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lunes, 2 de enero de 2012

¿Entrenar desnudo?

Para ellos, el cultivo del cuerpo era importante en la medida en que fuera de la mano con el cultivo de la mente.
Así, esta sociedad no sólo formó atletas que quedaron eternizados en estatuas, sino científicos cuyo legado aún estudiamos en escuelas y universidades.
Para los griegos, lo importante era lo de adentro, y en la medida en que hubiera un crecimiento allí, entonces eso se reflejaba afuera.
Es muy diferente la visión griega, esto es, desde dentro hacia afuera, a la que nos bombardean por todos lados que es completamente lo opuesto.
Tal era la importancia primordial de la belleza interna, que los griegos no necesitaban ni Adidas, ni Reebok, ni Umbro, ni Nike. De hecho, no usaban nada encima.
Es más, en los Juegos Olímpicos de la antigüedad, los deportistas estaban completamente desnudos.
En la concepción actual, sería impensable que hagamos deporte desnudos… pero, ¿y si dejamos de pensar como hoy?
“Cuando el cuerpo no tiene nada que lo cubra, eres más flexible, y te ahorras mucho en lavar la ropa sudada”, comenta un entrenador de cierta experiencia.
“Lo que pasa es que, como nos han enseñado que estar desnudo es inadecuado, entonces terminamos usando ropa, no mucha, pero cubiertos al fin y al cabo”, agrega.
En todo Piura, no hemos podido encontrar un solo sitio donde se lleve a cabo esta práctica, es decir, un sitio donde podemos ir, desnudarnos y entrenar.
Sin embargo, varios de ustedes nos han confesado que, cuando están solos en su cuarto, llegan a hacerlo.
“Yo lo hago frecuentemente, y un par de veces lo he hecho con amigos de mucha confianza”.
Pero siendo justos, la única actividad colectiva que la gente hace desnuda en Piura es nadar. Pero la condición es que el sitio sea solitario o muy privado.
“Cuando entrenas desnudo, y frente a un espejo, no hay nada que disimular porque te ves tal como eres, ssalvo que el espejo tenga fallas”, dice un pintor. “Yo lo hago, pero cuando estoy solito en casa”.
Casi todas las prácticas deportivas admiten que no uses ropa.
Sin embargo, si debes proteger órganos como tu cabeza, tu pecho, tus articulaciones o el pene y los testículos, sí debes usar algo que los proteja.
“Por ejemplo, si haces pesas de pie, no puedes tener los testículos sueltos, especialmente si cargas mucho peso. Puedes usar suspensores o calzoncillos que los aseguren”, nos aconseja el entrenador con el que conversábamos al inicio.
“Y por cuestiones sanitarias, si trabajas en un gimnasio público o personal, debes poner algo que aísle las bancas del sudor del cuerpo, sólo por respeto y seguridad de la otra persona”, añade. “Aunque, claro, eso lo debemos limpiar todos los días”.
Por lo demás, no sería mala idea comenzar a cambiar nuestra mente sobre este tema. Si bien no somos Grecia Clásica, no es mala idea que un día, podamos ir a un lugar donde –medidas sanitarias de por medio- podamos desnudarnos y ponernos en forma.
¿Lo intentamos alguna vez?

©2012 Hunks of Piura Entertainment.
¿Comentarios? Hunks.piura@gmail.com o déjalos aquí abajo.


domingo, 24 de julio de 2022

ASS (38): Fe, política y porno… todo en la misma cama

Hay una solución para Pedro, y todo está en que ame dos gruesos penes.

 

    


Cruzando el puente Cáceres, en Castilla, una camioneta se estaciona frente a una casa de dos pisos. Tres personas bajan. Los relojes marcan la una de la madrugada. Es domingo ya. Eliezer abre la puerta.

“Adelante”, dice a los dos que le siguen.

Ya adentro, con la luz prendida, se aprecia una sala apenas amoblada con sillas y un par de sofás que no hacen juego.

“¿Hacen fiestas acá o qué?”, bromea Alberto.

“No de las usuales”, sonríe Eliezer. “¿Un whisky, una cervecita?”

“No, gracias. Estoy bien. ¿Tú, Pedro?”

El muchacho niega con la cabeza. Eliezer sonríe, se le acerca y lo abraza fuerte, palmeándole su redondo culo bajo el jean apretado:

“A los años, ssobrino”.

“¿Realmente son familia?”, no resiste la curiosidad Alberto.

“No”, explica Eliezer. “Su padre y yo hemos jugado en el mismo equipo; entonces, a los hijos les decimos sobrinos y ellos nos dicen tíos; ¿cierto, Pedrito?”.

El joven al fin sonríe más relajado. Alberto se le acerca y también palmea el culo sobre la mano de Eliezer.

