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jueves, 10 de enero de 2013

El Vigilante (11): agarrando vuelo

Hunks of Piura

En la ducha de la empresa de vigilancia, bajo el agua, Marcos pensaba y repensaba. ¿Hizo bien en tener ese estrecho gesto con el joven Javier? ¿No se malinterpretaría? Pero, ¿qué mierda? Era una persona que necesitaba una mano amiga… ¿Acaso él no era el que con tres palabras consolaba a sus compañeros en el cuartel? Claro que con ninguno de ellos se fue a la cama, pero ¿no es de cristianos dar consuelo a los afligidos?

Su ensimismamiento se cortó de gholpe cuando escuchó a Rutilio, afuera en los vestidores, con otro pata. Oyó unos chasquidos raros. Corrió un poquito su cortina, y vio cómo él y el otro pata se besaban apasionadamente en la boca y el cuello, jadeando, como queriéndose devorar. El otro chico era un poco delgado aunque tan alto como Rutilio, de unos lindos y carnosos labios, piel morena, pelo zambito. Ambos estaban desnudos.

El fortachón blanco comenzó a besarle el pecho, las dos tetillas, el abdomen, y ya de rodillas, a lamer y embocar la gruesa pinga que aún siendo flácida, prometía ser una gran mmanguera cuando creciera.

Marcos sintió cómo su pija se enduraba, especialmente cuando Rutilio aferró al otro chico por las nalgas, que no eran grandes aunque sí formadas, y comenzó a darle una mamada feroz. El pata gemía y jadeaba. Marcos aferró la cortina con una mano y con la otra comenzó a pajearse.

Rutilio sacó un condón de unas toallas, se puso saliva en el ano, y se colocó en cuatro sobre la banca del bestidor. El moreno comenzó a metérsela. Rutilio jadeó fuertemente. Era evidente que esa verga en su ano le dolía. Además, el pata no pudo meterla toda, pero comenzó a bombearla.

-          así, mierda. Dale. Ábreme el culo.

-          La mano de Marcos seguía acariciando sus 17 centímetros, mientras el agua no cesaba de correr.

-           Más rápido, mierda. Vente al toque. Me duele. Carajo.

-          El moreno aumentó su velocidad de bombeo, y cambió su cara a una expresión de máxima excitación. Jadeó fuertemente y dejó de mover sus caderas. Luego sacó su pene flácido. En la punta del condón se veía el blanco de su semen.

-          Marcos corrió la cortina, terminó de pajearse y botó su leche sobre las mayólicas, que el agua se llevó al drenaje.

-          Cuando cerró la llave, se secó y abrió la cortina, Rutilio estaba obstaculizando la entrada, calato y algo armado.

-           Te gustó lo que viste, ¿cierto, arrecho de mierda?

-           No vi nada.

-           Si quieres lo repito, pero contigo. Esa pinguita debe hacer maravillas en el culo de cualquiera. ¿O… quieres la mía?

-           Ya, Rutilio. No jodas.

-           Mira, huevón: gracias a mi estás trabajando aquí, gracias a mi fuiste a esa fábrica, gracias a mí puedes cambiar tu vida si te conviertes en el marido del hijo del dueño… entonces, ¿no merezco algo a cambio?

-          Marcos lo miró con rabia.

-           A mí me recomendó mi primo.

-           Tu primo me chupa los huevos, causa. Si yo digo que sí, entras; si no, ¡chau! ¿O quieres que ese moreno te reemplace?

-          Marcos lo miró de arriba abajo, no pensó en nada y dio marcha adelante. Empujó a Rutilio y fue a su casillero a sacar su ropa y vestirse. Salió sin despedirse.

-          Desde la ducha del extremo, el moreno se asomó.

-           Puta, huevón, la cagaste. Muy mandado, mierda.

-           Tú tranquilo. Preocúpate por conservar tu chamba. Ya me encargaré de él.

 

Marcos le cortó la palabra a Rutilio, y la incomodidad era evidente. El jefe llamó a cada quien por separado.

-          Marcos, ¿pasa algo con Rutilio?

-           No, jefe. Todo bien.

-           Vamos, Marcos. Conozco a ese chico. A veces es medio tronado. Cuéntame, a confianza.

-           No, jefe. No pasa nada.

-          Distinta fue la figura cuando llamó a Rutilio.

-           Oye, so mierda, ¿qué pasa con Marcos?

-           ¿Marcos? Nada. Sólo que ese pata, no sé. Creo que le entra a tu nota, y como no me lo tiro, anda así todo amargado.

-           Mira, Rutilio: tienes como año y medio trabajando aquí y sé cómo es la cosa. ¿No sérá que tú te lo quieres tirar y él no afloja?

-           No, jefe. Te ju… perdón, le juro que no. Es más, se le está insinuando al hijo de don Javier.

-           ¿Y por qué no lo has informado?

-           Porque, porque, porque…. ¡no quiero que digan que soy mal compañero, pues!

-           No jodas a Marcos, ¿quieres?

-           Bueno, jefe, si me botas, sabes que otras empresas me pagarían más.

-          Rutilio se aproximó desafiante.

-           Además, nadie te va a cachar como yo… ¿o Marcos ya te hizo el favor?

-           Fuera de aquí. ¡Fuera!

 

Si la enemistad de Marcos y Rutilio crecía, la que estaba naciendo era la de Marcos y Javier. Aunque el vigilante sólo le decía “buenos días”, “buenas tardes”, ambos ya cruzaban saludos. Aparte que Javier no dejaba de llegar temprano a la fábrica sólo para ver a Marcos, y cada que podía lo divisaba a lo lejos.

-          Joven, su papá dice que es el ejecutivo más puntual de la fábrica.

-           ¿eso dijo, Sandro?

-           Sí. ¿Se hizo amigho de Marcos?

-           No hemos hablado desde esa vez.

-           Parece que se ha peleado con su compañero. No se hablan. Así oí.

-           Marcos es carismático. El otro, no. Es evidente que son celos profesionales… hablaré con mi viejo a ver si Marcos puede ser mi seguridad personal. En ese expediente que te dieron dice que maneja armas, carros… ¿No estamos desperdiciando ese talento?

-           ¿Cree que su padre acepte?

-           Estoy haciendo méritos.

 

Marcos seguía yendo a las ocho a entrenar. Ese día se cruzó en una máquina con un tipo de unos 30 años, pero de cabello blanco nieve, corto y parado.

-          Disculpa, ¿acabaste?

-           Me falta una serie. ¿La vas a usar?

-           Sí. Te espero.

-          Cuando terminó de hacer su rutina, el tipo se acercó a Danilo, el instructor.

-           Oye, ¿y ese cholo power?

-           Ah. Es Marcos. Alumno nuevo. ¿Por qué?

-           Está bien fuerte.

-           Tranquilo, Armando. Ese campeón quiere ir a concurso.

-           Bueno, parece que todo lo tiene en su sitio. Mi peluquería puede ser su sponsor, si no tiene, digo.

-           Sería de hablarle. No creo que se niegue.

-           Y… ¿cómo será tirando?

-           ¡Tranquiiiilo, Armandito! No sé. Quién sabe.

-           Ay, mi Dani. Lástima que no seas pasivo. Debe ser un semental. Chau, chau.

-          Danilo despedía al excéntrico alumno, y sonreía celebrando su mentira, y saboreando una verdad que él conocía y que hizo que su gran verga se armara, por lo que tuvo que sentarse en el escritorio para disimular su empalmamiento.

 

Una noche, como a las ocho y media, alguien tocó a la puerta de la casa de Lidia y Ricardo. Como nunca, él atendió.

-          Disculpe, ¿aquí vive Marcos?

-           ¿De parte?

-           Soy Javier, su jefe en la fábrica. ¿Puedo hablar con él?

