miércoles, 8 de febrero de 2012
Excitante y peligroso
Todo comenzó cuando supo de los 4 Fantásticos, un grupo de chicos de la Escuela Militar Pedro Ruíz Gallo de Piura, famosos entre sus compañeros por ser muy aventajados.
Hurgando en Facebook, a través de un amigo, se topó con Jano, un mozalbete con quien, a la larga, acordó tener intensas jornadas de placer.
Jano le presentó a su primo Benji, y cierta noche acordaron realizar un trío en un hostal piurano.
Él se encargó de pagarlo todo, incluyendo los tragos que Jano y Benji le indujeron a tomar. Se emborrachó, y tuvo sexo con los dos. Luego, su mente se quedó en blanco. Los tres sólo habían tomado cuba libre.
Cuando él despertó, se sintió desubicado, tomó un taxi de regreso con ayuda del cuartelero, y se quedó durmiendo la mona de inmediato, debido a que no está acostumbrado al alcohol.
Cuando despertó al día siguiente, su mochila y libros estaban allí, pero no el celular que había llevado y dinero dentro de su billetera.
Cuando encaró a los chicos, éstos le dijeron que no sabían nada, porque él los había botado del cuarto.
Recientemente acordaron otro trío, y como parte del juego previo, él ofreció llevar su lap-top. Jano fue el primer entusiasta, diciendo que tenía videos porno en una USB. Benji aconsejó no llevar la máquina.
De pronto, él les dijo que la cita se cancelaba. Jano se enfureció de forma evidente.
Lo que los dos cuasi-escorts no sabían es que todo fue un señuelo montado por uno de los productores de este blog basado en varias denuncias que nos fueron llegando sobre episodios similares.
Inmediatamente, nos dimos cuenta del modus operandi: los chicos seducen a una víctima obsesionada con sexo a toda costa con patas aventajados; éstos detectan el punto débil de la víctima y atacan por allí. Lo que viene a continuación es el hurto, la extorsión, el chantaje o la muerte.
No es el único caso. Otro chico tuvo compasión de un pata que, supuestamente, no tenía casa. Para "agradecerle", el pata le invitó licor. Al día siguiente, su cuarto estaba sin la mayor parte de sus cosas, muchas de las que se recuperaron en el Bajo Piura.
Si bien está clara la conducta delictiva de estos seductores con telas de araña muy bien preparadas, también es cierto que parte de la responsabilidad es de las víctimas.
Estos delincuentes que son capaces de atentar contra otra vida son psicópatas probados; pero, ¿y las víctimas?
En entrevistas con cada una de ellas, detectamos una baja autoestima, una fuerte tendencia a la depresión y una historia familiar violenta o donde el amor incondicional nunca estubo presente.
Entonces, estas víctimas terminan buscando en tipos aparentemente fuertes y avispados, esa adrenalina que falta en sus vidas.
Y cuando no la consiguen por mérito propio, son capaces de pagar lo que sea por ella.
Muchos son víctimas de vividores o delincuentes con ropa de marca, ávidos de vida fácil a costa de los demás. Por favor, no los confundas con quienes ofrecen servicios sexuales, pero tienen un código muy claro, donde el cliente está siempre primero.
¿De qué manera las víctimas pueden estar lejos del alcance de estos malintencionados patas? Aquí algunos tips que te pueden ser de ayuda:
- No confíes de primera mano en la linda cara, las palabras bonitas, el buen cuerpo del chico de tus deseos. Ten la suficiente actitud para seducir, pero estudia detenidamente con quién te estás topando. si tu instinto te sugiere no ir más allá, hazle caso. Claro que ésto no se logra a la primera, pero el autocontrol es clave para no perderlo todo... incluso la vida.
- Nunca es mala idea pedir referencias a fuentes confiables. Cuando el río suena es porque piedras trae, y las malas reputaciones saltan a la discusión pública más rápido que candela avivada por gasolina.
- Deja de creer que tu felicidad radica en hacer feliz a los demás. Primero hazte feliz a ti mismo, y comienza por quererte primero (o sea, desarrolla autoestima). De nada te sirve tratar de amar al mundo si no te amas primero tú.
- Haz deporte. Está probado -y lo hemos dicho aquí- que su efecto fisiológico evita la depresión.
- Si el chico es musculoso, hazte tú musculoso; si el chico habla bien, aprende a hablar mejor; si el chico sabe seducir, detecta los secretos de la seducción inteligente. Lo que tratamos de decirte no es que imites o mejores todo lo que tiene el obbjeto de tu deseo, sino que analices sus ventajas (siempre que sean positivas, y establécete una meta mucho mejor de la que él representa. Verás que las cosas no eran como las veías.
- Cultiva tu mente y tu espíritu con lecturas interesantes, música de la que puedas aprender algo, actividades al aire libre, aprender nuevas habilidades... concéntrate en ti, en ti y en ti.
- Los buenos amigos nunca te piden cosas a cambio ni te acercan a gente que te hará daño. Nunca olvides este tema a la hora de seleccionar a tus amistades. del mismo modo, alguien que se porte bien en la intimidad, jamás te hará daño, sino que buscará tu satisfacción del mismo modo que la suya. Esto no quiere decir que sea el candidato ideal para ser tu pareja, sino simplemente la persona que realmente te garantiza seguridad personal.
- Si cuando conoces a alguien no soporta cuestionamientos simples, o te pide poner en prenda tus cosas, desconfía de inmediato.
- Si sospechas de alguien, escríbenos al correo que aparece más abajo. Puede que esté en nuestra base de datos, y quizá te interese saber parte de su obra y 'milagros'.
Por ahora, la víctima que confió en nosotros está recibiendo asesoría y consejo de pares con una persona que realmente es de toda nuestra confianza. Mientras tanto, seguimos vigilando a Jano y a Benji, que son sus nombres reales, lamentando que en vez de ser super-héroes, no sean más que viles súper-villanos.
