P: La otra vez dijiste que uno se pone más arrecho cuando hace ejercicio. ¿Estás
seguro? Entonces, ¿por qué siempre dicen que para bajar la arrechura es bueno
hacer ejercicio? (Anónimo. Piura)
KEVIN RESPONDE:
¡Por supuesto que estoy seguro, y me reafirmo en lo que dije!
La práctica de deporte activa, mejora y regulariza la producción hormonal,
especialmente de tres de ellas: la oxitocina, la dopamina y la testosterona.
La oxitocina es mejor conocida como la hormona del placer y se segrega durante
periodos de actividad intensa y cuando llegamos al orgasmo. De hecho, esa
sensación de placer al máximo es producido por esa hormona, pero también aparece
cuando terminamos una sesión de ejercicio físico y nos queda esa sensación de
plenitud, de satisfacción. Por lo tanto, mejora nuestro humor.
La dopamina es mejor conocida como la droga natural de nuestro cuerpo, y es la
que suprime nuestra sensación de dolor, especialmente cuando sufrimos alguna
herida (en combinación con la adrenalina). Durante una sesión de ejercicio, es
la hormona que nos hace continuar a pesar que sintamos dolor, y nos genera esa
rara sensación de euforia.
La testosterona, además de determinar los caracteres sexuales masculinos,
promueve el crecimiento muscular, y por alguna combinación étnica (dicen que en
Piura hay mezcla tallán, andina, española y africana) nos permite conseguir
físicos envidiables sin necesidad de recurrir a suplementos como primera opción.
La combinación de estas tres son determinantes en el deseo sexual, o sea, en que
te pongas mucho, poco o nada arrecho.
Cuando se hace ejercicio periódicamente, digamos al menos tres veces por semana,
es cuando hacemos que la producción de esas hormonas aumente y se regularice a
lo largo de nuestro cuerpo.
Además, es una excelente estrategia para prevenir la depresión o para tratar la
depresión crónica.
Pero, para que esa combinación haga efecto, como ya lo dijimos, debes comer
saludablemente, descansar lo suficiente y alejarte por completo del alcohol,
tabaco o drogas.
Entonces, ¿de dónde salió que el deporte disminuye el deseo sexual? A decir
verdad, si tienes actividad física intensa, pero descuidas la alimentación, el
descanso o consumes alcohol, tabaco o drogas, puede que se genere un cuadro de
disminución de la libido.
Es más, el consumo excesivo de tabaco puede generar impotencia.
Si le agregamos el estrés, olvídate, no se te para ni se te dilata ni a patadas.
El problema es que no es recomendable hacer desarreglos, pues das pase a otro
enemigo natural de los seres vivos: el envejecimiento.
Aunque todas las personas tenemos preprogramado este ciclo, la práctica de
deporte con desarreglos lo acelera, igual que la inactividad.
En conclusión, debes llevar una vida sana, sin excesos, y en todo caso
aprendiendo a controlar tu propio cuerpo, porque si vas a responder sólo a tus
instintos, estás cagado.
Su obsesión por las pingas grandes lo llevó a caer en manos de dos inescrupulosos que son capaces de delinquir, sin ningún remordimiento. Todo comenzó cuando supo de los 4 Fantásticos, un grupo de chicos de la Escuela Militar Pedro Ruíz Gallo de Piura, famosos entre sus compañeros por ser muy aventajados. Hurgando en Facebook, a través de un amigo, se topó con Jano, un mozalbete con quien, a la larga, acordó tener intensas jornadas de placer. Jano le presentó a su primo Benji, y cierta noche acordaron realizar un trío en un hostal piurano. Él se encargó de pagarlo todo, incluyendo los tragos que Jano y Benji le indujeron a tomar. Se emborrachó, y tuvo sexo con los dos. Luego, su mente se quedó en blanco. Los tres sólo habían tomado cuba libre. Cuando él despertó, se sintió desubicado, tomó un taxi de regreso con ayuda del cuartelero, y se quedó durmiendo la mona de inmediato, debido a que no está acostumbrado al alcohol. Cuando despertó al día siguiente, su mochila y libros estaban allí, pero no el celular que había llevado y dinero dentro de su billetera. Cuando encaró a los chicos, éstos le dijeron que no sabían nada, porque él los había botado del cuarto. Recientemente acordaron otro trío, y como parte del juego previo, él ofreció llevar su lap-top. Jano fue el primer entusiasta, diciendo que tenía videos porno en una USB. Benji aconsejó no llevar la máquina. De pronto, él les dijo que la cita se cancelaba. Jano se enfureció de forma evidente. Lo que los dos cuasi-escorts no sabían es que todo fue un señuelo montado por uno de los productores de este blog basado en varias denuncias que nos fueron llegando sobre episodios similares. Inmediatamente, nos dimos cuenta del modus operandi: los chicos seducen a una víctima obsesionada con sexo a toda costa con patas aventajados; éstos detectan el punto débil de la víctima y atacan por allí. Lo que viene a continuación es el hurto, la extorsión, el chantaje o la muerte. No es el único caso. Otro chico tuvo compasión de un pata que, supuestamente, no tenía casa. Para "agradecerle", el pata le invitó licor. Al día siguiente, su cuarto estaba sin la mayor parte de sus cosas, muchas de las que se recuperaron en el Bajo Piura. Si bien está clara la conducta delictiva de estos seductores con telas de araña muy bien preparadas, también es cierto que parte de la responsabilidad es de las víctimas. Estos delincuentes que son capaces de atentar contra otra vida son psicópatas probados; pero, ¿y las víctimas? En entrevistas con cada una de ellas, detectamos una baja autoestima, una fuerte tendencia a la depresión y una historia familiar violenta o donde el amor incondicional nunca estubo presente. Entonces, estas víctimas terminan buscando en tipos aparentemente fuertes y avispados, esa adrenalina que falta en sus vidas. Y cuando no la consiguen por mérito propio, son capaces de pagar lo que sea por ella. Muchos son víctimas de vividores o delincuentes con ropa de marca, ávidos de vida fácil a costa de los demás. Por favor, no los confundas con quienes ofrecen servicios sexuales, pero tienen un código muy claro, donde el cliente está siempre primero. ¿De qué manera las víctimas pueden estar lejos del alcance de estos malintencionados patas? Aquí algunos tips que te pueden ser de ayuda: - No confíes de primera mano en la linda cara, las palabras bonitas, el buen cuerpo del chico de tus deseos. Ten la suficiente actitud para seducir, pero estudia detenidamente con quién te estás topando. si tu instinto te sugiere no ir más allá, hazle caso. Claro que ésto no se logra a la primera, pero el autocontrol es clave para no perderlo todo... incluso la vida. - Nunca es mala idea pedir referencias a fuentes confiables. Cuando el río suena es porque piedras trae, y las malas reputaciones saltan a la discusión pública más rápido que candela avivada por gasolina. - Deja de creer que tu felicidad radica en hacer feliz a los demás. Primero hazte feliz a ti mismo, y comienza por quererte primero (o sea, desarrolla autoestima). De nada te sirve tratar de amar al mundo si no te amas primero tú. - Haz deporte. Está probado -y lo hemos dicho aquí- que su efecto fisiológico evita la depresión. - Si el chico es musculoso, hazte tú musculoso; si el chico habla bien, aprende a hablar mejor; si el chico sabe seducir, detecta los secretos de la seducción inteligente. Lo que tratamos de decirte no es que imites o mejores todo lo que tiene el obbjeto de tu deseo, sino que analices sus ventajas (siempre que sean positivas, y establécete una meta mucho mejor de la que él representa. Verás que las cosas no eran como las veías. - Cultiva tu mente y tu espíritu con lecturas interesantes, música de la que puedas aprender algo, actividades al aire libre, aprender nuevas habilidades... concéntrate en ti, en ti y en ti. - Los buenos amigos nunca te piden cosas a cambio ni te acercan a gente que te hará daño. Nunca olvides este tema a la hora de seleccionar a tus amistades. del mismo modo, alguien que se porte bien en la intimidad, jamás te hará daño, sino que buscará tu satisfacción del mismo modo que la suya. Esto no quiere decir que sea el candidato ideal para ser tu pareja, sino simplemente la persona que realmente te garantiza seguridad personal. - Si cuando conoces a alguien no soporta cuestionamientos simples, o te pide poner en prenda tus cosas, desconfía de inmediato. - Si sospechas de alguien, escríbenos al correo que aparece más abajo. Puede que esté en nuestra base de datos, y quizá te interese saber parte de su obra y 'milagros'. Por ahora, la víctima que confió en nosotros está recibiendo asesoría y consejo de pares con una persona que realmente es de toda nuestra confianza. Mientras tanto, seguimos vigilando a Jano y a Benji, que son sus nombres reales, lamentando que en vez de ser super-héroes, no sean más que viles súper-villanos.
