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martes, 8 de noviembre de 2022

El precio de Leandro 12.2: Deja a tu novia


Simultáneamente, surge un nuevo proyecto que a Leandro le lleva a renegociar sus condiciones de trabajo, en las que habría un medio tiempo fijo, con horario de entrada y salida, y la otra mitad con un horario muy flexible que le permita entrenar y jugar por el San Lázaro esa temporada, ganando más dinero. Mes y medio después, Sparking advertising lanza un programa de una hora para el canal de deportes por cable, Línea Blanca con Leo Pérez, un espacio dinámico de entrevistas y juegos con futbolistas de primera división, en la que el atractivo es ver al conductor apostando pataditas o cabecitas con el invitado de la semana. Claro, cuando Leandro pierde, paga la producción. El estreno es un éxito, en gran parte por el carisma del muchacho y una exhaustiva campaña en prensa radial, televisiva, escrita e interactiva, lo que le lleva a ser convocado como modelo para la colección de otoño e invierno de Lawrence’s bajo la dirección de Roberth Peña, quien ahora pasa poco tiempo en el país. Durante la sesión, todo el mundo está atento al encuentro entre Darío y Leandro, cosa que nunca llega a ocurrir; de hecho, ni siquiera coinciden en los turnos para posar. Además, el supermodelo está concentrado en apoyar a Pepe para el campeonato de fisicoculturismo que se realiza en el norte del país, y a última hora a Mauricio, quien ya va postergando su matrimonio por tercera vez.

“No me siento listo”, repite. “eso es todo”.

Lo que quizás el técnico en informática no se atreve a admitir es que la postergación y el auspicio están directamente relacionados con el hecho de que poco a poco se va metiendo en la cama de Darío.

“No sé si lo llegue a satisfacer, Pepe: el es hombre, yo también”.

“ésa es la parte superficial, mi querido Mau. Mejor piensa en que él tiene billete, tú no”.

“¿Y… no importa que no la tenga… grande?”

“Mímalo. Ese huevón anda sediento de cariño más que otra cosa”.

Eventualmente, los tres comparten el mismo espacio, y esas son malas noticias para el moreno, puesto que mientras suele recriminar a Darío duramente y por casi todo, Mauricio hace lo totalmente opuesto: le da la razón en todo. Y lo que parecía ser una triple armonía se transforma en una rivalidad que el supermodelo termina zanjando:

“¿Sabes qué, Pepe? Me estás queriendo invertir los papeles, porque hasta el año pasado me acusabas de querer controlar la vida de todo el mundo, y ahora tú quieres controlar la mía”.

“Por Dios, Dary. No quiero controlarte nada, solo quiero que entres en razón”.

“No eres mi padre; no eres nadie para tomarte esas atribuciones. Mira a Mauricio, que prefiere llevar la fiesta en paz”.

Justo esa noche, a fines de mayo, Darío celebra su cumpleaños veintiséis.

“¿Sabes qué?”, le dice a Mauricio. “No voy a lamentarme porque se va; que se vaya entonces. Tú me acompañarás a celebrar”.

“¿Dónde?”

“Ya veremos”.

Y olvidando su compromiso de no probar una gota de alcohol, se reencuentra con un viejo conocido… el vodka.

“Tómate un puto vaso”, le pide a Mauricio, mientrasfestejan en una discoteca no muy lejos de la Torre, la misma para la que había llamado modelos nueve meses antes.

“Sabes que no bebo, Darío; pero te acompaño con algo suave”.

“Pide lo que te dé la puta gana que yo lo pago”, le replica evidentemente ebrio.

Entonces, cuando Darío da otro sorbo, algo llama su atención al fondo: una pareja. Las luces intermitentes le causan cierto esfuerzo, pero al destellar una ráfaga blanca, no tiene dudas. Se pone de pie.

“¿A dónde vas?”, se alarma Mauricio.

“Espérame aquí”.

Leandro y Cintia se besan tiernamente en una mesa cuando los interrumpe un palmazo  sobre el tablero.

“¡Hola chicos!”, alguien les saluda sarcásticamente.

“¡Darío!”, reacciona Leandro.

“Hola”, dice Cintia.

“Felicitaciones por el noviazgo, amigos”, continúa el supermodelo, ebrio y en tono irónico. “Y felicitaciones por tu programita de televisión, Leo. Viendo los créditos, ya entiendo que buscaste el éxito con otro pobre y triste infeliz que no fui yo”.