Recuerda que estamos a tu servicio en hunks.piura@gmail.com
domingo, 25 de diciembre de 2011
La mañana después de anoche
- Toma mucha agua: hidratarte, hidratarte, hidratarte... es la mejor estrategia para todo.
- Si te diste un atracón con la cena, come menos hoy, pero no dejes de hacerlo (ver "Comiendo en triángulo invertido" en este mismo blog).
- Sobre este mismo punto, si vas a tomar sales basadas en bicarbonato de sodio (NaCo2), con una dosis basta. Justo hoy, el Ministerio de salud sacó un reporte diciendo que el exceso de su consumo hace que este remedio sea peor que el mal (http://www.minsa.gob.pe/)
- En caso de resaca, agua, o algo mejor, un plátano (banana) debido a que recubre la pared del estómago o intestino, corrige el flujo y evita la diarrea o el estreñimiento, dependiendo de cuál sufras. El yogur también es una buena opción.
- Sobre este punto, el ceviche es la peor idea para la resaca porque barres con tu flora intestinal y vulneras tu estómago. Si lo acompañas de licor, es la catástrofe completa, porque, además, haces que tu hígado trabaje el doble.
- Sí, algo de ejercicio hoy no es mala idea. Puedes hacer deportes al aire libre, pilates (ver "El poder del pilates" en este mismo blog), o algo de aeróbicos. Mañana, si vas al gym, un poco de cardio o una sesión de cardio más tus pesas no será mala idea.
- Sal a caminar, toma aire o descansa, pero no cometas más exceso. Ah, una buena follada tampoco es mala idea.
¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com
miércoles, 17 de octubre de 2012
Casa De-Formación (15): Yo fui actor porno
- ¿La playa?... ¡Suena bien!
Viajar mil kilómetros desde Lima, en pleno verano, soportar el calor de la ciudad de Piura, estar a víspera de un fin de semana, y no pensar en la playa… sí que es un gran pecado.
- Es la casa de unos fieles, que hace tiempo me la estaban prestando, pero no había oportunidad. Podríamos ir en el carro.
- ¿Y Roberto?
- ¿Quién crees que manejará?
- Pero, ¿la casa, los chicos?
- Jorge ha demostrado ser confiable. Recuerda que lo conozco de años.
- ¿A qué hora nos vamos?
- Tempranito. A lo mucho, después de desayunar.
El entusiasmo de Rafael es el mismo de aquel chiquillo que agarraba sus cosas los domingos, y se desaparecía por las playas del sur de Lima.
Alexander sonríe abiertamente, como dando la noticia del premio gordo.
- De paso que le dejamos el garaje libre a los muchachos para que lo limpien.
- ¡Pucha, pero no tengo ropa de baño!
- ¡Bah! De eso no te preocupes porque la casa está medio perdida en la costa y la playa es recóndita.
- Es qieee…
- ¡Somos hombres! ¿Cuál es la joda?
Rafael levanta la mirada y la clava en los ojos de alexander. ¡Tiene razón! ¿Cuál es la joda? ¿acaso cuando se duchaba en el estadio, o el gimnasio, no era evidente que “aquello” saltara a la luz? ¿Alguien le dijo algo acaso? Claro que a veces sentía miradas por demás escrutadoras, empero aquí apenas son dos patas más aparte de él, que som sus hermanos de congregación. ¡No hay joda! ¡No, señor!
esa noche, durante la cena, el Reverendo Alexander anuncia que la mañana del sábado será empleada para hacer limpieza general a la casa.
- son cuatro más Jorge, así que podrán terminar antes de mediodía. Después de almorzar, podrán ir a la casa de sus familias… Manuel, ¿sabes cómo llegar?
- Sí, Reverendo.
- Bien. El domingo por la noche, todo el mundo está de vuelta. ¿Entendido?
Todos dicen Sí al unísono.
Manuel ha terminado de ducharse y entra al dormitorio para arreglar su maleta antes de dormir. Jonatan está, como siempre, avanzando (en teoría) su lectura.
- ¿En serio sabes cómo llegar donde tu tía?
- Bueno, me acuerdo algo; pero no creo que me pierda.
- Si… quieres…, te acompaño.
- No es necesario.
- No quiero que te pase nada.
Manuel deja de arreglar sus cosas y voltea a ver a su amigo. Ésta es una mirada nueva, que lo perturba y le agrada. ¿Qué está pasando?
Jonatan, por su parte, no ha reparado en lo que acaba de decir. Cuando reacciona, se da cuenta que los dos han llegado a una peligrosa encrucijada, y es tiempo de reducir la velocidad.
- Quiero decir, con los peligros que hay en la calle, sería mejor que alguien te acompañe… y… si tú quieres…, puedo hacerlo yo.
Jonatan siente la mirada de Manuel, mientras los segundos de silencio se hacen eternos.
- Claro. No hay problema.
Darwin sale del baño. Justo en la esquina del pasadizo hacia la lavandería, aparece Jorge, quien se aproxima señalando que compartirá un secreto.
- Tengo el DVD de la “latin males”.
Un cuarto de hora después, Darwin y Pedro entran al dormitorio de Jorge. Los chicos notan que hay un pequeño televisor y un reproductor de discos.
- ¿A qué hora los subiste? – Darwin luce ansioso.
Jorge mete el disco y se acomoda entre los dos chicos. Apenas si se puede escuchar el audio, pero la nítida imagen muestra a Lorenzo Verástegui modelando hacia la cámara, flexionando su envidiable figura, en medio de un tupido bosque.
Poco a poco se va quitando la ropa. Hasta quedarse sin nada encima.
La cámara pasea el encuadre por su espalda y sus nalgas. Luego, un fundido salta a su hermoso rostro latino, su pechodefinido y lampiño, abdominales de tabla de lavar y sus genitales cubiertos por una mano que los acaricia, no dejándolos apreciar en toda su magnitud; pero, revelando que el vello púbico ha sido removido.
