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viernes, 3 de febrero de 2023

ASS (64): ¿Su dinero será tan limpio como su culo?

Enrique entrega primero un chequezote a José Luis, y luego ambos entregan sus nalgas a Eliezer y Salaverry.

 


“No puedo creer que finalmente lo hicieron”, reacciona Salaverry.

en la casa de campo que posee José Luis cerca de Piura están reunidos su asesor principal, Eliezer y Enrique, quien entrega un pequeño sobre al dueño de casa. José Luis lo abre y los ojos casi se le desorbitan. Mira a Salaverry y Eliezer:

“¿Y esto?”

“La historia porno gay del campeón latinoamericano de natación censurado por dopaje va a tener millones de vistas, así que el estudio se convenció de adelantar algunos pagos”.

“Pero esto es un culo”, comenta algo desconcertado, José Luis.

“Y es solo el inicio”, sella Enrique.

Salaverry carraspea:

“Va a perdonarme la pregunta, pero creo que en este punto debo hacerla: ¿el origen de ese dinero… es lícito?”

Enrique sonríe:

“Las drogas, las armas de fuego y el sexo son los negocios que mueven fortunas que escandalizan a Forbes, pero que nunca las consideran en sus conteos anuales”.

“Las drogas y las armas no tienen fuentes legales de financiamiento”, observa Salaverry. “No sé si el sexo también”.

“Casi nada tiene una fuente legal de financiamiento, pero tranquilícese: recuerde que mucha gente precompra contenido, y son millones de gays alrededor del mundo”.

Salaverry no sabe qué replicar.

“¿Y luego?”, interviene Eliezer.  “Cuando el video porno salga y la gente note que es en la Piscina Comunitaria, y lo conecte con los días que cerramos, quizás cuestionen a José Luis”.

”Todo está bajo control”, sonríe Enrique. “Mientras no se reprima a la comunidad gay o bi, será la misma comunidad la que proteja a José Luis, y vote por él”.

Eliezer y Salaverry se miran algo escépticos, pero el cheque de cinco dígitos –cuatro ceros—parece tranquilizarlos por ahora.

“Celebremos, ¿no?”, anima José Luis, quien se levanta, se acerca a enrique, lo abraza y le da un beso en la boca; le hace una seña para que lo siga.

Cuando ambos se ponen en camino, Salaverry mira a Eliezer quien le contesta con una sonrisa, un guiño de ojo y la misma seña para seguir a los dos primeros amantes.

Ya en el cuarto de José Luis, los cuatro varones se desnudan por completo. Se arrodillan en el centro de la cama haciendo una cruz con sus piernas. Se abrazan, se acarician las espaldas y los culos, se besan en la boca. Sus cuatro penes comienzan a ponerse duros, y aunque no son iguales en tamaño, se hacen contacto. Los de enrique y de Salaverry brotan mucho líquido preseminal.

“Hagamos ronda”, propone el mexicano.

Enrique besa el cuello a Salaverry, éste hace lo mismo con el de José Luis, éste con el de Eliezer y finalmente este último con el de Enrique. Así se cierra todo el circuito.

A continuación, enrique  y José Luis se ponen en cuatro patas abriendo bien las nalgas. Salaverry lame el ano a su jefe, José Luis;Eliezer vuelve a disfrutar del trasero azteca de Enrique. Los dos beneficiarios del beso negro juntan sus labios y sus lenguas.

Cuando los anos de esos dos hombres están dilatados, Salaverry unta con su líquido preseminal el agujero de José Luis, mientras Eliezer se coloca un condón y le unta mucho lubricante; lo coloca y comienza a empujar. Salaverry también se protege con un condón y comienza a meter sus 18 centímetros gruesos y venudos dentro del culo de su jefe.

En un par de minutos, el sexo anal comienza a calentar motores. Bombeos lentos que poco a poco se irán incrementando hasta el clásico chasquido de las caderas contra las nalgas de los pasivos, quienes ahora gimen y jadean como condenados.

Salaverry disfruta viendo cómo su pinga entra y sale del culo de José Luis; eliezer se solaza viendo el gesto del otro asesor, casi no toma atención de cómo sodomiza a Enrique. Entonces, Salaverry forma en su rostro ese rictus característico de que la eyaculación está cerca:

“Las voy a dar, mierda”, avisa.

Salaverry ruge: es evidente que ya llegó al orgasmo. Eliezer lo comprueba porque deja de moverse, saca su pene con el condón manchado de blanco, signo inequívoco que ya expulsó su semen. Recupera el aliento y se relaja.

José Luis se levanta:

“Luces intelectual y todo eso, pero a la hora de cachar, eres arrechísimo”, le dice.

Salaverry solo sonríe mientras se seca una gotita de sudor que cae por su frente, y se soba su pene semi-flácido.

Eliezer tiene para rato aún, pero sabe que el culo de Enrique es aguantador.

José Luis hace otra seña a Salaverry. Ambos se van a la ducha.

Ya dentro, bajo el agua, el dueño de casa acaricia el velludo cuerpo de su asesor mientras le unta el jabón.

“Me encanta cómo me cachas… ¿por qué preguntaste a Enrique si su dinero es limpio?”

“Me gusta  tu culo porque sigue bien firme, pelu; pero… ¿acaso no viste la cantidad de ceros que tenía ese cheque? Encima, son dólares. ¿Cómo vamos a justificar eso ante la Onpe?”

José Luis da un beso en la boca a salaverry, a la vez que le acaricia la pinga y las bolas:

“Lo pitufeamos como hacen todos… Para eso contraté al hijo del Capi. Enrique tiene a sus chicos. Ya he pensado en eso”.

“¿en serio no te preocupa que pueda ser plata de narcos? Es cuerpón, vergón, hermoso culo, se nota que aguanta bien la pinga; pero también es mexicano, joven, con plata suficiente para comprarse de un sopapo una casa en Los ejidos. ¿en serio crees que la pornografía gay dé tanto?”

“Si fuera narco, alguno de nuestros amigos policías nos hubiera dicho algo, en especial esos que les gusta meter pinga y que les metan bien la pinga”.

“¿Y si quizás no nos dicen nada porque… también te están investigando? Recuerda que fui policía, trabajé en Inteligencia. Si debemos dejar que nos metan un dildo por el culo con tal de conseguir información valiosa, nos abrimos de nalgas”.

José Luis mira a Salaverry con cierta perplejidad mientras le sigue acariciando el pene y los testículos, tanto, que otra vez hay una erección.

Afuera, Eliezer sigue cachando con intensidad el culo de Enrique.

Y para terminar, te dejamos con una porno gay | Tuitéanos | hunks.piura@gmail.com 

lunes, 28 de noviembre de 2022

el precio de Leandro 15.1: Te vaciaste en mi culo


Madero y Baldo ayudan a bajar las maletas de Adela y Cintia y ponerlas en el auto, que está flanqueado por los del abogado y de Madero. Las mujeres van con el futbolista, quien luce muy consternado; delante va su padre y detrás va su jefe.

