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viernes, 10 de febrero de 2023

ASS (65): “Me la metiste a pelo”

Alejo y Miguel comienzan a hacer planes futuros, como si fuesen una pareja de enamorados, cachan rico… entonces, una inesperada visita les llega.

 



Anteriormente en ASS…

A la una de la tarde de ese jueves, Alejo termina su rutina de entrenamiento en el AS de San Sebastián. Está sudado de pies a cabeza. Solo viste su pantaloncillo de lycra, sin ropa interior (lo que le marca su generoso paquete y hace que la tela se le meta por la raja de su gran culo), calcetines y zapatillas. Miguel se le acerca:

“la ducha ya está limpia, así que puedes usarla ahora mismo”.

Alejo sonríe:

“¿Sabes qué he estado pensando, Miguel? Vamos a darle duro un año entero al porno gay, reunamos suficiente plata, ahorremos, la juntamos y la invertimos en comprar el AS. Si no nos alcanza, lo alquilamos; el hecho es que lo sigamos trabajando”.

“¿Y Alberto ya sabe eso?”

Alejo toma un poco de agua:

“Una vez cuando estábamos cachando lo conversamos. Lo que nos dijo Pedro alguna vez es cierto: en algún momento se va a saber cuál era la real intención de fundar el gimnasio, y ahora que ya la sabemos, lo mejor sería que lo protejamos. Entonces, si la propiedad pasa a nosotros, él queda limpio. Sería lo más justo”.

“Espera… ¿de dónde sacaste esa idea?”

“Marcano me estuvo explicando”.

“¿Y dejaremos de hacer porno gay por completo?”

Alejo se lo piensa un poco:

“Quizás ya no con la presión de ahora”.

“¿Marcano también dejará de hacer porno?”

“Dice que cuando pueda crecer su negocio y se pague solo”.

Ambos caminan hacia la puerta que lleva al baño:

“Pero, Alejo, también sabemos que Beto no puso la inversión del AS; que, en realidad, fue…”

“Entonces se lo planteamos, Migue… total, estamos trabajando para él, ¿no?”

“¿y si nos dicen que no?”

“Ponemos un hostal para encuentros gay… o yo pongo mi taller mecánico y tú… lo que tengas pensado”.

Miguel sonríe:

“Por ahora pienso que debes quitarte el sudor de todo el cuerpo, en especial de tu culo y tus bolas”.

“Y… ¿si nos duchamos juntos? No hay alumnos”.

Los dos musculosos entran totalmente desnudos al baño y comparten la hora del aseo. Aprovechan el jabón para acariciarse sus firmes músculos: pectorales, brazos, culos, piernas. Un beso en la boca, seguido de otros tantos, no tardan en aparecer.

Cuando se han enjuagado el jabón, y aún con el cuerpo húmedo, Miguel besa toda la espalda hasta llegar al culo de Alejo. Le separa ambas nalgas, y, mientras el segundo se inclina,el primero aprovecha para lamer cada glúteo y el ano cerradito al medio.

“Puta madre, qué rico lo haces, huevón”, reacciona alejo muy excitado.

Miguel sigue estimulando el esfínter hasta que nota una dilatación en el agujero.

“¿Estás listo, ale?”

Alejo respira profundo:

“Listo”.

Miguel se pone de pie, y con la verga ya dura, comienza a penetrarlo lentamente. La sensación que tiene Alejo ahora ya no es la incomodidad de aquella primera vez cuando probó pinga y quedó adolorido, menos de esa segunda vez cuando ya se había entrenado un poco más. Por otro lado, Miguel es un amante consciente, interesado en que ambos gocen el momento por igual.

“Lo tienes cerradito, so carajo”, comenta Miguel con toda la calentura encima.

“Muévete rico, papá… lo haces bien”.

Miguel comienza a bombear poco a poco hasta que sus 18 centímetros pueden trabajar como un pistón dispuesto a dar todo el placer que ambos puedan imaginar. Alejo comienza a pajearse, al mismo tiempo.

Lo que sí Miguel aún no logra controlar la duración del acto cuando hace de penetrador. No pasan ni diez minutos cuando expulsa todo su semen dentro del recto de su mejor amigo.

“A la mierda”, gruñe el activo.

Alejo, quien no ha dejado de pajearse, gira:

“Arrodíllate”.

Miguel obedece.

“Abre la boca y saca la lengua”.

Miguel hace lo que su amante le pide. Alejo se pajea más fuerte aún, haciendo que su mano golpee contra su afeitado pubis, que suena como si chasqueara un culo. Jadea cada vez más fuerte. Su rostro revela que el orgasmo es inminente.

“¡Mierda! ¡Las doy, carajo!”

Alejo dispara su semen en la boca de Miguel, con la misma masividad de siempre. Se inclina a besarlo en la boca y saborear su propio esperma mezclado con la saliva de su amigo. El fluido viril se pega entre la lengua y los dientes de ambos. Se separan y sonríen.

“Creo que te pediré que seamos pareja”, susurra Alejo entre broma y serio.

“Creo que diría que sí”.

Entonces el timbre de la puerta suena. Ambos se miran extrañados.

“¿Hay alumno programado para esta hora?”, pregunta Miguel.

“No que yo sepa”, responde Alejo.

Ambos ingresan rápidamente al dormitorio. Miguel se pone la ropa que ya se había quitado y va a abrir la puerta de la calle. Queda de una pieza.

