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viernes, 20 de enero de 2023

ASS (62): Así me la mamó, pero tú lo haces más rico

Damián pide a Juan reconstruir lo que pasó la noche que cachó con Paco.


“Nos cruzamos esa noche en la calle, me decía que venía de tomar unas chelas con unos amigos… creo que en el semental, o algo así”, relata Juan.

“¿Será el Cimarrón?”, interrumpe Damián.

“Sí, creo que sí”, replica Juan. “el hecho que venía algo picado, me hizo el habla, y, bueno… si se me estaba ofreciendo así, yo creí que podríamos venir aquí a pasarla bien. Total, ¿quién iba a enterarse?”

el peón y el policía están sentados en una mesa simple en la salita de la casa que Julio tiene en su parcela, cerca de San Sebastián. El dueño de la propiedad también está presente ese miércoles, ya pasadas las nueve de la noche.

“¿Te sirve esa información?”, pregunta Julio.

“va a cobrar relevancia en la medida en que paco despierte o podamos encontrar al mototaxista para corroborar datos”, explica Damián.

“¿encontrar al mototaxista?”, se extraña Julio.

“Pidió su alta desde ayer por la tarde y desde entonces su paradero es un misterio”, responde Damián.

“Lo que les digo es la pura verdad”, reclama Juan.

Damián estudia las agradables facciones del chico y le palmea el hombro:

“Mira, muchacho, aquí entre nos, yo sí creo que estás diciendo la verdad, pero si ese otro huevón va a hacer lo que pienso que va a hacer, lo mejor es que tengamos datos exactos para que Julio sepa cómo lo puede joder”.

“Perdone, don Julio”, baja la voz Juan.

“No es tu culpa”, responde el aludido, de manera tranquila.

“Lo que no entiendo es por qué quiere joderte de esa manera”, observa Damián a Julio.

El ex futbolista suspira y se estira sobre su silla.

“Cuando Sandro se hizo adolescente, se hizo hincha del equipo y lo veíamos apoyando en todos los partidos. Su viejo era socio del club y aportaba fuerte. Eso hizo que Sandro tuviera más acceso, incluso a los vestuarios. Tendría 15 o 16 años, y de pronto noté que rondaba mucho a los jugadores. Una vez lo descubrí cachando con uno de ellos en las duchas. Era José Luis. Sandro alucinó que el Pelu era su pareja y no lo abandonaba ni a sol ni a sombra. Tuve que hablar con su viejo para que nos lo quitara de encima porque ya estaba afectando nuestro rendimiento. Desde allí me cogió fastidio”.

“¿Y nunca lo pudo superar?”, inquiere Damián.

“No lo sé. Cuando Sandro cumplió 18 años, pidió adelanto de herencia a su viejo. Sandro fue siempre hábil para los negocios e hizo crecer su plata. Fue cuando se hizo socio. La huevada era que jugador que fichábamos, jugador que debía meterle pinga. Era fijo. Y cuando se le prendía a uno, no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Hizo que uno de los chicos se separe de su mujer, y ya te imaginarás cómo fue eso. Me tocó ponerlo en su sitio. Empezó a decir que Pelu y yo éramos pareja, que hacíamos orgías con los otros futbolistas. Entonces le saqué su mierda”.

“¿Le pegaste?”

“Ya me había sacado de mis casillas y me había indispuesto con mi mujer… Me denunció… Menos mal que todo el equipo, incluyendo el cuerpo técnico, sacó la cara por mí y testificó diciendo que él era un acosador. Renunció como socio del club. La huevada es que eso te explica por qué me tiene cólera”.

“Ahora me quedan las cosas más claras”, comenta Damián. “Solo un detalle: ¿podrían mostrarme qué pasó  esa noche que viniste con Paco?”

“Mostrarle, ¿cómo?”, se extraña Juan.

“Hacer exactamente lo que hicieron esa noche ”.

Minutos después, Julio se desnuda por completo y entra al cuarto. Juan y Damián ya están acostados, calatos, uno al lado del otro.

“Comenzó a conversarme y a acariciar”, cuenta Juan.

“¿Cómo te acarició?”, averigua Damián.

“Me pasó la mano desde la tetilla hasta mi huevo”.

“¿Así?”

Damián pasa la palma de su mano desde el pectoral, suavemente, hasta detenerse sobre el pene semierecto de Juan.

“Así, así, exacto; entonces Paco comenzó a pajearme”.

Julio no pierde detalle de cómo Damián comienza a masturbar a su peón hasta que el pene se le pone bien duro. Su miembro también se pone bien rígido.

“entonces comenzó a chupármela”, indica Juan.

“¡Así?”

Damián se dobla como puede para iniciar el sexo oral.

“Tienes que parar el culo”, indica Juan.

Damián asume la posición señalada, lo que el peón aprovecha para acariciar las nalgas y masajear el ano del policía.

“La chupas mejor que ese huevón”, comenta el joven.

“¿Y solo cacharon Paco y tú?”, pregunta Julio mientras se masajea su pene duro.

“Sí, solo él y yo”.

Damián deja de mamar la pinga:

“¿qué pasó luego? ¿Le metiste tu pene?”

“Sí”, responde Juan muy excitado. “Se sentó encima de mi pinga”.

Damián toma un condón, le pone su propio líquido pre-seminal como lubricante, pues también se le ha parado el pene, unta ese mismo fluido al miembro de Juan, se coloca, pone la punta del glande en la entrada de su culo y comienza a tragárselo por atrás poco a poco.

“Aa la mierda”, reacciona el policía. “el tuyo sí duele”.

“Métetelo despacio”, aconseja Julio. Para qué te apuras si igual vas a gozar rico cachando?”

Damián sigue el consejo mientras respira hondo y lento y trata de expandir los músculos de su ano.

Ya con todo el pene dentro de su recto, el policía comienza a rebotar despacio.

“¡él cachó así?”, pregunta excitado a Juan.

“Sí”, dice el chico, bien arrecho, “pero tú te dejas cachar más rico”.

“¡así de rico, papito? ¿Así te gusta meter verga a un buen culito?”

“Claro que sí… y tu culito… está más sabrosito”.

Ambos gimen y jadean mientras Julio hace un esfuerzo para evitar que la leche se le salga mientras se sigue masturbando.

La sensación le parece tan deliciosa a Juan que no puede contener su orgasmo:

“Las voy a dar, carajo”, anuncia, y eyacula dentro del condón.

Damián deja de cabalgarlo poco a poco, pero su pene está bien al palo.

“¿Y él se pajeó sobre ti?”

“No”, suspira Juan, más relajado. “en realidad, le hice perrito, pero no se vació”.

Julio reacciona:

“¿Perrito, dijiste? O sea que siguieron cachando”.

Damián se saca el pene de su ano:

“¿Y cómo cacharon en perrito?”

“mirando a esa pared”, señala Juan hacia los pies de la cama.

“Eso lo puedo hacer yo”, anuncia Julio encaramándose, buscando un preservativo y poniéndoselo mientras Damián adopta la posición. Poco después, el pene del ex futbolista taladra el ojete del policía fiscal. Julio cacha como loco.

“¿Así se lo clavó?”, pregunta excitado a Juan.

“No, pero qué rico es verte dándole pinga a ese pata”.

Damián goza al sentir cómo esa pija le taladra el culo. Gime.

“agárrame piernas al hombro”, pide.

Julio se olvida de la reconstrucción de los hechos y le da gusto al policía. Adoptan la nueva posición. El ex futbolista vuelve a introducir su pene al ano del robusto efectivo del orden, en tanto éste comienza a pajearse:

“¿La damos juntos? Ya casi me vengo”.

“Yo igual”, avisa Julio.

“Vamos”.

Los dos reanudan la acción, solo que esta vez Julio bombea con más fuerza:

“Concha su madre, carajo, las voya dar, mierda… ¡las voy a dar,reconchasumadre!”

