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sábado, 3 de diciembre de 2022

ASS (55): Todos tus secretos están seguros

Un policía se ofrece a cubrir las espaldas de Julio.



Solo para relajarse, Julio emplea las últimas horas de ese martes para jugarse un partido de fulbito con algunos amigos de san Sebastián. Sabe que nunca es bueno irse a la cama de mal humor. Mete un par de goles y queda satisfecho. Termina el encuentro. Está sudoroso y más oxigenado.

“50 años y como si nada”, le comenta alguien”.

“¡Damián!”, se regocija Julio al voltear y ver al hombre en sus 30, algo cuerpón pero evidentemente fuera de forma, quien jugó en el equipo opuesto aquella noche. El short que se puso no disimula su redondo culo ni sus gruesotas piernas. “¿Cómo va la comisaría?”, le pregunta.

“Bien, aunque hay una nota que te quiero comentar”.

“Hablemos”, sonríe Julio.

“No aquí”.

En menos de diez minutos, ambos llegan al departamento de Damián, en el centro de san Sebastián.

“¿Agua, jugo, chela?”, ofrece el anfitrión.

“Agüita nada más… Aunque ahorita lo que extraño es la ducha de mi casa”.

“Si quieres, puedes ducharte aquí”, ofrece Damián. “Mi señora no está, por si acaso; recién esta noche regresa de Trujillo”.

Julio se lo piensa: ¿será buena idea ducharse en el departamento del policía? Por otro lado,le incomoda su cuerpo pegajoso debido al sudor.

“espero que no te asustes de verme calato”, bromea como sondeando al efectivo, quien se sonríe.

“No sería mala idea verte calato, así sé qué marcas ocultas tienes si debo identificar tu cadáver”.

“Pues… una vergota”, responde Julio.

Ambos ríen.

Pasan al dormitorio y se quitan toda la ropa.

“La fiscal le tomó declaración al mototaxista que se accidentó el lunes de mañanita y el pata  le dijo que había recogido al tal Paco en tu parcela. Tranquilo. Esto no es un interrogatorio ni quiero sacar provecho, capitán. Simplemente quiero anticiparme  a lo que la fiscal pueda hacer mañana porque quiere investigar la ruta”.

“Y habiendo tanto caso por resolver acá, ¿por qué la fiscal quiere investigar ese caso en particular?”

Damián ya se ha quedado desnudo del todo: su cuerpo tiene un fino tapiz de vellitos en el pecho y el culo; las piernas y en especial la zona púbica sí parecen un bosque sin podar. Julio también ya se ha quedado en cueros, mostrando su cuerpo atlético, aún en forma, y su largo pene dormido descansando sobre sus grandes huevos.

“Ni idea, capi… me dijeron algunos colegas que ella y el tal Paco son amigos pero no me consta”.

Damián entrega una toalla a Julio.

“Tú primero”.

“Y… ¿por qué no los dos juntos? Digo… como que seguimos conversando”.

Damián sonríe:

“Por mí no hay problema”

Revisa aquí qué le pasó a Paco.


 La ducha es estrecha, pero tiene algo que no tiene Julio en casa: agua caliente. Los dos disfrutan el baño con el inevitable roce de pieles como consecuencia. Julio trata de concentrarse en otra cosa para evitar que se le pare el pene; ya intuye en qué va a terminar esa vaina.

“¿Cómo crees que el tal Paco fue a dar a tu parcela?”

“Ni idea, Damián; yo no tengo confianza con él”.

“¿Y no tendrá confianza con el tal edú, que es tu amigo? Para nadie es secreto que Paco tira con todos los patas de San Sebastián y que Edú también ha sido medio promiscuo”.

Julio medio sonríe:

“¿Tú también te has cachado a Paco?”

Damián no se anda con complejos:

“sí, y casi me descubre la mujer. El huevón debe tener las paredes del ano muy débiles porque aguanta bien, disfruta, pero sangra como mierda”.

Esa confesión pone a Julio menos tenso:

“¿en serio sangra por el culo?”

“Pensé que lo había sacado de pito, pero recordé que cuando le sopeé el ano, noté que ya tenía su uso; entonces me dije que yo no le había ‘quitado la virginidad’”.

Ambos ríen.

“¿Qué hiciste?”, pregunta Julio simulando ignorancia.

“Caballero, a lavar la sábana a las doce de la noche y rogar que se secara para la mañana siguiente… pero, no me has respondido: ¿será que conocía al tal edú?”

“No sé… Edú ya no trabaja conmigo; se fue hace un par de semanas; no me dijo por qué, solo que se iba y desde entonces no sé nada de él”.

“Puta madre”, reacciona Damián. “Porque Edú era la mejor explicación de que Paco haya aparecido en tu parcela”.

“¿Seguro que no me estás jalando la lengua, Damián?”

El policía sonríe:

“Nada que ver; ya te dije: quiero minimizar impactos. Como tú pienso que el caso no da para tanto, pero no quiero que esto termine siendo un lío para ti”.

“¿Y por qué tu interés en que no me perjudique?”

Damián suspira, pone su mano en el pene de Julio y comienza a masajearlo.

“Porque no te lo mereces”, responde Damián con seguridad.

Ambos se miran directo a los ojos. Se sonríen. Julio se deja de cosas, estrecha al policía con un abrazo y le aproxima su boca. Se besan. Luego de eso, Damián se las ingenia para arrodillarse en la estrecha ducha y comienza a mamar la verga a Julio. Qué rico es chupar esos 18 centímetros que se vuelven a poner duros como roca.

¿es cierto que el culo de Paco sangra mucho cuandole meten pene?


Sin secarse, ambos se tiran a la cama. Se revuelcan. Julio besa el cuello, las tetillas, levanta las piernas a Damián y revisa entre las nalgas.

“Tampoco eres virgen, carajo”.

“¿Te jode?”

“No… me excita más”.

Julio se agacha y comienza a hacer un beso negro que arranca suspiros viriles a Damián, quien comienza a autocomplacerse masajeando su pinga gorda y venuda, unos 16 centímetros quizás, que elimina líquido preseminal en cantidad.

“¿Tienes condones?”, consulta Julio.

Damián abre como puede un cajón de su mesita de noche, le alcanza un paquetito a Julio, y con esa misma mano, trata de ordeñar un poco de su precum para untarlo en su ano.

Julio, con su pene ya forrado por el látex, comienza a penetrarlo. La entrada es sencilla. Damián sigue gimiendo y gruñendo virilmente mientras siente que se lo cachan por el culo.

Julio se apoya encima del policía y le hace el amor de una forma gentil. Ambos se besan en la boca. El ex futbolista no entiende por qué esta sesión de coito anal parece ser diferente a las otras que ha vivido, siempre como el activo. Así que solo disfruta.