- ¿De dónde es ese huevón?
- Una vez leí en Internet que era mexicano.
Jorge sonríe ante la conversación de dos excitados adolescentes, hablando muy bajito.
De pronto Verástegui comienza a masturbarse. Progresivamente, el miembro adquiere longitud y grosor, los mismos que le permiten desarrollar una de las carreras más rentables en la historia del porno gay.
Jorge coge el control remoto y activa los close captions.
- ¿Qué haces? – parece reclamar Pedro.
- Ahora verás.
Cuando en pantalla, hay un plano general del cuerpo desnudo del actor con su gran pene erecto, se corta a otro chico que camina despreocupado por el mismo bosque. Se para en seco, como si hubiera hallado algo. Se sorprende.
Un nuevo corte a Verástegui, quien se sabe descubierto, pero, lejos de acojonarse. Sonríe e invita al extraño. No hay nadie más.
Por fin, los dos están juntos en el mismo cuadro. “¿Te gusta lo que ves?”, se lee en la esquina superior izquierda del televisor. “¿Todo eso es tuyo?” “Claro. Y tuyo también.”
El extraño comienza a acariciar el cuerpo de Verástegui, hasta llegar al firme miembro. Ahora ambos se dan un beso intenso en la boca.
Los jóvenes televidentes están extasiados en la pantalla.
Un nnuevo corte. El plano muestra la verga de Verástegui señalando a la derecha, y la cara de su casual acompañante aproximándose. Toma la pinga con la izquierda, comienza a lamerla, hasta que se mete la cabeza a la boca, y luego el resto del miembro, mientras la otra mano masturba el resto que no podrá entrar en esa caliente cabidad. El plano de la chupada se intercala con el rostro del actor, vigilando la acción, mientras experimenta placer.
- A la mierda. Alucínate que te chupes una verga así. – Darwin intenta liberar un poco de tensión.
- Ay, si supieras. En Morropón hay unos vergooones… bueno, eso me contaron. – Pedro también cree que hay que bajar un poco la opresión que siente en el pecho.
- Esos huevones ganan bien -, tercia Jorge. – Una vez me hice como quinientos dólares por que me filmaran dejándomela chupar por un pata, y luego metérsela por el culo.
- ¿Quinientos dólares? – Darwin se asombra. - ¿Por cuánto tiempo?
- ¿Qué habrán sido? Unas tres, cuatro horas. La huevada es que a cada rato paraban para cambiar la cámara y esas notas.
- ¿Quinientos dólares por un ratito? Mi viejo tiene que trabajar dos meses para sacarse eso, pero todos los días.
- Je, je. Y antes me gané doscientos por hacerme fotos iguales, con otro pata que me la chupaba y yo se la metía. Y hace como siete años, me pagaron cien por posar calato, pero armado.
- ¡Mierda! Fue hace tiempo.
Un nuevo corte. Un plano general: el amante ocasional se pone de pie y se voltea. Verástegui le baja el pantalón, dejándole el culo al aire libre; se arrodilla, y comienza a lamerle las nalgas. Oportunamente, el otro chico se quita la camisa. Un nuevo corte. Un gran contrapicado: Verástegui separa las nalgas con sus dos manos, mientras interna su lengua en el ano del otro modelo.
- ¿También hiciste eso?
- ¡Lógico, Darwin! Si no, no te pagan completo.
- Puta. ¿Pero no sabe a mierda?
- No pues. Ya los actores se preparan.
Pedro se mantiene mudo, viendo ahora cómo en la pantalla, el otro muchacho hace gestos de placer conforme le practican el beso negro.
Darwin sigue ocultando su excitación bajo un halo detectivesco.
- ¿Y no te han vuelto a llamar?
- No. Pero me escribo con ellos.
- ¿Y la película?
- La debo tener por ahí. La buscaré para que la veas.
- ¿Y… cómo te contactaron?
- En el gym. Como salí en algunos concursos, se enteraron, fueron a verme, me propusieron, no tenía chamba, y ya.
Por fin Pedro destraba la lengua.
- Así que fuiste actor porno.
- Es chévere. Cuando no tienes chamba, en vez de que te metas a robar o pasar droga, mejor ganas plata cachando.
Darwin contraataca, mientras Lorenzo Verástegui mete su pene, enfundado en un condón, al culo del otro modelo.
- ¿Y es difícil hacer esas películas?
- Tiene su técnica. Nomás debes controlar tu leche, durar regular tiempo. Eso sí debes tener cuerpo, verga o culo.
- Bueno, cuerpo algo; verga no sé.
- Antes de lanzarte, primero te hacen fotos de prueba. Primero solo, y luego con otro pata. De ahí ven, y, si les gusta, te contratan.
- ¡Alucinante!
La penetración anal llena la pantalla. Darwin se imagina ser Lorenzo Verástegui, Pedro siente que necesita una verga en su trasero, y Jorge sólo debe esperar al día siguiente.
(continuará…)
Escrito por N-Ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.
miércoles, 11 de junio de 2014
Cartelera de miércoles
viernes, 23 de noviembre de 2012
El Vigilante (4): "Perdóname"
Cuando Marcos se hizo cargo de la finca de su primo Santos, ya había una plantación de camote. Estaba muy descuidada.
Marcos dedicó casi todas las jornadas a recuperarla. De milagro vio cómo las hojas, totalmente endebles, recuperaban firmeza y verdor.
Se levantaba muy temprano, para que no lo agobiara el fuerte sol del campo, y regresaba a almorzar al mediodía.
Lichi se encargaba de la cocina y de mantener una pequeña huerta para el consumo de ambos. Además, lavaba la ropa, limpiaba la casa, cargaba el agua.
Por la tarde, los dos se encargaban de ir reparando algunas fallas en la casa, la cerca, o el resto de la huerta, y a eso de las cinco, se bañaban juntos al aire libre, atrás de la vivienda más o menos disimulada por unos arbustos, donde casi siempre todo terminaba en mutuos roces, besos, abrazos, erecciones, y una que otra eyaculación.
