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martes, 27 de diciembre de 2022

Ser Rafael 19.2: Despedida de soltero


A diferencia de otras ocasiones, hicimos todo el trayecto en silencio. Mi pecho chocaba contra su espalda cada vez que debía frenar.

Llegamos.

Josué me dejó en la vereda fuera de mi block. No había un alma en la calle.

Me dio la mano con fuerza.

“Rafo, no hay nada qué pensar: no seré tu testigo. No me pidas algo que me hará sufrir”.

Sentí su voz quebrarse. Yo sentí que mi corazón se encogía.

“Solo dímelo, y soy capaz de…”

“Rafo, ya lo sabes… Lo mejor será que dejemos de vernos hasta que regreses de tu viaje de bodas”.

“No me pidas eso. ¡Me necesitas!”

Josué ya estaba llorando.

“No. No lo hagas por mí. Hazlo por ti, por ti, por ti”.

Se calmó un poco.

“Josué, no me pidas que deje de verte. No tú”.

“Te amo, Rafo. Te amo con todo lo que soy y lo que tengo. Confío en ti”.

Arrancó la moto y se fue.

Comencé a llorar en plena calle. Presentía lo peor.


Toda esa semana, Josué no respondió mis llamadas, ni me contestó en redes sociales, ni fue a esperarme para ir juntos al gimnasio (se cambió de turno a la mañana, para no coincidir, según deduje).

En lo que a ese domingo correspondió, fue difícil conciliar el sueño.

El resto de la semana no tuve otra opción que respetar su decisión, aunque me doliera en el alma. Y me estaba doliendo mucho en el alma; pero, ¿por qué?.

Igual, esa semana se hizo llevadera pues Laura se encargó de mantenerme absorbido. Apenas salíamos del gimnasio, ella tenía mil pendientes para hacer, lo que me dejaba agotado y me mandaba directo a la cama.

El viernes, víspera de la boda, mis compañeros de trabajo me llevaron directamente a un local donde nos encontramos con los compañeros de trabajo de Laura, algunos amigos –menos Josué-, y… Eduardo. Quiero decir, Eduardo estuvo allí invitado por Laura. Me esforcé para no toparme con él durante toda la celebración.

Laura se las había ingeniado para que las fiestas de despedida de soltero y de soltera se hicieran en el mismo lugar, a la misma hora y con la misma gente.

Hubo los juegos de siempre, comida, trago, y como broche de fondo, un stripper y una stripper, que nos deleitaron con un espectáculo erótico convencional, esto es, se quedaron en hilo dental, se acariciaron, hicieron la finta de tener relaciones pero de pie y listo. Lo único rescatable era la espalda, los pectorales, las piernas y el trasero del bailarín. Obviamente, como la gente estaba más o menos bebida, le dio lo mismo si eran bonitos o feos.

La reunión finalizó casi a medianoche, cuando Laura, medio bebida, se me acercó con Eduardo.

“Rafo, le pedí a nuestro amigo que se asegure de que irás directo a tu camita”.

¿Nuestro amigo? Si algo tengo que reconocerle a Eduardo es su camaleónica manera de relacionarse con mi entorno, generar tamaños desbarajustes y salir ileso. Fui un tonto al no pedirle cátedra de eso.

“¿Ah sí?” Me lo quedé mirando.

“Sí, Rafito, como Eduardo no ha tomado casi nada, que te lleve en el carro”.

Al fondo salían los dos strippers.

“OK. Que me lleve a casa, entonces”.

Me retiré con Eduardo.

“Menos mal que mañana estaré casado”, le dije rezongando.

Fuimos hasta el auto. Lo abordamos. Enfrente nuestro, el chico y la chica que habían actuado para todos nosotros tomaban un taxi.

“Estuvo misio el show de los strippers, ¿cierto?”, me comentó.

“Sí, medio monse”, le respondí.

“Sé que Laura me encargó algo, pero… si deseas, puedo llevarte a un lugar donde sí tendrás una verdadera despedida de soltero”.

“¿Una disco de ambiente? No, gracias. Prefiero ir a casa”.

“Mejor que eso”.

Eduardo hizo una llamada y fuimos a un edificio cerca de unas residencias militares; subimos a un departamento.

Nos recibió un chico blanco simpático, de evidente buen cuerpo, en medio de una sala a media luz, perfumada y con una música a punta de saxo y piano.

Cruzamos una especie de cortinas hechas con velos y pasamos a un espacio donde había cojines por todos lados, botellas con algo que parecía ser vino, lámparas de luz tenue y difusa. Esperamos unos minutos. La música cesó un segundo y comenzó una melodía árabe.

El anfitrión había cambiado su camiseta y su jean por una camisa y pantalón vaporosos. Se puso a bailar rítmicamente delante nuestro, como si su cuerpo recibiera gentiles cantidades de electricidad, lo que lucía grácil pero enérgico.

Eduardo me convidó de una de las botellas. Era un licor dulce, parecido al vino.

Lo caté y encontré agradable.

El muchacho ya se había despojado de la camisa, revelando pectorales y abdominales finamente labrados. Invitó a que Eduardo se ponga de pie, y lo hizo bailar.

El chico me pidió la botella y tomó el licor directamente del envase, se acercó a la cabeza de Eduardo y lo besó con la boca bien abierta, a medida que le quitaba la camisa. Volvió a probar otro poco de trago, a repetir el beso, y a intentar sacarle los jeans.

Un cuarto de botella después, Eduardo solo vestía calcetines, y el bailarín le estaba practicando sexo oral, primero por adelante; luego hundió su cabeza entre las nalgas de quien supuestamente tenía que asegurarse de que ya estuviera en cama.

Yo, obviamente, nada de sueño; estaba más que excitado.

El bailarín se levantó, se quitó el pantalón y se quedó sin nada de ropa. Hizo que Eduardo le hiciera lo mismo que él le había practicado.

Como era de suponerse, la performance se repitió.

“Desnúdate”, me dijo el chico. “Deja toda tu ropa a ese costado”.

No esperé más. Me quedé como Dios me trajo al mundo, y puse mi ropa donde me dijo. Allí había otra botella de licor.

“Tómala”, me dijo.

La agarré, la abrí y la bebí sin usar copa ni vaso.

“Ven”, me invitó.