A los cinco minutos cambian de pose: esta vez Damián cabalga a Julio. El policía también es cuidadoso para que su sobrepeso no mate toda la pasión, y se mueve rico, aparte que pone un rostro de arrecho, nada que ver con su gesto duro de policía.

“Tírame tu leche en la cara”, pide Damián.

“Todavía no las voy a dar”, sonríe julio.

“No importa”, suspira el policía, quien comienza a masturbarse cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte. “¡A la mierda!”, ruge. Su semen se dispara sobre el abdomen de Julio.

el ex futbolista siente que el ano de Damián comienza a oprimirle el pene, así que se lo saca y le cumple la fantasía. Se pajea y dispara todo su esperma en el rostro de Damián, quien se lo saborea.

Ambos vuelven a ducharse.

“espero que esto no trascienda de tu depa”, advierte Julio.

“Todos tus secretos están a salvo conmigo”, tranquiliza Damián. “A mí tampoco me conviene que se sepa que recibo pene como si nada”.

Julio sonríe:

“entonces… te contaré toda la historia…”

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.


domingo, 14 de abril de 2019

Dos chicos tirando

- ¿Estás seguro que aquí nadie nos escuchará?
- No estoy seguro, pero si no hacemos ruido... nadie se dará cuenta.
Julio y Fabián estaban dándole hacía días vuelta a la misma idea: ¿cómo podrían gozar de un momento de mucho placer sin que nadie se diera cuenta? Se conocieron de casualidad en la cola del centro comercial mientras Julio iba a pagar unas bermudas que le habían llamado la atención y Fabián, algunos bóxers. Ya se habían visto mientras buscaban sus prendas. De hecho, Fabián fue a propósito a la zona de ropa interior masculina y eligió un bóxer blanco mientras dirigía la mirada a donde Julio estaba. Le había gustado su porte atlético, aunque no parecía ser muy alto. Julio le parecía no ser indiferente. Le sonreía. La confirmación vino cuando Julio eligió su bermuda, le guiñó el ojo a Fabián y se fue de ahí. El segundo lo siguió con la mirada: iba a hacer la cola. Cogió el primer bóxer talla M que encontró y se fue tras él.
Mientras esperaban su turno, se miraban con complicidad pero no se atrevían a hablar. Si desde lejos parecía que iban a entenderse, a solo centímetros no había duda alguna.
Tras pagar, ambos salieron del local.
- Lindos bóxers.
- Gracias. Eh..., soy Fabián.
- Yo, Julio. Mucho gusto.
Al darse la mano, ambos sintieron la electricidad. Como dicen los afiches, era ahora o nunca. Fabián estaba más ansioso porque hacía semanas que nada. Julio lo notó.
- Tranquilo, huevón. ¿Tienes sitio?
- No... ¿Y ahora?
- Es muy temprano para ir al telo. Y....
- Y te mueres de ganas, ¿no?
- Sí.
- Espera. Tengo una idea.
Julio agarró su celular, texteó algo. Aparentemente le respondieron. Miró a Fabián.
- Sígueme.

En cuestión de veinte minutos, estaban en una urbanización muy cerca del centro comercial. De hecho, habían ido caminando.
- ¿Es un lugar seguro?
- Sí. Tranquilo. Se te nota caleta, así que sí corre contigo.
Llegaron a una casa. Julio tocó la puerta. Les abrió otro chico, delgado, joven. Julio lo saludó.
- ¿Tus viejos?
- Viajaron acá cerca. Regresan por la tarde.
- ¿Tus hermanos?
- Vienen hasta la noche.
Julio y Fabián ya habían entrado y se habían presentado. El dueño de casa los llevó hasta un cuarto no tan al fondo. Les abrió la puerta.
- Normal, patas. Cachen aquí. Éso sí. No hagan bulla porque este cuarto da a la calle.
Fabián las vio jodidas. Siempre que cacha, le encanta gemir, pero.... ya estaban aquí, ¿no?
El chico cerró la puerta y Julio con Fabián entraron al cuarto. Dejaron sus bolsas aparte, se acariciaron, se besaron en la boca. Comenzaron a calatearse.
- Julio, una nota. A mí me encanta... gemir.
- Mierda.La mía es de 19 y medio, huevón. ¿Y si te duele mientras te la meto?
Fabián reflexionó en segundos.
- Si lo haces suave, si me dilatas bien, no me dolerá.


Ya calatos y en la cama, Fabián le chupó la pinga a Julio. Se la puso dura. Realmente eran 19 y medio. Quizás 20. De solo pensar que se la metería en su culo, comenzó a excitarse, quiso gemir. Se contuvoEntonces, Julio lo puso en cuatro, se aproximó a sus nalgas, las separóe hizo un rico beso negro a Fabián, quien quería gemir, pero se contuvo. Julio notó que poco a poco el ano de su compañero ocasional iba dilatando. Sacó un forro de su billetera, se lo puso en su largo y gruego pene, y fue metiéndolo de a pocos. A Fabián le dolía, quiso gemir, pero se contuvo.



Julio cachó el culo de Fabián por veinte minutos hasta que al fin, dejó que su leche pastosa quedara aprisionada en la punta del condón. Apenas si Fabián notó que Julio había llegado al orgasmo porque los latidos de la eyaculación se sentían en todo su hueco.

Se bañaron unoa la vez, dejaron la casa. Intercambiaron números. Cuando Fabián regresó a su jato, no se lamentó haber comprado unos bóxers que no le gustaban y que no necesitaba. Lo que quería era la pinga de ese chico y la gozó.

Mientras se bañaba, recordó la escena y comenzó a pajearse con fuerza. Pero afuera del baño, estaba toda su familia. Las dio allí en la ducha. Quiso gemir, pero se contuvo. Ya habría otra oportunidad para lucir su nueva ropa interior frente a Julio, en otro lugar donde pudiera gemir, donde nada lo obligara a contenerse...

¿Tienes una historia parecida? Cuéntanosla en nuestro Twitter o aquí abajo.

domingo, 16 de octubre de 2022

ASS (48): Tres gotas de prueba

Juan prefiere entregarse a un trío con Marcano y Julio, como queriendo ignorar algo.



Pasadas las diez de la mañana, Julio llega a su parcela a las afueras de San Sebastián. Encuentra a Juan, vestido solo con un short ceñido,  qquitando maleza de una acequia que lleva agua a los mangos. Por unos segundos, el ex futbolista se enfoca en el pequeño y firme culo de su peón y su cuerpo atlético en general, hasta que recuerda que el chico es gay activo.

“¿Ya te enteraste del accidente?”

Juan casi no reacciona.

“Oe”, insiste Julio sonriendo y palmeándole levemente una nalga. “¿Te enteraste o no?”

Juan reacciona como si recién despertara:

“¿Cuál accidente?”

“Acá cerca. Una mototaxi. Dicen que el chofer y el pasajero se sacaron la mierda”.

“Ah, ¿sí? Algo oí”.

