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viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 11 de diciembre de 2022

ASS (56): A pro hot swimmer

Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.


“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and make something hot… and you’re invited too.”

Julián se queda sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco de su bien esculpida piel.

“y… corten”, dice Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.

Él y Julián van hasta la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio, cubierto con una bata de baño,  miran la escena.

“No entiendo por qué este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan castellano”.

“Ay, carnal”, sonríe Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”

“Sí”, asiente Flavio. “Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy en lo cierto?”

“Solo que al final, él te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.

“Agradece que sé tu dialecto mexicano”, sonríe Flavio.

Mientras tanto, Julián se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.

“¿y lo del estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.

Enrique hace un gesto en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.

“Ese conchasumadre es un torpedo en el agua”, murmura.

Cuando Julián ha terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina  donde hay una banca protegida por dos tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.

“After that, I got a little tired… and wet.”

Julián se saca lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira seductoramente a la cámara.

“And now, I’m becoming hot.”

Julián comienza a masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos. Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.

Willy no escatima encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito y rosado.

Julián jadea cada vez más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:

“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”

Ráfagas de su semen se comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar. Cuando termina de  eyacular, soba su aún duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.

“I need a shower.”

Julián sonríe a la cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente cachonda. Willy deja de grabar:

“y… corten. Vamos a la ducha”.

La indicación es el aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el celular de Enrique; mira la pantalla, responde:

“Claro, carnal. Ahora voy a abrirte”.

Dentro del vestidor, mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:

“Good morning, coach. I’m ready for my class.”

“Oh, how are you doing, Flavio?”

“Very well. Beautiful body, you have.”

“So do you… Let’s go to the class!”

Y todo queda registrado por la cámara.

Tras grabar la presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.

“Sí lo vi de pasada en el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”

“él mismo, pero eso aquí no se comenta.

“Oye, Enrique… yo quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”

Enrique voltea a ver a Alejo sin ocultar sorpresa.

En la piscina, la fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios, y en una esquina comienzan a abrazarse:

“you really did it good, Flavio.”

“you’re the best and most handsome coach.”

Julián y Flavio comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua. Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.

Julián sube un poco por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:

“Now, suck my cock.”

Flavio comienza a chuparle el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.

Alejo decide entrar al vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color blanco. Se sonríe.

Cuando sale del vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián  aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que el espacio es demasiado abierto?

La respuesta no tarda en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.

“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”

“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”

Aunque, desde la respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.

“you like my dick, Flavio?”

“yeah, coach. I love your hard dick in my ass.”

La imagen de Santos viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de escena sexual perfecto para Julián.

“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”

El nadador está llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:

“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”

“Breed my ass, coach!”

Julián al fin eyacula dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.

Entonces Alejo se voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente, el empleado municipal se ha estado pajeando .

    Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.



domingo, 6 de noviembre de 2022

ASS (51): Monumentos de hombre

Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.



A primera hora del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable. Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.

“No sé cómo puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.

Julián sonríe: “Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te acalambres”.

Flavio se baja las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral plateada.

Willy los sigue desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra. Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.

El productor porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un abrazo.

“Dijo que sí, pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “

El mexicano hace una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.

Solo en ese momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…

Enrique se adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los dormitorios.

Tras entrar y cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.

“Y pensar que en esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.

Julián sonríe: “Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”

“Daría lo que sea por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.

Julián sonríe de nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:

“A partir de mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.

Julián se mete a la ducha, Flavio lo sigue.

“¿Y podríamos hacer un ensayo ahora?”

Julián abre la ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:

“Tengo que guardar leche para las grabaciones”.

“Yo puedo enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.

“Hablas huevadas”.

Entonces, Flavio arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:

“¿Aguarda, oe!”, reacciona el nadador.

“Confía en mí, campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de costumbre.

Abajo en la sala, José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el otro va Willy.

“Hermosa casa”, comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.

“Creo que todo negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.

José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:

“Vamos a cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.

“Simple”, explica enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras sobran y son las acciones las que cuentan”.

“¿entonces?”

Enrique se pone de pie. Comienza a quitarse la ropa:

“El mercado gay y bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura… Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las ciudades sino de todo lo que hay alrededor”

“¿Me hablas de  la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al desnudo.

