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domingo, 3 de abril de 2022

ASS (22): Cuando tu profe te contrata pa' que te lo caches

Tras un show porno, Alejo se lleva una inesperada sorpresa.

 


Cuando la noche del viernes acaba y comienza la madrugada del sábado, un grupo de cinco chicos se bañan desnudos en la piscina de la casa de enrique. El agua está temperada, así que si bien en el resto de la ciudad corre viento frío, adentro del agua, la cosa se mantiene de tibia a fresca. Alguno sale al bar que allí se dispuso y en el que enrique está desplegando su otro talento: bartending.

“en un momento tengo listo tu trago”.

Enrique lo prepara y lo sirve. El chico, delgado, se apoya en la mesa viendo la única prenda que el bartender está luciendo esa noche: un bóxer rojo opaco de adelante pero transparente de las nalgas. Y enrique tiene un generoso par de nalgas. Sorpresivamente, entra Alejo vestido de la misma manera y de frente se para frente a Enrique:

“Oe, ¿por qué me quitaste mi chamba?”, le reclama.

“¿De qué chamba me hablas? ¿Acaso tú llegaste a tiempo para dedicarte a tu… chamba?”

Para sorpresa de todos, Alejo da empellones a enrique y lo lleva hasta el otro lado de la piscina. Los ocupantes quedan desconcertados. Los dos patas vestidos con la misma sexy lencería se agarran a pelear allí delante de todos, y en una maniobra de Alejo, ambos caen a la piscina. Enrique trata de llegar al borde pero su oponente trata de halarlo al agua, y en el forcejeo, le termina quitando el bóxer. Al quedarse oficialmente desnudo, enrique da media vuelta e inicia la lucha dentro del agua. Los otros invitados se acercan a separarlos. Ambos púgiles se dejan controlar (y de paso manosear) por los otros bañistas.

“¿Sabes cómo resolvemos esto?”, ddesafía Enrique. “Con un duelo”.

“Acepto el duelo”, responde Alejo.

Ambos salen de la piscina pidiendo antes que el resto no intervenga y que se mantenga tranquilo porque será el jurado.

“Pero yo ya estoy encuerado y tú no”, observa Enrique.

“No me paltea ccalatearme”, responde Alejo, y en el acto se saca el bóxer.

Ambos se juntan e inician combate cuerpo a cuerpo; pero ante los ojos de los otros cinco en la piscina, algo raro pasa con esa lucha, porque poco a poco, las bocas de ambos contrincantes se buscan hasta besarse profundamente. Tras algún rato, al separar sus cuerpos, sus vergas, cada uno bien dotado con 18 centímetros, están bien al palo. Encima tienen hermosos culos. Allí mismo comienzan una guerra de espadas.

La concurrencia entiende, entonces, que todo es un montaje, pero un montaje erótico. Alejo hace una llave y Enrique gira dándole la espalda, lo que permite rrestregar su pene erecto entre las nalgas del anfitrión.

“Te he vencido”, le dice.

“Tienes razón… acepto la derrota”.

“Ponte de rodillas”.

Enrique se hinca ante Alejo y comienza a chuparle el pene y lamerle las bolas. Debajo del agua, algunas erecciones entre los concurrentes comienzan a manifestarse. Alguno aprovecha y toca el miembro del compañero y comienza a pajearlo.

En el borde, tras mamarla por buen rato, enrique se voltea y Alejo se agacha para inclinarse, abrirle las nalgas y aplicarle un buen beso negro. Enrique gime y jadea extasiado. Bajo el agua, ya no hay mucha inhibición: es evidente que al menos dos parejas de patas se están pajeando.

Aprovechando la postura de enrique, Alejo escupe entre las nalgas  y comienza a meter su pene erecto. Cuando logra introducirlo todo, comienza a mecerse vigorosamente. Ambos machos siguen gimiendo y jadeando. Adentro del agua, una de las parejas se anima también a practicar sexo anal mientras los otros cuatro miran, se pajean, o se besan.

Tras veinte minutos de espectáculo, Alejo saca su pene, lo pajea y dispara su semen en la nalga de enrique más visible ante su público. A su vez, Enrique se pone de pie frente a Alejo, se la pajea también y le eyacula entre los dos grandes y lampiños pectorales. Por fin, ambos se ponen de pie, se besan en la boca nuevamente y hacen una venia al respetable que aplaude:

“Feliz aniversario”, saludan a los dos que están en pleno coito aún en la piscina.

Alejo y enrique van a ducharse al segundo piso de la residencia.

“Solo espero que ese pasivo esté limpio de la panza, si no, mañana tendré que cambiar el agua”, reclama el dueño de casa. “Por cierto, cabrón, tu idea de la performance estuvo cañón”.

“Como que ya salíamos de lo mismo del baile y del calateo, ¿no?”

“¿Te quedas a pasar la noche?”

“No, enrique. Me prestaron la moto y tengo que devolverla”.

“Con tu exclusividad deberías pensar en comprarte una moto”, sonríe el anfitrión.

Enrique baja rápidamente a la piscina vistiendo un bóxer blanco convencional.

“Si desean, tengo un cuarto”, avisa a la pareja de enamorados quienes siguen abrazados.

“Ya lo preñé hace rato”, sonríe el que está detrás.

Cuando Enrique regresa a la barra pensando que definitivamente el resto de ese sábado se la pasará desaguando, llenando y desinfectando la piscina, uno de los invitados emerge.

“¿Y el otro chico?”, pregunta dándole alcance.

“¿por qué?”

“¡Da servicios?”

Enrique casi choca con Alejo cuando éste baja lasescaleras.

“Te tengo un cliente”.

Alejo se lo piensa.

Diez minutos después, el invitado que preguntó por el escort abre la puerta de uno de los dormitorios. Al entrar, Alejo lo espera tapado en la cama.

“Ponle seguro”, pide el gigoló.

Cuando la puerta está cerrada y asegurada, Alejo se destapa: está calato, y su pinga está más dormida que erecta. El invitado, ahora convertido en su cliente, se acuesta a su lado. Alejo lo abraza y lo besa en la boca:

“Prepárate para gozar”, le anuncia.