“¿edú?”, se extraña. “¿Hombre! ¿Dónde te habías metido?”

“¿Puedo entrar?”, consulta el futbolista, quien luce tan guapo como el día que llegó a San Sebastián; de hecho, luce un ceñido traje deportivo: camiseta y short que le marcan su cuerpo fibroso.

Miguel le da paso, y detrás de él, otro chico tan guapo como él, también vestido deportivamente, lo que revela un cuerpo más o menos atlético.

“Es Bartolomé”, explica Edú. “Trabaja en el seguro”.

Miguel no entiende nada, pero confía en su amigo.

“¿Podemos conversar un ratito? Es importante”.

“Claro, Edú”.

Pasan a la sala de recepción que también se usa para los ejercicios de calentamiento y se sientan alrededor del escritorio.

“No voy a dar rodeos”, anuncia edú. “Tengo VIH”.

Miguel se sorprende, pero entiende que debe ser empático:

“Edú: si el médico te dice que puedes entrenar sin problemas, por lo menos yo no me hago ninguna palta en que…”

“Gracias, la verdad te agradezco eso, pero… no fue por eso que vine a verte”.

Miguel pone cara de intriga.

“¿Recuerdas esa vez que me hiciste el masaje, el primer día que vine?”

Miguel traga saliva, mira un poco avergonzado a Bartolo.

“Claro”, al fin responde.

“Me la metiste a pelo”.

Miguel hace memoria rápidamente, comienza a sudar frío. Por el pasillo al fondo, Alejo aparece serio.

Y para terminar, te dejamos una porno gay |Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

sábado, 3 de diciembre de 2022

ASS (55): Todos tus secretos están seguros

Un policía se ofrece a cubrir las espaldas de Julio.



Solo para relajarse, Julio emplea las últimas horas de ese martes para jugarse un partido de fulbito con algunos amigos de san Sebastián. Sabe que nunca es bueno irse a la cama de mal humor. Mete un par de goles y queda satisfecho. Termina el encuentro. Está sudoroso y más oxigenado.

“50 años y como si nada”, le comenta alguien”.

“¡Damián!”, se regocija Julio al voltear y ver al hombre en sus 30, algo cuerpón pero evidentemente fuera de forma, quien jugó en el equipo opuesto aquella noche. El short que se puso no disimula su redondo culo ni sus gruesotas piernas. “¿Cómo va la comisaría?”, le pregunta.

“Bien, aunque hay una nota que te quiero comentar”.

“Hablemos”, sonríe Julio.

“No aquí”.

En menos de diez minutos, ambos llegan al departamento de Damián, en el centro de san Sebastián.

“¿Agua, jugo, chela?”, ofrece el anfitrión.

“Agüita nada más… Aunque ahorita lo que extraño es la ducha de mi casa”.

“Si quieres, puedes ducharte aquí”, ofrece Damián. “Mi señora no está, por si acaso; recién esta noche regresa de Trujillo”.

Julio se lo piensa: ¿será buena idea ducharse en el departamento del policía? Por otro lado,le incomoda su cuerpo pegajoso debido al sudor.

“espero que no te asustes de verme calato”, bromea como sondeando al efectivo, quien se sonríe.

“No sería mala idea verte calato, así sé qué marcas ocultas tienes si debo identificar tu cadáver”.

“Pues… una vergota”, responde Julio.

Ambos ríen.

Pasan al dormitorio y se quitan toda la ropa.

“La fiscal le tomó declaración al mototaxista que se accidentó el lunes de mañanita y el pata  le dijo que había recogido al tal Paco en tu parcela. Tranquilo. Esto no es un interrogatorio ni quiero sacar provecho, capitán. Simplemente quiero anticiparme  a lo que la fiscal pueda hacer mañana porque quiere investigar la ruta”.

“Y habiendo tanto caso por resolver acá, ¿por qué la fiscal quiere investigar ese caso en particular?”

Damián ya se ha quedado desnudo del todo: su cuerpo tiene un fino tapiz de vellitos en el pecho y el culo; las piernas y en especial la zona púbica sí parecen un bosque sin podar. Julio también ya se ha quedado en cueros, mostrando su cuerpo atlético, aún en forma, y su largo pene dormido descansando sobre sus grandes huevos.

“Ni idea, capi… me dijeron algunos colegas que ella y el tal Paco son amigos pero no me consta”.

Damián entrega una toalla a Julio.

“Tú primero”.

“Y… ¿por qué no los dos juntos? Digo… como que seguimos conversando”.

Damián sonríe:

“Por mí no hay problema”

Revisa aquí qué le pasó a Paco.


 La ducha es estrecha, pero tiene algo que no tiene Julio en casa: agua caliente. Los dos disfrutan el baño con el inevitable roce de pieles como consecuencia. Julio trata de concentrarse en otra cosa para evitar que se le pare el pene; ya intuye en qué va a terminar esa vaina.

“¿Cómo crees que el tal Paco fue a dar a tu parcela?”

“Ni idea, Damián; yo no tengo confianza con él”.

“¿Y no tendrá confianza con el tal edú, que es tu amigo? Para nadie es secreto que Paco tira con todos los patas de San Sebastián y que Edú también ha sido medio promiscuo”.

Julio medio sonríe:

“¿Tú también te has cachado a Paco?”