Julio eyacula dentro del ano de Damián, mientras éste apura su masturbación hasta que las ráfagas de su semen se disparan sobre su abdomen y pecho:

“Rico, carajo”, murmura Damián.

Tras lavarse y secarse, el futbolista y el policía salen de la casa en la parcela y están a punto de montar la moto que los regrese a San Sebastián. Es las once y media de la noche:

“Eres un pendejo”, sonríe Julio. “Todo lo que hiciste para que cachemos contigo”.

Damián no responde nada; solo sonríe. Ambos montan la moto. Cuando ya ven más cerca las luces de la ciudad… un camión sale de la nada.

“¿¿carajo!!”, advierte Damián tratando de controlar la motocicleta…

Para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com

  


viernes, 6 de enero de 2023

ASS (60): Miguel es un maestro

Willy mira por primera vez cómo otro pata saca de pito a otro pata metiéndosela por el culo.



Las grabaciones en la Piscina Comunitaria se retoman a las tres de la tarde de ese miércoles. Miguel y Julián nadan un largo completo.  Willy no los pierde de vista a través de la cámara.

Los dos muchachos llegan a los podios.

“Nadas muy bien”, califica Julián.

“Gracias... y eso que le he perdido la práctica”.

“Si lo aprendes una vez, no se te olvida nunca”.

“Eso es cierto”, apoya Miguel. “Como cuando aprendes a bailar y eso no se te olvida nunca”.

“O cuando aprendes a cachar rico”, replica Julián, sonriendo pícaramente. “Me pregunto qué se siente ser pasivo”.

“¿Quieres aprender cómo ser un pasivo?”

“Me llama la atención, pero me jode el que pueda dolerme si me meten la pinga por el culo”.

“Bueno, no voy a negarte que duele al inicio, pero si sabes la técnica correcta, lo puedes convertir en una experiencia muy placentera”.

“Hablas como todo un experto”, sigue sonriendo Julián. “¿Qué tal eres como maestro?”

Willy se sorprende al escuchar este diálogo pero no dice nada. Se supone que esta producción no tiene guión, debe fluir orgánicamente, así que solo se dedica a grabar y vigilar que el audio sea comprensible. Pero un presentimiento comienza a ponerle el pene duro a su máxima expresión. Corta.

En el camerino, Julián abre las piernas dejando la banca en medio de ellas y apoya sus antebrazos en la tabla para sentarse. Miguel  se agacha tras él, masajea las nalgas lampiñas y comienza a lamerlas tiernamente. Julián no disimula el placer que le produce esa caricia en su trasero.

Poco a poco, Miguel va paseando su lengua hasta llegar al ano del nadador, que luce cerradito y rosado. Comienza a lamerlo. Para Julián, sentir nuevamente, por segunda vez en ese día, aquella experiencia es alucinante. Esas cosquillas se sienten tan bien que solo queda jadear y gemir.

“Voy a poner mi dedo, Julián; confía en mí”, anuncia Miguel.

“OK”, responde el nadador.

Miguel toma un tubito de lubricante, lo esparce generosamente  por su dedo índice (previamente ha llegado con las uñas bien recortadas) y comienza a masajear el ano de Julián. Nota que comienza a relajarse. Miguel prueba metiendo la punta de su dedo índice.

“¿Cómo te sientes?”, consulta.

“Normal”, susurra Julián.

Miguel prueba a meter un poco más su dedo dentro del ano de su amante y a moverlo un poco. El Lubricante en exceso evita cualquier laceración involuntaria en la delicada piel interna del fundillo.

“¿y ahora cómo te sientes?”

“Bien… se siente rico”

Miguel intenta ahora meter su dedo medio del mismo modo como lo hizo con su dedo índice, lentamente, sin apuro. Julián siente un pequeño escozor que estremece todo su cuerpo.

“Respira hondo y lento, Julián”, recomienda Miguel. “Hondo y lento”.

El deportista sigue la recomendación. Se estremece  un poco más. Siente cómo cierta energía se despierta en todo su vientre. Miguel mete y saca sus dos  dedos y percibe que el músculo anal se relaja mucho más. Ir lento es la clave.

Con su otra mano, Miguel comienza a masajearse el pene para lograr su erección.

“¿estás listo para recibir mi verga?”, consulta.

“¿No me dolerá?”, pregunta entre temeroso y excitado, Julián.

“Trataré que no mucho… confía en mí”.

Miguel hace que Julián levante su culo y él se pone en pie. Unta mucho lubricante a su pene ya erecto y coloca el glande en la entrada del ano. Por ahora, solo mete lentamente la cabeza de su falo y puntea procurando que no se salga. Julián comienza a gemir tratando de controlar el dolor leve y buscando maximizar el placer: respira hondo y lento.

Miguel trata de meter un poco más, y lentamente el resto de sus 18 centímetros van ingresando. Se toma todo el tiempo del mundo hasta que su pubis por fin toca las dos nalgas duras del nadador. Comienza a bombear lentamente.

Miguel sabe lo que significa aguantarse una verga en el culo, por eso es gentil. La idea es que la sensación de placer que producen las terminales nerviosas en el esfínter se transmitan a todo el cuerpo, entonces, no tiene sentido ser rudo, especialmente si jamás en tu vida te la han metido por atrás.

A Willy le parece surrealista asistir y filmar lo que parece ser la primera vez de un pata. El pene dentro de su pantalón sigue durísimo y pugnando por salir.

Miguel no aguanta más y siente la inminencia del orgasmo.

“¿Telas doy dentro?”, pregunta muy excitado.

“Sí… quiero sentir eso”, responde Julián en el mismo tono.

Miguel eyacula dentro del culo de Julián, aunque éste último solo siente cómo late el miembro aprisionado por su recto. Miguel deja de moverse y, de paso, deja su pene dentro  de allí hasta que solito se vaya poniendo blando. Recién entonces lo retira todo flácido y con algunas trazas de semen; le tranquiliza que no haya sangrado.

Willy dirige la cámara hacia el ano de Julián. Aún está dilatado y húmedo debido al lubricante. Además está un poco rojo, con algunas manchitas de semen.

“¿Cómo te sientes?”, pregunta Miguel.

“Chévere”, susurra Julián, quien se incorpora, gira, busca la boca de su amante y lo besa. “Eres un gran maestro”.

Willy anuncia que ya ha cortado. Miguel se le acerca y le toca la bragueta.

“La tienes durísima”.

Miguel se arrodilla, abre el cierre al camarógrafo y le saca la picha; se la comienza a chupar. Julián decide que lo mejor será ducharse. Antes se toca el ano. Lo siente aún húmedo.

Entonces siente que algo caliente comienza a fluir desde allí hacia sus piernas. Se asusta:

“Chicos… ¿qué es?”

Miguel se aproxima y sonríe:

“Tranquilo, es solo mi leche saliendo de tu culo”.

“¿Nada más?”

Willy se acerca también:

“No, nada más. Miguel fue magistral sacándote ese culo de pito”.

“Y ahora seré magistral mamándote la verga”, le indica.

Cuando enrique entra, Willy ya ha llenado la boca de Miguel con su semen. Sonríe y mueve la cabeza.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

sábado, 24 de diciembre de 2022

ASS (58): el primer facial de Julián

Mientras alejo le enseña al nadador cómo chupar bien el pene, el hombre que espiaba todo en la piscina resulta tener su nivel de arrechura.



Enrique escribe en el cheque, lo desglosa del talonario y se lo da al hombre delgado, joven, que está parado frente a él en el vestuario de la Piscina Comunitaria. El hombre, cabello negro crespo y barba en el rostro no rasurado hace un par de días,  se sorprende al leer la cifra:

“¿tanto, míster?”

“Creo que es suficiente, carnal, para que no le digas a nadie lo que estamos haciendo aquí”.

“Pero yo no pensaba contarle a nadie que están haciendo porno entre patas”, se ruboriza el hombre. “ya le dije que vine a ver mi cargador y cuando me di cuenta… pues… ese chico se estaba cachando al otro joven…”

“¡Estás seguro que no te mandaron Eliezer o José Luis?”

