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domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Tienes forros?

Aunque la mayoría de nosotros sabe que es el medio más eficaz para aumentar la protección frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), o para regar descendencia, todavía nos cuesta trabajo cargar uno.
A continuación, cuentos, mitos, leyendas y realidades sobre el uso del condón, PRESERVATIVO, FORRO, CAPUCHITA, JEBE, O COMO QUIERAS LLAMARLO.

ME DA ROCHE IR A COMPRARLO A LA FARMACIA, PORQUE ME VAN A VER MAL
Piensa en esto: las farmacias son negocios y necesitan generar dinero, así que lo último que pensará quien te lo vende es en ti. Esa persona necesita hacer la venta (si no, no gana comisión), tú necesitas hacer la compra. Hay está un roto para un descosido. Un consejo práctico puede ser comprarlo en un establecimiento que no esté en nuestro barrio, y elegir la caja vacía o menos concurrida, o que te atienda un pata, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando. El roche debería ser que al momento de la verdad, todo se tenga que benir abajo porque tu respuesta sea: “No. No tengo”.

ESTOY ARRECHO, QUIERO COMPRAR UNO, PERO HAY MUCHA GENTE. ¿QUÉ HAGO?
Como las farmacias y boticas son los ÚNICOS lugares de venta a vista y paciencia de todo el mundo, un truco que nunca falla es decir algo así como “Voy a comprar una pastilla para el dolor de cabeza”. Siempre pasa piola. Por supuesto, pon cara de circunstancia, aléjate de los curiosos y disfruta. Los hostales y hoteles donde se venden ya son otra historia porque no te enfrentas a las multitudes.

NO SE SIENTE NADA CON EL CONDÓN.
Falso. Se siente igual. Y si aún tienes dudas, en el mercado, hay algunos que pueden venir con recubrimientos que incrementan la sensación, o que retardan la eyaculación. Un aliado al que siempre se ignora es al lubricante. Debes acostumbrarte a comprarlos juntos, y verás que la cosa cambia.

¿Y DÓNDE PONGO AL LUBRICANTE?
Después que te hayas colocado el condón sobre tu pene (¡no antes!), úntalo todo con cierta generosidad. Igual haz con el ano (o incluso la vulva, si eres bi). Las presentaciones mínimas vienen en sachet y en pruebas que hemos hecho, bien usado rinde hasta para tres aplicaciones. Pero esto puede variar por los tamaños de miembro o de ano, o por la misma naturaleza de la vulva femenina.

¿CUÁLES CONDONES SON MEJORES?
La verdad es que todos aquellos que no estén vencidos y que hayan sido comprados en establecimientos confiables, y eso es algo que tienes que cuidar siempre. Aunque hay variedad de texturas, sabores y colores, lo primero que debes verificar es la calidad.

CUESTA TRABAJO ABRIR LA FUNDITA DEL CONDÓN
Sí, al inicio esa era la crítica de todo el mundo a las funditas, y los accidentes eran comunes; sin embargo, hace varios años, los fabricantes ponen en la funda un sector en una esquina donde hay como rayas discontínuas. Ábrelo por ahí, usando sólo la yema de tus dedos índice y pulgar (¡no la uña), y sin violencia. Quizás valga la pena que practiques un poco en solitario. El siguiente paso es sacarlo con cuidado, y verificar que no tenga nada raro. Este ejercicio te puede servir para repasar cómo colocarlo y retiralo una vez que hayas eyaculado dentro del condón.

PERO YA EN EL MOMENTO DE LA ACCIÓN, ¿EN QUÉ MOMENTO SACO MI VERGA?
Justo cuando tu eyaculación termine y tu miembro comience a ablandarse. Si te demoras, la maniobra de rescatar pene y condón te expone a derrames accidentales y situaciones algo incómodas para ambos. Recuerda que el rescate se hace agarrando el borde del condón más tu pene, y retirándolo suavemente del ano o la vagina (¡por eso es útil el lubricante!).

CUANDO HAY PENETRACIÓN, Y SACO EL CONDÓN, SALE CACA. ¿HAY ALGÚN RIESGO?
Si tu pene está en contacto directo con la caca, sí; por eso, el condón es el método de barrera más eficaz no sólo para prevenir ITS, sino para ahorrarte estos inconvenientes. Si está cubierto, fuera del mal olor, no hay otro problema; y en cuanto a la salida de caca, se puede prevenir asegurando una evacuación total del intestino antes de tener relaciones, educando tu cuerpo, comiendo alimentos ricos en fibra y haciendo ejercicio; pero esto no te libra de las ITS u otros problemas.

CUANDO EXIJO USAR CONDÓN, ME DICEN QUE YA ESTOY RECORRIDO… PERO NO ES CIERTO.
Y aunque lo fuera, eso es en lo último que debes pensar. Es mejor que digan eso a que te califiquen de desprevenido, o descuidado.

MI PAREJA DICE QUE NO HA ESTADO CON NADIE. ¿AÚN ASÍ DEBO USARLO?
Sí. No interesa lo que diga. Así sea cierto, el coito anal también abre la puerta a otro tipo de infecciones que pueden afectar el pene por la propia naturaleza del ano, un canal para eliminar lo que nuestro cuerpo ya deshechó. En este aspecto, siempre duda, y exígelo sí o sí. La misma recomendación va si es que eres el activo, o sea. El que la mete.

¿Y SI NO QUIERE?
Allí va la famosa frase: “Entonces, no”.

NOSOTROS NO PENSAMOS PENETRARNOS. ¿LO NECESITAMOS?
Las relaciones sexuales no penetrativas no revisten mayor riesgo, a menos que la eyaculación se haga sobre el cuerpo de la otra persona. Basta una herida en la superficie de la piel para infectarse, pero la relación en sí no requiere uso de condón.

PERO NOSOTROS SÓLO HACEMOS ORALES… ¿NECESITAMOS USARLO?
Sí. El sexo oral es una relación de tipo penetrativo, así que requiere condón, claro está si es que el glande (la cabecita) del pene entra en la boca de la otra persona, y encima hay eyaculación. Ojo que sexo oral no sólo es chupar el pene, también es mamar o lamer las bolas, o el tronco del pene. El problema es la uretra, que es el canal que evacúa la orina y el semen, así como el líquido pre-seminal. Siempre que no haya heridas o laceraciones, lamer los huevos, o el tronco de la pinga, o el vello púbico, e incluso el perineo (la entrepierna propiamente dicha, entre la raja del culo y los huevos)no requiere condón, pero si se piensa introducir el glande (la cabecita) completa en la boca, sí se requiere protección.
Ah, un tip: metas o no metas tu cabecita en una boca, por favor, higiene íntima a conciencia.

LA GUERRA DE ESPADAS, ¿REQUIERE CONDÓN?
No. Nada más ten cuidado dónde eyaculas. Repasa las respuestas anteriores.

SOBARLA POR LA RAJA DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
Tampoco, pero si vas a hacer eso, cuida dónde eyaculas (no en el ano, por ejemplo), y limpia bien la zona antes de hacerlo. Igual debe suceder con el pene: hay que asearlo siempre, y si eres de los que tienen erecciones con abundante secreción pre-seminal, o si crees que las darás pronto, es mejor que te protejas.

PUNTEAR EL OJO DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
En principio, no; sin embargo, el choque constante puede abrir microheridas, y si tu erección va acompañada de líquido pre-seminal, lo mejor es que te protejas.

