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miércoles, 30 de mayo de 2012

SxEC 07: Recordando las escondidas

Hace unos días, estábamos conversando algunos primos y amigos, y nos acordamos de los juegos de  infancia.
- ¿se acuerdan de las escondidas?
el que hablaba era un chico de unos 22 años, 1m67, cuerpo agarrado, bien formado, trigueño.
- Oigan, ¿qué les parece si la jugamos de nuevo?
Nos miramos todos, y dijimos: ya.
Le tocó contar a un amigo y todos corrimos a escondernos. Yo me fui a un cuarto desocupado, que a veces usamos como almacén de cosas viejas. Casi nadie entra, o mejor dicho, lo hacen una vez a las quinientas.
El amigo agarrado que recordó el juego se escondió conmigo.
Le metí picaporte a la puerta para que piensen que no había nadie allí. El amigo que estaba contando comenzó a buscar. Mis otros primos y amigos  se escondieron por otros cuartos de mi casa.
Yo estaba con mi amigo agarrado.
- se demorará en encontrarnos. Nunca nos va a encontrar.
Entonces, supongo que jugando, se acostó encima mío.
- ¡Aguanta!
Nos reímos. De pronto comenzó acariciarme, y yo también. Me miraba fijamente.
- A ver cuánto duras mirándome fijamente a los ojos, sin lagrimear.
- ¿qué?
- Si lagrimeas, te follo el culo.
Me reí bajito.
Lo miré fijamente por buen tiempo, sin lagrimear.
- ¿Ya ves que aguanté?
- ¿Y si te hago llorar de otro modo?
- ¿Cómo?
- Follándote por el culo.
Me reí de nuevo, porque pensé que estaba bromeando, así que le seguí la corriente.
Él vestía un short y camiseta deportivos. Se sacó la camiseta, y noté cómo su verga se abultaba bajo su short, así que se la saqué, pero no le hice nada: era un trozo de 18 cm, grueso.
- Cómetela.
- No sé.
- ¿qué pasa? ¿No la quieres?
Me acosté a su lado, y él se sacó el short. No llevaba ropa interior. Se sentó sobre mi pecho y me puso su verga en mi boca.
- Embútettela.
Me pasó su verga y sus huevos por mi boca, mientras comencé a acariciarle su firme culo. Entonces, jugando, me lo quité de encima, así que él se quedó sentado sobre el suelo, culo al piso.
- Te apuesto que no me follarás.
se levantó, me tomó por los brazos, y me volteó. Me bajó mi bermuda, y comenzó a puntearme.
Así agarrados, caminamos hasta su short. sacó su billetera, y allí tenía un condón. Se lo puso.
De pronto, sentí cómo su pene entraba en mi culo.
- ¿Te duele?
Me estuvo follando unos minutos, cuando reaccionó.
- Hay que salir un rato del escondite para que no sospechen. Luego regresamos para comerme ese culo.
Se puso su ropa, sin sacarse el condón.
Para no levantar sospechas, y hacer suponer que estuvimos escondidos en partes distintas, él salió por una puerta, y yo por la otra.
Cuando regresamos, el chico que estaba contando se negó a hacerlo de nuevo.
- 'Ta que son bien fatales pa' esconderse.
Un primo tomó su lugar, pero acordamos que no iríamos a los dormitorios para evitar que se pierdan cosas.
Aún así, me fui a mi cuarto... y mi amigo agarrado me siguió.
Nos quitamos la ropa, y él se acostó en mi cama, así que comencé a chupársela. Puse mi culo en su cara, y él me hizo el beso negro.
- Chúpala así.
Me la metí toda en mi boca.
Saqué un condón que tenía en mi mesita de noche, se lo puse, y me senté encima de su pija.
De allí rodamos en mi cama hasta que hicimos un piernas al hombro.
- Voltéate.
Me puse en cuatro y me la clavó de nuevo. sus huevos sonaban cuando golpeaban mis nalgas.
- Cómetela toda, mierda. qué rico culo tienes.
Yo gemía de placer.
- Te voy a meter los huevos también.
- sí, hazlo.
- qué rico culo tienes, reconcha tu madre.
- No resondres, reputa la tuya.
Nos reímos.
Me volteó otra vez, hasta que quedé boca arriba, me levantó una pierna y me la metió. Me folló con más fuerza.
Volvió a hacerme el perrito, pero esta vez contra la pared.
- ¿Te duele?
Me acariciaba todo mi cuerpo, me tocaba las tetillas y eso me ponía más arrecho.
Él continuaba moviéndose, hasta que se vació.
Aún a pesar que ya las había dado, no dejaba de moverse con fuerza, como si quisiera atacar por segunda vez.
Entonces, se detuvo.
- ¡qué rico ha estado! Eres de la puta madre, huevón.
- Tú igual.
- A partir de ahora, vamos a follar cuando queramos.
Cuando salimos, todos los demás se habían ido, seguro porque era hora del almuerzo.
- Fue buena idea decirles para jugar a las escondidas, ¿no?
- ¿Por qué?
- Porque mañana jugaremos también.
©2012 Hunks of Piura Entertainment.
 

viernes, 20 de abril de 2012

SxEC 1: Partido bajo techo

Vivo en una casa, que en la parte delantera tiene una tienda resguardada con rejas, por seguridad. Un día estaba solo; entonces, llegó a comprar un chico. Es de cuerpo marcado, brazos grandes y formados, alto. Es simpático de rostro, donde destacan unos ojos claros.
Como el pata es del barrio, le abrí las rejas y lo hice pasar con toda normalidad.
Yo no me hacía muchas ilusiones, pues sabía que era heterosexual... o al menos eso creí.
- Por favor, véndeme una gaseosa.
- OK.
Caminé hasta la refrigeradora, que está del otro lado de la tienda. Él me siguió. abrí la puerta de la refri.
- ¿Qué gaseosa quieres?
Él me miraba fijamente, en silencio. Entonces, se acercó más, y me tocó el culo.
- ¡Aguarda, mierda. No seas gracioso!
Trataba de hacerme el inocente; además, yo siempre tuve la imagen de que con él no pasaba nada, a pesar que su imagen de macho varonil me impresiona.
- Ya. dime, qué gaseosa quieres.
Él seguía mudo, mirándome fijamente. Entonces, sus labios se despegaron.
- Yo quiero otra cosa.
me reí.
Se puso detrás mío, comenzó a tocarme el culo. Yo estaba palteadazo.
- Buen culo tienes.
Me empezó a acariciar. Me arrechó.
- Te veo por la calle, y me dan ganas de metértela toda.
Comenzó a tocarse su verga. Yo seguía muy nervioso, pues estaba tan cerca de mi. Normalmente, lo veo jugando fútbol y hablando de chicas con sus patas. Yo no sabía qué pensar ante las cosas que me decía, que, ni por casualidad, se me hubiera ocurrido que pudieran salir de su boca.
Se bajó el cierre de su pantalón, y se sacó su verga de 16 cm, gruesa.
- Mámala, chúpala.
Al inicio, me palteaba hacerlo, debido a los nervios. Pero me arrodillé, cerré la refri, y comencé a darle un mameluco.
- Wow! ¡Qué caliente está tu boca! Chúpala así.
Le pasé mi lengua por toda su boca, y también le lamí los huevos, que los tiene grandes. Entonces, él se bajó más su pantalón.
Dejé de chupársela, pensando que ya se iría, pero él comenzó a apretarme las nalgas, y a acercarme todo su cuerpo. Mi excitación hizo que la mía tamién se pusiera dura y babeante.
- Todavía no termino. quiero probar ese buen culo que se te marca cuando caminas. Lo debes tener bueno.
Yo me reí.
- Déjame comprobarlo.
Abrió la nevera de la refri, y me bajó mi short y mi calzoncillo.
- ¡Buen culo tienes!
Me nalgueó, y como él había metido su mano a la nevera, me la pasó por mi trasero. Luego comenzó a meterme los dedos, y a estrecharme más contra su cuerpo.
- Qué rico culo tienes, mejor que el de una puta.
Se rió.
Hizo que me incline, apoyándome en la refri. Sacó un condón, se lo puso y comenzó a metérmela. Me dolía como mierda.
- Qé rico y apretado está tu culo. Ahhhh. Vas a ser mío, carajo.
Comenzó a follarme y a seguirme follando. Entonces, hizo que me apoyara contra la pared, me abrió de piernas, y me la clavó de nuevo.
De allí, pasamos a la sala, y me tumbó sobre mi sofá para seguírmela metiendo. Me hizo piernas al hombro, pero con las piernas cerradas, según él, para sentirla más.
Se sacó su polo, y comenzó a acariciarse su pecho formado, y sus tetillas.
- ¿Te gusta?
- Sí, mi amor.
Se acostó sobre mi y me dejó sentir sus músculos firmes, aunque no grandes.
- Ponte en cuatro.
Me la metió de nuevo, y no paraba de decirme cosas cachondas.
- qué rico culo habías tenido, y te la tragas toda, so pendejo tragón y comelón.
Me nalgueó de nuevo.
En eso, eyaculó.
Se sentó completamente calato sobre mi sofá. Estaba cansado. Yo estaba complacido por esa imagen
- He cachado rico contigo. Tienes buen culo, carajo.
Se me acercó de nuevo, y en compensación a esas palabras, se la chupé otra vez. su verga estaba semi-dormida, luego de haber vaciado su semen.
- espero que se vuelva a repetir.
- Claro, por mi, normal.
- Ya... pro... que quede entre los dos.
- Normal. Descuida.
Normalmente no le cuento mis cosas íntimas a nadie, pero con todos ustedes, he tenido que romper esa promesa de silencio.
al día siguiente, lo vi jugando fútbol. Me vio a lo lejos.
No me saludó... como si no me hubiera visto...

