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domingo, 5 de junio de 2022

ASS (31): Sandro, Eliezer y Bartolo

Dos amigos celebran su reencuentro cachando y reciben un invitado inesperado.

 


Un hombre alto, moreno y atlético, que disimula muy bien sus 45 años, sale de la municipalidad de San Sebastián. Camina por la vereda cuando al llegar a la esquina casi lo arrolla un ciclista vestido en mallas negras de muslo a cuello. El hombre moreno salta un paso hacia atrás rápidamente. El ciclista se detiene asustado:

“Perdo…” Esa cara le parece conocida…  “¡¿Eliezer?!”

“¿Sandro?”, lo reconoce el peatón.

Un cuarto de hora  después, ambos hombres comparten una estrecha ducha. Eso les permite abrazarse y besarse desnudos mientras el agua fresca cae encima de sus atléticos cuerpos. Eliezer toma el jabón y lo comienza a untar a Sandro por la espalda, el culo, luego el pecho, el abdomen, la pinga y los huevos. Sandro hace el mismo tramo, pero al llegar al medio del culo…

“Solo jabóname y nada más”, advierte Eliezer sonriendo.

Sandro pasa la pastilla de jabón por la raja entre las enormes y velludas nalgas de arriba abajo y luego se arrodilla para seguir con las gruesas piernas. Un largo y grueso pene baila frente a su cara aún cubierto de jabón. Lo enjuaga bien y comienza a chuparlo.

“así, Sandrito. Trágate ttoda mi verga.

Ya seco, Sandro se acuesta en la cama que hay en el cuarto. Se abre de piernas. Eliezer llega a su encuentro, se acuesta sobre él y vuelve a besarlo mientras el otro se le aferra abrazándolo. Entonces, Eliezer se incorpora, le levanta las bien formadas piernas y comienza a sobarle su vergota aún blanda en la raja del culo. La erección no tarda en producirse. Sandro alcanza un condón y un chisguete de lubricante.

“Gástalo todo si quieres”, le pide sonriendo.

Eliezer se coloca el forro en su grueso y largo trozo, 23 centímetros, se unta el gel transparente, lo aplica al ano de Sandro tratando de estimularlo con un leve masaje y comienza la penetración.

“Despacio, negro”, gime Sandro. “No me hagas doler”.

Eliezer tiene todo el tiempo del mundo para ir clavando lentamente ese culo hasta que solo puede ver su crecido vello púbico aplastándose contra el culo de su amante. Y lentamente comienza a bombearlo mientras vuelve a inclinarse para besarlo en la boca, lo que es correspondido.

“¿Te gusta la pinga, mi campeón?”, le pregunta excitado.

“Me encanta, negrito lindo”, jadea el otro pata. “me aloca”.

Los dos siguen cachando en esa posición por buen tiempo hasta que Sandro se pone en perrito y el otro hombre lo sodomiza siempre lento. El exceso de lubricante entre el pene y el ano de ambos produce un sonido bien cachondo. Eliezer prueba a aumentar la velocidad del bombeo aprovechando que ese esfínter parece haber ganado mayor flexibilidad. Sandro gime un poco más aguantando el dolor, enfocándose en cómo podría verse el sexo si alguien más los estuviese mirando. Y a esa velocidad, Eliezer ya va durando casi tres cuartos de hora.

Posteriormente, el activo se acuesta al filo de la cama mientras el pasivo, bien abierto de piernas y afirmando sus pies en el suelo, rebota haciendo gala de sus muslos bien ejercitados. Finalmente, Sandro se apoya en el filo de la ventana mientras Eliezer lo acomete de pie y desde atrás a todo lo rápido y cuidadoso que puede hasta que por fin eyacula dentro del condón. Se relaja todo al fin.

Tras el sexo, ambos descansan sobre la cama con el televisor prendido en ese programa donde los chicos reality dejan ver sus bien trabajados culos en esas mallas sin ropa interior.

“Eres la misma máquina cachera de hace 15 años, eli”.

“¿Aún te acuerdas?”, sonríe el moreno. “Fue cuando ganaste ese festival de tondero, si mal no recuerdo… Y creo que Julio todavía jugaba en el Piura”.

“Claro, Eli. Yo recién cumplía 20 añitos. Y no te olvides de Pelu. Cachamos los cuatro. No puedo olvidarme cómo ese huevón sufría con tu verga dentro del culo. ¿Sigues trabajando con él?”

“Sí, ahora le estoy preparando la candidatura al gobierno regional”.

“¿Y sigues cachando con él?”

“No tanto como antes pero a veces nos damos nuestras escapadas so pretexto de coordinar”.

Se escuchan unos pasos fuera, luego unos toques en la puerta de metal.

“¿Esperas a alguien?”, se intriga Eliezer en voz baja.

“Los únicos que me vienen a ver son el chiclayano o el venezolano del tercer piso”.

Así calato, Sandro se levanta de la cama y abre un poquito la puerta.

“Hola”, le dicen desde el corredor.

“Entra”, invita Sandro.

Un chico joven, unos 25 años, alto, cabello largo y lacio, bien peinado, vistiendo una bata blanca con el logotipo del Seguro Social en el pectoral izquierdo, el que resalta (de hecho todo su físico parece ser atlético) ingresa.

“Te venía a avisar que la campaña…” el muchacho enmudece al ver al esbelto moreno desnudo sobre la cama. “Perdona, pensé que estabass…”

Sandro sonríe y, cerrando la puerta, se le aproxima y le pone su mano en el paquete.

“Descuida, Bartolo. ¿Por qué no tomas un baño y… disfrutas con nosotros?”

El recién llegado duda un poco. Vuelve a mirar a Eliezer. Sandro toma la cremallera de su bata y, sin que oponga resistencia, se la baja y quita; luego hace lo mismo con el pantalón blanco de tela. A pesar del bibidí y del bóxer blancos, es evidente que ese chico entrena a diario.

Quién sabe qué le dijo Sandro a Bartolo en la ducha. El asunto es que el muchacho, ya desnudo, se integra a la cama. No solo es atlético y lampiño sino que tiene todo su vello púbico rasurado. Eliezer le sonríe. Los tres se funden en un abrazo y tratan de besarse al mismo tiempo.

“Chúpasela al negro”, le dice Sandro. “Te vas a volver loco”.

Bartolo toma en su mano el pene ssemierecto de Eliezer y se inclina a chuparlo; Sandro aprovecha para succionarle las nalgas y el propio ojo del culo. Bartolo intuye que ya hubo acción en ese cuarto porque ese falo sabe a látex, pero no le importa. Continúa. Además, disfruta cómo le agasajan el ano, por lo que en compensación gira y se la chupa a Sandro. Eliezer no resiste la tentación de usar su enorme pie para acariciar el rico culo de Bartolo y usar el pulgar derecho para estimularle el esfínter.

Poco después, Sandro penetra a Bartolo por el culo mientras éste sigue tratando de tragarse la gran pinga de Eliezer. Como activo, Sandro es apasionado y cariñoso sin que eso deje de probar algo tan arrecho como hacerle sonar las nalgas mientras lo bombea. Minutos después, los roles se invierten. Eliezer nota que Bartolo tiene una pinga de unos 17 centímetros, algo curva hacia abajo, medio gruesita. También se fija en los 16 centímetros gruesos de Sandro, que son pajeados mientras le llenan el culo por segunda vez esa noche. Eliezer se pajea.