“el antro de ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”

“Y son los grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.

Enrique se afloja la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:

“Conozco cuáles son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo gay”.

“Mensajes subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.

“No,no pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique, quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.

“Solo si usted me lo autoriza”.

Enrique hace una seña a Willy. Éste sube a la planta superior.

“Los desnudos están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener relaciones sexuales en la calle”.

“Me refiero a que si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.

El pene de José Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.

En ese momento, Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos por breves toallas.

“¿Tenemos un trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.

José Luis no sabe dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.

“Te prometo que todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.

Segundos de silencio.

Willy también baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es un físico despreciable.

“Tenemos un trato”, afirma José Luis.

Enrique sonríe; se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.

“Gracias”, dice a José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con Julián.

Lo que viene a continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.

José Luis está excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.

 “Vengan, participemos”, invita willy.

En un par de minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.

El show dura unos veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca mientras le coge fuerte las nalgas:

“Esto es solo un adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.

“¿Me vas a dejar con las ganas?”

“No, te la voy a mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan guardarlos para que la escena salga bien padre”.

José Luis no reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.

“Tus mecos son deliciosos”, le susurra Enrique.

Y para finalizar, te dejamos con un #video porno gay.


viernes, 12 de agosto de 2022

ASS (41): La última escena de su primera porno gay

Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.


 

Enrique está esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente. Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.

“Hola Enrique”.

“Ju-Ju-Juan”, reaccciona el mexicano.

“Julián”, sonríe el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.

Los domingos, el trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.

“Mientras me garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas, hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.

“¿Tanto así, güey?”

“Debo plata a un culo de gente”.

Al llegar a la casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.

“Por ahora vas a ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training para cuando te toque”, avisa Enrique.

“Yo… puedo ser su trainer”, dice Flavio coquetamente.

Julián sonríe por compromiso.

Cuando Enrique baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza al grito de Willy: “¡Acción!”

La última escena de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:

“eh, tú, pana, ¿qué haces sobándote el huevo?”

“estoy arrecho viendo esta porno”.

Marcano se sienta al lado de Santi qquien comparte el celular.

Sin roche alguno, el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.

“Me la estás poniendo más dura, huevón”.

“Y te la puedo poner más dura aún”, le responde el segundo.

Ambos se besan apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.

Están en lo mejor cuando alguien los interrumpe.

“¿Así que quieren comer solitos?”, seduce Flavio.

Santi y Marcano le sonríen: “Ven”, lo invitan.

Flavio se saca la toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano  para mamar la pinga gorda, larga y lubricada que destaca como un pequeño poste trigueño.

“No dejen de mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.

De pronto, enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira: “Para todos hay”, le sonríe.

Bill se quita la toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación, se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano, seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un beso negro al compañero adelante.

Sin perder la posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.

Corte a un contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de erección estimulada con su mano.

Nuevo corte y nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga, metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y, aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.

Al costado, Mike llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su excitación.

Al poco rato, Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.

La orgía continúa por media hora más.

En la última toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra  a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.

“las voy a dar”, avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.

“Me vengo”, avisa enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen de Flavio.

Quedan Santi y Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo hacen casi en simultáneo.

“Las voy a dar”, gruñe Santi.

“Voy a acabar”, reacciona Marcano.

Finalmente, Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.

Como acto final, Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.

“¡Corten!”, avisa Willy tras un instante.

Cerca suyo, Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.

Y para terminar,un video porno gay. 

domingo, 14 de abril de 2019

Ranking de actores mexicanos

El otro día, fui a casa de uno de mis amigos para recoger un dinero que me debía, y lo encontré extasiado viendo un canal de telenovelas mexicanas las 24 horas del día.

Me senté junto a él y justo había una escena en la que un actor, cuyo nombre y existencia aún ignoro, salía de una piscina o algo parecido vistiendo una sunga. Rico cuerpo, déjenme decirles. Mi amigo tenía la paloma al palo viendo la imagen. Lo sé porque se la toqué y luego se la saqué para pajeársela.

- ¿Verdad que está buenazo?
- Sí, lo está.
- ¿Cuál es tu actor mexicano favorito?

