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domingo, 19 de diciembre de 2021

ASS (8): ¿Debería volverme moderno?

Miguel estrena el culo de Alejo.

 


Terminando esa noche de domingo, Alejo se acuesta  totalmente calato luego de darse una ducha junto a Miguel. Ambos comparten la misma cobija en el cuarto de lacasa acondicionada como gimnasio.

“entonces te trataron bien”, le dice el pintor y bailarín, también calato ya bajo las cobijas.

“Enrique me pagó mil en efectivo y los otros en cheque. Tengo 30 días pa’ cobrarlo. Mi vieja no podía creer cuando me vio llegar con los víveres hoy”.

“¿te preguntó de dónde sacaste la plata?”

“Jornales, le dije. Tendré que ver a dónde me quito para que no sospeche de dónde me salió tanta plata junta: es más fácil justificar cien lucas… total, cachar a un huevón pasa como un jornal”.

Miguel acaricia la pinga flácida y los huevos de Alejo por debajo de la sábana y la colcha.

“Yo pensé que ya no venías, que ya habías decidido dejarnos”, se burla.

“Hablas huevadas, Miguel. Las fotos que me hiciste estuvieron de la puta madre… Willy dice que deberías trabajar con él”.

Alejo gira, abraza  y besa en la boca a Miguel.

“Willy es un buen maestro”, sonríe el artista.

Alejo abraza más fuerte a Miguel, le da otro beso en la boca, esta vez con lengua.

“¿Y cómo es eso que regresó el cachero de Pedro?”

Hoy pichangueó con nosotros. Buen delantero y buena delantera, aunque tiene cara de pendejazo… no me inspira confianza”.

“¿Pedro siente que ese pata le mueve el piso?”

Esa es la huevada, Alejo: tenemos que cachar bien con Pedro o va a desertar de AS y, honestamente, su presencia es clave”.

Alejo termina de girar y se acuesta encima de Miguel, lo besa en la boca otra vez y comienza a lamerle el cuello. Miguel no evita gemir.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí, papi. Así”.

Alejo besa suavemente las tetillas de Miguel y baja por su abdomen velludo. Se salta su gran pinga ya al palo y sus huevos enormes, le levanta las piernas y comienza a hacerle un beso negro.

“Así, Ale, así. Chúpame bien el culo, papi”.

Alejo logra meter su lengua en medio del esfínter de su amigo, rodeado de vellos. La mete y saca como si fuese un minitaladro.

“Así, papi. Me vuelves loco”.

Alejo se incorpora, coloca su pene ya lubricado en la entrada del ano y lo va metiendo despacio hasta que sus 18 centímetros se pierden entre esas dos nalgas velludas.

“¿Quieres que lo cachemos así?”

“Sí”, suspira Miguel. “Justo así”.

En una maniobra casi acrobática, Alejo consigue ponerse bajo el cuerpo de Miguel pero siempre con su pinga metida dentro del culo de su amigo.

“Cabalga como te gusta”.

Miguel alucina que va por un camino tortuoso y rebota encima de la ingle de Alejo sintiendo cómo su culo se dilata más y más con la barra de carne  que aprissiona dentro, mientras que su verga dura y sus huevazos azotan el bajo vientre de Alejo.

“Ponte en cuatro”.

Los dos chicos ahora cachan en pose de perrito. Como nadie más los escucha, Alejo hace sonar su pelvis contra las nalgas de Miguel, quien gime y se queja conforme la velocidad del bombeo aumenta.

“Pollito tomando agua”, pide Alejo.

Miguel apoya su pecho sobre el colchón y abre más sus velludas nalgas haciendo que Alejo quiera meterle hasta las bolas.

“Las voy a dar… chúpamela”.

Rápidamente, Miguel se desconecta y gira poniendo su boca a la altura del falo que Alejo ya está pajeando hasta que su semen cae en la lengua golosa.

Minutos después, ambos vuelven a taparse, esta vez Miguel descansando en el pecho de Alejo.

“¿Crees que Pedro y su macho ya estén cachando ahorita?”

“Quién sabe, pero de que se maneja buen bulto, sí, se lo maneja”.

Por cierto, a ese tal Flavio también le gustó mi pieza. Quería que se la clavara de nuevo. Incluso me ofreció mejores contratos si me lo cacho”.

“¿Aceptaste?”

“Le conté a Willy. Me dijo que si me cacho a Flavio pero no me hago su pareja, podría irme bien. Que trate de hacer una carrera independiente”.

“Si Willy te dijo eso, hazle caso. Estoy tratando de recordar a Flavio. ¿Dices que tiene un culo enorme?”

“Grandote, huevón, y musculoso. Dice que solo le gustan aventajados. Deberías probarlo”.

“Sí, creo que fue modelo en una de nuestras clases”.

“También me dijo que podría ganar más dinero si fuese moderno. No sé, le dije. No me veo recibiendo verga”.

“¿Nunca has probado siquiera que te hagan un beso negro?”

“No sé… No me animo”. ¿Duele cuando te la meten?”

“Al inicio, pero luego tu culo se habitúa lo más posible, aunque, claro, depende de quién te cache, pero el beso negro no duele”.

Alejo se la piensa.

“Chúpame el culo, Miguel”.

Su amigo se sorprende.

“¿Así, de pronto?”

Alejo se destapa y flexiona sus musculosas piernas. Miguel se arrodilla y las levanta. Primero comienza besándole las nalgas.

“Tú dime hasta dónde”, le advierte.

“Comienza”, le pide Alejo.

Miguel va poco a poco hacia el centro de la raja y comienza a estimular la orilla del ano”.

“Sigue”, pide Alejo.

Entonces, Miguel pone su lengua como cuña y la trata de meter al centro del esfínter cerradito. Alejo comienza a sentir cosquilleos en su bajo vientre.

“Sigue”.

Miguel logra dilatar un poquito el ano de Alejo y prueba el siguiente nivel: se incorpora de nuevo y toma un frasquito que hay en la mesita al lado de su cama; aplica un líquido viscoso y transparente sobre sus 18 centímetros y se lo esparce bien. Luego toma otro poco y lo unta en el agujero dilatado de Alejo.

Miguel coloca su glande en la entrada del ano sin tratar de meter su verga; solo la puntea. Alejo sigue sintiendo que también atrás es posible lograr placer.

“Sigue”.

Miguel empuja un poco, muy despacio, y su glande logra encajar en el inicio del esfínter, pero técnicamente no ha ingresado a ún.

“Sigue”.

Miguel mete la mitad de su glande. Alejo comienza a sentir un poco de dolor.

“Respira hondo y corto; relájate”.

Ahora Miguel logra enterrar todo su glande y un poquito del cuello de la pinga.

“¡¡¡Auuu, mierda!!!”

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 15 de mayo de 2022

ASS (28): Nalgas que se van, nalgas que se quedan

¿Qué pasaría si Alejo se vuelve moderno? O mejor dicho, ¿qué le pasó a Alejo cuando hizo el servicio militar? Y… volverá a ver el culo de Edú?

 



Ya distendido, Pedro toma una ducha en el AS luego de su diaria jornada nocturna de entrenamiento físico. Este martes ha tocado pecho y hombros. Bajo la espuma de jabón, sus manos recorren también su abdomen plano, sus nalgas firmes y redondas y sus piernas que ya comienzan a parecerse a las de un futbolista. De pronto, la puerta se abre, y al girar, Alejo va a su encuentro totalmente desnudo.

“¿qué tal está el agua?, dice el musculoso entrenador abrazando el cuerpo húmedo de su amigo y besándolo en la boca.

“Rica como… pues, como tu… lengua”.

Alejo sonríe:

“Pensé que ibas a decir: rica como mi pinga”.

Ambos sonríen y se besan de nuevo en la boca, se acarician y comparten el baño. Las manos de ambos se exploran la espalda, el pecho, el culo, las vergass: los 18 centímetros de Alejo y los 15 de Pedro se ponen duros. Los dos chicos deciden rozarlos primero en una guerra de espadas y luego estrujándolos mientras se acarician los traseros sin dejar de besarse en la boca.

“Oye”, reacciona alejo. “¿Duele mucho cuando te meto mi huevo?”

“Al inicio”, responde Pedro. “La cosa es que desde que ustedes usan esa técnica que les enseñó el Padre Alberto, sí se siente que mi ano se expande, pero ya no hay ese dolor del inicio… aparte que tu pene bota mucho líquido preseminal y resbala más fácil”.

“¿Ttienes ganas de que te la meta ahorita?”

Pedro sonríe, besa a Alejo y gira:

“Chúpame el culo”.

Alejo se arrodilla sobre la mayólica mientras Pedro se apoya en la pared. El primero separa los glúteos y comienza a lamer el ano aromatizado por la espuma del jabón de tocador. Pedro disfruta esa lengua, y se excita más cuando siente la mano de su amigo sobándole el pene.

Poco después, Alejo se pone de pie, coloca su glande en la entrada del ano de Pedro y comienza a empujar despacio. “el truco”, les dijo ya hacía varios meses atrás el Padre Alberto, “es que ambos estén bien calientes, pero bien calientes y que estimulen bien el ojete, así se dilata, sus vergas se ponen bien al palo, y el resto es no desesperarse, es irla metiendo despacito, y todas las veces hacerlo como si fuese la primera vez, yendo de menos a más hasta donde aguanten”.