Leandro se pone de pie y se acerca a Darío con cierto disimulo:

“Por favor, no hagas tus escenas aquí”, le dice en la oreja.

“¿Qué temes? ¿Que ella lo sepa o ya se lo confesaste?”

“Darío, por favor”.

“Te amo, Leo”, se arrima el borracho y disimuladamente le agarra el paquete, a lo que el futbolista reacciona empujándolo con violencia. Darío pierde el equilibrio y cae al suelo. Pronto, llegan los agentes de seguridad y se interponen entre ambos.

“Tranquilo, amigo”, dice Leandro a uno de ellos. “Mi novia y yo nos vamos”.

Se acerca a Cintia, la toma de un brazo:

“¿qué pasa, Leo”.

“Darío está con los diablos azules y hablando tonterías. ¿Vamos a otro lugar?”

Cintia se pone de pie y sale detrás del futbolista escoltada por uno de los guardias de seguridad. Darío intenta abalanzarse pero otro efectivo lo detiene.

“¡Cúidate Cintia!”, grita como loco. “¡En nuestro mundo, todo son apariencias, amiga! ¡Leo, que Madero no termine botándote como a Elías!”

 


Toda esa semana, Leandro revisa compulsivamente cuanto periódico, revista, sitio web, programa de televisión, en fin, cualquier medio que diga una sola palabra sobre el incidente de la discoteca. Justo Línea Blanca con Leo Pérez acaba de cerrar un patrocinio exclusivo con Fabed, una marca de electrodomésticos para el hogar, y lo que menos necesita a esas alturas es un escándalo. Al inicio del proyecto, Sparking había contratado a un hacker cuya función fue hallar toda referencia a los desnudos del futbolista que pudieran estar desperdigados por la red y gestionar su borrado o bloqueo. Suda frío cuando halla la historia ya publicada, pero en todas nota algo raro: se menciona la discoteca, se menciona un incidente, se menciona a Darío, pero no hay una sola línea ni sílaba sobre él, Cintia, o algo que los relacione. Como si nunca hubiesen estado ahí. Incluso, en las redes sociales no hay un comentario al respecto. Ésas son buenas noticias para el programa de televisión, pero malas para Darío, cuyas borracheras pasan a ser tópico de ciertos programas de chismes en la televisión y los servidores de video, lo que obliga a la cabeza de la Corporación Echenique a dar otro mes de descanso a su hijo, pero bien al sur del continente, entre grandes coníferas y nevados volcanes a punto de estallar. Esta vez la terapia será convivir con cierto pueblo originario ninguneado por una sociedad que, en apariencia, pudiera estar en Europa o el Asia Insular, pero que en la realidad se encuentra tan mal o quizás peor que sus vecinos en tierra firme. Tal lejanía permite celebrar los veinte años de Leandro con cierta tranquilidad en un restaurante campestre con la madre, la novia, el mejor amigo, algunos familiares cercanos (“para que se muerdan de envidia”), el personal de Sparking, todo el plantel dirigencial y deportivo del San Lázaro y diez fanáticos del programa de televisión quienes ganaron un pase mediante un sorteo en redes sociales. La prensa comenta el hecho favorablemente durante una semana entera.

 


Darío regresa a duras penas para presentarse como modelo del catálogo de primavera en Lawrence’s, pero los directivos le dan largas y finalmente le dicen que, por esa temporada, prescindirán de su imagen. Mauricio trata de que su ex patrocinador regrese al fisicoculturismo, con relativo éxito. Aunque, en realidad, lo que quiere es ahorrarse mucho dinero en gimnasio y suplementos.

“Te propongo algo”, le dice Darío una de esas noches en que ambos duermen juntos. “Olvídate de tu noviazgo, olvídate de andarte buscando trabajitos de técnico por aquí y por allá, olvídate de vender computadoras, programas y esas huevadas, y se mi pareja”.

Mauricio traga saliva.

“¿Terminar con mi novia?”

“Tómalo o déjalo, Mau. En la vida, si quieres triunfar, o apuestas todo, o no ganas nada. Y yo no estoy dispuesto a comprar tus caricias por separado”.

El ffisicoculturista revisa toda su vida en tres minutos…

“Me hago tu pareja, Darío”.

“Elegiste bien”, sonríe el supermodelo. “Mañana veremos algo que te guste; pero eso sí: si me traicionas como todos los chicos que han estado a mi lado, te cagas conmigo… y tú sabes que tengo recursos para joderte toda la vida, si quiero”.

