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sábado, 10 de septiembre de 2022

ASS (45): La declaración

Miguel y Alejo vuelven a cachar invirtiendo sus roles usuales, pero algo sale inesperado y sorpresivo.



Miguel está desnudo, acostado en la cama dentro del dormitorio que hay en el AS de San Sebastián, revisando su celular. Es raro verlo sin los vellos que le cubren todo el cuerpo, luego de la depilación a la que se sometió para participar en el video porno. Se echa un gel con base de sábila para que no pique ni irrite. En esso,Alejo entra también desnudo y secándose. Se acuesta al lado.

“¿Así que ahora lo tendrán controladito a Beto?”

“la verdad no lo sé porque ese pendejo es experto en robarte un chocolate de tu propia mano”.

“¿Y así es cura?”

“Ay, huevón; los curas son unos pendejos de mierda”.

Alejo sonríe, gira y se acuesta encima de Miguel. Le da un beso en la boca. Miguel le corresponde.

“Pensé que estabas templado de Pedro”.

“Me gusta Pedro, pero ya veo que su caso está jodido con eso de que su viejo lo mandó a Piura”.

“Aunque creo que Enrique lo va a tener a cargo, según entendí a Flavio”.

“Con mayor razón… mejor cachemos tú y yo un rato”.

Alejo y Miguel se besan de nuevo.

“Tengo el ano algo irritado: Marcano tiene rica verga pero es un monstruo”.

“Así nomás, mi Miki, rozadita”.

Un nuevo beso. Ambos giran en la cama.

“¿Sabías que ese novicio español tiene toda la traza de gay de gym?”

“¿Ya lo perfilaste, mierda?”, sonríe Alejo.

“Hace ratón”, replica Miguel, quien comienza a besar suavemente el cuello de su amigo y lo recorre hasta el surco entre ambos pectorales; entonces va a la tetilla derecha. La chupa levemente. Alejo jadea y disfruta.

“Me aloca cuando haces eso, mierda”, le dice.

Miguel ahora va a la tetilla izquierda. Repite la operación. Sigue por los abdominales de tabla de lavar, lame el espacio donde antes había vello púbico y que ahora apenas si tiene unas puntitas luego de la rasurada que Alejo se dio. De inmediato, mete a su boca la pinga entre flácida y erecta que comienza a crecer y engrosarse ahí en toda la entrepierna.

“Así, huevón… así me gusta… toda, chúpamela toda”.

La fellatio dura varios minutos y se alterna con la succión de testículos con la suavidad y paciencia que solo Miguel sabe aplicar. Entonces, el compañero sexual toma las enormes piernas de Alejo y las eleva. El musculoso no protesta. Su ano rosado y cerradito está ahí listo para que Miguel lo acaricie con su lengua.

“¡Carajo, Mi…! ¿sí!”

Alejo deja que el placer se proyecte desde su culo, su bien formado culo al resto de su ser mientras toma su pene aún erecto y comienza a pajearlo suavemente, no sin antes lamerse la mano para que su propia saliva lubrique el masaje. Alejo gime despacio.

Entonces Miguel deja de lamer el ano:

“¿Recuerdas la otra vez cuando solo te entró la cabecita?”

“¿Quieres metérmela, pendejo?”

“¿Qué dices? ¿Te la meto?”

Alejo abre el cajón de la mesita de noche a un lado de la cama, hurga un poco y encuentra el frasquito de lubricante. Se lo da a Miguel quien se arrodilla: ya tiene su verga al palo.

“Será al toque”, avisa Miguel mientras se esparce el coloide por todo su pene erecto. “Tú sabes que no duro mucho como activo”.

Alejo no dice nada, solo trata de relajarse respirando hondo, pensando en que esta vez sí será placentero.

Miguel resopla y pone su glande en la entrada de todo el ano. Comienza a empujar muy lentamente. El beso negro que le aplicó minutos antes no lo ha dilatado como hubiese querido, así que tendrá que ser paciente. Mientras tanto, la cabecita comienza a ingresar.

Alejo siente un ligero escozor en su esfínter, pero trata de controlarlo respirando hondo, como cuando lo vacunaron y no sintió que le metían la agujita.

“Continúo?”, consulta Miguel.

“Dale”, susurra Alejo mientras se toca su miembro y comienza a estimularlo hasta ponerlo duro otra vez.

La cara de su compañero, casi en trance, convence a Miguel que todo parece estar en orden. Baja la mirada: su glande ya está por completo dentro del ano. Aún falta el resto de su más o menos grueso tronco. El chisguete de lubricante está al lado por si acaso. Hasta donde vamos, Miguel piensa que es un progreso; su amigo y compañero aún no ha gritado ni rechazado la penetración. Mete un poquito más. Alejo gime. Le arde un poco.

“sigue”, vuelve a gemir a Miguel.

Otro poquito más. A este ritmo, la mitad del pene de Miguel ya está dentro del recto de Alejo. Y entonces… sucede lo inesperado.

“Mierda”, susurra el ex velludo. Gime. Inconteniblemente vacía su semen dentro. Jadea.

“¿qué pasó?”, pregunta Alejo comprensivamente.

“No pude… no pude aguantar”.

El pene de Miguel comienza a perder rigidez, aunque aún sigue dentro del ano de Alejo.

“Podemos intentarlo después”, propone el fortachón.

El pene de Miguel sale de las entrañas de Alejo sin hacer nada más; está completamente blando.

“Perdóname”, dice el activo ad-hoc.

Alejo sonríe, toma de las manos a su amigo y hace que se acueste encima suyo. Lo besa en la boca casi a la fuerza.

“Perdonarte, ¿qué, huevón? No hay nada que perdonar. Ambos lo quisimos. No salió hoy. Saldrá otro día”.

“Me puse nervioso, Alejo”.

“Te entiendo… quizás me preparé yo,pero olvidé prepararte a ti”.

Miguel sonríe algo descontento:

“Aluciné que al menos iban a ser un par de minutos de placer”.

“Creo que fue mejor así… Creo que de ahora en adelante, ambos… ambos seremos amigos con derecho”.

Miguel se sorprende.

“¿Qué estás diciendo,Alejo? Y tu promesa de…”

“Tengo que desterrar lo que pasó esa vez en el cuartel… Y si no lo hago hoy, no lo haré nunca…. Éste ha sido el primer paso… Sí… el primer… paso”.

Miguel comienza a sollozar y se abraza fuerte a Alejo.

“Te amo”, musita el amigo.

“Yo también”, susurra el musculoso.

Entre las nalgas de éste, el semen que se quedó en la primera porción del recto comienza a sentirse como una capa aceitosa que parece suavizarlo todo. Incluso esa súbita declaración.

Y para terminar,te dejamos con un video porno gay.


viernes, 27 de enero de 2023

ASS (63): “Méteme tu verga”

Julián pide ser pasivo otra vez, y ahora aguantándose la gran verga de Marcano.