-           Uy, hace quince minutos se fue al gimnasio.

-          Ricardo, con un ojo en el distinguido joven y otro en el auto deportivo afuera de su casa, le dio indicaciones para llegar. Javier agradeció cordialmente, y se retiró. Ricardo cerró su puerta.

-           Este primo…. ¡carajo! Está agarrando vuelo.

 

Javier llegó al gimnasio, y antes de entrar, divisó a Marcos en plena rutina de bíceps. Iba a proseguir cuando…

-          Bienvenido a Power House. Soy…

-           ¿Leo? ¿Tú trabajas aquí?

 

(CONTINUARÁ….)

 

Escrito por Hunkk01. ©2012 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe al autor: hunks.piura@gmail.com o deja tu comentario aquí.

viernes, 10 de febrero de 2023

ASS (65): “Me la metiste a pelo”

Alejo y Miguel comienzan a hacer planes futuros, como si fuesen una pareja de enamorados, cachan rico… entonces, una inesperada visita les llega.

 



Anteriormente en ASS…

A la una de la tarde de ese jueves, Alejo termina su rutina de entrenamiento en el AS de San Sebastián. Está sudado de pies a cabeza. Solo viste su pantaloncillo de lycra, sin ropa interior (lo que le marca su generoso paquete y hace que la tela se le meta por la raja de su gran culo), calcetines y zapatillas. Miguel se le acerca:

“la ducha ya está limpia, así que puedes usarla ahora mismo”.

Alejo sonríe:

“¿Sabes qué he estado pensando, Miguel? Vamos a darle duro un año entero al porno gay, reunamos suficiente plata, ahorremos, la juntamos y la invertimos en comprar el AS. Si no nos alcanza, lo alquilamos; el hecho es que lo sigamos trabajando”.

“¿Y Alberto ya sabe eso?”

Alejo toma un poco de agua:

“Una vez cuando estábamos cachando lo conversamos. Lo que nos dijo Pedro alguna vez es cierto: en algún momento se va a saber cuál era la real intención de fundar el gimnasio, y ahora que ya la sabemos, lo mejor sería que lo protejamos. Entonces, si la propiedad pasa a nosotros, él queda limpio. Sería lo más justo”.

“Espera… ¿de dónde sacaste esa idea?”

“Marcano me estuvo explicando”.

“¿Y dejaremos de hacer porno gay por completo?”

Alejo se lo piensa un poco:

“Quizás ya no con la presión de ahora”.

“¿Marcano también dejará de hacer porno?”

“Dice que cuando pueda crecer su negocio y se pague solo”.

Ambos caminan hacia la puerta que lleva al baño:

“Pero, Alejo, también sabemos que Beto no puso la inversión del AS; que, en realidad, fue…”

“Entonces se lo planteamos, Migue… total, estamos trabajando para él, ¿no?”

“¿y si nos dicen que no?”

“Ponemos un hostal para encuentros gay… o yo pongo mi taller mecánico y tú… lo que tengas pensado”.

Miguel sonríe:

“Por ahora pienso que debes quitarte el sudor de todo el cuerpo, en especial de tu culo y tus bolas”.

“Y… ¿si nos duchamos juntos? No hay alumnos”.

Los dos musculosos entran totalmente desnudos al baño y comparten la hora del aseo. Aprovechan el jabón para acariciarse sus firmes músculos: pectorales, brazos, culos, piernas. Un beso en la boca, seguido de otros tantos, no tardan en aparecer.

Cuando se han enjuagado el jabón, y aún con el cuerpo húmedo, Miguel besa toda la espalda hasta llegar al culo de Alejo. Le separa ambas nalgas, y, mientras el segundo se inclina,el primero aprovecha para lamer cada glúteo y el ano cerradito al medio.

“Puta madre, qué rico lo haces, huevón”, reacciona alejo muy excitado.

Miguel sigue estimulando el esfínter hasta que nota una dilatación en el agujero.

“¿Estás listo, ale?”

Alejo respira profundo:

“Listo”.

Miguel se pone de pie, y con la verga ya dura, comienza a penetrarlo lentamente. La sensación que tiene Alejo ahora ya no es la incomodidad de aquella primera vez cuando probó pinga y quedó adolorido, menos de esa segunda vez cuando ya se había entrenado un poco más. Por otro lado, Miguel es un amante consciente, interesado en que ambos gocen el momento por igual.

“Lo tienes cerradito, so carajo”, comenta Miguel con toda la calentura encima.

“Muévete rico, papá… lo haces bien”.

Miguel comienza a bombear poco a poco hasta que sus 18 centímetros pueden trabajar como un pistón dispuesto a dar todo el placer que ambos puedan imaginar. Alejo comienza a pajearse, al mismo tiempo.

Lo que sí Miguel aún no logra controlar la duración del acto cuando hace de penetrador. No pasan ni diez minutos cuando expulsa todo su semen dentro del recto de su mejor amigo.

“A la mierda”, gruñe el activo.

Alejo, quien no ha dejado de pajearse, gira:

“Arrodíllate”.

Miguel obedece.

“Abre la boca y saca la lengua”.

Miguel hace lo que su amante le pide. Alejo se pajea más fuerte aún, haciendo que su mano golpee contra su afeitado pubis, que suena como si chasqueara un culo. Jadea cada vez más fuerte. Su rostro revela que el orgasmo es inminente.

“¡Mierda! ¡Las doy, carajo!”

Alejo dispara su semen en la boca de Miguel, con la misma masividad de siempre. Se inclina a besarlo en la boca y saborear su propio esperma mezclado con la saliva de su amigo. El fluido viril se pega entre la lengua y los dientes de ambos. Se separan y sonríen.

“Creo que te pediré que seamos pareja”, susurra Alejo entre broma y serio.

“Creo que diría que sí”.

Entonces el timbre de la puerta suena. Ambos se miran extrañados.

“¿Hay alumno programado para esta hora?”, pregunta Miguel.

“No que yo sepa”, responde Alejo.

Ambos ingresan rápidamente al dormitorio. Miguel se pone la ropa que ya se había quitado y va a abrir la puerta de la calle. Queda de una pieza.

“¿edú?”, se extraña. “¿Hombre! ¿Dónde te habías metido?”

“¿Puedo entrar?”, consulta el futbolista, quien luce tan guapo como el día que llegó a San Sebastián; de hecho, luce un ceñido traje deportivo: camiseta y short que le marcan su cuerpo fibroso.

Miguel le da paso, y detrás de él, otro chico tan guapo como él, también vestido deportivamente, lo que revela un cuerpo más o menos atlético.

“Es Bartolomé”, explica Edú. “Trabaja en el seguro”.

Miguel no entiende nada, pero confía en su amigo.

“¿Podemos conversar un ratito? Es importante”.

“Claro, Edú”.

Pasan a la sala de recepción que también se usa para los ejercicios de calentamiento y se sientan alrededor del escritorio.

“No voy a dar rodeos”, anuncia edú. “Tengo VIH”.

Miguel se sorprende, pero entiende que debe ser empático:

“Edú: si el médico te dice que puedes entrenar sin problemas, por lo menos yo no me hago ninguna palta en que…”

“Gracias, la verdad te agradezco eso, pero… no fue por eso que vine a verte”.

Miguel pone cara de intriga.

“¿Recuerdas esa vez que me hiciste el masaje, el primer día que vine?”

Miguel traga saliva, mira un poco avergonzado a Bartolo.

“Claro”, al fin responde.

“Me la metiste a pelo”.

Miguel hace memoria rápidamente, comienza a sudar frío. Por el pasillo al fondo, Alejo aparece serio.

