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domingo, 27 de marzo de 2022

ASS (21): Un culo sangrante tras recibir pinga

La arrechura de Paco está a punto de desatar una tormenta.

 


Luego de hacer el corte de caja de ese miércoles, Pedro se cambia para entrenar un poco de piernas y culo. En el patio bajo techo solo están Alejo, dos alumnos más, y Paco junto a Miguel, aunque este último ya no entrenando sino conversando. Pedro se les acerca y arma su barra para iniciar sentadillas. Miguel se le acerca discretamente:

“¿Estás con ganas esta noche?”

“¿Por qué?”, sonríe el estudiante de contabilidad.

Cuando el AS está cerrado, Pedro entra a la ducha para asearse. Al interior, Alejo y Miguel flanquean a Paco. Se acarician mutuamente, aunque siendo más precisos, Paco les acaricia la verga y éstos le acarician las nalgas. Pedro se desnuda, cierra la puerta y entra al metro cuadrado de mayólica. Se asea bien y participa de lo que promete ser un gang-bang.

Paco se arrodilla y comienza a chupar los 18 centímetros de Alejo, los 18 de Miguel y los 15 de Pedro. Cuando acaba con este último, regresa donde Alejo y repite la secuencia.

A la hora del beso negro, a Paco se le ocurre un juego interesante; se pone en fila apoyado a la pared junto con Miguel y Pedro, se abren de piernas y primero se acarician las nalgas y luego se masajean sus anos. A continuación, Alejo se arrodilla y lame el cculo a Paco, luego a Miguel y finalmente a Pedro.

Cuando acaba, sorpresivamente ocupa el lugar al lado de Pedro, quien lo mira extrañado.

“¡¿Y qué? Es solo un beso negro, ¿no?”

Paco tiene cierta maesttría en usar su lengua en los agujeros de cada uno de los chicos. Y no solo eso, aprovecha una de sus manos para masajearles el pene y mantenerlo duro; de paso, acaricia las bolas. Cuando acaba, Miguel hace el mismo circuito, pero en lugar de pajear a sus compañeros, les da media vuelta y les chupa las vergas. Al terminar su turno, Pedro imita las maniobras de Miguel.

Al tocarle el turno a Alejo, comienza por meter su pene en el culo de Miguel y se mueve con ritmo y cuidado mientras Pedro y Paco siguen acariciándose sus culos; luego Alejo se la mete a Pedro mientras Miguel y Paco le acarician cada uno cada nalgota. Finalmente Alejo se la mete a Paco; pero antes, se coloca uno de los condones que éste ha traído:

“Despacio, papi

Mientras Alejo menea su verga dentro del ano de Paco, a su lado Miguel clava a Pedro. Tras algunos minutos, Miguel se pone otro condón y se la mete a Paco mientras Alejo se quita el forro y se la encaja a Pedro. Miguel sí se mueve hasta que siente su orgasmo venir.

“Dámela en mis nalgas”, pide Paco.

El semen de Miguel se dispara en esas dos blancas posaderas. Es el turno de Pedro, quien se coloca el último condón y penetra a Paco. Al mismo tiempo, Alejo penetra a Pedro mientras Miguel se baña bajo la ducha. Pedro tampoco dura mucho como cachero:

“También dámela en mis nalgas, papi”.

Sobre el semen que aún queda de Miguel, Pedro dispara el suyo hasta que se da cuenta de un detalle en el condón y luego en el piso blanco de la mayólica:

“Estás sangrando, huevón”.

Aprovechando que el ano de Pedro le estrangula la verga debido al orgasmo, Alejo simula llegar al suyo y también se pone bajo la ducha. Para finalizar, Pedro se arrodilla y chupa el pene de Paco hasta ordeñarlo:

“Me vengo, ¿me vengo!”

Paco hace un facial de semen a Pedro, quien vuelve a ver en el piso: hay tres gotas de sangre diluyéndose en el agua que se va a la alcantarilla.