La verdad, como dije, yo estaba más perdido que huevo en cebiche. Mayormente desconocía, así que no pude responderle. Mejor me agaché y comencé a chuparle su larga y gruesa pinga mientras él seguía viendo la novela. No duró ni cinco minutos y me dio toda su leche en mi boca. Me la tragué.

Cuando regresaba a mi casa, iba pensando en los actores mexicanos y en cuántos de ellos tenían cuerpazos como el de la novela. Entonces me puse a investigar y hallé algunos que por acá les destaco para que ustedes me digan cuál les vacila más. A ver. Revisemos.

Arath de la Torre
Usualmente lo había visto en papeles cómicos, pero rara vez en dramáticos, aunque alguien me contó que aparece en un video de Alejandro Fernández llorando a moco pelado porque perdió a su chica. Aquí lo tienes en una escena de ducha. ¡Qué mañosa la tía!


David Cepeda
Rico cuerpo, rico culo, rico paquete. ¿Pero ees su paquete? Hace un par de años alguien filtró un video donde se lo ve pajeándose en una transmisión de webcam con su jerma. Por éso cuidado cuando se pajeen por webcam. Aquí está el videíto a ver qué les parece.


Gabriel Soto
Comenzó cantando en el grupo Kairo. No hagan mucho esfuerzo recordando porque es de la época cuando los CD eran algo raro, casi un objeto de lujo. Basta decir que era un trío donde tambuén estaba el disidente de Eduardo Verástegui. ¿Y el trío hacía trío? Ni idea, pero alguien me contó que una vez que visitó el Perú, un chico pudo comprobar que la pinga de Gabito es larguita pero delgada... ah, y lleno de vello por todas partes. Eso sí, rico cuerpo. Aquí lo tienen. Y a todo ésto, ¿cantaba?


Joaquín Ferreira
Mejor conocido por su participación en la serie de Netflix, Club de Cuervos, aunque en su país levantó las miradas y unno que otro pene y culo en una obra de teatro donde aparecía calatito y supuestamente erecto. ¿Y alguien habrá grabado algo de esa obra? Sí, menos mal. Además, en este clip, una rica secuencia de ducha en Club de Cuervos. ¡Qué rico pene, por Dios!


Jorge Salinas
A éste sí lo conocemos un poco más, entre otras cosas, por su linda cara, su hermoso cuerpo, su voz hasta las huevas y su carácter errático. Comenzó en el cine pero saltó a las telenovelas y siempre haciendo de galán en historias de rancho, ideales para mostrarlo peladito mientras se baña en cuanto cuerpo de agua exista. Acá en algo más culto.


Juan Vidal
¿Alguien tiene alguna referencia sobre él? La verdad no mucha, peropor lo visto no se hace problemas con el calateo y el sexo sugerido, como en esta escena. Rico, ¿no?


Rafael amaya
¡el señor de los cielos! Sí, su papel más internacional, pero antes hizo una pela llamada "Desnudos" donde encarna a un artista plástico que las ve cuadrada para llegar a fin de mes y... bueno... como era de suponer, aparece desnudo en varias partes de la película, las que se condensan en este montaje. Ufff... Dime que no se te puso dura de verlo.


Sergio Mayer, Jr.
Ojo, es el hijo del que fuera cantante de un grupo musical noventero llamado Garibaldi. La misma huevada: hizo su cosa por webcam enseñando la cosa y alguien grabó el clip. Servidos.


Bueno, y ahora que los tienen aquí, díganme por cuál votan, aquí abajo en los comentarios o en el Twitter.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Casa De-Formación (15): Yo fui actor porno

Hunks of Piura

- ¿La playa?... ¡Suena bien!

Viajar mil kilómetros desde Lima, en pleno verano, soportar el calor de la ciudad de Piura, estar a víspera de un fin de semana, y no pensar en la playa… sí que es un gran pecado.

- Es la casa de unos fieles, que hace tiempo me la estaban prestando, pero no había oportunidad. Podríamos ir en el carro.

- ¿Y Roberto?

- ¿Quién crees que manejará?

- Pero, ¿la casa, los chicos?

- Jorge ha demostrado ser confiable. Recuerda que lo conozco de años.

- ¿A qué hora nos vamos?

- Tempranito. A lo mucho, después de desayunar.