Tras un poco de caricias románticas, Alejo se pone bajo el hombre, de unos 35 años, y deja que vaya hasta su pinga para chupársela:

“Los huevos también”, indica.

Con sus 18 centímetros duros y autolubricando, lo siguiente será forrarse con un condón y meterle del otro lubricante, el de base de agua:

“Siéntate y cabalga”.

El cliente sigue las instrucciones y lentamente se sienta sobre la gorda vara de carne hasta que su ano la engulle toda. Comienza a rebotar.

“Cáchame, Alejandro, cáchame así”, gime de dolor el hombre llegando al éxtasis.

El escort se extraña de que lo llamen por su nombre real, pero trata de restarle importancia y gira con su cliente hasta meterle verga haciendo un piernas al hombro. El cliente comienza a pajearse hasta  que no aguanta más y eyacula en su propio vientre, lo que estrecha su recto y es la señal para que Alejo cese la penetración.

“Pensé que harías carrera en el Ejército”, le dice el hombre.

“Alejo se extraña.

“¿No te acuerdas de mí?”

“No, la verdad”, sonríe el escort para no generar conexión y porque realmente no lo recuerda.

“Fui tu profesor reemplazante de Literatura en la secundaria. No te reconocí por el corte de pelo y los músculos, pero ese timbre de voz y esos ojos…”

“¿Quieres que te devuelva tu plata o…?”

“No, Alejandro. No es eso. Solo que no pensé encontrarte aquí y así. Más bien, si quieres puedo conseguirte trabajo, digamos, no sé… Ahora estoy a cargo de una oficina en educación, aquí en la Regional y…”

”Gracias. Yo te aviso”, contesta secamente el escort, levantándose de la cama. “Puedes ducharte aquí”, le señala la puerta del baño.

“¿Dije algo malo?”

Alejo toma aire y disimulando su incomodidad todo lo que puede:

“Creo que me confundes. Yo soy Santiago. Y, claro, siempre que sea para cachar, nos podemos ver. Espero lo hayas disfrutado”.

Así, calato, Alejo deja la habitación y deja a su cliente totalmente desconcertado.

                Y para terminar,mira una porno aquí. 

domingo, 11 de diciembre de 2022

ASS (56): A pro hot swimmer

Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.


“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and make something hot… and you’re invited too.”

Julián se queda sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco de su bien esculpida piel.

“y… corten”, dice Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.

Él y Julián van hasta la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio, cubierto con una bata de baño,  miran la escena.

“No entiendo por qué este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan castellano”.

“Ay, carnal”, sonríe Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”

“Sí”, asiente Flavio. “Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy en lo cierto?”

“Solo que al final, él te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.

“Agradece que sé tu dialecto mexicano”, sonríe Flavio.

Mientras tanto, Julián se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.

“¿y lo del estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.

Enrique hace un gesto en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.

“Ese conchasumadre es un torpedo en el agua”, murmura.

Cuando Julián ha terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina  donde hay una banca protegida por dos tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.

“After that, I got a little tired… and wet.”

Julián se saca lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira seductoramente a la cámara.

“And now, I’m becoming hot.”

Julián comienza a masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos. Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.

Willy no escatima encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito y rosado.

Julián jadea cada vez más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:

“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”

Ráfagas de su semen se comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar. Cuando termina de  eyacular, soba su aún duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.

“I need a shower.”

Julián sonríe a la cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente cachonda. Willy deja de grabar:

“y… corten. Vamos a la ducha”.

La indicación es el aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el celular de Enrique; mira la pantalla, responde:

“Claro, carnal. Ahora voy a abrirte”.

Dentro del vestidor, mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:

“Good morning, coach. I’m ready for my class.”

“Oh, how are you doing, Flavio?”

“Very well. Beautiful body, you have.”

“So do you… Let’s go to the class!”

Y todo queda registrado por la cámara.

Tras grabar la presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.

“Sí lo vi de pasada en el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”

“él mismo, pero eso aquí no se comenta.

“Oye, Enrique… yo quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”

Enrique voltea a ver a Alejo sin ocultar sorpresa.

En la piscina, la fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios, y en una esquina comienzan a abrazarse:

“you really did it good, Flavio.”

“you’re the best and most handsome coach.”

Julián y Flavio comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua. Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.

Julián sube un poco por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:

“Now, suck my cock.”

Flavio comienza a chuparle el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.

Alejo decide entrar al vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color blanco. Se sonríe.

Cuando sale del vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián  aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que el espacio es demasiado abierto?

La respuesta no tarda en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.

“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”

“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”

Aunque, desde la respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.

“you like my dick, Flavio?”

“yeah, coach. I love your hard dick in my ass.”

La imagen de Santos viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de escena sexual perfecto para Julián.

“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”

El nadador está llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:

“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”

“Breed my ass, coach!”

Julián al fin eyacula dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.

Entonces Alejo se voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente, el empleado municipal se ha estado pajeando .

    Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.



domingo, 28 de noviembre de 2021

ASS (05): Sexo entre legionarios

Alejo y Flavio posan desnudos como luchadores y terminan cachando frente a cámara.


 

 Justo antes de las 11:00 de ese domingo por la mañana, Enrique acomoda una especie de alfombra acolchada ploma al lado de la piscina y teniendo como fondo la pared poblada de arbustos que forma una especie de segundo tapiz. En el umbral de la mampara que conecta al patio trasero, Alejo termina de acomodarse un casco de utilería, parecido al de los legionarios romanos; Flavio, a su lado, se repasa el óleo sobre su cuerpo.

“enrique la chupa rico”, le arma conversación.

“¿Qué tal la chupas tú?”

Flavio sonríe y entrega un frasquito a Alejo.

“échate el óleo”.

Flavio se coloca el casco y se calza unas sandalias de tiras hechas a propósito de la sesión.

“Ya saben en qué consiste la acción, ¿no?”, se les aproxima Willy. “Vamos a interpretar una pelea cuerpo a cuerpo. La idea no es que se agarren a golpes sino que sus rostros y sus músculos muestren una gran expresividad”.

“Yo no sé defensa personal”, aclara Flavio.

“Pero yo sí”, indica Alejo.