“¿Crees que puedes conducir, Leandro?”, consulta Madero.

“Sí, sí puedo”.

Mientras parten al aeropuerto en formación tipo caravana, alguien les vigila desde otro auto ubicado a cierta distancia pero no les sigue.

“Repasemos”, anuncia Leandro mientras conduce y sacando entereza quién sabe de dónde. “estarán en un lugar seguro que será seguro en la medida en que no le digan a nadie donde estarán, y nos comuniquemos solo lo suficiente. Nada de fotos en redes sociales, nada de videos”.

“¿Estarás seguro, hijito?”

“Tranquila, má. Si no se queda papá, se queda Beto o se queda Genaro; pero no me quedaré solo”.

“¿Cuándo acabará todo esto, hijo?”, se angustia Adela.

“Pronto, mami. Cuando Darío esté bajo control, todos nos reuniremos otra vez. Te lo prometo”.

el futbolista se concentra en el auto de su padre que va delante suyo y aprieta sus dientes para no llorar.

 


Esa noche, Alberto instala un sistema de vigilancia en el dos cero uno del Condominio.

“Si alguien que no digite el código en la puerta logra ingresar, la alarma le dejará tal tinnitus que, cuando se recupere, un par de policías ya lo tendrán esposado”, explica.

Leandro no replica.

“Tendría que fallar el grupo electrógeno para que nada se active; además, podremos verlo desde tu celular y el mío”.

Leandro sigue con la boca cerrada.

“Ey, ey, ey. ¿Hay alguien ahí?”

“¿Por qué Rico?” Leandro rompe a llorar.

Alberto baja de la escalera y abraza al muchacho.

“No lo sé, Leo Leandro; pero te prometo… te…”

Alberto comienza a llorar junto a él. Lo besa en la mejilla y el cuello.

“Necesitamos relajarnos”, aconseja Madero entre sollozos. “O este dolor va a derrumbarnos”.

 


Lo mejor que se le puede ocurrir al director creativo es tomar una ducha tibia, a media luz, junto al futbolista. Trata de excitarlo; mejor dicho, trata de satisfacer su excitación frotando su pene erecto entre las nalgas del muchacho.

“No tengo ganas, Beto”.

Madero no hace caso. Besa la espalda y la nuca y sigue moviendo su pelvis en medio del trasero del futbolista quien parece laxo.

“No, Beto, no; no, por favor”.

“Tranquilo, mi amor”, suspira Madero.

Leandro se queja. Una opresión fuerte en su ano va convirtiéndose poco a poco en dolor.

“Respira hondo y despacio, Leo… hhondo… y despacio”.

El futbolista agarra la pequeña nalga de su jefe y la estruja mientras jadea y gime. Ambos lo hacen. Minutos después, Madero deja de cimbrarse y Leandro siente que la opresión en su recto cede.

“quiero cagar”, avisa el futbolista saliendo velozmente de la ducha.

 

Luego, en el dormitorio, Leandro descansa sobre el pecho de Madero.

“Bonita manera de recordar a Rico”.

“Necesitabas relajarte y, bueno, se me ocurrió eso”.

“Te vaciaste en mi culo”.

“¿Te jode?”

“No, pero… mis respetos por los pasivos”.

“La primera vez siempre es la más traumática, Leo Leandro”.

“Nunca supe cómo fue tu primera vez, Beto”.

“Super traumática. Tenía veinte años y estaba en la universidad haciendo un trabajo. Habíamos contratado a un modelo alto, musculoso, para unas fotos, y estábamos esperando a mis compañeros. El chico se estaba duchando y, cuando salió, no tenía toalla. Tenía una cosota, grande y gruesa. Me lo quedé mirando. Hizo que se la tocara, se la mamara. Cuando me di cuenta, estaba sin ropa, reclinado sobre una mesa recibiendo su pinga en mi culo. Me dolía como mierda, encima que demoró como mierda. Cuando llegué a mi casa y me saqué el interior, ¡puaj!, una mancha amarilla y roja”.

“Te lo había reventado”.

“De hecho. Se lo comenté a un amigo gay de confianza y me dijo que en esos casos siempre se debe usar lubricante a montones. Había obviado ese paso”.

“Te contaré, Beto, que hemos obviado ese paso”.

“¿Te arde o te duele?”

“No, se siente raro nada más”.

Leandro hace que Madero se gire, dejándole su nuca lista para ser besada.

“Ahora es mi turno”, le avisa.

Trata de excitarse pero no lo consigue. Desiste pero se queda en esa nueva posición:

“¿qué dijiste en tu casa, a tu esposa?”

“Que estás en peligro de que un publicitario te meta pinga por segunda vez”.

Leandro ríe:

“Primero yo se la tengo que meter”.

Madero consigue girar, besa a Leandro y se revuelca con él sobre la cama.

“Si quieres que se te pare, relájate, Leo Leandro”.

“Quiero, trato, Beto Alberto, pero no puedo”.

“Bueno, es un proceso. No te exijas”.

“¿Sabes que me provoca encarar a Darío por lo que hizo a Robertth y Rico?”

“Ya escuchaste a tu viejo: es altamente riesgoso porque te puede matar, y yo te aconsejo lo mismo”.

“No me siento cómodo huyendo porque no es mi estilo; es como si tuviera el arco libre y no pateo el gol”.

“Es que esto no es fútbol, es estrategia legal. ¿Alguna vez jugaste ajedrez, Leandro?”.

“Nunca. A duras penas, ludo”.

“Si encaras a Darío, todo el argumento de que la víctima eres tú se nos viene al suelo”.

“a veces no me siento la víctima, Beto”.

“Pues, tendrás que creértela, o hacer que el resto se la crea en última instancia”.

“Entiendo: decir que es lo que no es y que no es lo que sí es. Reglas de la publicidad”.

 

Al día siguiente, domingo, Leandro no despierta con el desayuno sino con el periódico en la cama

“Cuerpo B, página dos”, indica Madero.

Leandro abre el diario, y casi se queda de una pieza. “entrégate, Darío” es el titular a toda página, “José Miguel Echenique” como antetítulo, “Padre de modelo promete ‘un buen abogado’” como bajada. El futbolista mira sorprendido a Madero.

“¿No fuiste tú, no?”

“Leandro, ¿cómo se te ocurre que voy a inventar una noticia así, y todavía con ese hijo de puta?”

“Entonces… ¿fue mi papá?” 

domingo, 17 de julio de 2022

ASS (37): Los ángeles también hacen orgías

el increíble show de sexo en vivo protagonizado por Flavio, Miguel, Alejo y Marcano.