“No, señor, ya le dije que me olvidé mi cargador, vine y no pensé que iba a encontrarme…”

En eso entra Flavio con su escultural cuerpo cubierto por la bata de baño. El hombre delgado calla por vergüenza.

“¿ya arreglaron?”, pregunta a enrique.

“ya, aunque dice que no pensaba echar aguas”.

Flavio mira al hombre, aún aturdido; le sonríe.

“No le veo pinta de querer delatarnos”. Entonces, se dirige a Enrique: “¿Te contó Alejo que lo descubrió pajeándose mientras veía a lo lejos cómo yo cachaba con Julián?”

“Eso es lo que le conté al señor aquí”, se defiende el hombre.

“Además, Alejo me contó que parece tener un buen pene”, agrega Flavio.

Enrique sonríe:

“No pretenderás hacer lo que estoy sospechando”.

Flavio habla nuevamente con el hombre:

“¿¿me permites un momento?”

“¿Qué?”, reacciona el varón, todavía aturdido.

“Confía en mí”.

Flavio toma la camiseta del hombre y se la quita. Su cuerpo delgado es en realidad marcado de músculos con algo de vello en pecho y abdomen. Entonces, Flavio afloja el cinturón, desabotona el pantalón y baja la cremallera, y hala el pantalón hasta las rodillas.

“Lindas piernas”, comenta Flavio.

“Juego fútbol en segunda división… los fines de semana”.

”ah, eso explica tu culo redondo y durito”, comenta Flavio mientras palmea levemente el trasero del hombre, quien parece no estar incómodo. “ahora, la prueba de fuego”.

Flavio baja el bóxer medio raído, igual, hasta las rodillas, y puede ver un pene más o menos largo debajo de una abundante mata de vello púbico.

“¿¿Cuánto te mide?”

“No lo sé, joven”.

“¿Puedo?”, susurra Flavio en su clásico tono seductor.

“Claro… si desea”.

El actor y modelo porno comienza a chupar el pene al varón, quien mira el sexo oral mientras siente cómo esa lengua y esos labios le masajean la virilidad de forma magistral. La erección se produce en cuestión de un minuto.

Enrique no pierde detalle; se acomoda su pene ya duro dentro de su pantalón.

Afuera en la alberca, se supone que Julián ha desafiado a Alejo para hacer un largo de ida y vuelta.

“el perdedor mama el pene al ganador”, retó ante cámara antes de lanzarse al agua.

“Trato hecho”, le respondió a Alejo.

Adrede, Julián llega a décimas de segundo después que su contrincante.

“Puta madre… tendré que tragarme esa pija”.

“Te va a gustar mi pija”, responde Alejo, sonriendo.

Ambos salen del agua, van a la banca donde antes Julián se estaba pajeando. Willy los sigue con la cámara. Los dos talentos llegan aún en su tanga de natación, sus gorras y sus gafas para el agua.

Julián se sienta en la banca mientras Alejo permanece de pie para bajarse la tanga. Lo hace.

“Trágate  toda mi pija”, pide.

Julián, en realidad,  traga un poco de saliva, abre la boca y se dispone a pagar el reto. Jamás en su vida ha chupado pinga. Le dijeron que eso no se hace porque ‘eso no es de hombres’; pero hay algo en la verga de este hombre que le hace imposible dejar de succionar y succionar hasta que consigue hacerla crecer hasta sus 18 centímetros.

Para Julián es raro y nuevo el sabor del líquido pre-seminal, algo salado pero tampoco desagradable. Dicho sea de paso que alejo aprendió con esto de hacer porno lo importante que es tener la pinga y los huevos bien perfumados y limpios.

“Trágate toda mi pija”, insiste Alejo muy cariñosamente, mientras acaricia la cabeza a Julián, pero el novato mamapenes apenas si consigue meterse la tercera parte del falo erecto.

“No es fácil”, sonríe algo frustrado.

Alejo entiende que esto puede estropear la toma, así que hace algo que no debería estar en el guión… aparte que no hay un guión concreto.

“Ponte de pie… yo te enseño”.

Julián se sorprende un poco pero acepta; toma el lugar de Alejo quien ahora le baja la tanga:

“Se hace así”.

Alejo, por primera vez ante cámara, abre su boca y mama el pene del nadador con una maestría que deja a Willy como estúpido por lo que aprecia en el viewfinder de la cámara.

Los 16 centímetros de Julián ya están duros, entrando y saliendo de la boca de Alejo, quien la mama por algunos minutos más hasta que se detiene:

“¿ya sabes cómo hacerlo?”, se pone de pie. “Ahora es tu turno”.

Julián se arrodilla y trata de imitar la lección. Lo consigue en parte. Tácitamente, los talentos y el camarógrafo entienden que esa escena será un toma y dame.

“Así, Julián, la mamas rico”, dice alejo excitado, aunque en realidad su compañero sexual aún tiene problemas para embocarse todo su miembro. “¿Te la vuelvo a chupar?”, le consulta luego de unos minutos.

Julián acepta y vuelve a ponerse de pie; Alejo se la vuelve a chupar mientras le acaricia el redondo y firme culo.

“También quisiera mamarte el orto”, le dice al nadador.

“Claro”, susurra su compañero girando y agachándose sobre la banca.

Alejo le separa las nalgas y descubre el ano cerradito y rosado a Julián. Besa cada cachete, los lame; al fin se lanza a la conquista del agujero rectal.

Al experimentar esas placenteras cosquillas, Julián se siente en la gloria, tanto que comienza a pajearse.

Willy hace verdaderos malabares para lograr una toma perfecta porque la acción se da por ambos lados.

“Las voy a dar, las voy a dar, carajo”, susurra Julián muy excitado. “¡Ohhh!”

Ráfagas de su semen caen sobre la mayólica especial de la alberca.

“Arrodíllate”, pide Alejo.

Julián lo hace.

Alejo pone su pene a la altura de la boca de Julián, se masturba tan fuerte como puede. El nadador no sabe si abrir o cerrar los labios.

Tras unos minutos, Alejo eyacula sobre  el rostro de Julián dando un suspiro fuerte y viril.

Hace que el nadador se ponga de pie y comienza a lamerle el rostro limpiando su propia leche. Julián trata de disimular su desconcierto.

“Gracias”, le dice alejo, sonriendo en voz baja cuando termina de limpiarle la cara de su propio semen. Sella todo con un besito en la boca.

Willy corta la grabación.

“De la puta madre”, califica asombrado.

Adentro en el vestuario, Flavio también recibe el semen del hombre que estaba espiando toda la escena; se lo traga.

“Rico; yo creo que sí califica”, dice a Enrique.

El hombre está sudando del puro orgasmo; también mira a Enrique:

“¿ya me puedo ir?”

Enrique sonríe:

“¿y si te propongo otro trato?”

    

miércoles, 1 de agosto de 2012

Fantasías: El Skater (1)

Joao es un chico de 21 años que vive en una zona residencial, donde usualmente reina la tranquilidad. A diario, por las tardes, cuando regresa del gimnasio, cruza por un parque muy cercano al departamento donde vive y siempre se topa con un grupo de jóvenes skaters, concentrados en las piruetas y acrobacias que realizan, demostrando así su pasión por la adrenalina y su escaso temor a los accidentes.
Él, hace todo lo posible por evitar “chocar” con ellos, pero sus intentos han sido en vano. Los considera unos vagos, sin oficio e irrespetuosos, pero a la vez, no puede negarse a sí mismo la atracción que despierta en él sus cuerpos bien marcados y tonificados.
Uno de los jóvenes en particular es quien siempre ha captado su atención, Francisco. Un chico de aproximadamente 22 años, alto, de ojos verdes, cabello rubio claro y un cuerpo de infarto. Su torso perfecto parecía esculpido por el más hábil de los artistas, de pectorales amplios y unos abdominales que todo chico envidiaría. Era delgado, pero marcado. Tenía una cintura pequeña y dos líneas suaves delineaban el camino hacia su entrepierna, un bulto grande que se podía apreciar por los jeans pitillos que usaba a la cadera y que calzaban perfectamente en su trasero redondo y no muy grande. Tenía unos brazos muy bien definidos, que ajustaban su camiseta, sólo cada vez que decidía usarla.
Su costumbre era ir con el pecho descubierto y sólo con sus jeans y gafas oscuras.
Con él, Joao si había intercambiado unas cuantas palabras en diversas ocasiones. Le parecía un tipo amable y buena onda, y aún más cuando se enteró que era amigo de su hermano mayor que vivía en Lima.