Pedro pide a
Alejo que no involucre al Padre en su carrera de actor porno gay.
La rutina
nocturna de Pedro los días de semana es ir al AS a leso de 9 de la noche para
revisar las cuentas del día, y una vez que termina, ponerse a entrenar. De ser
un chico flaco durante su adolescencia, ahora luce un envidiable cuerpo
atlético, muy simétrico. Fue su mejor terapia contra la depresión. Usualmente
se ducha en el gimnasio y luego entra en la habitación de Miguel.
Esta noche de
martes no es la excepción, y ahí está echado sobre la cama boca abajo,
totalmente calatito (sus nalgas se marcan como dos pequeñas burbujas) leyendo
unos papeles impresos. El reloj marca las 11. De pronto ssiente un cuerpo
desnudo acostándose sobre el suyo. Lo sabe porque siente una pinga blandita
sobre su culo. Se asusta:
“Aguarda, Ale.
¿Ya limpiaste todo?”
“Sí. ¿Tú ya
leíste todo?”
“Lo clave: es la
típica cuenta de ahorros, la tasa de interés es la de mercado, te deja hacer 4
retiros mensuales sin cobrarte comisión pero solo si usas ventanilla o cajero
de donde sacaste la cuenta, por lo que vas a tener que hacerte un presupuesto
mensual o quincenal; si no, vas a perder antes que ganar”.
“A mí me dijeron
que mi plata iba a crecer mes a mes”.
“En realidad, el
truco de estas cuentas es meter más que sacar. Así es como crece. Lo bueno es
que vas a tener ese contrato, tus clientes, tus actuaciones…”
Ah”, recapitula
Alejo. “entonces, crece si la meto más” –mueve su pelvis sobre las nalgas de
Pedro—“y la saco menos”.
“Sí, pendejo. Y
ahora salte de encima que ya me quiero vestir”.
“Quédate un poco
más, Pedrito…”, Alejo comienza a besar el cuello a su amigo. “No cachamos desde
la semana pasada”. Alejo sigue moviendo su pelvis y su pija comienza a ponerse
dura, además de engrosar y crecer. Pedro siente la humedad del líquido
preseminal entre sus nalgas y comienza a moverlas como queriéndose liberar del
portento masculino que sigue acostado encima suyo, pero Alejo sigue besándole
la nuca y la espalda superior.
El musculoso no
tarda en recorrer toda la espina arrancando gemidos y jadeos al atlético, hasta
que llega al trasero y él mismo lame su saladito fluído transparente. De
inmediato, abre los dos glúteos a Pedro
y comienza a estimularle el ano mientras que con sus manos masajea y palmea las
nalgas. Luego de un par de minutos, Alejo revisa: el agujero ya está dilatado,
bien rosadito. Regresa besando la espina hasta alcanzar la nuca otra vez:
“Párame el culo:
esta noche quiero hacerte el amor, Pedrito”.
La instrucción es
acatada sin reclamos. Poco a poco, el pene del adonis va ingresando por el
esfínter, el recto, hasta que los 18 centímetros llegan a las entrañas de
Pedro. Mientras el musculoso entrenador masajea su picha dentro del ano, el
atlético huésped intenta un baile de cadera que termina por alocar a ambos.
“Ponte en
cuatro”, pide Alejo.
Pedro adopta la
pose de perrito, y ahora siente cómo el cuerpo de otro hombre no solo lo posee
sino que lo azota viril y cariñosamente por detrás.
“¿Te gusta cómo
hacemos el amor?”
“Me encanta, Ale.
Hazme tuyo”.
Alejo aumenta un
poco la velocidad tratando de no ser rudo y se deja de huevadas. Mira su pene
entrando en el ano de su amigo, se siente dichoso y satisfecho. ¡Esto sí es
cachar!
“Las quiero dar
en tu boca”.
“Cuando quieras”,
acepta Pedro.
“Ahorita…
ahorita”.
Alejo saca su
miembro, espera a que Pedro gire en la cama, se lo enchufa en la boca y
comienza a pajearse hasta que su leche salta hasta la garganta del chico:
“Proteína
purita”, le dice mientras eyacula.
Pedro termina de
chupar el semen restante y se incorpora, mira a su cachero y va a besarlo en la
boca:
“¿Ya te la
tragaste?”, se detiene Alejo.
“Hace rato”.
Ambos se besan
profundo.
“¿A qué sabe la
leche?”
“Depende del
chico. La tuya es un poco simple”.
Alejo sonríe
cariñoso:
“¿Sabes que
mientras cachábamos alucinaba que nos filmaban?”
“Pensé que
estábamos haciendo el amor, no cachando”, sonríe Pedro.
“Bueno… hacer el amor…
Pero en serio: alucinaba que nos filmaban”.
“Suena chévere,
Ale, pero ni loco me pongo frente a una ccámara… Mi viejo se entera y me saca
la mierda a patadas. Más bien, ¿qué fue de esa chamba?”