Eduardo nos hizo sexo oral a los dos. Luego, ambos se arrodillaron como si estuvieran adorando al dios de la fornicación; dejaron que regara licor entre sus trabajadas nalgas, y que lo probara.

El bailarín sacó unos condones de entre los cojines, y el resto de la faena consistió en penetrarlos indistintamente y en todas las posiciones que la embriaguez y la flexibilidad nos permitieran. El chico también penetró a Eduardo, y Eduardo hizo lo propio.

Nuestros jadeos y gemidos, y uno que otro gruñido, se confundían con la música árabe que parecía no cesar.

domingo, 19 de junio de 2022

ASS (33): Un trío gay matutino puede cambiarlo todo

El culo de Flavio tiene poder, incluso poder político.

 


A las 6 de la mañana, Flavio ssale del edificio donde vive, vistiendo una malla de una sola pieza azul eléctrica, que se sujeta a sus bien formados trapecios y ssolo le tapan las tres cuartas partes del muslo. El resto de su anatomía, aunque esté cubierta por la tela alicrada, no deja nada a la imaginación, en especial sus pectorales, su espalda, su cintura delgadísima y plana, su enorme culo, su paquete, sus bien formadas piernas.

La poca gente que está despierta y en la calle a esa hora del sábado se lo queda mirando. A Flavio le llega a la punta del huevo. Sabe de más que Piura es una ciudad hipócritamente conservadora, que se escandaliza en público pero goza todo el kamasutra en privado. Aún así, la ruta del muchacho es discreta, recorriendo Miraflores, escuchando los trinos de las aves, los ruidos de la ciudad, buscando calentarse en el aire frío del amanecer.

Dobla a la avenida que va a dar al Cuarto Puente y trota sostenido y firme, tan firme que sus grandes nalgas e hinchadas piernas vibran a cada impacto de su pie con el concreto. Al pasar por la segunda cuadra, de una mototaxi que se estaciona baja Eliezer junto a otra persona alta como él pero menos fornida. Ambos se quedan viendo al atleta alejarse.

“Un culazo justo como me lo recomendó el doctor”, dice en voz baja.

“Y culazo pituco por lo visto”.

Ambos ingresan a una casa a mitad de esa cuadra.

“Tremendo susto el que me diste en el bus con ese maricón”.

“Eres bien huevón: ¿a quién se le ocurre dejarse mamar la pinga sabiendo que te pueden ver?”

“Ya empezó el capitán… ¿ya se te olvidó cuando metíamos huevo?”

“Pero nosotros cachábamos caleta, eli; más bien, dime cómo puedo ayudarte”.

“Cáchate de nuevo a Pelu, y a cambio te prometo más ganancias que putas pérdidas”.

“No me digas que el culo de Pelu sigue en servicio activo”.

“Sí, solo que ahora se come pingas de alto rango…”

El otro hombre mira fijamente a Eliezer:

“Acepto siempre que no me metas el dedo al culo… y que mi hijo sea parte de los beneficiados”.

“Nada de eso, capi… será mejor que cachar con los calichines del FC”.

Veinte minutos después, ambos salen de la casa y caminan en dirección al Cuarto Puente.

“Gracias, capi, y lo otro ya sabes que se arregla metiéndole verga”.

“Si lo haces, hasta les doy el culo a ti y a Pelu”.

Llegan a un cafetín pero lo hayan cerrado.

“Hijo de puta… tendremos que ir por la irazola. Conozco otro lugar”.

Al doblar la esquina casi chocan con Flavio quien viene trotando en sentido contrario. Los tres se asustan primero, se maravillan luego.

“Perdonen, no los vi llegar”, se excusa el muchacho.

“Descuida… fue mi culo, digo, mi culpa”.

Flavio sonríe ante el lapsus linguae, y nota que el otro hombre le mira fijamente las caderas y las piernas. En diez minutos, los tres ingresan al minidepartamento del joven. Eliezer y su acompañante agradecen y se sientan.

“Ya decía de dónde tu cara y tu cuerpo me eran familiares”, comenta el primero.

“¿Cara, cuerpo y culo?”, ssonríe Flavio mientras pone una sartén en la cocina y enciende la cafetera. “Hay huevos en la refri, y tengo tostadas en la alacena; sírvanse mientras me ducho”.

Flavio entra a su cuarto, se sienta en la cama y se saca las zapatillas y las medias, las que lanza con precisión al cesto de ropa sucia. Se pone de pie y se saca la malla de licra; queda completamente desnudo. De pronto nota que alguien también desnudo entra por la puerta, la que deliberadamente dejó abierta.

“No te entendí a qué huevos te referías”, sonríe Eliezer. “¿A lo mejor éstos?”, pregunta fingiendo inocencia y sacudiéndose los testículos.

“Sí, tus enormes huevos”, sonríe Flavio muy seductor. “Apuesto que son más nutritivos”.

En ese momento, el otro hombre entra completamente desnudo también. En un par de minutos, los dos invitados están apiñados con el anfitrión en su ducha untándole el jabón líquido. Recorren todo su cuerpo perfecto, en especial ese generoso culo. Flavio, aprovechándose flanqueado, agarra las pingas de ambos y las comienza a masturbar.

Una vez que ambos penes están duros, gira, se arrodilla sobre el piso de mayólica y los chupa alternadamente. Minutos después, los tres comparten la cama. Mientras Eliezer ofrece su pija para que se la chupe Flavio, el otro hombre le clava sus 18 centímetros por ese ano suave y cálido. Hay gemidos, hay jadeos, hay arrechura.

Luego Eliezer mete su pinga a Flavio mientras éste se la chupa al otro hombre. Aquí la cosa se ha puesto un poco más complicada para el pasivo porque el grosor de ese pene largo y moreno desafía la elasticidad de cualquier recto, incluso del experimentado mancebo. El otro hombre no aguanta mas y dispara todo su semen en la boca del atleta matutino. Tras suspirar, se echa en uno de los lados de la cama.

Los siguientes veinte minutos serán solo de Eliezer y Flavio. El primero acostado boca arriba, el segundo cabalgándolo sin descanso. Incluso Eliezer se anima a tomar el pene de Flavio y comenzarlo a masturbar hasta conseguir que crezca a sus 15 centímetros, el glande más hinchado que el resto del tronco; los testículos golpeando el vello púbico.