Alejo siempre lo tiene presente ya sea cachando con sus amigos, cachando con sus clientes, o cachando frente a cámaras como le está pasando recientemente. Bombea rítmicamente a la vez que sigue masajeando el pene de Pedro.

“Deja de pajearme que se me viene la leche”, pide el chico.

“Eso quiero, que se te venga la leche”, seduce Alejo.

Pedro no resiste más y dispara chorros de su semen sobre las baldosas de la ducha.

Minutos después, ambos están en la cama del dormitorio, aún desnudos.

“Qué novedad que ahora me has pajeado”, comenta Pedro.

“¡Te jode que te pajee mientras te cacho?”, sonríe Alejo.

“Para nada; me parece más excitante aún… Pero… ¿por qué me preguntabas si me duele cuando me la metes? O sea, siempre me la metes y…”

“Ah… Por nada”, sonríe Alejo. “nada. Curiosidad”.

“¿Nunca te la han metido, Alejo?”

El musculoso carraspea:

“No. Recién que me dejé chupar el culo y… bueno, es rico, pero, que me la metan… no sé”.

“Y… ¿me chuparías la pinga?”

“¿A ti, Pedro? No sé. Creo… que…no”.

Pedro sonríe y prefiere no ahondar las dudas de su amigo, se levanta y busca su ropa limpia.

“¿Qué pasaría si me vuelvo moderno?”, al fin lanza alejo.

“Nada. Para mí, no pasa nada. Sería una forma mucho más rica de gozar contigo. O sea, con Miguel me la mete y se la meto, el Padre Alberto mayormente me la mete pero también se la deja meter, y bueno, de moderno se goza más, pienso yo. ¿por qué?”

“No, nada, curiosidad. ¡Y ese edú es moderno contigo?”

“No, edú es activo, o al menos conmigo es activo. ¿Por qué? ¿Se la quieres meter?”

“edú tiene rico culo a pesar de ser delgado”.

 “Ha sido futbolista, acuérdate , aunque es delgado marcado, tampoco es huesudo”.

Alejo sonríe. Pedro ya está totalmente vestido. La puerta se abre y entra Miguel.

“¿Y qué novedades, angelitos?”

“Aquí Alejo que quiere meterle su pene al culo de Edú”.

“Tiene rico culo”, comenta Miguel mientras se quita la ropa. alejo carraspea.

“Sí”, reitera Pedro. “Tiene bonitas nalgas. Bueno, chicos, me voy a casa. Nos vemos mañana. Y, Alejo, ten cuidado al registrar esos dos alumnos que te dije”.

“Tranquilo”, sonríe el musculoso.

Pedro se va del AS. Cuando se escucha que se ha cerrado la puerta de la calle, Alejo se levanta y se acerca a Miguel, ya calato del todo, y le da un manazo en las nalgas.

“¡au, huevón! ¿Y eso?”

“Casi la cagas: casi se te suelta decir que te cachaste a Edú”.

“Ay, Alejo. ¿Y qué tiene? A Pedro ya le llega al pincho la opción sexual”.

Alejo se tranquiliza:

“¿Tú crees, Miguel, que si me vuelvo moderno, le dará lo mismo?”

“No es para darle gusto ni darme gusto, Alejo. Es para que te sientas más a gusto contigo mismo. Y para ver si, por fin, te reconcilias con eso que te pasó cuando hiciste el servicio militar”.

Miguel agarra su toalla y se va a la ducha. Alejo vuelve a sentarse y el recuerdo de aquella primera semana en la cuadra de Cerritos llega a su cabeza. Quizás no sea tan cierto que el tiempo lo cura todo, como le dijeron aquella vez. Mejor se mete bien bajo las cobijas e intenta dormir.

Cuando Pedro llega a su cuarto, le llama la atención que la cama de Edú esté perfectamente tendida y vacía. A lo mejor se fue para la parcela, piensa. Se desnuda y se duerme plácidamente hasta que amanece el miércoles. Entonces, descubre que la maleta de Edú tampoco está, menos su ropa. Cuando Julio, su padre, regresa de la parcela, prefiere no preguntar lo que le parece obvio hasta que le palmea el hombro.

“¿Edú se despidió de ti?”

Pedro se extraña:

“¿A dónde se fue?”

“Se fue, hijo. Parece que le salió chamba en otro lado”.

Pedro se extraña aún más.

“¿Alguno de tus amigos no querrá chambear como peón?”, consulta Julio. 

Y para terminar, te dejamos con un video porno.

domingo, 23 de enero de 2022

ASS (12): Un nuevo actor porno profesional

Enrique hace una oferta irresistible a Alejo.

 


Por segunda vez en 24 horas, Alejo está en casa de enrique. Ambos están sentados en el sofá de la sala viendo en el LED enfrente suyo una de las fotos de Alejo posando desnudo en la columna del patio trasero.

“Mira, carnal”, enrique le palmea su musculoso muslo, “la oferta es simple y directa: firma exclusividad para ASS y a cambio yo te pago ya no mil soles mensuales sino… mil dólares, y eso no se contrapone a tu trabajo como escort, o hasta modelo de pasarela o de Bellas Artes”.

“¿Qué es ASS?”

Enrique sonríe:

“¿No leíste los papeles que te di ayer para firmar? Angels of Sex Studios, la productora que realiza y comercializa este tipo de material, y la que te pagó el cheque que te di ayer y el que te puedes llevar hoy a casa”.

“Flavio también me ofreció pasarela y posar en Bellas Artes…”

“Lo sé porque Willy me lo contó, pero considera, carnal, que el dinero que te va a pagar, o sale de aquí, o es mucho menor al que podrías ganar con nosotros que somos una marca internacional”.

Alejo se queda callado y mira nuevamente cómo sus fotos pasan por el LED. Ahora se lucen aquéllas donde ya muestra su pene erecto:

“¿Por qué yo?”

“Ya te dije, cabrón: eres guapo y con la estampa latina que le gusta a los gringos, tienes buen cuerpo, tienes buena verga, coges muy bien”.

Enrique toma el control remoto y adelanta las imágenes en la pantalla hasta ver uno de los clips en el que Alejo cacha con Flavio.

“¿ya tienes a alguien fichado?”

“Por ahora Flavio. Contigo seríamos tres”.

“¿Seríamos?”

“Aparte de productor, soy actor. Es más: si quieres, podemos grabar una escena ahora mismo… te la pagaría igual… Pero sí me gustaría que consideraras la exclusividad”.

Alejo lo piensa un poco:

“Suena de la puta madre, enrique. La huevada es que yo nunca he llevado tanta plata a mi jato…”

“Eso se resuelve, cabrón”, le sonríe el productor y, ahora sabemos, actor.

“¿No usaría mi nombre real, no?”

“No. Usaríamos tu Nick de escort: Santiago… o mejor Santi”.

Alejo mira la imagen congelada de él mismo metiéndo su pene al ano de Flavio…

“A la mierda… ¿dónde firmo?”

Un cuarto de hora después, la puerta de uno de los dormitorios se abre y los dos galanes entran besándose y abrazándose en la boca. Se acarician con locura. Poco a poco, se van calateando por completo. Claro que Alejo tiene una prenda extra: el bóxer y las medias. Ya desnudos, van a la cama: Alejo se acuesta sobre enrique sin parar de besarse ni acariciarse. El nuevo talento mama un poco las tetillas luego de estimular el cuello con su boca.

“Así, cabrón”, se arrecha Enrique. “Así, papá”.

Alejo vuelve a besarlo en la boca, e incorporándose súbitamente, le levanta las masivas piernas. Las pingas de ambos ya están duras, al palo. Sin perder mucho tiempo, alejo se agacha hasta poner su rostro en medio de las dos carnosas nalgas de enrique y hacerle un apasionado beso negro. El pasivo gime y jadea.

“Cómetelo, papá”, le dice. “Cómete ese culo”.

Alejo pasea su lengua por el enorme ano de enrique, y tras arrodillarse de nuevo, juega a puntear el agujero con su pija dura aprovechando que lubrica mucho. De todas maneras, Enrique le alcanza un poco de gel que Alejo esparce en sus gruesos 18 centímetros. Es cuando comienza la penetración: despacio, sin prisa pero sin pausa, hasta que su miembro desaparece en ese hueco.

“Cógeme rico, Santi”, anima enrique.

Alejo comienza a moverse poco a poco hasta acometer el culo de su compañero, rápido y fuerte.  Los gemidos de ambos se confunden y llenan toda la habitación. No hay roche en hacerlo: nadie los escucha. Tras varios minutos en esa pose, deciden hacer la de perrito. Ahora sí el chasquido del cuerpo de Alejo sobre el culo de Enrique suena duro y rápido, como si se tratara de una máquina de coser industrial.

“Así, cabrón.¡Así! ¡Fuerte!”

Alejo sigue penetrando imparable, más fuerte, más enérgico. Vuelven a cambiar de pose. Esta vez, el pasivo toma el control al sentarse sobre los gruesos y húmedos 18 centímetros del activo, quien yace boca arriba, y los cabalga como si se tratase de un camino tortuoso. Alejo acaricia el cuerpo de Enrique, en especial sus nalgas. Éste aprovecha que su largo pene y sus grandes huevos golpean el abdomen perfecto del joven para pajearse, o chaquetearse como él suele decir. Ambos siguen gimiendo y jadeando por largo rato hasta que Enrique no puede contenerse más:

“Me vengo, cabrón. Me vengo”.