“Pues, sí que es una bendición de sobrino”, comenta el sacerdote, quien sonríe, acerca su cara y besa a Pedro en la boca. El chico le corresponde. Cuando acaba, el Padre le hace una seña. Pedro comprende y él mismo aproxima su cara a la de Eliezer. Lo besa en la boca. Entonces, Alberto intenta hacer un trío de labios. Lo consigue. Bajo los pantalones, los tres tienen la verga durísima.

en el dormitorio que ocupa el moreno, los tres varones se abrazan y besan al mismo tiempo que van quitándose toda la ropa hasta quedar completamente desnudos. Suben al lecho. Ya echados, es un laberinto saber quién acaricia o besa a quién. Lo único seguro es que las pingas de los tres están bien al palo y que la de Alberto va dejando un rastro brillante por su piel y la de sus compañeros sexuales conforme su líquido preseminal emana del glande con mucha profusión.

Rato después, el ssobrino es flanqueado por el sacerdote y su tío. Les mama los penes tan profundo como puede. Los dos varones jadean. Están muy excitados. El travieso Pedro hace el juego de acercar ambos falos erectos, masturbarlos un poco y juntarlos glande con glande. Como el pene de Alberto lubrica en cantidad, ambas cabezas se deslizan fácilmente. Alberto y Eliezer jadean entrecortadamente.

“Mierda, hace cosquilla”, susurra el primero.

“Rico”, responde el segundo, igual, susurrando.

A continuación, Alberto y pedro lamen y chupan al mismo tiempo el enorme cipote de Eliezer, quien mira la escena cómodamente acostado sobre la cama. Es delicioso ver los labios y las lenguas de esos dos atléticos hombres compitiendo por proporcionar más placer. Y lo logran. De hecho, Pedro, al mismo tiempo, acaricia las enormes bolas de su tío quien se excita más alucinando en cuál ano va a enterrar su colosal masculinidad.

Para decidirlo, pone a Pedro y Alberto en cuatro y comienza a lamer y chupar el culo de ambos, tanto el rosadito y terso de su sobrino como el rodeado de vellitos del cura. Toma su pene y lo golpea en las nalgas de ambos y entre ellas. El aporreo excita a los tres por igual. Comienza a puntear el ano de Pedro, mete un poquito la cabezota de su pene. Pedro se queja. Luego, prueba con el ano de Alberto. Tras puntearlo, mete un poco el enorme glande. Se hunde con más facilidad en tanto Alberto gime. Ya sabe qué hará.

Pedro, aún en cuatro, recibe a pelo el pene de Alberto, quien comienza a mecerse poco a poco. La penetración es relativamente fácil gracias a la lubricación natural de su miembro. Para el baile pélvico. Eliezer, con su pene forrado en un condón, unta una generosa cantidad de lubricante al esfínter de Alberto y comienza a empujar poco a poco. Aunque toma trabajo enterrar sus casi 23 centímetros, lo logra.

Ya adaptado a la presión, Alberto comienza a moverse de tal manera que su pene baile dentro del ano de Pedro y el de Eliezer es estrechamente masajeado dentro del suyo. Los tres lo disfrutan al máximo. El cura es un maestro en esto del sexo en grupo, piensa Eliezer. Su deseo es que el placer sea eterno. Pero, no lo es. Casi tres cuartos de hora después, su semen se dispara dentro del condón aún en el culo de Alberto. Gime muy excitado. Alberto entiende que es hora de preñar el culo de su monaguillo. Se concentra y eyacula.

Ya relajados, los tres duermen en la misma cama: Pedro al medio de Eliezer y Alberto. Los tres siguen desnudos, pero cubiertos por una abrigadora cobija. El reloj marca las dos y cuarto de la madrugada.

“Sí, sobrino”, dice Eliezer. “Había conversado con Julio pero no sabía que el Padre y tú… ya andan en un proyecto”.

“Pero tampoco quiero darle la contra a mi viejo, tío”.

Eliezer se toma unos segundos:

“La vaina es que tu tío Pelu ya se emocionó con la idea”.

“Yo sé que el criado no puede servir a dos amos”, interviene Alberto. “Pero, me parece que en esta ocasión se podría exceptuar la regla”.

Pedro y eliezer ponen su mirada en el sacerdote.

“¿Y cómo sería eso?”

“Integración de proyectos… Creo que tú ya sabes en qué consiste el proyecto ASS, ¿cierto?”

“A grandes rasgos”.

“Trabajemos juntos”, insta Alberto a Eliezer mientras abre las nalgas de Pedro, quien le está dando la espalda a su tío.

“Lo hablamos en el desayuno, ¿te parece?”, propone el moreno.

Alberto sonríe.

Eliezer apaga la luz,y se mete a la cama. Al abrazar a Pedro, se encuentra con los brazos de Alberto, quien también lo abraza. Al mismo tiempo, Eliezer encaja su pene flácido entre las nalgas de su sobrino. La enorme erección se produce casi de inmediato. 