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Comenta este relato aquí o en hunks.piura@gmail.com

domingo, 19 de junio de 2022

ASS (33): Un trío gay matutino puede cambiarlo todo

El culo de Flavio tiene poder, incluso poder político.

 


A las 6 de la mañana, Flavio ssale del edificio donde vive, vistiendo una malla de una sola pieza azul eléctrica, que se sujeta a sus bien formados trapecios y ssolo le tapan las tres cuartas partes del muslo. El resto de su anatomía, aunque esté cubierta por la tela alicrada, no deja nada a la imaginación, en especial sus pectorales, su espalda, su cintura delgadísima y plana, su enorme culo, su paquete, sus bien formadas piernas.

La poca gente que está despierta y en la calle a esa hora del sábado se lo queda mirando. A Flavio le llega a la punta del huevo. Sabe de más que Piura es una ciudad hipócritamente conservadora, que se escandaliza en público pero goza todo el kamasutra en privado. Aún así, la ruta del muchacho es discreta, recorriendo Miraflores, escuchando los trinos de las aves, los ruidos de la ciudad, buscando calentarse en el aire frío del amanecer.

Dobla a la avenida que va a dar al Cuarto Puente y trota sostenido y firme, tan firme que sus grandes nalgas e hinchadas piernas vibran a cada impacto de su pie con el concreto. Al pasar por la segunda cuadra, de una mototaxi que se estaciona baja Eliezer junto a otra persona alta como él pero menos fornida. Ambos se quedan viendo al atleta alejarse.

“Un culazo justo como me lo recomendó el doctor”, dice en voz baja.

“Y culazo pituco por lo visto”.

Ambos ingresan a una casa a mitad de esa cuadra.

“Tremendo susto el que me diste en el bus con ese maricón”.

“Eres bien huevón: ¿a quién se le ocurre dejarse mamar la pinga sabiendo que te pueden ver?”

“Ya empezó el capitán… ¿ya se te olvidó cuando metíamos huevo?”

“Pero nosotros cachábamos caleta, eli; más bien, dime cómo puedo ayudarte”.

“Cáchate de nuevo a Pelu, y a cambio te prometo más ganancias que putas pérdidas”.

“No me digas que el culo de Pelu sigue en servicio activo”.

“Sí, solo que ahora se come pingas de alto rango…”

El otro hombre mira fijamente a Eliezer:

“Acepto siempre que no me metas el dedo al culo… y que mi hijo sea parte de los beneficiados”.

“Nada de eso, capi… será mejor que cachar con los calichines del FC”.

Veinte minutos después, ambos salen de la casa y caminan en dirección al Cuarto Puente.

“Gracias, capi, y lo otro ya sabes que se arregla metiéndole verga”.

“Si lo haces, hasta les doy el culo a ti y a Pelu”.

Llegan a un cafetín pero lo hayan cerrado.

“Hijo de puta… tendremos que ir por la irazola. Conozco otro lugar”.

Al doblar la esquina casi chocan con Flavio quien viene trotando en sentido contrario. Los tres se asustan primero, se maravillan luego.

“Perdonen, no los vi llegar”, se excusa el muchacho.

“Descuida… fue mi culo, digo, mi culpa”.

Flavio sonríe ante el lapsus linguae, y nota que el otro hombre le mira fijamente las caderas y las piernas. En diez minutos, los tres ingresan al minidepartamento del joven. Eliezer y su acompañante agradecen y se sientan.

“Ya decía de dónde tu cara y tu cuerpo me eran familiares”, comenta el primero.

“¿Cara, cuerpo y culo?”, ssonríe Flavio mientras pone una sartén en la cocina y enciende la cafetera. “Hay huevos en la refri, y tengo tostadas en la alacena; sírvanse mientras me ducho”.

Flavio entra a su cuarto, se sienta en la cama y se saca las zapatillas y las medias, las que lanza con precisión al cesto de ropa sucia. Se pone de pie y se saca la malla de licra; queda completamente desnudo. De pronto nota que alguien también desnudo entra por la puerta, la que deliberadamente dejó abierta.

“No te entendí a qué huevos te referías”, sonríe Eliezer. “¿A lo mejor éstos?”, pregunta fingiendo inocencia y sacudiéndose los testículos.

“Sí, tus enormes huevos”, sonríe Flavio muy seductor. “Apuesto que son más nutritivos”.

En ese momento, el otro hombre entra completamente desnudo también. En un par de minutos, los dos invitados están apiñados con el anfitrión en su ducha untándole el jabón líquido. Recorren todo su cuerpo perfecto, en especial ese generoso culo. Flavio, aprovechándose flanqueado, agarra las pingas de ambos y las comienza a masturbar.

Una vez que ambos penes están duros, gira, se arrodilla sobre el piso de mayólica y los chupa alternadamente. Minutos después, los tres comparten la cama. Mientras Eliezer ofrece su pija para que se la chupe Flavio, el otro hombre le clava sus 18 centímetros por ese ano suave y cálido. Hay gemidos, hay jadeos, hay arrechura.

Luego Eliezer mete su pinga a Flavio mientras éste se la chupa al otro hombre. Aquí la cosa se ha puesto un poco más complicada para el pasivo porque el grosor de ese pene largo y moreno desafía la elasticidad de cualquier recto, incluso del experimentado mancebo. El otro hombre no aguanta mas y dispara todo su semen en la boca del atleta matutino. Tras suspirar, se echa en uno de los lados de la cama.

Los siguientes veinte minutos serán solo de Eliezer y Flavio. El primero acostado boca arriba, el segundo cabalgándolo sin descanso. Incluso Eliezer se anima a tomar el pene de Flavio y comenzarlo a masturbar hasta conseguir que crezca a sus 15 centímetros, el glande más hinchado que el resto del tronco; los testículos golpeando el vello púbico.

Luego Eliezer se sienta en el filo de la cama y Flavio se sienta sobre él. Con la enorme pija dentro de su culo, continúa cabalgando. La plasticidad de este pasivo es sorprendente, piensa el activo. Finalmente, Flavio da una última mamada profunda al órgano sexual de Eliezer y le extrae todo el semen, una gran cantidad dicho sea de paso, y se la traga. Los dos se acuestan junto al primer hombre, de tal manera que el anfitrión queda al medio.

“Leche de negro y leche de cholo”, celebra Eliezer.

“el que no tiene de inga, tiene de mandinga, y sabe disfrutar una buena pinga… o un buen par de pingas”, ríe Flavio.

“¿Y como cuánntas te habrás comido?”, le consulta el otro hombre.

“No muchas como parece, pero las que me comí pagaron bien y quedaron muy satisfechas”.

“Ah… eres… cómo decir…”

“Escort, modelo de desnudo artístico, desnudo pornográfico, stripper, gogo, y ahora estoy grabando una película porno”.

Eliezer reacciona: “O sea que este trío…”

“Tranquilo, moreno. Esto es cortesía de la casa; es más: yo estoy dispuesto a cachar contigo todas las veces que quieras… y con tu amigo también”.

“¿Por nada?”, se serena Eliezer.

“Al contrario. Si haces que tu jefe no se meta con mis negocios… yo te prometo que todos ustedes llegan a la regional… y tendrán rico sexo gay”.

Casi a un cuarto para las 9 de la mañana, Eliezer y su acompañante salen del edificio.

“Eli, prácticamente le has dado el culo a ese chibolo”.

“Tranquilo, capi: ni le di el culo ni me dio su pinga… todo está bajo control”.

“Ya te dije, eliezer: no me metas en líos y garantiza lo de mi hijo”.

“Lo de tu hijo es un hecho; por lo demás, ¿cuándo te he cagado la vida, querido Julio?”

            Para finalizar,mira un video porno gay aquí. 

domingo, 5 de junio de 2022

ASS (31): Sandro, Eliezer y Bartolo

Dos amigos celebran su reencuentro cachando y reciben un invitado inesperado.

