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viernes, 13 de enero de 2023

ASS (61): ¿Quieres probar mi semen?

Pedro y Huamán siguen explorando una forma de alcanzar el placer sin meter la pinga al culo.



Ya es de noche en Piura. Pedro sale muy agotado de su clase del miércoles. Traspone la puerta.

“¿Joven Pedro!”

El muchacho se sobresalta, gira con cierto asombro. Desde una motocicleta, un chico fornido le alza la mano. Trata de identificar su rostro: es Huamán, el sereno. Se le acerca.

“Te ves distinto con ropa de civil”, le comenta sonriendo. “¿Qué haces acá?”

“Su tío Eliezer se fue de reunión con don José Luis, me dijo que usted iba a salir a esta hora; entonces…”

“¿te mandó a verme?”, le pregunta Pedro, muy extrañado.

“No”, replica Huamán. “yo decidí venir a verlo… ¿No le molesta, no?”

Pedro sonríe otra vez:

“No, para nada”.

Pedro monta la moto y ambos parten hacia Castilla. En el trayecto, los baches hacen inevitable que el pecho y todo el cuerpo de Pedro se pegue a la espalda y el culo de Huamán. Tras 15 minutos de viaje, debido al tráfico, llegan.

“Misión cumplida”, anuncia el sereno.

“Gracias”, vuelve a sonreír Pedro. “¿Te vas a la base?”

“La verdad no sé a dónde ir: mi familia se ha ido al campo por unos días y me voy a aburrir en mi jato”.

Pedro lo piensa un poco.

“¿Por qué no subes un rato… digo, como que conversamos”?

Huamán lo duda:

“Pero… ¿y si llega su tío como la otra vez?”

Pedro ríe:

“Le dije que me estabas ayudando a mover unas cosas, y que estábamos limpiando”.

“¿y qué dijo?”

“No soy nada de mi tío Eliezer, ¿qué va a decirme?”

Huamán mete la motocicleta al jardín interior y entra con Pedro a la casa; suben hasta el dormitorio que el segundo ocupa.

“Voy a bañarme”, avisa Pedro.

“¿Quieres que te acompañe?”

“¿Por qué no?”

Ambos se sonríen. Se desnudan e ingresan al baño.

Bajo la ducha, mientras el agua recorre sus cuerpos, sus bocas se besan, sus manos se acarician, sus penes erectos se rozan. Aprovechando el jabón, Huamán soba las nalgas a Pedro y mete su mano hasta masajear el ojo del culo.

“No me lo vayas a meter”.

“No… ni loco… si quieres, hazme lo mismo”.

“¿en serio?”

“Sí, méteme los dedos entre las nalgas”.

Pedro no se hace de rogar. Unta sus manos en jabón y repite la caricia del sereno. Ahora ambos se masajean el ano mientras se besan apasionadamente.

La maniobra surte efecto de inmediato: como sus dedos surcan suavemente la orilla de sus orificios, y el jabón los lubrica, eso activa una serie de estímulos nerviosos que transmiten algo así como electricidad a todo el cuerpo.

Para completar el cuadro, los dos varones mecen suavemente sus pelvis, una contra otra, haciendo que el pene de uno se masajjee en el pubis del otro.

“Sigue así, Huamán”, Jadea Pedro. “Qué rico”.

“Me vuelves loco… ¿quieres chupármela?”

“Claro”.

Allí, dentro de la ducha, Pedro se arrodilla, toma el pene gordo y cabezón del sereno y se lo mete a la boca. Lo succiona mientras que con uno de sus dedos sigue masajeando el hueco anal.

Huamán siente que esa forma de chupar la pinga es lo máximo. Cierra los ojos y se deja ir.

“Las voy a dar, ¡las voy a dar!”, susurra.

En cuestión de segundos, el semen sale a chorros y llena la boca de Pedro, quien sigue haciendo la fellatio mientras se traga la leche hasta que siente  flácido el pene de su amante.

“Te la chupo yo”, pide Huamán.

Los papeles se invierten. Con cierta dificultad, el sereno mama los 15 centímetros del joven guapo; de hecho, no le cabe todo el falo dentro de su boca, pero Pedro no se lo reclama.

Huamán mama verga con algo de torpeza pero se siente rico.

Por supuesto, el culo de Pedro no escapa a las caricias del sereno: lo soba, lo amasa con delicadeza, lo palmea levemente, y sigue estimulando el ano con uno de sus dedos.

Pedro demora más que Huamán en eyacular, pero todo tiene su final…

“Me vengo, me vengo”, avisa.

Huamán se saca el pene de su boca, lo masturba y deja que la leche de su amante se dispare sobre su cara. ¡Wow! Qué hermoso facial se hace.

Luego, ambos chicos descansan desnudos y abrazados sobre la cama.

“¿Por qué no te tragaste mi leche?”, pregunta Pedro.

“No sé”, responde Huamán. “Nunca lo he hecho… ¿A qué sabe?”

“No sé”, responde Pedro. “el semen es diferente según el hombre”.

Ambos sonríen.

Pedro siente que Huamán le toca su pene flácido otra vez.

“Me gustaría probar tu semen”.

Pedro mira a Huamán:

“¡Estás seguro de querer probar mi semen?”

“No… pero podemos intentar”.

Pedro sonríe otra vez. Su pene vuelve a ponerse duro.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

viernes, 29 de junio de 2012

La Parcela (7): Semen y llanto

Gabo trató de adivinar la anatomía desnuda de Nando, pero la escasa luz de los corredores apenas si le dejó percibir su musculosa silueta: amplios pectorales, una cintura pequeña, las prominentes nalgas, las gruesas piernas… y su recto y erecto miembro de 18 centímetros, proyectándose hacia la ventana donde minutos antes David había tirado con, o mejor dicho a, Jano.
Nando arrojó la colilla de cigarro al jardín que empezaba a sus pies y que había disimulado su presencia.
A través de la ventana, se pudo ver cómo David salía desnudo del baño de Jano: contextura normal pero de músculos firmes, un incipiente abdomen en cuadritos, totalmente lampiño, y con el vello púbico recortado, que le destacaba un pene normal, y unos huevos de tamaño mediano.
David se acercó a la ventana y Nando, en un solo acto reflejo, escapó de su posición de espía agarrando a Gabo por uno de sus brazos.
Cuando David cerraba la cortina completamente, Jano salió de su baño, DESNUDO.
-         ¿Hace cuánto que no lo haces?
-          No sé. Más de un mes, creo.
-          No me digas que desde la fiesta de Año Nuevo.
-          Sí creo. ¿Por qué?
-          No. Por nada… Vi que el condón estaba repleto de semen.
-          Ah, era por eso. Pensé que era por el tiempo que duré. Puede ser que estaba aguantado, y que esa vez estábamos borrachísimos.
Jano sonrió, apagó la luz, y, tomando de la mano a David, se echó en la cama Ambos permanecían desvestidos.
En la oscuridad, el administrador acomodó su cabeza en el pecho amplio y velludo del dueño de la parcela.
-         ¿Crees que Jerry nos haya escuchado?
-          Normal. Si lo hizo, seguro que se pajeó.
-          ¿Cómo lo conociste?
-          Cuando me asignaron la parcela como herencia, fui a comer al pueblo, y el primer local que me pareció decente fue el suyo. Mejor dicho, el primero al que entré y me pareció decente.
-          ¿Y cachaste con él?
-          Esa misma tarde. Lo invité a que venga, y lo hicimos en la sala. Comenzamos con un 69, y luego se la clavé, y él me la clavó.
-          ¿Y qué tal?
-          Chévere. Medio violento para meterla, pero rico.
En las duchas del personal, Nando estaba de pie dentro del espacio enlosetado bajo una de las regaderas, contemplándose en los espejos de la pared de enfrente. Tenía los brazos levantados, y con la luz que se filtraba de los corredores, intuía su masividad, lo hinchado de su pecho, el acabado de su peinado, la tinta negra de uno de sus tatuajes.
De rodillas, a sus pies, Gabo se había encargado de que la erección del musculoso no decayera, usando su boca como herramienta. Minutos antes, ambos habían entrado escapando de que David los descubriera, y sin mediar más orden que pedir una mamada, el más joven de la parcela obedeció.
Claro que para Gabo, todo eso le parecía surrealista. Pero nada podía negar que el pene del chico más sexy de ahí estuviera aprisionado entre sus labios, mientras que sus manos acariciaban sus muslos y grandes nalgas llenas de vellos.
-         Chúpame los huevos.
Gabo dejó la verga y se concentró en los testículos de Nando, también llenos de vello.
Sin dejar de mirarse en el espejo, Nando comenzó a pajearse., lento al inicio, pero poco a poco le fue incrementando intensidad.
En la penumbra reflejada en el espejo, trató de ver cómo su rostro cambiaba de una narcicista expresión de soberbia a un arrecho gesto de auto-satisfacción, mientras comenzaba a jadear despacio pero profundo.
-         Apriétame las nalgas.
Sin soltar sus huevos, Gabo incrementó la presión de sus manos sobre los duros glúteos de Nando, quien, en un espasmo, disparó cuatro potentes chorros de semen hacia la oscuridad. Cuando ya había dado el cuarto, siguió sobándose su miembro mientras abandonaba su rigidez.
-         Ya… suficiente por hoy.
Gabo aprovechó para robar una gota de semen mientras dejaba los huevos de Nando. Apenas si detectó el sabor ocre del fluído.
El musculoso abrió una de las duchas, se lavó de pies a cabeza, se pasó algo de jabón que encontró a tientas, y, sin secarse, salió de esa habitación sin cruzar más palabras con un Gabo que se quedaba solo, y extrañado por algo raro en su cabello. Al pasarse las manos, notó que era una de las ráfagas de semen de Nando. Se la limpió con la mano, y la lamió. Se quedó allí algunos minutos más, se lavó y se fue al cuarto de Wilfredo, quien seguía ausente de la cama que ambos compartían.
Cuando Gabo abrió los ojos de nuevo, la mañana estaba ya empezada, con sol radiante. Se puso su ropa velozmente y fue a la cocina. Jerry estaba preparando el almuerzo.
-         Hola, dormilón.
-          ¿Todos ya desayunaron?
-          Sí. Son las nueve. ¿Qué te pasó? ¿Por qué se te pegaron las sábanas?
Gabo iba a revelar los detalles de la fellatio de la noche anterior a Nando, pero la primera oración se estancó en su garganta y no pudo salir.
Durante el almuerzo, Gabo ayudó a Jerry a servir la mesa. Cuando colocó el plato, el vaso y los cubiertos a Nando, buscó por todos los medios de cruzar su risueña mirada con la del fortachón… sin éxito. El aludido no dejaba de conversar con Jano y Wilfredo, mientras Raúl y Pancho les escuchaban atentamente.
David no estaba porque había salido a abrir las cuentas de ahorro para depositar los sueldos de los chicos.
Gabo se sentó a comer callado, decepcionado, desanimado. Casi no probó bocado.
Cuando todos abandonaron la mesa, Jerry se le acercó.
-         ¿Me vas a decir qué tienes?
Gabo alzó sus ojos brillantes, a punto de soltar lágrima.
-         Nada.
Gabo se levantó de la mesa y se fue a su cuarto, se tendió sobre su cama, boca abajo.
Por largo rato, lloró desconsoladamente.