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuaderno de Obra (34)

Creado por N-azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

Casi a la una de la mañana, Renzo llega al departamento que comparte con Gustavo.

-          ¿Dónde estabas? Me tenías preocupado. Dejaste tu celular.

-          Renzo se asusta. Al fin puede tomar una bocanada de aire.

-           Perdóname. Se me fue el tiempo.

-           No pude dormir pensando en lo que decidirías.

-           No hay nada que decidir. Voy a seguir contigo. Cuando comenzamos decidimos ser incondicionales. Lo seguiremos siendo.

-          Gustavo, quien sólo viste una bata de dormir, se pone de pie, se acerca a Renzo, lo abraza y lo besa cálida y tiernamente en la boca. Entre caricia y caricia, logra desatarse el nudo de la bata y deja que caiga al suelo: se queda completamente desnudo.

-           Te amo, Renzo.

-          Minutos después, los dos, desnudos se acuestan sobre la cama. En realidad, Gustavo lo hace sobre Renzo. Al contacto de ambas pieles, sus penes ya están erectos.

-          Se revuelcan suavemente, se acarician toda parte del cuerpo que tienen a su alcance, se siguen besando e intercambiando saliva.

-          Gustavo mueve sus caderas, frotando su miembro duro contra el de su pareja. La velocidad se incrementa. Los jadeos de ambos se hacen más intensos. Entonces, ambos sienten cómo una cálida y pegajosa humedad se apodera de sus pelvis y bajos vientres.

-           Te viniste.

-           No podía resistirlo más.

-          Ambos se besan, se duchan juntos.

-          Cansados, se acuestan desnudos y se abrigan bien. Lo que resta de la madrugada, Renzo duerme sobre el pecho de Gustavo.

 

Apenas amanece, Eduardo recibe una visita inusual en su apartamento.

-          Pasa, Vinicio.

-          Ambos se sientan.

-           ¿Cómo es eso de que están metiendo las narices en el negocio, Jáuregui?

-           Nada. El imbécil del guardián que pusiste de noche no tuvo cuidado de hacer un doble registro del material, y el kárdex real llegó a manos del residente.

-           El culoncito limeñito. Es un sobrado de mierda. Típico burguesito.

-           Ya déjate de esas huevadas socialistas. Aquí no hay socialismo de mierda que valga. Vamos a cambiar la estrategia de trabajo, pero quiero ponerme de acuerdo contigo antes. Por eso te mandé llamar.

-           Bueno, despide al residente.

-           Ni cagando. Eso nos va a poner la lupa encima. Mas bien pasó algo mejor: se quedó sin asistente.

-          Eduardo guiña un ojjo a Vinicio.

 

En casa de Juan, el día comienza en silencio. Cuando regresa de bañarse y se alista para ir a la obra –ha mudado toda su ropa al cuarto de Miguel-, su hijo lo mira mientras se viste.

-          ¿Y volviste a ver a ese chico?

-           Trabaja en mi cuadrilla. Pero no ha vuelto a pasar nada, si a eso te refieres.

-           ¿Y qué decidiste? ¿Heterosexual, bisexual, homosexual?

-           ¿Cómo?

-           ¿Cuál será tu… opción?

-           Miguel, mi opción es sacarme la mugre por tu mamá y por ti, y no hacerles daño. ¿De acuerdo?

 

en un hermoso bosque, lleno de trinos melodiosos, Renzo avanza completamente desnudo. Se complace con el frresco ambiente, hasta que una luz le llama la atención. Entre dos árboles la encuentra y sale hacia a ella. Para su sorpresa, lo que se extiende es un infinito y gris desierto bajo un cielo encapotado. Cuando voltea a refugiarse en el bosque, éste ya no está. El desierto lo rodea a donde quiera que mire.

Entonces, lo impensable: Renzo comienza a hundirse en la arena. Se desespera, busca de qué aferrarse. No halla nada.

Cuando está a punto de ser engullido por la tierra… despierta.

Está solo en su cama.

-          ¡Tavo! ¡Tavo!

-          Así desnudo, se levanta.

-           Amor, por fin.

-          Gustavo está en la cocina con un gracioso delantal haciendo desayuno. No viste nada más.

-           Me parece que cierto ingeniero se hizo tarde para trabajar.

-          Ambos sonríen. Gustabo se acerca a besar a Renzo.

-           Vamos a bañarnos. Hoy comienza una etapa distinta.

 

Pasa el domingo… llega otro lunes. El movimiento en la obra es frenético, a primera hora de la mañana.

La escuelita ya va tomando forma. Varios de sus muros ya están en pie, y una vez que esa estructura esté lista se comenzará el techado, quizás en un par de semanas más.

Cuerpos masculinos trigueños y morenos, de músculos marcados, se preparan para otra semana de esfuerzo.