 


Apenas pasada la medianoche, en el escenario de la discoteca, Flavio, con un vaporoso disfraz de ángel comienza

a danzar elegantemente evolucionando en giros. El traje es una ancha túnica con mangas largas y unas alas cuyas plumas son rretazos de liviana tela blanca. A pesar de la holgura, la inercia y la ligereza del material, hace que de todas maneras se pegue a su atlético cuerpo marcándole los pectorales, el abdomen plano o los muslos.

Entonces, del otro lado del escenario, Miguel también sale y comienza a revolotear junto a Flavio. Viste exactamente igual y los bien estudiados movimientos hacen que la tela reaccione del mismo modo marcando su hermoso y simétrico cuerpo. Parecen mariposas en medio de un jardín. Se toman de la mano y así comienzan a danzar suavemente hasta que la música se atenúa.

Entonces, ambos se miran frente a frente, se toman las túnicas, y cuando la música vuelve con energía, se las despojan. Quedan totalmente desnudos, y lo que antes la ropa sugería, ahora sí que no deja lugar a dudas: musculaturas muy bien trabajadas de pies a cabeza y despojadas de cualquier pilosidad para acentuar la estética. Encima, su piel está pintada con un barniz especial que les da un brillo como si fuesen de un frágil material.

Comienzan a besarse en la boca y a acariciarse con mucha intensidad. Giran. Es un espectáculo ver sus cuerpos atléticos y sus hinchados culos, lo mismo que sus penes semierectos. Vuelven a verse frente a frente y a besarse intensamente en la boca, abriéndola todo lo que pueden, dejando que sus lenguas se entrelacen aunque de lejos no se note muy bien. Sus manos tienen el privilegio de acariciar tan espectaculares físicos.

Flavio se arrodilla, toma el pene semierecto de Miguel y lo comienza a chupar. No tarda mucho en ponerlo duro hasta que alcanza sus 18 centímetros. Entonces, la música se detiene. Alejo aparece por el fondo, también disfrazado de ángel. Flavio y Miguel lo miran con cierto temor.

Alejo se les acerca acusándolos con el dedo. Flavio y Miguel se le aproximan pidiéndo indulgencia, lo acarician en el pecho, los brazos y las caderas. Los dos chicos vuelven a besarse en la boca y lo miran como probándole que no están haciendo nada malo.

Vuelven a girar hacia él y con mucha sutileza lo despojan de su túnica, dejándolo completamente desnudo: al descubierto queda un hermoso cuerpo musculoso también pintado con ese extraño brillo, libre de vellos, su pene aún dormido sobre sus grandes bolas.

Flavio y Miguel se arrodillan y toman el pene de Alejo, acariciándolo y comenzando a chuparlo alternadamente. El gran falo del muchacho comienza a desplegarse y ponerse brillante debido a la saliva de sus dos compañeros y el flujo de líquido preseminal conforme crece hasta sus gruesos 18 centímetros. El pre-cum no deja de manar desde el glande.

Están en lo mejor cuando desde el fondo aparece Marcano también vestido como un ángel quien se les acerca y los asusta. Los tres calatos dejan de hacer lo que estaban haciendo pero no cambian sus posiciones. Aunque Marcano parece que no viene a condenarlos. Los mira, sonríe, y sin más preámbulo se quita su túnica.

También se queda totalmente desnudo exponiendo su maravilloso trabajo muscular con volumen y definición que se magnifica gracias a ese brillo corporal mientras su pene más largo, aunque está dormido sobre otro par de enormes bolas, se balancea a medida que se mueve. Alejo, Flavio y Miguel se le acercan y comienzan a acariciarlo.

Poco a poco se besan entre todos. Entonces, Alejo y Marcano se paran firmes uno al lado del otro mientras Flavio se la chupa al primero y Miguel al segundo. Cuando los dos penes están duros del todo, Flavio y Miguel giran y se ponen en cuatro patas para dejar que Alejo y Marcano les coman el culo respectivamente.

Luego de varios minutos de beso negro, Alejo mete su pene al ano de Flavio y Marcano hace lo mismo con sus 21 centímetros de virilidad en el de Miguel. Los dos activos comienzan moviéndose despacio, con mucha delicadeza. Poco a poco van incrementando la fuerza de las acometidas hasta que sus penes pueden verse como pistones activando el motor del erotismo sin culpas ni límites.

El sexo anal se prolonga por casi diez minutos hasta que Alejo y Marcano sacan sus penes y Flavio y Miguel se arrodillan a masturbarlos. Alejo eyacula en la boca de Flavio y Marcano en la boca de Miguel. Los dos pasivos se ponen de pie. Todos se besan en la boca.

Como broche de oro, Miguel va donde Flavio, hace que se arrodille de nuevo y comienza a masturbarse hasta eyacular en la boca de su compañero. Finalmente, Miguel se arrodilla y Flavio se masturba en su boca hasta eyacular dentro de ella. Todos se besan en la boca por última vez, miran al público, hacen una venia y se retiran del escenario. El aplauso es cerrado.

En uno de los privados, el Padre Albertto, quien ha llegado de incógnito, y Pedro también se maravillan ante el espectáculo.

“Tengo la verga durísima”, dice el sacerdote.

“No pensarás que te la chupe aquí mismo”, responde su monaguillo.

“Está oscuro. ¿Quién va a vernos”.

“Mejor vamos a la casa de tu amigo… también estoy arrecho”.

“Me parece buena idea. Igual tenemos que acostarnos ya porque mañana llega el Padre David con ese chico misterioso…”.

Cuando ambos se ponen de pie, Alberto mete su mano al culo de Pedro, que se ha puesto un jean ceñido. Luego se le arrima por detrás y simula cacharlo. Pedro gira y estampa un beso en la boca del cura. Apenas salen del privado al pasillo casi se chocan con un moreno alto y fornido.

“Disculpa”, le dice.

“No, disculpa tú más bien”, contestta el moreno y de pronto abre sus ojazos. “¿Pedrito?”

“¿Tío eli?”, atina a preguntar el muchacho desconcertado.

En la base del escenario, Willy termina de desmontar la cámara de su trípode, lo repliega y camina a un lado donde está enrique.

“¿Qué tal salió?”, consulta el artista.

“Recontra cañón”, contesta el empresario. “Debiste ver cuánto morro se chaqueteaba la verga en el público”.

“Con esto ya tenemos el 90 por ciento de la película; falta el remate”.

“Déjalos descansar. Eso lo grabamos mañana luego que reciba al morro que viene de Lima”.

Willy asiente. Ambos se meten a la oficina para guardar las cosas mientras los modelos de la noche están en la ducha de los camerinos quitándoseel barniz que usaron como maquillaje corporal.

“Puta madre, salió perfecto”, se alegra Flavio.

Yo pensé que no se me iba a parar el huevo”, al fin reacciona Alejo. “Estaba casi lleno de gente”.

“Coño, vale”, reacciona Marcano. “Si yo estaba también cagado de miedo”.

“A mí lo único que me preocupa es que cuando comience a crecerme el vello, va a picarme el cuerpo como mierda”, añade Miguel.