A la mañana siguiente, jueves, Julián está en el vestuario de la Piscina Comunitaria totalmente desnudo, revisando la tanga que lucirá ese día para la grabación.  Esta vez es una de color naranja casi fosforescente.

Alguien ingresa. Julián no hace esfuerzo alguno por cubrir su pinga, sus huevos o su culo. Más bien, le llama la atención el muchacho alto y corpulento que acaba de entrar. ¡Qué hermosa anatomía! Además, ese rostro es guapísimo.

“Hola”, saluda el recién llegado blandiendo una sonrisa magnética.

“Hola”, responde Julián, algo fascinado.

“¿Tú eres el nadador?”

“Eso dicen”, sonríe Julián.

El otro muchacho ríe.

“Yo soy Marcano, pana; mucho gusto”.

“¿Eres… venezolano?”

Marcano comienza a desnudarse y descubrir su cuerpo de revista fisicoculturista poco a poco.

“Sí… haremos las escenas sexuales de esta mañana juntos. ¿Has pensado cómo?”

Marcano queda completamente desnudo. Julián no evita verle el pene largo, aunque dormido. Supone que al ponerse erecto va a ser una herramienta de dimensiones colosales.

“La verdad no tengo idea”, responde el nadador.

Marcano revisa la prenda que le han asignado. Sonríe. Es un hilo dental blanco. Comienza a ponérselo.

“Se me ocurre… que… nos dejemos llevar… ¿eres activo, pasivo, versátil?”

“Aún no lo tengo claro”, dice Julián. “Pero creo que tu sugerencia es válida… dejémonos llevar”.

La sorpresa para todos es que Marcano nada a nivel experto. Así que se les ocurre hacer una competencia de estilos con Julián.

Willy, como siempre, graba todo desde todos los costados de la piscina.

Ambos chicos llegan a los podios, emergen y se quitan las gafas de natación.

“¿Quién ganó?”, pregunta Julián muy contento.

“Creo que ninguno… llegamos empates”, responde Marcano.

“¿Desempatamos o qué?”

“Tengo una mejor idea”.

Ambos se meten bajo la ducha del vestuario. La abren. Mientras el agua recorre sus cuerpos, se acarician mutuamente, se abrazan, no tardan en besarse. Separan sus bocas por un instante:

“¿esto es premio o castigo?”, sonríe Julián.

“Es la gloria completa”, susurra Marcano.

Ambos siguen amándose con pasión.

Marcano, entonces, comienza a besarlo por el cuello y bajando hacia cada tetilla, el vientre, hasta que, arrodillado, comienza a mamar el pene de Julián. Con qué maestría Marcano se mete y saca el miembro ya duro de su nuevo amante.

El nadador no puede disimular el placer que le provoca esa fellatio.

Marcano deja de mamar la pinga, acaricia la cadera de Julián, y lo hace girar amigablemente.

Cuando el musculoso tiene ante sí el culo del nadador, no espera más y le separa las nalgas a la vez que dirige su lengua a toda la raja y después a todo el ano. Julián se siente en la gloria. Hace minutos que espera esa sensación.

Willy no deja de seguir toda la acción mediante su cámara.

Varios minutos después, Marcano deja de hacer el beso negro y se pone en pie:

“Chúpamela”, pide.

Julián, aún extasiado por la caricia que ha recibido el ojo de su culo, gira, se arrodilla, toma el pene de Marcano y se lo mete a la boca con ansiedad. A cada nueva succión, ese pedazo de carne crece hasta sus enormes proporciones.

Lo que al inicio parecía tarea fácil con un pene morcillón suma grados de dificultad conforme se engrosa y se extiende hasta sus 21 centímetros. La boca de Julián no está acostumbrada y siente arcadas por más que trata de mentalizarse.

“Lo haces riquísimo, pana”, lo anima Marcano. “La chupas delicioso”.

Es como un interruptor: Julián fluye mejor con la mamada y comienza a disfrutarla más. Lo mismo Marcano.

“¿Quieres lamerme el culo?”,consulta Marcano.

“¡Me encantaría!”

El venezolano gira y pone sus enormes y firmes nalgas al alcance de la boca de Julián, quien ya aprendió que, en esos casos, no debe pedir permiso, solo proceder. Lame los dos glúteos, lame la raja, saborea el ojo de ese culo. Marcano también experimenta esas deliciosas cosquillas:

“Así, pana. AAsí. Cómete bien mi ano”.

Ese beso negro también dura varios minutos hasta que Julián cesa, palmea una de las nalgas y lanza un pedido inesperado:

“Méteme tu verga”.

Marcano gira, duda un poco. Sonríe nervioso:

“¿En serio quieres sentir mi verga?”

“Confío en ti”.

Marcano desea hacerlo, pero no tiene lubricante a mano y él sabe lo que significa meter su pene erecto en ese culo que, evidentemente, no está entrenado para ese tipo de dimensión y acometida. . entonces ve algo y lo toma: una barrita de jabón que hay cerca de una de las regaderas.

Como ambos tienen sus cuerpos húmedos, la soba entre sus manos, hace espuma, la frota contra el ano de Julián y luego la frota en su pene, de paso que lo pone más duro.

Ubica el glande en el esfínter y comienza a empujar. Julián aplica las lecciones que aprendió cuando Miguel se la metió el día anterior: se relaja, respira profundo y despacio, trata de expandir su ano y permite que el glande de Marcano ingrese poco a poco. Obviamente, Marcano sabe que la paciencia es la clave.

Conforme le va introduciendo un centímetro más, va bombeando despacito. Julián siente que esa pinga duele más pero trata de resistir hasta que un súbito hincón viene de su ano.

“Au”, susurra mientras hace un gesto de dolor.

“¿Sigo?”

Julián respira un poco, se tranquiliza:

“Sigue”.

Marcano juzga que no debe meter todo su falo. Cuando llega a la mitad, comienza a bombear despacio mientras acaricia el atlético cuerpo de su amante, quien siente que le succionan todo el cuerpo por el ano.

“así, pata, qué rico”, suspira.

A Marcano le encanta meter su pene dentro de un agujero apretadito. Eso lo excita más. Mucho, más bien. Cuando menos se da cuenta, gran parte de su miembro ya está dentro de las entrañas del nadador.

La escena de sexo nada simulado continúa dentro de esa ducha donde un insólito Julián vuelve a ser pasivo mientras un musculoso y aventajado Marcano lo sigue poseyendo con gentileza y sensualidad. Ambos gimen y jadean.

Cuando la gran verga del venezolano ya está toda enterrada dentro del culo del nadador, y su cadera empieza a chocar contra esas firmes nalgas, el orgasmo se hace inevitable:

“Me vengo, pana. ¡Me vengo!”

“Dame tu leche, quiero tu leche”.

Marcano saca su pene, se pajea duro y eyacula sobre la nalga derecha de Julián. Una densa mancha blanca se desliza por toda la pierna del pasivo, quien gira, se abraza a su cachero, y sobándole el pene aún duro, lo besa en la boca.

