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domingo, 3 de marzo de 2019

¿Probando suerte con el arte homoerótico?

Aún es jodido producir arte homoerótico en el Perú, sea en fotografía, pintura o dibujo, o video. Primero, está el propio prejuicio del modelo, quien piensa que su orientación ssexual será motivo de cuestionamiento, si es que el propio modelo no comienza a cuestionarse su propia orientación sexual; luego está el público que además de este cuestionamiento, comenzará a calificar la obra de moral o inmoral y generar un debate sobre si el modelo es un puto o no; luego viene el entorno social del modelo (la familia, los amigos y compañeros) que lo verán entre apestado y envidiado, especialmente si tiene buenos atributos físicos; al final, estará el propio artista con su conflicto intelectual de si lo hizo por arte, morbo/arrechura, o por ambas.

Entonces, lo primero que debemos tener claro es que si producimos arte homoerótico (que busca despertar el deseo romántico o sexual en personas de una orientación sexual mostrando personas o escenas entre personas de su propio sexo u orientación sexual), tenemos que cuidar que la obra se vea visualmente bien, atractiva, novedosa, y con buen gusto por encima de todo.

Claro que llegar a romperla no te saldrá al primer intento. Tendrás que practicar y practicar hasta que tú quedes contento con el resultado, el modelo se sienta cómodo con el resultado, y la gente vea allí algo fascinante aunque les provoque taparse los ojos o se les ponga la pinga dura... o se les dilate el ano.

Entonces la reflexión comienza por una simple pregunta: ¿qué quiero expresarme a mí y al mundo? Éso es clave. Partir del mensaje. Sí, también un desnudo masculino individual, dual o colectivo quiere decir algo, quiere expresar algo. ¿Amor, angustia, pasión, relax? Tú elige el tema.

Entonces viene la siguiente pregunta: ¿cómo lo plantearía visualmente? Ahí sí tendrás que poner a volar tu mente. A lo mejor podrías ayudarte garabateando algunos bocetos, algo que te sirva de guía, que traslade lo que tu mente está visualizando a algo concreto.

Si empiezas de esa forma, habrás marcado una línea entre quienes se calatean sin más, sin cuidar el acabado de la imagen, y quienes realmente hacen arte. Porque un hombre desnudo, incluso con la pinga parada, es una obra de arte, así que debes tratarlo como tal.

Luego te seguiremos dando consejos prácticos. Recuerda usar los mensajes abajo para mantener la conversa.

martes, 26 de julio de 2022

¿Por qué la viruela del mono ataca a los gays?

Las noticias a nivel mundial dicen que lo que parecía un brote controlado comienza a multiplicar sus casos rápidamente, y algunos están usando la ocasión para culparnos a los gays y bi. Pero, ¿realmente tenemos alguna responsabilidad?

 


La viruela del mono es una enfermedad viral. A estas alturas de la vida, ya deberíamos saber algo acerca de los virus. Son un conjunto de grasas y proteínas que no tienen vida propia pero que sí tienen la habilidad de copiarse a sí mismos una vez que infectan una célula viva. Si la cantidad de células infectadas supera la cantidad de células que los reconocen y pueden ponerlos fuera de combate, entonces nos enfermamos.

No se puede matar a los virus, como sí sucede con las bacterias, pero si se consigue aislarlos, son incapaces de copiarse y se pueden desactivar, o sea desintegrarse en los elementos o sustancias que los forman.

Enfermedades causadas por los virus son la gripe, el herpes genital, la Covid-19 o el SIDA. En esencia, el mecanismo de infección es el mismo: alguien contagiado nos lo transmite y lo incubamos hasta que tarde o temprano se manifiesta.

 


Así funciona el contagio

Como su nombre lo dice, la viruela del mono es una enfermedad común de las selvas tropicales donde habitan los simios. Al igual que la rabia, ésta se puede transmitir a los humanos. Una vez que se aloja en nuestro cuerpo, puede cambiar o mutar y tener la capacidad de transmitirse a otros humanos si ignoramos la forma cómo trabaja cada virus.

En el caso de la viruela del mono, se ha determinado que su virus puede alojarse en nuestra saliva, y aquí viene el dato clave que debes tener en cuenta. No importa cómo uses tu boca, siempre que haya saliva involucrada, te puedes infectar y puedes contagiar a otras personas. Pero, ¿por qué los gays?

 


Cómo las relaciones sexuales pueden dar viruela del mono

Cuando tenemos sexo, nuestra boca debería jugar un rol clave ya sea besando la boca de otra persona, chupándole el pene o lamiéndole el ano. Si besamos en la boca a otra persona, y ésta ya se infectó aunque no presente síntomas, entonces nos va a pasar el virus. Como supondrás, es imposible de verlo debido a su tamaño microscópico.

Si la boca de la persona infectada nos chupa el pene, el virus puede ingresar por nuestra uretra, es decir ese conducto por donde sale nuestro semen. Si la boca de la persona infectada nos hace un beso negro, puede depositar el virus en la entrada de nuestro ano, y si hay alguna micro-herida, especialmente si nos pone saliva para que su pene entre más fácil, eso va a nuestro torrente sanguíneo. Resultado: contagio.

Claro que para desarrollar la enfermedad tiene que ver la cantidad de virus que entre en nuestro organismo, pero pongámonos en un caso promedio.

 


Cómo prevenimos contagiarnos de viruela del mono en las relaciones sexuales

Dicho todo esto, la viruela del mono no es específicamente una enfermedad o una infección de transmisión sexual, pero puede transmitirse por el contacto sexual. Tampoco es una enfermedad de gays porque desde que todos tenemos sexo al margen de nuestro rol u orientación sexual, estamos vulnerables a infectarnos.

De hecho, si una persona infectada sin protección, como una mascarilla, habla frente a otra sin protección, la contagia, porque la saliva viaja en gotitas que se disparan por el aire que botamos al articular palabra, mucho más si gritamos. Como vemos, en este caso, el sexo o la orientación sexual no tienen nada que ver.

De todos modos, lo que especialistas en salud recomiendan es la monogamia, o evitar los compañeros sexuales que sabemos tienden a ser promiscuos.

Teóricamente, el uso de condón en el sexo oral evita el contagio. En el caso del sexo anal, aparte del forro, es mejor usar lubricante para facilitar la entrada de nuestro miembro. Y, bueno, por ridículo que parezca, tener la mascarilla puesta podría ir a favor nuestro. Igual, existen las manos para estimular a la otra persona.

Como lo hemos aprendido con el SIDA, como lo hemos aprendido con la Covid-19, en la medida en que tomemos precaución sobre nuestro cuidado, evitaremos que la viruela del mono también se convierta en otro problema de salud pública. Hagamos la diferencia y comenta esto en la caja debajo o en nuestro Twitter.

Mira más sobre salud sexual y autoestima.