“¿No te hice daño?”, le pregunta Marcano.

“No, pata. Estaba bien dilatado… y arrecho”.

Marcano sonríe:

“Ayúdame con mi culo”, pide a Miguel. “No me sale el barniz”.

Miguel y Alejo se miran.

“Una sola mano no será suficiente”, anuncia el segundo.

Marcano sonríe mientras gira:

“Todos metan su mano”.

Alejo y Miguel comienzan a sobar las nalgas del venezolano. Flavio gira, mira la escena, sonríe, mete sus manos en los culos de sus dos compañeros:

“Guarden energía… más tarde tenemos una orgía”. 

Y para terminar, te dejamos con una porno gay.

lunes, 19 de agosto de 2019

Si te pica el culo, ¿por qué debo pagarte?

Soy un pata de 45 años, y a raíz de unas gestiones tuve que ir a otra ciudad. De pura casualidad me encontré con un pata que no veía desde el colegio. Es un año menor que yo. Nos reconocimos, y como no tenía nada que hacer, nos fuimos a tomar algo por ahí. Trago va, trago viene, y recordé que había un rumor sobre él cuando estudiábamos.
"Decían que te gustaba recibir pinga", le dije sin roche alguno.
"¿La verdad? Sí me gustaba, y sí me gusta", me dijo.
No estábamos ni siquiera picados. Apenas habíamos tomado un par de cervezas, en todo caso sí habíamos generado mucha confianza.
"Bien por ti", le dije con la mayor naturalidad.
"¿Y... es cierto lo que decían de ti en el colegio? ¿Que la tenías bien grande?"
"Jajajajaja. La tenía, y la tengo bien grande"", le volví a responder con toda naturalidad.
"¿Como de cuánto?", curioseó.
"No la he medido, pero sería bueno medirla, ¿no?".
Nos tomamos un par de cervezas más. Media hora después, estaba ingresando a un cuarto que alquilaba cerca del centro de esa ciudad. Allí dentro, no solo me la midió, sino que me la chupó bien rico, y cuando ya estábamos calatos, me lo agarré piernas al hombro y le metí mis casi 20 centímetros de pene al palo. Si bien su culo estaba abiertito, apretaba bien. Disfrutamos como media hora y tuve unos de los mejores orgasmos de los últimos meses.

Como tenía mucho tiempo libre, me quedé un rato allí, calato en su cama,junto a él. Nos besamos en la boca. Usualmente no beso cuando cacho con patas, pero este huevón tenía un toque muy especial, así que no me negué.
"¿Y traes puntos acá, cachas con alguien?", traté de iniciar una conversación.
"A veces, pero últimamente me ha pasado algo, cómo te digo, inusual", se soltó.
Mi pata me dijo que él en realidad es moderno, versátil, y que una vez estaba en Facebook cuando se le agregó un chico de unos 21 años que había conocido de casualidad en la calle, cuando le entregó un volante. Él estaba con una amiga quien se interesó en la oferta que aparecía en el papel. Como la amiga no llevaba su celular, quedaron en que se iba a comunicar al de mi pata. El volanteador así lo hizo, pero en vez de impulsar la oferta, comenzó a sacarle plan a mi pata.
"Me decía que le parecía atractivo, que le gustaba mi cuerpo".
"Y sí tienes buen cuerpo, huevón. ¿Vas al gym?"
"No, pero bailo danzas folklóricas en un conjunto acá, y éso te mantiene en forma".
"Entonces te sacó plan. ¿Qué hiciste tú?"
Mi pata me dijo que el volanteador le propuso encontrarse en un centro comercial, y así lo hicieron. Comenzaron a dar vueltas por ahí.
"De pronto el chiquillo vio una vitrina y se fijó en un par de zapatillas bien caras, y dijo que era una lástima que estaba sin plata para comprárselas".
"Un simple comentario", observé.
"Éso pensé yo, pero luego pasamos por una tienda de ropa y el mismo comentario, vimos un reloj y lo mismo; entonces, le dije para traerlo al cuarto, pero me dijo que diésemos una vueltita más, que quería ver cosas".
"¿Y ese chiquillo era activo o pasivo".
"Pasivo. Me dijo que quería probar mi pinga, aunque éso era lo de menos. Yo quería deslecharme como sea".
"Entonces, ¿dieron la vueltecita?"
"Claro, pero en vez de llevarme a ver mas tiendas, terminamos en el patio de comidas, y ahí, sin asco alguno, me pidió que lo invitara a comer. Entonces allí yo paré las orejas y entendí que ese chiquillo no quería nada. Yo me paré en seco y le dije que se desahuevara. Me dijo que sí tenía ganas, pero que, como yo le había caído en gracia, que quería que yo le diera algo o le regalara algo. Casi me rayo. O sea, si a él le picaba el culo, ¿por qué yo tenía que pagarle? Salvo que sea escort o puto, ¿no?".
"¿Lo dejaste tirando cintura?"
"Lógico pues. En todo caso, se hubiese sincerado desde el inicio: necesito plata, o esta cosa, y cacho contigo si me la das. Pero así, no jodas".

Yo me reí luego de escuchar este relato. Mi pata a mi lado como que se mosqueó. Yo me di cuenta y de inmediato puse el parche.
"No me río de ti, me río de que a mí me pasó algo muy parecido", le aclaré.
"¿En serio?"
"Sí", le dije. "Hace unos meses negociaba unos fertilizantes y los dejé en un pueblo cerca de nuestra ciudad y allí conocí a un chico que había terminado de agrónomo. La misma vaina: que dame tu número, coordinamos por Whatsapp. Un día me hizo el habla y comenzó a decir que se sentía mal, que había discutido con su familia, que quería dejar el pueblo y largarse a la capital para hacer mejor vida. Hasta ahí, nada del otro mundo hasta que me dijo si podía recibirlo en mi casa, porque se me ocurrió decirle que tengo un cuarto libre. Le dije que no podía recibirlo porque apenas lo conocía y no iba a saber cómo explicarle su presencia a mi familia. Entonces me dijo que por mi culpa, iba a dormir en la calle. Yo sí me rayé. Lo mandé a su misma mierda y lo bloqueé. Hace como tres semanas se apareció en mi trabajo diciendo si lo podía recomendar como vendedor, que necesitaba trabajar. Yo, normal, lo llevé al administrador. Luego regresó, me agradeció, pidió disculpas por lo del Whatsapp. Sí, todo confuso. Luego me dijo que si podíamos ir a otra parte porque quería "agradecerme"".
""Agradecerte"? ¿Quería que te lo cacharas?"
"Obvio. Le dije que no podía, que en todo caso, cuando ganara su primera quincena, podíamos ir, o que me la chupara ahí mismo. Total, casi nadie entra a mi oficina. Me salió que no, que como yo ya tenía plata, yo tenía que invitarlo. Le dije que no joda y que no me dé cara a menos que sea para cosas del trabajo".
"¿Y está trabajando allí?"
"No. No se presentó a trabajar. El administrador me lo dijo, y le dije que no sabía nada. Después me contó que ese chico le había pedido plata adelantada, pero él se lo negó".

