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domingo, 3 de abril de 2022

ASS (22): Cuando tu profe te contrata pa' que te lo caches

Tras un show porno, Alejo se lleva una inesperada sorpresa.

 


Cuando la noche del viernes acaba y comienza la madrugada del sábado, un grupo de cinco chicos se bañan desnudos en la piscina de la casa de enrique. El agua está temperada, así que si bien en el resto de la ciudad corre viento frío, adentro del agua, la cosa se mantiene de tibia a fresca. Alguno sale al bar que allí se dispuso y en el que enrique está desplegando su otro talento: bartending.

“en un momento tengo listo tu trago”.

Enrique lo prepara y lo sirve. El chico, delgado, se apoya en la mesa viendo la única prenda que el bartender está luciendo esa noche: un bóxer rojo opaco de adelante pero transparente de las nalgas. Y enrique tiene un generoso par de nalgas. Sorpresivamente, entra Alejo vestido de la misma manera y de frente se para frente a Enrique:

“Oe, ¿por qué me quitaste mi chamba?”, le reclama.

“¿De qué chamba me hablas? ¿Acaso tú llegaste a tiempo para dedicarte a tu… chamba?”

Para sorpresa de todos, Alejo da empellones a enrique y lo lleva hasta el otro lado de la piscina. Los ocupantes quedan desconcertados. Los dos patas vestidos con la misma sexy lencería se agarran a pelear allí delante de todos, y en una maniobra de Alejo, ambos caen a la piscina. Enrique trata de llegar al borde pero su oponente trata de halarlo al agua, y en el forcejeo, le termina quitando el bóxer. Al quedarse oficialmente desnudo, enrique da media vuelta e inicia la lucha dentro del agua. Los otros invitados se acercan a separarlos. Ambos púgiles se dejan controlar (y de paso manosear) por los otros bañistas.

“¿Sabes cómo resolvemos esto?”, ddesafía Enrique. “Con un duelo”.

“Acepto el duelo”, responde Alejo.

Ambos salen de la piscina pidiendo antes que el resto no intervenga y que se mantenga tranquilo porque será el jurado.

“Pero yo ya estoy encuerado y tú no”, observa Enrique.

“No me paltea ccalatearme”, responde Alejo, y en el acto se saca el bóxer.

Ambos se juntan e inician combate cuerpo a cuerpo; pero ante los ojos de los otros cinco en la piscina, algo raro pasa con esa lucha, porque poco a poco, las bocas de ambos contrincantes se buscan hasta besarse profundamente. Tras algún rato, al separar sus cuerpos, sus vergas, cada uno bien dotado con 18 centímetros, están bien al palo. Encima tienen hermosos culos. Allí mismo comienzan una guerra de espadas.

La concurrencia entiende, entonces, que todo es un montaje, pero un montaje erótico. Alejo hace una llave y Enrique gira dándole la espalda, lo que permite rrestregar su pene erecto entre las nalgas del anfitrión.

“Te he vencido”, le dice.

“Tienes razón… acepto la derrota”.

“Ponte de rodillas”.

Enrique se hinca ante Alejo y comienza a chuparle el pene y lamerle las bolas. Debajo del agua, algunas erecciones entre los concurrentes comienzan a manifestarse. Alguno aprovecha y toca el miembro del compañero y comienza a pajearlo.

En el borde, tras mamarla por buen rato, enrique se voltea y Alejo se agacha para inclinarse, abrirle las nalgas y aplicarle un buen beso negro. Enrique gime y jadea extasiado. Bajo el agua, ya no hay mucha inhibición: es evidente que al menos dos parejas de patas se están pajeando.

Aprovechando la postura de enrique, Alejo escupe entre las nalgas  y comienza a meter su pene erecto. Cuando logra introducirlo todo, comienza a mecerse vigorosamente. Ambos machos siguen gimiendo y jadeando. Adentro del agua, una de las parejas se anima también a practicar sexo anal mientras los otros cuatro miran, se pajean, o se besan.

Tras veinte minutos de espectáculo, Alejo saca su pene, lo pajea y dispara su semen en la nalga de enrique más visible ante su público. A su vez, Enrique se pone de pie frente a Alejo, se la pajea también y le eyacula entre los dos grandes y lampiños pectorales. Por fin, ambos se ponen de pie, se besan en la boca nuevamente y hacen una venia al respetable que aplaude:

“Feliz aniversario”, saludan a los dos que están en pleno coito aún en la piscina.

Alejo y enrique van a ducharse al segundo piso de la residencia.

“Solo espero que ese pasivo esté limpio de la panza, si no, mañana tendré que cambiar el agua”, reclama el dueño de casa. “Por cierto, cabrón, tu idea de la performance estuvo cañón”.

“Como que ya salíamos de lo mismo del baile y del calateo, ¿no?”

“¿Te quedas a pasar la noche?”

“No, enrique. Me prestaron la moto y tengo que devolverla”.

“Con tu exclusividad deberías pensar en comprarte una moto”, sonríe el anfitrión.

Enrique baja rápidamente a la piscina vistiendo un bóxer blanco convencional.

“Si desean, tengo un cuarto”, avisa a la pareja de enamorados quienes siguen abrazados.

“Ya lo preñé hace rato”, sonríe el que está detrás.

Cuando Enrique regresa a la barra pensando que definitivamente el resto de ese sábado se la pasará desaguando, llenando y desinfectando la piscina, uno de los invitados emerge.

“¿Y el otro chico?”, pregunta dándole alcance.

“¿por qué?”

“¡Da servicios?”

Enrique casi choca con Alejo cuando éste baja lasescaleras.

“Te tengo un cliente”.

Alejo se lo piensa.

Diez minutos después, el invitado que preguntó por el escort abre la puerta de uno de los dormitorios. Al entrar, Alejo lo espera tapado en la cama.

“Ponle seguro”, pide el gigoló.

Cuando la puerta está cerrada y asegurada, Alejo se destapa: está calato, y su pinga está más dormida que erecta. El invitado, ahora convertido en su cliente, se acuesta a su lado. Alejo lo abraza y lo besa en la boca:

“Prepárate para gozar”, le anuncia.

Tras un poco de caricias románticas, Alejo se pone bajo el hombre, de unos 35 años, y deja que vaya hasta su pinga para chupársela:

“Los huevos también”, indica.

Con sus 18 centímetros duros y autolubricando, lo siguiente será forrarse con un condón y meterle del otro lubricante, el de base de agua:

“Siéntate y cabalga”.

El cliente sigue las instrucciones y lentamente se sienta sobre la gorda vara de carne hasta que su ano la engulle toda. Comienza a rebotar.

“Cáchame, Alejandro, cáchame así”, gime de dolor el hombre llegando al éxtasis.

El escort se extraña de que lo llamen por su nombre real, pero trata de restarle importancia y gira con su cliente hasta meterle verga haciendo un piernas al hombro. El cliente comienza a pajearse hasta  que no aguanta más y eyacula en su propio vientre, lo que estrecha su recto y es la señal para que Alejo cese la penetración.

“Pensé que harías carrera en el Ejército”, le dice el hombre.

“Alejo se extraña.

“¿No te acuerdas de mí?”

“No, la verdad”, sonríe el escort para no generar conexión y porque realmente no lo recuerda.