Cierta tarde que estaban muy arrechos, terminaron cachando allí bajo el cielo que se tornaba de celeste a amarillo encendido, típicamente piurano. Lichi se inclinó, apoyándose sobre un débil tronco, y Marcos le metió toda su pinga, lo agarró de la cintura, y lo bombeó fuertemente, produciendo un chasquido cuando las caderas del excomando chocaban con las nalgas del excatequista. Los dos terminaron masturbándose. Marcos regó su leche sobre la espalda y trasero de Lichi, y éste sobre el suelo arenoso.
No le hicieron caso a nada, ni a la camioneta que pasó por el camino cercano, y los silbidos de algún desconocido. Eran más que felices.
Dos semanas después que ambos comenzaron a vivir juntos (y que Lichi había abandonado la catequesis), recibieron una visita. Era Ricardo, el primo de Marcos que vivía en Piura, la capital. Era un pata trigueño oscuro, tan alto como Marcos, pero con una notoria musculatura: amplios hombros, brazos fuertes, pecho prominente, espalda amplia, cintura pequeña, piernas fuertes, trasero levantado.
Ricardo trabajaba dando servicios de transporte en su viejo camión Dodge con carrocería de madera hecha en Sullana, y donde predominaba el diseño de un águila en vivos colores.
- Puta, huevón, haz hecho un buen trabajo. Ojalá salgan buenos camotes.
- Marcos no respondió, pero su media sonrisa reflejaba su esperanza y satisfacción. Si todo marchaba bien, en unas semanas más, Ricardo vendría con su camión, se llevaría la cosecha, la vendería en la ciudad y ese dinero se reinvertiría en otro cultivo.
- Pásame tu celular, Marcos.
- No tengo.
- ¡Mierda! ¿Y cómo me entero que debo regresar?
- Regresa en dos semanas. Todo estará listo.
- ¿Seguro? Mira que cuesta combustible venir hasta acá.
- Ganaremos bien.
- Puta, huevón, hace un calor de la gran puta.
- Bañémonos.
- Cuando Lichi fue a dejar más agua al sitio donde él y Marcos solían asearse, se encontró con dos cuerpos recios, desnudos, más o menos cerca, brillantes por la humedad, casi dorados gracias al sol del atardecer. Lichi pudo ver que la verga de Ricardo era un poco más grande que la de su enamorado.
- Ven. Báñate con nosotros.
- Lichi dudó, se quitó la ropa con timidez. Marcos salió un poco y casi lo arrastró hasta donde estaba con su primo. De pronto, cuatro manos lo enjabonaban. Marcos por delante; Ricardo por detrás. No pudo evitar su erección, y se sintió avergonzado, mucho más cuando Ricardo lo evidenció.
- Puta, huevón. Los tres estamos al palo.
- Efectivamente, los 17 centímetros de Marcos estaban en todo su esplendor, los 15 suyos, y los… ¡guau! La pinga de Ricardo sí que era grande. ¿Cuánto mediría? Lichi sólo se dejó acariciar.
- ¿Nunca han hecho un trío?
- Lichi y Marcos se miraron a los ojos. ¿qué era esta invitación de Ricardo?
- Normal, huebones. Sólo es para bajar la calentura. Se pasa rico. ¿Quieren probar?
- Así, desnudos, pasaron a la casa, casi sin secarse, se subieron a la cama. Marcos volvió a hacer suyo el culo de Lichi, mientras éste se la chupaba a Ricardo. Cuando el citadino sugirió cambiar roles, Marcos negó con la cabeza. Ricardo sonrió, y decidió seguir gozando.
- Minutos después, Lichi recibía en su pecho el semen de Marcos, de Ricardo y el suyo propio.
- Casi al anochecer, el transportista se fue. Esa noche, Marcos y Lichi cenaron y se fueron a la cama casi mudos. Al día siguiente se levantaron e hicieron sus tareas con normalidad, pero ni una palabra de lo ocurrido la tarde anterior.
Dos semanas después, Ricardo llegó a la finca. En la puerta ya estaban listos los sacos de camote para embarcar.
Marcos y Ricardo los subieron. Lichi salió a saludar y a despedirse de ambos.
- No tengas miedo. Regreso mañana.
- ¿Mañana?
- Los vendo, compro cosas y vuelvo. No tengas miedo.
- Para Lichi, esa corta separación era angustiante.
- Marcos se subió al camión y partió.
- Oe, huevón. Ese pata está templadazo de ti, carajo. Ni mi mujer, mierda.
Ni bien llegaron a la ciudad, Ricardo y Marcos pudieron vender toda la mercancía. Con parte del dinero, el exsoldado compró algunos víveres y ropa para Lichi. Por la talla no habría problema. Se la sabía de sobra. Algunos polos, shorts (que le hacían falta), otro par de sandalias, ropa interior.
Pasó la noche en casa de su primo. Lidia, su mujer, era una chica hermosa, bien cuidada y dulce, tan hacendosa como dicharachera. Los tres pasaron la velada bebiendo una botella de vino, que, según Ricardo, “sólo era para ocasiones especiales”. El licor hizo que Ricardo fuera melosamente cariñoso con Lidia, lo que hizo que Marcos extrañara a su Lichi. Pero sólo sería una noche. Al día siguiente, lo encontraría, lo besaría, le daría los regalos con cariño, le haría el amor de una forma diferente.
Esa noche, Marcos soñó nuevamente con aquel hermoso prado, donde Lichi y él retozaban desnudos, sin preocupaciones, acariciándose y abrazándose.
Cuando Marcos se despertó, desnudo dentro de la cama que Ricardo le había cedido, estaba armadazo. Todo estaba en silencio. El alba comenzaba a despuntar a través de la ventana del dormitorio.