Luego Eliezer se sienta en el filo de la cama y Flavio se sienta sobre él. Con la enorme pija dentro de su culo, continúa cabalgando. La plasticidad de este pasivo es sorprendente, piensa el activo. Finalmente, Flavio da una última mamada profunda al órgano sexual de Eliezer y le extrae todo el semen, una gran cantidad dicho sea de paso, y se la traga. Los dos se acuestan junto al primer hombre, de tal manera que el anfitrión queda al medio.

“Leche de negro y leche de cholo”, celebra Eliezer.

“el que no tiene de inga, tiene de mandinga, y sabe disfrutar una buena pinga… o un buen par de pingas”, ríe Flavio.

“¿Y como cuánntas te habrás comido?”, le consulta el otro hombre.

“No muchas como parece, pero las que me comí pagaron bien y quedaron muy satisfechas”.

“Ah… eres… cómo decir…”

“Escort, modelo de desnudo artístico, desnudo pornográfico, stripper, gogo, y ahora estoy grabando una película porno”.

Eliezer reacciona: “O sea que este trío…”

“Tranquilo, moreno. Esto es cortesía de la casa; es más: yo estoy dispuesto a cachar contigo todas las veces que quieras… y con tu amigo también”.

“¿Por nada?”, se serena Eliezer.

“Al contrario. Si haces que tu jefe no se meta con mis negocios… yo te prometo que todos ustedes llegan a la regional… y tendrán rico sexo gay”.

Casi a un cuarto para las 9 de la mañana, Eliezer y su acompañante salen del edificio.

“Eli, prácticamente le has dado el culo a ese chibolo”.

“Tranquilo, capi: ni le di el culo ni me dio su pinga… todo está bajo control”.

“Ya te dije, eliezer: no me metas en líos y garantiza lo de mi hijo”.

“Lo de tu hijo es un hecho; por lo demás, ¿cuándo te he cagado la vida, querido Julio?”

            Para finalizar,mira un video porno gay aquí. 

viernes, 17 de junio de 2022

El stripper brasileño que apareció en una corte peruana

Para ser el abogado de un presidente homofóbico, la imagen de Ricardo Milos bailando exóticamente en medio de una audiencia judicial es qcomo recibir un golpe de pinga en las mejillas… o en el mismo culo.


 

La imagen que se vio durante la audiencia corresponde al stripper, modelo y escort  brasileño Ricardo Milos, quien se hizo famoso allá por 2011 cuando su imagen bailando eróticamente luciendo una pañoleta roja y una tanga con los colores de la bandera estadounidense se hizo viral alrededor del mundo, especialmente en la comunidad gaymer… perdón, gamer.

Lo particularmente curioso es que el presidente peruano Pedro Castillo se ha declarado abiertamente contra la comunidad gay durante su campaña política, incluso parece tener problemas con las mujeres porque es lo que más escasea en su gabinete. Además, muchos de sus ministros y funcionarios tienen o han tenido denuncias por violencia contra las mujeres, incluso violación sexual. ¿No será que Castillo tiene su ladito gay? Quién sabe.

Mientras tanto, Lo poco que se sabe deRicardo Milos es que habría nacido en 1977, que mide metro 72 y pesa 86 kilos. O sea, es culturista.

Los videos de Ricardo Milos parecen ser populares en la comunidad de abogados peruanos porque su imagen también ha aparecido en una audiencia virtual aquí en la ciudad de Piura. Y por lo visto, tienen un gran archivo de videos de strippers porque también aparecieron en otras audiencias en todo el país.

Nosotros hemos buscado si hay videos de Ricardo Milos calato, pero no hemos encontrado nada. Si tú tienes alguno, avísanos. Mientras tanto sí hemos hallado este video suyobailando y este otro video suyo bailando. Se mueve rico el csm, ¿no? No olvides comentar acá abajo o en nuestro Twitter.

Tenemos más sobre stripper calato, culturista calato y abogado gay. 

miércoles, 15 de junio de 2022

Nicola Porcella yLa Mackyna bien calatitos, como tú los querías ver

OnlyFans es una red social que de un tiempo a esta parte ha tenido un crecimiento interesante, especialmente en mercado peruano. Y para muchos gays, casi es una bendición porque pueden ver a muchos chicos mostrándolo todo casi sin censura. Aunque tenemos que aclarar que el acceso cuesta, y según cuánto pagues, cuanto más podrás ver.

 


OnlyFans se ha convertido para muchos chicos en una fuente para conseguir plata. Claro que ésta puede aumentar dependiendo de la frecuencia con que publiquen, y las cosas que publiquen. Y, sin duda, los contenidos más apreciados son los calateos completos o las sesiones de sexo explícito.

De los usuarios peruanos más populares, nos quedamos con dos ejemplos.


 

Nicola Porcella es una primera muestra. el actor, ex modelo y ex futbolista (sí, fue delantero del Melgar, del Municipal y del Sport Boys) ha sido uno de los que abrió su cuenta, aunque la cerró recientemente luego que consiguiera un contrato con Televisa, la empresa de medios de comunicación más poderosa de México.

Las fotos más célebres de Nicola en OnlyFans, y que ha rescatado en su cuenta de Twitter, son aquellas en las que aparece en un jacuzzi, o enseñando su culito.

El capitán histórico de los guerreros ha sabido ocultar su paquete estratégicamente, incluso en aquella foto de la ducha donde su mano es la principal barrera entre su pinga y sus huevos y la vista de todos sus seguidores. ¿O qué tal en la que deseamos ser la espuma que tapa las joyas que Dios le dio? Ya, pues, Nicola, aunque sea para verla de lejitos, ¿no? Recuerda que amar (a tus fans) es compartir (tus desnudos frontales).

Porcella ha borrado algunas fotos calato, pero ha dado suficiente tiempo para que muchas personas las bajaran y compartieran… y para que nuestro equipo de investigadores las encontrara para que tú las disfrutes.














Las fotos fueron previamente publicadas por Nicola Porcella. Opina aquí qué te parecen.

 


Mack La Macyna es la segunda muestra. este entrenador, stripper, comerciante, emprendedor al fin y al cabo, ha sido un poco más explícito en OnlyFans, y cuando hablamos de explícito, nos referimos a que no ha tenido ninguna palta en mostrar su pinga y sus huevos.