“Fui tu profesor reemplazante de Literatura en la secundaria. No te reconocí por el corte de pelo y los músculos, pero ese timbre de voz y esos ojos…”

“¿Quieres que te devuelva tu plata o…?”

“No, Alejandro. No es eso. Solo que no pensé encontrarte aquí y así. Más bien, si quieres puedo conseguirte trabajo, digamos, no sé… Ahora estoy a cargo de una oficina en educación, aquí en la Regional y…”

”Gracias. Yo te aviso”, contesta secamente el escort, levantándose de la cama. “Puedes ducharte aquí”, le señala la puerta del baño.

“¿Dije algo malo?”

Alejo toma aire y disimulando su incomodidad todo lo que puede:

“Creo que me confundes. Yo soy Santiago. Y, claro, siempre que sea para cachar, nos podemos ver. Espero lo hayas disfrutado”.

Así, calato, Alejo deja la habitación y deja a su cliente totalmente desconcertado.

                Y para terminar,mira una porno aquí. 

viernes, 2 de septiembre de 2022

ASS (44): El nadador y el político… con el pene erecto

Enrique coordina todo para lanzar un nuevo talento porno gay: Julián.



En uno de los dormitorios de la extensa casa de Enrique en Los ejidos, Julián está arrodillado en el filo de la cama totalmente desnudo mientras Flavio le mama su pene. El experto actor y modelo porno gay también está desnudo. Julián mira cómo su miembro es succionado por la boca experta de su compañero sexual. Al recorrer con su mirada la espalda de Flavio y llegar a sus musculosas y redondas nalgas, mira cómo entre ellas la cara de Enrique se solaza metiendo su lengua al ano del chico.

Julián cree que ver un beso negro a otro pata es una cosa excitante, pero está inseguro sobre si él haría eso. Sí le había chupado y lamido la chucha a sus enamoradas, ¿pero a otro chico? Mejor prefiere no pensar.

A un lado de ellos, Willy mira la escena atentamente. Está sentado sobre una silla y solo viste su bóxer. Su pene está evidentemente erecto y se lo soba con la mano. Entonces mira a Julián:

“Tienes que hacerte a la idea de que va a verte mucha gente, pero a la vez tienes que meterte en la cabeza que todo debe parecer muy íntimo y natural”.

“Jodida la cosa”, sonríe el nadador, cuyo hermoso cuerpo desnudo y depilado de pies a cabeza luce como una escultura griega bajo la luz suave del cuarto.

El celular de enrique suena. Suelta las nalgas de Flavio, camina hasta un ccostado de Willy, coge el aparato, mira la pantalla:

“Me llegó la visita… Sigue tú, güey”, indica a Willy.

Enrique se pone el jean y una chompa encima de su cuerpo desnudo, se calza las zapatillas rápidamente y sale del cuarto. Willy se saca el bóxer y continúa el beso negro que su compañero inició en el culo de Flavio. Julián sigue ‘practicando’ cómo manejar su excitación mientras le chupan el pene.

“¿te animas a cacharlo de una vez?”, Willy lo desafía.

Julián duda.

En el primer piso de la casa, Enrique recibe a Eliezer. Ambos se sorprenden de la estampa de culturista que lucen. Se sientan en los muebles de la sala.

“entiendo que debes tener muchas cosas que hacer así que iré al grano”, se desahueva Enrique. “Quisiera que me faciliten la piscina comunitaria un par de días para grabar un video porno gay: te pago lo que me pidan y eso pueden ponerlo como aporte a la campaña sin necesidad de buscar un concepto de blanqueamiento”.

“¿Para cuándo la necesitas?”, se sorprende Eliezer.

“Esta semana… ustedes vean el mejor momento”.

“La huevada es cerrar una piscina de uso público…”

“Yo entiendo, Eliezer; pero comprenderás que no puedo grabar una porno gay a vista y paciencia de todo el mundo. ¿Cuento con ustedes?”

El asistente de Pelu se toma unos segundos.

“Déjalo de mi cuenta”, al fin responde sonriendo. “Y… ¿cuán fuertes serán las escenas que van a filmar?”

Enrique se deja de protocolos y comienza a acariciar la pierna de futbolista  que se maneja Eliezer, quien comienza a sentir que la pinga se le pone dura. Entonces, pone su mano encima de la del productor porno gay:

“Creo que sabemos cómo va a terminar esto y… no sé cómo decírtelo… yo… es decir… ustedes”.

“¿¿Qué pasa, Eliezer?”

“¿Ustedes están sanos? Mira que ahora ha aparecido esto de la viruela del mono, hay ese nuevo brote de Covid…, y el… el…”

“Estamos vacunados contra Covid, Eliezer. Y sobre viruela del mono, todos tenemos sexo solo entre nosotros”.

“Y el VIH?”

“Todos estamos controlados y tomamos Truvada ®… por cierto, deberían convertirlo en política de salud pública, especialmente para los gays y bi que aquí son más de lo que el censo dice”.

“Yo caché con uno de los chicos que trabaja para ti; Flavio creo que se llama. Él me dijo que es escort, ¿entonces qué me garantiza que no tenga algo más?”

Enrique sonríe comprensivo y deja de acariciar la pierna de Eliezer:

“¿Tú coges con el tal José Luis, cierto?”

“sí… así que imagínate si le da algo… los otros candidatos lo demolerían”.

Enrique sonríe de nuevo:

“Te entiendo… bueno, celebro que tu jefe no sea… promíscuo… y más bien, mándame tu cotización y la cuenta para depositar”.

Eliezer se incomoda al escuchar la insinuación sobre la conducta sexual de Pelu pero se las traga:

“Claro… Mañana a primera hora”.

Eliezer se levanta y se despide. Enrique lo acompaña siguiéndolo a propósito para ganarse con su hermoso culo. Entonces, el moreno frena en seco:

“Nunca he visto el porno que hacen… ¿dónde puedo encontrarlo?”

Enrique le sonríe: “Sígueme”.

Cuando ambos llegan al segundo piso, sobre la cama Flavio está en cuatro patas mientras Willy le acomete por el culo con su verga y Julián sigue delante de la boca del actor y modelo dejando que le siguiera mamando el pene. Eliezer se asoma con cuidado tratando de no hacer bulla. Logra concentrarse en la imagen, tanto que su gran pene comienza a ponerse duro bajo su jean. Pero no solo es la única cosa que siente: algo se arrima en sus nalgas. Reacciona. Al girar, la cara de enrique está a milímetros de la suya.

“Soy activo solamente”.

Qué pedo, güey”, le susurra enrique. “Entonces acaríciame el culo”.

Eliezer no aguanta más; se trenza en un beso con el dueño de casa mientras sus manos se posan ya sin roche sobre las firmes nalgas, y más aún, tratan de meterse bajo el jean de enrique. Eliezer se separa de pronto, ya excitado:

“No tienes ropa interior”.

“No tengo nada debajo excepto unas ganas increíbles de que me cojas”.

“¿

En solo cinco minutos, Eliezer y enrique ocupan el cuarto contiguo y comienzan a desnudarse sin ddejarse de besar en la boca, suben a la cama y se arrodillan sin dejar que sus labios pierdan el contacto.

Así desnudos, Eliezer puede pasear sus gruesas manos por esas lampiñas, redondas y duras nalgas mientras su pene erecto esgrime con el pene erecto de Enrique.

“Chúpame el culo”, dice el anfitrión.