Mi pata del colegio se quedó con la boca abierta. Sus labios carnosos comenzaron a ponerme dura la verga. Lo besé de nuevo, pero lo sentí seco.
"¿qué te pasó?", le pregunté.
"Nada huevón. ¿Te das cuenta que los veinteañeros pasivos parecen estarnos pidiendo a los cuarentones que los mantengamos o algo así?"
Me puse a pensar, y creo que terminé con la boca abierta también
"No lo sé", alcancé a responderle por fin. "Lo que sí tengo claro es que ni tú ni yo tenemos que ceder ni darles ni mierda. Que si quieren conseguir sus cosas, que trabajen por ellas, como hemos trabajado tú y yo".
Lo besé  de nuevo y lo caché por segunda vez. Definitivamente, mi pata es lo máximo en la cama. Sin ser tan acrobático ni tan arrecho, me permitió tener un segundo rico orgasmo. Pero, cuando salí de su cuarto, tenía la espina clavada.

Cuando regresé a mi ciudad, no me quedé con las ganas y busqué de inmediato a un amigo que es psicólogo. Le conté todo sin roche alguno. Él me escuchó, se sonrió y me dijo que no era el primer ni segundo caso que él conocía, que ya otros patas de mi edad le habían contado lo mismo.
"¿Y a qué se debe?", me intrigué.
"No es la plata, no es lo material. O no, de primera mano", me dijo mi amigo, el psicólogo. "Es que a ciertas personas les encanta vivir dentro de relaciones en las que son dependientes de alguien porque sus figuras de autoridad les enseñaron a depender, entonces ignoran otra forma de vivir la vida que no sea por lucharla de forma independiente. Supongamos que le das lo que pide, no se satisface, y te pedirá más y más y más y más, pero no necesariamente porque sea materialista, sino porque en su mente se siente protegido, siente que alguien lo acoge, siente que puede seguir continuando el modelo de bajar la cabeza y recibir por toda su vida. Ojo que hasta éso de que se peleó en casa puede ser mentira, pero más que pelea, es porque sus figuras de autoridad nunca les dieron cariño, ni los valoraron, solo les dieron a cambio de agachar la cabeza porque había un proveedor. Incluso algunos han visto cómo violentaban a otros miembros de la familia o hasta a ellos mismos. Es perpetuar un círculo vicioso".
"No jodas. ¿Éso se soluciona?"
"Sí. Esos chiquillos tienen que reprogramar su chip, entender que las únicas personas de las que dependen son de ellos mismos, no de nadie más. Y no importa su opción, porque también hay activos jóvenes que buscan pasivos maduros para jugarles de la misma forma. De hecho, ése es el esquema más conocido, pero la solución es exactamente la misma: deben convencerse que no dependen de nadie, pero, si ya los malacostumbraste, ya fuiste y ya fueron".
"¿Entonces mandarlos a la mierda es la mejor respuesta?"
"Bueno, desahuevarlos es una buena respuesta, pero con solo decirles que tú no mantienes a nadie o algo por el estilo y cortar todo tipo de comunicación, asunto resuelto".

Le conté mi conversación con el psicólogo a mi amigo esta mañana que estaba jodiendo en Facebook. Me agradeció y me dijo que se lo contará a otros amigos suyos que también han sido abordados de la misma forma.
"Por último", me dijo mi pata, "contigo cacho mejor y la paso rico".
"Sí huevón", le dije. "Tienes toda la razón".
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Qué hiciste? Cuenta acá abajo en los comentarios o al Twitter.

sábado, 22 de marzo de 2014

Pasivos con cuerpo de mujer

¿Por qué muchos activos buscan pasivos de cuerpos femeninos? ¿Por qué muchos pasivos no quieren tener cuerpos más masculinos?

Aunque cada quien es libre de elegir cómo maneja su cuerpo, a lo largo de las entrevistas que hacemos por chat a quienes usan nuestro servicio de contactos, siempre salta esa tendencia: machos que buscan chicos con cuerpos feminizados, y chicos que luchan por tenerlos.

¿Malo o bueno? Insistimos, depende de los gustos, y eso es variable… pero, ¿hay algo detrás?

Está clarísimo que muchos pasivos quieren tener cuerpos femeninos porque, como varios se definen son “mujeres atrapadas en cuerpos de varones”.

Incluso, algunos llegan a femenizar su voz (la hacen aguda) y sus modales, usan nombres de mujeres (especialmente si están entre ellos), y en el extremo que roza lo peligroso, hay quienes se automedican hormonas femeninas (estrógenos) sintéticas con tal de borrar ciertos signos exteriores de masculinidad.

Pero, ¿por qué hay activos que los buscan?

Varios siempre suelen responder que es debido a que tales físicos les recuerdan al de las mujeres… ¿en serio? ¿y el pene y los testículos? ¿No sería mejor que se buscaran una mujer genéticamente mujer?

La respuesta parece ser una fría ley de oferta y demanda, y algo de actitud en el fondo.

Aunque en Piura por cada 49 varones hay 51 mujeres, lo cierto es que las chicas no siempre se dejan conquistar con facilidad

Por supuesto que esto contradice la cultura popular, como las canciones que supuestamente retratan a mujeres sedientas de machos. Pero, adivina quién escribió la canción. Sí, un varón.

Si bien las mujeres también son abiertas al sexo sin compromiso, en último caso, son más inteligentes y frías a la hora de ligar con sus pares heterosexuales. El hombre desea mujeres, pero es la mujer quien elige al hombre.

La dinámica parece ser bien simple: a diferencia de nosotros, ellas son mejores estrategas a la hora de conseguir su macho. No es el pata quien las caza… ellas se dejan cazar.

Entonces, aunque hay demanda ávida, la oferta está bien cara.

¿Qué le queda al macho deseoso de liberar su leche? O bien masturbarse, o bien meterse con pasivos de cuerpo feminizado.

A diferencia de las chicas, aquí hay oferta que hasta paga al macho con tal de tener sexo. Bueno, la demanda es un hecho, aunque no faltará el activo que se haga el difícil, pero piensa en esto: un activo atlético se paseará como pavo real frente a un pasivo feminizado y se hará de rogar, cosa que jamás haría con un pasivo (o moderno) atlético, al que siempre tratará como el macho que le gusta recibir pinga.

Quizás es mentalidad machista: creer que los cuerpos delghados son débiles, y asociarlos inconscientemente con esa idea arcaica de que la mujer es débil; por lo tanto, estar con un pasivo feminizado es como estar con una mujer, pues ambos son débiles.

Sí, el razonamiento hace agua por todo sitio, pero hay gente que piensa así, aunque no lo creas.