El entusiasmo de Rafael es el mismo de aquel chiquillo que agarraba sus cosas los domingos, y se desaparecía  por las playas del sur de Lima.

Alexander sonríe abiertamente, como dando la noticia del premio gordo.

- De paso que le dejamos el garaje libre a los muchachos para que lo limpien.

- ¡Pucha, pero no tengo ropa de baño!

- ¡Bah! De eso no te preocupes porque la casa está medio perdida en la costa y la playa es recóndita.

- Es qieee…

- ¡Somos hombres! ¿Cuál es la joda?

Rafael levanta la mirada y la clava en los ojos de alexander. ¡Tiene razón! ¿Cuál es la joda? ¿acaso cuando se duchaba en el estadio, o el gimnasio, no era evidente que “aquello” saltara a la luz? ¿Alguien le dijo algo acaso? Claro que a veces sentía miradas por demás escrutadoras, empero aquí apenas son dos patas más aparte de él, que som sus hermanos de congregación.  ¡No hay joda! ¡No, señor!

 

esa noche, durante la cena, el Reverendo Alexander anuncia que la mañana del sábado será empleada para hacer limpieza general a la casa.

-          son cuatro más Jorge, así que podrán terminar antes de mediodía. Después de almorzar, podrán ir a la casa de sus familias… Manuel, ¿sabes cómo llegar?

-           Sí, Reverendo.

-           Bien. El domingo por la noche, todo el mundo está de vuelta. ¿Entendido?

Todos dicen Sí al unísono.

 

Manuel ha terminado de ducharse y entra al dormitorio para arreglar su maleta antes de dormir. Jonatan está, como siempre, avanzando (en teoría) su lectura.

-          ¿En serio sabes cómo llegar donde tu tía?

-           Bueno, me acuerdo algo; pero no creo que me pierda.

-           Si… quieres…, te acompaño.

-           No es necesario.

-           No quiero que te pase nada.

Manuel deja de arreglar sus cosas y voltea a ver a su amigo. Ésta es una mirada nueva, que lo perturba y le agrada. ¿Qué está pasando?

Jonatan, por su parte, no ha reparado en lo que acaba de decir. Cuando reacciona, se da cuenta que los dos han llegado a una peligrosa encrucijada, y es tiempo de reducir la velocidad.

-          Quiero decir, con los peligros que hay en la calle, sería mejor que alguien te acompañe… y… si tú quieres…, puedo hacerlo yo.

Jonatan siente la mirada de Manuel, mientras los segundos de silencio se hacen eternos.

-           Claro. No hay problema.

 

Darwin sale del baño. Justo en la esquina del pasadizo hacia la lavandería, aparece Jorge, quien se aproxima señalando que compartirá un secreto.

-          Tengo el DVD de la “latin males”.

Un cuarto de hora después, Darwin y Pedro entran al dormitorio de Jorge. Los chicos notan que hay un pequeño televisor y un reproductor de discos.

-          ¿A qué hora los subiste? – Darwin luce ansioso.

Jorge mete el disco y se acomoda entre los dos chicos. Apenas si se puede escuchar el audio, pero la nítida imagen muestra a Lorenzo Verástegui modelando hacia la cámara, flexionando su envidiable figura, en medio de un tupido bosque.

Poco a poco se va quitando la ropa. Hasta quedarse sin nada encima.

La cámara pasea el encuadre por su espalda y sus nalgas. Luego, un fundido salta a su hermoso rostro latino, su pechodefinido y lampiño, abdominales de tabla de lavar y sus genitales cubiertos por una mano que los acaricia, no dejándolos apreciar en toda su magnitud; pero, revelando que el vello púbico ha sido removido.

-          ¿De dónde es ese huevón?

-           Una vez leí en Internet que era mexicano.

Jorge sonríe ante la conversación de dos excitados adolescentes, hablando muy bajito.

De pronto Verástegui comienza a masturbarse. Progresivamente, el miembro adquiere longitud y grosor, los mismos que le permiten desarrollar una de las carreras más rentables en la historia del porno gay.

Jorge coge el control remoto y activa los close captions.

-          ¿Qué haces? – parece reclamar Pedro.

-           Ahora verás.

Cuando en pantalla, hay un plano general del cuerpo desnudo del actor con su gran pene erecto, se corta a otro chico que camina despreocupado por el mismo bosque. Se para en seco, como si hubiera hallado algo. Se sorprende.