CONTINUARÁ...

©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es mera coincidencia.
Escríbenos a hunks.piura@gmail.com o comnéntalo aquí.

domingo, 27 de marzo de 2022

ASS (21): Un culo sangrante tras recibir pinga

La arrechura de Paco está a punto de desatar una tormenta.

 


Luego de hacer el corte de caja de ese miércoles, Pedro se cambia para entrenar un poco de piernas y culo. En el patio bajo techo solo están Alejo, dos alumnos más, y Paco junto a Miguel, aunque este último ya no entrenando sino conversando. Pedro se les acerca y arma su barra para iniciar sentadillas. Miguel se le acerca discretamente:

“¿Estás con ganas esta noche?”

“¿Por qué?”, sonríe el estudiante de contabilidad.

Cuando el AS está cerrado, Pedro entra a la ducha para asearse. Al interior, Alejo y Miguel flanquean a Paco. Se acarician mutuamente, aunque siendo más precisos, Paco les acaricia la verga y éstos le acarician las nalgas. Pedro se desnuda, cierra la puerta y entra al metro cuadrado de mayólica. Se asea bien y participa de lo que promete ser un gang-bang.

Paco se arrodilla y comienza a chupar los 18 centímetros de Alejo, los 18 de Miguel y los 15 de Pedro. Cuando acaba con este último, regresa donde Alejo y repite la secuencia.

A la hora del beso negro, a Paco se le ocurre un juego interesante; se pone en fila apoyado a la pared junto con Miguel y Pedro, se abren de piernas y primero se acarician las nalgas y luego se masajean sus anos. A continuación, Alejo se arrodilla y lame el cculo a Paco, luego a Miguel y finalmente a Pedro.

Cuando acaba, sorpresivamente ocupa el lugar al lado de Pedro, quien lo mira extrañado.

“¡¿Y qué? Es solo un beso negro, ¿no?”

Paco tiene cierta maesttría en usar su lengua en los agujeros de cada uno de los chicos. Y no solo eso, aprovecha una de sus manos para masajearles el pene y mantenerlo duro; de paso, acaricia las bolas. Cuando acaba, Miguel hace el mismo circuito, pero en lugar de pajear a sus compañeros, les da media vuelta y les chupa las vergas. Al terminar su turno, Pedro imita las maniobras de Miguel.

Al tocarle el turno a Alejo, comienza por meter su pene en el culo de Miguel y se mueve con ritmo y cuidado mientras Pedro y Paco siguen acariciándose sus culos; luego Alejo se la mete a Pedro mientras Miguel y Paco le acarician cada uno cada nalgota. Finalmente Alejo se la mete a Paco; pero antes, se coloca uno de los condones que éste ha traído:

“Despacio, papi

Mientras Alejo menea su verga dentro del ano de Paco, a su lado Miguel clava a Pedro. Tras algunos minutos, Miguel se pone otro condón y se la mete a Paco mientras Alejo se quita el forro y se la encaja a Pedro. Miguel sí se mueve hasta que siente su orgasmo venir.

“Dámela en mis nalgas”, pide Paco.

El semen de Miguel se dispara en esas dos blancas posaderas. Es el turno de Pedro, quien se coloca el último condón y penetra a Paco. Al mismo tiempo, Alejo penetra a Pedro mientras Miguel se baña bajo la ducha. Pedro tampoco dura mucho como cachero:

“También dámela en mis nalgas, papi”.

Sobre el semen que aún queda de Miguel, Pedro dispara el suyo hasta que se da cuenta de un detalle en el condón y luego en el piso blanco de la mayólica:

“Estás sangrando, huevón”.

Aprovechando que el ano de Pedro le estrangula la verga debido al orgasmo, Alejo simula llegar al suyo y también se pone bajo la ducha. Para finalizar, Pedro se arrodilla y chupa el pene de Paco hasta ordeñarlo:

“Me vengo, ¿me vengo!”

Paco hace un facial de semen a Pedro, quien vuelve a ver en el piso: hay tres gotas de sangre diluyéndose en el agua que se va a la alcantarilla.

Casi a medianoche, Alejo y Miguel tienen cada uno 50 soles en la mano. Cuando Paco va a darle los suyos a Pedro, éste se niega:

“Apréciamelos”, pide el promotor de la orgía.

Pedro mira a Alejo y a Miguel.

“Acéptaselos”, le guiña un ojo el musculoso.

Pedro lo hace aunque le parece que no debería porque él cachó y se dejó cachar por puro gusto.

Como la casa de Paco está camino de la de Pedro, ambos salen juntos del AS y van andando por las ya desiertas calles de San Sebastián.

“¿Siempre sangras así cuando te cahchan?”, curiosea Pedro.

“No siempre; bueno, hoy que tocó tres, y anoche que me aguanté una verga como la de Alejo y Miguel”, susurra Paco sonriendo.

“¿Dos noches seguidas aguantando verga?”

“Sí, aunque yo creo que también tú te aguantaste la verga que yo me aguanté anoche”.

Pedro lo mira extrañado.

Cuando éste llega a su casa, todos están durmiendo. Sube directo a su cuarto, cierra la puerta y se desnuda. Se mete a su cama y se arropa. En un minuto o dos, Edú pasa de su cama a la de Pedro evidentemente calato y evidentemente erecto a juzgar por el pene que restrega en las nalgas del muchacho.

“Hoy no tengo ganas, Edú”, susurra Pedro. “Acabo de cachar con alguien”.

“¿Con quién?”, finge celos el otro atleta.

“Eso no importa, pero solo te diré una cosa, Edú: no tengo nada en contra de que conozcas nueva gente en San Sebastián y que caches con ellos… pero, ¿quién te autorizó a llevarlos a la casa de la parcela para cachar?”