“Mañana voy a
Piura a firmarle la exclusividad: mil verdes al mes… solo tengo que estar en
forma y cachar bien en cámara”.
Pedro levanta las
cejas.
“¿Y no te paltea
que esas fotos o esos videos los vea la gente de acá?”
“El pata me dijo
que solo es para venderlo a los países gringos”.
Pedro ahora
levanta una ceja y Alejo se da cuenta:
“¿Y eso?”
“Alejo… ¿tú sabes
que con internet ahora ya no hay fronteras y que esas imágenes se pueden
filtrar en cualquier lugar?”
“¿Pero no hay
sitios que los prohíben acá?”
“Mmm… pueden
prohibir el acceso a los sitios,pero esos videos o esas fotos se pueden
publicar en un culo de sitios, y pueden estar allí hasta que alguien los borre…
y vuelvan a aparecer en otros sitios… ¿Te has puesto a pensar qué harás si eso
llega a suceder? ¿qué tal si te vinculan al Padre? O sea, una cosa es ser
escort, stripper, pero fotos y videos… no sé… al menos yo no… yo ni cagando lo
haría, Alejo”.
El aludido piensa
por un rato, suspira y palmea las nalgas a Pedro.
“Cuando le llevé
esos víveres a mi viejita el domingo, se puso contenta. Ahora ella alucina que
estoy en Las Compuertas haciendo plata con un amigo trabajando su chacra; pero
ni cagando haría 2 mil soles manejando tractor, Pedro. ¿No te pondría feliz ver
a tu vieja sonriendo?”
“Quizás esa es la
diferencia de ti o de Miguel conmigo: ustedes ya son independientes. En mi
caso, aún dependo de mis viejos”.
“Vente a hacer
plata conmigo un domingo… ¿O cuánto sacas con el Padre? Ese pata de los videos
y las fotos, Enrique, dijo que está buscando chicos”.
Pedro suspira,
palmea el enorme culo de burbuja de Alejo y se baja de la cama buscando su
mochila:
“Yo te voy a
apoyar siempre, pero no cuentes conmigo. En todo caso dile a Miguel, que tiene
físico, cara, pinga, culo…”
“Miguel irá el
domingo”.
Pedro se comienza
a vestir con ropa limpia sacada de su mochila.
“Igual, vean ese
tema de dónde distribuirán el material y procuren que no afecte al Padre: mira
todo lo que ha hecho por ustedes”.
“Oye… ¿y ese Edú
que está de posada en tu jato?”
Pedro mira
extrañado a Alejo:
“¿Qué tiene Edú?
“¿Ya te cachó ese
pata?”
Pedro termina de
vestirse.
“No quiero hablar
de eso”.
“Ayer lo tasé.
Dice que es activo. Tiene buena verga. Podría…”
“Alejo”, Pedro se
acerca y besa los labios de su cachero. “Te dije que no quiero hablar de eso.
Nos vemos mañana” a a la misma hora. Y ya sabes: usa bien esa cuenta de ahorros.
El chico camina a
abrir la puerta del dormitorio cuando entra Miguel; se despide también de él
con un beso en la boca. El recién llegado espera a que Pedro abra y cierre la
puerta de la calle:
“¿Cacharon?”
“Sí. Ya tocaba.
Pero parece que no le gustó que hablara de Edú. Solo le pregunté si ya cachó
con él”.
Miguel comienza a
desvestirse para entrar a la ducha.
“Ay, Alejo. Es
que haces unas preguntas tan obvias. Claro que ya deben haber cachado a estas
alturas, y fácil que Pedro se lo comió”.
“No creo. Ayer me
dijo cuando hicimos la guerra de espadas que es activo”.
Miguel mira a
Alejo y ríe compasivamente:
“¿Activo? Si ayer
le metí pinga”.
Entonces los dos
galanes desnudos se miran y chasquean los dedos: “¡Edú es moderno!”, exclaman a
coro.
Miguel acaba de terminar una relación de varios meses. Es un muchacho que ha decidido divertirse en vez de llorar su duelo.
“¿Qué se ha creído? Parece que nunca hubiera querido sinceramente a alguien”, dice… uno de sus amigos.
No es que el amigo tenga un interés en Miguel, pero es lo que está comentando aquien se lo pregunte.
La expareja prefiere no hablar y ha decidido que no le hagan recordar a Miguel. Entonces, ¿por qué el amigo toma partido por la expareja?
“Se supone que ha roto una relación. Debería estar triste, pero no: ahí lo tienes divirtiéndose con sus compañeros de la universidad, como si nada”, prosigue el amigo. “Parece que nunca hubiera estado enamorado”.
Miguel se ríe de estas opiniones; “Si ese es mi amigo, imagina a mi enemigo”.
¿Está actuando mal Miguel? Según los especialistas no, pues él ha optado por hacer de lado la depresión, y actuar proactivamente con tal de brindarse tranquilidad emocional.
Entonces, ¿por qué su amigo está afectado?
“Se trata de un viejo problema: si yo no soy feliz, ¿por qué los demás tendrían que serlo?”, nos comenta nuestro especialista.
“No es exclusivo de las relaciones de pareja, sino de familia, de trabajo… en fin, en donde haya un humano que no puede soportar la felicidad, prosperidad o éxito de otro, siempre tendremos este tipo de actitud: la envidia”.
La envidia es mirar con malos ojos lo mejor de los otros debido a que yo no lo tengo.
Hay muchas causas asociadas como una baja autoestima, una mal entendida compasión por la parte débil, o el no tener un mínimo sentido de la prudencia y la perspectiva.
Los efectos inmediatos son el chisme, el rechazo y hasta la violencia sea física o psicológica.
“En este caso el problema no es Miguel, sino el amigo. Éste debe analizar qué le molesta, pero debe entender que las decisiones de Miguel son de Miguel”, sentencia nuestro especialista.
Pero, ¿acaso el amigo no tiene derecho a opinar?
“Claro que lo tiene, pero sobre un fundamento más racional, y en todo caso, si desea opinar que se lo diga a Miguel, no a los otros a espaldas de Miguel”, continúa el especialista.
El amigo no acepta este punto de vista, y mas bien nos dice que a lo mejor estamos del lado de Miguel, y se aleja. El caso es que a Miguel apenas lo hemos conocido diez minutos, así que no podemos juzgarlo a profundidad, y tampoco estamos buscando eso.
La cosa es que estos dimes y diretes llegan a trascender la esfera del círculo cercano, y se puede extender igual que fuego sobre yerba seca.
“Si encontramos otros con los mismos problemas, tenemos terreno fértil para que la reputación de alguien se destruya en cuestión de minutos”, concluye nuestro especialista.
“Si no nos respetamos nosotros mismos, ¿cómo queremos exigir respeto de los demás?”, nos cuestiona un fan de Hunks of Piura por el correo electrónico.
La respuesta más lógica aquí es que no debemos esperar que el resto cambie, cuando cada uno de nosotros no cambia antes.