Y para terminar, te dejamos una porno gay |Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

domingo, 7 de noviembre de 2021

ASS (02): Un culo y unos labios golosos

La ducha que toman al mismo tiempo el Padre Alberto, Pedro y Juan se convierte en otro trío.

 


 La puerta del baño se abre y se prende la luz. Juan,el Padre Alberto y pedro entran.

“No es muy grande, pero podemos bañarnos los tres”.

El sacerdote se quita la toalla que lo cubre y queda totalmente calato. Juan y Pedro por fin pueden contemplar su espalda ancha, su cintura estrecha, su culo bien pronunciado y sus poderosas piernas. Los dos también se desnudan e ingresan mientras el Padre saca un poco de agua con un baldecito y se lo echa al cuerpo.

“espero que no esté tan fría”, indica Juan.

“Para quitarme bien el trago está bien”, sonríe Alberto quien toma un jaboncillo y comienza a untárselo. Pedro es el siguiente en echarse el agua.

El Padre Alberto se percata mejor del físico desnudo de Juan: parece más un futbolista, es decir, marcado y delgado de la cintura para arriba, pero algo masivo de la cintura para abajo. Detiene su mirada en la pinga del chico debajo de un vello púbico algo crecido.

“Así que ésa te has aguantado, Pedrito”, comenta.

El aludido también toma el jaboncillo y se lo pasa por la raja del culo donde unos 15 minutos antes, dos penes erectos habían penetrado y dejado una gran cantidad de semen.

”Y eso que está dormidita”, bromea Juan.

“¿Se la podrá despertar otra vez?”, sonríe el Padre.

“Si me la chupan bien, ¿por qué no?”

El Padre sonríe de nuevo y, sin pedir permiso, se agacha hasta aferrarse de las caderas de Juan y usar sus labios como aspiradora para succionar la picha del muchacho. La suelta un ratito.

“Chúpame el culo, Pedrito”, pide.

El acólito obedece y, separando las nalgas del sacerdote, descubre el ano rodeado de vellitos. Comienza a lamerlo y succionarlo. El aroma del jabón también está presente ahí.

“Clávame, Pedrito”

El monaguillo, quien ya tiene sus 15 centímetros gruesos al palo, pone la cabecita de su pene en todo el ano del cura y comienza la penetración. Su miembro es rápidamente engullido. De inmediato, Pedro se mueve y hace chocar su cuerpo sobre las nalgas de Alberto, quien no deja de mamar la verga a Juan.

Pedro acelera un poco más su baile pélvico hasta que no puede contener su eyaculación.

“Las voy a dar, las voy a dar”, anuncia. Y sucede. Su esperma se dispara más adentro del ano de Alberto. Ya tenía tanta arrechura contenida que se aceleró tras el trío en el cuarto donde va a pasar la noche con Juan.

“Clávame tú”, dice el Padre separando sus labios del pene del anfitrión.

Juan gira y mete su pinga casi de golpe; total, ese agujero está ya abierto. Comienza a moverse.

“Qué rico”, se excita el cura mientras comienza a pajearse ahí, agachado, casi sosteniéndose con las uñas de sus manos del tanque de metal en el que se acumula el agua que viene poca y a ratos cuando la sueltan por el canal.

Pedro se queda ahí viendo todo como si asistiera a una película porno en 3D. Juan le sonríe.

“¿Qué tal cacho?”, le pregunta.

“Cachas rico”, atina a responder Pedro sin quitar su mirada del pene entrando y saliendo del ano del cura.

Pedro tampoco luce mal así, calato: cuerpo atlético y lampiño, buenos pectorales, buenos brazos, vientre plano y cintura estrecha, culo redondito, piernas formadas, grandes huevos.

Juan acelera y hace sonar sin roche su pelvis sobre las nalgas de Alberto.

“Así, rico. Dame verga, cabrón. Dame tu rrica verga”. El Padre Alberto sí que es goloso cuando se trata de ser pasivo.

Juan demora un poco más el segundo orgasmo de esa noche, lo que Alberto agradece, sin duda; pero todo tiene su final:

“Las doy de nuevo”, avisa.

Pero esta vez, hace algo diferente al primer trío: saca su pene aún erecto (el glande colorado de tanta fricción), y comienza a pajearse. Su leche espesa termina disparándose entre las nalgas del cura, quien aprovecha y dispara el suyo sobre el falso piso de la ducha. Pedro queda allí viendo todo, casi desconcertado y con uno de sus pies llenos de un semen que no es el suyo.

A la mañana siguiente, de regreso a San Sebastián en la camioneta de la parroquia, solo van el sacerdote y su acólito.

“¿Cómo sabías lo de Juan?”

“No lo sabía; fue casualidad… aunque ya lo sospechaba”, sonríe Alberto.

“¿Cómo lo sospechabas?”

“Es promoción de Alejo: ¿no te ha contado las orgías que había en ese cuartel?”

“Nunca”.

“¿Cuál será el próximo cumpleaños? Podríamos pedirle que nos cuente alguna de sus historias del ejército… Por cierto que Juan tiene rica pinga”.

“¿Lo convertirás en otro ángel?”

El Padre Alberto vuelve a sonreír mientras llegan a las primeras calles de San Sebastián, la pequeña ciudad rodeada de campos de cultivo y algarrobales.

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

domingo, 27 de febrero de 2022

ASS (17): ¡Edú es moderno!

Pedro pide a Alejo que no involucre al Padre en su carrera de actor porno gay.

 


La rutina nocturna de Pedro los días de semana es ir al AS a leso de 9 de la noche para revisar las cuentas del día, y una vez que termina, ponerse a entrenar. De ser un chico flaco durante su adolescencia, ahora luce un envidiable cuerpo atlético, muy simétrico. Fue su mejor terapia contra la depresión. Usualmente se ducha en el gimnasio y luego entra en la habitación de Miguel.

Esta noche de martes no es la excepción, y ahí está echado sobre la cama boca abajo, totalmente calatito (sus nalgas se marcan como dos pequeñas burbujas) leyendo unos papeles impresos. El reloj marca las 11. De pronto ssiente un cuerpo desnudo acostándose sobre el suyo. Lo sabe porque siente una pinga blandita sobre su culo. Se asusta:

“Aguarda, Ale. ¿Ya limpiaste todo?”

“Sí. ¿Tú ya leíste todo?”

“Lo clave: es la típica cuenta de ahorros, la tasa de interés es la de mercado, te deja hacer 4 retiros mensuales sin cobrarte comisión pero solo si usas ventanilla o cajero de donde sacaste la cuenta, por lo que vas a tener que hacerte un presupuesto mensual o quincenal; si no, vas a perder antes que ganar”.

“A mí me dijeron que mi plata iba a crecer mes a mes”.

“En realidad, el truco de estas cuentas es meter más que sacar. Así es como crece. Lo bueno es que vas a tener ese contrato, tus clientes, tus actuaciones…”

Ah”, recapitula Alejo. “entonces, crece si la meto más” –mueve su pelvis sobre las nalgas de Pedro—“y la saco menos”.

“Sí, pendejo. Y ahora salte de encima que ya me quiero vestir”.

“Quédate un poco más, Pedrito…”, Alejo comienza a besar el cuello a su amigo. “No cachamos desde la semana pasada”. Alejo sigue moviendo su pelvis y su pija comienza a ponerse dura, además de engrosar y crecer. Pedro siente la humedad del líquido preseminal entre sus nalgas y comienza a moverlas como queriéndose liberar del portento masculino que sigue acostado encima suyo, pero Alejo sigue besándole la nuca y la espalda superior.

El musculoso no tarda en recorrer toda la espina arrancando gemidos y jadeos al atlético, hasta que llega al trasero y él mismo lame su saladito fluído transparente. De inmediato,  abre los dos glúteos a Pedro y comienza a estimularle el ano mientras que con sus manos masajea y palmea las nalgas. Luego de un par de minutos, Alejo revisa: el agujero ya está dilatado, bien rosadito. Regresa besando la espina hasta alcanzar la nuca otra vez:

“Párame el culo: esta noche quiero hacerte el amor, Pedrito”.