Un día, por la tarde, Joao tenía una reunión en el centro de la ciudad, por lo que decidió llamar al servicio de taxi para que lo recogiera en su departamento y mientras tanto decidió bajar al primer piso del edificio y esperar allí su llegada.
Eran alrededor de las 6:00 de la tarde, y los chicos skaters ya se hallaban en el parque haciendo sus acrobacias como de costumbre. Francisco se hallaba entre ellos, tan guapo como siempre, con su estilo tan desordenado, pero que a Joao le encantaba.
De vez en cuando soñaba con verlo desnudo y en su cama, listo para una intensa jornada sexual que no tendría fin, pero era sólo eso, un sueño.

Joao lo miraba fijamente, y cuando reaccionó, Francisco se dirigía hacia él.
-Hola- dijo tímidamente Francisco alzando la mano.
-¡Qué tal Francisco!- respondió Joao mientras se acercaba a la puerta del edificio dispuesto a recibirlo.
- ¿Vas de salida?- añadió
-Algo así- dijo Joao muy nervioso –tengo una reu en casa de un amigo en el centro.
-Pucha, entonces no te molesto- agregó Francisco.
-¿Se te ofrecía algo?-
-Sí bro, disculpa el atrevimiento, pero quería pedirte prestado el baño. Claro, si es que podías- respondió Francisco.
Joao clavó sus ojos en el rostro de Francisco, y pareciéndole increíble tanta belleza añadió:
-Normal, pasa, aún tengo algo de tiempo-
En el rostro de Francisco se dibujó una sonrisa pícara, que terminó por convencer a Joao.
Cerró la puerta y se dispusieron a subir al tercer piso donde se encontraba su departamento.

Él era un chico alto, de cabello castaño, rasgos finos, ojos color miel y unos labios carnosos. No era musculoso pero tenía su cuerpo bien definido, de torso largo y abdomen plano. Su espalda ligeramente ancha terminaba con su trasero duro, abultado, y redondo; sus piernas y pantorrillas eran clara muestra de perseverancia en el gimnasio. Era un chico común y corriente pero que definitivamente tenía lo suyo.

Ambos llegaron al departamento. Joao se sentía muy nervioso por tener cerca al chico con el que tantas veces había fantaseado y que había estado en su mente en numerosas ocasiones mientras se masturbaba.
Entraron, y después de echar una rápida mirada, Francisco exclamó:
-Que paja tu depa-
-Gracias- respondió Joao orgulloso de ello, mientras le lanzaba una mirada coqueta al muchacho.
-¿Dónde está el baño?- añadió Francisco.
-¡Ah sí! Es la puerta de la izquierda, antes de llegar a la cocina-
-¿Me lo agarras?- dijo Francisco mirando fijamente a Joao.
-¿Qué?- exclamó confundido el muchacho.
-Mi skate, jaja, ¿me lo agarras mientras voy al baño?- respondió Francisco con una sonrisa.
- ¡Ah claro! Jaja- concluyó Joao aliviado.

Joao vio cómo Francisco se alejaba hacia el baño mientras se desabrochaba el pantalón. Se dirigió a la sala y se sentó en uno de sus cómodos muebles.
Ya de regreso Francisco, con total confianza, se acomodó a su lado en el mueble y le dijo:
-¡Puta qué rico se siente!-
-Jajaja, sí, son recontra cómodos, se puede hacer de todo aquí- añadió Joao recorriendo el cuerpo de Francisco con la mirada.
-¿Así? ¿De todo?- dijo Francisco mientras se frotaba la entrepierna y miraba a Joao con intensidad -¿Has cachado aquí también?
-No, aún no he tenido la oportunidad, pero de seguro ha de ser riquísimo- agregó Joao.
- ¿Sabes algo bro? Estoy arrecho, y hace semanas que no tiro con alguien… Si tú quieres, nos podríamos masturbar aquí, claro, sólo si tú quieres.
Por la mente de Joao empezaron a transitar diversas imágenes sexuales, pero lo que en realidad deseaba era que Francisco lo follara en ese preciso instante.
-Nunca me la he corrido con alguien, pero dicen que para todo hay una primera vez, así que si prometes que todo quedará entre nosotros, hagámoslo- concluyó Joao.
Francisco no respondió, sonrió y sólo se dispuso a desabrocharse el pantalón quitándoselo luego lentamente. Al instante puso al descubierto sus musculosas piernas, más blancas que su torso bronceado por el sol y del que Joao siempre había sido testigo. Estaba erecto y su bóxer ajustado no dejaba mucho a la imaginación.
Joao hizo lo mismo, también estaba excitado, y rápidamente prendió el televisor y el DVD para poder ver una película porno que disfrutó en la mañana.

-¿Qué haces Joao?- exclamó Francisco mientras continuaba sobándose su entrepierna.
-Voy a poner una peli, así la pasamos mejor ¿no crees?- dijo Joao.
A Joao le hubiera gustado que Francisco lo penetrara pero en ese momento debía aprovechar la situación.

Joao regresó al lado de Francisco, y éste último quitándose el bóxer lentamente dejó ver su pinga de unos 18 centímetros, gruesa y venosa. La agarró con su mano y empezó a frotarla de arriba hacia abajo, no rápido pero tampoco lentamente, lo que le permitía disfrutar el momento.
Joao lo miró de reojo, y le hubiera gustado rozar sus labios y probar la enorme pinga de Francisco mientras en su rostro se dibujaban expresiones de placer, pero sabía que no podía arriesgarse a que éste reaccionara de una mala manera.
Joao procedió a quitarse la trusa y también captó la atención de Francisco con su pinga de 17 centímetros, que no pudo ocultarla.
En la televisión, ya había iniciado la película porno que llevaba por título “El jardín de Eva” y que mostraba a una escultural mujer que seducía a su jardinero, quien tenía rasgos muy parecidos a los de Francisco, lo que puso a Joao a mil.

Ambos lanzaban gemidos intensos y de vez en cuando el uno miraba la pinga del otro, claro, de reojo, y tratando de que ninguno de los dos lo notara. Su respiración se hacía cada vez más fuerte, y el deseo de probar algo nuevo iba en aumento…

-¡Puta, qué rico! ¡Esa flaca tiene una concha riquísima!- exclamó Francisco, quien ya se hallaba sumamente excitado.
-¿Si no? Está buenaza…- añadió Joao mientras miraba la pinga de Francisco.
De pronto, Francisco pasó su mano por la pierna de Joao, y mirándolo a los ojos, con una sonrisa coqueta le dijo:
-¿También estas arrecho verdad? ¿Ya la quieres dar?-
A Joao le hubiera gustado que fueran otras las palabras, pero sabía que por ahora no podía pedir más, que quizá éste era un primer paso para luego concretar su fantasía con Francisco.
Joao seguía concentrado en la pinga de su compañero, que estaba húmeda por los fluidos del muchacho, lo que denotaba su proximidad al clímax, mientras Francisco no despegaba la vista del televisor disfrutando al máximo la película.
De pronto, Francisco lanzó un grito:
-¡Me vengo, me vengoooo, voy al baño!- mientras se iba poniendo de pie
Entonces Joao estiró su brazo, y evitando su acción le dijo sonriente:
-No llegarás, bótala aquí nomás, no hay roche…-
No había ni terminado de decir la frase cuando vio que Francisco nuevamente recostado en el mueble lanzaba unos largos disparos de semen, espeso y blanco contra su pecho, que le hubieran gustado sentir en su boca, y a la par, el rostro de Francisco expresaba una inmensa satisfacción.
Un minuto después Joao exclamó:
-Las doy, las doy…- y sujetando su pinga lanzó 2 o 3 chorros de semen sobre su pecho desnudo, mientras Francisco lo contemplaba con placer y curiosidad.
Unas gotas cayeron en el brazo de Francisco, las cuales él limpió con uno de sus dedos y llevándolas hacia la palma de la mano de Joao agregó:
-Esto es tuyo webón, jaja… bien rico la hemos pasado-
A Joao esto le pareció un claro indicio de la curiosidad que estaba seguro poseía Francisco, y al sentir el contacto de sus manos sintió un hilo de electricidad que recorrió todo su cuerpo.
Ambos se quedaron en silencio por largos minutos, tratando de buscar las palabras que acabaran con esa paz incómoda y absurda.