Y, sin alardear de ello, ser alguien en quien se pueda confiar y con quien se pueda contar para unir antes que separar, construír antes que destruiír, amar antes que odiar.
Tan simple como proponérselo. ¿Hagámoslo ya!
Los nombres e identidades han sido cambiados para proteger la intimidad de las fuentes. Este tema fue pedido por correo electrónico. Opina o propón el tuyo escribiendo a hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí abajo.
Esa
semana, ambos recibimos una noticia que nos entusiasmó: a él lo habían aceptado
para el trabajo al que había postulado semanas antes. Eso significaba que
tendría que mudarse, que estar cerca. La relación dejaba de ser un asunto de
distancia, y tendría más cercanía física.
Eso de
mudarse implicaba buscar un lugar donde llegara a dormir.
Con
ayuda de un amigo, comenzamos a buscar un cuarto cerca de donde iba a trabajar,
de tal modo que sólo fuera caminando, así que ahorraríamos un costo.
Vino. Lo
esperé en la agencia. ¡Qué emoción la de ambos! Después de varias semanas.
Todo el
camino hasta el cuarto fue lleno de arrumacos disimulados. No quería que el
resto se diera cuenta de que éramos inmensamente felices.
Llamamos
a mi amigo, y acordamos una cita con la casera para el atardecer, cuando bajara
un poco el sol. Entonces, fuimos a un hotel para establecerlo como nuestro
centro de operaciones, mientras cerráramos un trato.
Eso nos
daba unas horas para descansar, luehgo de almorzar. ¿Descansar? Apenas cerramos
la puerta, nos desnudamos, nos echamos en la cama, e hicimos el amor de una
manera desesperada, como si fuera la última vez… o como si fuera la primera.
Sentir su piel, acariciarlo, besarlo. ¡Dios! ¡Qué hermosa es la comunicación
entre dos cuerpos que se aman, que se aman, no sólo que se quieren!
Luego de
venirnos, nos pusimos a planear la tarde, y a conversar sobre cómo sería la vida
de ahora en adelante. Si bien las cosas se habían arreglado en su casa, todavía
su estabilidad emocional estaba endeble. Incluso me dijo que le habían detectado
depresión.
Entendí
que debía ser muy cuidadoso con la manera de conducir la relación a partir de
ese momento. Entonces, le dije que estaba dispuesto a ser muy horizontal y
democrático en cada decisión que tomáramos, esto es, que todo se dialogara
cuidadosamente antes de dar un paso. A él le gustó la idea.
Entonces, nos besamos. Sus besos son, hasta ahora, las cosas que más valoro de
esa relación, además de su sentido del humor, su orden, su laboriosidad,
honestidad y ternura.
Luego
fuimos a ver el cuarto. Era enorme, y el precio era razonable. Sólo faltaba
hacerle unos enlucidos, pero hasta que se mudara oficialmente, eso se
resolvería. Cerró trato, y regresamos al hotel.
Cenamos,
dimos una vuelta por allí con nuestro amigo, y regresamos a descansar.
¿Descansar? Volvimos a hacer el amor toda la noche, previo baño compartido,
donde uno enjabonó íntegramente al otro.
Cuando
amaneció, sentíamos que habíamos dado un salto nuevo en la relación. Incluso
hablamos de, a la larga, vivir juntos.
Tuvo que
regresar a casa otra vez, pero sería una ausencia corta. Todos los días,
descontábamos cuánto faltaba para que viniera a quedarse. Me convencí de que era
quien quería de por vida… para siempre.
La reverenda gana se
me quitó a las seis y cuarto de la mañana, demasiado temprano para un sábado.
Tras ducharme y
vestirme, fui a la cocina, cual ratoncillo atraído por el queso.
“Buenos días, joven”.
“¡Camuchita! ¿qué delicias
nos tienes para hoy”?
Carmen me miró
cariñosamente con rabiecita.
“No soy Camuchita,
jovencito. Car-men-ci-ta”.
“Por eso. Camuchita”.
A la mujer no le quedó
otra que reírse, lo que premié con un cálido beso en su frente.
¿Qué desayuné? Pues… café,
claras de huevo, un rico trozo de papaya, y tostadas… con queso… Éso explica
por qué llegué cual ratoncillo.
Carmen y yo
desayunamos juntos. Le conté lo de la abuela de Laura.
“¿está lejos el pueblo
de la finada?”
“Como a hora y media,
dos horas quizás”.
“¿Por qué no va a
verla?”
La idea no sonaba mal.
A las ocho estaba
tomando el bus para Chulucanas, como una hora al este. Un cuarto para las diez
estaba en Santa Rosa de la Quebrada, un caserío perdido en un algarrobal,
flanqueado por dos arroyos que, en verano, son imposibles de cruzar debido a
las lluvias torrenciales.
en menos de cinco
minutos di con la casa.
Ya sabes: pueblo
chico… y todo el mundo termina soñando lo mismo.
Iba con un ramo de
flores típicas de funeral que compré en el mercado de Chulucanas, tras
asesorarme con la veterana vendedora, pues en estos menesteres póstumos era más
torpe que elefante bailando sobre lago congelado al inicio de la primavera.
Claro, como en Piura hay elefantes y temperaturas bajo cero, la figura se
entiende perfecta.
Me perdonarás, pero
dormir mal siempre me pone de un humor insoportable.
Apenas Laura me vio,
vino hacia mí. Me abrazó triste.
“Mi amor, ¿cómo
llegaste?”
Ehhh… Lo siento. No
pienso explicártelo de nuevo.
Como siguiente número
tenemos: conocer a toda la familia:
Algo de veinte tíos y
tías, como 50 primos y primas, y eso que no agrego esposas, esposos, hijos,
hijas y demás relacionados de la que en vida fue.
Faltó poco para que
también me presentaran al resto de la población.
Me quedé idiota cuando
conocí a una prima de Laura que no pasaba de los veinte, porque ya tenía esposo
y tres hijitos. Creía entender el por qué la idea de la descendencia en que se
empecinó mi enamorada por algún tiempo.
En la sala de la
vivienda, estaba el cajón de madera, pintado de plomo, con una puertecilla
abierta donde podía verse el rostro de la difunta. Toda persona que llegaba,
tras dar el pésame de rigor, iba a contemplar la faz inerte de la señora.
A mí, la verdad, la
idea me aterraba, así que me las ingenié para no honrar la invitación de la
familia. De hecho, si soporté ver la cara de mi padre ya fallecido fue por el
amor que le tengo, y porque me resistía a creer que jamás volvería a gozarlo.
No fue fácil para mí estar en ese velorio, menos en éste.
El resto de asistentes
estaba sentado en la sala alrededor de la capilla ardiente, conversando. Igual
afuera, donde habían sillas y una banca.
Por allí circulaba una
jarra blanca de aluminio y vasitos pequeños: trago corto. La evadí como pude.