 


Un hombre alto, moreno y atlético, que disimula muy bien sus 45 años, sale de la municipalidad de San Sebastián. Camina por la vereda cuando al llegar a la esquina casi lo arrolla un ciclista vestido en mallas negras de muslo a cuello. El hombre moreno salta un paso hacia atrás rápidamente. El ciclista se detiene asustado:

“Perdo…” Esa cara le parece conocida…  “¡¿Eliezer?!”

“¿Sandro?”, lo reconoce el peatón.

Un cuarto de hora  después, ambos hombres comparten una estrecha ducha. Eso les permite abrazarse y besarse desnudos mientras el agua fresca cae encima de sus atléticos cuerpos. Eliezer toma el jabón y lo comienza a untar a Sandro por la espalda, el culo, luego el pecho, el abdomen, la pinga y los huevos. Sandro hace el mismo tramo, pero al llegar al medio del culo…

“Solo jabóname y nada más”, advierte Eliezer sonriendo.

Sandro pasa la pastilla de jabón por la raja entre las enormes y velludas nalgas de arriba abajo y luego se arrodilla para seguir con las gruesas piernas. Un largo y grueso pene baila frente a su cara aún cubierto de jabón. Lo enjuaga bien y comienza a chuparlo.

“así, Sandrito. Trágate ttoda mi verga.

Ya seco, Sandro se acuesta en la cama que hay en el cuarto. Se abre de piernas. Eliezer llega a su encuentro, se acuesta sobre él y vuelve a besarlo mientras el otro se le aferra abrazándolo. Entonces, Eliezer se incorpora, le levanta las bien formadas piernas y comienza a sobarle su vergota aún blanda en la raja del culo. La erección no tarda en producirse. Sandro alcanza un condón y un chisguete de lubricante.

“Gástalo todo si quieres”, le pide sonriendo.

Eliezer se coloca el forro en su grueso y largo trozo, 23 centímetros, se unta el gel transparente, lo aplica al ano de Sandro tratando de estimularlo con un leve masaje y comienza la penetración.

“Despacio, negro”, gime Sandro. “No me hagas doler”.

Eliezer tiene todo el tiempo del mundo para ir clavando lentamente ese culo hasta que solo puede ver su crecido vello púbico aplastándose contra el culo de su amante. Y lentamente comienza a bombearlo mientras vuelve a inclinarse para besarlo en la boca, lo que es correspondido.

“¿Te gusta la pinga, mi campeón?”, le pregunta excitado.

“Me encanta, negrito lindo”, jadea el otro pata. “me aloca”.

Los dos siguen cachando en esa posición por buen tiempo hasta que Sandro se pone en perrito y el otro hombre lo sodomiza siempre lento. El exceso de lubricante entre el pene y el ano de ambos produce un sonido bien cachondo. Eliezer prueba a aumentar la velocidad del bombeo aprovechando que ese esfínter parece haber ganado mayor flexibilidad. Sandro gime un poco más aguantando el dolor, enfocándose en cómo podría verse el sexo si alguien más los estuviese mirando. Y a esa velocidad, Eliezer ya va durando casi tres cuartos de hora.

Posteriormente, el activo se acuesta al filo de la cama mientras el pasivo, bien abierto de piernas y afirmando sus pies en el suelo, rebota haciendo gala de sus muslos bien ejercitados. Finalmente, Sandro se apoya en el filo de la ventana mientras Eliezer lo acomete de pie y desde atrás a todo lo rápido y cuidadoso que puede hasta que por fin eyacula dentro del condón. Se relaja todo al fin.

Tras el sexo, ambos descansan sobre la cama con el televisor prendido en ese programa donde los chicos reality dejan ver sus bien trabajados culos en esas mallas sin ropa interior.

“Eres la misma máquina cachera de hace 15 años, eli”.

“¿Aún te acuerdas?”, sonríe el moreno. “Fue cuando ganaste ese festival de tondero, si mal no recuerdo… Y creo que Julio todavía jugaba en el Piura”.

“Claro, Eli. Yo recién cumplía 20 añitos. Y no te olvides de Pelu. Cachamos los cuatro. No puedo olvidarme cómo ese huevón sufría con tu verga dentro del culo. ¿Sigues trabajando con él?”

“Sí, ahora le estoy preparando la candidatura al gobierno regional”.

“¿Y sigues cachando con él?”

“No tanto como antes pero a veces nos damos nuestras escapadas so pretexto de coordinar”.

Se escuchan unos pasos fuera, luego unos toques en la puerta de metal.

“¿Esperas a alguien?”, se intriga Eliezer en voz baja.

“Los únicos que me vienen a ver son el chiclayano o el venezolano del tercer piso”.

Así calato, Sandro se levanta de la cama y abre un poquito la puerta.

“Hola”, le dicen desde el corredor.

“Entra”, invita Sandro.

Un chico joven, unos 25 años, alto, cabello largo y lacio, bien peinado, vistiendo una bata blanca con el logotipo del Seguro Social en el pectoral izquierdo, el que resalta (de hecho todo su físico parece ser atlético) ingresa.

“Te venía a avisar que la campaña…” el muchacho enmudece al ver al esbelto moreno desnudo sobre la cama. “Perdona, pensé que estabass…”

Sandro sonríe y, cerrando la puerta, se le aproxima y le pone su mano en el paquete.

“Descuida, Bartolo. ¿Por qué no tomas un baño y… disfrutas con nosotros?”

El recién llegado duda un poco. Vuelve a mirar a Eliezer. Sandro toma la cremallera de su bata y, sin que oponga resistencia, se la baja y quita; luego hace lo mismo con el pantalón blanco de tela. A pesar del bibidí y del bóxer blancos, es evidente que ese chico entrena a diario.

Quién sabe qué le dijo Sandro a Bartolo en la ducha. El asunto es que el muchacho, ya desnudo, se integra a la cama. No solo es atlético y lampiño sino que tiene todo su vello púbico rasurado. Eliezer le sonríe. Los tres se funden en un abrazo y tratan de besarse al mismo tiempo.

“Chúpasela al negro”, le dice Sandro. “Te vas a volver loco”.

Bartolo toma en su mano el pene ssemierecto de Eliezer y se inclina a chuparlo; Sandro aprovecha para succionarle las nalgas y el propio ojo del culo. Bartolo intuye que ya hubo acción en ese cuarto porque ese falo sabe a látex, pero no le importa. Continúa. Además, disfruta cómo le agasajan el ano, por lo que en compensación gira y se la chupa a Sandro. Eliezer no resiste la tentación de usar su enorme pie para acariciar el rico culo de Bartolo y usar el pulgar derecho para estimularle el esfínter.

Poco después, Sandro penetra a Bartolo por el culo mientras éste sigue tratando de tragarse la gran pinga de Eliezer. Como activo, Sandro es apasionado y cariñoso sin que eso deje de probar algo tan arrecho como hacerle sonar las nalgas mientras lo bombea. Minutos después, los roles se invierten. Eliezer nota que Bartolo tiene una pinga de unos 17 centímetros, algo curva hacia abajo, medio gruesita. También se fija en los 16 centímetros gruesos de Sandro, que son pajeados mientras le llenan el culo por segunda vez esa noche. Eliezer se pajea.

“Campeón, todavía me queda leche”, le sonríe a Sandro, quien, sin dejar de masturbarse, vuelve a succionar el pene de su visitante. El dormitorio se vuelve a llenar de gemidos y jadeos hasta que los de Bartolo se hacen más fuertes.

“Voy a eyacular, mierda”. Y dando un rugido sordo, casi como un quejido, dispara todo su semen dentro del culo de Sandro, quien al sentir la palpitación, deja de chupársela a eliezer, deja que le saquen la pinga, se acuesta boca arriba y se pajea con toda su fuerza. No avisa nada. Su leche se dispara sobre su abdomen y pecho. Entre asco y fascinación, Eliezer observa cómo Sandro se soba el esperma hasta convertirlo en una capa blanca que se seca sobre la piel.

“¿Qué venías a decirme?”, al final reacciona cuando se relaja.

“Que el traumatólogo dijo que la campaña en tu pueblo sí va”, contesta Bartolo terminándose de sacar el condón.

“¿Campaña de…?”, averigua Eliezer aún con la pinga dura.

“Acción social”, sonríe Sandro. “Quiero postular a la provincial”.

Bartolo los mira en silencio.

“¿Por qué no postulas con Pelu?”, consulta Eliezer a Sandro, quien le sigue sonriendo. Eliezer sabe que eso es un sí. Bartolo y su cuerpo atlético al desnudo continúa ahí, arrodillado al pie de la cama, sintiendo que ése ya no es su asunto. Lo único que llama su atención es ver cómo Eliezer pajea su enorme falo hasta que espesas ráfagas de leche blanca se dibujan sobre su piel marrón. 