Un nuevo corte a Verástegui, quien se sabe descubierto, pero, lejos de acojonarse. Sonríe e invita al extraño. No hay nadie más.

Por fin, los dos están juntos en el mismo cuadro. “¿Te gusta lo que ves?”, se lee en la esquina superior izquierda del televisor. “¿Todo eso es tuyo?”  “Claro. Y tuyo también.”

El extraño comienza a acariciar el cuerpo de Verástegui, hasta llegar al firme miembro. Ahora  ambos se dan un beso intenso en la boca.

Los jóvenes televidentes están extasiados en la pantalla.

Un nnuevo corte. El plano muestra la verga de Verástegui señalando a la derecha, y la cara de su casual acompañante aproximándose. Toma la pinga con la izquierda, comienza a lamerla, hasta que se mete la cabeza a la boca, y luego el resto del miembro, mientras la otra mano masturba el resto que no podrá entrar en esa caliente cabidad. El plano de la chupada se intercala con el rostro del actor, vigilando la acción, mientras experimenta placer.

-          A la mierda. Alucínate que te chupes una verga así. – Darwin intenta liberar un poco de tensión.

-           Ay, si supieras. En Morropón hay unos vergooones… bueno, eso me contaron. – Pedro también cree que hay que bajar un poco la opresión que siente en el pecho.

-           Esos huevones ganan bien -, tercia Jorge. – Una vez me hice como quinientos dólares por que me filmaran dejándomela chupar por un pata, y luego metérsela por el culo.

-           ¿Quinientos dólares? – Darwin se asombra. - ¿Por cuánto tiempo?

-           ¿Qué habrán sido? Unas tres, cuatro horas. La huevada es que a cada rato paraban para cambiar la cámara y esas notas.

-           ¿Quinientos dólares por un ratito? Mi viejo tiene que trabajar dos meses para sacarse eso, pero todos los días.

-           Je, je. Y antes me gané doscientos por hacerme fotos iguales, con otro pata que me la chupaba y yo se la metía. Y hace como siete años, me pagaron cien por posar calato, pero armado.

-           ¡Mierda! Fue hace tiempo.

Un nuevo corte. Un plano general: el amante ocasional se pone de pie y se voltea. Verástegui le baja el pantalón, dejándole el culo al aire libre; se arrodilla, y comienza a lamerle las nalgas. Oportunamente, el otro chico se quita la camisa. Un nuevo corte. Un gran contrapicado: Verástegui separa las nalgas con sus dos manos, mientras interna su lengua en el ano del otro modelo.

-          ¿También hiciste eso?

-           ¡Lógico, Darwin! Si no, no te pagan completo.

-           Puta. ¿Pero no sabe a mierda?

-           No pues. Ya los actores se preparan.

Pedro se mantiene mudo, viendo ahora cómo en la pantalla, el otro muchacho hace gestos de placer conforme le practican el beso negro.

Darwin sigue ocultando su excitación bajo un halo detectivesco.

-          ¿Y no te han vuelto a llamar?

-           No. Pero me escribo con ellos.

-           ¿Y la película?

-           La debo tener por ahí. La buscaré para que la veas.

-           ¿Y… cómo te contactaron?

-           En el gym. Como salí en algunos concursos, se enteraron, fueron a verme, me propusieron, no tenía chamba, y ya.

Por fin Pedro destraba la lengua.

-          Así que fuiste actor porno.

-           Es chévere. Cuando no tienes chamba, en vez de que te metas a robar o pasar droga, mejor ganas plata cachando.

Darwin contraataca, mientras Lorenzo Verástegui mete su pene, enfundado en un condón, al culo del otro modelo.

-          ¿Y es difícil hacer esas películas?

-           Tiene su técnica. Nomás debes controlar tu leche, durar regular tiempo. Eso sí debes tener cuerpo, verga o culo.

-           Bueno, cuerpo algo; verga no sé.

-           Antes de lanzarte, primero te hacen fotos de prueba. Primero solo, y luego con otro pata. De ahí ven, y, si les gusta, te contratan.

-           ¡Alucinante!

La penetración anal llena la pantalla. Darwin se imagina ser Lorenzo Verástegui, Pedro siente que necesita una verga en su trasero, y Jorge sólo debe esperar al día siguiente.

