viernes, 9 de mayo de 2014
domingo, 17 de febrero de 2013
viernes, 3 de febrero de 2023
ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?
Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.
“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.
en la casa de
campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa.
José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:
“¿Y esto?”
“La historia
porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a
tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos
pagos”.
“Pero esto es un
culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.
“Y es solo el
inicio”, sella Enrique.
Salaverry
carraspea:
“Va a perdonarme
la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese
dinero… es lícito?”
Enrique sonríe:
“Las drogas, las
armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan
a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.
“Las drogas y las
armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé
si el sexo también”.
“Casi nada tiene
una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha
gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.
Salaverry no sabe
qué replicar.
“¿Y luego?”,
interviene Eliezer. “Cuando el video porno
salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los
días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.
”Todo está bajo
control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será
la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.
Eliezer y
Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro
ceros—parece tranquilizarlos por ahora.
“Celebremos,
¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le
da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.
Cuando ambos se
ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un
guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.
Ya en el cuarto
de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el
centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician
las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan
a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de
enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.
“Hagamos ronda”,
propone el mexicano.
Enrique besa el
cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de
Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el
circuito.
A continuación,
enrique y José Luis se ponen en cuatro
patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar
del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.
Cuando los anos
de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal
el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho
lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un
condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su
jefe.
En un par de
minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a
poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las
nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.
Salaverry
disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se
solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza
a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de
que la eyaculación está cerca:
“Las voy a dar,
mierda”, avisa.
Salaverry ruge:
es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de
moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya
expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.
José Luis se
levanta:
“Luces
intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.
Salaverry solo
sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su
pene semi-flácido.
Eliezer tiene
para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.
José Luis hace
otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.
Ya dentro, bajo
el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le
unta el jabón.
“Me encanta cómo
me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”
“Me gusta tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero…
¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares.
¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”
José Luis da un
beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:
“Lo pitufeamos
como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus
chicos. Ya he pensado en eso”.
“¿en serio no te
preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se
nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata
suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees
que la pornografía gay dé tanto?”
“Si fuera narco,
alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que
les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.
“¿Y si quizás no
nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía,
trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo
con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.
José Luis mira a
Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los
testículos, tanto, que otra vez hay una erección.
Afuera, Eliezer
sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.
Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com
domingo, 24 de julio de 2016
domingo, 11 de diciembre de 2022
ASS (56): A pro hot swimmer
Julián sorprende durante su primer día como actor porno gay.
“hello – This is Julian. I’m a pro swimmer
who won international titles. But trusting in wrong people put me in trouble. I
have no title anymore, but I have all what I learned of swimming. So, I’m gonna meet some buddies to know how they swim, teach ’em how to improve, and
make something hot… and you’re invited too.”
Julián se queda
sonriendo a la cámara mientras ha terminado de hacer una especie de strip-tease
que comenzó con un abrigador calentador de dos piezas, casaca y pantaloneta, y
ahora lo deja en una tanga de baño turquesa que hace lindo juego con el blanco
de su bien esculpida piel.
“y… corten”, dice
Willy. “Vamos a las tomas en el podio”.
Él y Julián van hasta
la marca mientras en un lado cerca de la piscina olímpica, enrique y Flavio,
cubierto con una bata de baño, miran la
escena.
“No entiendo por qué
este video va a ser en inglés cuando los otros chicos apenas hablan
castellano”.
“Ay, carnal”, sonríe
Enrique. “Son exigencias de Los ángeles”. ¿estás listo para tus tomas?”
“Sí”, asiente Flavio.
“Todo tiene que parecer como una de esas series documentales del cable, ¿estoy
en lo cierto?”
“Solo que al final, él
te cogerá ese culote y te lo va a preñar con sus mecos”.
“Agradece que sé tu
dialecto mexicano”, sonríe Flavio.
Mientras tanto, Julián
se ha nadado un largo completo enseñando el estilo mariposa y ahora se dispone
a mostrar cómo se hace el estilo espalda. El agua sobre su piel le define cada
músculo. Willy lo sigue desde un lado de la piscina con la cámara cargada sobre
un estabilizador, el nuevo juguete comprado para producir porno gay.
“¿y lo del
estanozolol?”, pregunta Flavio en voz baja.
Enrique hace un gesto
en el rostro que puede interpretarse como que no importa o como que no es
relevante. Flavio voltea a ver a la piscina y se sorprende de ver que Julián ya
está haciendo el largo de espalda, pero de regreso.
“Ese conchasumadre es
un torpedo en el agua”, murmura.
Cuando Julián ha
terminado de demostrar los tres estilos, va a una esquina de la piscina donde hay una banca protegida por dos
tabiques de madera en ambos lados; la cámara lo sigue. Se sienta y toma una
toalla mientras se saca el gorro y se sacude el cabello, además de sacarse los
lentes subacuáticos. Se sienta sobre la banca.
“After that, I got a little tired… and
wet.”
Julián se saca
lentamente la tanga, le escurre el agua y la deja a un lado. Así, desnudo, mira
seductoramente a la cámara.
“And now, I’m becoming
hot.”
Julián comienza a
masajearse el pene y los testículos: la erección se da en cuestión de segundos.
Su miembro tiene unos 16 centímetros más o menos; es cabezón, venudo. Se
masturba un rato mientras jadea y lo disfruta.
Willy no escatima
encuadres de la cara arrecha, el sexo crecido, y, como el nadador ha levantado
una pierna y la ha apoyado sobre la banca, por ratos puede ver el ano cerradito
y rosado.
Julián jadea cada vez
más fuerte y comienza a gemir, hasta que su cara revela que llega al éxtasis:
“I’m cumming. Oh, shit. I’m cumming now!”
Ráfagas de su semen se
comienzan a disparar salpicando de blanco su vientre como tabla de lavar.
Cuando termina de eyacular, soba su aún
duro pene contra su abdomen y pubis totalmente depilados.
“I need a shower.”