Y para finalizar, mira un video porno gay aquí.

viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

jueves, 12 de enero de 2012

secreto de primos, eso espero

Cierto día que mi familia había organizado una fiesta, estuvimos todos. Todos menos un primo que se había quedado cuidando su casa.
Como habían servido regular comida, me pidieron a mi y a su hermano mayor, que estábamos nadando en la piscina, haciendo carreritas, que lo fuéramos a ver.
Salimos refunfuñando, porque desde el colegio, siempre nos destacamos por estar en los primeros lugares, y ahora nos estaban quitando la viada.
Llegamos y el cuidador no daba señales de vida. Su hermano lo llamó pero no contestaba su celu.
-         seguro fue a jugar fulbito. Esperémoslo.
-          Oye, pero estábamos de la puta madre en la piscina.
-          De aquí regresamos y ya.
-          Ya pues.
-          Oe, ¿y por qué tu afán de regresar a nadar, si hace cinco años que hemos salido del cole, y te sigo ganando?
-          Revancha, pe.
-          Es que el culazo que te manejas te hace contrapeso y por eso no puedes nadar.
En la joda, mi primo tenía razón. Mi trasero era grandecito, tanto que ni el resto de mi cuerpo atlético lo podía disimular.
Mientras esperábamos a mi otro primo, nos pusimos a ver tele. Estábamos sentados en dos sillones en perpendicular.
Entonces, mi primo comenzó a joderme.
-         Prepárate para la derrota.
-          Ya veremos. Lo que pasa es que haces trampa.
-          ¡Qué picón!
Al momento que me decía esto, sentí que su pie me rozaba mi culo.
-         ¡Suave, huevón!
-          Si no tuvieras el culo tan grande, avanzarías más rápido.
-          Pero al menos a mi me quedan mehjor los pantalones.
-          Uyyyy…. Te picaste de nuevo.
Entonces, volvió a meterme su pie en mi poto.
-         Ya, no jodas.
-          ¿sabes qué, primo? Me gusta tu culo.
-          Hablas huevadas. – Yo me sentí sorprendido al inicio por esa afirmación, pero algo me recorrió el cuerpo.
-          Puta. Si de mi dependiera, ya le habría metido huevo.
Su pie seguía en mi culo. Cuando lo volteé a ver, ví que se sobaba su pinga bajo su bermuda. Como habíamos salido rápido de la piscina, nos quitamos los speedos, y nos pusimos las bermudas ahí nomás encima.
-         ¿qué dices? ¿Dejarías que te cache?
-          No me jodas… no sabía que eras maricón.
-          Ja, ja. ¿Crees que no me sé lo que te pasó con el capitán de la selección de natación del cole?
Vaya, vaya. ¿Y cómo se había enterado de eso? Era uno de mis secretos.
-         Yo sé que los dos pasaron la noche cachando cuando fueron a concursar a Trujillo hace seis años. Por eso ese huevón no quedó en primer lugar.
Yo no sabía qué decir, y soy muy malo para ocultar lo que me pasa, o me pasó.
-         Eso pasó hace tiempo.
-          Y hace unos meses también. Ese huevón es medio bocón. Agradece que soy su pata, porque de ser otro, ya anduviera en el chisme.
-          Gracias… primo.
-          Ya, pé, ¿cómo con ese desconocido sí, y conmigo que soy tu family te haces el tercio?
Se levantó y se interpuso entre mi y la tele, se bajó la bermuda, y me dejó al descubierto su pija gruesa y babeante con unos huevos rosados grandes, que le colgaban. Se la empezó a correr.
-         Ya pe. Una chupadita antes de que venga mi hermano.
-          Estás loco.
-          ¿Y tú no? ¿Crees que no me di cuenta cómo me miras la entrepierna, o cómo me mirabas ahora que nos cambiamos?
-          Ese mierda no te debió contar eso.
-          Ese mierda no te sabrá cachar como yo… anda, no seas malito, dale su chupada.
Me quise parar, pero él me tomó de las muñecas, y logró que mis manos se la acariciaran. Ya no pude contra mi mismo. Mirándolo fijamente a los ojos, comencé a masturbarlo, me senté lentamente, y cuando tenía su verga a la altura de mi boca, le lamí la cabecita que estaba salada por su líquido pre-seminal. Poco a poco me fui olvidando del pudor, y me fui metiendo ese falo grueso en mi boca.
Le di una mamada genial.
-         quítate la bermuda, ponte en cuatro en el sofá.
Me quedé desnudo, e hice como me lo pidió.
Al poco rato, comencé a sentir un dolor en mi agujero allí en mi culo: me la estaba metiendo.
La pinga de mi primo fue entrando y saliendo de mi culo por largo rato hasta que sentí que palpitaba, mientras él lanzaba un gemido profundo.
Justo en ese momento sonó la puerta, y a la volada, nos pusimos las bermudas. Era mi otro primo, su hermano menor.
Le sirvió la comida y se quitó a otra parte. Yo sentía el culo mojado y me acomodaba de tal modo que no se me pegara con la bermuda.
-         ¿qué tienes, primo?, - me preguntó.
-          Nada. El calor.
-          Anda a mi cuarto, entra al baño y úsalo.
Me llamó la atención esto. ¿se habría dado cuenta de lo que había pasado?
Sin roche, me fui a su cuarto, entré a su baño, y me limpié.
Cuando salí, mi primo, el menor, estaba en su cuarto… calato, erecto… y no era tan chiquita. Bueno, apenas tenía 18.
-         Gracias por la comida, pero ¿qué te parece si te comes ésta?
Y se la comenzó a correr. Yo entendí que hacerme el cojudo no me iba a servir, porque encima ambos eran simpatiquísimos, tanto que las chicas les revoloteaban.
Él se sentó sobre su cama, y yo me senté encima de su verga, y comencé a saltar, con su palo dentro de mi culo.
De allí hizo que me inclinara sobre su cama, y él, de pie, me la clavó toda.
Unos minutos después, sentí que su verga palpitaba dentro de mi, y otra vez esa sensación de tener el culo mojado. Esta vez me duché.
Cuando salí, mi primo, el mayor, me esperaba en la sala.
-         Regresemos al tono a darle razón a mis viejos.
-          Claro.
-          Ah, y de esto ni una sola palabra, tanto tú, como tú. – Y nos señaló a los dos.
Hasta ahora me pregunto si el que recibo pinga es un secreto como he creído, o ya tengo mi famita.
Me da la impresión que es lo segundo, porque cuando regresamos a la fiesta, mi primo, el menor de todos, me miraba como ofreciéndose como una tercera opción.
Por ahora no está en mis planes hacerle caso porque apenas tiene 16, y yo le llevo cuatro años.
¿Será parte de mi lista de cacheros? Ya lo sabremos en un par de años. Mientras tanto, otro chapuzón para refrescarme no me vendría mal.

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro.
Basada en un relato de El Chico (busca su perfil en este mismo blog). ¿quieres compartir tu historia? Hunks.piura@gmail.com