Enrique frota su pene erecto como si fuese a arrancarlo de su cuerpo hasta que ráfagas de cremoso semen se disparan sobre el  abdomen de Alejo, mientras éste saca con cuidado su verga y también la pajea con cierta rudeza mientras enrique sigue encaramado encima suyo, mirándolo y besándolo en la boca.

“Las voy a dar, mierda. ¿Las voy a dar!”

Tres chorros de esperma saltan de la pinga de Alejo y aterrizan en toda la raja del culo de Enrique. A pesar de haberse vaciado, Alejo vuelve a meter su verga aún erecta en ese culazo. Ambos amantes terminan toda la sesión besándose cariñosamente en la boca.

“Y… corten. Estuvo genial”.

Willy, quien durante todo el tiempo ha estado revoloteando con una cámara de video, apaga el aparato y se seca un par de gotas de sudor en la frente.

“Realmente hiciste de cuenta que yo no estaba aquí”, le alaba a Alejo.

“¿en serio salió bien?”

“De la chingada”, interviene Enrique. “Es más… por este video, no te voy a pagar mil sino mil quinientos. ¿Se puede pedir más?”

“Sí, una ducha”, bromea Alejo.

“Eso sí sería cañón, pero primero hagamos justicia”.

Alejo mira a enrique sin comprender nada. Entonces, el productor y actor mira a succamarógrafo:

“Encuérate y méteme tu verga, cabrón”.

Willy sonríe, se desnuda ttodo: la tiene durísima y a punto de estallar. Se sube a la cama, y aprovechando que Enrique sigue a cuatro patas, se coloca y le clava su pene erecto. Se mueve fuerte. Alejo mira la escena atónito mientras el pene flácido del pasivo se roza sobre el semen que continúa disperso en su abdomen.

“Las voy a dar”, anuncia el camarógrafo, quien suelta su leche en el mismo punto donde cinco minutos antes lo hizo Alejo. Algunas gotas ddel semen de Willy caen sobre la pinga semierecta del activo.

“Ahora sí podemos darnos un regaderazo”, sonríe Enrique. “Los tres juntos”.

Y para terminar, unvideo porno. 

sábado, 10 de septiembre de 2022

ASS (45): La declaración

Miguel y Alejo vuelven a cachar invirtiendo sus roles usuales, pero algo sale inesperado y sorpresivo.



Miguel está desnudo, acostado en la cama dentro del dormitorio que hay en el AS de San Sebastián, revisando su celular. Es raro verlo sin los vellos que le cubren todo el cuerpo, luego de la depilación a la que se sometió para participar en el video porno. Se echa un gel con base de sábila para que no pique ni irrite. En esso,Alejo entra también desnudo y secándose. Se acuesta al lado.

“¿Así que ahora lo tendrán controladito a Beto?”

“la verdad no lo sé porque ese pendejo es experto en robarte un chocolate de tu propia mano”.

“¿Y así es cura?”

“Ay, huevón; los curas son unos pendejos de mierda”.

Alejo sonríe, gira y se acuesta encima de Miguel. Le da un beso en la boca. Miguel le corresponde.

“Pensé que estabas templado de Pedro”.

“Me gusta Pedro, pero ya veo que su caso está jodido con eso de que su viejo lo mandó a Piura”.

“Aunque creo que Enrique lo va a tener a cargo, según entendí a Flavio”.

“Con mayor razón… mejor cachemos tú y yo un rato”.

Alejo y Miguel se besan de nuevo.

“Tengo el ano algo irritado: Marcano tiene rica verga pero es un monstruo”.

“Así nomás, mi Miki, rozadita”.

Un nuevo beso. Ambos giran en la cama.

“¿Sabías que ese novicio español tiene toda la traza de gay de gym?”

“¿Ya lo perfilaste, mierda?”, sonríe Alejo.

“Hace ratón”, replica Miguel, quien comienza a besar suavemente el cuello de su amigo y lo recorre hasta el surco entre ambos pectorales; entonces va a la tetilla derecha. La chupa levemente. Alejo jadea y disfruta.

“Me aloca cuando haces eso, mierda”, le dice.

Miguel ahora va a la tetilla izquierda. Repite la operación. Sigue por los abdominales de tabla de lavar, lame el espacio donde antes había vello púbico y que ahora apenas si tiene unas puntitas luego de la rasurada que Alejo se dio. De inmediato, mete a su boca la pinga entre flácida y erecta que comienza a crecer y engrosarse ahí en toda la entrepierna.

“Así, huevón… así me gusta… toda, chúpamela toda”.

La fellatio dura varios minutos y se alterna con la succión de testículos con la suavidad y paciencia que solo Miguel sabe aplicar. Entonces, el compañero sexual toma las enormes piernas de Alejo y las eleva. El musculoso no protesta. Su ano rosado y cerradito está ahí listo para que Miguel lo acaricie con su lengua.

“¡Carajo, Mi…! ¿sí!”

Alejo deja que el placer se proyecte desde su culo, su bien formado culo al resto de su ser mientras toma su pene aún erecto y comienza a pajearlo suavemente, no sin antes lamerse la mano para que su propia saliva lubrique el masaje. Alejo gime despacio.

Entonces Miguel deja de lamer el ano:

“¿Recuerdas la otra vez cuando solo te entró la cabecita?”

“¿Quieres metérmela, pendejo?”

“¿Qué dices? ¿Te la meto?”

Alejo abre el cajón de la mesita de noche a un lado de la cama, hurga un poco y encuentra el frasquito de lubricante. Se lo da a Miguel quien se arrodilla: ya tiene su verga al palo.

“Será al toque”, avisa Miguel mientras se esparce el coloide por todo su pene erecto. “Tú sabes que no duro mucho como activo”.

Alejo no dice nada, solo trata de relajarse respirando hondo, pensando en que esta vez sí será placentero.

Miguel resopla y pone su glande en la entrada de todo el ano. Comienza a empujar muy lentamente. El beso negro que le aplicó minutos antes no lo ha dilatado como hubiese querido, así que tendrá que ser paciente. Mientras tanto, la cabecita comienza a ingresar.

Alejo siente un ligero escozor en su esfínter, pero trata de controlarlo respirando hondo, como cuando lo vacunaron y no sintió que le metían la agujita.

“Continúo?”, consulta Miguel.

“Dale”, susurra Alejo mientras se toca su miembro y comienza a estimularlo hasta ponerlo duro otra vez.

La cara de su compañero, casi en trance, convence a Miguel que todo parece estar en orden. Baja la mirada: su glande ya está por completo dentro del ano. Aún falta el resto de su más o menos grueso tronco. El chisguete de lubricante está al lado por si acaso. Hasta donde vamos, Miguel piensa que es un progreso; su amigo y compañero aún no ha gritado ni rechazado la penetración. Mete un poquito más. Alejo gime. Le arde un poco.

“sigue”, vuelve a gemir a Miguel.

Otro poquito más. A este ritmo, la mitad del pene de Miguel ya está dentro del recto de Alejo. Y entonces… sucede lo inesperado.

“Mierda”, susurra el ex velludo. Gime. Inconteniblemente vacía su semen dentro. Jadea.

“¿qué pasó?”, pregunta Alejo comprensivamente.

“No pude… no pude aguantar”.

El pene de Miguel comienza a perder rigidez, aunque aún sigue dentro del ano de Alejo.

“Podemos intentarlo después”, propone el fortachón.

El pene de Miguel sale de las entrañas de Alejo sin hacer nada más; está completamente blando.

“Perdóname”, dice el activo ad-hoc.

Alejo sonríe, toma de las manos a su amigo y hace que se acueste encima suyo. Lo besa en la boca casi a la fuerza.

“Perdonarte, ¿qué, huevón? No hay nada que perdonar. Ambos lo quisimos. No salió hoy. Saldrá otro día”.

“Me puse nervioso, Alejo”.

“Te entiendo… quizás me preparé yo,pero olvidé prepararte a ti”.

Miguel sonríe algo descontento:

“Aluciné que al menos iban a ser un par de minutos de placer”.

“Creo que fue mejor así… Creo que de ahora en adelante, ambos… ambos seremos amigos con derecho”.

Miguel se sorprende.

“¿Qué estás diciendo,Alejo? Y tu promesa de…”

“Tengo que desterrar lo que pasó esa vez en el cuartel… Y si no lo hago hoy, no lo haré nunca…. Éste ha sido el primer paso… Sí… el primer… paso”.

Miguel comienza a sollozar y se abraza fuerte a Alejo.

“Te amo”, musita el amigo.

“Yo también”, susurra el musculoso.

Entre las nalgas de éste, el semen que se quedó en la primera porción del recto comienza a sentirse como una capa aceitosa que parece suavizarlo todo. Incluso esa súbita declaración.

Y para terminar,te dejamos con un video porno gay.


domingo, 6 de febrero de 2022

ASS (14): "¿te tomo todas tus medidas?"

Edú llega a entrenar al gym; seduce a Alejo y es cachado por Miguel.