Julián sonríe a la
cámara. Su rostro agradable convierte una escena tensa en una secuencia realmente
cachonda. Willy deja de grabar:
“y… corten. Vamos a la
ducha”.
La indicación es el
aviso que Flavio espera para iniciar su secuencia. En ese momento, vibra el
celular de Enrique; mira la pantalla, responde:
“Claro, carnal. Ahora
voy a abrirte”.
Dentro del vestidor,
mientras Julián se ducha, llega Flavio ya listo con su tanga roja:
“Good morning, coach. I’m ready for my
class.”
“Oh, how are you doing, Flavio?”
“Very well. Beautiful body, you have.”
“So do you… Let’s go to the class!”
Y todo queda
registrado por la cámara.
Tras grabar la
presentación de Flavio, él y Julián escenifican una clase privada de natación. En
un lado de la piscina enrique supervisa todo; a su lado, Alejo aún está vestido
con su ropa de calle: polo, jean ceñido, zapatillas.
“Sí lo vi de pasada en
el consultorio. ¡él es el que salió en las noticias?”
“él mismo, pero eso
aquí no se comenta.
“Oye, Enrique… yo
quería preguntarte algo… ¿qué pasaría si yo…. Si yo… también la hago de pasivo?”
Enrique voltea a ver a
Alejo sin ocultar sorpresa.
En la piscina, la
fingida clase de Julián a Flavio ha terminado, y el primero se ha lanzado al
agua para felicitarlo. Nadan hasta la parte poco profunda, cerca de los podios,
y en una esquina comienzan a abrazarse:
“you really did it good, Flavio.”
“you’re the best and most handsome coach.”
Julián y Flavio
comienzan a besarse y acariciarse con la mitad de sus cuerpos fuera del agua.
Los dos se quitan las tangas, y así desnudos continúan el juego sexual previo.
Julián sube un poco
por la escalerilla en uno de los costados y se sienta en uno de los pasos:
“Now, suck my cock.”
Flavio comienza a chuparle
el pene, el que se pone duro de forma casi inmediata.
Alejo decide entrar al
vestidor. Se desnuda por completo y abre el casillero que le indicaron: encuentra una bata, sandalias y la tanga de baño que debe usar, de color
blanco. Se sonríe.
Cuando sale del
vestidor y se asoma por un costado de la piscina, Alejo nota que ahora Flavio
está apoyado en el borde con las piernas abiertas dentro del agua; Julián aprovecha para practicarle un beso negro. Sabe
que el siguiente paso es el sexo anal; pero, ¿dónde lo harán considerando que
el espacio es demasiado abierto?
La respuesta no tarda
en llegar: sobre una toalla al borde de la piscina, Flavio se pone en cuatro y
Julián, quien en el entretiempo ya se ha untado su pene con lubricante, lo mete
y saca del ano del experimentado modelo y actor porno.
“Oh, coach, fuck me. Fuck that hot ass, coach.”
“yeah. I’m fucking your tight ass, bro.”
Aunque, desde la
respetable distancia que ocupa para evitar aparecer en el encuadre, a Alejo le sorprende
ver que Julián, para ser un completo novato en el porno, y más aún el porno
gay, tiene un dominio escénico bárbaro. Se mueve rápido y sensual, su cara
demuestra que se está gozando el sexo, su cuerpo atlético brilla de manera divina.
“you like my dick, Flavio?”
“yeah, coach. I love your hard dick in my
ass.”
La imagen de Santos
viene a la cabeza de Alejo, y por un momento cree que sería el compañero de
escena sexual perfecto para Julián.
“Oh, God. What a tasty ass you have, bro.”
El nadador está
llegando al orgasmo por segunda vez en menos de una hora:
“I’m Cumming. Shit. I’m Cumming!”
“Breed my ass, coach!”
Julián al fin eyacula
dando un par de sordos jadeos. Se deja de mover progresivamente, saca su pene
aún duro. Flavio trata de dilatar su contraído ano para convencer a la cámara
que dentro de su recto está el semen caliente de su ‘entrenador’.
Entonces Alejo se
voltea pues siente que alguien más está mirando la escena. No es enrique. En
una esquina tras una puerta, descubre a a un extraño, quizás un empleado
municipal, que parece haber visto todo. Cuando éste se da cuenta que Alejo ya
lo descubrió, se asusta, y mucho más cuando el actor y modelo porno le mira la
entrepierna: por la cremallera se asoma un pene largo y moreno. Evidentemente,
el empleado municipal se ha estado pajeando .
Y para terminar, tedejamos con una #porno gay.
domingo, 6 de noviembre de 2022
ASS (51): Monumentos de hombre
Enrique y José Luis por fin cierran un trato y lo celebran con un ‘adelanto’ de orgía gay.
A primera hora
del martes, Julián está nadando en la Piscina Comunitaria. Viste su trusa
olímpica roja, gafas de bordes transparentes y la consabida gorra impermeable.
Tres chicos más nadan junto a él pero entrenando por separado. Al terminar un
largo, se encuentra con Flavio justo debajo de uno de los podios.
“No sé cómo
puedes nadar en esta agua tan fría”, le comenta tratando de no tiritar.
Julián sonríe:
“Vengo de un clima más frío, ¿recuerdas? Anda, nada. No quiero que te
acalambres”.
Flavio se baja
las gafas y se lanza a nadar. Viste un bañador celeste con una franja lateral
plateada.
Willy los sigue
desde fuera del agua hasta casi chocarse con enrique quien mira la escena muy discretamente tras unas gafas de sol (a pesar que está nublado) y una gorra negra.
Entonces, el celular de enrique vibra. Lo saca: “Ya llegaron”.
El productor
porno gay gira en 180. Al fondo llega Eliezer. Se le acerca y se saludan con un
abrazo.
“Dijo que sí,
pero por razones obvias no pudo bajar. ¿Podemos ir a tu casa? “
El mexicano hace
una seña a Willy. El camarógrafo se acerca al borde de la piscina y le hace la
misma seña a Julián: es hora de irse. El nadador le responde con el pulgar
hacia arriba. Cuando Flavio termina su largo, ambos salen del agua.