La instrucción es acatada sin reclamos. Poco a poco, el pene del adonis va ingresando por el esfínter, el recto, hasta que los 18 centímetros llegan a las entrañas de Pedro. Mientras el musculoso entrenador masajea su picha dentro del ano, el atlético huésped intenta un baile de cadera que termina por alocar a ambos.

“Ponte en cuatro”, pide Alejo.

Pedro adopta la pose de perrito, y ahora siente cómo el cuerpo de otro hombre no solo lo posee sino que lo azota viril y cariñosamente por detrás.

“¿Te gusta cómo hacemos el amor?”

“Me encanta, Ale. Hazme tuyo”.

Alejo aumenta un poco la velocidad tratando de no ser rudo y se deja de huevadas. Mira su pene entrando en el ano de su amigo, se siente dichoso y satisfecho. ¡Esto sí es cachar!

“Las quiero dar en tu boca”.

“Cuando quieras”, acepta Pedro.

“Ahorita… ahorita”.

Alejo saca su miembro, espera a que Pedro gire en la cama, se lo enchufa en la boca y comienza a pajearse hasta que su leche salta hasta la garganta del chico:

“Proteína purita”, le dice mientras eyacula.

Pedro termina de chupar el semen restante y se incorpora, mira a su cachero y va a besarlo en la boca:

“¿Ya te la tragaste?”, se detiene Alejo.

“Hace rato”.

Ambos se besan profundo.

“¿A qué sabe la leche?”

“Depende del chico. La tuya es un poco simple”.

Alejo sonríe cariñoso:

“¿Sabes que mientras cachábamos alucinaba que nos filmaban?”

“Pensé que estábamos haciendo el amor, no cachando”, sonríe Pedro.

“Bueno… hacer el amor… Pero en serio: alucinaba que nos filmaban”.

“Suena chévere, Ale, pero ni loco me pongo frente a una ccámara… Mi viejo se entera y me saca la mierda a patadas. Más bien, ¿qué fue de esa chamba?”

“Mañana voy a Piura a firmarle la exclusividad: mil verdes al mes… solo tengo que estar en forma y cachar bien en cámara”.

Pedro levanta las cejas.

“¿Y no te paltea que esas fotos o esos videos los vea la gente de acá?”

“El pata me dijo que solo es para venderlo a los países gringos”.

Pedro ahora levanta una ceja y Alejo se da cuenta:

“¿Y eso?”

“Alejo… ¿tú sabes que con internet ahora ya no hay fronteras y que esas imágenes se pueden filtrar en cualquier lugar?”

“¿Pero no hay sitios que los prohíben acá?”

“Mmm… pueden prohibir el acceso a los sitios,pero esos videos o esas fotos se pueden publicar en un culo de sitios, y pueden estar allí hasta que alguien los borre… y vuelvan a aparecer en otros sitios… ¿Te has puesto a pensar qué harás si eso llega a suceder? ¿qué tal si te vinculan al Padre? O sea, una cosa es ser escort, stripper, pero fotos y videos… no sé… al menos yo no… yo ni cagando lo haría, Alejo”.

El aludido piensa por un rato, suspira y palmea las nalgas a Pedro.

“Cuando le llevé esos víveres a mi viejita el domingo, se puso contenta. Ahora ella alucina que estoy en Las Compuertas haciendo plata con un amigo trabajando su chacra; pero ni cagando haría 2 mil soles manejando tractor, Pedro. ¿No te pondría feliz ver a tu vieja sonriendo?”

“Quizás esa es la diferencia de ti o de Miguel conmigo: ustedes ya son independientes. En mi caso, aún dependo de mis viejos”.

“Vente a hacer plata conmigo un domingo… ¿O cuánto sacas con el Padre? Ese pata de los videos y las fotos, Enrique, dijo que está buscando chicos”.

Pedro suspira, palmea el enorme culo de burbuja de Alejo y se baja de la cama buscando su mochila:

“Yo te voy a apoyar siempre, pero no cuentes conmigo. En todo caso dile a Miguel, que tiene físico, cara, pinga, culo…”

“Miguel irá el domingo”.

Pedro se comienza a vestir con ropa limpia sacada de su mochila.

“Igual, vean ese tema de dónde distribuirán el material y procuren que no afecte al Padre: mira todo lo que ha hecho por ustedes”.

“Oye… ¿y ese Edú que está de posada en tu jato?”

Pedro mira extrañado a Alejo:

“¿Qué tiene Edú?

“¿Ya te cachó ese pata?”

Pedro termina de vestirse.

“No quiero hablar de eso”.

“Ayer lo tasé. Dice que es activo. Tiene buena verga. Podría…”

“Alejo”, Pedro se acerca y besa los labios de su cachero. “Te dije que no quiero hablar de eso. Nos vemos mañana” a a la misma hora. Y ya sabes: usa bien esa cuenta de ahorros.

El chico camina a abrir la puerta del dormitorio cuando entra Miguel; se despide también de él con un beso en la boca. El recién llegado espera a que Pedro abra y cierre la puerta de la calle:

“¿Cacharon?”

“Sí. Ya tocaba. Pero parece que no le gustó que hablara de Edú. Solo le pregunté si ya cachó con él”.

Miguel comienza a desvestirse para entrar a la ducha.

“Ay, Alejo. Es que haces unas preguntas tan obvias. Claro que ya deben haber cachado a estas alturas, y fácil que Pedro se lo comió”.

“No creo. Ayer me dijo cuando hicimos la guerra de espadas que es activo”.

Miguel mira a Alejo y ríe compasivamente:

“¿Activo? Si ayer le metí pinga”.

Entonces los dos galanes desnudos se miran y chasquean los dedos: “¡Edú es moderno!”, exclaman a coro.

 

Y para finalizar,te dejamos con un video porno. 

domingo, 6 de marzo de 2022

ASS (18): Las dudas de Alejo al desnudo

Hacer porno en exclusiva trae mucha plata, pero hay un detalle jodido.


 

A eso de las 10 de la mañana del miércoles, Alejo vuelve a estar sentado en la sala de la casa de Enrique. Viste polo, bermuda y zapatillas mientras el anfitrión apenas anda en bóxer y sandalias. En la mesita de centro, papeles impresos que el visitante lee sin entender mucho.

“Básicamente la exclusividad te amarra a que por un año no podrás aparecer en producciones porno tanto de foto como video de otra empresa, y que actividades como presentaciones en discotecas o entrevistas siempre se harán con conocimiento y autorización de ASS,” explica enrique. “Claro que yo siempre te voy a autorizar… en todo caso, la idea es ser formales… tu pago mensual está garantizado, y ahora que tienes esa cuenta en el banco, yo solo te transfiero y ya”.

Alejo carraspea:

“Dijiste que ese porno solo se verá en países gringos, ¿nno? Y… ¿si se llegan a ver acá? ¿Cómo es?”

Enrique suspira y se sienta al lado de Alejo: “Me imagino que te referirás a este caso”. Busca en su celular y se lo da: un culturista aparece en pantalla calateándose.

Mira el video queestá viendo alejo.

“¿quién es?”

“¿No lo conoces? Es unpopular culturista peruano; incluso ganó concursos afuera. Yo lo vi en Tampa, Estados Unidos. Hermoso cuerpo. Cuando lo vi en el escenario, lo reconocí”.

“¿¿Tú le hiciste el video?”

“No. Parece que fue muy anterior…. El caso es que yo no creo que él haya autorizado que lo publiquen. Yo lo hallé en redes, le escribí un mensaje a ver si se animaba a hacer más porno… nunca me respondió. Quizás superó esa etapa o quién sabe”.

