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miércoles, 5 de abril de 2023

Miguel Rosas: “Hay aún la creencia de que el desnudo masculino es obsceno”

Conozcamos algo más del pintor y artista plástico peruano que nos desafía a quitarnos la ropa para crear arte.

 


Que “el cuerpo desnudo de un hombre es bello” no es novedad y aquí te lo hemos mostrado, entre otras perlas. Pero que un artista plástico peruano se haya atrevido a plasmarlo y mostrarlo en público, eso sí se llama tener los huevos bien puestos.

 

Y no estamos hablando de chicos en pelotas sacados de su imaginación. Miguel Rosas (Lima, 19 de enero de 1992) dibuja y pinta a varones que se desnudan frente a él en su taller, y los va plasmando rasgo a rasgo, músculo a músculo, centímetro a centímetro… incluso el pene o los testículos.

 

Quizás conozcas su historia: Miguel Rosas dibujó desde niño pero tuvo que someterse a la exigencia de estudiar una carrera que pagara sus cuentas. eligió Economía. Pero un accidente que lo dejó impedido de caminar por unos meses lo enfocó en el dibujo y la pintura, y eso le sirvió como terapia.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

El caso es que Miguel dibujaba lo que todo el mundo dibuja; ya sabes, paisajes, costumbres, objetos inertes. Entonces, un día rompió la frontera y trazó chicos desnudos. Y no solo los trazó; hizo que éstos se quitaran toda la ropa frente a él para inmortalizarlos. Y no solo hizo que se desnudaran; los expuso a quien quiera verlos.

 

Este artista plástico y pintor limeño  nos concedió valiosos minutos de su tiempo para conversar algo más sobre su arte y lo que hay dentro del proceso creativo.

 

¿Cómo lograste mantenerte firme en tu decisión de dibujar y pintar cuerpos masculinos?

Al comienzo era algo que quería experimentar en el arte. ya había hecho otros temas en pintura pero quería pintar desnudo masculino y luego continué por la fascinación que tengo a la hora de hacer mis obras. Es una experiencia que disfruto dibujando las líneas y poniendo el color, consiguiendo plasmar la belleza masculina.

 

¿Tuviste miedo en algún momento?

Si, al inicio pensé en que si pintaba cuerpos masculinos y sobretodo desnudos no podría publicarlo debido a que podría generar reacciones en contra ya que es más común en el arte ver el desnudo femenino. Pero fui superando esos miedos.

 

¿Cómo los superaste?

En el proceso de hacer las pinturas y conocer a los modelos que participaron fui dándome cuenta que lo que hacía era tan o mas maravilloso como el resto del arte y que debía continuar haciéndolo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

¿Cómo calificarías esa primera sesión con tu primer modelo posando desnudo?

Fue buena. Para esa ocasión fue un amigo mío el que posó y me sentía muy cómodo. El resultado también me gustó mucho y pude aprender mucho de esa primera experiencia.

 

¿Fue fácil plantear el desnudo a tu amigo?

No mucho. Él ya había posado para mí pero con ropa. Tuve que convencerlo de posar desnudo para hacer dibujos y una pintura. La confianza que tenía conmigo fue lo que le animó al final.

 

En tu experiencia, ¿el hombre peruano se desnuda con facilidad para ser plasmado en un dibujo o una pintura?

No. Muchos prefieren posar aún con algo de ropa por miedo a mostrar sus partes íntimas a otra persona. Además hay todavía una creencia que el desnudo masculino es obsceno como para ser representado en el arte.

 

¿Por qué no es obsceno plasmar un desnudo masculino?

Porque el arte es libre y el desnudo masculino es parte de la naturaleza. La idea de que sea obsceno, o no, depende más de la cultura de las personas de una determinada parte del mundo.

 



Arte por Miguel Rosas. Sigue leyendo para ver más.

 

Pero persiste el temor de mostrarse sin ropa, en especial el pene, los testículos o las nalgas, ¿no?

Si. Hay una cultura conservadora y de pudor en mostrar los genitales.

 

Las culturas prehispánicas peruanas representaron penes erectos, incluso ahora hay una controversia sobre un huaco que semeja un pene erecto. A tu juicio, ¿es arte mostrar una erección?

Claro. El arte muestra todas las facetas de la vida de las personas. Si se puede representar una acción como el trabajo, comer, dormir, ¿por qué no también el sexo o una erección?

 

Entonces, ¿por qué tanto escándalo cuando un chico decide posar mostrando su pene erecto o incluso eyaculando?

Porque aparte de los artistas, el resto de las personas no tienen ese conocimiento artístico ya que no tienen mucho contacto con el arte. Y otra razón es porque este tipo de arte no es común, esto recién se está exponiendo al público.

 

y los hombres somos obras de arte por definición, ¿no?

Por supuesto; somos una obra de arte de la creación.

 






Miguel Rosas nos cedió algunas de sus obras que las redes sociales han censurado, y que aquí las podrás ver sin temor a que nos desaparezcan del ciberespacio.