“¿Te gustó?”, pregunta el sonriente venezolano.

“Bravazo”, responde el peruano, también sonriendo.

Se siguen besando. Willy corta la escena. Ambos actores descansan, por fin.

“¿Te sientes bien, pana? ¿Te hice daño?”, averigua Marcano.

“Me arde un poco”.

“a ver, gira”.

Julián hace lo que le dicen. Marcano se arrodilla, abre las nalgas y revisa el ano. Solo está rojo de la penetración, pero NO SE OBSERVAN OTRAS LESIONES.

“Todo parece estar en orden”.

“Gracias”, responde Julián.

Marcano abre la ducha y se asea:

“Tienes lindo cuerpo… y lindo culo, pana”.

“Gracias. Tú tienes un cuerpazo, Y UN CULAZO… y una pingaza”.

“¿ya te has comido vergas como la mía?”

“No… es la segunda verga que me como, y en solo veinticuatro horas”.

Marcano sonríe:

“Tenía miedo de romperte ese culo apretado; menos mal que aguantaste”.

Julián ríe.

“¿también vives en San Sebastián?”

“Sí, y también conozco a alejo y Miguel; de hecho, entrenamos juntos”.

“Me gustaría verlos de nuevo; son buenos patas”.

“si tienes libre, ¿por qué no nos visitas? A los chicos les va a encantar, creo”.

“No sería mala idea”, responde Julián. “¿estarán libres el sábado?”

Y para terminar, mira un video porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 


sábado, 19 de marzo de 2022

Proyecto Lujuria 6.2: La celebración por el comercial se vuelve una orgía


En la sala, César está sentado sobre el sofá mientras Sosa le mama la pinga alternándose con Escalante, a quien Fernando le practica un beso negro. Todos están totalmente desnudos. Gibrán hace una seña a Alexis y se van al dormitorio principal.

Fernando separa sus labios y lengua del ano de Escalante, se arrodilla, saca un condón de su pantalón tirado en el suelo, se lo pone en su pinga, y tras escupir un poco de saliva entre las nalgas, se la va metiendo de a pocos. Escalante se queja bien quedo mientras sigue mamando el pene a su camarógrafo, lo que Sosa aprovecha para besarlo en la boca:

“Métemela le dice en la oreja.

“Siéntate encima”.

Abelardo  se pone de pie, y mientras César se acomoda, se pasa saliva por su ano, se mete un poco el dedo y se sienta encima. Comienza a rebotar cuando tiene todo el falo rellenándole el agujero del culo.

Al interior del dormitorio, Alexis y Gibrán disfrutan un sesenta y nueve, en el que combinan indistintamente fellatios y besos negros. Tras varios minutos, el primero empuja al otro chico hacia adelante mientras se repliega hasta arrodillarse y, aprovechando la lubricación natural de su pene erecto, lo penetra por el ano, y comienza a bombearlo rítmicamente.

“Así, rico, así, hazlo así”, anima el dueño de casa.

“¿Te gusta cómo te la meto?”

“Me encanta”.

En la sala, , Sosa recibe al mismo tiempo las vergas de César y Fernando en su culo, en tanto que se la chupa a Escalante. No tarda mucho en que la leche del director de reparto se dispara dentro de su boca.

“Como en los viejos tiempos”, le susurra.

Los otros dos penetradores todavía tienen para rato.

En el dormitorio principal, Alexis bombea con mucha mayor fuerza hasta que preña con su leche el recto de Gibrán; entonces lo pone boca arriba, y le chupa la pinga hasta que eyacula en la boca.

Cuando regresa a la sala, Escalante lame el esperma que Fernando y César han disparado entre las nalgas de Abelardo, mientras los dos muchachos descansan a un lado, besándose en la boca:

“¿Tienes leche para un segundo round?”, consulta el venezolano.

“Será de probar”, sonríe el camarógrafo.

Alexis se prepara otro trago, mientras al fondo Gibrán entra al baño. Se sienta junto a Fernando y comienza a acariciarle los muslos y la entrepierna mientras da sorbos a su cuba.

“Pensé que ya no regresabas, chamo”, le sonríe.

Alexis le corresponde.

Escalante ahora está entre las piernas de Sosa chupándole la pija hasta que evidentemente el ex futbolista llega al orgasmo. Gibrán regresa a la sala y se sienta al lado de Alexis.

“¿Quedaste insatisfecho, papi?”

“¿Y tú?”

“También”, sonríe.

Ambos se besan en la boca. Escalante los interrumpe.

“¿Tendrás más hielo, por favor?”, consulta con cierta impertinencia.

“Claro”, responde el anfitrión. “Iré a buscar a la cocina”.

Apenas Gibrán se levanta, Escalante ocupa su lugar.

“Te armaste bien con el chibolo, ¿no?”, palmea burlonamente el enorme muslo de Alexis.

“No seas rochoso”.

“Yo no volví a las andadas con el perdedor de Cruzado, te recordaré”.

“No hables así de Evandro”.

Gibrán regresa con el hielo.

“Tranquilo, Alex”, vuelve a palmear el muslo Escalante. “Cuando ella vea que necesita abrir otra función, ya verás”. 

domingo, 22 de enero de 2012

SOT-2012-004: Me callaré si me incluyes

Tengo 23 años, y para ganar puntos con mi capitán, me asignaron a cuidar por las noches una obra pública. soy alto, bien parecido, cuerpón, lampiño, menos de la zona genital, donde mi miembro mide unos 18 1/2 cm. Ésto pasó hace unos sábados.
Antes de entrar al detalle, debo decir que en la obra hay un ingeniero civil, más o menos de unos 25 años, limeño, que se queda a dormir en un cuarto que le han preparado. Él también es alto, blancón, bien formado, muy buena gente y alegre.

20:00
Empiezo mi guardia. Para distraerme, me pongo a ver televisión en un aparatito que me han puesto en mi caseta de vigilancia. Como no hay nada interesante, le doy una ronda a la construcción.

20:11
Regreso a mi caseta. Abro un cajón y encuentro unas revistas pornográficas. Las hojeo, pero prefiero dejarlas porque comienzo a exitarme, y no tengo cómo desfogar.

21:43
Llega el ingeniero con otro sujeto, de unos 20 años, algo alto, cuerpón, vistiendo un polo y jean. Trata de ocultarse la cara con una gorra.
El ingeniero me saluda, y me dice que es su primo, y que lo va a acompañar para darle un encargo.
Noto que ambos se ponen nerviosos.
Los dejo pasar. No hago más nada para no ganarme problemas, ya que este ingeniero está bien relacionado con mi capitán.
Por si acaso, echo doble candado al portón de entrada.

22:26
Juzgo que el tiempo para que el ingeniero dé el encargo al pata es suficiente, y decido ver qué pasa. Comienzo a caminar sigilosamente, y voy primero al depósito de materiales. Por si acaso, tengo mi arma de reglamento a mano.