Edú se queda de una pieza… y su pieza comienza a ablandarse.

Temprano a la mañana siguiente, jueves, Edú y Julio entran al cuarto en la casa de la parcela. El segundo prende la luz y revisa la colcha.

“¿Por qué no me dijiste nada de que también cacharon con otra persona”.

“Pero es un mototaxista, Julio”.

“oe, huevón. ¿No sabes que son las personas más chismosas de San Sebastián? ¿Te has puesto a pensar qué pasaría si llega a oídos de mi mujer que patas están cachando con patas aquí?”

“Está bien, Julio. Se me pasó. Te pido disculpas y seré más cuidadoso la próxima vez que cachemos”.

Julio mira serio a Edú:

“Ya veremos si hay próxima vez para cachar… por lo pronto, lava bien esto antes que alguien se dé cuenta”.

Julio entrega la colcha a Edú. En todo el centro, hay tres o cuatro gotas de sangre ya secas.

Y para terminar,mira un video porno aquí.

        

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Podría ser seropositivo?

Definitivamente, no es una de las mejores noticias que quieras recibir, pero si tienes una conducta de riesgo, considera la posibilidad.
Se dice que una conducta de riesgo es aquella que le abre más puertas al virus de inmunodeficiencia humana (VIH) para que te produzca la infección.
Las conductas de riesgo más reconocidas son el sexo inseguro, las transfusiones con sangre contaminada, compartir objetos que hayan estado en contacto inmediato con cualquier fluido interno de una persona infectada (semen, orina, sangre, linfa).
Más abajo, te proponemos un pequeño test para saber si hay probabilidades de que estés infectado.
Hay que aclarar que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) no es una enfermedad en sí misma, sino un conjunto de condiciones donde la salud se deteriora.
Esto es producido por la invasión del VIH, que, al reproducirse en el organismo humano, se come las defensas; entonces, cuando tu cuerpo actúa para protegerte de cualquier enfermedad o infección, no las encuentra y es derrotado.
Una infección por VIH, que degenere en SIDA,puede provocar la muerte, pero su ingreso al cuerpo no es perceptible.
De hecho, el VIH no presenta síntomas específicos en la persona que lo porta, excepto que ésta tiene problemas para acabar de manera natural con una enfermedad o infección que, en condiciones normales, es sencillo de superar.
Incluso, las condiciones que tiendan a desarrollar SIDA no aparecen sino hasta después de unos cinco a diez años.
Sin embargo, esto es relativo, por eso la única forma de detectarlo es hhaciéndote una prueba de sangre, donde se detecta si hay una reacción del virus ante ciertas sustancias: la conocida ELISA.
Pero, esta prueba no nos dice mucho, excepto que hay problemas con tus defensas, por lo que se debe confirmar con otra más precisa o de Western Blot.
El sistema público de salud, en el Perú, prefiere que estas pruebas se realicen en sus establecimientos, para que si das positivo, puedas calificar a un tratamiento antrirretroviral denominado TARGA.
La razón es el alto costo de los medicamentos, cuya última generación te permiten alargar tu vida tanto como lo quieras, si y solo si eres fiel al tratamiento.
Las pruebas, los detalles y la interpretación de los resultados se realizan previa consejería, y los profesionales a cargo han sido y son capacitados para absolver todas tus dudas.
Pero, ¿calificas para una prueba de descarte de VIH? En realidad sí, porque en una región como Piura, donde está desarrollándose una suerte de explosión sexual sin control, las posibilidades son altas.
Te proponemos las siguientes cuestiones. Sólo responde sí o no, nada más:
- ¿He comenzado actividad sexual sin protección, especialmente cuando era adolescente?
- Alguna vez tuve relaciones sin protección, aunque el sujeto sea conocido?
- Alguna vez se nos ha roto el condón teniendo sexo con penetración?
- Se la he chupado a alguien sin protección?
- ¿Han eyaculado en mi boca?
- ¿Me he tragado el semen de alguien?
- Le hice el beso negro a alguien justo después de haberlo penetrado por el ano?
- Al hacerle la sopa a una chica, he saboreado o tragado los fluídos de su vagina?
- ¿Le di un beso en la boca a alguien, teniendo heridas en la mía?
- He tenido diarreas o tos persistente por más de un mes, y no ha cedido a ningún tratamiento?
- ¿Me olvido de las cosas cuando me emborracho?
- Comparto mi cepillo de dientes o máquina de afeitar con alguien?
- Usan la misma navaja para cortar los pelitos chiquitos en la peluquería a donde voy?
- ¿Comparto jeringas?
- ¿Alguna vez he hecho un pacto de sangre?
- Me drogo?
- El semen de alguien me ha caído sobre alguna herida?
- He chupado la sangre de alguién?
- La sangre de alguien me ha caído sobre alguna herida?
- ¿He dado un beso en la boca teniendo caries?
- ¿Me he dejado meter la cabecita del pene sin protección, aunque no hayan eyaculado?
- Aunque no me hayan penetrado, me han eyaculado justo en el ano?
Si tan sólo una de tus respuestas fue sí, ve al centro de salud y hazte la prueba.

CÓMO NO SE CONTAGIA
- Lágrimas, sudor o saliva. Si bien son fluídos que salen del cuerpo, la carga viral que poseen es totalmente insuficiente para producir una infección. Es más el VIH no sobrevive a la intemperie, y su agonía dura unos pocos segundos (menos mal).
- La Ropa, toalla, utensilios, el jabón o el champú. Siempre que no estén en contacto con heridas en la piel, que estén sangrando o supurando, se pueden compartir sin problemas.
- Accesorios, útiles de escritorio, electrodomésticos. Ningún riesgo, pero cúidate de los aretes.
- Baños. Ningún riesgo; pero, en los saunas, lo mejor es no sentarse en las bancas, debido a las infecciones con hongos, que son una puerta al VIH.
- Tatuajes. Si la aguja es completamente nueva, ningún riesgo; pero lo ideal sería que no te los hagas.
- Estornudos, escupitajos, pedos, zancudos o mosquitos. Ningún riesgo, es decir para el VIH.
- Espacios abiertos o cerrados. Ningún riesgo.
- Expresiones de cariño: besos, abrazos, apretón de manos. Ningún riesgo.
- Bailar pegaditos con o sin ropa. Ningún riesgo… a menos que te excites hasta la eyaculación directa sobre la piel de la otra persona.
- Sexo sin penetración. Ningún riesgo.

¿Preguntas?hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario

martes, 15 de octubre de 2013

Anselmo (2)

ACONSEJAMOS DISCRESIÓN DEL LECTOR: La escena que presentamos a continuación podría herir tu susceptibilidad.

 

Por: N-Azz

 

Cuando Anselmo regresó de la escuela, una tarde, quedó anonadado, viendo cómo Agapito absorbía la última gota de cañazo, mientras un potente chorro de semen se disparaba desde su grueso pene. Estaba completamente desnudo, en el medio de su sala, aferrando su miembro con firmeza.

Cuando fue a ayudarlo, el borracho lo miró fijamente a los ojos, lo tomó de la muñeca, y lo obligó a arrodillarse. Anselmo cayó pesadamente junto a su progenitor ya incorporado.

“¡Lame!”, le ordenó Agapito. “¡Lame, carajo!”, insistió. Forzó la cabeza de su hijo hasta su vientre, donde el líquido blanco y pegajoso se precipitaba lentamente en dirección al suelo de madera.

La nariz de Anselmo se manchó con el fluido, y comenzó asacar la lengua cuando sintió que la mano de su padre comenzaba a destrozarle la nuca. Agapito se retorcía espasmódicamente a cada lengüetazo, a la vez que jadeaba con dificultad.

En su afán de rescatar las últimas gotas de semen, Anselmo topó su barbilla con el pene de su padre. Estaba duro y caliente.

“Mámalo”, le dijo casi suspirando, y con los ojos cerrados.

Anselmo no podía creerlo. Dudó.

“¡Mámalo, mierda. Aquí nadie te va’ver!”, le espetó casi perdiendo la paciencia.

El adolescente conocía ese tono. Lo que vendría a continuación era una bofetada cantada, que le dejaría zumbando las orejas por el resto de la tarde. era aguantar o desobedecer. Pero, ¿desobedecer a tu padre en San Jerónimo, el paraíso en lo alto de la sierra, donde ahora se había abierto un boquete de infierno?

Anselmo abrió su boca, comenzó a succionar el glande, y poco a poco fue introduciendo el resto del miembro, lubricándolo con su saliva caliente. Agapito comenzó a gemir, cada vez más corto y fuerte. “Así. Así. Yo sabía que eras bueno en eso”.