“Genial, entonces tú lo guías”.

Los modelos no tienen nada más sobre el cuerpo excepto los cascos y las sandalias. Están desnudos. Ambos se colocan sobre la alfombra frente a frente.

“¿Listos?”, consulta Willy.

Ambos modelos confirman. Comienzan tomándose de las manos y tratando de empujarse mutuamente poniendo el pecho como ariete. Sus brazos, espalda, culo y piernas se tensan.

Willy se quita rápidamente la ropa y se mete a la piscina totalmente desnudo con tal de tener mejores ángulos.

“Comiencen con las llaves”, indica.

Alejo se coloca tras de Flavio y le inmoviliza los brazos haciendo que éste segundo luzca mejor sus pectorales y bíceps. Es inevitable que el pubis de alejo roce las enormes y redondas (y firmes) nalgas de Flavio: su pene comienza a ponerse erecto.

Enrique graba todo con su celular desde el fondo del patio. Luego, Flavio se coloca detrás de Alejo, quien ya tiene su verga al palo.

“Sumisión”, indica Willy.

Flavio y Alejo se acuestan sobre la alfombra y se revuelcan sobre ella y uno encima del otro simulando la lucha cuerpo a cuerpo. Willy no pierde oportunidad para probar diferentes ángulos. Alejo sigue con el pene erecto y el de Flavio comienza a responder hasta ponerse duro: es cabezón, un poco como hongo, unos 15 centímetros quizás. Evidentemente, ambos chicos están excitados.

“Listo”, indica Willy. “Excelente”.

“Yo creo que falta”, se acerca enrique.

“No, ya está todo”, reitera Willy.

“Chicos, díganme la verdad: ¿están cachondos, no?”

“Yo sí”, se apura en responder Flavio.

“¿Cómo cachondos?”, duda Alejo.

“Arrechos”, aclara Willy.

“Miren, chavos”, propone enrique, “ya cada uno tiene asegurado sus mil soles por cabeza… Yo les propongo otros mil más y… cogen frente a cámara”.

Willy, que continúa calato, se sorprende.

“Yo acepto”, se apresura a decir Flavio otra vez.

Alejo se queda callado pero no de sorpresa: está haciendo matemáticas. en solo hora y media ya se ganó mil soles y sin hacer mayor esfuerzo que posar calato y con la verga parada, y encima jugar a la peleíta con Flavio. ¿Y ahora otros mil por cachar? Esos dos mil solo se los ganaría en 25 días de jornalero o en doce y medio manejando tractor… y jornada completa encima.

“Pero yo solo hago de activo”, avisa.

“Tu verga dentro de mi culo se verá mejor en las fotos que la mía dentro del tuyo”, sonríe Flavio, cuya pichula cabeza de hongo comienza a despertar otra vez.

“Y otros mil más a ti”, anuncia enrique a Willy.

en poquito más de cinco minutos, Alejo y Flavio ya se están besando en la boca. Las manos del primero bajan por la espalda hasta acariciar las nalgotas del segundo. Willy obtura y obtura.

“Date la vuelta, Flavio… bésale el cuello, Alex… no le dejes marca”, indica el fotógrafo, quien vuelve a meterse a la piscina para ganar mejor ángulo, en especial de todo el cuerpo de Flavio, quien debajo de su rasurado vello púbico, ya tiene su pene erecto. Desde el fondo, enrique graba todo con su celular: si no le sale un corto porno gay, al menos le saldrá un caliente making-off.

“Chúpasela, Flavio”.

El modelo se arrodilla sobre la alfombra y comienza a succionar los 18 centímetros de su compañero. Aunque debiera, no actúa; disfruta practicando sexo oral. Willy sigue tomando fotos, aunque en realidad el agua oculta su erección. Nada del otro mundo, unos 16 centímetros ni grueso ni delgado.

“¿Chupas culo, Alejo?”, consulta Willy.

“sí”, responde el chico con seguridad.

“Hazle un buen beso negro, entonces”.

Mientras los modelos toman posición, enrique camina a otro lado del patio para tener otro ángulo. Un enorme pene se marca bajo su bermuda.

Ya en cuatro, Alejo separa los dos enormes y firmes glúteos de Flavio y los chupa ruidosamente. El pasivo comienza a gemir:

“Así… méteme la lengua… qué rico… sigue”.

Willy sigue metido en la piscina tomando fotos. El agua fría no baja en absoluto su erección.

“¿Lo notas dilatado?”, consulta.

“Tengo lubricante”, avisa enrique acercándose del otro lado de la piscina. “¿Estás limpio, Flavio?”,

El modelo asiente con la cabeza mientras Alejo le examina el ano:

“Ya está dilatado”.

Enrique entrega el lubricante aAlejo quien se lo unta generosamente en su pene erecto y luego en el ano de Flavio. Enrique se aleja y vuelve a grabar con su celular.

“Métesela despacio”, instruye Willy.

Alejo comienza a introducir su pinga como le dicen. Flavio se queja de dolor pero respira hondo y ccorto y relaja su esfínter. En pocos segundos, la verga ya está metida dentro del agujero.

“Muévete despacio… no quiero que salga borroso”, pide Willy.

Alejo ccomienza a ccachar a Flavio de manera más pausada, y eso le recuerda la forma cómo cacha al Padre Alberto o a Pedro, y eso lo excita mucho.

Willy se deja de recatos, sale de la piscina a conseguir mejores ángulos para fotografiar la penetración y revela su pene al palo. Enrique también lo graba.

“Piernas al hombro, pero las piernas bien abiertas para verlo en la cámara”,pide el fotógrafo. “Pajéate, Flavio; quiero ver tu pene erecto”.

Continúan en la nueva pose. Alejo ha resultado ser una revelación porque hasta ese momento, ni señas de querer eyacular, algo que no pasa con su compañero de escena:

“No aguanto… me vengo”.

“Solo un par de minutos más”, pide Willy.

“Me vengo, ¡Me vengo!”

Flavio suelta todo su semen por su abdomen perfecto. Una ráfaga va hasta su pecho. Mientras tanto, su recto estrangula la pinga que tiene dentro.

“Pajéate, Alejo”, pide Willy.