Damián no se anda con complejos:

“sí, y casi me descubre la mujer. El huevón debe tener las paredes del ano muy débiles porque aguanta bien, disfruta, pero sangra como mierda”.

Esa confesión pone a Julio menos tenso:

“¿en serio sangra por el culo?”

“Pensé que lo había sacado de pito, pero recordé que cuando le sopeé el ano, noté que ya tenía su uso; entonces me dije que yo no le había ‘quitado la virginidad’”.

Ambos ríen.

“¿Qué hiciste?”, pregunta Julio simulando ignorancia.

“Caballero, a lavar la sábana a las doce de la noche y rogar que se secara para la mañana siguiente… pero, no me has respondido: ¿será que conocía al tal edú?”

“No sé… Edú ya no trabaja conmigo; se fue hace un par de semanas; no me dijo por qué, solo que se iba y desde entonces no sé nada de él”.

“Puta madre”, reacciona Damián. “Porque Edú era la mejor explicación de que Paco haya aparecido en tu parcela”.

“¿Seguro que no me estás jalando la lengua, Damián?”

El policía sonríe:

“Nada que ver; ya te dije: quiero minimizar impactos. Como tú pienso que el caso no da para tanto, pero no quiero que esto termine siendo un lío para ti”.

“¿Y por qué tu interés en que no me perjudique?”

Damián suspira, pone su mano en el pene de Julio y comienza a masajearlo.

“Porque no te lo mereces”, responde Damián con seguridad.

Ambos se miran directo a los ojos. Se sonríen. Julio se deja de cosas, estrecha al policía con un abrazo y le aproxima su boca. Se besan. Luego de eso, Damián se las ingenia para arrodillarse en la estrecha ducha y comienza a mamar la verga a Julio. Qué rico es chupar esos 18 centímetros que se vuelven a poner duros como roca.

¿es cierto que el culo de Paco sangra mucho cuandole meten pene?


Sin secarse, ambos se tiran a la cama. Se revuelcan. Julio besa el cuello, las tetillas, levanta las piernas a Damián y revisa entre las nalgas.

“Tampoco eres virgen, carajo”.

“¿Te jode?”

“No… me excita más”.

Julio se agacha y comienza a hacer un beso negro que arranca suspiros viriles a Damián, quien comienza a autocomplacerse masajeando su pinga gorda y venuda, unos 16 centímetros quizás, que elimina líquido preseminal en cantidad.

“¿Tienes condones?”, consulta Julio.

Damián abre como puede un cajón de su mesita de noche, le alcanza un paquetito a Julio, y con esa misma mano, trata de ordeñar un poco de su precum para untarlo en su ano.

Julio, con su pene ya forrado por el látex, comienza a penetrarlo. La entrada es sencilla. Damián sigue gimiendo y gruñendo virilmente mientras siente que se lo cachan por el culo.

Julio se apoya encima del policía y le hace el amor de una forma gentil. Ambos se besan en la boca. El ex futbolista no entiende por qué esta sesión de coito anal parece ser diferente a las otras que ha vivido, siempre como el activo. Así que solo disfruta.

A los cinco minutos cambian de pose: esta vez Damián cabalga a Julio. El policía también es cuidadoso para que su sobrepeso no mate toda la pasión, y se mueve rico, aparte que pone un rostro de arrecho, nada que ver con su gesto duro de policía.

“Tírame tu leche en la cara”, pide Damián.

“Todavía no las voy a dar”, sonríe julio.

“No importa”, suspira el policía, quien comienza a masturbarse cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte. “¡A la mierda!”, ruge. Su semen se dispara sobre el abdomen de Julio.

el ex futbolista siente que el ano de Damián comienza a oprimirle el pene, así que se lo saca y le cumple la fantasía. Se pajea y dispara todo su esperma en el rostro de Damián, quien se lo saborea.

Ambos vuelven a ducharse.

“espero que esto no trascienda de tu depa”, advierte Julio.

“Todos tus secretos están a salvo conmigo”, tranquiliza Damián. “A mí tampoco me conviene que se sepa que recibo pene como si nada”.

Julio sonríe:

“entonces… te contaré toda la historia…”

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Casa De-Formación (24): ¡William!

Hunks of Piura

Roberto llega apresurado al cuarto de Alexander.

-          ¿Qué pasa?

-           Toma las llaves de la casa de la playa. Llévate de inmediato a Jon y a Manuel.

-           ¿Y los demás?

-           ¡No podemos perderlos, Roberto! Son nuestras mejores cartas. Haz lo imposible para que se queden, no importa cómo.

-          Roberto sigue perplejo.

-          Igual se queda el Reverendo Rafael.

-          Jonatan y Manuel se han tomado unos minutos después del desayuno para revelarle su decisión.

-           Muchachos, no sé qué decir. ¿Lo han pensado bien? ¿Están seguros de sus sentimientos? Apenas han pasado unas semanas.

-          Jonatan toma la palabra.

-           Precisamente, Reverendo. No queremos que sean más semanas haciendo algo que no vamos a cumplir. Mire, como dicen afuera, hablemos a calzón quitado. Me gustan los hombres. Me gusta Manuel.

-           ¿Y qué harán fuera de aquí? Ustedes son los mejores elementos de esta casa.

-          Manuel habla.

-           Estudiar, superarnos. Somos bien chibolos aún.

-           Miren, chicos. Voy a hablar con el Reverendo alex…

-           Ya lo sabe.