Cuando Agapito pudo abrir los ojos, borracho y excitado, notó la cabellera de su hijo confundiéndose con su vello púbico. Lo agarró  del pelo y comenzó a exigir rapidez.

Alzó su mirada, y vio UN trasero redondeado. Al momento que una de sus manos lo pudo alcanzar, sintió que un nuevo chorrro de semen se le salía de las entrañas.

A poco de experimentar el segundo orgasmo, quedó inconsciente.

 

Agapito despertó. Estaba tiritando de frío sobre el suelo helado de madera.  Se había quedado dormido casi en posición fetal, desnudo y con un fuerte dolor de cabeza, como si las piedras de san Gerónimo se hubieran estrellado contra él.

La luz que entraba tímidamente por la puerta anunciaba el ocaso, con unos tonos ocres encendidos.

Fue a su cuarto a buscar ropa. casi nada estaba limpio. Cuando se vistió, terminó de abrir la puerta. Probablemente su hijo estaba cerca.

Por un instante se preguntó si alguien lo había visto dormido, como vino al mundo, sobre el piso de su casa. Si era su hijo, no había mayor problema, pues casi siempre se veían sin ropa; pero, si fuera alguno de los compadres o comadres, ¿con qué cara iría a la tienda del pueblo, o a la cantina, o al presidente de la ronda?

¿Anselmo regresaría pronto?

Negativo.

Entonces, se puso ambas manos alrededor de la boca, haciendo bocina: “¡Anselmo, Anselmo!”

gritó por un cuarto de hora.

Negativo.

La noche comenzaba a caer, el frío se incrementaba. Fue a buscar la linterna para ver si podía seguir el rastro de su retoño.

mierda. El aparato no estaba por ninguna parte.

Se sentó a pensar con tranquilidad.

¿Y si el muchacho hubiera ido a cortar leña para la cena? ¿Acaso no era lo más lógico? ¿No pasaba eso todas las noches? Además, el sitio para cortar leña estaba algo distante de la casa.

Cuando ninguna silueta era perceptible en aquel paraíso,Agapito entendió que algo malo pasaba, pero le restó importancia, y a tientas, trató de prender algunos carbones en la cocina, encender un candil, y prepararse algo.

 

© 2012, 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres y situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

viernes, 6 de enero de 2023

ASS (60): Miguel es un maestro

Willy mira por primera vez cómo otro pata saca de pito a otro pata metiéndosela por el culo.



Las grabaciones en la Piscina Comunitaria se retoman a las tres de la tarde de ese miércoles. Miguel y Julián nadan un largo completo.  Willy no los pierde de vista a través de la cámara.

Los dos muchachos llegan a los podios.

“Nadas muy bien”, califica Julián.

“Gracias... y eso que le he perdido la práctica”.

“Si lo aprendes una vez, no se te olvida nunca”.

“Eso es cierto”, apoya Miguel. “Como cuando aprendes a bailar y eso no se te olvida nunca”.

“O cuando aprendes a cachar rico”, replica Julián, sonriendo pícaramente. “Me pregunto qué se siente ser pasivo”.

“¿Quieres aprender cómo ser un pasivo?”

“Me llama la atención, pero me jode el que pueda dolerme si me meten la pinga por el culo”.

“Bueno, no voy a negarte que duele al inicio, pero si sabes la técnica correcta, lo puedes convertir en una experiencia muy placentera”.

“Hablas como todo un experto”, sigue sonriendo Julián. “¿Qué tal eres como maestro?”

Willy se sorprende al escuchar este diálogo pero no dice nada. Se supone que esta producción no tiene guión, debe fluir orgánicamente, así que solo se dedica a grabar y vigilar que el audio sea comprensible. Pero un presentimiento comienza a ponerle el pene duro a su máxima expresión. Corta.

En el camerino, Julián abre las piernas dejando la banca en medio de ellas y apoya sus antebrazos en la tabla para sentarse. Miguel  se agacha tras él, masajea las nalgas lampiñas y comienza a lamerlas tiernamente. Julián no disimula el placer que le produce esa caricia en su trasero.

Poco a poco, Miguel va paseando su lengua hasta llegar al ano del nadador, que luce cerradito y rosado. Comienza a lamerlo. Para Julián, sentir nuevamente, por segunda vez en ese día, aquella experiencia es alucinante. Esas cosquillas se sienten tan bien que solo queda jadear y gemir.

“Voy a poner mi dedo, Julián; confía en mí”, anuncia Miguel.

“OK”, responde el nadador.

Miguel toma un tubito de lubricante, lo esparce generosamente  por su dedo índice (previamente ha llegado con las uñas bien recortadas) y comienza a masajear el ano de Julián. Nota que comienza a relajarse. Miguel prueba metiendo la punta de su dedo índice.

“¿Cómo te sientes?”, consulta.

“Normal”, susurra Julián.

Miguel prueba a meter un poco más su dedo dentro del ano de su amante y a moverlo un poco. El Lubricante en exceso evita cualquier laceración involuntaria en la delicada piel interna del fundillo.

“¿y ahora cómo te sientes?”

“Bien… se siente rico”

Miguel intenta ahora meter su dedo medio del mismo modo como lo hizo con su dedo índice, lentamente, sin apuro. Julián siente un pequeño escozor que estremece todo su cuerpo.

“Respira hondo y lento, Julián”, recomienda Miguel. “Hondo y lento”.

El deportista sigue la recomendación. Se estremece  un poco más. Siente cómo cierta energía se despierta en todo su vientre. Miguel mete y saca sus dos  dedos y percibe que el músculo anal se relaja mucho más. Ir lento es la clave.

Con su otra mano, Miguel comienza a masajearse el pene para lograr su erección.

“¿estás listo para recibir mi verga?”, consulta.

“¿No me dolerá?”, pregunta entre temeroso y excitado, Julián.

“Trataré que no mucho… confía en mí”.

Miguel hace que Julián levante su culo y él se pone en pie. Unta mucho lubricante a su pene ya erecto y coloca el glande en la entrada del ano. Por ahora, solo mete lentamente la cabeza de su falo y puntea procurando que no se salga. Julián comienza a gemir tratando de controlar el dolor leve y buscando maximizar el placer: respira hondo y lento.

Miguel trata de meter un poco más, y lentamente el resto de sus 18 centímetros van ingresando. Se toma todo el tiempo del mundo hasta que su pubis por fin toca las dos nalgas duras del nadador. Comienza a bombear lentamente.

Miguel sabe lo que significa aguantarse una verga en el culo, por eso es gentil. La idea es que la sensación de placer que producen las terminales nerviosas en el esfínter se transmitan a todo el cuerpo, entonces, no tiene sentido ser rudo, especialmente si jamás en tu vida te la han metido por atrás.

A Willy le parece surrealista asistir y filmar lo que parece ser la primera vez de un pata. El pene dentro de su pantalón sigue durísimo y pugnando por salir.

Miguel no aguanta más y siente la inminencia del orgasmo.

“¿Telas doy dentro?”, pregunta muy excitado.

“Sí… quiero sentir eso”, responde Julián en el mismo tono.

Miguel eyacula dentro del culo de Julián, aunque éste último solo siente cómo late el miembro aprisionado por su recto. Miguel deja de moverse y, de paso, deja su pene dentro  de allí hasta que solito se vaya poniendo blando. Recién entonces lo retira todo flácido y con algunas trazas de semen; le tranquiliza que no haya sangrado.

Willy dirige la cámara hacia el ano de Julián. Aún está dilatado y húmedo debido al lubricante. Además está un poco rojo, con algunas manchitas de semen.

“¿Cómo te sientes?”, pregunta Miguel.

“Chévere”, susurra Julián, quien se incorpora, gira, busca la boca de su amante y lo besa. “Eres un gran maestro”.

Willy anuncia que ya ha cortado. Miguel se le acerca y le toca la bragueta.

“La tienes durísima”.

Miguel se arrodilla, abre el cierre al camarógrafo y le saca la picha; se la comienza a chupar. Julián decide que lo mejor será ducharse. Antes se toca el ano. Lo siente aún húmedo.

Entonces siente que algo caliente comienza a fluir desde allí hacia sus piernas. Se asusta:

“Chicos… ¿qué es?”

Miguel se aproxima y sonríe:

“Tranquilo, es solo mi leche saliendo de tu culo”.

“¿Nada más?”

Willy se acerca también:

“No, nada más. Miguel fue magistral sacándote ese culo de pito”.