Enrique gira y se agacha. Eliezer olvida todos sus escrúpulos sanitarios y se inclina también a probar el ano que se le abre en medio de las dos poderosas nalgas que también lame, besa y mordisquea. Enrique gime y pide más.

Tras varios minutos de beso negro, Eliezer se levanta otra vez: “Chúpamela”.

Enrique gira y se prende de la vergota gorda y larga que se le eleva dura como un tronco fresco emergiendo del negro bosque de un vello púbico sin recortar. Increíblemente, enrique logra tragarse todo el pene. Eliezer lo agradece en el alma.

Posteriormente, Enrique da un condón a Eliezer quien se lo calza. Una buena cantidad de lubricante es untada sobre el falo y en el agujero del culo. La penetración anal se hace despacio. Eliezer sabe que su miembro no puede entrar de golpe; además, lento se siente más rico. Eso incluye el bombeo.

Él y enrique gimen mientras disfrutan del momento.

En la habitación del lado, Willy preña a Flavio. Saca su pene y mira a Julián:

“¿te animas? Hay condones”.

Julián lo piensa… “De acuerdo”.

Willy le alcanza el preservativo, Julián se lo pone y se coloca detrás de Flavio.

“Al fin te la voy a sentir en mi culo”, comenta éste último”.

Julián no termina de meterle la cabeza cuando siente que no puede evitar la eyaculación. Ahí acaba todo. Mira nervioso a Willy, quien no sabe qué decir.

En la habitación del lado, Eliezer todavía dura una hora más antes de que su semen llene el látex y tras un beso recuerdde a enriqe que el trato está cerrado:

“Tranquilo que vas a tener la piscina en el menor tiempo posible”.

Y para terminar,una porno gay.


domingo, 23 de enero de 2022

ASS (12): Un nuevo actor porno profesional

Enrique hace una oferta irresistible a Alejo.

 


Por segunda vez en 24 horas, Alejo está en casa de enrique. Ambos están sentados en el sofá de la sala viendo en el LED enfrente suyo una de las fotos de Alejo posando desnudo en la columna del patio trasero.

“Mira, carnal”, enrique le palmea su musculoso muslo, “la oferta es simple y directa: firma exclusividad para ASS y a cambio yo te pago ya no mil soles mensuales sino… mil dólares, y eso no se contrapone a tu trabajo como escort, o hasta modelo de pasarela o de Bellas Artes”.

“¿Qué es ASS?”

Enrique sonríe:

“¿No leíste los papeles que te di ayer para firmar? Angels of Sex Studios, la productora que realiza y comercializa este tipo de material, y la que te pagó el cheque que te di ayer y el que te puedes llevar hoy a casa”.

“Flavio también me ofreció pasarela y posar en Bellas Artes…”

“Lo sé porque Willy me lo contó, pero considera, carnal, que el dinero que te va a pagar, o sale de aquí, o es mucho menor al que podrías ganar con nosotros que somos una marca internacional”.

Alejo se queda callado y mira nuevamente cómo sus fotos pasan por el LED. Ahora se lucen aquéllas donde ya muestra su pene erecto:

“¿Por qué yo?”

“Ya te dije, cabrón: eres guapo y con la estampa latina que le gusta a los gringos, tienes buen cuerpo, tienes buena verga, coges muy bien”.

Enrique toma el control remoto y adelanta las imágenes en la pantalla hasta ver uno de los clips en el que Alejo cacha con Flavio.

“¿ya tienes a alguien fichado?”

“Por ahora Flavio. Contigo seríamos tres”.

“¿Seríamos?”

“Aparte de productor, soy actor. Es más: si quieres, podemos grabar una escena ahora mismo… te la pagaría igual… Pero sí me gustaría que consideraras la exclusividad”.

Alejo lo piensa un poco:

“Suena de la puta madre, enrique. La huevada es que yo nunca he llevado tanta plata a mi jato…”

“Eso se resuelve, cabrón”, le sonríe el productor y, ahora sabemos, actor.

“¿No usaría mi nombre real, no?”

“No. Usaríamos tu Nick de escort: Santiago… o mejor Santi”.

Alejo mira la imagen congelada de él mismo metiéndo su pene al ano de Flavio…

“A la mierda… ¿dónde firmo?”

Un cuarto de hora después, la puerta de uno de los dormitorios se abre y los dos galanes entran besándose y abrazándose en la boca. Se acarician con locura. Poco a poco, se van calateando por completo. Claro que Alejo tiene una prenda extra: el bóxer y las medias. Ya desnudos, van a la cama: Alejo se acuesta sobre enrique sin parar de besarse ni acariciarse. El nuevo talento mama un poco las tetillas luego de estimular el cuello con su boca.

“Así, cabrón”, se arrecha Enrique. “Así, papá”.

Alejo vuelve a besarlo en la boca, e incorporándose súbitamente, le levanta las masivas piernas. Las pingas de ambos ya están duras, al palo. Sin perder mucho tiempo, alejo se agacha hasta poner su rostro en medio de las dos carnosas nalgas de enrique y hacerle un apasionado beso negro. El pasivo gime y jadea.

“Cómetelo, papá”, le dice. “Cómete ese culo”.

Alejo pasea su lengua por el enorme ano de enrique, y tras arrodillarse de nuevo, juega a puntear el agujero con su pija dura aprovechando que lubrica mucho. De todas maneras, Enrique le alcanza un poco de gel que Alejo esparce en sus gruesos 18 centímetros. Es cuando comienza la penetración: despacio, sin prisa pero sin pausa, hasta que su miembro desaparece en ese hueco.

“Cógeme rico, Santi”, anima enrique.

Alejo comienza a moverse poco a poco hasta acometer el culo de su compañero, rápido y fuerte.  Los gemidos de ambos se confunden y llenan toda la habitación. No hay roche en hacerlo: nadie los escucha. Tras varios minutos en esa pose, deciden hacer la de perrito. Ahora sí el chasquido del cuerpo de Alejo sobre el culo de Enrique suena duro y rápido, como si se tratara de una máquina de coser industrial.

“Así, cabrón.¡Así! ¡Fuerte!”

Alejo sigue penetrando imparable, más fuerte, más enérgico. Vuelven a cambiar de pose. Esta vez, el pasivo toma el control al sentarse sobre los gruesos y húmedos 18 centímetros del activo, quien yace boca arriba, y los cabalga como si se tratase de un camino tortuoso. Alejo acaricia el cuerpo de Enrique, en especial sus nalgas. Éste aprovecha que su largo pene y sus grandes huevos golpean el abdomen perfecto del joven para pajearse, o chaquetearse como él suele decir. Ambos siguen gimiendo y jadeando por largo rato hasta que Enrique no puede contenerse más:

“Me vengo, cabrón. Me vengo”.

Enrique frota su pene erecto como si fuese a arrancarlo de su cuerpo hasta que ráfagas de cremoso semen se disparan sobre el  abdomen de Alejo, mientras éste saca con cuidado su verga y también la pajea con cierta rudeza mientras enrique sigue encaramado encima suyo, mirándolo y besándolo en la boca.

“Las voy a dar, mierda. ¿Las voy a dar!”

Tres chorros de esperma saltan de la pinga de Alejo y aterrizan en toda la raja del culo de Enrique. A pesar de haberse vaciado, Alejo vuelve a meter su verga aún erecta en ese culazo. Ambos amantes terminan toda la sesión besándose cariñosamente en la boca.