  

miércoles, 25 de enero de 2012

No es una enfermedad

El pasado 24 de enero, el Gobierno del Ecuador mandó clausurar unas 30 clínicas de rehabilitación que decían curar la homosexualidad.
El atinado criterio de las autoridades ecuatorianas es simple: la homosexualidad no es una enfermedad, ni una lacra (como quiso establecerlo el alcalde de Chulucanas), ni nada por el estilo.
Como te hemos ido informando aquí, ésta es sólo una orientación sexual, una manera cómo amas, piensas y sientes, que, desde nuestra experiencia, es más común de lo que parece.
Las creencias religiosas que echaron leña al machismo hicieron que ser gay se vea como algo horripilante. Valga la pena decir que detrás de todo gran machista se esconde un homosexual en potencia, pero esa es otra discusión.
La vaina aquí es cómo asumir tu orientación sin sobresaltos, ni complejos de ninguna clase.
Un conocido nuestro sorprendió a un compañero de trabajo viendo hombres desnudos en la computadora. Lo enfrentó, pero el otro chico se lo negó. Por increíble que parezca, el primer muchacho sólo pretendía ayudar, pero el otro siguió negando todo. Es una posición respetable, pero a la larga será insostenible.
Entonces, he aquí algunas recomendaciones para que vivas tu homosexualidad como una cosa natural.
* Convéncete de que no eres un monstruo ni tampoco un iluminado. Poniendo las cosas en perspectiva, sólo sientes y amas distinto, más nada.
* si quieres que el resto te respete, comienza por respetarte tú mismo. Esto no quiere decir que te reprimas, sino que no trates de sacar ventaja de tu orientación para ganar o perder. Concéntrate en ser una persona de bien, y verás que tu orientación pasará a tercer plano.
* Infórmate, cultívate, estudia. Esto no demanda mayor explicación, creemos, pero una persona inteligente y culta vale por mil.
* Confía tu sexualidad a tus verdaderos amigos, o amigas. La gente que nos quiere incondicionalmente no verá en la orientación sexual un obstáculo para seguirte considerando como alguien valioso y amable. Guardarte el secreto no te hará bien.
* así como cultivas tu mente, no dejes de cultivar tu cuerpo. esto hace que reacciones con otra actitud muy distinta que el común de la gente, en todos los sentidos, además te da vitalidad (este blog está lleno de consejos al respecto).
* Si alguien te hiere o no te permite crecer, aléjate. Por oposición, acércate a quienes no te traten de este modo.
* Intenta integrarte con personas que están experimentando su sexualidad al igual que tú, no en plan ligue, sino para conocer otras experiencias, o para ser un soporte valioso a los demás. No sabes cuánto bien hace la solidaridad en estos casos. Si tienes dudas, dejamos nuestra dirección de correo más abajo para ayudarte en esta tarea.
* Como consecuencia de lo anterior, busca grupos u organizaciones que defiendan tus derechos. Debes saber que la discriminación está a la orden del día. En todo el mundo, organizaciones sin fines de lucro que velan por estos derechos están dispuestas a tenderte una manno, y están más cerca de lo que piensas.
Entonces la vida ha sido hecha para resolver problemas y ser feliz, incluso con las cosas que nos parecen complicadas de lidiar; pero, como te lo estamos demostrando. ésta es más sencilla de asumir de lo que parece.
Claro que cada persona tiene su propio proceso, y ya es cuestión de cada quien dar los pasos adecuados para conseguir sus objetivos de vida.
Bien por el Gobierno del Ecuador, y ojalá podamos decir lo mismo de nuestra comunidad.
alguna vez tendremos que dar el primer paso. ¿O qué piensas?

¿Preguntas, inquietudes, comentarios? hunks.piura@gmail.com o aquí mismo.

martes, 5 de marzo de 2019

¿Si muestra la pinga es activo y si muestra el culo es pasivo?

Una de las preguntas repetitivas que solemos absolver de ustedes es respecto aal rol sexual o la orintación de los modelos si acaso muestran la pinga (especialmente la pinga parada) o las nalgas (o hasta el agujero del culo). La respuesta que solemos dar es "ni idea".

Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.

A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.

Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.

Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.

¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.

Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura

sábado, 26 de noviembre de 2011

Si la meto, ¿también soy?

Uno de nuestros centenares de usuarios nos hizo una interesante consulta por nuestro correo-e.
Si un pata se la mete a otro pata, entonces ¿también es gay?
La respuesta es sí, pero antes de entrar en detalles, revisemos algunas cosas relacionadas con la terminología.
Hay que diferenciar entre orientación sexual y opción sexual.
La primera es la manera cómo nos sentimos más cómodos viviendo nuestra sexualidad a lo largo de nuestra vida.
La segunda es el rol que adoptamos en una práctica sexual concreta, y por un periodo limitado de tiempo.
Las orientaciones sexuales son tres: homosexualidad, bisexualidad y heterosexualidad.
* Los homosexuales (gay) son quienes prefieren sexo o romance con alguien de su mismo sexo, esto es, o bien dos patas o bien dos jermas. No interesa si uno de ellos venga con sorpresa, salvo una cirugía radical que removió genitales.
* Los bisexuales (bi) son quienes no tienen paltas en tener sexo o romance con una persona de su propio sexo y –después o al mismo tiempo- con las del otro también. En otras palabras, aquí califican los patas que están con jermas, y también con patas; o jermas que están con patas, y también con jermas.
* Los heterosexuales (straight) son quienes siempre prefieren a la gente del sexo contrario, esto es, patas con jermas o jermas con patas. ¡Listo!
Las opciones o roles han sido tradicionalmente catalogados en dos: el activo (top), quien la mete, y el pasivo (bottom), quien la recibe. Entre ambos tenemos al versátil o moderno (versatile) que se siente cómodo haciendo los dos roles.
Volviendo a la pregunta del correo-e, un pata que se la mete a otro pata es gay, gay activo, pero gay finalmente, ya que, por definición, tiene una práctica homosexual.
Y ¿cuál es la palta? Que por años y años, hemos traído la tara de que quien la mete es el fuerte y quien la recibe es el débil, lo que es honestamente discutible, porque eso de dejárse penetrar no es precisamente de débiles.
Esto viene de la formación machista traída durante la Conquista, donde siempre el varón es quien hace las tareas más complicadas y la mujer, las menos tediosas… lo que también es discutible, porque si no, aver, pónganse a cocinar, lavar, planchar, limpiar, barrer, comprar… y así sucesivamente.
Y es que, como los varones hemos dominado la historia por laaaargo tiempo, hemos definido las relaciones humanas en función de la fuerza (¿fortaleza?) o el poder.
La huevada es que esta tara no sólo habita en la mente de los activos, sino de todo el mundo, y la verdad de las cosas es que si vamos a tener sexo o romances para dominar o ser dominados, estamos cagando fuera del bacín. Así de simple.
La idea es que ambos (si es que no son más) se realicen, o al menos disfruten, por igual en este tipo de relaciones, aunque este es un tema que podemos ampliar después.
Entonces, si la metes o te la dejas meter, no eres más ni eres menos… eres persona, y eso es lo que importa.
Y si tus patas todavía siguen con esa centenaria tara, ni modo. ¿Sabes cómo se le dice a quienes arrastran taras? ¡Tarados, pues! Ja, ja, ja.

Escríbenos: hunks.piura@gmail.com o déjanos tus comentarios.

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿¿Quién podrá defendernos¡

¿Qué pasaría si declaras o expresas abiertamente tu orientación sexual?
Las leyes peruanas penan todo tipo de discriminación, incluyendo el de identidad sexual; pero, del papel al hecho, hay un enorme trecho.
Por eso un colectivo de organizaciones, entre las que se encuentran aquellas que defienden los derechos del colectivo gay, lésbico, trans y bisexual (GLTB) expuso el caso peruano.
La presentación se desarrolló el viernes 28 de octubre en la sede de la Organización de Estados americanos (OEA), en Washington, EE.UU.
La misma fue parte de una audiencia donde se revisó el problema de discriminación contra el colectivo GLTB en América Latina.
Está de más señalar que Piura no escapa al problema, y muchos de nosotros tememos expresar nuestra real orientación por miedo a cómo nos traten. En algunos casos, de modo violento (a pesar que somos un montón).
Incluso, la arremetida ha venido de las propias autoridades, si no, acuérdense del exabrupto del alcalde de Chulucanas, quien dijo que la homosexualidad es una lacra social. Se rectificó luego de presiones, pero esa actitud ya nos dice mucho, ¿o no?
Otro caso denunciado fue el de los serenos de Piura que detenían travestis a la fuerza para maltratarlos. Lo paradójico es que muchos de esos uniformados prefieren buscar compañías masculinas, digamos, menos escandalosas. Y hasta usan las camionetas para saltar como una rana. ¿Cierto o no?
En la región son contaditas las organizaciones que ven y defienden este tema de modo abierto.
El artículo 323 del Código Penal tipifica a la discriminación como delito, pero las penas para el victimario son una patada a los huevos: 180 días de multa o tres años de prisión, que en términos prácticos, es comparecencia restringida.
O reaccionamos o nos seguirán jodiendo de lo lindo.