Decidí estar un rato
con los papás de Laura, quienes se deshicieron en agradecimientos por asistir a
momento tan luctuoso. Honestamente, no pretendía ganar puntos con la familia,
sino evitar morir de aburrimiento sin nadie en mi casa. El gran problema es
que, si seguía aquí, iba a contraer depresión.
Igual gané puntos con
la familia. Efectos colaterales, les llaman.
Me pareció que ya era
suficiente. Estaba listo para fugar a Chulucanas.
“Jovencito”, dijo una
de las tías de Laura. “Venga para que se sirva un almuercito”.
Detengámonos aquí a
revisar un capítulo de la enciclopedia ilustrada de la idiosincrasia piurana:
Jamás desprecies la comida que te ofrecen, aunque tenga diez mil calorías, pues
el o la oferente pueden sentirse desairados. Mucho peor: nunca desaires a la
familia de tu enamorada.
Me aparté un poco, fui
a la cocina y me senté frente a mi plato.
¿Quién dijo que hay
hambre en el campo? Con esta porción podía cubrir mis tres comidas del día,
incluyendo bocadillos.
Laura se sentó a mi
costado izquierdo, y todo el tiempo mantuvo su rostro apoyado EN mi hombro.
A las tres de la
tarde, inicié la ruta de vuelta a casa.
El calor era
inclemente, así que lo que más deseaba era llegar, ducharme y dormir hasta el
día siguiente… o hasta las ocho de la noche.
Me despertó la alarma de
redes sociales en mi celular. Era Al.
Y no era la única
persona interesada en contactarme. Había un mensaje de texto que entró mientras
dormía.
“Debo decir que mi
sábado está abu. ¿Puedo saber qué tal el tuyo?”.
Sí. Era Eduardo. No le
di importancia.
Por su parte, Al se
pasó contándome de su estancia en la playa, de su paseo en moto acuática, y de
cómo tuvo la suerte de encontrarse delfines nadando cerca de la orilla.
Era las nueve de la
noche.
Una llamada entró a mi
celular. El número me era desconocido.
Imaginé que Eduardo
estaba comunicándose de otro aparato… telefónico, aclaro.
¿Te gustan nuestros cuerpos? Admítelo, te encantan… bueno, a nosotros también, pero son minutos de sacrificio, disciplina, cuidado y calidad de vida.
¿Sabes cuál es el mejor remedio para acabar con la angustia de poseer un cuerpo fuertote o agarrado? ¡Simple! Debes convertirte en uno de ellos, y por eso, aquí te revelamos algunos secretos.
El primero es obvio: ejercicio. No importa si inviertes en un gym, un personal trainer, o lo haces por tu cuenta, el truco está en competir contigo mismo. Puedes empezar con una rutina simple y corta, hasta donde puedan tus fuerzas. Poco a poco, puedes incrementar la resistencia.
Segundo, los resultados sólo dependen de tu esfuerzo. Por eso te decíamos que tu principal oponente eres tú, es decir, el que solías ser antes y el que puedes ser. No te idealices como William Levy porque te frustrarás, además que te podrías hacer un daño a tu salud (y tus neuronas). Ponte metas graduales basadas en tu propia genética.
Aquí es necesario decir algo: si eres afrodescendiente, tienes más chance de construir físico. Mientras más blanco seas, eso se hace más complicado. Pero, ¡ojo! Los afrodescendientes están condenados a no engordar porque son más propensos a la diabetes y al cáncer.
Tercero, ¿cuál régimen es mejor para ti? Lo ideal es combinar gimnasia diaria más tu deporte favorito, si quieres también a diario. El tiempo está en función de tu tiempo, pero recuerda que lo mínimo ideal es media hora, y lo máximo conveniente es un par de horas, no más, porque el sobre-entrenamiento puede degenerar en anemias, cansancio y cero físico.
Cuarto, debes alimentarte con lógica, ni tan poquito que te quedes de hambre, ni tanto que en vez de cuerpazo, termines convirtiéndote en puercazo. Eso sí, balancea tu dieta: proteínas, vitaminas, carbohidratos, grasas, en ese estricto orden.
Quinto, procura que tus alimentos sean naturales (si puedes orgánicos, mejor). Huye de los enlatados, embolsados y emplasticados. Para tomar prefiere agua, pero los jugos y refrescos de legítimas frutas naturales son valiosísimos. Los lácteos también son importantes…
Sexto, ¿suplementarse? Sólo si tu médico lo recomienda. La verdad, los instructores son los peores consejeros en este punto, y chicos con obesidad mórbida por hacerles caso son la mejor evidencia de ello.
Entonces, huye de las recetas mágicas para sacar un cuerpo de hunk, porque… para cojudos… no los bomberos (por cierto, ¿por qué los nuestros no se parecen a los de Bilbao?), sino los tarados que caen.
Séptimo, procura que tu rutina se desarrolle a la misma hora del día para estimular mejor tu metabolismo y desacelerar la oxidación natural del cuerpo. Ahora, si tus ocupaciones te lo impiden, no dejes para mañana lo que te toca hacer hoy.
Octavo, si entrenas en un gym, recuerda que no se trata de competir con los otros patas, ni de impresionar a tu instructor (aunque esté buenazo), ni a las chicas… grábate esto: “mi competidor soy yo mismo”.
Noveno, usa ropa cómoda para entrenar… o no la uses mejor. Sin embargo, si vas a cargar peso de pie, es importante asegurar la espalda, el abdomen y los testículos, si no, las hernias serán tus eternas compañeras. Pero si lo tuyo son los isométricos, probablemente inspirarte en la Antigua Grecia, te interesará.
Décimo, duerme lo suficiente: seis a ocho horas es lo ideal. Si te ejercitas, justo después de descansar, le sacarás mejor partido, y te sentirás vital todo el día, debido a que el ejercicio activa secreciones hormonales que brindan un mejor estado de ánimo, previenen la depresión y te envejecen más leeeeeentamente.
Undécimo, cero tabaco y drogas. En cuanto al alcohol, con un vaso al día te basta y sobra. De hecho, activa la circulación, pero el exceso, activa el riesgo.
Duodécimo, ten sexo de manera normal. Es más, el ejercicio físico estimula la libido y optimiza la erección, y si eso no es lo tuyo, relaja mejor otros músculos (ya sabes a qué nos referimos). Eso sí, no abuses… y esa es la clave en todo esto: no abusar.
Entonces, deja de desearnos; sé como uno de nosotros, pero manteniendo tu propia personalidad y sensualidad natural, porque un buen cuerpo, pata, es siempre bienvenido en cualquier lugar.
Escríbenos: hunks.piura@gmail.com, o deja tu comentario a continuación.¿C
Los sitios de clasificados están repletos de gente buscando pareja, pero ¿la pareja se busca?
Psicólogos, psiquiatras y especialistas en el tema con quienes hemos conversado dicen que sí en parte, es decir, si la persona quiere tener una pareja, la encontrará.