 


A las cinco y cuarto de la tarde de ese lunes, tres toques de timbre suenan en el gimnasio AS. Alejo, quien ha llegado con las justas a cubrir el turno poco más de tres horas antes verifica su lista de reservas y no tiene a nadie programado, pero la contraseña es la contraseña. En el patio bajo techo ya hay cinco personas entrenando.

“Hola”.

Alejo se sorprende al ver a un chico delgado formado, guapo, en bibidí, short, medias y zapatillas.

“Soy Eduardo… edú. ¿Tú eres  Alejo? Vivo en casa de Pedro”.

“Ah”, reacciona el otro mancebo musculoso, también guapo, cabello rizado, quien rápidamente entiende que es el nuevo chico llegado a San Sebastián. Le da acceso.

“Quiero tonificar, hacer un poco de fitness”, indica Edú.

“OK”, confirma Alejo, sacando una ficha vacía de un cajón en el escritorio de la antesala y sala de calentamiento. “Igual tengo que tomarte medidas. Es control de rutina”.

“Mostro”.

Alejo saca una cinta métrica y pide a edú que entre en la habitación contigua, donde hay una camilla de masajes, una pequeña repisa cubierta y un tallímetro-báscula en una esquina.

“Quítate las zapatillas”.

“¿Me vas a pesar? Tendría que quitarme la ropa”.

“Sería lo ideal pero si tienes roche…”

“No, para nada”.

Casi de inmediato, edú se quita las zapatillas, el bibidí y el short. Debajo tiene un suspensor que solo le tapa la pinga y los huevos pero le deja sus redondas nalgas al aire. Alejo se gana el pase, traga saliva y procura respirar hondo para evitar que se le pare la verga. Justo tocan la puerta de la habitación.

“Párate en la bandeja”.

Mientras Edú se pone de pie, Alejo reconoce el toque en la puerta. La abre:

“¡Padre Alberto!”

“¿estás ocupado?”

“No. Pase”.

El sacerdote entra sudado en su ropa de entrenamiento: un enterizo alicrado que le marca toda la musculada anatomía. Obviamente, se queda viendo a Edú semidesnudo parado en el tallímetro. Se saludan.

“Venía aavisarte que el viernes tienes… Legión de María”.

“Ah”, capta Alejo. “Más bien disculpe que hoy…”

“Tranquilo. Lo hablamos más tarde”.

El cura se despide de alejo y de Edú. Al reanudar la toma de medidas, el segundo no puede contener su curiosidad:

“¿ése es el Padre Alberto?

“Sí”, sonríe Alejo. ¿Por qué?”

“ric… cuerpazo tiene”.

“¿Mejor o peor que el mío?”, sonríe Alejo nuevamente.

Edú se lo queda mirando: “Parece que iguales”, responde.

Alejo ríe despacio, y, sin pprevio aviso, se saca el bibidí y el short. Debajo solo tiene una tanga roja en la que destaca un buen bulto. Justo en ese momento suena su celular; lo busca y gira para atenderlo (dejando que edú se gane con su enorme culo):

“¿Hola…? Sí, soy yo… ¿Para cuándo…? Ya. ¿Me das cinco minutos y te devuelvo la llamada…? Chévere”.

Alejo cuelga y regresa a tomar las medidas; entonces se percata de una protuberancia en el suspensor de Edú:

“¿Se te ha parado la verga o me estás hueveando?”

Edú se deja de recatos y se quita el pedazo de tela: sus 18 centímetros están al palo. Alejo le vuelve a sonreír y lo imita: sus 18 centímetros también están al palo y lubricando.

“¿Me permites tomarte todas tus medidas?”

“Claro”, sonríe Edú. “Toditas”.

Siete minutos después, ambos salen de la salita para masajes y justo Miguel llega de la calle; se sorprende al ver a Edú quien, como si nada, monta una de las bicicletas estacionarias.

“Migue”, Alejo lo saca de su embobamiento. “Necesito que… ¡Migue!”

El otro galán recién reacciona: “¿Qué hubo?”

“Necesito que me cubras después de la misa: tengo… paciente”.

“Ah… claro.

Miguel y edú cruzan miradas por demás evidentes. Aprovechando que Alejo entra un rato al patio bajo techo, se deja de formalismos:

“Ayer pichangueamos… fuiste con el viejo de Pedro”.

“Sí, me estoy quedando en su jato”.

Miguel le da la mano y se presenta; edú lo mismo.

“¿el otro pata tiene pacientes… ¿pacientes de qué?”

“Ah…”, Miguel ensaya una respuesta. “De… masajes. Los dos damos masajes. Si deseas… puedo…”

“Claro. De aquí, terminando de entrenar”.

Miguel mira el reloj de pared y hace cálculos: no le dará el tiempo. Busca a Alejo en el salón:

“Te cubro después de la misa, pero… cúbreme durante la misa”.

“¿Y la gente?”

“Yo lo resuelvo”.

Una hora después, en la sacristía del templo, que está a espaldas del gimnasio, el Padre Alberto se sorprende de ver a Alejo en lugar de Miguel organizando la ropa y los accesorios para la misa:

“¿Y ese milagro?”

“¿Puedo confesarme, Padre Alberto?”, sonríe el muchahcho.

Al mismo tiempo, Miguel espera impaciente en el escritorio cuando suenan los tres toques de timbre. Va a abrir.

“Gracias por venir, Paco”.

“¿él aceptó?”

“Aún no, pero yo me encargo”.

Veinte minutos después, mientras en la iglesia se reza el Rosario, edú entra apenas cubierto con una toalla al cuarto de masajes donde lo espera Miguel acomodando el aceite y con la habitación ya odorizada con incienso de rosas. Solo viste un bóxer.

“Ponte cómodo”.

Edú se desnuda y se recuesta boca abajo en la camilla mientras Miguel unta sus manos en aceite y comienza a apretarle los trapecios y realizar el procedimiento a lo largo de la espalda hasta trabajar los glúteos. Deliberadamente coloca uno de sus pulgares cerca del ano. Edú está marcando mil:

“¿Se puede masajear el cóccix?”

“No, los huesos no se masajean sino los músculos”.

“¿Y… abajito del cóccix?”

“¿Quieres que te masajee ahí?”

“¿Se podrá?”

“Claro”.

Miguel masajea la raja del culo a Edú, y no evita que sus dedos toquen el propio ano.

“Ahí se siente rico”, suspira edú. “Masajea ahí”. Y el atleta se abre de piernas y levanta el culo.

“Esa quebradita está buena para masajearla con un rodillo”.

“¿Tienes uno?”

“De carne. ¿Quieres… probarlo?”

“sí”.

Miguel arrastra a Edú hasta el filo de la camilla y lo pone en ángulo recto, se baja el bóxer, y comienza a frotar su pene erecto de 18 centímetros allí mismo. Ambos comienzan a gemir.

“¿solo es masaje superficial?”, logra preguntar edú entre jadeos.

“También puedo hacerlo profundo”.

“Hazlo”.

Miguel se unta más aceite en su pinga y la va metiendo de a pocos en el ano de edú: comienza a cacharlo. Ambos siguen gimiendo en ese ambiente donde solo huele a vapor de rosas. El activo prueba a ser un poco más agresivo y nota dos cosas: que el pasivo no opone resistencia y que su pene entra y sale de ese hueco con suma facilidad.

“¿Tienes ganas de vaciarte?”, consulta Miguel.

“No. ¿Tú?”

“Ya no aguanto más”.

“Préñame”, pide edú.

En medio minuto, la leche de Miguel se dispara en las entrañas del nuevo alumno.

“?Cuánto te debo?”

“mmmm… ¿Me podrás hacer otro favor?”

Y para terminar,te dejamos con un video porno. 

domingo, 13 de febrero de 2022

ASS (15): Un escort para esta noche

 

 La verga de Alejo trabaja doble el lunes.



Esa noche, el ‘paciente’ de Alejo es un hombre de unos 35 años, contextura normal, sobre el que se acuesta ya desnudo en una cama de plaza y media con una manta de mala muerte bajo unos cursis tubos plásticos emitiendo una luz roja. Espejos en el techo, en la cabecera y a los costados. Alejo besa en la boca al otro hombre con mucha pasión. Mientras lo hace, gira hasta ponerlo encima suyo: “Chúpame la verga”, le pide.

El otro hombre recorre a besos el musculoso torso de Alejo, sus definidos abdominales y llega al pubis donde la pinga de 18 centímetros ya está parada y babeando. Sin esperar más –el tiempo es, literalmente, oro—comienza a mamarla.

“Así, mi amor; trágatela toda”.

Aunque, claro, para el mamón es complicado metérsela en su boca de labios carnosos. Tras unos diez minutos en ese plan,alejo consulta:

“¿Te la clavo?”

“¿No puedo mamarla otro ratito más?”

“Claro; es toda tuya”.

El otro hombre ahora saborea el lampiño escroto y usa su boca para adivinar el tamaño de los dos testículos allí dentro. Su lengua traviesa baja al perineo y busca llegar al ano.

“Solo mamada”, le aclara Alejo.

“¿No puedo hacerte beso negro?”

El joven lo piensa; recuerda los encuentros de las últimas 36 horas. Bah, es solo un beso negro. Levanta las piernas y ofrece su orificio al otro hombre: “Solo beso negro”, le aclara de nuevo.