A la mañana siguiente, Mauricio obtiene su primera motocicleta de doscientos cincuenta centímetros cúbicos. ¿Y sobre la amenaza? Pierde cuidado. La laptop de Darío es más libro abierto de lo que el supermodelo piensa.

  

martes, 5 de agosto de 2014

De César a Ko Ryu a César


César Quispe estela es casi un ícono en el mundo del fisicoculturismo peruano y el mundo gay peruano también.

Tras ganar el Mr. Perú 2009, su nombre saltó cuando comenzaron a publicarse fotos donde aparentemente  salía calato, con la pinga parada, corriéndosela y botando su leche mientras se duchaba.

Pero la duda se sembró cuando la persona en pantalla se hacía llamar Ko Ryu. El sitio que lo promocionaba decía que se trataba de un luchador japonés, pero ciertos internautas reconocieron al deportista nacido en Pomalca, un distrito cercano a Chiclayo.

César no dijo nada. Las sospechas se mantuvieron y generaron una discusión entre quienes lo apedreaban por inmoral y quienes lo apoyaban (nos contamos) porque necesitaba financiar su deporte.
Algunos lo acusaron de prostituirse y de hacer porno con sus amigos. Bueno, porno ya hacía, aparentemente. Finalmente, en 2012 fue sancionado, hasta que al año siguiente regresó por la puerta grande ganando el campeonato nacional.

César nos cae bien, aunque por ahí dicen que cuando llegó a Piura se comportó como un creído completo, bueno, lástima. De todos modos, disfrútalo.


 (Este video es solo apropiado para mayores de edad. Si no cumples esta regla, no es nuestra)

Coméntalo en Twitter como @hunkspiura

viernes, 4 de agosto de 2023

Eduardo correa, honestamente al desnudo

La cultura en la que vivimos nos obliga a que muchos ocultemos nuestras identidades reales cuando se trata de trabajar o interactuar con la comunidad gay, bisexual o heterocuriosa. Debería ser al revés porque, se supone, es el grupo humano que nos acoge tal como somos, ¿no?  

 

Incluso, lo mantenemos oculto en los momentos de intimidad cuando cachamos rico entre nosotros. Sí, se llama desconfianza y precaución, ¿pero no te sientes un poco incómodo fingiendo ser Pepe cuando eres Paco?

 

En Brasil, no es tanto así. Muchos nombres que hemos conocido, visto en fotos o videos mostrando la pinga parada o el culo en todo su esplendor, como Rafael Cardozo por mencionar uno de sus ejemplos más emblemáticos, han usado su nombre real o artístico sin modificarlo según el público y la actividad.

 

Tal es el caso de Eduardo Correa, un culturista nacido  en Florianópolis (Santa Catarina), el 20 de junio de 1981. Solo mide metro 65 (5 pies 5 pulgadas), pesa más de 100 kilos (más de 230 libras), pero ha sido capaz de mostrar sus atributos en las tarimas de competencia profesional como ante las cámaras que le pidieron quitarse toda la ropa y mostrarse completamente desnudo y erecto.






 

Por cierto, hemos tratado de averiguar cuánto le mide ese rico pene erecto pero no hemos hallado un dato cierto. Sin embargo, viendo las fotos o sus videos, podemos hacernos una idea. ¿Cuánto crees que le mida? Lo discutimos en los comentarios más abajo.

 

¿Mientras, ¿qué más sabemos sobre Eduardo? Comenzó como futbolista, pero tras ingresar a un gimnasio para mejorar su rendimiento, terminó levantando pesas. En poco tiempo, ya estaba vistiendo solo una tanga y mostrando su desarrollo muscular en diversos torneos locales.

 

Solo tenía 19 años y logró el primer lugar en su categoría. Al año siguiente, obtuvo su primer campeonato nacional y su primer Mister Universo. En 2007, logró su primer título de la Federación Internacional de Fisicoculturismo o IFBB como se le conoce en inglés.

 

¿Hizo porno? Más allá del video que te linkearemos más adelante, no que nosotros sepamos. Lo que sí, Eduardo está casado con una modelo de fitness. Y tú, ¿qué piensas sobre él? Escribe en los comentarios más abajo.