Sin embargo, lo que poco se dice es que la pareja aparece cuando es el momento, y si estás listo, entonces podrá ser una de las mejores experiencias de tu vida... y aplica a todos los tipos de empate, por si acaso.
La realidad es que pocos estamos listos para cuando este momento llega, y quienes creemos estarlo somos presa fácil de los celos, la desigualdad o la violencia física o psicológica.
También estamos los que no queremos nada en serio y nos conformamos con vacilones y choques y fugas. La vaina está en que, a veces, no ponemos las reglas claras desde el inicio, y allí es donde comienzan los problemas.
Pero regresemos a quienes buscan desesperadamente pareja. Éstos son los más propensos a fracasar, pues construyen la relación sobre bases tan débiles que caen al menor remezón. ¿Estarás en alguna de ellas?
LAS TIPO GPS: Son aquellas donde uno o los dos no pueden vivir si no tienen un registro pormenorizado (minuto a minuto, de ser posible) de dónde y con quién/es está su pareja. El control establece tal relación de dominio que termina generando una sensación de agobio en alguno de los dos... ¡y estalla la bomba! Las salidas más frecuentes son la infidelidad con la complicidad de los patas o la ruptura total. Si no eres capaz de respetar y dejar el espacio para que la otra persona haga su vida, lo mejor es que no sigas en esto; si eres tú el acosado, ¿qué esperas? ¿¡quítate de ahí!
LAS TIPO CASTING: Una de las más ridículas. Consiste en seleccionar a la pareja en base a características físicas muy puntuales, sea para lucirla ante el resto o por simple satisfacción sexual, y en realidad sólo se queda a este plano. El peligro es que si sólo miras el envase y no el contenido, puedes estrellarte de lo lindo. Estas relaciones suelen ser las más breves y cargadas de infidelidad, y revelan trastornos psiquiátricos en quien las busca, principalmente causadas por una baja autoestima. Lo más saludable sería que reconozcas que lo que quieres es sólo sexo (con o sin cariño), pero eso por ningún lado es romance ni amor. Ojo, que es legítimo que seleccionemos físicamente a nuestras parejas sexuales, pero no intentes creer lo que no es.
LAS TIPO CAJERO AUTOMÁTICO: Funcionan en la medida en que una de las partes, o ambas, agasaje a la otra con regalos -y si son caros, mejor- o dinero. En realidad son relaciones comerciales (leer "¿Cuánto cobro?" en este blog). La relación acaba cuando una de las dos partes se declara en quiebra. Aquí se revelan problemas psicquiátricos de las dos partes, donde siempre hay un psicópata (dispuesto a lo que sea por dinero), igual, como producto de una autoestima nada construída. Ojo que los escorts no necesariamente califican aquí porque su objetivo no es tener romances con sus clientes, ni establecer relaciones exclusivas (salvo que sea por dinero), pues es su trabajo, y las causas que los llevan a hacerlo son otras que trataremos en el futuro.
LAS DE SERVIDUMBRE: aquí una de las partes humilla, se humilla o es obligada a humillarse por la otra porque debe quedar clara una relación de poder entre un protector fuerte y un protegido débil. Revela serios desórdenes patológicos de ambas partes, al punto que el chantaje emocional, cuando no la extorsión directa, son los únicos hilos conectores de la relación. Lo peor es que ambas lo justifican al punto que todo se reduce a un sí o un No, sin opción a negociar. Son peligrosas pues basta la ausencia de uno para que el otro caiga en depresión, que puede llevar al suicidio.
LAS VIOLENTAS: Las más perniciosas, dañinas y de altísimo riesgo. Aquí la relación está basada en el maltrato psicológico y hasta físico, y combina algo o todas las relaciones antes descritas. El perfil psiquiátrico es tal que la autoestima en ambas partes es casi inexistente. La violencia no sólo es justificada por ambos, sino que incluso se llega a creer que es una ¡manifestación de amor! (¡mierda!). Estas relaciones nunca terminan bien, pues siempre una de las partes es maltratada al punto que se le puede causar la muerte.
Todos estos casos requieren de ayuda profesional urgente, pues los amigos poco o nada pueden hacer.
El Centro de Día en la Clínica San Juan de Dios, en Castilla, es uno de los pocos lugares donde se puede recibir orientación y hasta medicación de ser el caso.
Si estás en alguna de estas relaciones, lo mejor será que te des una vuelta por ahí.
Y es que las relaciones de cualquier tipo se basan en ir conociendo poco a poco a la persona, descubrir si hay cosas en común, ver las dos caras de la moneda, y sólo cuando se sepa con quién se está tratando, recién se podrá saber qué viene a continuación.
Pero para ello, debe pasar un montón de tiempo...
¿Preguntas? hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario aquí..
El futbolista intenta serenarse
mientras camina por el estacionamiento cuando otro claxon parece llamarlo. Lo
ignora y sigue caminando. Otra vez suena la bocina. Leandro se para dispuesto a
mentarle la madre al impertinente, y cuando voltea… ¡Rico lo saluda desde su
taxi! Leandro se alegra y va hacia él, abre la puerta del copiloto. Entra.
“¡Me dijeron que metiste un golazo!”,
celebra el conductor.
Leandro sonríe y siente que le
palmean el hombro.
“Celebrar es justo y necesario”,
le aconseja Roberth, quien ocupa el asiento trasero.
“Sí… Vamos a la Torre, quiero
sacar a mi vieja a comer”.
“Antes me dejas por mi caja de
zapatos, Rico; tengo que procesar unas fotos ahora mismo”, pide el fotógrafo.
Al salir del estacionamiento,
Leandro ya no divisa el auto de Darío.
“Nos vamos a encontrar con él en
la Torre”, advierte Rico, adivinando la mirada de su amigo.
“Me importa un carajo”, espeta el
goleador.
Tras dejar a Roberth en su
búnker, Rico lleva a Leandro hasta la Torre Echenique.
“Cuando llegué a este país, lo
primero que hice fue vender refrescos en el emporio Comercial. A los dos o tres
días, un señor me vino a comprar un vaso. Ya lo había visto desde el primer día
mirándome fijamente cuando pasaba, hasta que se me acercó, me dijo que era el
dueño de una tienda de ropa interior masculina, que si le interesaba trabajar
con él. Le pregunté qué podía hacer, y me propuso ser modelo. A míno me jodió
la oferta: ya había posado desnudo y hasta erecto en mi país, y más cuando la
crisis aumentó. Un día llegó a la tienda un chico que tiene un club gay acá en
el Distrito Central, me propuso trabajar como azafato. Acepté. Ese mismo fin de
semana conocí a Darío. Era cliente habitual. Vi que me tomó interés, y cuando
me dijeron quién es, le comencé a sonreír. El resto es historia”.
“¿Y por qué se pelearon,
entonces?”