La Mackyna también  ha enseñado su hermoso culo… mucho más formado que el de Nicola, por cierto. ¿Qué dices, Mack, se te puede hacer un rico beso negro… o quién sabe? ¿Será cierto que eres ‘todo terreno’ en todo el sentido de la expresión? No sería malo.

La Mackyna se recursea dando clases particulares a algunas estrellitas peruanas, aunque también tiene alumnos no tan famosos. ¿No te provoca contratarlo para unas clases de musculación totalmente al desnudo?  Por lo menos, el que haya posado así en pelotas para que todos lo admiremos y deseemos, se agradece enormemente… como las erecciones  que ya nos generó.














Estas fotos fueron previamente publicadas por Mack La Mackyna. ¿qué opinas de ellas?

 

Ya veremos qué otras sorpresas nos tiene preparadas OnlyFans. A propósito, ¿tú tienes cuenta allí? Si es así, déjala en los comentarios a continuación, deja que nuestros seguidores las visiten y que las califiquen. Será muy sabroso hacer un ranking de los mejores OnlyFans en la comunidad Hunks of Piura.

Para trabajar tus producciones posando calato, escríbenos en estricto privado a hunks.piura@gmail.com  o a nuestro Twitter https://twitter.com/hunkspiura por DM.

También tenemos otras entradas sobre culturistas calatos, actores calatos y modelos calatos. 

domingo, 10 de abril de 2022

ASS (23): Sus primeras dos escenas cachando a pelo

Un nuevo actor porno se une a la productora de Enrique.


 

“Soy Mike, tengo 20 años y vine aquí por el casting de baile”.

“¿Qué géneros sabes bailar?”

“Casi todos. Te demuestro si quieres”.

“Qué bueno, Mike. Yo estoy buscando strippers decididos a todo”.

“Yo estoy decidido a todo”, sonríe el postulante.

“Veamos”.

Suena una música y el candidato se pone de pie, va al centro del escenario y comienza a moverse sensualmente al ritmo. Se quita el polo. Sigue bailando. De un tirón se deshace del short y queda solo en zapatillas y una tanga con estampados felinos que le aprisionan el bulto y le ocultan la mitad de sus bien desarrolladas nalgas, aunque se le mete entre ellas.

Al terminar, hace una venia. El chico que lo está examinando se le acerca.

“Nada mal, Mike… pero… en mi show, el stripper se queda totalmente desnudo”.

“¿Y tú te quedas totalmente desnudo en tu shows?”

“Mira”.

Suena otra música y el examinador comienza una rutina en la que también se queda sin polo, sin short, y mientras baila solo en zapatillass y un hilo dental que oculta su paquete pero revela sin ningún roche su culo como dos burbujas hinchadas, se acerca al postulante, lo toma de su tanga atigrada y se la baja hasta las pantorrillas: la pinga semiflácida del otro chico queda al aire.

Se le contonea. El candidato termina de despojarse de la ropa interior y así desnudo lo sigue. Poco a poco, le saca el hilo dental. El examinador gira, abraza al postulante, lo besa en la boca y, apoyándose en sus manos, baja por todo su pecho y vientre velludo hasta llegar a su pinga. La comienza a mamar y la pone dura de inmediato. Tras un par de minutos, el examinador gira y se pone en cuatro patas sobre el piso del escenario.

“Mámame el culo”, pide.

El postulante se arrodilla y se inclina para hacer el beso negro. el examinador gime y jadea. Se la pasan así por un par de minutos.

“Métemela al culo”, pide el examinador.

Mike se incorpora, calibra sus 18 centímetros y comienza a meterlos con suma facilidad en ese hueco que más que dilatado, está bien usado.

“Así, fóllame rico”, pide el pasivo.

el activo se cimbra con mucho ritmo y respira profundo. Cierra los ojos y solo se deja llevar hasta que siente venir su orgasmo. Entonces, para y saca su pene.

“Cortamos”, dice hacia su costado derecho.

En la platea, Willy apaga la cámara de televisión dispuesta sobre un trípode mientras Enrique da una señal de conformidad y alejo mira toda la acción sentado en una silla de plástico.

“Subo para hacer los contraplanos”, avisa el camarógrafo a la vez que carga sus herramientas de trabajo hacia el proscenio.

“entonces, tu amigo… ¿Pedro? Bueno, él no se anima aún”, recuerda Enrique.

“Tiene miedo que su viejo le saque la mierda si lo descubre”, responde Alejo.

“¿Y ese otro que dices tiene más cuerpo de futbolista?”

“Sería de hablar con él, aunque parece que se está cachando a mi amigo Pedro”.

“¿Son pareja?”

“No, digamos que solo cachan porque él vive en su jato”.

“Ah, chinga”, reacciona enrique.

Sobre el escenario, los dos actores se visten por completo y se ubican en la posición inicial de la entrevista.

“Solo voy a hacer tus planos, Flavio”, indica Willy. “¿Recuerdas tus líneas?”

“Sí”, afirma el modelo y actor.

“Enrique, Alejo, detrás de mí para que no salgan en plano”, pide Willy. “¡Y…acción!”

Alejo y Enrique se van a un rincón de la discoteca vacía que funciona como locación.

“El pata que cacha con mi amigo Pedro está llegando al AS con un venezolano que tiene cuerpo como el mío, es culón, y Miguel me contó que ese venezolano es pingón”, dice Alejo en voz baja.

“¿Pero tiene papeles?”, consulta Enrique también en voz baja.

“Ah, eso no sé”.

Vuelve a sonar la música, y en el escenario, el que interpreta al postulante repite el baile y strip-tease hasta volverse a quedar en su tanga atigrada.

“Buen culo tiene tu amigo Miguel; debió depilárselo para ponerse el hilo dental que le había comprado”, comenta Enrique desde el fondo aún en voz baja.

“Y él sí es moderno”, agrega Alejo.

“¿Por qqué no te animas tú? Tienes buen culo”.

“No, cojudo. Duele cuando te meten la pinga”.

“¿Ya te la habrán metido, cabrón?”

Alejo ríe mirando al escenario cómo Flavio se quita toda la ropa y se queda en su hilo dental.