 

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un buen albañil sabe cuándo meter fierro

Soy un albañil de 28 años. Normalmente mi vida es jodida porque dependo de que haya chamba, y, a pesar de que hay construcciones por todo sitio, no siempre consigo colocarme.
Pero, hay ciertas compensaciones como la que te voy a contar ahora.
Primero, déjame decirte que cuando no estoy cargando ladrillos, tarrajeando o poniendo varillas, me la busco como sea, pero en trabajos honrados: ayudante de carpintería metálica, pintor de brocha gorda, y hasta gasfitero, por si alguna vez se te tapona la cañería.
Segundo, como tengo mucho rato libre, me encanta hacer mi deporte. Soy malo pa’l fútbol, así que hago pesas. Entreno en un gimnasio por Castilla, y en vez de mensualidad, al instructor le pago con obritas: reparaciones, instalar cosas, pintar las máquinas… y estoy agarrado, de tal forma que si me sale una obra, puedo soportar la jornada.
Hace poco me pasaron la voz de una casa que estaban haciendo en una de las nuevas zonas residenciales de Piura, y me dije, ya, me apunto. El sitio era medio pituco, pero la gente de mierda, cuando te ve, te mide, como si fueras choro. Bueno, bonito, bonito tampoco soy, pero de ffeo tampoco tengo nada.
Soy trigueño. Tostado por estar al sol cuando chambeo, metro 72, lampiño. A pesar de que la gente los mira mal, aprendí a hacer de todo en el Ejército.
El hecho es que me llamaron a esa obra, y era una jatazo, tanto que a cada albañil prácticamente le dieron la responsabilidad de una pieza.
Yo estaba encargado de lo que sería un cuarto con su baño, al fondo del terreno.
Era viernes después de almuerzo, cuando estaba tarrajeando una pared.
“Hola”. Me volteé, y vi a un chibolo, blanquito, formadito. Tendría sus 20 años. Vestía un polo manga cero, una bermuda y unas sandalias, todas de marca por lo visto.
“Buenas tardes, joven”.
“¿Tú estás trabajando aquí solo?”
“Sí, joven”.
“¿Puedo ver lo que estás avanzando?”
Por la facha, entendí que podría ser uno de los dueños, así que le dije que pase y vea.
Se puso a examinar las paredes, y como tenía baño propio, se metió a ver.
“¿Cuándo estará listo todo?”
“Quizás la próxima semana, joven”.
“¿El baño también?”
“Sí, también”.
“Es que hay unas rayas en la pared, y no sé si quedará así”.
Dejé de tarrajear, lo miré. Me di cuenta que él también me miraba fijamente.
Me acerqué al baño y le pedí que me señalara las rayas que había visto. Lo hizo.
“Ah, eso es para que pegue la loseta”.
Fue cuando caí en la cuenta. Como trabajaba al fondo de la casa, toda mi ropa de chamba era un polo viejo, un short algo pegado, que me marcaba el paquete, y unas zapatillas viejas. El huevón me estaba viendo el culo. ¡Mierda!, dije yo. Éste se ha confundido.
Me volteé para mirarlo de frente.
“No se preocupe, joven, quedará bien armadito”.
“Claro”.
El pata se fue, y no le di importancia a la charla.