“Y ahora seré magistral mamándote la verga”, le indica.

Cuando enrique entra, Willy ya ha llenado la boca de Miguel con su semen. Sonríe y mueve la cabeza.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 23 de enero de 2022

ASS (12): Un nuevo actor porno profesional

Enrique hace una oferta irresistible a Alejo.

 


Por segunda vez en 24 horas, Alejo está en casa de enrique. Ambos están sentados en el sofá de la sala viendo en el LED enfrente suyo una de las fotos de Alejo posando desnudo en la columna del patio trasero.

“Mira, carnal”, enrique le palmea su musculoso muslo, “la oferta es simple y directa: firma exclusividad para ASS y a cambio yo te pago ya no mil soles mensuales sino… mil dólares, y eso no se contrapone a tu trabajo como escort, o hasta modelo de pasarela o de Bellas Artes”.

“¿Qué es ASS?”

Enrique sonríe:

“¿No leíste los papeles que te di ayer para firmar? Angels of Sex Studios, la productora que realiza y comercializa este tipo de material, y la que te pagó el cheque que te di ayer y el que te puedes llevar hoy a casa”.

“Flavio también me ofreció pasarela y posar en Bellas Artes…”

“Lo sé porque Willy me lo contó, pero considera, carnal, que el dinero que te va a pagar, o sale de aquí, o es mucho menor al que podrías ganar con nosotros que somos una marca internacional”.

Alejo se queda callado y mira nuevamente cómo sus fotos pasan por el LED. Ahora se lucen aquéllas donde ya muestra su pene erecto:

“¿Por qué yo?”

“Ya te dije, cabrón: eres guapo y con la estampa latina que le gusta a los gringos, tienes buen cuerpo, tienes buena verga, coges muy bien”.

Enrique toma el control remoto y adelanta las imágenes en la pantalla hasta ver uno de los clips en el que Alejo cacha con Flavio.

“¿ya tienes a alguien fichado?”

“Por ahora Flavio. Contigo seríamos tres”.

“¿Seríamos?”

“Aparte de productor, soy actor. Es más: si quieres, podemos grabar una escena ahora mismo… te la pagaría igual… Pero sí me gustaría que consideraras la exclusividad”.

Alejo lo piensa un poco:

“Suena de la puta madre, enrique. La huevada es que yo nunca he llevado tanta plata a mi jato…”

“Eso se resuelve, cabrón”, le sonríe el productor y, ahora sabemos, actor.

“¿No usaría mi nombre real, no?”

“No. Usaríamos tu Nick de escort: Santiago… o mejor Santi”.

Alejo mira la imagen congelada de él mismo metiéndo su pene al ano de Flavio…

“A la mierda… ¿dónde firmo?”

Un cuarto de hora después, la puerta de uno de los dormitorios se abre y los dos galanes entran besándose y abrazándose en la boca. Se acarician con locura. Poco a poco, se van calateando por completo. Claro que Alejo tiene una prenda extra: el bóxer y las medias. Ya desnudos, van a la cama: Alejo se acuesta sobre enrique sin parar de besarse ni acariciarse. El nuevo talento mama un poco las tetillas luego de estimular el cuello con su boca.

“Así, cabrón”, se arrecha Enrique. “Así, papá”.

Alejo vuelve a besarlo en la boca, e incorporándose súbitamente, le levanta las masivas piernas. Las pingas de ambos ya están duras, al palo. Sin perder mucho tiempo, alejo se agacha hasta poner su rostro en medio de las dos carnosas nalgas de enrique y hacerle un apasionado beso negro. El pasivo gime y jadea.

“Cómetelo, papá”, le dice. “Cómete ese culo”.

Alejo pasea su lengua por el enorme ano de enrique, y tras arrodillarse de nuevo, juega a puntear el agujero con su pija dura aprovechando que lubrica mucho. De todas maneras, Enrique le alcanza un poco de gel que Alejo esparce en sus gruesos 18 centímetros. Es cuando comienza la penetración: despacio, sin prisa pero sin pausa, hasta que su miembro desaparece en ese hueco.

“Cógeme rico, Santi”, anima enrique.

Alejo comienza a moverse poco a poco hasta acometer el culo de su compañero, rápido y fuerte.  Los gemidos de ambos se confunden y llenan toda la habitación. No hay roche en hacerlo: nadie los escucha. Tras varios minutos en esa pose, deciden hacer la de perrito. Ahora sí el chasquido del cuerpo de Alejo sobre el culo de Enrique suena duro y rápido, como si se tratara de una máquina de coser industrial.

“Así, cabrón.¡Así! ¡Fuerte!”

Alejo sigue penetrando imparable, más fuerte, más enérgico. Vuelven a cambiar de pose. Esta vez, el pasivo toma el control al sentarse sobre los gruesos y húmedos 18 centímetros del activo, quien yace boca arriba, y los cabalga como si se tratase de un camino tortuoso. Alejo acaricia el cuerpo de Enrique, en especial sus nalgas. Éste aprovecha que su largo pene y sus grandes huevos golpean el abdomen perfecto del joven para pajearse, o chaquetearse como él suele decir. Ambos siguen gimiendo y jadeando por largo rato hasta que Enrique no puede contenerse más:

“Me vengo, cabrón. Me vengo”.

Enrique frota su pene erecto como si fuese a arrancarlo de su cuerpo hasta que ráfagas de cremoso semen se disparan sobre el  abdomen de Alejo, mientras éste saca con cuidado su verga y también la pajea con cierta rudeza mientras enrique sigue encaramado encima suyo, mirándolo y besándolo en la boca.

“Las voy a dar, mierda. ¿Las voy a dar!”

Tres chorros de esperma saltan de la pinga de Alejo y aterrizan en toda la raja del culo de Enrique. A pesar de haberse vaciado, Alejo vuelve a meter su verga aún erecta en ese culazo. Ambos amantes terminan toda la sesión besándose cariñosamente en la boca.

“Y… corten. Estuvo genial”.

Willy, quien durante todo el tiempo ha estado revoloteando con una cámara de video, apaga el aparato y se seca un par de gotas de sudor en la frente.

“Realmente hiciste de cuenta que yo no estaba aquí”, le alaba a Alejo.

“¿en serio salió bien?”

“De la chingada”, interviene Enrique. “Es más… por este video, no te voy a pagar mil sino mil quinientos. ¿Se puede pedir más?”

“Sí, una ducha”, bromea Alejo.

“Eso sí sería cañón, pero primero hagamos justicia”.

Alejo mira a enrique sin comprender nada. Entonces, el productor y actor mira a succamarógrafo:

“Encuérate y méteme tu verga, cabrón”.

Willy sonríe, se desnuda ttodo: la tiene durísima y a punto de estallar. Se sube a la cama, y aprovechando que Enrique sigue a cuatro patas, se coloca y le clava su pene erecto. Se mueve fuerte. Alejo mira la escena atónito mientras el pene flácido del pasivo se roza sobre el semen que continúa disperso en su abdomen.

“Las voy a dar”, anuncia el camarógrafo, quien suelta su leche en el mismo punto donde cinco minutos antes lo hizo Alejo. Algunas gotas ddel semen de Willy caen sobre la pinga semierecta del activo.

“Ahora sí podemos darnos un regaderazo”, sonríe Enrique. “Los tres juntos”.

Y para terminar, unvideo porno. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Tienes forros?

Aunque la mayoría de nosotros sabe que es el medio más eficaz para aumentar la protección frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), o para regar descendencia, todavía nos cuesta trabajo cargar uno.
A continuación, cuentos, mitos, leyendas y realidades sobre el uso del condón, PRESERVATIVO, FORRO, CAPUCHITA, JEBE, O COMO QUIERAS LLAMARLO.

ME DA ROCHE IR A COMPRARLO A LA FARMACIA, PORQUE ME VAN A VER MAL
Piensa en esto: las farmacias son negocios y necesitan generar dinero, así que lo último que pensará quien te lo vende es en ti. Esa persona necesita hacer la venta (si no, no gana comisión), tú necesitas hacer la compra. Hay está un roto para un descosido. Un consejo práctico puede ser comprarlo en un establecimiento que no esté en nuestro barrio, y elegir la caja vacía o menos concurrida, o que te atienda un pata, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando. El roche debería ser que al momento de la verdad, todo se tenga que benir abajo porque tu respuesta sea: “No. No tengo”.