“Corten”, indica Willy. “Voy a cambiar de tiro”.

“¿Así se hace una porno?”, se extraña Alejo al fondo, siempre en voz baja.

“Todo lo que veas en la pantalla es 50% talento del modelo y el otro 50% del equipo detrás de cámaras”, presume Enrique.

En el escenario se reanuda la secuencia  del baile de Flavio hasta quedar totalmente desnudo, acercarse a bailar con Miguel, besarlo, desnudarlo, chuparle el pene, que él haga el beso negro y que finalmente lo penetre por el culo. Ahora Willy puede tomar los gestos de placer de los dos actores con más detalle.

“Las voy a dar”, avisa Miguel.

“Aguanta, voy a abrir la toma”, pide Willy. “Ahora sí… orgasmo… acción”.

Miguel se sigue cimbrando con su pene dentro del ano de Flavio hasta que ahora sí deja desencadenar su eyaculación:

“Me vengo, me vengo”.

“Sí, dame tu leche”, pide Flavio.

Miguel saca su pene, lo pajea y dispara su  semen entre las nalgas y la espalda baja de Flavio. Ambos se tranquilizan y esperan.

“Corten… queda”, avisa Willy.

“Recupérense que tenemos que hacer la escena del baño”, avisa Enrique.

“¿También vamos a filmar cachando y parando?”, vuelve a preguntar Alejo.

“el truco del buen cine”, explica Willy mientras recoge la cámara y el trípode, “es quetodo lo que vesen pantalla parezca como si hubiese pasado de forma corrida cuando realmente no fue así”.

“¿Incluso los videos porno amateur?”, curiosea Flavio.

“Los videos porno amateur no son tan amateur como parecen”, sonríe Enrique. “Son formatos que los estudios han desarrollado para que parezcan amateur y seguir ganando dinero invirtiendo menos en la grabación”.

Los cuatro van al camerino de la discoteca, y aprovechando la estrechez del pasillo, Flavio mete su mano en el culo de Alejo.

“Me dejaste por el Kike”, le dice bromeando.

“le ibas a pagar sus escenas con mi dinero”, aclara Enrique también bromeando.

La escena en las duchas es relativamente básica. Se supone que Alejo, encarnando a Santiago o Santi, está bañándose cuando llegan Miguel, interpretando a Mike, y Flavio, como él mismo. Al hallar el cubículo ocupado, deciden esperar pero Santiago les dice que mejor la comparten. Los tres entran como pueden, se bañan y se excitan.

Mike y Flavio se turnan para chupar el pene a Santiago, quien a su vez luego se los mete por el culo a cada uno. A pesar de la leve protesta de Alejo, Willy graba la escena cortando y cambiando de ángulo con tal de lucir mejor el falo del actor en los dos grandes culos que sodomiza, y de paso el del activo también. En una toma, se logra ver su agujero cerradito.

La escena termina con Flavio mamanndo ambas vergas hasta que logra que eyaculen en su boca. Primero la de Miguel, mucho después la de Alejo. Y como un extra, Miguel mama la pinga cabezona de Flavio hasta recibir el semen en su lengua y tragárselo. Lo saborea.

“Corten”, indica Willy cuyo pene también está durísimo, y de eso se encarga Enrique. Le baja la bragueta del jean, y delante de los tres actores, se arrodilla a chupársela hasta que el esperma del camarógrafo se dispara en su boca. Han sido cuatro horas y media de grabación, y son dos mil soles más en la cuenta de Flavio, dos mil quinientos adicionales a la de Alejo y los primeros dos mil para Miguel haciendo porno. Y todo el vestuario, proporcionado por ASS.

“¿Y si alguien descubre la película?”, por fin pregunta Alejo a Miguel cuando llegan a San Sebastián en la moto.

“Yo no le rindo cuentas a nadie más que a mí, así que yo me hago responsable solito”, responde el galán.

Alejo quisiera decir lo mismo, pero luego de dejar a Miguel, tendrá que inventarse otra mentira sobre su ausencia cuando llegue a casa, eso sí, con una buena dotación de víveres.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 27 de febrero de 2022

ASS (17): ¡Edú es moderno!

Pedro pide a Alejo que no involucre al Padre en su carrera de actor porno gay.

 


La rutina nocturna de Pedro los días de semana es ir al AS a leso de 9 de la noche para revisar las cuentas del día, y una vez que termina, ponerse a entrenar. De ser un chico flaco durante su adolescencia, ahora luce un envidiable cuerpo atlético, muy simétrico. Fue su mejor terapia contra la depresión. Usualmente se ducha en el gimnasio y luego entra en la habitación de Miguel.

Esta noche de martes no es la excepción, y ahí está echado sobre la cama boca abajo, totalmente calatito (sus nalgas se marcan como dos pequeñas burbujas) leyendo unos papeles impresos. El reloj marca las 11. De pronto ssiente un cuerpo desnudo acostándose sobre el suyo. Lo sabe porque siente una pinga blandita sobre su culo. Se asusta:

“Aguarda, Ale. ¿Ya limpiaste todo?”

“Sí. ¿Tú ya leíste todo?”

“Lo clave: es la típica cuenta de ahorros, la tasa de interés es la de mercado, te deja hacer 4 retiros mensuales sin cobrarte comisión pero solo si usas ventanilla o cajero de donde sacaste la cuenta, por lo que vas a tener que hacerte un presupuesto mensual o quincenal; si no, vas a perder antes que ganar”.

“A mí me dijeron que mi plata iba a crecer mes a mes”.

“En realidad, el truco de estas cuentas es meter más que sacar. Así es como crece. Lo bueno es que vas a tener ese contrato, tus clientes, tus actuaciones…”

Ah”, recapitula Alejo. “entonces, crece si la meto más” –mueve su pelvis sobre las nalgas de Pedro—“y la saco menos”.

“Sí, pendejo. Y ahora salte de encima que ya me quiero vestir”.

“Quédate un poco más, Pedrito…”, Alejo comienza a besar el cuello a su amigo. “No cachamos desde la semana pasada”. Alejo sigue moviendo su pelvis y su pija comienza a ponerse dura, además de engrosar y crecer. Pedro siente la humedad del líquido preseminal entre sus nalgas y comienza a moverlas como queriéndose liberar del portento masculino que sigue acostado encima suyo, pero Alejo sigue besándole la nuca y la espalda superior.