Solo en ese
momento es posible apreciar en toda su plenitud el cuerpo bien trabajado de
ambos varones: cada músculo en su sitio, todo un poema a la perfección
masculina, un monumento viviendo a la vitalidad y virilidad…
Enrique se
adelanta hasta su casa en Los ejidos para cumplir su rol de anfitrión. Manda a
Flavio y Julián quitarse el cloro de la piscina. Ambos suben hasta uno de los
dormitorios.
Tras entrar y
cerrar la puerta, ambos se quitan toda la ropa y la dejan lista para lavar.
“Y pensar que en
esas fotos y cuando te pones esa trusa, parece que tuvieras un pene chico y
unas pelotitas”, comenta Flavio, entre seductor y divertido; “pero, cuando te
quedas calato, realmente tienes un rico pene y unas hermosas bolas”.
Julián sonríe:
“Darías lo que sea porque te clave mi pene en tu ano, ¿cierto?”
“Daría lo que sea
por pasarme todo el tiempo del mundo contigo haciendo el amor, mi campeón”.
Julián sonríe de
nuevo, se acerca a Flavio y lo palmea en una de sus redondas y firmes nalgas:
“A partir de
mañana, creo que cacharemos hasta por gusto”.
Julián se mete a
la ducha, Flavio lo sigue.
“¿Y podríamos
hacer un ensayo ahora?”
Julián abre la
ducha y se mete bajo la lluvia; el agua comienza a mojar su blanco cuerpo:
“Tengo que
guardar leche para las grabaciones”.
“Yo puedo
enseñarte cómo cachar sin llegar a eyacular”, sonríe Flavio mientras comienza a sobar la espalda húmeda del nadador.
“Hablas
huevadas”.
Entonces, Flavio
arrima todo su cuerpo y su pene erecto se encaja entre las nalgas de Julián:
“¿Aguarda, oe!”,
reacciona el nadador.
“Confía en mí,
campeón”, susurra Flavio mientras comienza a dar suaves pellizcos a las
tetillas de Julián, y a mover lentamente su pinga al palo al medio del culo del
nadador, quien, inexplicablemente, comienza a sentirse más relajado que de
costumbre.
Abajo en la sala,
José Luis y Eliezer están sentados en el sofá; en un modular va enrique, en el
otro va Willy.
“Hermosa casa”,
comenta José Luis; “parece que el porno es un buen negocio”.
“Creo que todo
negocio es bueno si sabes cómo administrarlo”, sonríe enrique.
José Luis devuelve la sonrisa y se concentra en las agradables facciones del anfitrión:
“Vamos a
cerrarles la piscina por dos días”, comienza a informarle; “al público le
diremos que se trata de un mantenimiento preventivo. Yo cumplo con mi parte. Lo
que no termino de entender es cómo ustedes podrían beneficiarme políticamente”.
“Simple”, explica
enrique. “Sin ofender, pero los políticos se han devaluado mucho estos tiempos
porque hablan de más y hacen menos o nada; en el mundo actual, las palabras
sobran y son las acciones las que cuentan”.
“¿entonces?”
Enrique se pone
de pie. Comienza a quitarse la ropa:
“El mercado gay y
bi de Piura es el santo grial de cualquier marketero de este planeta porque no
está tan disperso como en otros países, incluso México o Estados Unidos, que
son lo que mejor conozco… Piura, Sullana, Paita, Talara, Chulucanas, Sechura…
Son los lugares desde donde recibo más clientela… Y no solo te hablo de las
ciudades sino de todo lo que hay alrededor”
“¿Me hablas de la disco de ambiente?”, interrumpe José Luis
mientras su mirada se posa ahora en los fuertes pectorales de Enrique, ya al
desnudo.
“el antro de
ambiente, el servicio de escorts, los shows privados, mercancía para adultos…”
“Y son los
grandes mercados electorales de Piura”, se da cuenta Eliezer.
Enrique se afloja
la hebilla de su cinturón y se desabotona el pantalón:
“Conozco cuáles
son las obras emblemáticas de su gestión: si usted me autoriza a usarlas como
locaciones para mis videos porno gay, la gente asociará inconscientemente el
lugar con su gestor; incluso hasta lo podrían visitar… una especie de turismo
gay”.
“Mensajes
subliminales”, agrega Eliezer como descubriendo la pólvora.
“No,no
pretenderás filmar escenas de sexo gay en las obras que yo gestioné”, atinge
José Luis mientras ve el pequeño slip que no disimula el paquete de Enrique,
quien ya deslizó su pantalón hasta las rodillas.
“Solo si usted me
lo autoriza”.
Enrique hace una
seña a Willy. Éste sube a la planta superior.
“Los desnudos
están prohibidos en público por ley”, observa Eliezer. “Mucho más tener
relaciones sexuales en la calle”.
“Me refiero a que
si la obra tiene el espacio adecuado para montar una escena de sexo, como la
piscina, y usted me lo autoriza, sí”, aclara Enrique, quien ahora solo se queda
vistiendo su ajustado slip allí en medio de su propia sala. “Pero si no, solo
la usaría como exteriores, y los interiores los haríamos en otra parte”.
El pene de José
Luis está duro y pugnando por salir de su pantalón. Ya no sabe cómo sentarse en
ese sofá para que su miembro se acomode y no le moleste.
En ese momento,
Flavio y Julián bajan del segundo piso, calzando sandalias, sus cuerpos solo cubiertos
por breves toallas.
“¿Tenemos un
trato?”, sonríe Enrique, muy seductor.
José Luis no sabe
dónde posar su mirada. Los tres monumentos de hombres tienen las manos listas
en sus prendas y quedarse desnudos va a depender de su respuesta.
“Te prometo que
todo está bajo control”, le dice Eliezer en voz baja mientras le toca el muslo.
Segundos de
silencio.
Willy también
baja solo en toalla y sandalias. No es un cuerpo de gimnasio, pero tampoco es
un físico despreciable.
“Tenemos un
trato”, afirma José Luis.