“Y… corten. Estuvo genial”.

Willy, quien durante todo el tiempo ha estado revoloteando con una cámara de video, apaga el aparato y se seca un par de gotas de sudor en la frente.

“Realmente hiciste de cuenta que yo no estaba aquí”, le alaba a Alejo.

“¿en serio salió bien?”

“De la chingada”, interviene Enrique. “Es más… por este video, no te voy a pagar mil sino mil quinientos. ¿Se puede pedir más?”

“Sí, una ducha”, bromea Alejo.

“Eso sí sería cañón, pero primero hagamos justicia”.

Alejo mira a enrique sin comprender nada. Entonces, el productor y actor mira a succamarógrafo:

“Encuérate y méteme tu verga, cabrón”.

Willy sonríe, se desnuda ttodo: la tiene durísima y a punto de estallar. Se sube a la cama, y aprovechando que Enrique sigue a cuatro patas, se coloca y le clava su pene erecto. Se mueve fuerte. Alejo mira la escena atónito mientras el pene flácido del pasivo se roza sobre el semen que continúa disperso en su abdomen.

“Las voy a dar”, anuncia el camarógrafo, quien suelta su leche en el mismo punto donde cinco minutos antes lo hizo Alejo. Algunas gotas ddel semen de Willy caen sobre la pinga semierecta del activo.

“Ahora sí podemos darnos un regaderazo”, sonríe Enrique. “Los tres juntos”.

Y para terminar, unvideo porno. 

domingo, 29 de mayo de 2022

ASS (30): Un nuevo actor porno exclusivo

Marcano llega a grabar su escena porno con Flavio y Enrique, a quien ya conoce de mucho tiempo atrás.

 


Marcano llega a la discoteca en la ciudad de Piura donde lo citaron para grabar su escena en la película porno que produce Enrique… con la producción asociada de Flavio. Un vigilante le da acceso junto a su vehículo. Sin necesidad de preguntarle, a leguas reconoce que este chico no es peruano como él. Al entrar, Willy está calibrando la cámara con las luces del escenario en el salón principal.

“Vengo a…”, anuncia.

“Claro”, sonríe el camarógrafo. “Te llevo”.

Si el rostro hermoso que puede ver y la anatomía perfecta que intuye lo han impresionado, el culo del chico le jala la vista mientras caminan por el pasillo hasta la oficina de la administración. Como resultado, Willy siente que su pinga comienza a ponerse dura dentro de su pantalón. Al ingresar a la oficina, Enrique está sentado viendo algo en su laptop mientras Flavio se termina de poner el short sexy que usará en la escena.

“Hola de nuevo…chamo”, sonríe Enrique. “Ya sabes cómo es el protocolo”.

Marcano le devuelve la sonrisa y comienza a desnudarse todo. Conforme va descubriendo su torso perfecto, sus piernas fuertes, su culo enorme, su gran verga y huevos, Flavio queda tan boquiabierto que olvida asegurar la trampilla del short y se le cae al suelo: su pene erecto queda al descubierto y sus mejillas enrojecen.

Esta escena será un poco diferente a las anteriores: Marcano encarna a un conserje que barre el escenario mientras el personaje de Flavio ensaya su coreografía.

“¿Un venezolano que no sabe bailar?”, pregunta el actor a Enrique mientras le ponen aceite.

“Y qué tiene, cabrón. Tú eres piurano y no sabes bailar ese… tendero, rondero, tontero, o como se llame ese baile que intentó enseñarte ese chico que te cogió en esa orgía”.

“Ah, el campeón nacional de tondero”, ríe Flavio. “El baile se llama tondero, ton-de-ro”.

Willy por su parte también coloca aceite a Marcano.

“Cuando me toque dar clases de figura humana, te contrataré como modelo”, le dice.

“¿Pagan bien?”

“No tanto como hacer porno, pero tu canon puede abrirte muchas puertas”, Willy le guiña un ojo.

Enrique grita acción, y Flavio comienza a bailar en el escenario mientras Marcano finge barrer en un costado. Entonces Flavio lo mira y lo seduce con su baile hasta conseguir llamar la atención del otro muchacho. Se le acerca, le sigue bailando, y mientras lo hace se va quitando el polo y luego el short. Entonces, toma el polo a Marcano, se lo arranca, literalmente, le baja la pantaloneta y se arrodilla a chuparle la verga.

A Flavio le cuesta trabajo lograr que esos gruesos 21 centímetros se metan todos en su boca pero la escena lo amerita.

“Chúpame el culo”, pide el bailarín.

Flavio se pone en cuatro sobre el suelo y Marcano se agacha a practicarle el beso negro. Willy aprovecha para captar la escena desde varios ángulos, como de costumbre, y de vez en cuando acomoda su erección. La forma cómo Marcano sopea a a Flavio es diferente, con más pasión, y la imagen lo capta fielmente.

Marcano se incorpora luego, disimuladamente se unta mucho lubricante en su pene erecto y lo va introduciendo en el ano ya dilatado de Flavio. Se supone que el actor debe fingir placer a través del dolor, pero esos gestos no son actuados. Bajo otras circunstancias, quizás le habría pedido a su compañero que detenga todo pero hay una cámara delante y mil soles más en su cuenta.

“Corten”, indica Enrique. “Vamos a grabar contraplanos y el fin de la escena”.

Marcano se detiene por un momento pero no saca su pene del ano de Flavio. Willy acomoda la cámara y Enrique se coloca en una puerta a espaldas de los actores. “Acción”, ordena.

Marcano vuelve a meter y sacar su verga del culo de Flavio mientras, al fondo, enrique hace el ademán de pasar y quedarse sorprendido viendo el coito en el centro del escenario. Entonces se apoya en la puerta y comienza a sobarse el paquete hasta ponerse el pene duro, sacárselo y comenzar a masturbarse mientras, supuestamente espía a los dos amantes; pero, en el proceso mueve tanto su mano que topa el escobillón que estaba arrimado al filo, hace que se caiga, y los dos chicos se asustan al ser descubiertos.

Primer plano a la cara de enrique, evidentemente excitado; corte en el mismo plano a su pinga erecta fuera de su pantalón. Tras un corte, Enrique, ya desnudo, se arrodilla delante de Flavio y le ofrece su pene para que se lo chupe mientras Marcano lo sigue haciendo sufrir al penetrarlo. Willy, como siempre, revoloteando mientras busca el mejor ángulo.

Tras cierto tiempo, Enrique cambia de lugar y se coloca detrás de Marcano. Le introduce su pene. Sabiéndose al medio del trenecito, Marcano comienza a mover su cadera tratando de estimular el ano de Flavio (sin conseguirlo) y estimulando el pene de Enrique con su ano (lográndolo por completo). Tras otro rato, Marcano y Enrique se paran dejando a Flavio al medio y arrodillado, se masturban y disparan su semen casi al mismo tiempo sobre las mejillas del modelo quien también masturba su miembro hasta eyacular sobre el suelo del proscenio. Corte y queda.

“Entonces… ustedes ya se conocían”, conecta Flavio.

“es una larga historia, cuate, como mi verga… y la suya”, se acaricia el pene Enrique.

Willy entra también desnudo y secándose con una toalla.

“El venezolano ya está listo para hacer la sesión en tu casa”, avisa a Enrique.

“Genial. Que salga, nos duchamos de inmediato y nos vamos”.