 

(continuará…)

 

Escrito por N-Ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

sábado, 25 de septiembre de 2021

La hermandad de la luna 6.5

Vestido con solo una toalla anudada a la cintura, Tito ingresa a su casa por la puerta trasera cuando oye un par de gemidos tras una puerta abierta, la del dormitorio de Flor. Cierra los ojos y se resiste a husmear sobre lo que parece evidente: adentro, Frank hace el amor entre gentil y vigoroso con la hija del gladiador. Aunque ambos jóvenes intentan cobijar su desnudez en la oscuridad, el edredón y los intentos por no hacer ruido, la puerta semiabierta al descuido no es capaz de guardar el secreto. Sin voltear la mirada, Tito avanza casi de puntillas hasta la puerta del lado, la de su dormitorio. La abre con sumo cuidado de no hacer ruido y también olvida cerrarla para evitar el sonido. Comienza a buscar ropa y cuando la tiene toda tendida sobre su cama, algo cae al suelo: el paquete de preservativos con el pedazo de papel que tiene escrito “G4G” encerrado en una bolsita plástica transparente. Tito la levanta, la examina curioso y, entonces, ¡plaf!, su puerta se cierra de golpe sin que nadie, aparentemente, la haya empujado.

“¿Papá?”, se escucha medrosamente desde el cuarto del lado.

Mira un video 

En La Santitta, el frío invierno tiene a raya a todo el mundo excepto a los tablistas que aprovechan las altas olas para desafiar su centro de gravedad y dibujar estelas de espuma sobre el mar esmeralda. Claro que al anochecer, esa estampa no es visible, haciendo que el pueblo sea casi fantasma. Entonces es la hora de las parejas que no pueden o prefieren no pagar un motel, algunos drogadictos que esperan regresar el verano en medio de sus delirios psicodélicos, o algunas personas que llegan en su motocicleta sin sospechar que alguien va a verles, a menos que sea el vigilante de la calle; pero, ¿para qué existen las puertas falsas? Una motocicleta apaga su luz antes de pararse al costado de una hermosa casa de playa; alguien vestido en zapatos, jeans y una chaqueta con capucha desmonta, se aproxima a una de las puertas y usa su celular. En medio minuto, la puerta se abre y el sujeto se mete.

“Buenas noches, capitán Castro”, lo saluda, ya dentro, un tipo con una polera que magnifica su robusta complexión.

“Buenas noches, Chiquito”, le responde el recién llegado.

“El ingeniero lo espera”.

En una sala con mueblesconfeccionados en madera de coco y tapizados con telas de colores vivos, el motociclista se baja la capucha y espera. No mucho. Un cincuentón vestido en chompa y jeans imitando el estilo de un magnate de las computadoras sale de un pasillo y le extiende la mano.

“¡Comisario! Buenas noches. Gracias por venir de inmediato”.

“Qué tal, ingeniero Nava. Usted dirá”.

“¿Qué novedades tenemos de Santa Cruz sobre el asunto que usted ya sabe?”

“Desconozco, ingeniero; usted sabe que eso escapa a mi jurisdicción”.

Nava sonríe:

“No me refería a eso. ¿Qué fue de su topo? Lo último que supimos es que intentaba tramar amistad con el nuevo amante de José Alberto Carrillo; luego, que lo envió a borrar cierta evidencia. Luego, nada”.

“Ehhh. Bueno, ingeniero, no… hay mucho que hacer. Además, es domingo, y como supondrá, mi gente tiene derecho a descansar, ¿no?”.

“Ahora entiendo por qué  el lunes”, comenta Nava en voz alta. “Pero no vine para reprocharle; quiero que me diga qué sabe de ese negro”.

“Pues… llegó el sábado pasado a Santa Cruz, estuvo metido tres días en la biblioteca del pueblo, se hospedó detrás  de la plaza, conversó con los lugareños sobre las costumbres preincas, comió en el mercado y ahora es un empleado de José Alberto Carrillo”.

“¿Tenemos su nombre?”

El comisario saca una libretita del bolsillo de su jean, pasa unas hojas:

“Owen MMgombo. M, G, O, M, B, O”.

Nava abre los ojos, lo que para el comisario solo significa una cosa: sorpresa.