A las cinco era la hora de salida, y, como es costumbre, los albañiles tomamos una lavada dentro de la obra.
Yo acostumbraba bañarme en la misma pieza donde me gané con la mirada del chiquillo.
Recogí mi agua, jalé mi toalla, los otros albañiles me pasaron la voz despidiéndose, me calateé, y empecé a mojarme con un balde.
Apenas había comenzado a enjabonarme, cuando el chibolo entró al baño.
“Hola. Disculpa. Pensé que estaba vacío”.
“No se preocupe, joven. Ahorita acabo”.
“¡No! ¡Normal! No te preocupes”.
No sabía cómo reaccionar.
“Lo que pasa es que éste será mi cuarto, y lo quería ver”.
“Ah, entiendo”. El jabón se me secaba sobre el cuerpo, mientras tenía un balde lleno de agua en la otra mano.
“¿Hace tiempo que eres albañil?”
“Sí. Ocho años. ¿Por qué?”
“Se te nota. Tienes cuerpo de… albañil”.
Sonrió. Sonreí también.
“¿Interrumpo tu baño?”
“Bueno… no sé… la verdad no”. En realidad, no quería contradecirlo, pero estaba recontra incómodo.
“Y todo lo tienes crecido”. Por fin me eché algo de agua y me seguí jabonando.
“¿Cómo así?”
“O sea, tu cuerpo, tus músculos… todo…”
“Ah, ¿y tú no?”
“¡Vaya, por fin me tuteas! Bueno, cuando voy a la playa corro algo de tabla, pero… no sé”.
“Yo creo que sí”.
“¿Te parece?”
“Bueno, tienes brazos formados”
“Aunque mis amigos dicen que lo que tengo más desarrollado es… el trasero”.
“¿En serio? No parece”. Y fue cuando mi pinga comenzó a armarse. No lo pude evitar.
“Es que, cuando compartimos habitación me ven calato, y seguro lo dicen por eso”.
“Ah, con razón”.
“¿Con razón qué?”
“Es que tu bermuda es ancha”.
“Entonces, ¿no crees que tenga trasero grande”.
“Habría que verlo, pero no sé si los otros albañiles siguen trabajando…”
“No. Yo mismo los despedí a todos, porque ya habían acabado”.
“¿Y el vigilante?”
“Ah, pero él está en el portón… ¿Por qué? ¿quieres ver si es… grande?”
No dije nada. Mi verga estaba completamente armada: 18 centímetros (medida con mi wincha), venuda y gruesita.
El chiquillo, entonces, le prendió la mirada. Yo me enjuagué, y al quitarme el jabón, terminé agarrándome mi fierro, duro, babeante,sin acción hacía mucho tiempo.
“A ver, quiero verte el culo”.
El chibolo se quitó el polo, y la bermuda. No traía ropa interior. Se volteó. La verdad es que su cculo no era grande, pero sí redondito, lampiño, blanquito.
“¿Qué te parece?”
“Sí, es grandecito. Pero como que de lejos no se ve bien”.
“A ver”. Se acercó.
“¿Puedo tocarlo?”
“Claro”.
Le pasé mis manos callosas, pero pude sentir la suavidad de sus nalgas, la firmeza. Mi huevo iba a explotar. Él se dio la vuelta.
“´qué te parece”?”
“Rico”.
“¿Rico?”
“Sí. Lástima que sólo sea para ver”.
Sonrió.
“Tu cuerpo es bonito también”.
“¿Sí? ¿Y te gusta alguna parte en especial?”
“La verdad, todo… tu pecho, tus brazos, tus piernas… y esa pinga que te manejas también”.
Me olvidé de las formas. Lo acerqué a mi, lo abracé, y le di un beso en la boca. Con lengua y todo. Me correspondió, y sabía que él estaba arrecho, porque sentí su verga (calculo unos 16 a 17 centímetros, comparada con la mía) rozando la mía.
Le besé el cuello, y él comenzó a recorrerme con su boca, bajando, hasta llegar a mi verga. Sacó la punta de su lengua, y lamió una gotita que tenía en la punta.
Allí comenzó lo bueno. Me la chupó como los dioses. También le dio cariño a mis testículos.
“¿Te la meto?”
“Ya”.
Se levantó y fue a ver su bermuda. Al agacharse, le vi el ojete. Era chiquito y rosadito.
Sacó un condón, lo abrió y me lo puso.
“Métemela despacito, ¿ya?”
Giró, se apoyó sobre el tanque, quedándose agachado, y le puse la cabecita en el ojo del culo.
Poco a poco la fui metiendo, hasta que se la enterré toda.
Me agarré de sus caderas y me moví más rápido cada vez. El chiquillo se agarró bien del tanque y también movía su trasero, mientras gemía de la pura arrechura. Me di cuenta que se la comenzó a correr.
Creo que el huevón me trajo un forro con retardante porque duré buen rato. Cuando sentí que se me venía la leche, le saqué la verga, el condón, e hice realidad una fantasía inspirada en las pornos que iba a ver al Cine Castilla: dársela en la espalda.
Unos chorrazos de mi leche se dibujaban arriba de ese culo que me acababa de comer.
Él gimió fuerte, y dejó de corrérsela.
Nos bañamos mutuamente, se cambió y se quitó.
Cuando salí, el guardián me vio, y como que se sonrió. Yo medio que me ahuevé. Ese día llegué a mi jato como a las ocho, cuando siempre estaba antes de las seis y media.
Al día siguiente, llegué temprano.
Otra vez el guardián me abrió la puerta.
“¿qué hay, pata? ¡Buen lonche el de ayer!”
Me ahuevé completo.
“Normal, pata. Es el sobrino del dueño. Le encantan los agarrados”.
“Hablas”.
“¡Normal! La otra noche vino para accá, y nos pusimos a cachar en la sala. Se quitó como a las cinco de la mañana. Trátalo bonito y chitón, tú sabes cómo son los pitucos. Nada más te aconsejo”.
La huevada se repitió esa tarde y la semana siguiente. La anécdota fue que siempre que se la corría me dejaba la lechada impresa en el tanque.

De ahí, no lo volví a ver hasta esta tarde que el guardián fue a verme a mi casa, enseñándome bobo nuevo: el chibolo.
le insistió que no dejara de encontrarme con él en la placita del Teatro Municipal.
Y aquí estoy.
Entonces, un carro se estaciona. Es el guardián… y el chibolo. Me llaman. Me subo, saludo.
“¿Cómo estás?”
“Bien”.
“Qué bueno. Chicos, creo que tienen nueva chamba”.
El guardián lo celebró, yo no dije nada.
“Sólo una cosa… ¿alguna vez han hecho un trío?”…
Quizás los albañiles no tengamos toda la chamba que la gente piensa, pero si sabemos comer el culo correcto, es posible que nuestra suerte cambie. ¿Y cómo será hacer ese trío? Ya les contaré después.