Alejo sigue viendo el video del musculoso, más que él, pajeándose y gimiendo arrecho.

“Tiene rico culo… casi se le ve el ojete”.

“Y buena verga”.

“Mi verga es más grande”, sonríe Alejo.

“No lo dudo, cabrón”, también sonríe Enrique sobándo el paquete del chico sobre la bermuda. “Dáme el celu que quiero mostrarte otra porno”.

Alejo devuelve el móvil y enrique pone su dedo en la pantalla; lo regresa y otro musculoso aparece con claras intenciones de calatearse… como que sucede.

Mira el segundovideo que ve Alejo.

“Asu… qué tal cuerpo”, comenta Alejo. “Buen culo también”.

“Y también es peruano, y tampoco creo que haya autorizado a que ese video se publique”.

El culturista en pantalla queda desnudo y comienza a pajearse.

“Y si no lo autorizaron, ¿por qué sus videos están aquí”.

“Ahí es donde quiero llegar, cabrón. Yo sospecho que ellos también autorizaron a que su porno solo se publicara en el mercado gringo, pero alguien que los conoce o que les gustó, o quién sabe, los bajó y los subió ahí. ¿Culpa de la productora? No. En ttodo caso, los administradores del sitio verán qué hacen”.

“¿Qué quieres decir, enrique?”

“mira, Alejo… Lo único que yo puedo garantizarte bajo contrato es que el porno que hagas para ASS se verá en mercado gringo porque son nuestros principales compradores… pero si alguno de ellos lo pone en un sitio como éste, la verdad, cabrón, yo no puedo hacer nada más. Entonces, es un riesgo que tanto tú como yo corremos, porque mientras tú y yo recibimos dinero por porno vendido, si se publica en un sitio como ése, ni tú ni yo ganamos nada”.

“¿entonces?”, duda Alejo.

“entonces, si vamos a pensar en lo que perdemos, vamos a perder; pero si vamos a pensar en lo que ganamos, vamos a ganar mucho más”.

“Pero… ¿y si alguien de acá ve ese porno?”

“en el caso de los dos que te mostré, yo calculo que de la fecha en que posaron hasta el momento en que los filtraron, pasó tranquilamente un año, quizás dos. ¿ganaron su lana? ¡Claro que sí! Pero, ¿dónde está su error? Solo hicieron poco porno. Es probable que entre gimnasio y suplementos, esa lana se haya evaporado en medio año siendo bien conservador… Lo que trato de decir, cabrón, es que en este negocio, uno es ninguno. Dos, en un segundo, adiós. Tres, en dos meses ya no lo ves. Pero si hacemos al menos una escena cada semana, tú vas a ganar suficiente lana para hacer lo que quieras”.

“Pero, ¿y si alguien acá los ve?”

“¿No me escuchaste? Vas a ganar 1000 dólares mensuales y quizás otros 1000 por escena. Haz aritmética, carnal. Al año podrías ganar hasta 65 mil dólares”.

Alejo se queda perplejo.

“¿Cuántoes eso en soles?”

“uff, cabrón. A ver… como casi un cuarto de millón de soles al cambio actual”.

Alejo trata de comprender la cifra mientras la mano de Enrique sigue acariciándole el bulto aún blandito.

“Esta casa cuesta unos… 800 mil soles al cambio actual, y los bienes raíces siempre son inversiones que aumentan su valor… o a lo mejor creas tu propio negocio”.

Alejo recibe como ráfaga un sueño que tiene desde chibolo.

“¿Me alcanzará para poner un taller mecánico de carros, motos y mototaxis?”

“Tienes 21 años, cabrón. Puedes dedicarte al porno, reinvertirlo en negocios que hagan crecer tu dinero… Y si alguien llega a filtrar o ver el porno, mira… ¿viste esos chavos chaqueteándose? Ahora son famosos, tienen auspiciadores, negocios propios. Aunque hicieron poco, ¿perdieron?”

“Habla bien”.

“Ahí tienes sus nombres: búscalos en internet. Y como ellos, muchos chavos que hicieron porno, o que no hicieron porno pero que se les filtró el porno, ¿acaso son pobres? Que no sepan decidir parejas, o no sepan invertir, ya es otro problema. Mírame a mí, cabrón: yo vengo haciendo porno desde los 19, ahora tengo 32. ¿Te gusta mi residencia?”

Alejo mueve la cabeza haciendo sí: “Está mostra”.

Enrique quita el celular de las manos al muchacho y parece buscar algo más.

“A los tres años de que comencé, cuando tenía 22 o 23, mi porno se filtró y un pendejo se lo mostró a mis jefes. Fue horrible. Me corrieron de la casa. Y eso que yo aportaba, y aportaba bien. Pero, ¿sabes qué? Para entonces yo ya tenía ahorrado como 100 mil dólares. ¡100 mil dólares, cabrón! A la chingada, dije. Me independicé, lo invertí, gané, seguí trabajando en porno. Y mírame dónde estoy. Con mis ahorros compré este lugar y tengo a ASS”.

“¿Ahí se fue toda tu plata?”

“No, tengo buenos ahorros. Estoy reinvirtiendo, y sigo ganando”. Si me quedaba en casa de mis jefes, quizás seguiría en mi pueblo. Pero arriesgué…”

Enrique regresa el celular a Alejo y otro pata, esta vez más arrecho, se pajea en pantalla. El modelo gime en el video mucho más rico que el primero que vio.

“A la mierda… dame el lapicero”.

Alejo deja el celular en la mesa y estampa su firma en el papel.

“Y, si llegara a pasar esa posibilidad extrema, ya te dije que en esta casa hay espacio para ti”.

“Gracias, enrique… Ah, ¿y ese pata de ahorita?” Vuelve a coger el celular y ve la pajeada. “¿De dónde es?”

“Un campeón argentino, si no me equivoco… y hay colombianos, mexicanos, brasileños a montones, españoles… Faltan peruanos”.

Alejo sonríe, se afloja la bermuda y se la baja: su pinga aún flácida queda al descubierto.

“Chúpammela, enrique. Esos videos me pusieron arrecho”.

“¿Puedo grabar cómo te la mamo? Te pago otros mil, claro, si nos encueramos, ¿no…”?”

“¡Claro!”, sonríe Alejo, y comienza a calatearse para que lo graben dejándose chupar la pinga. Luego se la meterá por el culo a enrique y finalmente le dará su leche en la boca. Y otros mil soles se suman a su cuenta bancaria.

Mira el tercervideo que está viendo Alejo. 

domingo, 5 de mayo de 2019

El Angel que te enseña a no callar tu placer

Una de las cosas que nos enseñan a todos los hombres es que pajearse es malo. No importa tu orientación sexual o tu rol, toda la vida has crecido con la idea de que es pecado, de que daña la salud, de que te vuelve loco. Incluso se le ha nombrado como vicio solitario a la masturbación. ¿Pero lo es?

Sobarte el pene hasta ponerlo duro y masajearlo rico hasta que se te salga todo el semen es una costumbre saludable. Primero porque limpia tu aparato reproductor. Segundo porque te relaja. Tercero porque te enseña a identificcar tus zonas erógenas (donde sientes más placer). Cuarto porque te da la conciencia de ti mismo.

Y así podemos enumerar muchas ventajas. Pero, por si la mala imagen que ha recibido la masturbación no fuera poca, pocos hombres se permiten sentir placer cuando se pajean. Lo reprimen. Piensan que éso es inconcebible. Nada más lejano de la realidad.