-Me tengo que ir…- dijo Francisco mientras se ponía de pie e iba en busca de su pantalón y gafas.
Joao no respondió nada y sólo atinó a recoger sus prendas que estaban tiradas por el piso, como si se hubiera tratado de una intensa jornada sexual en la que los amantes desesperados por poseer sus cuerpos se despojan de sus vestidos lanzándolos en cualquier dirección.

Se dirigieron a la puerta y cuando Joao se disponía a despedir a Francisco éste le palmeó el trasero y apretándoselo le dijo:
-¡Qué rico culo tienes!
Joao volteó súbitamente y clavó su mirada en la de Francisco. Se aproximó y lentamente estrechó sus labios contra los suyos en un apasionado beso, mientras que con la otra mano empujaba la puerta para que esta se cerrara.
Francisco entrelazó sus brazos a la altura de la cintura de Joao, mientras le acariciaba la espalda y le correspondía en ese beso que iniciaría el más deseado de los encuentros…

(CONTINUARÁ…)

Escrito por sebastian para Hunks of Piura Entertainment. ©2012. Cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escríbele al autor: sebastian.hunk90@gmail.com

domingo, 12 de agosto de 2012

Fantasías: El Skater (2)

Francisco dejó de lado las dudas que habían recorrido su mente momentos antes mientras disfrutaba de una buena corrida al lado de Joao, y éste último alejaba de sí mismo toda inseguridad o temor perdiéndose en ese beso apasionado que el primero le correspondía.
Francisco hizo a un lado su skate y cruzó sus brazos alrededor de la cintura de Joao presionándolo contra su cuerpo, sintiendo como su pinga empezaba a ponerse dura nuevamente.
Joao disfrutaba de las caricias de su amante mientras lo sujetaba por el cuello.
Se separaron y se miraron profundamente por unos segundos. Entonces Francisco tomó su mano y lo condujo hacia el mueble.
-Ven, quiero estrenar ese mueble- le dijo Francisco con una sonrisa coqueta.
-Oe, pero que esto quede entre nosotros. Ni una palabra a nadie. Mi hermano me mata si se entera que soy maricón- agregó Joao seriamente.
-Descuida, tú y yo sabemos que aquí no ha pasado nada, ¿verdad?
-Jaja… entonces no perdamos tiempo-
Los amantes se fueron despojando una a una de sus prendas. Joao empujó a Francisco hacia el mueble y éste cayó sentado. Vio como la pinga de éste se notaba totalmente sobre el bóxer, reclamando su salida al exterior, y al mismo tiempo Francisco llevaba una de sus manos sobre su enorme paquete frotándolo y dándole a entender a Joao cuál era el paso siguiente.
Joao miró fijamente los ojos verdes de Francisco, los cuales lo tenían encantado, se deleitaba con la perfección de su cuerpo y empezaba a sentir como su temperatura corporal iba en aumento al igual que su erección.
Se arrodilló y acercándose a él le quitó el bóxer. Al instante, su pinga de 18 centímetros estuvo al descubierto.
-¡Chúpamela! Estoy arrecho y quiero follarte después…- dijo Francisco excitado.
Obediente, el muchacho posó sus labios sobre la pinga de su amante y empezó a succionar lentamente, de arriba hacia abajo, mientras que con una de sus manos la sostenía. Las expresiones faciales de Francisco denotaban el placer puro, al límite.
Joao le chupaba cada centímetro de su pinga, le pasaba la punta de su lengua por la cabeza y luego bajaba a los testículos para introducirlos en su boca y chuparlos mientras los estiraba un poco en un jugueteo espectacular.
-¡Sigue!, no pares, la chupas riquísimo…- decía Francisco en un esfuerzo por no gemir fuertemente.
-¿Te gusta?-
-Sí, cómetela todita, es toda tuya, sácame la leche…-
Francisco tomaba su pinga con una de sus manos y la golpeaba en los labios de Joao.
-Ven, sube al mueble y ponte en cuatro- le dijo mientras se ponía de pie.
Joao se despojó del bóxer que llevaba puesto y le dejó ver a Francisco su pinga totalmente erecta y húmeda por sus fluidos.
Se agachó en el mueble y sintió como la lengua de Francisco recorría sus nalgas y luego su ano. Por momentos lo mordía, y era lo que más lo excitaba.
-¡Oh! ¡Qué ricooooooo! Cómetelo Francisco…-
-Tienes un culazo, en un rato te lo voy a reventar-
Francisco continuó haciéndole un intenso beso negro a Joao. Disfrutaba cada segundo, y no dejaba que su lengua se perdiese ni un solo espacio de las nalgas y del ano de éste.
Joao gemía intensamente. No era la primera vez que experimentaba dicha práctica, pero sí que Francisco sabía mover su lengua. Además el hecho de que su mayor fantasía se estuviese cumpliendo lo excitaba aún más.
Francisco subía y bajaba entre sus nalgas, recorría su espalda, frotaba su pinga entre las nalgas de Joao y lo embestía simulando el más morboso sexo.
-Sigue chupándome el ano, muérdeme- le decía Joao extasiado.
-Tienes el hueco rosadito, me provoca cacharte todo el día-
-Entonces no esperemos más y empecemos-
Francisco se separó de Joao y buscó su pantalón. De su billetera sacó un condón, lo abrió y se lo dio a Joao.
-Pónmelo con la boca- le dijo con esa sonrisa pícara de siempre.
Una vez más Joao obedeció. Se puso el condón en la boca y se acercó a la pinga de Francisco. Puso el condón en la punta y con su boca ejerciendo presión empezó a extenderlo a lo largo.
El muchacho disfrutaba de una manera increíble la mamada del ya no tímido joven. Por su mente sólo pasaban ideas de cómo sería follar el rico culo que tenía Joao, lo cual ocurriría acto seguido.
Joao se dio vuelta y colocándose en pose de perrito estaba listo para que Francisco lo penetrara. Puso algo de saliva en su ano y sintió luego como la pinga de Francisco empezaba a introducirse. A medida que lo hacía, Francisco lanzaba un intenso gemido. Su respiración era fuerte y apretaba con sus manos la cintura de Joao acercándola a la suya.
Una vez dentro, Joao empezó a gemir. Se movía suavemente, mientras Francisco contemplaba como su amante disfrutaba de su destreza en el sexo.
-Ve más rápido- dijo Joao.
-Como quieras huevón, te voy a romper el culo- respondió
Dicho esto, empezó a dar fuertes embestidas mientras aumentaba la velocidad. Joao gritaba de placer, y el sonido del choque de los testículos de Francisco con sus nalgas lo volvía loco. Esta había sido su gran fantasía: tener sexo con el chico del cuerpo perfecto, al que tanto aborrecía pero que a la vez deseaba.
Francisco subió al mueble y ahora penetraba con más fuerza a Joao.
-Métemela, métemela- exclamaba Joao
-¿Te gusta? Dime si te gusta cómo te cacho-
-Me encanta-
-¿Cómo dices?-
-Me encantaaaaa, cáchame fuerte-
Al acercarse al oído de Joao, éste aprovechó a darle un beso mientras Francisco disminuia poco a poco la fuerza de sus embestidas.
-De costadito Joao- le dijo
-Fóllame y no pares huevón, quiero tu pinga dentro de mí-
-Jajaja, ¿bien arrecho estás no?- le susurró al oído
-Tú cáchame y no digas nada jaja-
Los amantes se acomodaron una vez más en el mueble y mientras se besaban, Francisco empezó a penetrar con fuerza a Joao, quien con una de sus manos lo sujetaba por la espalda y lo apretaba más contra su cuerpo para sentir aún más adentro su pinga.
-Oh, sigue- gritaba Joao
-¡Qué rico culooooo!-
El roce entre sus cuerpos, los sonidos que se producían, la escena sexual parecían sacadas de una película porno. Disfrutaban cada segundo como si fuera el último y los gemidos habían invadido completamente la habitación.
-Levántate, quiero que cabalgues- le dijo Francisco
-Huevón, es mi pose favorita-
-¿Te gusta cómo te cacho? ¿Es rico?-
-Quiero tu pinga el resto del día jaja-
Terminado el diálogo, Joao empezó a sentarse lentamente sobre la pinga de Francisco, quien miraba atentamente cómo su palo se perdía en el culo de su amante. No había diferencia alguna con el trasero de una mujer. Joao trabajaba mucho aquella parte de su cuerpo y definitivamente los resultados saltaban a la vista.
Poco a poco fue aumentando la velocidad en su acción y otra vez el golpe de sus testículos contra las nalgas de Joao se oía fuertemente. Estaba muy excitado y pronto a llegar al clímax.
-Sigue, sigue, sigue- gritaba Joao.
Francisco lo tomó por el cabello y deteniéndolo empezó rápidamente a follarlo.
Su pinga iba de adentro hacia afuera del culo de Joao con gran rapidez y mientras tanto balbuceaba morbosas expresiones al oído de Joao.
-Me vengo, me vengoooo- le susurró al oído
Francisco sacó su pinga y mientras Joao se arrodillaba empezó a masturbarse.
Joao, ya arrodillado esperaba ansioso los chorros de leche en su boca
-¡Abre la boca! Te voy a llenar de leche…-le decía Francisco.
-Dámela, dámela-
-Ah, ahí va, ahí va, oooooh…-
De pronto, un chorro de leche espesa y blanquecina cayó en la boca de Joao quien probaba su sabor y jugaba mientras tanto.
Tomó la pinga de Francisco y la volvió a introducir en su boca, chupándola muy satisfecho.
-¿Te gustó?
-Me encantó, cachas como los dioses-
-Tú tienes un culo que me vuelve loco, que rico culo por Dios-
-Lo puedes tener cuando quieras, ya sabes la condición…-
-Relajado huevón… Jajaja-
Ambos se sentaron nuevamente en el mueble, sonrientes y satisfechos luego de la intensa jornada. Joao tenía un nuevo amante, y a la vez había realizado su mayor fantasía. No había sido cosa del destino, sino que sólo había sido necesaria la decisión de ambos de avanzar al siguiente nivel.
-Oe, se me hace tarde para mi reunión… tengo que irme-
-Ya, normal, me cambio al toque y bajamos por ahí-
Cuando Francisco se estaba poniendo de pie, Joao lo detuvo, lo miró fijamente y se enamoró de su angelical rostro. Se disponía a besarlo cuando de pronto escuchó el claxon de un carro.
Miró confundido hacia la calle, y ahí estaba el servicio de taxi que había solicitado minutos antes. Se hallaba vestido de manera distinta, con el cabello ordenado y su ropa no tenía muestras de haber sido arrancada con fuerza. Estaba sentado en una de las bancas que había en el pasadizo de acceso al edificio.
El viento de la tarde lo había arrullado y se quedó dormido. Sólo atinó a sonreír al darse cuenta que toda aquella experiencia sexual había sido fruto de su imaginación.
Se puso de pie, tomó sus cosas y al salir, fijó su mirada atentamente en Francisco, quien aún se hallaba en el parque, sin camiseta y con su cabellera rubia al viento.