Mira el video porno de Eduardo Correa | Hablemos por X | hunks.piura@gmail.com


sábado, 14 de mayo de 2016

La Agencia (22)

Por Hunk01

 

El lío iniciado por Josías duró más de dos años. Aunque Carlos y Rodrigo lograron reducir el proceso por el que se abía denunciado a La Agencia cediendo la totalidad del usufructuo del resort a los tres chicos contagiados a manera de indemnización (sin deshacerse de la propiedad), algo no cuadraba en el esquema: Josías iba mensualmente al lugar a pasar un fin de semana. Hubiera sido parte de la compensación hasta que notaron que los tres muchachos se reuniían con él. Tras Investigarlo, lograron entender que Josías había organizado una enredada intriga en la que terminó pidiendo parte de las ganancias a los tres chicos como ‘agradecimiento’ por haber logrado que prácticamente controlaran el fundo.

Entonces, Rodrigo activó las redes gay de Piura, que funcionan mejor que la Internet. Descubrió que Josías había presentado ante La Agencia, pruebas fraguadas que lo daban como seronegativo, pero que ya venía recibiendo tratamiento, incluso cuando había grabado la escena con él, quien rápidamente se tamizó: dio un real negativo.

Sentó a Josías para conversar y le pidió que dejara de vivir a costa de los tres chicos, pues ya lo sabía todo, y amenazó con denunciarlo. Josías se rió y le dijo que si él lo denunciaba, saldría a decir a todo el mundo que violó la confidenccialidad de los exámenes contra el VIH, y la situación legal de su exjefe sería algo mas débil de la que ya estaba. Carlos ideó una salida rápida aunque dolorosa.

El día antes que Rodrigo cumplió 30, firmó un contrato de alquiler-venta con los tres chicos, mediante el que el resort dejaría de ser su propiedad. Sin saber qué significaría eso, Josías fue a un periódico sensacionalista y contó la historia del contagio, a su manera.

XXX 

La fiesta de 30 años de Rodrigo fue íntima. Todo lo contrario a lo que él había pensado inicialmente. Algunos amigos, Carlos y Andrés. Todo terminó en una orgía, como siempre terminaban sus fiestas. La novedad fue que Carlos se estrenó como gay activo.

XXX

 

Unas semanas después, la productora en Los Angeles rompió su acuerdo con La Agencia luego que se destapara todo el lío del VIH. Rodrigo sabía que todo era parte de la  venganza de Josías, pero decidió no hacer nada, excepto que el tiempo ponga todo en su lugar. Afortunadamente, La Agencia produciía una película por mes y ya tenía su propio canal de distribución. Paralelamente, Rodrigo organizaba tours solapas hacia Matalaché y la casa de playa donde los fans conocían a sus actores y podían tener sexo con ellos. Con eso, contrarrestaba la piratería.

Algunos visitantes terminaban yendo al resort por recomendación del propio Rodrigo.

XXX 

Estaba en Chiclayo por unos días para buscar unos insumos que en Piura eran más caros, cuando un amigo lo invitó a un concurso de fisicoculturismo. Aceptó. Su presencia en el local arremolinó a la concurrencia, pero él ya estaba acostumbrado. A pesar de su edad, nunca dejó de entrenar. La cosa se movió más cuando le presentaron al ganador, un chico de unos 21 años, sencillo, con un gran cuerpazo, una cinturita y un culo que parecía tener dos pelotas debajo de cada nalga. Era Cristian. Juzgando que su presencia ya comenzaba a escandalizar, se fue de allí aunque logró intercambiar teléfonos con el muchacho. Regresó a Piura y olvidó el asunto.

Un mes después,  estaba revisando unos papeles cuando le entró una llamada al celular. Era Cristian.

-          estoy por Piura. ¿Qué haces?

-           Nada, huevón. ¿Ya almorzaste?

-           No.

-           Te invito.

Mandó a Andrés por él, y fueron a comer a un lugar discreto. Todo su historial, incluyendo los escándalos, convirtieron a Rodrigo en una especie de ermitaño. Mientras comían, se enteró que Cristian vino para una exhibición a Piura y que estaba viendo cómo reunir dinero para seguir entrenando. Era complicado hallar un auspiciador. Rodrigo no ofreció nada, pero era obvio que el cuerpo del culturista podía generar buen dinero, claro está si el muchacho estaba dispuesto a posar desnudo. Y fue grande la sorpresa de Rodrigo cuando Cristian dijo que sí.