“Campeón, todavía me queda leche”, le sonríe a Sandro, quien, sin dejar de masturbarse, vuelve a succionar el pene de su visitante. El dormitorio se vuelve a llenar de gemidos y jadeos hasta que los de Bartolo se hacen más fuertes.

“Voy a eyacular, mierda”. Y dando un rugido sordo, casi como un quejido, dispara todo su semen dentro del culo de Sandro, quien al sentir la palpitación, deja de chupársela a eliezer, deja que le saquen la pinga, se acuesta boca arriba y se pajea con toda su fuerza. No avisa nada. Su leche se dispara sobre su abdomen y pecho. Entre asco y fascinación, Eliezer observa cómo Sandro se soba el esperma hasta convertirlo en una capa blanca que se seca sobre la piel.

“¿Qué venías a decirme?”, al final reacciona cuando se relaja.

“Que el traumatólogo dijo que la campaña en tu pueblo sí va”, contesta Bartolo terminándose de sacar el condón.

“¿Campaña de…?”, averigua Eliezer aún con la pinga dura.

“Acción social”, sonríe Sandro. “Quiero postular a la provincial”.

Bartolo los mira en silencio.

“¿Por qué no postulas con Pelu?”, consulta Eliezer a Sandro, quien le sigue sonriendo. Eliezer sabe que eso es un sí. Bartolo y su cuerpo atlético al desnudo continúa ahí, arrodillado al pie de la cama, sintiendo que ése ya no es su asunto. Lo único que llama su atención es ver cómo Eliezer pajea su enorme falo hasta que espesas ráfagas de leche blanca se dibujan sobre su piel marrón. 

Y para finalizar, mira un video porno gay aquí.

domingo, 24 de julio de 2022

ASS (38): Fe, política y porno… todo en la misma cama

Hay una solución para Pedro, y todo está en que ame dos gruesos penes.

 

    


Cruzando el puente Cáceres, en Castilla, una camioneta se estaciona frente a una casa de dos pisos. Tres personas bajan. Los relojes marcan la una de la madrugada. Es domingo ya. Eliezer abre la puerta.

“Adelante”, dice a los dos que le siguen.

Ya adentro, con la luz prendida, se aprecia una sala apenas amoblada con sillas y un par de sofás que no hacen juego.

“¿Hacen fiestas acá o qué?”, bromea Alberto.

“No de las usuales”, sonríe Eliezer. “¿Un whisky, una cervecita?”

“No, gracias. Estoy bien. ¿Tú, Pedro?”

El muchacho niega con la cabeza. Eliezer sonríe, se le acerca y lo abraza fuerte, palmeándole su redondo culo bajo el jean apretado:

“A los años, ssobrino”.

“¿Realmente son familia?”, no resiste la curiosidad Alberto.

“No”, explica Eliezer. “Su padre y yo hemos jugado en el mismo equipo; entonces, a los hijos les decimos sobrinos y ellos nos dicen tíos; ¿cierto, Pedrito?”.

El joven al fin sonríe más relajado. Alberto se le acerca y también palmea el culo sobre la mano de Eliezer.

“Pues, sí que es una bendición de sobrino”, comenta el sacerdote, quien sonríe, acerca su cara y besa a Pedro en la boca. El chico le corresponde. Cuando acaba, el Padre le hace una seña. Pedro comprende y él mismo aproxima su cara a la de Eliezer. Lo besa en la boca. Entonces, Alberto intenta hacer un trío de labios. Lo consigue. Bajo los pantalones, los tres tienen la verga durísima.

en el dormitorio que ocupa el moreno, los tres varones se abrazan y besan al mismo tiempo que van quitándose toda la ropa hasta quedar completamente desnudos. Suben al lecho. Ya echados, es un laberinto saber quién acaricia o besa a quién. Lo único seguro es que las pingas de los tres están bien al palo y que la de Alberto va dejando un rastro brillante por su piel y la de sus compañeros sexuales conforme su líquido preseminal emana del glande con mucha profusión.

Rato después, el ssobrino es flanqueado por el sacerdote y su tío. Les mama los penes tan profundo como puede. Los dos varones jadean. Están muy excitados. El travieso Pedro hace el juego de acercar ambos falos erectos, masturbarlos un poco y juntarlos glande con glande. Como el pene de Alberto lubrica en cantidad, ambas cabezas se deslizan fácilmente. Alberto y Eliezer jadean entrecortadamente.

“Mierda, hace cosquilla”, susurra el primero.

“Rico”, responde el segundo, igual, susurrando.

A continuación, Alberto y pedro lamen y chupan al mismo tiempo el enorme cipote de Eliezer, quien mira la escena cómodamente acostado sobre la cama. Es delicioso ver los labios y las lenguas de esos dos atléticos hombres compitiendo por proporcionar más placer. Y lo logran. De hecho, Pedro, al mismo tiempo, acaricia las enormes bolas de su tío quien se excita más alucinando en cuál ano va a enterrar su colosal masculinidad.

Para decidirlo, pone a Pedro y Alberto en cuatro y comienza a lamer y chupar el culo de ambos, tanto el rosadito y terso de su sobrino como el rodeado de vellitos del cura. Toma su pene y lo golpea en las nalgas de ambos y entre ellas. El aporreo excita a los tres por igual. Comienza a puntear el ano de Pedro, mete un poquito la cabezota de su pene. Pedro se queja. Luego, prueba con el ano de Alberto. Tras puntearlo, mete un poco el enorme glande. Se hunde con más facilidad en tanto Alberto gime. Ya sabe qué hará.

Pedro, aún en cuatro, recibe a pelo el pene de Alberto, quien comienza a mecerse poco a poco. La penetración es relativamente fácil gracias a la lubricación natural de su miembro. Para el baile pélvico. Eliezer, con su pene forrado en un condón, unta una generosa cantidad de lubricante al esfínter de Alberto y comienza a empujar poco a poco. Aunque toma trabajo enterrar sus casi 23 centímetros, lo logra.

Ya adaptado a la presión, Alberto comienza a moverse de tal manera que su pene baile dentro del ano de Pedro y el de Eliezer es estrechamente masajeado dentro del suyo. Los tres lo disfrutan al máximo. El cura es un maestro en esto del sexo en grupo, piensa Eliezer. Su deseo es que el placer sea eterno. Pero, no lo es. Casi tres cuartos de hora después, su semen se dispara dentro del condón aún en el culo de Alberto. Gime muy excitado. Alberto entiende que es hora de preñar el culo de su monaguillo. Se concentra y eyacula.

Ya relajados, los tres duermen en la misma cama: Pedro al medio de Eliezer y Alberto. Los tres siguen desnudos, pero cubiertos por una abrigadora cobija. El reloj marca las dos y cuarto de la madrugada.

“Sí, sobrino”, dice Eliezer. “Había conversado con Julio pero no sabía que el Padre y tú… ya andan en un proyecto”.

“Pero tampoco quiero darle la contra a mi viejo, tío”.