Escrito por Sebastian para Hunks of Piura Entertainment. Siempre practica sexo seguro. Los nombres son ficticios. Contacta al autor a sebastian.hunk90@gmail.com



sábado, 5 de marzo de 2022

Proyecto Lujuria 5.4: Sé que te amaré, Osmar


Osmar, Escalante y César llegan al Aeropuerto Jorge Chávez a un cuarto para las ocho de la noche. Tras recoger sus maletas y equipos, el director y el camarógrafo-fotógrafo se encuentran con un sujeto alto, trigueño, vistiendo una polera y un jean muy anchos, quien les ayuda con el equipaje. Invitan a Osmar para llevarlo, pero Evandro ya está en la puerta de salidas nacionales esperando:

“¿Cómo les fue?”

“Mejor que bien”, sonríe Osmar.

Los dos actores y modelos se van en el Yaris.

“Parecen pareja”, comenta César mientras caminan hacia un Corolla station wagon blanco que Escalante ha contratado con antelación, en el que ponen todas sus cosas.

“A ver cuánto les dura”, replica el director. “Laura es condescendiente pero no estúpida”.

 


Lo bueno del domingo entre Callao y Lima es que el tráfico no es pesado. Yuri suena dentro del carro con un clásico: sé que te amaré como ave un día…

“¿Está todo bien?”, se anima a preguntar Osmar.

“¿Mmm?”, reacciona Evandro.

“Has estado callado todo el trayecto”.

“No”, miente Evandro. “Estaba… estaba escuchando la letra…” Entonces, con su tono más desafinado: “Yo sé quién eres tú, nunca te olvidé, nunca te dejé de luchar por tu amor…”



“Así no va la letra”.

“El que tiene plata, canta como quiere”, sonríe Evandro.

“¿No es un mensaje en clave, cierto?”

“Os, ya te dije que te amo en toda la amplitud del verbo”.

“Yo no sé si te amo aún”.

Evandro sonríe:

“No me importa. No me importa nada”.

Osmar siente que esa declaración no está dirigida hacia él, pero recuerda su promesa y prefiere restarle importancia. Hasta aquel día, y ese día es hoy, entona Yuri en los parlantes del auto que ha salvado cuatro distritos en menos de veinte minutos

 


A César y Escalante les toma todavía media hora llegar hasta el departamento del segundo al lado de un parque lleno de muchos árboles en Miraflores. Se trata de una zona residencial mayormente habitada por extranjeros.

Tras descargar todo y subir, los dos toman una ducha caliente juntos. César y Escalante se besan en la boca mientras se untan el jabón líquido por todas partes del cuerpo. El camarógrafo-fotógrafo aprovecha la textura de la glicerina para meter sus dedos entre las nalgas.

“Sabes que no me gusta el fisting”, susurra Escalante.

“Pero sí el  rimmin”.

César se arrodilla y hace que Arnold gire, lo hace apoyar en la pared de mayólica, le separa las piernas y le da un sonoro beso negro. Mientras Escalante gime, su compañero sexual goza más el aroma del jabón que cualquier otra cosa.

La sesión sexual continúa sobre la cama matrimonial del director de reparto: piernas al hombro, caballito, perrito, cucharita.

“¿Quieres mi leche dentro de tu culo?”, pregunta César altamente excitado.

“Dámela todita, papito”, suplica el otro.

La eyaculación no tarda en producirse en la entraña del artista.

“Eres un arrecho de la puta madre”, suspira. “¿Cuántas veces metiste pinga anoche?”

“Ya ni recuerdo… Cuando se me pasó la borrachera, el veneco y yo lo teníamos bien atorado a tu pata al mismo tiempo”.