Marcano no demora mucho y aparece aún desnudo y también secándose.

“Por fin te taladré ese ojete”, sonríe el productor.

“¿¡Por qué no me metiste huevo esa vez en Maracaibo?”

“Me dio pena tu… novio. ¿Cuento contigo para la escena de mañana?”.

Marcano se sienta en una silla buscando su ropa:

“Mi ex novio. Y sobre mañana, siempre que haya dinero, cuentas conmigo”.

“Genial porque tengo una propuesta adicional: un contrato deexclusividad con ASS”.

Esa noche, Miguel masajea el cuerpo perfecto y desnudo de Marcano en el cuartito del AS.

“¿Y aceptaste ser su actor porno exclusivo?”

“Tengo buen cuerpo, tengo buena verga, tengo buen culo, soy versátil, me pagan por lo menos un 25 por ciento más de lo que saco en un mes. ¿Tengo más opciones?”

Miguel sonríe mientras le masajea las nalgas a a lo ancho y largo, y vaya que si son anchas y largas.

“Yo también lo acepté pero seguiré con el gimnasio, los masajes, el grupo de danzas. A ver si con lo que ahorro por fin puedo dedicarme a hacer mis cuadros y mis fotos de desnudos”.

“Con lo que ahorre primero validaré mi título de ingeniero, luego pondré una empresa de servicios, y si no, me iré a Buenos Aires, o Río, o México, o Miami… o Madrid”.

Miguel termina de masajear la parte posterior de piernas y hace que Marcano se ponga boca arriba en la camilla: su pinga está casi erecta.

“Primero tendremos que sobrevivir el primer año”.

“Gracias por reconectarme con el charro”.

“Por nada”, sonríe Miguel, acaricia la verga de Marcano, y se inclina a mamarla para terminarla de poner dura. Marcano disfruta esa boca tibia y húmeda hasta que súbitamente siente que le dejan de chupar el cipote.

“Oye, ¿y qué sabes de Edú? Alejo dice que no lo ve desde hace un par de días. ¿No fue contigo?”

“No”, dice Marcano. “Tampoco sé nada de él”.

“Raro, ¿no?”

“Sí… raro”, miente Marcano. Ya empeñó su palabra en no decir nada a nadie. 

            

domingo, 5 de diciembre de 2021

ASS (6): Su pinga es el trofeo

Willy parecía bien hetero, pero también tiene su lado gay.


 

Bajo la ducha de la enorme casa en Los Ejidos, Alejo y Flavio están cubiertos en espuma de jabón quitándose el óleo de la escena de sexo.

“Cachas riquísimo, salvo que te metas bien en tu personaje”, seduce Flavio.

“Gracias”, solo atina a sonreír Alejo.

“?Y cierto que también eres escort? No me mires así. Tu perfil en Hunks of Piura es, digamos popular, o al menos eso dice Enrique”.

“¿No lo has visto tú?”

“Sí, ricas fotos. Bien producidas. Deberías probar más suerte aquí en Piura”.

“¿qué podría hacer aquí en Piura?”

“Mira, yo a veces hago pasarela, bailo como gogo y suelo posar desnudo en Bellas Artes. Con eso me pago mi carrera: Administración de Empresas”.

“¿Qué debo hacer para conseguir todo eso?”

Flavio agarra la pinga de Alejo con una mano:

“Cacha conmigo todo el tiempo”.

Abajo en la sala, Willy, aún desnudo, y enrique terminan de guardar la utilería y los equipos de fotografía.

“ese nuevo chico, Alejo, tiene mucho potencial pero creo que debe hacerse una carrera solo. Y sabes a qué me refiero”.

“¿Qué tiene de malo andar con Flavio?”

“A Flavio le gusta ese pata”.

“Y a mí también, y a ti. ¿Crees que nadie notó tu verga parada? Y se supone que eres straight”.

Willy sonríe:

“Me excité… y soy mayormente straight, pero tengo rasgos bi”.

Enrique se acerca a Willy, y se quita el polo y la bermuda: debajo no tiene más que su piel depilada por completo y decorada con algunos tatuajes étnicos.

“¿Me permites?”

Sin esperar un sí, enrique se arrodilla sobre la alfombra y comienza a chupar el pene al fotógrafo, el que no tardda en ponerse duro otra vez. Enrique se lo traga todo.

“Las bolas también”, pide Willy.

Enrique baja un poco y succiona con cuidado cada testículo, mientras acaricia el culo flaco pero formado a su amigo. Luego regresa a la pinga.

“¿La quieres en tu culo?”

“Clávamela, carnal”, pide enrique, quien se apoya sobre el sofá, para las nalgas. Willy se arrodilla un poco, escupe saliva  y comienza a penetrar el ano, que más bien parece una gran cueva de oso.

“Cógeme así, cabrón. Cógeme rico”.

Willy sabe de más que ese orificio ya está habituado al trabajo duro así que bombea con rapidez, tanta que apenas si dura cinco minutos.

“Las doy, huevón”, gime y levanta la cabeza mientras su semen se dispara dentro del recto de Enrique. Poco a poco se va calmando hasta que su pene semiflácido sale con facilidad del orto del productor. “¿Puedo darme una ducha?”

Apenas Willy está llegando al dormitorio  de enrique cuando la puerta se abre y Flavio aparece desnudo:

“¿Alejo sigue en la ducha?”, consulta el fotógrafo.

“No”, sonríe Flavio. “Ya está sequito y bien ordeñadito”.

Willy entra y Alejo se está amarrando las zapatillas.

“¿Ya?”

“¿Cómo salí en las fotos?”, pregunta el muchacho.

“Perfecto. Justo le decía a enrique que deberías hacer carrera en esto pero ya dependerá de ti”.

“Flavio me dice lo mismo”.

Willy se queda mirando a Alejo por un segundo:

“Me ducho al toque y salgo. Espérame que quiero enseñarte algo”.

Alejo se acuesta sobre la cama y mira al techo.

Abajo,en la sala, Flavio llega muy horondo:

“No me digas que al toque”, se sorprende enrique.

“¿Vamos a nadar a la piscina? Yo ya estoy duchado”.

“Vamos. Como sea, mañana me toca cambiarle agua”.

Ambos hombres, con cuerpos de dioses griegos, se tiran en un semiclavado y van a la parte cerca de una rara pileta en forma cónica que está justo al medio. Al llegar y emerger, Flavio abraza y besa en la boca a enrique:

“Hace dos semanas que no te cacho””.

“Y ya la tienes dura, cabrón”.

“Voltéate”.

Enrique gira y, conteniendo la respiración, Flavio se hunde hasta alcanzar las nalgas del anfitrión y hacer un beso negro subacuático. Al emerger, Flavio se coloca de tal modo que su pene cabeza de hongo está calibrado justo para ingresar al ano de Enrique.

“Clávame, cabrón, de golpe”.

Flavio hace un movimiento repentino y todo su miembro se hunde en el recto de Enrique.

“Así, cabrón. Cógeme así, fuerte”.

Flavio mueve su cadera con firmeza aunque sin violencia, arrancando gemidos y jadeos que ambos comparten. Enrique, entonces, se quita la pinga, se apoya en el filo de la pileta al medio de la piscina y levanta las piernas hasta ponerlas en los fuertes trapecios de Flavio:

“Métemela duro, papá. Métemela con huevos”.