Eliezer se toma unos segundos:

“La vaina es que tu tío Pelu ya se emocionó con la idea”.

“Yo sé que el criado no puede servir a dos amos”, interviene Alberto. “Pero, me parece que en esta ocasión se podría exceptuar la regla”.

Pedro y eliezer ponen su mirada en el sacerdote.

“¿Y cómo sería eso?”

“Integración de proyectos… Creo que tú ya sabes en qué consiste el proyecto ASS, ¿cierto?”

“A grandes rasgos”.

“Trabajemos juntos”, insta Alberto a Eliezer mientras abre las nalgas de Pedro, quien le está dando la espalda a su tío.

“Lo hablamos en el desayuno, ¿te parece?”, propone el moreno.

Alberto sonríe.

Eliezer apaga la luz,y se mete a la cama. Al abrazar a Pedro, se encuentra con los brazos de Alberto, quien también lo abraza. Al mismo tiempo, Eliezer encaja su pene flácido entre las nalgas de su sobrino. La enorme erección se produce casi de inmediato. 

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.

viernes, 2 de septiembre de 2022

ASS (44): El nadador y el político… con el pene erecto

Enrique coordina todo para lanzar un nuevo talento porno gay: Julián.



En uno de los dormitorios de la extensa casa de Enrique en Los ejidos, Julián está arrodillado en el filo de la cama totalmente desnudo mientras Flavio le mama su pene. El experto actor y modelo porno gay también está desnudo. Julián mira cómo su miembro es succionado por la boca experta de su compañero sexual. Al recorrer con su mirada la espalda de Flavio y llegar a sus musculosas y redondas nalgas, mira cómo entre ellas la cara de Enrique se solaza metiendo su lengua al ano del chico.

Julián cree que ver un beso negro a otro pata es una cosa excitante, pero está inseguro sobre si él haría eso. Sí le había chupado y lamido la chucha a sus enamoradas, ¿pero a otro chico? Mejor prefiere no pensar.

A un lado de ellos, Willy mira la escena atentamente. Está sentado sobre una silla y solo viste su bóxer. Su pene está evidentemente erecto y se lo soba con la mano. Entonces mira a Julián:

“Tienes que hacerte a la idea de que va a verte mucha gente, pero a la vez tienes que meterte en la cabeza que todo debe parecer muy íntimo y natural”.

“Jodida la cosa”, sonríe el nadador, cuyo hermoso cuerpo desnudo y depilado de pies a cabeza luce como una escultura griega bajo la luz suave del cuarto.

El celular de enrique suena. Suelta las nalgas de Flavio, camina hasta un ccostado de Willy, coge el aparato, mira la pantalla:

“Me llegó la visita… Sigue tú, güey”, indica a Willy.

Enrique se pone el jean y una chompa encima de su cuerpo desnudo, se calza las zapatillas rápidamente y sale del cuarto. Willy se saca el bóxer y continúa el beso negro que su compañero inició en el culo de Flavio. Julián sigue ‘practicando’ cómo manejar su excitación mientras le chupan el pene.

“¿te animas a cacharlo de una vez?”, Willy lo desafía.

Julián duda.

En el primer piso de la casa, Enrique recibe a Eliezer. Ambos se sorprenden de la estampa de culturista que lucen. Se sientan en los muebles de la sala.

“entiendo que debes tener muchas cosas que hacer así que iré al grano”, se desahueva Enrique. “Quisiera que me faciliten la piscina comunitaria un par de días para grabar un video porno gay: te pago lo que me pidan y eso pueden ponerlo como aporte a la campaña sin necesidad de buscar un concepto de blanqueamiento”.

“¿Para cuándo la necesitas?”, se sorprende Eliezer.

“Esta semana… ustedes vean el mejor momento”.

“La huevada es cerrar una piscina de uso público…”

“Yo entiendo, Eliezer; pero comprenderás que no puedo grabar una porno gay a vista y paciencia de todo el mundo. ¿Cuento con ustedes?”

El asistente de Pelu se toma unos segundos.

“Déjalo de mi cuenta”, al fin responde sonriendo. “Y… ¿cuán fuertes serán las escenas que van a filmar?”

Enrique se deja de protocolos y comienza a acariciar la pierna de futbolista  que se maneja Eliezer, quien comienza a sentir que la pinga se le pone dura. Entonces, pone su mano encima de la del productor porno gay:

“Creo que sabemos cómo va a terminar esto y… no sé cómo decírtelo… yo… es decir… ustedes”.

“¿¿Qué pasa, Eliezer?”

“¿Ustedes están sanos? Mira que ahora ha aparecido esto de la viruela del mono, hay ese nuevo brote de Covid…, y el… el…”

“Estamos vacunados contra Covid, Eliezer. Y sobre viruela del mono, todos tenemos sexo solo entre nosotros”.

“Y el VIH?”

“Todos estamos controlados y tomamos Truvada ®… por cierto, deberían convertirlo en política de salud pública, especialmente para los gays y bi que aquí son más de lo que el censo dice”.

“Yo caché con uno de los chicos que trabaja para ti; Flavio creo que se llama. Él me dijo que es escort, ¿entonces qué me garantiza que no tenga algo más?”

Enrique sonríe comprensivo y deja de acariciar la pierna de Eliezer:

“¿Tú coges con el tal José Luis, cierto?”

“sí… así que imagínate si le da algo… los otros candidatos lo demolerían”.

Enrique sonríe de nuevo:

“Te entiendo… bueno, celebro que tu jefe no sea… promíscuo… y más bien, mándame tu cotización y la cuenta para depositar”.

Eliezer se incomoda al escuchar la insinuación sobre la conducta sexual de Pelu pero se las traga:

“Claro… Mañana a primera hora”.

Eliezer se levanta y se despide. Enrique lo acompaña siguiéndolo a propósito para ganarse con su hermoso culo. Entonces, el moreno frena en seco:

“Nunca he visto el porno que hacen… ¿dónde puedo encontrarlo?”

Enrique le sonríe: “Sígueme”.

Cuando ambos llegan al segundo piso, sobre la cama Flavio está en cuatro patas mientras Willy le acomete por el culo con su verga y Julián sigue delante de la boca del actor y modelo dejando que le siguiera mamando el pene. Eliezer se asoma con cuidado tratando de no hacer bulla. Logra concentrarse en la imagen, tanto que su gran pene comienza a ponerse duro bajo su jean. Pero no solo es la única cosa que siente: algo se arrima en sus nalgas. Reacciona. Al girar, la cara de enrique está a milímetros de la suya.

“Soy activo solamente”.

Qué pedo, güey”, le susurra enrique. “Entonces acaríciame el culo”.

Eliezer no aguanta más; se trenza en un beso con el dueño de casa mientras sus manos se posan ya sin roche sobre las firmes nalgas, y más aún, tratan de meterse bajo el jean de enrique. Eliezer se separa de pronto, ya excitado:

“No tienes ropa interior”.

“No tengo nada debajo excepto unas ganas increíbles de que me cojas”.

“¿

En solo cinco minutos, Eliezer y enrique ocupan el cuarto contiguo y comienzan a desnudarse sin ddejarse de besar en la boca, suben a la cama y se arrodillan sin dejar que sus labios pierdan el contacto.