22:28
Inspecciono el depósito de materiales, el patio donde está la maquinaria, y hasta paso por el costado de la caseta donde duerme el ingeniero. Negativo.

22:30
Ingreso a la construcción, procurando deslizarme por las paredes que no son iluminadas ténuemente por la luz de la calle.
Escucho unos jadeos.
Me asomo con cuidado hacia una sala techada.
El chico que acompaña al ingeniero está apoyado en una especie de repisa de concreto. Lo reconozco porque detrás hay una ventana por donde se cuela la luz de un poste. Tiene la gorra puesta hacia atrás. Está desnudo, y parece que su ropa está a un costado.
A sus pies, hay alguien que mueve su cabeza a la altura de su pubis.
El chico la agarra, mientras jadea y mueve la cabeza, en señal de placer.
Alguien le está practicando sexo oral, porque escucho expresiones como: "qué rico la chupas", "así, sigue, trágatela toda".
No puedo identificar a la otra persona, pero a contraluz, parece no tener ropa, ya que puedo identificar el brillo de las nalgas.
Mientras observo en mi escondite, siento una opresión dentro de mi pantalón.

22:35
La otra persona se levanta, abraza, y besa en la boca al sujeto que está de pie.
Trato de acercarme más para ver mejor, pues no puedo identificar a la segunda persona.

22:37
Comienzo a aproximarme, pero no me doy cuenta que hay una tabla en el suelo. La piso y hago ruido.
ambos amantes se sobresaltan, y uno de ellos, el que estuvo arrodillado cuando llegué, pasa la voz. ¡Es el ingeniero!
El otro sujeto trata de agarrar su ropa, pero mando voz de alto.
El ingeniero me reconoce e intenta negociar conmigo, a la vez que tranquiliza al otro muchacho.
A contraluz, veo la erección de sus miembros.
El ingeniero me dice que no diga nada, que me recompensará por mi silencio.
Le digo que es una irresponsabilidad lo que hace, y que es muy grave.
Él insiste que me dará lo que le pida a cambio de mi silencio.

22:41
Comienzo a desnudarme. Pongo mi ropa al filo de esa repisa de concreto, y me acerco al muchacho que acompaña al ingeniero, que está en cuclillas otra vez, haciéndole sexo oral.
El muchacho comienza a aacariciarme mi abdomen y mi cintura. Me pide que me acerque.
Me pongo a su costado, y pongo mi mano izquierda a la altura de sus nalgas.
De pronto, siento que el ingeniero comienza a acariciarme los muslos, para luego practicarme sexo oral.
Deslizo mi pulgar hasta el medio de las dos nalgas del otro muchacho, y él comienza a acariciarme la espalda.
El ingeniero alterna haciéndonos sexo oral al muchacho y a mi.

22:54
El ingeniero se echa sobre la repisa de concreto, pero pone sus piernas en uno de los lados. El muchacho se coloca detrás de él.
El ingeniero se acomoda para chuparme el pene.
Poco después veo cómo el muchacho se agita, mientras sus caderas suenan al chocar contra las nalgas del ingeniero. Gime de placer.

23:09
El muchacho me pide que tome su lugar. Lo hago.
A tientas me coloco el condón que me dejaron, mientras él se saca el suyo y le ofrece su miembro al ingeniero. Como ahora estoy en contra de la luz, puedo ver claramente cómo se produce el sexo oral. El pene del muchacho es grande y grueso.
Penetro al ingeniero y comienzo a mover mi cadera, logrando el mismo sonido que mi antecesor.
De vez en cuando, el muchacho trata de mirar en mi dirección, y se muerde los labios, o se lame el labio superior de su boca.
La luz me deja ver su cuerpo marcado, y logro reconocer las facciones: es un empleado de construcción civil. que el año anterior estuvo postulando a un concurso de culturismo, y no obtuvo puesto.
El muchacho me pide que, cuando esté a punto de eyacular, que me aguante y le avise.

23:28
Le aviso al muchacho que quiero eyacular.
Me pide que pare, que me acerque y me quite el condón.
Me paro frente a él, y siento cómo el ingeniero me chupa el pene otra vez, y luego a él, quien me acaricia mi cuerpo con ambas manos.
El ingeniero agita nuestras caderas tomándonos de las nalgas.
De pronto el muchacho toma mi rostro, aproxima el suyo y me da un beso en la boca. Le correspondo.
En ese mismo instante, siento que eyaculo. Gimo debido a la excitación y la cosquilla que me produce la boca del ingeniero en mi glande.
Entonces, se lo chupa, y el muchacho se tirita todo, y da un gemido profundo, a la vez que dice: "Las di, las di".
El ingeniero se pone de pie y nos pide que le acariciemos el cuerpo mientras él se masturba.
algunos minutos después, nos avisa que está eyaculando.

23:45
Abro los dos candados del portón y dejo salir al muchacho con el ingeniero.

00:16
El ingeniero regresa. Hablo sobre el tema con él.

07:06
antes de retirarme, le paso la voz al ingeniero, y le recuerdo la conversación del momento cuando regresó. Me dice que descuide.
Me hace pasar a su caseta.
Volvemos a tener relaciones sexuales. Me acuesto sobre él y le introduzco mi pene en su ano, mientras él se agita, y hace que eyacule hasta por dos ocasiones.

08:34
Me retiro definitivamente del local en construcción y me voy a mi pensión a descansar.

CONCLUSIÓN
El muchacho entró a trabajar en la obra la mañana siguiente.
Cada vez que él y el ingeniero quieren tener relaciones, me invitan sin inconvenientes.
Ya lo hemos hecho tres veces más.
En la primera, volvimos a tener relaciones con el ingeniero.
En la segunda, ambos me hicieron sexo oral, pero el ingeniero volvió a ser penetrado por los dos.
En la tercera, el ingeniero nos hizo sexo oral a los dos, pero luego, yo los penetré mientras hacíamos trencito.
El ingeniero y el muchacho tienen traseros firmes e ideales para una penetración.
El muchacho ya me habló aparte para tener relaciones conmigo pero no se ha dado la oportunidad aún.
Mi capitán está contento con mi desempeño.

(Preparado por SOT para Hunks of Piura Entertainment. ©      2012)
¿Quieres publicar tu relato? hunks.piura@gmail.com

domingo, 4 de marzo de 2012

SOT-2012-010: Visita nocturna

Hace poco me enteré que un chico que conocí por Internet, iba a quedarse solo cuidando una casa. El chico es atractivo, 20 años, deportista, y por lo tanto, de un cuerpo marcado. Por supuesto, lo que más me atrae de él es su trasero. Creo que juega fútbol y eso explica por qué está tan desarrollado. No sé por qué pero tengo predilección por los chicos que hacen deporte. Definitivamente se tiene buen sexo con ellos, porque son flexibles, más calientes y les gusta experimantar cosas nuevas sin hacer tantas preguntas.

20:00
Me reporto a mi guardia en la Jefatura. Haré el turno de madrugada, a partir de la 1:00, pero en vez de estar esperando en mi casa, mejor vengo desde ahora.