“No fue una pelea lo que se dice
una pelea. Darío quiso meterme en el mundo del modelaje de glamour y no me
sentía a gusto. Lo mío es exhibirme, mostrar, excitar. Se lo dije varias veces,
pero él se resistía. Hubo cosas que no vienen al caso, pero me enteré de que
este taxi estaba en venta, le pedí si podía ayudarme a comprarlo, y en vez de
prestarme, me lo compró y lo puso a mi nombre, y ahora lo uso pa’ trabajar”.
El vehículo llega a la Torre,
Rico se estaciona y mira su celular.
“Espérame aquí, bajo con mi
vieja, Cintia y vamos a comer algo afuera”, invita Leandro.
“Darío aún no llega”.
“¿Cómo sabes?”
“¿Sabes lo que es un GPS? Cuando
instalaron los aparatos en los vehículos de la corporación y los de la familia
Echenique, Darío puso uno en mi carro. El asunto es que nunca supo usar el
aplicativo, y yo nunca lo borré. Voy a dar una vuelta, cuando estés bajando con
tu mamá, me llamas y vengo a recogerlos”.
Leandro no entiende, pero hace
caso.
Sin embargo, sus planes no salen
como espera. Cintia tenía que salir volando a la Casa de Novios y no había
nadie quien se quedara con Adela.
“Disculpa, hijito, pero no me
siento bien esta tarde… ¿Te gustaría una ensaladita de frutas?”
Leandro acepta. En diez minutos,
los dos tazones están listos con sus respectivos chorros de miel de abejas,
algo de quinua y yogurt. El joven cuenta cómo el San Lázaro triunfó esa tarde y
el gol que hizo.”¿Y Darío, hijo? ¿Por qué no vino contigo?”
Leandro carraspea:
“No sé; me dijo que tenía unas
diligencias”.
Adela mira su tazón, toma aire:
“Hijo… yo….”
Leandro se pone en modo de
alerta, pero Adela no consigue reunir todo el valor que necesita:
“Me llamaron de la casa del
barrio y me dijeron que la desocupan porque está lejos del Emporio Comercial,
que hay cuartos más baratos y… desocuparon nuestra casa. Mañana me entregarán
las llaves y quiero saber si me puedes acompañar”.
“Claro, má. Mañana descansaré”.
“Leandro, hace tiempo que quiero
preguntarte algo sobre Darío y tú… ¿solamente son… amigos?”
Nuevamente, el futbolista suda
frío, quizás helado, respira hondo:
“Sí, nada más que amigos. ¿O me
ves poses de marica?”.
“eso no viene al caso, hijo; lo
que me intriga es… ¿por qué todo esto?”, Adela gira la cabeza en dirección a
todas partes del departamento.
“Porque Darío se siente solo, má.
Tiene algo llamado depresión crónica; entonces, trata de llenar su vacío
dedicándose al resto, no tanto a él”.
“¿es bipolar, acaso?”
“No sé qué es eso, má, pero sí sé
que toma medicina y creo que va a terapia”.
“No sabía, Leíto”.
“Descuida, má. Entonces, a veces
anda muy contento, luego se pone triste, luego quiere hacer miles de cosas,
luego nada, hasta lo he visto reír y al minuto llorar”.
“¿Y por qué no podemos mencionar
a Rico en su presencia?”
“Malos negocios que hicieron, y
que tienen que ver con el carácter de Darío”.
“O sea… ¿puede dejarte en la
calle a ti?”
“Por eso estoy dejando papeles
por mi cuenta; cuando eso suceda, ya tengo algo mío”.
“entiendo. Pobre muchacho”.
Leandro sigue comiendo su ensalada
cuando una luz llega a su cabeza:
“Ma, ¿dices que mañana te
entregan las llaves de la casa?”
¿qué hay
detrás del nuevo encueramiento del conductor de Café & Conversa?
Elías Velasco (nacido en Lima el 21 de noviembre de
1974, donde reside) estaba encerrado en el baño vestido únicamente con
un sacón verde. Respiró profundo. Debió pensar que ésta era la cuarta vez en su
vida que lo hacía. “Voy a interpretar a un personaje”, se repitió. Logró tranquilizarse,
abrió la puerta, salió hacia la sala, se despojó de la prenda. Estaba completamente desnudo.
Afuera lo
esperaban dos miembros de su equipo de producción, el artista plástico Miguel Rosas y sus tres aprendices. Todo el mundo
entendió que estaba listo. elías se sentó como el pintor le pidió y posó como Dios –aunque no crea en
Él—lo trajo a este mundo.
“Me sentí
nervioso, un poco ansioso, muy observado en general”, cuenta el creador,
director y conductor de su show en YouTube, el amenísimo e inspirador Café
& Conversa, un espacio donde Elías se sienta a charlar en
profundidad con invitados muy diversos.
Para el episodio
dedicado a Miguel Rosas, su productor sugirió que no solo converse ante cámara
o que muestre parte del desnudo masculino que el artista plástico pinta.
Pidió a Elías que sea uno de los modelos: “Me pareció una idea bastante arriesgada,
polémica, pero muy artística”.
No podía echarse
para atrás porque cree que si un periodista tiene que narrar bien una
crónica, en cierto modo debe convertirse en parte de ella. O sea, si tenía que
hablar de hombres pintados completamente desnudos, pues… tenía que ser uno de ellos. Para evadir la
censura de YouTube, que prohíbe mostrar explícitamente la pinga,
las bolas o todo el culo, su producción eligió ángulos que no mostraran
nada más que sus hermosos torso y piernas.
Hoy, por primera
vez, Elías Velasco cuenta en exclusiva para Hunks of Piura esos detalles
y secretos que ni siquiera confesó en aquel comentado episodio.
Grandes
músculos, pequeño autoestima
En 1993, Elías
era otro chico limeño flaco que se sentía demasiado pequeño psicológicamente
hablando. Acababa de salir de una relación que de tóxica pasó a violenta. Su
pareja se emborrachaba, se desaparecía del mapa; y cuando reaparecía, lo que
debía ser un reencuentro romántico se volvió discusiones cada vez más
crispadas. Entonces, llegaron los golpes. En algún momento, Elías fue violado
sexualmente por ese chico totalmente drogado.
“Tener sexo
forzado con una persona es violación”, afirma hoy. “Eso me deprimió mucho. Me
encerré. Estaba muy delgado”, recuerda.
Recapacitó cuando pidió trabajo en una galería de ropa.
el dueño era un miembro de la comunidad LGTBIQ+: “¿cómo un feo va a vender ropa bonita?”,
le encaró.
Cierta tarde, un
amigo pidió que lo acompañara a ver un partido de básquet en el colegio
Guadalupe, en el centro de Lima, y cuando menos se dio cuenta, estaba metido en
el gimnasio: “en un año cambió mi cuerpo, comencé a arreglarme
más”. Su musculatura causó furor e inquietud, lo que Elías usó para
cobrarse revancha: “si me maltrataron, yo tenía que maltratar”.