Así desnudos, Eliezer puede pasear sus gruesas manos por esas lampiñas, redondas y duras nalgas mientras su pene erecto esgrime con el pene erecto de Enrique.

“Chúpame el culo”, dice el anfitrión.

Enrique gira y se agacha. Eliezer olvida todos sus escrúpulos sanitarios y se inclina también a probar el ano que se le abre en medio de las dos poderosas nalgas que también lame, besa y mordisquea. Enrique gime y pide más.

Tras varios minutos de beso negro, Eliezer se levanta otra vez: “Chúpamela”.

Enrique gira y se prende de la vergota gorda y larga que se le eleva dura como un tronco fresco emergiendo del negro bosque de un vello púbico sin recortar. Increíblemente, enrique logra tragarse todo el pene. Eliezer lo agradece en el alma.

Posteriormente, Enrique da un condón a Eliezer quien se lo calza. Una buena cantidad de lubricante es untada sobre el falo y en el agujero del culo. La penetración anal se hace despacio. Eliezer sabe que su miembro no puede entrar de golpe; además, lento se siente más rico. Eso incluye el bombeo.

Él y enrique gimen mientras disfrutan del momento.

En la habitación del lado, Willy preña a Flavio. Saca su pene y mira a Julián:

“¿te animas? Hay condones”.

Julián lo piensa… “De acuerdo”.

Willy le alcanza el preservativo, Julián se lo pone y se coloca detrás de Flavio.

“Al fin te la voy a sentir en mi culo”, comenta éste último”.

Julián no termina de meterle la cabeza cuando siente que no puede evitar la eyaculación. Ahí acaba todo. Mira nervioso a Willy, quien no sabe qué decir.

En la habitación del lado, Eliezer todavía dura una hora más antes de que su semen llene el látex y tras un beso recuerdde a enriqe que el trato está cerrado:

“Tranquilo que vas a tener la piscina en el menor tiempo posible”.

Y para terminar,una porno gay.


domingo, 7 de agosto de 2022

ASS (40): El sexo homosexual al poder

Cuando el porno gay se vuelve una alternativa para financiar a un político.



Este domingo, José Luis aún está metido en su cama a las 11 de la mañana. Eliezer, quien ha llegado a visitarlo urgente, sabe que debajo de la cobija, su amigo y ex compañero de juego está calato. Siempre le gustó dormir calato. Desde que se conocían jugando fútbol y les tocaba compartir cuarto, José Luis, el Pelu, solía dormir calato… igual que Eliezer adora dormir calato. Y ambos dormían calatos cuando tenían que compartir la cama por urgencia… o por deseo.

“entonces, la idea es dejar que ese tal Enrique y ese tal Flavio le den con todo al porno gay en Piura y a cambio nos financian la campaña… ¿entendí bien?”

“Exacto. Y ese tal Padre Alberto sería el nexo entre enrique y tú, así no te ves involucrado, y lo de su proyecto en San Sebastián me parece un argumento perfecto para incluir en tu campaña a la regional”.

“Y el hijo de Julio sería nuestro otro hilo conductor…”

Exacto, Pelu”.

“Y por eso cachaste con ese tal Flavio,con el hijo de Julio y con ese Padre Alberto”.

“Y anoche con Sandro, que debería postularla en San Sebastián”.

“Y también entiendo que Julio prefiere no mezclarse con Sandro”.

“En realidad a Julio le jode que Sandro sea un gay medio evidente, no una loca pero casi todo San Sebastián sabe que cahcha con patas”.

“Por cierto, eliezer, hace días que no cacho contigo”.

El moreno sonríe, va a la puerta, le pone seguro y comienza a calatearse. Cuando queda desnudo, se mete en las cobijas junto a José Luis. Le da un beso en la boca.

“Vamos a ganar estas elecciones”.

“¿el porno gay da tanta plata que ese enrique es capaz de poner billete a favor nuestro?”

“Necesitamos que nos inyecten fondos. Estos meses serán los más jodidos”.

“Ojalá que nada se cague, porque si alguien se entera que mis donantes son empresarios del porno gay, estoy jodido”.

Eliezer da otro beso en la boca a José Luis:

“Si eso pasa, entonces me dejo clavar tu pinga”.

José Luis sonríe, se acomoda. Eliezer se le acuesta encima y sigue besándolo mientras acaricia y deja que le acaricien todo su glorioso físico. Giran otra vez. Ahora José Luis descansa sobre el cuerpo de Eliezer, y de inmediato comienza a recorrerlo con sus besos: cuello, pectorales, tetillas, abdomen, vello púbico, pinga.

José Luis se detiene para acariciarla, ponerla más dura y metérsela a la boca para chuparla como solo él sabe hacerlo: hasta la garganta.

“Así, Pelu. Rico. Trágatela toda”.

Mientras José Luis mama pinga, acaricia los testículos de Eliezer con mucha delicadeza. Y con los años, la técnica se ha refinado. ¿Quién dijo que dos cuarentones no pueden disfrutar de un rico sexo gay con todas las de la ley?

“Sácame un condón de la gaveta”, pide José Luis.

Eliezer gira apenas, busca donde le dicen y entrega un paquetito plateado a su amigo, compañero y amante. José Luis extrae el forro de la fundita, se lo pone en la boca cuidando que sus labios no obstruyan el anillo enrollado, lo pone en el glande de Eliezer y lo va desenrollando con cuidado. El moreno se siente en la gloria.

“Pásame el lubricante”, pide José Luis.

Eliezer se lo entrega y su amigo lo unta generosamente sobre el pene erecto y luego se aplica otra cantidad generosa en su ano. Se sienta encima y se lo va engullendo con su culo. El resto será comenzar a rebotar poco a poco. Si hay alguien que conoce cómo estimular y estimularse con esa gruesa manguera de 23 centímetros sin escaldarse es el ex futbolista.

Ambos gozan. Las cobijas ahora andan desperdigadas por ahí y no hacen falta. El glorioso sexo anal combate cualquier baja temperatura.

Eliezer gira y le clava su gran pinga a José Luis en un perfecto piernas al hombro. Bombea. Ambos gimen y jadean como benditos. No importa si del otro lado de la puerta hay un sereno cuidando el acceso y ganándose con todo el ruido: su verga está más dura que metal

A continuación, Eliezer se cacha el culo de José Luis en pose de perrito y acomete firme pero cuidadoso el agujero que se ha expandido a toda su capacidad, mientras su pelvis choca lujuriosamente contra ese par de buenas nalgas. Y si algo tiene José Luis es que su ojete es bien aguantador, tan aguantador que la sesión sexual se prolonga por casi una hora.

“Las voy a dar”, anuncia José Luis.

Eliezer saca su pene, hace que su compañero se ponga boca arriba y lo ve pajearse hasta que ráfagas de su semen se disparan sobre su vientre y parte del pecho.

Eliezer también se masturba tan rápido como puede y contribuye a que la cantidad de leche cremosa dibuje más color blanco sobre el cuerpo trigueño del candidato a la gobernación regional.