Gustavo deja a Renzo en la puerta de la oficina en el salón comunal. A hurtadillas, lo despide con un beso en la boca, aunque con poco éxito. Algunos obreros se ganan con el pase, pero no joden al joven ingeniero, quien ha demostrado justicia y firmeza en el trato que les da, sin perderles el respeto y sin dejarse perder el respeto. Cosa rara, pues a diferencia de muchos de sus colegas, Renzo es el empleado más popular y querido de la obra.

Al entrar a su oficina, encuentra todo como lo dejó Tito. Suspira. Sonríe solo.

Antes de que la melancolía lo invada, prende su computadora y revisa los pendientes del día.

Entonces, Eduardo ingresa acompañado de un chico simpático, delgado, formado.

-          Inge, buenos días. ¿Listo para la semana?

-           Sí. Ahora comienza lo bueno, Eduardo. Ese techado me tiene ansioso.

-           Es por eso que te tengo a este tigre, que te ayudará a reducir tus niveles de ansiedad. Él será tu nuevo asistente.

-          El muchacho se acerca, y estrecha la mano de un extrañado Renzo.

-           Mucho gusto, ingeniero. Soy Lucas.

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

 

 

A las tres de la tarde, en el terminal, Dante espera a Tito, pero no aparece. Tiene los dos pasajes a mano, con destino a Lima. Al fin, llaman por los altavoces para abordar. Nada con Tito. Dante sube al autobús asumiendo que tendrá que viajar solo.

El vehículo comienza a rodar. Dante prefiere cerrar la cortinilla. No vale la pena ver afuera. Pone música en su celular, se aísla mediante sus audífonos, cierra sus ojos.

El autobús se detiene, pues le tienen que abrir el portón del terminal. Entonces, Dante siente que alguien ocupa el asiento vacío del costado. Abre los ojos, incómodo.

-          Disculpa. Mamá me tenía loco dándome recomendaciones.

-          El compañero de viaje es Tito.

 

martes, 1 de octubre de 2013

Cuaderno de Obra (37)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

Aunque Gustavo regresará al día siguiente, Renzo decide aprovechar el tiempo ordenando un poco el departamento. Sólo permanecerá allí por unas semanas más, hasta que la obra acabe.

Mueve muebles, limpia algunos objetos, y jala unas cajas con papeles que están en una esquina. Al mover la más pesada, el fondo cede, y varios documentos caen al suelo.

Renzo se sienta para ordenar los papeles tal como los halló, para que Gustavo no se enfade luego si acaso los revisa.

Organizando los documentos, halla un nombre que le suena familiar: Carga segura.

Revisa el contenido. Es una comunicación con la constructora donde le pide pagar las facturas por el servicio de transporte.

Renzo sigue hojeando los papeles. Hay varios entre esa empresa, la constructora y la municipalidad, y en todas se habla de cargas, aunque no se especifica cuáles. Sin ver más, los organiza, se pone un abrigo y sale a la fotocopiadora más próxima, con una gran interrogante en su cabeza: ¿qué hace Gustavo, su pareja, con todos esos documentos?

 

A las cuatro de la mañana, en el departamento que Gustavo y Renzo alquilan en Lima, y que ahora cuida Renato, dos siluetas se acercan a la cocina.

Cuando la luz se enciende, se trata de Gustavo y Tito, completamente desnudos.

-          ¿En serio quieres chocolate y no café, Tito?

-           Necesito calorías.

-           Bueno, después del trío de anoche, creo que los dos nos merecemos lo mismo. Te mueves muy bien.

-           Gracias. Se quedó jatazo el señor.

-          Gustavo sonríe y prepara las dos tazas de chocolate caliente. Le alcanza una a Tito, quien agradece.

-           No entiendo. Pensé que me iba a echar en cara que me prostituyo, que soy stripper… usted sabe… Usted es un profesional exitoso y solvente. Yo no.

-           ¡Bah! Aunque no lo creas, Tito, no tengo autoridad para criticarte. A tu edad también me prostituí, hasta hice porno gay. Así conocí a Renato. Digamos que fue mi… protector, mi mecenas. El toro sí se acuerda cuando fue becerro.

-           Me imagino que se lo contará a Renzo.

-           No. No lo haré. Y no lo hago porque vaya a pensar mal de ti. Él no es así. Lo hago para que ya no te recuerde. No tengo que hacer nada más. Tú mismo te has encargado de hacerte… impresentable ante Renzo. ¿O qué crees?

 

A diferencia de muchas contratistas, la que está haciendo la escuela se esfuerza por cumplir con los plazos. El trabajo es febril. La inauguración será pronto.

Justo antes de la hora de almuerzo, en la oficina del residente, Lucas sigue avanzando reportes.

-          ¿Hola?

-          Al levantar la vista se encuentra con Gustavo, quien trae un regalo.

-           El inge está supervisando. Dijo que lo espere. Que no se tarda.