Enrique sonríe;
se baja el slip. Flavio y Julián se quitan las toallas y se acercan al
productor. Willy, aún bajando las escaleras, hace lo mismo.
“Gracias”, dice a
José Luis. Entonces gira hacia Flavio y lo besa en la boca mientras con una de
sus manos le acaricia el culo. Termina, gira al otro lado y hace lo mismo con
Julián.
Lo que viene a
continuación es un show caliente de caricias y besos que incluye apreciar cuatro
penes erectos haciendo una continua guerra de espadas.
José Luis está
excitadísimo. Eliezer le sigue acariciando el muslo.
“Vengan, participemos”, invita willy.
En un par de
minutos, seis varones desnudos, cuerpos bien trabajados, cada uno en su
volumen, se rozan, acarician, besan. Manos recorriendo espaldas, manos
recorriendo culos, manos masajeando penes, manos, manos, manos.
El show dura unos
veinte minutos hasta que Enrique abraza a José Luis y lo besa en la boca
mientras le coge fuerte las nalgas:
“Esto es solo un
adelanto… te prometo que el viernes en la noche, te agrego tres chicos más”.
“¿Me vas a dejar
con las ganas?”
“No, te la voy a
mamar hasta que me des todos tus mecos en la boca… pero ellos sí necesitan
guardarlos para que la escena salga bien padre”.
José Luis no
reclama. Enrique se arrodilla y comienza a chuparle el pene. Ni siquiera en sus
épocas de futbolista cuando veía a diez hombres calatos en las duchas, José
Luis se sentía tan arrecho como ahora. Encima, Enrique la sabe mamar como los
dioses. Por más que se resiste, termina eyaculando en la boca del productor.
“Tus mecos son
deliciosos”, le susurra Enrique.
Y para
finalizar, te dejamos con un #video porno gay.
sábado, 12 de enero de 2013
viernes, 12 de agosto de 2022
ASS (41): La última escena de su primera porno gay
Una orgía entre todos los actores es el gran cierre para el primer trabajo de Enrique en Perú.
Enrique está
esperando en la única salida de pasajeros del Aeropuerto de Castilla. De pronto
a lo lejos, la estampa de un chico de cabello rubio ensortijado, bello rostro y
un cuerpo evidentemente en forma llama su atención. Es joven, se dice mentalmente.
Está padre el bato, califica. ¿Le irá a las panochas… o las vergas… o los
culos?, se pregunta. Lo sigue con la mirada. El chico va acompañado de otro
varón alto y delgado con quien conversa hasta que ambos llegan a una camioneta
donde los espera un varón que él conoce: Alberto. De pronto, alguien le toca el
brazo y lo saca de su burbuja de fantasía homoerótica.
“Hola Enrique”.
“Ju-Ju-Juan”,
reaccciona el mexicano.
“Julián”, sonríe
el recién llegado, cabello negro, rostro agradable, cuerpo de nadador.
Los domingos, el
trayecto a Los ejidos se hace relativamente rápido, especialmente de mañana.
“Mientras me
garantices que vas a pagarme la guita apenas termine de hacer esas escenas,
hasta me dejo meter pinga por el culo”, sonríe el nadador.
“¿Tanto así,
güey?”
“Debo plata a un
culo de gente”.
Al llegar a la
casa, Julián se sorprende al ver a Alejo,Marcano y Flavio en pequeñas toallas
anudadas a la cintura mientras Willy prepara unas luces LED, la cámara de video
y el trípode. Flavio trata de hacer contacto visual con Julián, pero éste busca
la mirada a Alejo, quien se la brinda. Le sonríe.
“Por ahora vas a
ver detrás de cámaras cómo se hace esto; luego comenzará un poquito de training
para cuando te toque”, avisa Enrique.
“Yo… puedo ser su
trainer”, dice Flavio coquetamente.
Julián sonríe por
compromiso.
Cuando Enrique
baja, también solo cubierto por una toalla anudada a la cintura, todo comienza
al grito de Willy: “¡Acción!”
La última escena
de la primera película de ASS comienza con Alejo, encarnando a Santi, mirando
su celular mientras se soba el paquete bajo la toalla. Marcano entra:
“eh, tú, pana,
¿qué haces sobándote el huevo?”
“estoy arrecho
viendo esta porno”.
Marcano se sienta
al lado de Santi qquien comparte el celular.
Sin roche alguno,
el venezolano comienza a ssobar el paquete a su amigo peruano.
“Me la estás
poniendo más dura, huevón”.
“Y te la puedo
poner más dura aún”, le responde el segundo.
Ambos se besan
apasionadamente en la boca. Santi se descubre la toalla: su pinga ya está al
palo. Deja el celular a un lado y Marcano se reclina a chupársela. Marcano sí
que se sabe tragar todo ese pedazo de carne. Santi, en agradecimiento, le
acaricia el cuerpo y trata de llegar a su culo quitándole la toalla.
Están en lo mejor
cuando alguien los interrumpe.
“¿Así que quieren
comer solitos?”, seduce Flavio.
Santi y Marcano
le sonríen: “Ven”, lo invitan.
Flavio se saca la
toalla, se sienta a lado de Santi y se turna con Marcano para mamar la pinga gorda, larga y lubricada
que destaca como un pequeño poste trigueño.
“No dejen de
mamarla”, indica Willy, quien deja de grabar y mueve el trípode con la cámara a
otro ángulo. “Tú a mis espaldas”, pide a Julián, quien tiene su verga al palo
dentro de su ropa. “Acción, Enrique”.
De pronto,
enrique, encarnando a Bill, entra y mira la mamada en grupo. Santi lo mira:
“Para todos hay”, le sonríe.
Bill se quita la
toalla y se arrodilla entre las piernas de Santi. Mama la verga. A continuación,
se forma sobre el sofá un trenecito encabezado por Flavio, seguido de Marcano,
seguido de Bill y santi a la retaguardia. Todos están inclinados haciendo un
beso negro al compañero adelante.