El musculoso no tarda en recorrer toda la espina arrancando gemidos y jadeos al atlético, hasta que llega al trasero y él mismo lame su saladito fluído transparente. De inmediato,  abre los dos glúteos a Pedro y comienza a estimularle el ano mientras que con sus manos masajea y palmea las nalgas. Luego de un par de minutos, Alejo revisa: el agujero ya está dilatado, bien rosadito. Regresa besando la espina hasta alcanzar la nuca otra vez:

“Párame el culo: esta noche quiero hacerte el amor, Pedrito”.

La instrucción es acatada sin reclamos. Poco a poco, el pene del adonis va ingresando por el esfínter, el recto, hasta que los 18 centímetros llegan a las entrañas de Pedro. Mientras el musculoso entrenador masajea su picha dentro del ano, el atlético huésped intenta un baile de cadera que termina por alocar a ambos.

“Ponte en cuatro”, pide Alejo.

Pedro adopta la pose de perrito, y ahora siente cómo el cuerpo de otro hombre no solo lo posee sino que lo azota viril y cariñosamente por detrás.

“¿Te gusta cómo hacemos el amor?”

“Me encanta, Ale. Hazme tuyo”.

Alejo aumenta un poco la velocidad tratando de no ser rudo y se deja de huevadas. Mira su pene entrando en el ano de su amigo, se siente dichoso y satisfecho. ¡Esto sí es cachar!

“Las quiero dar en tu boca”.

“Cuando quieras”, acepta Pedro.

“Ahorita… ahorita”.

Alejo saca su miembro, espera a que Pedro gire en la cama, se lo enchufa en la boca y comienza a pajearse hasta que su leche salta hasta la garganta del chico:

“Proteína purita”, le dice mientras eyacula.

Pedro termina de chupar el semen restante y se incorpora, mira a su cachero y va a besarlo en la boca:

“¿Ya te la tragaste?”, se detiene Alejo.

“Hace rato”.

Ambos se besan profundo.

“¿A qué sabe la leche?”

“Depende del chico. La tuya es un poco simple”.

Alejo sonríe cariñoso:

“¿Sabes que mientras cachábamos alucinaba que nos filmaban?”

“Pensé que estábamos haciendo el amor, no cachando”, sonríe Pedro.

“Bueno… hacer el amor… Pero en serio: alucinaba que nos filmaban”.

“Suena chévere, Ale, pero ni loco me pongo frente a una ccámara… Mi viejo se entera y me saca la mierda a patadas. Más bien, ¿qué fue de esa chamba?”

“Mañana voy a Piura a firmarle la exclusividad: mil verdes al mes… solo tengo que estar en forma y cachar bien en cámara”.

Pedro levanta las cejas.

“¿Y no te paltea que esas fotos o esos videos los vea la gente de acá?”

“El pata me dijo que solo es para venderlo a los países gringos”.

Pedro ahora levanta una ceja y Alejo se da cuenta:

“¿Y eso?”

“Alejo… ¿tú sabes que con internet ahora ya no hay fronteras y que esas imágenes se pueden filtrar en cualquier lugar?”

“¿Pero no hay sitios que los prohíben acá?”

“Mmm… pueden prohibir el acceso a los sitios,pero esos videos o esas fotos se pueden publicar en un culo de sitios, y pueden estar allí hasta que alguien los borre… y vuelvan a aparecer en otros sitios… ¿Te has puesto a pensar qué harás si eso llega a suceder? ¿qué tal si te vinculan al Padre? O sea, una cosa es ser escort, stripper, pero fotos y videos… no sé… al menos yo no… yo ni cagando lo haría, Alejo”.

El aludido piensa por un rato, suspira y palmea las nalgas a Pedro.

“Cuando le llevé esos víveres a mi viejita el domingo, se puso contenta. Ahora ella alucina que estoy en Las Compuertas haciendo plata con un amigo trabajando su chacra; pero ni cagando haría 2 mil soles manejando tractor, Pedro. ¿No te pondría feliz ver a tu vieja sonriendo?”

“Quizás esa es la diferencia de ti o de Miguel conmigo: ustedes ya son independientes. En mi caso, aún dependo de mis viejos”.

“Vente a hacer plata conmigo un domingo… ¿O cuánto sacas con el Padre? Ese pata de los videos y las fotos, Enrique, dijo que está buscando chicos”.

Pedro suspira, palmea el enorme culo de burbuja de Alejo y se baja de la cama buscando su mochila:

“Yo te voy a apoyar siempre, pero no cuentes conmigo. En todo caso dile a Miguel, que tiene físico, cara, pinga, culo…”

“Miguel irá el domingo”.

Pedro se comienza a vestir con ropa limpia sacada de su mochila.

“Igual, vean ese tema de dónde distribuirán el material y procuren que no afecte al Padre: mira todo lo que ha hecho por ustedes”.

“Oye… ¿y ese Edú que está de posada en tu jato?”

Pedro mira extrañado a Alejo:

“¿Qué tiene Edú?

“¿Ya te cachó ese pata?”

Pedro termina de vestirse.

“No quiero hablar de eso”.

“Ayer lo tasé. Dice que es activo. Tiene buena verga. Podría…”

“Alejo”, Pedro se acerca y besa los labios de su cachero. “Te dije que no quiero hablar de eso. Nos vemos mañana” a a la misma hora. Y ya sabes: usa bien esa cuenta de ahorros.

El chico camina a abrir la puerta del dormitorio cuando entra Miguel; se despide también de él con un beso en la boca. El recién llegado espera a que Pedro abra y cierre la puerta de la calle:

“¿Cacharon?”

“Sí. Ya tocaba. Pero parece que no le gustó que hablara de Edú. Solo le pregunté si ya cachó con él”.

Miguel comienza a desvestirse para entrar a la ducha.

“Ay, Alejo. Es que haces unas preguntas tan obvias. Claro que ya deben haber cachado a estas alturas, y fácil que Pedro se lo comió”.

“No creo. Ayer me dijo cuando hicimos la guerra de espadas que es activo”.

Miguel mira a Alejo y ríe compasivamente:

“¿Activo? Si ayer le metí pinga”.