-           OK. Esperaré… Oye, ¿Lucas? ¿Puedo hacerte un comentario?

-           Claro.

-           Eres… simpático.

-          Lucas se sonroja.

-           Gracias, doctor. Usted… también lo es.

-           ¿Tienes celular? ¿Por qué no me lo pasas? Tranquilo. Renzo no se dará cuenta.

-           ¿Para qué?

-          Gustavo le guiña un ojo y se toca el paquete. Lucas le dicta el número.

-           Listo.

-          En eso llega Renzo. Cierra la puerta, se abraza con su enamorado y lo besa en la boca.

-           ¿Vamos a almorzar?

-           Vamos, inge.

 

Vinicio es dado de alta en el hospital. Tras su colapso, fue internado pues le detectaron una fuerte deshidratación. Ezequiel lo recoge.

-          ¿A dónde me llevas?

-           A mi casa, Vinicio.

-           No. Llévame al Sindicato.

-           No estás bien. Descansa un día por lo menos. Ya mañana te reincorporas.

 

Esa noche, tras cenar, Gustavo y Renzo se desmudan y vuelven a compartir una sesión de sexo y pasión. De nuevo, el cuerpo del abogado ha vuelto a ser esa mole de músculos firmes, que durante una hora bombean el ano de su enamorado, hasta que por fin eyacula.

-          Qué rico, Tavo. Me vuelves loco cada vez que me haces el amor.

-           Tú me vuelves loco cuando mueves el culo así.

-          Ambos se besan.

-           Oye, cambiando de tema, ¿te dieron medicina?

-           ¿Medicina? Claro. De aquí me toca tomarla. Te pasaré las horas.

-           ¿Sabes que al inicio choca?

-           Sí. Pero aquí estarás tú para no dejarme salirme, ¿no?

-          De pronto, el celular de Renzo suena en la sala. Da un beso a Gustavo y se va atender. Ya solo, el abogado piensa que debe elaborar un plan para que, cuando ambos regresen a Lima, no se cruce con Tito, y para que tampoco se dé cuenta que no está infectado con VIH. Quizás inventar una curación “milagrosa”, o quizá hacer pasar los anabólicos por antirretrovirales.

-          Al fin, Renzo regresa, y se acuesta junto a su enamorado.

-           ¿Quién era?

-           Una gerenta del Gobierno Regional. Quiere que le haga una consultoría externa. Tranquilo. La haré desde Lima.

-           Ah, ya me estaba preocupando.

 

Al día siguiente, Renzo se escapa de la obra, y va a ver a la supuesta gerenta. Es, en realidad, una abogada joven, que conoció en un compromiso.

-          ¿qué fue lo que hallaste?

-           Mira, Renzo. En una primera hojeada, fuertes evidencias de un negociado entre tu constructora, la municipalidad, esta proveedora y hasta el Sindicato. Tendría que atar más cabos.

-           ¿Y cómo está implicado mi pareja?

-           Sólo archivaba los documentos. No hay mayor implicación. Por cierto, aquí aparece un nombre, un tal Orlando. Hay una orden del fiscal. ¿es empleado de la constructora?

-           No que yo sepa. Es un peluquero del barrio donde hacemos la escuela. Una vez quiso atacarme, y ahora está en el penal.

-           Qué raro que esté aquí.

-           Oye, ¿puedes hacerme un favor?

 

Gustavo está con el cliente que el estudio tiene en Piura, cuando recibe una llamada de Renzo.

-          Hola amor… ¿El domingo…? ¿Quieres que te acompañe…? Ah, entiendo… Normal. Sobreviviré un domingo sin ti, jaja… ya, nos vemos a la una.

-          Apenas corta, Gustavo hace otra llamada.

-           Hola, ¿Lucas? Soy Gustavo… Oye, ¿qué haces este domingo por la mañana…?

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

miércoles, 27 de marzo de 2013

SOT-2013-012: Pedro regresa

Escrito por SOT

 

9MAR2013

22:05

Recibimos órdenes de iniciar un operativo preventivo en las calles de Piura. Yo haré pareja con uno de mis colegas, a quien conozco porque solemos jugar pelota los fines de semana. Tiene unos 28 años, pero es de contextura normal, trigueño.

 

23:14

Llegamos a un hostal. Lo que buscamos es prevenir la práctica del meretricio con menores de edad, que es ilegal, así como verificar que las condiciones de salubridad sean las adecuadas.

Entramos de improviso. El dueño nos jura que allí todo está en orden, y me saca sus papeles.

Mi compañero ya ha subido a las habitaciones a verificarlas una por una.

Los papeles del dueño, efectivamente, parecen no tener problema. Cuando creo que la intervención ha finalizado allí, mi compañero me llama al celular. “Indocumentados”, me dice.