Escríbenos: hunks.piura@gmail.com, o deja tu comentario.

viernes, 7 de octubre de 2022

Ser Rafael 7.1: ¿Cómo te defines?




“La primera vez que estuve con un chico tenía catorce años; era de noche durante unas vacaciones. Fuimos a visitar a una tía a Paita, y esa noche daban una fiesta. Como uno de mis primos tenía uno de esos juegos por computadora, quiso mostrárnoslo y enseñarnos a jugar. Éramos cuatro primos, todos varones: el menor de trece, yo de catorce, y otros dos primos de dieciséis. el dueño del equipo era hijo único así que sus padres le consentían en todo. Cuando nos aburrimos de jugar, él nos preguntó si queríamos ver el secreto de un tío de veintisiete años, que guardaba celosamente en su cuarto. Se trataba de un caserón, así que había muchos tíos instalados con su familia”.

“¿Era droga o qué?”, interrumpí.

“No. Era un disco de video. Mi primo de dieciséis lo puso en el reproductor y todos nos quedamos pasmados: era una porno gay. Vimos de todo, hasta una orgía de patas, y terminamos medio locos… Tú entiendes”.

“¿Qué hicieron?”

“Nos comenzamos a pajear mutuamente. Nos calateamos. Luego mi primo se agarró a mi otro primo, y el que restaba me la metió a mí”.

“El de dieciséis?”

“No. El de trece”.

Eduardo sonrió ruborizado tras hacer esta revelación.

“¿Te dolió?”, seguí.

“Un poco. Para tener trece años, la de mi primo ya estaba más o menos desarrollada”.

“¿Y sus viejos?”

“Entretenidos en la fiesta. Nunca se dieron cuenta”.

Era tarde de sábado, a menos de cuatro días de la fiesta sorpresa para Laura.

Era un caserío cercano a la ciudad, donde varios universitarios suelen ir para comer cebiche y beber chicha.

Temprano esa mañana, yo había contactado a Eduardo por teléfono, y le propuse reunirnos allí después de su trabajo para charlar mientras comíamos algo típico –un chavelito- y tomábamos algo suave. Obviamente, accedió.

Mi condición fue que no se lo comentara a nadie.

Tras esa primera conversación en buenos términos que ambos tuvimos en ese café del centro, yo sentía que necesitaba comprender muchas cosas que no tenía claras… aunque tampoco tenía claro cuáles eran esas cosas.

Quizás al conversar de todo podía descubrirlas.

Y así, de trabajo pasamos a música, de allí a ropa. Y de allí terminamos removiendo nuestro historial sexual.

Aunque me sentía raro por terminar conversando con la persona a la que días antes quería borrar de la faz del planeta, me di cuenta que tal charla era liberadora.

No me sentía bien hacía mucho tiempo. De hecho, solo me sentía bien cuando me confesaba ante mi amigo Josué.

Tras comer, en vez de tomar un carro para regresar a la civilización, decidimos hacer el trayecto a pie. Tampoco era lejos, y la actividad física nos oxigenaría tras el clarito que nos bebimos.

“Y sigues viendo a tus primos?”

“El hijo de mis tíos ahora vive en el extranjero, el otro primo mayor se casó hace un año, y al menor lo veo cada vez que viene para la ciudad pero ya no pasa nada”

“¿No hablan sobre eso?”

“No. Para nada… Rafael, ¿te has vuelto a ver con alguno de los chicos con quienes te acostaste?”

“Solo con el capitán del equipo de básquet. Tiene una tienda de ropa deportiva, y lo saludo cuando necesito algo para el gym. Pero no ha vuelto a pasar nada”.

Los algarrobos nos hacían sombra y los cercos de púas nos exponían a que, cada vez que pasaba un vehículo, recibiéramos un baño de polvo ocre, pues no podíamos ir más allá, dentro de los campos de cultivo, para protegernos.

“¿Cuándo te definiste como gay, Eduardo?”

“Al salir del colegio. Me di cuenta que lo mío no eran las mujeres, a pesar que tuve dos enamoradas. Cuando cumplí diecisiete tuve también mi primer enamorado. Comenzó en el pre-universitario y duró hasta el primer ciclo de la universidad”.

“¿Por qué se acabó?”

“Al mismo tiempo que conmigo, él salía con una chica. Lo enfrenté, y me dijo que prefería la chica, que todo el mundo lo miraría mal si lo veían con un maricón”.

No tuve comentarios al respecto.

”Quizás es difícil para un maricón como yo poder tener algo serio con alguien”.

“Ya aparecerá, Eduardo. Paciencia que ya aparecerá”.

Le sonreí amistosa y compasivamente.

Él me devolvió el gesto.

“Oye, Rafael, ¿y cómo te defines?”

“¿Quién soy?”

“No. Me refiero a tu orientación sexual”.

“¿Orientación?”

“¿Gay, bi, hetero?”

Llegamos, al fin, a los límites de la ciudad.

“Creo que heterosexual. ¿sabes que tu pregunta me sigue dando vueltas en la cabeza? Ésa de ‘quién soy’”.

“¿Aún no te la respondes, Rafael?”

“Me cuesta. No tengo muchas cosas claras, en realidad”.

“¿sobre tu sexualidad?”

“Sobre todo, mas bien”.

“Mmm. Podría enseñarte una técnica que amí me sirvió. Solo necesitamos un espejo, y mientras más grande, mejor”.

Me reí por la expresión.

“Puede ser, pero mejor otro día. Quiero regresar a casa, descansar un rato y salir más tarde con Laura. Mas bien, gracias por la conversa.

Eduardo me sonrió de nuevo.

“Ah, antes de que me olvide: Laura nunca debe enterarse de que nos encontramos y mucho menos de esto que hemos conversado. es más, hagamos de cuenta que eso que pasó nunca pasó”, le advertí.

“Descuida… Ella nunca lo sabrá”, contestó Eduardo poniéndose serio.

“Solo tengo el temor que te dije; pero, aparte de eso, mientras más lo olvide, mucho mejor”.

Nos estrechamos la mano y me fui.

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Arrecha el chocolate?

Por: K. Chero

 

P: Me dijeron que el chocolate es afrodisiaco. Ya me voy comiendo varios “triángulos” y “sublimes”, y sólo conseguí acné. ¿Es floro? (Anónimo. Sullana)

 

KEVIN RESPONDE

¿En serio es para ponerte más arrecho, o es puro vicio, go-lo-so? Jajaja.

A ver, entendamos como “afrodisiaco” a todo producto o rito que supuestamente estimula la libido; por lo tanto, hace que disfrutes más de cualquier acto sexual.

“Afrodisiaco” viene de Afrodita o Venus, la diosa antigua del amor, la belleza y la fertilidad, en cuyo honor incluso se celebraban grandes orgías.

Este mito tiene dos respuestas.

La primera es que todo depende de tu cabeza, o sea la de arriba. Si vas predispuesto a gozar al máximo del sexo, no hay estimulante que valga. Que se cuide mas bien el que va a estar contigo.

Pero, la libido (o líbido) puede tener bajones? Sí. Y la causa podría ser una pequeña caída en la producción hormonal.

Aunque hay varias, en el acto sexual (incluso la masturbación) hay dos claves: la testosterona y la oxitocina.

La primera determina los caracteres sexuales masculinos: voz grave, vellosidades, tamaño de huevos y verga. Pero además, determina cuánta potencia sexual tienes.