20:33
llamo al chico para que me dé indicaciones de cómo llegar a la casa. quedamos en que él estará afuera regando el jardín. De ese modo nadie sospechará que algo raro está pasando; además voy uniformado, así que los vecinos creerán que es una ronda.

21:15
Paso frente a la casa, y disimuladamente hago contacto visual con el chico, quien está regando el jardín. Hay pocos vecinos sentados en la calle. Regreso a la Jefatura.

22:20
Llamo de nuevo al chico. Le pido que deje la puerta abierta, de tal manera que ingrese sin hacer ruido y sin llamar la atención.


23:00
Paso nuevamente por la calle donde esta la casa. Me dirijo a ella. Empujo la puerta y ésta cede.
Adentro y con la luz apagada, está el chico esprándome en boxers.
Nos damos un beso profundo, y de la mano, me guía hasta el cuarto.

23:10
Ýa calatos, comenzamos a juguetear en la cama. Nos besamos en la boca, el cuello, y las tetillas.
Le pido que me haga sexo oral, y el chico va directo a mi pene erecto y comienza a succionarlo; luego, le pido que vaya a mis testículos, y lo hace.
Entonces, se me viene a mi cabeza aquella vez cuando vine algo tomado y le pedí a mi amante de aquella vez que me haga el beso negro. quiero experimentarlo de nuevo, y le pido al chico que me lo haga. Accede. Mientras me lame el ano con su lengua, yo comienzo a masturbarme. Recuerden que mi miembro mide 18 cm y es grueso.
Mi excitación es tal que le pido que pare y se siente sobre mi pene. Me obedece, y poco a poco va enterrando mi falo en su ano. Luego comienza a balancerase, y y mientras lo hace, me toca los testículos, y de vez en cuando se inclina para besarme en la boca. Yo aprovecho para acariciarle su firme cuerpo, y experimento a masturbarlo. su pene es grande como el mío, y bota gran cantidad de líquido pre-seminal.
Sin despegarnos, ruedo hasta quedar sobre el, le separo las piernas lo más que puedo, y sacudo mi cadera tan rápido como puedo. Él comienza a gemir. Mientras con un brazo me apoyo sobre el colchón, con la otra lo acaricio, y otra vez lo masturbo.
Cambiamos a la posición del perrito, y allí le puedo enterrar todo mi miembro sin problemas, me meneo tan rápido como puedo. Mis caderas aplauden sus nalgas, mientras él se masturba.
Finalmente eyaculo dentro de su ano. Es una sensación que no sentía hace tiempo.
Me dice que también quiere eyacular, así que se lo saco despacio, me acuesto boca arriba. y él se sienta encima de mi pene ya blando, se masturba, y eyacula sobre mi abdomen.
es la primera vez que experimento cómo el semen caliente se siente sobre mi piel.
Nos besamos de nuevo y nos vamos a duchar.

00:15
Ya fresco, me visto y lo dejo tras darle un nuevo beso. Mi guardia me espera.

CONCLUSIÓN
Estoy experimentando más con cosas que usualmente no hace un activo. El caso es que me gustan. Pero aún no entiendo por qué a los otros activos no les placen.
¿Ser penetrado? ¡No, aún no creo que llegue a ese nivel! simplemente digo que hay cosas que los activos deberían experimentar y que son placenteras.
O no sé...

Preparado por SOT para Hunks of Piura Entertainment ©2012-
Siempre practica sexo seguro. Cuéntanos tus experiencias con policías, serenos y vigilantes: hunks.piura@gmail.com

sábado, 30 de abril de 2022

Proyecto Lujuria 8.1: Un voto de confianza a Osmar


A las siete y media de la noche, Evandro llega a la residencial. Tras estacionar su auto, baja, toma el ascensor y sube hasta el último piso. Abre la puerta de la azotea, trepa las escaleras. Al lado del tanque de agua, en el cuarto de servicio que solía ser el dormitorio de Osmar, encuentra a su amigo soplándose y sobándose las manos.

“¿Cuáles son las malas noticias, Os?”

Evandro abre la puerta del cuarto de servicio y entra; Osmar lo sigue y la cierra bien.

“Escalante quiere tomar control sobre la obra”.

Evandro se sonríe y menea la cabeza:

“ah… era eso”.

“¿Te parece poco?”

“No, ddefinitivamente no. Me extrañaba que se estuviera demorando tanto”.

“Evan, ¿por qué no le dices…?”

Evandro se acerca a Osmar y lo calla con su mano mientras le arrima todo su cuerpo:

“Los muertos no hablan, Os… Pero antes, necesito que me expliques en qué andas con Alejandro Albújar”.

En la oscuridad, el interpelado se sorprende con la pregunta.

 


En lo que resta de la semana, Osmar –y por arrastre, Alexis y Evandro—salen en dos periódicos más aunque sin mostrar tanta carne. La sonrisa y la simpatía del actor roban el interés de las lentes, la curiosidad del público, la atención de otros productores. Giaccomo Viteri ha sido un actor adolescente que se ha especializado en dirección de cine. Al término de la función del sábado se presenta ante Zaira Banquells, quien no puede creerlo:

“¿Cuándo regresaste de Francia, Gia?”

“No estuve allá sino en Los Ángeles”.

Giaccomo es algo alto, delgado formado, hermosos ojos verdes, cabello castaño un poco largo y revuelto, acogedora voz.

Cuando los actores de la obra aún se están vistiendo, Zaira entra con él. Evandro y Alexis se quedan boquiabiertos.

“Estás en casi todos los medios”, Giaccomo da la mano a Osmar.

“Gracias”, dice el actor desconcertado, no por lo rutilante de la visita sino porque no tiene la menor idea de quién se trata.

 


“Giaccomo Viteri solía participar en novelas hasta que descubrió que el sistema era una mierda, así que en lugar de invertir su sueldo en ropa o fiestas o cualquier huevada, se largó a estudiar en el extranjero, a especializarse,” explica Evandro mientras conduce el Yaris, que va siguiendo a un taxi. “Cuando viene al Perú, casi siempre trae nuevas ideas, nuevos proyectos y proyectos taquilleros, encima… Voto fue revisado y asesorado por él”.

Osmar, quien va en el asiento de copiloto, se sorprende. Evandro lo mira y sonríe:

“Te juro que no sé nada”.

“¿Tu crees que fue la cobertura?”, curiosea Alexis.

“Espero que sí”, augura Evandro.

Los dos vehículos llegan hasta un edificio de departamentos en Barranco.

 


Dentro de la casa hay escocés para todos menos Zaira quien prefiere tomar pisco con limón, y tampoco para Evandro:

“Tengo que conducir de regreso”.

“Así que ahora eres el amigo elegido”, bromea Keith Branson, alto, delgado formado, extremadamente guapo, voz de locutor. “Cómo cambian los tiempos”.

“Ese Toyota me costó… un ojo de la cara, y lo sigo pagando”.