Lo coordinaron bien y un mes después se fueron a Colán para producir la sesión. Cristian se desnudó, erectó y se masturbó hasta eyacular arrechamente. Y no solo se hicieron fotos sino videos, tres en total. Rodrigo pagó cerca de diez mil dólares por las piezas y los derechos. Lo siguiente fue editar y ponerlos en pago-por-ver mediante la web de La Agencia. Obviamente no lo nombró como Cristian. Inventó un raro nombre oriental: Hunk Kown Do. Pensó que sus ojos rasgados podían despistar su origen peruano. Varias personas que vieron los videos pidieron que el chico hiciera porno con otros actores. Rodrigo lo pensó aunque el tamaño del pene del culturista no lo convenció, además que el musculoso no se atrevía; sin embargo, un amigo de él, Juan, sí se animó, así como otro conocido del deportista, un Daniel. Lo renombró como Pablo explosión y Greg Latino respectivamente, y los metió en dos o tres producciones straight y gay (como activos).

Rodrigo sobrevivió un año sin escándalos, hasta que alguien le avisó algo que lo alarmó un poco: las fotos de Hunk Kown Do habían sido pirateadas por un blog limeño que las relacionó con Cristian. El segundo susto vino cuando leyó los comentarios, donde varios chicos acusaron al culturista de prostituirse como moderno.

Esta vez se dejó de candideces. Denunció al blog por piratear su material, y, por más que trató de ser discreto, la historia salió en los medios. A Cristian le quitaron el título, aparecieron los videos de Juan y Daniel, y la prensa volvió a recordar el pasado porno de Rodrigo desde la novela con Saurus hasta ese momento.

Su denuncia procedió y el blog se vio obligado judicialmente a borrar las fotos. Cristian no volvió a dirigirle la palabra.

El padre de Rodrigo, quien había entrado en contacto con él después de ocho años, pospuso su regreso a Piura por tiempo indefinido.

Rodrigo se hizo más ermitaño aún. De hecho, prefirió encerrarse en la casa d playa en Colán.

Tras pensarlo mucho y detenidamente, regresó donde Carlos.

-            ¿sabes qué? Este es el último año de La Agencia. Ya me cansó esta huevada.

-            Rodrigo, hay alguien que te ha estado buscando.

-           No quiero ver a nadie…

-           Sí querrás verlo.

Sonó el timbre del departamento. Carlos, a pesar de la negativa de Rodrigo, fue a abrir.

-           ¡¡Te dije que no quiero ver a nadie, huevón!!

Cuando iba a desaparecer de la sala, un rostro afable lo detuvo. Rodrigo frenó en seco.

-           Hola Rodri.

Era Lugo.

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2016 Hunks of Piura entertaiment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia.

sábado, 12 de agosto de 2023

Un café al desnudo con Elías Velasco

¿qué hay detrás del nuevo encueramiento del conductor de Café & Conversa?

 








Elías Velasco
(nacido en Lima el 21 de noviembre de 1974, donde reside) estaba encerrado en el baño vestido únicamente con un sacón verde. Respiró profundo. Debió pensar que ésta era la cuarta vez en su vida que lo hacía. “Voy a interpretar a un personaje”, se repitió. Logró tranquilizarse, abrió la puerta, salió hacia la sala, se despojó de la prenda. Estaba completamente desnudo.

 

Afuera lo esperaban dos miembros de su equipo de producción, el artista plástico Miguel Rosas y sus tres aprendices. Todo el mundo entendió que estaba listo. elías se sentó como el pintor le pidió y posó como Dios –aunque no crea en Él—lo trajo a este mundo.

 

“Me sentí nervioso, un poco ansioso, muy observado en general”, cuenta el creador, director y conductor de su show en YouTube, el amenísimo e inspirador Café & Conversa, un espacio donde Elías se sienta a charlar en profundidad con invitados muy diversos.

 

Para el episodio dedicado a Miguel Rosas, su productor sugirió que no solo converse ante cámara o que muestre parte del desnudo masculino que el artista plástico pinta. Pidió a Elías que sea uno de los modelos: “Me pareció una idea bastante arriesgada, polémica, pero muy artística”.

 

No podía echarse para atrás porque cree que si un periodista tiene que narrar bien una crónica, en cierto modo debe convertirse en parte de ella. O sea, si tenía que hablar de hombres pintados completamente desnudos, pues… tenía que ser uno de ellos. Para evadir la censura de YouTube, que prohíbe mostrar explícitamente la pinga, las bolas o todo el culo, su producción eligió ángulos que no mostraran nada más que sus hermosos torso y piernas.