“¿Lo conoce, ingeniero?”

“No”, disimula Nava. “No le niego que la presencia de ese negro nos intriga, pero queremos saber qué tipo de relación tiene con los empleados de Rodríguez y cuán peligroso es, o si puede ser un aliado ya que los que tenemos… parecen fallar”.

El comisario carraspea tratando de no darse por aludido:

“Carrillo lo protege, eso lo tengo seguro: cuando le dije que el tal Mgombo había abusado de su hija, no reaccionó”.

“Ése fue un psicosocial infantil. Por eso retomé el control de esa operación. Si seguíamos confiando en ese invertido, esto ya sería un culebrón mexicano”. Así que, como al inicio, usted y yo coordinamos sin intermediarios, pero quiero mucha diligencia.

“¿Cuándo no he sido diligente, ingeniero?”, reclama el comisario con cierta zalamería.

Nava sonríe:

“Espere aquí; voy por su cheque”, le avisa.

El ingeniero regresa por el pasillo del que había aparecido y abre una puerta. Adentro, el Carnes, quien parece tener el costado izquierdo de la cabeza ya recuperado pues no luce nada, mira la pantalla de la laptop. Nava ingresa y cierra con seguro.

“¿Se vio y se escuchó la conversación?”

“Fuerte y clarito, ingeniero”.

“¿¿Apuntaste el nombre?”

El Carnes toma un papel en verde fosforescente:

“¿Lo busco, inge?”

“Ya debías haberlo buscado”.

El Carnes sonríe y teclea en la computadora.

Un cuarto de hora después, o un poco más, Nava regresa a la sala con un pequeño sobre que tiene una protuberancia cuadrangular.

“Me disculpa, comisario, por la demora”.

“Descuide, ingeniero”.

Nava entrega el sobre a brazo extendido, como para que alguien más lo note. Cuando el receptor lo abre, porque quiere verificar qué le dan, encuentra un cheque a su nombre: “Estamos generosos, ingeniero”. Hay, además, una memoria USB plateada. El policía mira al ingeniero con ojos de pregunta.

“Ya le dije, Castro, que nuestra prioridad por ahora es ese Owen Mgombo. Así que allí tiene varios documentos que, espero, estudie muy discretamente, y usted sabrá qué hacer con apego a ley”.

El comisario se desconcierta un poco:

“¿Alguna operación en particular?”

“Dije: con apego a ley, señor comisario. No me invente escenarios de telenovela, porque le aseguro que no terminará con final feliz”.

“¿Me está amenazando, ingeniero?”

“No, oficial. Le estoy mostrando el camino alfombrado para llegar al cielo”.

El comisario sonríe y asiente con la cabeza. Da la mano a Nava y se va. Al poco rato, El Carnes entra.

“¿La habrás apagado, no?”

“Claro que sí, inge. Yo siempre soy precavido”.

“Bueno, es discutible”.

“¿No cree que debemos seguir al tombito?”

Nava suspira:

“Sí, pero desde mañana. A ver si éste demuestra que sabe hacer algo más que emborracharse, tener sexo y cobrar coimas”.

Ya fuera de la casa, el comisario Castro se cubre la cabeza con su capucha cuando desde el fondo de la calle, un par de luces se van acercando. Aunque baja el cuello, el policía mira de qué se trata. Más o menos a unos cincuenta metros, lo que, evidentemente, es un vehículo se detiene y apaga sus faros. Alguien baja: reconoce ese rostro, ese corte de cabello y hasta esa figura a pesar de estar bien abrigada.

“Doctor Esteves, ¿qué lo trae a la playa en invierno?”, murmura.

Más allá, Christian saca una llave, abre una puerta y entra. Antes que lo descubran, Castro arranca su motocicleta y pasa al costado de la camioneta solo para verificar si se trata de la misma matrícula, o al menos una de las que él se sabe de memoria. Tras el cerco de ladrillo, pueden verse luces encendidas en un segundo piso. Diez minutos después, Christian sale con una mujer delgada y de cabello largo, sube a la camioneta, le da arranque y se va de La Santita, aparentemente.

“¿Ya te cambiaron los gustos, doctorcito?”, se pregunta Castro, no tan camuflado  desde cierto punto con vista privilegiada a orillas del mar.

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