-           ¿Y qué dijo?

-           Nada.

-           Déjenme hablar con él. Prometo que seré muy sensible sobre este tema. Les recomiendo que oren mucho. Pidan sabiduría y claridad.

-          Los chicos se van, y en sólo segundos, la vida completa de Rafael pasa ante sus ojos como una película veloz. ¿Por qué estas vivencias regresan a él?

 

Antes del almuerzo, Rafael sube a ver a Alexander.

-          Ya sé por qué vienes. Tranquilo, Rafo. Déjalo todo en mis manos.

-           Alex, por favor, sé sensible. Sólo están ilusionados. Son chibolos. A todos nos pasa eso.

-           ¿seguro que a todos? ¿a ti también?

 

Ignorante de la tensión en la casa, Pedro asiste a su clase de ballet. Al llegar, encuentra a su maestro vestido apenas por un hilo dental blanco, contorsionándose. Se solaza con la anatomía perfecta del bailarín maduro.

-           Ah, ¿estás ahí? Buenas tardes, se dice.

-           Buenas tardes, profe. ¿Y eso tan nice que está haciendo?

-           Danza moderna. ¿Quieres aprender?

-          Pedro asiente con la cabeza, se desnuda por completo. Debajo tiene un hilo dental rojo.

-          La clase de esa tarde es aprender los pasos básicos de la complicada coreografía. El maestro inevitablemente toca y sostiene la piel de Pedro, para que haga los movimientos correctos. El chico, cuando puede, roza el paquete de su instructor. “Sigue blandito”, piensa.

-           Ay, estamos sudando a chorros, Pedrín.

-           Ay sí, profe.

-           Vamos arriba.

-           ¿Arriba?

-           Sí, Pedrín. Una ducha nos vendrá bien.

 

Jonatan está en la lavandería reflexionando a solas. Darwin lo sorprende, y asusta.

-          ¡Cuidado, huevón! Casi me da un paro.

-           Jajajajaj. ¿qué haces solito? Desde temprano, Manolo y tú andan raros. Bueno, más… “raros”.

-           Ya, ya. No jodas, mierda. Pensando- estoy pensando. Aún no te puedo decir nada.

-           Tú y Manuel son pareja. ¿Cierto?

-           ¿quién te dijo eso?

-           No soy cojudo.

-           Lo quiero como mierda. Eso quiere decir que debo elegir, o el Altísimo o Manuel.

-           ¿Te acuerdas lo que nos dijo Memo luego que lo cachamos?

-           No sé por qué recuerdas eso.

-           No seas cojudo, Jon. ¿Por qué crees que Memo se retiró?

-          Jonatan mira fijamente a Darwin. ¿Será que no hay mucho que pensar?

 

Atrás de la casa, en un segundo piso, en el baño, Pedro chupa el pene de su maestro de ballet. El adulto se contorsiona y gime a su gusto, mientras los labios y la lengua caliente del adolescente rinden culto a sus 16 centímetros de carne dura y gruesa.

-          Vamos a la cama.

-          En el lecho, Pedro debe soportar los 70 kilos de peso sobre sus 59, a la vez que la pinga enfundada con un condón fricciona su culo, el que mueve con una maestría inusitada, como un ballet lascivo, pornográfico.

-          El maestro lo cambia de pose, boca arriba con las piernas al aire, y le zampa su verga de nuevo. Demora apenas un par de minutos. Gime fuertemente y suelta su semen sobre el torso de su alumno.

-           Vete a duchar con cuidado. Pobre de que me ensucies con leche algo.

-          Mientras se ducha, Pedro se masturba. Jadea fuertemente y en cinco minutos se viene. Una gran ráfaga de leche se dispara contra las mayólicas. “¿Y qué tal si la hago de activo?”, piensa, relamiéndose los labios.

 

A la mañana siguiente, Rafael despierta y ve mucha claridad. Ve su reloj. ¡Mierda! ¡Son las siete!

Roberto ya no está. Como puede, se coloca un jean, un polo y se calza sus sandalias.

Llega a la capilla. Alexander ya está dirigiendo la oración, pero sólo lo acompañan Pedro y Darwin

Al final del rito, Alex se le acerca.

-          Tranquilo. Roberto ya está trabajando con los chicos. Te dije que confiaras en mí.

 

Unas horas después, Roberto, Jonatan y Manuel llegan a la casa de playa, perdida en algún punto de la costa, teniendo sólo como referencia a La Silla de Paita.¡qué chévere! Reverendo Rafael, sabía que tenían una casa de playa, pero no que fuera mostraza.

-           Hemos venido a relajarnos, a ser libres, Jonatan. Pónganse cómodos.

-          Roberto abre la puerta y señala a los dos muchachos, dónde se quedarán, además de las salidas de la casa. Los deja solos.

-           ¿Una cama pa’ los dos, Jon?

-           Parece que sí, Manu.

-          Tras dejar sus cosas, los dos abren la puerta de atrás, y ante sus ojos está el inmenso mar. Manuel se emociona.

-           ¿Primera vez que lo ves, amor?

-           ¿Amor? ¡Vamos a verlo, Jon… mi amor!

-          Bajan el desnivel corriendo. El mar en esta parte de la costa piurana suele ser calmo. Jonatan traza un gran corazón con sus zapatillas, y adentro intenta hacer una J y una M.

-           A ver si el mar puede borrar esto.