Comparando con la lengua de Miguel, a este tipo le falta algo de destreza pero tampoco lo hace mal. Alejo se da licencia para disfrutarlo aunque eso implique que su gran pene pierda rigidez. Por si acaso, lo pajea.

“¿Aún tengo tiempo?”, consulta sonriendo el otro hombre.

Alejo baja sus piernas, dobla la cintura estrecha sobre la cama y se asoma al suelo del cuarto donde están las ropas de ambos. Mira su celular y aprovecha para sacar el paquete de condones y el sachet de lubricante: “Tenemos una hora todavía”.

El otro hombre sonríe, vuelve a chupar la pinga del atleta y la pone bien dura otra vez. Alejo se coloca uno de los tres condones, embadurna todo con lubricante: “Siéntate… para que no te duela”, le indica.

El otro hombre se deja ensartar el pene en su ano poco a poco y cuando ya no siente tanto dolor, cabalga. Alejo le acaricia las nalgas; se siente tentado a pajearle su pene más pequeño que el suyo pero no es parte del trato. Más bien, tras cierto tiempo cambia a un piernas al hombro (y entiende la lógica de los espejos), y luego en perrito. Su narcisismo lo lleva a contemplarse cachando con esa luz débil de mierda. Y verse reflejado lo excita sobremanera acelerando su orgasmo.

“Voy a darlas: ¿dónde te la vacío?”

“En mi pecho”.

Alejo hace que el hombre gire, casi se arrodilla sobre su abdomen, se masajea duro el pene y bota su semen sobre los aplastados pectorales.

Tras bañarse juntos tiernamente, ambos amantes salen de la habitación, bajan las escaleras y abordan un SUV que hay en un estacionamiento.

“Quería cachar contigo en la casa, Santiago, pero la huevada es que siempre hay gente”.

“Tranquilo. Ya habrá oportunidad”, calma el joven, sonriendo.

Casi a medianoche, el trayecto desde el hospedaje en Catacaos al centro de Piura se hace relativamente rápido. La SUV para a una cuadra de la plaza de armas.

“Te paso la voz la otra semana… ¿podrás?”

“Claro. Ya sabes cómo es”.

Cliente y escort se despiden. Alejo camina hasta una cochera a media cuadra y retira una motocicleta. En cuarenta minutos llega a San Sebastián y  en cinco minutos se estaciona en la casa parroquial. Mira a ambos lados, abre discretamente  una de las hojas del portón y mete el vehículo. En su celular ya se marca casi la una de la madrugada. Empuja la puerta de uno de los dormitorios y la cierra tras sí, se desnuda por completo y se mete en una cama ya ocupada. Y el ocupante se despierta asustado. También duerme desnudo.

“Pensé que pasarías la noche en Piura”.

“No. Hoy es lunes…”

El Padre Alberto mira los números en su despertador electrónico de la mesa de noche:

“Ya es martes”.

Alejo se encarama encima del cura y comienza a besarlo en la boca y el cuello.

“Antes que nada, Alejo, explícame cómo es eso que de AS ahora serás ASS”.

“No quiero dejar de ser un AS. Todavía no le he firmado papeles”.

“¿Acaso no confías en ese chico?”

“No es eso. Solo sigo tu consejo: que no me note urgido”.

Alberto sonríe y se besa en la boca con alejo. Ambos se besan las tetillas. Camino hacia su culo, alejo no desaprovecha la ocasión para besar el pene y las bolas del sacerdote. Le levanta las piernas y le aplica el beso negro que su cliente de aquella noche, o la noche previa, no supo hacer, y el cura goza con las cosquillas que le produce la lengua del joven en su culo rodeado de vellos.

“Déjame chupártela”, le pide.

“es toda tuya”.

El Padre mama la pinga de su protegido y es imposible ignorar el aroma a barrita de jabón de hospedaje. Con la verga ya dura, Alejo comienza a penetrar ese ano que sigue dilatado y a moverse rítmicamente en una pose que mezcla el piernas al hombro y una acrobática variante de un misionero. Eso es conveniente pues ambos adoran besarse en la boca.

Luego, Alejo gira para que el Padre le cabalgue la verga, y a él sí le acaricia el pene erecto y las bolas que le azotan el abdomen de tabla de lavar.

“Las boy a dar”, avisa el cachero.

“Aguanta para acabar juntos”.

Alejo masturba el pene de Alberto más rápido hasta que siente que las ráfagas cálidas de semen se disparan encima de su vientre.

“Ricco, Alejito. ¿Acabaste?”.

“Claro”, miente el activo.

Tras ducharse, ambos regresan a la cama y se arropan desnudoss y abrazados.

“¿Cuándo le firmarás el contrato, Alejo?”

“¿Cuándo me recomiendas?”

El cura suspira:

Que no pase del fin de semana”.

Alejo besa en la boca a Alberto:

“Y no te paltees: jamás dejaré de ser un AS… no después de lo bien que te has portado conmigo”.

El Padre Alberto sonríe. Le devuelve el beso:

“Durmamos… es muy tarde”.

 

Y para terminar,te dejamos un video porno.

domingo, 3 de abril de 2022

ASS (22): Cuando tu profe te contrata pa' que te lo caches

Tras un show porno, Alejo se lleva una inesperada sorpresa.

 


Cuando la noche del viernes acaba y comienza la madrugada del sábado, un grupo de cinco chicos se bañan desnudos en la piscina de la casa de enrique. El agua está temperada, así que si bien en el resto de la ciudad corre viento frío, adentro del agua, la cosa se mantiene de tibia a fresca. Alguno sale al bar que allí se dispuso y en el que enrique está desplegando su otro talento: bartending.

“en un momento tengo listo tu trago”.

Enrique lo prepara y lo sirve. El chico, delgado, se apoya en la mesa viendo la única prenda que el bartender está luciendo esa noche: un bóxer rojo opaco de adelante pero transparente de las nalgas. Y enrique tiene un generoso par de nalgas. Sorpresivamente, entra Alejo vestido de la misma manera y de frente se para frente a Enrique:

“Oe, ¿por qué me quitaste mi chamba?”, le reclama.

“¿De qué chamba me hablas? ¿Acaso tú llegaste a tiempo para dedicarte a tu… chamba?”

Para sorpresa de todos, Alejo da empellones a enrique y lo lleva hasta el otro lado de la piscina. Los ocupantes quedan desconcertados. Los dos patas vestidos con la misma sexy lencería se agarran a pelear allí delante de todos, y en una maniobra de Alejo, ambos caen a la piscina. Enrique trata de llegar al borde pero su oponente trata de halarlo al agua, y en el forcejeo, le termina quitando el bóxer. Al quedarse oficialmente desnudo, enrique da media vuelta e inicia la lucha dentro del agua. Los otros invitados se acercan a separarlos. Ambos púgiles se dejan controlar (y de paso manosear) por los otros bañistas.

“¿Sabes cómo resolvemos esto?”, ddesafía Enrique. “Con un duelo”.

“Acepto el duelo”, responde Alejo.

Ambos salen de la piscina pidiendo antes que el resto no intervenga y que se mantenga tranquilo porque será el jurado.

“Pero yo ya estoy encuerado y tú no”, observa Enrique.

“No me paltea ccalatearme”, responde Alejo, y en el acto se saca el bóxer.

Ambos se juntan e inician combate cuerpo a cuerpo; pero ante los ojos de los otros cinco en la piscina, algo raro pasa con esa lucha, porque poco a poco, las bocas de ambos contrincantes se buscan hasta besarse profundamente. Tras algún rato, al separar sus cuerpos, sus vergas, cada uno bien dotado con 18 centímetros, están bien al palo. Encima tienen hermosos culos. Allí mismo comienzan una guerra de espadas.

La concurrencia entiende, entonces, que todo es un montaje, pero un montaje erótico. Alejo hace una llave y Enrique gira dándole la espalda, lo que permite rrestregar su pene erecto entre las nalgas del anfitrión.

“Te he vencido”, le dice.

“Tienes razón… acepto la derrota”.

“Ponte de rodillas”.

Enrique se hinca ante Alejo y comienza a chuparle el pene y lamerle las bolas. Debajo del agua, algunas erecciones entre los concurrentes comienzan a manifestarse. Alguno aprovecha y toca el miembro del compañero y comienza a pajearlo.

En el borde, tras mamarla por buen rato, enrique se voltea y Alejo se agacha para inclinarse, abrirle las nalgas y aplicarle un buen beso negro. Enrique gime y jadea extasiado. Bajo el agua, ya no hay mucha inhibición: es evidente que al menos dos parejas de patas se están pajeando.

Aprovechando la postura de enrique, Alejo escupe entre las nalgas  y comienza a meter su pene erecto. Cuando logra introducirlo todo, comienza a mecerse vigorosamente. Ambos machos siguen gimiendo y jadeando. Adentro del agua, una de las parejas se anima también a practicar sexo anal mientras los otros cuatro miran, se pajean, o se besan.

Tras veinte minutos de espectáculo, Alejo saca su pene, lo pajea y dispara su semen en la nalga de enrique más visible ante su público. A su vez, Enrique se pone de pie frente a Alejo, se la pajea también y le eyacula entre los dos grandes y lampiños pectorales. Por fin, ambos se ponen de pie, se besan en la boca nuevamente y hacen una venia al respetable que aplaude:

“Feliz aniversario”, saludan a los dos que están en pleno coito aún en la piscina.