“Qué rico”, suspira

“Mientras vamos a ducharnos, ¿te explico qué se me ocurre como plan para la campaña, aprovechando esa alianza con el productor porno gay y el cura gay?”

“Claro”, sonríe José Luis. “Solo espero que ganemos las elecciones”.

“Los gays y bisexuales son más del 60 por ciento de la población piurana, Pelu… todo está en orientar el mensaje de campaña hacia ellos”.

“¿De cuánta gente hablamos? ¿600 mil votantes potenciales que sienten placer metiendo pinga o abriendo el culo?”

“Más o menos, Pelu”.

“Con eso ganamos la elección de lejos”. José Luis sonríe con los ojos iluminados por la ambición.

Y para terminar,te dejamos con una porno gay. 

domingo, 19 de junio de 2022

ASS (33): Un trío gay matutino puede cambiarlo todo

El culo de Flavio tiene poder, incluso poder político.

 


A las 6 de la mañana, Flavio ssale del edificio donde vive, vistiendo una malla de una sola pieza azul eléctrica, que se sujeta a sus bien formados trapecios y ssolo le tapan las tres cuartas partes del muslo. El resto de su anatomía, aunque esté cubierta por la tela alicrada, no deja nada a la imaginación, en especial sus pectorales, su espalda, su cintura delgadísima y plana, su enorme culo, su paquete, sus bien formadas piernas.

La poca gente que está despierta y en la calle a esa hora del sábado se lo queda mirando. A Flavio le llega a la punta del huevo. Sabe de más que Piura es una ciudad hipócritamente conservadora, que se escandaliza en público pero goza todo el kamasutra en privado. Aún así, la ruta del muchacho es discreta, recorriendo Miraflores, escuchando los trinos de las aves, los ruidos de la ciudad, buscando calentarse en el aire frío del amanecer.

Dobla a la avenida que va a dar al Cuarto Puente y trota sostenido y firme, tan firme que sus grandes nalgas e hinchadas piernas vibran a cada impacto de su pie con el concreto. Al pasar por la segunda cuadra, de una mototaxi que se estaciona baja Eliezer junto a otra persona alta como él pero menos fornida. Ambos se quedan viendo al atleta alejarse.

“Un culazo justo como me lo recomendó el doctor”, dice en voz baja.

“Y culazo pituco por lo visto”.

Ambos ingresan a una casa a mitad de esa cuadra.

“Tremendo susto el que me diste en el bus con ese maricón”.

“Eres bien huevón: ¿a quién se le ocurre dejarse mamar la pinga sabiendo que te pueden ver?”

“Ya empezó el capitán… ¿ya se te olvidó cuando metíamos huevo?”

“Pero nosotros cachábamos caleta, eli; más bien, dime cómo puedo ayudarte”.

“Cáchate de nuevo a Pelu, y a cambio te prometo más ganancias que putas pérdidas”.

“No me digas que el culo de Pelu sigue en servicio activo”.

“Sí, solo que ahora se come pingas de alto rango…”

El otro hombre mira fijamente a Eliezer:

“Acepto siempre que no me metas el dedo al culo… y que mi hijo sea parte de los beneficiados”.

“Nada de eso, capi… será mejor que cachar con los calichines del FC”.

Veinte minutos después, ambos salen de la casa y caminan en dirección al Cuarto Puente.

“Gracias, capi, y lo otro ya sabes que se arregla metiéndole verga”.

“Si lo haces, hasta les doy el culo a ti y a Pelu”.

Llegan a un cafetín pero lo hayan cerrado.

“Hijo de puta… tendremos que ir por la irazola. Conozco otro lugar”.

Al doblar la esquina casi chocan con Flavio quien viene trotando en sentido contrario. Los tres se asustan primero, se maravillan luego.

“Perdonen, no los vi llegar”, se excusa el muchacho.

“Descuida… fue mi culo, digo, mi culpa”.

Flavio sonríe ante el lapsus linguae, y nota que el otro hombre le mira fijamente las caderas y las piernas. En diez minutos, los tres ingresan al minidepartamento del joven. Eliezer y su acompañante agradecen y se sientan.

“Ya decía de dónde tu cara y tu cuerpo me eran familiares”, comenta el primero.

“¿Cara, cuerpo y culo?”, ssonríe Flavio mientras pone una sartén en la cocina y enciende la cafetera. “Hay huevos en la refri, y tengo tostadas en la alacena; sírvanse mientras me ducho”.

Flavio entra a su cuarto, se sienta en la cama y se saca las zapatillas y las medias, las que lanza con precisión al cesto de ropa sucia. Se pone de pie y se saca la malla de licra; queda completamente desnudo. De pronto nota que alguien también desnudo entra por la puerta, la que deliberadamente dejó abierta.

“No te entendí a qué huevos te referías”, sonríe Eliezer. “¿A lo mejor éstos?”, pregunta fingiendo inocencia y sacudiéndose los testículos.

“Sí, tus enormes huevos”, sonríe Flavio muy seductor. “Apuesto que son más nutritivos”.

En ese momento, el otro hombre entra completamente desnudo también. En un par de minutos, los dos invitados están apiñados con el anfitrión en su ducha untándole el jabón líquido. Recorren todo su cuerpo perfecto, en especial ese generoso culo. Flavio, aprovechándose flanqueado, agarra las pingas de ambos y las comienza a masturbar.

Una vez que ambos penes están duros, gira, se arrodilla sobre el piso de mayólica y los chupa alternadamente. Minutos después, los tres comparten la cama. Mientras Eliezer ofrece su pija para que se la chupe Flavio, el otro hombre le clava sus 18 centímetros por ese ano suave y cálido. Hay gemidos, hay jadeos, hay arrechura.

Luego Eliezer mete su pinga a Flavio mientras éste se la chupa al otro hombre. Aquí la cosa se ha puesto un poco más complicada para el pasivo porque el grosor de ese pene largo y moreno desafía la elasticidad de cualquier recto, incluso del experimentado mancebo. El otro hombre no aguanta mas y dispara todo su semen en la boca del atleta matutino. Tras suspirar, se echa en uno de los lados de la cama.

Los siguientes veinte minutos serán solo de Eliezer y Flavio. El primero acostado boca arriba, el segundo cabalgándolo sin descanso. Incluso Eliezer se anima a tomar el pene de Flavio y comenzarlo a masturbar hasta conseguir que crezca a sus 15 centímetros, el glande más hinchado que el resto del tronco; los testículos golpeando el vello púbico.

Luego Eliezer se sienta en el filo de la cama y Flavio se sienta sobre él. Con la enorme pija dentro de su culo, continúa cabalgando. La plasticidad de este pasivo es sorprendente, piensa el activo. Finalmente, Flavio da una última mamada profunda al órgano sexual de Eliezer y le extrae todo el semen, una gran cantidad dicho sea de paso, y se la traga. Los dos se acuestan junto al primer hombre, de tal manera que el anfitrión queda al medio.

“Leche de negro y leche de cholo”, celebra Eliezer.

“el que no tiene de inga, tiene de mandinga, y sabe disfrutar una buena pinga… o un buen par de pingas”, ríe Flavio.

“¿Y como cuánntas te habrás comido?”, le consulta el otro hombre.