Cuéntanos tu relato. Escríbenos: hunks.piura@gmail.com

domingo, 19 de diciembre de 2021

ASS (8): ¿Debería volverme moderno?

Miguel estrena el culo de Alejo.

 


Terminando esa noche de domingo, Alejo se acuesta  totalmente calato luego de darse una ducha junto a Miguel. Ambos comparten la misma cobija en el cuarto de lacasa acondicionada como gimnasio.

“entonces te trataron bien”, le dice el pintor y bailarín, también calato ya bajo las cobijas.

“Enrique me pagó mil en efectivo y los otros en cheque. Tengo 30 días pa’ cobrarlo. Mi vieja no podía creer cuando me vio llegar con los víveres hoy”.

“¿te preguntó de dónde sacaste la plata?”

“Jornales, le dije. Tendré que ver a dónde me quito para que no sospeche de dónde me salió tanta plata junta: es más fácil justificar cien lucas… total, cachar a un huevón pasa como un jornal”.

Miguel acaricia la pinga flácida y los huevos de Alejo por debajo de la sábana y la colcha.

“Yo pensé que ya no venías, que ya habías decidido dejarnos”, se burla.

“Hablas huevadas, Miguel. Las fotos que me hiciste estuvieron de la puta madre… Willy dice que deberías trabajar con él”.

Alejo gira, abraza  y besa en la boca a Miguel.

“Willy es un buen maestro”, sonríe el artista.

Alejo abraza más fuerte a Miguel, le da otro beso en la boca, esta vez con lengua.

“¿Y cómo es eso que regresó el cachero de Pedro?”

Hoy pichangueó con nosotros. Buen delantero y buena delantera, aunque tiene cara de pendejazo… no me inspira confianza”.

“¿Pedro siente que ese pata le mueve el piso?”

Esa es la huevada, Alejo: tenemos que cachar bien con Pedro o va a desertar de AS y, honestamente, su presencia es clave”.

Alejo termina de girar y se acuesta encima de Miguel, lo besa en la boca otra vez y comienza a lamerle el cuello. Miguel no evita gemir.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí, papi. Así”.

Alejo besa suavemente las tetillas de Miguel y baja por su abdomen velludo. Se salta su gran pinga ya al palo y sus huevos enormes, le levanta las piernas y comienza a hacerle un beso negro.

“Así, Ale, así. Chúpame bien el culo, papi”.

Alejo logra meter su lengua en medio del esfínter de su amigo, rodeado de vellos. La mete y saca como si fuese un minitaladro.

“Así, papi. Me vuelves loco”.

Alejo se incorpora, coloca su pene ya lubricado en la entrada del ano y lo va metiendo despacio hasta que sus 18 centímetros se pierden entre esas dos nalgas velludas.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí”, suspira Miguel. “Justo así”.

En una maniobra casi acrobática, Alejo consigue ponerse bajo el cuerpo de Miguel pero siempre con su pinga metida dentro del culo de su amigo.

“Cabalga como te gusta”.

Miguel alucina que va por un camino tortuoso y rebota encima de la ingle de Alejo sintiendo cómo su culo se dilata más y más con la barra de carne  que aprissiona dentro, mientras que su verga dura y sus huevazos azotan el bajo vientre de Alejo.

“Ponte en cuatro”.

Los dos chicos ahora cachan en pose de perrito. Como nadie más los escucha, Alejo hace sonar su pelvis contra las nalgas de Miguel, quien gime y se queja conforme la velocidad del bombeo aumenta.

“Pollito tomando agua”, pide Alejo.

Miguel apoya su pecho sobre el colchón y abre más sus velludas nalgas haciendo que Alejo quiera meterle hasta las bolas.

“Las voy a dar… chúpamela”.

Rápidamente, Miguel se desconecta y gira poniendo su boca a la altura del falo que Alejo ya está pajeando hasta que su semen cae en la lengua golosa.

Minutos después, ambos vuelven a taparse, esta vez Miguel descansando en el pecho de Alejo.

“¿Crees que Pedro y su macho ya estén cachando ahorita?”

“Quién sabe, pero de que se maneja buen bulto, sí, se lo maneja”.

Por cierto, a ese tal Flavio también le gustó mi pieza. Quería que se la clavara de nuevo. Incluso me ofreció mejores contratos si me lo cacho”.

“¿Aceptaste?”

“Le conté a Willy. Me dijo que si me cacho a Flavio pero no me hago su pareja, podría irme bien. Que trate de hacer una carrera independiente”.

“Si Willy te dijo eso, hazle caso. Estoy tratando de recordar a Flavio. ¿Dices que tiene un culo enorme?”

“Grandote, huevón, y musculoso. Dice que solo le gustan aventajados. Deberías probarlo”.

“Sí, creo que fue modelo en una de nuestras clases”.