 

23:26

Subo al tercer piso. En una habitación, mi compañero tiene a dos varones desnudos. Logro ver al primero. Es un abogado que siempre encuentro en la corte, y con el que tuve una aventura hace unas semanas, cuando regresé a Piura, y que se los conté por aquí.

Entro al dormitorio para ver al otro… ¡es Pedro!

Pedro fue el muchacho que me sacó de la selva, allá en Cusco, quien viajó conmigo, y me llevó hasta Lima.

Cuando le menciono a mi compañero sobre la identidad del abogado, decide dejarlo ir.  El abogado se viste, me mira como agradeciendo y sale a toda prisa. Mas tarde, me enviará un mensaje dándome a entender que guarde el secreto.

Trato de abogar por Pedro, pero mi compañero se resiste: “Puedes conocerlo, huevón; pero si los jefes saben que no atrapamos a nadie, nos cagan”.

El muchacho está ahí, sin ropa, acostado sobre la cama, luciendo toda su musculatura bien trabajada, como si nada le importara.

 

10mar2013

00:06

Trasladamos a Pedro a la comisaría. Juzgo que no es el momento para hablar con él, porque puedo empeorar su situación. Sin embargo, consigo que no lo internen con los otros detenidos, sino en un espacio algo más cómodo, dentro de la incomodidad de la comisaría.

 

00:18

Por fin consigo hablar con Pedro.

“Como te dije, quería ir a Máncora. Pero el negocio está cayendo. Fin del verano”, me cuenta. Además me dice que estuvo buscándome por Piura durante una semana, pero que no dio conmigo, y, como se le estaba acabando la plata, comenzó a buscar clientes en discotecas. Así se pudo mantener.

“Yo tampoco tengo casa acá. Estoy viviendo en la Jefatura”, le digo.

“Incluso estoy tirando con el instructor de mi gimnasio, para que no me lo cobre”, me cuenta.

Salgo y le traigo una botella con agua. Me lo agradece.

Prometo verlo dentro de un rato, y le digo que se sienta seguro en esa habitación.

 

02:10

Luego de hacer el papeleo de la intervención, regreso a ver a Pedro. Miro a ambos costados, y abro la puerta con cuidado de no hacer ruido. Adentro escucho gemidos, y me digo a mí mismo que espero que Pedro no se esté masturbando allí dentro.

Cuando consigo abrir la puerta, me quedo sorprendido.

En el escritorio del fondo, Pedro está completamente desnudo, apoyado sobre este mueble. Detrás, mi compañero lo penetra, también completamente desnudo. Pedro mueve su trasero con destreza. En realidad, quien gime es mi compañero.

Cierro la puerta de inmediato, lo que llama la atención de ambos. Pedro se asusta un poco, pero mi compañero me mira, sonríe, y me hace una seña para que me acerque.

Sólo atino a coger una silla, ponerla a cierta distancia y a ver la escena.

Entonces Pedro se separa un poco de mi compañero, me da la espalda y se acuesta boca arriba sobre el escritorio, de tal modo que mi compañero lo vuelve a penetrar. Mi compañero no será musculoso, pero se maneja un pene grande. Quizás 20 cm.

Mi compañero agarra a Pedro de sus amplias y marcadas piernas y lo bombea con fuerza. El bombeo hace que las dos pieles chasqueen rítmicamente.

Por un momento, mi pene se pone rígido. Sólo me lo acaricio, pero no lo saco, como podría ser costumbre.

De pronto, mi compañero arquea su cuerpo hacia atrás y gruñe con rapidez. Se queda moviéndose un poco más hasta que saca su pene ya flácido, se quita el condón, se pone su ropa y se va sin despedirse.

 

05:10

Acompaño a Pedro a que tome su ómnibus a Máncora. Le doy referencias de unos amigos que tengo allá para que lo ubiquen en un lugar seguro. Verifico que tiene sus documentos a mano.

“¿Por qué no me cachaste?”, me pregunta confidencialmente.

“Porque no tenía ganas”, le respondo. “¿Por qué cachaste con mi compañero?”

“Fue negocio”, me dice. “Mi libertad a cambio de que botara su leche”.

“Yo no te hubiera hecho o pedido eso”, le replico.

Pedro se queda en silencio, viéndome a los ojos.

Se anuncia la salida.

Lo despido con un abrazo.

Me siento raro.

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Contacta a SOT:: hunks.piura@gmail.com

sábado, 12 de agosto de 2023

Un café al desnudo con Elías Velasco

¿qué hay detrás del nuevo encueramiento del conductor de Café & Conversa?

 








Elías Velasco
(nacido en Lima el 21 de noviembre de 1974, donde reside) estaba encerrado en el baño vestido únicamente con un sacón verde. Respiró profundo. Debió pensar que ésta era la cuarta vez en su vida que lo hacía. “Voy a interpretar a un personaje”, se repitió. Logró tranquilizarse, abrió la puerta, salió hacia la sala, se despojó de la prenda. Estaba completamente desnudo.