Julio percibe algo, pero no atina a entender de qué se trata. Tampoco quiere preguntar. Entonces suena su celular. Contesta:

“Dime, chamo”.

“¿Siempre quiere que le haga la conexión que me pidió?”

“Si es ahorita, sí; justo estoy en la parcela”.

“Estoy en camino, entonces”.

Media hora después, Marcano llega. Julio va a buscarlo a la puerta de la propiedad y lo lleva hasta un lado de la casa. Ya sin roche, el ex futbolista mete la mano al culo del venezolano, quien solo sonríe.

“Rico y durito”, celebra Julio.

“Oiga, ¿y ya supo del accidente acá cerca?”

“Fueron dos, ¿no? ¿Tú sabes algo?”

“Pues… a uno lo conozco. Entrena con nosotros en el AS: Paco”.

Julio reacciona:

“Ah, mierda, ¡la Paco? ¿Hablas del profe?”

Marcano sonríe:

“Lo conoce?”

“Cuando edú cuidaba la parcela, un día se lo trajo para cachárselo; parece que hicieron un trío, pero no recuerdo con qué otro pata”.

Marcano traga saliva y usa su voltímetro para revisar una línea eléctrica. Julio vuelve a meterle la mano al culo:

“¿Tú ya has cachado con paco?”

Marcano piensa en milisegundos lo que va a decir. Regresa a su memoria aquella orgía en el bañodel AS. Aunque Pedro, el hijo de Julio, no estuvo presente aquella ocasión, sabe que la sola mención del gimnasio podría traer muchas preguntas incómodas.

“A decir verdad, una vez en mi cuarto”, miente el musculoso.

“¿No te dejó sangrando el colchón?”

Marcano se extraña y mira a Julio como resorte. Juan justo aparece en ese momento.

“Ya terminé”, avisa.

“Ayúdanos un toque acá”, pide Julio.

Juan deja la pala en su sitio y acude donde están realizando la instalación. Media hora después, ya está lista. . Los tres varones sudan.

“Pruébemelo”, bromea Marcano.

“Adentro en la ducha te lo pruebo rico”, responde sonriendo Julio.

Los tres varones sonríen. Julio acciona un interruptor y se encienden un par de focos en lo que sería el patio trasero de la casa de campo.

“Todo conforme, como siempre”, dice el dueño de la propiedad. “¿Pasamos?”

Ya desnudos, los tres se meten en la estrecha y rudimentaria ducha, que ahora ya puede utilizarse aprovechando el agua que se acumula en la lagunita existente al centro de la parcela. El líquido cae caliente debido al sol inclemente del norte peruano. Acarician sus cuerpos mientras se jabonan. Julio ahora sí puede meter su mano en medio de esas dos abultadas nalgas y explorar hasta que su dedo encuentra el ano de Marcano, quien no deja de besar la boca de Juan mientras acaricia su pene con una mano y con la otra masturba el suyo.

Julio arrima sus 18 centímetros a la raja del culo de Marcano:

“Quiero metértela, chamito”.

Sin secarse, los tres van al dormitorio. Sobre la colcha tendida encima de la cama, Marcano se pone en cuatro patas y se abre de nalgas. Julio le hace un apasionado beso negro. Juan está del otro lado dejando que el venezolano le chupe el pene.

Julio ssaca un condón, se lo coloca, escupe en el agujero y comienza a meterla poco a poco hasta que la conecta toda dentro de las entrañas del musculoso ahora en su faceta de electricista. Comienza a bombear.

Juan por su parte disfruta viendo cómo su pene erecto entra y sale de la cálida boca de Marcano.

Los dos activos casi eyaculan simultáneamente. Marcano paladea el semen de Juan: un poco ácido, pero rico dentro de su rango de sabores masculinos. Proteína al fin y al cabo. Él prefiere no eyacular; sabe que su leche debe guardarla para el examen médico que pasará más tarde.

Como nunca, Julio despide a Marcano con un apasionado beso en la boca.

“Si estuviera soltero…”

“Fresco”, susurra Marcano sonriendo. “Gracias por todo y por elsexo… Y si hay problemas con la conexión, me llamas, vale”.

Julio acompaña al venezolano a la salida mientras Juan se queda en el cuarto poniéndose ropa limpia. Va a la cocina a ver qué hay para preparar el almuerzo. Después de esa faena, alimentarse es importante.

Está en esa tarea cuando Julio lo llama con un tono distinto, como de alarma.

Al entrar al dormitorio, halla al dueño de la parcela con un gesto muy serio, casi enojado, y la cama con la colcha removida.

“¿Estuvo aquí, no, mierda?”, inquiere Julio. “Estuvo aquí, ¿no, carajo?”

Juan se asusta. Sobre la sábana, tres gotas rojas secas destacan en el blanco de la tela.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.



domingo, 13 de marzo de 2022

ASS (19): Tres patas hacen trenecito en la parcela

Marcano lo sabe enchufar y se lo saben enchufar.


 

El culo de Marcano parece ser demasiado grande para el asiento de la motito Honda de segunda mano que utiliza para ir de un lado a otro de San Sebastián y atender a su clientela. Julio lo experimenta ahora mismo mientras está sentado detrás suyo entrando por el camino que lleva a su chacra.

Por más caleta que quiere pasar, le ha sido imposible despegar su bulto de las dos enormes nalgas del venezolano. ¿Se habrá dado cuenta que sus 18centímetros están al palo? Ojalá su jean lo haya podido disimular, pero con esos baches… uff, jodido.

“Es en esa puerta”.

Cuando al fin logran desmontar, Julio trata de dar la espalda al electricista para que no se percate de la erección. Ya dentro de la casa, van al dormitorio principal. El anfitrión abre la ventana para que entre más luz natural. Marcano analiza las paredes y el techo; regresa a la moto para traer su maleta de herramientas. Julio se mira la entrepierna y se golpea la pinga a ver si se le baja.

A la media hora, Edú regresa de trabajar en la plantación y entra por la puerta trasera dejando la pala donde siempre. Al escuchar el murmullo, se aproxima al cuarto y encuentra a Marcano descalzo, subido sobre la cama tratando de instalar un soquete en el techo y a Julio en la puerta mirando la escena. Disimuladamente le toca el culo y el dueño de casa se asusta.

“Estamos iluminando tu nidito de amor”, reacciona.

Edú saluda a Marcano y lo primero que le llena la vista es un evidente cuerpo atlético bajo el mameluco, en especial las piernas y las nalgas.

        Voy a bañarme”, avisa Edú. “Tengo las bolas bien sudadas”.

Marcano ríe.

“entonces, aparte de las bolas lávate bien ese culo”, bromea Julio captando la intención.

“Voy a sacar mi mochila”, replica Edú.

“Oe, huevón, ¿y acaso en el estadio no te paseabas enseñando el culo en las duchas como si nada?”