Tenemos derecho a sentir y expresar placer cuando nos la jalamos. Sí. Y como ejemplo de ello, te dejamos con el fisicoculturista Angel Cordoba, quien no tuvo ningún roche en expresar su placer sexual mientras se masturbaba. Y para evidencia, aquí está su video. Disfrútalos.



¿Te gustó el video? Coméntalo aquí abajo o en el Twitter.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Pajéate sin traumas

Estás solo en tu cama, viendo una pela y de pronto tu actor favorito sale calato. Comienzas a fantasear, y sientes que el pájaro se te pone duro.
Hay dos opciones: esperar que se baje, o agarralo y darle cariño hasta que libere la tensión y se quede tranquilo.
Como pocos de nosotros logramos tener éxito en la primera, nos bajamos la ropa (si es que no estamos calatos también) y comenzamos a masturbarnos hasta que la leche sale disparada.
Por supuesto que contárselo a tus patas, ni cagando, porque o te dirían “pajero” o serías el hazmerreír por un buen tiempo.
Pero, ¿sabías que es más común de lo que parece?
Varios estudios muy serios dicen que los varones entre los 20 y los 40 años se la corren en promedio de 1 a 2 veces por semana. Algunos de ustedes que nos contaron esta experiencia confesaron que hasta 3, y al hilo.
“¿No estaré enfermo?”, nos dijo uno. Analicémoslo.
La masturbación (corrérsela, tirarse un pajazo) no es otra cosa que tener sexo, solos o acompañados, pero estimulando directamente los genitales, sea con la mano –que es la más conocida-, con un objeto, o con otro cuerpo.
Es el primer acto de descubrimiento sexual nacido en la adolescencia, y que nos acompañará de por vida.
Psicólogos y especialistas insisten en que masturbarse no es malo, siempre y cuando sea la única opción que tengamos, por ejemplo, si nos mandan a trabajar a un lugar donde no pasa ni mierda, entonces sí es una opción válida; pero, si la usamos como refugio por nuestra excesiva timidez o nuestra imposibilidad de relacionarnos con alguien, entonces sí que tenemos un problema a tratar.
Ahora que si es tu opción, es completamente respetable.
El machismo, que exige que se la metas a lo que sea (y éste sí que es un problema), nos ha llenado la cabeza de que nos podemos alocar, nos volveremos impotentes, nos quedaremos recontraflacos o hasta argumentos completamente cojudos y nada reales como que te saldrán pelos en las manos.
Lo que pasa es que los machistas viven con el trauma del poder y la reafirmación constante de la masculinidad que terminan diciendo cosas totalmente descabelladas. Esa gente requiere psiquiatra urgente, por cierto.
Agreguemos a las iglesias que diz´que es pecado, y la completa.

EXPERIENCIA PLACENTERA
La masturbación sin complejos es una experiencia tan alucinante como cachar con alguien. Requiere mucha creatividad y desacomplejamiento.
Lo mejor es hacerlo calatos sea en la cama o cuando vamos o nos estamos duchando.
La técnica varía de persona a persona pero lo común para que realmente te satisfaga es que debes estar arrecho, nadie debe interrumpirte y debes darte el tiempo que sea necesario para llegar a uno o varios orgasmos.
Si vas a usar la mano, deberías probar untártela con lubricante para que resbale mejor e ir variando velocidad. Especialmente cuando sientas que se te viene la leche, paras y reinicias, o te vacías sin roche.
Si lo haces sobándote contra algo u otro cuerpo, lo ideal es que lo que va a recibir tu miembro esté limpio. Si le das la velocidad conveniente, esta técnica es un excelente ejercicio para fortalecer abdominales y trasero (especialmente si abres un poco las piernas). No te dará volumen, sólo más flexibilidad debido al movimiento de la cadera.
Masturbarse con otra persona o dejar que ésta te masturbe es también una experiencia un poco más sofisticada, que no es mala idea experimentar. Como decíamos en otro artículo, el sexo sin penetración requiere cierta experiencia, pero si lo llegas a dominar, la pasarás de la puta madre.
Si no es con otro, sino con dos más, o tres o cuatro… OK.
Masturbarse frente a otros patas en el cine o el sauna es una buena manera de decir que quieres sexo, si es que realmente lo quieres.
Si no quieres dejar evidencias (léase manchas de semen) por ahí, usa un condón.
Ojo que quienes entrenan, como mejoran sus secreciones hormonales, sentirán más a menudo este deseo de corrérsela. Es natural, no te asustes, y mas bien, procede.
Algunos se masturban acariciándose el cuerpo o hasta metiéndose el dedo al culo. Eso está OK siempre que tengas cuidado en no herirte la piel, pero autoerotizarse es una buena técnica también.
Pajearse por teléfono es legítimo, pero recuerda que la otra persona simplemente podría estar actuando. Si lo haces por Webcams, ten cuidado de con quién lo haces, pues podrían estarte grabando. Jamás aceptes masturbarte frente a un menor de edad o aceptar una invitación para verlo masturbarse.
Ah, y no hagas como Elvis Crespo, pajéate en privado, salvo que sea parte de tu espectáculo en algún centro de diversión para adultos.
Entonces, ¿la tienes parada? ¿quieres corrértela? ¡Genial! ¿Te acompañamos?

¿Preguntas? Hunks.piura@gmail.com o déjanos tu comentario.

martes, 11 de octubre de 2022

Por qué Ko Ryu es un ícono gay

Tres razones por las que este culturista peruano parece que jamás pasará de moda, al menos en nuestra comunidad.

 


Los videos y las fotos que el culturista peruano , no asiático como inicialmente se lo quiso publicitar, Ko ryu se han convertido en un clásico erótico y porno gay a pesar que toda la producción se habría hecho entre 2009 y 2010.

No solo se concentró en él u otros culturistas peruanos como Pedro Bomba o el fallecido Paulo Maneros. En realidad, se trató de todo un esfuerzo que reunió a los musculosos más cachondos de Sudamérica, y marcó un hito.

Hasta ahora, varios seguidores de Hunks of Piura quienes nos siguen fuera del Perú se preguntan dónde pueden encontrar nuevas fotos y videos de Ko Ryu y otros culturistas que en su momento dieron la hora. Nuestra respuesta sigue siendo la misma: lo ignoramos. Por ahora solo tenemos las mismas imágenes que han encantado a todo el mundo.

 


Sin embargo, sí nos hemos preguntado por qué todos estos culturistas nunca pasan de moda. Y en el caso de Ko Ryu, las respuestas  parecen ser éstas:

  • Rostro exótico: Ko Ryu no tiene las facciones que la pornografía internacional se ha esforzado en vendernos, y que más bien  nos alinean al prototipo europeo o africano. Nuestro culturista nacional tiene rasgos típicamente andinos (abajo los racistas), y eso no lo hace menos apetecible que sus colegas de otras latitudes. Todo lo contrario. Es una extraña mezcla de inocencia, pendejada, seriedad, autosuficiencia, simpatía. En fin. Ponle la característica que tú quieras y todas aplican. Y la buena noticia es que en Perú abundan rostros como los suyos, así que imagina el potencial que eso tiene para el porno gay o bi mundial.
  • Erotismo sobrio y espontáneo: si bien Ko Ryu tuvo que mostrarnos su pinga erecta y eyaculando, como debe ser, y al menos en un video compartió la pantalla con Bill Baker y Timmy Riordan, no necesitó meter pinga, dejarse meter la pinga, chuparla, que se la chupen, lamer el culo o que se lo laman. No al menos frente a cámara. Sin embargo, con el solo hecho de mostrar cómo entrena, flexionar sus músculos, luchar con sus colegas y pajearse hasta botar toda su leche, no necesitó nada más y encantó. A eso se llama sobriedad. Tampoco fue necesario someterlo a esas extenuantes grabaciones donde hay que cortar para que la cámara cambie de ángulo sino que todo se hizo en una sola toma (la técnica se llama plano secuencia) lo que da mayor realismo. Claro que la música a veces caga la arrechura, pero cumple bien. Sin embargo, lo antológico de toda la producción son los gemidos de Ko Ryu: si estaba actuando, lo hace excelente; si no estaba actuando,¡qué rico sería tener sexo con ese pata! Sus gemidos y gruñidos son masculinos, nada exagerados y te provocan pajearte junto a él. A la mierda con sus detractores. Se nota que la envidia los corroe. Mira todos sus videos aquí.
  • Ese hermoso culo: El cuerpo completito de Ko Ryu es un regalo del cielo. ¿quién dijo que Dios no es peruano? Todo lo contrario. Las cálidas tierras de Pomalca, Lambayeque, también tienen su pedacito de Olimpo. No en vano el culturista ha sido internacionalmente reconocido y premiado. Pero sin duda lo que se ha convertido en nuestro fetiche es ese hermoso par de nalgas, rredonditas y firmes, dignas de un eterno beso negro. Y sabemos que Perú tiene más chicos como éste que deben liberarse de prejuicios y mostrarse al mundo tal como vinieron a él: calatos. Y si lo hacen, Hunks of Piura es su plataforma ideal para que tú los disfrutes sin censura.