“También me dijo que podría ganar más dinero si fuese moderno. No sé, le dije. No me veo recibiendo verga”.

“¿Nunca has probado siquiera que te hagan un beso negro?”

“No sé… No me animo”. ¿Duele cuando te la meten?”

“Al inicio, pero luego tu culo se habitúa lo más posible, aunque, claro, depende de quién te cache, pero el beso negro no duele”.

Alejo se la piensa.

“Chúpame el culo, Miguel”.

Su amigo se sorprende.

“¿Así, de pronto?”

Alejo se destapa y flexiona sus musculosas piernas. Miguel se arrodilla y las levanta. Primero comienza besándole las nalgas.

“Tú dime hasta dónde”, le advierte.

“Comienza”, le pide Alejo.

Miguel va poco a poco hacia el centro de la raja y comienza a estimular la orilla del ano”.

“Sigue”, pide Alejo.

Entonces, Miguel pone su lengua como cuña y la trata de meter al centro del esfínter cerradito. Alejo comienza a sentir cosquilleos en su bajo vientre.

“Sigue”.

Miguel logra dilatar un poquito el ano de Alejo y prueba el siguiente nivel: se incorpora de nuevo y toma un frasquito que hay en la mesita al lado de su cama; aplica un líquido viscoso y transparente sobre sus 18 centímetros y se lo esparce bien. Luego toma otro poco y lo unta en el agujero dilatado de Alejo.

Miguel coloca su glande en la entrada del ano sin tratar de meter su verga; solo la puntea. Alejo sigue sintiendo que también atrás es posible lograr placer.

“Sigue”.

Miguel empuja un poco, muy despacio, y su glande logra encajar en el inicio del esfínter, pero técnicamente no ha ingresado a ún.

“Sigue”.

Miguel mete la mitad de su glande. Alejo comienza a sentir un poco de dolor.

“Respira hondo y corto; relájate”.

Ahora Miguel logra enterrar todo su glande y un poquito del cuello de la pinga.

“¡¡¡Auuu, mierda!!!”

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

sábado, 12 de agosto de 2023

Un café al desnudo con Elías Velasco

¿qué hay detrás del nuevo encueramiento del conductor de Café & Conversa?

 








Elías Velasco
(nacido en Lima el 21 de noviembre de 1974, donde reside) estaba encerrado en el baño vestido únicamente con un sacón verde. Respiró profundo. Debió pensar que ésta era la cuarta vez en su vida que lo hacía. “Voy a interpretar a un personaje”, se repitió. Logró tranquilizarse, abrió la puerta, salió hacia la sala, se despojó de la prenda. Estaba completamente desnudo.

 

Afuera lo esperaban dos miembros de su equipo de producción, el artista plástico Miguel Rosas y sus tres aprendices. Todo el mundo entendió que estaba listo. elías se sentó como el pintor le pidió y posó como Dios –aunque no crea en Él—lo trajo a este mundo.

 

“Me sentí nervioso, un poco ansioso, muy observado en general”, cuenta el creador, director y conductor de su show en YouTube, el amenísimo e inspirador Café & Conversa, un espacio donde Elías se sienta a charlar en profundidad con invitados muy diversos.

 

Para el episodio dedicado a Miguel Rosas, su productor sugirió que no solo converse ante cámara o que muestre parte del desnudo masculino que el artista plástico pinta. Pidió a Elías que sea uno de los modelos: “Me pareció una idea bastante arriesgada, polémica, pero muy artística”.

 

No podía echarse para atrás porque cree que si un periodista tiene que narrar bien una crónica, en cierto modo debe convertirse en parte de ella. O sea, si tenía que hablar de hombres pintados completamente desnudos, pues… tenía que ser uno de ellos. Para evadir la censura de YouTube, que prohíbe mostrar explícitamente la pinga, las bolas o todo el culo, su producción eligió ángulos que no mostraran nada más que sus hermosos torso y piernas.

 

Hoy, por primera vez, Elías Velasco cuenta en exclusiva para Hunks of Piura esos detalles y secretos que ni siquiera confesó en aquel comentado episodio.

 







Grandes músculos, pequeño autoestima

En 1993, Elías era otro chico limeño flaco que se sentía demasiado pequeño psicológicamente hablando. Acababa de salir de una relación que de tóxica pasó a violenta. Su pareja se emborrachaba, se desaparecía del mapa; y cuando reaparecía, lo que debía ser un reencuentro romántico se volvió discusiones cada vez más crispadas. Entonces, llegaron los golpes. En algún momento, Elías fue violado sexualmente por ese chico totalmente drogado.

 

“Tener sexo forzado con una persona es violación”, afirma hoy. “Eso me deprimió mucho. Me encerré. Estaba muy delgado”, recuerda.

 

Recapacitó  cuando pidió trabajo en una galería de ropa. el dueño era un miembro de la comunidad LGTBIQ+: “¿cómo un feo va a vender ropa bonita?”, le encaró.