¿Y CUÁL ES EL PROBLEMA CON EL LÍQUIDO PRE-SEMINAL?
Se trata de esa agüita espesa pero transparente que sale mucho antes del semen, pero, como se origina al interior de tu cuerpo, contiene trazas significativas de virus, incluyendo el VIH, y hasta espermatozoides. Por si acaso, la función de ese líquido es lubricar la uretra del pene para facilitar la expulsión del semen.

UNA VEZ SE NOS ROMPIÓ EL CONDÓN. ¿ESTAMOS EN RIESGO?
Si alguno de los dos (o los dos) tiene alguna ITS, sí. Un chequeo médico, con su respectiva consejería, te sacará de dudas. Ambos servicios son gratuitos en los hospitales del Estado, como el III en Sullana o el santa Rosa, en Piura.

MIS CREENCIAS PROHÍBEN USAR CONDÓN, PERO… NO PUEDO EVITARLO. ¿QUÉ HAGO?
Ninguna creencia que ponga en riesgo la vida de sus seguidores vale la pena. En los establecimientos de salud del Estado, encontrarás consejería profesional y competente, y si te da roche, escríbenos (por ley, estamos obligados a guardar total reserva, pero no estamos certificados formalmente para dar diagnósticos, por si acaso).

PERO LOS PATAS CON LOS QUE PARO SON SANOS, NO SE DROGAN, TOMAN O FUMAN A VECES O NUNCA, Y HASTA HACEN DEPORTE.
Las ITS no discriminan a nadie. Claro que, como veremos después, la gente deportista tiene mejor respuesta a los tratamientos (no sólo de ITS, sino de cualquier condición, incluyendo el cáncer), pero se infectan igualito que cualquiera; entonces, las apariencias engañan en todos los casos.

Estas son sólo algunas inquietudes. Si tienes más, déjalas en hunks.piura@gmail.com (se garantiza reserva), o postéalas acá usando la función de Comentario.

además, te sugerimos complementar esta lectura, buscando en Google o Wikipedia con los términos "condon" "uso correcto condon".

sábado, 7 de mayo de 2016

La Agencia (21)

Por Hunk01

 

Rodrigo se lamentaba una y otra vez haber aceptado la idea de Josías, quien estaba sentado enfrente suyo con la cabeza gacha mientras Carlos revisaba los contratos de trabajo una y otra vez, y luego revisaba los resultados de los tamizajes desde que el chico fue aceptado en La agencia. Rodrigo lo había conocido año y medio atrás en una fiesta. Josías era un estudiante de enfermería que se prostituía para pagarse sus cclases y su gimnasio porque sus padres no vivían con él. Medio año después, Rodrigo y Josías grabaron su primera escena juntos y ese fue su inicio, que se repitió en otras cinco producciones hasta el video en Mec-Non. Carlos al fin terminó de revisar todos los documentos.

-          Josías, La Agencia obliga a todos sus actores a usar condón hasta que tú le pediste a Rodrigo a hacer escenas sin condón. ¿Sabías que el estudio nos rechazó esas escenas porque hay una ley en California que impide hacer porno sin condón? ¿Sabes que la empresa asumió riesgos económicos? Si se empieza a regar que tienes VIH, nos van a penalizar, y no es una multita, sino cientos de miles de dólares.

-           Yo no sabía.

Rodrigo reaccionó al fin.

-           Josías, tú estudiaste enfermería. Tú sabías el riesgo de cachar sin jebe. No entiendo cómo todos tus tamizajes dan negativo, te largas a Brasil y sales positivo. ¿Sabes qué significa? Que estabas haciendo ventana y tuviste sexo sin condón cuando ya estabas trabajando aquí. Tú fuiste el de las escenas sin condón. ¿Con quién lo hiciste?

-           No… lo recuerdo.

-           ¡No me jodas, huevón! ¿Sabes qué me tiene mal ahora? Los tres huevones con quienes hiciste las escenas. ¡Ya los contagiaste!

Carlos trató de calmar la situación.

-           Josías, lo mejor será que regreses a casa por ahora, pero estaremos en contacto mientras decidimos qué hacer. Mi sugerencia, por ahora, es que ya no trabajes para La Agencia haciendo porno.

-           Pero tengo un contrato.

-           Se te seguirá pagando, pero ya no más escenas contigo. Lo siento.

Rodrigo no dijo nada. Josías se fue de la oficina.

-           Rodrigo, tenemos que actuar rápido y seguro. Lo primero es evitar que se sepa lo de Josías.

-           No podemos. No sé ni para qué productora fue a trabajar. Lo que me jode es que si avisan a Los Angeles, ya fuimos. Mas bien, ¿cómo hacemos con los dos chicos en Chulucanas y el otro actor?

-           No esperes a que se enteren. Habla con ellos. Solo así nos evitamos una denuncia.

-           ¿Denuncia?

-           Los tres se contagiaron mientras fueron tus empleados.

-           Pero la negligencia no fue mía.

-           Pero recuerda que ellos trabajan con sus cuerpos. Esa es su herramienta de trabajo, y ya no podrá serlo más.

-           Si se protegen, pueden seguir grabando.

-           Yo no correría ese riesgo, Rodrigo.

Dos semanas después, Rodrigo y Carlos reunieron a los tres afectados para que Josías les dé la mala noticia. Uno de ellos casi agrede al muchacho, pero Rodrigo tuvo que aguantarse el puñetazo. Se les ofreció seguir trabajando en la empresa, pero ya no ante cámara o en puestos que implicaran contacto con el público. Rodrigo no quería discriminarlos pero tampoco quería poner en riesgo todo su negocio, aunque un día le confió a Carlos que eso lo estaba desanimando de seguir en la industria para adultos.

-           El resort está funcionando, tienes películas hasta el fin de año, las tres propiedades se han disparado de precio. Tienes para vivir.

-           Me gustaría invertir en otro rubro. Dicen que la inmobiliaria está creciendo. Puedo asociarme en un proyecto o construir algo.

-           Pero nunca terminaste tu carrera.

-           Yo no. Pero Lugo sí. Voy a buscarlo.

Rodrigo empleó los siguientes días en localizar a su ex compañero de modelaje y fue en la agencia para la que él trabajó donde inició la pesqquisa. Negativo. Amigos en común. Negativo. Alguien le contó que Lugo ya no estaba por Piura.  Le mandó varios correos electrónicos. Negativo. entonces, Rodrigo desistió.

El muchacho decidió concentrarse en su resort y planeó la fiesta de fin de año con una gran orgía. “Con condón y lubricante gratis” decía el aviso en Internet. Para Navidad  de ese año había recuperado sus primeros cien mil dólares pero la noticia no fue tan alegre porque confirmó que los tres chicos con quienes Josías hizo bareback estaban infectados. Aún así, Rodrigo participó de la orgía con la que se recibió el amanecer del nuevo año, aunque tuvo que recurrir a una vieja conocida suya: la marihuana. Solo así consiguió disfrutar del momento. Igual, todo ese día no durmió hasta la noche. La mañana del segundo día del año lo recibió en su cuarto del resort. Andrés y Carlos estaban con él en la cama, desnudos. Andrés se le acercó a la cara y lo besó en la boca.

-           Tu primo es tan vergón como tú.

-           Creo que en seis años te he vuelto gay de tanto andar conmigo.

-           No, Rodri. Ya me vacilaba esto, sino que me reprimía.

Carlos abrazó a Andrés y comenzó otra vez a sobarle su pinga dura entre la raja del culo. Andrés se proyectó.

-           Tranquilo, Andresito. Solo me quiero pajear. No te la meteré.