Echó para
adelante, y en 2004 comenzó a estudiar los secretos de esos físicos que
despiertan nuestros deseos prohibidos. Para entonces, estaba en una
segunda relación. “Mi pareja me pagó el curso”.
En 2007, Elías
salió al público vistiendo una tanga bajo la que ya destacaba un hermoso
culo y un delicioso paquete. Llegó al Mister Perú y se codeó con las
mayores figuras del fisicoculturismo y el fitness; de hecho, obtuvo el
tercer lugar en la categoría de culturismo clásico. Previamente, había quedado en segundo lugar en el Mister Lima en la
misma categoría, y había ganado el Mister Verano. Tenía 33 años.
El problema fue
que esa hermosa figura necesitaba que consuma anabólicos. Una enfermedad en sus
huesos se activó y lo postró en cama. “Bajé hasta los 49 kilos.”. Como
referencia, Elías mide metro 68, así que su peso ideal tenía que estar entre 67
y 70 kilos. “Traté de suicidarme, pero algo impidió que me lanzara al vacío…
¿qué fue? Ni yo mismo lo tengo claro”.
Los siguientes
doce meses fueron de tratamiento psiquiátrico intensivo. El deseo de matarse
fue desapareciendo poco a poco, pero su propio concepto seguía muy devaluado:
“Yo me sentía una persona pobre en todos los aspectos”.
Las mejores
nalgas
Antes del desnudo
integral que hizo para su programa, Elías Velasco ya se había quitado toda la ropa en tres ocasiones: en 2008 para una
campaña orientada a escorts de Panamá y para el Ministerio de Salud (Minsa); en 2011, nuevamente para el
Minsa esta vez en alianza con el Movimiento de Homosexuales y Lesbianas, dentro
de una campaña que se llamó Úsame; en 2012 para un fotógrafo francés,
que las publicó en una revista para chicos;.
La segunda sesión
fue especial porque se trató de despertar conciencia sobre el uso del condón y porque Elías compartió el set con otros dos
modelos de hermosos cuerpos con quienes simuló poses sexuales pero cubierto por látex de pies a cabeza.
Pudo lidiar con el hecho de posar solo, pero hacerlo con otros dos modelos lo
intimidó: “Sentí un poco de pudor y nervios”, cuenta.
El fotógrafo
tuvo tino para romper el hielo, y la sesión se hizo, aunque duró siete horas. Una
de las estrategias fue alabando el culo de Elías: “Son las mejores nalgas que
he visto”, le dijo, y se lo explicó: estaban bien trabajadas y lucían bien
masculinas. Tratamos de vérselas nuevamente, y las tiene riquísimas, aunque de
inmediato nos pide orden: “Me gusta cómo
han quedado mis nalgas, pero más me gustan mis ojos… como que hablan mirando.”
La campaña Úsame
fue un éxito en todo el Perú, aunque a la mamá de Elías no le hizo
gracia que el cuerpo desnudo de su hijo se exhibiera en bares y discos
de ambiente: “Lo hice porque había un tema de fondo.”.
Tener un hermoso
cuerpo también lo hizo atractivo para el negocio de los escorts. Ocurrió en 2007. No aceptó. También le
propusieron actuar teniendo sexo con otros culturistas peruanos y extranjeros pagándole de 1000 a 1500
dólares por sesión. Volvió a negarse.
“No lo acepté
porque no lo consideraba estratégico”, explica. Un árbitro argentino era el reclutador
de los modelos. Poco después, el escándalo de los culturistas peruanos calatos
estalló con fuerza por los medios.
Primero, belleza
interior
Tener un hermoso
cuerpo es ahora un estilo de vida para Elías, pero el físico no es lo primero
en que se enfoca. El primer entrenamiento es mental: “como vas a estar por
dentro, vas a estar por fuera”. El comunicador se reconoce como un paciente que
ha tratado su depresión y su ansiedad. Su búsqueda mental ha entendido que la raíz del
problema comenzó desde el mismo momento cuando fue concebido.
¿Pareja? No.
Ya aprendió que es mejor tomarse el tiempo necesario para elegir mejor; más
bien, está enamorado de sí mismo. “Me está resultando enfocarme en cosas
concretas y no rodearme de personas que no me aportan nada”, afirma. Su
consigna es la empatía o ponerse en los zapatos del otro. Así puede
tomar mejores decisiones. “Me siento libre, cicatrizado”, sonríe.
Elías asegura que
el mejor regalo que te puedes hacer es cambiar porque es tu propia postura, no
porque te lo dice la gente: “Mi vida no se maneja por una aceptación colectiva
sino por una aceptación interna”.
¿Y su pasado? “No
puedo renegar de las experiencias de mi vida porque me permiten estar más cuajado”.
Y parte de ese crecimiento ha sido crear Café & Conversa. “El
programa ha salido más por un tema catártico, debido a una segunda ruptura
amorosa”, revela.
Y la erección
comenzó
Como parte de esa
nueva aventura, llegamos a la mañana cuando Elías posó completamente desnudo
frente a Miguel Rosas. Tras liberarse del sacón, el siguiente reto fue
mantenerse quieto. Y si Elías tiene un pequeñito problema es que suele moverse
mucho.
Estuvo sentado
por tres horas: “Tuve calambres en nalgas, pantorrillas y pies”. Eso le activó
la ansiedad y los nervios… y ambas le activaron su pene de 17 centímetros de largo. “Miguel, creo que esa parte se quiere levantar
un poco”, le dijo al artista plástico. “eso es normal”, le respondió Rosas con
naturalidad. Dicho eso, su verga se volvió a dormir.
Lucir su metro 68
y sus actuales 72 kilos requirió alguna preparación corporal: se recortó un
poco los vellos del pubis y las piernas. Para sus dos primeros
desnudos, sí se depiló completo.
Cuando terminó de
posar y vio su cuerpo desnudo pintado en el lienzo, quedó muy satisfecho. “Me
impresionó el color que le plasmó… Me sentí muy cuidado y protegido por Miguel…
Me sentí muy pleno.
Elías cree ser una
persona bastante normal. “No me considero guapo”, pero “yo me siento atractivo”.
A pesar del desnudo y de su físico, tampoco se siente un símbolo sexual. “Me considero una persona en pleno
proceso de crecimiento, que busca la belleza interna,” afirma. Eso no lo
desenfoca de su físico, del que, dice, no cambiaría nada a estas alturas de su
vida.
“El cuadro que me
hizo Miguel es una piel que expresa colores a través del lienzo, que ha sabido
posicionar lo que más me gusta de mí, que son mis ojos”. El cómo lo tome la
gente, para bien, para mal, o para fantasear sexualmente lo tiene sin cuidado.
Elías piensa que
la sesión que hizo para Miguel Rosas ha beneficiado su trabajo como
comunicador; de hecho, cree que el cuerpo “es un templo o un lienzo que habla”.
“Si me proponen un desnudo y siento que va a aportar a mi vida profesional, sí
lo aceptaría”, asegura.