS, sí. Un chequeo médico, con su respectiva consejería, te sacará de dudas. Ambos servicios son gratuitos en los hospitales del Estado, como el III en Sullana o el santa Rosa, en Piura.

MIS CREENCIAS PROHÍBEN USAR CONDÓN, PERO… NO PUEDO EVITARLO. ¿QUÉ HAGO?
Ninguna creencia que ponga en riesgo la vida de sus seguidores vale la pena. En los establecimientos de salud del Estado, encontrarás consejería profesional y competente, y si te da roche, escríbenos (por ley, estamos obligados a guardar total reserva, pero no estamos certificados formalmente para dar diagnósticos, por si acaso).

PERO LOS PATAS CON LOS QUE PARO SON SANOS, NO SE DROGAN, TOMAN O FUMAN A VECES O NUNCA, Y HASTA HACEN DEPORTE.
Las ITS no discriminan a nadie. Claro que, como veremos después, la gente deportista tiene mejor respuesta a los tratamientos (no sólo de ITS, sino de cualquier condición, incluyendo el cáncer), pero se infectan igualito que cualquiera; entonces, las apariencias engañan en todos los casos.

Estas son sólo algunas inquietudes. Si tienes más, déjalas en hunks.piura@gmail.com (se garantiza reserva), o postéalas acá usando la función de Comentario.

además, te sugerimos complementar esta lectura, buscando en Google o Wikipedia con los términos "condon" "uso correcto condon".

martes, 22 de octubre de 2013

Anselmo (3)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

Elías sirvió la cuarta taza de valeriana caliente a Anselmo, quien no había parado de llorar desde que llegó, al anochecer. Durante dos horas, las lágrimas no pararon de rodar por las mejillas del adolescente.

“Debes comer algo”, le dijo Elías.

Anselmo meneó la cabeza negativamente, y se volvió a hundir en el pronunciado pecho del joven, cuyos amplios brazos no tuvieron más opción que rodearlo por enésima vez.

Elías vestía una Caffarena raída, un jean en iguales condiciones y botas militares. Anselmo tenía puesta la ropa de faena con la que escapó, pues, tras lo ocurrido en su casa, ni siquiera pensó en bañarse o cambiársela. Apenas si se había lavado la cara, para limpiarse el rastro de semen que se le pegó a la nariz.

 “Aunque sea la sopa”, insistió Elías, mientras sentía que las lágrimas de Anselmo humedecían su regazo.

El adolescente tenía la cabeza hecha cuadritos. Donde nada encajaba con nada. Incluso llegó a pensar que la muerte de su madre y el episodio vivido horas antes podrían tener alguna relación.

Por su parte Elías estaba tan desconcertado, al extremo que consideró que la orfandad no era, necesariamente, la mayor maldición que le había tocado vivir.

Sus dos padres habían muerto tres años atrás al desbarrancarse un camión, en la última curva, antes de llegar a San Jerónimo. Por más esfuerzos que hicieron sus vecinos (entre ellos Agapito), nada se pudo hacer por salvarles. Desde entonces, es padre, madre, amo y peón de su vida, dedicado a la labranza. Tenía ganas de ir al Ejército, a cambiar su vida, pero la tierra lo requería, y aprendió de su padre, a no ignorar tal llamado.

Elías cortó esos recuerdos. Sabía que dos llorones iban a empeorar la situación.

Respiró hondo, tomó suavemente la barbilla de Anselmo, lo miró con cariño, y juntó sus labios a los del chico. “Sólo la sopa, ¿ya?”.

Al fin, hubo un asentimiento.

Ambos salieron del cuarto, y fueron a la mesa. Comieron en silencio, pero, cada vez que podía, Elías no dejaba de expresar su cariño a Anselmo mediante la mirada cálida de sus ojos medio achinados.

“¿Quieres más?”, dijo el anfitrión cuando vio el plato sin nada.

“No”, replicó Anselmo, casi murmurando. 

El joven sonrió  asertivamente, pero no consiguió iluminar el rostro de su amigo que estaba apagado.

Ambos se fueron a dormir.

La cama de Elías era estrecha, de metal que comenzaba a oxidarse, por lo que cada movimiento era anunciado con el crujir de los resortes y las tiras del colchón, que no dejaba de ser cómodo. Encima tres gruesas cobijas, debajo de las cuales solía descansar un chico que nunca usaba ropa de dormir.

Esta vez, el dueño del espacio, por respeto, sólo se quedaría en ropa interior. Anselmo, igual. Ambos se metieron y acomodaron de costado: Anselmo le daba la espalda a elías.

“Mañana debes regresar a tu casa, si no, tu papá se preucupará”, le aconsejó mientras lo abrazaba. “Yo te acompañaré, y si veo que estás en peligro, te regreso acá. Si no, coges tus cosas y te vienes a la nochecita, ¿ya?”.

No hubo respuesta. Entonces, Elías besó el cuello de Anselmo, muy delicadamente. “Ya pues”, replicó el refugiado, apagadamente.