“No muchas como parece, pero las que me comí pagaron bien y quedaron muy satisfechas”.

“Ah… eres… cómo decir…”

“Escort, modelo de desnudo artístico, desnudo pornográfico, stripper, gogo, y ahora estoy grabando una película porno”.

Eliezer reacciona: “O sea que este trío…”

“Tranquilo, moreno. Esto es cortesía de la casa; es más: yo estoy dispuesto a cachar contigo todas las veces que quieras… y con tu amigo también”.

“¿Por nada?”, se serena Eliezer.

“Al contrario. Si haces que tu jefe no se meta con mis negocios… yo te prometo que todos ustedes llegan a la regional… y tendrán rico sexo gay”.

Casi a un cuarto para las 9 de la mañana, Eliezer y su acompañante salen del edificio.

“Eli, prácticamente le has dado el culo a ese chibolo”.

“Tranquilo, capi: ni le di el culo ni me dio su pinga… todo está bajo control”.

“Ya te dije, eliezer: no me metas en líos y garantiza lo de mi hijo”.

“Lo de tu hijo es un hecho; por lo demás, ¿cuándo te he cagado la vida, querido Julio?”

            Para finalizar,mira un video porno gay aquí. 

viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 12 de junio de 2022

ASS (32): ¿Es seguro mamar pinga en un bus?

Bartolo es tan arrecho que puede tener un sexo tan romántico como arriesgado.

    
 

Suena una alarma en la oscuridad de la madrugada y Bartolo se despereza bajo sus cobijas. Al estirarse, siente un calor en su espalda y de inmediato un cuerpo atlético desnudo como el suyo; entre sus nalgas, el gran pene erecto de Marcano.

“Ya son las cuatro: levántate”, le dice en su oreja justo antes de besarle el cuello.

“Cinco minutos más”, ruega Bartolo sintiendo que su pinga también se pone erecta.

“Perderás el bus a Piura, y luego tu bus a Chiclayo… vamos a bañarnos”.

Bartolo gira bajo las cobijas, abraza a Marcano y le da un beso en la boca mientras pega todo su cuerpo desnudo, en especial ambas pijas al palo.

“¿En serio quieres que viaje y perderme un fin de semana cachando contigo?”

“Amo tu boca, tu verga y tu culo, vale; pero el transporte no espera”.

“Cachemos al toque, ¿sí, chamito?”

Marcano sonríe en la oscuridad, besa de nuevo en la boca a Bartolo, se acuesta encima; ambos comienzan a acariciarse. Marcano mueve su cadera estimulando ambos falos al mismo tiempo. La cobija se corre un poco. Le besa el cuello de nuevo, luego le chupa bien ambas tetillas, baja por el lampiño vientre, besa el vello púbico rasurado y comienza a chupar el pene mientras con una mano juega con los testículos y con la otra, aprovechando que Bartolo está abierto de piernas, va hasta la raja entre ambas nalgas duras. Para ayudarlo, bartolo eleva las piernas. Marcano se moja uno de sus índices con saliva y comienza a masajear el ano de su amante, muy suave, muy tierno.

La chupas bien rico, chamito… también te la quiero chupar”.

Marcano sonríe nuevamente, se incorpora por un instante y cuidadosamente se arrodilla en sentido opuesto. Ahora que están haciendo un 69, Bartolo también puede acariciarle testículos, nalgotas y estimular el ano mientras le chupa el pene.

Pero bartolo va un paso más allá. Como sea hace que el ano de Marcano quede a la altura de su boca y le hace un beso negro.

El venezolano comienza a rozar su largo y grueso pene contra el medio de los dos pectorales de Bartolo; adicionalmente, usa una de sus manos para masturbarle el pene como queriendo apurar algo y lo consigue.

“Voy a eyacular, chamito. ¡Se me viene la leche”!

Pero Marcano parece no hacer caso. Siente que el semen le inunda la boca. Se lo traga. Tras la sesión sexual, ambos se bañan juntos.

“Hiciste trampa, chamo. Se supone que los dos debíamos eyacular juntos”.

“Me estoy guardando para esa escena de sexo esta noche: ya sabes que con esa plata, podemos hacer todo lo que habíamos planeado”.

Bartolo sonríe en el estrecho cubículo de mayólica; acaricia la mejilla de Marcano:

“Lo sé, chamito. Solo recuerda que no debes arriesgar tu salud. Ya sabes lo que pasó con…”

“Sí, y el muy estúpido no quiere dar la cara”.

“Pero tú me aseguraste que contigo siempre usó condón, ¿no?”

“Conmigo siempre usó condón porque se lo exigí, pero no sé si con el resto”.

Casi volando y con su mochila de viaje  a la espalda,Bartolo baja las escaleras y se detiene en el pasillo del segundo piso. Toca una puerta. Sale Eliezer ya vestido secundado por Sandro quien se cubre sus genitales con una toalla y se detiene justo debajo del dintel. Saluda coquetamente.

“Pensé que te quedaste dormido”, sonríe Eliezer.

“Perdona”, se sonroja bartolo.

Sandro vuelve a meterse a su cuarto, y así desnudo, a su cama. Toma su celular, marca un número. A los cinco minutos, siente unos toques discretos en su puerta. Salta de su cama y abre. “Más veloz que un rayo”, comenta sonriendo.

Marcano, vistiendo polo y short, ingresa; de inmediato se los quita: queda desnudo otra vez.

Bajo las cobijas, Sandro está acostado boca arriba y con las piernas abiertas mientras Marcano está encima suyo besándole la boca y sobando ambos penes ya erectos. Tras besarle el cuello, Marcano repite la vieja técnica de mamar las tetillas, besar el abdomen (que sí tiene algunos pelitos), llegar al vello púbico algo recortado y mamar el pene, estimular los testículos con la otra mano y la otra meterla por la raja del culo hasta masajear el ano.

“Marcanito… ¿me dejas probar tu anito?”, bromea Sandro.

El venezolano no se hace de rogar. Repite la misma maniobra que con Bartolo y básicamente se sienta en cuclillas sobre la cara de Sandro dándole oportunidad a que goze sus enormes nalgas y su agujero a discreción. Cuidadosamente, Marcano se inclina y vuelve a chupar pija masturbándola al mismo tiempo. Y parece que la técnica combinada vuelve a dar resultado.

“Las quiero dar en tu cara”, pide Sandro extasiado.

Marcano para de chupar la pinga, la pajea rápido, cierra la boca y deja que los chorros de semen se disparen en sus mejillas. Cuidadosamente, se acuesta boca arriba y deja que Sandro se eche ssobre él para lamer su propia leche. Al terminar, lo besa en la boca.

“¿Te ordeño también?”, consulta.

“No es necesario, chico. Pero… ¿qué te parece si te acompaño en la cama hasta que te levantes?”

“Me parece una excelente idea”, sonríe Sandro.

Mientras tanto, el bus rumbo a Piura ya dejó las últimas calles de San Sebastián y la cabina de pasajeros se queda a oscuras. En la última fila viajan Eliezer y Bartolo pegados a la ventana.

“va casi vacío, ¿no?”, comenta Eliezer.

“Debe ser que es sábado o que es muy temprano”, cree Bartolo.