El otro modelo saca su pene, lo masajea con cierta firmeza, se concentra en las sesiones de sexo de San Sebastián, las del cuartel, donde además de instrucción militar recibió instrucción sexual y suelta su leche sobre el cuerpo de Flavio.

El sol de casi mediodía comienza a enrojecer la piel de todos.

“Nos damos un regaderazo, chicos?”, invita Enrique…

Y para terminar,te dejamos con una porno.

domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Crónicas de un moderno (5)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

TRACK #5: ¿mismo plato aburre?

 

Yo estaba recontra aburrido, había entrado un rato a la piscina pero luego me retiré de ahí, porque comenzaba a llenarse.

Estuve mirando como en la piscina gritaban, jugaban, y tantas huevadas que hacían, entre tanta gente logré ver a Jefri que estaba en la piscina, me quedó mirando, yo también lo miré y nada mas sonreí, me fui al baño y Jefri llegó detrás mío

Se colocó delante de mí y sin decir palabra alguna me sacó el pene de la trusa, húmeda aún por el agua de la piscina.

Hizo que mi pene se perdiera en el interior de su culo, realmente ese día para mí era tan aburrido, que no tenía ni ganas de clavármelo, y mucho menos que él me penetrara, le seguí la corriente pa’saciarle sus ansias.

Él prosiguió a metérmela, normalon me dejé, pero estaba muy aburrido, no sentía las mismas ganas que antes, a pesar que el pobre hombre me hablaba al oído con voz perdida de la excitación, creo que me porté mal ese día pero le dije:

-Ya chau me voy

Me levanté la trusa y salí de aquel baño. Sería que comer un mismo plato ya me había empachado ¿Quizá? jeje

Al regreso del viaje, subimos al carro y Jefri se sentó a mi costado, todo el camino iba que hablaba cositas pendejitas y yo la verdad no sé si me aburría él o el camino porque finalmente me quedé dormido.

Al llegar a Piura se me acercó despidiéndose y me dijo:

-Espero verte el lunes y ojala se repita algo de lo que pasó hoy.

No le respondí  y me fui con mis demás compañeros

El día lunes me vio y me dijo:

- A la hora de recreo te espero por los baños de primaria

-A ya, bacán- le contesté

Pero nunca fui, después comenzó a reclamarme por el plantón que le di, pensarán que soy botado pero mi vida comenzaba a cambiar, no me importaba ni él ni ningún otro pata, solo  una flaquita, que me gustaba mucho, la conocí en un viaje, nos hicimos amigos y luego me le mandé, me aceptó, y ya se imaginarán, su amigo Frank estaba muy feliz, pero esta felicidad no duró mucho.

El que decía ser mi mejor amigo la conoció y por joda comenzó a florearla, y la que era mi flaca le empezó a hacer caso, pronto se alejó de mí, una vez hablé con ella, solo me dijo:

-Perdóname, pero se acabó este amor, te deseo suerte

La cólera me invadió  al día siguiente cuando su prima me dijo que ella estaba con mi “mejor amigo”

Imaginen me hicieron cornudo jajaj, en ese momento eso me dolía mucho, pero ahora solo me rió, a la mierda pasó un tiempo y así me di cuenta que no era la única, había como mierda de jermas en mi cole, la olvidé también porque llegaron vacaciones y no verla tres largos meses me sirvieron de mucho.

El verano del 2009 mi tía Fernanda, llegó de visita con mis tres 3 primos; Carlos, cuatro años mayor que yo, Luis, dos años mayor que yo, y el último Paúl, era un año mayor que yo, él tenía quince años y yo iba a cumplir los catorce.

Mi primo Paúl estaba muy simpático, sus ojos negritos medio achinados, su sonrisa tan pícara que tenía, bastante cejon, y con un cuerpo que se le había formado muy bien, hace tiempo no lo veía.

No sé como pero le cogí gusto a mi primo, lo único malo que todos ellos eran evangélicos, pero hasta allí, estaban chibolos y no estaban tan metidos en la religión como lo están ahora.

Cada noche con Luis, Paúl, mi hermano y yo nos poníamos a contar disqué nosotros historias de terror, pero más lo hacíamos por joder, su otro hermano de ellos ya no se juntaba con nosotros, porque era mayor y ya tenía que estudiar preparatoria.

Una noche Carlos se fue a una amanecida de estudios en la academia. Como de costumbre Paúl y Luis, se iban a mi cuarto y junto conmigo y mi hermano repetíamos historias o hasta inventábamos.

Esta noche todo fue distinto la cama donde estábamos sentados era grande, al culminar de contar esas historias, Paúl con Luis no querían irse a su cama, así que  juntamos mi cama con la de mi hermano, de esta manera pudimos entrar los cuatro.

El orden en el que nos colocamos fue esta: Luis, Paúl, yo y mi hermano, si justamente mi primo estaba junto a mí.

Esa noche decidí  velar los sueños de mi primo y convertirme en su vigilante.

Mi primo Paúl estaba acostado boca abajo, yo estaba inquieto porque durmiese mirando al techo y toda la parte de su pecho quede mirando hacia arriba para que mis manos puedan actuar.

Eran las 3 de la madrugada y Paúl aún seguía boca abajo, pasando las 4:45, se colocó bocarriba.

Bien ¡ahora solo queda actuar cautelosamente, empezar a recorrer con mis manos el cuerpo de mi primo, pero sabía que tenía que hacerlo rápido; comencé a buscar algún tesoro escondido, y que tal tesoro el que hallé.

Wuao¡¡  si que mi primo para su edad estaba bien, empecé a manosear su pene por encima de su trusa, el que comenzaba a despertarse y a ponerse más grueso, era tanta la excitación que tuve, pues me animé a querer algo mas, quería que me penetrara.

-¿Cómo lo hago?- me decía a mi mismo

Empecé a meter mis manos en su trusa, me topé con un pene bastante duro, y grande, así mismo con el vello púbico, sentir todo eso entre mis manos me excitaba.

Mi primo también se encontraba al palo, sería por lo que había estado durmiendo boca abajo.