miércoles, 13 de junio de 2012

SxEC 09: Mi orto y la ducha

El chico con el que estuve mide 1m68, contextura promedio, y una polla de 16 cm. se trata de un amigo que vive cerca de mi casa.
Hace unos días llegó para joder un rato. Mi hermano había llegado mareado, y se fue a dormir la mona, en su cuarto.
- Oye, me voy a bañar.
- ¿Y por qué no nos bañamos juntos?
- Ya pues.
Nos calateamos. Lo primero que me llamó la atención fue su pinga, tan rica. Yo tuve que aguantarme para no decir ni hacer nada.
Nos metimos a la ducha. Yo comencé a enjabonarme.
- ¿Te enjabono el culo?
Los dos nos reímos. Se la pasó todo el rato jodiendo y jodiendo.
- ¿Te paso el jabón por la espalda?
- Hablas huevadas.
En ese momento me volteé de tal forma, que casi le doy un beso en la boca.
- Sorry.
- No hay problema... ¿Saves? Tienes el culo bien redondito, mejor que de una jerma.
- ¿qué?
- Tienes culito de puta.
Los dos nos reímos.
- Tienes un culo tan grande que sobrado se aguanta dos pijas.
Mientras nos seguíamos bañando, sentí como un airecito sobre mis nalgas: él me había pasado las manos rápidamente, pero sin tocármelas.
- ¿No te vas a enjabonar el culo? ¡Yo te lo enjabono!
- ¿Cómo?
- Normal. Habla.
Entonces, su verga comenzó a pararse. Yo no le dije nada. seguí bañándome, cuando sentí que me sopló el cuello. Me volteé, y mi verga chocó con la suya. Las dos estaban armadazas.
Lo quise evadir, pero él me agarró de la cintura, y pegó su cuerpo al mío. ¡qué rica sensación, por Dios!
Áún así, le quité sus manos de mi cuerpo, pero él me volvió a tomar y me arrinconó contra la pared de la ducha, rozando su pecho, su vientre, sus piernas y su verga parada contra las mías. Era definitivamente rico.
- Chúpamela.
Me arrodillé a hacerlo, mientras el agua de la ducha caía, y me suavizaba el fuerte sabor de su pinga. se la succioné con fuerza, antes de pasar a comerme sus huevos.
Él me tomó del cabello y me metía y sacaba su pinga de mi boca. Por un momento, sentí que me ahogaba, y no pude articular palabra.
- Cómetela toda. qué rico la chupas. Tienes una boquita calientita. Si así tienes la boca grande, ¿cómo tendrás el orto?
Yo paré en seco, y lo miré extrañado.
- ¿Qué es orto?
- ¡Tu ano, pues, huevón!
Nos reímos.
Se la seguí chupando y chupando, y comenzó a hacer unos gemidos bien arrechos.
- Puta madre. sigue. Sigue.
se inclinó a tocarme el culo, y aprovechando la humedad de la ducha, me metió los dedos a mi... orto.
salió un toque a ver su ropa y regresó con un condón, se lo puso. Se sentó sobre el piso de la ducha, pero debajo de la lluvia. El agua seguía cayendo.
- siéntate despacito. quiero abrirte ese... orto.
Mientras la metía y bajaba, me dio dos fuertes nalgadas. su pene entró sin problemas en mi culo, quizás por el agua que caía.
Comencé a subir y bajar, a ir para adelante y para atrás, a apretársela con mis nalgas.
- Uyyy, ¡qué rico la aprietas! ¿quieres comértela toda?
Él me acariciaba la espalda. Entonces me senté dándole la espalda, y él empezó a besármela, lo que me provocaba cosquillitas placenteras.
 
me daba besos en la espalda que sentia cosquillitas ............
- Muévete.
Lo hice con fuerza.
Luego nos pusimos de pie, y él me cachaba con fuerza. El agua caía. qué rico se sentía, era espectacular.
Mientras me follaba, me abría las nalgas.
- es para que te entre y la sientas toda.
Me agarró de los hombros para bombearme el culo con más fuerza, y lo consiguió.
- No gimas fuerte, que mi hermano te puede escuchar.
Comenzó a gemir despacio, pero se le olvidó, me sacó la pinga, casi arrancó el condón, y disparó su leche sobre mi espalda.
Terminamos de bañarnos, pero él no dejaba de acariciarme.
Antes de salir de la ducha, se arrodilló, y me dio un beso en la nalga derecha, en la izquierda, y abriéndomelas, en... el orto.
- qué rico ortazo que me he comido.
se levantó y me quiso dar un beso en la boca, pero se lo esquivé y terminó dándomelo en la mejilla.
Mi hermano seguía durmiendo la mona. Cuando pasamos y lo vimos de reojo, notamos que su verga estaba parada.
 
©2012 Hunks of Piura Entertainment. Comenta este relato aquí.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SxEC 06: Un comprador aventajado

Hace unos días, llegó a la tienda un moreno delgado con su mujer. Mide 1m70, tiene 35 años, y a pesar de eso, el cuerpo marcado.
Llegaron a hacer compras, por lo que la lista era enorme. Ellos tienen la costumbre de hacer compras para la semana.
Mi papá los estaba atendiendo, cuando vi que el moreno se le acercó.
- Préstame tu baño, por favor.
- Ya... Hijo, anda, acompáñalo.
Como era de noche, tuve que irle a prender la luz
Entró a orinar, por lo que pude escuchar, pero luego comenzó a demorarse.
Cuando salió del baño, no se había subido su cremallera, por lo que traía la verga fuera. Yo estaba en la puerta, esperándolo. Su miembro era grande, y me quedé anodadado.
- Se ha olvidado de cerrarse el cierre.
- Es que... quiero que me cierres el cierre con tu boca.
se rió.
- ¿Te provoca?
Me quedé mirándolo, y él terminó  de desabrocharse su pantalón, para bajarse más su ropa interior y descubrirme el resto de su pinga y sus huevos, que eran enormes.
- Tenga cuidado, que puede venir alguien.
- No te preocupes, que están atendiendo la lista, y charlando.
Comenzó a manosearme las piernas, luego me acarició el culo.
- Chúpala.
Me la metí toda en mi boca porque estaba dormida, pero dentro de mi boca fue creciendo hasta completar sus 22 cm de dureza.
- Ah, huevón, sí que sabes chuparla. Lo haces de la puta madre.
Cuando estaba bien dura y gruesa, me la sacó de la boca, y comenzó a golpearme en las mejillas con ella, y a meterla y sacarla de mi boca.
- ¿Te gusta?
- Sí, está rica.
Luego comencé a chuparle los huevos, para regresar a lamerle su verga enorme, a chuparla y a darle mordiditas.
- Sigue así.
Me tocó mis nalgas, me bajó mi short, mi ropa interior, se arrodilló  y me comenzó a besar mis glúteos. Me separó ambas nalgas, y comenzó a meterme el dedo, masajeándome el culo.
- Tienes un culo que te lo voy a romper.
Se puso de pie, sacó un condón y, separándome mis nalgas, comenzó a meterme su palo duro y grueso. No lo logró, por lo que se humedeció los dedos, me los metió al culo para dilatármelo. Intentamos de nuevo, pero nada. Entonces, me puse en cuatro, pero abriendo bien mis nalgas y mis piernas. Comenzó a meterla, pero sólo entró la cabeza y algo del tronco.
Entonces me eché sobre el piso, y él me puso mis piernas en su hombro. La pose es una de mis preferidas. Volvió a meterla. Esta vez lo conseguimos, y logré atrapar esos 22 cm en mi ano.
- Eras estrecho, huevón.
- Claro, ¿qué crees?
Follamos así por un momento, hasta que él se echó en el piso.
- Siéntate encima, quiero que la comas toda con tu culo.
Logré enterrármela toda, pero comenzó a dolerme. Él comenzó a gemir.
- No hagas ruido que te pueden escuchar.
Me levanté, le saqué el condón y comencé a chupársela.
Entonces, él se acostó encima mío, y comenzó a rozarme su verga entre mis nalgas, moviéndose bien y rápido. se levantó y fue a eyacular al inodoro.
- Qué buen culo que tienes.
Me dio una nalgada.
- Nadie me la ha chupado así.
Regresamos a la tienda, y él comenzó a hablar con mi papá y su esposa.
- Su patio trasero es bien grande, y tiene unas plantas lindas.
Cuando pudo, se volteó a verme y me guiñó el ojo.
A mi, el culo me quedó doliendo todo el día siguiente.
 
©2012 Hunks of Piura Entertainment.

martes, 5 de marzo de 2019

¿Si muestra la pinga es activo y si muestra el culo es pasivo?

Una de las preguntas repetitivas que solemos absolver de ustedes es respecto aal rol sexual o la orintación de los modelos si acaso muestran la pinga (especialmente la pinga parada) o las nalgas (o hasta el agujero del culo). La respuesta que solemos dar es "ni idea".

Cuando se plantea una sesión de fotos, dibujo o pintura con un modelo, como lo dijimos en una entrada anterior, tratamos de usar el cuerpo humano para expresar algo. Y si el modelo tiene características físicas destacables, como una linda cara, buena musculatura, pectorales prominentes, buena verga o bolas o buen culo, lo que haremos es tratar de incorporarlo al conjunto de la obra porque se ve estéticamente lindo o atractivo.

A decir verdad, las ocasiones en que la orientación sexual o el rrol sexual reales del modelo y lo que el público suele alucinar casi nunca coinciden, ni se aproximan. El modelo luce su cuerpo desnudo porque, en principio, lo considero bello, porque es su motivo de orgullo, porque le ha costado esculpirlo, o por vanidad. Muy raras veces el modelo repara si tal o cual pose podría dar una indicación de su orientación o su rol, salvo que deliberadamente quiera marcarlo, como el caso de los escorts: si muestra más pene, es activo; si no, más pasivo; si ambos, quizás sea moderno o versátil. Pero un escort es un tipo que más que transmitir belleza busca clientela, y el estilo de las fotos va a permitirle que la obtenga.

Pero si el modelo no es un escort sino un modelo a secas, lo que muestre y cómo lo muestre es irrelevante.

Sin embargo, para alimentar un poco la curiosidad tuya, deberías saber que muchos de los chicos peruanos que has visto posar desnudos, incluso con la verga parada, suelen ser hetero, y no están interesados en tener sexo con otro pata.

¿Y qué hay de los patas que muestran más culo que otra cosa? En realidad el truco es el siguiente: por lo general los patas que tienen buena pinga y bolas, no tienen buen culo, entonces lo que más lucirán son... ¡la pinga y las bolas! Y cuando tienen buen culo, no tienen buena pinga, entonces.... ¡lógico! ¡Mostrarán más el culo! Pero.... ¿y el rol? Si te dijimos que la mayoría de modelos de desnudo masculino son mayormente hetero, supondrás que lo de activo o pasivo, no es relevante.