Dicho todo esto, ¿los activos que buscan pasivos feminizados son conscientes que solo están tomando un placebo a su lujuria de momento? ¿Realmente tienen conciencia que se están agarrando a otro hombre?

Eso solo lo sabe cada activo en lo más profundo de su ser.

Y tú, si eres activo, ¿qué prefieres: atléticos o feminizados?

miércoles, 26 de febrero de 2014

Ricardo Benites (Escort en Piura)

Seudónimo:Ricardo Benites

Edad: 26 años

Contacto: (51) 998455148 (con # delante es rpm; no SMS, no misios) L-V: A partir de 6 pm. Fines de semana: las 24 horas.

Estatura: 1m72

Peso: 70  kg.

Dotación de pene:

Largo: 18 cm

Contorno: 14 cm

Otras medidas corporales (contornos en cm):

Hombros:   118

Pecho:   101

Addomen:  84

Cadera (incluye trasero):  99

Muslo:   58

Pantorrilla:   34

Brazo en punche: 38

Área de trabajo: Zonas residenciales de Piura y Castilla. Fuera de Piura solo fines de semana.

Tarifas: A partir de US$ 35*, dependiendo del servicio. Viáticos no incluídos si el servicio es fuera de Piura-Castilla. ¡Eres usuario Hunks Plus? Tienes 20% de descuento (no incluye viáticos).

Rol: Únicamente Activo

Prefiero atender a: Profesionales pasivos solventes y caletas, parejas homosexuales y heterosexuales solventes. Hay restricciones de edad.

Prefiero atender en:hoteles, casas, departamentos.

Mi frase clave: “Hola Jean”

 

A fines de julio de 2013, pasaba unos días de mierda, tanto que hasta rompí con mi flaca, con quien cachaba casi a diario.

Un amigo me pasó la voz para una chamba, pero estaba muy desanimado. “No seas cojudo, las oportunidades solo llegan una vez”, me dijo molesto.

me presenté y esperé.

Esa noche me llamó el pata que me entrevistó: “Tengo dos noticias que darte”, me dijo. “La mala es que no fuiste seleccionado; la buena es que mi asistente se quedó en Lima… ¿puedes suplirlo por un día?”

Acepté. Total. Las oportunidades solo llegan una vez.

A la mañana siguiente, me recogió en su camioneta y me puse a ayudarlo todo el día. Nos dio la noche por Talara, y fuimos a un hotel más o menos ficho. Me pagó un cuarto para mí solo.

Esa noche fuimos a comer, conversar, tomar algo. Como a medianoche nos fuimos a jatear. “Eres simpático”, me dijo, paseando su mano por mi pectoral y mi abdomen. Sin saber por qué, me arrechó.

Poco después, yo entraba a su cuarto, me calateaba, me acostaba con él y pasábamos una noche de sexo rico y chévere.

A la mañana siguiente quedé doblemente sorprendido. Primero, porque era la primera vez que tiraba con un pata, pero no me sentía mal ni avergonzado. Segundo, cuando me pagó mi día, me dio mucha plata extra: “Es por la culeada de anoche… lo haces de la puta madre”.

Quince días después, ese pata me pasó la voz que otro pata iba a venir. Efectivamente, el otro pata vino y nos fuimos a Cajamarca, donde pasamos todo un fin de semana.

Ya sabes: las oportunidades solo llegan una vez.

Allí combatimos el frío cachando a cada momento. También saqué muy buena plata.

“Tienes un gran talento”. Pensé que lo decía por mi grande y gruesa pinga. “No solo por eso… cachas excelente”, me confirmó.

Entendí la frase de mi amigo, de que las oportunidades llegan una sola vez, así que tomé la mía: comencé a dar servicios sexuales.

Del mismo modo, le estoy dando fuerte al gym. Y tendrías que verme calato para contemplar los resultados.

Poco a poco, he ido consiguiendo mi propia clientela, a la que he satisfecho sus ganas locas de pasar un rico momento en la cama. Y tanto como esa gente queda satisfecha, yo también estoy orgulloso de mi desempeño.

Mis clientes me citan en sus jatos, o sus hoteles. Incluso una vez lo hice con uno de ellos en el baño del starbuck’s. fue la sesión más loca de sexo que tuve.

Cuando lo hago, solo me desempeño como activo. Para nada quiero ser pasivo ni moderno, así que no me insistas. Solo soy activo.

Acepto que me acaricien las nalgas, pero odio mucho que quieran meterme los dedos al culo o que quieran hacerme el beso negro. ¡Eso no va conmigo!

Mi clientela está compuesta por patas pasivos, caletas, y de preferencia que sean deportistas y profesionales solventes.

Así me paguen toda la plata del mundo, jamás atenderé a clientes gordos o bajo efecto de las drogas. Si no estás en este grupo de gente, no me llames. Tampoco hago citas con menores de edad.

Si me contratas, puedes gozar mi especialidad: el piernas al hombro. Además beso, acaricio, y soy un gran conversador.

¡Ah! Otra fantasía que me pidieron hacer es cachar a una chica y a un chico en la misma sesión. No me paltea el sexo en grupo, sea homosexual o heterosexual, pero no olvides que solo actúo como activo.

Así que ya sabes. Llámame al 998455148, de lunes a viernes desde las 5 pm. A 4 am. (hora de Piura), y los fines de semana puedes contactarme las 24 horas. Si no te contesto, déjame mensaje de voz, o insiste.

No mandes SMS o misio, porque no te responderé.

Soy respetuoso, seguro y discreto, tanto que si te veo por la calle, haré de cuenta que no te conozco para evitarte roches. Espero exactamente lo mismo de ti. ¿Cuándo lo hacemos? Recuerda: las oportunidades solo llegan una vez.

Más información en este enlace.

 

Ricardo no es parte de Hunks of Piura. solo usa esta plataforma para incrementar su promoción. Si quieres contactarlo, lanzar tus propios servicios o comprar productos relacionados, escribe a hunks.piura@gmail.com

*sujeto a cambio paralelo del día. Se puede reajustar sin previo aviso.

Texto producido con el Método Writting Fitness.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Cuaderno de Obra (19)

Creado por N-Azz. Escrito por Hunk01 y N-Azz.

 

La semana transcurre casi sin novedad. Al tercer día, el cielo se encapota y uno de los albañiles teme lo peor.

-          Va’lluver.

A pesar de que su cabeza está en Lima, Renzo ha notado que el cemento está agotándose más rápido de lo calculado, por lo que teme que sus estimaciones tengan un error. Revisa los reportes en la computadora: todo parece estar en orden.

Al cuarto día, no aguanta más, y se lo comenta a Tito, quien ha preferido mantener la distancia de su jefe.

-           Pero yo no me equivocado.

-           No, Tito. Definitivamente no es error tuyo o mío. Hay algo, mejor dicho, huelo algo, y quiero saber de qué se trata.