-          En eso, escuchan dos voces tras de sí. Dos patas totalmente desnudos bajan el desnivel. Uno de ellos es el Reverendo Roberto. El otro es Henry, el chico que semanas antes fungió como guardián del acceso a las casas de playa.

-          Jonatan y Manuel los miran, atónitos, de pies a cabeza, en especial sus penes y culos al aire.

-           Chicos, él es Henry, amigo de acá.

-           Mucho gusto… mucho gusto.

-           ¿Jugamos un partidito?

-           Bueno… ya.

-           Quítense la ropa.

-          Jonatan y Manuel se miran extrañados, pero, por alguna razón, el primero se despoja de todo, dejando ver su cuerpo perfecto de dios griego. Manuel lo imita lentamente. Ahora son cuatro adonis corriendo tras una pelota en una playa solitaria.

 

Esa tarde, Rafael sigue confundido. La lap-top está en el escritorio. Nadie mas está allí. Saca unos discos de video. Los coloca. Otra vez el chico de rostro agradable y cuerpo armonioso, esta vez recibiendo la pinga del mismo musculoso del video anterior. Rafael no duda en creer que es william, quien también recibe por la boca la pinga de otro pata, a quien no se le ve la cara porque es el que graba toda la escena. Los tres están depilados. “¡Me vengo!”, dice el musculoso, mientras saca su gran pija, y desenfunda el preservativo.

El enorme palo grueso de Rafael está a mil, y no tiene recato en masturbarse.

El musculoso bota todo su semen en la espalda baja de William. De pronto, el plano de la cámara se dirige al rostro del activo, quien sonríe satisfecho.

-          ¿quéeee? ¿Jorge?

 

Durante la cena, Rafael está callado, casi no interactúa con Alexander, Pedro y Darwin. Cuando pasa el musculoso Jorge, que regresaba del gimnasio (como era su costUMBRE), se queda mirándolo con un inexplicable sentimiento… como de fastidio.

-          Rafael, ¿te pasa algo?

-           No, Alexander. Quiero tomar un poco de aire. Ya vengo. No se preocupen.

-          Rafael camina sin rumbo por la avenida Grau, cruza el óvalo y mira por unos minutos una de las estatuas que representa un desnudo masculino esbelto. A su alrededor, la gente camina a ver ropa, a comer pollo, a la peluquería, a tomar unas cuantas chelas, al supermercado, a encontrarse cerca de un canal de televisión para ir quién sabe a dónde. Sigue. Ignora la vereda de la catedral y rodea la Plaza de armas, hasta sentarse justo frente a la oficina de correos. Su mirada está perdida, pero viendo, sin ver, la película de su vida.

-           ¿Todo está bien?

-          Rafael despierta, mira a su interlocutor. Un joven bello, esbelto… ¡imposible!…

-           ¡¿William?!

 

(CONTINUARÁ…)

 

Escrito por N-Ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com, búscanos en Facebook o deja tu comentario aquí.

domingo, 31 de octubre de 2021

ASS (01): La linterna de Juan

El padre Alberto descubre a Juan cachando con Pedro y termina convirtiendo el dúo en trío.


 

Es sábado, diez de la noche en Artesanos y el padre Alberto se siente algo picado. Tras el matrimonio que consagró, participó de la recepción y tragos van, tragos vienen. Imposible decir no. Delante suyo, Juan ilumina el camino de greda con una linterna. Al lado va Pedro, quien esa noche fue el acólito y está muy sobrio.

“Ya casi llegamos”, avisa Juan con la voz claramente tocada por el licor. “Veinte pasos y llegamos”.

En un minuto ya están en la puerta de la construcción de adobe. Al entrar, Juan pprende la luz eléctrica e indica un cuarto grande al padre Alberto:

“Aquí va a pasar la noche”.

“Gracias, Juan. ¿Antes no podría usar tu ducha un rato? Mañana no quiero amanecer con resaca”.

“Claro, Padre”.

Alberto entra a la pieza que le señala, la que solo tiene una cortina de separación.

“Nosotros vamos a mi cuarto”, avisa Juan a Pedro indicándole otra cortina. Ambos entran. “Acomódate: voy a sacarle una toalla al Padre”.

Pedro se sienta sobre la cama y comienza a quitarse los zapatos y las medias.

Cuando Juan ingresa al otro cuarto, Alberto ya se ha quitado la camisa revelando un par de bien formados pectorales, unos abdominales incipientes y brazos bien torneados.

“Es la puerta del fondo y luego cruza derechito al otro lado del patio”, indica al sacerdote dándole la linterna.

“Mostro”, confirma Alberto sacándose el pantalón y revelando unas piernas de futbolista y un culo bien redondo que se oculta muy mal bajo el bóxer gris.

Juan regresa a su cuarto y al pararse junto a la cama, se quita toda la ropa.

“¿Ya te dormiste, Pedro?”

“No, aún no”.

Juan escucha que la puerta del fondo se abre. Él, entonces, se mete a la cama, y sin pensarlo dos veces aproxima su piel a la del invitado.

“Ya estás calatito, Pedrito”.

“Creo que por eso te ofreciste muy amable a que pasemos la noche aquí, ¿no?”

Juan sonríe en la oscuridad y se acuesta encima de Pedro.

“Ya la tienes parada, pendejo”.

“Tú igual: ya estás al palo”.