Flavio le introduce su pene como le piden y sigue moviéndose como si el mundo se fuese a acabar. El agua de la piscina crea tal oleaje que, si se tratara de dos titanes, las orillas recibirían constantes tsunamis.

Desde la ventana del dormitorio en el segundo piso, y ocultos tras una cortina, Willy, aún desnudo tras ducharse, y Alejo miran todo lo que sucede en la fuente rectangular.

“A eso me refiero”, advierte el fotógrafo al modelo.

“Pero solo lo está cachando”.

“Como también me lo acabo de cachar yo”.

“Si me lo pide, me lo cacho también. Ya la tengo dura otra vez”.

“¡es en serio?”

Willy deja la cortina y mira la entrepierna de Alejo, ahora cubierta por su short.

“Eres bien dotado”.

“El tuyo tampoco es chiquito”, le sonríe Alejo, quien se saca el polo y el short por segunda vez. Arrima todo su cuerpo a Willy: “La tienes dura… como cuando nos tomabas fotos”.

Willy sonríe. Ambos se dan un beso en la boca.

“¿Guerra de espadas?”

“Ya, dale: guerra de espadas”.

Abajo en la piscina, el coito entre Flavio y enrique tiene para rato. Es hora del almuerzo.

 

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 17 de abril de 2022

ASS (24): Bill cachando, Enrique produciendo

Tras cachar en cámara, Flavio ofrece ayudar para hacer más porno.

 


Ese domingo por la tarde, Enrique y Flavio graban la cuarta escena de la producción que fluye casi de forma improvisada pero que aún dentro de la improvisación sería la segunda del primer video porno DE ASS. La locación es una oficina de la discoteca donde se grabaron las otras tres escenas (el sábado por la noche, se había filmado a Flavio ejecutando su número de strip-tease al desnudo con alguna concurrencia real).

Se supone que en esta escena, Enrique, interpretando a Bill, plantea a Flavio, interpretándose a sí mismo, encargarse de los shows calientes de la discoteca.

“Me encantó tu número pero necesitamos más strippers”.

“¿Cuántos?”

“Los que podamos… ah, y dispuestos a todo”.

“¿A todo… como qué?”

Bill se levanta de su silla, camina hacia Flavio y se inclina a darle un beso profundo en la boca que él responde a la vez que se pone de pie. Ambos se acarician y besan mientras se van desnudando. Mejor dicho Enrique, porque se supone que en la escena anterior Flavio no solo se había quedado desnudo tras bailar sino que además se había pajeado frente al público dejándose tocar por algunos concurrentes.

Una vez que Bill queda calato, ambos se frotan los penes ya erectos.

“Chúpame la verga”, pide el empresario.

Flavio se arrodilla hasta tomar el largo y grueso pene, 18 centímetros, con sus labios y comenzarlo a succionar con mucha pasión. Alrededor de ambos, Willy no deja de buscar diversos planos con la cámara de televisión.

“Desde abajo también, cabrón”, indica Enrique.

Willy casi se tira al piso para tomar la cara de Flavio mamando el enorme pene tratando de metérselo hasta la garganta, casi a punto de vomitar. Luego ambos se ponen en pie, y Bill hace girar a su compañero sexual y apoyarse sobre el escritorio mientras para el culo. Bill se arrodilla y comienza a practicar un sonoro beso negro abriendo los grandes glúteos del pasivo con sus dos gruesas manos en tanto Flavio gime y jadea bien arrecho.

“Corta y pásame el lubricante”, pide de nuevo Enrique saliendo de personaje.

Willy saca el frasquito de su bolsillo y se lo alcanza. Enrique se lo unta generosamente a lo largo de todo su falo y del ano de Flavio, lo devuelve, se pone de pie, se pajea un poco y se pone duro el pene.

“Acción”, indica.

Cuenta mentalmente hasta tres, y Bill comienza a meter su largo pene en el ano de Flavio, quien hace gestos de dolor y placer. Poco a poco se va meciendo. Willy sigue buscando con la cámara ángulos diversos para luego mezclarlos en la edición.

“Corta”, vuelve a ordenar Enrique. “Plano general desde eje lateral”.

Willy se coloca.

“Acción”, indica Enrique.

Bill saca su pene del ano de Flavio y lo hace acostarse boca arriba sobre el escritorio, le ayuda a levantar sus piernas, y le mete nuevamente la verga. Se repite la penetración para tener diferentes planos. El coito continúa hasta una nueva orden de corte. Ahora Bill se acuesta boca arriba sobre el escritorio, y aprovechando la gruesa madera, hace que Flavio se siente encima de su pene erecto, se lo meta al culo y comience a rebotar.

“¿Cuánto tiempo vamos?”, consulta Enrique saliéndose de personaje otra vez.

“27 minutos por todo”, informa Willy.

“Avísame cuando lleguemos a 30”.

Willy nuevamente tiene su verga al palo bajo su jean; aún así mira el cronómetro hasta que se computa media hora efectiva de grabación:

“Tiempo”, indica.

“Corta. Todo en picado ahora”.

Bill se para a un lado del escritorio, hace queFlavio se arrodille:

“Abre bien la boca, puto”, le dice.

Flavio incluso saca la lengua. Bill se pajea hasta que cinco ráfagas de espeso semen se disparan sobre las papilas gustativas del pasivo, mientras elactivo ruge de placer. Flavio se termina tragando el esperma. Ambos actores esperan un momento.

“Corta”, indica Enrique. “Remate en plano americano”.

Willy se ubica e indica que está listo.

“Acción”, ordena Enrique.

Flavio termina de saborearse el semen, se pone de pie y besa en la boca a Bill.

“¿tenemos un trato, entonces?”.

“Por supuesto”, responde Flavio muy sonriente.

“Ya sabes: dispuestos a todo”.

Ambos hombres se besan otra vez en la boca por un minuto o minuto y medio.

“Corta”, indica Enrique saliendo de personaje otra vez.

Aún desnudo, y tras una hora y media de actuar, equivocarse y repetir, revisa toda la escena porno en bruto en el visor de la cámara, mientras Willy se cacha a Flavio, ambos apoyados en el escritorio.

“excelente. Hay planos padrísimos, cabrón”.

Willy preña a Flavio, y mantiene su pene dentro por algún tiempo mientras recobra el aliento.

“¿¿Sí me escuchaste o te concentraste más en coger con este cabrón?”

“Sí y gracias”, responde Willy levantándose el bóxer y el jean. “Quizás con lo que grabamos anoche y esta mañana ya tenemos para una hora o una hora 10”.

“Poco”, reflexiona Enrique. “Hora 45 debería ser lo mínimo, o sea que necesitamos tres escenas más”.

“¿Y con quién las haremos?”, intriga Flavio.  “¿Repetiremos con Alejo y su amigo?”

“Alejo me dijo que tiene dos chavos más en su pueblo”, comenta Enrique. “La vaina es que no los conozco: solo sé que uno es futbolista, el otro es venezolano”.

“Pero según entiendo, esta película es sobre strippers; entonces, ¿al menos saben bailar?”

“No lo sé”, responde secamente Enrique levantándose de su silla.

“¿Y vas a esperar a que Alejo te los traiga?”, desafía Flavio.

“Recuerda, cabrón, que no puedo aparecerme por su pueblo… nadie puede darse cuenta, cabrón”.