La segunda es la que nos causa la sensación de placer.

Aunque existen en el mercado muchas sustancias que dicen activar ambas hormonas, la verdad no hay una investigación creíble e imparcial que lo confirme, así que ten cuidado que te den gallina por polla.

Uno de los métodos más seguros para incrementar la libido es la práctica constante de deporte, que implica sana alimentación, descanso y eliminar cualquier tipo de drogas, hasta el alcohol y el tabaco.

Todos los patas que practican deporte bajo estas condiciones, suelen experimentar un incremento de su potencia sexual, y, por ende, del placer sexual.

Pero ojo, no basta el deporte. Ya dijimos, como gastas energía, necesitas alimentación balanceada y saludable, pero para que haga efecto debes descansar al menos ocho horas, y dejar cualquier vicio pues se consumirá todo lo que logres.

Si sobre este particular, quieres orientación, solicita un plan de entrenamiento personal en hunks.piura@gmail.com.

Y ahí viene la respuesta concreta a tu pregunta. Lo que se nos vende comercialmente como chocolate suele ser aceites vegetales con colorantes y conservantes más saborizantes. Lee bien la etiqueta si no te has dado cuenta.

Aunque suelen contener cacao, la materia prima del chocolate, están apenas en una reducida cantidad.

Eso podría estar produciéndote el acné, por lo que mejor consulta a un dermatólogo.

Sin embargo, sí es cierto que el chocolate es rico en proteínas y calorías, que son los componentes básicos de la producción hormonal. Ojo, pero hablamos de chocolate puro, no industrialmente procesado.

Una taza de chocolate en la mañana es más efectiva y menos dañina que el café. Igual si la tomas media hora antes de entrenar fuerte. Ni qué decir si la consumes antes de tener una sesión de sexo, en vez de consumir alcohol o drogas, que en realidad te suprimen ciertas conexiones neuronales.

Pero si las barras de chocolate que venden en cualquier tienda o en los ambulantes, no te convienen, ¿dónde puedes hallarla?

Tranquilidad, gente. Piura es una de las regiones productoras de cacao, así que si vives o tienes familia en las provincias de la sierra, ¿por qué no les encargas bollitos de chocolate puro?

Insistimos que preguntes a tu médico antes de consumirlo, ya que, si bien tiene antioxidantes, también tiene aceites que pueden joderte el hígado.

Así que ya sabes: cuando quieras aliviarte lo arrecho, una taza de chocolate puro hará que te quedes satisfecho.

 

Si quieres seguir profundizando en este tema, o tienes más preguntas similares o diferentes, házmelo saber en hunks.piura@gmail.com o en www.facebook.com/hunks.piura.3

© 2013 Hunks of Piura Entertainment.

domingo, 5 de mayo de 2019

El Angel que te enseña a no callar tu placer

Una de las cosas que nos enseñan a todos los hombres es que pajearse es malo. No importa tu orientación sexual o tu rol, toda la vida has crecido con la idea de que es pecado, de que daña la salud, de que te vuelve loco. Incluso se le ha nombrado como vicio solitario a la masturbación. ¿Pero lo es?

Sobarte el pene hasta ponerlo duro y masajearlo rico hasta que se te salga todo el semen es una costumbre saludable. Primero porque limpia tu aparato reproductor. Segundo porque te relaja. Tercero porque te enseña a identificcar tus zonas erógenas (donde sientes más placer). Cuarto porque te da la conciencia de ti mismo.

Y así podemos enumerar muchas ventajas. Pero, por si la mala imagen que ha recibido la masturbación no fuera poca, pocos hombres se permiten sentir placer cuando se pajean. Lo reprimen. Piensan que éso es inconcebible. Nada más lejano de la realidad.

Tenemos derecho a sentir y expresar placer cuando nos la jalamos. Sí. Y como ejemplo de ello, te dejamos con el fisicoculturista Angel Cordoba, quien no tuvo ningún roche en expresar su placer sexual mientras se masturbaba. Y para evidencia, aquí está su video. Disfrútalos.



¿Te gustó el video? Coméntalo aquí abajo o en el Twitter.

miércoles, 29 de junio de 2022

Qué hacer cuando conoces a un “se mira pero no se toca”

Hay chicos que te lo muestran todo, absolutamente todo,  y parecen ser una invitación a un sinfín de caricias y hasta un momento de buen sexo; pero cuando te les acercas, no solo se niegan sino que pueden rechazarte de la peor manera.


Mario suele compartir sus fotografías a torso desnudo, o con poca ropa, y con mirada o sonrisa seductora a través de su cuenta de Facebook. No luce mal. Se nota que su esfuerzo físico ha dado resultados y se siente orgulloso en mostrarlos. Bien por él.

Pero cuando un chico le chatea y le alaba ese desarrollo físico, Mario reacciona preguntándole si es gay, y subrayando a continuación que él es homofóbico.

Hay que recordar aquí un detalle: el que un chico luzca con poca ropa, sin ropa, e incluso con el pene erecto o abriendo las nalgas, no significa que sea gay o bi. Simplemente podríamos estar ante el caso de un chico exhibicionista, es decir uno que se complace mostrándo las maravillas que Dios y su esfuerzo le han merecido, pero que no busca ir más allá, es decir, no quiere que lo toques, menos que le propongas irte a la cama (aunque le pagues).

Lo que debes hacer en estos casos es admirar, aplaudir y pasar al siguiente. Suena a conformismo, pero tienes que aprender algo sobre la forma de pensarde un exhibicionista: existe en la medida en que lo veas; si dejas de verlo, muere socialmente.

Y si es un exhibicionista con evidentes traumas en torno a su orientación sexual (puedes ser heterosexual y perfectamente dejarse acariciar por alguien de su mismo sexo sin que eso signifique que le excita), entonces no pierdas tiempo y déjale de hablar, no lo frecuentes, no le hagas caso, deja que se muerda la cola (al margen de si tiene una rica cola), y sigue tu camino. Es obvio que el pata desea estar solo y tú no eres nadie para resolverle su conflicto sexual. Que se busque un psicólogo y lo trate con él, en todo caso.

Recuerda darte tu lugar y no estar rogando porque te presten atención, así que cuando te topes con un exhibicionista que prefiere ser mirado de lejos, dale el gusto como quien mira una pintura, una foto o una estatua, y listo, hasta nunca. ¿Qué piensas al respecto? Deja tus comentarios abajo, en nuestro Twitter o en hunks.piura@gmail.com