Así que, aunque sea normal que sientas la curiosidad por saber si tu modelo favorito es gay, y si es gay pueda ser activo o pasivo, la respuesta es: lo que muestre o no muestre no da ninguna pista al respecto. es más: es irrelevante. entonces, ¿qué hacer? Disfruta la vista, aprecia, da gracias que otro chico decide quedarse sin ropa. ¿Te animas a quedarte sin ropa tú también y posar? Seguimos charlando aquí o en Twitter: @hunkspiura

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Estudiamos intensamente... para conseguir más placer

Todo comenzó de improviso.
“¿Dónde andas?”, me dijo mi pata por el celular.
Estaba con ganas de cachar, y no me hallaba.
“Aquí en mi jato, aburridazo, viendo tele”, le dije.
Ambos tenemos 19, y estamos estudiando en la U. esto pasó la primera semana de diciembre,, cuando estábamos en toda la huevada de los finales.
“¿Puedo ir a estudiar contigo a tu jato?”
“Ya pues… Justo ahora estoy solo”.
“¡Bacán! Así estudiaremos mejor”.
Llegó en menos de media hora, y nos metimos a mi cuarto. Como vi que traía un cuaderno, dije ¡mierda, éste viene a estudiar solo!.
“Mejor vamos a estudiar a tu cuarto, porque acá los carros nos hacen bulla”.
Fuimos.
“Oe, ¿tienes Internet para buscar una huevada?”
“Sí. Entra”.
Supuse que, en serio, se metería a buscar información, así que me eché en mi cama. Cerré los ojos un toque, y, cuando los abrí, mi pata estaba metido en una página de videos porno. Estaba viendo cómo se follaban a un pata.
“¿Qué mierda estás viendo?”
“Nada. Pensé que tú como las huevas”.
“Normal, loco. No hay gente”.
Entonces le subió el volumen a la compu. El actor en la pela gemía duro porque se lo estaba atravesando un moreno fornido.
Cerré los ojos de nuevo. ¿Querrá este pata?, me dije, porque lo que era yo estaba a punto de vaciarme con el solo sonido del video.
De pronto, sentí algo suave en mi boca. Era su verga. Estaba parada y babeando.
No me resistí al saladito en mis labios, los abrí, y se la comencé a chupar poco a poco, primero comiéndome la cabecita, y luego metiendo sus 16 centímetros en mi boca.
La pinga de mi pata es gruesa y venuda.
Se calateó el huevón, y se me subió encima, poniéndome la verga en mi boca otra vez.
Conozco a mi pata desde el cole, y siempre se destacaba porque participaba en las competencias de atletismo, además havía participado en una actividad de la U, así que tiene un cuerpo firme, formado, y digno de calendario, pero él no se anima, jaja.
Mientras se la chupaba, le daba pequeñas mordidas. En realidad sólo lo atenazaba con mis dientes.
“Despacio, huevón. Me vayas a lastimar”.
“No te preocupes. Es que tienes una verga rica”.
“¿Te gusta?”
“Me la pasaría todo el tiempo comiéndomela”.
“Entonces ahora te la vas a comer por el culo”.
Me quitó mi polo, me bajó mi short, mi boxer, y se acostó sobre mi. Me besó en la boca, me separó las piernas, y comenzó a mecerse sobre mi, cachándome.
La teníamos durísima.
Mientras me besaba, yo no paraba de acariciarle su espalda.
Se bajó sin decir nada, y regresó sacando un condón. Se lo puso.
Me levantó las piernas y trató de meterme su pinga.
Como hacía tiempo que no la veía, ni bien comenzó a meterme la cabecita, comenzó a dolerme como mierda.
Como pude, abrí mi cajón y saqué un sachet de lubricante, se lo puso, y me la clavó sin más.
El mierda se movía como condenado, y eso me arrechaba más. No paraba de acariciarle su espalda, de paso que nos besábamos, y él me pasaba la lengua por el cuello, y me succionaba las tetillas. Yo también le apretaba las nalgas, y de vez en cuando se las palmeaba.
Comenzó a gemir.
Me la sacó y me puso boca abajo.
Me la metió de un tirón y me hizo ver a Judas calato.
Se acostó todo sobre mi, y comenzó a lamerme y morderme la oreja. Yo me abría de piernas y levantaba mi culo para que la penetración sea total.
“¿Te duele, mierda?”
“Sí, carajo”.
“¿Te gusta, mierda?”
“Sí, mierda”.
“¿Te hago doler?”
“Sí. Me haces doler, pero me gusta, mierda”.
Entonces me la sacó y me la metió de golpe. Me hizo doler como la gran puta.
“¡Despacio, mierda!”
“¿querías pinga? Toma pinga, mierda”.
“Sácala mejor”.
El mierda de mi pata, en vez de hacerme caso, se movió más y más duro. Pero lueguito, bajó la velocidad. El culo me ardía.
“Disculpa amorcito. Tú me pones arrecho”.
Lo hizo despacio.
Luego volvió a ponerme piernas al hombro, y logró que sus besos me bajaran el dolor. Yo sentía que mi verga iba a explotar. Su manera de cachar es rica, deliciosa, es un propio puto.
Entonces, nos dimos la vuelta. Me senté sobre su pija, y comencé a moverme al punto que ahora él me pedía que lo haga despacio.
“Me haces doler la verga, mierda”.
“¿Querías mi culo, no? Goza mi culo, mierda”.
Como él seguía rogando que no lo hiciera tan fuerte, comencé a apretarle la verga con mis nalgas, y el huevón comenzaba a hacer gestos de dolor, pero luego jadeaba como perro. Eso me arrechaba más.
“No la aprietes, que duele”.
Mismos luchadores, peleamos por ver quién dominaba a quién hasta que quedamos los dos de costado. Entonces me la sacó, hizo que me pusiera en la pose de perrito, y me la volvió a meter. Mientras me besaba la espalda y me mordía la oreja, yo comencé a corrérmela. Él me tenía de los hombros para que ningún milímetro de su verga quedara fuera de mi culo.
“Las voy a dar”, me dijo.
Me las ingenié para zafarme, y fui al encuentro de su pija, le quité el condón, y comencé a chupársela, mientras con una mano se la corría al mismo tiempo, y yo también me la corría. Él comenzó a mover su culo para que su pene se metiera hasta mi garganta.
“Las doy, las doy, mierda”.
Me saqué su pedazo de carne, y allí nomás varias ráfagas de leche se estrellaron contra mi cara… leche caliente y abundante.
Me la esparcí, mientras de la mía salía otro gran chorro que fue a dar en la ropa que estaba bajo mi cuerpo.
Mi pata entonces me tomó de la cara, y comenzó a lamerla para probar su propio semen.
“Como siempre, haz estado de la reputa madre, y tu culo ha sido lo máximo”.
“Y tu pinga, como siempre, excelente”.
“Lástima que se acaba el ciclo, y no me creerán eso de que salgo a estudiar”.
“No te preocupes. Ya encontraremos un pretexto”.
Así comenzó diciembre. Gozándolo como otras tantas veces que lo hemos hecho en mi jato, su jato, o por ahí.
Yo salí bien en mis notas. Él no mucho.
Parece de que eso de que vendrá a que yo le enseñe, todavía se lo creerán. Y claro, estaré dispuesto a enseñarle… cómo pasarla bien cachando, follando y botando nuestro esperma de la pura arrechura.