 

Cierta tarde, un amigo pidió que lo acompañara a ver un partido de básquet en el colegio Guadalupe, en el centro de Lima, y cuando menos se dio cuenta, estaba metido en el gimnasio: “en un año cambió mi cuerpo, comencé a arreglarme más”. Su musculatura causó furor e inquietud, lo que Elías usó para cobrarse revancha: “si me maltrataron, yo tenía que maltratar”.

 

Echó para adelante, y en 2004 comenzó a estudiar los secretos de esos físicos que despiertan nuestros deseos prohibidos. Para entonces, estaba en una segunda relación. “Mi pareja me pagó el curso”.

 

En 2007, Elías salió al público vistiendo una tanga bajo la que ya destacaba un hermoso culo y un delicioso paquete. Llegó al Mister Perú y se codeó con las mayores figuras del fisicoculturismo y el fitness; de hecho, obtuvo el tercer lugar en la categoría de culturismo clásico. Previamente, había quedado en segundo lugar en el Mister Lima en la misma categoría, y había ganado el Mister Verano. Tenía 33 años.

 

El problema fue que esa hermosa figura necesitaba que consuma anabólicos. Una enfermedad en sus huesos se activó y lo postró en cama. “Bajé hasta los 49 kilos.”. Como referencia, Elías mide metro 68, así que su peso ideal tenía que estar entre 67 y 70 kilos. “Traté de suicidarme, pero algo impidió que me lanzara al vacío… ¿qué fue? Ni yo mismo lo tengo claro”.

 

Los siguientes doce meses fueron de tratamiento psiquiátrico intensivo. El deseo de matarse fue desapareciendo poco a poco, pero su propio concepto seguía muy devaluado: “Yo me sentía una persona pobre en todos los aspectos”.

 






Las mejores nalgas

Antes del desnudo integral que hizo para su programa, Elías Velasco ya se había quitado toda la ropa en tres ocasiones: en 2008 para una campaña orientada a escorts de Panamá y para el Ministerio de Salud (Minsa); en 2011, nuevamente para el Minsa esta vez en alianza con el Movimiento de Homosexuales y Lesbianas, dentro de una campaña que se llamó Úsame; en 2012 para un fotógrafo francés, que las publicó en una revista para chicos;.

 

La segunda sesión fue especial porque se trató de despertar conciencia sobre el uso del condón y porque Elías compartió el set con otros dos modelos de hermosos cuerpos con quienes simuló poses sexuales pero cubierto por látex de pies a cabeza. Pudo lidiar con el hecho de posar solo, pero hacerlo con otros dos modelos lo intimidó: “Sentí un poco de pudor y nervios”, cuenta.

 

El fotógrafo tuvo tino para romper el hielo, y la sesión se hizo, aunque duró siete horas. Una de las estrategias fue alabando el culo de Elías: “Son las mejores nalgas que he visto”, le dijo, y se lo explicó: estaban bien trabajadas y lucían bien masculinas. Tratamos de vérselas nuevamente, y las tiene riquísimas, aunque de inmediato nos pide orden: “Me gusta  cómo han quedado mis nalgas, pero más me gustan mis ojos… como que hablan mirando.”

 

La campaña Úsame fue un éxito en todo el Perú, aunque a la mamá de Elías no le hizo gracia que el cuerpo desnudo de su hijo se exhibiera en bares y discos de ambiente: “Lo hice porque había un tema de fondo.”.

 

Tener un hermoso cuerpo también lo hizo atractivo para el negocio de los escorts. Ocurrió en 2007. No aceptó. También le propusieron actuar teniendo sexo con otros culturistas peruanos y extranjeros pagándole de 1000 a 1500 dólares por sesión. Volvió a negarse.

 

“No lo acepté porque no lo consideraba estratégico”, explica. Un árbitro argentino era el reclutador de los modelos. Poco después, el escándalo de los culturistas peruanos calatos estalló con fuerza por los medios.

 






Primero, belleza interior

Tener un hermoso cuerpo es ahora un estilo de vida para Elías, pero el físico no es lo primero en que se enfoca. El primer entrenamiento es mental: “como vas a estar por dentro, vas a estar por fuera”. El comunicador se reconoce como un paciente que ha tratado su depresión y su ansiedad. Su búsqueda mental ha entendido que la raíz del problema comenzó desde el mismo momento cuando fue concebido.

 

¿Pareja? No. Ya aprendió que es mejor tomarse el tiempo necesario para elegir mejor; más bien, está enamorado de sí mismo. “Me está resultando enfocarme en cosas concretas y no rodearme de personas que no me aportan nada”, afirma. Su consigna es la empatía o ponerse en los zapatos del otro. Así puede tomar mejores decisiones. “Me siento libre, cicatrizado”, sonríe.

 

Elías asegura que el mejor regalo que te puedes hacer es cambiar porque es tu propia postura, no porque te lo dice la gente: “Mi vida no se maneja por una aceptación colectiva sino por una aceptación interna”.