-           Si quiere, lo ayudo.

-          Renzo mira a los ojos de Tito: ha aparecido un cómplice.

 

Durante ese día, todas las armazones de fierro que marcan los sitios de las columnas se van instalando una a una, según el plano de la escuela.

Juan y otros vecinos y obreros participan en la instalación. Es indescriptible la emoción en los rostros de todos quienes ven cómo al fin el proyecto barrial de la escuela toma forma.

Juan demuestra liderazgo y compañerismo, por lo que uno de los capataces lo nombra como responsable de las herramientas de trabajo.

 

Eduardo y Jonás pasan la sombría tarde en la casa de campo, tirando con el alcalde Zacarías y el arquitecto Solórzano. Los cuatro en la misma cama.

Primero Jonás le mete sus 20 centímetros de gruesa pinga al alcalde, mientras que Eduardo no deja de dar nalgadas al arquitecto, quien se aguanta sus 18 centímetros.

Tras cierto rato, los dos activos desechan y cambian sus condones, y alternan: Eduardo se la mete al alcalde y Jonás al arquitecto. Luego, Eduardo se acuesta en la cabecera, abre sus piernas y deja que Solórzano se la chupe, mientras que Zacarías se la mete al arquitecto, y Jonás se la mete al alcalde.

En minutos más, la leche de Eduardo salta hacia la cara de Solórzano, quien recibe en sus nalgas la del alcalde, y ambos pasivos comparten la leche de Jonás en sus pechos.

-          qué tal faena, Jáuregui. Y usted, Solórzano, qué rico mueve su culo.

-           Pero nada como la pinga de Jonás, ¿cierto, señor alcalde?

-           Mejor que mis serenos.

-           Qué bueno. Entonces, mañana les llegarán sus porcentajes, a la noche, como siempre. Y la gente que los lleva tiene instrucciones especiales.

-           ¿Cuáles, Jáuregui?

-          Eduardo guiña el ojo al alcalde, mientras se soba su paquete con fuerza.

 

Al finalizar la tarde, Vinicio está solo en la oficina del Sindicato, viendo una revista porno gay, cuando llega Lucas, su pareja sexual de turno.

-          Listo, don Vinicio.

-           ¿seguro?

-          El joven saca un paquete de su mochila. Suena a metal.

-           Perfecto. Mañana no irás a trabajar. Nos veremos hasta la tarde, en la agencia, para viajar a Lima.

-           Claro… ¿a qué hora salimos?

-           Las tres de la tarde. Alístate.

-          Vinicio guiña un ojo, y Lucas cierra de nuevo su mochila.

-           Bueno, nos vemos mañana.

-           ¡Un momento! Aún no he acabado.

-          Vinicio se levanta, cierra la puerta, y comienza a desvestirse.

-           ¿Vamos pa’ la ducha, Lucas?

 

Hacia las nueve de la noche, Juan está medio dormido, cuando Tito pasa hacia la puerta de la calle.

-          ¿A dónde vas?

-           Ahhh… voy a ver a Coco. Quiere que le ayude en un trabajo.

-          Juan sonríe.

-           Con cuidado. No te hagas tarde.

-          Tito no miente. Llega a casa de Coco, un muchacho de 27 años, quien se ha quedado solo cuidando la casa de sus padres, que han salido de viaje.

-          Ambos chicos comienzan a conversar de todo un poco.

-          Tres cuartos de hora después, tocan la puerta de la casa. Tito sale, no sin antes advertir a Coco que esté atento. Un viento fuerte corre en la calle.

-           ¿Vamos, Tito?

-          La otra persona viste una polera con capucha. Ambos llegan cerca de la obra, se colocan detrás de un muro, y esperan.

 

A esa misma hora, Eduardo llega al condominio. Se extraña de hallar todo apagado, incluso la luz del cuarto de Renzo. Le resta importancia y va a su cuarto a tomar una ducha.

 

En las inmediaciones de la obra, las dos sombras esperan minutos, cuando ven llegar una camioneta con los faros apagados.

Cae una gota desde el cielo.

Lo que parecen sombras humanas se mueven de un lado a otro transportando bultos.

Caen más gotas.

El compañero de Tito quiere abalanzarse a ver más de cerca, pero él lo detiene con su cuerpo.

-          ¡No! Todo se cagará.

-          Llueve… y llueve fuerte.

-          La camioneta se va.

-           ¿quién está haciendo esto?

-           No podemos averiguarlo ahora. A lo mejor regresan. Está lloviendo. ¡Vamos!

-          Ambos regresan donde Coco. Cuando llegan, la persona encapuchada se descubre y no oculta su cara de molestia: es Renzo.

-           ¿Quién es, Tito? ¿quién es?

-           No lo sé. Está mojado. Vamos a que se quite esto. Le dará pulmonía.

-          Coco les indica el cuarto de sus padres. Tito y Renzo entran y cierran la puerta.

-          Sin mediar palabra, El más joven se desnuda por completo. Renzo sigue vestido, desconcertado.

-           Sáquese la ropa. Se me va a enfermar.

-          Tito va, y desnuda a Renzo: la polera, el polo, los zapatos, las medias, el pantalón… Tito duda si quitarle la ropa interior… lo hace.

-           Arrópese.

-          Lo acuesta en la cama, y lo tapa con las cobijas.

-           ¿quién fue, Tito? ¿quién nos está robando?

-           Mañana vemos los turnos de vigilancia. Por ahí podría estar.

-          Renzo, por fin, repara en el físico de su asistente. No es la primera vez que lo ve desnudo, pero fue sólo una vez.

-           ¿No te taparás?

-           Usted está en la cama. No… no quiero… incomodarlo.

-          Renzo jala la cobija, se hace a un costado, y golpea el colchón.

-          Tito acepta, se acuesta junto a Renzo.

-           Está temblando, ingeniero.

-           Te parece.

-          Tito se aproxima y lo abraza. Entonces, Renzo siente en toda su piel, la piel de ese chico, y más que el calor, vuelve a encenderse la chispa de esa extraña conexión. Entonces se aferra al cuerpo del muchacho.

-           ¿Está mejor? ¿Ve? Ya no tiembla.

-          Cuando Renzo gira su cabeza para ver los ojos de Tito, encuentra una mirada dulce. Más que cálida. Indescriptible.

-          Ambos respiran fuerte.