Alejo y enrique van a ducharse al segundo piso de la residencia.

“Solo espero que ese pasivo esté limpio de la panza, si no, mañana tendré que cambiar el agua”, reclama el dueño de casa. “Por cierto, cabrón, tu idea de la performance estuvo cañón”.

“Como que ya salíamos de lo mismo del baile y del calateo, ¿no?”

“¿Te quedas a pasar la noche?”

“No, enrique. Me prestaron la moto y tengo que devolverla”.

“Con tu exclusividad deberías pensar en comprarte una moto”, sonríe el anfitrión.

Enrique baja rápidamente a la piscina vistiendo un bóxer blanco convencional.

“Si desean, tengo un cuarto”, avisa a la pareja de enamorados quienes siguen abrazados.

“Ya lo preñé hace rato”, sonríe el que está detrás.

Cuando Enrique regresa a la barra pensando que definitivamente el resto de ese sábado se la pasará desaguando, llenando y desinfectando la piscina, uno de los invitados emerge.

“¿Y el otro chico?”, pregunta dándole alcance.

“¿por qué?”

“¡Da servicios?”

Enrique casi choca con Alejo cuando éste baja lasescaleras.

“Te tengo un cliente”.

Alejo se lo piensa.

Diez minutos después, el invitado que preguntó por el escort abre la puerta de uno de los dormitorios. Al entrar, Alejo lo espera tapado en la cama.

“Ponle seguro”, pide el gigoló.

Cuando la puerta está cerrada y asegurada, Alejo se destapa: está calato, y su pinga está más dormida que erecta. El invitado, ahora convertido en su cliente, se acuesta a su lado. Alejo lo abraza y lo besa en la boca:

“Prepárate para gozar”, le anuncia.

Tras un poco de caricias románticas, Alejo se pone bajo el hombre, de unos 35 años, y deja que vaya hasta su pinga para chupársela:

“Los huevos también”, indica.

Con sus 18 centímetros duros y autolubricando, lo siguiente será forrarse con un condón y meterle del otro lubricante, el de base de agua:

“Siéntate y cabalga”.

El cliente sigue las instrucciones y lentamente se sienta sobre la gorda vara de carne hasta que su ano la engulle toda. Comienza a rebotar.

“Cáchame, Alejandro, cáchame así”, gime de dolor el hombre llegando al éxtasis.

El escort se extraña de que lo llamen por su nombre real, pero trata de restarle importancia y gira con su cliente hasta meterle verga haciendo un piernas al hombro. El cliente comienza a pajearse hasta  que no aguanta más y eyacula en su propio vientre, lo que estrecha su recto y es la señal para que Alejo cese la penetración.

“Pensé que harías carrera en el Ejército”, le dice el hombre.

“Alejo se extraña.

“¿No te acuerdas de mí?”

“No, la verdad”, sonríe el escort para no generar conexión y porque realmente no lo recuerda.

“Fui tu profesor reemplazante de Literatura en la secundaria. No te reconocí por el corte de pelo y los músculos, pero ese timbre de voz y esos ojos…”

“¿Quieres que te devuelva tu plata o…?”

“No, Alejandro. No es eso. Solo que no pensé encontrarte aquí y así. Más bien, si quieres puedo conseguirte trabajo, digamos, no sé… Ahora estoy a cargo de una oficina en educación, aquí en la Regional y…”

”Gracias. Yo te aviso”, contesta secamente el escort, levantándose de la cama. “Puedes ducharte aquí”, le señala la puerta del baño.

“¿Dije algo malo?”

Alejo toma aire y disimulando su incomodidad todo lo que puede:

“Creo que me confundes. Yo soy Santiago. Y, claro, siempre que sea para cachar, nos podemos ver. Espero lo hayas disfrutado”.

Así, calato, Alejo deja la habitación y deja a su cliente totalmente desconcertado.

                Y para terminar,mira una porno aquí. 

viernes, 28 de octubre de 2022

ASS (50): El secreto erótico del novicio

Mientras Santos entrena culo y piernas, Alejo y Miguel aprovechan para retozar desnudos en la ducha y en la cama hasta que algo aparece en el celular.



 

Esa noche del lunes en el AS de san Sebasstián quedan apenas dos alumnos entrenando, o terminando de entrenar. Alejo mira el reloj de pared: diez para las diez. Es casi la hora de cierre.

Con el poco pudor que le queda, el entrenador viste aquella noche un enterizo tipo luchador grecorromano, pero de licra, color celeste con ribetes plateados; debajo no tiene ropa interior, lo que le marca su gran bulto por delante y hace que de cuando en cuando se le meta la tela entre las nalgas. Ahora calza zapatillas de marca y gruesos calcetines. Revisa nuevamente su celular y termina de alimentar a una aplicación la planilla de ingresos y gastos de aquel día.

“Buenas noches”, le dice alguien vistiendo como él, pero en tono negro satinado.

“Bue-buen… buenas noches”, vacila el fortachón a la par que trata de reponerse de la primera impresión, pues acaba de ingresar un hermoso muchacho blanco, musculoso, rubio muy crespo, ojos azules y con vellos también rubios sobre su pecho y piernas que dan la impresión de que no los llevara,o que tuviera una especie de cubierta acolchada.

“¿Tú eres Alejo, verdad?”

“Claro. Tú…”

“Soy Santos”, alarga la mano el chico, quien habla con evidente acento español. “Vine ayer para ayudar a los Padres Alberto y…”

“Ah, eres el novicio”.

Santos sonríe: “Sí,eso mismo soy”.

Entonces Alejo examina mejor su rostro, pero ya no con embelezo sino con intriga.

“No sé si te mosqueo entrenando a esta hora; lo que pasa es que todas mis tareas…”

“Tranquilo”, interrumpe Alejo. “El AS es todo tuyo. ¿Necesitas que te oriente o ya tienes rutina?”

“Creo que ambas”, responde Santos, siempre con su sonrisa carismática.

En la antesala donde están las máquinas para calentamiento, Alejo toma todas las medidas al nuevo alumno y las ingresa en el aplicativo del celular.

“Qué guay que vosotros estéis tecnificados”.

“recién desde esta tardecita”, sonríe ahora Alejo sin dejar de examinar el rostro del nuevo alumno. “Pareces tener el canon perfecto… ¿Santos?”

“Sí, así me llamo”.

“¿Hace cuánto no entrenas?”

“Hace… 48 horas”.

“Entonces sigue el programa de entrenamiento que seguías, y si necesitas ayuda, me avisas”.

“Genial”, replica el novicio sin renunciar a esa hermosa y blanca sonrisa. Entonces, los dos alumnos que siguen en la gran sala pasan por el lado de ambos y se despiden. Nadie más excepto Alejo y Santos quedan en el AS. Entonces el primero toma nuevamente su celular y busca. Está en eso cuando siente sutilmente una mano tocándole en el medio de su bien formado y duro culo. Alejo se asusta.

“Eras tú”, reacciona suspirando.

“No… el fantasma de Paco nada más”. Miguel sonríe gracioso.

“¿Qué? ¿Ya fue?”

“Nada aún, pero los médicos no le dan esperanzas… Y, oye, vino Santos… Olvidé avisarte”.

“¿Tú lo mandaste?”

“Luego te cuento”.

Miguel se aproxima hasta Santos, quien está haciendo sentadilla libre, y, aprovechando su descanso entre series, lo saluda y conversa brevemente. Ambos se sonríen mucho y parecen bromearse. Entonces,Miguel regresa donde Alejo.

“Voy a ducharme… ¿me acompañas?”

“Pero…”

“Tranquilo. Estudia Educación Física, así que si tú o yo nos vamos, él tranquilamente nos reemplaza”.

Mientras Santos está a mitad de la prensa para piernas, Alejo y Miguel ingresan a la ducha, totalmente desnudos. En tanto el agua comienza a caer recorriendo sus cuerpos, Miguel besa la boca de Alejo. Sus penes no tardan en ponerse erectos conforme se estrujan uno contra el otro.

“Aguanta, huevón”, reacciona seductor Alejo. “Recuerda que tenemos que guardar leche para la porno de esta semana”.

“Tranquilo, mi amor”, responde Miguel. “No quiero que me la metas… quiero que comiences a mimarme ahora”.

Mientras se ponen el jabón mutuamente, las manos de ambos recorren cada centímetro cuadrado de sus físicos de dios griego. Nada queda exceptuado. Ni siquiera la pinga, las bolas, la entrepierna,las nalgas y en medio de ellas. Este momento es aprovechado por Miguel para, de todas maneras, darle una mamada al pene de Alejo. Qué rico sabe su líquido pre-seminal.

“¿Quieres hacerlo tú?”, invita.

Alejo respira hondo. Titubea unos segundos. Trae a su mente el hecho de que ésa no será la primera vez, que, de hecho, aprendió a hacerlo antes. Respira hondo de nuevo. Se arrodilla, abre su boca, cierra sus ojos, deja que Miguel le ponga el glande en su lengua. Poco a poco, Alejo va mamando el falo de su mejor amigo mientras pajea el suyo.

“Así, Ale… así… qué rico la chupas”, susurra Miguel,todo excitado.