Rodrigo se rió, y juntó su pecho y su verga a la de su amigo el chofer. Entonces entendió que era la continuación del trío iniciado tras la borrachera de la noche anterior.

A finales de ese enero, los tres muchachos contagiados por Josías denunciaron penalmente a Rodrigo por exponer su salud ante el VIH.

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2016 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia.

miércoles, 9 de mayo de 2012

SxEC 04: Un duchazo con mi primo

Era un fin de semana. Sábado por la mañana, para ser exacto. Me tocó hacer limpieza en casa. Todo iba normal.
cuando terminé, tocaron. Era mi primo, un chico algo fornido, de mi edad, o sea, 19, lampiño, buenos brazos, buen pecho, buenas piernas, culo no muy grande pero redondo y durito.
- Entra, primo. ahorita me voy a bañar porque acabo de hacer limpieza.
- Ya, OK.
- Vamos al patio de atrás, mientras conversamos.
- Ya, pe, mientras te bañas, vamos conversando.
- OK.
Me desnudé todo y abrí la ducha.
- Bien culón eres, primo.
Nos reímos, y entré.
Procedí al clásico rito de enjabonarme.
Recuerden que mi ducha no tiene puerta, así que mi primo se sentó cerca de ella, pero sin podernos ver; pero lo suficientemente cerca como para no gritar mientras conversábamos.
- Primo, tienes culo de puta.
sentí que su tono era algo... arrecho. De vez en cuando, noté que se asomaba mientras me bañaba.
Entonces, empecé a enjabonarme el culo, y comencé a hacer ruido con los dedos, como cuando sacas un objeto de algo que lo succiona.
- ¿qué suena, primo?
Se asoma por completo a mi ducha.
- Nada.
- ¿qué estás haciendo, primo?
Me reí.
- a ver, pe, déjame ver qué estás haciendo. Normal conmigo.
Comencé a meterme los dedos al culo, a sacarlos de golpe, con las manos enjabonadas, y a hacer ese sonido que le llamó la atención.
- Déjame ver... suena bien... suena rico.
Entonces me agarró de los brazos.
- Tienes un buen culo, primo.
Comenzó a acariciarme las nalgas con sus manos. De pronto, su dedo índice me penetró el ano. Me arrechó, y como me movía por eso, terminé mojando sus ropas.
- ¡Puta, primo! ¡No me queda otra que bañarnos juntos!
Se quedó calato. Su verga de 16 cm, gruesa, estaba al palo. Gruesa y venuda, por cierto. La usó para sobarla entre mis nalgas, aprovechando que estábamos enjabonados.
Me eché boca abajo sobre el piso del baño.
Se puso champú sobre su verga y comenzó a sobármela en la raja de mi culo, y a golpearla sobre mis nalgas.
- Ábrete las nalgas.
Lo hice. Agarró dos dedos y los untó con champú. Me los metió a mi agujero. mientras usaba su verga para golpearla contra mis nalgas.
- Con cuidado, que me duele.
- Ya, disculpa primo... te entra suavecito, huevón.
Me logró meter tres dedos. Lo hizo por un tiempo,, salió y entró, esta vez con un condón en la mano. Se arrodilló, abrió la ducha y dejó que el agua me enjuagara mi trasero, mientras me lo movía.
Se puso la orilla del empaque del condón entre sus labios, y volvió a separarme las nalgas con sus manos.
- Tienes un señor ano.
Entonces, llevó su verga a mi boca. Comencé a chupársela. ¡qué rico era mamarla así mojadita!
Tras ello, me puse de pie, y él también. Me incliné a seguirla chupando. Sacó el condón de su empaque.
-Ponte en cuatro.
Nos acomodamos y me la metió. ¡Qué rica follada, carajo!
- ¿Te gusta, primo?
- Sí, cáchame fuerte.
Comenzó a meterla y sacarla.
- Chúpala otra vez.
Comencé a hacerlo, saboreando el látex, y luego, mamando sus grandes huevos.
Me arrinconó a la pared de la ducha, y me la metió de nuevo. Comenzó a bombearme el ano como loco.
- Puta ma're, primo. Te gusta comerte las pijas... ¡Qué bien! ¡ahhh! ¡Te las comes bien, mierda! ¡Te las comes toda!
Me arrodillé a chupársela de nuevo. Luego, él se sentó sobre el piso de la ducha.
- Baja lento sobre mi verga. Te la voy a clavar toda.
Lo hice, y comencé a cabalgar sobre él, mientras me agarraba de las caderas, y me besaba las tetillas. Mi verga parada se sobaba contra su vientre duro, como tabla de lavar. Me arreché tanto, que las di sobre su vientre, pero no dejaba de cabalgar.
- ¡qué rico, primo! ¡Yo también las voy a dar! ¡Carajo, se viene! ¡Mierda! ¡ahhhh! ¡Se me sale la leche!
Se sacó el condón. Nos lavamos bien, y mientras yo salía, el entraba al sanitario para botar el condón repleto de semen.
Así calatos, nos fuimos a mi cuarto. Vi un papel en el suelo, y me agaché a levantarlo.
En ese momento, sentí que me agarró de mis caderas. Minutos después, mi culo volvía a recibir su verga. ¡Qué rico folla este primo!
Nos pusimos de pie y nos terminamos de secar. Se sacó un segundo condón que, no sé de dónde lo había sacado. el hecho que luego se la chupé hasta que se vino en mi boca.
Fui al baño a enjuagarme la boca, y regresé al cuarto. Lo encontré echado boca arriba, contento, calato.
- ¡qué buena cachada he tenido hoy, primo!
Me cambié, sonriendo.
Su ropa secó. La planchó algo húmeda.
Se cambió, y se fue a su casa.
Antes de salir, me dió dos nalgueadas.
Anoche me mandó un mensaje de texto: "¿Cndo t toca limpieza?".
Le respondí:"Este fds... y stare solo".
A la hora había otro mensaje en mi celu: "Spérame y preparat".
©2012 Hunks of Piura Entertainment.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Vigilante (18): Una prueba natural

Hunks of Piura

Escrito y creado por Hunk01

 

Marcos no entendía por qué su antiguo maestro le insistió en que se haga una prueba de VIH. Siempre que había estado con patas, había usado condón. Las pocas veces que estuvo con chicas, también.

A la mañana siguiente, más por curiosidad que por temor, fue al hospital. Casi a bocajarro le preguntó al vigilante del establecimiento dónde se hacían las pruebas. El custodio lo miró con extrañeza, y desconcertado le indicó cómo llegar. A Marcos le sorprendió que esas instrucciones se las dieran casi en secreto.

Sacando pecho, luciendo uno de los mejores cuerpos atléticos de Piura bajo una ropa ajustada fue hasta el consultorio. Entró. Algunos chicos que esperaban consulta, lo miraban con la misma extrañeza que el vigilante del hospital. Una enfermera lo atendió:

-          Vengo a ahcerme la prueba del SIDA.

-           Pero si vas a donar sangre, necesitas la referencia de Laboratorio.

-           ¿Donar sangre? Yo no quiero donar sangre.

-          Ahora la enfermera ponía la misma expresión de desconcierto. Marcos no entendía por qué. En la carpa de información, le dijeron que, incluso, ahora es un examen de rutina y que los medicamentos, bien tomados, mejoran la calidad de vida de los pacientes. Comenzó a percibir que algo no estaba bien.

-          Pasó con el psicólogo. Lo que iba a ser una consejería, terminó siendo una divertida conversación sobre sexo gay.