Juan besa en la boca a Pedro, quien acaricia la suave aunque no tan amplia espalda de su amante hasta llegar a sus redondos glúteos; comienza a masajearlos.

“Aguarda con el culo, huevón. Mejor chúpamela”.

Juan se arrodilla sobre el duro colchón y destapa a ambos. Pedro se pone en cuatro y comienza a mamarle el pene de unos 17 centímetros.

“Así… qué rico… trágate mi pichula”.

Juan está en lo mejor del sexo oral cuando siente un resplandor en su izquierda.

“Perdona que no encue…”

`´el, Pedro y el recién llegado se quedan de una pieza.

“¡Padre Alberto!”, exclama el acólito con sorpresa y miedo.

En segundos, los dos chicos sobre la cama sienten que el sacerdote se les aproxima y también se sube al colchón.

“Hagan de cuenta que no vi nada, pero déjenme participar”.

Juan no lo duda mucho.

“Chúpasela”, le pide a Pedro, quien tampoco parece dudarlo. Con cierto recato, toma la pinga de Alberto y se la mete a la boca. Aún está blandita… pero no tarda en ponerse dura.

“Chúpasela a Juan también”.

Pedro hace caso y termina alternando ambas pichulas en su boca, las succiona, las compara. La del Padre es casi tan grande como la de su amigo aunque un poco más gruesa… y lubrica como mierda.

Alberto siente que es hora de dar un nivel más arriba y se coloca detrás de su monaguillo, se inclina, le abre las dos redondas y duras nalgas y comienza a chuparle el culo. Mientras Pedro chupa la pinga a Juan, comienza a gemir. No tarda mucho tiempo cuando el trozo de carne duro e hinchado se mete poco a poco en las entrañas del chibolo a través de su ano dilatado. El Padre Alberto comienza a bombear hasta hacer sonar su ingle contra el culo de Pedro, quien continúa succionando la verga de Juan.

Al poco tiempo, el Padre saca con cuidado su miembro.

“Gózalo, Juan”.

El aludido entiende que es hora de meter su verga al interior de su amigo, mientras el sacerdote toma su lugar, y así sucede. La ronda ocurre por diez minutos más.

“Las voy a dar, las voy a dar”, avisa Juan mientras culea a Pedro, y sin más, suelta su leche dentro del acólito. Incluso luego de botar todo su semen, se mueve un poco más antes de sacar su pija algo morcillona.

“es mi turno”, anuncia el Padre Alberto, quien rápidamente (y casi atropellando a un satisfecho Juan) se coloca tras el culo de Pedro y le clava su pene erecto; se mueve con firmeza  y ternura hasta que siente el orgasmo inundar su bajo vientre.

“Me vengo, me vengo, cabrón”.

El Padre Alberto expulsa como medio litro de semen dentro del recto de Pedro, quien ahora yace en medio de sus dos cacheros de turno.

“¿Qué te pareció el trío?”, pregunta el sacerdote.

“Locazo”, responde el joven.

“Y pensar que yo venía a decirle a Juan que me indique bien dónde queda el baño”.

Y para terminar,mira una porno. 

jueves, 25 de abril de 2019

Triunfaron en México por su talento... ¿o por sus desnudos?

Aunque no tanto como hace 20 años, México sigue siendo una tierra de oportunidades para actores latinoamericanos. Y tanto se ha saturado ese mercado, que muchos de ellos han tenido que quitarse toda la ropa para poder hacer una carrera o mantenerse hasta fin de mes. Y no es que hayan hecho porno, nada de éso. en todo caso han hecho cosas digamos.... más eróticas. Pero de que no han dejado nada a la imaginación, pues, no han dejado nada. Aquí algunos casos.

Fernando Carrillo
Este venezolano estaba estudiando Arquitectura cuando algún productor de su país se fijó en su físico y creyó verle talento. Así que lo convirtieron en actor de telenovelas. Durante los 90 fue conocido, uno de los mejores de su país. ¿Talento?Algo, pero sin duda lo que jalaba la vista de la audiencia era su cuerpo marcado, donde se destaca un enorme culo. Sí, un rico culo estilo burbuja (bubble butt). Dicen que de adelante está bien equipado también. Al inicio no se calateaba tanto, pero desde que llegó a México se ha quitado la ropa con una facilidad asombrosa. ¿Escenas de sexo? Sí. Aquí encontramos una.


Julio Camejo
Cubano. Hermoso físico. Mucho mejor que el anterior, y no porque esté más joven sino porque realmente lo tiene. Ha trabajado en papeles recontrasecundarios en varias novelas mexicanas, y en todo caso nos acordamos más de él si repasamos la escena de la lavandería en el video de "La negra tiene tumbao" de la fallecida Celia Cruz. Sí, es el chico a quien le quitan los anteojos de sol. También participó en un Big Brother VIP local. Pero su verdadero destape fue en la película "Desnudos" protagonizada por Rafael amaya, cuyo video lo hemos publicado anteriormente. ¿Cómo salió en esa pela? Pues, supuestamente ddespués de cachar con una chica, se acuesta a su lado, y éso nos permitió ver su culo formado, todo lo que hay entre su ano y sus huevos y sus huevos con su pinga larga... ¿acaso estaba semierecta o así es dormida? Ah, también ha posado desnudo para una revista en México.