Casi a las diez y media de esa noche, Alejo, solo cubierto por la cintura con una toalla y calzando sandalias, se acerca a un sudoroso Santos quien está echado boca abajo sobre la máquina de femorales. Entonces se percata del redondo culo que tiene el novicio. Y parece… que no tiene ropa interior debajo.

“Tranquilo, que solo vine a saber si necesitabas ayuda”, se adelanta el fortachón peruano al ver cierta cara de ansiedad en su colega español.

“Ah, pensé que…”

“Nada. Tú tranquilo. Solo voy a apagar las luces que no necesitamos”.

“me parece perfecto, pues tenemos que ser responsables con el planeta”.

No termina la oración cuando desde el fondo, Miguel también viene al encuentro de ambos caminando vestido solo con ttoalla y en sandalias. Se detiene al lado de Santos, quien ha reanudado su serie. Lo mira y mira la pantalla del celular. El novicio siente que algo raro está pasando allí. Ahora solo quedan las luces de la zona de piernas dentro del AS.

Entonces, Miguel siente que le tocan el culo; se voltea y su toalla está a punto de caer. Logra detenerla mientras mira a Alejo haciéndole un gesto de retirarse.

“Estamos en el cuarto”, le avisan a Santos.

Y en ese cuarto, Alejo y Miguel, ya libres de las toallas, siguen retozando sobre la cama, besándose, acariciándose y revolcándose. Sus penes duros se refriegan en medio de una romántica y sensual batalla.

A eso de las once les tocan la puerta. Con la impudicia que lo caracteriza, Alejo se levantta abrirla así, desnudo y con su pene de 18 centímetros erecto. Santos está con el enterizo bajado hasta la altura de la cintura mostrando su bello torso y parte de su cadera izquierda: efectivamente, parece no tener ropa interior.

“He de irme, regreso mañana, chaval”.

La desnudez y la gran y húmeda erección del entrenador parecen no inmutar al novicio.

“Un momento”, se levanta Miguel, también desnudo y con el pene erecto. “Tenemos una duda y queremos que nos la resuelvas”, le dice a Santos.

El español se turba un poco, especialmente cuando le dan el celular con algo en la pantalla. Lo mira. Abre la boca y se pone evidentemente nervioso.

“¿De-de-de dónde sacaron esto?”

“Eres tú, ¿cierto?”, interpela Miguel.

Un hermoso chico desnudo y con el pene erecto se despliega en la pantalla en una foto aparentemente tomada en una playa.

Y para terminar, te dejamos con un video porno gay.


sábado, 24 de diciembre de 2022

ASS (58): el primer facial de Julián

Mientras alejo le enseña al nadador cómo chupar bien el pene, el hombre que espiaba todo en la piscina resulta tener su nivel de arrechura.



Enrique escribe en el cheque, lo desglosa del talonario y se lo da al hombre delgado, joven, que está parado frente a él en el vestuario de la Piscina Comunitaria. El hombre, cabello negro crespo y barba en el rostro no rasurado hace un par de días,  se sorprende al leer la cifra:

“¿tanto, míster?”

“Creo que es suficiente, carnal, para que no le digas a nadie lo que estamos haciendo aquí”.

“Pero yo no pensaba contarle a nadie que están haciendo porno entre patas”, se ruboriza el hombre. “ya le dije que vine a ver mi cargador y cuando me di cuenta… pues… ese chico se estaba cachando al otro joven…”

“¡Estás seguro que no te mandaron Eliezer o José Luis?”

“No, señor, ya le dije que me olvidé mi cargador, vine y no pensé que iba a encontrarme…”

En eso entra Flavio con su escultural cuerpo cubierto por la bata de baño. El hombre delgado calla por vergüenza.

“¿ya arreglaron?”, pregunta a enrique.

“ya, aunque dice que no pensaba echar aguas”.

Flavio mira al hombre, aún aturdido; le sonríe.

“No le veo pinta de querer delatarnos”. Entonces, se dirige a Enrique: “¿Te contó Alejo que lo descubrió pajeándose mientras veía a lo lejos cómo yo cachaba con Julián?”

“Eso es lo que le conté al señor aquí”, se defiende el hombre.

“Además, Alejo me contó que parece tener un buen pene”, agrega Flavio.

Enrique sonríe:

“No pretenderás hacer lo que estoy sospechando”.

Flavio habla nuevamente con el hombre:

“¿¿me permites un momento?”

“¿Qué?”, reacciona el varón, todavía aturdido.

“Confía en mí”.

Flavio toma la camiseta del hombre y se la quita. Su cuerpo delgado es en realidad marcado de músculos con algo de vello en pecho y abdomen. Entonces, Flavio afloja el cinturón, desabotona el pantalón y baja la cremallera, y hala el pantalón hasta las rodillas.

“Lindas piernas”, comenta Flavio.

“Juego fútbol en segunda división… los fines de semana”.

”ah, eso explica tu culo redondo y durito”, comenta Flavio mientras palmea levemente el trasero del hombre, quien parece no estar incómodo. “ahora, la prueba de fuego”.

Flavio baja el bóxer medio raído, igual, hasta las rodillas, y puede ver un pene más o menos largo debajo de una abundante mata de vello púbico.

“¿¿Cuánto te mide?”

“No lo sé, joven”.

“¿Puedo?”, susurra Flavio en su clásico tono seductor.

“Claro… si desea”.

El actor y modelo porno comienza a chupar el pene al varón, quien mira el sexo oral mientras siente cómo esa lengua y esos labios le masajean la virilidad de forma magistral. La erección se produce en cuestión de un minuto.

Enrique no pierde detalle; se acomoda su pene ya duro dentro de su pantalón.

Afuera en la alberca, se supone que Julián ha desafiado a Alejo para hacer un largo de ida y vuelta.

“el perdedor mama el pene al ganador”, retó ante cámara antes de lanzarse al agua.

“Trato hecho”, le respondió a Alejo.

Adrede, Julián llega a décimas de segundo después que su contrincante.

“Puta madre… tendré que tragarme esa pija”.

“Te va a gustar mi pija”, responde Alejo, sonriendo.

Ambos salen del agua, van a la banca donde antes Julián se estaba pajeando. Willy los sigue con la cámara. Los dos talentos llegan aún en su tanga de natación, sus gorras y sus gafas para el agua.

Julián se sienta en la banca mientras Alejo permanece de pie para bajarse la tanga. Lo hace.

“Trágate  toda mi pija”, pide.

Julián, en realidad,  traga un poco de saliva, abre la boca y se dispone a pagar el reto. Jamás en su vida ha chupado pinga. Le dijeron que eso no se hace porque ‘eso no es de hombres’; pero hay algo en la verga de este hombre que le hace imposible dejar de succionar y succionar hasta que consigue hacerla crecer hasta sus 18 centímetros.

Para Julián es raro y nuevo el sabor del líquido pre-seminal, algo salado pero tampoco desagradable. Dicho sea de paso que alejo aprendió con esto de hacer porno lo importante que es tener la pinga y los huevos bien perfumados y limpios.

“Trágate toda mi pija”, insiste Alejo muy cariñosamente, mientras acaricia la cabeza a Julián, pero el novato mamapenes apenas si consigue meterse la tercera parte del falo erecto.

“No es fácil”, sonríe algo frustrado.

Alejo entiende que esto puede estropear la toma, así que hace algo que no debería estar en el guión… aparte que no hay un guión concreto.

“Ponte de pie… yo te enseño”.

Julián se sorprende un poco pero acepta; toma el lugar de Alejo quien ahora le baja la tanga:

“Se hace así”.

Alejo, por primera vez ante cámara, abre su boca y mama el pene del nadador con una maestría que deja a Willy como estúpido por lo que aprecia en el viewfinder de la cámara.

Los 16 centímetros de Julián ya están duros, entrando y saliendo de la boca de Alejo, quien la mama por algunos minutos más hasta que se detiene:

“¿ya sabes cómo hacerlo?”, se pone de pie. “Ahora es tu turno”.

Julián se arrodilla y trata de imitar la lección. Lo consigue en parte. Tácitamente, los talentos y el camarógrafo entienden que esa escena será un toma y dame.

“Así, Julián, la mamas rico”, dice alejo excitado, aunque en realidad su compañero sexual aún tiene problemas para embocarse todo su miembro. “¿Te la vuelvo a chupar?”, le consulta luego de unos minutos.

Julián acepta y vuelve a ponerse de pie; Alejo se la vuelve a chupar mientras le acaricia el redondo y firme culo.

“También quisiera mamarte el orto”, le dice al nadador.

“Claro”, susurra su compañero girando y agachándose sobre la banca.

Alejo le separa las nalgas y descubre el ano cerradito y rosado a Julián. Besa cada cachete, los lame; al fin se lanza a la conquista del agujero rectal.

Al experimentar esas placenteras cosquillas, Julián se siente en la gloria, tanto que comienza a pajearse.

Willy hace verdaderos malabares para lograr una toma perfecta porque la acción se da por ambos lados.

“Las voy a dar, las voy a dar, carajo”, susurra Julián muy excitado. “¡Ohhh!”

Ráfagas de su semen caen sobre la mayólica especial de la alberca.

“Arrodíllate”, pide Alejo.

Julián lo hace.