-           Oye, Marcos, si siempre te has protegido, ¿por qué quieres hacerte la prueba?

-           Es que un amigo mío lo tiene, y tuve relaciones con él, cuando estaba en el colegio, hace cinco años.

-           Pero, ¿usaste condón?

-           Sí. Yo mismo me lo puse. Bueno, aprendí ahí.

-           Mira, la verdad no pareces tener conducta de riesgo.

-           Ah, y una vez que lo hice a pelo con la mujer de mi primo.

-           ¿La mujer de tu primo?

-           Sí, vivo en su casa. Hicimos un trío, los tres.

-           ¿Los tres? ¡Vaya, qué liberal! Mira, eso pasó hace menos de seis meses. Aunque estuvieras infectado, la prueba te saldrá negativa.

-           Pero, ¿y los anteriores? Anoche me dijeron que basta una sola vez para contagiarse.

-           Bueno, en eso sí tienes razón. De acuerdo, hazte la prueba.

 

Al regresar a casa de Ricardo, un rico aroma lo envolvió. ¿Acaso Lidia había mejorado la sazón?

-          Primo, ¿tú?

-           Hola, Marcos. ¿Qué? ¿No puedo cocinar acaso?

-           ¿Y Lidia?

-           Todavía no viene.

-          Ricardo se volteó a vigilar la cocina. Tenía puesto un delantal, pero debajo, apenas  un slip, tan apretado, que se le metía por la raja del culo. Marcos se excitó con la imagen, pero mejor fue a ducharse.

-          Durante el almuerzo, Marcos le contó a Ricardo sobre su incursión por el hospital para hacerse la prueba del VIH: la misma cara de extrañeza.

-           ¿Te… sientes mal, primo?

-           No. Anoche me dijeron que eso era normal.

-           Bueno, normal, lo que se dice normal, quizás no tanto. Y… ¿qué dicen tus… análisis?

-           Mañana me los dan.

-          Marcos se puso a repetirle como loro toda la información que le habían dado la víspera, y la amena tertulia con el psicólogo del hospital.

-           Pienso lo mismo, primo. Si nunca lo hiciste a pelo, no era necesario.

-           La única vez fue cuando estuvimos con Lidia.

-          Ricardo lo miró asustado. Sudó frío. A Marcos no le gustó esa reacción.

 

Al filo de la medianoche, armando cabalgaba sobre la pinga de Marcos, quien lo agarraba por la cadera. La verga del peluquero, que tenía unos 18 centímetros, golpeteaba contra el six-pack del vigilante, . Marcos comenzó a tocarlo y frotarlo. Lo masajeó por un par de minutos, y  provocó que eyaculara en ese lapso. Fue una lechada profusa.

Además, estaba arrecho viendo cómo su pinga entraba y salía de entre las nalgas de armando.

-          Ay, Marcos, me arde el culo. ¿Ya te viniste?

-           Todavía.

-          Armando se levantó, y dejó libres los 17 centímetros de masculinidad de su amante.

-           Mastúrbate, papi.

-          Marcos se quitó el condón, se la corrió y se vino tras varios minutos, acompañado de un fuerte gruñido.

-          Ambos se bañaron juntos.

-           Oye, armando, ¿y tú te has hecho la prueba del SIDA?

-           La pru… ¿qué?

-           Ese examen para saber si…

-           Sí, sé lo que es. Pero yo estoy sano. ¿Cómo me preguntas eso? Además uso condón.

-          Armando se puso serio, se enjuagó y salió de la ducha. Marcos no entendió el aspaviento.

-          Luego, armando casi ni le habló. Le dio las instrucciones de siempre y se quitó. ¿lo habrá ofendido con la pregunta? Pero, si le dijeron que era lo más natural del mundo.

 

A la mañana siguiente, fue al hospital. Recogió los resultados, pero no los entendió.

Esperó consulta y entró a que el médico se los interpretara.

-          Felicitaciones, Marcos. No tienes nada.

-           ¿Seguro, doctor?

-           Mira, esta prueba no es ciento por ciento segura; sin embargo, viendo tu historia, le doy un alto grado de probabilidad negativa.

-           ¿Ah?

-           Es decir que es muy probable que no tengas nada. Si tienes  diarrea por más de un mes, fiebre con sudoración por las noches, inflamación de los ganglios, tos persistente e inexplicable, o enfermedades simples pero que no se curan con facilidad, entonces podríamos tener algunas alarmas.

-           Ah ya. Pero ¿Todo eso debe aparecer?

-           Mira, puede ser uno, dos o todos juntos. Pero al primer síntoma, o si empiezas conductas de riesgo, sí hay que descartalo con la prueba. O si no, regresa en seis meses.

-           ¿Y por qué la gente lo mira raro a uno cuando pregunta por el SIDA?

-           Ja, ja. Ja. Si supieras, Marcos, temor, ignorancia, o las dos. La desinformación es el mejor amigo del SIDA. Me alegra que lo tomes de manera natural.

-           Me dijeron que debo tomarlo de manera natural.

-          El médico entregó varios folletos sobre el tema, y le encargó repartirlos. Marcos lo hizo en el gimnasio y la peluquería. Todo el mundo lo miraba extrañado. La respuesta de Marcos era casi la misma: “Bien cojudo eres. Infórmate para que sepas qué hacer, huevón”.

 

A la semana siguiente, llegó a la peluquería. Era martes, y desde aquélla vez que le preguntó a Armando por la prueba, no había pasado nada de nada, por lo que Marcos, esporádicamente, se masturbaba.

Su primera sorpresa fue ver que el afiche donde promovía al Hair Cut ya no estaba.

La segunda sorpresa fue ver  al peluquero de buen humor, atendiendo a un cliente, quien le sonrió amablemente.

-          ¡Marcos!

-           ¿Leandro?

 

(CONTINUARÁ…)

 

©2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Contacta al autor: hunks.piura@gmail.com

 

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

ASS (9): ¿El cachero se contradice?

Edú intenta comportarse ante Pedro como un macho que se respeta.



 Pedro está en el segundo piso de su casa trabajando en su laptop ya sobre las once de la noche.

“¿Hola?”

El chico salta en su asiento.

“Soy yo”, lo tranquiliza Edú abrazándolo por detrás y arrimándole su bulto a la espalda debajo de un short delgado y sin polo; evidentemente no lleva ropa interior.

“No te juegues así, huevón”.

“Pensé que te estabas pajeando con una porno y que por eso no ibas a dormir”.

“Nada… Estaba acabando un trabajo de la universidad”.

“Entonces demorarás, ¿no?”

Pedro sonríe:

“Solo añado un número y me voy a dormir”.

Diez minutos después, el muchacho entra al dormitorio que está justo a espaldas de la silla donde estaba trabajando, se calatea por completo y se mete a la cama. No termina de acomodarse cuando siente que Edú –no podría ser otro—jala la cobija y se mete también a su lado, completamente desnudo.

“Como en los viejos tiempos, campeón”, le susurra al oído para luego besarlo, mientras pega todo su cuerpo a su espalda, y en especial su gran bulto a sus nalgas. Pedro gira, abraza a Edú y le da un beso en la boca haciendo que se acueste encima suyo; abre las piernas.

“¿Haremos el amor y luego dormiremos juntos toda la noche?”

“¿Tienes otro plan, campeón?”