Sin perder la
posición, luego todos se meten el pene al ano del compañero adelante, excepto
Flavio quien solo se pajea y excepto Santi cuyo hermoso y redondo culo queda
libre a la fantasía; sin embargo, él y Marcano tendrán que hacer el baile
pélvico para estimular el culo y la verga de Bill y el culo de Flavio.
Corte a un
contraplano: Miguel o Mike baja las escaleras, mira la orgía, y sin esperar que
le digan nada, se saca la toalla. La cámara muestra su pinga en proceso de
erección estimulada con su mano.
Nuevo corte y
nueva escena: Bill se sienta sobre el sofá y Flavio se sienta sobre su pinga,
metiéndosela por el ano. Flavio cabalga un poco. Entonces llega Alejo y,
aprovechando la lubricación natural de su pene, también se lo clava por el
mismo agujero. Por fin, una doble penetración en pantalla.
Al costado, Mike
llega y se arrodilla apoyándose en el asiento del ssofá. Marcano va por detrás
y le hace un beso negro. Por precaución, Willy ha dado otra cámara a Julián
para que grabe ese otro ángulo. El nadador lo hace muy a pesar de su
excitación.
Al poco rato,
Marcano mete sus 21 centímetros gruesos al culo de Mike.
La orgía continúa
por media hora más.
En la última
toma, Flavio se acuesta sobre la alfombra
a los pies del sofá. Mike y Santi se arrodillan a su derecha, Bill y
Marcano lo hacen a su izquierda. Todos se masturban.
“las voy a dar”,
avisa Mike; es el primero en eyacular. Su ssemen cae sobre el pecho de Flavio.
“Me vengo”, avisa
enrique; es el segundo. Su leche cae sobre el otro pectoral y parte del abdomen
de Flavio.
Quedan Santi y
Marcano. ¿Quién será el primero en correrse? Contra todo pronóstico, ambos lo
hacen casi en simultáneo.
“Las voy a dar”,
gruñe Santi.
“Voy a acabar”,
reacciona Marcano.
Finalmente,
Flavio se ppajea y su semen se une al de sus otros cuatro compañeros creando
una capa blanquecina sobre su blanca y bien labrada piel.
Como acto final,
Flavio se unta las cinco leches sobre su cuerpo como si fuera jabón. Toma un
poco con su dedo, lo prueba. Sonríe pícaramente a la cámara.
“¡Corten!”, avisa
Willy tras un instante.
Cerca suyo,
Julián tiene toda la ropa interior húmeda. También se ha vaciado.
domingo, 14 de abril de 2019
Ranking de actores mexicanos
Me senté junto a él y justo había una escena en la que un actor, cuyo nombre y existencia aún ignoro, salía de una piscina o algo parecido vistiendo una sunga. Rico cuerpo, déjenme decirles. Mi amigo tenía la paloma al palo viendo la imagen. Lo sé porque se la toqué y luego se la saqué para pajeársela.
- ¿Verdad que está buenazo?
- Sí, lo está.
- ¿Cuál es tu actor mexicano favorito?
La verdad, como dije, yo estaba más perdido que huevo en cebiche. Mayormente desconocía, así que no pude responderle. Mejor me agaché y comencé a chuparle su larga y gruesa pinga mientras él seguía viendo la novela. No duró ni cinco minutos y me dio toda su leche en mi boca. Me la tragué.
Cuando regresaba a mi casa, iba pensando en los actores mexicanos y en cuántos de ellos tenían cuerpazos como el de la novela. Entonces me puse a investigar y hallé algunos que por acá les destaco para que ustedes me digan cuál les vacila más. A ver. Revisemos.
Arath de la Torre
Usualmente lo había visto en papeles cómicos, pero rara vez en dramáticos, aunque alguien me contó que aparece en un video de Alejandro Fernández llorando a moco pelado porque perdió a su chica. Aquí lo tienes en una escena de ducha. ¡Qué mañosa la tía!
David Cepeda
Rico cuerpo, rico culo, rico paquete. ¿Pero ees su paquete? Hace un par de años alguien filtró un video donde se lo ve pajeándose en una transmisión de webcam con su jerma. Por éso cuidado cuando se pajeen por webcam. Aquí está el videíto a ver qué les parece.
Gabriel Soto
Comenzó cantando en el grupo Kairo. No hagan mucho esfuerzo recordando porque es de la época cuando los CD eran algo raro, casi un objeto de lujo. Basta decir que era un trío donde tambuén estaba el disidente de Eduardo Verástegui. ¿Y el trío hacía trío? Ni idea, pero alguien me contó que una vez que visitó el Perú, un chico pudo comprobar que la pinga de Gabito es larguita pero delgada... ah, y lleno de vello por todas partes. Eso sí, rico cuerpo. Aquí lo tienen. Y a todo ésto, ¿cantaba?
Joaquín Ferreira
Mejor conocido por su participación en la serie de Netflix, Club de Cuervos, aunque en su país levantó las miradas y unno que otro pene y culo en una obra de teatro donde aparecía calatito y supuestamente erecto. ¿Y alguien habrá grabado algo de esa obra? Sí, menos mal. Además, en este clip, una rica secuencia de ducha en Club de Cuervos. ¡Qué rico pene, por Dios!
Jorge Salinas
A éste sí lo conocemos un poco más, entre otras cosas, por su linda cara, su hermoso cuerpo, su voz hasta las huevas y su carácter errático. Comenzó en el cine pero saltó a las telenovelas y siempre haciendo de galán en historias de rancho, ideales para mostrarlo peladito mientras se baña en cuanto cuerpo de agua exista. Acá en algo más culto.
Juan Vidal
¿Alguien tiene alguna referencia sobre él? La verdad no mucha, peropor lo visto no se hace problemas con el calateo y el sexo sugerido, como en esta escena. Rico, ¿no?
Rafael amaya
¡el señor de los cielos! Sí, su papel más internacional, pero antes hizo una pela llamada "Desnudos" donde encarna a un artista plástico que las ve cuadrada para llegar a fin de mes y... bueno... como era de suponer, aparece desnudo en varias partes de la película, las que se condensan en este montaje. Ufff... Dime que no se te puso dura de verlo.
Sergio Mayer, Jr.