Casi a medianoche, Alejo y Miguel tienen cada uno 50 soles en la mano. Cuando Paco va a darle los suyos a Pedro, éste se niega:

“Apréciamelos”, pide el promotor de la orgía.

Pedro mira a Alejo y a Miguel.

“Acéptaselos”, le guiña un ojo el musculoso.

Pedro lo hace aunque le parece que no debería porque él cachó y se dejó cachar por puro gusto.

Como la casa de Paco está camino de la de Pedro, ambos salen juntos del AS y van andando por las ya desiertas calles de San Sebastián.

“¿Siempre sangras así cuando te cahchan?”, curiosea Pedro.

“No siempre; bueno, hoy que tocó tres, y anoche que me aguanté una verga como la de Alejo y Miguel”, susurra Paco sonriendo.

“¿Dos noches seguidas aguantando verga?”

“Sí, aunque yo creo que también tú te aguantaste la verga que yo me aguanté anoche”.

Pedro lo mira extrañado.

Cuando éste llega a su casa, todos están durmiendo. Sube directo a su cuarto, cierra la puerta y se desnuda. Se mete a su cama y se arropa. En un minuto o dos, Edú pasa de su cama a la de Pedro evidentemente calato y evidentemente erecto a juzgar por el pene que restrega en las nalgas del muchacho.

“Hoy no tengo ganas, Edú”, susurra Pedro. “Acabo de cachar con alguien”.

“¿Con quién?”, finge celos el otro atleta.

“Eso no importa, pero solo te diré una cosa, Edú: no tengo nada en contra de que conozcas nueva gente en San Sebastián y que caches con ellos… pero, ¿quién te autorizó a llevarlos a la casa de la parcela para cachar?”

Edú se queda de una pieza… y su pieza comienza a ablandarse.

Temprano a la mañana siguiente, jueves, Edú y Julio entran al cuarto en la casa de la parcela. El segundo prende la luz y revisa la colcha.

“¿Por qué no me dijiste nada de que también cacharon con otra persona”.

“Pero es un mototaxista, Julio”.

“oe, huevón. ¿No sabes que son las personas más chismosas de San Sebastián? ¿Te has puesto a pensar qué pasaría si llega a oídos de mi mujer que patas están cachando con patas aquí?”

“Está bien, Julio. Se me pasó. Te pido disculpas y seré más cuidadoso la próxima vez que cachemos”.

Julio mira serio a Edú:

“Ya veremos si hay próxima vez para cachar… por lo pronto, lava bien esto antes que alguien se dé cuenta”.

Julio entrega la colcha a Edú. En todo el centro, hay tres o cuatro gotas de sangre ya secas.

Y para terminar,mira un video porno aquí.

        

sábado, 26 de marzo de 2022

Proyecto Lujuria 6.3: Osmar posa desnudo en la ducha del gym


Al terminar la obra esa noche de domingo, Zaira entra sorprendida:

“Lleno total, muchachos… y se quedó gente afuera”.

Alexis, Osmar y Evandro se miran algo boquiabiertos.

 


A la mañana siguiente, lunes, algunos alumnos y casi todas las alumnas del turno en que Osmar trabaja en el gimnasio se acercan a felicitarlo, a tomarse selfies, a sonreírse más que de costumbre. Luis Miguel Pérez, o simplemente Luismi, es el dueño del Steel Fit Gym y el relevo del modelo, quien no tiene ningún tapujo en fotografiarse en su celular justo cuando su ahora instructor estrella se está duchando (y él desnudo de la cintura para arriba). La recortada imagen sensual (para no violar eso de las normas comunitarias)se semiviraliza siempre con la etiqueta #Lustentupiel a la que agrega #SteelStarTrainer.

 


Esa noche se repite el lleno en el teatro. Lo mismo el martes.

El miércoles, Zaira pasa un mensaje a los celulares de sus talentos: “Quiero saber si tienen disponibilidad para agregar una función sábados y domingos 7:15 pm.”

Los tres actores, reunidos ensayando al desnudo en la sala de Gibrán, se miran otra vez. Apenas van a deliberar cuando entra otro mensaje: “¿Aceptan extender la temporada otro mes más?”