Marcano vuelve a reír y mira a edú:

“¿Qué deporte has practicado, pana?”

“Fútbol. ¿Tú has practicado alguno?”

“Béisbol en mi país, pero acá hago pesas”.

“Ah”, reacciona Julio. “por eso el cuerpazo”.

“También solíamos andar desnudos en los camerinos antes de ducharnos”, cuenta Marcano. “Bueno, era lo natural entre nosotros”.

“Entonces, no te incomoda ver hombres calatos, ¿o sí?”, lanza Edú ya sin anestesia.

“En el cuarto que alquilo, a esta hora, ando calato, como dicen ustedes. Solo uso la ropa para ir a la calle, pero hasta duermo sin nada porque me incomoda”.

Edú y Julio se miran en silencio.

“¿Y no te mueres de calor en ese mameluco?”, interviene Julio. “Yo que estoy acá parado, estoy sudando de pies a cabeza… incluso los huevos”.

Marcano sonríe otra vez:

“La verdad que sí pana, me sudan hasta las bolas, pero… tú sabe’, el respeto, o alguien venga”.

Sin previo aviso, Julio comienza a calatearse. Mira a Edú, y éste lo imita. Cuando Marcano baja la mirada, un hombre calato de 30 años y otro de 50 están como Dios los trajo al mundo… y cada uno con sus pingas de 18 centímetros en pleno engrosamiento.

Marcano sonríe de nuevo. Se baja la cremallera del mameluco, se lo saca, luego el polo que tenía dentro y finalmente su bóxer.

“Ahora sí trabajaré a gusto”, sonríe el venezolano mientras su pinga de 21 centímetros ya está bien parada y sus nalgotas están allí, firmes y lampiñas.

Edú se encarama en la cama, y aprovechando que Marcano sigue de pie, se arrodilla delante suyo y comienza a mamarle la verga. A la mierda si sabe un poco más salada que de costumbre debido al sudor. Tras el electricista, Julio acaricia los generosos glúteos, los separa y trata de hundir su cara entre ellos. Marcano cree estar soñando.

Luego de un rato, la lengua del visitante explora el culo y el hueco de Edú, mientras que el suyo sigue bajo dominio de Julio.

“Lo tienes bien dilatado”, le susurra al electricista.

“¿Tienes condones?”

Julio hace una seña a edú y saca un paquetito.

“¿Han hecho un trenecito?”, insinúa Marcano.

“No, pero si lo sabes hacer, enséñanos”, responde Edú.

Con su pene ya forrado y lubricado, Marcano comienza a introducirlo despacio a Edú hasta que logra insertarlo por completo. De inmediato, Julio mete su falo en el ano de Marcano. Cuando por fin los ‘vagones’ están conectados a la locomotora, Marcano comienza a mover su cadera con ese inigualable ritmo caribeño estimulando el recto de Edú y masajeando el miembro erecto de Julio. Es increíble la cantidad de placer que tres hombres pueden disfrutar así al mismo tiempo, en especial el del medio, pues goza doble.

Posteriormente, y luego que Julio aclare que su culo no recibe verga, Edú pasa a ocupar el lugar del medio y Marcano permuta hacia delante. Ahora Edú puede entender la sensación que Julio acaba de experimentar al meter su pinga a ese culazo.

Tras varios minutos de hacer el trenecito, Edú se arrodilla sobre el suelo del dormitorio, mientras las pingas de Marcano y Julio lo apuntan en cada mejilla. Tras algún rato de que ambos se pajean, siente el semen caliente impactar sobre su cara.

Para hacerlo recíproco, Marcano se arrodilla y chupa el pene de Edú.

“Las voy a dar, carajo. Se viene mi leche”.

Marcano se saca el pene de la boca y el esperma se dispara sobre su rostro.

Tras bañarse juntos, y aún calatos, Marcano instala el foco, Julio lo prueba y el cuarto ya tiene luz artificial.

“Oe, huevón, tienes hermoso cuerpo. ¿Dónde dijiste que haces pesas?”

“Ah, pana. En el gimnasio… el de la parroquia”, contesta Marcano sin intención.

Julio y edú se miran un poco palteados. Marcano se da cuenta:

“¿Pasa algo, panas?”

“Mira, pata”, se adelanta Julio, “creo que tenemos que hablar al toque una nota seria… mi hijo entrena en el gimnasio al que tú vas”.

“No le veo el problema, pana”, responde Marcano con una sonrisa de incomprensión.

“No quiero que se entere que los tres hemos cachado; mejor dicho no quiero que se entere que su papá…”

“Fresco, pana”, interrumpe Marcano. “Cuando uno trabaja como electricista, mira, escucha, toca, hace y calla… ¿Tú crees que no sentí tu verga dura en mi culo? ¿Te dije algo acaso, vale?”

Julio se sonroja y carraspea.

“Chicos”, se mete Edú, “creo que a ninguno de los tres nos conviene que se sepa esta historia, y creo tener una solución que nos convenga a todos… y seguir gozando sin que nadie nos joda…”

Y para terminar,mira una película porno aquí

domingo, 30 de enero de 2022

ASS (13): Un 'remember' entre futvolistas

Edú y el viejo de Pedro se dan tiempo para cachar en la chacra.


 

A mediodía, el papá de Pedro usa una pala para quitar las hojas secas que se han acumulado en uno de los pequeños canales en su parcela de mangos, ubicada a 20 minutos a pie de San Sebastián. Para sus 50 años de edad, luce extremadamente bien conservado, a no ser por las canas que ya adornan su cabello y que no está dispuesto a disimular, pero aparte de guapo, ese indiscutible cuerpo atlético, fruto del trabajo en el campo y un pasado relativamente no tan lejano como delantero del Deportivo Potreros, el equipo local, le mantienen una apariencia muy sensual.

Edú viene desde atrás con una palana en mano, y al llegar le mete la otra entre sus dos redondas y aún duras nalgas.

“Aguarda ‘che tu vida”, sonríe el papá de Pedro.

“Ya terminé de regar la otra melga”.

“Chévere. Yo acabo aquí y nos regresamos a la casa… Oye… ¿Y ya cachaste con mi retoño?”

“Carajo, Julio. ¡Si prácticamente me pusiste a tu hijo en bandeja! ¿Crees que uno es de piedra?”

El papá de Pedro sonríe.

“Como no escuché nada…”

“Te consta que desde que nos conocimos, siempre he sido bien caleta, querido Julio”.

“No me agas recordar, que se me para la pinga aquí mismo… ¿Te acuerdas esa Copa Perú hace ocho años?”

“¿No que se te va a parar la pinga aquí mismo…? Claro que me acuerdo. Y me acuerdo bien”.

Julio termina de palanear, se seca el sudor de la frente.

“¿Vamos a bañarnos?”

En la entrada de la parcela hay una casa de adobe enlucida con una sala, una cocina, un par de habitaciones y un baño. Está sencillamente amoblada. De hecho, era la casa del padre de Julio.