Ojo, es el hijo del que fuera cantante de un grupo musical noventero llamado Garibaldi. La misma huevada: hizo su cosa por webcam enseñando la cosa y alguien grabó el clip. Servidos.
Bueno, y ahora que los tienen aquí, díganme por cuál votan, aquí abajo en los comentarios o en el Twitter.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Casa De-Formación (15): Yo fui actor porno
- ¿La playa?... ¡Suena bien!
Viajar mil kilómetros desde Lima, en pleno verano, soportar el calor de la ciudad de Piura, estar a víspera de un fin de semana, y no pensar en la playa… sí que es un gran pecado.
- Es la casa de unos fieles, que hace tiempo me la estaban prestando, pero no había oportunidad. Podríamos ir en el carro.
- ¿Y Roberto?
- ¿Quién crees que manejará?
- Pero, ¿la casa, los chicos?
- Jorge ha demostrado ser confiable. Recuerda que lo conozco de años.
- ¿A qué hora nos vamos?
- Tempranito. A lo mucho, después de desayunar.
El entusiasmo de Rafael es el mismo de aquel chiquillo que agarraba sus cosas los domingos, y se desaparecía por las playas del sur de Lima.
Alexander sonríe abiertamente, como dando la noticia del premio gordo.
- De paso que le dejamos el garaje libre a los muchachos para que lo limpien.
- ¡Pucha, pero no tengo ropa de baño!
- ¡Bah! De eso no te preocupes porque la casa está medio perdida en la costa y la playa es recóndita.
- Es qieee…
- ¡Somos hombres! ¿Cuál es la joda?
Rafael levanta la mirada y la clava en los ojos de alexander. ¡Tiene razón! ¿Cuál es la joda? ¿acaso cuando se duchaba en el estadio, o el gimnasio, no era evidente que “aquello” saltara a la luz? ¿Alguien le dijo algo acaso? Claro que a veces sentía miradas por demás escrutadoras, empero aquí apenas son dos patas más aparte de él, que som sus hermanos de congregación. ¡No hay joda! ¡No, señor!
esa noche, durante la cena, el Reverendo Alexander anuncia que la mañana del sábado será empleada para hacer limpieza general a la casa.
- son cuatro más Jorge, así que podrán terminar antes de mediodía. Después de almorzar, podrán ir a la casa de sus familias… Manuel, ¿sabes cómo llegar?
- Sí, Reverendo.
- Bien. El domingo por la noche, todo el mundo está de vuelta. ¿Entendido?
Todos dicen Sí al unísono.
Manuel ha terminado de ducharse y entra al dormitorio para arreglar su maleta antes de dormir. Jonatan está, como siempre, avanzando (en teoría) su lectura.
- ¿En serio sabes cómo llegar donde tu tía?
- Bueno, me acuerdo algo; pero no creo que me pierda.
- Si… quieres…, te acompaño.
- No es necesario.
- No quiero que te pase nada.
Manuel deja de arreglar sus cosas y voltea a ver a su amigo. Ésta es una mirada nueva, que lo perturba y le agrada. ¿Qué está pasando?
Jonatan, por su parte, no ha reparado en lo que acaba de decir. Cuando reacciona, se da cuenta que los dos han llegado a una peligrosa encrucijada, y es tiempo de reducir la velocidad.
- Quiero decir, con los peligros que hay en la calle, sería mejor que alguien te acompañe… y… si tú quieres…, puedo hacerlo yo.
Jonatan siente la mirada de Manuel, mientras los segundos de silencio se hacen eternos.
- Claro. No hay problema.
Darwin sale del baño. Justo en la esquina del pasadizo hacia la lavandería, aparece Jorge, quien se aproxima señalando que compartirá un secreto.
- Tengo el DVD de la “latin males”.
Un cuarto de hora después, Darwin y Pedro entran al dormitorio de Jorge. Los chicos notan que hay un pequeño televisor y un reproductor de discos.
- ¿A qué hora los subiste? – Darwin luce ansioso.
Jorge mete el disco y se acomoda entre los dos chicos. Apenas si se puede escuchar el audio, pero la nítida imagen muestra a Lorenzo Verástegui modelando hacia la cámara, flexionando su envidiable figura, en medio de un tupido bosque.
Poco a poco se va quitando la ropa. Hasta quedarse sin nada encima.
La cámara pasea el encuadre por su espalda y sus nalgas. Luego, un fundido salta a su hermoso rostro latino, su pechodefinido y lampiño, abdominales de tabla de lavar y sus genitales cubiertos por una mano que los acaricia, no dejándolos apreciar en toda su magnitud; pero, revelando que el vello púbico ha sido removido.
- ¿De dónde es ese huevón?
- Una vez leí en Internet que era mexicano.
Jorge sonríe ante la conversación de dos excitados adolescentes, hablando muy bajito.
De pronto Verástegui comienza a masturbarse. Progresivamente, el miembro adquiere longitud y grosor, los mismos que le permiten desarrollar una de las carreras más rentables en la historia del porno gay.
Jorge coge el control remoto y activa los close captions.
- ¿Qué haces? – parece reclamar Pedro.
- Ahora verás.
Cuando en pantalla, hay un plano general del cuerpo desnudo del actor con su gran pene erecto, se corta a otro chico que camina despreocupado por el mismo bosque. Se para en seco, como si hubiera hallado algo. Se sorprende.
Un nuevo corte a Verástegui, quien se sabe descubierto, pero, lejos de acojonarse. Sonríe e invita al extraño. No hay nadie más.
Por fin, los dos están juntos en el mismo cuadro. “¿Te gusta lo que ves?”, se lee en la esquina superior izquierda del televisor. “¿Todo eso es tuyo?” “Claro. Y tuyo también.”
El extraño comienza a acariciar el cuerpo de Verástegui, hasta llegar al firme miembro. Ahora ambos se dan un beso intenso en la boca.
Los jóvenes televidentes están extasiados en la pantalla.