 

Hoy, por primera vez, Elías Velasco cuenta en exclusiva para Hunks of Piura esos detalles y secretos que ni siquiera confesó en aquel comentado episodio.

 







Grandes músculos, pequeño autoestima

En 1993, Elías era otro chico limeño flaco que se sentía demasiado pequeño psicológicamente hablando. Acababa de salir de una relación que de tóxica pasó a violenta. Su pareja se emborrachaba, se desaparecía del mapa; y cuando reaparecía, lo que debía ser un reencuentro romántico se volvió discusiones cada vez más crispadas. Entonces, llegaron los golpes. En algún momento, Elías fue violado sexualmente por ese chico totalmente drogado.

 

“Tener sexo forzado con una persona es violación”, afirma hoy. “Eso me deprimió mucho. Me encerré. Estaba muy delgado”, recuerda.

 

Recapacitó  cuando pidió trabajo en una galería de ropa. el dueño era un miembro de la comunidad LGTBIQ+: “¿cómo un feo va a vender ropa bonita?”, le encaró.

 

Cierta tarde, un amigo pidió que lo acompañara a ver un partido de básquet en el colegio Guadalupe, en el centro de Lima, y cuando menos se dio cuenta, estaba metido en el gimnasio: “en un año cambió mi cuerpo, comencé a arreglarme más”. Su musculatura causó furor e inquietud, lo que Elías usó para cobrarse revancha: “si me maltrataron, yo tenía que maltratar”.

 

Echó para adelante, y en 2004 comenzó a estudiar los secretos de esos físicos que despiertan nuestros deseos prohibidos. Para entonces, estaba en una segunda relación. “Mi pareja me pagó el curso”.

 

En 2007, Elías salió al público vistiendo una tanga bajo la que ya destacaba un hermoso culo y un delicioso paquete. Llegó al Mister Perú y se codeó con las mayores figuras del fisicoculturismo y el fitness; de hecho, obtuvo el tercer lugar en la categoría de culturismo clásico. Previamente, había quedado en segundo lugar en el Mister Lima en la misma categoría, y había ganado el Mister Verano. Tenía 33 años.

 

El problema fue que esa hermosa figura necesitaba que consuma anabólicos. Una enfermedad en sus huesos se activó y lo postró en cama. “Bajé hasta los 49 kilos.”. Como referencia, Elías mide metro 68, así que su peso ideal tenía que estar entre 67 y 70 kilos. “Traté de suicidarme, pero algo impidió que me lanzara al vacío… ¿qué fue? Ni yo mismo lo tengo claro”.

 

Los siguientes doce meses fueron de tratamiento psiquiátrico intensivo. El deseo de matarse fue desapareciendo poco a poco, pero su propio concepto seguía muy devaluado: “Yo me sentía una persona pobre en todos los aspectos”.

 






Las mejores nalgas

Antes del desnudo integral que hizo para su programa, Elías Velasco ya se había quitado toda la ropa en tres ocasiones: en 2008 para una campaña orientada a escorts de Panamá y para el Ministerio de Salud (Minsa); en 2011, nuevamente para el Minsa esta vez en alianza con el Movimiento de Homosexuales y Lesbianas, dentro de una campaña que se llamó Úsame; en 2012 para un fotógrafo francés, que las publicó en una revista para chicos;.

 

La segunda sesión fue especial porque se trató de despertar conciencia sobre el uso del condón y porque Elías compartió el set con otros dos modelos de hermosos cuerpos con quienes simuló poses sexuales pero cubierto por látex de pies a cabeza. Pudo lidiar con el hecho de posar solo, pero hacerlo con otros dos modelos lo intimidó: “Sentí un poco de pudor y nervios”, cuenta.

 

El fotógrafo tuvo tino para romper el hielo, y la sesión se hizo, aunque duró siete horas. Una de las estrategias fue alabando el culo de Elías: “Son las mejores nalgas que he visto”, le dijo, y se lo explicó: estaban bien trabajadas y lucían bien masculinas. Tratamos de vérselas nuevamente, y las tiene riquísimas, aunque de inmediato nos pide orden: “Me gusta  cómo han quedado mis nalgas, pero más me gustan mis ojos… como que hablan mirando.”

 

La campaña Úsame fue un éxito en todo el Perú, aunque a la mamá de Elías no le hizo gracia que el cuerpo desnudo de su hijo se exhibiera en bares y discos de ambiente: “Lo hice porque había un tema de fondo.”.