Pedro sonríe en la oscuridad y besa en la boca a Edú. Las pingas de ambos comienzan a ponerse duras. El que está encima comienza a besar el cuello, las ttetillas, baja por el abdomen. Para sorpresa de quien está debajo, le besa su verga erecta y le lame las bolas hasta que le levanta las piernas y le comienza a sopear el ano sin censura. Pedro goza, se deja humedecer el agujero mientras se pajea un poco sus 15 centímetros gruesos. Eventualmente con esa misma mano, acaricia los cabellos de su compañero sexual.

Edú se incorpora un poco, y manteniendo la misma postura, coloca sus 18 centímetros en todo el orto de Pedro y comienza a meterlos despacio, con cuidado, con mucho cariño. ¡Qué placentera sensación para quien penetra y para quien se deja penetrar!

“¿Te gusta cómo te cacho?”

“Tú sabes que cachas rico, edú”.

Y efectivamente, se trata de un coito gentil y sin pausa, lleno de mucha ternura,tanta que hasta el activo se deja acariciar sus nalgas firmes y lampiñas.

Edú gira y hace que Pedro permanezca sentado encima de su pene metido en su culo, lo motiva a cabalgar con cuidado de no hacer crujir la cama. Edú le acaricia su ahora atlético cuerpo y en especial sus nalgas y piernas masivas y duras mientras Pedro  le estimula las tetillas aprisionándolas entre sus dedos de la mano.

“Hagamos perrito”, pide el activo.

Para no hacer bulla, Pedro se arrodilla sobre el tapete que hay a los pies de su cama, se pone en cuatro patas y deja que Edú le vuelva a meter su pija. De pronto siente que su cachero se apoya sobre su espalda y que una de sus manos comienza a masajearle su miembro. Pedro le vuelve a acariciar una de las nalgas.

“¿Me vengo  dentro de tu culo?”

“Sí. Dámela adentro”.

Edú preña a Pedro por segunda vez ese día mientras lo sigue pajeando hasta que la leche del pasivo se dispara sobre el falso piso de la habitación. Una de las nalgas de edú sigue aprisionada por la mano de Pedro.

Minutos después, ambos vuelven a meterse bajo la cobija de la misma cama; Edú lo abraza otra vez por la espalda.

“No sabes cuánto extrañaba tu culo”.

“¿Desde esta mañana?”

“Desde que me fui a Chile”.

“¿Por qué entonces no te quedaste y te fuiste con Pierina?”

“Ya te conté qué pasaba y, bueno, fui un reverendo huevón, ¿me entiendes? Y tienes toda la razón: debí quedarme y ser más valiente”.

“Bueno, ya pasó. Lo importante es que estás aquí”.

“¿Quieres decir que podemos ser nuevamente…”

“No necesariamente; lo que digo es que ya lo que hiciste en el pasado, ya pasó; que ahora importa el presente”.

“¿Cachaste con alguien más todo este tiempo?”

“Lógico, edú. No me iba a estar aguantando seis años”.

“¿Con cuántos?”

“Tampoco soy puto, edú. Si abré probado cuatro o cinco pingas aparte de la tuya, exagero”.

“¿Te has protegido?”

“Sí”, contesta Pedro con mucha seguridad.

“Conmigo no te estás cuidando y yo también he cachd…”

“¿Te has cuidado, Edú?”

“Lógico… Con esto del bicho, tú sabes”.

“Pero  como dices, no hemos usado condón”.

“¿Tú recoges la basura de la casa?”

“A veces. Mi vieja es la que mayormente recoge…”

“¿Te imaginas si ella o tu viejo hallan el condón en la basura?”

“¿Y por eso lo hicimos sin condón estas dos veces?”

“Ya, tranquilízate: estoy limpio. Más bien, cuando ahorre algo, me dejo de huevadas, me alquilo algo y puedes ir cuando quieras”.

“¿Solo por un condón?”, Pedro ríe despacio.

“Ya, campeón. Te dije que estoy limpio. Oye, cambiando de tema, ¿quién era ese chico de la parroquia con quien jugamos hoy? Está… fuerte”.

“Debe ser Miguel si te refieres al que te presenté. El otro puede ser el Padre Alberto”.

“¿Ese Miguel le entra?”

“Sí… y cacha riquísimo… cacha y deja que lo cachen”.

“¿en serio le has metido pinga?”

“Sí”, contesta Pedro muy suelto de huesos.

“¿Cachan mejor o peor que yo?”

“Ay, edú, por favor… Eso no viene al caso. Cachamos y ya”.

“Bueno, al menos se comieron el culo más rico de San Sebastián”.

“Y yo también me comí su culo… Y… me gustaría comerme el tuyo”.

“Estás huevón, Pedro. Tú sabes perfectamente que yo solo soy activo”.

“Pero me acabas de besar la pinga y los huevos”.

“Es… como si besara el clítoris y la chucha de una hembra. Es arrechura”.

“¿Me ves como una hembra, edú?”

“No… Digo que es como si…”

“¿No te estarás acordando de esa Pierina cuando cachas conmihgo?”

“No. Estás huevón. Ya deja a Pierina en paz; tú dijiste que lo pasado, pisado”.

“Increíble qcómo te descubrió”.

“Sí, pues. La hue’ona me encontró porno gay en el celular y se armó el despelote”.

Pedro recuerda en fracciones de segundo la conversación de más temprano con Miguel.

“¿No fue que te encontró en la cama con un cabro?”

Edú se pone en alerta:

“¿”¿De dónde sacaste eso, campeón?”

“Me lo contaste hoy temprano”.

Edú se queda largo rato en silencio hasta que por fin despega sus labios:

“O sea… me encontró unos videos en el celular donde yocachaba con un cabro”.

“Ah”, responde Pedro en tono incrédulo. “¿Los tienes aún?”

“De ese celular no queda nada ahora. Lo tiró a un río que pasaba por nuestro barrio y… ya no pude rescatarlo”.

“Lástima… Me hubiese gustado verte cachando con ese… cabro”.

“Mejor durmamos, campeón. Ya es tarde y mañana tu viejo me va a necesitar desde las cuatro”.

Edú se acurruca en la espalda de Pedro, quien se queda pensativo hasta que lo gana el sueño, pero con una última idea por esa noche: hasta qué punto todas las explicaciones de su cachero son verdaderas? ¿Será que las sospechas de Miguel son ciertas?

La medianoche cae sobre San Sebastián.

 

Y para terminar, te dejamos con una porno. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