 

¿Y su pasado? “No puedo renegar de las experiencias de mi vida porque me permiten estar más cuajado”. Y parte de ese crecimiento ha sido crear Café & Conversa. “El programa ha salido más por un tema catártico, debido a una segunda ruptura amorosa”, revela.

 






Y la erección comenzó

Como parte de esa nueva aventura, llegamos a la mañana cuando Elías posó completamente desnudo frente a Miguel Rosas. Tras liberarse del sacón, el siguiente reto fue mantenerse quieto. Y si Elías tiene un pequeñito problema es que suele moverse mucho.

 

Estuvo sentado por tres horas: “Tuve calambres en nalgas, pantorrillas y pies”. Eso le activó la ansiedad y los nervios… y ambas le activaron su pene de 17 centímetros de largo. “Miguel, creo que esa parte se quiere levantar un poco”, le dijo al artista plástico. “eso es normal”, le respondió Rosas con naturalidad. Dicho eso, su verga se volvió a dormir.

 

Lucir su metro 68 y sus actuales 72 kilos requirió alguna preparación corporal: se recortó un poco los vellos del pubis y las piernas. Para sus dos primeros desnudos, sí se depiló completo.

 

Cuando terminó de posar y vio su cuerpo desnudo pintado en el lienzo, quedó muy satisfecho. “Me impresionó el color que le plasmó… Me sentí muy cuidado y protegido por Miguel… Me sentí muy pleno.

 

Elías cree ser una persona bastante normal. “No me considero guapo”, pero “yo me siento atractivo”. A pesar del desnudo y de su físico, tampoco se siente un símbolo sexual. “Me considero una persona en pleno proceso de crecimiento, que busca la belleza interna,” afirma. Eso no lo desenfoca de su físico, del que, dice, no cambiaría nada a estas alturas de su vida.

 

“El cuadro que me hizo Miguel es una piel que expresa colores a través del lienzo, que ha sabido posicionar lo que más me gusta de mí, que son mis ojos”. El cómo lo tome la gente, para bien, para mal, o para fantasear sexualmente lo tiene sin cuidado.

 

Elías piensa que la sesión que hizo para Miguel Rosas ha beneficiado su trabajo como comunicador; de hecho, cree que el cuerpo “es un templo o un lienzo que habla”. “Si me proponen un desnudo y siento que va a aportar a mi vida profesional, sí lo aceptaría”, asegura.

 

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lunes, 2 de enero de 2012

¿Entrenar desnudo?

Para ellos, el cultivo del cuerpo era importante en la medida en que fuera de la mano con el cultivo de la mente.
Así, esta sociedad no sólo formó atletas que quedaron eternizados en estatuas, sino científicos cuyo legado aún estudiamos en escuelas y universidades.
Para los griegos, lo importante era lo de adentro, y en la medida en que hubiera un crecimiento allí, entonces eso se reflejaba afuera.
Es muy diferente la visión griega, esto es, desde dentro hacia afuera, a la que nos bombardean por todos lados que es completamente lo opuesto.
Tal era la importancia primordial de la belleza interna, que los griegos no necesitaban ni Adidas, ni Reebok, ni Umbro, ni Nike. De hecho, no usaban nada encima.
Es más, en los Juegos Olímpicos de la antigüedad, los deportistas estaban completamente desnudos.
En la concepción actual, sería impensable que hagamos deporte desnudos… pero, ¿y si dejamos de pensar como hoy?
“Cuando el cuerpo no tiene nada que lo cubra, eres más flexible, y te ahorras mucho en lavar la ropa sudada”, comenta un entrenador de cierta experiencia.
“Lo que pasa es que, como nos han enseñado que estar desnudo es inadecuado, entonces terminamos usando ropa, no mucha, pero cubiertos al fin y al cabo”, agrega.
En todo Piura, no hemos podido encontrar un solo sitio donde se lleve a cabo esta práctica, es decir, un sitio donde podemos ir, desnudarnos y entrenar.
Sin embargo, varios de ustedes nos han confesado que, cuando están solos en su cuarto, llegan a hacerlo.
“Yo lo hago frecuentemente, y un par de veces lo he hecho con amigos de mucha confianza”.
Pero siendo justos, la única actividad colectiva que la gente hace desnuda en Piura es nadar. Pero la condición es que el sitio sea solitario o muy privado.
“Cuando entrenas desnudo, y frente a un espejo, no hay nada que disimular porque te ves tal como eres, ssalvo que el espejo tenga fallas”, dice un pintor. “Yo lo hago, pero cuando estoy solito en casa”.
Casi todas las prácticas deportivas admiten que no uses ropa.
Sin embargo, si debes proteger órganos como tu cabeza, tu pecho, tus articulaciones o el pene y los testículos, sí debes usar algo que los proteja.
“Por ejemplo, si haces pesas de pie, no puedes tener los testículos sueltos, especialmente si cargas mucho peso. Puedes usar suspensores o calzoncillos que los aseguren”, nos aconseja el entrenador con el que conversábamos al inicio.
“Y por cuestiones sanitarias, si trabajas en un gimnasio público o personal, debes poner algo que aísle las bancas del sudor del cuerpo, sólo por respeto y seguridad de la otra persona”, añade. “Aunque, claro, eso lo debemos limpiar todos los días”.
Por lo demás, no sería mala idea comenzar a cambiar nuestra mente sobre este tema. Si bien no somos Grecia Clásica, no es mala idea que un día, podamos ir a un lugar donde –medidas sanitarias de por medio- podamos desnudarnos y ponernos en forma.
¿Lo intentamos alguna vez?