Pasan unos segundos y siente que Eliezer le toma la muñeca y se la lleva evidentemente hacia la bragueta: la pinga que vio y chupó la noche anterior está otra vez libre de cualquier ropa que la oprima.

“Qué pendejo eres”, sonríe.

“Aprovechemos que está oscurito”.

Bartolo duda, pero siente fluir la adrenalina. Se inclina y comienza a mamar la pinga. Eliezer reclina su asiento y pone sus dos manos sobre el fffrondoso cabello de Bartolo. El pedazo de carne no tarda en ponerse duro. Aunque, pensándolo bien, Eliezer usa la mano que tiene libre para recorrer la espalda del otro chico y meter su mano dentro de  la pantaloneta que se puso esa mañana para viajar. Se interna bajo la ropa interior y gana el par de lampiñas, suaves y bien formadas nalgas y luego masajea el ano.

Afuera ya comienza a despuntar el día aunque aún muy débil. Eliezer trata de concentrarse en el sexo oral y se acomoda un poquito, cuando de pronto, con la poca claridad disponible, ve acercarse a alguien. Desconecta a Bartolo de su pene, como puede se lo mete dentro del pantalón. El muchacho se asusta, más al mirar que alguien se aproxima y se sienta a su lado.

“O se bajan con algo, o llamo al cobrador”, dice aquella persona con una voz aguardientosa.

Para finalizar,mira un video porno gay aquí. 

domingo, 3 de julio de 2022

ASS (35): La libido insaciable del candidato

El sexo con patas es una buena forma de dar y recibir favores políticos también.


 

Sobre una cama, un chico trigueño fornido y lampiño, no más de 20 años, mete pinga al culo de otro hombre de contextura normal aunque con piernas y culo musculosos, no más de 45 años, quien lo recibe en un cómodo misionero. Ambos gimen mientras la penetración es intensa sin llegar a lo brutal. El más joven levanta el rostro, frunce placenteramente el ceño y jadea profundo. Da unas cuantas embestidas más a ese culo y se detiene poco a poco.

“Ya la di”.

“Follas riquísimo”.

El joven se incorpora, saca su pene, se quita el condón y se baja de la cama.

“¿Dónde boto el forro?”

“En el water”, le dice el que aún sigue acostado. “Si quieres, dúchate”.

El chico sonríe y se va a la pieza ccontigua. El que sigue acostado y desnudo piensa que meter su pinga en ese culito redondo y aferrarse a esas piernas gruesas debe ser tan excitante como a ver estado bajo sus brazos también gruesos. Mejor se levanta y también se dirige a la ducha. Adentro el chico ya se está jabonando.

“Ahorita acabo, don José Luis”.

“Normal, podemos bañarnos juntos. ¿ya tiraste el condón donde te dije?”

“Sí, don José Luis. Disculpe más bien si le hice doler”.

“No,descuida. Recuerda que tienes que presentar tu expediente en un fólder pasado mañana directo a Salaverry y él se encarga de todo”.

El chico asiente. Minutos después, cuando ambos ya están vestidos, José Luis le entrega una tarjeta de presentación con su nombre. Se le acerca tocándole el bulto.

“Las paredes tienen oídos, así que no se lo comentes ni a tu almohada. Cuando te toque renovar contrato, volvemos a follar, ¿entendido?”

“Entendido, don José Luis. Tiene un culo riquísimo”.

El hombre más adulto sonríe y despide al muchacho. Apenas abandona el dormitorio, entra un hombre más bajo y guapo, cabello peinado a lo Elvis, delgado aunque evidentemente atlético, quizás 35 años aunque en realidad tiene cinco más. Se despide del chico que sale con la cabeza baja y cierra la puerta con seguro.

“?Tenemos nuevo sereno, Josélu?”

“Sí, querido Salaverry. Nada que hacer que estos chibolos heterocuriosos follan riquísimo”.

“Hablando de follar, llegó tu… bueno, tu gestor de campaña”.

José Luis sonríe sarcásticamente. Salaverry vuelve a abrir la puerta, llama a alguien y entra Eliezer.

“¡Pelu! Vine a la hora que me dijiste pero tu… edecán me dijo que estabas probando pinga”.

“José Luis, Eli. José Luis. ¿Cómo te fue por San Sebastián?”

“El alcalde, ni mierda; pero te conseguía Sandro y al capi”.

“No me digas que hiciste un trío con esos dos rechuchas”.

“Sí, pero mejor estuvo el trío con el capi y ese chibolo de administración de empresas, el hijo rebelde de ese empresario amigo tuyo, el de la fábrica de…”

“¿le metiste pene a Julio o a Flavio?”, se sorprende José Luis.

“Se la metimos al tal Flavio… Prometió votos si lo dejamos hacer porno gay”.

Salaverry se intriga:  “¿Porno gay en Piura? ¿Quién es el osado?”

“¿Recuerdas a ese chico que posó desnudo para esa expo en Bellas Artes?”

“Ah ya, el gogo atlético”, recuerda Salaverry. “¿Y cómo nos dará votos haciendo porno gay?”

“Pide inmunidad, que nadie lo joda, y a cambio mueve a sus seguidores para votar por Pelu”.

“Mientras no me pida follármelo en cámara, sí nos conviene”, reflexiona José Luis.

“Pero casi linchan a ese profesor por mostrar el pene flácido de ese chico”, objeta Salaverry.

José Luis se le acerca y le da un beso en la boca:

“Tampoco podemos despreciar la oferta, Aníbal: los LGTBIQ y demás están ganando espacio. Pelearse con ellos sería una estupidez política”.

“Pero el obispo, Josélu…”

“¿Acaso no son los gays quienes más follan con gente de su mismo sexo, querido Salaverry?”

“Y hay gays evangélicos, y budistas, y agnósticos, y ateos”, agrega Eliezer.

José Luis vuelve a besar en la boca a Salaverry. Hace una seña a Eliezer quien se acerca y también besa al edecán. Luego, los tres al mismo tiempo. Para ser todo formalito, Salaverry tiene unos labios y una lengua que se ajustan perfecto a la de sus otros dos compañeros. Mientras tanto, los tres se van sacando la ropa.

Ya desnudos y subidos en la cama, José Luis mama la gran verga de Eliezer mientras masturba la de Salaverry, recta, gorda, emanando mucho líquido preseminal, 18 centímetros destacando en medio de un cuerpo muy velludo. Al igual que Eliezer, el edecán no se corta o rasura el vello púbico, pero en relación a su armonioso cuerpo, tampoco se ve mal.

Puesto en posición de pollito tomando agua, Eliezer separa las grandes nalgas de José Luis y comienza a hacerle un beso negro mientras Salaverry entrega su pene erecto para que su jefe se lo mame todo. Luego,los dos subordinados se turnan para meter y bombear sus grandes penes dentro del ano de su jefe. El que no lo penetra por atrás, lo hace por la boca.

En ese trance, cuando a Salaverry le toca meter su pene al culo de José Luis, termina expulsando todo su semen allí dentro. Resopla, gime profundo, se aferra a las grandes nalgas de su jefe mientras deja que su orgasmo fluya. Eliezer lo mira sonriendo.

Ya relajados, los tres descansan desnudos en la cama.