Alexis y Evandro miran a Osmar.

“No me digan que depende de mí”.

Entonces, solo suena la alarma de mensajes en su celular: “¿Aceptas dar entrevistas a un par de revistas?”

 


A la mañana siguiente, jueves, una reportera y un fotógrafo están en el Steel haciendo una nota a Osmar.

“¿Y no es incómodo actuar sin ropa frente al público?”, pregunta la periodista.

“Depende del actor; en mi caso, no. El cuerpo es nuestro instrumento de trabajo, así que para mí es lo más natural”.

“¿Harías otros desnudos en el teatro o la televisión?”

“Si se justifican y pagan bien, ¿por qué no?”

“Y de tus compañeros de reparto, ¿con quién es más complicado hacer los desnudos?”

“Con ninguno. Hay mucha confianza entre los tres”.

El fotógrafo no deja de obturar. Cuando la entrevista acaba, la periodista consulta al reportero gráfico si le falta alguna imagen:

“¿Podríamos recrear la toma de la ducha?”

Osmar duda un poco.

“Espérame un momento”, previene la reportera, quien hace una llamada yéndose a un lado del salón de máquinas.

“Bonito gimnasio”, comenta el fotógrafo.

“Gracias. Y… ¿cómo te llamas?”

“Ah, Alejandro Albújar”. El reportero gráfico muestra su credencial. La foto no enseña las arrugas del portador, pero eso no deja de lucirlo muy guapo, especialmente con una barba que hace un par de días no se afeitó y un cabello crespo ni corto ni largo.

“¿entrenas?”

“Cuando me da tiempo. El trabajo en el diario absorbe mucho; pero cuando tengo vacaciones, me largo a surfear al norte, de paso que visito a mis viejos”.

“¿Eres del norte?”

“De Negritos, Piura”.

“Piura. Estuve allá haciendo esa campaña”.

“Sí conozco la zona. Es…”

La reportera regresa:

“Doscientos cincuenta dólares por posar desnudo en la ducha. Si tienes e-wallet, te los pago de inmediato y luego regularizamos”.

“¿Los tres?”, se asusta Osmar.

“No”, sonríe la chica. “Vas con Alejo solamente”.

No pasan ni cinco minutos, y el instructor físico vuelve a quedarse en pelotas frente a un fotógrafo mientras posa en el vestidor del gimnasio. La cámara dispara varios flashes por minuto. En uno de esos segundos en que el aparato retoma energía para volver a disparar, Osmar nota que Alejandro  se acomoda algo en la entrepierna, y una especie de bulto se forma al lado derecho de la bragueta del jean celeste. El fotógrafo carraspea:

“Disculpa”.

“Descuida”, sonríe Osmar.

“¿Puedo decirte algo y no te molestas?”

“Fresco, chamo”.

“Me encanta todo tu cuerpo, pero… ese culo esde campeonato”.

Osmar se queda mirando perplejo a Alejandro sin saber si sonreír o sonrojarse, o mejor optar por ambas.

“Disculpa, no era mi…”, se apresura el gráfico.

“No”, susurra sonriendo el modelo. “Me gustaría verte desnudo alguna vez también”.

Ahora Alejandro se sonroja, carraspea. Se toma unos segundos para la próxima toma. El pene de Osmar, a pesar del agua fría, se pone erecto.

“Tenemos… que ocultar… eso”, aclara su voz Alejandro, la cara caliente, las mejillas rojas, sonriendo cómplicemente, señalando al falo duro y levantado con su mirada mientras el suyo se sigue notando bajo el jean.

Entonces, Osmar gira un poco más, y su culo se luce más redondo, más musculoso, más rico.

  

domingo, 20 de marzo de 2022

ASS (20): el gimnasio de la parroquia sirve para hacer fotos al desnudo

Miguel posa desnudo, luego hace el amor con el fotógrafo.