SxEC 07: Recordando las escondidas

Hace unos días, estábamos conversando algunos primos y amigos, y nos acordamos de los juegos de  infancia.
- ¿se acuerdan de las escondidas?
el que hablaba era un chico de unos 22 años, 1m67, cuerpo agarrado, bien formado, trigueño.
- Oigan, ¿qué les parece si la jugamos de nuevo?
Nos miramos todos, y dijimos: ya.
Le tocó contar a un amigo y todos corrimos a escondernos. Yo me fui a un cuarto desocupado, que a veces usamos como almacén de cosas viejas. Casi nadie entra, o mejor dicho, lo hacen una vez a las quinientas.
El amigo agarrado que recordó el juego se escondió conmigo.
Le metí picaporte a la puerta para que piensen que no había nadie allí. El amigo que estaba contando comenzó a buscar. Mis otros primos y amigos  se escondieron por otros cuartos de mi casa.
Yo estaba con mi amigo agarrado.
- se demorará en encontrarnos. Nunca nos va a encontrar.
Entonces, supongo que jugando, se acostó encima mío.
- ¡Aguanta!
Nos reímos. De pronto comenzó acariciarme, y yo también. Me miraba fijamente.
- A ver cuánto duras mirándome fijamente a los ojos, sin lagrimear.
- ¿qué?
- Si lagrimeas, te follo el culo.
Me reí bajito.
Lo miré fijamente por buen tiempo, sin lagrimear.
- ¿Ya ves que aguanté?
- ¿Y si te hago llorar de otro modo?
- ¿Cómo?
- Follándote por el culo.
Me reí de nuevo, porque pensé que estaba bromeando, así que le seguí la corriente.
Él vestía un short y camiseta deportivos. Se sacó la camiseta, y noté cómo su verga se abultaba bajo su short, así que se la saqué, pero no le hice nada: era un trozo de 18 cm, grueso.
- Cómetela.
- No sé.
- ¿qué pasa? ¿No la quieres?
Me acosté a su lado, y él se sacó el short. No llevaba ropa interior. Se sentó sobre mi pecho y me puso su verga en mi boca.
- Embútettela.
Me pasó su verga y sus huevos por mi boca, mientras comencé a acariciarle su firme culo. Entonces, jugando, me lo quité de encima, así que él se quedó sentado sobre el suelo, culo al piso.
- Te apuesto que no me follarás.
se levantó, me tomó por los brazos, y me volteó. Me bajó mi bermuda, y comenzó a puntearme.
Así agarrados, caminamos hasta su short. sacó su billetera, y allí tenía un condón. Se lo puso.
De pronto, sentí cómo su pene entraba en mi culo.
- ¿Te duele?
Me estuvo follando unos minutos, cuando reaccionó.
- Hay que salir un rato del escondite para que no sospechen. Luego regresamos para comerme ese culo.
Se puso su ropa, sin sacarse el condón.
Para no levantar sospechas, y hacer suponer que estuvimos escondidos en partes distintas, él salió por una puerta, y yo por la otra.
Cuando regresamos, el chico que estaba contando se negó a hacerlo de nuevo.
- 'Ta que son bien fatales pa' esconderse.
Un primo tomó su lugar, pero acordamos que no iríamos a los dormitorios para evitar que se pierdan cosas.
Aún así, me fui a mi cuarto... y mi amigo agarrado me siguió.
Nos quitamos la ropa, y él se acostó en mi cama, así que comencé a chupársela. Puse mi culo en su cara, y él me hizo el beso negro.
- Chúpala así.
Me la metí toda en mi boca.
Saqué un condón que tenía en mi mesita de noche, se lo puse, y me senté encima de su pija.
De allí rodamos en mi cama hasta que hicimos un piernas al hombro.
- Voltéate.
Me puse en cuatro y me la clavó de nuevo. sus huevos sonaban cuando golpeaban mis nalgas.
- Cómetela toda, mierda. qué rico culo tienes.
Yo gemía de placer.
- Te voy a meter los huevos también.
- sí, hazlo.
- qué rico culo tienes, reconcha tu madre.
- No resondres, reputa la tuya.
Nos reímos.
Me volteó otra vez, hasta que quedé boca arriba, me levantó una pierna y me la metió. Me folló con más fuerza.
Volvió a hacerme el perrito, pero esta vez contra la pared.
- ¿Te duele?
Me acariciaba todo mi cuerpo, me tocaba las tetillas y eso me ponía más arrecho.
Él continuaba moviéndose, hasta que se vació.
Aún a pesar que ya las había dado, no dejaba de moverse con fuerza, como si quisiera atacar por segunda vez.
Entonces, se detuvo.
- ¡qué rico ha estado! Eres de la puta madre, huevón.
- Tú igual.
- A partir de ahora, vamos a follar cuando queramos.
Cuando salimos, todos los demás se habían ido, seguro porque era hora del almuerzo.
- Fue buena idea decirles para jugar a las escondidas, ¿no?
- ¿Por qué?
- Porque mañana jugaremos también.
©2012 Hunks of Piura Entertainment.
 

miércoles, 6 de junio de 2012

SxEC 08: Mientras llega papá

Veamos, esta vez les presento a un simpático chico de 1m68 y una verga de 19 cm, algo agarradito, cuerpón mas bien, con unas manos gruesas y grandes. es súper simpatiquísimo. ¿O serán sus 24 años de edad?
Hace unos días me quedé solo en casa, porque toda mi familia salió. Este chico tocó la puerta y preguntó por mi papá.
- No está. Regresa en media hora.
- Ya pues, regreso en media hora.
Y así pasó.
- ¿Llegó tu papá?
- Aún no. Creo que tienes para rato, porque se va a demorar.
- ¿Lo puedo esperar?
- Claro, por qué no.
Lo hice pasar, y le di una silla. Como tengo algo de confianza con él, comenzamos a conversar.
- ¿Estás solo?
- sí, ¿por qué?
- No, por nada.
La conversación seguía, el tiempo pasaba. Yo miraba la tele, cuando noté que su tono de voz cambió, como si se estuviera arrechando. Me miraba fijamente. No le di importancia.
Tenía una pelotita en mis manos. Se me cayó por un esquinero  encima del que estaba mi tele y mi equipo de sonido.
Cuando me agaché a recogerla, él me pasó el pie por mi culo. Regresé a mirarlo.
- ¿Te gusta?
Me reí.
seguimos conversando unos minutos más, cuando comienza a tocarse la verga.
- Me ha provocado cachar, pero no hay con quién.
Regresé a mirarlo seriamente, y él aprovechó  para masajearse el paquete, haciéndome un gesto de invitación.
Me acerqué y puso mi cara sobre su entrepierna, rozando su pantalón. Luego, comenzó a acariciarme la cara.
Entonces, metió un dedo en mi boca, luego dos. Nunca antes me había pasado eso.
- ¿Te gustan mis dedos? Mejor cómete toda mi mano... si así  los chupas, debes hacer lo mismo con mi verga.
se desabrochó su pantalón, se bajó su ropa interior y saltó una verga trigueña pero semi-dura. se veía rica así que me la metí en mi boca. se la había labado recién así que se la chupé con gusto.
se bajó su pantalón hasta las rodillas, y aproveché para chuparle los huevos.
Él gemía y gemía.
Comencé a morderle la verga, que ya estaba dura.
- así, huevón. Me gusta cómo me la chupas. Qué bien te la comes toda.
Me sacó su pinga y comenzó a azotarme las mejillas. El sonido me hizo reír.
- ahora te ríes, pero te voy a hacer llorar atorándote el culo.
Entonces me bajó el pantalón y mi ropa interior. Comenzó a abrirme y cerrarme mis grandes nalgas.
se la volví a chupar.
Después me puso contra la pared, me abrió las piernas, sacó un condón, se lo puso y comenzó a meterme sus 19 cm en el culo. empezó a bombearme y a metérmela y sacármela. Me hizo gracia la forma cómo gemía.
Me acariciaba, me tocaba mis tetillas. ¡qué excitación para más rica!
Me sacó su verga, me volteó y co´menzó  a chuparme las tetillas, mientras no cesaba de acariciarme. Me pasaba su lengua de un modo que nadie lo hizo antes. Bajé a chupársela de nuevo, con todo y condón.
- Vuelve a agacharte como cuando recogiste tu pelotita, para meterte mis pelotas de verdad.
Lo hice, me la metió toda. se sentía deliciosamente rico, mientras me abría mis nalgas.
- qué rico la aprietas. No la aprietes tanto.
Me agarraba fuerte.
- Siéntela toda.
Yo decidí arrodillarme en esa posición. Él se apoyó encima mío para seguirme bombeando el culo.
- Me vengo, me vengo, ahhh, me vengo. ¿La quieres  en tu culo o en tu boca?
Se sacó el condón y se vació en mi espalda. Qué rico sentir su leche caliente.
Entonces me la sobó entre mis nalgas, mientras yo le agarraba los huevos.
- Chúpala.
Lo hice.
- ¡Puta madre, qué rico la chupas! ¿quieres tu leche?
Antes de venirse me la sacó y disparó su semen en mi cara.
Fuimos a bañarnos y cambiarnos.
Regresamos a la sala a conversar... y de mi papá, ni señas.
- qué rico que fue esperar a tu viejo. qué rica cachada.
se fue.
Después de varias horas regresó mi papá.
- Te vinieron a buscar. 
En mi mente decía que venga más seguido, porque, efectivamente, sí que cacha rico ese pata.
 