©2012 Hunks of Piura Entertainment.
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martes, 10 de diciembre de 2013

Anselmo (10)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: Algunas escenas que presentamos a continuación son inapropiadas.

 

Por: N-Azz

 

Kike apareció en menos de un minuto con una toalla.

“Báñate. Así cenarás fresco, ¿verdad?”.

Sin saber por qué Anselmo obedeció. Se desnudó, se metió a una de las duchas, y después de experimentar con la dirección de las llaves, consiguió abrirlas.

El agua estaba rica.

“Anselmo, toma”.

Anselmo corrió la cortina de la ducha,apenas. Kike le entregó una envoltura.

Al abrirla, identificó ese aroma que 24 horas antes lo mantuvo en éxtasis por quince minutos.

Comenzó a pasarse el jabón debajo de aquella lluvia de la ducha, y cerró los ojos. Otra vez esa sensación. Volaba.

De pronto, volvió a sentir las manos de Elías pasando y repasando por los mismos lugares que él.

Súbitamente, abrió los ojos con espanto.

Estaba solo en el cubículo de mayólica celeste. El agua de la ducha seguía cayendo.

“¿Kike?”

“Apúrate, que ahorita debemos cenar, y de aquí a trabajar”.

Se enjuagó, salió de la ducha, y se fue con Kike de vuelta a su cuarto. Anselmo se había anudado la toalla a la cintura, sobre el cuerpo desnudo.

“No tienes uniforme, ¿verdad?”, dijo Kike hurgando entre lo poco que había en sus cajones.

“Zack me dijo que me buscaría ropa mañana”.

Kike se le acercó: “Cúidate de Zak. Es un reconcha su madre, y si no le caes bien, es capaz de joderte con don Martín”.

“¿Sí?”

“Sí, pero no les digas nada. Cumple con tu chamba y no te metas con nadie””.

“¿Y… tú?”

“yo soy distinto. Yo ya la sufrí. ¿pa’qué debes sufrir lo mismo?... ¿verdad?”

Cuando fueron a cenar, Zack, su padrino y los otros dos chicos los esperaban.

Comieron verduras y pollo.

Las paredes de esta habitación eran cremas y rojas. Al fondo un afiche de Schwarzzennegger, como Conan, dominaba el espacio. Del otro, una pintura de un ser casi mitológico, de bello cuerpo, de evidentes rasgos afro, en medio de un paisaje agreste. Anselmo se quedó mirando la obra de arte, tanto que casi ni comía

“Es Zulú”, explicó Zack, como respondiendo a la prospección visual del recién llegado.

“Es el pago de una deuda. Un huevón que quería que se lo forre. Le dije: eres pintor, lo pintas, y él te hace de todo. El huevón lo hizo, y terminó enamorándose de Zulú, tanto, que vino un día, y nos regaló el cuadro: 25 dólares”, relató Martín con la sonrisa de la pendejada lograda.

“Ejpera que tejale máj cliente’, y veráj cómo le empiezo a agregar cero’”, intervino el chico moreno, mirando a Martín.

“Deberías empezar a cobrar cinco dólares por centímetro”.

Zulú sonrió.

“Febo, y tú ¿no quieres contar cuando casi  lo estrangulas al catedrático de la Iluminada?”

Todos, menos Anselmo rieron. Febo siguió comiendo y ocultó más su cara.

Anselmo parecía haberse tranquilizado.

Terminaron de cenar, y después de lavarse los dientes (con una pasta dental que sabía rico y que según la etiqueta era blanqueadora), los dos chicos fueron a un sitio con una tele ancha, y miles de estuches negros con carátulas de chicos seduciendo a la cámara. Le mostró cómo usar el reproductor de DVD, y lo dejó con un video. Era una película de Kristen Björn. Le llamó la atención que los actores hablaran como Zulú, y que casi cada cinco minutos eyacularan con mucha profusión y de la nada, en medio de gemidos y jadeos.

No duró más de diez minutos antes de caer de sueño.

Zack lo despertó y lo llevó a su cuarto.

amaneció con una sábana blanca encima, y nada debajo, pero totalmente sudoroso.

Era de nuevo la visión del Huaynapite. Sólo que esta vez quien se iba por el abismo era Elías.

Todavía estaba oscuro afuera.

 

(CONTINUARÁ…)

 

© 2012, 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí. SIEMPRE PRACTICA SEXO SEGURO.

Texto producido con el Método Writting Fitness. Más información aquí.