 

A un cuarto para las 2 de la tarde, el miércoles, en el gimnasio AS no queda gente excepto Miguel terminando de entrenar. Solo viste una pantaloneta de licra celeste encendida, medias y zapatillas. el sudor le da un brillo especial a su cuerpo atlético velludo. Por la puerta entra Alejo con un visitante esperado.

“¡Willy!”, se acerca a saludar. “Gracias por venir”.

“Menos mal que terminé de editar las fotos de… Santi”, ríe el fotógrafo mirando a Alejo mientras deja una mochila sobre una de las bancas.

“No sabía que editar demorara un culo de tiempo”, se disculpa el aludido musculoso.

“Tú dirás”, avisa Willy a Miguel.

“De una vez, aprovechando que no hay alumnos”.

“¿Y Marcano, y Paco?”, se extraña Alejo.

“Paco tiene clases hasta las dos”, responde Miguel. “Y Marcano, ni idea”.

Willy saca su cámara fotográfica de la mochila y comienza a mirar el patio techado.

“Hay buena luz aquí. ¿Podemos hacerlas en este lugar?”

“Claro”, responde Miguel.

El fotógrafo comienza a captar con su cámara al atleta y bailarín mientras entrena, y una vez que acaba, apoyado en las bancas, arreglando pesas. Alejo mira todo desde la puerta cubierta por el biombo con pinturas.

“¿qué ropa interior te pusiste?”, consulta Willy.

“Ninguna”, responde Miguel. “¿Hacemos los desnudos?”

“Sí, de arranque”.

Miguel se saca la licra yqueda totalmente calato. Luce su esbelta figura: lindos pectorales, buenos brazos, torneadas piernas, cintura delgadísima, redondas nalgas, su pinga dormida descansando sobre sus grandes testículos y todo eso bajo un recortado vello púbico. El modelo lo luce todo sin complejos. En la Escuela de Bellas Artes le dijeron que la primera obra maestra es el propio cuerpo humano, así que lo esculpido en el gimnasio y las horas de ensayo bailando, se debe mostrar.

“¿Pones tu pene erecto?”, pregunta Willy.

“Claro, pero con el biombo de fondo”,acepta Miguel.

“¿Y no es el mismo fondo en el que me hiciste las fotos?”, observa Alejo.

“Recuerda que son solo pruebas, no son las fotos oficiales”, aclara su amigo, quien comienza a estimularse los genitales. “¿No quieres ayudarme?”, pregunta simulando seducción a Willy, quien lo mira sonriendo. “No te ahueves: Alejo es de toda mi confianza, ya debes haberte dado cuenta”.

Willy mira al musculoso, quien mas bien está solazando su vista con el culo de Miguel.

“¿Y… no viene nadie?”, duda .

“Tienen que tocar el timbre antes de entrar”, reacciona Alejo.

Willy lo piensa un poco:

“Ni una palabra a Enrique”, le pide.

“Tranquilo, causa”, sonríe el musculoso. “Aquí todos somos una tumba”.

Willy devuelve la sonrisa, se aproxima a Miguel, se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Alejo ni se inmuta. Los 18 centímetros de Miguel crecen y se ponen duros con la mamada. Willy lo deja:

“Pajéate”, le dice.

Se aleja un poco y sigue haciéndole fotos. Entonces se escuchan los tres toques de timbre.

“Mierda”, masculla el modelo.

Alejo le alcanza su pantaloneta:

“Comenzaron a llegar”.

“¿Y ahora?”, consulta Willy.

“Tranquilo”, sonríe Miguel.

Tras darse una ducha, la sesión continúa en el estrecho dormitorio. No es que fotográficamente sea una gran locación pero la cama permitirá que Miguel muestre todo su cuerpo desnudo, y esta vez absolutamente desnudo.

“Chúpamela otra vez”, pide a Willy.

“Y pensar que me la comenzaste chupando ”, sonríe Willy mientras se arrodilla.

“Y me gustaría hacerlo de nuevo”.

Willy le pone el pene duro otra vez y vuelve a fotografiarlo.