© 2011 Hunks of Piura Entertainment.
¿quieres compartir tu relato? Hunks.piura@gmail.com. Siempre practica sexo seguro.

miércoles, 9 de mayo de 2012

SxEC 04: Un duchazo con mi primo

Era un fin de semana. Sábado por la mañana, para ser exacto. Me tocó hacer limpieza en casa. Todo iba normal.
cuando terminé, tocaron. Era mi primo, un chico algo fornido, de mi edad, o sea, 19, lampiño, buenos brazos, buen pecho, buenas piernas, culo no muy grande pero redondo y durito.
- Entra, primo. ahorita me voy a bañar porque acabo de hacer limpieza.
- Ya, OK.
- Vamos al patio de atrás, mientras conversamos.
- Ya, pe, mientras te bañas, vamos conversando.
- OK.
Me desnudé todo y abrí la ducha.
- Bien culón eres, primo.
Nos reímos, y entré.
Procedí al clásico rito de enjabonarme.
Recuerden que mi ducha no tiene puerta, así que mi primo se sentó cerca de ella, pero sin podernos ver; pero lo suficientemente cerca como para no gritar mientras conversábamos.
- Primo, tienes culo de puta.
sentí que su tono era algo... arrecho. De vez en cuando, noté que se asomaba mientras me bañaba.
Entonces, empecé a enjabonarme el culo, y comencé a hacer ruido con los dedos, como cuando sacas un objeto de algo que lo succiona.
- ¿qué suena, primo?
Se asoma por completo a mi ducha.
- Nada.
- ¿qué estás haciendo, primo?
Me reí.
- a ver, pe, déjame ver qué estás haciendo. Normal conmigo.
Comencé a meterme los dedos al culo, a sacarlos de golpe, con las manos enjabonadas, y a hacer ese sonido que le llamó la atención.
- Déjame ver... suena bien... suena rico.
Entonces me agarró de los brazos.
- Tienes un buen culo, primo.
Comenzó a acariciarme las nalgas con sus manos. De pronto, su dedo índice me penetró el ano. Me arrechó, y como me movía por eso, terminé mojando sus ropas.
- ¡Puta, primo! ¡No me queda otra que bañarnos juntos!
Se quedó calato. Su verga de 16 cm, gruesa, estaba al palo. Gruesa y venuda, por cierto. La usó para sobarla entre mis nalgas, aprovechando que estábamos enjabonados.
Me eché boca abajo sobre el piso del baño.
Se puso champú sobre su verga y comenzó a sobármela en la raja de mi culo, y a golpearla sobre mis nalgas.
- Ábrete las nalgas.
Lo hice. Agarró dos dedos y los untó con champú. Me los metió a mi agujero. mientras usaba su verga para golpearla contra mis nalgas.
- Con cuidado, que me duele.
- Ya, disculpa primo... te entra suavecito, huevón.
Me logró meter tres dedos. Lo hizo por un tiempo,, salió y entró, esta vez con un condón en la mano. Se arrodilló, abrió la ducha y dejó que el agua me enjuagara mi trasero, mientras me lo movía.
Se puso la orilla del empaque del condón entre sus labios, y volvió a separarme las nalgas con sus manos.
- Tienes un señor ano.
Entonces, llevó su verga a mi boca. Comencé a chupársela. ¡qué rico era mamarla así mojadita!
Tras ello, me puse de pie, y él también. Me incliné a seguirla chupando. Sacó el condón de su empaque.
-Ponte en cuatro.
Nos acomodamos y me la metió. ¡Qué rica follada, carajo!
- ¿Te gusta, primo?
- Sí, cáchame fuerte.
Comenzó a meterla y sacarla.
- Chúpala otra vez.
Comencé a hacerlo, saboreando el látex, y luego, mamando sus grandes huevos.
Me arrinconó a la pared de la ducha, y me la metió de nuevo. Comenzó a bombearme el ano como loco.
- Puta ma're, primo. Te gusta comerte las pijas... ¡Qué bien! ¡ahhh! ¡Te las comes bien, mierda! ¡Te las comes toda!
Me arrodillé a chupársela de nuevo. Luego, él se sentó sobre el piso de la ducha.
- Baja lento sobre mi verga. Te la voy a clavar toda.
Lo hice, y comencé a cabalgar sobre él, mientras me agarraba de las caderas, y me besaba las tetillas. Mi verga parada se sobaba contra su vientre duro, como tabla de lavar. Me arreché tanto, que las di sobre su vientre, pero no dejaba de cabalgar.
- ¡qué rico, primo! ¡Yo también las voy a dar! ¡Carajo, se viene! ¡Mierda! ¡ahhhh! ¡Se me sale la leche!
Se sacó el condón. Nos lavamos bien, y mientras yo salía, el entraba al sanitario para botar el condón repleto de semen.
Así calatos, nos fuimos a mi cuarto. Vi un papel en el suelo, y me agaché a levantarlo.
En ese momento, sentí que me agarró de mis caderas. Minutos después, mi culo volvía a recibir su verga. ¡Qué rico folla este primo!
Nos pusimos de pie y nos terminamos de secar. Se sacó un segundo condón que, no sé de dónde lo había sacado. el hecho que luego se la chupé hasta que se vino en mi boca.
Fui al baño a enjuagarme la boca, y regresé al cuarto. Lo encontré echado boca arriba, contento, calato.
- ¡qué buena cachada he tenido hoy, primo!
Me cambié, sonriendo.
Su ropa secó. La planchó algo húmeda.
Se cambió, y se fue a su casa.
Antes de salir, me dió dos nalgueadas.
Anoche me mandó un mensaje de texto: "¿Cndo t toca limpieza?".
Le respondí:"Este fds... y stare solo".
A la hora había otro mensaje en mi celu: "Spérame y preparat".
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jueves, 26 de abril de 2012

SxEC 02: Mototaxi ardiente

Una noche,uno de mis amigos, que trabaja haciendo mototaxi, llegó a visitarme a mi casa.
Es alto, delgado pero formado, como los luchadores de karate más o menos.
Estacionó su mototaxi al lado de la tienda. Era muy tarde, por cierto, y la acababa de cerrar. Entonces, nos sentamos a charlar.
Él no se había desmontado, y yo estaba en las escaleras hacia el seghundo piso de mi jato, pero viéndonos frente a frente.
Comenzamos a acordarnos de diversas cosas.
De pronto noté que me miraba fijamente, con una expresión distinta. Minutos después, me percaté que se estaba sobando el paquete.
Yo me hice el desentendido, y seguimos conversando amenamente.
Él no dejaba de sobarse el paquete, que, debajo de su jean, lucía algo más grande que el promedio.
- ¿Te provoca?
Comencé a reírme.
- ¿qué haces ahí sentado en las escaleras? Hazme la taba aquí en la moto.
Acepté. Nos sentamos uno al costado del otro.
Comenzó a hacerme ojitos, sin dejar de tocarse la verga, cuyo bulto parecía hacerse más grande.
- quiero clavártela.
Eso me dio risa.
se desabrochó su bragueta. Me quedé inmóvil. Tocó mi mano y me la llevó hasta su duro e inmenso paquete. Dudé unos minutos, pero terminé acariciándosela. ahí mismo, se la saqué: era un enorme pollón de unos 19 cm.
Me incliné y se la comencé a mamar.
Como nadie pasaba por la calle, cerró las cortinas de la mototaxi, y se bajó su pantalón y su calzoncillo, poniendo su culo desnudo sobre el asiento. Se la seguí chupando y chupando. Mamita, ¡qué rica verga! Le di mordisquitos, y luego comencé a tragarme sus enormes huevos. Volví a su verga, y la mordisqueé de nuevo.
- No hagas eso, mierda. Mas bien ¿por qué no te la tragas toda? Apuesto que no te entra.
- ¿Que no me la trago toda? Ja, ja, ja. ¿qué quieres apostar?
- Si te la tragas toda, te follo duro, como nadie te lo ha hecho.
- Tan duro tampoco. ¿Cuánto mide?
- 19.
- Y es gruesa.
- Aja. si te la tragas toda, te la entierro completa en tu culo.
Decidí ganar la apuesta. Respiré profundo, me metí todo su palo a mi boca, de un solo. sentía que me ahogaba.
Toda su verga terminó húmeda de un solo trago dentro de mi boca.
- Wow. ¡Qué mamón y tragón eres!
- ¿Crees que me iba a dejar ganar la apuesta? ¡Paga!
- Nadie me la ha mamado así.
Volví a mamársela, y cuando eso pasaba, él me acariciaba mis mejillas.
- Sigue así, mamoncito. Trágatela toda.
Entonces, comenzó a acariciarme el culo, me metió su mano dentro de mi pantalón. La sacó, se humedeció los dedos y volvió a meterme la mano, pero esta vez introduciendo su dedo en mi ano.
- Qué rico culo tienes. Sobrado te aguantas toda mi pija en ese culo comelón que tienes.
Terminé de chupársela. Saqué un condón que tenía en mi bolsillo (providencialmente), me bajé mi pantalón, mi boxer, y me senté sobre su pinga. Comencé a metérmela.
- ¿Te duele? Te tiene que entrar toda.
Lo conseguí: eran 19 cm dentro de mi ano. Comencé a cabalgarlo. ¡Qué sensación para más rica!
Luego, me bajó de allí, se levantó su pantalón, sin cerrarse la cremallera. Dije, a lo mejor se aburrió. Pero, se puso en el asiento del conductor, se volvió a sacar su enorme falo.
- Ponte delante de mi.
Lo hice. Me bajó el pantalón, y allí sobre el asiento me la clavó. Yo me sujetaba del timón, él de mi espalda. Me contenía para no gritar ni gemir, aunque a él se le comenzaban a escapar algunos gemidos. Ese huevón me cachó magistralmente.
- Oh sí. Cómetela toda, todita.. Tienes rico culo, so huevón, ahhhh...
Temiendo que alguien nos vea, bajamos de la moto. Me acostó a un costado, sobre el piso, me levantó las piernas, y me las puso sobre sus hombros. Me la metía y me la sacaba.
Se quitó el condón, y me pidió que se la chupara de nuevo, diciéndome las cosas más calientes que se puedan imaginar.
- Chupa, chupa, mi amor. Es toda tuya, toda tuya, toda... ¡carajo!
Nos detuvimos. Luego hizo que me acostara sobre el piso boca abajo, y él se acostó encima mío, haciéndome quitar el polo para que no se ensucie. Bueno, algo tarde, ¿no?
Entonces, comenzó a sobarme toda su verga entre mis dos nalgas, cada vez más rápido, más rápido. Yo levantaba el culo para sentirla más.
- Me vengo, mierda, me vengo Me vengo, mi amor.
Sus chorros de semen inundaron mi espalda. Que sensación al sentir su líquido caliente en ese lugar.
Era pasada la medianoche, y así, sigilosamente, lo hice pasar hasta la ducha de mi casa. Nos bañamos juntos, y allí otra vez comencé a chupársela.
sacó un condón de su billetera, se lo puso, y me cachó tan rápido como pudo. Cuando llegó al clímax, se sacó el forro, me la volvió a masajear entre mis nalgas, y nuevamente un gran chorro de su esperma me mojaba la espalda baja.
Ya limpios, nos cambiamos. Él se quitó para su jato en su mototaxi.
Tras esa experiencia fascinante, cada vez que voy en un trimóvil, y veo que el conductor es joven y tiene la contextura de mi amigo, fantaseo.
Creo que algunos se han ganado, porque me han devuelto las miradas de lujuria. pero no ha pasado nada.
Mi amigo no me ha visitado de nuevo, y no me lo he cruzado en la calle; pero esta ciudad no es tan grande, ¿o qué creen ustedes?
 