Cuando Ricardo fue a dejarlo en el camión a la finca, Marcos esperaba encontrar a Lichi preparando la comida en la cocina, pero estaba vacía, y el fogón no estaba encendido. Había dejado las cosas en la mesa de la casa, pero de su enamorado, ni una seña.
De pronto vio al suelo. Como la noche anterior había llovido, habían huellas frescas sobre la tierra húmeda. Unas eran de Lichi, pero habían otras desconocidas. Marcos tuvo un mal presentimiento.
- ¡Primo, ven acá, rápido!
- Marcos reingresó corriendo a la casa. Ricardo tenía un papel en la mano.
- Marcos, prácticamente, se lo arranchó. Era la letra de Lichi. No cabía duda: “No soy lo que necesitas. Perdóname.”
Escrito por Hunk01. ñ2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido o semejanza con personas, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook o deja tu comentario aquí.
domingo, 8 de mayo de 2022
ASS (27B): Penes de oro
Miguel cree que Edú y Marcano han pasado la prueba al aire libre; pero uno de los tres puede que ya no siga.
La tarde
siguiente, lunes, Miguel se abre paso entre el bosque que tapiza la falda del
cerro San Sebastián, relativamente cerca de la ciudad.
“Aquí está bien”,
indica señalando un lugar desde el que se tiene una fantasmal vista del valle
algo difuminado por el polvo que levanta la brisa de la tarde. Tras él, dos
varones también se abren paso.
“¿Por acá no fue
donde descubrieron esas pingas de oro?”, recuerda edú.
“Sí, pero fue un
poco más arriba”, confirma Miguel.
“¿Pingas de
oro?”, se extraña Marcano.
“Los antiguos
tallanes ttenían una obsesión por la fertilidad porque dependían de que el río
crezca y llueva en verano para cosechar alimentos, así que hacían penes de oro
y los ofrecían a este cerro, y parte de la ceremonia incluía cachar entre ellos”.
“¿Cachar entre
hombres?”, sonríe Edú.
“¿Qué tiene?”,
responde Miguel. “La homosexualidad es tan antigua como la humanidad. ¿Con
quién comenzamos?”
“Conmigo”,
responde Edú, quien se adelanta hasta un faique.
“Calatéate de una
vez”, indica Miguel.
“¡No me tomarás
primero con ropa, luego con bóxer, luego calato?”
“La sesión
completa te la hará Willy. Recuerda que ahorita necesitamos tomar pruebas, no
tenemos mucho tiempo de sol disponible y no quiero que la ronda nos encuentre
aquí calatos”.
Edú se queda desnudo
aunque sin quitarse las zapatillas y las medias. Se ubica, y Miguel, sacando
una cámara pequeña de su bolsillo, comienza a encuadrarlo y retratarlo.
“Bien ahí. Gira y
ponme duro tu culo”, instruye el artista.
Edú se pone de
espaldas y agrega tensión a sus redondas nalgas mientras Miguel comienza a tomar
las fotos.
“Gira de nuevo.
Pon dura tu pinga”.
Edú acata y
comienza a sobarse el pene para conseguir una erección. “¿No quieres
ayudarme?”, sonríe a Marcano, quien está detrás de ambos viendo el paisaje y
viendo la furtiva sesión.
“Ya va, pue’”.
Su compañero se
acerca, se arrodilla sobre el suelo de tierra y comienza a practicarle sexo
oral. El rostro de Miguel se ilumina.
“Desnúdate,
Marcano”.
“¿“¿de una vez?”
“Hazme caso, chamo”,
sonríe Miguel.
Marcano se quita
toda la ropa quedándose también en medias y zapatillas.
“Chúpasela de
nuevo”.
Marcano reanuda
el sexo oral a edú mientras Miguel fotografía todo.
“Hazle beso
negro; Edú, tú pajéate”.
Los modelos
siguen las instrucciones del fotógrafo: Marcano toma las dos firmes nalgas de
su amigo, las separa, saca su lengua y comienza a lamer ese ano y besarle las
nalgas.
“Ahora inviertan
papeles”.
Marcano deja de
meter su lengua entre las nalgas de Edú, se levanta y ahora ofrece su largo pene
semi-erecto a su amigo quien se lo chupa hasta ponerlo más largo, gordo y duro.
Posteriormente, da media vuelta y deja que Edú le bese y lama el inmenso culo. Miguel
sigue fotografiando incluso desde ángulos muy invasivos, como debajo de la
entrepierna del venezolano.
“Sería chévere
que se metieran la verga por el culo”, piensa en voz alta.
“Tengo condones”,
avisa edú.
“¿Tienes
lubricante?”, consulta Marcano.
“No. Me olvidé”.
“Yo creo que sí
tengo”, recuerda Miguel. Se revisa los bolsillos y encuentra un ccojincito.
Primero es
Marcano quien mete sus 21 centímetros al culo de Edú, se mece lentamente para
evitar que la foto salga movida; luego es Edú quien penetra a Marcano igual de
lento.
“Listo, chicos”,
avisa Miguel. “Ya tengo las fotos”.
“¿Y tú no quieres
cachar?”, sonríe Edú masajeándose su pene nuevamente erecto.
“Ya no hay
condones”, sonríe Miguel.
“Hay uno”,
recuerda Marcano.
“¿Tienes una
moneda?”, consulta edú.
“Sí”, avisa
Marcano. “¿Para qué la quieres?”
“Cara: tú se la
metes; sello: yo se la meto. ¿Hecho?”
Tras echar
suertes, Marcano se pone el condón y le mete su pene a Miguel mientras éste se
la chupa a Edú. Marcano, quien ya estaba excitado por el asunto de hacer la
sesión, ponerse la verga dura y mostrarla, dejársela chupar y meterla antes a
su amigo, no aguanta más y deja que su orgasmo explote sin censura.
“Me vengo, pana…
¡me vengo!”