Entonces los dos galanes desnudos se miran y chasquean los dedos: “¡Edú es moderno!”, exclaman a coro.

 

Y para finalizar,te dejamos con un video porno. 

sábado, 15 de enero de 2022

Proyecto Lujuria 3.: quizás no soy gay


Ya a bordo del auto, nota que Evandro no está tomando la ruta acostumbrada y que más bien baja por Armendáriz hasta el circuito de la Costa Verde.

“¿Qué haces, pana?”

“Tomo otro camino”.

Pero en lugar de seguir por la pista, a la altura de Makaha, Evandro toma el estacionamiento y detiene el auto.

“¿qué hacemos aquí, pana?”

“Osmar, algo no está funcionando bien entre ambos desde anoche que fuimos donde Gibrán”.

Osmar sonríe:

“Me sonó a reclamo de pareja y tú y yo…”

“Carajo, Os, sí somos pareja. Pareja de amigos, pero pareja al fin. Pareja de compañeros, de vecinos, entrenamos en el mismo lugar. Mira, si me porté mal contigo y te saqué de libreto, hermano, de todo corazón perdóname”.

“Evan… no es eso, yo sé que estábamos… actuando”.

“¿Entonces? ¿Por qué has reaccionado tan huevonamente?”

“No lo sé…. Puede ser que no sirvo para… que no funciono… que yo….”

“Claro que estábamos actuando, Os. ¿Crees que sentía algo por Gibrán? No jodas. Era un cliente que pagó porque le meta la pinga al culo, nada más”.

“Eso lo tengo claro, evan. El problema no eres tú, soy yo”.

“¿Y cuál es el problema contigo?”

“Pues… que una cosa es bailar como stripper e interactuar con la gente, pero otra es que… no soy gay… ni siquiera bisexual…. Que por más que trato de reaccionar…”

Osmar baja la cabeza.

“era eso, entonces. Putamadre, siento como si te hubiera violado, huevón”.

“No digas eso… tú… no sabías”.

“Igual, perdóname. No va a repetirse. Te lo juro por lo más sagrado que no volverá a repetirse”.

Un vehículo de Serenazgo se aproxima y suena su sirena. Evandro pone el auto en marcha y acelera tan rápido como puede. Al llegar a la residencial y tomar el ascensor, súbitamente abraza fuerte a Osmar:

“Perdóname, ¿sí?”

El instructor se aferra tanto como puede a Evandro:

“Ya, olvídalo. Te quiero mucho, hermano. Te quiero mucho”.

Permanecen así hasta que la puerta se abre en el piso ocho, donde queda el departamento de Evandro. Osmar siente una rara mezcla de alivio e inquietud, como que falta decir o hacer algo más.


 

viernes, 14 de enero de 2022

La hermandad de la luna 8.2

Adán llega a casa de Tito y no halla a nadie, así que ingresa al gimnasio. Está lleno. Sin duda, la aparición de Owen parece ser una bendición para el negocio. Aunque algo le opaca el entusiasmo: Frank está al fondo entrenando piernas con furia. Adán reingresa al domicilio y se queda largo rato sentado sobre el sofá, pensando. Aparentemente capeó a elga; pero, ¿qué pasará ahora con el más joven? Tras largos minutos, Tito y Flor llegan. Se saludan afectuosamente. Flor entra a dejar su mochila y Tito se queda en la sala.

“¿Edú te dio la carpeta?”

“Sí, pero García dice que solo le da pistas, que no puede presentarlo ante la otra fiscal aún. ¿Qué pasó con Frank, que no entendí tu mensaje?”

Adán mira que Flor no esté cerca:

“Se la cachó bien a elga”, le dice en voz baja.

“Excelente”, celebra Tito muy discretamente.

“Pero siente que traicionó a tu hija”.

Tito se incomoda un poco:

“Ahora no tengo tiempo para resolverlo; hablaré con él mañana”.

“Primo”, lo retiene Adán. “Creo que se nos pasó la mano involucrándolo”.

Tito sigue incómodo y se para.

“Mañana veré eso; mas bien te necesito: Juan conversó con Flor sobre lo del otro día”.

Tito entra a su cuarto para alistarse a salir otra vez, hacia la finca, a cubrir su turno de vigilancia nocturna. Adán permanece sentado sobre el sofá sin poder manejar el cargo de conciencia, así que tras calentar la cena, se pone su ropa de entrenamiento: el enterizo que solo le cubre el abdomen, la espalda baja, la pelvis y parte de los muslos. Entra al gimnasio, va directo donde Frank, quien parece haber terminado su rutina.

“No quiero hablar ahora”, le alcanza a decir y lo deja en medio del salón, en medio de la multitud, hasta que una mano palmea su hombro.

“Darle tiempo”, le aconseja Owen. “Una oportunidad aparecerá”.

Mira un video aquí 

Frank abre la ducha ya en la casa de Tito y deja que el agua le refresque la culpa más que el sudor. Si bien cuando inició la relación con Flor quedaron claros que solo sería por el tiempo que él estuviera en Santa Cruz, un sentimiento más fuerte que una amistad, luego que una amistad con privilegios, luego que una relación estable aunque temporal, ha comenzado a desarrollarse. Pensó que lo del trabajo en La Luna podía ser una buena oportunidad para sentar raíces, pero el anuncio de Elga, y más aún lo que había pasado esa tarde con elga, lo están cuestionando seriamente. Por otro lado, está la emergencia con Flor y la palabra empeñada a Tito. De pronto, la cortina se abre y su chica ingresa totalmente desnuda.

“¿Me permites?”, sonríe ella y comienza a jabonarle el cuerpo.

“¿Tu papá?”

“Ya se fue al trabajo, y ya sabes que mi tío ha comenzado a entrenar”.

La chica lo besa sin dejar de pasarle el jabón, y la imagen de elga regresa vívidamente, cuando esa tarde en las duchas de la finca estaba haciendo exactamente lo mismo.

“No está bien esto”, reacciona.

“¿Qué?”, se extraña Flor.

“Quiero decir… no tenemos protección ahorita, y ya sabes lo que acordam…”

Flor sonríe:

“Tranquilo, querido, solo te baño. Déjate mimar”.