 

Tener un hermoso cuerpo también lo hizo atractivo para el negocio de los escorts. Ocurrió en 2007. No aceptó. También le propusieron actuar teniendo sexo con otros culturistas peruanos y extranjeros pagándole de 1000 a 1500 dólares por sesión. Volvió a negarse.

 

“No lo acepté porque no lo consideraba estratégico”, explica. Un árbitro argentino era el reclutador de los modelos. Poco después, el escándalo de los culturistas peruanos calatos estalló con fuerza por los medios.

 






Primero, belleza interior

Tener un hermoso cuerpo es ahora un estilo de vida para Elías, pero el físico no es lo primero en que se enfoca. El primer entrenamiento es mental: “como vas a estar por dentro, vas a estar por fuera”. El comunicador se reconoce como un paciente que ha tratado su depresión y su ansiedad. Su búsqueda mental ha entendido que la raíz del problema comenzó desde el mismo momento cuando fue concebido.

 

¿Pareja? No. Ya aprendió que es mejor tomarse el tiempo necesario para elegir mejor; más bien, está enamorado de sí mismo. “Me está resultando enfocarme en cosas concretas y no rodearme de personas que no me aportan nada”, afirma. Su consigna es la empatía o ponerse en los zapatos del otro. Así puede tomar mejores decisiones. “Me siento libre, cicatrizado”, sonríe.

 

Elías asegura que el mejor regalo que te puedes hacer es cambiar porque es tu propia postura, no porque te lo dice la gente: “Mi vida no se maneja por una aceptación colectiva sino por una aceptación interna”.

 

¿Y su pasado? “No puedo renegar de las experiencias de mi vida porque me permiten estar más cuajado”. Y parte de ese crecimiento ha sido crear Café & Conversa. “El programa ha salido más por un tema catártico, debido a una segunda ruptura amorosa”, revela.

 






Y la erección comenzó

Como parte de esa nueva aventura, llegamos a la mañana cuando Elías posó completamente desnudo frente a Miguel Rosas. Tras liberarse del sacón, el siguiente reto fue mantenerse quieto. Y si Elías tiene un pequeñito problema es que suele moverse mucho.

 

Estuvo sentado por tres horas: “Tuve calambres en nalgas, pantorrillas y pies”. Eso le activó la ansiedad y los nervios… y ambas le activaron su pene de 17 centímetros de largo. “Miguel, creo que esa parte se quiere levantar un poco”, le dijo al artista plástico. “eso es normal”, le respondió Rosas con naturalidad. Dicho eso, su verga se volvió a dormir.

 

Lucir su metro 68 y sus actuales 72 kilos requirió alguna preparación corporal: se recortó un poco los vellos del pubis y las piernas. Para sus dos primeros desnudos, sí se depiló completo.

 

Cuando terminó de posar y vio su cuerpo desnudo pintado en el lienzo, quedó muy satisfecho. “Me impresionó el color que le plasmó… Me sentí muy cuidado y protegido por Miguel… Me sentí muy pleno.

 

Elías cree ser una persona bastante normal. “No me considero guapo”, pero “yo me siento atractivo”. A pesar del desnudo y de su físico, tampoco se siente un símbolo sexual. “Me considero una persona en pleno proceso de crecimiento, que busca la belleza interna,” afirma. Eso no lo desenfoca de su físico, del que, dice, no cambiaría nada a estas alturas de su vida.

 

“El cuadro que me hizo Miguel es una piel que expresa colores a través del lienzo, que ha sabido posicionar lo que más me gusta de mí, que son mis ojos”. El cómo lo tome la gente, para bien, para mal, o para fantasear sexualmente lo tiene sin cuidado.

 

Elías piensa que la sesión que hizo para Miguel Rosas ha beneficiado su trabajo como comunicador; de hecho, cree que el cuerpo “es un templo o un lienzo que habla”. “Si me proponen un desnudo y siento que va a aportar a mi vida profesional, sí lo aceptaría”, asegura.

 

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lunes, 7 de noviembre de 2022

el precio de Leandro 12.1: Me estoy volviendo versátil


Darío sale de circulación por un mes. Por primera vez en muchos años, su padre le da cara, aunque sea para enviarlo a una clínica cerca de Vancouver, donde recibe terapia y algo de medicina alternativa. Cuando regresa a la Torre Echenique, encuentra a Pepe como administrador.