“Sí”, replica Flavio. “Tú no, pero… Willy… y yo sí”.

Enrique mira al chico intrigado:

“¿Qué propones, cabrón?”

“Dame el crédito de co-productor y te los consigo… y si ellos no sirven, te los consigo igual”.

“Eso significa que debo pagarte más lana”.

“Es eso… o tu video solo tendrá una hora de duración… ¿qué dices?”

            

domingo, 21 de noviembre de 2021

ASS (04): Muéstrame tu pinga erecta

Alejo posa en una sesión de fotos al desnudo y al palo.

 


A las 9:30 de ese domingo por la mañana, el atlético Alejo llega a una de las casas de Los Ejidos. Toca el timbre. Viste un polo, short y unas zapatillas de tela. El polo y el short disimulan mal el simétrico trabajo que las pesas han forjado en su cuerpo: espalda ancha, pectorales y brazos hinchados y formados, cintura estrechita, buen par de nalgas y buen paquete, grandes y formados muslos y ni qué hablar de sus pantorrillas. Hermoso ejemplar de varón en sus 22 años, quien además tiene un rostro muy agradable y un cabello negro ensortijado algo desordenado. Saca su celular del bolsillo delantero y comienza a escribir un mensaje cuando la puerta se abre y un hombre en sus 30 le sonríe.

“Pensé que ya no ibas a venir, cabrón”.

“Hay poca movilidad”.

Enrique le da la mano y lo invita a entrar. Tiene rostro agradable, ojos algo claros, un poco alto, y ese polo y esa bermuda que se puso esa mañana también disimula mal un físico típico de gimnasio. Cruzan el jardín que rodea una casa de dos pisos. 

Al ingresar a la amplia sala, en la escalera un hermoso y atlético chico, totalmente desnudo, lo ve llegar. Avanza un poco más y al pie de las gradas, un pata aparentemente flaco y formado, vestido con polo y buzola, manipula una cámara fotográfica profesional.

“Te presento a Willy”, le indica Enrique.

“Mucho gusto”, intercambian ambos.

“Y ese cuate allá arriba es el gran Flavio”.

Alejo le lanza un tímido hola que el modelo le responde con una amplia y seductora sonrisa.

“Acompáñame”, indica el anfitrión hastallevarlo a unos modulares donde hay unos papeles. “Tómalos y fírmalos con tu nombre y DNI. Uno es el contrato y el otro es la autorización de uso. ¿Sí tienes claro qqué vamos a hacer hoy, no?”

“Posar desnudo”, responde Alejo con mucha seguridad.

“Y mostrando la verga erecta”, agrega enrique.

“Sí, normal. ¿Tienes lapicero?”

“¿No vas a leerlo antes?”

“No vas a ratearte, ¿o sí? Ya me dijiste que las fotos son para México, ¡no?”

“Sí. Para una revista que publica desnudo masculino erótico”.

“Normal”, reitera Alejo, y firma.

“encuérate que voy a ponerte el óleo. Apenas Willy termine de trabajar con Flavio, comienza a trabajar contigo; luego con ambos”.

Alejo se quita el polo y las zapatillas. Ya descalzo, se para sobre la alfombra de la sala y se quita el sshort. Queda calato.

“Uff. Te ves más mamey que en las fotos que me mandaste, cabrón”, le comenta enrique.

El muchacho sonríe.

Enrique toma un frasco de un aceite oscuro y comienza a pasárselo por todo el cuerpo, desde la cara, luego el cuello, los pectorales, los brazos, los costados, el abdomen, la cintura.

“Voltéate. ¿entrenas duro, no?”

“Eso y el trabajo en la chacra”.

“Sí, me contaste”, menciona enrique, quien está untando toda la espalda y se arrodilla para hacer lo mismo con las nalgas. Entre ellas, asoma uno que otro vello.

“Me estás metiendo la mano al culo”, sonríe alejo medio en son de reclamo.

“Tranquilo, cabrón. No quiero que salgan zonas claras”.

Continúa con las piernas y pantorrillas.

“Voltéate”, pide.

Alejo gira, y ahora enrique le pasa el aceite por el pubis y la ingle incluyendo el pene y los testículos. El pene comienza a reaccionar y crecer.

“Te pones erecto de plano”.

Alejo sonríe.

Enrique termina de untarlo.

“Que se absorba un poco y te traigo el vestuario… debiste podarte un poco el arbusto”.

“No tengo tijera para los pendejos”.

“Ahora traigo una”, sonríe enrique.

“Necesito ayuda con el pene de Flavio”, llama Willy desde la escalera.

“Voy”, responde Enrique. “Ya vengo”, le dice a Alejo.

El anfitrión va hasta donde está el otro modelo, se arrodilla en una grada y evidentemente comienza a chuparle la pinga a Flavio, quien mira la escena, igual que Alejo, pero a la distancia. Su pinga también se pone dura y recta: 18 centímetros, gruesa, botando líquido preseminal ya en la punta.

Enrique saca un frasquito de su bolsillo y echa un líquido transparente, como gel, sobre el miembro de Flavio.

“espárcelo”.

Flavio distribuye el lubricante por su pene y reanuda la sesión de fotos. Enrique regresa donde Alejo, y se percata de su pene erecto.

“Chinga tu madre, cabrón. Qué buena verga tienes”.

Alejo sonríe y distribuye su líquido preseminal por toda su pieza a manera de lubricante.

Cuando Willy acaba la sesión con Flavio, el aceite ya se ha absorbido sobre la piel de Alejo dándole un tono bronceado uniforme y natural y Enrique ya le ha recortado el vello púbico para que se luzca mucho más su pinga y sus grandes bolas.

“Contigo vamos a trabajar en la columna que está en el jardín”, indica el fotógrafo, a la vez que apunta el dedo a una rara y solitaria decoración de mármol blanco de contorno acanalado.

Alejo camina y coloca en su marca; no se pone nervioso frente a la cámara. Ejecuta todas las poses que le piden. Su cuerpo hermoso no solo se luce bien en las fotos que aparecen chiquitas en el visor. También llama la atención de Enrique, y especialmente de Flavio.

”¿De dónde sacaste a ese churro?”

“De un rancho”.

“Qué rico”.

“enrique, ya sabes qué hacer”, pide Willy, quien está arrodillado sobre el piso del jardín al lado de la piscina y con la cámara en ristre.

“Si quieres lo hago yo”, murmura Flavio.

”Ya tendrás tu turno”, sonríe el anfitrión. “No me asustes al morro”.

Enrique va hasta donde Alejo se arrodilla y comienza a mamarle la verga hasta ponérsela dura. Repite la aplicación del lubricante. Con eso, Alejo tiene lo necesario para seguir haciendo la sesión con el pene erecto.

“No vayas a eyacular”, pide Willy.

“Demoro mucho”, presume Alejo.

“Qué bueno, peoncito”, susurra Flavio a la distancia, cuya pinga vuelve a ponerse al palo.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.


domingo, 28 de noviembre de 2021

ASS (05): Sexo entre legionarios

Alejo y Flavio posan desnudos como luchadores y terminan cachando frente a cámara.


 

 Justo antes de las 11:00 de ese domingo por la mañana, Enrique acomoda una especie de alfombra acolchada ploma al lado de la piscina y teniendo como fondo la pared poblada de arbustos que forma una especie de segundo tapiz. En el umbral de la mampara que conecta al patio trasero, Alejo termina de acomodarse un casco de utilería, parecido al de los legionarios romanos; Flavio, a su lado, se repasa el óleo sobre su cuerpo.