“Pajéate”, pide a Miguel.

El modelo comienza a masajear su miembro mientras su rostro refleja placer y arrechura.

“Voy a eyacular”, avisa el modelo.

Willy se prepara con la cámara, esta vez con un flash  listo para encandilar. El rostro del chico y un jadeo que ya conoce le advierte que debe presionar el disparador ya. Y sucede: tres chorros de semen saltan del pene de Miguel hacia su abdomen y aterrizan sobre sus vellos.

Tras limpiarse, el modelo revisa las imágenes en la pantallita de la cámara. Willy se acuesta a su lado, totalmente desnudo. Le pone el brazo bajo su cabeza y le da un besito en la boca:

“Me has puesto caliente, Miguel”.

“Las fotos han quedado de la puta madre”.

“Eso me ha puesto caliente, en efecto”.

Miguel deja la cámara sobre su mesa y abraza por completo al fotógrafo.

“Lástima que ya no vivas solo”.

“Ya, no me hagas recordar que debí utilizar condón esa noche de borrachera”.

Ambos se besan en la boca.

“Nunca terminaré de agradecerte cómo te la jugaste por mí”.

“Gracias a ti tengo un trabajo extra, así que cuenta como agradecimiento”, sonríe Willy.

Miguel también sonríe y gira hasta que Willy se acuesta encima suyo. Se besan en la boca.

“Hazme el amor”, susurra Miguel.

Willy se arrodilla en la cama, levanta las piernas al chico y le hace un beso negro. Miguel lo disfruta a tope y jadea arrechamente. Entonces, cuando Willy ya tiene el pene duro, se lo mete todo, despacio, y se acuesta encima moviéndose con mucha ternura.

“Así, rico, así hazme el amor”.

En cinco minutos Willy expulsa toda su leche dentro del culo de Miguel.

“No soiy un gran cachero”, se justifica el fotógrafo.

“Te equivocas… eres el más romántico”.

“¿estás seguro que quieres entrar al negocio?”

“Si alejo ya es un ASS sin dejar de ser un AS, ¿por qué no yo?”

Willy vuelve a besar en la boca a Miguel.

“Reclutador, artista plástico, coreógrafo, y ahora modelo: vas a forrarte bien”.

“Me mandaron a la mierda, Willy; ahora es mi turno”.

A veinticinco para las 4, Willy sale del dormitorio solo cubierto con una toalla que Miguel le prestó para ducharse y en pleno pasillo se choca de pechito con el Padre Alberto quien llega a entrenar. Ambos se sonríen.

Y para finalizar,mira un video porno aquí. 

viernes, 4 de marzo de 2022

La hermandad de la luna 9.4

La siguiente escala de Christian es el AMW en Santa Cruz. Encuentra la puerta abierta, así que baja de la camioneta e ingresa. Adentro está Owen entrenando a dos chicos y una chica. El instructor le sonríe y se le acerca a solo centímetros, como para tener una conversación más íntima.

“Welcome, dude – what can I do for ya?”

“No, sir”, rebate Christian. “What can I do for you, instead? And I can do a lot of things for you, Owen.”

El instructor invita al abogado a sentarse en el escritorio de la entrada.

“Get me on the spot, please, cuz I don’t get ya.”

“You know those accusations are so embarrassing for you, embarrassing for this business, embarrassing for your new friends. The next’s gonna happen is Migrations Police will come here to detain you. If that happens, you’ll be expulsed to South Africa, and everything you’re building here to become shit.”

“So, what’s your deal, Christian?”

“I’m a lawyer, Owen. I can block that detention. I can make your time here to be better. I can give you three pretty things you need: advice, defense, and protection. So, quit this. Come with me. I have a house, I have connections, I have all you need to avoid you go to the jail.”

“In exchange of what? My long, bold cock into your warm  ass?”

Christian se toma unos segundos para responder a eso.

“I don’t deny I like you, and I loved the way you fucked me that night. You know? I got at a strange jungle. I didn’t feel your strong and huge cock into my ass. I didn’t feel pain but pleasure, pleasure and peace – love, Owen! We made love!”