El caso es que Frank, en ese momento, no se cree merecedor de tanta atención. Aún así, Flor continúa bañándolo, estimulándolo, aprovechando que le jabona las piernas para tomar su pene y chuparlo mientras acaricia sus redondas nalgas. No es elga, de eso está más que seguro, pero tampoco cree que es digno de Flor. Lo mejor será entrar en personaje. Es cuando recién la sangre fluye a su miembro.

“Así chúpamela”, la anima con su mejor voz de galán. “Así, mamita”. Jadea profundo, cierra los ojos y le acaricia la cabeza. “Así… es toda tuya”.

Y el chico cumple su guion hasta que su esperma llena la boca de Flor.

Mira otro video aquí. 

“Una cosa es ser stripper y otra distinta es ser escort”, dice Carlos en la caseta de vigilancia mientras Tito marca su asistencia para el turno de esa noche.

“A nosotros no se nos hizo tanta bola”.

“Es que Manolo nos entrenó para comer hasta con seis cubiertos y servilleta de tela, a mantener una conversación discreta, a que la otra persona se sienta respetada e importante; hay una gran diferencia entre los chicos de ahora y nosotros”.

Ambos caminan a la casa grande.

“¿Aparte de los años?”, bromea Tito.

“Al menos sabes que quiere a Flor, pero pienso igual que Adán: no debimos involucrar a Frank en esto porque no es su lucha, no la ha sufrido como nosotros, no ha visto cómo esto pasó de ser monte a finca agrícola”.

Sí la vio, Carlos; la vaina es que él estaba muy chibolo aún”.

“¿Y qué fue de la carpeta?”

“Sí hay caso, pero ese fiscal necesita más datos”.

En la cocina, Elga corta fruta en trozos para hacerse una ensalada cuando llegan los dos peones. Se saludan cordial y respetuosamente. Ella luce algo seria, hasta diríase apagada.

“Tito, ¿podemos hablar tú y yo después de cenar?”

El gladiador y el capataz se miran.

“Claro”, le responde con cierto temor.

Tras comer casi en silencio, muy aburridos, Elga lo acompaña en la primera ronda nocturna. La primera luna llena de la semana comienza a levantarse amarillenta por el este, pero aún así cada uno va con su linterna, y en el caso de ella, la instrucción expresa de refugiarse a las espaldas de él si apareciera algún peligro. La jefa también deberá entender que no habrá contacto visual pero sí toda la atención auditiva del caso.

“Sabes que Manolo te tuvo mucho cariño. En realidad los quiso mucho a los tres, pero a ti te tuvo un cariño muy especial”.

“¿Y a Christian no?”, inquiere Tito.

Hablo de la finca. Christian no ha estado tan ligado acá como ustedes que la levantaron con Manolo desde el inicio… Pero no quiero hablar de él sino de ustedes, del espíritu de familia que han logrado, de cómo a mí me acogieron como parte de su familia cuando la mía me botó de la casa. A pesar del trabajo que teníamos, ustedes siempre me respetaron y hasta me defendieron. ¿Recuerdas ese show cuando ese tipo se subió al escenario?”

Tito ríe:

“Me bajó la tanga y me quedé calato delante de toda esa gente”.

“Pero así, sin tanga, le diste una tunda que no volvió por vuelto”, ríe Elga también.

“Y si te gusta que nos tratemos como familia, ¿por qué no retrocedes en la idea de vender La Luna?”

Elga suspira:

“Ya comprometí mi palabra”.

“Zona de mangos, sin novedad”, Tito avisa por la radio.

“Zona de mangos sin novedad, enterado”, le responde Carlos por el aparato.

“¿Comprometiste tu palabra con Christian?”

“¿Cuál es la fijación con Christian, Tito?”

“Como llegaste con él, pensé que te habías comprometido con él”.

“Más que con Christian, con el comprador”.

“¿Cruz Dorada?”

“¿Cómo sabes que es Cruz Dorada?”

“Acá vinieron hasta tres veces y no han asomado la nariz desde que Manolo los corrió a balazos. Él nunca quiso vender, por eso nos extrañó tu decisión. Incluso, sospechamos que Cruz Dorada lo mandó a matar”.

“El martes, luego que Chris me avisó, yo misma fui a la oficina de ellos y los encaré: lo negaron todo”.

“¿Y les creíste?”

“Me dijeron que una cosa era la discrepancia, pero otra era ensuciar el nombre de la empresa con un crimen. Además lo mataron en la ruta a La Santita. ¿Qué tiene que hacer Cruz Dorada en la playa?”

Tito no sabe si reír o molestarse, así que mejor opta por preguntar:

“¿Dices que Christian te avisó?”

“Sí. Creo que por la mañana vinieron acá, ¿no? Luego regresaron y estuvieron todo el día revisando unos papeles. Los escuché discutir, aunque de un tiempo a esta parte solían discutir muy seguido, pero ya sabes cómo arreglaban sus diferencias”.

“¿Dices que trabajaron todo el día?”

“Como hasta las seis, luego salieron y no regresaron hasta las diez. Seguro fueron a la casa de playa o algún hotel, ya sabes, para arreglarse. Yo estuve en la casa de playa desde el martes en la tarde y hallé algunos condones usados”.

“¿Ya no volvieron a salir el lunes?”

“Al menos Christian no. Manuel sí salió disparado como a las once. Me dijo que lo habían llamado por un asunto que estaba siguiendo… Ya no regresó”. Elga solloza.

“¿Christian no fue con él?”

“¡eso es lo que yo le reclamé después! Christian se quedó en casa, metido en el cuarto de visitas”, la mujer continúa sollozando.

Tito se detiene para confortarla mediante un abrazo.

“¿Y qué hacía él ahí?”

“Vivía con nosotros. No sé que lío había pasado con su familia, pero hace cuatro meses vive con nosotros. Yo bajé a su cuarto… hicimos el amor… nos quedamos dormidos… desperté como a las tres y no quise subir pensando que Manolo…” Elga llora amargamente.

“¿Entonces quién fue?”, murmura Tito. Súbitamente, una pequeña nube luminosa celeste se compacta en un punto de luz que brilla por unos segundos y luego se desvanece.

“¿Tito? ¿Tito? ¿Están bien?”, consulta Carlos por el radio.

Mira otro video más.