 

Afuera lo esperaban dos miembros de su equipo de producción, el artista plástico Miguel Rosas y sus tres aprendices. Todo el mundo entendió que estaba listo. elías se sentó como el pintor le pidió y posó como Dios –aunque no crea en Él—lo trajo a este mundo.

 

“Me sentí nervioso, un poco ansioso, muy observado en general”, cuenta el creador, director y conductor de su show en YouTube, el amenísimo e inspirador Café & Conversa, un espacio donde Elías se sienta a charlar en profundidad con invitados muy diversos.

 

Para el episodio dedicado a Miguel Rosas, su productor sugirió que no solo converse ante cámara o que muestre parte del desnudo masculino que el artista plástico pinta. Pidió a Elías que sea uno de los modelos: “Me pareció una idea bastante arriesgada, polémica, pero muy artística”.

 

No podía echarse para atrás porque cree que si un periodista tiene que narrar bien una crónica, en cierto modo debe convertirse en parte de ella. O sea, si tenía que hablar de hombres pintados completamente desnudos, pues… tenía que ser uno de ellos. Para evadir la censura de YouTube, que prohíbe mostrar explícitamente la pinga, las bolas o todo el culo, su producción eligió ángulos que no mostraran nada más que sus hermosos torso y piernas.

 

Hoy, por primera vez, Elías Velasco cuenta en exclusiva para Hunks of Piura esos detalles y secretos que ni siquiera confesó en aquel comentado episodio.

 







Grandes músculos, pequeño autoestima

En 1993, Elías era otro chico limeño flaco que se sentía demasiado pequeño psicológicamente hablando. Acababa de salir de una relación que de tóxica pasó a violenta. Su pareja se emborrachaba, se desaparecía del mapa; y cuando reaparecía, lo que debía ser un reencuentro romántico se volvió discusiones cada vez más crispadas. Entonces, llegaron los golpes. En algún momento, Elías fue violado sexualmente por ese chico totalmente drogado.

 

“Tener sexo forzado con una persona es violación”, afirma hoy. “Eso me deprimió mucho. Me encerré. Estaba muy delgado”, recuerda.

 

Recapacitó  cuando pidió trabajo en una galería de ropa. el dueño era un miembro de la comunidad LGTBIQ+: “¿cómo un feo va a vender ropa bonita?”, le encaró.

 

Cierta tarde, un amigo pidió que lo acompañara a ver un partido de básquet en el colegio Guadalupe, en el centro de Lima, y cuando menos se dio cuenta, estaba metido en el gimnasio: “en un año cambió mi cuerpo, comencé a arreglarme más”. Su musculatura causó furor e inquietud, lo que Elías usó para cobrarse revancha: “si me maltrataron, yo tenía que maltratar”.

 

Echó para adelante, y en 2004 comenzó a estudiar los secretos de esos físicos que despiertan nuestros deseos prohibidos. Para entonces, estaba en una segunda relación. “Mi pareja me pagó el curso”.

 

En 2007, Elías salió al público vistiendo una tanga bajo la que ya destacaba un hermoso culo y un delicioso paquete. Llegó al Mister Perú y se codeó con las mayores figuras del fisicoculturismo y el fitness; de hecho, obtuvo el tercer lugar en la categoría de culturismo clásico. Previamente, había quedado en segundo lugar en el Mister Lima en la misma categoría, y había ganado el Mister Verano. Tenía 33 años.

 

El problema fue que esa hermosa figura necesitaba que consuma anabólicos. Una enfermedad en sus huesos se activó y lo postró en cama. “Bajé hasta los 49 kilos.”. Como referencia, Elías mide metro 68, así que su peso ideal tenía que estar entre 67 y 70 kilos. “Traté de suicidarme, pero algo impidió que me lanzara al vacío… ¿qué fue? Ni yo mismo lo tengo claro”.

 

Los siguientes doce meses fueron de tratamiento psiquiátrico intensivo. El deseo de matarse fue desapareciendo poco a poco, pero su propio concepto seguía muy devaluado: “Yo me sentía una persona pobre en todos los aspectos”.

 






Las mejores nalgas

Antes del desnudo integral que hizo para su programa, Elías Velasco ya se había quitado toda la ropa en tres ocasiones: en 2008 para una campaña orientada a escorts de Panamá y para el Ministerio de Salud (Minsa); en 2011, nuevamente para el Minsa esta vez en alianza con el Movimiento de Homosexuales y Lesbianas, dentro de una campaña que se llamó Úsame; en 2012 para un fotógrafo francés, que las publicó en una revista para chicos;.

 

La segunda sesión fue especial porque se trató de despertar conciencia sobre el uso del condón y porque Elías compartió el set con otros dos modelos de hermosos cuerpos con quienes simuló poses sexuales pero cubierto por látex de pies a cabeza. Pudo lidiar con el hecho de posar solo, pero hacerlo con otros dos modelos lo intimidó: “Sentí un poco de pudor y nervios”, cuenta.