“Pedro me habló de abrir la casa para turismo rural los meses cuando no hay campaña; dice  que se puede ganar buena plata”.

“¿Y tienes idea de cómo es esa vaina?”, se interesa Edú.

“Más o menos me lo explicó. En realidad, la idea se la dio el Padre Alberto, el que se lo jaló de monaguillo”.

“Ah… el Padre Alberto”.

Julio capta el tonito socarrón de Edú:

“¿Celoso del cura?”

“Para nada”; tiene buen cuerpo y buen culo ese… Padre Alberto.

“Es que no quiero que la chacra esté tan sola: mi hijo mayor ya está trabajando aparte, mi hija ni cagando va a venir acá y Pedro no creo  que venga tampoco. ¿Tú vendrías a vivir acá?”

Ambos entran a la casa por una puerta trasera y dejan las palas a un lado; están sudados.

“No sé, Julio. La huevada es que no voy a vivir pajeándome aquí solito todo el tiempo”.

El papá de Pedro cierra la puerta:

“Podrías traerte a puntos bien caletas… como cuando estabas en el Potreros, o…”

“¿O qué?”

Julio mete su mano en el culo también redondo de Edú y lo agarra con fuerza, a la vez que se pega a su cuerpo y lo besa en la boca; se separa:

“O podríamos usarlo como nuestro… nidito de sexo”.

“Pensé que ibas a decir… ‘nidito de ammor’”.

Ambos ríen. Julio vuelve a besar a edú y ambos comienzan a quitarse toda la ropa. Las caricias y los besos continúan en el estrecho baño bajo los chorros de agua que se dan con una jarra mientras se aplican el jabón mutuamente: el cuerpo de Julio conserva la definición muscular, además de un envidiable vientre plano y definido. Ah, y la joya de la corona: bajo un tupido vello púbico, un largo pene de 19 centímetros que ya está parado mientras unos grandes testículos cuelgan como castañuelas.

“¿Te acuerdas esa vez hace ocho  años?”

“Ganamos la provincial y me cachaste como nunca”.

“Y te prometí que te seguiría cachando como nunca hasta que se te metió esa huevada de probar coño y largarte a Chile. Me tuviste en abstinencia sseis años”.

“No te quisiste divorciar”.

“Ni cagando lo iba a hacer”.

La pinga de edú también está al palo y rozando la de Julio.

“era más chibolo… luego me di cuenta que te pedía una chiquillada”.

“Qué bueno”.

Ambos atletas comienzan a hacer una guerra de espadas que los lleva a tope. Nuevamente se abrazan y besan en la boca.

“Cáchame, Julio”.

Tras bañarse y secarse, ambos ocupan una de las camas en uno de los dos cuartos. Edú está en cuatro patas mientras Julio le sopea el ano ruidosamente. Ambos gruñen de placer.

“¿Probaste verga en Chile?”

“Varias”, responde sonriendo edú.

“Ahora prueba la de tu macho”.

Edú comienza a chupar el pene erecto de Julio por largo tiempo, pero no consigue metérselo toda.

“Así, así. Chupa la pieza de tu marido. Rico la chupas, educito”.

El más joven busca en su mochila un condón, se lo da a Julio quien lo abre, se lo pone, escupe en todo el ano de edú, y le va metiendo el pene poco a poco.

“Despacio, Julio. Así despacito, mi amor”.

Los 19 centímetros por fin entran completos, y el resto es moverse con ritmo y paciencia. Edú se queja de dolor y placer.

“¿Te gusta cómo te culea tu marido?”

“Me encanta”, susurra el otro.

La verga dura entra y ssale del ano apretado de Edú; sus nalgas siguen tan golosas como cuando se fue de San Sebastián hace seis años, hasta que llega el orgasmo.

“¿Quieres tu yogur natural?”

“Dámelo”.

Julio se saca el condón, hace que Edú gire, y le pone el pene en su boca; lo masturba hasta disparar su semen dentro de él. El muchacho lo traga.

“¿Qué tal estuvo?”

“Pura proteína, Julito”.

A medio camino hacia San Sebastián, Julio simula orinar y tira el condón usado en un cerco de overos detrás de un algarrobo, aprovechando que nadie pasa por ahí:

“Ya sabes que de esto ni una palabra a nadie, ni a tu almohada. Prefiero que crean que estáss cachando con mi hijo; pero que ni sospechen que tú y yo cachamos o hemos cachado antes”.

“¿por qué tanto miedo?”

“Ya hablamos de esto, edú… ya no tienes 24 años, ¿recuerdas?”

El aludido se sonríe mientras divisa las primeras casas de la ciudad.

“¿Y ese Padre Alberto le entra, no?”

“¿También quieres cachar con el cura?”

Edú sonríe pendejamente a Julio mientras, al disimulo, le agarra el paquete.

Para finalizar,te dejamos con un video porno. 

viernes, 20 de enero de 2023

ASS (62): Así me la mamó, pero tú lo haces más rico

Damián pide a Juan reconstruir lo que pasó la noche que cachó con Paco.


“Nos cruzamos esa noche en la calle, me decía que venía de tomar unas chelas con unos amigos… creo que en el semental, o algo así”, relata Juan.

“¿Será el Cimarrón?”, interrumpe Damián.

“Sí, creo que sí”, replica Juan. “el hecho que venía algo picado, me hizo el habla, y, bueno… si se me estaba ofreciendo así, yo creí que podríamos venir aquí a pasarla bien. Total, ¿quién iba a enterarse?”

el peón y el policía están sentados en una mesa simple en la salita de la casa que Julio tiene en su parcela, cerca de San Sebastián. El dueño de la propiedad también está presente ese miércoles, ya pasadas las nueve de la noche.

“¿Te sirve esa información?”, pregunta Julio.

“va a cobrar relevancia en la medida en que paco despierte o podamos encontrar al mototaxista para corroborar datos”, explica Damián.

“¿encontrar al mototaxista?”, se extraña Julio.

“Pidió su alta desde ayer por la tarde y desde entonces su paradero es un misterio”, responde Damián.

“Lo que les digo es la pura verdad”, reclama Juan.

Damián estudia las agradables facciones del chico y le palmea el hombro:

“Mira, muchacho, aquí entre nos, yo sí creo que estás diciendo la verdad, pero si ese otro huevón va a hacer lo que pienso que va a hacer, lo mejor es que tengamos datos exactos para que Julio sepa cómo lo puede joder”.

“Perdone, don Julio”, baja la voz Juan.

“No es tu culpa”, responde el aludido, de manera tranquila.

“Lo que no entiendo es por qué quiere joderte de esa manera”, observa Damián a Julio.

El ex futbolista suspira y se estira sobre su silla.