ESTOY ARRECHO, QUIERO COMPRAR UNO, PERO HAY MUCHA GENTE. ¿QUÉ HAGO?
Como las farmacias y boticas son los ÚNICOS lugares de venta a vista y paciencia de todo el mundo, un truco que nunca falla es decir algo así como “Voy a comprar una pastilla para el dolor de cabeza”. Siempre pasa piola. Por supuesto, pon cara de circunstancia, aléjate de los curiosos y disfruta. Los hostales y hoteles donde se venden ya son otra historia porque no te enfrentas a las multitudes.

NO SE SIENTE NADA CON EL CONDÓN.
Falso. Se siente igual. Y si aún tienes dudas, en el mercado, hay algunos que pueden venir con recubrimientos que incrementan la sensación, o que retardan la eyaculación. Un aliado al que siempre se ignora es al lubricante. Debes acostumbrarte a comprarlos juntos, y verás que la cosa cambia.

¿Y DÓNDE PONGO AL LUBRICANTE?
Después que te hayas colocado el condón sobre tu pene (¡no antes!), úntalo todo con cierta generosidad. Igual haz con el ano (o incluso la vulva, si eres bi). Las presentaciones mínimas vienen en sachet y en pruebas que hemos hecho, bien usado rinde hasta para tres aplicaciones. Pero esto puede variar por los tamaños de miembro o de ano, o por la misma naturaleza de la vulva femenina.

¿CUÁLES CONDONES SON MEJORES?
La verdad es que todos aquellos que no estén vencidos y que hayan sido comprados en establecimientos confiables, y eso es algo que tienes que cuidar siempre. Aunque hay variedad de texturas, sabores y colores, lo primero que debes verificar es la calidad.

CUESTA TRABAJO ABRIR LA FUNDITA DEL CONDÓN
Sí, al inicio esa era la crítica de todo el mundo a las funditas, y los accidentes eran comunes; sin embargo, hace varios años, los fabricantes ponen en la funda un sector en una esquina donde hay como rayas discontínuas. Ábrelo por ahí, usando sólo la yema de tus dedos índice y pulgar (¡no la uña), y sin violencia. Quizás valga la pena que practiques un poco en solitario. El siguiente paso es sacarlo con cuidado, y verificar que no tenga nada raro. Este ejercicio te puede servir para repasar cómo colocarlo y retiralo una vez que hayas eyaculado dentro del condón.

PERO YA EN EL MOMENTO DE LA ACCIÓN, ¿EN QUÉ MOMENTO SACO MI VERGA?
Justo cuando tu eyaculación termine y tu miembro comience a ablandarse. Si te demoras, la maniobra de rescatar pene y condón te expone a derrames accidentales y situaciones algo incómodas para ambos. Recuerda que el rescate se hace agarrando el borde del condón más tu pene, y retirándolo suavemente del ano o la vagina (¡por eso es útil el lubricante!).

CUANDO HAY PENETRACIÓN, Y SACO EL CONDÓN, SALE CACA. ¿HAY ALGÚN RIESGO?
Si tu pene está en contacto directo con la caca, sí; por eso, el condón es el método de barrera más eficaz no sólo para prevenir ITS, sino para ahorrarte estos inconvenientes. Si está cubierto, fuera del mal olor, no hay otro problema; y en cuanto a la salida de caca, se puede prevenir asegurando una evacuación total del intestino antes de tener relaciones, educando tu cuerpo, comiendo alimentos ricos en fibra y haciendo ejercicio; pero esto no te libra de las ITS u otros problemas.

CUANDO EXIJO USAR CONDÓN, ME DICEN QUE YA ESTOY RECORRIDO… PERO NO ES CIERTO.
Y aunque lo fuera, eso es en lo último que debes pensar. Es mejor que digan eso a que te califiquen de desprevenido, o descuidado.

MI PAREJA DICE QUE NO HA ESTADO CON NADIE. ¿AÚN ASÍ DEBO USARLO?
Sí. No interesa lo que diga. Así sea cierto, el coito anal también abre la puerta a otro tipo de infecciones que pueden afectar el pene por la propia naturaleza del ano, un canal para eliminar lo que nuestro cuerpo ya deshechó. En este aspecto, siempre duda, y exígelo sí o sí. La misma recomendación va si es que eres el activo, o sea. El que la mete.

¿Y SI NO QUIERE?
Allí va la famosa frase: “Entonces, no”.

NOSOTROS NO PENSAMOS PENETRARNOS. ¿LO NECESITAMOS?
Las relaciones sexuales no penetrativas no revisten mayor riesgo, a menos que la eyaculación se haga sobre el cuerpo de la otra persona. Basta una herida en la superficie de la piel para infectarse, pero la relación en sí no requiere uso de condón.

PERO NOSOTROS SÓLO HACEMOS ORALES… ¿NECESITAMOS USARLO?
Sí. El sexo oral es una relación de tipo penetrativo, así que requiere condón, claro está si es que el glande (la cabecita) del pene entra en la boca de la otra persona, y encima hay eyaculación. Ojo que sexo oral no sólo es chupar el pene, también es mamar o lamer las bolas, o el tronco del pene. El problema es la uretra, que es el canal que evacúa la orina y el semen, así como el líquido pre-seminal. Siempre que no haya heridas o laceraciones, lamer los huevos, o el tronco de la pinga, o el vello púbico, e incluso el perineo (la entrepierna propiamente dicha, entre la raja del culo y los huevos)no requiere condón, pero si se piensa introducir el glande (la cabecita) completa en la boca, sí se requiere protección.
Ah, un tip: metas o no metas tu cabecita en una boca, por favor, higiene íntima a conciencia.

LA GUERRA DE ESPADAS, ¿REQUIERE CONDÓN?
No. Nada más ten cuidado dónde eyaculas. Repasa las respuestas anteriores.

SOBARLA POR LA RAJA DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
Tampoco, pero si vas a hacer eso, cuida dónde eyaculas (no en el ano, por ejemplo), y limpia bien la zona antes de hacerlo. Igual debe suceder con el pene: hay que asearlo siempre, y si eres de los que tienen erecciones con abundante secreción pre-seminal, o si crees que las darás pronto, es mejor que te protejas.

PUNTEAR EL OJO DEL CULO, ¿REQUIERE CONDÓN?
En principio, no; sin embargo, el choque constante puede abrir microheridas, y si tu erección va acompañada de líquido pre-seminal, lo mejor es que te protejas.

¿Y CUÁL ES EL PROBLEMA CON EL LÍQUIDO PRE-SEMINAL?
Se trata de esa agüita espesa pero transparente que sale mucho antes del semen, pero, como se origina al interior de tu cuerpo, contiene trazas significativas de virus, incluyendo el VIH, y hasta espermatozoides. Por si acaso, la función de ese líquido es lubricar la uretra del pene para facilitar la expulsión del semen.

UNA VEZ SE NOS ROMPIÓ EL CONDÓN. ¿ESTAMOS EN RIESGO?
Si alguno de los dos (o los dos) tiene alguna ITS, sí. Un chequeo médico, con su respectiva consejería, te sacará de dudas. Ambos servicios son gratuitos en los hospitales del Estado, como el III en Sullana o el santa Rosa, en Piura.

MIS CREENCIAS PROHÍBEN USAR CONDÓN, PERO… NO PUEDO EVITARLO. ¿QUÉ HAGO?
Ninguna creencia que ponga en riesgo la vida de sus seguidores vale la pena. En los establecimientos de salud del Estado, encontrarás consejería profesional y competente, y si te da roche, escríbenos (por ley, estamos obligados a guardar total reserva, pero no estamos certificados formalmente para dar diagnósticos, por si acaso).

PERO LOS PATAS CON LOS QUE PARO SON SANOS, NO SE DROGAN, TOMAN O FUMAN A VECES O NUNCA, Y HASTA HACEN DEPORTE.
Las ITS no discriminan a nadie. Claro que, como veremos después, la gente deportista tiene mejor respuesta a los tratamientos (no sólo de ITS, sino de cualquier condición, incluyendo el cáncer), pero se infectan igualito que cualquiera; entonces, las apariencias engañan en todos los casos.

Estas son sólo algunas inquietudes. Si tienes más, déjalas en hunks.piura@gmail.com (se garantiza reserva), o postéalas acá usando la función de Comentario.

además, te sugerimos complementar esta lectura, buscando en Google o Wikipedia con los términos "condon" "uso correcto condon".

sábado, 24 de diciembre de 2022

ASS (58): el primer facial de Julián

Mientras alejo le enseña al nadador cómo chupar bien el pene, el hombre que espiaba todo en la piscina resulta tener su nivel de arrechura.