Miguel siente
cómo el pene del chico palpita dentro de su ano mientras Edú saca el suyo de la
boca del artista.
“Vámonos que ya
va oscureciendo”.
A Miguel le
extraña la actitud de Edú pues pensaba saborear su semen, pero considerando que
el sol comienza a ocultarse, le parece una buena idea. Al llegar a la base del
cerro, la moto de Marcano los espera junto a la casa de un conocido (quien está
enteradísimo de lo que pasó en el cerro). Tras agradecer, los tres se montan en
el asiento y regresan a la ciudad.
Con los baches,
Miguel aprovecha para pegar su pene erecto a las enormes nalgas de Marcano,
quien conduce el vehículo. Los tres regresan al gimnasio del AS.
“Ese Marcano es
una máquina, huevón”, comenta Miguel a Alejo en voz baja. “Subió el cerro como
si nada, se deslechó, bajó, condujo la moto y encima viene a entrenar”.
“Está perfecto
para hacer porno, entonces”, sonríe el instructor de turno.
A la mañana
siguiente, edú y Marcano van a Piura para pasar el control médico que exige
Enrique antes de cachar en cámara. El doctor Talledo se sorprende de la
anatomía perfecta del venezolano, en especial su gran pene, sus enormes bolas y
sus inmensas nalgas.
“Perfecto,
Tomás”, le sonríe. “No hay problemas contigo, en todo caso esperemos qué dicen
las pruebas de sífilis, gonorrea, herpes y clamidia, pero al menos VIH, estás
limpio”.
“Ah, casi no me llaman Tomás”, sonríe el
chico. “Más me llaman por mi apellido: Marcano”.
Talledo sonríe de
vuelta mientras le acaricia la verga y el culo.
Tras salir
Marcano, llega el turno de Edú, quien se calatea y se pone en posición de fiel
musulmán para que el médico lo revise. Luego, espera sentado en la camilla.
“¿Nunca te has tamizado
para ITS, infecciones de transmisión sexual?”
“Pero no tengo
nada, doctor
Talledo respira
un poco. Espera. Al fin habla:
“Eduarddo… tu
prueba rápida de VIH salió… positiva”.
Edú se turba un
momento:
“¡No será un
error?”
“Por eso te
haremos una más precisa que la prueba rápida… Mientras tanto, por precaución,
sí deberías contactar a las personas con quienes has tenido sexo, en especial
sin protección, para avisarles que también se chequeen”.
Edú prefiere guardar silencio mirando al vacío… o quizás a una lámina de un pene y sus testículos colgada en la pared.
domingo, 1 de enero de 2012
Mis propósitos para el Año Nuevo
Aquí te proponemos algunos o todos los propósitos que te puedes hacer para empezarlos desde hoy 1 de enero y hasta el 31 de diciembre.
Claro que una cosa es decirlo, y otra es hacerlo. ¿Animo. A lo largo de este blog, te contamos, o te contaremos cómo.
- No faltar a mis rutinas de ejercicio, sea en privado o en el gym.
- Incrementar mi masa si la tengo por debajo de lo que necesito, mantenerla si ya estoy en ella, reducirla si ya me excedí.
- Comer mejor, más natural y balanceado.
- Hasta nunca a la comida chatarra y el tabaco.
- Moderar mi consumo de alcohol.
- Buscar ayuda profesional a mi problema de drogas.
- Menos vida sedentaria, más actividad física... en todos los sentidos.
- Aprender más de aquéllo que me gusta, y de lo demás también, especialmente lo que ignoro, y desafiarme a ser un entendido.
- Aprender y desarrollar un pasatiempo útil.
- Salir más al aire libre, que aquí en Piura hay un culo de sitios.
- Preocuparme menos o nada por la marca que visto.
- Preocuparme más y amar lo que está debajjo de toda mi ropa, especialmente la interior.
- Conocer nnueva gente y aprender a descubrir lo positivo de cada una.
- Reforzar más los lazos con la gente que me quiere por quien soy. Organizar actividades de convivencia.
- Liberarme de mis paltas y disfrutar el sexo como nunca antes lo hice.
- Cuidarme en todos los sentidos.
- Hacerme un chequeo médico integral, para prevenir antes que para curar, y si hay que curar o tratar, hacerlo con gusto y alegría.
- Reír, reír, reír.
- Entender que cada cosa a su tiempo, y tiempo a cada cosa.
- Preguntar si no sé, enseñar si ya aprendí, ayudar si puedo, dejarme ayudar si lo necesito.
- Ser más honesto,aunque duela.
- amarme más.
- Mantenerme informado sobre lo que pasa a mi alrededor, y actuar sin condiciones.
- Aplicar el Código de Thundera: Justicia, Verdad, Honor, Lealtad. ¡Thunder..! ah no, eso nomás.
- Ser hoy mejor que ayer.
- Y la mejor: seguir visitando Hunks of Piura.
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sábado, 23 de julio de 2016
Hentai: porno japonés animado
viernes, 30 de diciembre de 2011
A mi primo, y a mi otro primo, sí se la arrimo
lunes, 19 de diciembre de 2022
Ser Rafael 18.1: No quiero que te mueras
En la pantalla SE VEÍA…
¡Por Dios, ya no
recuerdo qué se veía en la pantalla!
ese domingo ESTUVO
repleto de sentimientos encontrados. Por un lado, alegría y satisfacción porque
yo no; pero tristeza e incertidumbre porque mi mejor amigo sí.
Tras conocer la
inesperada noticia, me pasé toda la jornada con Josué, acompañándolo, dándole
mi apoyo, mostrándole que si habíamos estado en las malas, no dejaría de estar
en las peores. Y ésta fue la peor de todas, hasta ese momento.
Lo realmente jodido
fue sentarnos ante sus padres y revelarles que, además de ser homosexual, era…
La oscuridad que tenía
alrededor ayudó a disimular mi llanto silencioso.
¿Por qué él?