Mira más sobre culturista calato modelo calato heterosexual y homofóbico 

miércoles, 22 de febrero de 2012

El amante psicópata

¿Cómo reaccionarías tú si la persona que te gusta, en efecto, inicia una relación contigo? ¿Resistirías la tentación, o te lanzarías a la piscina sin más problema?
Eso le está pasando a uno de nuestros lectores, quien un buen día estaba en su oficina trabajando´, solo con su superior.
De pronto él salió mostrando una gran erección. De inmediato llamó a nuestro amigo a su oficina, y allí lo encontró viendo pornografía en su computadora.
El superior le insinuó tener sexo. Al inicio nuestro amigo dudó. Pero, el enorme bulto bajo el pantalón lo hizo cambiar de opinión. Fueron a otro espacio de la oficina, y allí lo penetró.
Luego, el superior le contó una historia de que él y su mujer ya no se entendían sexualmente, y le propuso ser amantes. Nuestro amigo accedió.
Pero, ¿era tanta maravilla el ser penetrado por el chico de sus fantasías? A la segunda penetración, el superior empezó a mostrar violencia; y a la tercera lo obligó a tener sexo, tras golpearlo un par de veces. Sí, lo violó.
Ahora el superior tiene amenazado a nuestro amigo a que si no accede a sus requerimientos para tener sexo, divulgará información sobre su orientación sexual, y le malogrará la carrera. Sí, lo está extorsionando y chantajeando.
No es invento, y cuando nos lo contó casi a hurtadillas, porque hasta sus comunicaciones mantiene vigiladas (sí, violación al secreto de las comunicaciones), hubo alarma en nuestra oficina.
Nuestro amigo se había topado con un psicópata. Estos sujetos son personas con un serio trastorno mental que consiste en perder la conexión con una escala de valores al punto de considerar que cualquier cosa es justificable con tal de satisfacer sus deseos y protegerse de posibles daños, llegando incluso a cometer asesinatos.
Son personas tan ególatras, que patológicamente están inhabilitadas de querer a otras personas. Incluso poseen un despreciable concepto de sí mismos, lo que les lleva a llenarse de indicativos externos que les permitan obtener estatus y seguridad.
Las víctimas de los psicópatas siempre suelen ser chicos de baja autoestima, sin mucha malicia y con un insaciable deseo por tener experiencias sexuales. En principio lo último no es malo, pero cuando se combina  con una baja autovaloración es una bomba de tiempo.
Otra característica de los psicópatas es la mitomanía -propensión patológica a decir mentiras de manera sistemática-, y nosotros lo detectamos en un detalle: supuestamente no había tenido sexo hacía más de nueve meses, pero cuando lo tuvo con nuestro amigo, duró más de 40 minutos... ¿estaba realmente aguantado, o qué?
Y por supuesto, los psicópatas siempre tienden a tener arrebatos violentos y procuran tener un máximo de poder suficiente para someter a los demás. Y cuando no lo consiguen, son capaces de todo, absolutamente todo.
Se parece mucho a la historia de la semana pasada, ¿cierto?
Al margen de los ilícitos penales en los que está incurriendo este superior -porque los psicópatas son expertos en transgredir todas las leyes posibles (ya te diste cuenta, ¿no?)-, la situación de este amigo nuestro es de altísimo riesgo.
Lo mejor que puede hacer, y se lo hemos aconsejado, es escapar de él, y es que, con las personas violentas, lo mejor es ni acercárseles, y si quieres que cambie, mándalo al primer psiquiatra que conozcas, y él se encargará del resto.
Sobre cómo capear las amenazas, cuando un psicópata comienza a actuar, lo mejor es ponerlo al descubierto. Como supondrán sabemos perfectamente de quién se trata, dónde está y qué hace en este mismo momento, y como los psicópatas son expertos en cometer errores (el de nuestro caso comete, y acaba de cometer uno, al cierre de este artículo) como cancha, simplemente se los estamos acumulando como si fueran boletos de rifa. Y adivinen qué: se los está comprando toditos.
La mejor manera de detectar a un psicópata es mediante la autosuficiencia, la soberbia o un silencio inexplicable. No necesariamente son personas que lucen desaliñadas, sino mas bien todo lo contrario: son extremadamente encantadores, apasionados, capaces de hipnotizar serpientes, hasta que sacan las garras.
algunos son candidatos ideales para caer en el alcoholismo, el tabaquismo, la ludopatía, la delincuencia o las drogas... o la combinación de todas ellas.
Varios son ávidos consumidores de esteroides, en su afán de tener la fihura perfecta, como que la llegan a conseguir.
Cuando veas que estas señales comienzan a aparecer, aléjate, no lo pienses dos veces, y si quiere manipularte a su antojo, como nuestro caso, acumula pruebas, porque no sabes en qué momento te van a servir. Y casi siempre, cuando las empleas (eso sí no digas dónde las tienes) ellos salen perdiendo.
Otra estrategia que nunca falla es ser cauto y conocer bien a esa persona antes de dar el siguiente paso.
Los psicópatas son como las enfermedades de transmisión sexual: basta un simple contacto para que el daño esté hecho. Así que de lejitos, se ven más bonitos. De hecho sólo sirven para que te des un pajazo viéndolos; pero de ahí a darles confianza, ¡nones!
No está demás repetirte que aprendas a quererte y darte cuenta de lo valioso que eres, sin importar qué mierda diga el resto. Ésta es una buena vacuna para no ser víctima de estos hijos de... su madre (que casi siempre son las personas más permisivas del mundo, al punto que les apañan todas sus inconductas).
Sobre nuestro amigo, no se ha vuelto a contactar pero mantenemos vigilancia, y actuaremos de ser el caso...

¡No seas víctima! denuncia: hunks.piura@gmail.com Todos los casos serán investigados y confrontados.

lunes, 6 de marzo de 2023

¿Qué más puede enseñarnos Rafael Cardozo?

El actor y modelo brasileño Rafael Cardozo (10 de diciembre de 1983) llegó a Perú en 2003. No vino de placer. Huyó de amenazas de muerte luego que se arriesgara a defender a su familia de unos ladrones que lo habían tomado de rehén mientras se metían a su casa. En un movimiento arriesgado, logró reducir al hampón y dispararle con su propia arma de fuego.













Rafael dejó en Brasil una naciente carrera como modelo de fitness, que incluso lo llevó a posar desnudo y con el pene totalmente erecto para la otrora gloriosa G Magazine. Había ganado concursos deportivos y de belleza masculina.


Cuando llegó a Perú, fue incorporado al grupo de ballet axé Porto Seguro que se hizo muy popular en la televisión peruana y llegó a dar shows en diferentes lugares del país. Pero en el caso de Rafael, su apariencia y su musculatura llamaron la atención de todo el mundo, y pronto se convirtió en una personalidad de los medios.


Uno de sus trabajos más conocidos fue el de pertenecer a un reality show consistente en superar diferentes pruebas de esfuerzo físico y agilidad mental. Su carisma se basa en la naturalidad con que habla de su vida incluyendo la oportunidad en que hizo los desnudos porno. Tampoco se acompleja de calificar la belleza de otros hombres sin que eso determine su orientación sexual. Simplemente, califica lo que ve y lo hace de manera muy honesta. Muy amigo de sus amigos, quienes lo conocen en lo personal e íntimo, siempre lo destacan por su lealtad.


Finalmente, si algo le tenemos que reconocer a Rafael es que podría no gustarte el tamaño de su pinga, pero a diferencia de los culturistas peruanos que prefieren evadir el tema, cuando al brasileño le hablan de sus desnudos porno, no los niega ni se acompleja en contar detalles. Como un agradecimiento a dos décadas de elegir a Perú como su nuevo hogar, y haber triunfado en él, aquí te hemos ilustrado con sus célebres fotos calato y al palo.

Mira el video de Rafael Cardozo | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com













viernes, 14 de septiembre de 2012

Futbolista alemán confiesa que es gay

Hunks of Piura

Por primera vez, un jugador de uno de los 18 equipos alemanes de primera división declaró que es homosexual. Lo hizo de manera anónima a la revista Fluter, publicada por el prestigioso Centro Alemán de Formación Política.

El revuelo que ha provocado no sorprende en parte porque el fútbol en Alemania es uno de los pocos espacios en que es posible expresar un sentimiento de identidad nacional sin (demasiados) complejos.

“Si mi sexualidad se hiciera pública, ya no estaría seguro. Tengo que ser un actor día tras día y negarme a mí mismo», declaró el futbolista y ha advertido que no sabe cuánto más resistirá en silencio: «No sé si podré soportar hasta el fin de mi carrera la presión creciente entre el modelo de jugador heterosexual y el posible descubrimiento”.

En la entrevista revela que conoce a varios gays en la Bundesliga y que sus compañeros saben que él lo es, pero que el problema no son los compañeros “No conozco ningún jugador en toda la Liga que tenga un problema con esto”, lo que le preocupa es la reacción de los hinchas y la prensa: “mi pasión, el fútbol, sería irrelevante”; “O bien voy con mi novio a un evento y luego estoy tres semanas en todos los medios, o lo limito a mi esfera privada y me miento a mí mismo. Sencillamente, no hay solución”, remacha el futbolista.