“¿No fue otro ojo?”, sigue bromeando Keith, quien se sienta junto a Giaccomo dándole un beso en la boca.

“Ay, qué pendejo”, sonríe evandro sarcásticamente.

Keith guiña un ojo al actor.

“entonces fue lo que salió en medios”, interviene Zaira.

Giaccomo da un sorbo a su vaso:

“Escalante hizo un buen trabajo de advocacy, pero yo no confío en sus intenciones”.

“Creo que nadie confía en sus intenciones aquí”, agrega Evandro.

“¿Tampoco tú, Zaira?”, interpela el anfitrión.

La directora de escena duda qué decir.

 


Casi todos se retiran a eso de la una de la mañana. Cuando Evandro arranca, mira al otro lado de la calle: hay un Corolla estacionado. Disimuladamente, topa el muslo a Osmar y le señala con los ojos:

“Te dije, huevón”.

Osmar simula no haber visto nada. Solo simula.

 


Tras almorzar juntos, decide pasarse toda la tarde con Alejandro, desnudos, acariciándose en la cama.

“Se te ha puesto más duro el culo”, alaba el fotógrafo mientras acaricia las nalgas y lame el ano del actor.

“Lo ejercito especialmente para ti”.

Alejandro recorre toda la espalda de su amante, llega a la nuca y la besa mientras encaja su pene grueso y largo entre los dos glúteos y trata de meterlo en el esfínter.

“Te extrañé hoy en la playa”, seduce Alejandro.

“¿Me hubieses hecho el amor en la playa?”

“Te haría el amor donde tú quieras”.

Osmar separa un poco sus nalgas, Alejandro intenta la penetración pero le cuesta trabajo.

“¿Te echo vaselina?”

“¿No sería mejor un condón y lubricante?”

Alejandro se levanta, abre el cajón de su mesa de noche, saca un forro y se lo extiende en todo su pene, luego saca un pomito, se unta su miembro con un coloide transparente y luego unta el ano del actor. Mete un poco su dedo índice y lo estimula logrando dilatarlo ligeramente. Se acuesta encima otra vez, aunque su pene pierde un poco de rigidez. Se mueve.

“Soy el peruano más privilegiado”.

Osmar trata de contraer su esfínter impidiendo la penetración.

“Bésame el culo, Alejo”.

El fotógrafo obedece y su lengua termina saboreando el lubricante. Osmar lanza pequeños jadeos y gemidos.

  

sábado, 20 de febrero de 2021

La hermandad de la luna 1.2

Cuando Carlos está regresando al despacho, Frank sale del mismo.

“¿Firmaste?”

“Claro que sí, tío. ¿Tanto te hice buscar la chamba pa’ quedarte mal?”

Carlos respira con cierto alivio.

“Mas bien”, continúa su sobrino, “medio loco el señor Manolo”.

Carlos carraspea un poco:

“Bueno, sí, a veces nos gasta cada broma pesada. Mas bien, discúlpalo”.

“Así son todos los militares, tío. A mí no me llama la atención”.

“Pensé que iba a obligarte a quedarte calato frente a nosotros”.

Frank se toma varios segundos.

“¿Sabes qué, tío? Si era por tener la chamba, sí lo hubiese hecho. Como que no hay mucho para elegir ahora porque en todos lados están los venezolanos”.

“¿en serio lo hubieses hecho?”

“Sí; además son solo tres meses, ¿no? Tengo hasta fines de setiembre para encontrar otra chamba, o si no, me voy de Collique”.

“Pensé que ibas a quedarte hasta marzo, cuando acabe la temporada de mangos”.

“También pensé lo mismo, tío, pero no sé aún”.

Carlos sonríe y despide a su sobrino con un apretón de manos, lo ve montarse en su motocicleta e irse por el camino asfaltado al lado del canal Taymi. El esbelto y espigado Adán, Orejón para los amigos, ojos verdes y cabello castaño bien crespo, ha estado viendo la escena.

“Seguro que él es quien te dijo Oj?”

Carlos sonríe:

“Tú lo viste hablar igual que yo, igual que todos; tú viste que esa noche dejó de ser amarillo y cambió a verde, y tú viste que cuando le preguntamos por Christian se puso azul. Tú viste”.

“Sí, yo vi”, sentencia Adán. “Pero también vi el cielo nublarse cuando Oj se puso verde, y no sabemos si eso es una buena señal”.

“Frank es parte de la estirpe”, replica Carlos.

“Tú eres parte de la estirpe”, interrumpe Adán. “No me queda claro si tu sobrino lo es… no aún”.


 

Por su parte, todavía dentro de la casa grande, Christian toca la puerta del dormitorio de Manolo, el más grande del segundo piso. Espera. Cuando al fin la abren, el dueño de toda la propiedad está desnudo y acabado de bañar, se le acerca y lo abraza, besándolo profundamente en la boca.

“Quién como tú que ya estás fresco”, le dice el recién llegado.

Manolo le sonríe y piensa que Christian, su joven abogado, se ve más sensual sin sus anteojos, que mas bien le dan un aire intelectual.

“Date un duchazo”.

“¿Llegó Tito?”

“Averígualo tú mismo”, incita Manolo.

Christian va a un extremo del dormitorio, resopla, y comienza a desabrochahrse la camisa, quitarse los zapatos, los calcetines, sacarse el apretado jean de tela delgada, su microbóxer, y revelar una anatomía que bien pudo inspirar al David de Bounarotti, con ccada músculo firme y puesto donde debe estar, incluso ése que ahora se luce en su mínima expresión sobre sus grandes testículos y bajo sus pendejos recortados, que destacan en medio de toda su anatomía lampiña. El muchacho desnudo entra al baño, y tras el vidrio que protege la ducha mira a Tito refrescándose. Ese otro hombre, desnudo, luce como un gladiador medio vikingo, apariencia de fisicoculturista, vellos por todas partes, enorme paquete. Tito termina de ducharse, se pasa las enormes manos para sacarse las gotas de agua que tapizan su cuerpo, y abre el vidrio de la ducha:

“Te toca, doctor”.

Christian avanza y cuando va a entrar a la ducha, siente que Tito le da una cariñosa nalgada.

“Durito tu culo, como siempre”.

Christian, entrando a sus treinta, espera que cuando esté a mitad de los cuarenta, como Tito, siga conservando cada músculo firme en su lugar.


 

Cuando sale de darse el duchazo, encuentra a Manolo acostado desnudo sobre Tito, quien usa sus piernas abiertas para meter alguno de sus talones entre la raja de las nalgas, en tanto el dueño de casa acomoda su pene ya erecto intentando conquistar el velludo ano de su compañero, subordinado y amigo. Mientras se abrazan, se dan un beso a todo lo que pueden sus bocas abiertas.

“Ustedes sí que no saben esperar, ¿no?”, sonríe el abogado.