“Cuando Sandro se hizo adolescente, se hizo hincha del equipo y lo veíamos apoyando en todos los partidos. Su viejo era socio del club y aportaba fuerte. Eso hizo que Sandro tuviera más acceso, incluso a los vestuarios. Tendría 15 o 16 años, y de pronto noté que rondaba mucho a los jugadores. Una vez lo descubrí cachando con uno de ellos en las duchas. Era José Luis. Sandro alucinó que el Pelu era su pareja y no lo abandonaba ni a sol ni a sombra. Tuve que hablar con su viejo para que nos lo quitara de encima porque ya estaba afectando nuestro rendimiento. Desde allí me cogió fastidio”.

“¿Y nunca lo pudo superar?”, inquiere Damián.

“No lo sé. Cuando Sandro cumplió 18 años, pidió adelanto de herencia a su viejo. Sandro fue siempre hábil para los negocios e hizo crecer su plata. Fue cuando se hizo socio. La huevada era que jugador que fichábamos, jugador que debía meterle pinga. Era fijo. Y cuando se le prendía a uno, no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Hizo que uno de los chicos se separe de su mujer, y ya te imaginarás cómo fue eso. Me tocó ponerlo en su sitio. Empezó a decir que Pelu y yo éramos pareja, que hacíamos orgías con los otros futbolistas. Entonces le saqué su mierda”.

“¿Le pegaste?”

“Ya me había sacado de mis casillas y me había indispuesto con mi mujer… Me denunció… Menos mal que todo el equipo, incluyendo el cuerpo técnico, sacó la cara por mí y testificó diciendo que él era un acosador. Renunció como socio del club. La huevada es que eso te explica por qué me tiene cólera”.

“Ahora me quedan las cosas más claras”, comenta Damián. “Solo un detalle: ¿podrían mostrarme qué pasó  esa noche que viniste con Paco?”

“Mostrarle, ¿cómo?”, se extraña Juan.

“Hacer exactamente lo que hicieron esa noche ”.

Minutos después, Julio se desnuda por completo y entra al cuarto. Juan y Damián ya están acostados, calatos, uno al lado del otro.

“Comenzó a conversarme y a acariciar”, cuenta Juan.

“¿Cómo te acarició?”, averigua Damián.

“Me pasó la mano desde la tetilla hasta mi huevo”.

“¿Así?”

Damián pasa la palma de su mano desde el pectoral, suavemente, hasta detenerse sobre el pene semierecto de Juan.

“Así, así, exacto; entonces Paco comenzó a pajearme”.

Julio no pierde detalle de cómo Damián comienza a masturbar a su peón hasta que el pene se le pone bien duro. Su miembro también se pone bien rígido.

“entonces comenzó a chupármela”, indica Juan.

“¡Así?”

Damián se dobla como puede para iniciar el sexo oral.

“Tienes que parar el culo”, indica Juan.

Damián asume la posición señalada, lo que el peón aprovecha para acariciar las nalgas y masajear el ano del policía.

“La chupas mejor que ese huevón”, comenta el joven.

“¿Y solo cacharon Paco y tú?”, pregunta Julio mientras se masajea su pene duro.

“Sí, solo él y yo”.

Damián deja de mamar la pinga:

“¿qué pasó luego? ¿Le metiste tu pene?”

“Sí”, responde Juan muy excitado. “Se sentó encima de mi pinga”.

Damián toma un condón, le pone su propio líquido pre-seminal como lubricante, pues también se le ha parado el pene, unta ese mismo fluido al miembro de Juan, se coloca, pone la punta del glande en la entrada de su culo y comienza a tragárselo por atrás poco a poco.

“Aa la mierda”, reacciona el policía. “el tuyo sí duele”.

“Métetelo despacio”, aconseja Julio. Para qué te apuras si igual vas a gozar rico cachando?”

Damián sigue el consejo mientras respira hondo y lento y trata de expandir los músculos de su ano.

Ya con todo el pene dentro de su recto, el policía comienza a rebotar despacio.

“¡él cachó así?”, pregunta excitado a Juan.

“Sí”, dice el chico, bien arrecho, “pero tú te dejas cachar más rico”.

“¡así de rico, papito? ¿Así te gusta meter verga a un buen culito?”

“Claro que sí… y tu culito… está más sabrosito”.

Ambos gimen y jadean mientras Julio hace un esfuerzo para evitar que la leche se le salga mientras se sigue masturbando.

La sensación le parece tan deliciosa a Juan que no puede contener su orgasmo:

“Las voy a dar, carajo”, anuncia, y eyacula dentro del condón.

Damián deja de cabalgarlo poco a poco, pero su pene está bien al palo.

“¿Y él se pajeó sobre ti?”

“No”, suspira Juan, más relajado. “en realidad, le hice perrito, pero no se vació”.

Julio reacciona:

“¿Perrito, dijiste? O sea que siguieron cachando”.

Damián se saca el pene de su ano:

“¿Y cómo cacharon en perrito?”

“mirando a esa pared”, señala Juan hacia los pies de la cama.

“Eso lo puedo hacer yo”, anuncia Julio encaramándose, buscando un preservativo y poniéndoselo mientras Damián adopta la posición. Poco después, el pene del ex futbolista taladra el ojete del policía fiscal. Julio cacha como loco.

“¿Así se lo clavó?”, pregunta excitado a Juan.

“No, pero qué rico es verte dándole pinga a ese pata”.

Damián goza al sentir cómo esa pija le taladra el culo. Gime.

“agárrame piernas al hombro”, pide.

Julio se olvida de la reconstrucción de los hechos y le da gusto al policía. Adoptan la nueva posición. El ex futbolista vuelve a introducir su pene al ano del robusto efectivo del orden, en tanto éste comienza a pajearse:

“¿La damos juntos? Ya casi me vengo”.

“Yo igual”, avisa Julio.

“Vamos”.

Los dos reanudan la acción, solo que esta vez Julio bombea con más fuerza:

“Concha su madre, carajo, las voya dar, mierda… ¡las voy a dar,reconchasumadre!”

Julio eyacula dentro del ano de Damián, mientras éste apura su masturbación hasta que las ráfagas de su semen se disparan sobre su abdomen y pecho:

“Rico, carajo”, murmura Damián.

Tras lavarse y secarse, el futbolista y el policía salen de la casa en la parcela y están a punto de montar la moto que los regrese a San Sebastián. Es las once y media de la noche:

“Eres un pendejo”, sonríe Julio. “Todo lo que hiciste para que cachemos contigo”.

Damián no responde nada; solo sonríe. Ambos montan la moto. Cuando ya ven más cerca las luces de la ciudad… un camión sale de la nada.

“¿¿carajo!!”, advierte Damián tratando de controlar la motocicleta…

Para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com

  


domingo, 22 de mayo de 2022

ASS (29): El nuevo peón promete silencio

Juan consigue trabajo en la parcela de Julio, y su bienvenida incluye un trío con el Padre Alberto.