Angela Merkel ha salido a responder: el fútbol debe ser un espejo de la abierta y tolerante sociedad alemana «Queremos dar un mensaje claro: nadie debe temer reconocer esa condición», declaró Merkel y también animó al ámbito deportivo a seguir el ejemplo del político, donde «ese proceso ya se ha superado» y donde la orientación sexual ya no es un problema.

De este modo se expresó refiriéndose en parte a políticos gays como el ministro de Exteriores Guido Westerwelle y alcalde de Berlín Klaus Wowereit. «Soy de la opinión de que todo aquel que asuma el riesgo y tenga la fuerza y el coraje (de confesar que es homosexual) debe saber que vive en un país donde no tiene nada que temer. Es mi mensaje político», ha dicho la democristiana.

Por otro lado, la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y el Bayern Múnich garantizaron ayer todo su apoyo a los futbolistas homosexuales que decidan reconocer tal condición: «Si un futbolista, da igual si juega en la Bundesliga o en ligas inferiores, decide reconocer públicamente su homosexualidad, tendrá todo nuestro respaldo», apuntó el presidente de la DFB, Wolfgang Niersbach.

El presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness hizo asimismo hincapié en que la totalidad de los clubes deben favorecer la superación de los tabúes, como el reconocimiento de la condición de homosexual en el deporte: «Llegará en un momento u otro. Todos los clubes han sido informados con el objetivo de prepararse para esta cuestión y sabrán reaccionar bien», afirmó. Merkel, Niersbach y Hoeness participaron del foro sobre integración en el deporte realizado en la Cancillería y que llevó por lema «Sigue tu camino».

Fuente: ABC/La República

martes, 22 de mayo de 2012

Su homofobia y nuestra intolerancia

Por: Laertes

La semana pasada les pedimos que opinen sobre cómo erradicar la homofobia. Aquí un punto de vista para iniciar la discusión.
La mejor respuesta parece ser "acabando con los homofobos": muerto el perro, muerta la rabia. Pero sería lo mismo que hacen ellos con nosotros.
Lo mejor sería enseñar que la vida de un gay no es fácil, ni disipada, como muchos piensan, o, como muchos de nosotros, como gays,  muchas veces hacemos creer con nuestro comportamiento.
La homofobia es tan vieja como el homosexualismo. Desde siempre hubo gente contraria a nuestra orientación sexual, como hubo gente que denigró a los negros, o que mató a los judíos
El homosexual, por decirlo así, es el nuevo perseguido, con la diferencia que nosotros, a veces, somos quienes originamos esa persecución.
Claro, la culpa es quenosotros, como gays, siempre somos pomposos, alegres, más extrovertidos y sexualmente desinhibidos. Es nuestra naturaleza.
El que acabemos con la homofobia -o al menos reducirla- depende únicamente de la educa´ción en la familia, en los colegios, en las universidades, enseñando que todos merecemos respeto, que todos tenemos un lugar en el mundo.
La Iglesia es la máxima homofoba. Generalizando, muchos sacerdotes dicen que está bien ser homosexual; el pecado está en practicar la homosexualidad. Otros dicen, porque me lo han dicho: "Dios creó al hombre y a la mujer", entonces ¿ a nosotros quién nos creó?
Según la Iglesia, está bien  tener tendencias homosexuales, pero  debemos guardar celibato, no practicar  relaciones, no enamorarnos de personas de nuestro mismo sexo.
Yo he sufrido de cerca la homofobia, de parte de un compañero de colegio, y descubrí que me fastidiaba porque yo le gustaba en ese entonces. Posteriormente me enteré que deseaba mi cercanía en privado, pero en público me trataba de homosexual, sin llegar al sexo explícito.
Creo que para reducir la homofobia, tenemos que educarnos nosotros mismos, educar a nuestros amigos, educar a nuestros hijos, en casa y en el colegio; corregir a quienes se creen con la autoridad de juzgar en nombre de "la hombría y la masculinidad", de Dios y de las buenas costumbres.
La cruzada para erradicar la homosexualidad es grande, pero  nosotros debemos unirnos, dejar de lado nuestras diferencias, mirarnos mal porque uno se vistió mejor que el otro, porque uno es más guapo que el otro, tiene más dinero o mejor cuerpo. Dar ese gran paso, y sobre todo educarnos y educar.
 
¿Estás de acuerdo con este punto de vista? ¿qué opinas? hazlo a continuación o en hunks.piura@gmail.com

jueves, 13 de febrero de 2020

Ningún caramelo sabe mejor que mi mejor amigo

   ¿Cuándo mi mejor amigo se convirtió en uno de mis objetos sexuales? No sé si desde la primera vez cuando lo conocí hace unos seis años. Casi de inmediato me comenzó a gustar todo de él, y conforme han pasado los meses, y el tiempo nos ha comenzado a maltratar tanto como  hemos entrado o vamos rumbo a los cuarenta, muchas cosas suyas me gustan, desde lo intelectual hasta lo físico, aunque intelectualmente no es Platón pero tiene muchos menos traumas, ni aunque físicamente sea un Bob Paris aunque abiertamente haya defendido al colectivo gay y salir casi sin rasguños.


Y en ese caso, no sé si también me gusta el hecho de que aunque siempre se ha definido como heterosexual, nunca ha cerrado la puerta a las experiencias homosexuales (que no le signifiquen sentir dolor, como que le metan el pene por el culo), algo que otros hombres, especialmente quienes ya cruzaron la línea cuando el alcohol les ha jugado malas pasadas, jamás de los jamases darían por probable aunque hace rato ya fue posible.


Lo que sí tengo claro es que en nuestro caso, lo sexual puede ser muy carnal en lo teórico, pero en la práctica, está altamente cargado de simbolismos enmarcados por  el cariño o la lealtad que nos profesamos. Sin embargo, ¿desde cuándo la probabilidad de un acercamiento sexual comenzó a transformarse en posibilidad? Yo diría desde los pocos meses después de conocernos, cuando él tenía un juego que externamente me daba terror porque podríamos terminar desplomados en el suelo, pero que internamente me encantaba mucho. 

Aprovechando que soy más bajo que él en estatura, me levantaba en peso pegándome a su cuerpo por unos segundos. Aparte de terminar como dos sacos de papas en el piso, mi otro temor es que alguien subiera (porque siempre sucedía en el segundo piso de mi casa, donde acostumbro estar solo) y viera la escena. ¿qué habríamos dicho? ¿Una nueva forma de pesar a la persona? ¡Qué ingenuo!


En una ocasión, una de esas cargadas terminó con él dejándome echado sobre el sofá de mi sala, con su cuerpo casi encima del mío y nuestras caras muy cerca. ¿Robarle un beso? Me hubiese gustado, pero estaba lidiando con la impresión, porque siempre era todo repentino, y su reacción. Eventualmente me dijo que era un juego, y a veces ahora lo repetimos aunque con una connotación mucho más erótica. ¿Lo del beso? Por lo menos yo, es una probabilidad que no descarto: él sabe bien que para mí, el beso es el prólogo y letra capital de cualquier encuentro sexual, aunque, claro, depende mucho de quién te lo dé, cómo te lo dé y por qué te lo da.


Si bien solemos hablar de sexo más a un nivel puramente teórico, casi enciclopédico, ha sido apenas en los últimos tres o cuatro años cuando hemos comenzado a hablar de qué pasaría si ambos se nos ocurriera ir a la cama no en plan descanso, como ya había pasado antes, sino a tirar. Siempre hemos evadido la escena con bromas y hasta yo llegué a decirle que lo más que pasaría es que terminemos desnudos chismeando de todo el mundo o haciendo chistes de las cosas  más estúpidas solo como para no hacer brumosa la atmósfera del momento. Mas, como ambos decimos, nunca hay que decir nunca.