“enrique la chupa rico”, le arma conversación.

“¿Qué tal la chupas tú?”

Flavio sonríe y entrega un frasquito a Alejo.

“échate el óleo”.

Flavio se coloca el casco y se calza unas sandalias de tiras hechas a propósito de la sesión.

“Ya saben en qué consiste la acción, ¿no?”, se les aproxima Willy. “Vamos a interpretar una pelea cuerpo a cuerpo. La idea no es que se agarren a golpes sino que sus rostros y sus músculos muestren una gran expresividad”.

“Yo no sé defensa personal”, aclara Flavio.

“Pero yo sí”, indica Alejo.

“Genial, entonces tú lo guías”.

Los modelos no tienen nada más sobre el cuerpo excepto los cascos y las sandalias. Están desnudos. Ambos se colocan sobre la alfombra frente a frente.

“¿Listos?”, consulta Willy.

Ambos modelos confirman. Comienzan tomándose de las manos y tratando de empujarse mutuamente poniendo el pecho como ariete. Sus brazos, espalda, culo y piernas se tensan.

Willy se quita rápidamente la ropa y se mete a la piscina totalmente desnudo con tal de tener mejores ángulos.

“Comiencen con las llaves”, indica.

Alejo se coloca tras de Flavio y le inmoviliza los brazos haciendo que éste segundo luzca mejor sus pectorales y bíceps. Es inevitable que el pubis de alejo roce las enormes y redondas (y firmes) nalgas de Flavio: su pene comienza a ponerse erecto.

Enrique graba todo con su celular desde el fondo del patio. Luego, Flavio se coloca detrás de Alejo, quien ya tiene su verga al palo.

“Sumisión”, indica Willy.

Flavio y Alejo se acuestan sobre la alfombra y se revuelcan sobre ella y uno encima del otro simulando la lucha cuerpo a cuerpo. Willy no pierde oportunidad para probar diferentes ángulos. Alejo sigue con el pene erecto y el de Flavio comienza a responder hasta ponerse duro: es cabezón, un poco como hongo, unos 15 centímetros quizás. Evidentemente, ambos chicos están excitados.

“Listo”, indica Willy. “Excelente”.

“Yo creo que falta”, se acerca enrique.

“No, ya está todo”, reitera Willy.

“Chicos, díganme la verdad: ¿están cachondos, no?”

“Yo sí”, se apura en responder Flavio.

“¿Cómo cachondos?”, duda Alejo.

“Arrechos”, aclara Willy.

“Miren, chavos”, propone enrique, “ya cada uno tiene asegurado sus mil soles por cabeza… Yo les propongo otros mil más y… cogen frente a cámara”.

Willy, que continúa calato, se sorprende.

“Yo acepto”, se apresura a decir Flavio otra vez.

Alejo se queda callado pero no de sorpresa: está haciendo matemáticas. en solo hora y media ya se ganó mil soles y sin hacer mayor esfuerzo que posar calato y con la verga parada, y encima jugar a la peleíta con Flavio. ¿Y ahora otros mil por cachar? Esos dos mil solo se los ganaría en 25 días de jornalero o en doce y medio manejando tractor… y jornada completa encima.

“Pero yo solo hago de activo”, avisa.

“Tu verga dentro de mi culo se verá mejor en las fotos que la mía dentro del tuyo”, sonríe Flavio, cuya pichula cabeza de hongo comienza a despertar otra vez.

“Y otros mil más a ti”, anuncia enrique a Willy.

en poquito más de cinco minutos, Alejo y Flavio ya se están besando en la boca. Las manos del primero bajan por la espalda hasta acariciar las nalgotas del segundo. Willy obtura y obtura.

“Date la vuelta, Flavio… bésale el cuello, Alex… no le dejes marca”, indica el fotógrafo, quien vuelve a meterse a la piscina para ganar mejor ángulo, en especial de todo el cuerpo de Flavio, quien debajo de su rasurado vello púbico, ya tiene su pene erecto. Desde el fondo, enrique graba todo con su celular: si no le sale un corto porno gay, al menos le saldrá un caliente making-off.

“Chúpasela, Flavio”.

El modelo se arrodilla sobre la alfombra y comienza a succionar los 18 centímetros de su compañero. Aunque debiera, no actúa; disfruta practicando sexo oral. Willy sigue tomando fotos, aunque en realidad el agua oculta su erección. Nada del otro mundo, unos 16 centímetros ni grueso ni delgado.

“¿Chupas culo, Alejo?”, consulta Willy.

“sí”, responde el chico con seguridad.

“Hazle un buen beso negro, entonces”.

Mientras los modelos toman posición, enrique camina a otro lado del patio para tener otro ángulo. Un enorme pene se marca bajo su bermuda.

Ya en cuatro, Alejo separa los dos enormes y firmes glúteos de Flavio y los chupa ruidosamente. El pasivo comienza a gemir:

“Así… méteme la lengua… qué rico… sigue”.

Willy sigue metido en la piscina tomando fotos. El agua fría no baja en absoluto su erección.

“¿Lo notas dilatado?”, consulta.

“Tengo lubricante”, avisa enrique acercándose del otro lado de la piscina. “¿Estás limpio, Flavio?”,

El modelo asiente con la cabeza mientras Alejo le examina el ano:

“Ya está dilatado”.

Enrique entrega el lubricante aAlejo quien se lo unta generosamente en su pene erecto y luego en el ano de Flavio. Enrique se aleja y vuelve a grabar con su celular.

“Métesela despacio”, instruye Willy.

Alejo comienza a introducir su pinga como le dicen. Flavio se queja de dolor pero respira hondo y ccorto y relaja su esfínter. En pocos segundos, la verga ya está metida dentro del agujero.

“Muévete despacio… no quiero que salga borroso”, pide Willy.

Alejo ccomienza a ccachar a Flavio de manera más pausada, y eso le recuerda la forma cómo cacha al Padre Alberto o a Pedro, y eso lo excita mucho.

Willy se deja de recatos, sale de la piscina a conseguir mejores ángulos para fotografiar la penetración y revela su pene al palo. Enrique también lo graba.

“Piernas al hombro, pero las piernas bien abiertas para verlo en la cámara”,pide el fotógrafo. “Pajéate, Flavio; quiero ver tu pene erecto”.

Continúan en la nueva pose. Alejo ha resultado ser una revelación porque hasta ese momento, ni señas de querer eyacular, algo que no pasa con su compañero de escena:

“No aguanto… me vengo”.

“Solo un par de minutos más”, pide Willy.

“Me vengo, ¡Me vengo!”

Flavio suelta todo su semen por su abdomen perfecto. Una ráfaga va hasta su pecho. Mientras tanto, su recto estrangula la pinga que tiene dentro.

“Pajéate, Alejo”, pide Willy.

El otro modelo saca su pene, lo masajea con cierta firmeza, se concentra en las sesiones de sexo de San Sebastián, las del cuartel, donde además de instrucción militar recibió instrucción sexual y suelta su leche sobre el cuerpo de Flavio.

El sol de casi mediodía comienza a enrojecer la piel de todos.

“Nos damos un regaderazo, chicos?”, invita Enrique…

Y para terminar,te dejamos con una porno.