Yo no quise desaprovechar el momento, le cogí su pene fuertemente, lo saqué al exterior y entre la oscuridad, no lo podía apreciar muy bien, me mantuve un rato así hasta que mi primo se volteó y...

 

escuchar sus pasos que salían de la sala en dirección a mi cuarto…

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Los nombres fueron cambiados. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

domingo, 5 de diciembre de 2021

ASS (6): Su pinga es el trofeo

Willy parecía bien hetero, pero también tiene su lado gay.


 

Bajo la ducha de la enorme casa en Los Ejidos, Alejo y Flavio están cubiertos en espuma de jabón quitándose el óleo de la escena de sexo.

“Cachas riquísimo, salvo que te metas bien en tu personaje”, seduce Flavio.

“Gracias”, solo atina a sonreír Alejo.

“?Y cierto que también eres escort? No me mires así. Tu perfil en Hunks of Piura es, digamos popular, o al menos eso dice Enrique”.

“¿No lo has visto tú?”

“Sí, ricas fotos. Bien producidas. Deberías probar más suerte aquí en Piura”.

“¿qué podría hacer aquí en Piura?”

“Mira, yo a veces hago pasarela, bailo como gogo y suelo posar desnudo en Bellas Artes. Con eso me pago mi carrera: Administración de Empresas”.

“¿Qué debo hacer para conseguir todo eso?”

Flavio agarra la pinga de Alejo con una mano:

“Cacha conmigo todo el tiempo”.

Abajo en la sala, Willy, aún desnudo, y enrique terminan de guardar la utilería y los equipos de fotografía.

“ese nuevo chico, Alejo, tiene mucho potencial pero creo que debe hacerse una carrera solo. Y sabes a qué me refiero”.

“¿Qué tiene de malo andar con Flavio?”

“A Flavio le gusta ese pata”.

“Y a mí también, y a ti. ¿Crees que nadie notó tu verga parada? Y se supone que eres straight”.

Willy sonríe:

“Me excité… y soy mayormente straight, pero tengo rasgos bi”.

Enrique se acerca a Willy, y se quita el polo y la bermuda: debajo no tiene más que su piel depilada por completo y decorada con algunos tatuajes étnicos.

“¿Me permites?”

Sin esperar un sí, enrique se arrodilla sobre la alfombra y comienza a chupar el pene al fotógrafo, el que no tardda en ponerse duro otra vez. Enrique se lo traga todo.

“Las bolas también”, pide Willy.

Enrique baja un poco y succiona con cuidado cada testículo, mientras acaricia el culo flaco pero formado a su amigo. Luego regresa a la pinga.

“¿La quieres en tu culo?”

“Clávamela, carnal”, pide enrique, quien se apoya sobre el sofá, para las nalgas. Willy se arrodilla un poco, escupe saliva  y comienza a penetrar el ano, que más bien parece una gran cueva de oso.

“Cógeme así, cabrón. Cógeme rico”.

Willy sabe de más que ese orificio ya está habituado al trabajo duro así que bombea con rapidez, tanta que apenas si dura cinco minutos.

“Las doy, huevón”, gime y levanta la cabeza mientras su semen se dispara dentro del recto de Enrique. Poco a poco se va calmando hasta que su pene semiflácido sale con facilidad del orto del productor. “¿Puedo darme una ducha?”

Apenas Willy está llegando al dormitorio  de enrique cuando la puerta se abre y Flavio aparece desnudo:

“¿Alejo sigue en la ducha?”, consulta el fotógrafo.

“No”, sonríe Flavio. “Ya está sequito y bien ordeñadito”.

Willy entra y Alejo se está amarrando las zapatillas.

“¿Ya?”

“¿Cómo salí en las fotos?”, pregunta el muchacho.

“Perfecto. Justo le decía a enrique que deberías hacer carrera en esto pero ya dependerá de ti”.

“Flavio me dice lo mismo”.

Willy se queda mirando a Alejo por un segundo:

“Me ducho al toque y salgo. Espérame que quiero enseñarte algo”.

Alejo se acuesta sobre la cama y mira al techo.

Abajo,en la sala, Flavio llega muy horondo:

“No me digas que al toque”, se sorprende enrique.

“¿Vamos a nadar a la piscina? Yo ya estoy duchado”.

“Vamos. Como sea, mañana me toca cambiarle agua”.

Ambos hombres, con cuerpos de dioses griegos, se tiran en un semiclavado y van a la parte cerca de una rara pileta en forma cónica que está justo al medio. Al llegar y emerger, Flavio abraza y besa en la boca a enrique:

“Hace dos semanas que no te cacho””.

“Y ya la tienes dura, cabrón”.

“Voltéate”.

Enrique gira y, conteniendo la respiración, Flavio se hunde hasta alcanzar las nalgas del anfitrión y hacer un beso negro subacuático. Al emerger, Flavio se coloca de tal modo que su pene cabeza de hongo está calibrado justo para ingresar al ano de Enrique.

“Clávame, cabrón, de golpe”.

Flavio hace un movimiento repentino y todo su miembro se hunde en el recto de Enrique.

“Así, cabrón. Cógeme así, fuerte”.

Flavio mueve su cadera con firmeza aunque sin violencia, arrancando gemidos y jadeos que ambos comparten. Enrique, entonces, se quita la pinga, se apoya en el filo de la pileta al medio de la piscina y levanta las piernas hasta ponerlas en los fuertes trapecios de Flavio:

“Métemela duro, papá. Métemela con huevos”.

Flavio le introduce su pene como le piden y sigue moviéndose como si el mundo se fuese a acabar. El agua de la piscina crea tal oleaje que, si se tratara de dos titanes, las orillas recibirían constantes tsunamis.

Desde la ventana del dormitorio en el segundo piso, y ocultos tras una cortina, Willy, aún desnudo tras ducharse, y Alejo miran todo lo que sucede en la fuente rectangular.

“A eso me refiero”, advierte el fotógrafo al modelo.

“Pero solo lo está cachando”.

“Como también me lo acabo de cachar yo”.

“Si me lo pide, me lo cacho también. Ya la tengo dura otra vez”.

“¡es en serio?”

Willy deja la cortina y mira la entrepierna de Alejo, ahora cubierta por su short.