Alejo pone su pene a la altura de la boca de Julián, se masturba tan fuerte como puede. El nadador no sabe si abrir o cerrar los labios.

Tras unos minutos, Alejo eyacula sobre  el rostro de Julián dando un suspiro fuerte y viril.

Hace que el nadador se ponga de pie y comienza a lamerle el rostro limpiando su propia leche. Julián trata de disimular su desconcierto.

“Gracias”, le dice alejo, sonriendo en voz baja cuando termina de limpiarle la cara de su propio semen. Sella todo con un besito en la boca.

Willy corta la grabación.

“De la puta madre”, califica asombrado.

Adentro en el vestuario, Flavio también recibe el semen del hombre que estaba espiando toda la escena; se lo traga.

“Rico; yo creo que sí califica”, dice a Enrique.

El hombre está sudando del puro orgasmo; también mira a Enrique:

“¿ya me puedo ir?”

Enrique sonríe:

“¿y si te propongo otro trato?”

    

domingo, 6 de marzo de 2022

ASS (18): Las dudas de Alejo al desnudo

Hacer porno en exclusiva trae mucha plata, pero hay un detalle jodido.


 

A eso de las 10 de la mañana del miércoles, Alejo vuelve a estar sentado en la sala de la casa de Enrique. Viste polo, bermuda y zapatillas mientras el anfitrión apenas anda en bóxer y sandalias. En la mesita de centro, papeles impresos que el visitante lee sin entender mucho.

“Básicamente la exclusividad te amarra a que por un año no podrás aparecer en producciones porno tanto de foto como video de otra empresa, y que actividades como presentaciones en discotecas o entrevistas siempre se harán con conocimiento y autorización de ASS,” explica enrique. “Claro que yo siempre te voy a autorizar… en todo caso, la idea es ser formales… tu pago mensual está garantizado, y ahora que tienes esa cuenta en el banco, yo solo te transfiero y ya”.

Alejo carraspea:

“Dijiste que ese porno solo se verá en países gringos, ¿nno? Y… ¿si se llegan a ver acá? ¿Cómo es?”

Enrique suspira y se sienta al lado de Alejo: “Me imagino que te referirás a este caso”. Busca en su celular y se lo da: un culturista aparece en pantalla calateándose.

Mira el video queestá viendo alejo.

“¿quién es?”

“¿No lo conoces? Es unpopular culturista peruano; incluso ganó concursos afuera. Yo lo vi en Tampa, Estados Unidos. Hermoso cuerpo. Cuando lo vi en el escenario, lo reconocí”.

“¿¿Tú le hiciste el video?”

“No. Parece que fue muy anterior…. El caso es que yo no creo que él haya autorizado que lo publiquen. Yo lo hallé en redes, le escribí un mensaje a ver si se animaba a hacer más porno… nunca me respondió. Quizás superó esa etapa o quién sabe”.

Alejo sigue viendo el video del musculoso, más que él, pajeándose y gimiendo arrecho.

“Tiene rico culo… casi se le ve el ojete”.

“Y buena verga”.

“Mi verga es más grande”, sonríe Alejo.

“No lo dudo, cabrón”, también sonríe Enrique sobándo el paquete del chico sobre la bermuda. “Dáme el celu que quiero mostrarte otra porno”.

Alejo devuelve el móvil y enrique pone su dedo en la pantalla; lo regresa y otro musculoso aparece con claras intenciones de calatearse… como que sucede.

Mira el segundovideo que ve Alejo.

“Asu… qué tal cuerpo”, comenta Alejo. “Buen culo también”.

“Y también es peruano, y tampoco creo que haya autorizado a que ese video se publique”.

El culturista en pantalla queda desnudo y comienza a pajearse.

“Y si no lo autorizaron, ¿por qué sus videos están aquí”.

“Ahí es donde quiero llegar, cabrón. Yo sospecho que ellos también autorizaron a que su porno solo se publicara en el mercado gringo, pero alguien que los conoce o que les gustó, o quién sabe, los bajó y los subió ahí. ¿Culpa de la productora? No. En ttodo caso, los administradores del sitio verán qué hacen”.

“¿Qué quieres decir, enrique?”

“mira, Alejo… Lo único que yo puedo garantizarte bajo contrato es que el porno que hagas para ASS se verá en mercado gringo porque son nuestros principales compradores… pero si alguno de ellos lo pone en un sitio como éste, la verdad, cabrón, yo no puedo hacer nada más. Entonces, es un riesgo que tanto tú como yo corremos, porque mientras tú y yo recibimos dinero por porno vendido, si se publica en un sitio como ése, ni tú ni yo ganamos nada”.

“¿entonces?”, duda Alejo.

“entonces, si vamos a pensar en lo que perdemos, vamos a perder; pero si vamos a pensar en lo que ganamos, vamos a ganar mucho más”.

“Pero… ¿y si alguien de acá ve ese porno?”

“en el caso de los dos que te mostré, yo calculo que de la fecha en que posaron hasta el momento en que los filtraron, pasó tranquilamente un año, quizás dos. ¿ganaron su lana? ¡Claro que sí! Pero, ¿dónde está su error? Solo hicieron poco porno. Es probable que entre gimnasio y suplementos, esa lana se haya evaporado en medio año siendo bien conservador… Lo que trato de decir, cabrón, es que en este negocio, uno es ninguno. Dos, en un segundo, adiós. Tres, en dos meses ya no lo ves. Pero si hacemos al menos una escena cada semana, tú vas a ganar suficiente lana para hacer lo que quieras”.

“Pero, ¿y si alguien acá los ve?”

“¿No me escuchaste? Vas a ganar 1000 dólares mensuales y quizás otros 1000 por escena. Haz aritmética, carnal. Al año podrías ganar hasta 65 mil dólares”.

Alejo se queda perplejo.

“¿Cuántoes eso en soles?”

“uff, cabrón. A ver… como casi un cuarto de millón de soles al cambio actual”.

Alejo trata de comprender la cifra mientras la mano de Enrique sigue acariciándole el bulto aún blandito.

“Esta casa cuesta unos… 800 mil soles al cambio actual, y los bienes raíces siempre son inversiones que aumentan su valor… o a lo mejor creas tu propio negocio”.

Alejo recibe como ráfaga un sueño que tiene desde chibolo.

“¿Me alcanzará para poner un taller mecánico de carros, motos y mototaxis?”

“Tienes 21 años, cabrón. Puedes dedicarte al porno, reinvertirlo en negocios que hagan crecer tu dinero… Y si alguien llega a filtrar o ver el porno, mira… ¿viste esos chavos chaqueteándose? Ahora son famosos, tienen auspiciadores, negocios propios. Aunque hicieron poco, ¿perdieron?”

“Habla bien”.

“Ahí tienes sus nombres: búscalos en internet. Y como ellos, muchos chavos que hicieron porno, o que no hicieron porno pero que se les filtró el porno, ¿acaso son pobres? Que no sepan decidir parejas, o no sepan invertir, ya es otro problema. Mírame a mí, cabrón: yo vengo haciendo porno desde los 19, ahora tengo 32. ¿Te gusta mi residencia?”

Alejo mueve la cabeza haciendo sí: “Está mostra”.

Enrique quita el celular de las manos al muchacho y parece buscar algo más.

“A los tres años de que comencé, cuando tenía 22 o 23, mi porno se filtró y un pendejo se lo mostró a mis jefes. Fue horrible. Me corrieron de la casa. Y eso que yo aportaba, y aportaba bien. Pero, ¿sabes qué? Para entonces yo ya tenía ahorrado como 100 mil dólares. ¡100 mil dólares, cabrón! A la chingada, dije. Me independicé, lo invertí, gané, seguí trabajando en porno. Y mírame dónde estoy. Con mis ahorros compré este lugar y tengo a ASS”.

“¿Ahí se fue toda tu plata?”

“No, tengo buenos ahorros. Estoy reinvirtiendo, y sigo ganando”. Si me quedaba en casa de mis jefes, quizás seguiría en mi pueblo. Pero arriesgué…”

Enrique regresa el celular a Alejo y otro pata, esta vez más arrecho, se pajea en pantalla. El modelo gime en el video mucho más rico que el primero que vio.

“A la mierda… dame el lapicero”.

Alejo deja el celular en la mesa y estampa su firma en el papel.

“Y, si llegara a pasar esa posibilidad extrema, ya te dije que en esta casa hay espacio para ti”.

“Gracias, enrique… Ah, ¿y ese pata de ahorita?” Vuelve a coger el celular y ve la pajeada. “¿De dónde es?”

“Un campeón argentino, si no me equivoco… y hay colombianos, mexicanos, brasileños a montones, españoles… Faltan peruanos”.

Alejo sonríe, se afloja la bermuda y se la baja: su pinga aún flácida queda al descubierto.

“Chúpammela, enrique. Esos videos me pusieron arrecho”.

“¿Puedo grabar cómo te la mamo? Te pago otros mil, claro, si nos encueramos, ¿no…”?”

“¡Claro!”, sonríe Alejo, y comienza a calatearse para que lo graben dejándose chupar la pinga. Luego se la meterá por el culo a enrique y finalmente le dará su leche en la boca. Y otros mil soles se suman a su cuenta bancaria.

Mira el tercervideo que está viendo Alejo.