 

¿Cómo nació esto en lo alto de la sierra, en medio del paraíso, y los picachos ocultos por el bosqe?

Cuando Anselmo entendió que alguien debía encargarse de la chacra familiar, conoció a Elías, mientras caminaba hacia ella. Desde el primer momento, sólo hubo amistad y cariño.

Elías, un joven esbelto de 20 años,  le enseñó cómo sembrar, espantar a los pericos, y aporcar para tener mazorcas grandes y fuertes. Constantemente lo visitaba para ver cómo el aprendiz evolucionaba de dejar secar un surco a regar sin desperdiciar. Y captaba rápido.

Anselmo cargaba agua para bañarse en su casa, pero un día de incesante calor, no aguantó más. “¿Cierto que hay un estanco  por acá cerca?”

Elías lo llevó por un camino casi oculto a una especie de cascada  pequeña en el bosque, a unos veinte minutos de la chacra. La erosión había creado una piscina chiquita de fondo negro. Se desnudaron, dejando su ropa sobre las piedras. Los chicos se fueron hasta el centro, donde había cierta profundidad.

Anselmo se sumergió, y dejó que el agua fría lo relajara. Al emerger, Elías estaba de pie, viendo al bosque, como si intentara otear algo; pero, inexplicablemente, el atlético físico enfrente suyo le jaló la vista.

Anselmo mmiró con curiosidad el escroto suspendido y el largo pene de su amigo. Cuando Elías le dirigió la mirada, una especie de electricidad pasó por ambos. Casi de inmediato, su pene comenzaba a levantarse, alargarse y engrosarse, hasta que elglande apareció dejando caer gotas de un líquido transparente.

Anselmo sintió que el suyo sufría el mismo cambio, pero sin llegar a las dimensiones de Elías, quien sonrojado, se arrodilló intentando ocultar su erección.

No pudo.

Ambos se tomaron de las manos, y sin saber cómo, se besaron en la boca.

Elías sentía que su pene palpitaba sin control, mientras la mano de Anselmo intentaba tranquilizarlo con caricias.

Era inútil.

Anselmo se inclinó para ver, de cerca, la erección: en la punta de la uretra aparecía el líquido transparente. Lo tomó en su dedo y vió que se formaba un largo hilo brillante. Lo probó. Era salado y agradable. ¿Sería todo así? Se acercó más y abrió su boca para tomar el glande.

Elías no podía explicar nada de lo que estaba pasando allí, pero tampoco quería que dejara de pasar. Sentía la oquedad de la boca de Anselmo aplicando una suave fricción y succión. Podía ver los labios de su amigo aprisionando cariñosamente su miembro. Comenzó a acariciar la espalda frente a sí, y notó que se estremecía como si una fuerza incomprensible se apoderara de ambos.

¿Por qué esas formas masculinas le eran atractivas?

El cuerpo de Anselmo no era tan diferente del suyo, formado por el esfuerzo, tostado por el sol, marcado por el peso de las herramientas. Pero, ambos son hombres. ¿Será normal esto?

Notó la profundidad que formaban las dos corvas de los glúteos, y sintió ganas de explorar. Sacó su pene de la boca de Anselmo, y, tomándolo de uno de sus glúteos, giró su cuerpo en ciento ochenta grados. se arrodilló para separar ambas nalgas. Un ano rosado y cerrado aparecía al medio.

Acercó su boca,proyectó su lengua, y comenzó a lamer.

Anselmo no pudo controlar los espasmos de placer mientras su mano se apoderaba de su propio pene que estaba mojado con ese mismo líquido transparente. El suyo también era salado. Comenzó a masturbarse, a medida que sentía que la lengua de su inesperado amante intentaba hurgar más adentro.

Elías entendió que no iría más allá. Se paró, puso su pene en la entrada del ano de Anselmo, y empujó suavemente. Estaba tan lubricado que comenzó a abrirse paso poco a poco.

Anselmo debía experimentar dolor, pero, aunque esa sensación estaba presente, cierto cosquilleo al abrir el esfínter hizo que no rechazara la penetración.

Cuando Elías había introducido todo su glande, sintió que la visión se le nublaba, que el aire se hacía más puro y que algo salía de su interior y se disparaba contra el deAnselmo. Cuando regresó en sí, vio que su pene tenía el tamaño del inicio, que un hilo blanco salía desde dentro de su amigo, y que este se ponía en pie para proyectar su eyaculación, con un grito sordo que descargaba masculinidad y placer.

¡Qué intenso era ese recuerdo!

 

De vuelta en la cama, Elías sentía que nuevamente se le había parado, y, a pesar que tenía su pene rozando las nalgas de Anselmo, debajo de sus ropas interiores, algo le decía que ese era el peor momento para hacer el amor.

Su joven enamorado parecía dormir plácidamente.

 

© 2012, 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con Método Writting Fitness.