Una vez que salimos de viaje, yo me sentí mal por algo que comí y que me hizo mala interacción con una medicina. Parecía tener fiebre, así que me quité la ropa y me acosté en la cama. Él insistía que quería salir a bailar, pero honestamente yo no tenía ánimos, así que asumo pensó que me hacía el enfermo porque, súbitamente, sentí todo su peso encima de mi cuerpo. ¡No jodas! Intenté abrazarlo pero me dijo que no porque tenía una máquina deafeitar y podía cortarme accidentalmente. Se levantó y se metió al baño. Estaba en calzoncillo.


Cierta tarde que vino de hacer unos papeleos, se sentó conmigo a conversar en el mueble, y por joderlo comencé a palmearle la espalda baja burlándome de un polo chiquito que se había puesto. Cuando se sentaba y se inclinaba hacia adelante, el polo se le recogía y revelaba su lampiña y tersa –porque tiene una piel tersa—zona lumbar. Entonces noté algo inusual: donde debía estar la pretina de su ropa interior, no había nada. Se lo observé y me admitió lo increiblemente cachondo: no llevaba ninguna.


Por joder, comencé a darle manacitos en la cadera, la espalda baja y amenazaba con meter mi mano dentro de su jean apretado, como suele usarlos. Cuando se despidió, como siempre por iniciativa mía, solemos abrazarnos. Mientras me pegaba a su cuerpo, se me ocurrió darle una nalgada. Él me lo reclamó sin agresividad, pero hizo algo que a mí me sorprendió y excitó al mismo tiempo: tomó mis manos, se las metió dentro de la pretina de su pantalón e hizo que le acariciara sus nalgas.


¡No jodas! No es el culo formado de algún chico de gimnasio, como los que he tenido suerte de ver o tocar; es mas bien redondito, suave, lampiño en principio. Casi jadeando, tuve mis manos ahí. Él se sonreía pendejamente, no sé si por su acción o por mi cara de arrecho.


Yo, de puro pendejo, saqué una de mis manos y le toqué la braguetta. Él entonces se aflojó un poco el pantalón e hizo que le tocara su pene. Estaba más flácido que erecto. Claro que en ese momento asumí que ése era su tamaño mínimo ya que no tenía más referencias sobre él, excepto por su testimonio verbal y lo que una vez pude sentir cuando ocurrían las cargadas.


Por lo menos, en ese momento, lo asumimos como otro jueguito, aunque luego, entre broma y serio, me dijo por chat que yo era un aprovechado. Momento, le dije. Yo admito que estaba jodiendo, pero quien me metió las manos dentro de su ropa fue él por decisión propia. Y aunque el asunto pasó por alto, lo que yo comencé a temer es que él comenzara a alejarse, más aún sabiendo que lo que no tiene en físico, le sobra en coquetería y seducción. Ahí lo dejo.





Las cosas siguieron mejorando entre ambos, como amigos quiero decir, hasta que fuimos de campamento y entre las cervezas y el vino que nos tomamos, decidimos darnos un baño en la quebrada que corría al lado nuestro. Como era medianoche, por seguridad, nadé abrazado junto a él. Y como era medianoche, nos bañamos desnudos. Por un momento, nadar rozando su cadera desnuda con la mía, o anclando mis piernas con las suyas mientras por ratos sentía su pene fue una experiencia por demás alucinante.


Al año siguiente, justo el pasado, mientras lo ayudaba a hacer unas tareas en mi computadora, decidimos tomar un receso y terminamos en un portal de videos porno. Le pasé los datos de unas películas antiguas, y le comencé a contar cómo era el asunto del cine porno, cómo son los códigos de comportamiento y toda la nota. Le expliqué cómo los patas comenzaban a tocarte la pinga, y eventualmente terminé tocándole la suya, pero encima de su ropa. Entonces me di cuenta que a cada intento, su miembro crecía y se ponía rígido más y más, hasta que erectó por completo. No aguanté. Casi sin su autorización, y subrayo el casi, metí mi mano y pude tocar ese pedazo de carne, ni grandote ni insignificante. Me recuerda mucho al mío en dimensiones.


Desde entonces, los tocamientos entre debidos e indebidos se fueron repitiendo más de mi parte, lo acepto. Él siempre trató de limitarme, de no ir más allá. Acepté jugar con sus reglas, pero en algún momento del partido lograba avanzar usando las mías.


Una noche que vino de estudiar, estábamos comiendo unos dulces y por casualidad unos rodaron detrás de mi espalda, en el sofá en el que estábamos sentados viendo televisión. Mi amigo, con una agilidad felina, se puso de pie, se sentó en mis muslos y prácticamente me abrazó. ¡Dios mío! ¡Eso no podía ser cierto! ¿Era lo que pensaba que era? Puso sus dos manos en mi espalda baja, y luego regresó a sentarse en su lugar: había rescatado los dulces que yo había protegido con mi cuerpo. Bueno, definitivamente parecía ser amor al chicharrón.


Otra noche después de Navidad, prácticamente terminamos sentados frente a frente haciendo una postura de sexo tántrico en la escalera externa de mi casa. Como hay rejas gruesas, y está algo oscuro, no nos palteó mucho si alguien veía desde la calle.



Una tarde que nos dejaron solos en casa y él estaba buscando unos documentos en mi máquina, nos pusimos a tomar agua y revisar el lugar. Nos metimos a uno de los cuartos y se sentó a mi lado en la cama. Como es verano, vino con short. Se acostó. Mientras hablábamos, me acosté a su lado y puse mi cabeza en su pecho, que por cierto, sin hacer tanto ejercicio lo tiene formadito. Hubiese deseado que se me acostara encima, pero no sé cómo terminé poniendo sus dos piernas sobre las mías. Me preguntó por qué hice eso y mas bien le pregunté si le incomodaba; me dijo que no. No sé cómo, la vaina es que luego yo terminé simulando un piernas al hombro sobre esa cama, ambos con ropa, con él empujando mi cabeza como para que le chupara el pene mientras simulaba meterle el mío.  Yo no erecté en ese momento, pero juraría que cuando él me dijo que parara porque le dolían sus pantorrillas, le toqué el paquete: estaba duro.


Luego, volvió a mi máquina y cuando estaba sentado, simulamos que yo se la chupaba. A propósito, choqué mi cara contra su miembro, bueno, contra la tela de su shortt en todo caso.


Otra tarde que vino a pasar el tiempo,, estábamos en la azotea. Como hay un muro de seguridad, mientras probábamos un equipo y él se hacía una selfie, me arrodillé detrás suyo, y rocé mi cara con el medio de sus dos nalgas luego de un intento frustrado de simular una fellatio. No me aguanté, y antes de irse, le besé su pene, siempre protegido con su ropa, tras una sesión de “acaríciame mis piernas”, que a mi opinión parecen de futbolista esporádico, ya saben, ni tan masivo que cada músculo necesite dos manos para ser acariciado, ni tan pequeño que todo se pierda en una sola superficie.





Lo último que pasó ayer simplemente sobrepasó incluso mis propias fantasías con él, en las que estamos abrazados y desnudos bajo una fina sábana mientras nos rozamos y besamos, pero no llegamos a más.


Como siempre, vino por la tarde a ver unos formatos. Honestamente yo traté de controlarme, traté de distraerme hablando de cosas que son más útiles y que sí nos importan, pero entre puñetitos y palmaditas, no pude. Entonces, él se despidió. Nos pusimos de pie, y lo abracé como suelo hacer, aunque deliberadamente traté de que nuestros penes se juntaran. Estaban flácidos. Él me observó que ese rroce lo hacía sentir raro, no mal pero raro. Entonces de pronto me preguntó cómo era una guerra de espadas, y comenzó a menear su cadera: nuestros paquetes estaban golpeándose con cierto cuidado. Pero como yo soy más bajo que él, como que no sentía el punto de contacto justo en el propio miembro, hasta que graciosamente se agachó un poco y comenzó a hacerlo. Me excité. Y como yo estaba sin ropa interior, ya pues, se me notó.