Estaba en la función de siete y cuarto de la noche en el cine triple X, y apenas habían corrido cinco o seis minutos de la cinta.
Mientras el actor y la
actriz se quitaban la ropa en la pantalla, yo no sabía qué hacer con mi
espíritu: si blindarlo y vestirlo contra el frío, o quitarle todo y arriesgarme
a rasguñarlo más.
Un hombre se sentó a
mi derecha. Encendió un cigarro. No me importó que me viera o me reconociera.
“Hola”, me dijo.
“¿Recién comenzó?”
“Sí”, respondí con
levedad.
Está buena, ¿no?”
“Sí, parece que sí”.
“¿Siempre vienes?”
“Hace siete meses que
no vengo”.
“¿Cómo te llamas?”
“Rafael”.
“Bonito nombre… ¿pero
no es el verídico, no?”
“Es mi nombre”.
El hombre dio una
pitada. En pocos segundos, el olor a tabaco se imponía a la humedad del
recinto.
“¿qué buscas?”, me preguntó.
“Respuestas. Hace
tiempo que busco respuestas”. Suspiré largamente. “La vida parece haberme dado
una segunda oportunidad. El caso es que en mi vida he estado con un pie en dos
hemisferios distintos, entre tirar con mujeres o tirar con hombres. Tiro con
mujeres para conservar ciertas apariencias, pero la verdad es que me gusta
tirar con hombres”.
El hombre dio otra
pitada.
“Me parece que ya
tienes las cosas claras. ¿Qué respuestas buscas, entonces?”
“La gente no acepta
que dos hombres hagan una vida juntos, aunque te mueras de amor por uno de
ellos. En cambio, no hay joda si se trata de hombre y mujer, aunque luego se
pasen años de años como perro y gato… gata quiero decir”.
El hombre suspiró.
“¿Tienes enamorada, al
menos?”
“Claro. Casi cuatro
años de relación, dando tumbos, pero ahí vamos”.
“Cásate, entonces”.
Volteé a mirarlo y
noté cómo la combustión del tabaco iluminaba sutilmente su grueso rostro.
“¿estás loco?”
“No…. ¿Rafael dijiste?
Casarte lo resuelve todo. Cuidas tu imagen pública, y puedes hacer tus
cochinadas por allí. Además te protege de los otros chicos: cuando estás
soltero, están allí encima como moscas, alucinando que pueden tener algo
contigo; en cambio, cuando te casas, te miran con respeto, no te acosan y
puedes darte el lujo de elegir, usar y botar. Casarte te da caché”.
“¿Cómo sabes todo
eso?”
El hombre volvió a
pitar. Botó la colilla y la pisó con su zapato.
“Hace catorce años que
estoy casado. Desde los 24 años. Tengo treinta y ocho. Tengo mi mujer, dos
hijos, y cuando quiero acción, vengo acá, consigo cualquier pasivita y me
olvido del asunto. Satisfago a todas las partes, especialmente a mí, y nadie me
dice nada”.
Me quedé pensando. Lo
que había escuchado parecía tener sentido.
Súbitamente, percibí
su mano sobre mi muslo. Me lo apretó. La tomé y la retiré.
“Gracias por el
consejo. Tengo que irme”.
“¿Volveremos a vernos,
Rafael? Tienes buenas piernas”.
“Quién sabe”.
Me levanté, previa
escala en el baño. Tenía necesidad de orinar.
Mientras acababa, oí
unos gemidos que venían de uno de los cubículos al costado. Sigilosamente
avancé, y lo hallé con la puerta abierta: un chico estaba agachado, con el
pantalón y la ropa interior por las rodillas mientras otro hombre, como de
treinta y cinco, lo penetraba casi apoyado en una de las paredes, en tanto que
enfrente de ambos, pegado a la otra pared, otro hombre, de unos veintiocho,
estaba también con un pantalón deportivo bajado a la altura del muslo, con su
miembro rígido al aire libre, tratando de que la boca del pasivo pudiera
complacerlo. El de treinta y cinco me vio, mientras se
movía con cierta
dificultad; hizo con su cabeza el ademán de que me acercara. No le acepté y me
fui.
Apenas era las ocho de
la noche, cuando llegué a la casa de Laura. Toqué el timbre varias veces, pero
no me respondieron. Llamé a su celular. Parecía estar apagado.
Regresé a mi casa.
Mamá estaba con cara
de pocos amigos.
“¡Se te olvida llamar
para avisar dónde estás o a qué hora regresarás!”
“Estaba ayudando al
Tuco, mamá. Se presentó un problema, y tenía que acompañarlo”.
“¿Qué problema?”
“Nada. Un proceso del
negocio. Nada más”.
“¿Quieres decirme en
que líos te estás…”
“Mamá, trátame como
adulto, por favor. Déjame tomar mis decisiones, ¿quieres?”
Mi madre guardó
silencio mientras me observaba con asombro. Fui a mi dormitorio.
Me bañé y me acosté
desnudo en mi cama.
Llamé a Eduardo. Su
broma pesada debía tener una explicación, y esta vez no aceptaría un ¿estuve
borracho, no me acuerdo’ como excusa.
Nada, mierda.
Llamé a Josué.
“¿Cómo sigues?”
“Ahí”, me contestó
lloroso. “Pensando”.
“¿Irás al hospital,
como te dijeron?”
“No sé, huevón. Justo
ahora que comenzamos el negocio”.
“Pero si te enfermas
más, ya no podrás manejar el negocio”.
Josué se quedó callado
un rato.
“¿Y si cancelo todo,
Rafo?”
“No debes. ¡es tu
proyecto! No puedes. Hay gente que depende de ti. Y sé que, en el fondo, no
quieres. Has luchado tanto por esto. Podría ser una prueba”.
“Una prueba para
conseguir ¿qué, Rafo?”
“No lo sé, la verdad.
Solo sé que tienes que luchar y que jamás te dejaré de lado”.