 


Una diligencia ha llevado al Padre Alberto muy temprano, la mañana de ese jueves, hacia Artesanos, donde había celebrado un matrimonio hace dos fines de semana. Al terminar, pasa por la casa de Juan, quien sale vestido con un polo de camuflaje, recuerdo de su paso por el servicio militar, una pantaloneta deportiva y zapatillas. el sacerdote no puede evitar solazarse con la esbeltez marcial del muchacho quien, además, lleva una mochila al hombro. Le abre la puerta de la camioneta y lo invita a subir.

“¿Listo, Juan?”

“Recontra listo, Padre”.

El vehículo emprende la marcha.

“Gracias por llevarme”, se adelanta el muchacho.

“Cuando quieras”, sonríe el cura posando su mano en el paquete aún blandito del ex soldado.

Tras veinte minutos de viaje, la camioneta de la parroquia llega hasta la parcela de Julio, quien los recibe muy contento. Les hace un recorrido por toda la propiedad. Pasan por el noque revestido que refulge con la luz del sol.

“Perfecto para encuerarse y darse un chapuzón”, comenta el Padre.

“¿Sí se baña calato en el campo?”, sonríe Julio.

“Que te cuente Juan”, guiña un ojo Alberto.

“Si fuese noche de verano, sí podríamos; ahorita de día, a veces los vecinos… usted sabe”.

“en Artesanos hay una parte de la quebrada que está bien caleta”, interviene Juan. “Ahí siempre nos bañamos calatos y nadie jode”.

“A mí no me jode bañarme calato”, aclara Julio, “es más, si les contara lo que pasaba en los camerinos y hoteles cuando íbamos a jugar fútbol, al Padre le da un infarto”.

“Si vas a decirme que hacían orgías, ya estoy curado del susto”, ríe Alberto.

“¿Incluso si le digo orgías entre patas?”, reta Julio, también sonriendo.

A Juan, la conversación ya le puso el pene más que duro… y la pantaloneta no lo disimula.

“No me escandaliza en absoluto que dos o más hombres tengan sexo”, replica el cura.

Julio sonríe y se comienza a sobar la bragueta ya sin roche: “estoy bien al palo”.

“También la tengo bien parada”, confirma Alberto sin hacer más gestos.

Ya sin roche, los tres van a la casa, entran al dormitorio principal, se quitan toda la ropa y arrodillados en la cama, comienzan a besarse en la boca al mismo tiempo que se acarician la espalda y los redondos culos (en especial el del Padre) mientras sus largos y gruesos penes erectos se rozan y humedecen gracias al líquido pre-seminal que fluye del falo del cura.

El Padre Alberto los hace ponerse de pie y comienza a chuparles la verga alternadamente mientras les acaricia las nalgas. Julio y Juan siguen besándose en la boca.

“Cógeme, Juan”, pide el cura.

Mientras Alberto se pone en cuatro patas, el ex soldado se arrodilla y se inclina a palmearle los glúteos, masajearlos, abrirlos y hundir su cara en medio de tan generoso trasero.

“Ven para seguírtela mamando”, le indica a Julio mientras tanto, y él acata ofreciendo sus jugosos 18 centímetros poniéndolos en la boca del religioso quien la succiona de inmediato.

Mientras tanto, Juan se incorpora otra vez, separa las grandes nalgas de Alberto con sus manos y comienza a meter su verga de 17 centímetros poco a poco hasta que puede pegar sus bolas  al perineo del cura. Con la claridad del cuarto, ahora sí puede ver cómo su pene entra y sale de ese ano rodeado de vellos. Julio también puede ver con mucha claridad cómo su pene erecto entra y sale de la boca del Padre Alberto aunque miles de preguntas llegan a su cabeza amenazando con romper el disfrute del momento.

Tras pasar largo rato meciéndose cada cual sin cambiar de posición, Juan hace un gesto que inequívocamente anuncia que su orgasmo se aproxima. Y lo hace con un gemido más largo que todos los que dio durante el trío: eyacula dentro del ano del cura. Julio, que ha estado más distraído que otra cosa, saca su pinga de la boca del sacerdote.

“Suficiente”, dice un poco seco.

Cuando la camioneta deja la parcela ni siquiera son las 11 de la mañana. Juan termina de ponerse su ropa de faena y va al encuentro de Julio quien está revisando las palas, siempre al lado de la puerta trasera de la casa.

“Ya estoy listo”, avisa.

Julio le sonríe algo protocolar pero no entusiasta como al inicio.

“¿Puedes decirme algo, Juan, y hablarme con la verdad?”

“Claro, don Julio. Mande usted”.

“¿Tú… es la primera vez que cachas con ese cura?”

Juan se queda frío ante la pregunta a quemarropa, pero entiende que es palabra comprometida, así que se toma solo unos segundos.

“No, señor. No es la primera vez”.

“¿Y siempre cachas sin forro?”

“Yo estoy sano, señor”.

“¿Y crees que ese cura solo cacha contigo?Dicen los rumores que cacha con otros chicos de su grupo de la parroquia”.

Juan traga ssaliva:

“Yo no sé si el Padre cacha con otros chicos de la parroquia, señor, pero conmigo ésta ha sido la segunda vez en toda mi vida”.

“¿Y no tienes miedo del SIDA, esas enfermedades? Deberías cachar con forro”.

Juan baja la cabeza y se sonroja.

“Ah… Juan, algo más… ¿también has cachado con… con mi hijo?”

Juan levanta la cabeza, se llena de fortaleza como le enseñaron en el servicio militar:

“Sí, señor. Una sola vez en mi vida, pero… sí… señor”.

“¿Y cachaste con alguien más de ese grupo parroquial?”

“La verdad, señor, solo con uno, pero… mucho antes de estar en AS”.

“Ya me imagino con quién cachaste… Mira, Juan, me tranquiliza que mi hijo y ese cura te respalden y el empleo ya es tuyo pero… ahora que también sabes de qué pie cojeo, así estés bien arrecho, ni una palabra a mi hijo… ni a nadie. ¿Quedamos?”

“Quedamos, señor”, asegura Juan. 

Y para terminar, te dejamos con un video porno.

jueves, 26 de diciembre de 2024

¿Recuerdas a Julio Durán, el balsero que llegó a chupar vergas en Miami?

Un cubano quien añora a su enamorado que se fue a la Florida vaga por las calles de La Habana. Desea reunirse con él, pero le es imposible. Además, tiene que cruzar los 120 kilómetros de mar entre los dos pedazos de tierra. Y lo hace. Lo que viene luego es una incesante búsqueda de su amado a través de La Pequeña Habana, uno de los sectores pintorescos de Miami.













Ése es solo el inicio de la odisea que Julio Durán protagonizó en "Hot Times in Little Havana", uno de los videos largos de Kristen Bjorn (cuando el porno tenía argumento), que es un homenaje a la belleza hispana. De hecho, buena parte del material está hablado en español y portugués.