 

Apostamos que tú debes tener en lista otras cosas que te gustan de KoRyu, o quizás más imágenes de este tipo. O quizás tuyas propias o de otros chicos que se animan a mostrarlo todo sin miedo, con orgullo, con actitud. Déjanos saberlo en los comentarios aquí abajo o en nuestro Twitter. También escríbenos a hunks.piura@gmail.com  (Gracias a hector, nuestro suscriptor en Paraná, Brasil, quien nos inspiró este post y colaboró activamente en su elaboración)

 

Encuentra también: culturista peruano culturista desnudo modelo desnudo, modelo peruano 

domingo, 24 de abril de 2022

ASS (26): El verdadero secreto sexual del cura

Padre Alberto cacha de lo mejor con Miguel cuando recibe una noticia que podría joder sus planes.

 


Nada mejor para el Padre Alberto que terminar un domingo junto a Miguel, desnudándose mientras se besan en el dormitorio del AS. Ambos se echan sobre la cama, uno encima del otro.

“Entonces no te dio pena coger con Alejo frente a una cámara”, concluye el sacerdote.

“Si aún viviera en mi casa, creo que sí tendría un poco de roche; pero ya sabes que a ellos les importé una mierda”.

“Ya, cuate. ¿Hasta cuándo vas a seguirles teniendo ese resentimiento?”

Alberto besa otra vez en la boca a Miguel.

“ojalá a la gente le guste mi culo velludo”, comenta el artista.

“?Por qué no les podría gustar? Yo ya lo estaba extrañando… igual que tu verga”.

Ambos se dan un nuevo beso; entonces Miguel se incorpora un poco, gira respecto a la posición de Alberto y le coloca su pene en la boca mientras él se agacha a chupar el del cura.

La pose del 69 es perfecta no solo para que ambos se mamen mutuamente sus pingas, también para que se succionen sus bolas y, aprovechando la flexibilidad de ambos, a que se abran sus nalgas por igual y se practiquen el beso negro al mismo tiempo. Los penes erectos descansan cada  uno sobre la hendidura entre los pectorales del otro.

Giran sobre la cama. Ahora que el Padre Alberto está encima, aprovecha para incorporarse, avanzar hasta el culo velludo de Miguel, levantárselo más, golpear su pinga dura sobre el propio agujero y, en cuclillas, irla metiendo poco a poco. Miguel, desde su ángulo, puede ver las dos grandes nalgas del cura bien abiertas, el agujero del ano rodeado por una matita de vellos, cómo un pene grueso de 18 centímetros taladra sus entrañas, y cómo su cachero, para tener más estabilidad, se apoya en la cabecera de la cama y comienza a bombearlo. Él comienza a pajearse.

“Qué rico la metes, Betito”.

“¿Te gusta cómo te cojo, morrito?”

“Me encanta”, susurra Miguel.

Alberto saca su pene, gira, se pone ssaliva en todo el ojete y toma el falo erecto de Miguel, lo calibra y se sienta sobre él engulléndolo con su recto. Cuando lo consigue, comienza a rebotar mientras el otro chico mueve también su cadera. Ahora es el sacerdote quien se pajea.

“Dame verga, así, rico”.

“Adoro ese culazo que tienes”.

Alberto se vuelve a zafar, hace que Miguel gire sobre sí mismo y luego lo pone en cuatro patas. Vuelve a meter su pinga y no se ahorra el chasquido de su ingle al chocar con esos velludos glúteos. Luego le cede el turno a Miguel quien la tiene fácil porque las nalgas del cura son lampiñas y suenan más.

Como el Padre sabe que Miguel no dura mucho, repite el 69, pero ambos de costado sobre la cama. Cada uno toma el glande del pene del otro y lo asegura bien en su boca mientras masajea el resto del miembro. Alberto es el primero en saborear el semen del chico mientras Miguel espera más tiempo hasta que lo consigue.

“¿Qué tales están mis mecos?”, cachondea Alberto renunciando a vestirse de nuevo.

“Ricos y nutritivos, y hasta deben venir benditos”, ríe Miguel.

“Ven acá, pendejo”. El cura atrae su cabeza a la del más joven y lo vuelve a besar en la boca. Justo entonces suena el celular del cura. Se levanta de la cama, mira la pantalla y hace un gesto de silencio a Miguel.

“Bueno, ¡Padre Provincial?”

“Padre Alberto”, le responde otro hombre por el aparato. “Te estuve llamando a la casa parroquial pero nada”.

“Ehh… estaba… duchándome, Padre Provincial. ¿En qué puedo servir?”

“Pues, te llamo para informarte que el próximo domingo, junto con el Padre David, estoy enviando a un novicio para que te ayude en tu apostolado”.

Alberto se queda frío:

“¿Qué… dice… Padre Provincial?”

A la mañana siguiente, el sacerdote se trata de tranquilizar con un whisky en el minidepartamento que Flavio alquila cerca del Puente Cáceres, en Castilla. El modelo viste una pijama de franela y babuchas, se sienta al costado y pone su gruesa mano en el ancho muslo del visitante.

“¿En serio crees que lo hacen para joderte, Beto?”

“Me las ingenié para que por dos años no me mandaran a nadie y evitar… bueno… tú sabes. Pero si viene, solo basta un error insignificante para que todo se vaya a la chingada”.

Flavio acaricia la cabeza de Alberto, se le acerca y lo besa en la boca.

“Necesitas relajarte. Vamos”.

“No sé si tenga ganas, Flavio”.

“Pero yo sí… hace semanas que no cachamos”.

Flavio vuelve a besar a Alberto en la boca. Logra que éste deje su vaso de escocés en una mesita de centro y sin mucho esfuerzo se lo lleva al dormitorio. Allí, ambos se siguen besando y desnudando por completo hasta acostarse en la cama. El modelo se queda bajo el sacerdote, abierto de piernas, rozando su pene cabezón erecto contra el largo falo del visitante. Flavio abre más sus piernas hasta levantarlas y hacer que el pene de Alberto resbale hasta la propia entrada de su ano.

“Me encanta cómo lubrican Alejo y tú, pero más me encanta cómo me cachan”.

“Lástima que ese recluta no está aquí, ¿no?”

“No importa, Beto. Alejo y tú son solo el inicio”.

Mientras ambos se besan en la boca, el pene de Alberto va ingresando dentro del ano de Flavio hasta que los testículos del sacerdote chocan contra las nalgas del modelo. Ambos comienzan a moverse y el placer comienza a elevarse. Definitivamente, el culo de Flavio es insaciable. Tiempo después, Alberto cacha al modelo en perrito. Ambos gimen y jadean fuerte, sin miedo. Estando en el último piso del edificio, nadie los escucha.