“¿Por el culo?”

“es un puto aguantador”.

“De toda la vida, Cesítar. De toda la vida”.

“¿Y cuál será tu plan con el otro veneco?”

“Con él, su compatriota, esos otros dos putos que trabajan con él… y, claro, la estrella principal: yo”.

César se ríe:

“Mejor cenamos, ¿no?”

 


No muy lejos de ahí, pero a eso de nueve y cuarto, Osmar y Evandro llegan al teatro y entran de inmediato a prepararse para otra función de la obra. En el vestuario, Alexis ya está vestido como Juan, limpiándose la cara.

“¿Cómo te fue en Piura?”, pregunta a Osmar.

“Bien”. El modelo comienza a desnudarse y camina al armario buscando la ropa de Mateo. “Se supone que la campaña sale en tres semanas”.

“¿Ya te pagaron?”

“La mitad; el miércoles iré por la otra”.

“Qué bueno, hermano. Usualmente esas campañas chiquitas demoran un culo para pagarte si quiera la primera armada”.

“Como ustedes dicen: la mitad al cerrar trato, la mitad antes de trepar a la tarima”.

Al escucharlo, Alexis sonríe sinceramente pero sin mucho brillo. Evandro se desnuda al lado de Osmar en silencio. Zaira entra:

“Pen´sé que iban a desertar”, saluda irónicamente.

Osmar se extraña y busca entender si se trata de un nuevo tipo de humor negro que la directora de escena está ensayando. Alexis sale de inmediato; Zaira va tras él.

Evandro, terminando de ajustarse el cuello del clergyman, mira a Osmar de una forma que él solo puede traducir como tensión; sin embargo, cree que lo impertinente sería agregarle más en ese momento.

Al terminar la función, Osmar siente que Evandro se ha convertido en algo parecido a su sombra pues camina o a su costado o a sus espaldas. Al llegar al vestuario, Zaira está al lado de Alexis cuando se desmaquilla; incluso cuando vuelve a ponerse su ropa y se despide con un frío “nos vemos mañana, chicos”.

Osmar, quien ya está desnudo listo para ponerse su ropa, vuelve a notar el rostro desencajado de Evandro, quien hace contacto visual en el espejo y sonríe tristemente:

“¿Qué carajos está pasando, Evan?”

Evandro se incorpora, camina hasta la puerta y la cierra, apaga la luz del techo dejando al vestuario iluminado solo con los focos de los espejos, se quita la bata y junta su cuerpo desnudo al de Osmar entre un romántico beso en la boca y un  abrazo que acaricia la espalda y las nalgas:

“Pasa que la cagué, Os. Para variar, la cagué”.

Con el contacto, los penes de ambos actores se ponen duros, y el de Evandro comienza a lubricar profusamente.


  

domingo, 5 de febrero de 2012

SOT-2012-006: Un reencuentro fugaz y caliente

¿Recuerdan cuando les conté sobre mi experiencia sexual con el atleta que iba a correr por mi casa, o que animé a correr por mi casa? Bueno, me lo encontré la otra noche cuando regresaba de trabajar, y aprovechando que mi familia se fue de viaje por unos días, y me dejaron solito, bueno... mejor se los detallo.

21:02
De´pués de pasarme toda la tarde tomando cerveza con mis colegas en una dependencia, decidí irme a casa, no tan mareado, pero sí muy estimulado.
En la combi de regreso, coincidí con el atleta joven. Venía de hacer unas gestiones, y como el sitio del costado estaba libre, le dije que viajara conmigo.
En el trayecto, lo convencí de que viniera un rato a mi casa antes de pasar a la suya. También le rozaba mi muslo al suyo para excitarlo.
No lo veía desde aquella vez cuando fue a mi casa a primera hora de la mañana.

21:25
llegamos al paradero que hay cerca de mi casa, y nos fuimos los dos caminando.

21:38
Llegamos a la casa. Cerré la puerta, lo tomé de la mano y lo guié hasta mi cama.
Allí, con mi aliento a licor, lo besé en la boca, mientras le quitaba la ropa. Él también hizo lo mismo: polo, jean, ropa interior...
Me acosté sobre el borde de la cama, con los pies al suelo mientras él comenzaba a recorrerme el cuerpo con sus besos. Se detuvo buen tiempo en mis tetillas. Nuestros penes estaban bien erectos.
siguió bajando, y se detuvo otro rato en mi ombligo hasta que llegó a mi glande, y debido al tamaño de mi miembro, mientras me lo succionaba, con la mano me masturbaba la parte que aún quedaba libre, al mismo estilo de las películas pornográficas.
Me hizo sexo oral por varios minutos, hasta que le pedí que me chupara los testículos, a lo que él accedió.
Primero me tomó uno con su boca, luego el otro, y luego ambos.
Estaba muy excitado, tanto que le pedí que siguiera bajando.
Entonces, levanté mis piernas, y le ofrecí mi ano para que me lo lamiera.
No hubo necesidad de proponérselo dos veces, pues lo hizo, y fue la primera vez en mi vida que sentía un placer indescriptible, como nunca antes sentí.
Noté que mi ano estaba húmedo por su saliva, entonces le pedí que me rozara su pene en ese lugar. Lo hizo, y le puse mis piernas en su hombro.
Intentó penetrarme, o creo que sí llegó a meterme su glande, pero el hecho fue que reaccioné y le dije que no.
Le pedí que regresara a besarme la boca.
Luego ya nos acostamos normal sobre la cama. Yo me puse encima de él, y comencé a sobarle mi pene contra el suyo. Me pidió que le lamiera el ano, pero me negué.
Lo que sí hice fue levantarle las piernas hasta mi hombro, colocarme un preservativo, echarle saliva en su ano, y meterle mi pene.
Mi cadera chocaba contra sus nalgas, mientras él gemía.
Sentía su pene chocando mi vientre.
Volví a besarlo en la boca.
Tras varios minutos en esa posición, le pedí hacer la del perrito. Se colocó y le volví a meter mi pene, y disfruté viendo cómo éste entraba y salía de su ano.
Era la primera vez que experimentaba ese grado de excitación.
Luego me acosté boca arriba, e hice que se sentara sobre mi falo, y que comenzara a balancearse como si lo estuviera cabalgando.
Le acaricié todo su cuerpo formado y firme, mientras su pene seguía golpeteando mi vientre. Él gemía y se contorsionaba.
Luego, se inclinó para besarme en la boca, y allí sentí que su semen cálido se disparaba contra mi vientre y pecho.
Lo tomé de sus caderas, y comencé a bombear la mía rápido y fuerte, mientras sentía que su ano se contraía.
Saqué mi pene, le quité el preservativo, me masturbé y eyaculé en sus nalgas y espalda.

22:56
Tras un duchazo mutuo, lo despedí, y me eché a dormir hasta el día siguiente, prometiéndonos un nuevo encuentro pronto.

CONCLUSIÓN
Es la primera vez que experimento el llamado 'beso negro', y debo admitir que me gustó.
No sé si me hubiera dejado penetrar. El problema es que sólo tenía un preservativo.
Tammpoco estoy seguro si el grado de excitación fue debido al alcohol.
Espero que se dé un nuevo encuentro pronto para contestar todas estas preguntas, pero sin trago de por medio.
¿Será que me volveré moderno?

Preparado por SOT para Hunks of Piura Entertainment. ©2012.
¿quieres contarnos tu propia experiencia con policías, serenos o vigilantes? Escribe a hunks.piura@gmail.com

sábado, 9 de abril de 2016

La Agencia (17)

Por Hunk01

 

Tres meses después de ese viaje a Lima, Rodrigo viajó a Miami para asistir a la presentación de la novela. Al mismo tiempo, la sesión de fotos que Raúl hizo desnudo, erecto, masturbándose y eyaculando salió en una revista gay. Fueron casi 30 fotos seguidas de las que hizo Rodrigo, vestido en traje de cowboy, el que se fue quitando de apocos conforme se pasaba las páginas: camisa desabotonada, camisa abierta, sin camisa, quitándose el cinturón, desabrochándose el estrecho jean, bajándoselo, jugando con su cuerda en ropa interior suelta, bajándose la ropa interior, sin ropa interior pero cubriéndose con el sombrero, mostrando el culo, de frente y sin cubrirse con el sombrero, comenzándose a masturbar, excitado, disparando su semen sobre su abdomen de tabla de lavar.