“¿Dónde dices que harán ese show porno gay?”, pregunta José Luis fingiendo desinterés.

“Zona Industrial. ¿Quieres ir?”

“Aunque quiera, hoy me toca ser esposo modelo. ¿Y… Julio no pidió nada?”

“Darle chamba a su hijo. Parece que hay un roche con el cura de San Sebastián y el capi prefiere que trabaje para ti”.

“¿Qué roche tiene el cura de san Sebastián?”, curiosea Salaverry.

“Que es más cachero que todos nosotros juntos, o eso me insinuó”.

“Aguanta”, reacciona José Luis. “¿No es el hijo del capi que…?”

“Sí, Pelu. Creo que es el que te cachaste hace años”.

“Puta madre”.

“¿Por qué? ¿qué pasa?”, se extraña Salaverry.

“Q        ue cuando eso pasó, ese chibolo tenía… 14 años”. 

    

domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.


viernes, 18 de noviembre de 2022

ASS (53): Somos hombres, ¿no?

    

    


Tras su jornada de prácticas, Pedro descansa totalmente desnudo en el dormitorio de la casa que ocupa Eliezer en Castilla. Tocan su puerta. Despierta y lo primero que nota es que su pene está duro como piedra.

No siente roche de taparse la erección así que se levanta y abre la puerta; total, allí solo viven Eliezer y él…

¿qué tal susto!

“Bu-bu-bue…”, dice un chico fornido cubierto por un un uniforme de sereno.

Pedro se queda congelado allí, con la puerta abierta, y el pene duro.

“Su-su-su… don Eliezer me mandó para ver si necesita ir a alguna parte”.

Pedro lleva una de sus manos hacia su miembro erecto para cubrirlo, sin mucho éxito.

“No”, responde tragando saliva y aliviándose del susto. “Me quedaré aquí”.

“Ah, entonces… puedo retirarme, si gusta”.

“¿Qué hora es?”, se pregunta Pedro, ya con su pene semi-erecto. Voltea hacia la mesa de noche.

El sereno le mira las nalgas lampiñas y redondas, firmes y bien formadas. Ahora su pene es el que comienza a ponerse duro.

“Va a ser las cinco”, reacciona Pedro, ensimismado.

“entonces, me regreso a la base, si usted no tiene problemas”.

Pedro se pasa la mano por la cara. Su pene ya no está erecto ahora, pero una gota de líquido preseminal rueda por su muslo derecho, producto de la lubricación interna de su miembro.

“¿qué harás en la base?”

“Aburrirme esperando órdenes”, responde el sereno, con una ligera sonrisa.

“Ah, perdona que esté calato y…”

“No, joven, no se preocupe… es normal… somos hombres”.

“Pero estaba con la… con el… ufff”.

“Seguro estaba durmiendo rico, digo, profundo, y a lo mejor estaba soñando algo… ya sabe”.

Pedro sonríe:

“Mejor entra y cierra la puerta; no quiero que llegue mi tío y crea que tú y yo hemos…”

“¿Tenido relaciones?”

Pedro vuelve a sonreír:

“No es mi intención ofenderte”.

El sereno entra al cuarto y cierra la puerta tras de sí.

“No se preocupe, joven”, tranquiliza. ”yo sé que si entrara y sospechara eso, usted lo negaría totalmente”.

“¿Por qué estás tan seguro de eso…? ¿Me dijiste tu nombre?”

“Huamán. Todos me dicen Huamán en el serenazgo”.

Pedro se sonríe otra vez:

“¿Por qué estás tan seguro de que yo negaría que tú y yo tuvimos relaciones sexuales, Huamán?”

“Porque se nota que usted es legal, joven…”

“Pedro… Mi nombre es Pedro”.

“Usted es legal, joven Pedro… y… si hubiese sido verdad, yo no me avergonzaría… Por lo menos me culparían de haber tenido relaciones con un joven tan legal y… guapo, como usted, y no con alguno de esos choros y gente de mal vivir que capturamos”.

“Debería tomarlo como un piropo, ¿no?”

“Usted vea, joven Pedro”.

Entonces el sereno le mira la entrepierna. Pedro se da cuenta y baja su mirada también: su pene está erecto otra vez. A continuación, mira de nuevo a Huamán.

“Mejor voy a ducharme”, avisa Pedro con una media sonrisa.

“yo lo espero, joven. Con su permiso, me retiro”.

“Hazme conversación al menos… mientras me ducho… si mi tío llega, le diré la verdad”.

“¿También le dirá que lo vi con la pinga al palo?”, Huamán baja un poco el tono de su voz.

“A la mierda con eso… Tú estás en ventaja: estás vestido”.

“¿Quiere verme calato, joven?”, se arriesga Huamán.

Pedro lo piensa unos segundos.

“No sería mala idea”, responde.

El sereno sonríe y, sin esperar confirmación, se saca el polo entallado, revelando un pecho fuerte y masivo, quizás no con un abdomen definido pero sí plano, sin llantitas. Se desabrocha la correa de tela y se inclina a sacarse las botas. Entonces, se desabrocha el pantalón, se baja la cremallera. Al bajarse el pantalón, un coqueto micro-bóxer cachetero color blanco contrasta con la piel cobriza del muchacho. Y esas piernas, son simplemente dos troncos de árbol añejo, fuertes, anchos, velludos.

Aunque lo que llama la atención de Pedro es lo que aparenta ser un pequeño tronco que se marca en la tela blanca de la ropa interior.

Huamán se saca las medias, por fin.

“¿¡Sigo, joven Pedro?”

“Somos hombres… ¿no?”, sonríe el aludido.

Huamán se baja el micro-bóxer: efectivamente su pene está erecto… y no es tan pequeño como parecía. Mas bien es gordito y parece lubricar mucho a juzgar por el brillo del glande. Quizás necesita un poco de recorte en el vello púbico. Quizás no.

“ya estamos calatos los dos”, anuncia el sereno con una sonrisa cachonda.

“y con el pene erecto”, agrega Pedro.

“Somos hombres”, reitera Huamán.

El joven anfitrión vuelve a sonreír:

“Solo falta que tengamos relaciones sexuales”.

Huamán sonríe también:

“No me jodería”.

Ambos jóvenes se miran fijamente a los ojos. Entonces, Pedro ya no puede más con la excitación. Se acerca a Huamán, pega su cuerpo y lo acaricia:

“Tienes la piel suave”, le susurra.

“Tú también”.

Pedro, entonces, aproxima su cara a la de Huamán. Lo besa en la boca. Mientras las lenguas de ambos  combaten golosamente, sus manos recorren las espaldas y los culos mientras sus penes erectos se refriegan uno contra el otro.

Huamán, entonces, toma la iniciativa y empuja a Pedro a la cama logrando acostarlo boca arriba. Luego, descansa toda su humanidad encima de ese terso cuerpo.  Pedro abre sus piernas y está dispuesto a sentir cómo la masculinidad del sereno se puede hundir en su culo, cuando…

“¡ya vine!”, se oye desde el pasadizo.

Pedro y Huamán se dejan de besar y se miran sudorosos y estupefactos.

Y para terminar, te dejamos con un video porno gay.