“Eres bien dotado”.

“El tuyo tampoco es chiquito”, le sonríe Alejo, quien se saca el polo y el short por segunda vez. Arrima todo su cuerpo a Willy: “La tienes dura… como cuando nos tomabas fotos”.

Willy sonríe. Ambos se dan un beso en la boca.

“¿Guerra de espadas?”

“Ya, dale: guerra de espadas”.

Abajo en la piscina, el coito entre Flavio y enrique tiene para rato. Es hora del almuerzo.

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

jueves, 12 de enero de 2012

secreto de primos, eso espero

Cierto día que mi familia había organizado una fiesta, estuvimos todos. Todos menos un primo que se había quedado cuidando su casa.
Como habían servido regular comida, me pidieron a mi y a su hermano mayor, que estábamos nadando en la piscina, haciendo carreritas, que lo fuéramos a ver.
Salimos refunfuñando, porque desde el colegio, siempre nos destacamos por estar en los primeros lugares, y ahora nos estaban quitando la viada.
Llegamos y el cuidador no daba señales de vida. Su hermano lo llamó pero no contestaba su celu.
-         seguro fue a jugar fulbito. Esperémoslo.
-          Oye, pero estábamos de la puta madre en la piscina.
-          De aquí regresamos y ya.
-          Ya pues.
-          Oe, ¿y por qué tu afán de regresar a nadar, si hace cinco años que hemos salido del cole, y te sigo ganando?
-          Revancha, pe.
-          Es que el culazo que te manejas te hace contrapeso y por eso no puedes nadar.
En la joda, mi primo tenía razón. Mi trasero era grandecito, tanto que ni el resto de mi cuerpo atlético lo podía disimular.
Mientras esperábamos a mi otro primo, nos pusimos a ver tele. Estábamos sentados en dos sillones en perpendicular.
Entonces, mi primo comenzó a joderme.
-         Prepárate para la derrota.
-          Ya veremos. Lo que pasa es que haces trampa.
-          ¡Qué picón!
Al momento que me decía esto, sentí que su pie me rozaba mi culo.
-         ¡Suave, huevón!
-          Si no tuvieras el culo tan grande, avanzarías más rápido.
-          Pero al menos a mi me quedan mehjor los pantalones.
-          Uyyyy…. Te picaste de nuevo.
Entonces, volvió a meterme su pie en mi poto.
-         Ya, no jodas.
-          ¿sabes qué, primo? Me gusta tu culo.
-          Hablas huevadas. – Yo me sentí sorprendido al inicio por esa afirmación, pero algo me recorrió el cuerpo.
-          Puta. Si de mi dependiera, ya le habría metido huevo.
Su pie seguía en mi culo. Cuando lo volteé a ver, ví que se sobaba su pinga bajo su bermuda. Como habíamos salido rápido de la piscina, nos quitamos los speedos, y nos pusimos las bermudas ahí nomás encima.
-         ¿qué dices? ¿Dejarías que te cache?
-          No me jodas… no sabía que eras maricón.
-          Ja, ja. ¿Crees que no me sé lo que te pasó con el capitán de la selección de natación del cole?
Vaya, vaya. ¿Y cómo se había enterado de eso? Era uno de mis secretos.
-         Yo sé que los dos pasaron la noche cachando cuando fueron a concursar a Trujillo hace seis años. Por eso ese huevón no quedó en primer lugar.
Yo no sabía qué decir, y soy muy malo para ocultar lo que me pasa, o me pasó.
-         Eso pasó hace tiempo.
-          Y hace unos meses también. Ese huevón es medio bocón. Agradece que soy su pata, porque de ser otro, ya anduviera en el chisme.
-          Gracias… primo.
-          Ya, pé, ¿cómo con ese desconocido sí, y conmigo que soy tu family te haces el tercio?
Se levantó y se interpuso entre mi y la tele, se bajó la bermuda, y me dejó al descubierto su pija gruesa y babeante con unos huevos rosados grandes, que le colgaban. Se la empezó a correr.
-         Ya pe. Una chupadita antes de que venga mi hermano.
-          Estás loco.
-          ¿Y tú no? ¿Crees que no me di cuenta cómo me miras la entrepierna, o cómo me mirabas ahora que nos cambiamos?
-          Ese mierda no te debió contar eso.
-          Ese mierda no te sabrá cachar como yo… anda, no seas malito, dale su chupada.
Me quise parar, pero él me tomó de las muñecas, y logró que mis manos se la acariciaran. Ya no pude contra mi mismo. Mirándolo fijamente a los ojos, comencé a masturbarlo, me senté lentamente, y cuando tenía su verga a la altura de mi boca, le lamí la cabecita que estaba salada por su líquido pre-seminal. Poco a poco me fui olvidando del pudor, y me fui metiendo ese falo grueso en mi boca.
Le di una mamada genial.
-         quítate la bermuda, ponte en cuatro en el sofá.
Me quedé desnudo, e hice como me lo pidió.
Al poco rato, comencé a sentir un dolor en mi agujero allí en mi culo: me la estaba metiendo.
La pinga de mi primo fue entrando y saliendo de mi culo por largo rato hasta que sentí que palpitaba, mientras él lanzaba un gemido profundo.
Justo en ese momento sonó la puerta, y a la volada, nos pusimos las bermudas. Era mi otro primo, su hermano menor.
Le sirvió la comida y se quitó a otra parte. Yo sentía el culo mojado y me acomodaba de tal modo que no se me pegara con la bermuda.
-         ¿qué tienes, primo?, - me preguntó.
-          Nada. El calor.
-          Anda a mi cuarto, entra al baño y úsalo.
Me llamó la atención esto. ¿se habría dado cuenta de lo que había pasado?
Sin roche, me fui a su cuarto, entré a su baño, y me limpié.
Cuando salí, mi primo, el menor, estaba en su cuarto… calato, erecto… y no era tan chiquita. Bueno, apenas tenía 18.
-         Gracias por la comida, pero ¿qué te parece si te comes ésta?
Y se la comenzó a correr. Yo entendí que hacerme el cojudo no me iba a servir, porque encima ambos eran simpatiquísimos, tanto que las chicas les revoloteaban.
Él se sentó sobre su cama, y yo me senté encima de su verga, y comencé a saltar, con su palo dentro de mi culo.
De allí hizo que me inclinara sobre su cama, y él, de pie, me la clavó toda.
Unos minutos después, sentí que su verga palpitaba dentro de mi, y otra vez esa sensación de tener el culo mojado. Esta vez me duché.
Cuando salí, mi primo, el mayor, me esperaba en la sala.
-         Regresemos al tono a darle razón a mis viejos.
-          Claro.
-          Ah, y de esto ni una sola palabra, tanto tú, como tú. – Y nos señaló a los dos.
Hasta ahora me pregunto si el que recibo pinga es un secreto como he creído, o ya tengo mi famita.
Me da la impresión que es lo segundo, porque cuando regresamos a la fiesta, mi primo, el menor de todos, me miraba como ofreciéndose como una tercera opción.
Por ahora no está en mis planes hacerle caso porque apenas tiene 16, y yo le llevo cuatro años.
¿Será parte de mi lista de cacheros? Ya lo sabremos en un par de años. Mientras tanto, otro chapuzón para refrescarme no me vendría mal.