-          Sorpresivamente, sus bocas  se sellan no en un beso superficial… Las abren. Se exploran con las lenguas. Llegan las caricias. Sus penes se erectan…

 

(CONTINUARÁ)

 

© 2013 Hunks of Piura Entertainment. Esta es una obra de ficción: cualquier parecido con nombres, lugares o situaciones es pura coincidencia. Escribe a hunks.piura@gmail.com o comenta aquí.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Paolo (escort - Lima)

Hunks of Piura

Seudónimo: paolo
edad: 23 años
contacto:(51) 979708695 (no SMS, no Privados, no devuelvo llamadas)
estatura:1.71 cms.
Peso:76 kg.
Dotación de pene
largo
:15 cms.
Contorno: 15 cms.
Otras medidas corporales
hombros
:120 cms.
Pecho:115 cms.
 Abdomen:90 cms.
Cadera(incluye trasero):105 cms.
Muslo:61 cms.
Pantorrilla:40 cms.
Brazo en punche: 38.5 cms.
Área de trabajo:Lima Metropolitana

Tarifas:150 soles por una hora.
Prefiero atender a:pasivos y modernos discretos y varoniles.
Prefiero atender en: hoteles y departamentos.
Mi frase clave:Nikita

 

Este hunk activo está brindando servicios desde febrero pasado, y es bien decidido. “Siempre trato de dar lo mejor y satisfacer al cliente”, comenta, y subraya que “hasta ahora, no he recibido quejas”.

Si a alguien no le han quedado claras las medidas, lo confirmamos: Paolo, sin llegar a ser culturista, es un pata atlético. Y no es mentira, por si acaso.

De ojos marrones y rostro agradable, tiene “brazos fuertes y formados para poderlos abrazar con fuerza”, pecho amplio, con algo de vello, y quizás lo que más ha desarrollado son sus piernas.

Como va al gym todos los días, tiene amplios muslos donde destacan unos abductores  parecidos a los del futbolista Juan Manuel “El Loco” Vargas. “Saquen su cuenta”, nos dice mientras nos enseña sus poderosos y grandes glúteos. “Puedo cargar hasta 160 kg en sentadillas” (“con ayuda, jajaja”).

Por si eso fuera poco, sus cuádriceps y sus pantorrillas son anchos y llenos de fibra.

Sí, Paolo es un deportista nato, que come sano, no bebe alcohol, no fuma ni consume drogas.

Y entre sus piernas, la joya más preciada: una pinga venosa y cabezona, no larga, no tan gruesa, pero a punto.

Aunque le han pedido hacer un trío, prefiere los contacttos uno-a-uno. Acepta hacer casi todo lo que la creatividad sexual le permite, menos el beso negro (“y que encima te quieran besar después de eso”) , y siempre de activo. Por cierto, aborrece la zoofilia.

Hace todas las poses siempre que no te pongan en riesgo, como a él tampoco. La mejor que hace es la del perrito (¡provecho!)

Lo que exige de sus clientes es limpieza, discreción, y le gusta “que dejen buenas propinas”. No atiende a gente desaseada, borracha o drogada. “Tampoco hago rebajas a mi tarifa”, advierte.

Como buen deportista, prefiere que sus clientes estén plenamente conscientes de lo que hacen.

Llámalo (no envíes mensajes de ningún tipo, ni hables en Privado) a su celular (si no te contesta, insiste más tarde), y esperamos que disfrutes de sus músculos y su masculinidad. ¿Qué esperas?

¡Aguarden! Por si eso fuera poco, Paolo habla inglés y francés.

Voulez vous couchez avec moi?

Fuck me, Paolo!

 

Índice H4HR : 5 (de 5) *****

Recuerda que puedes calificar a Paolo, escribiendo a hunks.piura@gmail.com, o dejando un mensaje aquí.

Hunks of Piura Entertainment no respalda a esta persona, pero sí la recomienda.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El peor consejo

Tras presentarles el caso de dos patas que idearon una manera de robar, disfrazándose de aventajados amantes, comienzan a salir las causas que pueden hacer que una persona deje de lado la dignidad, y se someta a la ausencia de escrúpulos de quienes usan el sexo para delinquir.
Recibimos varios comentarios en privado, pero nos llamó la atención uno que nos explicaba una causa externa, que básicamente es una semilla que, como la mala hierba, crece en un terreno abonado por la baja autoestima.
Se trata de algunas personas con "más experiencia" que se convierten en "consejeros" de chicos, principalmente pasivos, pero que hacen su trabajo pésimamente, consiguiendo resultados similares al que presentábamos la semana pasada.
Nos explicaba nuestro ciberamigo que estos "consejeros"  enseñan a estos chiquillos tres cosas: ser delicado en extremo, someterse a la voluntad del activo (incluso a sus maltratos) y, si no lo consigue, comprar sus favores sexuales disfrazándolos de amor.
En el fondo, estos "consejeros" transfieren serios problemas de baja autoestima a quienes la presentan, y como nadie más quiere aconsejarlos, entonces su palabra cobra autoridad... y terminan siendo víctimas de fascinerosos que quieren presentarse como enamorados o simplessuper-cacheros.
El fundamento de fondo es la errada visión de que activo = fuerte y pasivo = débil, actitudes asociadas (también erróneamente) con masculino y femenino.
Y como es necesario someterse, esto se presta a toda clase de manipulaciones que van desde el mendigar por amor hasta soportar toda clase de vejámenes, pasando por el chantaje y hasta la extorsión.
Conocemos un caso de un jefe que le hizo creer a un subordinado que las cosas iban mal con su esposa, y ahora lo tiene de amante. Lo que el subordinado no ha razonado es que su jefe descubrió su orientación y lo induce a tener sexo a cambio de no decir nada: chantaje.
quizás el caso que les presentamos la semana pasada no se enmarque en el caso de los malos consejeros, pero revela la ausencia de una guía que realmente ponga las cosas en perspectiva.
El problema no radica en ser activo, pasivo o moderno, sino en el grado de amor propio que haya al asumir cualquiera de esas opciones.
Un activo nos contaba que estaba traumado porque, tras ser uno de los mejores cuerpos de su ciudad, ahora se ha deformado físicamente por completo; pero no se había dado cuenta de su capacidad analítica, de una profesión que le sirve para defenderse en la vida y el ánimo de no rendirse ante la adversidad y salir adelante por sus propios medios, sin ayuda de nadie.
Entonces, el punto no es cómo se vea el envase sino cómo es el contenido. Lo ideal es que los mejores perfumes vengan en frascos atractivos, pero no debemos olvidar que lo importante del perfume es la calidad del aroma.
Si estos "consejeros" hicieran hincapié en que es necesario construír belleza interior primero, y luego reflejarla en el exterior, partiendo desde el amor propio como piedra angular, entonces las cosas serían diferentes.
Obviamente, lo mejor que deben hacer estos chiquillos es escapar de esos "amigos" que no pudieron resolver sus problemas; pero, si nnosotros detectamos un caso similar y está en nuestras manos intervenir, no sería mala idea mostrar la otra cara de la moneda, de un modo asertivo y racional.
Así se conseguirá poner al descubierto y combatir conductas como la de esos dos chicos que, por lo visto, ahora que ya no tienen de dónde picar, se hacen los dolidos. Pero, para su mala suerte, esa película ya la dieron.

¿Preguntas, comentarios? hunks.piura@gmail.com