Luego Alberto se acuesta a lo ancho de la cama. Flavio se sienta encima de su pinga, dándole la espalda, se la mete por el culo y comienza a rebotar. Entonces, el celular del muchacho suena: él reconoce el tono.

“Ya llegó”, se detiene, se saca el pene erecto con mucho cuidado, se limpia la raja del culo con un pedazo de papel higiénico, se pone su pijama y sus babuchas.

Alberto se queda calato sobre la cama dudando si vestirse o no. Mejor opta por quedarse así, en pelotas. Cinco minutos después, escucha que se abre la puerta y que dos personas entran conversando. Luego un poco de silencio, algo que parecen ser unos besos y luego unos pasos que se aproximan.

“Qué hubo, Beto”, escucha en la puerta.

Al voltear la cara, Enrique entra luciendo su glorioso cuerpo musculoso al desnudo…

Y para terminar,te dejamos con una porno. 

lunes, 6 de mayo de 2019

Haciendo un video con Ben Dawson

Mucha gente cree que hacer un video sexy u hot solo consiste en poner la webcam, pararse o sentarse bonito, pajearse y listo. Esa es la forma fácil. La forma profesional de hacer un video, incluso orientado a público adulto, comienza por estar físicamente bien preparado. Eso es básico. Mientras tanto, tienes que ir planificando todo comenzando por cómo quieres verte en pantalla, dónde quieres verte, haciendo qué cosa, cómo comienza, cómo continúa, cómo acaba (no solo botando tu semen).

Una vez que tengas todo éso organizado y escrito, viene toda la parte de coordinar el lugar, el día y la gente que necesitarás para la producción. Sí. Así solo trabajes con un pata que te filme o te haga las fotos o el video, tienes que ver todos esos detalles, si todo estará donde lo necesitas. en fin. Tienes que ver cada detalle. Si no eres bueno con el manejo de los detalles, puedes encargarlo a una persona que se encargue de la producción.

Video: Ben Dawson - Muscle Worship.

En el momento que te pongas a posar para las fotos o el video, debes recordar toda la secuencia que se había planificado, o si habrán cambios, dialogarlos con la persona o el equipo. Y cuando se presione el botón de grabar, concentrarte en la acción, disfrutar la experiencia. Y claro, gozar con el resultado.

Luego hay que editar, agregar o limpiar sonido, corregir imagen. en fin, todo lo que sea necesario para que el trabajo no solo excite sino que sea agradable a la vista y al oído. Luego pensar en dónde se va a ver. ¿Necesitas un espacio virtual de confianza para difundirlo? Aquí en nuestro blog es un buen lugar. Si quieres saber cómo hacerlo, escríbenos con confianza a hunks.piura@gmail.com

Y recuerda dejarnos tus comentarios aquí abajo o en el Twitter.

domingo, 14 de abril de 2019

Dos chicos tirando

- ¿Estás seguro que aquí nadie nos escuchará?
- No estoy seguro, pero si no hacemos ruido... nadie se dará cuenta.
Julio y Fabián estaban dándole hacía días vuelta a la misma idea: ¿cómo podrían gozar de un momento de mucho placer sin que nadie se diera cuenta? Se conocieron de casualidad en la cola del centro comercial mientras Julio iba a pagar unas bermudas que le habían llamado la atención y Fabián, algunos bóxers. Ya se habían visto mientras buscaban sus prendas. De hecho, Fabián fue a propósito a la zona de ropa interior masculina y eligió un bóxer blanco mientras dirigía la mirada a donde Julio estaba. Le había gustado su porte atlético, aunque no parecía ser muy alto. Julio le parecía no ser indiferente. Le sonreía. La confirmación vino cuando Julio eligió su bermuda, le guiñó el ojo a Fabián y se fue de ahí. El segundo lo siguió con la mirada: iba a hacer la cola. Cogió el primer bóxer talla M que encontró y se fue tras él.
Mientras esperaban su turno, se miraban con complicidad pero no se atrevían a hablar. Si desde lejos parecía que iban a entenderse, a solo centímetros no había duda alguna.
Tras pagar, ambos salieron del local.
- Lindos bóxers.
- Gracias. Eh..., soy Fabián.
- Yo, Julio. Mucho gusto.
Al darse la mano, ambos sintieron la electricidad. Como dicen los afiches, era ahora o nunca. Fabián estaba más ansioso porque hacía semanas que nada. Julio lo notó.
- Tranquilo, huevón. ¿Tienes sitio?
- No... ¿Y ahora?
- Es muy temprano para ir al telo. Y....
- Y te mueres de ganas, ¿no?
- Sí.
- Espera. Tengo una idea.
Julio agarró su celular, texteó algo. Aparentemente le respondieron. Miró a Fabián.
- Sígueme.

En cuestión de veinte minutos, estaban en una urbanización muy cerca del centro comercial. De hecho, habían ido caminando.
- ¿Es un lugar seguro?
- Sí. Tranquilo. Se te nota caleta, así que sí corre contigo.
Llegaron a una casa. Julio tocó la puerta. Les abrió otro chico, delgado, joven. Julio lo saludó.
- ¿Tus viejos?
- Viajaron acá cerca. Regresan por la tarde.
- ¿Tus hermanos?
- Vienen hasta la noche.
Julio y Fabián ya habían entrado y se habían presentado. El dueño de casa los llevó hasta un cuarto no tan al fondo. Les abrió la puerta.
- Normal, patas. Cachen aquí. Éso sí. No hagan bulla porque este cuarto da a la calle.
Fabián las vio jodidas. Siempre que cacha, le encanta gemir, pero.... ya estaban aquí, ¿no?
El chico cerró la puerta y Julio con Fabián entraron al cuarto. Dejaron sus bolsas aparte, se acariciaron, se besaron en la boca. Comenzaron a calatearse.
- Julio, una nota. A mí me encanta... gemir.
- Mierda.La mía es de 19 y medio, huevón. ¿Y si te duele mientras te la meto?
Fabián reflexionó en segundos.
- Si lo haces suave, si me dilatas bien, no me dolerá.


Ya calatos y en la cama, Fabián le chupó la pinga a Julio. Se la puso dura. Realmente eran 19 y medio. Quizás 20. De solo pensar que se la metería en su culo, comenzó a excitarse, quiso gemir. Se contuvoEntonces, Julio lo puso en cuatro, se aproximó a sus nalgas, las separóe hizo un rico beso negro a Fabián, quien quería gemir, pero se contuvo. Julio notó que poco a poco el ano de su compañero ocasional iba dilatando. Sacó un forro de su billetera, se lo puso en su largo y gruego pene, y fue metiéndolo de a pocos. A Fabián le dolía, quiso gemir, pero se contuvo.



Julio cachó el culo de Fabián por veinte minutos hasta que al fin, dejó que su leche pastosa quedara aprisionada en la punta del condón. Apenas si Fabián notó que Julio había llegado al orgasmo porque los latidos de la eyaculación se sentían en todo su hueco.

Se bañaron unoa la vez, dejaron la casa. Intercambiaron números. Cuando Fabián regresó a su jato, no se lamentó haber comprado unos bóxers que no le gustaban y que no necesitaba. Lo que quería era la pinga de ese chico y la gozó.

Mientras se bañaba, recordó la escena y comenzó a pajearse con fuerza. Pero afuera del baño, estaba toda su familia. Las dio allí en la ducha. Quiso gemir, pero se contuvo. Ya habría otra oportunidad para lucir su nueva ropa interior frente a Julio, en otro lugar donde pudiera gemir, donde nada lo obligara a contenerse...

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