William Levy
Otro cubano. Ya éste es un ícono del cuerpo perfecto, la belleza y la actitud de machito. Aunque sus desnudos actuales son poco frecuentes, los que más se conservan y recuerdan son los de cuando iniciaba su carrera como modelo en Miami durante la década pasada y no tuvo problema en ponerse ese emblemáttico boxer transparente que dejó ver su enorme paquete. Sí, más de uno sigue suspirando por este pata que no solo hizo carrera en México sino en los Estados Unidos, tanto en castellano como en inglés... aunque ya no se calatea. Lástima.


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sábado, 12 de agosto de 2023

Un café al desnudo con Elías Velasco

¿qué hay detrás del nuevo encueramiento del conductor de Café & Conversa?

 








Elías Velasco
(nacido en Lima el 21 de noviembre de 1974, donde reside) estaba encerrado en el baño vestido únicamente con un sacón verde. Respiró profundo. Debió pensar que ésta era la cuarta vez en su vida que lo hacía. “Voy a interpretar a un personaje”, se repitió. Logró tranquilizarse, abrió la puerta, salió hacia la sala, se despojó de la prenda. Estaba completamente desnudo.

 

Afuera lo esperaban dos miembros de su equipo de producción, el artista plástico Miguel Rosas y sus tres aprendices. Todo el mundo entendió que estaba listo. elías se sentó como el pintor le pidió y posó como Dios –aunque no crea en Él—lo trajo a este mundo.

 

“Me sentí nervioso, un poco ansioso, muy observado en general”, cuenta el creador, director y conductor de su show en YouTube, el amenísimo e inspirador Café & Conversa, un espacio donde Elías se sienta a charlar en profundidad con invitados muy diversos.

 

Para el episodio dedicado a Miguel Rosas, su productor sugirió que no solo converse ante cámara o que muestre parte del desnudo masculino que el artista plástico pinta. Pidió a Elías que sea uno de los modelos: “Me pareció una idea bastante arriesgada, polémica, pero muy artística”.

 

No podía echarse para atrás porque cree que si un periodista tiene que narrar bien una crónica, en cierto modo debe convertirse en parte de ella. O sea, si tenía que hablar de hombres pintados completamente desnudos, pues… tenía que ser uno de ellos. Para evadir la censura de YouTube, que prohíbe mostrar explícitamente la pinga, las bolas o todo el culo, su producción eligió ángulos que no mostraran nada más que sus hermosos torso y piernas.

 

Hoy, por primera vez, Elías Velasco cuenta en exclusiva para Hunks of Piura esos detalles y secretos que ni siquiera confesó en aquel comentado episodio.

 







Grandes músculos, pequeño autoestima

En 1993, Elías era otro chico limeño flaco que se sentía demasiado pequeño psicológicamente hablando. Acababa de salir de una relación que de tóxica pasó a violenta. Su pareja se emborrachaba, se desaparecía del mapa; y cuando reaparecía, lo que debía ser un reencuentro romántico se volvió discusiones cada vez más crispadas. Entonces, llegaron los golpes. En algún momento, Elías fue violado sexualmente por ese chico totalmente drogado.

 

“Tener sexo forzado con una persona es violación”, afirma hoy. “Eso me deprimió mucho. Me encerré. Estaba muy delgado”, recuerda.

 

Recapacitó  cuando pidió trabajo en una galería de ropa. el dueño era un miembro de la comunidad LGTBIQ+: “¿cómo un feo va a vender ropa bonita?”, le encaró.

 

Cierta tarde, un amigo pidió que lo acompañara a ver un partido de básquet en el colegio Guadalupe, en el centro de Lima, y cuando menos se dio cuenta, estaba metido en el gimnasio: “en un año cambió mi cuerpo, comencé a arreglarme más”. Su musculatura causó furor e inquietud, lo que Elías usó para cobrarse revancha: “si me maltrataron, yo tenía que maltratar”.

 

Echó para adelante, y en 2004 comenzó a estudiar los secretos de esos físicos que despiertan nuestros deseos prohibidos. Para entonces, estaba en una segunda relación. “Mi pareja me pagó el curso”.

 

En 2007, Elías salió al público vistiendo una tanga bajo la que ya destacaba un hermoso culo y un delicioso paquete. Llegó al Mister Perú y se codeó con las mayores figuras del fisicoculturismo y el fitness; de hecho, obtuvo el tercer lugar en la categoría de culturismo clásico. Previamente, había quedado en segundo lugar en el Mister Lima en la misma categoría, y había ganado el Mister Verano. Tenía 33 años.

 

El problema fue que esa hermosa figura necesitaba que consuma anabólicos. Una enfermedad en sus huesos se activó y lo postró en cama. “Bajé hasta los 49 kilos.”. Como referencia, Elías mide metro 68, así que su peso ideal tenía que estar entre 67 y 70 kilos. “Traté de suicidarme, pero algo impidió que me lanzara al vacío… ¿qué fue? Ni yo mismo lo tengo claro”.

 

Los siguientes doce meses fueron de tratamiento psiquiátrico intensivo. El deseo de matarse fue desapareciendo poco a poco, pero su propio concepto seguía muy devaluado: “Yo me sentía una persona pobre en todos los aspectos”.