©2012 Hunks of Piura Entertainment. Deja tus comentarios aquí.

domingo, 24 de agosto de 2014

¿Sabes cómo usar un condón, correctamente?

Hace poco se publicó un artículo que deberías chequear sobre el uso correcto del condón.

Ya sabes que el forro nos protege de contraer la mayor parte de infecciones de transmisión sexual. Si eres bi, además te protege de embarazar a una chica.

Pero, como dice este artículo, siempre que lo uses correctamente.

¿Y cómo se usa correctamente un condón? Presiona aquí para aprender.

Si tienes dudas, sigue y consulta sin roche a @marcopaulini en Twitter.

 

domingo, 27 de marzo de 2022

ASS (21): Un culo sangrante tras recibir pinga

La arrechura de Paco está a punto de desatar una tormenta.

 


Luego de hacer el corte de caja de ese miércoles, Pedro se cambia para entrenar un poco de piernas y culo. En el patio bajo techo solo están Alejo, dos alumnos más, y Paco junto a Miguel, aunque este último ya no entrenando sino conversando. Pedro se les acerca y arma su barra para iniciar sentadillas. Miguel se le acerca discretamente:

“¿Estás con ganas esta noche?”

“¿Por qué?”, sonríe el estudiante de contabilidad.

Cuando el AS está cerrado, Pedro entra a la ducha para asearse. Al interior, Alejo y Miguel flanquean a Paco. Se acarician mutuamente, aunque siendo más precisos, Paco les acaricia la verga y éstos le acarician las nalgas. Pedro se desnuda, cierra la puerta y entra al metro cuadrado de mayólica. Se asea bien y participa de lo que promete ser un gang-bang.

Paco se arrodilla y comienza a chupar los 18 centímetros de Alejo, los 18 de Miguel y los 15 de Pedro. Cuando acaba con este último, regresa donde Alejo y repite la secuencia.

A la hora del beso negro, a Paco se le ocurre un juego interesante; se pone en fila apoyado a la pared junto con Miguel y Pedro, se abren de piernas y primero se acarician las nalgas y luego se masajean sus anos. A continuación, Alejo se arrodilla y lame el cculo a Paco, luego a Miguel y finalmente a Pedro.

Cuando acaba, sorpresivamente ocupa el lugar al lado de Pedro, quien lo mira extrañado.

“¡¿Y qué? Es solo un beso negro, ¿no?”

Paco tiene cierta maesttría en usar su lengua en los agujeros de cada uno de los chicos. Y no solo eso, aprovecha una de sus manos para masajearles el pene y mantenerlo duro; de paso, acaricia las bolas. Cuando acaba, Miguel hace el mismo circuito, pero en lugar de pajear a sus compañeros, les da media vuelta y les chupa las vergas. Al terminar su turno, Pedro imita las maniobras de Miguel.

Al tocarle el turno a Alejo, comienza por meter su pene en el culo de Miguel y se mueve con ritmo y cuidado mientras Pedro y Paco siguen acariciándose sus culos; luego Alejo se la mete a Pedro mientras Miguel y Paco le acarician cada uno cada nalgota. Finalmente Alejo se la mete a Paco; pero antes, se coloca uno de los condones que éste ha traído:

“Despacio, papi

Mientras Alejo menea su verga dentro del ano de Paco, a su lado Miguel clava a Pedro. Tras algunos minutos, Miguel se pone otro condón y se la mete a Paco mientras Alejo se quita el forro y se la encaja a Pedro. Miguel sí se mueve hasta que siente su orgasmo venir.

“Dámela en mis nalgas”, pide Paco.

El semen de Miguel se dispara en esas dos blancas posaderas. Es el turno de Pedro, quien se coloca el último condón y penetra a Paco. Al mismo tiempo, Alejo penetra a Pedro mientras Miguel se baña bajo la ducha. Pedro tampoco dura mucho como cachero:

“También dámela en mis nalgas, papi”.

Sobre el semen que aún queda de Miguel, Pedro dispara el suyo hasta que se da cuenta de un detalle en el condón y luego en el piso blanco de la mayólica:

“Estás sangrando, huevón”.

Aprovechando que el ano de Pedro le estrangula la verga debido al orgasmo, Alejo simula llegar al suyo y también se pone bajo la ducha. Para finalizar, Pedro se arrodilla y chupa el pene de Paco hasta ordeñarlo:

“Me vengo, ¿me vengo!”

Paco hace un facial de semen a Pedro, quien vuelve a ver en el piso: hay tres gotas de sangre diluyéndose en el agua que se va a la alcantarilla.

Casi a medianoche, Alejo y Miguel tienen cada uno 50 soles en la mano. Cuando Paco va a darle los suyos a Pedro, éste se niega:

“Apréciamelos”, pide el promotor de la orgía.

Pedro mira a Alejo y a Miguel.

“Acéptaselos”, le guiña un ojo el musculoso.

Pedro lo hace aunque le parece que no debería porque él cachó y se dejó cachar por puro gusto.

Como la casa de Paco está camino de la de Pedro, ambos salen juntos del AS y van andando por las ya desiertas calles de San Sebastián.

“¿Siempre sangras así cuando te cahchan?”, curiosea Pedro.

“No siempre; bueno, hoy que tocó tres, y anoche que me aguanté una verga como la de Alejo y Miguel”, susurra Paco sonriendo.

“¿Dos noches seguidas aguantando verga?”

“Sí, aunque yo creo que también tú te aguantaste la verga que yo me aguanté anoche”.

Pedro lo mira extrañado.

Cuando éste llega a su casa, todos están durmiendo. Sube directo a su cuarto, cierra la puerta y se desnuda. Se mete a su cama y se arropa. En un minuto o dos, Edú pasa de su cama a la de Pedro evidentemente calato y evidentemente erecto a juzgar por el pene que restrega en las nalgas del muchacho.

“Hoy no tengo ganas, Edú”, susurra Pedro. “Acabo de cachar con alguien”.

“¿Con quién?”, finge celos el otro atleta.

“Eso no importa, pero solo te diré una cosa, Edú: no tengo nada en contra de que conozcas nueva gente en San Sebastián y que caches con ellos… pero, ¿quién te autorizó a llevarlos a la casa de la parcela para cachar?”

Edú se queda de una pieza… y su pieza comienza a ablandarse.

Temprano a la mañana siguiente, jueves, Edú y Julio entran al cuarto en la casa de la parcela. El segundo prende la luz y revisa la colcha.

“¿Por qué no me dijiste nada de que también cacharon con otra persona”.

“Pero es un mototaxista, Julio”.