Manolo y Tito se separan sonrientes, y revelan sus largos, gruesos y lubricados falos. El de Christian también comienza a erectarse en tanto avanza hasta el lecho y busca un espacio. Se abraza a Tito y lo besa en la boca mientras Manolo le cubre la espalda. Bueno, en realidad, mientras Manolo le soba su pene duro en esas redondas y firmes corvas. De inmediato Christian gira para darle a Tito el turno del rol que ocupaba a Manolo, quien lo ubica bajo su cuerpo y comienza a besarle el cuello, para irlo recorriendo con sus labios a lo largo del torso hasta llegar al miembro viril, el que lame, emboca y succiona con mucho cuidado y esmero.

“Qué rico se siente”, suspira Christian.

“¿Y crees que tu boca va a estar ociosa?”, interviene Tito.

“¿Qué tienes para mí?”, seduce el abogado.

Tito  se incorpora y como puede se pone de cuclillas sobre la cara de Christian.

“A ver, muéstrame el poder de tu lengua”, invita el peón.

El chico no defrauda. Sopea el ano de Tito y poco a poco lleva esa lengua por el perineo hasta llegar a las bolas del gladiador. No le jode el hecho de que con cada embocada, quizás arranque vellos que se quedan sobre sus papilas. Finalmente, chupa la cabeza del pene semierecto. Para ese momento, Manolo levanta las piernas a Christian y luego de agasajarle los testículos, mete la lengua en el recto, para luego arrodillarse.

“¿Como en las ceremonias a Nii?”, consulta.

“Igualito”, suspira Tito.

Manolo se chaquetea el pene para ponerlo más duro y asegurar lubricación, lo coloca a la entrada del esfínter y comienza a empujar poco a poco, dando tiempo para que ese delicado músculo vaya acostumbrándose. Con paciencia, los dieciocho centímetros rectos logran entrar en esa caliente oquedad. Tito, por su parte, se inclina hasta el pene de Christian de tal manera que ambos hagan un sesenta y nueve. El bombeo de Manolo continúa hasta que Tito decide terminar la fellatio de manera unilateral.

“Me toca a mí”, pide.

Con sumo cuidado, Manolo saca su pene y se sienta sobre el de Christian, lo pone en su propio ano y comienza a meterse diecinueve centímetros de masculinidad; mientras tanto, Tito mete sus veinte centímetros en el ano del abogado. Las cosas continúan así hasta que el más joven siente llegar el orgasmo.

“Las voy a dar”, y dispara su semen dentro del recto de Manolo, contrayendo involuntariamente su hueco y forzando a que Tito le saque su miembro. El dueño de casa se adelanta hasta la cara del primer satisfecho y le mete su pene a la boca.

“Sácame la leche”, le ordena.

Mientras tanto, Tito se arrodilla sobre el vientre de Christian y conecta su verga aún dura al culo de Manolo, quien demora en venirse, pero termina haciéndolo.

“Tómate mi leche”, le dice a Christian.

La contracción del recto termina provocando que Tito dispare la suya dentro de Manolo.

“Lo máximo”, califica el peón.

jueves, 29 de agosto de 2013

Cuaderno de Obra (14)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

en el condominio, Eduardo saca a empellones a Jonás, y lo lleva hasta la puerta del apartamento.

-          Eres un perfecto bruto, negro de mierda. ¿Cómo se te ocurre hacer eso con Renzo?

-          Jonás no sabe si molestarse o atemorizarse.  Respira rápido y abre sus ojos más de lo debido.

-           Pero, pero… es que…

-           Él, como yo, es tu superior, Jonás. ¿No pensaste en eso?

-           Puta, inge… Perdón…

-           Lárgate, mierda. La cagaste. Y mañana anda directo a la obra. Wilo me recogerá.

-           Puta, inge. Perdóne.

-           Oe. Levántate el cierre. Se te ve la huevadaza.

-          Tras botar a Jonás, Eduardo va hasta el dormitorio que ocupa Renzo.

-           Perdona, Renzo. Ese hijo de puta se dejó llevar. No sé qué decirte.

-           No. La culpa es mía. Yo le acepté el trago. Yo no tomo trago.

-          Entonces, el joven ingeniero rompe a llorar desconsoladamente. Eduardo pone su gran mano sobre el hombro derecho de Renzo.

-           ¿Por qué todo me sale mal? Gustabo está mal. Su familia no me quiere ni ver. Encima me dejo llevar. No sirvo para esto.

-           Renzo, no digas eso. A todos nos toca momentos jodidos. Yo tampoco estoy feliz: no tengo mi hija.

-           Pero tu hija está bien. La puedes disfrutar. Yo no tengo nada.

-           Carajo, Renzo. Sabes que eso es mentira. Eres uno de los ingenieros jóvenes más talentosos que hay. Sólo son pruebas.

-          Renzo sigue llorando sobre la cama. Eduardo juzga que mejor lo deja desahogarse, pero no se mueve de su lado.

 

En la barriada, tras la revelación de Tito, Juan para en seco.

-           Vinicio reconchasumadre. Sí, sobrino, no soy santo como él dice, pero tampoco soy un delincuente como él. Ya veremos cómo te colocamos.

-           Tío, no le digas nada.

-           Tranquilo, Tito. Vamos a resolver esto.

-          Juan sale del cuarto y regresa a la sala. Su mujer, Irene, nota algo raro en su semblante.

-           ¿Otra vez Beto, tu hermano?

-           No. Vinicio y su modo de manejar el Sindicato. ¿Vamos al cuarto?

-          Irene mira a Miguel, con quien estaba viendo televisión. Ella supone que se trata de alguna cosa grave. Sigue a su esposo.

-          Ya en el dormitorio, ella se aproxima y habla en voz baja.

-           ¿Qué pasó, cholito?

-           Ven, amorcito.

-          Juan toma a Irene por la cintura, la besa apasionadamente, y le acaricia el cuerpo. Su verga no tarda en ponerse dura. Irene responde, pero no deja de extrañarse.

-           ¿Y eso?

-           ¿eso? Eso se llama amor, y te lo quiero hacer, cholita.

-           ¡Oye, calentón!

-          Juan se baja su pantaloneta y su calzoncillo en un solo paso, se toma su verga de 18 centímetros, gruesa.

-           Amor, ¿sabes que cantas lindo?

-           ¿Te gusta cómo canto, amorcito?

-           Claro. ¿No quieres practicar con mi micro?

-          Sin hacerse de rogar, Irene se arrodilla, toma el ‘micro’ caliente en su mano, y comienza a chuparlo.

-           Así, Irene, así, qué rico cantas, ahhh, eso, chúpalo mi amor. ¡Chúpalo!

 

En un motel cercano a la ciudad, un joven y robusto muchacho, como de unos 25 años, está totalmente desnudo, arrodillado sobre la cama. Tiene su boca y su lengua entre las nalgas de un hombre cuarentón, dilatándole el ano a punta de lamidas. Él también tiene detrás a otro hombre de 35, que le lame las nalgas y el ojo del culo.

Entre gemidos, el que encabeza el ‘tren’ logra suplicar.