Enrique escribe en el cheque, lo desglosa del talonario y se lo da al hombre delgado, joven, que está parado frente a él en el vestuario de la Piscina Comunitaria. El hombre, cabello negro crespo y barba en el rostro no rasurado hace un par de días,  se sorprende al leer la cifra:

“¿tanto, míster?”

“Creo que es suficiente, carnal, para que no le digas a nadie lo que estamos haciendo aquí”.

“Pero yo no pensaba contarle a nadie que están haciendo porno entre patas”, se ruboriza el hombre. “ya le dije que vine a ver mi cargador y cuando me di cuenta… pues… ese chico se estaba cachando al otro joven…”

“¡Estás seguro que no te mandaron Eliezer o José Luis?”

“No, señor, ya le dije que me olvidé mi cargador, vine y no pensé que iba a encontrarme…”

En eso entra Flavio con su escultural cuerpo cubierto por la bata de baño. El hombre delgado calla por vergüenza.

“¿ya arreglaron?”, pregunta a enrique.

“ya, aunque dice que no pensaba echar aguas”.

Flavio mira al hombre, aún aturdido; le sonríe.

“No le veo pinta de querer delatarnos”. Entonces, se dirige a Enrique: “¿Te contó Alejo que lo descubrió pajeándose mientras veía a lo lejos cómo yo cachaba con Julián?”

“Eso es lo que le conté al señor aquí”, se defiende el hombre.

“Además, Alejo me contó que parece tener un buen pene”, agrega Flavio.

Enrique sonríe:

“No pretenderás hacer lo que estoy sospechando”.

Flavio habla nuevamente con el hombre:

“¿¿me permites un momento?”

“¿Qué?”, reacciona el varón, todavía aturdido.

“Confía en mí”.

Flavio toma la camiseta del hombre y se la quita. Su cuerpo delgado es en realidad marcado de músculos con algo de vello en pecho y abdomen. Entonces, Flavio afloja el cinturón, desabotona el pantalón y baja la cremallera, y hala el pantalón hasta las rodillas.

“Lindas piernas”, comenta Flavio.

“Juego fútbol en segunda división… los fines de semana”.

”ah, eso explica tu culo redondo y durito”, comenta Flavio mientras palmea levemente el trasero del hombre, quien parece no estar incómodo. “ahora, la prueba de fuego”.

Flavio baja el bóxer medio raído, igual, hasta las rodillas, y puede ver un pene más o menos largo debajo de una abundante mata de vello púbico.

“¿¿Cuánto te mide?”

“No lo sé, joven”.

“¿Puedo?”, susurra Flavio en su clásico tono seductor.

“Claro… si desea”.

El actor y modelo porno comienza a chupar el pene al varón, quien mira el sexo oral mientras siente cómo esa lengua y esos labios le masajean la virilidad de forma magistral. La erección se produce en cuestión de un minuto.

Enrique no pierde detalle; se acomoda su pene ya duro dentro de su pantalón.

Afuera en la alberca, se supone que Julián ha desafiado a Alejo para hacer un largo de ida y vuelta.

“el perdedor mama el pene al ganador”, retó ante cámara antes de lanzarse al agua.

“Trato hecho”, le respondió a Alejo.

Adrede, Julián llega a décimas de segundo después que su contrincante.

“Puta madre… tendré que tragarme esa pija”.

“Te va a gustar mi pija”, responde Alejo, sonriendo.

Ambos salen del agua, van a la banca donde antes Julián se estaba pajeando. Willy los sigue con la cámara. Los dos talentos llegan aún en su tanga de natación, sus gorras y sus gafas para el agua.

Julián se sienta en la banca mientras Alejo permanece de pie para bajarse la tanga. Lo hace.

“Trágate  toda mi pija”, pide.

Julián, en realidad,  traga un poco de saliva, abre la boca y se dispone a pagar el reto. Jamás en su vida ha chupado pinga. Le dijeron que eso no se hace porque ‘eso no es de hombres’; pero hay algo en la verga de este hombre que le hace imposible dejar de succionar y succionar hasta que consigue hacerla crecer hasta sus 18 centímetros.

Para Julián es raro y nuevo el sabor del líquido pre-seminal, algo salado pero tampoco desagradable. Dicho sea de paso que alejo aprendió con esto de hacer porno lo importante que es tener la pinga y los huevos bien perfumados y limpios.

“Trágate toda mi pija”, insiste Alejo muy cariñosamente, mientras acaricia la cabeza a Julián, pero el novato mamapenes apenas si consigue meterse la tercera parte del falo erecto.

“No es fácil”, sonríe algo frustrado.

Alejo entiende que esto puede estropear la toma, así que hace algo que no debería estar en el guión… aparte que no hay un guión concreto.

“Ponte de pie… yo te enseño”.

Julián se sorprende un poco pero acepta; toma el lugar de Alejo quien ahora le baja la tanga:

“Se hace así”.

Alejo, por primera vez ante cámara, abre su boca y mama el pene del nadador con una maestría que deja a Willy como estúpido por lo que aprecia en el viewfinder de la cámara.

Los 16 centímetros de Julián ya están duros, entrando y saliendo de la boca de Alejo, quien la mama por algunos minutos más hasta que se detiene:

“¿ya sabes cómo hacerlo?”, se pone de pie. “Ahora es tu turno”.

Julián se arrodilla y trata de imitar la lección. Lo consigue en parte. Tácitamente, los talentos y el camarógrafo entienden que esa escena será un toma y dame.

“Así, Julián, la mamas rico”, dice alejo excitado, aunque en realidad su compañero sexual aún tiene problemas para embocarse todo su miembro. “¿Te la vuelvo a chupar?”, le consulta luego de unos minutos.

Julián acepta y vuelve a ponerse de pie; Alejo se la vuelve a chupar mientras le acaricia el redondo y firme culo.

“También quisiera mamarte el orto”, le dice al nadador.

“Claro”, susurra su compañero girando y agachándose sobre la banca.

Alejo le separa las nalgas y descubre el ano cerradito y rosado a Julián. Besa cada cachete, los lame; al fin se lanza a la conquista del agujero rectal.

Al experimentar esas placenteras cosquillas, Julián se siente en la gloria, tanto que comienza a pajearse.

Willy hace verdaderos malabares para lograr una toma perfecta porque la acción se da por ambos lados.

“Las voy a dar, las voy a dar, carajo”, susurra Julián muy excitado. “¡Ohhh!”

Ráfagas de su semen caen sobre la mayólica especial de la alberca.

“Arrodíllate”, pide Alejo.

Julián lo hace.

Alejo pone su pene a la altura de la boca de Julián, se masturba tan fuerte como puede. El nadador no sabe si abrir o cerrar los labios.

Tras unos minutos, Alejo eyacula sobre  el rostro de Julián dando un suspiro fuerte y viril.

Hace que el nadador se ponga de pie y comienza a lamerle el rostro limpiando su propia leche. Julián trata de disimular su desconcierto.

“Gracias”, le dice alejo, sonriendo en voz baja cuando termina de limpiarle la cara de su propio semen. Sella todo con un besito en la boca.

Willy corta la grabación.

“De la puta madre”, califica asombrado.

Adentro en el vestuario, Flavio también recibe el semen del hombre que estaba espiando toda la escena; se lo traga.

“Rico; yo creo que sí califica”, dice a Enrique.

El hombre está sudando del puro orgasmo; también mira a Enrique:

“¿ya me puedo ir?”

Enrique sonríe:

“¿y si te propongo otro trato?”

    

domingo, 5 de abril de 2020

El juramento de #semen es para toda la vida

Cuando hice el servicio militar, hace ya casi 20 años, había un juego que mis promociones y yo solíamos hacer cuando dormíamos. Como éramos varios en la cuadra, teníamos que compartir camas. Como a veces hacía calor, dormíamos en calzoncillo (en esa época no estaban de moda los bóxers), y por joder, cuando el otro promoción estaba de espaldas, lo agarrabas de la cintura, le arrimabas tu paquete al medio del culo, y hacías como que te lo cachabas. Así fue como conocí a mi promoción Wálter, un pata flaquito pero marcado, metro 65, lampiño, culo normal pero bien paradito.