Owen no ha perdido su sonrisa desde que la conversación en voz baja comenzó.

“Yes, we made it. I made it ynto ya, actually, because I thought it could work to change your mind, but I’m giving you up.”

Christian sonríe extrañado:

What… do you mean?”

“You know who’s behind you, Christian Esteves. You know who killed Monolo Rodríguez. And now, you know who I am, an anticorp activist. I tried to change you with the power of love, but you are too dirty and polluted to understand you have to give up after all those years somebody gave you a hand to survive. What did you do? Betraying him. And you’re gonna betray her. And you’re gonna betray me.”

La expresión de Owen cambia. Christian puede ver la rabia en sus ojos, como si aquella selva se encendiera en llamas. Siente, además, que está a punto de perder el sentido. Un portazo lo interrumpe todo.

“¿Buenos días, doctor Christian”, saluda Flor tragando saliva y con su celular en la mano.

El abogado reacciona como si hubiese regresado de un sueño que lo sorprende y lo asusta. Al frente, Owen sigue con su rostro serio. Christian se pone de pie y retrocede un poco.

“That’s my fucking last offer, Mgombo. Then, nobody’s gonna save you.”

El instructor no reacciona y permanece sentado, mientras sus tres alumnos miran la escena asustados. Frustrado, Christian da media vuelta y sale del gimnasio. Todavía turulato, se sienta en la camioneta, bebe un poco de agua. Siente que recupera el control de sus sentidos.

I’m sorry, Owen. Tú y todos tus amigos se irán a la misma mierda”, le dice al retrovisor.

Christian arranca la camioneta y se va pueblo adentro.

 Mira un video aquí.

En el gimnasio, Owen se tranquiliza progresivamente.

“Excuse me”, se disculpa ante Flor.

“I don’t mind, Owen. There’s something most important than this.”

Flor le extiende su celular.

“César found something, didn’t he?”, se anticipa el instructor. “Ya already have a Rosetta’s Stone, so ya need a Champollion.”

“How do you know that?,” se sorprende Flor.

“I’m not that Champollion, pretty lady, but that one was here last night. Call him right now before they attack.”

  

domingo, 17 de octubre de 2021

The Lust Project 2.3

“He went to see the stallions, I tell you,” evandro almost overreacts in his blue Yaris with a pop song in the background, maybe Backstreet Boys.

“And what about if that was the issue, man?,” Osmar smiles at him. “Neither he saw us naked in the backstage.”

“Sure indeed, dork, because he has got everything during the play. I bet you they do give you the job.”

“Fuck! I prefer not to make illusions.”

“I know Escalante, Osmar – it’s his modus operandi.”

“Based on that theory, then he went to see me, don’t you believe?”

“Fuck him, dork. Fuck him! It’s the only way you leave poverty.”

Osmar prefers to smile.

Watch a video 

The next morning, Friday, when Evandro finishes his training session, the boy who has congratulated him the previous morning while taking a shower gets him close.

“What’s up, champion?,” the aactor greets.

“I couldn’t go to the theater – I wanted to see the play again.”

Osmar gets both close.

“Don’t worry,” Evandro continues smiling. “The season follows until the end of month, so you easily can go wherever you can.”

“You ready, Gibran?,” the trainer greets at least. “Today is legs day.”

“Guys,” the boy clears throat. “As you are here, I’d invite you to a meeting in my house tomorrow night. Don’t you gotta do anything Sunday morning or what?”

Evandro and Osmar see each other.

“Sleeping late,” the first one answers.

“Well, I’d like to invite you, just in case you can go.”

“Is it any type of celebration in special?”

“My birthday,” Gibran blushes.

Evandro and Osmar see each other again.

“Well, leave me your address with this big hunk and we’ll come around tomorrow.”

“May you, seriously?,” Gibran excites.

“Yes, we may,” Osmar confirms. “But first, we’re gonna work out your calves, tights, and ass. Do you agree?”