 






Las mejores nalgas

Antes del desnudo integral que hizo para su programa, Elías Velasco ya se había quitado toda la ropa en tres ocasiones: en 2008 para una campaña orientada a escorts de Panamá y para el Ministerio de Salud (Minsa); en 2011, nuevamente para el Minsa esta vez en alianza con el Movimiento de Homosexuales y Lesbianas, dentro de una campaña que se llamó Úsame; en 2012 para un fotógrafo francés, que las publicó en una revista para chicos;.

 

La segunda sesión fue especial porque se trató de despertar conciencia sobre el uso del condón y porque Elías compartió el set con otros dos modelos de hermosos cuerpos con quienes simuló poses sexuales pero cubierto por látex de pies a cabeza. Pudo lidiar con el hecho de posar solo, pero hacerlo con otros dos modelos lo intimidó: “Sentí un poco de pudor y nervios”, cuenta.

 

El fotógrafo tuvo tino para romper el hielo, y la sesión se hizo, aunque duró siete horas. Una de las estrategias fue alabando el culo de Elías: “Son las mejores nalgas que he visto”, le dijo, y se lo explicó: estaban bien trabajadas y lucían bien masculinas. Tratamos de vérselas nuevamente, y las tiene riquísimas, aunque de inmediato nos pide orden: “Me gusta  cómo han quedado mis nalgas, pero más me gustan mis ojos… como que hablan mirando.”

 

La campaña Úsame fue un éxito en todo el Perú, aunque a la mamá de Elías no le hizo gracia que el cuerpo desnudo de su hijo se exhibiera en bares y discos de ambiente: “Lo hice porque había un tema de fondo.”.

 

Tener un hermoso cuerpo también lo hizo atractivo para el negocio de los escorts. Ocurrió en 2007. No aceptó. También le propusieron actuar teniendo sexo con otros culturistas peruanos y extranjeros pagándole de 1000 a 1500 dólares por sesión. Volvió a negarse.

 

“No lo acepté porque no lo consideraba estratégico”, explica. Un árbitro argentino era el reclutador de los modelos. Poco después, el escándalo de los culturistas peruanos calatos estalló con fuerza por los medios.

 






Primero, belleza interior

Tener un hermoso cuerpo es ahora un estilo de vida para Elías, pero el físico no es lo primero en que se enfoca. El primer entrenamiento es mental: “como vas a estar por dentro, vas a estar por fuera”. El comunicador se reconoce como un paciente que ha tratado su depresión y su ansiedad. Su búsqueda mental ha entendido que la raíz del problema comenzó desde el mismo momento cuando fue concebido.

 

¿Pareja? No. Ya aprendió que es mejor tomarse el tiempo necesario para elegir mejor; más bien, está enamorado de sí mismo. “Me está resultando enfocarme en cosas concretas y no rodearme de personas que no me aportan nada”, afirma. Su consigna es la empatía o ponerse en los zapatos del otro. Así puede tomar mejores decisiones. “Me siento libre, cicatrizado”, sonríe.

 

Elías asegura que el mejor regalo que te puedes hacer es cambiar porque es tu propia postura, no porque te lo dice la gente: “Mi vida no se maneja por una aceptación colectiva sino por una aceptación interna”.

 

¿Y su pasado? “No puedo renegar de las experiencias de mi vida porque me permiten estar más cuajado”. Y parte de ese crecimiento ha sido crear Café & Conversa. “El programa ha salido más por un tema catártico, debido a una segunda ruptura amorosa”, revela.

 






Y la erección comenzó

Como parte de esa nueva aventura, llegamos a la mañana cuando Elías posó completamente desnudo frente a Miguel Rosas. Tras liberarse del sacón, el siguiente reto fue mantenerse quieto. Y si Elías tiene un pequeñito problema es que suele moverse mucho.

 

Estuvo sentado por tres horas: “Tuve calambres en nalgas, pantorrillas y pies”. Eso le activó la ansiedad y los nervios… y ambas le activaron su pene de 17 centímetros de largo. “Miguel, creo que esa parte se quiere levantar un poco”, le dijo al artista plástico. “eso es normal”, le respondió Rosas con naturalidad. Dicho eso, su verga se volvió a dormir.

 

Lucir su metro 68 y sus actuales 72 kilos requirió alguna preparación corporal: se recortó un poco los vellos del pubis y las piernas. Para sus dos primeros desnudos, sí se depiló completo.

 

Cuando terminó de posar y vio su cuerpo desnudo pintado en el lienzo, quedó muy satisfecho. “Me impresionó el color que le plasmó… Me sentí muy cuidado y protegido por Miguel… Me sentí muy pleno.

 

Elías cree ser una persona bastante normal. “No me considero guapo”, pero “yo me siento atractivo”. A pesar del desnudo y de su físico, tampoco se siente un símbolo sexual. “Me considero una persona en pleno proceso de crecimiento, que busca la belleza interna,” afirma. Eso no lo desenfoca de su físico, del que, dice, no cambiaría nada a estas alturas de su vida.

 

“El cuadro que me hizo Miguel es una piel que expresa colores a través del lienzo, que ha sabido posicionar lo que más me gusta de mí, que son mis ojos”. El cómo lo tome la gente, para bien, para mal, o para fantasear sexualmente lo tiene sin cuidado.

 

Elías piensa que la sesión que hizo para Miguel Rosas ha beneficiado su trabajo como comunicador; de hecho, cree que el cuerpo “es un templo o un lienzo que habla”. “Si me proponen un desnudo y siento que va a aportar a mi vida profesional, sí lo aceptaría”, asegura.

 

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