Una madrugada, cuando vino de una guardia, como de costumbre se sentó sobre la cama y comenzó a desvestirse. Yo estaba de espalda, durmiendo hacia la pared. Esa noche tenía un calzoncillo bien pegado. Yo soy metro 68, velludo, y en ese tiempo mi contextura era normal.
"¿Estás despierto?", me preguntó bien despacito.
De puro pendejo, no le respondí.
"Ya, oe, Pérez, habla. ¿Estás despierto?"
Y me colocó su paquete en mis nalgas. Solo que esta vez noté que su paquete estaba duro, durazo.
"Aguarda, mierda", le respondí sonriéndome y bien despacito también. "¿Qué pasó?"
"Me gané una huevada. Yo y Sánchez. En el algarrobo cerca de la esquina de la torre, notamos que dos bultos se acercaron. Activamos los largavistas de visión nocturna y... ¡dos patas cachando, huevón!"
"Hablas huevadas", le respondí.
Me narró que ambos llegaron con mucho sigilo, en una zona que en esa época era oscura, y cuando comenzaron a espiarlos vieron cómo se desvestían, y ya calatos cómo uno de ellos se arrodillaba en la arena para chupar lo que parecía ser un gran pene. Luego, cómo el activo ponía al pasivo en cuatro patas y se la clavaba hasta que luego de varias minutos, el activo sacaba su mazo, se lo pajeaba y parecía llegar al orgasmo sobre el cuerpo de su amante.
"¿Qué dijo Sánchez?"
"Ese pendejo se pajeó allí en la torre".


Sentí la mano de Wálter sobre mi cintura, como usándola para narrarme lo que vio, luego sentí su mano en mi cadera. Éso me arrechó y también se me paró.
"Ya deja dormir", pedí.
"¿Por qué?", me preguntó.
Tomé su mano y la puse sobre mi paquete duro. Él no la retiró. Mas bien metió su mano dentro de mi calzoncillo y me tocó mi verga dura.
"¿Hace cuánto que no cachas, Pérez?"
"No sé", le dije por responder cualquier huevada.
Entonces me comenzó a pajear. Yo me quedé tranquilo. Bueno, ni tan tranquilo. Con mi mano libre, le bajé el tirante de su calzoncillo, que para variar era delgado, y le toqué su paquete.


Abrí los ojos. Estaba más o menos oscuro. Tratando de no hacer ruido, me volteé en la cama hasta quedar frente a frente con él. Le bajé su calzoncillo, cosa que él me ayudó, a la vez que me bajaba el mío. Juntamos ambas vergas duras, nos abrazamos, y mientras las masajeábamos contra el cuerpo del otro, nos besamos en la boca. No era el primer pata que besaba en la boca, pero era mi pata, mi promoción. Fue una experiencia rica.
"Las voy a dar", le dije.
Él me puso mirando arriba y con cuidado de no hacer ruido, puso mi pinga en su boca, me la chupó. Le di toda mi leche en ese espacio suave, húmedo y caliente.
"También las voy a dar", me dijo.
Se puso boca arriba. Yo dudé algunos segundos. También cuidando de no hacer ruido, me incliné hasta su pinga, se la chupé y por primera vez en mi vida recibí semen de otro pata. Sabía medio raro, pero ya estaba acostumbrado: el rancho no era comida de cinco tenedores que digamos.





A la mañana siguiente, hicimos como que no pasó nada. Todo normal. Volvimos a repetir la cosa unas dos o tres veces hasta que salimos de baja. Yo me fui a trabajar a Arequipa, él se quedó acá y creo que fue a Lima. Casi había perdido el contacto con él hasta que antes de la cuarentena estaba viendo unos negocios en Canchaque a ver si iba con turistas para la Semana Santa, cuando estaba cruzando la plaza de armas y alguien me pasó la voz.
"¡Pérez!"
Volteé a ver. Un pata algo maceteado me sonreía desde una de las bancas. Me le acerqué. ¡No saben el gozo cuando reconocí a Wálter!
"¡A los años! ¿Qué haces acá, huevón?"
"Tengo un par de días libres en el trabajo y me vine a pasear".
"¿Ya conocías acá?"
"No, es mi primera vez", me guiñó un ojo.
"¿Quieres que te lo muestre?", le sonreí.
"Todito", se carcajeó él.


Caminamos por el mirador, los peroles, vimos el paisaje, aunque hacía algo de frío, él estaba comenzando a sudar.
"¿Quieres darte un baño acá cerca?", consulté.
"Pero no he traído ropa de baño".
"Tú sígueme".
Lo llevé a un paraje del río Pusmalca donde hay unas totoras y algo de pajonal, un poco retirado del pueblo. Al llegar, me calateé todo.
"¡Qué rico cuerpo, promoción!", me alabó.
"El fitness", le sonreí.
Me metí al agua. él se calateó también.
"También tienes rico cuerpo", le observé.
"el fútbol", me sonrió, y parecía darle la razón porque el culo le había crecido lo mismo que las piernas. Se sumergió todo. Aprovechando la soledad, aprovechamos para ponernos al día de toda nuestra vida. él trabaja como ingeniero de telecomunicaciones y yo, como dije arriba, soy operador turístico.
"Esta agua sí que relaja", me dijo.
"¿Te gusta?"
"Como mierda", me dijo. "¿Te acuerdas cuando te hice masajes una vez y me dijiste que estabas bien relajado después de la sesión?"
"Bueno", recordé, "relajado y bien al palo también". Me reí.
"Estoy igual", me guiñó un ojo.
"Hablas huevadas".
Wálter tomó mi mano sumergida, y como esa vez en la cuadra hace 20 años, la puso sobre su paquete. Mas bien sobre su pinga: estaba dura, a pesar del agua fría.
"¿Qué tal?", me dijo.
"Toca la mía", le respondí.
No solo la hizo. Comenzó a pajearme dentro del agua. Yo hice lo mismo. Terminamos eyaculando allí, sin que nadie se diese cuenta. Quién sabe a dónde fluyó nuestro semen, que parecía dos pequeñas nubes blancas alejándose con rapidez.





La siguiente parada del 'tour' fue un hostal en el pueblo. No sé con qué cara nos vieron pero nos dieron una matrimonial. (Nos dijeron que las dobles estaban llenas y no había simples.) Desde que entramos y nos quitamos la ropa, lo primero que hicimos fue tirarnos sobre la cama, abrazarnos y besarnos como locos. Ahora sí podía recorrer su cuerpo bajo el mío.
"Chúpame las tetillas", me pidió, y al hacerlo el huevón comenzó a gemir como mierda, tanto que le tuve que tapar la boca. Luego le chupé la verga, unos 15 cm rectita, y tras levantarle las piernas, le hice un beso negro tierno y profundo. Dilató de inmediato, y era evidente que por ese agujero ya habían entrado varios falos, pero a la mierda... disfruté lamiendo, besando y punteando, mientras él gemía y jadeaba, pedía más, me acariciaba.


Cuando yo me puse boca arriba, él también me besó todo el cuerpo y al llegar a mi pinga, 14 cm recta, me la chupó un rato, luego los huevos. entonces, se sentó sobre mi palo, se puso saliva en el ano, y fue bajando poco a poco hasta que sus nalgas tocaron mi ingle. Rebotó algunos minutos. Luego me lo puse piernas al hombro, pero en vez de bombearlo, probé una técnica tántrica en la que él tenía que apretar el culo mientras yo activaba sus zonas erógenas y en especial su ruta de chakras. Bueno, cuando guías turistas y cachas con ellos, aprendes de todo, ¿no? Wálter disfrutó tanto la experiencia, que, tras hora y media después, eyaculó sobre su abdomen. Afuera ya era de noche.
"Lo máximo, Pérez", me dijo extasiado. "Es la primera vez en mi vida que cacho tan rico".
"Y yo también", le repliqué. "Debe ser porque nos tenemos un cariño de años".
"Debe ser".





Tras cenar algo, el resto de esa noche volvimos a cachar. Esta vez repetí la misma técnica, toda mi pinga en su orto, pero teniéndolo en perrito mientras yo le masajeaba la espalda. Wálter se contorsionaba de la pura excitación, jadeaba, me decía que era mi puta, que me amaba, que lo haga mío.  Luego lo puse boca arriba. Mientras él me pajeaba, yo lo pajeaba. Nuestro esperma se disparó en los vientres de ambos.


Al día siguiente, tomamos el ómbnibus de regreso a Piura. Nos mirábamos como idiotas y nos sonreíamos mientras veíamos la campiña pasar bajo la primera lluvia de verano. Al llegar a Piura, nos despedimos.
"¿Cuándo vuelves a tener días libres, Wálter?"
"En cualquier momento... yo te aviso".
"Ojalá sea pronto porque... es la primera vez en muchos años que hago el amor con alguien".
Pérez se emocionó y los ojos se le aguaron. Ahora nos comunicamos por chat y espero esa próxima vez, que, según me dijo, podría ser un trío. Estamos buscando candidato.