Julio recuerda este video con mucho cariño, en especial la escena donde le tuvo que chupar la pinga a cinco modelos. También recuerda la escena de la balsa en medio del mar. Sin dobles, en polo, short jean y zapatillas, con un clima frío y el riesgo de que fuera confundido con un balsero real.













Julio se retiró del porno por algún tiempo para dedicarse a su empleo en un banco, a certificarse como entrenador personal, (el chato tiene un hermoso cuerpo además de una buena pinga sin circuncidar), y prometió que si regresaba, iba a hacerlo con Kristen Bjorn pues consideró que su trabajo era más profesional y sabía sacar lo mejor de él como actor.












En la vida real, Julio aseguró pasar momentos divertidos con sus amigos e ir de fiesta. Se define como gay versátil dentro y fuera de la pantalla. Aquí te lo traemos para que lo conozcas y lo disfrutes. Y si ya lo conocías, para que recuerdes tus tiempos en que, solo mirarlo, se te ponía la verga dura y te dabas unos buenos pajazos. 

domingo, 7 de agosto de 2022

ASS (40): El sexo homosexual al poder

Cuando el porno gay se vuelve una alternativa para financiar a un político.



Este domingo, José Luis aún está metido en su cama a las 11 de la mañana. Eliezer, quien ha llegado a visitarlo urgente, sabe que debajo de la cobija, su amigo y ex compañero de juego está calato. Siempre le gustó dormir calato. Desde que se conocían jugando fútbol y les tocaba compartir cuarto, José Luis, el Pelu, solía dormir calato… igual que Eliezer adora dormir calato. Y ambos dormían calatos cuando tenían que compartir la cama por urgencia… o por deseo.

“entonces, la idea es dejar que ese tal Enrique y ese tal Flavio le den con todo al porno gay en Piura y a cambio nos financian la campaña… ¿entendí bien?”

“Exacto. Y ese tal Padre Alberto sería el nexo entre enrique y tú, así no te ves involucrado, y lo de su proyecto en San Sebastián me parece un argumento perfecto para incluir en tu campaña a la regional”.

“Y el hijo de Julio sería nuestro otro hilo conductor…”

Exacto, Pelu”.

“Y por eso cachaste con ese tal Flavio,con el hijo de Julio y con ese Padre Alberto”.

“Y anoche con Sandro, que debería postularla en San Sebastián”.

“Y también entiendo que Julio prefiere no mezclarse con Sandro”.

“En realidad a Julio le jode que Sandro sea un gay medio evidente, no una loca pero casi todo San Sebastián sabe que cahcha con patas”.

“Por cierto, eliezer, hace días que no cacho contigo”.

El moreno sonríe, va a la puerta, le pone seguro y comienza a calatearse. Cuando queda desnudo, se mete en las cobijas junto a José Luis. Le da un beso en la boca.

“Vamos a ganar estas elecciones”.

“¿el porno gay da tanta plata que ese enrique es capaz de poner billete a favor nuestro?”

“Necesitamos que nos inyecten fondos. Estos meses serán los más jodidos”.

“Ojalá que nada se cague, porque si alguien se entera que mis donantes son empresarios del porno gay, estoy jodido”.

Eliezer da otro beso en la boca a José Luis:

“Si eso pasa, entonces me dejo clavar tu pinga”.

José Luis sonríe, se acomoda. Eliezer se le acuesta encima y sigue besándolo mientras acaricia y deja que le acaricien todo su glorioso físico. Giran otra vez. Ahora José Luis descansa sobre el cuerpo de Eliezer, y de inmediato comienza a recorrerlo con sus besos: cuello, pectorales, tetillas, abdomen, vello púbico, pinga.

José Luis se detiene para acariciarla, ponerla más dura y metérsela a la boca para chuparla como solo él sabe hacerlo: hasta la garganta.

“Así, Pelu. Rico. Trágatela toda”.

Mientras José Luis mama pinga, acaricia los testículos de Eliezer con mucha delicadeza. Y con los años, la técnica se ha refinado. ¿Quién dijo que dos cuarentones no pueden disfrutar de un rico sexo gay con todas las de la ley?

“Sácame un condón de la gaveta”, pide José Luis.

Eliezer gira apenas, busca donde le dicen y entrega un paquetito plateado a su amigo, compañero y amante. José Luis extrae el forro de la fundita, se lo pone en la boca cuidando que sus labios no obstruyan el anillo enrollado, lo pone en el glande de Eliezer y lo va desenrollando con cuidado. El moreno se siente en la gloria.

“Pásame el lubricante”, pide José Luis.

Eliezer se lo entrega y su amigo lo unta generosamente sobre el pene erecto y luego se aplica otra cantidad generosa en su ano. Se sienta encima y se lo va engullendo con su culo. El resto será comenzar a rebotar poco a poco. Si hay alguien que conoce cómo estimular y estimularse con esa gruesa manguera de 23 centímetros sin escaldarse es el ex futbolista.

Ambos gozan. Las cobijas ahora andan desperdigadas por ahí y no hacen falta. El glorioso sexo anal combate cualquier baja temperatura.

Eliezer gira y le clava su gran pinga a José Luis en un perfecto piernas al hombro. Bombea. Ambos gimen y jadean como benditos. No importa si del otro lado de la puerta hay un sereno cuidando el acceso y ganándose con todo el ruido: su verga está más dura que metal

A continuación, Eliezer se cacha el culo de José Luis en pose de perrito y acomete firme pero cuidadoso el agujero que se ha expandido a toda su capacidad, mientras su pelvis choca lujuriosamente contra ese par de buenas nalgas. Y si algo tiene José Luis es que su ojete es bien aguantador, tan aguantador que la sesión sexual se prolonga por casi una hora.

“Las voy a dar”, anuncia José Luis.

Eliezer saca su pene, hace que su compañero se ponga boca arriba y lo ve pajearse hasta que ráfagas de su semen se disparan sobre su vientre y parte del pecho.

Eliezer también se masturba tan rápido como puede y contribuye a que la cantidad de leche cremosa dibuje más color blanco sobre el cuerpo trigueño del candidato a la gobernación regional.

“Qué rico”, suspira

“Mientras vamos a ducharnos, ¿te explico qué se me ocurre como plan para la campaña, aprovechando esa alianza con el productor porno gay y el cura gay?”

“Claro”, sonríe José Luis. “Solo espero que ganemos las elecciones”.

“Los gays y bisexuales son más del 60 por ciento de la población piurana, Pelu… todo está en orientar el mensaje de campaña hacia ellos”.

“¿De cuánta gente hablamos? ¿600 mil votantes potenciales que sienten placer metiendo pinga o abriendo el culo?”

“Más o menos, Pelu”.

“Con eso ganamos la elección de lejos”. José Luis sonríe con los ojos iluminados por la ambición.

Y para terminar,te dejamos con una porno gay.