-          Métemela. Méteme esa verga grande y gruesa que tienes.

-          El muchacho toma dos condones. Se coloca uno, y le da el otro al tercer hombre que le estaba haciendo el beso negro. Comparte el lubricante. Coloca el glande en la entrada del ano, y comienza a taladrar las entrañas del cuarentón.

-           Despacio, papi. Despacio que duele tu pingaza.

-           Claro, como ordene.

-          Cuando logra encajársela, espera para que el trentañero de atrás también se la meta. Jadea fuerte para contener el dolor de la penetración.

-           Listo. Muévete.

-          Con su miembro en un culo, y con su culo atorado por otro miembro, comienza a moverse, así puede excitar a tres hombres a la vez.

-          El procedimiento dura varios minutos hasta que el cuarentón pide algo más.

-           Métanmela los dos… al mismo tiempo.

-          El más joven se acuesta boca arriba sobre la cama, y hace que el alcalde se siente sobre su paloma. Cuando esto se logra, el que actúa como enteramente activo también lo penetra, y comienza a bombear como loco.

-           Así. Rómpanme el culo. ¡Rico! ¡así, rico!

-          Él y el joven se besan en la boca.

-          Entonces, el que bombea ordena que el joven tome su lugar.

-          Ahora el cuarentón y el treintañero se besan, hasta que el joven suplica, a punto del orgasmo.

-           ¡Las voy a dar!

-           Sácala.

-          El treintañero se quita el condón, lo mismo el joven, y ambos comienzan a masturbarse hasta que sus leches se disparan contra la cara del cuarentón, quien también se la corre hasta que se viene sobre su cuerpo. Mientras se va a lavar, el otro activo comienza a cariciarse con el joven.

-           Tienes rico culo. Quiero tirarme otro polvo contigo.

-           Pero la suya duele como mierda.

-           Pero ya te lo abrí.

-           Ya no hay condones.

-           ¿Y qué mierda? Estoy sano.

-          El cuarentón sale del baño.

-           Suficiente por esta semana. Ufff. Qué tal cachada.

-           ¿Qué le dije don Zacarías? En el Sindicato sabemos cómo seleccionar a nuestro personal.

-           Ya veo, Vinicio.

-           Entonces, ¿cómo quedamos?

-           Ah, claro. Hablaré con Obras, Fiscalización y Serenazgo. Pierde cuidado.

-           De veras, don Zaca. Hay un sereno que le tengo un hambre.

-           ¿Cuál? No me digas que Silvio.

-           Sí, creo. Un moreno alto, agarradazo. Se nota que tiene buen paquete.

-          Tranquilo, te lo conseguiré. Nada más que debes conseguirle retardante, porque dura poco.

-           ¿Qué mierda? Ya veremos. Ya sabe, no se meta con el Sindicato, y nos entenderemos.

-           No me meto con el Sindicato, si el sindicato me da lo que le pido. ¿Quedamos?

-          Vinicio y el alcalde sonríen en gesto de aprobación. El otro chico mira la película porno en el televisor del cuarto, mientras juega con sus huevos.

 

(continuará)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

sábado, 23 de octubre de 2021

La hermandad de la luna 6.9

En la casa de Tito, en Santa Cruz, Frank se ha vuelto a acostar con Flor, quien permanece bajo su cuerpo. La sábana y la colcha están sobre el suelo. Tras el coito frustrado por la puerta que se había golpeado al costado, más temprano, los dos jóvenes pudieron encender su líbido de nuevo y disfrutar de una larga sesión de sexo sin mayores pretensiones más que disfrutar. El clímax ha ocurrido hace segundos.

“Sácate el condón antes que tu pene se ponga blando”, pide Flor.

“Primero tengo que sacarte mi… bueno, mi….”

“¿Tu pene de mi vagina, Frank?”

“Qué poco romántica eres, ¿no?”, sonríe él.

“Las cosas por su nombre, querido mío”.

Frank se incorpora hasta quedarse de rodillas y saca el preservativo de su pene aún duro, le hace un nudito, y, bajándose de la cama, primero prende la luz, y luego lo coloca en el cesto de la basura.

“Si hiciera esto en mi casa, mi vieja ya estaría agarrándome a escobazos”, comenta el muchacho, quien luce su espectacular figura sin nada que lo tape.

Flor, quien tampoco se queda atrás, hablando en términos de anatomía llevada a la perfección, se le acerca, también desnuda y le besa la espalda salada debido al sudor.

“Vamos a bañarnos y luego a preparar la cena, si no, tío Adán se terminará comiendo la mesa”.

Frank ríe y gira para darle un beso en la boca.

“Oye, ¿y Owen nos habrá escuchado?”

“¿Por qué te preocupa si nos escuchó Owen?”, se extraña Flor.

“Mmmm. No sé. Tu viejo, fijo, nos vio”.

“Y siendo mi papi, no hizo nada; menos Owen”.

“Igual, no lo he escuchado toda la tarde desde que vinieron del gimnasio”.

Quizás esté ahí descansando. Bañémonos, hagamos la cena, y lo buscamos para comer”.

Frank la besa de nuevo.

Mira un video 

En el dormitorio junto a la caseta de vigilancia en La Luna, Owen está acostado sobre la cama y la ocupa toda irremediablemente; Carlos está sentado sobre su pubis, con todo su pene erecto metido en su ano sin hacer más nada que tomarse de las manos y mirarse a los ojos, sonriendo, iluminado por la pequeña lámpara de emergencia que está sobre el suelo. Ambos acompasan su respiración tratando de sincronizarla, sintiendo como una especie de corriente fluye deliberadamente en todo el medio de sus cuerpos. El pene de Carlos está erecto y goteando el coloide líquido preseminal sobre el liso y suave vientre de Owen. Gimen muy despacio, casi imperceptiblemente cuando espiran.

Mira otro video. 

En la salita del G4G, Joey prueba una variante, sentándose con la espalda algo arqueada pero apoyada en el sofá, y Saúl sentado sobre su miembro erecto, también en silencio, tratando de controlar la respiración, aunque aún no consigue poner duro su miembro.

“No siento nada”, reclama Saúl con cierta dulzura.

“Shhh. Concéntrate”, le pide Joey.

Mira otro video más.

En la finca, Owen se pone en cuatro patas manteniendo su espalda en una horizontal lo más perfecta posible mientras Carlos le mete la lengua entre  los glúteos y le lame el ano, con los dedos medio e índice izquierdos le masajea el perineo, y con la mano derecha hace suavemente lo mismo con su pene duro. Los dos respiran despacio y profundo procurando conservar la misma energía que fluye por el medio de sus cuerpos físicos. Luego, Carlos levanta su tronco y con toda la paciencia del mundo, lo penetra mientras le acaricia las caderas y la espalda como si en sus dedos tuviese plumas muy suaves. No hace el baile pélvico, pero siente cómo conecta con la otra persona. Es un increíble intercambio de placer, felicidad y plenitud.