 

El fotógrafo tuvo tino para romper el hielo, y la sesión se hizo, aunque duró siete horas. Una de las estrategias fue alabando el culo de Elías: “Son las mejores nalgas que he visto”, le dijo, y se lo explicó: estaban bien trabajadas y lucían bien masculinas. Tratamos de vérselas nuevamente, y las tiene riquísimas, aunque de inmediato nos pide orden: “Me gusta  cómo han quedado mis nalgas, pero más me gustan mis ojos… como que hablan mirando.”

 

La campaña Úsame fue un éxito en todo el Perú, aunque a la mamá de Elías no le hizo gracia que el cuerpo desnudo de su hijo se exhibiera en bares y discos de ambiente: “Lo hice porque había un tema de fondo.”.

 

Tener un hermoso cuerpo también lo hizo atractivo para el negocio de los escorts. Ocurrió en 2007. No aceptó. También le propusieron actuar teniendo sexo con otros culturistas peruanos y extranjeros pagándole de 1000 a 1500 dólares por sesión. Volvió a negarse.

 

“No lo acepté porque no lo consideraba estratégico”, explica. Un árbitro argentino era el reclutador de los modelos. Poco después, el escándalo de los culturistas peruanos calatos estalló con fuerza por los medios.

 






Primero, belleza interior

Tener un hermoso cuerpo es ahora un estilo de vida para Elías, pero el físico no es lo primero en que se enfoca. El primer entrenamiento es mental: “como vas a estar por dentro, vas a estar por fuera”. El comunicador se reconoce como un paciente que ha tratado su depresión y su ansiedad. Su búsqueda mental ha entendido que la raíz del problema comenzó desde el mismo momento cuando fue concebido.

 

¿Pareja? No. Ya aprendió que es mejor tomarse el tiempo necesario para elegir mejor; más bien, está enamorado de sí mismo. “Me está resultando enfocarme en cosas concretas y no rodearme de personas que no me aportan nada”, afirma. Su consigna es la empatía o ponerse en los zapatos del otro. Así puede tomar mejores decisiones. “Me siento libre, cicatrizado”, sonríe.

 

Elías asegura que el mejor regalo que te puedes hacer es cambiar porque es tu propia postura, no porque te lo dice la gente: “Mi vida no se maneja por una aceptación colectiva sino por una aceptación interna”.

 

¿Y su pasado? “No puedo renegar de las experiencias de mi vida porque me permiten estar más cuajado”. Y parte de ese crecimiento ha sido crear Café & Conversa. “El programa ha salido más por un tema catártico, debido a una segunda ruptura amorosa”, revela.

 






Y la erección comenzó

Como parte de esa nueva aventura, llegamos a la mañana cuando Elías posó completamente desnudo frente a Miguel Rosas. Tras liberarse del sacón, el siguiente reto fue mantenerse quieto. Y si Elías tiene un pequeñito problema es que suele moverse mucho.

 

Estuvo sentado por tres horas: “Tuve calambres en nalgas, pantorrillas y pies”. Eso le activó la ansiedad y los nervios… y ambas le activaron su pene de 17 centímetros de largo. “Miguel, creo que esa parte se quiere levantar un poco”, le dijo al artista plástico. “eso es normal”, le respondió Rosas con naturalidad. Dicho eso, su verga se volvió a dormir.

 

Lucir su metro 68 y sus actuales 72 kilos requirió alguna preparación corporal: se recortó un poco los vellos del pubis y las piernas. Para sus dos primeros desnudos, sí se depiló completo.

 

Cuando terminó de posar y vio su cuerpo desnudo pintado en el lienzo, quedó muy satisfecho. “Me impresionó el color que le plasmó… Me sentí muy cuidado y protegido por Miguel… Me sentí muy pleno.

 

Elías cree ser una persona bastante normal. “No me considero guapo”, pero “yo me siento atractivo”. A pesar del desnudo y de su físico, tampoco se siente un símbolo sexual. “Me considero una persona en pleno proceso de crecimiento, que busca la belleza interna,” afirma. Eso no lo desenfoca de su físico, del que, dice, no cambiaría nada a estas alturas de su vida.

 

“El cuadro que me hizo Miguel es una piel que expresa colores a través del lienzo, que ha sabido posicionar lo que más me gusta de mí, que son mis ojos”. El cómo lo tome la gente, para bien, para mal, o para fantasear sexualmente lo tiene sin cuidado.

 

Elías piensa que la sesión que hizo para Miguel Rosas ha beneficiado su trabajo como comunicador; de hecho, cree que el cuerpo “es un templo o un lienzo que habla”. “Si me proponen un desnudo y siento que va a aportar a mi vida profesional, sí lo aceptaría”, asegura.

 

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