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domingo, 15 de mayo de 2022

ASS (28): Nalgas que se van, nalgas que se quedan

¿Qué pasaría si Alejo se vuelve moderno? O mejor dicho, ¿qué le pasó a Alejo cuando hizo el servicio militar? Y… volverá a ver el culo de Edú?

 



Ya distendido, Pedro toma una ducha en el AS luego de su diaria jornada nocturna de entrenamiento físico. Este martes ha tocado pecho y hombros. Bajo la espuma de jabón, sus manos recorren también su abdomen plano, sus nalgas firmes y redondas y sus piernas que ya comienzan a parecerse a las de un futbolista. De pronto, la puerta se abre, y al girar, Alejo va a su encuentro totalmente desnudo.

“¿qué tal está el agua?, dice el musculoso entrenador abrazando el cuerpo húmedo de su amigo y besándolo en la boca.

“Rica como… pues, como tu… lengua”.

Alejo sonríe:

“Pensé que ibas a decir: rica como mi pinga”.

Ambos sonríen y se besan de nuevo en la boca, se acarician y comparten el baño. Las manos de ambos se exploran la espalda, el pecho, el culo, las vergass: los 18 centímetros de Alejo y los 15 de Pedro se ponen duros. Los dos chicos deciden rozarlos primero en una guerra de espadas y luego estrujándolos mientras se acarician los traseros sin dejar de besarse en la boca.

“Oye”, reacciona alejo. “¿Duele mucho cuando te meto mi huevo?”

“Al inicio”, responde Pedro. “La cosa es que desde que ustedes usan esa técnica que les enseñó el Padre Alberto, sí se siente que mi ano se expande, pero ya no hay ese dolor del inicio… aparte que tu pene bota mucho líquido preseminal y resbala más fácil”.

“¿Ttienes ganas de que te la meta ahorita?”

Pedro sonríe, besa a Alejo y gira:

“Chúpame el culo”.

Alejo se arrodilla sobre la mayólica mientras Pedro se apoya en la pared. El primero separa los glúteos y comienza a lamer el ano aromatizado por la espuma del jabón de tocador. Pedro disfruta esa lengua, y se excita más cuando siente la mano de su amigo sobándole el pene.

Poco después, Alejo se pone de pie, coloca su glande en la entrada del ano de Pedro y comienza a empujar despacio. “el truco”, les dijo ya hacía varios meses atrás el Padre Alberto, “es que ambos estén bien calientes, pero bien calientes y que estimulen bien el ojete, así se dilata, sus vergas se ponen bien al palo, y el resto es no desesperarse, es irla metiendo despacito, y todas las veces hacerlo como si fuese la primera vez, yendo de menos a más hasta donde aguanten”.

Alejo siempre lo tiene presente ya sea cachando con sus amigos, cachando con sus clientes, o cachando frente a cámaras como le está pasando recientemente. Bombea rítmicamente a la vez que sigue masajeando el pene de Pedro.

“Deja de pajearme que se me viene la leche”, pide el chico.

“Eso quiero, que se te venga la leche”, seduce Alejo.

Pedro no resiste más y dispara chorros de su semen sobre las baldosas de la ducha.

Minutos después, ambos están en la cama del dormitorio, aún desnudos.

“Qué novedad que ahora me has pajeado”, comenta Pedro.

“¡Te jode que te pajee mientras te cacho?”, sonríe Alejo.

“Para nada; me parece más excitante aún… Pero… ¿por qué me preguntabas si me duele cuando me la metes? O sea, siempre me la metes y…”

“Ah… Por nada”, sonríe Alejo. “nada. Curiosidad”.

“¿Nunca te la han metido, Alejo?”

El musculoso carraspea:

“No. Recién que me dejé chupar el culo y… bueno, es rico, pero, que me la metan… no sé”.

“Y… ¿me chuparías la pinga?”

“¿A ti, Pedro? No sé. Creo… que…no”.

Pedro sonríe y prefiere no ahondar las dudas de su amigo, se levanta y busca su ropa limpia.

“¿Qué pasaría si me vuelvo moderno?”, al fin lanza alejo.

“Nada. Para mí, no pasa nada. Sería una forma mucho más rica de gozar contigo. O sea, con Miguel me la mete y se la meto, el Padre Alberto mayormente me la mete pero también se la deja meter, y bueno, de moderno se goza más, pienso yo. ¿por qué?”

“No, nada, curiosidad. ¡Y ese edú es moderno contigo?”

“No, edú es activo, o al menos conmigo es activo. ¿Por qué? ¿Se la quieres meter?”

“edú tiene rico culo a pesar de ser delgado”.

 “Ha sido futbolista, acuérdate , aunque es delgado marcado, tampoco es huesudo”.

Alejo sonríe. Pedro ya está totalmente vestido. La puerta se abre y entra Miguel.

“¿Y qué novedades, angelitos?”

“Aquí Alejo que quiere meterle su pene al culo de Edú”.

“Tiene rico culo”, comenta Miguel mientras se quita la ropa. alejo carraspea.

“Sí”, reitera Pedro. “Tiene bonitas nalgas. Bueno, chicos, me voy a casa. Nos vemos mañana. Y, Alejo, ten cuidado al registrar esos dos alumnos que te dije”.

“Tranquilo”, sonríe el musculoso.

Pedro se va del AS. Cuando se escucha que se ha cerrado la puerta de la calle, Alejo se levanta y se acerca a Miguel, ya calato del todo, y le da un manazo en las nalgas.

“¡au, huevón! ¿Y eso?”

“Casi la cagas: casi se te suelta decir que te cachaste a Edú”.

“Ay, Alejo. ¿Y qué tiene? A Pedro ya le llega al pincho la opción sexual”.

Alejo se tranquiliza:

“¿Tú crees, Miguel, que si me vuelvo moderno, le dará lo mismo?”

“No es para darle gusto ni darme gusto, Alejo. Es para que te sientas más a gusto contigo mismo. Y para ver si, por fin, te reconcilias con eso que te pasó cuando hiciste el servicio militar”.

Miguel agarra su toalla y se va a la ducha. Alejo vuelve a sentarse y el recuerdo de aquella primera semana en la cuadra de Cerritos llega a su cabeza. Quizás no sea tan cierto que el tiempo lo cura todo, como le dijeron aquella vez. Mejor se mete bien bajo las cobijas e intenta dormir.

Cuando Pedro llega a su cuarto, le llama la atención que la cama de Edú esté perfectamente tendida y vacía. A lo mejor se fue para la parcela, piensa. Se desnuda y se duerme plácidamente hasta que amanece el miércoles. Entonces, descubre que la maleta de Edú tampoco está, menos su ropa. Cuando Julio, su padre, regresa de la parcela, prefiere no preguntar lo que le parece obvio hasta que le palmea el hombro.

“¿Edú se despidió de ti?”

Pedro se extraña:

“¿A dónde se fue?”

“Se fue, hijo. Parece que le salió chamba en otro lado”.

Pedro se extraña aún más.

“¿Alguno de tus amigos no querrá chambear como peón?”, consulta Julio. 

Y para terminar, te dejamos con un video porno.