“oe, huevón. ¿No sabes que son las personas más chismosas de San Sebastián? ¿Te has puesto a pensar qué pasaría si llega a oídos de mi mujer que patas están cachando con patas aquí?”

“Está bien, Julio. Se me pasó. Te pido disculpas y seré más cuidadoso la próxima vez que cachemos”.

Julio mira serio a Edú:

“Ya veremos si hay próxima vez para cachar… por lo pronto, lava bien esto antes que alguien se dé cuenta”.

Julio entrega la colcha a Edú. En todo el centro, hay tres o cuatro gotas de sangre ya secas.

Y para terminar,mira un video porno aquí.

        

domingo, 11 de marzo de 2012

SOT-2012-011: La camioneta era una rana

Soy un sereno de 23 años. No les diré dónde trabajo, pero sí que soy trigueño, atlético y acabo de entrar hace unos meses al servicio.
Para mi sorpresa, un promoción, con el que hice el servicio Militar Voluntario, también entró.
Una noche nos tocó hacer ronda juntos
Mi promo es moreno, alto y delgado pero fibroso.
Esto fue lo que pasó.

22:34
Cansados de dar vuelta por algunas discotecas y bares, decidimos ir al cine porno a ver si habían algunos problemas. Total, esa es una inspección de rutina.

22:39
Llegamos al cine porno. El encargado nos hace entrar sin más preguntas.
Nos colocamos arrimados a la pared de atrás. Están pasando una italiana, donde un pata se la mete a la jerma por la vagina, y el otro al mismo tiempo pero por atrás.
Yo aprovecho para ver, en la oscuridad, si estaba pasando algo.
Por ahí, veo una cabeza que sube y baja de la entrepierna de un pata. Igual pasa unos asientos más allá.
Otro patita se le acerca a mi promo, y veo que allí permanecen un rato.
La película comienza a ponerme el pene duro, entonces decido regresar a la camioneta.

22:55
Mi promo regresa a la camioneta. Le pregunto por qué se demoró tanto.
- Un pata me la estaba manoseando.
- Pendejo de mierda.
- Puta, huevón, me dejó arrecho.
- Estamos lejos del chongo.
- No es necesario pasar roche por allá. Yo conozco a alguien que nos puede hacer el favor.
- ¿Nos puede? Suena a manada.
- NAnda pa'll¿a. ¿Crees que no me dí cuenta que estabas chequeando a los patas que se la chupaban a otros patas?

23:20
Nos estacionamos cerca del terminal de buses.
- ¿Qué pasa?
- Tranquilo, promo.
A los pocos minutos se nos acerca un muchacho bien puesto, con pinta de universitario.
Mi promo se baja para conversar con él, abre la puerta, y disimuladamente lo hace pasar, pidiéndole que baje la cabeza.
Yo me lo quedo mirando a mi promo. Él voltea a verme, se sonríe y se sacude el paquete.

23:35
Salimos de la ciudad y nos estacionamos en un camino que conduce a unas chacras.
Mi promo se baja. abre la puerta del asiento de atrás, donde ha viajado el muchacho.
Escucho el sonido de un cierre.
- Chúpala.
Volteo lentamente la cabeza, y me quedo asombrado cuando veo que el chico está haciéndole sexo oral a mi promo, quien se ha bajado el pantalón hasta la altura de los muslos.
Nuevamente mi pene se endura.
- así, despacito. No la muerdas. Sólo succiona.
De pronto le ordena que se baje el pantalón y le dice al muchacho que se acueste boca abajo en el asiento de atrás.
Veo su gran pene, al que le pone un condón, entra a la camioneta, se acuesta encima del muchacho.
- ¡Au, me duele!
- Es que hace tiempo no te la meto, huevón.
A pesar de las quejas del muchacho, mi promo sigue encima suyo, y es cuando la camioneta comienza a estremecerse.
Yo me salgo un rato y veo a los costados. Lo único que alcanzo a ver son los faros de los carros que van y vienen allá lejos en la carretera.
Si adentro sentía el remezón, igual se sienta afuera. Me acuerdo de la canción de "Mi auto era una rana", y me sonrío.
Los dos gimen adentro, y mi pene está a punto de romperme la bragueta.

23:45
No me contengo más- abro la otra puerta del asiento de atrás, me aflojo el pantalón y me lo bajo hasta las rodillas. Mi pene no es largo pero sí grueso.
Me arrodillo un poco, y tanteo la cara del chico.
- Chúpasela a mi promo.
El muchacho obedece a mi compalñero, levanta la cara, y me la comienza a succionar. De vez en cuando me da unas mordiditas.
- sin dientes, huevón.
- Sí, este conchesumadre es muy goloso.

23:53
Mi promoción comienza a gemir fuerte, hasta que da un suspiro hondo, y siento que la camioneta deja de mecerse.
- Ya las di.
- ¿Ya?
- Si. Estaba aguantadazo.
- ja, ja, ja. ¿Tendrás otro condón?
Me alcanza uno, saco mi pene de la boca del muchacho, y mi promoción le pide que cambie de posición.
Mientras me pongo el condón, le pido que se salga de la camioneta y que se apoye en el asiento con sus manos.
Ya forrado, lo penetro.
¡Ahora entiendo por qué mi promoción prefiere a este chico! Tiene unas nalgas redondas y duras.
- ¡Au, me duele, mierda!
- Aguanta, Ya te aguantaste la verga de mi promo, ¿no?
Comienzo a mecer mi cadera y la hago chocar cntra sus nalgas. En mi caso, yo ya había tenido sexo con mi enamorada tres noches antes, pero lo que vi en esa película, me dejó recontramovido.

00:22
Por fin eyaculo.
- Ya era hora, promo
- Es que... ya las di hace tres noches.
- Ah, puta.
El muchacho se limpia el trasero, vuelve a entrar a la camioneta, le damos arranque y regresamos.
Otra vez, mi promoción le pide al muchacho que viaje con la cabeza agachada.

00:31
Otra camioneta que estaba patrullando nos hace juego de luces y nos pide que nos detengamos.
- ¡Mierda! Oye, no subas las cabeza.
Mi promoción baja y se pone a conversar con los otros serenos. Me da la impresión que le están llamando la atención, porque está nervioso.
Los otros serenos son unos blancones agarrados.

00:39
Mi promoción le pide al chico que baje y vaya a la otra camioneta.
El muchacho se niega.
- No hagas problemas. Baja. eso sí: pórtate bien.
Casi a la fuerza, lo saca de la camioneta.
Una vez transferido, regresamos a hacer nuestra guardia.
- ¿Y el chico?
- Tranquilo. No le pasará nada. eso sí: tú no sabes nada.

CONCLUSIÓN
Hoy al mediodía me encontré con el chico. Me evadió y yo sentí vergüenza.
La verdad es que si bien me gustó hacerlo, ando palteado porque usamos una unidad del Serenazgo, estábamos usando el uniforme, y es probable que alguien nos haya visto.
La verdad me gustaría pedirle disculpas al muchacho, porque hubiera preferido llevarlo a un hospedaje y no hacer lo que hicimos, pero lo hecho, hecho está.
Espero que no diga nada, si no, estoy frito pescadito.
Por lo pronto no quiero ver a mi enamorada. Le inventé que estoy enfermo, pero la verdad es que estoy metido en los clasificados gay a ver si encuentro algún muchachito varonil para experimentar de nuevo, pero nada aún.

Compilado por SOT para Hunks of Piura Entertainment. ©2012
Comparte tu relato con po´licías, vigilantes o serenos: hunks,piura@gmail.com

viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

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