“Great!,” the granter enjoys, as he goes to the lockerroom.

Hiding, Evandro joins his index and bold left fingers and make them beating as he looks at Osmar who shakes his head and smiles as he is on his way.

“Go taking a shower,” he notifies his trainee before.

Watch another video 

The Osmar’s work time at Steel Fit Gym officially begins at six in the morning, although he actually arrives half an hour before (the most with Evandro after jogging from the building where they live) for cleaning a little and getting ready to have the first pupils. Just before six, he takes advantage to taste the first portion of his breakfast. Then, he tries the next portion around nine or ten when the trainees load has fallen a bit. If he has two or three pupils, he takes the time to train until before noon when he takes a shower and has lunch with other portion in the gym’s mini-kitchen. If not, he will wait for time gets over at two, taking advantage the other trainer comes in, to do his routine, taking a shower, and just tasting the portion at four.

That Friday is one of these days when after nine, he has six new pupils, so he can’t uncare and he has to monitor them mandatorily. So he gets no more remedy than training at two in the afternoon.

While he takes the shower at the gym, he thinks of two things: first, since his arrival to Peru, pleasures that he initially could enjoy at his home like the bath, he has to do it now at a public space – and, secondly, that after eating his fourth daily portion, he has to get back the building to organize his bedroom a little for eating his fifth portion at six and a half, then the last one already at the theater, where he arrives at nine, three quarters of hour before the curtain opened.

At four in the afternoon, people just begin to come in the facility, so it’s impossible not matching two or three trainees in the lockerroom who Osmar greets with kindly and he takes off the towel. He doesn’t care if they see him as God generously brought him to life. In fact, he has learned that modesty is a very focused concept, that only must be respect and promote in public spaces, but in private, or at the theater or in front a camera, the nudity is the most natural. Even, when he is closed in his bedroom, he prefers going nuts.

The fact is, after going out the shower and dressing on, he turns on his cellphone and a lot of notifications begin to come in. A same number tries to get him. He calls back.

“Osmar! I’m trying to pick you up,” somebody says him on the phone.

“Yes, Mr Escalante, it’s I was training, I was in the shower, and…”

“Doesn’t matter, bro. Come to my office when you just can because I need to talk with you.”

Will it be Evandro matched his forecast?, he thinks.

  

domingo, 3 de octubre de 2021

The Lust Project 2.1

At ten to six in the morning, Evandro pedals on the stationery bike with the ass lifted up in the air. His calves and tights begin to burn while he feels a sweat drop on his face although he can’t see it in the big mirror in front of him. Osmar comes in from somewhere with a swepper and a holder, approaches to the electronic tachometer of the device.

“Four minutes more and you pass to squats.”

For an instant, he put his eye  in the middle of the lycra tights that the two chicks of his partner and, evidently, trainee forms.

“Do you like my ass?”

“NoI don’t, man. I look at your muscular tone.”

Although unexplainabily, the trainer feels his penis is erecting but he blames himself in silence. What the hell! If everyday he sees asses even better than that.

At a quarter past seven, evandro is under the shower in the lockerroom of Steel Fit Gym.

“Luke?”

The actor scares and turns around. A boy evidently in his 20s is dressed to start a training morning.

“Hello,” Evandro smiles.

“Do you perform Luke in that play?”

“Chastitty Will?”

“Yes, it is,” the boy smiles.

“Are you a fundamentalist Catholic and you come here to murder me?”

The speaker laughs.

“No, I don’t anyway. Instead, I’d congratulate you. Excellent play”

“Have you went to see it? The play, I mean.”

“Last night. I recognized you, even the one who performs Matthew.”

“Oh, Osmar. And if you wait at around ten or ten and a half, you can match who performs John.”

“Osmar spoke me about the play, he told me you were here, and, well… I’d… you know…”

“Thanks,” evandro smiles. “I really appreciate it.”

“That’s it. See you.”

The boy comes out and Evandro doesn’t know if smiling himself or thinking the way he will kill Osmar when he comes out the lockerroom.