“Tu papá consideró que era el elemento más confiable, y, tratándose de ti, no pude negarme”, le explica.

Darío no quiere contradecir a nadie. En la clínica le repitieron mil y una veces el verbo “to release”, mil y una vez “to set free”, otro tantos “to take easy”, y para variar “to heal”. Pepe le entrega las cuentas de esos treinta y tantos días, pero Darío casi no revisa el detalle:

“Gracias. Hiciste bien en aceptar”.

“Por nada. Cuando necesites un amigo, aquí me tienes. Ahora tú te quedas a cargo y yo regresaré a lo mío”.

Darío piensa un par de segundos:

“no. Quédate. Aún te necesito”.

Desde esa mañana, ambos comparten la administración de la torre, las tareas en el penthouse y hasta la cama. El plan de Pepe para su amigo es simple y saludable: ejercicio. Poco a poco, va metiéndolo en el mundo del fisicoculturismo, al punto que cuando dos meses después Darío establece DE Management, su propia firma de representación para talentos, Pepe pasa a ser uno de los fichados. Casi al mismo tiempo también registra DE Real estate para aislar la administración de la Torre, dos fincas camino a la sierra y una casa de playa que su familia posee. Ni una palabra sobre la promesa de venganza que se hizo; no al menos que lo hubiese mencionado.

 


Por esos mismos días, el San Lázaro se queda a dos escasos puntos de ascender a primera división. Leandro está muy disconforme, y comienza a planificar una escuela de verano para futbolistas mientras espera el reinicio de la temporada al año siguiente; pero, cuando está en plenos preparativos, Alberto Madero decide adelantarle su regalo navideño: un contrato de tiempo completo como asistente administrativo en Sparking Advertising.

“Pero, ¿y el equipo?”, duda el futbolista.

“Cuando comience la temporada, lo decidirás”, le responde su jefe guiñando un ojo.

 


Ya un par de semanas antes se había lanzado el comercial que se filmó en Playa Norte tanto en la señal abierta como los canales de paga y servidores de video en línea… en todo el continente. Leandro no es consciente de lo que eso significa hasta que comienza a frecuentar lugares públicos donde antes pasaba como un chico guapo pero no tan conocido, a ser el “tú eres el del catálogo” o “tú eres el del comercial”; quizás un “te vi en Época Semanal” seguido de una especie de escaneo que suele terminar en sus nalgas.

“Menos mal que aún no detectan que también soy el chico del videoclip, porque ahí sí mi madre me cuelga de los huevos”, le comenta a Rico cuando van a comprar lo necesario para cenar en Nochebuena.

“Si no me reconocen a mí, peor van a reconocerte a ti, hermano”, le responde el muchacho.

Por supuesto que mucho contribuye el silencio pagado y bajo advertencia de Luna Estrella. “Tienes cuentas no muy claras con Impuestos”, le dijo una voz en el teléfono, “así que lo mejor será que sigas instrucciones”.

Aunque siempre existe cierto margen de error, como les pasa a Leandro y Rico cuando una semana después están tomando sol en Playa Norte justo a vísperas de Año Nuevo, y notan que dos chicas cuchichean. Las miran y les sonríen hasta que se les acercan y les preguntan de frente por el videoclip. Ambos chicos solo se sonríen mientras no muy lejos, Cintia mira la escena.

“¿Cuándo Leíto te dará tu lugar, hijita?”, reniega Adela, bajo un enorme sombrero y gafas oscuras.

“Son solo admiradoras, doña”, minimiza la chica. Aunque súbitamente, unas dos semanas después, Leandro se le declara, y ella casi termina desvanecida.

“Perfecto”, califica Madero. “Si vas a estar en este medio y la gente te ve sin pareja, te seguirá relacionando con Echenique, y… no es buena referencia”.

“¿Aunque no sienta nada?”, replica Leandro.

“Recuerda que en el mundo de la publicidad, lo cierto es falso y lo falso es cierto”, sentencia su jefe, mientras descansa a su lado tras uno de tantos encuentros secretos en el Condominio Las Flores, como corolario a la fiesta de cumpleaños del director creativo: treinta y seis velas había soplado. “La gente cree con facilidad lo fantástico, y nunca da por cierto lo real”.

“Lo real es que me estoy convirtiendo en versátil”, remata el chico.

“¿Y lo fantástico?”

“Que no lo hago nada mal”.

 

“Entonces quédate con él”.