Un nnuevo corte. El plano muestra la verga de Verástegui señalando a la derecha, y la cara de su casual acompañante aproximándose. Toma la pinga con la izquierda, comienza a lamerla, hasta que se mete la cabeza a la boca, y luego el resto del miembro, mientras la otra mano masturba el resto que no podrá entrar en esa caliente cabidad. El plano de la chupada se intercala con el rostro del actor, vigilando la acción, mientras experimenta placer.
- A la mierda. Alucínate que te chupes una verga así. – Darwin intenta liberar un poco de tensión.
- Ay, si supieras. En Morropón hay unos vergooones… bueno, eso me contaron. – Pedro también cree que hay que bajar un poco la opresión que siente en el pecho.
- Esos huevones ganan bien -, tercia Jorge. – Una vez me hice como quinientos dólares por que me filmaran dejándomela chupar por un pata, y luego metérsela por el culo.
- ¿Quinientos dólares? – Darwin se asombra. - ¿Por cuánto tiempo?
- ¿Qué habrán sido? Unas tres, cuatro horas. La huevada es que a cada rato paraban para cambiar la cámara y esas notas.
- ¿Quinientos dólares por un ratito? Mi viejo tiene que trabajar dos meses para sacarse eso, pero todos los días.
- Je, je. Y antes me gané doscientos por hacerme fotos iguales, con otro pata que me la chupaba y yo se la metía. Y hace como siete años, me pagaron cien por posar calato, pero armado.
- ¡Mierda! Fue hace tiempo.
Un nuevo corte. Un plano general: el amante ocasional se pone de pie y se voltea. Verástegui le baja el pantalón, dejándole el culo al aire libre; se arrodilla, y comienza a lamerle las nalgas. Oportunamente, el otro chico se quita la camisa. Un nuevo corte. Un gran contrapicado: Verástegui separa las nalgas con sus dos manos, mientras interna su lengua en el ano del otro modelo.
- ¿También hiciste eso?
- ¡Lógico, Darwin! Si no, no te pagan completo.
- Puta. ¿Pero no sabe a mierda?
- No pues. Ya los actores se preparan.
Pedro se mantiene mudo, viendo ahora cómo en la pantalla, el otro muchacho hace gestos de placer conforme le practican el beso negro.
Darwin sigue ocultando su excitación bajo un halo detectivesco.
- ¿Y no te han vuelto a llamar?
- No. Pero me escribo con ellos.
- ¿Y la película?
- La debo tener por ahí. La buscaré para que la veas.
- ¿Y… cómo te contactaron?
- En el gym. Como salí en algunos concursos, se enteraron, fueron a verme, me propusieron, no tenía chamba, y ya.
Por fin Pedro destraba la lengua.
- Así que fuiste actor porno.
- Es chévere. Cuando no tienes chamba, en vez de que te metas a robar o pasar droga, mejor ganas plata cachando.
Darwin contraataca, mientras Lorenzo Verástegui mete su pene, enfundado en un condón, al culo del otro modelo.
- ¿Y es difícil hacer esas películas?
- Tiene su técnica. Nomás debes controlar tu leche, durar regular tiempo. Eso sí debes tener cuerpo, verga o culo.
- Bueno, cuerpo algo; verga no sé.
- Antes de lanzarte, primero te hacen fotos de prueba. Primero solo, y luego con otro pata. De ahí ven, y, si les gusta, te contratan.
- ¡Alucinante!
La penetración anal llena la pantalla. Darwin se imagina ser Lorenzo Verástegui, Pedro siente que necesita una verga en su trasero, y Jorge sólo debe esperar al día siguiente.
(continuará…)
Escrito por N-Ass. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.
sábado, 25 de septiembre de 2021
La hermandad de la luna 6.5
Vestido con solo una toalla
anudada a la cintura, Tito ingresa a su casa por la puerta trasera cuando oye
un par de gemidos tras una puerta abierta, la del dormitorio de Flor. Cierra
los ojos y se resiste a husmear sobre lo que parece evidente: adentro, Frank
hace el amor entre gentil y vigoroso con la hija del gladiador. Aunque ambos
jóvenes intentan cobijar su desnudez en la oscuridad, el edredón y los intentos
por no hacer ruido, la puerta semiabierta al descuido no es capaz de guardar el
secreto. Sin voltear la mirada, Tito avanza casi de puntillas hasta la puerta
del lado, la de su dormitorio. La abre con sumo cuidado de no hacer ruido y
también olvida cerrarla para evitar el sonido. Comienza a buscar ropa y cuando
la tiene toda tendida sobre su cama, algo cae al suelo: el paquete de
preservativos con el pedazo de papel que tiene escrito “G4G” encerrado en una
bolsita plástica transparente. Tito la levanta, la examina curioso y, entonces,
¡plaf!, su puerta se cierra de golpe sin que nadie, aparentemente, la haya
empujado.
“¿Papá?”, se escucha medrosamente
desde el cuarto del lado.
En La Santitta, el frío invierno
tiene a raya a todo el mundo excepto a los tablistas que aprovechan las altas
olas para desafiar su centro de gravedad y dibujar estelas de espuma sobre el
mar esmeralda. Claro que al anochecer, esa estampa no es visible, haciendo que
el pueblo sea casi fantasma. Entonces es la hora de las parejas que no pueden o
prefieren no pagar un motel, algunos drogadictos que esperan regresar el verano
en medio de sus delirios psicodélicos, o algunas personas que llegan en su
motocicleta sin sospechar que alguien va a verles, a menos que sea el vigilante
de la calle; pero, ¿para qué existen las puertas falsas? Una motocicleta apaga
su luz antes de pararse al costado de una hermosa casa de playa; alguien
vestido en zapatos, jeans y una chaqueta con capucha desmonta, se aproxima a
una de las puertas y usa su celular. En medio minuto, la puerta se abre y el
sujeto se mete.
“Buenas noches, capitán Castro”,
lo saluda, ya dentro, un tipo con una polera que magnifica su robusta
complexión.
“Buenas noches, Chiquito”, le responde
el recién llegado.
“El ingeniero lo espera”.