No sé por qué me separé de él, pero cuando regresé, se había bajado su short y calzoncillo hasta medio muslo… aguanta… yo me bajé mi bermuda, e intenté reahcer la guerra de espadas, pero él no me permitió. A cambio, dejó sus nalgas al descubierto, e hizo que se las acariciara. Me apoyé en su cuerpo y aprovechando que ya estaba oscuro, comencé a hacerlo en círculos con las yemas de mis dedos, pero con una torpeza única, como si estuviese acariciando un material demasiado delicado, no con rudeza, no con seguridad. Fue la primera vez que me percaté que en la base de sus dos glúteos, es apenas velludito.


Estuvimos así unos segundos, y luego se levantó el short.
“¿Sigues erecto?”, curioseó al sentir mi entrepierna en su muslo.
“No, ya no”. Efectivamente, se me había bajado un poco.


Otra despedida. Volvió a bajarse el short y pedir que le acaricie las nalgas. Volví a hacerlo con menos inseguridad pero con un temor subyacente, ya saben, ¿estaré haciendo lo correcto o estaré cagando una relación hermosa de amistad? Aunque, por otro lado, era ahora o nunca. Me arrodillé, me puse tras suyo, le dije que confiara en mí, y comencé primero a besarle las nalgas y casi en medio de ellas, donde se le concentra más vello; entonces, se las mordisqueé.
Me moría por lamérselas, por empezar en una, seguir en otra, ir por el medio de su raja. Llegar a su ano. Otros chicos me han dicho que hago buenos besos negros. ¿Cómo habría reaccionado mi amigo? ¿Se habría excitado, como lo estaba mientras le besaba sus dos cachetes traseros y le tocaba su pene? El problema era que la posición cómo se había parado, yo no podía hacer mucho.


Si él estaba sorprendido, yo estaba alucinando. Se levantó el short y me puse de pie. Volví a abrazarlo juntando nuestros paquetes suaves.
“Te haré una pregunta y quiero que seas bien sincero conmigo”, me emplazó. “¿Llegarías a tener sexo con tu amigo?”
“Solo si mi amigo me lo pide”, le respondí.
Sonrió.
“Eres un aprovechado”, me reclamó amistosamente. “Yo te dejo acariciar mis nalgas y tú te pasas: si te doy el caramelo, no quieras comerte toda la torta”.


Un chorro de lucidez llegó a mi cabeza, y comprendí el asunto de respetar las reglas, porque hasta en el juego sexual, por el puro hecho de ser juego, hay reglas.
“Te prometo que si me das el caramelo, solo me comeré el caramelo”.
“está bien”, volvió a sonreírse. Nos abrazamos. De nuevo, otra despedida.


Súbitamente, me tomó por los dorsales, me abrió de piernas y simuló tirar conmigo de pie, con gemiditos incluídos. Yo comencé a jadear. ¡Dios! Eso estaba mejor que mis fantasías. Imagínense si hubiésemos estado desnudos y él con su pene erecto. ¡Qué rico hubiese sido sentir cómo me lo metía por mi culo! ¿Qué no habría hecho yo?
“¿Qué viene luego?”, sonrió. “Ser esposos?”
“No quiero ser tu esposo”, respondí divertido… aunque… no sé si realmente sea buena idea si bien suena lógico, pero quién sabe porque nadie ha regresado del futuro para decir qué tal es.


Estuvimos abrazados, filosofando a pene pegado un ratito, y volvió a bajarse el short. Yo sentí que donde estábamos era incómodo, así que lo jalé a una pared de la sala y ahí seguimos. Como que él perdió el ritmo, pero luego hice que se apoyara en mi cuerpo, y le acaricié el culo con un poquito más de lascivia, aunque no toda la que hubiese querido. Aproveché para besarle el cuello con sumo cuidado de no dejarle marca alguna: no solo me excitaba el morbo de estar haciendo todo eso con mi mejor amigo, sino el hecho de que, al margen de la incomodidad del momento, la confianza que tenía en su propio cuerpo lo pintaba como un gran amante, uno de ésos a quien no le importa rol, orientación o lo que fuera excepto sentir, ¡y qué rico se sentía!
. Volví a jadear. Esta vez no me conformé solo con el glúteo, exploré por encima de su raja y honestamente me quedé con ganas de separárselas y jugar con su ano a ver qué pasaba; no meterle el dedo porque eso es recontraincómodo, sino masajeárselo, dilatarlo, jugar.


Luego, él me llevó mis manos hacia adelante, se bajó del todo el short y por primera vez desde que lo conozco, me pidió masturbarlo. Le acaricié las bolas, parte del vello púbico que, como nunca, se lo había dejado crecer, pero no logré que se le parara porque de pronto le entraron dos llamadas importantes. Y realmente sí que lo eran. Como que eso ya rompió la atmósfera, aunque me quedé con las ganas de volver a sentir ese rico pene erecto, recto, perfecto, y llevarlo hasta el punto de un casi orgasmo tras lo que dejaría que se le bajara y masturbarlo suavemente aprovechando el montón de líquido preseminal que emana; o quien sabe, llevarlo hasta un final feliz y probar su semen, un fetiche que a él le encanta, porque hasta de cuál es el método más adecuado para mamárselo a él, hemos hablado varias veces. Ojalá haya el momento y el espacio suficientes para hacer un taller personalizado intensivo.


. Volvimos a despedirnos, y esta vez sí fue la definitiva.
Cuando llegamos a la calle, me dijo que le encantaría ver la experiencia en una historia escrita pero no lo tomé en serio hasta que hoy volvió a insistírmelo por chat. Dice que quiere analizar las cosas desde mi experiencia, y honestamente (como sé que también leerá esto), lo que tengo que decir es que, quizás no es lo que la pornografía te muestra como una secuencia predecible de excitación-erección-eyaculación, pero el truco en estos casos es no esperar nada más que vivir el momento, la experiencia, la oportunidad, la complicidad, entender ese adagio que ambos compartimos: el sexo es otra forma de comunicación eficaz entre dos personas que, al menos, se simpatizan, y donde lo impredecible siempre será lo óptimo.


Claro que en su nomenclatura, a esto le llamó “experimentación”; pero como yo le dije, lo mejor será no etiquetar nada, y en todo caso quedarnos con el solo hecho, la sola experiencia.





¿Repetirlo? Pues… sí, ¿por qué no? No sé si de nuevo aquí, o esta vez en otra parte; pero creo que con más tiempo y menos tensión. Y definitivamente con más tiempo y menos ropa o sin ella, porque esa piel sí amerita recorrerla con manos, lengua, crema, con lo que sea. Aunque, claro, todo dependerá de que ambos así lo queramos. Por lo menos, hay algo que podría jugar a nuestro favor: mi amigo me confesó que tras esta última experiencia, definitivamente ya no puede etiquetarse como puramente heterosexual. A mí no me importa eso. A mí me importa que nos sintamos libres, plenos y sin culpa si comenzácemos a hacer el amor con todas las de la ley.


Por lo menos en mi nueva fantasía tras lo de ayer, hay muchos más recursos que el simple abrazo, beso en la boca o el roce genital; hay todo un repertorio sexual que me encantaría ambos interpretemos a discreción.


Si no llegara a pasar, permanece la amistad, y todo lo que allí he conseguido junto a él, nunca lo pondré ni en hipoteca ni en subasta. Me costó cada hora y cada día construir algo hermoso, y eso está fuera de cualquier discusión.