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro.
Basada en un relato de El Chico (busca su perfil en este mismo blog). ¿quieres compartir tu historia? Hunks.piura@gmail.com

lunes, 23 de julio de 2012

Fantasías: Mi instructor de natación

Era lunes, otra vez, y como siempre, desperté desganado, aborreciendo la idea de tener que asistir a la universidad, hacer mis deberes y acudir a mis clases de natación.
A pesar de ello, mis tardes siempre se tornan entretenidas, ya que pasar de dos a tres horas en el agua me relaja increíblemente.
Salí de clases, almorcé y me disponía a ir a casa a descansar para luego ir a nadar, cuando repentinamente sonó mi celular. Era un compañero que me informaba que tengo que presentar mi parte correspondiente en un trabajo grupal mañana por la mañana, y no el fin de semana tal y como se había previsto.
-Bueno, no queda de otra- me dije a mí mismo. Pasé 4 horas frente a la computadora redactando el maldito texto, que por momentos me ponía de mal humor, y más aún porque no me inspiraba realizarlo. Era una materia que no me agradaba en lo absoluto.
Así, dieron las 6 de la tarde.
Ya en la ducha, miré el agua recorrer cada centímetro de mi cuerpo. Los resultados del gym saltaban a la vista, y ello me excitaba. Mi espalda ancha, hombros redondeados y una cintura que había demandado un gran esfuerzo eran el preámbulo a unos glúteos redondos, firmes y grandes, piernas marcadas por practicar atletismo, y entre ellas mi miembro semi erecto que delataba mis ganas de tener sexo.
-Es tarde para ir a la piscina- pensé mientras limpiaba el espejo del baño, empañado por el vapor de la ducha –aunque si descanso un poco lograré cumplir con la agenda del día-

Como lo mencioné, terminaba mis días absolutamente relajado porque pasaba largas horas en la escuela de natación, conversando con algunos compañeros o con mi instructor y nadando obviamente.
Mi instructor era un tipo de aproximadamente 27 años, de cabello negro, ojos verdes y de un cuerpo que no podía pasar desapercibido. Siempre había llamado mi atención, desde el primer día que inicié mis clases. Su perfecta espalda, sus pectorales marcados y sus grandes brazos despertaban en mí el deseo, la excitación, por lo que tenía que regresar al agua para disimular mi erección cada vez que mi mente viajaba de manera veloz, y mis pensamientos me traicionaban al mirarlo en bañador y apreciar su enorme bulto.

Llegué aproximadamente a las 8 y 30 de la noche a la escuela, dejé mi tarjeta en recepción y pasé al área de la piscina.
-Nadarás sólo hora y media Sebastián- me dijo amablemente con una sonrisa la recepcionista.
-Si pues, eso me pasa por dormilón jaja- respondí amablemente.
Llegué al baño, abrí mi casillero, me desnudé, busqué en mi maletín mi bañador y me vestí.
Luego, fui hacia el espejo para poder colocarme la gorra cuando de pronto apareció Marco, mi instructor, llevando una toalla a la cintura.
-Flaco, ¿estas son horas de llegar?- me dijo sonriente a través del espejo mientras pasaba detrás mío dirigiéndose al lavador que se hallaba al lado.
-Me quedé dormido, ¿no hay gente verdad?- le respondí.
-No, si has podido ver, está vacío, y yo ya me iba pero por tu culpa me tendré que quedar hasta que cierren- añadió con tono de broma.
Sólo atiné a sonreír.
-Sólo espero que valga la pena- me dijo mientras pasaba por detrás rozando su pecho en mi espalda y con una sonrisa pícara.
No podía creer lo que estaba pasando, ¿eran ideas mías o estaba coqueteando?