En una sala con
mueblesconfeccionados en madera de coco y tapizados con telas de colores vivos,
el motociclista se baja la capucha y espera. No mucho. Un cincuentón vestido en
chompa y jeans imitando el estilo de un magnate de las computadoras sale de un
pasillo y le extiende la mano.
“¡Comisario! Buenas noches.
Gracias por venir de inmediato”.
“Qué tal, ingeniero Nava. Usted
dirá”.
“¿Qué novedades tenemos de Santa
Cruz sobre el asunto que usted ya sabe?”
“Desconozco, ingeniero; usted
sabe que eso escapa a mi jurisdicción”.
Nava sonríe:
“No me refería a eso. ¿Qué fue de
su topo? Lo último que supimos es que
intentaba tramar amistad con el nuevo amante de José Alberto Carrillo; luego,
que lo envió a borrar cierta evidencia. Luego, nada”.
“Ehhh. Bueno, ingeniero, no… hay
mucho que hacer. Además, es domingo, y como supondrá, mi gente tiene derecho a
descansar, ¿no?”.
“Ahora entiendo por qué el lunes”, comenta Nava en voz alta. “Pero no
vine para reprocharle; quiero que me diga qué sabe de ese negro”.
“Pues… llegó el sábado pasado a
Santa Cruz, estuvo metido tres días en la biblioteca del pueblo, se hospedó
detrás de la plaza, conversó con los
lugareños sobre las costumbres preincas, comió en el mercado y ahora es un
empleado de José Alberto Carrillo”.
“¿Tenemos su nombre?”
El comisario saca una libretita
del bolsillo de su jean, pasa unas hojas:
“Owen MMgombo. M, G, O, M, B, O”.
Nava abre los ojos, lo que para
el comisario solo significa una cosa: sorpresa.
“¿Lo conoce, ingeniero?”
“No”, disimula Nava. “No le niego
que la presencia de ese negro nos intriga, pero queremos saber qué tipo de
relación tiene con los empleados de Rodríguez y cuán peligroso es, o si puede
ser un aliado ya que los que tenemos… parecen fallar”.
El comisario carraspea tratando
de no darse por aludido:
“Carrillo lo protege, eso lo
tengo seguro: cuando le dije que el tal Mgombo había abusado de su hija, no
reaccionó”.
“Ése fue un psicosocial infantil.
Por eso retomé el control de esa operación. Si seguíamos confiando en ese invertido, esto ya sería un culebrón
mexicano”. Así que, como al inicio, usted y yo coordinamos sin intermediarios,
pero quiero mucha diligencia.
“¿Cuándo no he sido diligente,
ingeniero?”, reclama el comisario con cierta zalamería.
Nava sonríe:
“Espere aquí; voy por su cheque”,
le avisa.
El ingeniero regresa por el
pasillo del que había aparecido y abre una puerta. Adentro, el Carnes, quien
parece tener el costado izquierdo de la cabeza ya recuperado pues no luce nada,
mira la pantalla de la laptop. Nava ingresa y cierra con seguro.
“¿Se vio y se escuchó la
conversación?”
“Fuerte y clarito, ingeniero”.
“¿¿Apuntaste el nombre?”
El Carnes toma un papel en verde
fosforescente:
“¿Lo busco, inge?”
“Ya debías haberlo buscado”.
El Carnes sonríe y teclea en la
computadora.
Un cuarto de hora después, o un
poco más, Nava regresa a la sala con un pequeño sobre que tiene una
protuberancia cuadrangular.
“Me disculpa, comisario, por la
demora”.
“Descuide, ingeniero”.
Nava entrega el sobre a brazo
extendido, como para que alguien más lo note. Cuando el receptor lo abre,
porque quiere verificar qué le dan, encuentra un cheque a su nombre: “Estamos
generosos, ingeniero”. Hay, además, una memoria USB plateada. El policía mira
al ingeniero con ojos de pregunta.
“Ya le dije, Castro, que nuestra
prioridad por ahora es ese Owen Mgombo. Así que allí tiene varios documentos
que, espero, estudie muy discretamente, y usted sabrá qué hacer con apego a
ley”.
El comisario se desconcierta un
poco:
“¿Alguna operación en
particular?”
“Dije: con apego a ley, señor
comisario. No me invente escenarios de telenovela, porque le aseguro que no
terminará con final feliz”.
“¿Me está amenazando, ingeniero?”
“No, oficial. Le estoy mostrando
el camino alfombrado para llegar al cielo”.
El comisario sonríe y asiente con
la cabeza. Da la mano a Nava y se va. Al poco rato, El Carnes entra.
“¿La habrás apagado, no?”
“Claro que sí, inge. Yo siempre soy precavido”.
“Bueno, es discutible”.
“¿No cree que debemos seguir al tombito?”
Nava suspira:
“Sí, pero desde mañana. A ver si
éste demuestra que sabe hacer algo más que emborracharse, tener sexo y cobrar
coimas”.
Ya fuera de la casa, el comisario
Castro se cubre la cabeza con su capucha cuando desde el fondo de la calle, un
par de luces se van acercando. Aunque baja el cuello, el policía mira de qué se
trata. Más o menos a unos cincuenta metros, lo que, evidentemente, es un
vehículo se detiene y apaga sus faros. Alguien baja: reconoce ese rostro, ese
corte de cabello y hasta esa figura a pesar de estar bien abrigada.
“Doctor Esteves, ¿qué lo trae a
la playa en invierno?”, murmura.
Más allá, Christian saca una
llave, abre una puerta y entra. Antes que lo descubran, Castro arranca su
motocicleta y pasa al costado de la camioneta solo para verificar si se trata
de la misma matrícula, o al menos una de las que él se sabe de memoria. Tras el
cerco de ladrillo, pueden verse luces encendidas en un segundo piso. Diez
minutos después, Christian sale con una mujer delgada y de cabello largo, sube
a la camioneta, le da arranque y se va de La Santita, aparentemente.
“¿Ya te cambiaron los gustos,
doctorcito?”, se pregunta Castro, no tan camuflado desde cierto punto con vista privilegiada a
orillas del mar.