“¿Por qué?”
No pude más. Comencé a
sollozar.
“Porque te quiero, carajo. Porque no quiero que te mueras”.
miércoles, 3 de agosto de 2022
Lo que pesqué trotando calato en la playa
Mi meta era
llegar hasta una chalana y regresar al toque a la jato que estaba alquilando,
pero alguien me hizo cambiar de planes.
Mi nombre es Gonzalo y me encanta salir a correr un rato por el parque de mi barrio. Lo hago para relajarme y tener mi cuerpo en forma, especialmente mis piernas y mi culo. Trabajo como abogado y mi chamba es demasiado absorbente, llena de estrés.
Aprovechando el
feriado largo, decidí desconectarme en una playa. Alquilé una jato a
unos patas y me quedé allí.
Dormir calato y arrullado por las olas del mar norteño
es lo máximo, ddespertarse con ellas es lo mismo. Me da la sensación de
libertad y relax. Se los recomiendo.
Apenas despuntó
el día, me levanté. Tenía mi pija bien al palo, pero aún así me asomé a
la puerta para ver las olas romper. Considerando la temporada, suponía que nadie
más caminaba o trotaba por esa arena. Así fue. El mar reventaba hermoso,la
playa estaba desierta. Serían como las 6 y cuarto o por ahí cuando decidí algo
inusual para cualquiera pero no para mí: trotar calato.
Qué sensación
para más mostra sentir la arena bajo mis pies ejercitando mis piernas y mis
nalgas mientras mi pinga, ya baja, saltaba de aquí para allá. Mi meta
era llegar hasta unas lanchas o chalanas que estaban, a mi juicio, unos 200 o
300 metros más adelante, tocarlas, regresar, hacer una rutina de jercicios,
bañarme y pasar el día rascándome las bolas.
Corrí así,
calato, sin problemas hasta llegar a una de las chalanas. Cuando mi mano iba a
tocar la punta de una de ellas, de la nada apareció un chibolo. Sus 25 años le
calculé, cuerpo recio a pesar de que estaba bien abrigado con su
gorrito, chompa, jean y botas de plástico. Ambos nos sorprendimos al vernos así.
Mi vergüenza inicial cedió ante mi desinhibición.
“Buenos días”, le
dije. “¿qué tal la pesca?”
“Más o menos, míster”,
me respondió. “No tanta como quisiera pero ya la mandé al terminal pesquero”.
“Lástima”, le
dije sonriendo. “Yo que quería comerme un pescadito para el desayuno”.
“Pero si quiere,
puede meterse al mar”, me bromeó. “Tiene buena carnada si quiere pescar alguna
otra cosa”, me señaló mi paquete con sus ojos.
Yo me miré mi
verga. Comenzaba a ponerse dura.
“Ésta no es carnada”,
le dije. “es mi anzuelo. ¿Qué pescado crees que me lo pueda picar?”.
“Suba, yo le
enseño”, me invittó el chibolo.
Trepé la chalana
(menos mal que no había gente en la playa si no iban a verme el agujero del
culo mientras subía), y entré junto a él.
“¿Qué pescado crees que pueda picar mi anzuelo?”, le reiteré.
El pescador,
sin más roche ni tiempo que perder, se arrodilló, se puso frente a mi
‘anzuelo’, lo acarició y lo terminó de poner duro.
“A lo mejor un
hermoso pescadito norteño”, dijo. Y se zampó mi falo dentro de su boca.
Me la comenzó a chupar mientras sus gruesas manos me acariciaban mi redondo
culo.
“Mierda”, dije.
“Sí que piqué una buena cachemita”.
El chibolo estuvo
tragándose todo mi miembro por buen rato mientras se quedaba calato
también. Y no me equivoqué respecto a su físico: cuerpo bien en forma no tanto
por el gimnasio o el ejercicio físico, sino por la vida dura de la pesca en los
fríos mares peruanos. Entonces, me la dejó de chupar y sacó un condón de
su ropa, me lo ofreció.
“¿Sabes ensartar
pescados?”
“No sé”, le dije.
“Pero puedes enseñarme”.
El chibolo giró y
me ofreció su lampiño y gordo culo. Ricas y duritas nalgas tenía. Me arrodillé.
Me puse el forro y lentamente lo fui ensartando. ¡Vaya! Ese pescadito sí que
fue fácil de enganchar.
Me lo caché
rico por buen rato hasta que sentí que las iba a dar.
“Se me viene la
leche de tigre”, le dije bien arrecho.
El patita se
separó de mi ‘anzuelo’, se volteó, me sacó el condón, me pajeó fuerte y dejó
que mi semen se disparara en su cara. Jadeé de placer, carajo.
El sol ya
comenzaba a salir en esa playa solitaria.
“¿Quieres
desayunar? Estoy solo en la jato que alquilé”.
“¿Te podré pescar
yo?”, me dijo limpiándose mi esperma aún en su cara. “Tienes un rico
culo”.
“Ya veremos”, le
dije. “Si sabes sopearme bien, ya veremos”.
Como contagiado
de mi desnudez, se puso de pie y bajamos así de la chalana.
El huevón tenía
un buen ‘anzuelo’ entre sus piernas y me supo besar bien el ano, pero no
me la supo clavar. Entonces lo volví a cachar.
En vez de
desayunar, nos quedamos bien jato.
Hoy mientras
escribía esto lo wasapeé. Le pregunté si le jodía que cuente esta historia.
“Si no dices
quién soy ni dónde estoy, claro”.
Así que, así me
pasó a mí. Y de algo estoy bien seguro: la próxima vez ya no tendré que ver en
qué playa me quedo ni dónde puedo correr calato, ni tampoco a quién buscar. Ese
hermoso ‘pescadito’ que supo atrapar mi garfio me esperan el próximo feriado
largo.
Cuéntanos tu
relato y mándanos tus fotos discretamente a hunks.piura@gmail.com (solo para
adultos).
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