Me dirigí a la piscina, me acerqué a él y le dije:
-¿Qué hacemos hoy?-
-Libre, total, sólo tienes una hora- me dijo mientras me miraba en el agua.
Nadé unos 20 minutos, mientras él oía música en su iPod, distraído.
De pronto, vi a la recepcionista acercársele. Regresó rápidamente a su oficina y de pronto salió por la puerta de ingreso con rumbo a la calle.
-¿Qué pasó? ¿Todo está bien?- le pregunté a Marco mientras salía del agua.
No me oyó, era obvio, tenía los audífonos puestos.
Me acerqué, le toqué el hombro y le dije: ¿Todo bien?
-Sí, la flaca que tiene una reunión y me ha pedido de favor que cierre el local y que mañana pasa a recoger las llaves temprano- respondió.
-Uhmmmm, entiendo, ya me aburrí- añadí.
-Jajaja, flojo como siempre- me respondió mientras se ponía de pie.
En ese momento mi mirada sólo se dirigió a una parte de su cuerpo: su paquete, el tremendo bulto que tenía y que ahora se marcaba mucho más en su bañador.
Era notorio, estaba excitado, ¿la razón?, creo que ni él mismo lo sabía.
Entonces, él notó que su enorme bulto había captado mi atención, se agarró el paquete y lo frotó suavemente.
-¿Nos vamos?- me dijo.
-Claro, vamos a cambiarnos- le respondí.
Ya en los baños, noté que me miraba fijamente el trasero. De reojo, vi que su erección no disminuia, y él se hallaba recostado en los casilleros.
-Que buen culo tienes- me dijo, pero esta vez no reía, al contrario su tono de voz era distinto, nunca lo había escuchado así.
-Los resultados del gym- exclamé, volteando a mirarlo y guiñándole el ojo.
De pronto, sentí que se acercó, tomó una toalla y me empezó a secar la espalda.
-¿Qué haces?- le pregunté nervioso y extrañado.
-Evitando la demora- me dijo muy cerca al oído.
Era inevitable, ya la tenía dura con sólo sentirlo cerca. De pronto no sentí la toalla y sólo sentí su paquete rozando mi bañador entre mis nalgas.
Así transcurrió por lo menos un minuto, sin decir ni una sola palabra, como si ambos supiéramos que siempre habíamos estado esperando este momento.
Me di vuelta y mirándolo a los ojos le dije: -¿Sabes algo? Me gustas…
-Ya lo había notado- respondió –Relájate, que lo que pasa aquí, queda entre nos… Además, aún no termino mi hora de trabajo.
Nervioso, le dije: -Una de mis fantasías siempre ha sido hacerlo en el baño de un gimnasio…-
-¿Y de una escuela de natación no?- añadió mientras pasaba una de sus manos por mi pecho y la otra por su paquete.
-¿Podría ser mejor no crees?
Entonces no aguanté más, lo besé y me devolvió el beso. Acercó mi cuerpo al suyo, duro como una roca, mientras sus manos acariciaban mi trasero y abrían mis nalgas.
Una de mis manos agarraba su paquete mientras que la otra descubría el resto de su cuerpo y acariciaba su perfecta espalda. Nos separamos, me quité el bañador mientras él hacía lo mismo. Cuando regresé la mirada, estaba sentado en una de las bancas que había ahí dentro, frotándose su enorme palo, de unos 19 centímetros aproximadamente.
-Chúpamela- me dijo, con esa sonrisa pícara que me encantaba.
Obedecí, su pinga estaba dura, y mi lengua iba de arriba abajo una y otra vez.
Comencé a succionar, y ver su cara de placer me excitaba aún más.
-Que rico, sigue, sigue…- exclamaba mientras sujetaba mi cabello.
Se puso de pie, fue hacia su maletín y sacó un condón de uno de los bolsillos.
Ya de regreso, comenzó a besarme la espalda y el cuello mientras sobaba su pinga entre mis nalgas. El líquido pre seminal humedecía la entrada de mi ano, y yo sólo disfrutaba cada segundo.
Se acostó en la banca y me dijo: -Ven, sube, quiero follar ese rico culo que tienes- mientras se colocaba el condón que anteriormente había tomado
Me acomodé encima de él y poco a poco fue introduciendo esa deliciosa pinga que había tenido en mi boca escasos minutos atrás.
El dolor me invadía, pero poco a poco desaparecía dando lugar al placer.
Los gemidos llenaban el lugar, me tomaba por la cintura, y yo me movía suavemente.
Mi fantasía se estaba cumpliendo y era mejor de lo que la había imaginado.
De pronto me sujetó contra su pecho y empezó a bombear rápidamente. El sonido de mis nalgas contra sus muslos me recordaba una de las películas porno que había visto alguna vez en internet. Era una sensación increíble, no quería que se detuviera y por eso solo atinaba a gemir.
-¿Te gusta?- me preguntó al oído mientras seguía bombeando.
-Me encanta- respondí con voz suave.
-Ven, agáchate, ponte en cuatro- me dijo mientras me acomodaba encima de una toalla en el suelo.
Él se acopló y nuevamente empezó a penetrarme. Esta vez sentía su pinga más adentro, pero me encantaba el placer. Él gemía fuertemente y de vez en cuando decía: -Que rico culo tienes-
Bombeaba rápidamente y me lanzaba una que otra nalgada. Yo apretaba sus muslos contra los míos, evitando que se detuviera y reclamando más y más velocidad.
Sus manos recorrían  mi espalda y luego sujetaban mis hombros afirmándome contra él
Entonces, hizo que me acostara en la toalla y él también lo hizo. Podía sentir su cuerpo sobre el mío. Abrió un poco más mis piernas para introducir mejor su pinga, y esta vez empezó a moverse en círculos suavemente. El placer era indescriptible. Me mordía la oreja por ratos y su lengua pasaba por mi cuello.
De pronto, bombeó rápidamente y lanzó un gemido intenso.
-Me vengoooo- exclamó. Rápidamente sacó su pinga de mi culo, se quitó el condón, y derramó toda su leche entre mis nalgas.
Me sentí satisfecho. Él continuaba gimiendo mientras expulsaba la última gota de semen.
-¿Te gustó?- le pregunté mirándolo.
-Ten por seguro que no será la última vez- me respondió con una sonrisa, esa sonrisa que siempre me sedujo.

Nos dirigimos a las duchas con nuestros cuerpos aún calientes por la temperatura. Me besó y exclamó: -Debes venir siempre a esta hora, no vengas tan temprano, y así podré darte clase a ti solito jaja-
Solo sonreí. Después de todo, iba a obedecerlo.
Ya con el agua recorriendo nuestros cuerpos, su pinga empezó a ponerse dura nuevamente…
-¿Una más?- me dijo mientras se acercaba a mí, me besaba el cuello y la frotaba entre mis nalgas. Sus fuertes brazos se entrelazaban en mi pecho y podía sentir lo fuerte que era.
-No, esperen…-
No había terminado de decir la frase cuando sonó mi celular. Me hallaba en mi cama, en toalla, y la llamada de mi compañero interrumpió mi sueño húmedo. El muchacho sólo quería decirme que el trabajo que le había enviado estaba bien hecho.

Miré la hora en el reloj. Eran las 8 de la noche, me había quedado dormido, y mientras sonreía pensé:
-Es muy buena hora para ir a nadar-

Escrito por Sebastian para Hunks of Piura Entertainment. ©2012. Los nombres son ficticios.