La reunión se hizo en un hotel discreto en Miami Beach, donde Rodrigo fue el centro de atención. Durante la fiesta, se prostituyó con dos mujeres al mismo tiempo y un varón; por eso, casi ni se le vio en la celebración. Cuando terminaba de atender a su último cliente, y mientras se quitaba el condón, recibió una oferta inesperada: hacer un par de escenas porno straight. Se lo contó a Raúl.

-          Si te sientes cómodo con la escena y la oferta, hazlo. Pero si tienes dudas, piénsalo bien.

-           ¿Qué es lo peor que podría pasarme?

-           Bueno, famoso ya eres. En todo caso, que la actriz tenga alguna infección en su vagina o hasta VIH y te lo contagie.

-           Puta. Mi primera escena en la novela fue metérsela a pelo a la vedette.

-           Hazte la prueba. No es complicado. Si quieres te acompaño mañana a una clínica  en Key Biscayne donde tengo un médico de confianza.

Era la primera vez que Rodrigo se practicaba un ELISA. Las palabras del médico, si bien despejaron sus temores, no redujeron su inquietud. Raúl se lo llevó a comer (aunque Rodrigo ni probó bocado), y cuando regresaron… el resultado fue negativo: estaba sano.

Tres días después, viajó hasta Fort Lauderdale donde estaba la locación para sus escenas. La primera la hizo con una chica flaca y rubia que todo el tiempo gritaba “fuc me, fuck me”. A pedido de Rodrigo, se usó condón. Le pagaron menos, pero se sintió más seguro. La segunda escena fue… ¡con su amiga, la vedette! Casi no podían grabar porque se la pasaron riendo a carcajadas por las bromas de la experimentada mujer. Debido a que la mayor parte del equipo no hablaba castellano, ella decía cosas chistosísimas, mientras abría las piernas, que solo eran celebradas por su compañero de escena y algún técnico.

En el mes que Rodrigo se quedó en estados Unidos, visitó también Los Angeles, Boston y Nueva York. En todos los sitios tuvo uno o dos clientes que lo buscaron para prostituírlo y en Hollywood hizo una escena porno straight y otra gay, lo que le permitió tener un contrato por todo ese año para trabajar en un estudio que acababa de lanzarse. Su nombre straigt era Ultimate Juan, y el gay era Latin Jean.

Cuando la novela ya estaba al aire, mejor dicho disponible en el cable y sin censura, regresó al Perú. Tenía dos maletas de más respecto a la única que llevó de viaje. Al abandonar la salida internacional del Jorge Chávez, sintió que algunas miradas se clavaban sobre él. Se puso sus lentes oscuros (a pesar del cielo gris limeño) y salió a buscar un taxi. Al llegar al hotel, tomó una larga ducha y se acostó desnudo mirando al techo para ordenar su vida. No perdió mucho tiempo y fue a un banco a depositar el dinero extra que había traído gracias a la prostitución y la pornografía. Se prometió no cometer el mismo error de unos meses antes. Comenzaría a ahorrar.

Dos días después aterrizaba en Piura. Uno de los controladores de la línea aérea se lo quedó mirando con lascivia. Rodrigo le sonrió y siguió su camino. Obvió a los taxistas y se fue de frente al encuentro de su primo Carlos, a quien había encargado su departamento.

-           ¿Cómo quedó Piura?

-           Piura bien. Cuando se enteren que regresaste, será la jarana completa.

-           ¿A qué te refieres?

-           Hace como cuatro o cinco noches, unas tías fueron a rezar el rosario frente al edificio. Pensé que era una novena o esas huevadas, y no. Estaban rezando contra la perdición de la juventud piurana.

-           Jajaja. No me digas que soy el antihéroe de turno.

-           Opacaste a un alto gerente municipal que está acusado de malversación de fondos.

-           Somos una sociedad bien mierda, Carlos: apedreamos al que se calatea, absolvemos al que se cubre.

Al llegar a la puerta del edificio encontraron varias estampitas de san Judas Tadeo y María Auxiliadora regadas en el suelo. Rodrigo sonrió y subió.

-          La señora que meses antes gritó cuando Rodrigo salió desnudo tras Lugo lo vio y se persignó. Rodrigo no pudo guardarse una sonora carcajada. “Satanás ahbita aquí”, se oyó a lo lejos.

Rodrigo puso las cosas sobre su querida cama. En ese instante, tocaron el timbre de su departamento. Era el casero.

-           Joven, qué tal. Mire, hace unos días vino una pareja de esposos y están buscando departamento. Me ofrecieron una buena cantidad, y me preguntaba si… ahora que usted es famoso… si va a seguir ocupando este departamento.

-           ¿Me está desalojando? Mi contrato vence en cuatro meses aún.

-           Ehhh… no, no… es que…

-           ¿Cuánto le ofrecieron de más? Puedo pagárselo.

-           No, no… no es eso… es que…

-           ¿es que no quieren como vecino a un actor porno? ¿es eso?

-           No, joven… mire, no es por mí, pero los vecinos me dijeron….

-           Entiendo. Mire, déjeme organizar mis cosas y conversamos bien.

-          Cuando Rodrigo cerró la puerta, se fue a sentar tranquilamente en su sofá. Carlos, quien vio toda la escena, le palmeó el masivo bíceps.

-           Lo siento, primo.

-           No. No lo sientas. Me dejaré derrotar para poder vencer.

-           ¿Qué dices?

-           Dejaré el depa. ¿Sabes si algún empresario en quiebra está vendiendo su casa de playa?

-           Pues… tu viejo.

Rodrigo miró extrañado a Carlos.

-           Por favor, averigua a cuánto la vende. Esa casa estará más segura en mis manos que en las de un extraño.

-           Pero tu viejo no te quiere ver. Es más, después de la novela y esas fotos, ya ni sale a la calle. Dice que se irá a Lima.

Rodrigo respiró profundamente y se quedó en silencio largos minutos reflexionando lo que iba a decir y hacer. Tomó su celular y llamó.

-           It is about my contract. I’m wondering if you would be interested in producing the videos here in Peru. I can get a place.

Rodrigo colgó. Carlos ahora era quien miraba extrañado.

-           ¿Qué vas a hacer?

-           ¿es complicado crear una empresa?

-           No mucho; solo necesitas dinero y papeles y…

-           Porfa, necesito armar una empresa que le alquile la casa a mi viejo, con opción a comprarla. Aparte quiero para mí la casa de playa.

-           Rodrigo, pero es una inversión fuerte.

-           Los gringos tienen plata.

-           Pero, ¿y tu viejo?

-           Serás mi testaferro. No me mires así: todo será legal. ¡Quiero que todo sea legal!

-           Bueno, Rodrigo… siendo así… OK… entiendo… Creo…

Rodrigo se levantó y abrazó fuerte a su primo Carlos.

-           He cambiado. Ahora sé cómo orientar mi ambición.

-           Oye, con todo esto, olvidé decirte que me casaré en dos meses.

-           ¿Por qué tan pronto?

-           La cojuda no se cuidó.

-           Los dos cojudos no se cuidaron, je. Ya tengo tu regalo de bodas, entonces.

-           Ay, Rodrigo. Mientras no sea una curvilínea saliendo calata de un pastel…

-           No. Mejor que eso. ¡Mucho mejor que eso! ¡Este departamento!

 

(continuará)

 

© 2016 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares y situaciones es pura coincidencia.